GeoPark reafirma su estrategia de crecimiento en Vaca Muerta

GeoPark reafirma su estrategia de crecimiento en Vaca Muerta

 

El Directorio de GeoPark Limited (NYSE: GPRK) rechazó por unanimidad una oferta no solicitada de adquisición presentada por Parex Resources Inc., que proponía la compra de la compañía mediante una transacción totalmente en efectivo por US$ 9 por acción. La propuesta fue recibida el 4 de septiembre de 2025, antes del anuncio de la adquisición de activos estratégicos en Vaca Muerta, y se mantuvo bajo estricta confidencialidad hasta su evaluación final.

Tras un proceso de análisis con asesores financieros y legales independientes, el Directorio concluyó que la oferta subvaloraba significativamente a la compañía, no reflejaba su potencial de crecimiento ni reconocía el valor de su portafolio diversificado en América Latina.

Expansión y solidez operativa

GeoPark reafirmó su compromiso con su plan estratégico de expansión basado en una estructura operativa y financiera sólida. La compañía recordó su historial de éxito en el bloque Llanos 34 de Colombia, donde ha descubierto más de 200 millones de barriles y consolidado una plataforma de generación de flujo de caja estable.

De acuerdo con las proyecciones presentadas durante el Investor Day 2025, GeoPark prevé un incremento del 46% en su producción y un aumento del 70% en su EBITDA ajustado hacia 2028, impulsado por su presencia creciente en la Cuenca Neuquina.

El valor estratégico de Vaca Muerta

El Directorio subrayó que la oferta de Parex no valoraba adecuadamente los activos recientemente incorporados en la formación Vaca Muerta, que aportan 60 millones de barriles de recursos recuperables y amplían la vida útil de las reservas de la empresa a casi una década.

La operación en Argentina contempla el desarrollo de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, con una proyección de 20.000 barriles equivalentes diarios de nueva producción durante los próximos tres años. Este crecimiento posiciona a GeoPark como un nuevo jugador relevante dentro del sector no convencional argentino, con sinergias operativas y tecnológicas entre sus operaciones en Colombia y la Patagonia.

Confianza en la estrategia de largo plazo

El CEO de la compañía, Felipe Bayón, expresó que GeoPark mantiene plena confianza en su equipo, su estrategia de crecimiento disciplinado y su capacidad para generar valor sostenible a largo plazo. “Continuaremos ejecutando nuestro plan de expansión sobre una base sólida en Colombia y una nueva plataforma en Argentina”, aseguró.

La empresa confirmó que seguirá evaluando oportunidades estratégicas que reflejen de manera justa su valor y su potencial futuro, siempre dentro de un marco de disciplina financiera y responsabilidad con los accionistas.

GeoPark informó además que Goldman Sachs actúa como asesor financiero de la compañía, mientras que Davis Polk & Wardwell LLP y Conyers se desempeñan como asesores legales en el proceso.

Con esta decisión, la compañía reafirma su independencia, su confianza en los activos adquiridos en Vaca Muerta y su compromiso de fortalecer su posición como una de las principales productoras independientes de petróleo y gas de América Latina.

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    El cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer objeto confirmado que ingresa a nuestro sistema solar proveniente de otra estrella, sorprendió a la comunidad científica al exhibir un comportamiento que no se alinea con los modelos tradicionales. El fenómeno se registró durante su paso por el perihelio, que es el punto de su órbita más cercano a la gran estrella.

    Según se reportó, durante esta aproximación el cometa experimentó «un cambio de trayectoria y aceleración que no puede explicarse únicamente por la gravedad», lo cual ha generado nuevas hipótesis y reavivó el debate sobre la naturaleza de estos visitantes cósmicos.

    El astrofísico de Harvard, Avi Loeb, quien analizó los datos disponibles, señaló que el objeto mostró una «aceleración no gravitacional», es decir, una fuerza adicional que lo impulsa más allá de lo que dictarían las leyes físicas conocidas.

    Un aspecto notable es que la aceleración observada no fue solamente radial, es decir, alejándose del Sol, sino también transversal, «como si algo estuviera desviándolo lateralmente». Loeb plantea que la explicación más convencional podría ser una intensa expulsión de gases producto de la sublimación del hielo, un proceso común en cometas.

    Inesperado: el cometa 3I/ATLAS confunde a astrónomos con un cambio de curso inusual cerca del Sol

    Sin embargo, advierte que «la magnitud del empuje supera lo que se esperaría para un objeto natural», ya que durante el cruce al perihelio, el cometa habría perdido hasta «una décima parte de su masa solo por ese proceso».

    Esta situación cobra mayor relevancia al considerar que el 3I/ATLAS sigue la línea de otros visitantes interestelares que también mostraron irregularidades, como fue el caso de ‘Oumuamua en 2017. El cometa en cuestión incluso presentó «un cambio de color hacia el azul -inusual para un cuerpo que se calienta al acercarse al Sol-«, lo que sugiere una composición distinta a la de los cometas típicos de nuestro sistema.

    A diferencia de Borisov, el segundo objeto interestelar detectado, el 3I/ATLAS no ha presentado un comportamiento «tranquilo»: «parece estar desintegrándose más rápido de lo esperado, expulsando material a gran escala y modificando su curso».

    La naturaleza inusual del objeto ha llevado a que «algunos científicos ya se pregunten si se trata realmente de un cometa o de algo más». Avi Loeb insiste en que la hipótesis más razonable continúa siendo la natural, pero subraya que se debe «mantener la mente abierta» ante la posibilidad de que se esté ante tecnología interestelar, una idea que ya había planteado en relación con ‘Oumuamua.

    Si bien la mayoría de los astrónomos rechaza esta última idea, se reconoce que la información disponible hasta el momento es limitada, dado que el cometa estuvo «oculto tras el brillo solar durante el momento clave de su aproximación». El perihelio se produjo el 29 de octubre, y mientras el 3I/ATLAS comienza su alejamiento del Sol, «la ventana para obtener datos se achica», ya que a fin de año estará «demasiado lejos para ser estudiado con detalle».

    Es importante destacar que el cometa no representa «ningún riesgo para la Tierra», con una distancia mínima de unos 270 millones de kilómetros. No obstante, deja un interrogante abierto: «¿por qué los tres objetos interestelares detectados hasta ahora se comportan de manera tan distinta a lo previsto?».

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  • Milei y Macri se reencuentran en medio de los cambios en el Gabinete

     

    El presidente Javier Milei recibirá este viernes al ex mandatario Mauricio Macri en la Quinta de Olivos en medio de los cambios de gabinete que evalúa el Gobierno y como parte de la búsqueda de consensos que permitan impulsar reformas como la laboral y tributaria, entre otras.

