La interna libertaria en San Lorenzo quedó al desnudo a horas del acto que encabezará Javier Milei por el aniversario del Combate de San Lorenzo. El colapso del armado local que respondía a Eugenia Rolón, la pareja del influencer presidencial Iñaki Gutiérrez, abrió una disputa feroz por el control del palco oficial que terminó con los sanlorencinos relegados y la militancia rosarina copando la escena.
Rolón era hasta hace semanas la principal referencia de La Libertad Avanza en la ciudad, pero tras protagonizar un accidente de tránsito en la Costa Atlántica quedó completamente fuera de juego. Sin conducción clara, el espacio quedó a cargo de un dirigente casi desconocido, Walter Riquelme, incapaz de contener el enojo que se desató cuando la diputada nacional Romina Diez avanzó sin escalas sobre la organización del acto.
Según fuentes al tanto del armado, Diez pidió 120 lugares para militantes de Rosario cuando el palco tiene capacidad para apenas 100 personas, lo que dejó directamente afuera a buena parte de los libertarios locales. San Lorenzo está a poco más de 20 kilómetros de Rosario, pero la cercanía geográfica no atenuó el malestar: «Coparon todo y nos dejaron mirando desde abajo», resumió un dirigente del espacio.
La situación encendió las alarmas en la intendencia. Fuentes cercanas a Leonardo Raimundo aseguran que el intendente está «desesperado» y teme que el desorden político termine desbordando la organización del evento, que tiene una logística sensible por la presencia del Presidente.
Coparon todo y nos dejaron mirando desde abajo.
Milei participará este sábado 7 de febrero del acto por el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo. No habrá discurso político: el Presidente llegará con la ceremonia iniciada, realizará el traspaso simbólico del sable corvo al Regimiento de Granaderos a Caballo y presenciará el desfile cívico-militar.
Presidencia ordenó además dividir el palco oficial en dos sectores: en las primeras filas estarán Milei, el gobernador Maximiliano Pullaro, el intendente Raimundo y ministros nacionales; detrás se ubicarán legisladores provinciales y funcionarios locales.
Eugenia Rolón, líder libertaria en la localidad santafesina de San Lorenzo.
En un intento por llevar calma, Riquelme escribió en el grupo de WhatsApp de la organización que aún faltaban definiciones «como Eugenia Rolón aclaró», pero el mensaje cayó pésimo. En el chat de militancia territorial el enojo fue explícito. «Romina confirmó que vienen 120 personas y el palco es para 100», lanzó un referente local, que sospecha que «ya tienen todo orquestado y nosotros seguimos en babia mirando el techo».
Otro militante fue más duro: «Si esperamos la confirmación de Rosario, vamos a llegar tarde a todos lados». La discusión terminó de explotar cuando alguien avisó lo que muchos ya intuían: para los libertarios de San Lorenzo, el palco oficial ya estaba perdido.
Cristian Jerónimo es considerado entre sus pares uno de los dirigentes más lúcidos de la nueva generación de sindicalistas. Secretario General del Sindicato del Vidrio, recibe a LPO en su despacho en el tercer piso del mítico edificio de la CGT de la calle Azopardo. Una decena de trabajadores del gremio conversa bulliciosamente en la antesala, después del Consejo Directivo que resolvió la movilización al Congreso para el próximo miércoles, cuando el Senado debata el proyecto de reforma laboral.
Jerónimo conversa con Omar Plaini, emblemático jefe de los canillitas, y otros dirigentes de la central que lidera desde el año pasado, en el triunvirato que comparte con Jorge Sola y Octavio Argüello. Suenan teléfonos, entran y salen dirigentes en medio del frenesí, ante el desafío histórico que el presidente Milei le planteó al sindicalismo argentino.
Este joven líder sindical, advierte que la nueva conducción de la CGT no teme discutir la reforma laboral. «Lo que nosotros planteamos es que eso se tiene que dar dentro de un ámbito de negociación con las partes interesadas, que son el sector empresarial y el sector sindical y tenemos una herramienta estratégica para eso, que es el convenio colectivo».
