El próximo viernes 29 a las 10 horas en el salón de la Cámara de Productores se presentará el proyecto de remodelación de la terminal que fue aprobado por el Ministerio de Transporte de la Nación en el marco del convenio firmado en marzo pasado entre el Intendente Marcelo Orazi y esa cartera nacional.
En tanto, a partir de la toma de posesión de la terminal de ómnibus a fines de agosto, es importante destacar que la Municipalidad de Villa Regina, a través de distintas áreas, llevó adelante distintas tareas con el objetivo de mejorar su condición edilicia tanto en lo interno como en lo externo para mejorar la prestación del servicio que se presta a los usuarios.
En este sentido, ni bien el Municipio se hizo cargo de la misma, se procedió al recambio de los vidrios de las aberturas que se encontraban rotos; la recarga de los matafuegos; el lavado de paredes; pintura e instalación de nueva luminaria en el exterior, entre otros.
Cabe aclarar que estos trabajos fueron realizados ante la urgencia de contar con un inmueble con las condiciones de seguridad necesarias. Sin embargo, la remodelación integral de la terminal forma parte del proyecto cuyo financiamiento será aportado por el gobierno nacional y del cual ya se cumplimentaron los pasos administrativos y técnicos para recibir el primer desembolso económico.
Es por ello que también se retiraron los carteles ubicados en la parte externa de manera de dejar las paredes despejadas para cuando se inicien los trabajos definitivos.
De instalarse la “Casa Integral para Mujeres, Infancias y Adolescencias” en lo que es el “Hogar La Esperanza” para adultos mayores, Villa Regina contará con dos refugios para dar contención a mujeres que sufren violencia de género, ya que la casa refugio “Somos Resilientes”, proyecto llevado a cabo por un grupo de trabajo comunitario ya…
Irán anunció anunció Mokhtava Khamenei como nuevo ayatolá. El hijo de Khamenei, fallecido en el primer día de ataque de Estados Unidos e Israel al país persa, es un religioso de 56 años muy cercano a núcleo conservador por sus vínculos con los Guardianes de la Revolución, el ejército de elite iraní.
De la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 miembros, fue quien lo presentó como tercer guía del sagrado sistema de la República Islámica de Irán.
Cabe destacar que Khamenei no designó públicamente un sucesor justamente para evitar que se configure una suerte de poder alternativo y evitar ciertas luchas internas entre las diferentes facciones. En efecto, esta disputa interna se activando en medio de un contexto de guerra que se encamina a un conflicto prolongado en toda la región.
Mokhtava no tiene ningún cargo oficial de alto rango, pero ejerce el poder en la sombra y, además del el apoyo de la Guardia Revolucionaria, tiene un estrecho vínculo con la inteligencia iraní y capacidad de movilización.
En la previa, la idea que el poder sea traspasado de un padre hacia un hijo rompe un poco la idea de «tradición republicana que el régimen quiso instaurar después de la caída del Sha en 1979.
Mokhtava no tiene ningún cargo oficial de alto rango, pero ejerce el poder en la sombra y, además del el apoyo de la Guardia Revolucionaria, tiene un estrecho vínculo con la inteligencia iraní y capacidad de movilización.
Nacido en 1969, Mojtaba Jamenei recibió formación religiosa como sus otros hermanos, aunque nunca alcanzó el rango de mujtahid, el nivel de jurisprudencia islámica que muchos leales al régimen consideran esencial para el cargo de líder supremo. Está casado con Zahra, la hija del expresidente del parlamento y confidente de Khamenei, Gholam Haddad Adel.
Durante años, Mojtaba mantuvo un perfil bajo, aunque desde las sombras fue una figura central en la vasta oficialidad del sistema de su padre. Cultivó estrechos lazos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y las redes económicas que sostienen el sistema.
En los últimos años, mientras trabajaba en la oficina de su padre, fue posicionado cada vez más como potencial sucesor y, en 2021, fotos en las redes sociales mostraron a simpatizantes distribuyendo carteles en las calles de Teherán que lo promovían abiertamente como el próximo líder.
Muchos creen que desempeñó un papel fundamental al impulsar la elección del ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad en las elecciones presidenciales de 2005. Se sabía que movilizó las redes de la IRGC para impulsar la candidatura del entonces alcalde de Teherán, Ahmadinejad, que se enfrentaba a Akbar Hashemi Rafsanjani, un rival de Khamenei mucho más conocido.
La elección de Mokthava es una señal de continuidad del régimen en medio de la guerra con Estados Unidos e Irán y no parece contemplar la idea de convertirse en el Delcy Rodríguez de Medio Oriente para Trump.
Como muestra de eso, la primera decisión del nuevo ayatolá fue lanzar misiles sobre Israel durante la madrugada de este lunes.
