En la mañana de este viernes, el Intendente Marcelo Orazi y el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros recibieron presentes de parte de Amuchen, representada en esta oportunidad por la Directora Natalia Fioretti.
Se trata de dos cuadros que fueron pintados por dos de los chicos que concurren a la institución: Florencia Clementis y Cristian Mungai.
En la oportunidad, Fioretti transmitió el agradecimiento de parte de la familia de Amuchen por el acompañamiento del Municipio a sus actividades y proyectos. Por su parte, el Intendente Orazi ratificó el compromiso de continuar colaborando con la institución que cumple una importante labor social y de contención en la comunidad.
La última fecha de la temporada se correrá los días 27 y 28 de febrero y tendrán como escenario al mítico autódromo porteños “Oscar y Juan Gálvez”, la expectativa crece a medida que se acerca la fecha y la noticia es que se desarrollará con público en las tribunas, el cupo limitado será de 500…
Extractos de la investigación de la profesora e historiadora reginense Silvia Zanini presentada en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, organizadas por el GEHiSo y las Facultades de Humanidades y de Derecho y Ciencias Sociales (UNCo), General Roca. La policía local Para esta naciente colonia el gobierno del Territorio envió una…
Axel Kicillof salió a cuestionar con fuerza el acercamiento que encaró la Casa Rosada con los gobernadores para conseguir los votos en el Congreso para aprobar leyes clave como la anulación de las PASO y la Ley de Tierras.
«Ahora buscan que los gobernadores voten por extorsión. Los funden y después les prestan para que voten. Eso no es parlamentarismo, es extorsión», dijo el bonaerense en Morón.
«Nosotros estamos en la vereda contraria. Aunque nos persigan, aunque nos quieran asfixiar, no vamos a arrodillarnos», dijo Kicillof en una actividad junto al intendente Lucas Ghi.
Tras la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete el gobierno nacional reactivó un operativo para poder seducir a los gobernadores y contar con sus votos en el Congreso. El objetivo es sacar en el segundo tramo del año la anulación de las PASO y la Ley de Tierras.
Este miércoles, Karina Milei formalizó la transferencia a Santa Fe del mantenimiento de la llamada «Ruta de los Puertos». Se trata de una traza fundamental para el área metropolitana de Rosario y que conecta el ingreso de los puertos y evita que en época de cosecha los miles y miles de camiones que transitan la zona ingresen en la ciudad.
En Santa Fe creen que la Casa Rosada busca «recuperar el diálogo y cumplir lo que promete» antes de abrir la negociación por las reformas que necesita en el Congreso.
Ahora buscan que los gobernadores voten por extorsión. Los funden y después les prestan para que voten. Eso no es parlamentarismo, es extorsión.
Quien trabaja para recuperar la confianza de los gobernadores es Santilli. El viernes, el Jefe de Gabinete se reunió con el gobernador de La Pampa, el peronista Sergio Ziliotto, con quien definió avances en materia de Caja Previsional y el traspaso de las obras del PROCREAR.
En tanto, el martes estuvo con el correntino Juan Pablo Valdés, con quien repasó la agenda de trabajo entre ambas administraciones y conversó sobre las obras para el puente Alvear-Itaquí y el proyecto Puente Monte Caseros-Bella Unión.
Mientras tanto, las conversaciones entre Casa Rosada y La Plata siguen cortadas. La orden de Karina a Santilli es no abrir con el gobierno de Kicillof ningún canal de diálogo.
Al día siguiente del anuncio de la llegada del Colo a la Jefatura de Ministros, el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, contó que le envió una carta vía WhatsApp en la que le pidió retomar el diálogo entre Gobierno Nacional y Provincia.
«Lo felicité y le pedí que reciba una delegación de funcionarios para establecer un plan de trabajo conjunto», describió Bianco. «Le conté sobre los fondos recortados y el abandono de las obras públicas en territorio bonaerense», agregó.
