El consumo de carne en mayo se hundió más de seis puntos y es el más bajo en más de dos décadas. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), el promedio per cápita cayó a 47,5 kilos por año, un descenso del 6,1% anual.
Eso, en un contexto donde la faena no para de caer y, en mayo, registró un desplome del 11,31%, alrededor de 127 mil cabezas menos.
En los primeros cinco meses de 2026, se faenaron 534 mil cabezas menos que en el mismo periodo de 2025 (una caída de 9,8%), lo que representó el nivel de actividad más bajo de los últimos diez años.
Es directo el correlato de esos números con la conflictividad laboral de numerosos frigoríficos. Por caso, en los últimos días en el frigorífico San Telmo (ex Sadowa) de Mar del Plata el Sindicato de la Carne denunció despidos y un escenario crítico en el que los empleados solo perciben la garantía horaria.
Además, acusan hostigamientos y amenazas por parte de la gerencia para que realicen tareas ajenas a la actividad de faena.
En lo relativo a las exportaciones, en abril la caída fue de 27% con relación a marzo y del 12,5% respecto al mismo mes de 2025.
A partir del acuerdo comercial con Estados Unidos, el país del norte fue el único destino donde crecieron los envíos de carne pero en los restantes destinos las ventas experimentaron caídas muy significativas.
China sigue siendo el principal destino de exportación para la carne vacuna, pero registró un desplome del 35,8% con respecto a marzo y 32,0% con relación a abril de 2025. Opuesto fue el caso de Estados Unidos, donde los envíos crecieron 25% mensual y se triplicaron en la comparación interanual.
En un giro sorprendente de la guerra de los estadios La Nación terminó vendiéndole el control del Movistar Arena a Diego Finkelstein y a Live Nation, sus rivales en el negocio de los shows musicales.
La jugada es impactante porque el grupo de los Saguier intentó evitar de todas las maneras posibles que avance la construcción del nuevo Luna Park que habían ganado Filkenstein y Live Nation, porque lo veía como una amenaza existencial a la programación del Movistar Arena.
Con la captura del Movistar Arena y asociado a la mayor productora de espectáculos musicales del mundo, Finkelstein se erige así en el actor central del negocio del entertainment en la Argentina.
Diego Finkelstein y Live Nation son dueños de le edición local del Loolapalooza, y semanas atrás se quedaron con la participación mayoritaria en la productora Dale Play, que maneja a artistas como Duki o Bizarrap. Además, Live Nation firmó un acuerdo con River Plate a cambio de la exclusividad para realizar shows en el estadio de Núñez, lo que limita aún más la cantidad de espacios clase A disponibles en la Ciudad.
La Nación informó la operación mediante un comunicado en el que se aclaró que el Movistar seguirá estando a cargo del management actual y el estadio continuará abierto a distintas productoras. Sin embargo, en hay preocupación entre los productores de espectáculos.
El Movistar es uno de los principales recintos cerrados de la Ciudad y la especulación entre los artistas es que la prioridad será para los artistas vinculados a Dale Play y Finkelstein.
Live Nation y Finkelstein se quedaron con la operación del Luna Park en noviembre de 2024 tras una puja con La Nación. En ese momento el Arzobispado eligió la propuesta liderada por Finkelstein que incluye una inversión de 34 millones de dólares para renovar a fondo el mítico estadio techado y llevarlo a una capacidad de 13 mil espectadores.
El Movistar es uno de los principales recintos cerrados de la Ciudad y la especulación entre los artistas es que la prioridad será para los artistas vinculados a Dale Play y Finkelstein.
El proyecto contempla la conservación de la fachada histórica, pero adentro implica una renovación y modernización total para casi triplicar su capacidad actual. Si se concreta será por lejos el arena meas atractivo de Buenos Aires y uno de los más modernos del mundo, pero fue frenado por la Justicia, aduciendo argumentos conservacionistas. La Nación realizó un cobertura intenta del tema, alineada con sus intereses en que no avance la obra.
Habrá que ver ahora si la venta del Movistar a Finkelstein y Live Nation destraba las obras en el Luna Park, ya que La Nación fue el medio que más argumenó para que no avance la remodelación.
La parálisis de la obra indignó además al arzobispo Jorge García Cuerva, que administra la propiedad que la familia Lectoure donó a la Iglesia. García Cuerva viene lidiando con el corto casi total de fondos que el gobierno de Milei hizo a la Iglesia y contaba con estos fondos.
El contrato de concesión prevé un mínimo de ganancia de un millón de dólares y un porcentaje por cada espectáculo que se realice en el Luna Park. Como el estadio está cerrado, los dueños reciben sólo la garantía.
«La Iglesia está muy enojada y analiza retirar la concesión si el proyecto no avanza», explicó a LPO una fuente del sector.
El Banco Central abrió una licitación para la impresión en el exterior de 400 millones de billetes de 20 mil pesos mientras avanza el vaciamiento de Casa de Moneda, la empresa estatal que históricamente tuvo a su cargo la fabricación del dinero circulante argentino.
