La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que están abiertas las inscripciones para dos nuevos talleres: ‘Canto y guitarra’ y ‘Reflexología para bebés’.
El primero se dictará los miércoles a partir de las 15 horas mientras que ‘Reflexología para bebés’, los martes y jueves de 15 a 17 horas.
Las personas interesadas pueden inscribirse en la Escuela Municipal de Arte ubicada en Brasil 91.
Una reciente investigación publicada en bioRxiv analizó el ADN presente en la célebre reliquia conocida como el Sábana Santa de Turín, revelando un mosaico genético sorprendentemente diverso. Los resultados no sólo cuestionan certezas previas, sino que abren un campo de debate que cruza historia, arqueología y biología molecular.
Por Alcides Blanco para NLI
FOTO: World History Archive/picture alliance
Una reliquia histórica bajo el microscopio moderno
Desde hace siglos, la Sábana Santa de Turín ocupa un lugar central en el imaginario cristiano: se la considera, según la tradición, el sudario que habría envuelto el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión. Sin embargo, su autenticidad ha sido objeto de controversias constantes, especialmente desde que en el siglo XX comenzaron a aplicarse técnicas científicas para estudiar su origen.
En este contexto, la nueva investigación —basada en muestras recolectadas en 1978— utiliza herramientas de metagenómica, una técnica que permite analizar el conjunto de ADN presente en una muestra sin necesidad de aislar organismos específicos.
Lo que encontró el ADN: una historia de contaminación y contacto
El hallazgo central del estudio es contundente: el ADN presente en la tela no corresponde a una única fuente, sino que constituye una mezcla compleja de material genético humano, vegetal, animal y microbiano acumulado a lo largo de siglos.
Esto implica que la reliquia estuvo expuesta a múltiples entornos, manipulaciones y contextos históricos. Entre los rastros detectados aparecen señales genéticas vinculadas a distintas regiones del mundo, lo que algunos interpretaron apresuradamente como prueba de un origen exótico.
Sin embargo, los propios análisis indican que esta diversidad no permite determinar el origen geográfico del objeto, precisamente porque el ADN refleja la historia de contactos posteriores y no necesariamente su punto de creación.
El mito del “ADN indio” y las malas lecturas
Uno de los aspectos más viralizados del estudio fue la supuesta presencia significativa de ADN del sur de Asia, lo que algunos interpretaron como evidencia de un origen en la región del Indo.
No obstante, esta conclusión es considerada una lectura errónea o exagerada. El estudio detecta fragmentos genéticos compatibles con diversas poblaciones —incluidas asiáticas— pero dentro de un contexto de contaminación masiva acumulada durante siglos.
De hecho, la investigación también identifica ADN vinculado a Europa, Medio Oriente e incluso especies introducidas en épocas posteriores a la Viajes de Cristóbal Colón, lo que refuerza la idea de que la tela actuó como un “archivo biológico” de su recorrido histórico más que como evidencia de su origen.
Ciencia, historia y límites del conocimiento
El estudio se inscribe en una larga tradición de análisis científicos sobre la reliquia, que incluye pruebas de datación por carbono realizadas en los años 80 —las cuales sugirieron un origen medieval—, así como investigaciones físicas y químicas sobre la imagen impresa en la tela.
La diferencia clave es que la biología molecular introduce una dimensión nueva: la posibilidad de reconstruir trayectorias históricas a partir de rastros invisibles. Sin embargo, también deja en evidencia sus límites. Como señalan los investigadores, la contaminación genética impide identificar un ADN “original” del objeto, lo que vuelve imposible establecer conclusiones definitivas sobre su procedencia.
Una reliquia que sigue generando preguntas
Lejos de cerrar el debate, la investigación refuerza una idea central: la Sábana Santa de Turín es tanto un objeto religioso como un fenómeno histórico complejo, atravesado por siglos de circulación, devoción, manipulación y estudio.
En ese cruce entre ciencia y creencia, el ADN no aporta certezas absolutas, pero sí algo quizás más valioso: una evidencia tangible de que la historia de la reliquia es, en sí misma, global, dinámica y profundamente humana.
La decisión del gobierno de Milei de retirar a la Argentina de la Organización Mundial de la Salud no puede leerse como un gesto aislado ni como una mera diferencia técnica. Se trata de un movimiento político de alto impacto que redefine el posicionamiento internacional del país y abre interrogantes profundos sobre el rumbo del sistema sanitario nacional.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Una salida que excede lo sanitario
La oficialización del retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud marca un punto de inflexión en la política exterior y sanitaria del país. No se trata simplemente de abandonar un organismo internacional, sino de romper con un entramado de cooperación global construido durante décadas, en el que la Argentina había tenido una participación activa, tanto en la articulación de políticas como en el acceso a recursos estratégicos.
