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Colocación de decrementadores en semáforos

Durante este jueves se procedió a la colocación de dos decrementadores (segunderos) en los pescantes de los semáforos de calle Cipolletti y Yapeyú para el tránsito que circula en sentido oeste-este y viceversa. El Intendente Marcelo Orazi y el Director de Tránsito Mario Figueroa estuvieron presentes durante la colocación de estos dispositivos.

Los decrementadores contienen un reloj digital que realiza un conteo del tiempo de duración de cada luz del semáforo, indicando a peatones y conductores la cantidad de segundos que restan de espera.

Con una inversión de $120.000 este sistema constituye una herramienta importantísima para contribuir a la seguridad vial en la ciudad.

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  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

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    Adorni y el avión presidencial: criticaba a la “casta” y ahora (con la tuya) viaja con la esposa

     

    El jefe de Gabinete Manuel Adorni quedó envuelto en una fuerte polémica luego de confirmar que su esposa viajó a Estados Unidos a bordo del avión presidencial junto a la comitiva oficial. La explicación del funcionario —“vengo a deslomarme y quería que me acompañe”— generó críticas y reavivó el debate sobre el uso de recursos del Estado por parte de un gobierno que llegó prometiendo austeridad y denunciando privilegios de la “casta”.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    La “austeridad” libertaria, versión avión presidencial

    Mientras el gobierno repite como mantra que “no hay plata”, el jefe de Gabinete Manuel Adorni admitió públicamente que su esposa, Bettina Julieta Angeletti, viajó con la comitiva oficial a Estados Unidos en el avión presidencial que trasladó a Milei y a varios funcionarios a Nueva York.

    La revelación generó un inmediato pedido de informes en el Congreso para saber quién pagó el viaje, por qué se la incluyó en la comitiva oficial y qué rol cumplía, ya que Angeletti no ocupa ningún cargo público.

    Ante la polémica, Adorni no negó el hecho. Por el contrario, lo confirmó y lo justificó con un argumento que sorprendió incluso a periodistas afines: “Vengo a deslomarme cinco días a Estados Unidos y quería que me acompañe porque es mi compañera de vida”, sostuvo.

    El funcionario insistió además en que “no le sacamos un peso al Estado”, afirmando que la invitación para que su esposa se subiera al avión presidencial habría surgido desde Presidencia. Sin embargo, la explicación no hizo más que aumentar las críticas.


    El privilegio que el propio gobierno denunciaba

    El episodio expone una contradicción que ya se volvió habitual en la gestión libertaria. Durante la campaña y los primeros meses de gobierno, Milei y sus funcionarios construyeron su discurso sobre una idea central: terminar con los privilegios de la “casta política”. Pero ahora, en la práctica, el relato parece desmoronarse.

    El avión presidencial ARG-01, un Boeing 757 utilizado para trasladar al Presidente y su comitiva oficial, no es precisamente un transporte privado ni un taxi aéreo: es un recurso del Estado destinado a misiones oficiales. Que una persona sin cargo público viaje en él, aunque no se facture un asiento adicional, plantea inevitablemente preguntas políticas y administrativas. Más aún cuando el argumento central es que el jefe de Gabinete “quería que su esposa lo acompañara”.


    Un gobierno que exige sacrificios… pero viaja cómodo

    La polémica ocurre en un contexto social especialmente delicado. Mientras el gobierno insiste en el ajuste fiscal, recortes presupuestarios y tarifas en alza, los gestos de privilegio dentro de la cúpula del poder adquieren otra dimensión política. Porque el problema no es sólo si el asiento generó o no un costo adicional. El problema es la concepción del Estado.

    Cuando un funcionario utiliza un recurso público para resolver un deseo personal —aunque se lo disfrace de invitación oficial— el mensaje que llega a la sociedad es claro: el sacrificio es para los de abajo, mientras el poder se reserva sus comodidades. La lógica es demasiado conocida en la historia política argentina.

