Mario Ishii presentó en las últimas horas un proyecto en el Senado bonaerense tendiente a declarar la emergencia alimentaria en la provincia.
La iniciativa surge tras conocerse la puesta en revisión por parte de la gestión de Axel Kicillof del programa «Mesa Bonaerense» que entregaba cajas de alimentos a familias vulnerables.
El vice del Senado e intendente de José C. Paz en uso de licencia señaló que el proyecto presentado busca dar respuesta «a la profunda crisis social imperante en la provincia de Buenos Aires».
Al advertir que «resulta indispensable que el Estado provincial reasigne sus recursos con criterios de estricta prioridad social», Ishii dijo que «en situaciones de emergencia, la asignación presupuestaria no puede permanecer ajena a la realidad».
Frente a eso, reclamó «garantizar el acceso a la alimentación debe prevalecer por sobre la ejecución de obras o erogaciones que no resultan esenciales o urgentes para la vida cotidiana de la población».
Ishii sostuvo que «la readecuación presupuestaria que se propicia implica reorientar partidas originalmente destinadas a intervenciones no prioritarias hacia políticas alimentarias directas».
«A diario las familias, no solo de mi distrito, sino de la provincia, me hacen saber que ya no pueden más. Y si a esto se le suma la eliminación de planes que llevaban comida a la mesa de nuestras familias bonaerenses, el problema es mayor», apuntó Ishii en alusión a la parálisis al menos por tres meses del Mesa Bonaerense.
Frente a ese cuadro, Ishii sostuvo que «la readecuación presupuestaria que se propicia implica reorientar partidas originalmente destinadas a intervenciones no prioritarias hacia políticas alimentarias directas».
Y agregó: «Esta decisión no solo responde a un criterio de racionalidad económica, sino a un mandato ético y constitucional: en un contexto donde amplios sectores de la población no logran cubrir sus necesidades básicas, ningún recurso público puede ser asignado sin considerar su impacto social inmediato».
La interna libertaria se desbordó en las redes con los cruces entre el Gordo Dan y Lilia Lemoine, que en dos ocasiones recibió el apoyo explícito del presidente Milei. «Javier echó a los pibes de la Plaza», dramatizan en Las Fuerzas del Cielo, emparentando los módicos retuiteos del libertario con el cruce de Perón con los Montoneros, que abandonaron la Plaza de Mayo, en una época que las internas peronistas se resolvían a balazos.
El eje de la pelea es el karinista armador bonaerense Sebastián Pareja a quienes los seguidores de Santiago Caputo acusan de haber llenado las listas de «kukas» y runflas de la política bonaerense.
La pelea llegó hasta el canal de streaming libertario Carajo, donde pasaron un audio con un ataque directo a Karina Milei, que luego corraron. La interna se descontroló porque Pareja denunció a varios tuiteros libertarios de doxeo y la justicia los citó a indagatoria.
En esta pelea se mezcla la interna libertaria bonaerense y el pedido de indagatoria coincidió con la decisión de Agustín Romo, de Las Fuerzas del Cielo, de renunciar a la jefatura de bloque de los diputados bonaerenses, por sus diferencias con Pareja.
Las dos intervenciones de Milei en favor de Lilia terminaron de hartar a las bases tuiteras que este lunes empezaron a atacar directamente a Milei.
En medio de ese clima espeso, cerca de Pareja buscaron bajarle el precio a la interna digital: «No opinamos de cruces en redes», afirmó a LPO un colaborador del diputado y agregó que todo su esfuerzo está enfocado en el encuentro partidario que tendrán el próximo sábado en la ciudad bonaerense de Suipacha.
No opinamos de cruces en redes. Sebastián hizo la denuncia pero no fue querellante. La fiscal es la que aporta las pruebas y pide al juez las actuaciones. Sebastián no tiene a esta causa entre sus temas de agenda.
Pareja, como los Menem, busca pararse por encima del enojo de los tuiteros, a quienes tratan como poco menos que nenes caprichosos. «Ellos y Karina te corren con que tienen la lapicera para armar las listas y nosotros boludeamos en X», reconoció a LPO un histórico de los tuiteros libertarios.
