Daniel Hadad coqueteó con un salto a la política con un evento en la Facultad de Derecho en el que recibió guiños de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.
El dueño de Infobae encabezó la presentación de un cortometraje que recrea con IA el encuentro entre San Martín y Sarmiento.
A simple vista no parece una atracción para colmar un salón con empresarios, jueces como Ariel Lijo y Ricardo Lorenzetti y del propio Macri, que hizo un esfuerzo para estar en la facultad desde las 9 de la mañana.
Lo que trasladó al Círculo Rojo al evento fue la sugerencia tácita de Hadad de pegar el salto a la política. Ya había hecho un evento del mismo tenor cuando recibió un Honoris Causa de la Universidad de La Matanza un día de semana a las 7 de la tarde.
Clarín afirmó en su crónica que Hadad estaría pensando en una candidatura a jefe de Gobierno porteño. Lo cierto es que Brito, quien también compite por la etiqueta de outsider -aunque en rigor ninguno de los dos lo es-, ya dejó trascender que el va de candidato a presidente o nada.
En el período espacio-temporal comprendido ambos eventos, el dueño de Infobae dio una larga serie de entrevistas, en las que nunca confirmó una candidatura pero pareció dejar la puerta abierta. Ahora, en el sistema político esperan que dé el próximo paso, que es el de la formalización de su pase a política.
A quienes asistieron a Derecho no les pasó desapercibido que uno de los auspiciantes del corto fuera el Banco Macro, de Jorge Brito.
, Brito es el otro outsider que coquetea con una candidatura presidencial y tiene una vía de contacto con Hadad por medio de Emilio Monzó.
El ex presidente de la Cámara de Diputados armó una mesa en busca de un candidato de centro, alejado de los «extremos» de Javier Milei y Axel Kicillof, como suele calificarlos.
Por eso fue muy sugestiva la presencia en el acto de Hadad de los camporistas Mayra Mendoza y Wado de Pedro, que jamás hubieran pisado la alfombra roja del salón de actos de Derecho sin la autorización de Cristina Kirchner. La ex presidenta sostiene que una candidatura de Hadad tiene más posibilidades de crecimiento que una de Brito.
Las dos candidaturas complican a Milei, porque le pueden restar votos de la centroderecha. Por eso tampoco pasó desapercibida la presencia de Macri. El líder del PRO se sentó en primera fila un par de horas antes de enviar a su ladero Fernando de Andreis y a Cristian Ritondo a negociar un acuerdo con los Menem y Diego Santilli en la Rosada.
La relación entre Lula y Donald Trump entre su pico de máxima tensión. El Gobierno de Lula activó este jueves el mecanismo previsto en la Ley de Reciprocidad Económica para responder a las medidas comerciales adoptadas por Washington. Antes de avanzar con eventuales contramedidas, Brasilia notificará a Estados Unidos y buscará una salida mediante consultas diplomáticas.
La decisión activa el mecanismo establecido por la Ley de Reciprocidad Económica (Ley Nº 15.122/2025) y representa un nuevo capítulo en la escalada comercial entre ambos países.
La Secretaría Ejecutiva de la Cámara de Comercio Exterior (Camex) compartió el pedido con los demás integrantes de su Comité Ejecutivo de Gestión, siguiendo el procedimiento establecido por el Decreto Nº 12.551/2025. En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores notificará al Gobierno estadounidense sobre el inicio del proceso y solicitará consultas diplomáticas.
La apertura del expediente no implica todavía la aplicación automática de nuevos aranceles brasileños pero contempla una instancia de diálogo destinada a intentar reducir o incluso eliminar los efectos de las medidas estadounidenses antes de que Brasil pueda avanzar con las contramedidas previstas por la legislación.
Brasil remarcó además que las consultas diplomáticas buscan reforzar la decisión de privilegiar el diálogo y la negociación en sus relaciones internacionales.
La apertura del expediente no implica todavía la aplicación automática de nuevos aranceles brasileños pero contempla una instancia de diálogo destinada a intentar reducir o incluso eliminar los efectos de las medidas estadounidenses antes de que Brasil pueda avanzar con las contramedidas previstas por la legislación.
