Se llevó adelante una nueva propuesta de la dirección de Turismo de Villa Regina.
Con una convocante participación, el AstroTURISMO conquistó lo más alto de nuestra perla del valle. Luego de hacer el recorrido por el sendero a la capilla, el grupo participó de una charla sobre astros.
En una noche de luna llena, después de una caminata por la zona, se disfrutó de la degustación de productos regionales y de la experiencia única de observación por telescopio.
El intendente, Marcelo Orazi, quién participo del encuentro, aprovechó para anunciar obras de mejora y acondicionamiento del sendero. Sin dudas un lugar emblemático para la comunidad reginense y un atractivo para los turistas que visitan nuestra ciudad.
En el año ´74 y debido al «boom» que había generado el ascenso del #Albo al Torneo Nacional se reinauguró la cancha en el barrio de Villa Obrera, con una inmensa tribuna de cemento sobre todo el lateral del campo como aperitivo principal del debut como local frente a Ferro Carril Oeste con un marco…
Hayden Davis, el creador de $LIBRA, encaja a la perfección en el arquetipo cryptobro: joven, verborrágico, vendedor antes que técnico, y con esa mezcla de Silicon Valley y chamuyo motivacional que promete “libertad”. En la criptoestafa aparece como la cara visible de una operación que se presentó como oportunidad y terminó en desastre. Si hubiera que buscar un personaje, Davis podría ser el Rasputín de la era blockchain: alguien que viene de un universo religioso y opaco, se presenta como intérprete del “futuro” y se vuelve influyente por proximidad al poder. Esa proximidad fue la que le permitió llevar a cabo la primera cryptoestfa presidencial del mundo.
Performance, agresividad y promesa de ascenso individual: así se arman estas nuevas masculinidades. Desde ahí se vuelve posible pasar del caso $LIBRA a una pregunta de fondo: qué tipo de varón —y qué política— se celebra en el ecosistema libertario.
***
Un hombre musculoso, exitoso, siempre ganador: el chad. Ese es el modelo que sobrevuela la manósfera, el submundo digital de donde sale buena parte del vocabulario y las fantasías de los influencers de la extrema derecha. En el ecosistema del presidente Javier Milei, estos perfiles abundan: cuentas de X (ex Twitter) con más de 50.000 seguidores, caracterizadas por un tono agresivo y virulento, que monetizan el odio a través de suscripciones mensuales y buscan la bendición final de Milei en forma de reposteo. Ese léxico —chads, perdedores, dominantes, sometidos— se volvió habitual en la discursividad de las redes de la derecha radical argentina y global.
Originariamente, la manósfera se conformó a través de una serie de intercambios online entre distintos usuarios con una postura que reproduce la filosofía red pill, inspirada en la película Matrix. Su objetivo es ilustrar la toma de conciencia sobre la realidad del sistema: apela a dejar de ser engañado por los avances del feminismo y descubrir la información que ese sistema te oculta.
Esta manósfera es producto de la interacción entre los usuarios que son parte y que constantemente alimentan el imaginario de cómo se deben estructurar las relaciones entre los géneros y qué rol deben ocupar las mujeres y los hombres. Por un lado, la manósfera se enoja con la “realidad del sistema y con el feminismo” que hace que los hombres dejen de ser elegidos por las mujeres y por el sistema. Por otro, ensaya un modelo de “hombre ideal”, mucho más recargado, que sí tiene posibilidades de éxito (material y con las minas) porque, claro, estas son lógicas heterosexuales.
Los principales usuarios que participan de estos espacios son los denominados Incels (célibes involuntarios) que se encuentran asociados con la incapacidad del ejercicio de una masculinidad alpha dominante que es la que logra encuentros sexuales con mujeres. Según estos usuarios, esa masculinidad se construye con base en la predominancia de aspectos físicos atractivos, dominantes y seguros (en términos materiales), lo que asegura la posibilidad de estar en el 30% superior que se “queda con las mujeres”, “medidas” en una escala del 0 al 10.
Muchos de estos usuarios se autoperciben “sin chances” para entablar una relación sexoafectiva, y desde la privacidad de sus hogares exultan el odio y el desprecio al sistema que “no les da la chance” de poder relacionarse. Y desde esta misma privacidad, es que maceran un tipo de hombre aspiracional. Un tipo de quijada marcada, el cuerpo bien trabajado, exitoso con las mujeres y el mundo material: Un chad. Se trata de un role model o modelo a seguir que se construye diariamente a cuenta gotas de sangre, sudor y lágrimas. Más sangre y sudor. Los chads no lloran. La sangre, fruto de la pasión por desarrollarse y ser exitoso. El modelo es un hombre de negocios al fiel estilo “Lobo de Wall Street”. El sudor, únicamente del gimnasio. Porque, ya que estamos, no se piensa en el trabajo físico al estilo obrero, eso es de negro. Este sudor tiene que provenir de la dedicación por el cuerpo, no como daño colateral de un trabajo forzoso.