Presidente @JMilei: Pareja te cagó de arriba de un poste. Averiguá! ¿Una manga de kukardos que juraron la lealtad Néstor y Cristina es lo que vamos a volver a presentar en las elecciones de PBA? ¿Nos resignamos a perder otra vez?https://t.co/kOASjh1Ogo
Y con un cinismo notable, al encuentro de Suipacha que organiza Pareja con la diputada Miriam Niveyro, invitaron a los celestiales Nahuel Sotelo y Agustín Romo. «Las Fuerzas del Cielo pertenecen a La Libertad Avanza», afirmó a LPO un colaborador del diputado, para explicar la invitación a sus rivales internos.
Incluso, minimizan la propia denuncia de Pareja contra los seguidores de Santiago Caputo. «Sebastián sólo hizo la denuncia pero no fue querellante. La fiscal es la que aporta las pruebas y pide al juez las actuaciones. Sebastián no tiene a esta causa entre sus temas de agenda», agregó la fuente consultada, subrayando el ninguneo.
Por esa denuncia, Lemoine había chocado fuerte con el Gordo Dan. La diputada había invitado a dejar de seguir a Milei a una usuaria que cuestionó a Pareja. «No», respondió el tuitero cercano a Santiago Caputo. Y agregó: «Vos no tenes la potestad de echar a nadie ni de hacer que nadie deje de seguir a Milei. No tenés jurisdicción acá para hacer eso. Esto no es el Congreso. No pasarás».
Pero la desilución entre los tuiteros libertarios creció cuando este viernes Milei tomo partido en contra de ellos al darle retuit de un posteo de Lemoine que apuntó a Dan sin mencionarlo: «La realidad sigue siendo la misma sin importar cuántos shares, likes o comments tengas. Podés influenciar a otros? Sí… circunstancialmente. No la vas a torcer a fuerza de bots, callcenters ni comunicadores ensobrados». Muy lejos quedaron los tiempos en los que bastaba un tuit de Daniel Parisini (Gordo Dan) para echara a un funcionario.
La realidad sigue siendo la misma sin importar cuántos shares, likes o comments tengas. Podés influenciar a otros? Sí… circunstancialmente. No la vas a torcer a fuerza de bots, callcenters ni comunicadores ensobrados.
Este lunes, Milei volvió a cargar contra los críticos internos, que vienen protestando por la permanencia de Manuel Adorni en el gobierno. Esta vez con un posteo donde otra vez apoyó a Lemoine, que cuestionó que le den espacio mediático a Nicolás Márquez, que pidió la renuncia del jefe de Gabinete.
«Lilia tiene razón. Muchas veces, con toda la intención de ensuciar, llaman a personas a opinar (sabiendo la respuesta que muchos usan para ganar cámara) como si fueran parte de LLA aun sabiendo que no lo son. En 2023 lo han hecho miles de veces con el fin de ensuciar. CIAO!» escribió el presidente.
El Gordo Dan con el diputado Sotelo.
Ese posteo desató una ola de repudio de tuiteros libertarios, que incluso hablaron de «desilusión». «Dejá de hacerte el boludo Javier. Blanqueá lo de Pareja. O estás con él o estás con los que te seguimos desde hace años y años y pusimos el cuerpo para que hoy estés donde estás», fue uno de los tantos posteos que cruzaron al presidente.
No parece ser la intención de Milei ni de su hermana retroceder ante la sublevación digital De hecho, días atrás Pareja le sacó la coordinación distrital en Campana al concejal Maximiliano Corio, que reporta a Las Fuerzas del Cielo.
Dejá de hacerte el boludo Javier. Blanqueá lo de Pareja. O estás con él o estás con los que te seguimos desde hace años y años y pusimos el cuerpo para que hoy estés donde estás.
«No hay tregua contra aquellos que quieren robarnos el partido desde adentro. Es hora de la rebelión urgente», posteó Corio. No fue el único lugar donde Pareja cambió los coordinadores. También lo hizo en Ituzaingó y Pilar. Como bien reflexionó ese tuiterio orininario, Karina y su círculo han decidido aferrarse a la lapicera del control del partido, los bloques y candidaturas y contestar a los tuits con decisiones de poder real.