Finalmente, una compañera del sindicalista invita a pasar a su oficina a LPO, disculpándose por la demora en medio de la vorágine. «Es que Cristian no vino a calentar la silla», aclara.
-¿Qué decisión tomó la CGT frente al inminente tratamiento de la reforma laboral?
-La decisión fue movilizar el 11 de febrero, a las 15:00 a la Plaza de los dos Congresos, repudiando este proyecto de ley de reforma laboral regresivo, que tiene un impacto negativo en el mundo del trabajo con quita de derechos colectivos e individuales. El Consejo Directivo de la CGT ratificó el plan de acción que había aprobado ya en diciembre, con la movilización a Plaza de Mayo y logrando la postergación del debate para febrero. En ese momento, el Gobierno decía que era un trámite exprés. Ahora se ratificó el plan de acción y, en la medida que vaya pasando el tiempo, iremos escalando en las acciones.
El gobierno decía que la reforma laboral era un trámite express y con la movilización a Plaza de Mayo logramos que posterguen el debate para febrero, ahora vamos a movilizar al Congreso, en la medida que vaya pasando el tiempo, iremos escalando en las acciones.
-En la reunión del Consejo Directivo debe haber habido diferentes posturas. Por ahí, algunos planteos de ir a un paro nacional, otros que pretendían un plan de lucha con medidas escalonadas. ¿Cómo fue esa deliberación?
-Los dirigentes tienen responsabilidad institucional. Sabemos que, en este momento tan difícil que vive la Argentina, está claro que no todos pensamos de la misma manera y somos muy respetuosos de las posiciones y los pensamientos que tenemos los distintos compañeros. Por eso somos un cuerpo colegiado y tenemos un consejo directivo, en el cual las diferencias se plasman y se termina aprobando lo que acompaña la mayoría.
-Y dada la gravedad que ustedes le atribuyen a la ley por la quita de derechos o por la regresividad de su contenido, ¿no sabe a poco simplemente una movilización sin paro?
-No, yo creo que no, porque nosotros tenemos una estrategia, plasmada y desarrollada ya desde diciembre para acá. Digo, no es que es una movilización y nos vamos a quedar en eso solamente. Vamos a seguir trabajando para erosionar lo más posible ese proyecto de ley.
-Estuvieron reuniéndose con legisladores y gobernadores de distinto signo político y la información que manejamos es que de parte de gobernadores del peronismo hay una demanda hacia ustedes de que agiten, muevan más y convenzan a los gobernadores que no son peronistas que manden a sus legisladores a rechazar la ley. ¿Qué sienten ustedes en esa conversación con los gobernadores peronistas?
-Nosotros hablamos con todos y no desde ahora. Desde hace unos meses, cuando empezó todo esto, nos juntamos con todos los gobernadores y les hicimos el planteo y marcamos cuál era nuestra posición. Y también les generamos conciencia que lo que se estaba discutiendo era cuál es el impacto real que tiene esta reforma en el mundo del trabajo, que es negativo, que no va a generar nuevas incorporaciones. La realidad es que acá lo que no está funcionando es el plan económico de este gobierno.
-¿Y qué les contestaron?
-En su momento muchos de los gobernadores lo que nos plantearon era que ellos no iban a acompañar nada que no estuviese acordado y avalado por la CGT. Nosotros entendíamos que era la posición correcta. A medida que va pasando el tiempo (fueron cambiando), por una cuestión de intereses propios que tienen de su provincia y con algunas cláusulas maliciosas que tiene este gobierno dentro del proyecto de ley para persuadir o extorsionar de alguna manera que acompañen este proyecto… por ejemplo, el tema del impuesto a las ganancias en la coparticipación.
Acá lo que no está funcionando es el plan económico del Gobierno. La reforma no va a generar empleo y nosotros vamos a seguir trabajando para erosionar lo más posible este proyecto de ley.
