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La Comisaría de la Familia y la renovada calle Libertad, oficialmente inauguradas

El Intendente Marcelo Orazi y la Gobernadora Arabela Carreras dejaron hoy oficialmente inauguradas dos obras emblemáticas de la actual gestión municipal: la Comisaría de la Familia y la renovada calle Libertad.

El traslado de la Comisaría de la Familia fue iniciado en los primeros meses del año por el Intendente ante la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor con el objetivo de brindar la atención en un espacio más acorde a esta problemática tan sensible. Fue así que se firmó el convenio respectivo mediante el cual el Poder Judicial cedió a la Secretaría de Estado de Seguridad y Justicia de la provincia un inmueble para su funcionamiento: el que ocupaba el Juzgado de Garantías en Ingeniero Bonoli 91.

En ese lugar también funcionará una oficina de la SENAF. “Teníamos una Comisaría de la Familia alejada del radio céntrico, era una oficina muy chiquita, y realmente el personal policial ha hecho un trabajo muy importante durante mucho tiempo en un lugar muy reducido y precario”, precisó el Intendente.

Agregó que “hoy es un día para mí muy movilizante, Regina va cambiando y todo gracias a nuestra comunidad y a la relación estrecha que tenemos con la Gobernadora y todo su gabinete”.

“Esta comisaría atiende una problemática muy sensible en la sociedad, que es la violencia de género y la violencia intrafamiliar. Hay que destacar la gestión del Intendente Orazi, porque todo esto surge a partir de su iniciativa y de toda la comunidad”, dijo por su parte Carreras.

Finalmente, también quedó habilitada oficialmente la calle Libertad, una obra financiada por el gobierno provincial con una inversión de $27,6 millones y que incluye la pavimentación, construcción de bicisenda, bulevar y moderna iluminación LED.

Esta calle, muy transitada y estratégicamente ubicada, presentaba, al asumir Orazi la Intendencia, un estado de deterioro importantísimo, por lo cual se convirtió en una de las primeras gestiones desarrolladas ante el gobierno provincial.

Entrega de aportes y escrituras

Por otro lado, el Intendente y la Gobernadora participaron del acto de entrega de 15 escrituras a familia que las esperaban desde hace años y que son producto de los planes de cancelación y puesta al día en las cuotas implementados por el IPPV. También se entregaron aportes y créditos correspondientes al programa ‘Emprendedor’ que lleva adelante la Agencia para el Desarrollo Económico Rionegrino CREAR.

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  • Gaza en el espejo de Spinoza

     

    Portada: pintura de Samuel Hirszenberg – «Spinoza excomulgador» – 1907

    En noviembre de 2021, el filósofo israelí Yitzhak Melamed solicitó a las autoridades de la Sinagoga de Ámsterdam autorización para visitarla: quería filmar allí una película sobre Spinoza. Pocos días después tuvo la respuesta del rabino de la comunidad, Joseph Serfaty: “Spinoza y sus escritos fueron excomulgados con la proscripción más severa, cuya vigencia se mantiene en el curso del tiempo y no puede ser anulada… Usted ha dedicado su vida al estudio de la obra proscripta de Spinoza y al desarrollo de sus ideas… Por consiguiente, deniego su solicitud y lo declaro a usted persona non grata en el complejo de la Sinagoga portuguesa”.

    Algunos siglos antes, precisamente el 26 de julio de 1656, en esa misma Sinagoga había sido leída la excomunión contra Spinoza, tremenda en todos sus términos. Luego de las conocidas imprecaciones y maldiciones proferidas en ella, ordena finalmente a los judíos de todos los tiempos, donde quiera que estos se hallaren, abstenerse de “leer ningún papel hecho o escrito” por Spinoza (“advirtiendo que nadie puede hablar oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él”). Prohibición sorprendente y más bien premonitoria, habida cuenta de que hasta ese día de 1656 el joven Baruch no había comenzado aún a escribir su obra. 