En este marco, el gobierno brasileño volvió a rechazar los argumentos utilizados por Estados Unidos para justificar sus medidas comerciales. Según informan en el Palacio Planalto durante el último año se mantuvieron negociaciones con la Oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR) y se presentaron pruebas destinadas a refutar las acusaciones de supuestas prácticas comerciales desleales por parte de Brasil.
Por eso, calificó las tarifas estadounidenses de «injustificadas y arbitrarias» y aseguró que continuará defendiendo su posición ante todas las instancias disponibles.
Además de activar el mecanismo de reciprocidad, la potencia sudamericana anticipó que continuará adoptando medidas para reducir los daños provocados por los aranceles estadounidenses sobre la economía y los ingresos de los brasileños.
El Ejecutivo brasileño también ratificó su estrategia de diversificación comercial, con la búsqueda de nuevos socios y mercados para los productos brasileños. A la vez, anunció que mantendrá medidas de protección para los sectores afectados mediante el Plan Brasil Soberano, destinado a preservar empleos y la capacidad productiva nacional.
De esta manera, Brasil da un paso formal hacia una eventual respuesta comercial contra Estados Unidos, pero mantiene abierta la vía diplomática. La próxima etapa será la ronda de consultas entre ambos gobiernos, que determinará si la disputa puede encaminarse mediante una negociación o si Brasil avanzará hacia la aplicación de medidas de reciprocidad.
Brasil da un paso formal hacia una eventual respuesta comercial contra Estados Unidos, pero mantiene abierta la vía diplomática. La próxima etapa será la ronda de consultas entre ambos gobiernos, que determinará si la disputa puede encaminarse mediante una negociación o si Brasil avanzará hacia la aplicación de medidas de reciprocidad
El escenario de tensión no puede quedar escindido del proceso electoral de octubre que definirá al próximo presidente de Brasil y en el que Lula y sus principales ministros denuncian una injerencia de Estados Unidos.
La semana pasada, Lula acusó a Marco Rubio de «odiar a Brasil» y de obstaculizar la negociación con Donald Trump. En el entorno del líder del Partido de los Trabajadores crece la teoría que es el Secretario de Estado el que quiere que la relación con la Casa Blanca e intervenir directamente en las elecciones en favor de Flavio Bolsonaro.
LPO adelantó que China decidió intervenir en favor de Brasil en la pelea con Estados Unidos por los aranceles a través de una solicitud formal para participar participar en las consultas iniciadas por el gobierno de Lula ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La solicitud de Beijing fue presentada bajo el artículo 4.11 del Entendimiento sobre Solución de Diferencias de la OMC bajo el argumento que posee un «interés comercial sustancial» en el caso debido a que las medidas estadounidenses también afectan a productos de origen chino.
Las ventas de alfajores Havanna se derrumbaron un 9,7% durante el segundo trimestre del año, periodo en el que la empresa controlada por el fondo de inversión Inverlat registró una pérdida neta de más de 747 millones de pesos.
Ese dato cobra mayor relevancia frente a la ganancia neta de 1.044 millones que la empresa obtuvo en igual período del ejercicio anterior.
A pesar de lanzar productos especiales, uno de ellos a partir de un acuerdo con Lionel Messi en pleno clima mundialista, las ventas entre abril y junio fueron por 32.288 millones, muy por debajo de los 35.743 millones del mismo período de 2025.
En términos de volúmen, Havanna comercializó casi 30 mil kilos menos de alfajores, galletitas y Havannets, lo que representó una merma de poco más de 3 puntos.
De acuerdo a la reseña informativa que la empresa giró a la Comisión Nacional de Valores (CNV), una de las variaciones las atribuyen a las ventas de productos de pascuas, ya que en 2026 la campaña de pascuas tuvo lugar durante el primer trimestre, mientras que en 2025 se desarrolló durante el segundo.
A pesar de lanzar productos especiales, uno de ellos a partir de un acuerdo con Lionel Messi en pleno clima mundialista, las ventas entre abril y junio fueron por 32.288 millones, muy por debajo de los 35.743 millones del mismo período de 2025.