La OMS no es una estructura burocrática más dentro del sistema internacional. Es el espacio donde se coordinan respuestas ante emergencias sanitarias, donde se comparten datos epidemiológicos en tiempo real y donde se definen estrategias conjuntas frente a amenazas que, como quedó demostrado durante la pandemia, no reconocen fronteras. Salir de ese esquema implica, en los hechos, correrse de una red de contención global en materia de salud.
Lo que queda expuesto, entonces, es que la decisión no responde únicamente a cuestionamientos técnicos o a diferencias puntuales, sino a una concepción más amplia sobre el rol del Estado y el lugar de la Argentina en el mundo.
Alineamiento internacional y lógica ideológica
En este punto es donde la medida adquiere una dimensión más profunda. La salida de la OMS no ocurre en el vacío, sino en un contexto de redefinición de alianzas internacionales donde el gobierno de Milei ha mostrado una clara inclinación hacia ciertos liderazgos globales. En particular, la coincidencia con la postura adoptada previamente por Donald Trump no pasa desapercibida y funciona como una clave interpretativa central.
Más que una decisión autónoma basada en un diagnóstico sanitario propio, la medida parece inscribirse en una lógica de alineamiento político-ideológico con corrientes que cuestionan los organismos multilaterales y promueven una visión más unilateral de las relaciones internacionales. En ese marco, la salud pública queda subordinada a una narrativa más amplia que prioriza la ruptura con estructuras globales en nombre de una supuesta soberanía.
Sin embargo, la paradoja es evidente. En un mundo interdependiente, donde los virus circulan con la misma velocidad que las personas y los bienes, la cooperación internacional no debilita la soberanía: la fortalece. Renunciar a esos espacios no implica ganar autonomía, sino perder herramientas.
El impacto real: un sistema más expuesto
La discusión pública ha estado atravesada por argumentos oficiales que apelan a la crítica de la gestión internacional de la pandemia y a la necesidad de recuperar márgenes de decisión propios. Pero más allá del discurso, lo cierto es que la salida de la OMS tiene consecuencias concretas que no pueden soslayarse.
El sistema de salud argentino, ya tensionado por recortes presupuestarios y reconfiguraciones institucionales, pierde con esta decisión acceso a circuitos clave de cooperación, financiamiento y provisión de insumos. En contextos de emergencia, donde la rapidez en la respuesta es determinante, quedar fuera de esos canales puede significar una diferencia sustancial en términos de capacidad de acción.
La experiencia reciente del dengue, con brotes de magnitud histórica, dejó en evidencia la importancia de contar con redes de información y coordinación internacional. En ese escenario, la salida de la OMS no aparece como un gesto abstracto, sino como una decisión que puede tener efectos tangibles sobre la vida cotidiana de la población.
Un modelo de país en discusión
Lejos de ser un hecho aislado, el retiro de la OMS se inscribe en un proceso más amplio de transformación del rol del Estado. La reducción de políticas públicas, la desarticulación de programas sanitarios y el ajuste sobre áreas sensibles configuran un escenario en el que la salud deja de ser concebida como un derecho garantizado colectivamente para pasar a depender, cada vez más, de lógicas individuales o de mercado.
En ese contexto, la ruptura con organismos multilaterales refuerza una tendencia hacia el aislamiento, no sólo en términos diplomáticos, sino también en términos de capacidades concretas. La Argentina no sólo se aleja de un espacio de cooperación, sino que lo hace en un momento histórico en el que el resto del mundo, tras el impacto del COVID-19, avanza en sentido contrario, fortaleciendo los mecanismos de articulación global.
La pregunta que subyace es qué modelo de país se está construyendo. Uno que se integra a redes internacionales para potenciar sus capacidades, o uno que opta por retraerse en nombre de una autonomía que, en la práctica, puede traducirse en mayor vulnerabilidad.
Más que un gesto, una señal de rumbo
La salida de la Organización Mundial de la Salud funciona, en definitiva, como un síntoma de un cambio de época en la política argentina. No es sólo una decisión administrativa ni un desacuerdo puntual, sino una señal clara de hacia dónde se orienta el proyecto de país que impulsa el gobierno.
En ese marco, la salud pública queda atravesada por una tensión cada vez más evidente entre la lógica del derecho y la lógica del alineamiento político. Y cuando esa tensión se resuelve en favor de esta última, las consecuencias no se miden únicamente en términos diplomáticos, sino en la capacidad concreta del Estado para proteger a su población.
El retroceso no es sólo institucional. Es, sobre todo, una advertencia sobre los riesgos de tomar decisiones estratégicas en función de afinidades ideológicas antes que de las necesidades reales de la sociedad.
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