    Sin embargo, la eficacia del mandato que ordenaba “no leer” nunca se concretó. La obra spinozista inspiró ininterrumpidamente amor y odio en las generaciones sucesivas del pueblo de Israel, interpelado por una anomalía cultural que algunos consideran el inicio del antisemitismo moderno -de lo que León Poliakov llamó “el antisemitismo racionalista o laico de los tiempos modernos”-, mientras otros, al contrario, consideran esa obra como la consecución de una antigua tradición judía alternativa al fariseísmo dominante, trasvasada en odres filosóficos.

    La obra de Spinoza inspiró amor y odio en las generaciones sucesivas del pueblo de Israel.

    En el contexto del debate acerca del revocamiento de la excomunión, que en la década de 1950 encabezó el primer ministro israelí David Ben-Gurión, Yitzhak Haleví Herzog, principal rabino de Israel en ese momento, remitió al Spinozeo de Haifa una carta referida a la validez futura de la prohibición de leer a Spinoza presuntamente contenida en el herem. En ella escribe: “He examinado el texto de la proclamación [el escrito de excomunión] y hallado que… la prohibición de leer las obras y composiciones de Spinoza ya no tiene vigencia”[1]. Sin embargo, la iniciativa de Ben Gurion por levantar la proscripción de Spinoza no prosperó y, como afirma en la carta arriba citada el rabino Serfaty, “mantiene toda su fuerza”.

    Una sombra incómoda

    La filosofía spinozista de la necesidad y la ética de la alegría que establece el modo de vida más propio de la afirmación filosófica, insubordinada del ideal ascético y las retóricas de la humillación, revela su significado más profundo desde y ante la devastación. Y sería incomprensible sin la historia del pueblo hebreo que el joven Baruj había aprendido muy bien, al igual que la lengua hebrea, en la escuela amstelodana Ets Haim (El árbol de la vida), junto a la Sinagoga del barrio judío donde una mañana de 1635 toda la comunidad se congregó a llorar la muerte de Abraham Núñez de Bernal, quemado en Córdoba por la Inquisición. Esa historia por la que la nación de los judíos había sido invariablemente perseguida y diezmada a lo largo de los siglos ha dejado su vestigio en la obra spinozista, a la que pertenece la redacción de un Compendio de gramática de la lengua hebrea, extraña opción para un filósofo en plena madurez, que había escrito ya sus libros fundamentales. Considerado como libro de la buena memoria, quizá se trata de un gesto político de pietas hacia una lengua -y por tanto hacia un sentido del mundo- en extinción, debido a las “calamidades” y “persecuciones” de las que sus hablantes fueron objeto.

    Entre algunos de los principales teóricos y filósofos judíos es posible trazar una línea de denostación de Spinoza -que en rigor se remonta hasta la publicación misma del Tratado teológico-político-, a la que pertenecen autores como Hermann Cohen, Leo Strauss, Emmanuel Levinas, Benny Lévy o, más recientemente, Jean-Claude Milner. Conforme esta persistente comprensión, el autor de la Ética no habría producido un universalismo emancipatorio y libertario sino más bien habría abierto la vía del antisemitismo moderno. Según Cohen, en efecto, “Spinoza conservó todo su rencor por el anatema en su contra, para derramarlo en este escrito [el TTP]”, que concibió con “insensible crueldad” y solo motivado por “venganza”. La investigación filológica de la Biblia por “el genio maligno de Spinoza” habría tenido por único propósito “la destrucción del concepto judío de religión”, lo que “deja al descubierto su alma” mostrando el carácter “demoníaco” de su intención y la deshonestidad de su trabajo. Considerado por el filósofo de Marburgo como “el gran enemigo”, “Spinoza constituye para la historia moderna del judaísmo la más grande dificultad”.

    Su filosofía de la necesidad y la ética de la alegría revela su significado más profundo desde y ante la devastación.