    Milei concretará el encuentro con Macri después de la reunión que mantuvo con 20 gobernadores de distintos sectores políticos en la Casa Rosada. El propio Macri había confirmado la reedición de los encuentros con Milei y anticipó incluso algunos puntos del temario.

    “Me invitó a comer algunas milanesas, vamos a hablar, él aceptó a que vaya y le diga lo que pienso”, contó el pasado miércoles, desde Chile, durante el discurso que brindó en el seminario “Puentes, dialogar para construir”, organizado por la firma BICE Coarp. Asimismo, marcó las claves del mensaje que repetirá mañana ante el mandatario y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

    Hace falta más músculo en la gestión y en el diálogo. Tiene que recuperar niveles de confianza en base a equipos, negociación, músculo, claridad y él lo ha expresado”, completó.

    El lunes último, luego de intercambiar elogios por redes sociales, Milei llamó a Macri y le agradeció por la reunión que habían mantenido en la previa a las elecciones, también en Olivos. Aquel contacto telefónico duró 10 minutos y estuvo teñido por felicitaciones y agradecimientos el día después de la elección legislativa.

    Desde principios de agosto Macri y el Presidente vienen intercambiando guiños, algo espaciados, luego de que el fundador del PRO acordara con la menor de los Milei competir en alianza en la ciudad de Buenos Aires.

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  • Cruces, rumores y streaming: el regreso de La China Suárez a los medios

     

    La actriz argentina Eugenia “La China” Suárez volvió a ser noticia tras regresar al país luego de más de dos meses en Estambul, donde reside junto a su pareja, el futbolista Mauro Icardi. Su arribo a Buenos Aires coincide con el lanzamiento oficial de la serie “La hija del fuego”, producción de Disney+ en la que es protagonista, y con una agenda de promoción que incluye entrevistas en distintos medios, aunque no exenta de polémicas por su participación en programas de streaming.

    El regreso de Suárez se produjo en noviembre, en el marco de la campaña de prensa de su nueva serie, filmada en San Martín de los Andes y otras locaciones de Buenos Aires. La actriz tenía previsto presentarse el miércoles 12 de noviembre en el programa “Antes que nadie” de Luzu TV, conducido por Diego Leuco, pero tras una serie de conflictos mediáticos y cruces con la periodista Laura Ubfal, decidió bajarse temporalmente de la invitación.

    Posteriormente, Luzu TV confirmó que la entrevista se realizará igualmente, generando reacciones encontradas en redes sociales entre sus seguidores y detractores.

    La periodista Laura Ubfal, fue la primera en señalar que varios programas de streaming rechazado entrevistar a Eugenia “La China” Suárez durante la gira de promoción de su nueva serie La hija del fuego. Según informó, Disney ofreció a la actriz para realizar notas en distintos espacios, entre ellos Olga, pero no hubo aceptación. Además, sostuvo que la artista, pareja de Mauro Icardi, habría pidió especialmente asistir al programa de Paula Chaves, con quien mantiene una conocida enemistad.

    X de Laura Ubfal.

    En su cuenta de X, Ubfal escribió: “Nico Occhiato dejó sin nota a China Suárez. Ella solo quería hacer nota si estaba él y, con toda la promo ya hecha en Luzu, no estará en el programa de Diego Leuco. Final… que busque a sus voceros habituales”. Las palabras de la periodista no pasaron inadvertidas: la actriz decidió responderle sin filtros y dejar clara su postura.

    Suárez replicó con un fuerte comunicado publicado en X, “Laurita, te sale el resentimiento por los poros siempre. Además, repetís como loro lo que te dicen y te dejás operar. Me comentaron los de prensa que estabas enojada porque querías una nota y dije que no. Hace años que no te doy notas porque no respeto cómo te manejás. Ahora, cuando tuviste que escribirme para pedirme que reciba bien a tu hija que iba a trabajar en la serie que estaba filmando, no tuviste ningún problema”, replicó Suárez en un fuerte mensaje publicado en X.

    Confirmaron la entrevista en Luzu TV

    Mientras tanto, y pese a los rumores de que Wanda Nara influyó para que Suárez fuera bajada de varios programas, el conductor Diego Leuco confirmó que la actriz finalmente será entrevistada este miércoles 12 de noviembre en Antes que nadie, el programa matutino de Luzu TV.

    “La China Suárez será la invitada mañana en Antes que nadie por Luzu TV”, anunció Leuco, generando una ola de reacciones en redes sociales. El ciclo se emite de lunes a viernes de 8 a 10, con la conducción de Leuco, Micaela Vázquez, Yoyi Francella y Martín Dardik.

    La noticia dividió opiniones entre los usuarios: mientras algunos celebraron la presencia de la actriz —“Mañana no me lo pierdo”, “Qué emoción, no se la van a perder ni los haters”—, otros criticaron duramente su participación y convocaron a “no mirar el programa”, con comentarios como “Apagón de Luzu 12/11 dijiste? Malísimo” o “Buenísimo que avisen así nadie lo ve”.

    El regreso mediático de La China Suárez, en plena promoción de su serie, no pasó desapercibido y volvió a encender el debate en las redes.

    La nueva película de Eugenia “China” Suárez

    La China Suárez volverá a ser protagonista en una serie que marcará un momento importante en su vida siendo un producto hecho con alta calidad para que puedan disfrutar los amantes del cine. Tendrá una historia particular con un nombre de producción que generó una fuerte expectativa: «Hija del fuego: la venganza de la bastarda», se titula la serie.

    A partir del 19 de noviembre la plataforma Disney + pondrá a disposición el título que fue filmado principalmente en San Martín de Los Andes, pero en otras partes de Buenos Aires también, y contará con 22 episodios de 30 minutos. La misma fue escrita por Leandro Calderone, y dirigida por Jorge Nisco y Alejandro Ibáñez.

    El título promete una historia atrapante según la presentación de la plataforma: «Un pueblo de la Patagonia se ve conmocionado por la llegada de Letizia (Eugenia “China” Suárez), una mujer extranjera que se prepara para casarse con un poderoso empresario local. Su presencia genera sospechas, pero nadie imagina la verdad: ella es la pieza clave de una sangrienta venganza. Con la confianza de todos, pondrá en marcha su plan y cometerá los crímenes más brutales en un pueblo que esconde más secretos de los que parece», reza la reseña.

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  • ¿Esto sigue siendo neoliberalismo?

     

    El segundo mandato de Trump marca el fin de una era, pero no el fin del dominio incontrolado del capital sobre nuestra sociedad. Entrevista a Vivek Chibber| Traducción: Florencia Oroz (JacobinLat).


    Los últimos cincuenta años han sido una era de dominio indiscutible del mercado en todos los ámbitos de la vida. Pero la agitación global provocada por la guerra comercial de Donald Trump ha suscitado no pocos interrogantes acerca de si estamos asistiendo al desmoronamiento del orden neoliberal.

