Publicaciones Similares
APOSTAR EN TIEMPOS COMPLEJOS
Un par de semanas atrás en la Clínica Regina el doctor Mariano Ortiz y su equipo llevaron a cabo una cirugía con imanes inédita en la Patagonia, dicha operación fue una “histerectomía videolaparoscópica” sin huellas asistida por imanes. El doctor Guillermo Dominguez inventor de Imanlap (método para operar mediante imanes) realizó 5 operaciones de este…
La jornada de 8 horas no es un mito peronista: es una ley que existía y un derecho que Perón hizo cumplir
En 1929 Argentina legisló la jornada laboral de 8 horas. Durante más de una década, fue un derecho escrito que el Estado no garantizó.
Por Walter Onorato para NLI

En 1929, durante la segunda presidencia de , el Congreso sancionó la Ley 11.544, que estableció por primera vez en todo el país la jornada máxima de 8 horas diarias o 48 semanales. El texto legal recogía una demanda histórica del movimiento obrero argentino y colocaba a la Argentina, al menos formalmente, dentro del mapa de las legislaciones laborales modernas.
Sin embargo, entre 1929 y 1945, la distancia entre la ley y la realidad fue abismal. La jornada de 8 horas existía en los códigos, pero no organizaba la vida cotidiana de la mayoría de los trabajadores.
La sanción de la ley no implicó automáticamente su cumplimiento. El Estado argentino carecía —y en muchos casos no tenía voluntad— de los mecanismos necesarios para garantizarla. Las inspecciones laborales eran escasas, las sanciones simbólicas y la justicia tendía a fallar en favor de los empleadores. En los hechos, el límite horario seguía siendo una decisión patronal.
En algunos sectores urbanos e industrializados la situación fue diferente. Grandes empresas, talleres visibles y actividades con fuerte organización sindical —gráficos, ferroviarios, portuarios— lograron imponer, no sin conflictos, la jornada legal. Aun allí, el cumplimiento era parcial: horas extras obligatorias no pagadas, jornadas partidas que extendían el tiempo total de trabajo y mecanismos de evasión salarial eran prácticas habituales.
Pero fuera de esos núcleos organizados, la ley simplemente no existía en la práctica. En el campo, donde la relación laboral estaba atravesada por el aislamiento, la dependencia personal y la ausencia casi total de inspección estatal, las jornadas de sol a sol siguieron siendo la regla. En las economías regionales, la situación era aún más evidente. En los ingenios azucareros de Tucumán, la jornada se organizaba en torno al ritmo de la zafra: turnos extensos, calor extremo y trabajo continuo mientras durara la molienda, sin límites horarios reales. En los yerbatales de Misiones, los mensúes cobraban por cantidad de kilos transportados, lo que los obligaba a prolongar indefinidamente la jornada para alcanzar un ingreso mínimo. El tiempo de trabajo no se medía en horas, sino en desgaste físico.
En los viñedos cuyanos y los algodonales del norte, la lógica era similar: trabajo estacional, pago por rendimiento y jornadas que se extendían mientras hubiera luz natural. La ley de 8 horas era irrelevante frente a un sistema productivo que organizaba el trabajo por campaña y no por jornada.
En los pequeños talleres urbanos de ciudades como Buenos Aires o Rosario, especialmente en rubros como la confección, el calzado o la metalurgia liviana, eran habituales las jornadas de 10 a 12 horas, justificadas como “aprendizaje” o compensadas con salarios miserables. El trabajo a destajo permitía al empleador exigir una producción diaria fija que solo podía alcanzarse extendiendo el horario real de trabajo.
El comercio minorista reproducía una lógica similar. Empleados de almacenes, tiendas y casas de ramos generales abrían temprano y cerraban de noche, muchas veces con descanso parcial o inexistente, bajo la excusa de la atención al público. En el servicio doméstico, directamente excluido de toda protección efectiva, la jornada carecía de límites: vivir en la casa del empleador implicaba disponibilidad permanente, sin distinción clara entre tiempo de trabajo y tiempo de descanso.