-Los gobernadores enfrentan una situación delicada de sus finanzas, comprometida aún más por la caída de la recaudación…
-Sabemos que las arcas de las provincias están desfinanciadas, que tienen una situación difícil, pero me parece que alguna vez tiene que primar la convicción y no olvidarse que los que los votan son el pueblo y, dentro del pueblo, están los trabajadores. La gente no se olvida fácilmente cuando su dirigente político le da la espalda con una medida de esta magnitud, que flexibiliza y deja a los trabajadores desguarnecidos. Lo que plantean algunos sectores, o este gobierno, cuando te dice ahora la gente joven quiere ser monotributista, es una falacia. Todos quieren tener derechos, todos quieren tener movilidad social ascendente, poder vivir mejor, tener un buen salario. Esperemos que los gobernadores manden tanto a sus senadores como senadoras con las convicciones necesarias para que no las dejen en la puerta del Senado. Que tengan claro lo que van a votar.
-¿El objetivo de la CGT sigue siendo frenar o voltear la reforma laboral o ya hay en marcha algún plan B como modificarla o atenuarla?
-La CGT rechaza de plano esta ley, como lo dijimos el primer día. Estamos trabajando para tratar de conseguir la mayoría de los votos para que sea rechazada y no nos resignamos hasta último momento. En el caso que no sea así, tenemos una estrategia distinta para encarar y ver cómo hilamos y rompemos la matriz de este proyecto de ley, que tiene ciertos artículos que tienen un impacto muy regresivo.
-Hay dirigentes, incluso de la CGT, que plantean en voz baja que sostener la negociación por rama antes que por empresa, mantener la ultraactividad de los convenios o también la cuota sindical podría verse como un triunfo del movimiento obrero contra el Gobierno. ¿Compartís esa mirada?
-Nosotros no queremos resguardar solamente lo colectivo, que es el financiamiento de las estructuras sindicales y que es la fortaleza para poder defender los derechos individuales. Ahora, si rompen las instituciones sindicales, ¿desde qué lugar vamos a defender los derechos individuales? Hay que tener muy claro y estar con la cabeza muy fría, que a la hora de definiciones tenemos que tratar de salir lo mejor posible con un proyecto que realmente no haga el daño que ellos aspiran a hacer, porque tiene una carga muy ideológica la redacción de este proyecto. A la Argentina la quieren llevar a parecerse, sin calificar a ningún otro país… Pero, digo, veamos cómo funciona en Perú, con el 80% de su población trabajadora en la informalidad, con salarios por abajo de la línea de pobreza.
-El gobierno dice que bajó la pobreza…
-Sin ir más lejos, el escándalo que acaba de pasar con el índice inflacionario, digo, terminan marcando una realidad que nosotros lo venimos planteando hace un tiempo, que no es la realidad (lo que muestra el Indec), no tiene impacto real en la economía de los trabajadores.
-¿Con qué índice van a ir a negociar paritarias este año?
-Nos vamos a poner a trabajar con equipos técnicos y estamos hablando con algunos sectores académicos para poder construir nuestro propio índice de inflación.
Nosotros no queremos resguardar solamente lo colectivo, que es el financiamiento de las estructuras sindicales y que es la fortaleza para poder defender los derechos individuales. Ahora, si rompen las instituciones sindicales, ¿desde qué lugar vamos a defender los derechos individuales?
-¿Te parece que el Gobierno ganó una pulseada al instalar públicamente que la discusión pasaba por la negociación del capítulo de ganancias con los gobernadores y no, por ejemplo, con lo referido a indemnizaciones y lo que le capturan al ANSES?
-Creo que también distorsionan un poco, ¿no? Este fin de semana salieron en los medios diciendo que tenían los votos como para que se genere un ambiente de frustración, pero nosotros en diciembre del año pasado, un día antes que se discutiera la aprobación, estuvimos en el Senado y daban como un hecho que al otro día se aprobaba y no sucedió. Hasta el miércoles, hasta la hora que se sienten, nosotros vamos a seguir trabajando para que esto no pase.
-¿El Gobierno dice a los periodistas que tiene los votos, pero en algún canal de comunicación con ustedes, sugiere que no es tan así?
-No existen los canales informales. El gobierno, hacia afuera, demuestra que ellos están dispuestos a negociar, pero a la hora de la verdad nunca generan el ámbito de negociación.