Lo que te hace ser un chad es básicamente ser un hombre con poder, de poder y en el poder (lo que se conoce como “virilidad hegemónica”). Además de tener rasgos físicos hegemónicos y ejercer una dominación a través de los insultos, agravios y la humillación hacia el “otro” inferior a vos.
Para la manosfera, el Presidente tilda casi todas las casillas del chad: poder político, mucho pelo, quijada marcada, ojos color zafiro y una gran altura —aunque sea potenciada por una tarima—. Además, se dedica a humillar a los “kukas tirapiedras” en público, por lo que su séquito de influencers lo lee como un “verdadero chad”. El día que asumió la presidencia fue, para ellos, la coronación oficial.
Chad Milei se volvió real luego de tomar el mando presidencial. Se volvió indistiguible de las fotos generadas por IA. pic.twitter.com/C8Nc7augIr
A Milei le gusta mucho hablar sobre el ano masculino. Adrián Melo indagó en Anfibia sobre esa performatividad hetero-hegemónica que el Presidente encarna en su discursividad al referirse muy detalladamente al asunto y su impulso viril por “cerrárselos a todos”. Y en el contexto de una crisis de la masculinidad, no es de extrañar que sea necesaria esta reafirmación viril.
Esta crisis de la masculinidad se conforma en dos aristas. Por un lado, la crisis material y por otro la crisis de sentido. En el contexto de un neoliberalismo galopante, con la retirada del estado y la intervención pública en la vida privada, las exigencias hacia el individuo (masculino) son extremadamente forzosas. Nicolás Pontaquarto y Ariel Sánchez, del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, hablan de una “autoexclusión” producto de la incapacidad de alcanzar los mandatos que estructuran el género, y que, en esta línea, convierten a los sujetos en sujetos elegibles.
Este fenómeno es nuevo. Se trata de una “autoexclusión” de los que no se consideran elegibles. La hiperconectividad nos muestra todo el tiempo lo que los demás tienen y uno no. Existe una suerte de checklist de las cosas que hay que tener para ser. No se da, entonces, una exclusión causada por un otro (aunque la misma aún esté presente también). Es el mismo sujeto que se baja. La socialización en redes sociales alimenta y recrudece los estándares de elegibilidad y promueve la autoexclusión.
***
Se han conformado espacios de socialización que comprenden a la masculinidad como “en la mira”, repletos de hombres que se sienten atacados por los avances que supusieron las olas feministas. Allí surge la manósfera.
La explosión del caso $Libra, en Argentina, terminó de dar visibilidad a una nueva identidad dentro de la manosfera: los cryptobros. Cuyo origen se puede rastrear luego de la popularización de la cryptomoneda Bitcoin en 2009. Con el desarrollo de la tecnología blockchain y nuevas billeteras digitales, se fueron creando nuevas cryptos y se fue democratizando el acceso a invertir. Lo que antes estaba reservado para un selecto grupo de nerds, se habilitó para el resto, que se agrupó debatiendo sobre las formas de invertir y cómo hacerlo. Al igual que con la manosfera, estos intercambios se dieron en distintos foros de internet como: Reddit, 4chan, Twitter, además de la plataforma de YouTube, que fue un espacio para “educar en inversión”.
El caso $Libra puso en la escena mediática-digital las nuevas herramientas de la economía digital, con sus riesgos, márgenes de error y engaños que se tejen a su alrededor. Los gurúes de las finanzas digitales, mientras se abren una Monster Mango Loco, concentran dentro de sus características las mismas que sostienen el nuevo sistema de mercado financiero e idiosincrático del neoliberalismo: un marcado desprecio a cualquier tipo de intervención estatal en la vida individual, la promoción de cryptoactivos sumamente volátiles, y la tendencia al riesgo, propia del sujeto financiarizado que la extrema derecha propone como salida de la crisis de la masculinidad.
Los cryptobros logran acceder al mundo de las finanzas de Silicon Valley mientras terminan una partida del call of duty y sin la necesidad de levantarse de su silla gamer. Esto, además, se complementa con una ritualización de la vida diaria que es la clave del éxito. Levantarte a las 5 am, leer a las 6 am, mirar el mercado a las 7 am, darte un baño de hielo a las 8 am y salir para el gym a las 9:30.
Desde esta representación es que los influencers digitales arman el modelo de éxito que luego es vendido en sus redes sociales. Autos caros, relojes grandes y vistosos, “mentalidad de tiburón”, perseverancia estoica, programación esquemática de la vida diaria y conocimiento por encima de la media para invertir.
Sin embargo, aún hay una tensión entre estos influencers cryptos y los que son propios del ecosistema del presidente Javier Milei. Estos últimos son críticos de estas comunidades y en sus discursividades se encuentra la conformación de un “otro” al que ellos catalogan de “manijeros” o con poco conocimiento. Aquí marcan la distancia en la calidad de su conocimiento en contraparte a la de estos cryptobros poco serios.
