El gobierno porteño clausuró un corralón ilegal que abastecía a las construcciones que se realizaban en el Barrio 31.
A fines de marzo, la Ciudad prohibió la entrada de materiales de construcción a la Villa 31 para evitar nuevas construcciones y frenar el crecimiento del barrio.
A partir de ese momento los inspectores porteños clausuraron cinco corralones. Además, la Ciudad realizó operativos de saturación para reforzar la seguridad, montó retenes policiales y peatonalizó calles para evitar que sigan entrando materiales de construcción
«Estaban acostumbrados a hacer cualquier cosa, pero se terminó. Por si no les quedó claro, los corralones que venden materiales para que crezca la Villa 31 no van más. Ley y orden», dijo Jorge Macri.
El corralón cerrado el martes ya había sido clausurado la semana pasada y el gobierno soldó el portón de acceso. Sin embargo, la entrada fue violentada.
Funcionarios porteños encontraron una persona que intentaba retirar materiales y fue detenida junto a otras tres que también habían ingresado al predio de manera ilegal.
Según explicaron desde el gobierno «el corralón clausurado acopiaba grandes cantidades de ladrillos, hierro, arena y otros insumos».
A pocos meses de asumir la conducción de YPF, la administración libertaria anunció el Proyecto Andes – Oportunidad de inversión en gas y petróleo convencional. Se trata de uno de los pilares de una estrategia más amplia denominada Plan 4×4, que propone cuadruplicar el valor de la empresa en un periodo de 4 años y alcanzar exportaciones por 30.000 millones de dólares para 2031. Así, la nueva gestión anunció lo que sería el inicio de un proceso de profundas transformaciones hacia adentro de la empresa energética de bandera nacional, sin preguntarse a qué costo o qué implicancias tiene esta gran estrategia para los territorios que viven por y para el petróleo. Esos efectos están empezando a verse ahora.
La columna vertebral del plan es maximizar los recursos financieros destinados a exploración y extracción de hidrocarburos, y concentrarlos en los yacimientos más productivos de petróleo y gas no convencional de Vaca Muerta. El plan de racionalización y optimización de sus activos (Proyecto Andes) representa el primer paso; es decir, el abandono masivo de campos “maduros” de baja productividad ubicados en la región patagónica y Mendoza. El principal argumento de la empresa para llevar calma a los territorios afectados era que operadoras más pequeñas iban a apostar a nuevas tecnologías y ser más eficientes en procesos (con menor intensidad de mano de obra), para alcanzar niveles de productividad y rentabilidad acordes.
Este cambio abrupto dentro del sector petrolero tuvo una baja repercusión mediática. Sin embargo, para la zona de la Cuenca del Golfo San Jorge – que se extiende sobre 70.000 kilómetros cuadrados entre el sur de Chubut y el norte de Santa Cruz – fue como un baldazo de agua fría, en invierno. Nadie intuía que del día a la noche le estuvieran poniendo la tapa al cajón de la que fuera durante más de cien años la principal cuenca petrolífera del país y la segunda cuenca convencional más importante en la actualidad.
Este territorio semidesértico se caracteriza por un clima árido y ventoso, lo cual históricamente ha representado una barrera para el arraigo de las personas que migraron a estas zonas, atraídas por las oportunidades laborales en torno a la actividad hidrocarburífera.
El clima de incertidumbre y angustia generalizada que atraviesa la cuenca desde la retirada de YPF recuerda a los años de la privatización de la YPF estatal durante la década de los noventa.
A pesar de ser una de las zonas con menor densidad poblacional del país, en este amplio territorio habitan aproximadamente 375.764 habitantes. Cerca del 90% de la población se concentra en los dos principales aglomerados urbanos: Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, Chubut (57%) y Caleta Olivia, Santa Cruz (33%). En estas ciudades, que están a menos de 70 kilómetros de distancia entre sí, se localizan los principales parques industriales y el entramado de empresas del sector hidrocarburífero. Son ciudades que viven por, para y del petróleo.
El clima de incertidumbre y angustia generalizada que atraviesa la cuenca desde la retirada de YPF recuerda a los años de la privatización de la YPF estatal durante la década de los noventa. Aquella vez no sólo se entregaron capacidades estatales estratégicas para regular, gestionar y planificar la explotación del principal recurso energético a manos extranjeras (de los pocos casos en el mundo); también se le quitó cualquier tipo de condicionamiento sobre los planes de acción de los nuevos propietarios o previsión sobre las consecuencias del impacto económico y social.