No obstante, también se produjo una disminución en las ventas de alfajores, derrumbe que fue de más de 1.000 millones con relación al segundo trimestre de 2025 y de casi 4.000 millones respecto de 2024.
«En un contexto económico aún desafiante, la compañía continuó privilegiando una estrategia de largo plazo, evitando trasladar Íntegramente el impacto de la inflación a los precios de venta, con el objetivo de preservar la accesibilidad de sus productos y fortalecer posicionamiento de la marca», señalaron en Havanna.
En lo que refiere al margen operativo, la empresa informó que la situación del commoditie cacao evidenció una marcada mejora durante el periodo estudiado, lo que permitió a la compañía estabilizar margen operativo. «Esta dinámica contribuyó a mitigar parcialmente las presiones sobre los costos y a sostener la rentabilidad del negocio», agregaron.
El IPC de julio marcó 2,1%, cortó tres meses consecutivos de desaceleración y acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año. En la comparación interanual, el aumento de precios llegó al 33,8%.
El dato tiene además una composición que complica el relato oficial. La inflación núcleo, que busca medir la dinámica más persistente de los precios, fue de 1,8%. Pero los estacionales saltaron 4,5%.
El límite del ajuste aparece con mayor claridad cuando se mira el precio de los servicios. Todos los rubros relevantes quedaron por encima del IPC general. Vivienda, agua, electricidad y gas aumentaron 2,2%, impulsados por los ajustes parciales de las tarifas de luz y gas. Comunicación subió 2,4%, por las actualizaciones de telefonía e internet. Salud avanzó 2,5%, principalmente por los aumentos de las cuotas de medicina prepaga. Y Transporte encabezó la lista con un incremento del 3,1%, como consecuencia de los ajustes de las tarifas del transporte público en distintas regiones del país.
El fenómeno deja una tensión que el Gobierno conoce bien. Los bienes pueden responder más rápido al freno de la actividad y al ancla cambiaria, pero los servicios cargan tarifas, contratos y precios regulados que todavía buscan recuperar terreno.
El economista Alfredo Romano, de Romano Group, calificó directamente el número como un «mal dato». Para Romano, el resultado confirma que «pasar de 33% anual a un dígito no es una recta descendente. Es una meseta con recaídas».
Romano puso además la discusión en perspectiva histórica. Recordó las experiencias de Martínez de Hoz, Alfonsín, la Convertibilidad tardía y Mauricio Macri para sostener que la Argentina tiene antecedentes poco alentadores con los procesos largos de desinflación. A su juicio, esos programas fueron interrumpidos por agotamiento político y social o por la aparición de la restricción externa, es decir, la falta de dólares.
Desde esa lectura, Romano volvió a defender la dolarización. Considera que puede ser una alternativa «subóptima» desde el punto de vista teórico, pero más realista frente a la historia argentina.
«Sin inflación de un dígito sostenida no hay crédito de largo plazo. Sin crédito, no hay consumo estructural ni desarrollo. La pregunta no es si el gradualismo es teóricamente superior. Es si Argentina, con este historial, tiene la paciencia para sostenerlo una década sin interrumpirlo. La evidencia dice que no», completó este analista.
El dato también reavivó el cruce entre Luis Caputo y los economistas que siguen con lupa el programa. Gabriel Caamaño viene advirtiendo sobre las tensiones que aparecen debajo de la superficie de la estabilización, mientras Economía sostiene que el proceso de desinflación continúa y que las oscilaciones mensuales no modifican la tendencia.
Caputo salió a defender el número con otra vara. Destacó que la inflación núcleo fue de 1,8%, que los regulados avanzaron 2,1% y los estacionales 4,5%. Pero sobre todo puso el foco en el promedio móvil de tres meses: remarcó que cayó 0,2 puntos respecto de junio y quedó en el nivel más bajo desde septiembre del año pasado.
También celebró la baja del 1,3% en prendas de vestir y calzado, que definió como «la mayor reducción nominal de toda la serie histórica del IPC Nacional» iniciada en enero de 2017.
Gabriel Caamaño recogió el guante. Coincidió con Caputo en que «el mejor dato del IPC de julio fue la núcleo en 1,8% mensual» y advirtió que el mes «volvió a enseñar que los procesos desinflacionarios no son lineales». Por eso sostuvo que «no hay mucha ola alarmista que hacer».