Ese fue el mensaje circulante durante la explosión del caso $Libra, en el que también fue evidente la gimnasia para desligar al presidente Javier Milei de su responsabilidad en la difusión de una criptomoneda que abruptamente perdió su valor dejando a miles de inversores con pérdidas. Se teorizó sobre un hackeo a la cuenta presidencial y cuando el relato fue insostenible, se procedió a separar los tipos de comunidades en “técnicos” de los “manijeros”.
Ningún argentino perdió plata en esto. Solamente un par de chinos garcas con bots y criptobros manijeros estadounidenses empomados por querer guita fácil. Lo tienen que llorar por comprar shitcoins.
Siempre dije: Jamás inviertan en lo que no entienden; si lo haces sos un boludo.
Así como se conformó la “manósfera”, es posible pensar en una “cryptosfera” en la que se aglutina este ideal del éxito masculino. Que se materializa en las nuevas herramientas de la economía digital y las redes sociales. Así la cryptosfera define el éxito y cómo alcanzarlo.
En este contexto, la extrema derecha carga al individuo de toda responsabilidad por su desarrollo personal, pero además le añade ciertos requisitos que debe cumplir para ser un hombre. Estos requisitos son indispensables para su constitución como hombre(s) y refuerzan la avanzada individualista en la sociedad al atomizar al ser humano nuevamente.
La construcción desde los influencers de Javier Milei y del propio presidente como un modelo a seguir que concentra estas características, supone que estos ideales de la masculinidad se potencien desde el sillón de Rivadavia. Tradicionalmente la investidura presidencial fue una referencia de modelo a seguir. En esta línea, la representación de la masculinidad que se imprime desde la figura del Presidente Milei presenta características nuevas, propias del contexto de esta nueva fase del capitalismo. Por primera vez, el presidente no es esposo ni padre. Legitima a la figura del varón roto y solo, a la búsqueda de un nuevo modelo de éxito y desarrollo personal, que ya no están ni en la familia, ni los hijos ni el trabajo. Un individualismo que subsume al sujeto masculino a pensar sólo en él.
Ante este escenario tan hostil en el que nos encontramos, se vuelve indispensable proponer una perspectiva e imaginar qué tipo de masculinidad queremos como sociedad. Además de encontrar la forma que permita la sociedad permita concebir al estado como el verdadero garante de las instancias de desarrollo humano y que de manera igualitaria anule y cancele la carga de ser, alojada en los requisitos para el “éxito” y la “elegibilidad”.
La pelea de los libertarios por el control del partido en Río Negro enfrenta a la diputada Lorena Villaverde con Lule Menem, mano derecha de Karina Milei.
Villaverde es la presidenta de La Libertad Avanza en la provincia patagónica pero quedó muy cuestionada por su vinculación con el supuesto narco Fred Machado, una condición que le arruinó la carrera política a José Luis Espert.
La propia Villaverde se vio obligada a renunciar a la banca de senadora nacional que había ganado en octubre y se aferró a su banca de diputada, en la que tiene mandato hasta 2027.
Sin embargo, su rol como presidenta del partido local quedó seriamente cuestionado. Lule busca aprovechar esa situación para intervenirle el partido por medio del senador provincial Enzo Fullone.
Lorena Villaverde
En la última reunión del consejo de La Liberad Avanza de Río Negro, Fullone propuso un cambio en la conducción del partido local y empujó al farmacéutico Roberto Zgaib, para integrar el Tribunal Revisor de Cuentas. Ese es el ente que debe fiscalizar la legalidad y transparencia del manejo financiero del partido que conduce Karina a nivel nacional.
Su llegada se produce expresamente para correrla a Villaverde. El propio Zgaib dijo que a la diputada «hay que echarla a patadas» del partido junto al operador Julián Goinhex, que trabajó para Soria, Weretilneck, García Larraburu y ahora es libertario. A ambos los acusa de haber avalado la emisión de una factura trucha en la campaña por 73 millones de pesos. Con esa denuncia busca correrlos del partido.
En el sector de Villaverde, en tanto, objetan la llegada de Zgaib al Tribunal Revisor de Cuentas de La Libertad Avanza por incompatibilidades como vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Río Negro. Lo que cuestionan es que superpondría la función de controlar las finanzas del mismo partido de Gobierno nacional que decide sobre el pago de las deudas que el sector farmacéutico le reclama al PAMI, en donde Lule pisa fuerte.
«Quien controle las cuentas de un partido de gobierno no puede, al mismo tiempo, representar intereses comerciales que negocian y presionan a ese mismo gobierno», aseguran los detractores de Zgaib.
Se juega el 5to 3×3 en Villa Regina, el domingo a las 14hs comienza la Copa Trepan en el playón del río en la isla 58. Este domingo despedimos el verano con una compe en el PlayOn del río, a partir de las 13:30hs el predio va a estar abierto y preparado para empezar a…
Y mirá si no será rally, que allá en los ’60 las carreras de cafeteras en el famoso chiripá eran un espectáculo de jerarquía nacional. “Eran Ford-T hechos, eran catangos hechos, abiertos. Corría el viejo Ledda, Leonardo Nardini, Riffo. A fondo fondo andaban a 140”, recuerda el Flaco Felicevich mientras cepilla con nafta una tapa…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.