El Digesto web del Municipio no funciona desde hace más de un año. El 3 de enero del 2020 mediante nota, el director del área de prensa del municipio Marcel Rhomeck cedió la responsabilidad de la actualización del digesto municipal a la presidencia del CD, en todo el 2020 el digesto estuvo caído, no existe….
Mientras el gobierno de Javier Milei repite hasta el cansancio su discurso contra “la casta” y aplica un ajuste feroz sobre jubilados, trabajadores y beneficiarios de políticas sociales, una polémica designación dentro de la ANSES vuelve a poner en evidencia el doble estándar del oficialismo. El protagonista es Guillermo Arancibia, funcionario del organismo previsional que quedó en el centro de un escándalo por el uso de fondos públicos para gastos personales tan insólitos como yogures, barritas de cereal y otros consumos menores.
Por Roque Pérez para NLI
Un caso que estalló dentro del propio organismo
La historia de Guillermo Arancibia comenzó a circular con fuerza en los pasillos de la Administración Nacional de la Seguridad Social cuando trabajadores del organismo denunciaron un uso irregular de la caja chica destinada a gastos institucionales. Según trascendió en distintas publicaciones periodísticas, entre ellas informes difundidos por Perfil y Minuto Uno, el funcionario habría justificado con fondos públicos la compra de alimentos y productos de consumo cotidiano, desde bebidas hasta yogures y barritas de cereal.
El detalle, que podría parecer anecdótico si se lo observa aisladamente, terminó adquiriendo dimensiones políticas mucho más profundas. No solo por el carácter de los gastos, sino porque los mismos habrían sido respaldados mediante comprobantes y documentos oficiales firmados dentro del propio organismo, bajo el argumento de que se trataba de consumos vinculados a reuniones o actividades institucionales.
Sin embargo, puertas adentro de la ANSES la interpretación fue otra. Para muchos trabajadores, el episodio se transformó rápidamente en un símbolo de los privilegios que sobreviven dentro del Estado incluso en momentos en que el gobierno habla permanentemente de austeridad.
La bronca de los trabajadores y los afiches que lo expusieron
La indignación interna no tardó en traducirse en un gesto visible. En distintos sectores del edificio central del organismo aparecieron afiches y mensajes que apuntaban directamente contra Arancibia. En esos carteles, que circularon entre empleados y terminaron trascendiendo públicamente, se lo acusaba de cobrar un salario elevado mientras utilizaba fondos institucionales para financiar consumos personales.
La frase que más se repitió en esos carteles condensaba la bronca de quienes trabajan en el organismo: “ganás cinco palos y te comprás yogur con la caja chica”.
Más allá del tono irónico, el episodio dejó expuesta una tensión profunda dentro de la ANSES. Mientras miles de trabajadores del sector público enfrentan congelamientos salariales, recortes presupuestarios y presión por reducción de gastos, algunos funcionarios parecen manejarse con criterios muy distintos a los que el propio gobierno proclama en su discurso público.
El contexto del ajuste y el significado político del escándalo
El caso adquiere una dimensión todavía más polémica si se observa el contexto general en el que ocurre. La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) es el organismo encargado de administrar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y diversas políticas sociales que constituyen el principal ingreso de millones de argentinos.
En ese marco, el gobierno de Javier Milei viene impulsando una política económica marcada por fuertes recortes del gasto público, licuación de ingresos previsionales y un discurso permanente sobre la necesidad de eliminar privilegios dentro del Estado.
Sin embargo, episodios como el de Arancibia generan un contraste difícil de explicar. Mientras el relato oficial insiste en que el país necesita sacrificios para ordenar las cuentas públicas, aparecen situaciones que muestran cómo ciertos sectores del aparato estatal continúan operando con niveles de discrecionalidad que poco tienen que ver con la austeridad prometida.
El problema, en definitiva, no es el precio de un yogur ni el costo de una barrita de cereal. El problema es quién paga esos consumos y bajo qué lógica se administran los recursos públicos en un organismo que maneja fondos destinados a jubilados y sectores vulnerables.
De la polémica al ascenso
Lejos de implicar un freno en su carrera dentro del organismo, la polémica no impidió que Arancibia siguiera consolidando su posición dentro de la estructura de la ANSES. Según distintas versiones periodísticas, el funcionario fue impulsado a un rol de mayor relevancia dentro del organismo previsional, lo que terminó alimentando aún más las críticas internas.
Para muchos trabajadores, la señal política fue clara: las denuncias no generaron sanciones ni explicaciones públicas, y el episodio quedó reducido a un escándalo mediático sin consecuencias concretas dentro de la estructura estatal.
Ese desenlace es precisamente lo que transformó el caso en un símbolo del doble discurso que rodea al gobierno libertario.
La “casta” que nunca desaparece
Desde su campaña electoral, Milei construyó buena parte de su identidad política sobre la promesa de terminar con los privilegios de la política tradicional. La palabra “casta” se convirtió en el eje central de su narrativa y en una etiqueta destinada a señalar a quienes, según el discurso libertario, se beneficiaban del Estado mientras el resto de la sociedad pagaba la cuenta.