Pero enseguida le pegó al cambio de métrica elegido por Economía para mostrar la continuidad de la desinflación: «Ahora que la núcleo sin carne la tienen amordazada en algún sótano del conurbano, salió al ruedo el promedio móvil tres meses», ironizó. Y cerró: «Igual es mejor que amputar el índice y vivir todo en clave mensual».
El intercambio expuso dos maneras de mirar el mismo tablero: para el Palacio de Hacienda importa la trayectoria; para los analistas, cuánto cuesta sostenerla y cuánto margen queda antes de que las tensiones cambiarias, monetarias y de actividad vuelvan a filtrarse en los precios. Julio dejó justamente esa advertencia.
José Luis Delpini, el ingeniero detrás de La Bombonera y el Mercado de Abasto, revolucionó el hormigón armado y dejó una huella única en la construcción argentina y mundial.
Por Redacción de NLI
1939
Hay edificios que se construyen y hay edificios que cambian para siempre la manera de construir. La diferencia no está solamente en la espectacularidad de una obra terminada, sino en aquello que sucede detrás de sus paredes, en las soluciones que permiten que una idea aparentemente imposible termine convirtiéndose en una estructura que desafía las limitaciones de su época. En la Argentina de las décadas de 1920 y 1930, cuando el hormigón armado todavía representaba una frontera tecnológica en expansión, José Luis Delpini fue uno de los ingenieros que empujó esa frontera hasta lugares que sorprendieron incluso a especialistas internacionales. Su nombre quedó asociado para siempre con dos edificios que forman parte de la identidad porteña: el Mercado de Abasto y la Bombonera. Pero reducir su trayectoria a esas dos obras sería, justamente, cometer la misma injusticia histórica que durante décadas mantuvo su figura en un segundo plano.
Delpini se recibió de ingeniero civil en la Universidad de Buenos Aires en 1921, en una época en la que la ingeniería argentina comenzaba a adquirir un papel decisivo en la transformación material del país. La propia Facultad de Ingeniería de la UBA lo reconoce como uno de los pioneros del uso del hormigón armado en la Argentina. Su formación coincidió con una etapa de enorme transformación urbana: Buenos Aires crecía, la industria se expandía, aparecían nuevos medios de transporte y las técnicas constructivas europeas comenzaban a combinarse con una necesidad local cada vez más evidente: hacer posible una ciudad moderna utilizando soluciones adaptadas a sus propios problemas y recursos.
El Abasto: Cuando El Mercado Se Convirtió En Arquitectura
A fines de la década de 1920, el desafío consistía en reemplazar y ampliar el viejo Mercado de Abasto de la avenida Corrientes, un espacio que ya no podía responder a la dimensión que había adquirido la actividad comercial. El nuevo proyecto fue desarrollado por el estudio formado por Delpini, el arquitecto esloveno Viktor Sulčič y el geómetra Raúl Bes. La obra comenzó a ejecutarse a comienzos de los años treinta y las partes principales fueron inauguradas en 1934.
Lo extraordinario no estaba solamente en las dimensiones del edificio, sino en la manera de resolverlas. Delpini llevó el hormigón armado a una escala que todavía resultaba novedosa en la Argentina. Las grandes cubiertas permitían cubrir luces considerables y, al mismo tiempo, incorporar iluminación natural mediante sectores de vidrio armado. El resultado fue una estructura en la que la ingeniería no quedaba escondida detrás de la arquitectura: la propia estructura se convertía en arquitectura. Documentación patrimonial de la Ciudad de Buenos Aires considera aquella solución un proyecto revolucionario para su época y uno de los hitos de la arquitectura argentina.
El Abasto también permite entender algo fundamental sobre Delpini: para él, la ingeniería no consistía simplemente en calcular cuánto peso podía soportar una viga. Existía una búsqueda estética inseparable de la solución estructural. En esa concepción, la forma no era un adorno agregado después del cálculo: nacía de la necesidad de resolver el problema constructivo. Por eso las grandes bóvedas, los nervios del hormigón y los espacios interiores del mercado terminaron produciendo una imagen arquitectónica que todavía hoy resulta reconocible.