Martín Menem detectó en la última semana que al oficialismo le faltan votos para eliminar las PASO y, por eso, comentaron a LPO desde la bancada libertaria el riojano habría pedido a la Casa Rosada que no mande el proyecto de supresión hasta que se destraben los apoyos.
Como informó LPO, el gobierno está en tratativas con Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora para conseguir el respaldo de los diputados que responden a esos jefes provinciales, a cambio de no plantarles listas competitivas en sus distritos en 2027. Sin embargo, fuentes de Provincias Unidas advirtieron que si Juan Schiaretti quisiera ser candidato a presidente en el próximo turno electoral, el Gringo necesitaría las primarias, una razón para dejar las reglas y el cronograma de los comicios tal como están.
Por lo demás, hasta los radicales se oponen a la derogación. «Nadie en los diferentes sectores de la oposición quiere acompañar al gobierno en ese tema, sería cómo quitarle agua a un tipo en el desierto o pegarse un tiro entre las gambas», admitieron desde el entorno de un gobernador de la UCR.
Hasta los diputados del PRO son asaltados por la duda. El bloque de Cristian Ritondo todavía no definió qué haría pero un legislador de los suyos reconoció que «no hay postura unificada» sobre el tema.
En el peronismo no se pronunciaron todavía, pese a que las PASO fueron sancionadas durante el mandato de Cristina Kirchner y fueron reivindicadas por el kirchnerismo aunque nunca se utilizaron seriamente para las fórmulas del PJ a nivel nacional. «Como siempre, hasta que no haya proyecto ingresado, no hablamos del tema», contestaron desde la conducción de la bancada de UP.
La estrategia peronista todavía no está definida. LPO informó que la discusión no está saldada y que, en ese contexto, el senador Sergio Uñac envió una carta al PJ pidiendo que el partido defina su candidato en internas abiertas para afiliados y no afiliados.
La jugada dejaría afuera a los dirigentes que quisieran postularse por otros partidos que han integrado el Frente de Todos o UP, como el Frente Renovador de Sergio Massa o el Frente Cívico de Santiago del Estero, liderado por Gerardo Zamora. El jefe del interbloque peronista en el Senado, José Mayans, habría sido categórico ante la consulta acerca de la supresión de las primarias que le hicieron llegar sus colegas: «hasta ahora se mantiene, no hay otra propuesta», respondió.
Que nadie sea designado candidato a dedo, que haya una discusión interna, donde el que llegue a la presidencia esté legitimado por el voto de la gente, y un presidente que agarre la lapicera y ejecute.
Sin embargo, la cautela inquieta a los legisladores del PJ que chocan con la conducción del kirchnerismo en el Congreso. El entrerriano Guillermo Michel, por caso, expresó: «el peronismo tiene que ir a un espacio político más amplio, donde traten de volver aquellos actores que se fueron y traten de ampliar la base de sustentación». «Para lo que viene no alcanza solo con el peronismo y, para eso, es importante defender la herramienta de las PASO, que es el primer desafío que vamos a tener en la Cámara de Diputados ahora, cuando el gobierno trate de ir por su eliminación», completó.
Michel apuntó también que «el punto de partida es la política» y «que nadie sea designado candidato a dedo, que haya una discusión interna, donde el que llegue a la presidencia esté legitimado por el voto de la gente, y un presidente que agarre la lapicera y ejecute».
Axel Kicillof participará el martes de una audiencia en la Corte Suprema que deberá decidir por el recorte de fondos a la provincia de Buenos Aires. Fuentes de Casa de gobierno confirmaron que el propio gobernador estará presente en el segundo encuentro con funcionarios del gobierno de Milei en medio de la pelea por más de 2 billones de pesos.
El primer encuentro ocurrió a mediados de marzo. En esa audiencia, los representantes de la Corte le preguntaron al Estado nacional si tenía algún ofrecimiento para hacer y respondieron que no contaban con datos suficientes para estimar las supuestas transferencias adeudadas.
