Julia Strada elaboró un pedido de informes al Banco Central para que Santiago Bausili informe si el gobierno argentino apeló a nueva deuda para cancelar el swap con Estados Unidos, pese a que sobran indicios acerca de que nunca hubo lo que técnicamente se considera un intercambio de monedas, tal como reveló LPO.
La diputada kirchnerista presentará el próximo lunes la resolución para que la autoridad monetaria comunique «qué operación u operaciones financieras se realizaron de manera simultánea o en fechas próximas que permitieron compensar el egreso (para cancelar el vencimiento de este 9 de enero), detallando montos, instrumentos utilizados, contrapartes, condiciones financieras y su impacto contable sobre las reservas internacionales».
La inquietud de la legisladora se funda en que el BCRA divulgó este viernes que la operación para cancelar la deuda «no se reflejó en una disminución de las reservas internacionales».
Por eso, reclama que se detallen condiciones financieras, incluyendo tasa de interés, plazos, costos asociados y organismo otorgante, de las operaciones que se hayan realizado para saldar la asistencia norteamericana.
Además, solicita que se indiquen «las razones por las cuales no fue oportunamente informada la activación del swap, habida cuenta de que el BCRA únicamente comunicó su firma, aclarando en qué momento, bajo qué condiciones y por qué instrumentos se consideró operativo un swap cuya activación no fue informada públicamente».
Y por último, pregunta «si la cancelación del swap guarda relación temporal o sustantiva con las gestiones, requerimientos o procesos de divulgación de información en curso en el Congreso de los Estados Unidos de América respecto del acuerdo celebrado en el marco del Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE), y, en su caso, detallar el grado de vinculación existente».
Santiago Bausili.
En efecto, LPO informó esta semana que el Congreso norteamericano, a través de un ámbito equivalente a la Oficina del Presupuesto en la Cámara de Diputados, alertó que Argentina afrontaba riesgos de una devaluación o un default. Los técnicos estadounidenses, incluso, advirtieron que el swap debía pasar por el parlamento de su país y que sus legisladores podían limitar el monto, reducir los plazos y habilitarlo o no.
Strada señala en su proyecto que «la extrema falta de transparencia y la opacidad institucional con la que se ha manejado tanto la firma, como la activación y posterior cancelación del swap entre el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y el BCRA constituyen un hecho de inusitada gravedad». «Se trata de una operación financiera internacional de magnitud significativa, con impacto directo sobre las reservas internacionales, la política monetaria y la soberanía financiera del país, que fue instrumentada sin información pública suficiente, sin control parlamentario y sin explicaciones claras sobre su ejecución efectiva», agregó.
Se trata de una operación financiera internacional de magnitud significativa, con impacto directo sobre las reservas internacionales, la política monetaria y la soberanía financiera del país, que fue instrumentada sin información pública suficiente, sin control parlamentario y sin explicaciones claras sobre su ejecución efectiva.
La diputada recuerda que el 20 de octubre pasado, el BCRA informó «la suscripción de un Acuerdo de Estabilización Cambiaria con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por un monto total de hasta USD 20.000 millones, estableciendo los términos y condiciones para la realización de operaciones bilaterales de swap de monedas entre ambas partes».
Además, recordó las palabras del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien sostuvo un mes antes: «Como indicó el Presidente Trump, estamos listos para hacer lo que sea necesario para apoyar a Argentina y al pueblo argentino». «El Tesoro de los Estados Unidos está listo para comprar bonos argentinos en dólares y lo hará cuando las condiciones lo justifiquen», planteó por aquellos días, y dijo que planeaba «otorgar un importante crédito stand-by a través del Fondo de Estabilización Cambiaria», para lo cual admitió se habían mantenido reuniones «con el equipo de Javier Milei».
Según Strada, «las declaraciones de Bessent indican que el programa financiero entre EEUU y la Argentina va mucho más allá de un swap de monedas». «Incluye la compra de bonos soberanos, un crédito de tipo Stand-By y condicionamientos sobre la política tributaria, todos ellos aspectos que implican una indebida injerencia en decisiones soberanas del Estado argentino y que, por su naturaleza, requieren tratamiento y aprobación del Congreso de la Nación», argumentó.