    Melissa Naschek conversó con el editor de Catalyst, Vivek Chibber, para hablar acerca de las consecuencias de la política de aranceles de Trump, el auge del populismo de derecha en el mundo y sobre si la era neoliberal ha llegado realmente a su fin.

     

    MN

    Vivek, ya llevamos bastante tiempo con la presidencia de Trump, así que tenemos una idea bastante clara de cuál es su agenda. ¿Alguna vez imaginaste que sería así?

    VC

    No creía que fuera a cambiar tanto con respecto a su primera presidencia, a su primera administración. Así que más o menos sabía qué tipo de políticas iba a seguir. Pero el caos, la agresividad y la especie de manía que lo caracterizan… No creo que nadie esperara que llegara a este nivel. Así que es una combinación: sí, está haciendo lo que esperábamos, pero lo está haciendo de una forma mucho más agresiva y decidida, hasta el punto de que ha sacudido el conjunto de la economía política y la cultura.

     

    MN

    Si nos fijamos en los seguidores de Trump, hay una parte de su base que no podría estar más contenta, probablemente porque no esperaban que llegara tan lejos. Y luego lo hizo. Después hay otra parte que apostó todo el tiempo a que su presidencia iba a ser básicamente una copia de su primer mandato. Y ahora están enfadados con él por estar haciendo todo esto.

    VC

    Dentro de su base hay un llamamiento a cambiar el sistema, a derribar cosas, a destrozar las instituciones. Y esta vez ha venido preparado para hacerlo. Y si eso es lo que querías ver, sí, tienes que estar contento si eres partidario de Trump.

     

    MN

    Creo que eso es cierto, si realmente creías en sus palabras. Pero creo que mucha gente no lo creía, y lo interesante esta vez no es solo la intensidad de su agenda y sus políticas, sino también hasta dónde está llegando, lo que ha hecho que algunas personas empiecen a preguntarse si esto es algún tipo de punto de inflexión no solo en la historia política estadounidense, sino en todo el sistema económico mundial o más concretamente, si la nueva agenda de Trump significa el fin del neoliberalismo.

    VC

    Yo diría que hay un punto de inflexión en muchos sentidos. Mucha gente lo cree ahora. Da la sensación de que no hay vuelta atrás al capitalismo de la era Bush-Obama, que ha habido un cambio en la cultura política, pero también en el tipo de paquetes de medidas que podemos esperar ver ahora. Así que creo que ha habido un cambio en la cuestión del neoliberalismo. Es un poco más confuso, así que intentemos profundizar un poco en ello.

     

    MN

    Teniendo esto en cuenta, ¿crees que Trump es realmente el fin del neoliberalismo?

    VC

    No sé si Trump es el fin del neoliberalismo. Sí creo que estamos en una fase del capitalismo, o supongo que la gente lo llama ahora capitalismo tardío. No estoy muy seguro de lo que significa.

     

    MN

    En algún momento se nos acabarán las etapas tardías.

    VC

    En los años 80 existía el término «capitalismo tardío»; Ernest Mandel escribió un libro en los años 70 titulado Capitalismo tardío. De alguna manera se transformó en «fase tardía», y eso hace que parezca que está a punto de morir o algo así, que se encuentra en sus últimas etapas y que solo estamos viendo cómo se va encogiendo poco a poco hasta convertirse en una pequeña bolita.

     

    MN

    Es el capitalismo metastásico.

    VC

    Nos encontramos en una especie de punto de inflexión en nuestra economía política. Y el neoliberalismo, como palabra, se utiliza para describir todas estas dimensiones de la economía política: la dimensión global, la dimensión nacional. Sus componentes políticos, sus políticas económicas, las relaciones laborales, todas estas cosas entran en la categoría del neoliberalismo, y empieza a convertirse en algo tan amplio que no tiene mucho peso analítico.

    Creo que ahora estamos viendo algunos cambios importantes en él. Así que, en el fondo, lo que la gente entiende por «neoliberalismo» es simplemente un alejamiento del tipo de régimen regulador distributivo de los años 50, 60 y 70, que también tenía un lugar para el trabajo.

     

    MN

    También conocida como la economía de posguerra y la llamada «edad de oro del capital».

    VC

    Sí, la edad de oro del capital. En términos generales, el capitalismo social y democrático se aleja de eso hacia un régimen económico más desregulado y basado en el mercado. Se llama neoliberalismo porque es una nueva forma de liberalismo.

    Entonces, ¿qué es el neoliberalismo? Lo que se entiende por eso no es el liberalismo político, el liberalismo de los derechos y de la fuerte inclusión política. Lo que quieren decir es una economía desregulada, como la que había en el siglo XIX. Así que el neoliberalismo significa una nueva versión del capitalismo del siglo XIX, que dio lugar a todos esos gigantescos movimientos sociales que nos dieron el Estado de bienestar. Por lo tanto, se supone que el neoliberalismo significa, en términos generales, un giro hacia formas mercantilizadas de intercambio y distribución sin la intervención del Estado en las transacciones del mercado ni en la distribución de los ingresos.

    Si eso es lo que entendemos por neoliberalismo, y nos preguntamos: «¿Es este el fin?», la respuesta es no. Pero lo interesante es por qué la respuesta es no. Hay un aspecto en el que algo ha llegado a su fin, y eso es lo que la gente señala cuando se pregunta: si el neoliberalismo podría estar llegando a su fin. El primero es el apoyo social a todas estas políticas; el segundo es la dimensión global de esas políticas.

     

    MN

    ¿A qué te refieres con el apoyo social al neoliberalismo?

    VC

    Perry Anderson escribió este artículo en 2000, cuando se relanzó la revista New Left Review. La relanzó porque pensaba que estamos en lo que podría ser una era muy, muy larga de dominio del capital, tal vez llamada neoliberalismo. La idea era que esto requeriría una agenda intelectual completamente nueva para darle sentido.

    Y en ese momento, en ese artículo, Anderson hizo la observación de que la ideología del neoliberalismo —la ideología que celebra los mercados, el individualismo y un Estado muy minimalista— es muy hegemónica. La comparó con el poder de la Iglesia cristiana en la Edad Moderna y la Edad Media. Anderson pensaba que la ideología neoliberal era extremadamente poderosa. Lo que eso sugería en ese momento era que el neoliberalismo había tenido éxito como programa político, en parte porque había conseguido el apoyo de la población a través de esta ideología.

    Así que cuando hablamos de los apoyos sociales del neoliberalismo, lo que se transmite es la sensación de que no solo existía un consenso dentro de las clases dominantes y la clase política en favor de una economía política mercantilizada, sino que también se había ganado el consentimiento de las masas a través de diversos medios.

