En conmemoración al Día internacional del Turismo el próximo 27 de septiembre, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina prepara una serie de actividades para #SentirseTurista en la ciudad. Las mismas se desarrollarán a partir del sábado 24 de septiembre y se extenderán hasta el domingo 3 de octubre donde podrás disfrutar de:
– Caminatas “Atardeceres Reginenses” para contemplar nuestros paisajes representativos en la barda norte, ribera del río Negro y chacra en floración.
– Concurso Fotográfico “Sentite Turista”, próximamente se darán a conocer las bases y condiciones para participar. Los ganadores serán elegidos en votación abierta el domingo 3 de octubre durante “Tardes Dulces” en la Oficina de Informes Turísticos ubicada en Florencio Sánchez 817.
– Clásicos como la Feria ReEmprender y ‘Tardes Dulces’
Más detalle:
-Sábado 25/09: Caminata ‘Atardeceres Reginenses’ Barda Norte. Actividad gratuita, punto de encuentro Pie del Sendero a la Capilla a las 18 horas.
-Domingo 26/09: Caminata ‘Atardeceres Reginenses’ Isla 58. Actividad gratuita, punto de encuentro Escuela de Canotaje a las 18 horas.
– Lunes 27/09: En el Día Internacional del Turismo se difundirá un video conmemorativo de la importancia de la actividad bajo el lema “Turismo para un crecimiento inclusivo” que tiene como objetivo “reiniciar el turismo”, es decir, abrir el camino para que el turismo se recupere, generando crecimiento y oportunidades para todos luego de las afectaciones que trajo la pandemia del COVID-19.
Lanzamiento del Concurso Fotográfico “Sentite Turista” por redes sociales oficiales.
– Miércoles 29/09: Feria ReEmprender a partir de las 18 horas edición especial lanzamiento de la 3º Edición del SARR 2022 South American Rally Race.
– Sábado 2/10: Caminata “Atardeceres Reginenses” en chacra con merienda
– Domingo 3/10: “Tardes Dulces” junto a Cassia Repostería de la mano de Mariana Cid de 15 a 19 horas en la Oficina de Informes Turísticos.
Cierre del Concurso Fotográfico “Sentite Turista”: todos los vecinos están invitados a ver las fotografías y acercarse a votar.
La apertura de documentos de la Secretaría de Inteligencia del Estado vuelve a exponer el funcionamiento interno de uno de los organismos más oscuros del país. Infiltración, persecución ideológica y burocracia del espionaje: claves para entender el rol de la SIDE en la historia reciente.
Por Alcides Blanco para NLI
El origen de un aparato pensado para vigilar
La reciente desclasificación de archivos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), difundida a través del portal oficial del Estado argentino, reabre una discusión de fondo sobre el papel que jugó —y en muchos sentidos aún proyecta— el sistema de inteligencia en la vida política del país. Lejos de ser un simple organismo técnico, la SIDE fue, desde su consolidación en la segunda mitad del siglo XX, una herramienta central en la construcción de poder estatal, con capacidad para observar, registrar y clasificar a amplios sectores de la sociedad.
En sus orígenes, la inteligencia estatal se estructuró bajo la influencia de la llamada doctrina de la seguridad nacional, que redefinió el concepto de amenaza. El enemigo dejó de ser exclusivamente externo para convertirse en interno, una categoría amplia y difusa que incluía no solo a organizaciones armadas sino también a militantes políticos, sindicalistas, estudiantes, periodistas e incluso actores culturales. Este cambio no fue menor: implicó que el espionaje dejara de estar orientado a la defensa frente a potencias extranjeras para centrarse en el control de la propia población.
La lógica del enemigo interno y la obsesión anticomunista
Los documentos recientemente publicados confirman con crudeza una característica ya señalada por múltiples investigaciones: la obsesión anticomunista como motor del aparato de inteligencia. La SIDE construyó durante años un mapa ideológico del país en el que prácticamente cualquier actor con capacidad de incidencia podía ser catalogado como sospechoso.