Las declaraciones de Bessent indican que el programa financiero entre EEUU y la Argentina va mucho más allá de un swap de monedas.
La diputada no dudó en calificar ese camino como el de una «injerencia», y resaltó que Bessent ya había expresado que Argentina debía cancelar el swap con China después que se avanzara en el acuerdo con el FMI, en abril de 2025.
LPO publicó en octubre que Strada también requirió información al BCRA en octubre pasado, antes de las elecciones de medio término, para que se publicaran los detalles del acuerdo con el gobierno de Donald Trump.
Sin embargo, la autoridad monetaria contestó con la Resolución RESOL-2025-13-E-GDEBCRA-GG#BCRA. Allí se declaró «la reserva parcial de la información solicitada y, con fundamento en los considerandos de dicha resolución, se denegó el acceso a los detalles específicos del acuerdo celebrado por esa Institución», precisó la diputada.
Esa maniobra incumple el artículo 10, inciso i, de la Carta Orgánica del BCRA, que establece «el deber de informar al Congreso sobre sus operaciones y de comparecer ante las comisiones competentes para dar cuenta de las políticas monetarias, cambiarias y financieras en ejecución». «La cancelación de operaciones por aproximadamente USD 2.500 millones en diciembre de 2025, bajo un Acuerdo de Estabilización Cambiaria de USD 20.000 millones, sin información pública suficiente sobre su activación, financiamiento, condiciones y efectos sobre las reservas, torna imprescindible que el BCRA brinde explicaciones claras y detalladas al Congreso de la Nación», concluyó Strada.
El ministerio de Transporte de la provincia actuó de manera preventiva y sancionó a Eugenia Rolón, integrante del equipo de comunicación de Javier Milei y novia de Iñaki Gutiérrez, quien chocó en Mar de Ajó bajo los efectos del alcohol.
Rolón no sólo conducía con altos niveles de alcohol en sangre, sino que lo hacía sin contar con la licencia de conducir habilitante. Se trata de dos fallas graves que para el gobierno de la provincia «pusieron en riesgo la vida de los vecinos de ese distrito».
Ahora, Rolón no podrá tramitar su carnet en suelo bonaerense y si recurre a otra provincia, esa administración deberá argumentar por qué decide otorgarle la licencia.
El Juzgado de Faltas de Dolores sentenció «disponer, con carácter urgente, la prohibición preventiva de otorgamiento y expedición de licencia de conducir a favor de la Sra. Rolón Eugenia Noemi, conforme lo dispuesto por la Ley 13.927, su decreto reglamentario, y art. 83 de la Ley 24.449, hasta tanto se dicte resolución definitiva en las presentes actuaciones».
Martín Marinucci.
Desde La Plata explicaron que la novia de Iñaki manejó alcoholizada y sin licencia y que el fallo supone que la provincia donde ella intente tramitar su carnet (sea Santa Fe o CABA) tendrá que justificar por qué se le otorga el permiso.
Rolón chocó el jueves contra un poste de alumbrado público en la localidad de Mar de Ajó luego de realizar maniobras peligrosas. Se constató que conducía con 1,89 gramos de alcohol en sangre.
En la provincia de Buenos Aires hay tolerancia cero, por lo que la policía le secuestró el vehículo marca Honda que sería del padre de Iñaki.
Según los testigos, Iñaki esta vez sí intervino para ayudar a Rolón y fue a buscarla a la comisaría.
Un acta difundida por el Consulado de Uruguay en Buenos Aires y presentada por la Comisión Gardel Rioplatense vuelve a sacudir el histórico debate sobre el origen de Carlos Gardel. El hallazgo señala a Tacuarembó como su lugar de nacimiento y desafía tanto la tesis argentina como la francesa, aunque todavía despierta fuertes discusiones entre especialistas.
Por Alina C. Galifante para NLI
Durante décadas, el lugar de nacimiento de Carlos Gardel fue motivo de disputas apasionadas entre Argentina, Uruguay y Francia. Esa controversia, lejos de apagarse, volvió a encenderse tras la difusión de un documento que podría modificar la historia oficial del máximo ícono del tango.
