Gustavo Sáenz enfureció con Javier Milei y salió a cuestionar la decisión del gobierno libertario de permitir el ingreso de bananas de países que tienen plagas.
«Eso es una locura de algún funcionario nacional que desde un escritorio deroga de un plumazo con un decreto algo que viene protegiendo a la producción bananera a nivel fitosanitario», alertó el gobernador de Salta.
El mandatario se refiere a la resolución 114, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca que el lunes 20 de julio eliminó ocho normativas de regulación de diferentes actividades agropecuarias al considerarlas obsoletas o que ya han cumplido con el objetivo por los cuales habían sido dictadas.
El secretario de Agricultura es Sergio Iraeta y su área depende del ministerio de Economía de Luis Caputo. Sin embargo, trascendió que la resolución podría haber sido firmada por presión de Federico Sturzenegger.
Esta mañana, Sáenz recordó por radio Mitre que en su provincia tienen «3 mil hectáreas que producen bananas para todo el país» y explicó que si a esa zona llega la sigatoka, una enfermedad foliar generada por un hongo que afecta a bananos y plátanos, «la tierra se convierte en improductiva durante mas de 30 años».
«Hay que defender a los productores y a la tierra», sostuvo el mandatario. Y, en ese sentido, arremetió contra los funcionarios que buscan la desregulación estatal e impulsan las denominadas leyes hojarascas a que se interioricen de los temas con las autoridades y productores de las provincias.
«Hay que decirle a los que están en Buenos Aires que de una vez consulten» con las provincias. Esto fue una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es la Argentina y las necesidades que tiene la producción», dijo Sáenz.
Javier Milei enfureció al ver a José Ignacio De Mendiguren caminando en La Rural y lo atacó con insultos. «Mirá ¿lo ves pasando? fue cómplice de Duhalde en la salida de la convertibilidad y voltear la convertibilidad. Va ahí», dijo mientras daba una entrevista desde un móvil de Radio Mitre.
Ocurrió después de su discurso en el cierre de la exposición anual. Milei venía hablando acerca de la inflación acumulada a lo largo de los años y del rol del Banco Central cuando reconoció al ex funcionario caminando entre las personas.
«Mirá, ahí está pasando alguien que le hizo muchísimo daño a la Argentina», sostuvo, mientras apuntaba hacia adelante. «¿Quién?» se escucha preguntar a una productora, a lo que el mandatario respondió: «¿Mirá, lo ves pasando, fue cómplice de Duhalde en la salida de la convertibilidad y voltear la convertibilidad, va ahí», insistió.
Uno de los conductores le apuntó entonces que la persona a la que señalaba era De Mendiguren, quien había sido ministro de Producción de la Nación durante el gobierno de Eduardo Duhalde, pero que también se desempeñó como secretario de Industria y Desarrollo Productivo durante el gobierno de Alberto Fernández.
Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares. Vos, si, ladrón, vos arruinaste el país con Duhalde y toda su banda.
«Ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares. Vos, si, ladrón, vos arruinaste el país con Duhalde y toda su banda», gritó Milei, mientras continuaba señalando a través de la ventana.
Durante el acto principal, Milei ratificó que eliminará las retenciones. «Son una aberración que nunca debió haber existido», dijo y afirmó que su eliminación sigue siendo una prioridad para el Gobierno. Sin embargo, aclaró que el proceso será gradual para preservar el equilibrio fiscal.
El Presidente respondió al pedido del campo de eliminar para siempre las retenciones: «Estamos en camino de liberarlos por completo», dijo. Minutos antes, el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, había señalado que las retenciones «deben dejar de existir por ley y para siempre».
Milei destacó la reducción de impuestos al sector que llevó adelante durante su gestión y aseguró que el crecimiento de otras actividades como la energética permitirá llevar las retenciones a cero.
«El campo todavía carga con el peso de las retenciones, todo lo que lograron fue con una mano atada a la espalda. Vamos camino a terminar de liberarlos por completo. Lo que estamos viendo es apenas el punto de partida. Se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos».
El Presidente advirtió que «la política convirtió al campo en el pagador de última instancia de la Argentina» y señaló: «Se lo atacó con cepos y otras medidas. Se atacó a la gallina de los huevos de oro. Era un campo exprimido, atado de pies y manos. Esa oscura página la estamos dando vuelta para siempre».