Lo que emerge de estos archivos no es solo la vigilancia sobre organizaciones específicas, sino una lógica mucho más amplia de control social sistemático, donde universidades, sindicatos, medios de comunicación y espacios culturales eran objeto de seguimiento permanente. En ese esquema, la producción de inteligencia no se limitaba a recolectar información, sino que implicaba clasificar, jerarquizar y construir perfiles ideológicos, en una dinámica que preparaba el terreno para la represión.
La amplitud del concepto de “subversión” resulta clave para comprender la magnitud del fenómeno: no se trataba únicamente de combatir a grupos armados, sino de disciplinar a toda una sociedad a partir de la sospecha.
La SIDE durante la dictadura: engranaje del terrorismo de Estado
Durante la última dictadura cívico-militar iniciada en 1976, la SIDE se consolidó como un actor central dentro del aparato represivo. Su función no fue secundaria ni meramente administrativa, sino estratégica: producir la información que permitía identificar objetivos, planificar operativos y coordinar acciones entre distintas fuerzas.
Antes del golpe del 24 de marzo de 1976, el organismo empezó a adecuarse a las tareas clandestinas que se extenderían a gran escala. El 30 de diciembre de 1975, el vicealmirante Aldo Alberto Peyronel –al frente de la SIDE– firmó la resolución secreta 835. Allí disponía que el 1 de febrero de 1976 comenzaría el encubrimiento del personal: toda autoridad debía firmar con nombre de encubrimiento y todos los agentes civiles debían ser mencionados por su nombre de encubrimiento. Quedaba excluido el personal en actividad de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad.
Las investigaciones del Centro de Estudios Legales y Sociales han demostrado que la inteligencia estatal fue un componente estructural del terrorismo de Estado. La SIDE operaba como un nodo que concentraba datos provenientes de distintas agencias y los redistribuía en función de las necesidades represivas, en un circuito donde la información podía convertirse rápidamente en persecución, secuestro o desaparición.
En ese contexto, la inteligencia no era un paso previo aislado, sino una parte constitutiva del sistema represivo. Sin esa producción sistemática de información, el despliegue de la maquinaria clandestina hubiera sido, en términos operativos, mucho más limitado.
La burocracia del espionaje: cómo funcionaba el control cotidiano
Uno de los aspectos más reveladores de los documentos desclasificados es la dimensión burocrática del espionaje. Lejos de las imágenes espectaculares asociadas al mundo de la inteligencia, lo que aparece es una trama de informes, fichas, seguimientos y registros que dan cuenta de una práctica sostenida en el tiempo.
La SIDE funcionaba a partir de una lógica de acumulación constante de información, alimentada por redes de informantes y por la infiltración en distintos ámbitos sociales. Cada dato, por mínimo que fuera, podía integrarse en un sistema mayor de clasificación, donde las personas eran evaluadas en función de sus vínculos, ideas y actividades.
Este carácter burocrático no le quitaba peligrosidad al sistema; por el contrario, lo hacía más eficaz. La repetición, la sistematicidad y la persistencia en el registro permitían construir perfiles detallados que luego podían ser utilizados por las fuerzas represivas. La inteligencia, en ese sentido, era tanto un archivo como una herramienta activa de persecución.
La larga lucha por abrir los archivos
La publicación de estos documentos es también el resultado de una disputa histórica. Desde el retorno de la democracia, los organismos de derechos humanos reclamaron insistentemente el acceso a los archivos de inteligencia, entendiendo que allí se encontraba una parte esencial de la verdad sobre lo ocurrido durante la dictadura.
Durante décadas, ese acceso fue parcial o directamente negado. Si bien hubo avances, como la desclasificación de documentos militares o la incorporación de archivos provenientes del exterior, los archivos de la SIDE permanecieron como uno de los núcleos más cerrados del Estado.
La apertura actual, aunque significativa, llega entonces como parte de un proceso largo y todavía incompleto. La ausencia de nombres propios en los documentos difundidos y la publicación fragmentaria plantean interrogantes sobre la profundidad real de la desclasificación y sobre cuánto material continúa sin ver la luz.