La Comisión Gardel Rioplatense (CGR), integrada por investigadores uruguayos y argentinos, anunció el hallazgo de un acta tramitada el 8 de octubre de 1920 ante el Consulado de Uruguay en Buenos Aires. En ese folio, gestionado por el propio Gardel con la presencia de dos testigos, se consigna que el cantor nació el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó, que era hijo de uruguayos, artista y soltero.
Según los investigadores, ese documento funcionó como partida de nacimiento provisoria, permitiéndole a Gardel obtener la ciudadanía argentina, lo que refuerza la idea de una identidad rioplatense construida entre ambas orillas del Río de la Plata.
Un hallazgo que promete cerrar un debate… o reabrirlo
Desde la CGR sostienen que el acta encontrada en noviembre de 2025 podría poner fin a las teorías que ubican el nacimiento del Zorzal Criollo en Buenos Aires o en Toulouse, Francia. Para el historiador Gustavo Colman, especialista en la vida de Gardel, el documento confirma lo que el propio cantor afirmaba sobre sí mismo.
Colman explicó que “la vida de Gardel tuvo un comienzo con datos fidedignos que él sostenía: era un ciudadano del Río de la Plata, nacido en Tacuarembó, registrado como uruguayo y luego ciudadano argentino”, y remarcó que se trata de “un Gardel rioplatense, nunca francés”.
El historiador también señaló que el hallazgo fue posible gracias al celo profesional de un funcionario, que recuperó el documento desde Buenos Aires y permitió su difusión pública.
Escepticismo y dudas sobre la autenticidad
Sin embargo, no todos los especialistas están convencidos. Desde sectores académicos argentinos se advierte que el acta es “un testimonio de un momento puntual”, es decir, una declaración realizada por una persona ante un funcionario en un contexto determinado y con intereses concretos.
Bajo esa mirada, el documento no constituye una constatación directa del hecho biográfico que declara. Algunos investigadores recuerdan que Gardel adaptaba su identidad según necesidades laborales, contractuales o migratorias, por lo que la inscripción sería relevante, pero no concluyente.
Las pericias que definirán el futuro del acta
Para despejar dudas, el documento deberá someterse a verificaciones técnicas y archivísticas. El proceso incluirá análisis de tinta, papel, sellos y caligrafía, además de un peritaje oficial impulsado por organismos del Estado uruguayo.
Una vez finalizadas esas pericias, el acta sería enviada a la Comisión de Derechos Humanos de Costa Rica para su eventual certificación internacional, paso clave para que organismos globales puedan reconocer formalmente la identidad histórica de Gardel.
La tesis francesa y una herencia polémica
Respecto a la versión que ubica su nacimiento en Toulouse como Charles Romuald Gardes, Colman fue tajante. Aseguró que detrás de esa hipótesis hubo intereses económicos, especialmente vinculados a la herencia del cantor tras su muerte.
El historiador recordó que Gardel no dejó herederos directos, y que existieron disputas en las que participaron apoderados y cómplices de distintos países. Incluso aclaró que el joven francés llamado Charles Romuald Gardes existió, convivió con Gardel, pero murió bajo otra identidad, lo que complejizó aún más el reparto de bienes.
Gardel, más allá del origen
Más allá de actas, sellos y peritajes, Carlos Gardel sigue siendo un símbolo indiscutido de Buenos Aires y del Río de la Plata. Ya en 1931, Osvaldo Sosa Cordero lo expresó con claridad al señalar que la identidad de Gardel y la de Buenos Aires se confunden en una misma emoción colectiva, presente en cada milonga y en cada cantor.
El documento de Tacuarembó promete cambiar archivos y debates académicos. Pero en el imaginario popular, Gardel sigue siendo eso que nunca estuvo en discusión: una voz que pertenece a todo un pueblo.
Karina Milei llevó a un grupo de influencers a una reunión con Javier Milei con la idea de tener su propio ejército digital, un terreno que hasta ahora le era ajeno.
La hermana del Presdiente tenía algunos influencers sueltos como el caso de Fran Fijap y Los Iñakis, pero su peso en las redes esta lejísimos del entramado que se referencia en Santiago Caputo.