Se lo atacó con cepos y otras medidas. Se atacó a la gallina de los huevos de oro. Era un campo exprimido, atado de pies y manos.
En tanto, defendió el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y aseguró que permitirá atraer inversiones por unos 15.000 millones de dólares para distintas actividades productivas.
Además, destacó las medidas que implementó en su gestión, como la eliminación del cepo cambiario, al que calificó como «el robo más grande que sufría el mercado». «Vaya que fue bueno eliminarlo. No es tema menor, porque el maldito cepo le quitaba al campo dos tercios de sus ingresos», dijo.
Milei sostuvo que el sector agropecuario dejará atrás años de restricciones y afirmó que «se viene un campo radicalmente distinto al que conocimos», gracias a las medidas de desregulación impulsadas por su gestión.
También destacó más de mil desregulaciones para el agro. El Presidente enumeró las medidas adoptadas desde el inicio de su gestión, entre ellas la eliminación del cepo, del Impuesto PAIS, la flexibilización del Senasa, la autorización para importar maquinaria usada y la eliminación de diversas restricciones para exportar.
Según indicó, Argentina logró abrir más de 500 mercados internacionales durante su administración y avanzó en acuerdos comerciales con la Unión Europea, Singapur, Indonesia, Japón, India, Vietnam y Emiratos Árabes Unidos.
La carne vacuna está viviendo un momento histórico. la exportación creció un 46% en valor en los primeros cinco meses.
«La carne vacuna está viviendo un momento histórico. la exportación creció un 46% en valor en los primeros cinco meses. El mercado de Estados Unidos es una máquina de batir récords. Ustedes son los protagonistas de este cambio, y nuestra labor es sacarles la bota del cuello tan pronto como sea posible», celebró luego el Presidente.
Y añadió: «Nosotros y ustedes queremos exactamente lo mismo: volver al país que cuando le dio libertad al campo se convirtió en el granero del mundo y en una de las naciones más ricas del planeta. Argentina despertó finalmente de un siglo de letargo y el mundo nos está observando».
Las reservas volvieron al centro de la discusión económica. Un informe de la consultora Synthesis, que dirige el ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli, sostuvo que las reservas netas alcanzaron los USD 9.936 millones, el nivel más alto desde 2021.
El dato sorprendió porque convive con otras estimaciones privadas que todavía muestran reservas netas negativas y con una metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI) que arroja resultados muy diferentes.
La aparente contradicción tiene una explicación sencilla: no existe una única forma de medir las reservas. Según qué activos y qué pasivos se descuenten, el resultado cambia de manera sustancial. No es una discusión menor. De esa cuenta depende buena parte del diagnóstico sobre la fortaleza financiera del Banco Central.
La primera cifra es la más conocida. Son las reservas brutas, que hoy rondan los USD 49.000 millones. Es el número que publica diariamente el Banco Central. Allí conviven dólares propios con activos que no están disponibles para intervenir en el mercado, como los encajes de los bancos en moneda extranjera, el swap con China, los Derechos Especiales de Giro (DEG), el oro -del que sigue sin conocerse su destino-, fondos de organismos internacionales y los préstamos REPO.
Por eso ningún economista toma las reservas brutas como una medida de la capacidad de fuego de la autoridad monetaria. El debate comienza cuando se intenta responder una pregunta más concreta: ¿cuántos dólares propios tiene realmente el Banco Central?
El debate comienza cuando se intenta responder una pregunta más concreta: ¿cuántos dólares propios tiene realmente el Banco Central?
La metodología más exigente es la del FMI. El organismo descuenta, entre otros conceptos, los encajes de los bancos, el swap con China, los préstamos REPO, depósitos de organismos y otras obligaciones en moneda extranjera. Además, incorpora como pasivo las compras netas realizadas al propio Fondo desde el inicio del programa.
Si se reconstruye la serie utilizando la metodología del FMI, la foto luce muy distinta. La última estimación disponible elaborada por CIFRA ubicaba las reservas netas en un negativo de USD 16.865 millones a fines de febrero. Desde entonces, el propio Fondo reconoció una acumulación de alrededor de USD 6.300 millones durante el segundo trimestre. Bajo ese supuesto, el stock habría mejorado hasta los USD 10.500 millones negativos.