La ley estaba vigente, pero no tenía ejecutores. El Estado carecía de un cuerpo de inspectores con presencia territorial, las sanciones eran irrisorias y la justicia laboral —cuando intervenía— tendía a legitimar las prácticas patronales. En ese contexto, la jornada de 8 horas no era un derecho exigible sino una declaración abstracta, desconocida para amplios sectores del mundo del trabajo. Para millones de trabajadores, la jornada legal era una promesa distante, ajena a su vida cotidiana y subordinada a una realidad donde el poder de fijar el tiempo de trabajo seguía en manos del patrón.
La clave no estaba en el texto legal sino en la correlación de fuerzas. Donde había sindicatos fuertes, comisiones internas y capacidad de huelga, la jornada de 8 horas se defendía. Donde no, el trabajador quedaba librado a su patrón. Durante esos años, el cumplimiento de un derecho laboral dependía más de la organización colectiva que del Estado.
En los últimos años, sectores libertarios repiten como argumento que el peronismo “miente” porque la jornada de 8 horas no fue creada por Perón, sino sancionada en 1929. El señalamiento es formalmente correcto, pero históricamente falaz. Confunde deliberadamente legislar con garantizar. La Ley 11.544 existía desde hacía más de una década, pero fue incumplida de manera sistemática por amplios sectores del empresariado, con un Estado ausente o complaciente. Reducir la historia social a una fecha en el Boletín Oficial implica borrar la diferencia central entre un derecho escrito y un derecho vivido.
Ese divorcio entre la ley y la realidad empieza a romperse recién a partir de 1943–1945, cuando el Estado deja de mirar para otro lado y decide intervenir de manera directa en la relación entre capital y trabajo. No se trató de crear nuevos derechos, sino de hacerlos cumplir. Bajo la acción del Estado y el impulso político de , la jornada de 8 horas dejó de ser una recomendación abstracta y pasó a convertirse en una norma exigible. El límite al tiempo de trabajo ya no lo fijó el patrón, sino el Estado. Ese fue el verdadero punto de inflexión.
La experiencia deja una enseñanza incómoda pero fundamental: los derechos laborales no existen solo porque estén escritos. Existen cuando hay un Estado dispuesto a garantizarlos y una sociedad organizada para defenderlos. Entre 1929 y 1945, la jornada de 8 horas fue una conquista legal sin poder. Su historia demuestra que la legislación social, sin voluntad política, puede convertirse en una promesa vacía.
La jornada de 8 horas no nació plena. Fue primero una letra, después una pelea y recién más tarde una realidad. Y esa diferencia —entre ley y vida— explica buena parte de la historia social argentina.
El fin de semana se realizará una nueva edición de la Fiesta del Inmigrante
Durante sábado 18 y domingo 19 se podrá disfrutar de una nueva edición de la Fiesta del Inmigrante, espacio en el que Villa Regina celebrará y rendirá homenaje a la diversidad de costumbres de nuestro país. De esta manera, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Estados Unidos, Italia, Medio Oriente, y Venezuela desplegarán su gastronomía y…
El ensamble Perla del Valle se presenta junto al Ensamble de Saxos Cañas Patagónicas
Este sábado 27 de noviembre a las 20 se presentará el ensamble filarmónico Perla del Valle junto al Ensamble de Saxos Cañas Patagónicas en el Galpón de las Artes de Villa Regina. El repertorio será variado y para todos los gustos, con obras de Arturo Márquez, Astor Piazzolla y Antonín Dvořák. Perla del Valle está…
Los Neuss van por Transnoa y Transener y buscan ocupar la centralidad del sistema eléctrico
Los hermanos Patricio y Germán Neuss buscan dar un salto gravitante en el tablero de control del sistema eléctrico argentino y van por Transnoa, la transportadora de energía del Noroeste Argentino (NOA) que hoy está envuelta en una severa crisis operativa que disparó una inédita denuncia conjunta de Tucumán, Jujuy y Salta.
De estrechos vínculos con el subsecretario de Energía, Damián Sanfilippo, los hijos de Jorge Justo Neuss, herederos de un extenso entramado de empresas, mostraron un fuerte interés en el mercado energético desde la llegada de Javier Milei al Gobierno.