La magnitud de aquella innovación no pasó inadvertida. El Consejo Profesional de Ingeniería Civil recuerda a Delpini como un realizador estructural excepcional y destaca su relación con el italiano Pier Luigi Nervi, uno de los grandes nombres mundiales de la ingeniería estructural del siglo XX. Nervi llegó a considerar a Delpini un realizador extraordinario, una valoración particularmente significativa si se tiene en cuenta que ambos pertenecían a una generación que estaba redefiniendo las posibilidades del hormigón armado.
La Bombonera: Construir Donde Parecía No Haber Lugar
Después del Abasto llegó el desafío que terminaría convirtiendo a Delpini en parte de la cultura popular argentina. Boca Juniors necesitaba un nuevo estadio y el terreno disponible imponía una condición brutal: había que construir una cancha de enorme capacidad dentro de un espacio urbano extremadamente limitado. El proyecto de Delpini-Sulčič-Bes ganó el concurso y la construcción comenzó en 1938. El estadio fue inaugurado el 25 de mayo de 1940.
La solución fue tan particular que terminó generando una de las formas más reconocibles del fútbol mundial. En lugar de intentar reproducir el modelo tradicional de un estadio simétrico, el proyecto aprovechó cada centímetro disponible. Las tribunas fueron organizadas en bandejas superpuestas, con una inclinación muy pronunciada, mientras una de las cabeceras quedaba abierta a una configuración diferente. La estructura permitía ganar altura y capacidad allí donde el terreno no permitía ganar superficie.
La Bombonera, entonces, no fue simplemente una cancha diseñada con una forma extravagante. Fue la consecuencia visible de una solución de ingeniería frente a una restricción urbana. Esa es probablemente la clave para entender su singularidad. Allí donde otro proyecto habría concluido que el terreno era insuficiente, Delpini convirtió la falta de espacio en una oportunidad para experimentar con la estructura.
El propio nombre popular del estadio quedó ligado a aquella etapa del proyecto. La historia cuenta que Sulčič llevó al estudio una caja de bombones cuya forma recordaba a la maqueta del estadio y que, desde entonces, comenzó a utilizarse informalmente el nombre que terminaría convirtiéndose en una de las marcas culturales más poderosas del deporte argentino: La Bombonera.
Pero detrás de la anécdota había una verdadera proeza. Las tribunas empinadas, las bandejas superpuestas y el aprovechamiento de un terreno reducido obligaban a resolver simultáneamente cuestiones de estabilidad, circulación, visibilidad y resistencia. La estructura debía soportar enormes cargas y, al mismo tiempo, integrarse con una arquitectura que permitiera contener a decenas de miles de espectadores. La Universidad Torcuato Di Tella ha señalado precisamente cómo la tensión entre el terreno disponible, el campo de juego, las visuales y las fuerzas estructurales dio origen a una forma que terminó trascendiendo la ingeniería para convertirse en un símbolo urbano.
Mucho Más Que La Bombonera Y El Abasto
La historia de Delpini no termina en Corrientes y Brandsen. Su producción profesional incluyó obras industriales, mercados, edificios, instalaciones y proyectos en los que continuó explorando las posibilidades del hormigón y de las estructuras modernas. Entre las obras que registra la Asociación de Ingenieros Estructurales aparecen el Mercado Vélez Sarsfield, la Hilandería Juarros, la Iglesia del Asilo del Hospital Italiano, instalaciones industriales de Astra, Italar, Bagley, Gomycuer y Colgate-Palmolive, además de otras construcciones relevantes.
Y hay un detalle especialmente interesante para quienes viven en el oeste del Gran Buenos Aires: Delpini también dejó una obra significativa en San Justo. La capilla del Hospital Italiano, construida en la década de 1940, constituye una muestra particularmente expresiva de su manera de trabajar. Sus arcos escalonados de hormigón organizan el espacio interior y convierten la propia estructura en el elemento protagonista de la arquitectura. Investigaciones académicas sobre la obra remarcan precisamente que el componente estructural constituye allí el núcleo de la propuesta de Delpini.