    Y ahora ese apoyo se ha derrumbado. ¿Cómo se ha derrumbado? Bueno, a partir de la época de Occupy Wall Street quedó claro que las enormes desigualdades que se habían acumulado en la década de 1980 y 1990 y principios de la de 2000 se habían vuelto tan marcadas que se produjo un rechazo cultural generalizado y una sensación generalizada de que las personas no solo debían tener derechos políticos, sino también económicos.

    Esto va en contra del espíritu neoliberal, que dice: «Tus únicos derechos son los derechos políticos en la economía». Obtienes lo que te da el mercado. Esa es la ideología del neoliberalismo. Ahora bien, mi opinión es que nunca ha habido un gran apoyo social al neoliberalismo. Creo que la gente siempre lo ha odiado. Creo que la gente odiaba tener que luchar por un trabajo, tener que luchar constantemente por su salario. Creo que odiaban la inseguridad que conllevaba, el retroceso del Estado de bienestar.

    Así que lo que cambió a partir de 2010 no fue que el apoyo al neoliberalismo se desmoronara. Fue que la ira contra el neoliberalismo finalmente se unió. Y, en mi opinión, los izquierdistas y los teóricos críticos de los años noventa y principios de los dos mil, que intentaban aplicar la teoría gramsciana sobre cómo se genera el consentimiento en el capitalismo y cómo el neoliberalismo y el thatcherismo generaron el consentimiento, estaban completamente equivocados.

     

    MN

    Una pregunta que tengo al respecto es que no es que no haya habido resistencia política hasta ahora. A lo largo de esta época ha habido intentos constantes, especialmente por parte de los republicanos, de amenazar con recortar estas prestaciones, en particular la seguridad social. Y cada vez que eso ocurre, por ejemplo, siempre hay una gran presión por parte de grupos sin ánimo de lucro y grupos de estadounidenses de edad avanzada para que acudan a los ayuntamientos a decirles a los republicanos: «No se atrevan a tocar mis prestaciones», y luego votar en contra de ellos en las elecciones de mitad de mandato como una especie de castigo.

    ¿En qué se diferencia este tipo de tensión política de las batallas anteriores para, por ejemplo, proteger el Estado de bienestar de los recortes, algo que habría estado en línea con el neoliberalismo?

    VC

    No ha habido grandes movilizaciones sociales desde la década de 1980, ni en apoyo de la seguridad social ni de ninguna otra causa. La resistencia a su desmantelamiento ha sido casi exclusivamente electoral y de presión. El fracaso de los republicanos y los demócratas a la hora de reducir el Estado de bienestar estadounidense no se debe a que el electorado o los trabajadores se hayan unido y hayan lanzado campañas masivas para frenar su agenda. Se debe a que cada vez que lo han intentado, han perdido las elecciones. Perdieron en las elecciones de mitad de mandato, y eso es lo que estamos viendo ahora mismo en la lucha por Medicaid en la agenda fiscal de Trump.

    Ahora bien, ese es un tipo diferente de resistencia. Es una resistencia a desmantelar ciertas políticas. Existe un tipo diferente de resistencia al capitalismo que tiene una agenda positiva, que no consiste solo en poner palos en las ruedas de los liberalizadores, sino en conseguir nuevos derechos dentro del capitalismo que antes no existían. Eso es lo que hizo el New Deal. En mi opinión, es inexacto decir que el apoyo al neoliberalismo se ha derrumbado. Es más exacto decir que la tolerancia hacia el neoliberalismo se ha derrumbado.

    Nunca ha habido una opinión mayoritaria entre los trabajadores y la gente corriente de que el thatcherismo y el reaganismo sean cosas buenas. En el mejor de los casos, había una aceptación a regañadientes, pero en su mayor parte había una sensación de resignación.

     

    MN

    Creo que eso encaja bien con tus comentarios sobre la distinción entre movimientos sociales y comportamiento electoral, debido al ejemplo tan citado de «en realidad, fue una decisión popular que se tomó para tener algo parecido al neoliberalismo». No sé si la gente vota exactamente por eso, pero el voto de la clase trabajadora a Reagan es un ejemplo muy citado de «bueno, esto es lo que quería la gente». Lo aceptaron activamente.

    VC

    No, no hubo aceptación del programa económico de Reagan. No hubo aceptación de lo que se conoció como reaganismo. Hubo una revuelta contra los demócratas. Hubo una revuelta contra el shock de Volcker, las subidas masivas de los tipos de interés, el desempleo que generó, pero nunca hubo la sensación de que lo que queríamos era un retroceso de nuestros derechos económicos y del Estado de bienestar. Ese es un argumento de ciertos intelectuales liberales de la derecha, pero es profundamente erróneo.

    Creo que la forma correcta de describir lo que ha cambiado es que el público ya no está dispuesto a tolerar lo que se le ha vendido durante treinta años, que es el neoliberalismo. Hay una ira dentro de la cultura y una demanda de algún tipo de cambio, diferente de lo que vimos en los años noventa y dos mil.

    Así que, aunque es un error describirlo como un colapso del apoyo al neoliberalismo, esa descripción sí que da en el clavo en algo, y es que las élites políticas no pueden dar por sentado que pueden salirse con la suya con las políticas sociales mercantilizadas que han aplicado durante los últimos treinta años. Ahora lo saben.

    Es un cambio importante. Porque hay una agitación dentro de la cultura política en la que se entiende que las élites políticas van a tener que cambiar, de forma drástica, la forma en que han estado haciendo las cosas.

    ¿Significa eso que van a alejarse del reaganismo, del thatcherismo, de lo que conocemos como neoliberalismo? La respuesta es, en gran medida, no. Hay un componente que están cambiando: lo que llamamos «globalización». Sin embargo, yo diría que el fin de la globalización, si queremos llamarlo así, no es el fin del neoliberalismo. Es simplemente un cambio dentro de una dimensión del neoliberalismo.

    El neoliberalismo tenía dos dimensiones. Estaba el frente interno y estaba el frente internacional. El frente internacional se ocupaba de cuestiones como los tipos de cambio, cosas por el estilo. Sin duda, está experimentando un cambio importante. Pero en cuanto a cómo los Estados y la clase capitalista se ocupan de la economía nacional —cómo acumulan capital, cómo obtienen sus beneficios, cómo tratan a los trabajadores y al Estado de bienestar—, no hay ningún indicio de que eso vaya a cambiar.

     

    MN

    ¿Podría hablar un poco más sobre su segundo punto, la base del neoliberalismo, concretamente la base política del neoliberalismo?

    VC

    Una vez que entendemos que el neoliberalismo no surgió porque las masas lo exigieran, la pregunta es: ¿cómo surgió? Bueno, surgió porque en Estados Unidos, y podemos limitarnos a Estados Unidos, se produjo un cambio en la forma en que la clase política y económica estadounidense entendía cómo reactivar el crecimiento y los beneficios.