Karina aprovechó su influencia sobre Milei y logró que, en medio d elos incendios de la Patagonia, se haga un tiempo para recibir a unos 15 tuiteros en la Casa Rosada. El grupo esta coordinado por el cineasta karino Santiago Oría, que sueña con ser el nuevo estratega de comunicación del gobierno.
En la reunión del jueves por la tarde aparecieron las principales figuras de este nuevo grupo, como «La Tatuada» Geraldine Prais, que fue candidata a concejal en Esteban Echeverría y tomó relevancia pública por los tatuajes que tiene en la cara. El más reconocido es el que dice «castrate».
También estuvo Graciela Travaglini, la «Mabel liberal», que es retuiteada con frecuencia por Milei y defenestrada por el kirchnerismo, que acusa a su esposo fallecido de haber sido encarcelado por pirata del asfalto en los ochenta.
Del nuevo grupo karinista también forma parte Flavio Arenales, bautizado peyorativamente como «El Fisura liberal» y el Pulpo César, que se define como «anti comunista en todas sus formas».
El «ministerio de trolls» es otro de los grupos de tuiteros karinistas que asegura manejar un grupo de Whatsapp de alrededor de 300 participantes en el que se bajan las direcciones para tuitear.
En febrero de 2025, una noticia del medio brasilero Examecontaba que, el mes anterior, la sucursal de Decathlon de Florianópolis había conseguido un récord mundial de ventas de la marca de artículos deportivos entre sus más de 5 mil tiendas en 76 países. Junto a fotos de góndolas devastadas y filas con carritos desbordados, la nota daba una explicación muy clara: la causa del súbito incremento de ventas era el aluvión de turistas argentinos que había llegado a Florianópolis, y que conformaron el 90 por ciento de la clientela del mes. Así, la tienda recibió entre 4 y 5 mil clientes por día. La diferencia en el tipo de cambio existente entre el real brasileño y el peso argentino era el motivo central que planteaban los directivos de la marca.
El “saqueo” al Decathlon de Florianópolis fue sólo una muestra de una temporada récord en viajes a Brasil. En enero de 2025, 632.100 argentinos y argentinas cruzaron al país vecino, un 83,8 por ciento más que el mismo mes del año anterior. Brasil representó más del 30 por ciento de los egresos fuera del país, seguido por Chile y Uruguay. Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior, y hacia octubre, el INDEC contabilizaba casi diez millones de salidas, un récord histórico. ¿Desde cuándo y en qué condiciones se volvió algo recurrente que una marea de argentinos inunde las playas de Brasil?
De la Bristol a Canasvieiras
Para hablar de los viajes de argentinos al exterior, primero tenemos que recuperar la historia del turismo en Argentina, que tiene una larga tradición. Desde los años treinta, cuando se pavimentaron las principales rutas argentinas, y luego con el impulso de las políticas del peronismo a fines de los cuarenta, el turismo interno dio un salto. A partir de esas décadas, Mar del Plata se convirtió, como señala el libro de Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre, en un sueño de los argentinos1. A la vez, aquella autora, junto a Melina Piglia, expusieron cómo la clase media fue, en gran medida, la principal beneficiaria de las políticas de turismo social del peronismo, tanto por hallarse en mejores condiciones para aprovechar sus ventajas como por políticas específicas orientadas a ese sector, más allá de la significación política del turismo obrero2. Las décadas del sesenta y setenta marcaron el auge del turismo de clase media en la costa atlántica, en un contexto en el que, a pesar de la inestabilidad política, Argentina llegó casi a tener pleno empleo. Las vacaciones en la playa de Mafalda y su familia, un clásico de la historieta de Quino publicada entre 1964 y 1973, son una expresión de aquel fenómeno.
Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero de 2025, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior; hacia octubre, el INDEC contabilizó casi diez millones de salidas, un récord histórico.