    Y lo irónico es que quienes hoy gobiernan construyeron su identidad denunciando exactamente ese tipo de prácticas.


    A qué se dedica la mujer de Adorni

    La esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, se presenta profesionalmente como coach ontológica y consultora en desarrollo organizacional, actividad vinculada a cursos de liderazgo y coaching empresarial.

    Sin embargo, su entorno familiar ya había aparecido vinculado a polémicas. En una investigación publicada anteriormente por NLI, se reveló que la hermana de Angeletti —socia suya en actividades de formación— participaba en cursos para emprendedoras financiados por el gobierno porteño de Jorge Macri, lo que generó cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos para ese tipo de programas mientras el propio Adorni atacaba la perspectiva de género.

    La situación no sólo exhibía una contradicción discursiva: también dejaba al descubierto cómo determinados circuitos de consultoría y coaching se nutren de programas estatales mientras el gobierno nacional cuestiona esas políticas.

    Hoy, con el viaje en el avión presidencial, el apellido vuelve a quedar en el centro de la escena. Y la pregunta que queda flotando es inevitable: ¿era esto lo que Milei llamaba terminar con la casta?

     

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  • Larreta reaparece para relanzar su candidatura a jefe de gobierno

     

    Horacio Rodríguez Larreta reaparecerá el lunes en el programa de Carlos Pagni en LN+ para relanzar su candidatura a jefe de gobierno.

    El ex PRO, que gobernó la Ciudad desde 2015 hasta 2023, ya había hecho públicas sus intenciones para volver a competir en territorio porteño.

    Por eso fue candidato el año pasado a legislador porteño, una faceta que todavía no lo tuvo como protagonista por el extenso receso estival del parlamento capitalino.

    La reaparición de Larreta se da en momentos en que corren versiones de un acercamiento de posiciones con el macrismo. «No le peguen a Horacio», habría dicho el propio Mauricio Macri según adelantó La Nación.

    Lo que busca el presidente del PRO es evitar recomponer en el diezmado partido amarillo ante su temor a que los libertarios le arrebaten la Ciudad que controla desde hace casi 20 años.

     

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  • Rigolleau disminuyó casi 20% sus ventas, redujo su producción y ya importa de China

     

    La profunda caída del consumo golpea fuerte a la fábrica de vidrio más grande del país. Rigolleau, que hace 120 años produce vajilla y envases en Berazategui, tuvo en 2025 pérdidas por casi 5.600 millones y, con un derrumbe de ventas del 19%, opera a un 60% de su capacidad instalada.

    El panorama enciende alertas en los trabajadores de la empresa, que pasó de tener poco más de 800 empleados en 2023, a contar con alrededor de 700 en 2025.

    En paralelo a la merma productiva que provocó la parálisis de uno de los hornos, la empresa ya empezó a importar de China productos de la línea Hogar.

    «La persistencia de un contexto de bajo consumo y de utilización de capacidad instalada en torno al 60% obligó a sostener niveles de fondeo constantes para proteger el empleo y garantizar la continuidad operativa», señaló la compañía en su reporte de sustentabilidad enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

    En Rigolleau también advirtieron la dificultad para trasladar plenamente los aumentos de costos a precios, lo que afectó la evolución de los ingresos.

    «La menor actividad y la ociosidad productiva derivada de este contexto incidieron negativamente en los costos y en la rentabilidad operativa, a pesar de los esfuerzos realizados para mejorar la eficiencia productiva, renegociar condiciones con proveedores y optimizar la estructura de costos», agregaron en la empresa.

     El contexto recesivo que se espiralizó desde la llegada de Javier Milei al Gobierno impacta directo en Rigolleau, que dirige al mercado interno el 95% de la producción de la línea Hogar (platos, vasos, copas, vajillas, etc.)  

    Así, el resultado del ejercicio 2025 arrojó una pérdida de $5.596.156.136, número que duplica el derrumbe de 2024, cuando Rigolleau informó pérdidas por $2.599.109.500.