    Desde finales de los años sesenta y durante toda la década de los setenta, la economía estadounidense estuvo bastante estancada. A finales de los setenta, el consenso, especialmente en la comunidad empresarial, era que la forma de reactivar el crecimiento era, en primer lugar, reactivar la rentabilidad. Los beneficios de las empresas.

    Las ganancias corporativas se estaban viendo afectadas, decían, por todos los costos excesivos que el Estado de bienestar y los sindicatos les habían impuesto. El Estado de bienestar, con sus altos niveles de impuestos a los ricos y su gran cantidad de seguros sociales, que, según ellos, desmotivaban a los trabajadores.

    Y luego, por supuesto, estaban los sindicatos, con todas sus reivindicaciones sobre los ingresos de las empresas para conseguir salarios más altos, pensiones, prestaciones, cosas por el estilo. Así que la idea era que teníamos que recuperar la iniciativa —«teníamos» en referencia a la comunidad empresarial— para que, al rechazar todos estos costes, pudiéramos recuperar una mayor parte de nuestros ingresos y conservarlos como beneficios.

    Y una vez que obtenemos esos beneficios, podemos reinvertirlos y esa reinversión conducirá a mayores niveles de crecimiento. Ahora bien, esta era una perspectiva elitista. Para llevar a cabo esa perspectiva, tenían que lidiar con el hecho de que los sindicatos se opondrían a ella. El primer punto de su agenda era debilitar o incluso eliminar los sindicatos.

    Así que en los años 1970, lo que vemos es un ataque generalizado al movimiento sindical, y se hace por dos razones. Es un fin en sí mismo: se reduce el poder de los sindicatos y, con ello, se aumenta el propio poder en el lugar de trabajo como directivo. Se aumentan los beneficios porque los sindicatos pueden exigir menos.

    Pero también hay un beneficio político, que es que, una vez que los sindicatos desaparecen, desaparece la principal fuente de apoyo al Estado de bienestar. Y entonces puedes empezar a rechazar todos los costes que el Estado de bienestar te impone.

    Esa era la esencia. No se impuso mediante algún tipo de deseo masivo de la clase trabajadora por el neoliberalismo. Se les impuso. Y una vez impuesto, bueno, quisieron luchar. Pero si no tienes sindicatos, si todas tus instituciones sociales están siendo desmanteladas, ¿cómo vas a luchar? No queda nada. Lo único que te queda son las elecciones.

    Así que, una vez que lo único que les quedaba era el voto, en realidad se le facilitó mucho el trabajo a los partidos políticos, porque durante esos cuatro años, entre elecciones, tienes vía libre para hacer lo que quieras, porque no hay sindicatos ni instituciones sociales.

    Ese consenso dentro de la clase dominante en favor de este nuevo tipo de economía de mercado lleva más o menos cuarenta años vigente.

     

    MN

    Entonces lo que estás diciendo es que, a lo largo del neoliberalismo, ha habido un consenso en que el Estado de bienestar perjudica la rentabilidad de las empresas. Y que, a su vez, si queremos mejorar esa rentabilidad, tenemos que eliminar un obstáculo importante para la reforma del Estado de bienestar, que son los sindicatos.

    ¿Trump está desafiando, de alguna manera, todo ese consenso, porque es alguien que básicamente se presentó a las dos elecciones con el lema «No vamos a tocar el Estado de bienestar. No voy a hacer nada para quitaros vuestras prestaciones»? Y aunque no era explícitamente prosindical como Bernie Sanders, tampoco hizo campaña con un programa antisindical.

    De hecho, en su primer mandato, trabajó con los sindicatos para mantener sus puestos de trabajo aquí. Y al comienzo de su segundo mandato, se armó mucho revuelo por el hecho de que nombrara a un secretario de Trabajo que estaba a favor de la Ley Pro. Entonces, ¿son Trump u otros políticos como él, como Josh Hawley, de alguna manera diferentes?

    VC

    Es una buena pregunta, y debe abordarse en dos niveles diferentes. El primer nivel es: ¿Podrían estos políticos ser precursores de una especie de escepticismo elitista hacia el neoliberalismo? Una vez más, por neoliberalismo nos referimos al dominio sin restricciones de los mercados sobre nuestras instituciones sociales. Y el segundo nivel es: Incluso si son escépticos al respecto, ¿son escépticos respecto a la cuestión subyacente, que es la priorización de los beneficios empresariales y el poder directivo por encima de los intereses y las vidas del resto de la población?

    Creo que esa distinción se pierde a menudo en estas conversaciones. Empecemos por la primera pregunta. ¿Es posible que personas como Trump o Hawley sean escépticas respecto al dominio tradicional del libre mercado? Creo que la respuesta es sí, son escépticos en el sentido de que están dispuestos a alejarse de algunos de sus componentes en interés del proyecto de clase más amplio al que se han comprometido. Ahora bien, ese proyecto de clase más amplio es lo que trataré en la segunda dimensión de la que he hablado, pero el mero hecho de que estén interesados en cuestionarlo no debe eludirse ni minimizarse. Creo que es algo importante y que ha tenido eco entre la población.

    La razón por la que ha resonado en la población es porque, como he dicho antes, están muy enfadados. Ya no están dispuestos a tolerar el régimen tradicional. El dilema al que se enfrenta la clase dirigente estadounidense —y la europea— es que no son ellos los que quieren alejarse de cuarenta años de neoliberalismo. Es algo que les está siendo impuesto por la población.

    Entonces, lo que están tratando de averiguar es: ¿cómo podemos mantener los aspectos más amplios de nuestro poder sobre la población mientras reestructuramos las instituciones de alguna manera para absorber todos los ataques, las críticas y el resentimiento del electorado? Eso es lo que están tratando de hacer. Ahora bien, para lograrlo, puedes tener a alguien como Hawley diciendo: «Necesitamos preservar la red de seguridad social». Puedes tener a alguien como Trump diciendo: «No tocaré Medicaid ni Medicare».

    Pero hay que entender qué son esas cosas. No son, en modo alguno, una revitalización del Estado de bienestar. En el mejor de los casos, lo que dicen es que mantendrán el statu quo anterior. El statu quo anterior es lo que ha provocado toda la ira de la población en primer lugar. Así que no es una solución muy buena. Lo único que dicen es que no mantendrán el ritmo acelerado con el que han estado desmantelando todo y obligando a la gente a tragarse los mercados.

    Pero desde el punto de vista de la gente, no es nada. Es algo, ¿no? Y ahora están tan desesperados por algún tipo de alivio tras cuarenta años de miseria que una gran parte del electorado ve eso como algo a lo que aferrarse. Así que es muy posible que veamos a algunos sectores del Partido Republicano —e incluso a algunos sectores de la derecha europea— apoyar algún tipo de programa redistributivo débil. Y con eso nos referimos a algún tipo de Estado de bienestar débil. Es totalmente posible.