Su pensamiento trascendió además las obras concretas. Delpini fue docente y director del Departamento de Construcciones y Estructuras de la Facultad de Ingeniería de la UBA, y desarrolló una reflexión propia sobre el diseño estructural. La Asociación de Ingenieros Estructurales lo presenta como autor de El Hormigón Preformado, una obra vinculada a su búsqueda de nuevas formas de pensar la relación entre estructura, materiales y diseño.
Ese aspecto resulta fundamental para comprender por qué su influencia excedió ampliamente los límites de Buenos Aires. Delpini no fue solamente un constructor de edificios extraordinarios: fue un profesional que intentó transformar la propia disciplina, combinando cálculo, experimentación, conocimiento de materiales y una concepción estética en la que la estructura debía expresar su propia lógica.
Su muerte, en 1964, llegó cuando buena parte de la arquitectura y la ingeniería mundial ya transitaban por caminos que él había contribuido a abrir décadas antes. La Asociación de Ingenieros Estructurales conmemoró en 2014 el cincuentenario de su fallecimiento y lo definió como una figura emblemática de la ingeniería argentina.
El Ingeniero Que Merecía Un Lugar En La Memoria
Hay una paradoja en la historia de José Luis Delpini. Millones de personas conocen sus obras sin conocer su nombre. Quien entra a la Bombonera reconoce inmediatamente el estadio; quien atraviesa Corrientes frente al antiguo Abasto identifica uno de los grandes símbolos arquitectónicos de Buenos Aires. Sin embargo, durante mucho tiempo el ingeniero responsable de buena parte de las soluciones estructurales que hicieron posibles esas construcciones quedó opacado por las figuras más visibles de la arquitectura.
Recuperar a Delpini no significa quitarle méritos a Sulčič, a Bes ni a todos los profesionales y trabajadores que hicieron posibles aquellas obras. Por el contrario, significa comprender que la arquitectura moderna fue también una construcción colectiva, donde arquitectos, ingenieros, técnicos, obreros y empresarios tuvieron que dialogar con una tecnología que todavía estaba en pleno desarrollo. El estudio Delpini-Sulčič-Bes fue precisamente uno de esos espacios de encuentro.
El Abasto y la Bombonera sobreviven porque resolvieron problemas concretos con una audacia extraordinaria. Uno nació para organizar el abastecimiento de una Buenos Aires que crecía; el otro, para darle a Boca Juniors un estadio donde parecía que no había lugar suficiente. Ambos terminaron convertidos en símbolos. Y en el centro de esa transformación estuvo un ingeniero argentino que entendió algo que todavía conserva plena vigencia: que la innovación no consiste en construir más grande, sino en encontrar una manera nueva de hacer posible aquello que parecía imposible.
José Luis Delpini hizo eso en el hormigón, en los mercados, en las fábricas, en los edificios y, sobre todo, en dos lugares que terminaron formando parte del imaginario colectivo argentino. Desde las grandes bóvedas del Abasto hasta las tribunas suspendidas de la Bombonera, su legado demuestra que la ingeniería también puede ser cultura, identidad y memoria. Y que detrás de algunas de las postales más conocidas de Buenos Aires existe una historia mucho más profunda: la de un ingeniero que convirtió las limitaciones de su tiempo en obras que terminaron adelantándose a él.
La economía argentina enfrenta dos posibles escenarios para los próximos 18 meses, pero ambos comparten un denominador común: crecimiento moderado, consumo débil y una mayor presión sobre el dólar a medida que se acerquen las elecciones de 2027. FIX SCR -la filial regional de la calificadora Fitch- proyectó que el tipo de cambio podría terminar el próximo año entre $2.047 y $2.246, mientras que el crecimiento económico se ubicaría entre 1,6% y 2,5%, dependiendo de la tensión cambiaria.
En el escenario de mayor tensión, la calificadora supone que durante 2026 continuará la erosión de los factores que sostienen el consumo privado, con caída del salario real entre los trabajadores formales, mayor morosidad y elevados costos financieros. Para 2027 agrega un contexto político más complejo, que provocaría una mayor dolarización de las carteras y obligaría al Gobierno a utilizar con más intensidad las tasas de interés y la deuda de corto plazo para absorber pesos y contener la demanda de divisas.