Sin embargo, episodios como el de Arancibia parecen mostrar que el problema no desapareció, sino que cambió de protagonistas. El relato anticasta convive hoy con prácticas que recuerdan demasiado a aquellas que el propio oficialismo decía combatir.
En ese sentido, el caso del “yogur de la ANSES” terminó convirtiéndose en algo más que una anécdota administrativa. Para muchos dentro y fuera del organismo, funciona como una metáfora incómoda de la política argentina contemporánea: un Estado que exige sacrificios a millones de personas mientras algunos funcionarios continúan moviéndose con privilegios financiados con dinero público.
Y allí aparece la pregunta inevitable que atraviesa todo el episodio: si el ajuste es para todos, ¿por qué hay funcionarios a los que seguimos pagándoles hasta el yogur que se toman?
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Las dos principales entidades empresarias que representan a la industria y al comercio santafesino salieron a cuestionar abiertamente el rumbo económico nacional y advirtieron que el actual modelo «va a dejar un montón de gente afuera».
En una conferencia conjunta, el presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), Javier Martín, y el titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, describieron un escenario de recesión profunda, caída del consumo y presión importadora que, según sostienen, ya se traduce en cierres de empresas y pérdida de empleo.
«Tenemos 2.200 empresas menos en Santa Fe y 15.000 puestos de trabajo perdidos en estos dos años», afirmó Martín. El industrial detalló que «más del 70% de las ramas industriales están con niveles que van entre el 45 al 53-54% de capacidad instalada. Eso significa que prácticamente la mitad de las máquinas están sin producir».
El titular de FISFE apuntó directo contra la decisión oficial de no impulsar una política industrial: «Explícitamente el gobierno ha dicho que no va a tener política industrial y realmente nos preocupa porque vamos a contramano del mundo», y agregó que «una apertura a esta velocidad y de esta manera tan irrestricta lo único que va a generar es más plantas cerradas y más desempleo».
Explícitamente el gobierno ha dicho que no va a tener política industrial y realmente nos preocupa porque vamos a contramano del mundo
Martín también cuestionó el discurso agresivo de Milei en la inauguración del período ordinario: «Se perdió la oportunidad de tener un discurso más institucional, más civilizado, con menos insultos y más propuestas», lanzó.
A su vez, el dirigente industrial cuestionó el argumento libertario sobre los supuestos beneficios de la apertura: «el presidente dice que la apertura genera ahorro, pero el consumidor se va a quedar sin empleo porque las fábricas van a cerrar y ahí dejará de ser consumidor. Es un falso dilema», dijo.
El presidente dice que la apertura genera ahorro, pero el consumidor se va a quedar sin empleo porque las fábricas van a cerrar y ahí dejará de ser consumidor. Es un falso dilema
De hecho, industriales que se entusiasmaron con el ciclo aperturista y se stockearon con mercadería china ahora tienen grandes dificultades para venderla debido a la recesión que golpea el bolsillo de las familias, contó con preocupación una fuente que maneja información sensible de la producción de electrodomésticos.
En el comercio, el cuadro no es mejor. «En lo nacional, las estadísticas nos dan negativo hace mucho tiempo. Enero fue un -4,5%. Incluso con movimiento turístico, el gasto es menor», explicó Ricardo Diab presidente de CAME y de la Asociación Empresaria de Rosario. El dirigente graficó el deterioro social: «Hay gente que va al supermercado a comprar alimentos en cuotas».
Hay gente que va al supermercado a comprar alimentos en cuotas
El dirigente mercantil subrayó la dependencia entre industria y comercio. «Necesitamos que haya fábricas funcionando para que los obreros tengan un salario y vengan a nuestro negocio a consumir. Si la industria cierra por una apertura sin condiciones de igualdad, nosotros nos quedamos sin clientes», explicó con sentido común.
En ese punto también coincidió con Martín que advirtió que sectores como el metalmecánico, la fundición, el calzado y los textiles «están soportando una oleada importadora muy fuerte». Y alertó sobre el efecto multiplicador de los cierres: «por cada trabajador industrial hay tres indirectos».
«Argentina no puede producir todo, pero tampoco puede importar todo. Si no tenemos actividades de valor agregado, vamos a tener sueldos paupérrimos», afirmó el presidente de FISFE. Y cerró con una definición política: «Este es un modelo de desarrollo que va a dejar un montón de gente afuera».
La exposición pública de los representantes de la industria y el comercio no es un dato menor ya que son históricamente moderados en sus planteos públicos que ahora coinciden en un cuestionamiento al rumbo económico y encienden las luces rojas sobre la desindustrialización en Santa Fe si no hay un giro en la política económica.
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