     

    MN

    Lo que están haciendo es simplemente no seguir atacando.

    VC

    Así es. Debemos entenderlo como una ralentización del ritmo del desmantelamiento, más que como una inversión del mismo.

     

    MN

    Correcto. Y es notable que Trump no esté siendo comparado con Roosevelt en este caso.

    VC

    No. Y ya sabes, el populismo en su momento significaba ataques masivos al poder de la élite. El populismo actual simplemente significa ralentizar los ataques a la clase trabajadora. Eso es todo lo que significa. De acuerdo. Pero mira, no es insignificante. Incluso Hawley, a quien la gente señala como precursor de los cambios dentro del Partido Republicano, está bastante aislado. En la actualidad, es muy reducido el contingente dentro del Partido Republicano que está interesado en preservar la red de seguridad social. Hay literalmente una docena, quizá dieciocho congresistas y un senador. Así que no estamos hablando de un cambio importante en el partido.

    Pero, de nuevo, no debemos ignorarlo. No es insignificante. Y si no fuera por ellos, ahora mismo veríamos en la reforma fiscal de Trump un ataque generalizado a Medicaid. Ahora bien, hay una cuestión más profunda, que es suponer que esa versión del Partido Republicano, ese ala del Partido Republicano, esa ala de la derecha europea, crece hasta cierto punto. Y  vemos un giro hacia los sindicatos y  vemos un giro hacia algún tipo de alejamiento del libre comercio y cosas por el estilo. ¿Significa eso el fin de los últimos cuarenta años de dominio de clase y poder de los empresarios? La respuesta tiene que ser no.

    Esto significa, en mi opinión, que el neoliberalismo no es el problema. Recuerden que empezamos diciendo que la esencia del neoliberalismo es un giro hacia el tipo de dominio de los mercados del siglo XIX. La cuestión es que lo que requiere una democracia plena no es tanto una reducción de los mercados en sí mismos, sino la plena participación de la gente común en las instituciones políticas que los gobiernan. Es posible que haya un dominio sin restricciones del capital en una situación en la que existen instituciones corporativistas.

     

    MN

    ¿Puede explicar qué es una institución corporativista y por qué sería compatible con el poder capitalista?

    VC

    Lo que intentamos comprender es: ¿qué necesitan los trabajadores para defender sus intereses en una situación en la que estos no coinciden con los de los ricos? La razón por la que la clase trabajadora luchó por la democracia es porque pensaba que las instituciones democráticas, el derecho al voto, serían una flecha más en su carcaj para intentar luchar por una vida digna en una situación en la que no tiene mucho control sobre las instituciones clave de la sociedad: el lugar de trabajo, el gobierno, cosas así.

    Así que pensaron que el voto era un elemento muy importante para ello, y los sindicatos son un elemento muy importante para ello. Ahora bien, el deseo de la clase dominante de desmantelar todas estas instituciones, como los sindicatos y otras instituciones sociales, se debía a que quería ejercer un dominio unilateral sobre la política y la economía.

    Hay varias formas de ejercer ese dominio unilateral. Una es a través de los mercados libres, pero también pueden hacerlo organizando a la sociedad civil en lo que se denomina organismos corporativos. No se trata de empresas. Se trata de entidades colectivas que organizan los intereses de las personas de alguna manera. Los sindicatos son un organismo corporativo. Las asociaciones cívicas son un organismo corporativo. Los partidos políticos también pueden ser un organismo corporativo.

    A menudo se olvida que en los años veinte y treinta, cuando la extrema derecha tenía el mayor poder que hemos visto en el último siglo, no lo hizo a través de los mercados libres. Lo hizo a través de lo que se denomina instituciones corporativistas. Es decir, sindicatos, asociaciones cívicas, grupos de ciudadanos. Todas estas cosas que asociamos con una democracia próspera también pueden ser instrumentos del poder capitalista. El ejemplo clásico de esto fue el fascismo.

    En el fascismo no imperaba el libre mercado, sino el dominio de las empresas a través de asociaciones cívicas y organismos ciudadanos. Incluso llegaron a controlar los sindicatos. La razón por la que señalo esto es que lo que la izquierda debería luchar no es por el fin del libre mercado en sí mismo, aunque eso es importante, sino por el fin de la hegemonía de las empresas sobre la sociedad.

    Esa hegemonía de la clase patronal puede ejercerse a través de los mercados libres, pero también a través de cosas como los sindicatos de empresa. Puede ejercerse a través de cosas como los grupos vecinales de derecha, cuya función real es vigilar a los ciudadanos. Puede ejercerse a través de unos medios de comunicación que, en apariencia, son libres, pero que en realidad están completamente controlados por sus propietarios privados, que los utilizan como instrumentos de propaganda.

    Eso significa que cuando vemos al Partido Republicano avanzar formalmente hacia el apoyo a cosas como alguna forma de sindicatos o instituciones sociales, no hay que tomarlo como una victoria de la izquierda. Porque, en el contexto de la hegemonía de los empresarios y las empresas sobre la política, estas aperturas hacia los sindicatos, etc., pueden volverse en contra de los intereses de los trabajadores y a favor de los intereses de los empresarios.

    Así que ahora mismo, cuando vemos a alguien como Trump o Hawley diciendo que debemos alejarnos del neoliberalismo, eso no significa que estén diciendo que debemos avanzar hacia el empoderamiento de los trabajadores. Podrían estar diciendo simplemente que necesitamos nuevas formas de control social. Y esas nuevas formas de control social, formalmente, en apariencia, pueden parecer realmente el tipo de instituciones que asociamos con una democracia próspera. Históricamente, el polo opuesto de una sociedad democrática, que es el fascismo, tenía todo tipo de instituciones que eran contrarias al libre comercio y al libre mercado, ninguna de las cuales favorecía los intereses de los trabajadores.

     

    MN

    Creo que tus comentarios aportan mucha claridad sobre el estado de la situación política. Pero probablemente el fenómeno más importante al que se refiere la gente cuando dice «esto significa el fin del neoliberalismo» son los ataques a la globalización y la supuesta desglobalización que está instaurando Trump. ¿Hasta qué punto cree que es legítimo? ¿Estamos desglobalizándonos?

    VC

    Creo que se puede decir que nos estamos desglobalizando si con ello nos referimos a que la expansión e integración continuadas de la economía global están llegando a su fin. No es que la integración esté llegando a su fin, sino que la expansión continua de la integración está llegando a su fin. Y eso, en realidad, si entendemos que la desglobalización lleva ya unos quince años en marcha, desde la crisis de 2008.