La provincia de Buenos Aires, es una de las 13 jurisdicciones que no transfirieron sus regímenes provisionales a Nación. Por lo que el Estado Nacional debe compensar los déficits. Eso se realiza a través de un sistema de simulaciones y auditorias que debe hacer el Estado Nacional sobre las cuentas provinciales.
En La Plata aseguran que vienen enviando toda la documentación sin demoras. Sin embargo, desde el primer día de enero de 2024 dejaron de recibir las transferencias.
Los argumentos que plantearon los representantes de la ANSES en la audiencia con la provincia fueron que no estaban terminadas las auditorías sobre la provincia. Los enviados por Kicillof dijeron que todo estaba presentado en tiempo y forma, pero dejaron en claro que estaban dispuestos a volver a enviar toda la documentación. En función de eso, la Corte convocó a una nueva audiencia para el 21 de abril.
La convocatoria a la audiencia está a cargo de la secretaría de Juicios Originarios que controla Alejandro Daniel Rodríguez. Allí se presentaron por parte de la provincia Pablo López (Economía), Hernán Gómez (Fiscal de Estado), Santiago Pérez Teruel (asesor General de Gobierno) y Marina Moretti (IPS). En tanto, en representación de la ANSES asistió su secretario Legal y Técnico, Andrés María Gutiérrez.
Según la demanda del gobierno bonaerense, las deudas corresponden a anticipos recibidos y adeudados por la Nación; actualización de los anticipos 2023 (se recibieron con base 2018); fondos del anticipo 2024 más su actualización (base 2020) y diferencias entre el déficit de caja no transferida y los anticipos sin actualizar correspondientes a los ejercicios 2018, 2019 y 2020.
Días atrás, el gobierno de Kicillof presentó su octava demanda ante la Corte. En este caso reclama más de 1,13 billones de pesos por el incumplimiento del Consenso Fiscal 2017 y el convenio firmado en 2023.
Este último reclamo incluye el saldo impago correspondiente al acuerdo de 2023 y las diferencias proyectadas para el período 2023-2025 por el Fondo del Conurbano, según precisa la administración provincial. Con la presentación, también se solicita una medida cautelar que ordene al gobierno nacional la restauración del método de cálculo original, a fin de reparar los perjuicios futuros.
El consenso fiscal se firmó durante el macrismo y contempló un acercamiento entre el gobierno nacional y las provincias para determinar acuerdos en materia tributaria y de coparticipación. Por ejemplo, contemplaba la baja de impuestos como Ingresos Brutos, al tiempo que especificaba sobre la adecuación de normas jubilatorias y la cobertura del déficit de las cajas previsionales.
El resto de las presentaciones ante el Máximo Tribunal tienen que ver con el recorte del Fondo de Seguridad; el Fondo compensador al Transporte, el boleto integrado, el Fondo de Incentivo Docente (FONID), el Fondo para bosques nativos y la posibilidad de cobrar tributos locales en los servicios de gas.
Javier Milei escaló otro peldaño su pelea con el diario La Nación. Este domingo aprovechó un tuit de Toto Caputo contra una nota del columnista político Jorge Liotti, para insultar al editor y propietario del diario, Fernán Saguier.
«AQUÍ BASURA INMUNDA DE NUEVO MINTIENDO. Obviamente estas mentiras están avaladas por editores delincuentes y dueños de moral cuestionable», opinó sobre la nota de Liotti, un periodista muy respetado y equilibrado en sus columnas.
Pero la furia de Milei, más allá del estado de frustración que traviesa porque la inflación se le escapó, viene de antes.
Meses atrás el periodista Luis Majul logró concertar una reunión entre Milei y Saguier. Recién se habían sentado a la mesa para compartir un almuerzo en la Quinta de Olivos, cuando el Presidente descolocó el editor de La Nación al sacar una lista y enumerar todos los periodistas que tenía que echar.
AQUÍ BASURA INMUNDA DE NUEVO MINTIENDO.Obviamente estas mentiras están avaladas por editores delincuentes y dueños de moral cuestionable.CIAO! https://t.co/WbUa7C3dUe
«Presidente nosotros tenemos más de cien años de historia, no podemos aceptar esto», le contestó Saguier. «Entonces no hay nada más que hablar, esta reunión terminó», le contestó Milei.