La reestructuración interna de la empresa significó en aquellos años la pérdida de miles de puestos de trabajo y un fuerte deterioro de la economía local en Comodoro Rivadavia, al igual que otras ciudades de la cuenca. La transformación del sector en dicho momento también se llevó gran parte de la identidad ypfeana, el conjunto de símbolos y valores que unían a los empleados de la empresa estatal y los distinguía. Tal como sostiene un informe reciente de FUNDAR, esto se explica en buena medida porque YPF además de empleo estable y bien remunerado, ofrecía a las “familias ypfeanas” protección social, servicios y un fuerte sentido de identidad compartida.
Mosconi, Repsol, y la recuperación
El descubrimiento de petróleo el 13 de diciembre de 1907 en la ciudad Comodoro Rivadavia marcó un quiebre significativo para este territorio, así como también para la historia política y económica del país. Argentina era el segundo país de América del Sur en superficie y dependía casi enteramente del combustible importado.
La futura “capital nacional del petróleo” también sería testigo de la creación de la primera empresa petrolera estatal de Latinoamérica, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), luego de arduas disputas entre legisladores y funcionarios del Estado que propugnaban por una política nacionalista y aquellos (en gran parte de las provincias) que apoyaban el desarrollo de la industria en manos de capitales privados y extranjeros.
Durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, se impulsó una política petrolera extremadamente agresiva, restringiendo la operación de las compañías petroleras extranjeras. Al mismo tiempo, se delegó el mando de la compañía al coronel Enrique Mosconi, consagrado oficial que consideraba que el desarrollo de la industria petrolera estatal era un asunto que merecía la más alta prioridad nacional. El coronel Mosconi implementó un ambicioso plan para incrementar la producción de la empresa estatal, hacerla crecer aguas abajo, a partir de la compra de las estaciones de servicios, la construcción de refinerías, y la mejora en las condiciones de vida de los obreros petroleros en el territorio. Además, Mosconi sentó las bases para convertir YPF en un símbolo, al transmitir tanto a los empleados de la empresa, como al conjunto de la sociedad y diferentes países de la región, la importancia de una empresa petrolera estatal para alcanzar la soberanía energética y el desarrollo nacional.
La empresa supliría la presencia del Estado, que cubría pocas demandas en Comodoro Rivadavia. En este sentido, la identidad ypefiana también actuaba como un factor de diferenciación social importante, respecto del resto de los comodorenses (no-ypefeanos) que no gozaban de esa vasta red de instituciones prestadoras de beneficios sociales que sostenía la petrolera estatal.
Hasta fines de la década de 1980, la explotación petrolera en el país se expandió impulsada principalmente por la empresa nacional, como parte de una política estatal de autoabastecimiento del mercado interno y desarrollo de las economías regionales. En este marco, la estructura productiva de Comodoro Rivadavia y otras localidades de la Cuenca del Golfo San Jorge (Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras) se conformaron con un papel muy específico: proveedor de los recursos energéticos necesarios para el desarrollo industrial de los grandes centros urbanos del país. En Comodoro Rivadavia se gestó un denso entramado de empresas industriales, principalmente metalmecánicas, vinculadas al sector hidrocarburífero, el ferroviario y portuario.
Las necesidades de la industria favorecieron el desarrollo de capacidades científico-tecnológicas, en la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco (privada y de origen confesional), que luego se fusionaría con la Universidad Nacional de la Patagonia (de carácter nacional y estatal) en 1980. Esta se orientó a la formación y capacitación de los recursos humanos demandados, como geólogos, biólogos e ingenieros. A su vez, se fue equipando y creando laboratorios para la provisión de servicios específicos para la industria. En este sentido, la historia de YPF, estuvo fuertemente asociada a ideales de autodeterminación e industrialización y sirvió de ejemplo para el modelo que adoptaron otras petroleras estatales en Sudamérica.
La privatización de los 90 generó cambios profundos en el territorio a partir de la desaparición de las economías regionales, pymes y minifundios, ligados a la empresa estatal. Cabe recordar que aquellos territorios petroleros serían la cuna de los primeros movimientos piqueteros de trabajadores excluidos.
Tras la privatización de YPF en los 90 menemistas, la empresa dejó de ser un actor central en la organización y planificación del desarrollo económico y social del territorio. Redujo sus capacidades técnicas y productivas a la mínima expresión, y su mandato se limitó a la coordinación de la producción petrolífera y las decisiones de inversión, con la premisa de maximizar la rentabilidad de corto plazo (en función de los intereses de los accionistas). Contrariamente, a través de contratos de explotación y de servicios creció la participación de empresas nacionales e internacionales en la explotación de los yacimientos mayoritariamente descubiertos por la inversión estatal. Emergieron nuevas empresas operadoras: concesionarias de los yacimientos, siendo su actividad núcleo la extracción de petróleo. Estas empresas, con la capacidad técnica para desarrollar los proyectos y actividades de explotación, eran mayormente empresas petroleras internacionalizadas (con control total o parcial de capitales extranjeros) y pasaron a regular el ritmo de explotación petrolera en la cuenca en función de variables de mercado (principalmente, el precio del barril de petróleo). Al mismo tiempo, aplicaron mecanismos de governance a la relación con los proveedores locales, bajo la lógica de una cadena de valor de tipo cautiva. Es decir, relaciones asimétricas entre pequeños y medianos proveedores con unos pocos compradores que detentaban gran poder para establecer las condiciones contractuales (tarifas, tareas, responsabilidades, etc.) y trasladar los riesgos económicos.