En ese caso, el dólar oficial terminaría 2026 en $1.671 y saltaría hasta $2.246 en diciembre de 2027, lo que implicaría una devaluación del 34,4% durante el año electoral. La inflación, después de cerrar este año en 30,7%, se ubicaría en 26,3% el próximo. La combinación supone una suba del tipo de cambio real y un traslado moderado de la devaluación hacia los precios internos.
El costo aparecería principalmente sobre la actividad. Con tasas más altas y menor disponibilidad de crédito, FIX estima que el PIB crecería solamente 2,1% este año y desaceleraría hasta 1,6% en 2027. El estrés financiero de las familias se profundizaría porque la recuperación de los salarios reales resultaría insuficiente para compensar el costo de refinanciar las deudas.
El otro escenario supone una dinámica cambiaria menos disruptiva. Allí, FIX proyecta un crecimiento de 2,8% para 2026 y de 2,5% para 2027. El dólar cerraría este año en $1.625 y alcanzaría los $2.047 a fines del próximo, con una suba del 26% durante 2027. La inflación, en tanto, bajaría desde 28,7% este año hasta 18% el próximo.
El estrés financiero de las familias se profundizaría porque la recuperación de los salarios reales resultaría insuficiente para compensar el costo de refinanciar las deudas
Pero incluso en este escenario, la calificadora anticipa tensión durante el año electoral. FIX espera una dolarización de carteras en la previa de los comicios, que presionaría sobre el tipo de cambio, las reservas y las tasas de interés. En particular, proyecta una mayor velocidad de devaluación durante el segundo trimestre de 2027 por la búsqueda de cobertura de los inversores.
El punto de partida tampoco muestra una economía particularmente dinámica. Durante los primeros meses de 2026 se mantuvieron débiles varios indicadores asociados al consumo. Los salarios reales formales siguen deprimidos, cayó la cantidad de trabajadores registrados, el financiamiento para las familias continúa siendo caro y la morosidad acumula 17 meses consecutivos de aumento. La cartera irregular de más de 90 días de las familias alcanzó el 15,9%.
La actividad también presenta fuertes diferencias sectoriales. La producción industrial cayó 2,2% interanual durante el primer semestre, con retrocesos en 11 de los 15 sectores relevados. Los textiles acumularon una caída del 24,4%, maquinaria y equipo del 19,3% y vehículos del 11,5%. La construcción, en cambio, creció 2,8% y sectores vinculados a las exportaciones, como minería, hidrocarburos y agro, muestran un comportamiento mucho más favorable.
Precisamente, el sector externo aparece como el principal sostén de los dos escenarios. FIX proyecta para 2026 un superávit comercial de USD 23.837 millones y de USD 19.632 millones para 2027 en el escenario de menor tensión. Las inversiones vinculadas al RIGI, especialmente en hidrocarburos, y el buen desempeño esperado para el sector agropecuario permitirían sostener la actividad aun con un mercado interno débil.
Las diferencias también aparecen en las tasas. En el escenario menos turbulento, la TAMAR bajaría hasta una TNA del 17,9% hacia fines de 2027. En el más adverso, el Gobierno tendría que mantener una política monetaria mucho más restrictiva y la tasa terminaría en 27,5%, ante una menor demanda de pesos y una inflación más elevada.
El frente fiscal sería otro de los puntos de resistencia. En uno de los escenarios, FIX proyecta un superávit primario del 1,4% del PIB tanto para este año como para el próximo. En el otro, el menor crecimiento reduciría la recaudación y llevaría el resultado al 1,3% en 2026 y al 1,2% en 2027, aun manteniendo contenido el gasto público en términos reales.
Así, más allá de la intensidad que finalmente tenga la tensión electoral, los dos escenarios trazados por FIX comparten varios elementos: una economía creciendo a tasas bajas, un consumo privado con dificultades para recuperarse y un dólar que aceleraría su marcha durante 2027. La diferencia central pasa por cuánto deberá subir la tasa para contener la dolarización y cuánto terminará pagando la actividad por esa estrategia.