Es decir, aun otorgándole el beneficio completo de esa acumulación, la medición del FMI seguiría mostrando reservas netas negativas y una brecha de alrededor de USD 20.000 millones respecto de los USD 9.936 millones que calcula la consultora de Alejandro Vanoli. La diferencia no surge de los dólares disponibles, sino del tratamiento contable de pasivos como el REPO y de otros criterios metodológicos que el Fondo mantiene más restrictivos.
Existe luego una metodología intermedia, utilizada habitualmente por bancos y consultoras, que descuenta buena parte de esos pasivos, aunque con criterios menos estrictos que el FMI. Bajo esa medición, las reservas netas ascendían a USD 2.934 millones en diciembre, USD 1.107 millones en enero y USD 2.161 millones en febrero. Para junio, algunas estimaciones privadas ubicaban ese stock en un negativo cercano a los USD 2.100 millones.
El informe de Vanoli utiliza un criterio diferente. Según su serie, las reservas netas pasaron de menos de USD 747 millones en diciembre a menos de USD 2.562 millones en enero, menos USD 2.426 millones en febrero, y menos USD 2.167 millones en marzo, para luego ingresar en terreno positivo: USD 1.320 millones en abril, USD 2.551 millones en mayo, USD 3.341 millones en junio y finalmente USD 9.936 millones al 15 de julio.
El salto de casi USD 6.600 millones registrado entre junio y mediados de julio no responde principalmente a compras de divisas, es producto de la refinanciación del préstamo REPO por USD 6.000 millones.
Hasta ese momento, ese pasivo debía cancelarse dentro de los próximos doce meses y era descontado del cálculo de reservas netas. Con la renegociación realizada por el Gobierno, el vencimiento se estiró hasta septiembre de 2028. Esa deuda deja de computarse como un pasivo de corto plazo y, por lo tanto, las reservas netas aumentan casi automáticamente.
La diferencia parece técnica, pero modifica por completo el resultado. El Banco Central no recibió USD 6.000 millones nuevos. Lo que cambió fue el calendario de vencimientos de una deuda existente. Es decir, mejoró el perfil financiero del pasivo, pero no ingresó una cantidad equivalente de dólares frescos.
Mientras algunas consultoras descuentan únicamente los pasivos con vencimiento dentro del próximo año, el FMI utiliza una definición contractual más amplia para determinar qué obligaciones deben seguir restándose del stock de reservas. Por eso el organismo continúa mostrando cifras considerablemente inferiores.
Ese punto explica buena parte de la distancia entre las distintas mediciones. Mientras algunas consultoras descuentan únicamente los pasivos con vencimiento dentro del próximo año, el FMI utiliza una definición contractual más amplia para determinar qué obligaciones deben seguir restándose del stock de reservas. Por eso el organismo continúa mostrando cifras considerablemente inferiores.
La comparación ilustra la magnitud del debate. Para un mismo momento del tiempo pueden coexistir reservas brutas cercanas a los USD 49.000 millones, reservas líquidas en torno a los USD 17.000 millones, reservas netas próximas a los USD 10.000 millones bajo la metodología utilizada por Vanoli y cifras todavía negativas cuando se aplica el criterio del FMI.
Ninguna de esas cuentas es incorrecta. Lo que cambia es la definición utilizada. Sin embargo, esa aclaración metodológica resulta decisiva. De lo contrario, se corre el riesgo de comparar números que responden a conceptos distintos y concluir que unos economistas están equivocados cuando, en realidad, están midiendo cosas diferentes.
La creciente concentración en distintos sectores de la economía reabrió una discusión de larga data: hasta qué punto la competencia alcanza para garantizar mejores precios y mayor oferta para los consumidores. Especialistas advierten que el fenómeno no solo afecta el bolsillo, sino también la capacidad de desarrollo de las pequeñas empresas.
Por Redacción de NLI
Cuando un consumidor entra a un supermercado suele creer que está eligiendo entre decenas de marcas diferentes. Sin embargo, detrás de muchas de esas etiquetas aparecen los mismos grupos empresarios. Algo similar ocurre en sectores como alimentos, bebidas, telecomunicaciones, energía, medicamentos, logística y comercio electrónico, donde un número reducido de compañías concentra una parte significativa del mercado.
El fenómeno no es nuevo, pero volvió a cobrar relevancia en un contexto en el que la inflación perdió protagonismo como explicación exclusiva de los aumentos de precios y comenzaron a ganar espacio otras discusiones vinculadas con la estructura de la economía argentina.