Memoria, verdad y los límites de la desclasificación
La importancia de estos archivos excede el interés histórico. Su apertura tiene implicancias directas en el proceso de memoria, verdad y justicia, ya que pueden aportar elementos para reconstruir el funcionamiento del aparato represivo y, eventualmente, contribuir a causas judiciales.
Sin embargo, la desclasificación por sí sola no garantiza esos resultados. Los documentos requieren un trabajo de análisis, contextualización y cruce con otras fuentes para transformarse en evidencia útil. De lo contrario, corren el riesgo de quedar atrapados en su propio lenguaje técnico, inaccesibles para la sociedad y limitados en su impacto.
En ese sentido, la discusión no es solo qué se publica, sino cómo se publica y para qué.
Un pasado que sigue interpelando al presente
A casi cincuenta años del golpe de Estado, la apertura de los archivos de la SIDE vuelve a mostrar que el pasado no está cerrado. La historia del espionaje en la Argentina no es simplemente un capítulo archivado, sino una dimensión activa en la comprensión del presente.
La SIDE, como institución, encarna esa continuidad entre secreto, poder y política. Sus archivos, aún incompletos, permiten vislumbrar apenas una parte de su funcionamiento, pero alcanzan para confirmar algo fundamental: que el espionaje interno y la persecución ideológica no fueron desviaciones aisladas, sino prácticas estructurales del Estado.
Lo que queda por delante es, quizás, lo más importante. Porque en esos documentos que todavía no se conocen, en esos nombres que aún no aparecen y en esas historias que siguen sin reconstruirse, se juega una parte decisiva de la memoria colectiva argentina.
El nivel de paranoia que manejan en la Rosada por la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo es tal, que los empleados que reportan a Las Fuerzas del Cielo temieron lo peor cuando no pudieron entrar al salón Martín Fierro porque no aparecía la llave.
Dentro de ese salón están las oficinas de Santiago Caputo y María Ibarzábal, la secretaria Legal y Técnica que es, como anticipó LPO, el próximo blanco de Karina tras correr a Sebastián Amerio del ministerio de Justicia.
El primer apuntado fue un electricista misterioso, señalado entre los pasillos por haberse llevado la llave el viernes. Como el fin de semana no va a trabajar nadie, la desaparición del metal recién se anotició en las primeras horas del lunes.
El momento de confusión duró un par de horas y se especuló con el uso de ganzúas, una herramienta que no encaja con el cuidado institucional de la casa de todos los argentinos.
Los chicos de Las Fuerzas del Cielo, fanáticos de la mitología que llega a Hollywood, comparan a ese señor de poder inagotable con Rubeus Hagrid, el gigantesco guardián de las llaves de Hogwarts, la escuela de magos a la que asistió Harry Potter.
La ansiedad de los celestiales por saber si los habían desplazado del gobierno o si sólo se trataba de una nimiedad terminó cuando pudieron encontrar al clavero, que es el hombre que tiene un llavero gigante con acceso a todas las puertas, menos las secretas.
Los chicos de Las Fuerzas del Cielo, fanáticos de la mitología que llega a Hollywood, comparan a ese señor de poder inagotable con Rubeus Hagrid, el gigantesco guardián de las llaves de Hogwarts, la escuela de magos a la que asistió Harry Potter hasta cumplir los 40 años.
Entre los laderos de Caputo buscaron restarle dramatismo a la situación y explicaron a LPO que desde hace meses se cierran las puertas con llave todos los viernes. El suceso que llevó esa cautela al paroxismo no fue la presencia de ninjas sino el robo de un kilo de miel. También se robaron tazas y vasos térmicos, pero la desaparición del dulce de abeja, que en otras latitudes hubiera sido atribuida a un oso, marcó un antes y un después en la seguridad de los headquarters del Cielo.