Saguier intentó reconducir el almuerzo pero no hubo manera, la tensión escaló y el periodista se terminó yendo de la Quinta de Olivos de mala manera.
Veinticuatro horas antes de hacer bailar a una multitud en Plaza de Mayo, el padre Guilherme Peixoto se detiene en silencio frente a un mural en la Villa 31: ve a Maradona recostado estirar un brazo y el dedo índice intentando tocar, del otro lado, la mano de Messi; la imágen imita el fresco de Miguel Ángel donde Dios le da vida a Adán en el Génesis. Peixoto —el cura DJ, portugués, 51 años, zapatillas, jeans y camisa negra con el alzacuello blanco y la pelada brillante— medita un instante frente a la imágen y dice:
—Falta Cristiano Ronaldo.
Los demás se ríen. Cada quién con su Dios.
Al padre Guilherme lo acompaña el padre Nacho —Ignacio Bagattini, un cura guapo de camisa gris a juego con el pelo y la barba al ras, párroco de la iglesia Cristo Obrero de la Villa 31— que le hace de guía durante todo el recorrido. Antes de lo de Maradona y Messi se habían detenido frente a un pilar de los que sostienen la autopista Illia, que pasa por arriba de la villa, donde hay un altar con una imagen del Papa Francisco. Un grupo de hombres que tomaban cerveza al pie de la imagen de Bergoglio se levantaron cuando vieron llegar al padre Nacho con toda la comitiva: la sobrina del padre Guilherme, Mariana Gonçalves, de 21 años, la coreógrafa que le enseñó los pasos a los chicos de Ciudad Oculta que bailarán para el padre en el escenario de Plaza de Mayo; Ricardo Campos, asistente y productor; Walter Peña y Nicolás Cuiñas de la pastoral villera, y dos sobrinas del Papa Francisco.
En los pasillos de la villa se mezcla la música y cambia a medida que caminamos. En esta parada, la que suena más cerca sale de un bar-kiosko con luces y mesas. Es Antes que me vaya de L-Gante. Mariana baila tímidamente.
—¿Te gusta esta música?
—Me gusta toda esta música— dice con su español de España, raspando la lengua entre sus dientes para pronunciar la ese.
Ella es el puente de comunicación, porque el portugués de Peixoto es fuerte y su español es débil. Se hace entender, pero falta. Así que, además de organizar la coreografía, ella es la que traduce. También canta, su voz está en algunas de las canciones que el padre DJ mezcla con electrónica. Canciones que están en las plataformas en las que figura Padre Guilherme como artista. En Spotify tiene más de 245 mil oyentes mensuales. En la Plaza de Mayo y varias cuadras sobre la avenida se juntarán, al día siguiente, 250 mil.
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La canción de “Protégeme señor con tu espíritu”, que hoy mezcla el padre Guilherme en el show, es muy conocida. También es un famoso meme-reel de Instagram. Pero algunas de las señoras de más de cincuenta que están en primera fila, frente al cura DJ, no lo saben. El público es enorme. Son las señoras. También son familias jóvenes y no tanto. Es un chico gay. Es una monja. Un chico disfrazado de cura. Uno que fuma porro, otro que lleva a su hija en los hombros. Otro que alza un muñeco de un extraterrestre.
Están los que creen, están los que se divierten. A algunos les pasan las dos cosas.
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El viernes, previo al recorrido por el barrio, el padre Guilherme y su equipo ensayan con los chicos de Ciudad Oculta que bailarían en Plaza de Mayo: Fabián, Eva, Maca y Marcelo. Muchachos de no más de 25 años del Hogar de Cristo que andan con unas capas de tela translúcida tornasol con lucecitas amarillas. Capas que tienen palos en las puntas y que los chicos agarran para moverlas, en coreografía, como alas. Serán, en palabras de Oscar Soria, los angelitos. Oscar, activista argentino que vive en Nueva York, es vicepresidente de Miserando, una organización que se fundó en 2013 para expandir el legado de Francisco y que decidió organizar este evento para homenajearlo a un año de su muerte. Lo hicieron con el apoyo de decenas de voluntarios que se pusieron todas las tareas al hombro, a lo que se sumó el respaldo del Gobierno de la Ciudad y el Arzobispado de Buenos Aires. Desde el principio imaginaron un evento donde iba a venir gente de distintos lugares, pero sabían que el escenario debía ser la periferia del mundo y un lugar histórico y de peso político como la Plaza de Mayo:
—En tiempos de batalla cultural— dice Oscar —este es un evento que piensa en juntar a todo el mundo en busca de la paz cultural.