En 2025 conformaron el holding Edison Energía junto con el fondo Inverlat liderado, entre otros, por Ezequiel Carballo y Guillermo Stanley y donde se desempeña el yerno de éste último, el ex jefe de Gabinete de María Eugenia Vidal, Federico Salvai. También participa de este fondo el dueño de Newsan, Rubén Cherñajovsky.
En solo un año, los Neuss se hicieron de activos de un valor incalculable: se quedaron con el control de la transportadora Litsa, la hidroeléctrica Cempsa, la operadora de la represa Potrerillos en Mendoza, el complejo hidroeléctrico Cerros Colorados y las distribuidoras de Tucumán (Edet) y Jujuy (Ejesa).
El manejo estas últimas dos distribuidoras les permitió un acceso directo a los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Carlos Sadyr (Jujuy), al que han sumado una reciente buena relación con el salteño Gustavo saenz.
Este despliegue en esas provincias llevó a los Neuss a interesarse por la transportadora Transnoa que opera en la zona y cuyo control tiene la familia Castro, que maneja Gasnea.
Estos tres gobernadores concretaron esta semana una acción muy inusual: firmaron de manera conjunta una denuncia contra Trasnea, culpándola por los cortes de luz en sus provincias, que afectan a más de 900 mil usuarios. Curioso que la demanda no haya sido extensiva a las distribuidoras de los Neuss que son los que efectivamente prestan el servicio.
Como sea, Trasnoa tampoco es una joyita. En medio de fuertes peleas accionarias, la empresa realizó cambios de directorio que también generaron problemas internos.
Hoy, como presidente figura Diego Castro y, como vice, Melitón Eugenio López, que tiene un pasado reciente en la función pública como presidente de Lotería y Casinos de la provincia de Buenos Aires durante de la gestión de María Eugenia Vidal.
En solo un año, los Neuss se hicieron, a través del Grupo Edison, con el control de la transportadora Litsa, la hidroeléctrica Cempsa, la operadora de la represa Potrerillos en Mendoza, el complejo hidroeléctrico Cerros Colorados y las distribuidoras de Tucumán (Edet) y Jujuy (Ejesa).
«Los cortes registrados no constituyen hechos aislados, sino que responden a un deterioro estructural en la operación de Transnoa», señalaron los gobernadores en la denuncia que presentaron ante el ENRE.
LPO pudo confirmar de fuentes del sector que los Neuss pretenden quedarse con esta transportadora que opera en el NOA desde 1994. Fuentes de Trasnoa, dijeron a LPO desconocer esa movida, pero reconocieron que «puede haber apetito» por su compañía.
El presidente de Pampa Energ®eia, Marcelo Mindlin.
En paralelo, los Neuss también estrían interesados en quedarse con Transener, que el gobierno busca privatizar en un proceso muy polémico, donde puso un precio bastante por debajo de la valuación de mercado de la transportadora, la más grande del país. Una pelea en la que deberán enfrentarse al dueño de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, también interesado en hacerse con el control de la compañía que ya integra como socio privado del Estado,
Privatización de Transener: Sospechas por el apagón y el derrumbe de la acción
En efecto, desde finales del año pasado, el gobierno aceleró el proceso de privatización de la empresa de energía estatal Enarsa, que posee el 50% de Citelec, la controlante de Transener (con 51% de las acciones). La otra mitad de las acciones son de Pampa Energia, de Marcelo Mindlin.
Transener distribuye 86% de la electricidad que se consume en Argentina, con más de 15 mil kilómetros de líneas de alta tensión que conectan a las centrales eléctricas con las redes de distribución.
El control de Transener implicaría para los Neuss alcanzar la hegemonía del sistema eléctrico local.
EMBARAZADAS DE CESÁREA
Durante el mes de mayo se conmemoró en todo el mundo la “Semana del Parto Respetado” bajo el lema: «Menos intervenciones, más cuidados». Se intenta sensibilizar para promover la modalidad del parto humanizado ante prácticas que son antinaturales y que violentan a la mujer y al bebé. También, se busca visualizar la ley 25.929 (aprobada…