    En igual sentido, para Milner, el propósito último del programa spinozista -animado asimismo por resentimiento hacia su pueblo- sería el de “borrar el nombre judío” de la memoria humana. Según él, Spinoza habría teorizado una “técnica de persecución hacia los judíos” desapasionada y fría; un borramiento cuyo “único límite” sería la “masacre”, la “efusión de sangre” y los “asesinatos en masa”. Milner la llama “persecución perfecta”, que por una ironía de la historia ha sido considerada como un alegato por la libertad de creencia y su autor como un ícono de la tolerancia. La “solución final” spinozista -es la tesis fuerte de Milner- sería la conversión de los judíos al Islam, y su maniobra consistiría en alabar la política del imperio turco respecto de los convertidos, bajo la máscara de la alabanza -por lo demás ficticia- de la política de España respecto de los judíos conversos. Haría esto por prudencia, pues los turcos eran los mayores enemigos del mundo cristiano, encriptando su verdadero propósito en desplazamientos y contra-verdades conforme un “arte de escribir” necesario por la “indecencia” del contenido que se formula. La apostasía voluntaria y consiguiente conversión al Islam de Sabbatai Tsevi -sin embargo nunca mencionado por Spinoza en ninguno de sus escritos- sería pues lo que define su programa: que el nombre “judío” desaparezca -por apostasía generalizada- para siempre de la memoria de los hombres.

    Originalmente expuestas en el Instituto de Estudios Levinasianos de Jerusalén en 2010-2011, las tesis de Milner no disimulan que en la discusión académica y política en torno al “problema Spinoza” (misma expresión que la empleada por Rosenberg al confiscar la biblioteca del filósofo durante la ocupación nazi de Holanda) lo que hay en juego es la cuestión palestina. En la perspectiva de Milner, el proyecto spinozista de conversión masiva de los judíos al Islam para que desaparezca el nombre “judío” de la memoria de los hombres no obstante la persistencia de la circuncisión [recordemos que esta se extiende a todo el mundo islámico], presenta -como marca Iván Segré- un claro correlato anacrónico en la actualidad. Si se aplicara hoy en Israel / Palestina la política “liberal” de Spinoza -que sea posible vivir juntos en un mismo territorio manteniendo la libertad religiosa de cada uno-, el “Estado judío” implosionaría. La propuesta de un “Estado común” desde el Jordán hasta el mar no sería otra cosa que un ardid para que esa desaparición se produzca. Según esto, un Estado común de Israel / Palestina para todos los habitantes, sean judíos, musulmanes o cristianos, significaría en poco tiempo -es el argumento del actual gobierno israelí y tácitamente de Milner- la conversión del Estado judío en un Estado islámico. Y cualquiera que afirme el bien común entre los diferentes sería un antisemita encubierto[2].

    La herencia malversada

    El espíritu y la letra de la filosofía spinozista nada tiene que ver con esta línea de lectura y sí mucho que contribuir a la construcción de una paz, que es siempre obra de lo común –entendido no como algo ya dado a lo que se pertenece (un territorio, una religión, un libro, una lengua) sino como algo en lo que se entra, una composición de las diferencias, la tarea de ser con otros, el vivir juntos como porvenir. 

    En sintonía exacta con esta deriva posible para Oriente Medio y para la humanidad toda, el músico argentino-israelí-palestino Daniel Barenboim escribió en 2003 un bello artículo en el que relata la influencia de la lectura de Spinoza cuando era niño en su manera de vivir la música (en particular el principio spinozista de la inseparabilidad de emoción y razón), y afirma su importancia para el actual conflicto palestino-israelí. Su relevancia -dice Barenboim- radica en que su filosofía “nunca se basó en la premisa del ser judío como minoría. Por eso su filosofía es tan contemporánea, ahora que el pueblo judío tiene su propio Estado, es decir no es más una minoría…”, y se halla frente a otra minoría: el pueblo palestino. La democracia israelí “no ha resuelto hasta ahora el problema de un Estado donde las minorías son suprimidas”, por lo cual “… el restablecimiento de la filosofía de Spinoza en Jerusalén [contra la ortodoxia religiosa y la derecha política que determinan actualmente el clima espiritual] es esencial si quiere lograrse un progreso en el conflicto de medio oriente”.