Esta transformación estructural dentro de la cadena de valor generó cambios profundos en el territorio a partir de la desaparición de las economías regionales, pymes y minifundios, ligados a la empresa estatal. Es bueno recordar también, que los territorios petroleros (destacándose la Cuenca Neuquina) serán la cuna de los primeros movimientos piqueteros de trabajadores excluidos.
Históricamente la cuenca se ha concentrado en las actividades de exploración y explotación (extracción y primer tratamiento) de petróleo y gas, que representan el primer anillo dentro de la cadena de valor del petróleo y gas, denominado Upstream. El siguiente anillo, Midstream, es el almacenamiento y transporte del petróleo como el gas extraído (por buques o gasoductos, respectivamente) hacia Buenos Aires o mercados de exportación. El último anillo es el Downstream, que corresponde a la refinación, comercialización y distribución de distintos productos finales, como naftas, gasoil, entre otros.
La YPF estatal contribuyó al desarrollo de capacidades científico-tecnológicas y actividades intensivas en conocimiento arraigadas en el territorio, como la prospección geológica, talleres mecánicos y otras. . Sin embargo, la cuenca no logró superar su perfil primario-exportador, es decir, los eslabones de mayor valor agregado se completan por fuera de la región, lo que la configura como un enclave energético y limita su articulación productiva interna.
En este sentido, a pesar de haber sido la principal cuenca productora de petróleo del país por más de 100 años, YPF no asentó allí destilerías como en otras localidades (Neuquén, Salta y Mendoza ), aún con niveles de producción significativamente menores.
La YPF estatal contribuyó al desarrollo de capacidades científico-tecnológicas y actividades intensivas en conocimiento arraigadas en el territorio, como la prospección geológica, talleres mecánicos y otras. Sin embargo, la cuenca no logró superar su perfil primario-exportador.
Ante la sostenida inacción de Repsol-YPF en términos de inversión y producción, en mayo de 2012 el Gobierno Nacional tomó la decisión, retomando el espíritu de Mosconi, de impulsar la sanción de la ley de Soberanía Hidrocarburífera, y expropiar el 51% del paquete accionario de la empresa Repsol. A partir de ese momento, el desarrollo masivo de los recursos no convencionales para convertir a Argentina en exportador neto de energía pasó a ser prácticamente una política de Estado para las sucesivas administraciones nacionales. Luego de la sanción de la Ley Nº 27.007, de fines de 2014, que regula las formas de operar los hidrocarburos no convencionales, YPF comenzó a buscar asociaciones con grandes firmas nacionales e internacionales (Pluspetrol, Pampa Energía, Chevron, Dow Chemical, Petronas, entre otras) para adquirir más rápidamente las tecnologías necesarias, disminuir los plazos de aprendizaje y conseguir el capital del que no disponía el país.
En una primera etapa, YPF se enfocó en los recursos no convencionales de la Cuenca Neuquina (Vaca Muerta y Los Molles) y los del Golfo San Jorge (D-129 y Aguada Bandera), en donde el conocimiento del subsuelo y la infraestructura instalada permitirían acelerar la puesta de la producción en el mercado. Sin embargo, con menores niveles de reservas potenciales y luego de algunas pruebas piloto fallidas, la Cuenca del GSJ perdería centralidad a medida que Vaca Muerta se transformaba en la promesa de la salvación nacional.
Crónica de una crisis anunciada
Las nuevas operadoras, aquellas que suceden a YPF en la cuenca del Golfo San Jorge, mantienen cierto hermetismo sobre sus planes de inversión y producción, y hasta el momento sólo han avanzado en un proceso de restructuración de contratos con los distintos anillos de proveedores, integrados por prestadoras de servicios internacionales, grandes empresas nacionales y un gran número de PYMES locales.