En esos años, algunos empezaban a viajar a Brasil. Pero la conectividad y los precios no eran los actuales. En auto, por ejemplo, era muy difícil. Mi viejo siempre cuenta la epopeya que hizo con un amigo en 1970, manejando un Torino hasta Río de Janeiro. Cruzando el Chuy uruguayo, en la frontera con Brasil, una parte del camino era directamente por la playa. Poco después se inició una serie de obras de infraestructura que cambiarían para siempre los viajes a Uruguay y Brasil. En los setenta se inauguraron, entre otros, los puentes Chaco-Corrientes (1973), Colón-Paysandú (1975), Gualeguaychú-Fray Bentos (1976) y Zárate-Brazo Largo (1977). Del lado brasilero también se hicieron obras como la “Freeway”, primera autopista de Brasil inaugurada en 1975, que conectó Porto Alegre con Osorio y facilitó el acceso al litoral norte de Rio Grande do Sul y a las playas de Santa Catarina. La conectividad aérea también mejoró y, a principios de los noventa, una serie de transformaciones a escala global redujeron los costos de los pasajes.
Puestas a competir, las playas brasileñas exhibieron pronto una serie de factores ventajosos frente a las argentinas. En los países o regiones de clima templado como el nuestro, las personas suelen alejarse del polo para ir a la playa, pero por las características geográficas de nuestro país, la mayor parte hace al revés: para ir a la costa hay que viajar hacia el sur, que es lógicamente más frío. En Brasil, por su parte, no hace falta irse muy al norte: las playas de Santa Catarina, accesibles desde la frontera argentina, son reconocidas internacionalmente. A la vez, de las principales quince aglomeraciones urbanas de la Argentina, solo Buenos Aires y La Plata (y la propia Mar del Plata) se encuentran relativamente cerca de la playa. Para una familia cordobesa, ir a la costa atlántica implica un viaje de más de 1000 kilómetros. A Posadas y Resistencia les queda más cerca el litoral brasilero que Mar del Plata, mientras que las ciudades del NOA tienen a la misma distancia las playas bonaerenses y las de Santa Catarina. Chile y Uruguay son otras opciones vecinas que disputan con la costa atlántica. Y Brasil es Brasil: sus playas, su cultura, su música. Un lugar increíble.
La competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio.
Planteada así la situación, la competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio. Como señala un estudio3 de Schteingart, Trombetta y Bertín, el aumento del turismo emisivo (el que sale del país) es inversamente proporcional al precio del dólar. El período de la “plata dulce”, entre 1979 y 1981, marcó un primer crecimiento del turismo al exterior. Pero fue sobre todo en los noventa, con la Convertibilidad y el dólar barato sostenido durante una década, que el fenómeno del turismo al extranjero se consolidó definitivamente: entre 1990 y 2000, la salida anual4 de argentinos al exterior creció un 106,5%. Y ese último año, Brasil representó el 35 por ciento de los casi 5 millones de egresos fuera del país.
La prensa de la época, que primero cubrió el tema con sorpresa, comenzó a dedicarle pronto suplementos y secciones especiales. En 1993, a la tradicional cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5. La crónica se apoyaba en una referencia turística conocida para el lector argentino, la Bristol marplatense, para introducir el nuevo destino de moda. A la vez, a diferencia de Miami, otro destino clásico de los noventa, las playas del sur de Brasil presentaban un costado más popular, al ser accesibles no sólo en avión, sino por vía terrestre. En 2004, la mitad de los ingresos al país vecino se hicieron en auto6.
La cultura de viajar afuera
El boom del turismo al extranjero en los noventa tuvo varias consecuencias. Primero, la industria del turismo local entró en crisis. En los primeros años, pudo seguir creciendo a tasas más bajas, pero la recesión económica, sumada al mantenimiento del 1 a 1, la llevaron a una caída hacia fines de la década.
En 1993, a la cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se le sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5
Por otra parte, el turismo afuera también fue una de las pautas de consumo que dividieron a la clase media entre “ganadores” y “perdedores”, es decir, aquellos que pudieron acceder a las vacaciones afuera, los productos importados y otros consumos de época y aquellos más afectados por la crisis económica. Ambos sectores, no obstante, se fueron permeando y entrecruzando. De hecho, vacaciones en el exterior y vivencia de la crisis se fueron complementando y solapando en las experiencias de los sectores medios. El “saqueo” al Decathlón al que nos referimos al inicio, sólo puede entenderse en la combinación de ambas variables: una clase media acostumbrada a vivir de crisis en crisis, y que, cuando el cambio es favorable, compra todo lo que puede porque después nadie sabe qué pasa.
