En la mañana de este viernes, el Intendente Marcelo Orazi y el Secretario de Coordinación Ariel Oliveros recibieron presentes de parte de Amuchen, representada en esta oportunidad por la Directora Natalia Fioretti.
Se trata de dos cuadros que fueron pintados por dos de los chicos que concurren a la institución: Florencia Clementis y Cristian Mungai.
En la oportunidad, Fioretti transmitió el agradecimiento de parte de la familia de Amuchen por el acompañamiento del Municipio a sus actividades y proyectos. Por su parte, el Intendente Orazi ratificó el compromiso de continuar colaborando con la institución que cumple una importante labor social y de contención en la comunidad.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a recorrer la muestra ‘El Valle es Mujer’ en su último día de exposición, el próximo domingo de 18 a 20 horas en el Galpón de las Artes. ‘El Valle es mujer’ tiene como eje central reflexionar sobre el rol de la mujer como…
Como parte de las acciones tendientes a la prevención y detección temprana de casos de COVID-19, a partir de esta semana comenzaron a realizarse en el Complejo Fitosanitario Aduanero los tests de PCR solicitados en frontera a los transportistas rionegrinos. También podrán realizarlo los choferes que tengan como destino otras provincias. El Intendente Marcelo Orazi…
Este sábado 27 de noviembre a las 20 se presentará el ensamble filarmónico Perla del Valle junto al Ensamble de Saxos Cañas Patagónicas en el Galpón de las Artes de Villa Regina. El repertorio será variado y para todos los gustos, con obras de Arturo Márquez, Astor Piazzolla y Antonín Dvořák. Perla del Valle está…
Un equipo internacional de arqueólogos descubrió en la selva de Petén, Guatemala, una estructura ceremonial del período Preclásico Terminal que habría sido utilizada para rituales y posibles sacrificios humanos. El hallazgo, considerado excepcional por los investigadores, aporta nuevas evidencias sobre una de las etapas menos comprendidas de la civilización maya y obliga a revisar el origen y la evolución de sus prácticas religiosas.
Por Alcides Blanco para NLI
Durante décadas, la imagen de la civilización maya quedó asociada a sus imponentes pirámides, sus extraordinarios conocimientos astronómicos y matemáticos y un sistema de escritura que aún hoy continúa revelando secretos. Sin embargo, el reciente descubrimiento de un altar ceremonial de más de dos mil años de antigüedad en el sitio arqueológico El Tigre, en el departamento guatemalteco de Petén, vuelve a poner en primer plano otro aspecto de aquella sociedad: la compleja dimensión religiosa en la que los rituales de sangre ocupaban un lugar central.
La estructura fue bautizada «Okox», palabra que significa «hongo» en lengua maya q’eqchi’ debido a su particular forma circular. Los trabajos arqueológicos comenzaron en 2025 y reunieron especialistas de Guatemala, Francia, México y Canadá, quienes lograron identificar un edificio ceremonial excepcionalmente conservado correspondiente al Período Preclásico Terminal (100 a.C.-150 d.C.), varios siglos antes del momento de máximo esplendor de la civilización maya.
Un edificio único para comprender un período poco conocido
El altar posee aproximadamente 2,2 metros de altura y cinco metros de diámetro, construido con enormes bloques de piedra caliza cuidadosamente tallados. A diferencia de muchas estructuras similares deterioradas por el tiempo, conserva molduras decorativas y hasta restos de pintura roja, elementos que permiten reconstruir con mayor precisión la estética ceremonial de aquella época.
Los investigadores sostienen que la calidad de la construcción demuestra que no se trataba de un espacio secundario, sino de un edificio destinado a ceremonias de enorme importancia política y religiosa. Además, la estructura aparece asociada a una plataforma rectangular que, en conjunto, supera los diez metros de longitud.
Pero el verdadero impacto del descubrimiento llegó con las excavaciones realizadas bajo y alrededor del edificio.
Los arqueólogos encontraron los restos de un bebé de menos de tres meses enterrado debajo de un recipiente ceremonial, además del entierro de un niño de entre siete y nueve años. Ambos habrían sido depositados durante la construcción del altar como parte de rituales fundacionales.
En el centro de la estructura apareció además el esqueleto de un hombre adulto de entre treinta y cuarenta años acompañado por una espina de mantarraya, instrumento ampliamente conocido en el mundo maya por su utilización en ceremonias de autosacrificio mediante perforaciones rituales. Para los especialistas, ese elemento sugiere que el individuo ocupaba un importante rol religioso o político dentro de la comunidad.
La asociación entre estos entierros y la construcción del edificio constituye una fuerte evidencia de prácticas rituales que podrían incluir sacrificios humanos, aunque los investigadores mantienen la cautela científica hasta completar todos los estudios bioarqueológicos.
La religión maya, mucho más compleja que los estereotipos
Durante mucho tiempo la imagen de los sacrificios humanos quedó dominada por las descripciones realizadas por los conquistadores españoles, muchas veces utilizadas para justificar la conquista. Sin embargo, la arqueología moderna ha permitido construir un panorama mucho más complejo.
Las investigaciones muestran que los mayas concebían el universo como un delicado equilibrio entre el mundo humano y el divino. La sangre representaba una sustancia sagrada capaz de alimentar a los dioses y garantizar el orden cósmico, la fertilidad de las cosechas y el ciclo del tiempo.
No todos los sacrificios involucraban la muerte. Los gobernantes y sacerdotes practicaban con frecuencia autosacrificios, perforándose lengua, orejas o genitales mediante espinas de mantarraya para ofrecer su propia sangre durante ceremonias públicas.
Cuando existían sacrificios humanos, estos respondían a contextos muy específicos: dedicación de edificios, funerales de personajes de alto rango, conflictos militares o acontecimientos considerados extraordinarios. Precisamente por ello, el hallazgo de Okox resulta tan relevante, ya que documenta este tipo de prácticas varios siglos antes del auge clásico de la civilización.
Los especialistas consideran que este descubrimiento permitirá comprender mejor cómo evolucionaron las creencias religiosas mayas antes del período comprendido entre los siglos III y IX d.C., cuando ciudades como Tikal, Palenque, Copán o Calakmul alcanzaron su máximo desarrollo.
Lejos de reforzar los antiguos estereotipos sobre una cultura exclusivamente asociada a la violencia ritual, el hallazgo confirma algo mucho más interesante para la arqueología: la religión maya fue un sistema profundamente sofisticado, donde arquitectura, astronomía, poder político y ceremonias formaban parte de una misma visión del universo. Cada nuevo descubrimiento permite reconstruir ese complejo rompecabezas y demuestra que, más de dos mil años después, la selva de Petén continúa guardando piezas fundamentales para comprender una de las grandes civilizaciones de América.
Suelo pensar que vivir en éste mundo es una eterna dualidad. Por suerte existen opciones, para que cada uno se sienta libre de elegir su camino. Unas de las cosas que me deja perpleja al observar con detalle el modo en el que vivimos, es ver cómo nos introdujeron en nuestro subconsciente la cultura de…
Durante esta mañana un grupo de empleados municipales se capacita sobre la ley Micaela en el marco de la Ordenanza N° 028/2020 y la Ley Nacional N° 27.499 que establece la capacitación obligatoria en temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñan en la función en los tres…
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