Entre las empresas locales resuena la consigna de que hay que tratar de reducir costos como sea, porque la capacidad financiera de las operadoras es significativamente menor que la de YPF. Sin embargo, todos son conscientes de que el boom productivo que atraviesa la Cuenca Neuquina, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, es el espejo invertido de lo que sucede en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Según el estudio de FUNDAR, el auge productivo y de inversión sin precedentes que experimenta la Cuenca Neuquina (Vaca Muerta) y la crisis estructural de desinversión y pérdida de empleo que atraviesa la Cuenca del Golfo San Jorge (CGSJ) “son las dos caras de una misma moneda: un proceso de reasignación de capital y reconversión productiva que está redibujando el mapa socioeconómico de la Patagonia, con ganadores y perdedores claramente definidos”.
La magnitud de la transformación sectorial se verifica a través del aumento en la participación de los recursos no convencionales que se extraen en Vaca Muerta. En 2017, los recursos no convencionales representaban el 9% de la producción de petróleo y el 24% de la de gas natural; para los primeros nueve meses de 2025, su participación se había elevado al 61% y 64%, respectivamente. Tal como sostienen los autores del reciente estudio, “si bien la caída porcentual más pronunciada corresponde a la cuenca Noroeste, es la reducción del Golfo San Jorge la que representa el mayor impacto en términos absolutos, dado su rol como segunda cuenca más importante del país”.
Las reservas de Vaca Muerta posicionan al país como un player global y, sin dudas, tiene el potencial para contribuir al autoabastecimiento energético y la generación de un flujo de miles de millones de divisas genuinas que contribuyan a relajar la tan mentada restricción externa (aunque el gobierno liberal no comulgue con este concepto). Sin embargo, la forma de aprovechar esta ventana de oportunidad en el marco de la transición energética no es trivial, más aún sí queremos impulsar un bloque de desarrollo, con capacidad para generar una transformación estructural de la economía nacional. En términos del desarrollo económico, el riesgo pasa por quedar estancados en la producción de un bien commodity de tipo enclave, mientras contribuimos al desarrollo económico de otros países, que dispondrán de un insumo estratégico a bajo costo para ser competitivos en actividades de mayor agregado de valor.
La decisión de reorganizar de forma drástica el Upstream petrolero siguiendo exclusivamente metas financieras y señales de precios (o “de mercado”), puede ser contraproducente. En este sentido, la necesidad de generar recursos líquidos para maximizar las inversiones en Vaca Muerta condujo a YPF a desprenderse de yacimientos convencionales históricamente productivos, e incluso de otras unidades de negocios muy redituables como, por ejemplo, la venta de su participación accionaria en Profertil en diciembre de 2025. Esta empresa es de los productores de urea y amoníaco más eficientes del mundo, y cubre cerca del 60% del consumo de urea de Argentina. Un activo estratégico para un país productor de alimentos y, más aún, en un contexto global en el que la guerra disparó el precio de los fertilizantes a la par que generó restricciones de suministro.
La retirada de YPF de la Cuenca del GSJ fue acompañada por otras operadoras, como Tecpetrol (de Techint), que también habían empezado a redireccionar sus inversiones hacia Vaca Muerta unos años atrás. El panorama de una fuerte contracción del mercado local a corto plazo, desencadenó un efecto dominó sobre el resto de la cadena de valor local.
Además del impacto directo sobre las economías de cada hogar, la destrucción de estos puestos de trabajo formal con altos ingresos representa la pérdida de un motor importante de la demanda de consumo de bienes y servicios en los circuitos económicos provinciales.
Las empresas que componen el primer anillo de proveedores, mayoritariamente de capital extranjero, fueron de las primeras que impulsaron retiros voluntarios masivos, achicando drásticamente su nómina de empleados o, directamente, levantaron campamento (para concentrarse en Vaca Muerta). Estas empresas brindan servicios específicos fundamentalmente de perforación y puesta en producción de pozos a las empresas operadoras, como: perforación, cementación, construcción de las instalaciones de superficie, terminación, work over (intervención de pozos para repararlos o aumentar su producción), pulling (operaciones en el fondo del pozo) y mantenimiento. La retirada de estas compañías no sólo implica la pérdida de empleos, sino también de tecnología y conocimiento especializado, lo cual encarece las operaciones y obstruye las posibilidad de recuperar la producción.
La contracción del primer anillo de proveedores naturalmente impactó sobre el segundo anillo de proveedores, compuesto principalmente por pequeñas y medianas empresas (y algunas grandes) de capitales locales, que debieron reducir personal y ajustar estructuras de gastos, a costa de sobreendeudarse, para adaptarse a nuevas tarifas. Muchas de estas empresas son familiares, conducidas por las segundas o terceras generaciones, que durante décadas han hundido capital en tecnología y capacidades productivas locales. Contribuyendo a la formación de trabajadores calificados, con saberes específicos, y a la generación de nuevo conocimiento y soluciones tecnológicas exportables.