    Lo que vemos desde la crisis de 2008 es que el nivel de integración —si lo medimos cuantitativamente— de la economía global se ha estancado. Desde aproximadamente 1980 hasta 2010, fue en aumento. La economía mundial se fue integrando cada vez más. Alrededor de 2010 se estabilizó, lo que significa que no se desintegró, no se desmanteló la integración, sino que simplemente entró en una fase de estancamiento, con el nivel de integración existente más o menos igual.

    Eso significa el fin de la expansión de la integración global. ¿Es posible que empecemos a ver una reducción del grado de integración? Sin duda es posible. Pero si tuviera que aventurar una respuesta, diría que lo que veremos es una ligera reducción del nivel de integración y luego una nueva estabilización. Es decir, no se producirá una desglobalización continua a lo largo del tiempo. Lo que veremos es un descenso gradual del nivel de integración y luego una estabilización a partir de un punto determinado. Y la razón es sencilla: el grado de integración es tan grande que deshacerlo para volver a unas economías nacionales aisladas sería tan disruptivo que los gobiernos no podrían soportarlo.

     

    MN

    ¿Crees que las políticas comerciales de Trump son en parte responsables de esta dinámica?

    VC

    Sí, sin duda. Ha sido un acontecimiento cataclísmico. Ahora bien, aún es pronto y Trump ha dado marcha atrás en gran parte de lo que ha hecho. Pero ya se sabe que es el modus operandi de Trump. Subió los aranceles a niveles desorbitados, como si fuéramos a sufrir una catástrofe mundial, y ahora los ha rebajado a niveles simplemente muy altos, que no parecen catastróficos, pero que siguen siendo bastante elevados para los estándares históricos.

    Y nadie sabe dónde va a acabar todo esto. Pero tenemos que esperar una clara posibilidad de que se produzca un cierto grado de desintegración de esa integración.

     

    MN

    Las especulaciones que he oído sobre dónde acabaremos son vagas y ominosas, del tipo «no podemos volver atrás», y eso va de la mano con este comentario sobre cómo Trump ha dañado irreparablemente la reputación de Estados Unidos. Volviendo a nuestro episodio sobre el poder blando, la implicación es que lo que Trump está haciendo en esencia es desmantelar el imperio estadounidense, y eso se presenta como otro dato para decir: «Bueno, miren, el neoliberalismo está llegando definitivamente a su fin porque siempre ha coexistido con el imperio estadounidense».

    VC

    Hay cierta confusión, y eso se debe a que el neoliberalismo se ha convertido en un cajón de sastre que lo abarca todo. Así que creo que hay una reducción del imperio estadounidense, pero no es por culpa de Trump. Lo dije hace varios episodios: lo que Trump está haciendo es simplemente reconocer un hecho, que es que el poder geopolítico estadounidense ya no es incuestionable como lo era hace treinta o cuarenta años. El poder geopolítico se basa en última instancia en el dominio económico, y el dominio económico estadounidense en la economía mundial simplemente no es lo que era hace cuarenta años.

    Ahora hay países que han logrado ascender en la escala económica mundial. China es el mejor ejemplo, pero no es el único. En América Latina, economías como la de Brasil. En el sur de Asia, la economía india. Obviamente, está Rusia, que ha logrado defenderse de toda Europa que ha acudido en ayuda de Ucrania.

    Todo esto demuestra que Estados Unidos ya no puede seguir tomando decisiones unilaterales en la economía mundial, lo que significa que tiene dos opciones: o bien seguir con las fantasías de Biden, que consiste en seguir siendo una potencia política hegemónica a nivel mundial, aunque económicamente ya no pueda tomar decisiones, o bien reducir sus ambiciones políticas globales a la misma escala que sus ambiciones económicas, es decir, a la escala de su capacidad económica. O bien rebajar sus ambiciones políticas globales al mismo nivel que sus ambiciones económicas, es decir, a su capacidad económica.

    Y creo que si no hubiera sido Trump, si hubiera sido cualquier otra persona, habrían tenido que hacer lo mismo. Estados Unidos ya no puede tomar las decisiones. Por lo tanto, se está reduciendo el alcance de Estados Unidos a nivel mundial. ¿Significa eso que el imperio estadounidense se está reduciendo? Sí, tiene que ser así, porque un imperio es simplemente la influencia que se ejerce sobre otros países, y eso se va a reducir. No hay forma de evitarlo.

    ¿Significa eso que el imperialismo estadounidense está llegando a su fin? Por supuesto que no. Simplemente será una potencia imperialista más débil que hace cuarenta o cincuenta años. Entonces, cuando decimos que los aranceles están provocando el fin o el desmantelamiento de un aspecto del neoliberalismo, ¿significa eso que los trabajadores estadounidenses deberían apoyar el régimen arancelario? La respuesta es no, en realidad no, porque volvemos al punto que he mencionado antes, que el neoliberalismo no es el problema. El problema es si los trabajadores tienen algo que decir en lo que está pasando a su alrededor. Los aranceles no son un regalo para los trabajadores, sino para el capital. Lo que hacen los aranceles es reducir las amenazas competitivas a las que se enfrentan los empresarios por parte de sus rivales en otras partes del mundo.

    Eso sí que es un regalo para los empresarios. Hay una parte de la izquierda que piensa que si de alguna manera se recupera la industria manufacturera, se podrá volver a sindicalizar. No es así. Si nos fijamos en los nuevos talleres del mundo, ya sea en China, en algunas partes de la India o en algunas partes de América Latina, donde el capital ha fluido en los últimos veinte años para reactivar la industria manufacturera o para construirla, vemos que son talleres infernales.

    Las condiciones de trabajo allí son peores que las que hemos visto nunca en la industria manufacturera en cualquier parte del mundo. Peores que las de la industria manufacturera del siglo XIX en Inglaterra y Alemania. La industria manufacturera no significa el renacimiento de los sindicatos. La organización significa el renacimiento de los sindicatos, y lo cierto es que la clase empresarial ha aprendido en los últimos ochenta años a inmunizarse también contra los esfuerzos de organización dentro de la industria manufacturera. Llevan unas cuatro o cinco décadas de ventaja a la izquierda, que sigue viviendo en ese mundo fantástico de los años treinta y cuarenta, en el que, si se consigue la industria manufacturera, se repetirá la historia de esos años. No será así, porque las formas de poder y control gerencial han evolucionado enormemente desde entonces.

    Vamos a tener que idear estrategias de organización completamente nuevas, incluso en la industria manufacturera. Así que, aunque los aranceles de Trump devuelvan en cierta medida la industria manufacturera a Estados Unidos, lo que probablemente ocurrirá en cierta medida, eso no significa que vayan a volver los sindicatos. Eso depende de que los organizadores aprendan el nuevo panorama, no solo en los servicios, sino también en la industria manufacturera.