Como un niño que creció en los noventa, también me tocó ese boom y esa montaña rusa. En el 94 nos fuimos a Disney, después mi viejo estuvo mal económicamente dos años por el efecto tequila, pero ya en el 97 nos fuimos por primera vez a Florianópolis y en el 99 repetimos la travesía en un Renault 19. Algo me quedó de esos viajes, y hace cuatro años agarramos la ruta en auto por primera vez con mi familia.
Los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media. Viajar afuera se volvió casi una necesidad. Y de allí se desprendió un sorprendente reclamo: el histórico derecho a las vacaciones transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.
Es que los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media argentina. Las vacaciones fuera del país, particularmente en Brasil, se transformaron de una posibilidad esporádica en un deseo de consumo sostenido. Tanto que, para una parte de la clase media, viajar afuera se volvió casi una necesidad (si no todos los años, al menos de forma recurrente). Y de esa casi necesidad se desprendió un sorprendente reclamo de derechos: el histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.
Me tocó vivirlo hace algunos años en el cruce internacional de Paso de los Libres, en Corrientes. Muchos argentinos y argentinas que allí esperaban, estaban indignados con que no hubiera más personal de Migraciones para agilizar el cruce fronterizo a Brasil. Es verdad que ese cruce, en enero y con calor, puede ser agobiante. Pero era más que eso. Estas personas se organizaban para protestar, se acercaban a una y otra ventanilla, pedían hablar con alguna autoridad a cargo. No era una simple queja, era el tipo de reclamo de quien siente un derecho vulnerado.
¿Y esta fiesta quién la paga?
Además de más personal de Migraciones en la frontera, una parte de la clase media reclama acceder al factor que define la posibilidad de ejercer su “derecho” a las vacaciones en el exterior: el dólar. Como señalaron varios analistas, la hipótesis de un dólar sin techo el día después de los comicios fue uno de los factores que definieron las últimas elecciones legislativas a favor de La Libertad Avanza. El dólar barato se volvió una gran ilusión argentina8. Un amigo vivió en carne propia las filas de argentinos queriendo comprarse todo en los supermercados de Florianópolis en enero pasado. Así me describió lo que vio: “No es sólo que está barato, hay un componente emocional. La sensación de salir del país y llevarte puesto a un país vecino con tu propia moneda es droga”.
Más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.
Pero la continuidad de este tipo de cambio y la salida de miles de compatriotas al extranjero tienen un costo. En 2025, la salida de divisas por turismo de argentinos al exterior rondó los 13 mil millones de dólares, la mayor de la historia. Una publicación reciente del sitio Argendata de Fundar resalta el inusual peso que tiene el turismo dentro de las importaciones totales de Argentina, superior al de todos los países vecinos9. Si se descuentan los 4 mil millones de ingresos por turismo receptivo, el déficit por turismo en 2025 fue de unos 9 mil millones de dólares, lo que ubica a Argentina entre los países con mayor déficit turístico del mundo, medido sobre su PBI10. En comparación, el superávit energético del país hacia septiembre de 2025, rondaba los 5 mil millones. Dicho de otro modo, los dólares de Vaca Muerta se fueron, casi íntegros, en sostener el turismo de argentinos en el exterior. Por eso, más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.
Así las cosas, la temporada 2026 empezó nuevamente con decenas de miles de argentinos en Brasil y otros países. Leer este fenómeno socio-cultural en clave histórica seguramente nos ayude a entender por qué, cuando las condiciones están dadas —básicamente cuando se sostiene una política cambiaria como la actual— el turismo argentino en el exterior explota hasta transformarse en un problema para las finanzas del país. El histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, que se consolidó en el segundo tercio del siglo XX, hizo clic en los noventa con la posibilidad y el deseo de irse afuera. Esa combinación, sostenida por una década, dio como resultado la percepción de que no sólo las vacaciones, sino las vacaciones en el exterior, son un derecho. Arraigada en una parte importante de la clase media argentina hasta la actualidad, esta idea se transformó en una verdadera paradoja de un país en crisis permanente.