El ensayo es el salón de la escuela María Elena Walsh, cerca de la terminal de Retiro. Es una caja de cemento rectangular, vacía, con una pequeña tarima. Al cura le pusieron la consola encima de un banco de los que usan las maestras en las aulas. Mariana indica los movimientos. Fabián, Eva y Maca se dedican al baile, pero tienen poca experiencia, dan clases en la parroquia de su barrio. Marcelo es uno de los chicos que está en rehabilitación en los programas de la Familia Grande del Hogar de Cristo.
En el ensayo, el padre toma mate, mientras maneja un controlador sencillo, muy distinto a los cuatro Pioneer que usará en el escenario de Plaza de Mayo.
—Mañana va a tener cuatro controladores grandes y un monitor— dice Thiago, que hoy es su asistente pero antes fue profesor de Guilherme en el instituto de Porto donde aprendió a mezclar.
Casi al final del ensayo, el padre pone un preámbulo de lo que será el mega evento: un pedazo modificado de Café con ron, de Bad Bunny, mezclado con con kicks y hi-hats. Los chicos bailan en círculo, las asistentes se suman a la rueda. También las sobrinas de Bergoglio y Walter y Nicolás de la pastoral villera. Arman un trencito y bailan la melodía del conejo malo con la letra cambiada “por la mañana café, por la tarde oración. Por la noche Dios con su protección”.
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Mientras cae la tarde del sábado, un rato antes de que empiece el show, el sociólogo y antropólogo Pablo Semán se refugia en el atrio de la Catedral, donde todavía queda un poco de espacio para circular y hablar con la gente. Semán lleva años estudiando la religiosidad popular y este le parece un acontecimiento fascinante. Charla con los que pasan. Les pregunta de dónde vienen y qué hacen aquí. Está tan entusiasmado que no ha venido solo. Otros cinco investigadores de su equipo se mezclaron entre el público en diferentes sectores para intentar hacer un gran barrido del lugar.
Para Semán, una buena parte de esta fiesta habla de una especie de movilización de una periferia del catolicismo que no se habría reunido así en la Plaza de no haber sucedido el papado de Francisco.
—Además de extenso y rico— dirá Semán a Anfibia después de la fiesta —se trata de un evento vinculado sobre todo con el mensaje más aperturista en lo social y cultural del papa Francisco. No de un mundo politizado que quiere encontrar una especie de anabólico para proyectos políticos que no están funcionando, que es algo que hacen los progresistas que admiran a Francisco y los peronistas más ortodoxos que lo admiran también. Aquí hay un público mucho más masivo y mucho más interesante, sobre todo desde el punto de vista de la iglesia católica.
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El viernes por la tarde, antes de la fiesta, el padre Nacho apura el paso en el recorrido por la villa. Quiere llegar a tiempo a la misa de las siete, porque el padre Guilherme tiene prueba de sonido a las ocho en Plaza de Mayo.
El padre Nacho saluda, lo saludan. Abraza, pega palmadas en hombros, levanta la mano para decir hola y adiós. Un grupo de gendarmería viene a contramano y uno de ellos saluda al padre Nacho, van camino a uno de los destacamentos de la policía que hay en el barrio, por el que la comitiva acaba de pasar. El destacamento está protegido por unas rejas de metal color gris.
—Si la Gendarmería tiene rejas, qué podemos esperar nosotros —dice uno de los del grupo. Repite la frase entre risas, se celebra el chiste.