    «Este resultado refleja, principalmente, la combinación de un contexto de baja actividad, restricciones en el traslado de costos a precios y el impacto de los resultados financieros», señalaron.

    El contexto recesivo que se espiralizó desde la llegada de Javier Milei al Gobierno impacta directo en Rigolleau, que dirige al mercado interno el 95% de la producción de la línea Hogar (platos, vasos, copas, vajillas, etc.) y solo exporta un 5% a Uruguay y Paraguay. 

     

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  • El intendente de Santa Fe busca acercarse a los libertarios y relega a radicales y al PRO

     

     El intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti comenzó a construir su propio armado político y metió un ruido fuerte en Unidos, la coalición que lidera Pullaro a nivel provincial. El médico que llegó a la intendencia con la chapa de independiente ahora armó una mesa política integrada por unos 60 funcionarios de su confianza inaugurando el «poletismo».

    En la ciudad de Santa Fe creen que Poletti apartó a sus principales aliados para tantear un acuerdo con La Libertad Avanza para el 2027 y negociar menos condicionados por sus socios.

    Es que según contaron fuentes de la capital provincial, la nueva mesa está integrada por funcionarios del gabinete y cuadros de segunda línea del municipio. Los detractores sostienen aseguran que 35 de ellos pertenecen al círculo más íntimo de Poletti, entre familiares y amigos.

     La nueva mesa está integrada por funcionarios del gabinete y cuadros de segunda línea del municipio. Los detractores sostienen aseguran que 35 de ellos pertenecen al círculo más íntimo de Poletti, entre familiares y amigos. 

    El movimiento cayó muy mal en los sectores políticos que fueron claves para que el ex director del hospital Cullen llegara a la municipalidad, sobre todo el sector del ex intendente Mario Barletta y los del PRO de Gisela Scaglia que se vieron desplazados de la mesa chica aunque controlan la botonera estatal y manejan el grueso de licitaciones y servicios, explicaron fuentes de Santa Fe a LPO.

    En el oficialismo aseguraron que el intendente cerró el juego político y dejó afuera a los aliados que lo acompañaron en la primera mitad de su gobierno. «Poletti llegó como independiente y ahora arma su propio espacio cuando falta más de un año y medio de gestión, se piensa que va a poder gobernar con 60 amigos», ironizó un dirigente del frente que pidió a LPO preservar su nombre.

    Otro de los dirigentes que arrastra bronca con la gestión es el ex intendente José Corral que quedó excluido del armado municipal desde que el médico asumió el cargo y nunca le habilitó ni un cargo en el gobierno.

    El ex intendente Mario Barletta

    Las tensiones políticas aparecen además en un momento complejo para la gestión municipal. En la ciudad capital admiten que el gobierno local no logra terminar de consolidarse y enfrenta dificultades para ordenar la gestión y los conflictos sindicales.

    Ese clima volvió a quedar expuesto esta semana con un curioso episodio durante el partido de rugby entre Capibaras y los Cobras Brasil. En medio del partido, Poletti protagonizó una fuerte discusión con el intendente de Sauce Viejo, Mario Papaleo.

    Según testigos del episodio, Papaleo lo increpó porque en medio de un conflicto que mantiene con el gremio municipal local, el sindicato le copa la intendencia con trabajadores de la ciudad de Santa Fe: «¿No controlas a tus trabajadores que se van del municipio cuando quieren?», le habría recriminado Papaleo a Poletti.

     

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  • Reunión interinstitucional por vacunación COVID-19

    Con el objetivo de informar y coordinar acciones en el marco de la campaña de vacunación contra el COVID-19, se realizó en la sala de conferencias del Municipio una reunión en la que participaron autoridades municipales, Salud Pública, juntas vecinales e instituciones. Estuvieron presentes la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra, el Director de Acción…

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