Un fenómeno que trasciende a la Argentina
La concentración económica es una característica presente en numerosos países. En mercados donde se requieren grandes inversiones, infraestructura compleja o cadenas de distribución de alcance nacional, es habitual que pocas empresas dominen buena parte de la actividad.
Sin embargo, economistas especializados en defensa de la competencia sostienen que cuando esa concentración alcanza determinados niveles pueden aparecer problemas para consumidores y proveedores.
Entre ellos mencionan menor competencia en precios, dificultades para el ingreso de nuevos actores, mayor poder de negociación frente a productores y una creciente capacidad para influir sobre las condiciones del mercado.
El impacto sobre las pequeñas empresas
Las pymes suelen ser uno de los sectores más afectados por este escenario.
Muchas veces deben competir con empresas que cuentan con mayor capacidad financiera, acceso preferencial al crédito, redes de distribución consolidadas y un fuerte poder de negociación con proveedores.
La consecuencia es que numerosos emprendimientos encuentran dificultades para crecer o incluso para sostenerse en determinados mercados, especialmente cuando el consumo se retrae.
Al mismo tiempo, productores regionales y cooperativas enfrentan el desafío de colocar sus productos en grandes cadenas comerciales donde las condiciones de negociación suelen favorecer a los actores de mayor tamaño.
El rol del Estado vuelve a discutirse
La discusión sobre la concentración económica también reabre un viejo debate acerca del papel que debe desempeñar el Estado.
Mientras algunos sostienen que el mercado puede corregir por sí solo estos desequilibrios mediante la competencia, otros consideran que la experiencia internacional demuestra que prácticamente todas las economías desarrolladas cuentan con organismos dedicados a controlar prácticas anticompetitivas, fusiones empresarias y posiciones dominantes.
En Argentina, esa discusión volvió a instalarse a partir del proceso de desregulación impulsado por el Gobierno nacional, que redujo la intervención estatal en distintos sectores de la economía.
Para especialistas en derecho de la competencia, el desafío consiste en encontrar un equilibrio que promueva inversiones sin debilitar los mecanismos de control sobre mercados altamente concentrados.
Más allá de los precios
El impacto de la concentración económica no se limita al valor que pagan los consumidores.
También influye sobre la innovación, la generación de empleo, la diversidad de proveedores y la posibilidad de que nuevas empresas ingresen a competir en igualdad de condiciones.
En un país donde las pequeñas y medianas empresas generan buena parte del empleo privado, la discusión sobre la competencia deja de ser un tema exclusivamente empresarial para convertirse en un debate sobre el modelo de desarrollo económico. Una estructura productiva más diversificada no solo amplía las opciones para los consumidores, sino que también fortalece el tejido industrial y las economías regionales.
Un debate que seguirá abierto
La concentración económica difícilmente desaparezca. Forma parte del funcionamiento de muchos mercados modernos.
La discusión pasa por definir cuáles son los límites razonables para preservar la competencia, incentivar la inversión y evitar que un reducido grupo de empresas concentre una capacidad excesiva para condicionar precios, producción y condiciones comerciales.
Ese equilibrio seguirá siendo uno de los grandes desafíos de la economía argentina en los próximos años.
El diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel, cuestionó conflicto con Brasil que desató el presidente Javier Milei con sus declaraciones contra Luiz Inacio Lula Da Silva y recordó que ese país es el principal destino de las exportaciones argentinas.
«Independientemente del error político que implica involucrarse en la elección de un país hermano como el de Brasil y agredir a un gran dirigente como Lula es una torpeza atacar a su presidente», dijo.
Además, planteó que Brasil es el principal destino de las exportaciones de Argentina y que a junio de 2026 acumula el 14% del destino de los productos que Argentina vende al mundo.
«La Argentina, la industria argentina y el trabajo argentino están por sobre cualquier alineamiento político de los dirigentes de turno en nuestro país», expresó.
Milei abrió en las últimas horas una inédita crisis diplomática con Brasil al insultar a Lula en su propio país, en un acto en San Pablo con el candidato opositor Flavio Bolsonaro.
Más eufórico y descontrolado de lo habitual, el presidente argentino llamó a Lula «ladrón» y «presidiario» y lo acusó de intervenir en las pasadas elecciones argentinas para que ganen «los zurdos de mierda».