Pastoriza, Elisa y Torre, Juan Carlos (2019). Mar del Plata: un sueño de los argentinos. Buenos Aires: Edhasa ︎
Pastoriza, Elisa y Piglia, Melina (2017). “La construcción de políticas turísticas orientadas a los sectores medios durante el Primer Peronismo. Argentina 1946-1955”. En Licere, Vol. 20, 411-452. ︎
Schteingart, D; Trombetta, M y Bertin, P.; Flujos turísticos internacionales en Argentina. Documentos de Trabajo del CEP XXI N° 3, febrero de 2021, Centro de Estudios para la Producción XXI – Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. ︎
Anuario Estadístico de Turismo de la República Argentina 2006. Secretaría de Turismo de la Nación. Argentina ︎
Anuario Embratur Anuário Estatístico EMBRATUR – 2005. Brasília: Ministério do Turismo/Instituto Brasileiro de Turismo/Diretoria de Estudos e Pesquisas, 2004.V.32 236p. Dados de 2004. ︎
Al respecto, ver el trabajo de Ariel Wilkis y Mariana Luzzi, El Dólar: historia de una moneda argentina (la última edición es la de Siglo XXI de 2025). ︎
Schteingart, D., Della Paolera, C. y Vezzato, J. M. (2025). Turismo. Argendata. Fundar. Entre 2016 y 2024, el turismo emisivo representó el 9% del total de importaciones de Argentina, por encima de todos los países limítrofes -Uruguay (6,3%), Bolivia (6%), Brasil (5%), Paraguay (4,4%) y Chile (2,3%)- . En 2025, el dato posiblemente sobrepasó las dos cifras. ︎
Ídem. Entre 2016 y 2024, Argentina se ubicó en el puesto 150 en cuanto al déficit turístico medido sobre su PBI, de un total de 186 países. Y esto fue con un déficit turístico promedio de USS 3.000 millones. En 2025, con cerca del triple, Argentina debe haber caído más cerca aún del fondo de la tabla en este particular ranking global. ︎
La inflación porteña saltó al 2,7 por ciento y confirmó las señales de alerta sobre el repunte de los precios en el último mes del 2025, que consultoras privadas también están detectando en la primera semana de enero especialmente en el rubro alimentos.
El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires presentó este viernes el informe sobre los precios en diciembre de 2025, con un salto del 2,7 por ciento en el cuarto mes consecutivo de tendencia alcista.
Con ese número, el 2025 cerró en 31,8 por ciento. A priori, se trata de un número positivo comparado con años anteriores, pero en el mercado ven luces rojas en el último cuatrimestre. Desde el 1,6% de agosto, el IPC porteño se mostró al alza y nunca bajó del 2 por ciento.
La suba de diciembre estuvo impulsada por transporte (5,5 por ciento), restaurantes y hoteles (4,3 por ciento), alimentos (2,4 por ciento) y servicios públicos (2,1 por ciento). El rubro alimentos, el más sensible para el bolsillo, estuvo empujado por la suba de la carne (7,4 por ciento).
LPO había anticipado que en las consultoras privadas habían corregido al alza las proyecciones de diciembre y adelantan que el próximo martes el Indec informará un número similar al de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero la señal de alerta está en el comportamiento de los precios en la primera semana de enero, donde como contó este medio algunos alimentos anotaron aumentos de hasta 4 por ciento, con panificados, carne, lácteos y verduras al tope de la lista.
Un informe de la consultora Fundación Innovación con Inclusión, que analiza datos en tiempo real, muestra que la primera semana de enero tuvo un salto de 0,7 por ciento en la canasta de supermercados, empujada por los alimentos que subieron 0,9 por ciento.
«Proyectando el promedio de la variación diaria de los últimos 30 días hacia adelante, la canasta supermercado presentaría un aumento de precios en torno al 3,0% mensual», advirtió esta consultora. Además, sostiene que «desde julio de 2025 que los precios de la canasta supermercado no muestran variaciones negativas» y vienen aumentando a un promedio de 0,7% semanal, «marcando un cambio respecto a la estabilidad previa».
En el caso de los alimentos, la consultora indica que de acuerdo a la proyección del promedio de la variación diaria de los últimos 30 días, la suba rondaría el 3,6% mensual.