El grupo camina al costado derecho, son varios y casi ocupan toda la calle. Detrás, autos o motos tocan la bocina cada tanto para pedir paso. El sonido de las bocinas se mezcla con el de los megáfonos con diferentes ofertas, con las voces de la calle. Con la voz del padre Nacho, que intenta explicarle los detalles del recorrido al padre DJ, que asiente, solo asiente. No dice mucho. A los costados los comercios en los primeros pisos de las casas chorizo están a luz prendida, con música para llamar la atención.
—En el barrio hay mucha música —había advertido el padre Nacho en la parroquia del padre Mugica, donde vive. Antes de entrar al barrio. —Música peruana, que se mezcla con música de Bolivia, de Paraguay, de Colombia.
Arriba, la tarde que cae sobre los cables y las escaleras caracol de hierro que parecen colgar de las casas. El cielo se pone algo rosa, algo naranja. Ya casi van a ser las siete, la hora en que la gente vuelve a casa del trabajo, la hora en que la gente sale a comprar algo para la cena. La hora de la misa.
Ananás, tomates, papas, mamones, zanahorias en cajones de verdulerías. Ropas en maniquíes y en percheros sobre las veredas. Accesorios en tienditas color rosa. Pendones con los nombres de almacenes y el listado de cosas que venden. En un costado una casa de colores blancos y rojos: un santuario al Gauchito Gil. Arriba una “telaraña de cables”, como la describe el padre Nacho.
El que hizo el chiste de las rejas de Gendarmería dice con algo de gracia:
—Esto sería una diversión para un electricista.
El padre Nacho, con tono serio, aclara que ese desorden de cables genera muchos incendios. Le repite de modo pausado al padre Guilherme, por si no entendió, y él asiente con el mismo gesto con el que ha estado toda la caminata: impávido, estático y con una leve mueca de sonrisa.
El recorrido se detiene frente a una estructura pequeña, cuadrada y de dos pisos, de cemento pintado de celeste. A la entrada, arriba de la puerta, está la virgen del Rosario, debajo, en letras doradas dice: Capilla Virgen del Rosario. Adentro todo está pintado de blanco y azul Francia. A la entrada está el coro ensayando para la misa. El sonido es superior al espacio. Las voces y las melodías resuenan en las paredes. En los costados, diferentes vírgenes miran a los bancos de madera color marrón oscuro, algunos pocos tienen reclinatorios.
Al fondo la mesa de eucaristía, flores, un Jesús crucificado en el centro. Al costado izquierdo, el altar más grande de todo el espacio, el de la Virgen de Copacabana, allí frente a la vitrina se detiene el padre Guilherme un rato a observar. Una virgen morocha vestida de colores amarillos y blancos con una bandera de Bolivia cruzada y una corona de la que se suelta un velo blanco. En una mano sostiene una vela, en la otra un niño Jesús. La adornan flores artificiales: girasoles y rosas doradas y beige.
Al final una puerta da a una cocina. Tres mujeres, un adolescente y una nena toman mates, esperan al padre. Ni bien llega, le piden fotos. En esa cocina hay una puerta que da a la calle, es la salida por detrás, por ahí sale el padre Nacho a buscar aguas que pocos de los del equipo van a tomar. Porque el padre DJ y su sobrina tienen sus propias botellas de agua.
Luego de las fotos, el Nacho, Guilherme y la comitiva se sientan alrededor de una mesa a descansar del recorrido.
—Padre, ¿cuándo empezó a tocar? —pregunta una de las mujeres al cura DJ.
El padre Guilherme contesta lo que ya se sabe, lo que se ha repetido: que inició con eventos musicales para recaudar plata para su parroquia. Primero karaokes, luego toques de electrónica. La parroquia era la de São Miguel de Laúndos en Póvoa de Varzim, con el proyecto ‘Ar de Rock Laúndos’.
Para perfeccionarse, un tiempo después, Guilherme se metió a una escuela en Porto la que conoció a Thiago, también DJ, profesor del instituto donde el padre aprendió a manejar controladores Pioneer y el software Rekordbox con el que mezcla música electrónica combinada con música eclesiástica.