Kicillof quiere que Milei le transfiera la autopista Presidente Perón, una obra a la que le faltan apenas 5 kilómetros para concluirse y que quedó paralizada.
La autopista Perón es el tercer anillo de circunvalación del AMBA (el primero es la General Paz, el segundo es la ruta 4) y atraviesa 12 municipios. En 2024, los ministros Gabriel Katopodis (Infraestructura) y Javier Alonso (Seguridad) se reunieron con Patricia Bullrich (entonces al frente del ministerio de Seguridad) para iniciar las gestiones por el traspaso de la obra a la órbita de la provincia. Sin embargo, tras ese encuentro, no hubo ningún tipo de avance.
El próximo sábado se vivirá el gran cierre del ‘Mes de la Niñez’ con actividades en los barrios Businelli y Provincial a partir de las 14 horas. Además, desde las 15,30 horas, el festejo tendrá lugar en el Paseo del Arroyo. Niños y niñas podrán disfrutar de las actividades programadas por las diferentes áreas municipales,…
A fines del siglo XIX, cuando el Estado argentino todavía no había consolidado plenamente su dominio sobre el sur, potencias extranjeras, aventureros y proyectos independentistas imaginaron una Patagonia separada de Buenos Aires. Aunque hoy parezca una fantasía, existieron planes concretos que pudieron haber cambiado para siempre el mapa de Sudamérica.
Por Redacción de NLI
Cuando se observa un mapa de la Argentina, resulta fácil pensar que el enorme territorio patagónico siempre formó parte del país tal como hoy lo conocemos. Sin embargo, esa imagen proyecta hacia el pasado una realidad que recién comenzó a consolidarse en las últimas décadas del siglo XIX. Hasta entonces, inmensas extensiones al sur del río Negro escapaban al control efectivo del Estado nacional. Eran tierras habitadas por diversos pueblos originarios, recorridas por comerciantes, exploradores y militares, y observadas con creciente interés por las grandes potencias marítimas de la época. En ese contexto surgieron proyectos tan extravagantes como inquietantes: crear un país independiente en la Patagonia, establecer protectorados extranjeros o incluso convertir parte del territorio austral en una colonia europea.
Un territorio inmenso donde la soberanía todavía estaba en disputa
Durante buena parte del siglo XIX, la Patagonia era más una aspiración cartográfica que una realidad política. La Constitución de 1853 proclamaba la integridad territorial de la Confederación Argentina, pero el control efectivo sobre el extremo sur era muy limitado. Las ciudades eran escasas, las comunicaciones con Buenos Aires resultaban extremadamente lentas y el Estado apenas podía sostener algunos destacamentos militares en la frontera.
Esa situación era observada con atención por el Imperio Británico, por Chile y por distintas potencias europeas que comenzaban a mirar el Atlántico Sur como una región estratégica para el comercio mundial. Décadas antes de la apertura del Canal de Panamá, los barcos que unían los océanos Atlántico y Pacífico debían rodear el continente por el estrecho de Magallanes o el cabo de Hornos, convirtiendo a la Patagonia en una pieza geopolítica de enorme valor.
La debilidad institucional argentina alimentó numerosas especulaciones. Viajeros europeos describían aquellas tierras como un espacio «vacío», ignorando deliberadamente la presencia de comunidades indígenas que habitaban la región desde hacía siglos. Esa idea del «territorio desocupado» sirvió de argumento para justificar proyectos de colonización impulsados desde el exterior.
El extravagante «Reino de la Araucanía y la Patagonia»
Quizás el episodio más llamativo ocurrió en 1860, cuando el abogado francés Orélie Antoine de Tounens desembarcó en Sudamérica convencido de que podía fundar un nuevo reino. Tras establecer vínculos con algunos caciques mapuches del lado chileno de la cordillera, se proclamó «Rey de la Araucanía y la Patagonia», redactó una constitución, diseñó una bandera, creó símbolos nacionales y envió cartas a gobiernos europeos buscando reconocimiento diplomático.