-Pero había un canal formal de diálogo con el Gobierno. ¿Eso se rompió?
-No, no existe. Una cosa es dialogar y otra cosa es que ese diálogo no lleve a ninguna definición concreta. Los diálogos se tienen que dar en la medida que se puedan definir cosas concretas que nosotros estamos pidiendo, que el gobierno tiene que recepcionar.
-¿A qué pedidos te referís?
-A que nosotros no decimos que no hay que discutir una modernización laboral. No estamos en desacuerdo con sentarnos a discutir con la contraparte natural, que son los sectores empresariales, sobre este nuevo mundo de trabajo. El trabajo, tal cual como lo conocíamos, ha mutado. Lo que nosotros planteamos es que eso se tiene que dar dentro de un ámbito de negociación. Ahí tienen que estar las partes interesadas, que son el sector empresarial y el sector sindical, y hay una herramienta que para nosotros es estratégica, que hasta acá funciona y funcionó muy bien, que es el convenio colectivo de trabajo. Nunca tuvieron la predisposición realmente de sentarse a discutir un proyecto que esté asociado a la realidad de lo que necesita la Argentina. Porque tampoco nos olvidemos que estamos en un país que tiene arriba del 50% de informalidad laboral. Entonces, si este gobierno plantea que este proyecto, tal cual como está redactado, va a incorporar a todos los trabajadores, que empiece por no perder todos los días arriba de 10 o 20 mil puestos de trabajo.
-A propósito de la informalidad laboral, el peronismo supone que la mejor reforma laboral es la creación de condiciones económicas para que se generen puestos de empleo y eso incorpore trabajadores registrados, pero durante la década kirchnerista persistió un nivel de informalidad también alto, incluso con crecimiento a tasas chinas.
-Creo que se han cometido errores en el mejor momento del país. Cuando tuvimos la oportunidad de dar discusiones mucho más profundas, muchas veces por la propia comodidad de la política… En la Argentina hay una deuda que no se pudo saldar desde el 2001 para acá, cuando el país tocó fondo y un montón de trabajadores y trabajadoras se cayeron del sistema. Nunca realmente se dio una política para pensar cómo se hacía estratégicamente para incorporarlos. También, en alguna medida, se sobregiraron con la famosa economía popular y los planes sociales, entendiendo que eso terminaba siendo un ordenador social y, para los que abrazamos y reivindicamos la causa del peronismo, el ordenador social es el trabajo con dignidad, con cobertura, salud.
Si este gobierno plantea que este proyecto, tal cual como está redactado, va a incorporar a todos los trabajadores, que empiece por no perder todos los días arriba de 10 o 20 mil puestos de trabajo.
-Por más que sea clara tu identificación con el peronismo y la de la CGT, o por más que históricamente se haya dicho que el movimiento obrero era la columna vertebral del peronismo, ¿podemos decir que hoy la central obrera se ha quedado sin proyecto político por la crisis del peronismo?
-Yo creo que el movimiento obrero sigue siendo la columna vertebral del peronismo. Muchas veces las vanidades y los egos de algunos dirigentes no permiten transitar la construcción de un proyecto más amplio que vuelva a representar y vuelva a interpelar a la sociedad argentina, que vuelva a sentirse que ese proyecto político le va a volver a dar la dignidad necesaria y la esperanza a la que muchos aspiran. Lo que se ve en Argentina es un grado de frustración muy grande y de poca previsibilidad. La gente termina apostando a un proceso político que la arrincona hacia un abismo.
-Por qué el peronismo no logra articular un liderazgo alternativo a Milei?
-Desde el peronismo habrá que tener la capacidad suficiente, con nuevos actores, nuevas caras. Soy muy respetuoso de todos aquellos que han pasado por un proceso en la Argentina dentro del peronismo. Porque, para mí, el 2003-2015 fue un proceso virtuoso. No creo que haya sido malo todo lo que se le quiere endilgar, que no hubo movilidad social ascendente. Se generaron casi 2 millones de puestos de trabajo, hubo un montón de conquistas que sucedieron del 2003 al 2015, tanto con Néstor Kirchner como con Cristina Fernández de Kirchner, y yo creo que desde el 2015 para adelante había cosas que corregir.