Hasta el momento el saldo de la salida de YPF de la Cuenca del GSJ se tradujo en una drástica destrucción de miles de puestos de trabajo, que incluso superan el boom de empleo en Vaca Muerta. Según estimaciones del municipio comodorense, sólo en la provincia de Chubut, entre diciembre de 2023 y el tercer trimestre de 2025, se destruyeron más de 6.700 empleos privados registrados, sin incluir otros sectores de la economía. Esta tendencia se profundizó en los últimos meses, aunque todavía no se dispone de estadísticas oficiales que cierren los números precisos.
Además del impacto directo sobre las economías de cada hogar, la destrucción de estos puestos de trabajo formal con altos ingresos representa la pérdida de un motor importante de la demanda de consumo de bienes y servicios en los circuitos económicos provinciales. Por otra parte, la contracción del nivel de actividad en la industria del petróleo y gas tiene un impacto relevante en los ingresos provinciales y de los municipios de la Cuenca del GSJ, provenientes de las regalías petroleras que tributan las operadoras. Este cuadro de situación se ve agravado en un contexto de fuerte contracción del gasto público nacional, que está reduciendo la masa de ingresos reales disponibles de los empleados públicos nacionales y, efecto multiplicador mediante, el nivel de actividad de la ciudad. Así, este encadenamiento de golpes pone en jaque la viabilidad económica de una provincia entera.
Visiones de futuro
El proceso de transición y traspaso de las áreas de la Cuenca del Golfo San Jorge deja al descubierto problemáticas institucionales estructurales, propias de un territorio periférico que históricamente se desarrolló a partir de una integración subordinada al sistema capitalista nacional. Esto ha generado sentimientos encontrados en la población comodorense. Algunos responsabilizan a las instituciones y actores locales (sindicatos, funcionarios y otros) por las ineficiencias y falta de competitividad sistémica del territorio. Otros, más optimistas, tienen esperanzas de que las nuevas operadoras puedan recuperar la producción (tras años de desinversión de YPF en la Cuenca), logrando reducir costos y mejorando la productividad media. Sin embargo, para una gran mayoría representa la estocada final desde las heridas abiertas por la privatización de YPF en la década de los noventa.
La transformación estructural dentro del sector de petróleo y gas (azuzada por la transición energética global) y la absoluta desconexión y retirada del gobierno nacional, desataron una crisis sin precedentes para la estructura socioeconómica de este territorio extractivista. Al mismo tiempo, cristalizó las debilidades y limitaciones institucionales y productivas de un territorio periférico que, tras años de bonanza, deberá aprender a navegar contra el viento. Esto implica un desafío enorme para Comodoro Rivadavia y cuenca del GSJ en general.
En la región existen otras actividades extractivas (minería) y/o energéticas (energía eólica, hidrógeno de bajas emisiones y derivados) que hace tiempo están en la agenda pública, por su potencialidad para movilizar capital e inversiones millonarias que logren compensar la caída de la inversión en el sector hidrocarburífero. Estos proyectos pueden tener un rol estructurante para el desarrollo local a mediano/largo plazo, en la medida que se desarrollen estrategias y hojas de ruta que realmente discutan dos aspectos centrales: 1) marcos regulatorios y de gobernanza que promuevan la agregación de valor local, dentro de las cadenas energéticos y/o otras industriales asociadas, y 2) férreos mecanismos de control y saneamiento socio-ambiental, consensuados políticamente y con licencia social. Un primer paso necesario, es migrar de la mirada de los recursos naturales como meros commodities (mercancías), a la de recursos naturales estratégicos y, al mismo tiempo, como bienes comunes, es decir recursos compartidos por una comunidad. Tal como sostiene el documento de FUNDAR, los reclamos por exigencias de “reparación” social, infraestructura y abordaje de pasivos ambientales tras la privatización de YPF y retirada del estado del territorio, “son antecedentes que muestran que la ausencia de planificación en contextos de declive extractivo suele traducirse en crisis multidimensionales difíciles de revertir”.
Sin embargo, el territorio tiene otras ventajas naturales y geográficas y capacidades creadas (productivas, científicas y tecnológicas), para recuperarse y comenzar a transitar nuevas trayectorias tecno-productivas que contribuyan a un proceso de diversificación productiva en base a la innovación y la agregación de valor. A corto plazo, existen oportunidades concretas en productos de alto valor agregado y con potencial exportador (olivos, vid, cerezas, productos biotecnológicos, acuicultura y economía circular en torno a los desechos de la pesca) así como servicios turísticos. La mayoría de estos productos y servicios, conforman líneas de investigación prolíficas en instituciones científicas locales, como el Instituto de Biociencias de la Patagonia (INBIOP) y son impulsadas desde la agencia municipal Comodoro Conocimiento, a partir de la articulación público-privada. Transformar estas experiencias “piloto” en proyectos de escala comercial y crear nuevos polos, clusters o distritos industriales, es un camino largo y sinuoso que no puede transitar el municipio sólo, sin una política industrial y científico-tecnológica coherente y federal detrás.