    No hay razón para suponer que, en este nuevo panorama, la vuelta de la industria manufacturera aumente la probabilidad de que surjan sindicatos y se organicen. Simplemente no hay razón para creerlo, porque el poder y las formas de control gerencial en la industria manufacturera son completamente diferentes a lo que eran en la década de 1930. Vamos a tener que reinventar el significado de la organización, lo que significa que «el fin del neoliberalismo» a nivel internacional en el régimen global no debe verse como una panacea ni como un regalo para la izquierda o los trabajadores per se. Es, en primer lugar, un regalo para el capital.

    Seguimos en la era del dominio incuestionable del capital. El hecho de que esté experimentando con nuevas formas institucionales no debe engañarnos.

     

    MN

    ¿Dices que ha habido algunos cambios políticos significativos en los últimos diez años, mientras que nuestra política estuvo marcada por Trump y su presencia, pero que esos cambios no han alterado realmente las dinámicas de poder fundamentales de la sociedad, sino que se han instituido para reforzarlas?

    VC

    Hay indicios de que la clase dominante y la clase política están muy inquietas. Les preocupa que ya no se pueda dar por sentada la tranquilidad de una población pacificada, abatida y cínica. Por eso están experimentando con nuevas instituciones sociales y económicas que podrían lograr dos cosas: en primer lugar, sofocar de alguna manera toda la ira y el resentimiento de la población y, en segundo lugar, preservar el desequilibrio básico de poder entre los detentadores de la riqueza y el resto de la población.

    Y lo que nosotros, como izquierdistas, no debemos hacer es dejarnos confundir por el hecho de que estén utilizando la retórica del antineoliberalismo y la retórica del antiliberalismo. No debemos confundir eso con la retórica del empoderamiento social. Porque eso nunca vendrá de arriba. Nunca vendrá de la derecha quitándose la venda de los ojos y diciendo: «Bueno, ahora queremos ser un partido de la clase trabajadora».

    Eso solo vendrá si los trabajadores y los ciudadanos de a pie imponen a estos centros de poder su propia visión de cómo sería una sociedad más democrática, e insisten en que las instituciones que están construyendo estén libres del control de los empresarios, libres del control de sus señores corporativos y políticos, y estén sujetas a sus propios dictados, a su propia toma de decisiones democrática. Nada de eso figura en la agenda de todo este populismo de derecha, ni siquiera en el populismo del Partido Demócrata.

    Porque, como he dicho antes, la lucha actual entre demócratas y republicanos es que los demócratas quieren una clase política más multirracial y socialmente heterogénea que gobierne al pueblo, y los republicanos están más contentos con una clase política más blanca y tradicional que gobierne al pueblo. Ninguno de estos dos partidos piensa en el 80% más pobre de la población.

    Y hasta que eso ocurra, es posible que se produzca un alejamiento de lo que se denomina neoliberalismo, que es el dominio de los mercados. Pero no se alejará el dominio de clase de los ricos y las élites sobre la población, porque pueden hacerlo a través de diversas instituciones, de las cuales solo una es el libre mercado.

     

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  • Operativo en pleno centro de Neuquén: un hombre fue hallado muerto en un hotel

     

    La mañana de este martes se vio atravesada por dos operativos policiales en sectores muy concurridos de la ciudad de Neuquén. Uno de ellos ocurrió en pleno centro, donde se halló a un huésped muerto dentro de un hotel; el otro, a pocos kilómetros, en la Isla 132, donde Prefectura encontró el cuerpo de un hombre junto al río Limay. Aunque ambos hechos llamaron la atención de vecinos y transeúntes, las primeras informaciones no vinculan los casos entre sí.

    Cerca del mediodía, la Policía intervino en un hotel de Avenida Olascoaga, en el corazón de la capital provincial, luego de que personal del establecimiento alertara sobre la presencia de un hombre sin vida en una de las habitaciones.

    Funcionarios del Ministerio Público Fiscal (MPF) confirmaron que no se detectaron indicios de criminalidad en el lugar. Para preservar la investigación, se dispuso una consigna policial en la entrada del edificio, a la espera del avance de las diligencias forenses.

    Hasta el momento no trascendió la identidad del fallecido ni el tiempo que llevaba alojado en el establecimiento. La intervención quedó en manos de la Policía y personal de Criminalística, quienes trabajarán en la escena hasta obtener los primeros resultados sobre las causas del deceso.

    Otro cuerpo hallado en la Isla 132

    Minutos antes de iniciarse el operativo en el hotel, Prefectura Naval Argentina detectó el cuerpo de un hombre joven en la Isla 132, a orillas del brazo del río Limay, durante el recambio de personal.

    El fallecido estaba vestido con ropa oscura, tendido en la costa, a unos 100 metros del puente de acceso y cerca del área de plaza saludable y bici senda. Desde ese lugar, era visible para cualquiera que transitara por el puente, lo que generó sorpresa en quienes pasaron por allí a primera hora.

    Dos patrulleros se ubicaron de inmediato para delimitar el paso entre los árboles ribereños, con el fin de preservar la escena hasta la llegada del médico legista.

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  • Grave accidente en Centenario: un enfermero permanece en terapia intensiva

     

    El hombre derrapó para evitar un choque en su moto y terminó con fracturas múltiples. Ahora lucha por su vida en el Castro Rendón

    Un enfermero de 37 años oriundo de Centenario permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Castro Rendón de Neuquén capital tras sufrir un grave accidente de tránsito el viernes por la tarde. El siniestro ocurrió alrededor de las 18 en la intersección de Avenida Lago Traful y calle Coihue, cuando la motocicleta Mondial 110 cc que conducía el trabajador de la salud fue impactada por una camioneta Ford Ranger perteneciente a una empresa petrolera de Comodoro Rivadavia.

    De acuerdo con el relato de testigos, el motociclista tenía la prioridad de paso al momento del cruce, pero frenó bruscamente para evitar la colisión directa, lo que provocó que derrapara y cayera al pavimento. En esa maniobra, una de las ruedas del vehículo mayor le pasó por encima de la cabeza, aunque el casco reglamentario que llevaba puesto fue clave para salvarle la vida. A pesar de ello, sufrió graves lesiones faciales, fracturas múltiples y un neumotórax, además de una importante pérdida de sangre.

    El hombre fue asistido en el lugar por personal médico y trasladado en primera instancia al Hospital Natalio Burd de Centenario, donde fue derivado al Castro Rendón debido a la complejidad de las heridas. Según informaron sus familiares, continúa en estado delicado y bajo estricta observación médica. Hasta el momento, no trascendió si se realizaron pruebas de alcoholemia a los conductores involucrados. La Policía trabaja para establecer las causas exactas del accidente que mantiene en vilo a la comunidad de Centenario.

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