-¿Qué fue lo que pasó?
-No es que estaba todo bien, había que cosas que corregir. En algún momento, quedaron un poco encerrados en algún relato que se había construido. La realidad es que hoy se ve que en la Argentina se fueron miles de empresas, se perdieron miles y miles de puestos de trabajo. Si nosotros no volvemos a generar certidumbre, seguridad jurídica, seguridad política, quién puede venir a invertir en Argentina. Todas las políticas y las modificaciones que hizo este Gobierno diciendo que iban a atraer las famosas inversiones, nunca llegan.
-Entonces, ¿por qué creés que lo sigue apoyando una parte de la sociedad, si no ve un horizonte promisorio?
-Yo creo que la gente está desencantada con la política tradicional, que se cansó del status quo. Como no se construya otra cosa que hable un idioma muy parecido a lo que quiere escuchar la gente, va a ser muy difícil. Milei es un outsider, pero no deja de ser una consecuencia de errores del pasado. Por errores que ha cometido la política en el pasado se terminó instalando y posicionando a un outsider de la política.
Desde el peronismo habrá que tener la capacidad suficiente, con nuevos actores, nuevas caras. Para mí, el 2003-2015 fue un proceso virtuoso con Néstor y Cristina, pero en algún momento, quedaron un poco encerrados en algún relato que se había construido.
-¿Qué pasa si sale la reforma laboral?
-Primero, confiamos en que no va a salir y, en el caso de que salga, que salga con el menor daño posible para el mundo de trabajo. Lo vamos a trabajar hasta el último minuto para que esto no salga, ¿eh? Y la realidad es que después de la reforma laboral en la Argentina, al otro día se va a estar discutiendo otra cosa. Acá, lo que tenemos que tener claro es que hay un plan económico que ya fracasó. Está a la vista de todos, se pierden todos los días puestos de trabajo, la gente no llega a fin de mes, cierran empresas. Entonces es fácil tapar el fracaso del proceso económico con un proyecto de ley que supuestamente viene a transformar la vida de las personas. Hoy te ponen esto en agenda, mañana inventarán otra cosa para que seguir distrayendo, pero yo creo que estamos ante un momento muy sensible y puede ser bisagra. Sabemos lo que pasa a lo largo y a lo ancho del país y que la sociedad un día es muy así y, por cualquier cosa, cambia de opinión.
-¿Y qué pasa si no se logra aprobar y fracasa el intento de la reforma laboral?
-Y si no sale, nosotros lo vamos a celebrar y lo vamos a festejar mucho, pero vamos a estar siempre resguardando que mañana no vengan con otra embestida contra el mundo del trabajo.
-La pregunta es si serviría eso como un punto de acumulación para los sectores populares y construir una alternativa a Milei…
-¿Pensando de cara al 2027? A mí algunas veces me dicen que soy demasiado optimista y si nosotros no somos optimistas…
-¿Te dicen optimista porque creés que Milei no va a revalidar en el 27?
-No, nosotros no nos podemos quedar en lo que ellos van a hacer, sino en lo que vamos a hacer nosotros. Si vos me decís ‘che, cuál es la oposición a este gobierno’, está fragmentada en mil pedazos, nunca tenés claro realmente cuál es y quién le puede discutir desde un lugar de fortaleza.
-Entonces, ¿cuál sería el camino?
-Queremos que la CGT vuelva realmente a ser un factor de poder, que sea protagonista y que, por sobre todas las cosas, vuelva a tener la centralidad de la discusión política de la Argentina de cara a los laburantes. Que los laburantes la vean como una representación genuina.
El sector de la construcción arrancó 2026 mostrando números que ratifican la crisis en la que se encuentra sumergido desde la llegada de Javier Milei.
Según datos del índice que elabora el Grupo Construya que agrupa a las 12 empresas líderes del sector, la venta al ámbito privado de materiales para la construcción fabricados por estas compañías sufrió una caída del 11,6% mensual desestacionalizada y estuvo un 1,1% por debajo de enero 2025.