Su proyecto combinaba ambición personal, oportunismo político y una lectura muy particular del contexto sudamericano. De Tounens sostenía que las naciones recién independizadas carecían de capacidad para administrar aquellos territorios y que una monarquía respaldada por Francia podría garantizar estabilidad y desarrollo. Aunque la iniciativa nunca obtuvo apoyo oficial de Napoleón III ni de ninguna potencia europea, despertó preocupación tanto en Argentina como en Chile porque evidenciaba hasta qué punto el vacío de poder podía ser aprovechado por actores externos.
Las autoridades chilenas terminaron deteniéndolo y declarándolo insano, pero el episodio dejó una enseñanza que trascendió al personaje. La Patagonia aparecía, desde la mirada europea, como un espacio susceptible de reorganización política. No era simplemente una aventura individual: reflejaba una época en la que las potencias coloniales redefinían fronteras en África, Asia y Oceanía, mientras América del Sur tampoco escapaba a esas disputas.
La consolidación del Estado argentino y una discusión que llega hasta el presente
Durante las décadas siguientes, la dirigencia argentina aceleró el proceso de ocupación efectiva del sur. La denominada Conquista del Desierto, encabezada por Julio Argentino Roca entre 1878 y 1885, permitió extender el control estatal sobre enormes territorios, aunque lo hizo mediante una campaña militar que provocó el desplazamiento forzado, la muerte y el sometimiento de miles de integrantes de pueblos originarios. Durante mucho tiempo ese proceso fue presentado exclusivamente como una gesta civilizadora; hoy la historiografía incorpora también las profundas consecuencias humanas, culturales y territoriales que tuvo para las comunidades indígenas.
Al mismo tiempo, comenzaron a fundarse nuevas localidades, se expandieron las líneas telegráficas, se impulsó la llegada de inmigrantes y se establecieron administraciones permanentes que fortalecieron la presencia estatal. El conflicto limítrofe con Chile continuó durante años y recién encontró una solución relativamente estable mediante acuerdos diplomáticos y arbitrajes internacionales, lo que terminó de consolidar la frontera austral.
Sin embargo, la historia demuestra que la soberanía nunca depende únicamente de un mapa. Requiere población, infraestructura, instituciones, inversión pública y una presencia constante del Estado. Esa enseñanza conserva plena vigencia en el siglo XXI. La Patagonia sigue siendo una de las regiones estratégicas más importantes del planeta por sus recursos hídricos, energéticos y minerales, por su cercanía con la Antártida y por el valor geopolítico del Atlántico Sur. En un contexto internacional donde las grandes potencias vuelven a disputar recursos críticos y corredores estratégicos, recordar aquellos proyectos que imaginaron una Patagonia separada de la Argentina deja de ser una simple curiosidad histórica para transformarse en una reflexión sobre el modo en que se construye y se sostiene la soberanía nacional.
La Patagonia nunca estuvo realmente destinada a convertirse en otro país, pero sí atravesó un período en el que esa posibilidad fue imaginada, discutida e incluso alentada por intereses externos. Conocer esa historia permite comprender que las fronteras no son hechos naturales e inmutables, sino el resultado de procesos políticos, conflictos, decisiones diplomáticas y proyectos de nación que se disputan a lo largo del tiempo. Es una lección que sigue interpelando a la Argentina cada vez que el debate sobre el desarrollo, la integración territorial o el control de sus recursos estratégicos vuelve al centro de la escena pública.
Mediante el proyecto elevado por el ejecutivo local al concejo deliberante de la ciudad sobre la rescisión del contrato y acuerdo, entre adjudicatario y municipio reginense, para hacer inmediata entrega del edificio, y a partir de la opinión pública estimulada por los medios de comunicación, profesionales independientes, partidos políticos y la sociedad misma; el debate…
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