Como respuesta al abandono por parte de YPF, el municipio y, en particular, la Agencia Comodoro Conocimiento, están conduciendo un estudio de base para fortalecer el sistema regional de innovación (SRI), que incluye talleres participativos y espacios de intercambio con las fuerzas vivas locales. El objetivo de acercar los subsistemas responsables de la generación de conocimiento (universidades e instituciones de ciencia y técnica), de explotar ese conocimiento (fundamentalmente, las empresas), de apoyo a la innovación (centros tecnológicos y empresas de bienes de equipo y servicios avanzados) y de financiamiento de las actividades de innovación, es fundamental en un territorio aislado geográficamente y periférico en términos económicos y políticos. La planificación articulada y coordinada entre los actores institucionales que participan del SRI ya no es opcional. El conocimiento tácito acumulado localmente, las redes de conocimiento y aprendizaje colectivo y las capacidades específicas son bienes comunes indivisibles del territorio, claves para la transición y el desarrollo local.
Toto Caputo le pidió a Karina Milei que eche a Manuel Adorni. Hace semanas que el ministro de Economía venía protestando por lo bajo contra la sucesión de escándalos interminables del jefe de Gabinete que paralizan al gobierno y acentúan, según su lectura, la desconfianza del Gobierno.
Pero la declaración en sede judicial del constructor que reveló que Adorni le pagó 245 mil dólares al contando y en negro para que le amplíe su casa de country le construya una pileta con cascada, fue demasiado. El encuentro fue cara a cara. Caputo le pidió que saque a Adorni porque está afectando la «confianza» en el programa económico.
En el gobierno afirman que Karina ya tanteó a Martín Menem como posible reemplazo de Adorni y su lugar en la presidencia de la Cámara de Diputados lo podría ocupar el mendocino Luis Petri, confirmaron a LPO fuentes oficiales.
De hecho, LPO reveló en exclusiva que en la tarde de este lunes la hermana del presidente se trasladó de urgencia a la Cámara de Diputados para tener una reunión con Martín Menem y con varios diputados libertarios.
En efecto, luego de hablar unos veinte minutos a solas, el riojano se fue a una entrevista y la hermana del Presidente se quedó en su despacho recibiendo a algunos diputados libertarios, que como ella y su hermano, pusieron la cara por el jefe de Gabinete el miércoles pasado cuando expuso en el recinto. Milei incluso se peleó a los gritos con diputados opositores y al retirarse de la Cámara, le gritó «chorros» a los periodistas, totalmente sacado.
«Adorni terminó con las internas en el gobierno y hay acuerdo absoluto: todos quieren que se vaya. Los Menem ya están hartos, ayer fue Martín a un programa y lo mataron. Santiago Caputo, Patricia Bullrich, Pilar Ramírez y hasta Karina lo quieren afuera, pero el que lo banca ahora es Milei», afirmó a LPO un legislador libertario, que agregó: «nadie se anima a decirle que lo eche, todos quieren entregarlo pero nadie se lo dice a Milei».
En el gobierno afirman que Karina ya tanteó a Martín Menem como posible reemplazo de Adorni y su lugar en la presidencia de la Cámara de Diputados lo podría ocupar el mendocino Luis Petri.
Las mismas fuentes confirmaron que Caputo está presionando a fondo para que se vaya Adorni. El ministro reunió a su equipo este lunes y repitió el diagnóstico: el jefe de Gabinete se tiene que ir. El programa enfrenta problemas de confianza por la caída brutal de la imagen del Gobierno y Milei, que se aceleró tras el escándalo de Adorni. En un movimiento espejo al deterioro oficial, Axel Kicillof pasó a liderar casi todas las encuestas.
Caputo ya venía trabajando ese mensaje hacia afuera. En el Foro Llao Llao, frente a unos 150 empresarios acusó recibo de la nueva situación. Dijo que «es imposible que Axel Kicillof sea presidente», en un intento por despejar dudas en un auditorio que mide riesgos en tiempo real.
De hecho, LPO reveló que el establishment ya empezó a buscar un candidato alternativo a Milei que ofrezca más posibilidades de ganarle a Kicillof. Entre ellos, tantean a Patricia Bullrich, el banquero Jorge Brito y el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
Un dato insoslayable es que el ministro de Economía se ausentó de la reunión de la mesa política libertaria en la previa de la exposición de Adorni en el Congreso. La explicación formal fue un encuentro con Fernando Herrmann, quien asumió en el área que concentra Vivienda, Obras Públicas y Transporte tras la salida de Carlos Frugoni.