En Construya indicaron que la caída de enero se da «en un contexto donde la actividad real de obra aún muestra cautela». Y agregaron: «El comportamiento de febrero y marzo será clave para poder evaluar de forma más precisa la dinámica sectorial en el año que acaba de comenzar».
La realidad del sector de la construcción, uno de los tres más golpeados en 2025, impacta fuerte en las pymes. «La situación es crítica», dijo a LPO Gustavo Marín, presidente de Apymeco, la entidad que agrupa a las pymes de la construcción de la provincia de Buenos Aires.
Hoy, los créditos hipotecarios no tienen una tasa accesible, muchos tienen la tasa del UVA atada a la inflación más una tasa de interés entre 5 y 7%
Para Marín, la crisis «se manifiesta en cómo se comporta la compra de materiales». En lo relativo al sector privado, consideró que, para que se concrete un repunte, es necesario «que los créditos hipotecarios tengan una tasa que pueda ser accesible».
«Hoy no tienen una tasa accesible, muchos tienen la tasa del UVA atada a la inflación más una tasa de interés entre 5 y 7%», dijo el titular de Apymeco, que también advirtió que «afectó la paralización del Procrear».
La disolución del programa de viviendas por parte de la administración Milei tuvo un impacto fuerte en el Conurbano. «Muchas obras quedaron frenadas totalmente y eran obras que generan mucha mano de obra. Lo hemos padecido mucho a ese quite», dijo a LPO el secretario General de Uocra en La Matanza, Heraldo Cayuqueo.
«Hay mucha desocupación y la caída de la venta de insumos es consecuencia de este parate», agregó Cayuqueo, que también denunció que en La Matanza el Gobierno frenó obras de magnitud como la planta de Aysa.
En contraste a eso, el dirigente sindical expuso que el gobierno bonaerense encaró en el distrito obras como el Polo Tecnológico y complejos habitacionales a cargo del Opisu y del Ministerio de Hábitat. «Todo eso ha paleado un poco la situación de lo que pasó con la obra pública a nivel nacional», dijo Cayuqueo.
En medio de un hermetismo extremo, Julio Alak tendría decidido quedar al frente del PJ La Plata y correr a La Cámpora que actualmente tiene las riendas del partido en la capital provincial.
Fuentes el peronismo sostienen que la decisión del intendente de quedar al frente del PJ local está tomada y responde a una premisa que forma parte de la mesa de negociación provincial en la que participan axelistas y kirchneristas. Esa premisa sostiene que al frente del partido debe quedar quien gobierne el distrito.
De todos modos, a diferencia de lo que ocurre en otros distritos donde el sector que quedará al mando del partido desplaza completamente al otro (Avellaneda parece ser un caso), en La Plata, Alak buscará contener dentro del PJ a todo el peronismo de la capital provincial, incluida La Cámpora.
La agrupación de Máximo Kirchner no tiene fuerza para enfrentar a Alak en una interna. A partir de su llegada al Palacio Municipal, el ex ministro de Justicia trabajó para contener a todo el peronismo que venía atomizado tras ocho años de gestión del PRO.
Sin embargo, con La Cámpora siempre hubo roces a pesar que la agrupación de Máximo fue integrada al gobierno y maneja dos secretarías: Ana Negrete (Cultura) y Soledad Fernández (Salud).
Ariel Archanco.
En el cierre de listas de la elección legislativa, Alak cedió a La Cámpora el primer lugar en la lista de diputados provinciales. Fue un gesto de unidad en medio de fuertes tensiones en los distritos entre axelistas y kirchneristas.
El camporista Ariel Archanco debía renovar su banca y pudo reelegir como diputado provincial sin problemas. Archanco es quien está al frente del PJ local desde hace cuatro años. Sobre su gestión pesan algunas críticas como la casi nula actividad del partido durante la era Milei.
En las últimas semanas, la relación entre Alak y La Cámpora tuvo un pico de tensión. Fue cuando el intendente le quitó a la agrupación a su principal armador territorial en La Plata, Pablo Elías.