Thiago es parte de la comitiva, pero el grupo lo dejó en el camino ni bien empezó el recorrido por el barrio. Thiago es un muchacho de veintipico, alto, flaco y prolijo. Se quedó en una oficina del Ministerio de Educación de la ciudad porque necesitaba internet y sentarse a trabajar, pidió que lo buscarán luego de la misa. Debía cortar y nivelar el audio de algunas frases del papa Francisco que iban a sumar al repertorio del recital y también unas del padre Mugica que decidieron poner a última hora. Justo antes de que el padre Guilherme entrara a la parroquia del padre Mugica, donde vieron su sotana colgada en una vitrina, un pedazo de tela con sangre del cura peronista asesinado. También visitó la que fue su habitación, donde ahora duerme el padre Nacho. En otra habitación, sobre una cama, vio cómo reposaba un Cristo Crucificado, al lado una caja que dice “frágil”. En el mismo espacio están los zapatos “con sangre”, aclara el padre Nacho, del padre Mugica.
Algo del estado de esos zapatos tienen también los famosos zapatos gastados del Papa Francisco. Algo de ese desgaste tienen los pies del padre Nacho.
Más tarde, en la cocina al fondo de la capilla de Nuestra señora del Rosario no hay más tiempo de conversación. Hora de la misa. El padre DJ saca un libro con los textos de la liturgia en portugués. Primero lee en voz alta. Después pregunta si le entendieron.
Unos menean la cabeza. Otros dicen que no. Hay risas. Una nena dirá después:
—Como que entendí mientras leía, pero no recuerdo nada.
Al padre Guilherme lo entenderán mejor al día siguiente, cuando esté en el escenario.
***
Son algo más de quince canciones en dos horas. Todo arranca con los mensajes del Papa Francisco. El de “hagamos lío”, el de la iglesia para “todos, todos, todos”, el de “sé que están en la Plaza, sé que están orando”. Y ahí están, en una especie de oración, creyentes y no creyentes, amantes de la electrónica y otros ni tanto, escuchando El granito de mostaza, Lift Up The Fallen, un poco de Nueva Yol de Bad Bunny, avemarías, Knocking on heavens doors, los violines de Vivaldi en uno de los conciertos de Las cuatro estaciones.
Una de las mezclas del final es con Solo le pido a Dios de León Gieco, ahí, con el público y la producción algo cansada de estar de pie. Son varios los que no aguantan la emoción. Una mujer de producción, con el handy colgado en el bolsillo, llora parada en el paso de un sector VIP a otro.
Entre la multitud, una madre carga a su hijo que sostiene una espada hecha con globitos, lo tuvo a upa la mayor parte del recital. Su esposo —que parece algo borracho— se conmueve con las imágenes del Papa Francisco, y las frases del Papa que se escuchan en medio de los sonidos electrónicos que mezcla el padre Guilherme en el escenario. El señor llora. Delante tiene a un joven y a su novia. Ella canta, se toca el pecho, él trata, con los dedos en los lagrimales, que las lágrimas no caigan. En frente, el cura DJ, bajo las luces que acompañan la electrónica y lo pintan de todos colores. Un chico con musculosa, brillantina alrededor de los ojos y pelo engominado se toca el pecho y llora también. Su pareja, un hombre mayor que viste camisa roja, esta a su lado y baila con él.
Algo queda, al final de la fiesta y en medio del desasosiego de los tiempos que corren, del pueblo argentino que suele salir a la calle. Sea para escuchar a un cura DJ, festejar a un equipo campeón, o celebrar alguna otra alegría. Cualquiera, que las alegrías escasean.
Ahora, al final, una mujer agotada apoya la cabeza y las manos en la valla que separa al público del escenario. Se acerca otra mujer a ver qué le pasa. Un hombre también se preocupa y se arrima a preguntar:
—¿Te sentís bien?
—Sí, sí. Lo que pasa es que me duelen mucho los pies.
Algo queda, tras el cansancio feliz de la fiesta, de un pueblo que se siente unido en el goce del baile y el alivio. Unido en ese orgullo tan argentino de tener al Papa Francisco. O a Messi o Maradona. Un pueblo que, mientras se jacta de sus dioses, todavía guarda el reflejo muy humano de preocuparse por quien tiene al lado.