La crisis diplomática se consumó a las pocas horas cuando el canciller brasileño, Maurio Vieira, llamó en consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, un paso que suelen dar los países para mostrar un profundo desagrado y que puede derivar o no en la ruptura de relaciones.
Previo a eso, el titular del PT brasileño, Edinho Silva, quien consideró que «resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa», y agregó que «no sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte así». «Al fin y al cabo, existen numerosas situaciones recientes en las que ha demostrado no estar a la altura del cargo que ostenta», completó.
Javier Milei se metió de lleno en la campaña presidencial de Brasil durante una convención del Partido Liberal del vecino país, expresando su apoyo a Flavio Bolsonaro, el hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro, y tildando a Lula Da Silva de «ladrón» y «presidiario».
La respuesta contra el Jefe de Estado argentino no tardó en llegar y provino de parte del titular del PT brasileño, Edinho Silva, quien consideró que «resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa», y agregó que «no sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte así». «Al fin y al cabo, existen numerosas situaciones recientes en las que ha demostrado no estar a la altura del cargo que ostenta», completó.
Milei fue ovacionado por la militancia bolsonarista durante el acto del principal opositor a Lula. Su ingreso al escenario del gimnasio donde brindó su discurso estuvo precedido por los acordes de Panic Show, la canción de La Renga que también utiliza en Argentina para cada una de sus intervenciones de campaña.
En su discurso, se refirió a los partidarios del «socialismo» como «los zurdos de mierda» y agredió verbalmente a Lula en los pocos pasajes en que se apartó de la lectura de un texto de 8 páginas de extensión.
El Presidente argentino dijo que los argentinos son «profetas de un futuro distópico». «Hemos vivido las consecuencias de tomar el camino del socialismo hasta el final y hemos visto cómo los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza», expresó.
Justo en ese momento, se cortó el sonido del micrófono y Milei se permitió el primer agravio directo contra Lula. «Che, ¿los micrófonos estos quién los mandó a tocar? ¿El ladrón?», preguntó para que lo aplaudieran los asistentes al evento del Arena Pacaembú.
Edinho Silva, presidente del PT.
También recordó que Lula apoyó a Sergio Massa en 2023. «Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda», indicó en referencia al kirchnerismo.
En otro pasaje, asemejó la discusión política argentina con la brasileña, a partir del antagonismo con las expresiones políticas que en ambos países, a su criterio, provocan zozobra en los inversores. «Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula'», dijo.
Además, se quejó de que el Supremo Tribunal Federal no habilitara su visita a Bolsonaro (p) en la cárcel donde se encuentra detenido. Por eso, criticó al juez Alexandre de Moraes, quien le negó la solicitud, y lo llamó «basura calva».
Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’.
Por su parte, Lula participó de un acto en Campiñas para apoyar el candidato Fernando Hadad, en la disputa por ese distrito. Desde allí, lanzó un tiro por elevación sin nombrar a Milei: «que nadie de fuera intente interferir en nuestras elecciones», expresó.
El Presidente argentino, que viajó acompañado de su hermana, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, había estado más temprano en el Palacio dos Bandeirantes, sede de la gobernación paulista. Allí se reunió con el gobernador Tarcísio de Freitas, también referente del bolsonarismo.
Tras las críticas de Milei, Edinho Silva declaró ante la red O’Globo que «Brasil es un país democrático y soberano». «Nuestra democracia permite el debate de ideas, en el que las posturas contradictorias pueden y deben alimentar las discusiones sobre el futuro del país, especialmente en el contexto de una disputa electoral como la que estamos viviendo», sostuvo.
Sin embargo, advirtió que cualquier autoridad de su gobierno puede ser criticada «siempre y cuando estas se realicen de la manera y en el momento adecuados».
Un experimentado diplomático brasileño, ya retirado, comentó este sábado que «los insultos desaforados de Milei a Lula en territorio brasileño constituyen el más grande papelón en la historia diplomática entre ambos países, cofundadores del MERCOSUR». «Que, sin mediar una guerra o tan siquiera un conflicto fronterizo menor, un presidente en funciones cruce la frontera a un país hermano a insultar como un demente al Jefe de Estado y a la cabeza del Poder Judicial de su máximo socio comercial solo puede explicarse desde la locura personal del agresor», argumentó.