Elías formaba parte de la estructura de La Cámpora. Incluso había sido ubicado en 2023 como primer concejal en la lista del intendente y por lo tanto era el primero en la lista de sucesión. Ese tema es sensible para todos los intendentes.
Elías venía con fuertes diferencias con Pablo Alaniz, un dirigente que controla a La Cámpora en La Plata por su cercanía con Máximo. El acuerdo entre Alak y Elías se formalizó en diciembre cuando el concejal rompió con la agrupación de Máximo para armar su propio espacio que reportará directamente a Alak.
El acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos contempla el ingreso libre de aranceles de 80 mil tonenadas de carne estadounidense, lo que encendió alertas en sectores del campo por el impacto que eso podría tener en la ganadería local.
«En igualdad de condiciones, Argentina no teme el ingreso de carne norteamericana. Pero no hay que desconocer que el valor del dólar está atrasado, por lo cual el ingreso de carne norteamericana es peligroso para Argentina», dijo a LPO el vicepresidente de la Federación Agraria, José Luis Volando.
Al advertir que «puede pasar como con el tema de la ropa», Volando sostuvo que «puede llegar a ser más barato comprar carne estadounidense que la que estamos produciendo en la pampa húmeda».
En el texto del acuerdo no figura la suba de 20 mil a 100 mil toneladas para el ingreso de carne argentina a EE.UU. y quedó supeditada a una proclamación de Trump en la que aclara que el aumento del cupo es excepcional por este año.
Más allá del actual escenario en el que la hacienda estadounidense se ve reducida por distintos factores, en el campo argentino inquieta el precedente que sienta la apertura de este cupo de cara al futuro.
Además, el aumento del cupo de 20 mil a 100 mil toneladas para el ingreso de carne argentina a EE.UU no figura en el acuerdo, sino que se explicitó aparte horas más tarde mediante una proclamación de Donald Trump que plantea que ese incremento es de forma «transitoria» por este año.
ARRASTRARSE, ES LA POLÍTICAArgentina y la «Proclamación» de TrumpEn las últimas horas, desde los máximos niveles del Gobierno libertario hicieron trascender que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmaría una «Órden Ejecutiva» para establecer un aumento del cupo… pic.twitter.com/AW3ugRkD6Z
El mecanismo elegido por el presidente norteamericano ya dispara controversia en el plano local. «Trump no firmó ninguna Órden Ejecutiva sobre esa cuestión, sino que emitió una «Proclamación», cuya fuerza legal y compromiso es mucho más tenue», advirtió el director del Instituto Consenso Federal Alejandro «Topo» Rodríguez.
Así, el también ex ministro de Asuntos Agrarios bonaerense sostuvo: «Eso significa que Estados Unidos no asume el compromiso que sí se vio obligada a firmar la Argentina, en el sentido de abrir el mercado a la mercancía de su cofirmante. Lo que se obtuvo es una Proclamación de Trump. No es parte del Acuerdo. Arrastrarse, es la política».
Trump justificó la medida en el hecho de «garantizar carne vacuna a precios accesibles para el consumidor estadounidense» en un contexto de faltante de carne por la sequía que golpea a los rodeos locales y las restricciones sanitarias impuestas a México.
La suba temporal de cuotas de carne argentina está centrada en cortes magros para aumentar la oferta de carne picada en Estados Unidos y era una medida que en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (Consorcio ABC) ya tenían confirmada hace días.
De acuerdo a lo señalado a LPO por fuentes del sector, son tres grandes frigoríficos los que se quedaran con la mayoría de esos cupos incrementados por la administración Trump.
Hasta el momento, las exportaciones de carne argentina tienen como principal destino a China (entre un 60 y 70% del total), mientras que Estados Unidos venía registrando una participación del orden del 10%.
Por otro lado, fuentes consultadas del sector lácteo alertaron sobre la disposición en la que Argentina abre la llegada de lácteos estadounidenses sin pedir los certificados de sanidad o calidad a las fábricas norteamericanas, algo que no ocurre cuando Argentina vende a EE.UU.