La Legislatura bonaerense lleva dos meses paralizada y no pudo tener sesiones ordinarias en lo que va del año. La interna dentro del peronismo traba la conformación de las comisiones de trabajo tanto en el Senado como en Diputados.
En la Cámara Baja es todo hermetismo, pero este lunes hubo movimientos en el Senado. Verónica Magario filtró un listado con comisiones e integrantes que generó ruidos en La Cámpora y en el Frente Renovador.
La polémica fue por Legislación General. Tanto en el kirchnerimo como en el massismo sostienen que había un acuerdo por el cual esa comisión debía quedar para Malena Galmarini. Aseguran que había un acuerdo previo por el cual Presupuesto debía quedar para el Movimiento Derecho al Futuro, y la poderosa Asuntos Constitucionales para La Cámpora.
El problema es que -según listado que publicó La Tecla- Galmarini no aparece entre los 11 senadores que integrarán Legislación General. Mientras tanto, al frente de esa comisión aparece el axelista Germán Lago.
El listado que dejó correr Magario no determina quien será el presidente de cada comisión, sin embargo, muchos interpretaron que el primer senador de la lista es quien debería alzarse como presidente. Esos cargos los vota la comisión en el marco de un acuerdo que no parece posible alcanzar.
El esquema que armó Magario desconcertó al bloque. Santalla aparece como eventual presidente de la comisión de Presupuesto y Malena como titular de Asuntos Constitucionales, una comisión que desde hace años controla Emmanuel González Santalla.
Una muestra de la falta de consensos dentro del peronismo es que entre las comisiones que trascendieron no aparece Reforma Política, un espacio clave en el Senado toda vez que por ahí pasarán todos los cambios en las normas electorales de cara al año próximo.
El listado que circuló este lunes genera más tensión dentro del peronismo. Las diferencias entre el kirchnerismo, el massismo y el axelismo son cada vez más notorias en el Senado.
Los roces se dieron durante todo el verano y el kirchnerismo jugó fuerte para que Mario Ishii se quede con la vicepresidencia de la Cámara Alta, un cargo que Kicillof consideraba clave desde lo institucional toda vez que es el segundo lugar en la línea de sucesión. Kicillof perdió esa batalla que durante todo el verano generó un fuerte desgaste al bloque de Fuerza Patria.
En Diputados todo es hermetismo y circulan versiones cruzadas. Algunas afirman que el bloque libertario no encuentra un consenso interno para integrar las comisiones. Esos transcendidos ganan fuerza tras la salida de Agustín Romo de la presidencia del bloque que ahora quedó en manos de Juan Osaba. En rigor, ese cambio se formalizará cuando la Cámara Baja tenga su primera sesión ordinaria del año, algo que por ahora se ve muy lejos.
Otra versión es que la iniciativa de crear una comisión de Ludopatía generó malestar en un sector de los intendentes.
En tanto, al igual que ocurre en el Senado, la conformación de Reforma Política sería otro de los motivos por los cuales Diputados no logra cerrar un acuerdo por las comisiones y arrancar las sesiones.
«El que la usa, la paga» podría ser el eslogan del gobierno de Pullaro para crear un fideicomiso que financie el mantenimiento de las rutas que conectan con los puertos del Gran Rosario por donde sale la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país. El esquema lo están diseñando junto a la Bolsa de Comercio de Rosario y los intendentes de localidades portuarias.
Fuentes al tanto de las negociaciones explicaron a LPO que el gobierno busca trasladar el costo del desgaste de la infraestructura al dador de carga, es decir, los productores, acopiadores y exportadores, mediante una tasa que se calculará en función del peso transportado.
Hasta ahora, cada localidad portuaria le cobraba una tasa vial para hacer frente a los servicios de mantenimiento. Para los intendentes significó una fuente de recursos que en muchos casos superaba lo recibido por coparticipación. Ahora, la idea es unificar los criterios de cobro en toda la región y terminar con la dispersión de esas tasas.
La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente.
La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente.
Solo en épocas de cosecha ingresan alrededor de dos millones de camiones a los puertos santafesinos, lo que acelera el deterioro de rutas y accesos y obliga a un mantenimiento mucho más intensivo que el de una red vial convencional.
En ese contexto, en el gobierno advierten que la inversión de 400 millones de dólares en los caminos portuarios necesitará nuevas obras accesorias y requerirá fondos para su mantenimiento que quieren sostener con este nuevo fideicomiso.
Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas Santa Fe
En el plan de inversión que sostiene Pullaro se incluye la ampliación de trazas, construcción del tercer carril de la autopista Rosario-Santa Fe, intervención en cruces críticos y refuerzo de banquinas.