    ¿Por qué el viejo topo spinozista resplandece siempre en los momentos de peligro?

    Si es verdad que “Spinoza constituye la más grande dificultad” para el judaísmo actual, lo es porque sostiene un universalismo que tiene profundas raíces en la cultura judía y no porque haya procurado su destrucción ni la desaparición del “nombre judío”. Spinoza tendrá mucho que decir siempre que el exterminio reemprende su obra. Lo que tiene por decir puede ser comprendido por cualquiera: por hombres y mujeres simples -como Yakov Bok en la novela El reparador de Bernard Malamud-; por soñadores refinados e inquietos que no permiten que se desvanezca la interrogación vital sobre todas las cosas -como Azarías Gitlin en Un descanso verdadero de Amós Oz-, o por sabios estudiosos -como el viejo Nahum Fischelson en el cuento de Isaac Bashevis Singer El Spinoza de la calle del mercado-, todos ellos spinozistas judíos que aspiran a producir una conciencia de la humanidad, apremiados por la pregunta urgente acerca del sentido de ser con otros. O por artistas como Daniel Baremboin, cuyo texto antes citado concluye con simplicidad y precisión: “Con la Ética de Spinoza Israel podría desarrollarse como un verdadero estado democrático, en el que cada parte de la comunidad defina sus valores éticos y el fin último de la humanidad”.

    A través del arte, la literatura, la filosofía, la religión o la política, por fuera de cualquier tentación sacrificial y sin nunca desviar la mirada de la destrucción en potencia o en acto que se abate sobre la vida humana, el viejo topo spinozista resplandece siempre en los momentos de peligro, hereda a las generaciones su insistencia de paz, procura componer las diferencias de los seres humanos para transitar el tiempo que les ha tocado. 

    Tras el daño infinito inferido por el actual gobierno de Israel al tesoro cultural legado por el pueblo judío a todas las generaciones, será paradójicamente un filósofo expulsado del judaísmo quien provea al pueblo de Israel ideas que serán fundamentales para recuperar esa herencia tan fundamental para la humanidad toda. Pero eso será después. Mientras el genocidio en la franja de Gaza siga abierto, Spinoza es un amigo del pueblo gazatí, y de los judíos y las judías de todo el mundo que claman: “no en mi nombre”.


    [1] Transcripta por Yirmiyahu Yovel en Spinoza, el marrano de la razón, Anaya & Muchnik, Madrid, 1995, p. 211.

    [2] En favor de un Estado común, Eyal Sivan realizó un hermoso film: Estado común entre el Jordán y el mar (2013). Una lúcida crítica de la tesis de Milner puede leerse en el libro de Iván Segré, Le manteau de Spinoza, La Fabrique, Paris, 2014.

    La entrada Gaza en el espejo de Spinoza se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Trump dijo que espera a Machado para que le regale el Nobel: «Sería un gran honor»

     

     Donald Trump dijo que aceptará el Premio Nobel de la Paz que le ofreció la venezolana María Corina Machado y que espera que se lo entregue los próximos días en Washington.

    «He oído que ella quiere hacerlo, sería un gran honor», dijo el presidente de Estados Unidos en una entrevista con Fow News.

    La líder opositora de Venezuela había hablado con la misma cadena para agradecerle a Trump las «valientes acciones» que condujeron a la captura de Nicolás Maduro.

    Machado intentó enviarle un guiño al ofrecerle el premio Nobel de la Paz tras la revelación del Washington Post, que dijo que el líder republicano se ofendió porque no se lo dieron a él. 