Es positivo el reconocimiento de la situación por parte del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) Carlos Rosenkratz, también que sea prioritario en su discurso de apertura, pero eso es solo el primer paso, después siempre hay un hiato, una ruptura espaciotemporal entre el diagnóstico de la situación y el…
El objetivo es degradar los contaminantes y reducir el principal desecho del mundo que afecta al ambiente, la salud humana y tarda 25 años en descomponerse. Científicos argentinos investigan el tratamiento de colillas de cigarrillos para eliminar su toxicidad a partir del uso de dos tipos de hongos provenientes de las Yungas de Tucumán. El…
El Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Villa Regina Guillermo Carricavur participó el miércoles del acto de asunción del arquitecto Pedro Molina como Director del Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPLADE). En la oportunidad estuvieron presentes el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega, los concejales integrantes de la Comisión de Planificación…
En medio del debate por la reforma laboral impulsada por Milei, Kelly Olmos entonó un himno histórico de la resistencia peronista en la Cámara de Diputados y desató un fuerte impacto político.
Por Roque Pérez para NLI
En una escena que rompió la lógica habitual del recinto, la diputada nacional Kelly Olmos entonó un clásico himno de la resistencia peronista en plena sesión de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, en medio del debate por la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei. El gesto sorprendió tanto a oficialistas como a opositores y volvió a poner en escena la dimensión simbólica del enfrentamiento político actual.
La intervención ocurrió mientras se discutían modificaciones profundas al régimen laboral argentino, cuestionadas por bloques opositores y centrales sindicales. En ese contexto, Olmos evocó su militancia juvenil y recordó los años de proscripción del peronismo, cuando la identidad política se sostenía también a través de consignas, canciones y símbolos compartidos.
El gesto político en medio del debate por la reforma laboral
La reforma laboral que se debate en Diputados propone cambios estructurales en materia de contratación, indemnizaciones y negociación colectiva. Desde el bloque de Unión por la Patria sostienen que el proyecto implica un retroceso en derechos adquiridos y un debilitamiento del poder sindical.
En ese clima de tensión, la diputada tomó la palabra y, lejos de limitarse a un discurso técnico, eligió un recurso simbólico: comenzó a entonar una canción asociada a la resistencia peronista posterior al derrocamiento de Juan Domingo Perón. La escena generó murmullos, gestos de sorpresa y un fuerte impacto político inmediato.
Oda a Perón.
“Oligarca, caballero, prototipo del negrero, que explotaste al obrero sin tenerle compasión, ha sonado la campana anunciando un nuevo día para el pueblo que veía en Perón su salvación. ¡Perón! ¡Perón!”.
El gesto no fue casual. En momentos donde el oficialismo plantea una “modernización” del mercado laboral, la apelación a la memoria histórica del movimiento obrero funciona como una línea de continuidad discursiva: la defensa de los derechos laborales como núcleo identitario del peronismo.
Resistencia peronista y memoria política
La llamada resistencia peronista fue el entramado de militantes, organizaciones y expresiones culturales que mantuvieron viva la identidad justicialista durante los años de proscripción. Las canciones y consignas de esa etapa no eran simples manifestaciones artísticas: constituían una forma de resistencia política.
Al recuperar ese repertorio en pleno siglo XXI y dentro del recinto legislativo, Olmos trasladó esa tradición a la discusión actual. El mensaje implícito fue claro: el debate no es sólo técnico o jurídico, sino histórico e ideológico.
La escena también refleja el nivel de polarización que atraviesa la política argentina. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma apunta a generar empleo y flexibilizar estructuras “obsoletas”, la oposición la presenta como un intento de desarticular conquistas laborales consolidadas durante décadas.
Más que una anécdota parlamentaria
Lo ocurrido no puede leerse como una simple excentricidad en medio de una sesión extensa. En un Congreso donde los discursos suelen estar medidos al milímetro, cantar un himno de la resistencia es un acto político deliberado.
La escena deja una postal potente del momento argentino: una discusión estructural sobre el mundo del trabajo atravesada por símbolos, memoria histórica y disputas de sentido. En esa tensión se juega algo más que una ley; se discute qué modelo laboral y qué identidad política prevalecerán en los próximos años.
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