«El sistema vial no resiste más este nivel de tránsito sin un esquema de financiamiento estable», admitió un funcionario que sigue de cerca las obras, y agregó que la discusión técnica gira en torno a cómo modelizar la tasa en función del peso transportado y del nivel de inversión requerido para sostener la red.La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente..
El acuerdo incluye a los intendentes de las localidades portuarias, «son parte de la solución», dijo un funcionario provincial y aseguran que buscan garantizarle esos ingresos y que el nuevo esquema contemplará mecanismos de compensación.
El acuerdo incluye a los intendentes de las localidades portuarias, «son parte de la solución», dijo un funcionario provincial y aseguran que buscan garantizarle esos ingresos y que el nuevo esquema contemplará mecanismos de compensación
El proyecto tiene que pasar por la Legislatura provincial, donde el oficialismo cuenta con mayoría cómoda hasta el próximo año. Por eso en la Casa Gris apuran las negociaciones para enviar la iniciativa en los próximos meses.
En el gobierno de Pullaro no descartan las críticas de La Libertad Avanza y defienden el esquema: «es el mismo principio que plantea el propio Milei, que el que usa, paga. Para las rutas nacionales proponen un peaje cada 100 kilómetros».
La diferencia es que en Santa Fe se plantea una tasa específica sobre la carga que permita sostener la infraestructura clave para el principal complejo exportador del país.
«El que la usa, la paga» podría ser el eslogan del gobierno de Pullaro para crear un fideicomiso que financie el mantenimiento de las rutas que conectan con los puertos del Gran Rosario por donde sale la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país. El esquema lo están diseñando junto a la Bolsa de Comercio de Rosario y los intendentes de localidades portuarias.
Fuentes al tanto de las negociaciones explicaron a LPO que el gobierno busca trasladar el costo del desgaste de la infraestructura al dador de carga, es decir, los productores, acopiadores y exportadores, mediante una tasa que se calculará en función del peso transportado.
Hasta ahora, cada localidad portuaria le cobraba una tasa vial para hacer frente a los servicios de mantenimiento. Para los intendentes significó una fuente de recursos que en muchos casos superaba lo recibido por coparticipación. Ahora, la idea es unificar los criterios de cobro en toda la región y terminar con la dispersión de esas tasas.
La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente.
La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente.
Solo en épocas de cosecha ingresan alrededor de dos millones de camiones a los puertos santafesinos, lo que acelera el deterioro de rutas y accesos y obliga a un mantenimiento mucho más intensivo que el de una red vial convencional.
En ese contexto, en el gobierno advierten que la inversión de 400 millones de dólares en los caminos portuarios necesitará nuevas obras accesorias y requerirá fondos para su mantenimiento que quieren sostener con este nuevo fideicomiso.
Lisandro Enrico, ministro de Obras Públicas Santa Fe
En el plan de inversión que sostiene Pullaro se incluye la ampliación de trazas, construcción del tercer carril de la autopista Rosario-Santa Fe, intervención en cruces críticos y refuerzo de banquinas.
«El sistema vial no resiste más este nivel de tránsito sin un esquema de financiamiento estable», admitió un funcionario que sigue de cerca las obras, y agregó que la discusión técnica gira en torno a cómo modelizar la tasa en función del peso transportado y del nivel de inversión requerido para sostener la red.La idea no es la del peaje tradicional, sino una tarifa variable de acuerdo al peso transportado por camión. El tránsito pesado genera un desgaste sobre la infraestructura vial extraordinario que requiere acondicionamiento permanente..
El acuerdo incluye a los intendentes de las localidades portuarias, «son parte de la solución», dijo un funcionario provincial y aseguran que buscan garantizarle esos ingresos y que el nuevo esquema contemplará mecanismos de compensación.
El acuerdo incluye a los intendentes de las localidades portuarias, «son parte de la solución», dijo un funcionario provincial y aseguran que buscan garantizarle esos ingresos y que el nuevo esquema contemplará mecanismos de compensación
El proyecto tiene que pasar por la Legislatura provincial, donde el oficialismo cuenta con mayoría cómoda hasta el próximo año. Por eso en la Casa Gris apuran las negociaciones para enviar la iniciativa en los próximos meses.
En el gobierno de Pullaro no descartan las críticas de La Libertad Avanza y defienden el esquema: «es el mismo principio que plantea el propio Milei, que el que usa, paga. Para las rutas nacionales proponen un peaje cada 100 kilómetros».
La diferencia es que en Santa Fe se plantea una tasa específica sobre la carga que permita sostener la infraestructura clave para el principal complejo exportador del país.