    El republicano siente como una afrenta que la academia de Suecia haya entregado el Nobel de la Paz a su antecesor demócrata Barack Obama y no lo considere para la misma distinción, dado sus esfuerzos por terminar con la guerra en Ucrania y Gaza. Por eso descartó a Machado como sucesora de Maduro.

     

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    Desmantelar el corazón: Milei y Lugones dejaron sin red a miles de bebés con cardiopatías congénitas

     

    Mientras el Gobierno insiste en celebrar el ajuste como virtud moral, en silencio desarmó uno de los programas de salud más sensibles del país: el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, una política pública que durante más de una década permitió salvar miles de vidas de recién nacidos con malformaciones cardíacas graves.

    Por Alina C. Galifante para NLI

    La decisión, ejecutada por el Ministerio de Salud que conduce Mario Lugones, no solo implicó el despido del equipo técnico especializado que coordinaba el programa, sino que rompió de un día para el otro la red federal que garantizaba diagnóstico, derivación y cirugía oportuna a bebés de todo el país. No hubo anuncio oficial, no hubo plan alternativo y, lo más grave, no hubo ninguna consideración por las consecuencias humanas.

    La periodista Nora Bar, que investigó el tema en profundidad, reconstruyó cómo incluso profesionales que seguían atendiendo casos urgentes se enteraron después de haber sido desplazados, en una escena que resume el nivel de improvisación y desprecio con el que se tomó la medida. No se trató de una reestructuración técnica: fue una decisión política de ajuste brutal.

    Un programa que no era gasto, era vida

    Las cardiopatías congénitas son una de las principales causas de mortalidad infantil en Argentina. Cada año, miles de bebés nacen con afecciones cardíacas que requieren detección temprana, derivación inmediata y cirugías complejas. El programa nacional articulaba hospitales públicos, equipos médicos y provincias, evitando que el lugar de nacimiento definiera quién vivía y quién no.

    Gracias a esa política, Argentina logró reducir drásticamente la mortalidad neonatal por estas patologías, alcanzando estándares comparables con países desarrollados. Todo eso fue puesto en riesgo por una decisión tomada desde un escritorio, con lógica contable y sin respaldo sanitario.

    Lugones ejecuta, Milei avala

    Nada de esto ocurre en el vacío. El cierre del programa se inscribe en una línea clara del gobierno de Milei: desmantelar el Estado incluso cuando eso implica dañar derechos básicos, como el acceso a la salud de bebés recién nacidos.

    Lugones actuó como ejecutor obediente de esa doctrina. Despidió al equipo sin transición, sin protocolos de continuidad y sin ofrecer una estructura alternativa. La consecuencia es un sistema fragmentado, donde cada provincia queda librada a sus recursos, profundizando desigualdades y dejando a muchas familias sin respuesta.

    No es eficiencia. Es abandono.

    Cuando el ajuste baja a terapia intensiva

    El discurso oficial repite que “el Estado no puede hacerse cargo de todo”. Pero lo que no dicen es de qué se hace cargo ahora cuando un bebé nace con una cardiopatía grave en una provincia sin capacidad quirúrgica. Tampoco explican quién asume la responsabilidad si una derivación no llega a tiempo o si una familia queda atrapada en la burocracia.

    Este no es un recorte más. Es una decisión que puede traducirse en muertes evitables. Y eso marca un límite político y ético.

    Desarmar un programa que salvaba vidas no es una discusión ideológica: es una definición de prioridades. Y el gobierno de Milei ya dejó claro cuáles son las suyas.

     

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  • En Regina hubo Hockey

    Hoy se disputó la primer fecha de Hockey en la que diferentes categorías se enfrentaron. Los equipos, todos de Regina. La Tapa se hizo presente en el hermoso predio del Club CAID; allí el público se hizo presente desde las 13 Hs para disfrutar de una tarde a puro sol y «bochas». El primer partido…

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