También hay preocupación en la producción avícola. Actualmente el comercio bilateral está cerrado para la carne de pollo pero el reciente acuerdo le abre la puerta a la llegada de productos norteamericanos.
Hoy, los productores de EE.UU. exportan el patamuslo a USD 800 x TN (por ejemplo, a Chile) y el costo para el productor argentino es de USD 1300 x TN. No es muy difícil imaginar qué va a ocurrir
Ahí, el diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel alertó que el acuerdo no es recíproco porque «los productos avícolas argentinos no tendrán mercado adicional (ni mejores condiciones) en EE.UU».
Al igual que en el caso de los lácteos, también hay inquietud por la sanidad de los productos que puedan llegar: «SENASA debe aceptar los estándares norteamericanos que, en materia de control avícola, son muy bajos», agregó Michel.
Además, el dirigente del peronismo entrerriano advirtió que, en el mercado norteamericano, el patamuslo es un producto de «segunda» y se exporta a un precio muy inferior.
«Hoy, los productores de EE.UU. exportan el patamuslo a USD 800 x TN (por ejemplo, a Chile) y el costo para el productor argentino es de USD 1300 x TN. No es muy difícil imaginar qué va a ocurrir», manifestó Michel, que alertó sobre el impacto de esto en la industria avícola, muy fuerte en Entre Ríos.
Pablo Quirno y Manuel Adorni protagonizaron otro papelón en la conferencia de prensa que armaron para autoelogiarse por el acuerdo comercial con Estados Unidos y obligaron a sus empleados a aplaudirlos en vivo.
La gracia de la que se jactan el canciller y el jefe de gabinete en las redes tiene en ocasiones el contraste letal de una cita a ciegas. Este viernes no fue la excepción.
Quirno se quiso lucir con una frase que había ensayado en la previa pero se expuso al mayor temor de los comediantes, la devolución silenciosa del público.
«Vamos a seguir generando acuerdos no solo con Estados Unidos sino con todos los países del mundo. Y, paradójicamente, hace 20 años en el 2005 cuando tuvimos la Cumbre de las Américas acá en Argentina, donde vino el presidente de los Estados Unidos, tuvimos aquella famosa frase de ‘ALCA, ALCA, al carajo’ y gracias a Dios, 20 años después, podemos gritar ‘Viva la libertad carajo'», dijo Quirno en un tono monocorde.
Como el silencio que provino a su ocurrencia fue tan fuerte que tuvo eco, un anaranjado Adorni intervino para forzar la felicitación de la audiencia. «Deberían aplaudir en este momento», dijo el jefe de gabinete, en un ataque devastador a la espontaneidad.
Los aplausos llegaron de parte de los ministros y funcionarios técnicos que escuchaban desde las primeras filas de la sala de conferencias de la Rosada.
Ese no fue el único instante de incomodidad que padeció Quirno. El canciller esperaba referirse únicamente al acuerdo con Trump, pero los periodistas le preguntaron si el escándalo del Indec preocupaba a los norteamericanos, en especial porque el FMI había aprobado la nueva medición de la inflación que buscaba publicar Marco Lavagna antes de que lo renunciaran.
Ese índice ahora fue eliminado por Luis «Toto» Caputo, que dijo que estaba desactualizado y optó por seguir con el método que todavía mide el precio del fax y los VHS.
El canciller dijo que nadie en Estados Unidos le hizo un comentario sobre el Indec. Como le repitieron que el FMI había avalado la nueva medición, el canciller tuvo un breve zigzagueo que lo condujo al desorden argumental.
«No es absolutamente tema de preocupación. Mi vida anterior me llevó a estar en el último acuerdo, firmado con el Fondo Monetario Internacional. Son cuestiones que se discuten permanentemente, pero no hay nada, o sea, esto que Argentina está decidiendo por motus propio no tiene absolutamente ninguna incidencia en la relación con el Fondo. No tiene ninguna incidencia en la relación con Estados Unidos. No es tema. No es tema», dijo Quirno, molesto. Quedó en el aire la incógnita de cómo un tema que se discute permanentemente no es un tema.