La operación equivale a una emisión nominal de 8 billones de pesos y contempla la entrega escalonada de los billetes entre abril y agosto de 2027. Según el pliego, los proveedores deberán entregar el material terminado en Buenos Aires bajo modalidad internacional CIP, con transporte y seguro incluidos, un esquema diseñado para imprentas extranjeras especializadas en moneda de seguridad.
Sin embargo, hace menos de un año el gobierno de Milei ratificó por decreto (ver abajo) que una de las funciones centrales de Casa de Moneda es la fabricación de dinero circulante para el Estado Nacional.
Esteban Paulón, diputado socialista
A pesar de todo, la empresa atraviesa una profunda reestructuración impulsada por Federico Sturzenegger que incluyó despidos, retiros voluntarios y la paralización de distintas áreas productivas. Fuentes gremiales denunciaron que se trata de un vaciamiento.
En ese contexto, el diputado Esteban Paulón presentó un pedido de informes para que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el Banco Central expliquen por qué se resolvió avanzar con una contratación internacional en lugar de utilizar la capacidad instalada de la empresa estatal.
Además, el socialista pidió conocer si Casa de Moneda fue consultada o evaluada para participar de la producción de los billetes y reclama que se den a conocer los estudios comparativos de costos, plazos de entrega y capacidad operativa utilizados para justificar la decisión.
El socialista pidió conocer si Casa de Moneda fue consultada o evaluada para participar de la producción de los billetes y reclama que se den a conocer los estudios comparativos de costos, plazos de entrega y capacidad operativa utilizados para justificar la decisión
Es que Milei le exige al Congreso que cada vez que los legisladores presenten un proyecto expliciten cómo se va a financiar. Ahora, Paulón están preguntando si la compra en el exterior significará un ahorro o por lo contrario es más onerosa para el Tesoro.
Entre otros puntos, el socialista pidió detalles sobre la cantidad de trabajadores alcanzados por retiros voluntarios, despidos o jubilaciones desde la llegada de Javier Milei y si existe un plan para discontinuar la impresión de moneda por parte de la compañía.
El socialista pidió detalles sobre la cantidad de trabajadores alcanzados por retiros voluntarios, despidos o jubilaciones desde la llegada de Javier Milei y si existe un plan para discontinuar la impresión de moneda por parte de la compañía
La polémica se produce en medio de la crisis que atraviesa Casa de Moneda desde que el Banco Central rescindió los contratos de fabricación de billetes que representaban más del 90 por ciento de sus ingresos.
Esa decisión dejó a la empresa en una situación financiera crítica y aceleró el proceso de reconversión impulsado por la administración libertaria.
Por otro lado, fuentes vinculadas a Casa de Moneda señalaron a LPO que la licitación internacional contempla únicamente los costos de producción y traslado hasta Buenos Aires, pero no incluiría otros gastos asociados a la logística de seguridad necesaria para transportar los billetes desde el puerto o aeropuerto hasta los tesoros donde finalmente quedan almacenados.
«Los distintos gobiernos aseguraron siempre que imprimir afuera era más caro justamente por esos costos adicionales. Ahora se sostiene que resulta más económico traerlos del exterior que fabricarlos en el país», cuestionaron fuentes gremiales que hablaron con LPO.
Todos los martes, en homenaje a la vieja revista El Gráfico, Anfibia y Lástima a nadie, maestro analizan cada semana de la Copa del Mundo.
Intentemos responder una pregunta que seguramente se esté haciendo usted, atenta lectora, perspicaz lector. ¿Es el mundial de fútbol una pantalla para distraernos? La respuesta es clara: sí. Por supuesto que sí, vos sabés que sí. Inserte video de Cristina con Novaresio en loop. El mundial nos distrae, nos entretiene, nos hace olvidarnos por un rato del préstamo en Mercado Pago o el arreglo del auto que no sabemos cómo pagar. Nada muy distinto a ir al cine o mirar los patos en el Rosedal. La diferencia entre estas dos actividades y el mundial, todas unidas por el arte de observar, es que difícilmente usted se pare y festeje en el cine cuando el bueno derrota al malo o cuando un pato vuela. En cambio, es mucho más probable que usted grite como un desaforado, como quien encuentra un tesoro o un pendrive, cuando el arquero de Cabo Verde le saca un gol a España o cuando el ocho de Curazao le hace uno a Alemania. Nos distraemos con el mundial, pero también nos ilusionamos con una idea que, a priori, parece irreal: que, por una vez, aunque sea por un rato, los débiles le afanen algo a los poderosos.
El jueves 11 de junio, después de semanas, quizás meses, salió el sol en la ciudad de Buenos Aires. El motivo era evidente: esa tarde, después de tres años y medio, empezaba un nuevo mundial. En los días previos, las noticias parecían el programa Alerta aeropuertos: al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan le prohibieron el ingreso a Estados Unidos, las selecciones de Uzbekistán y Senegal eran revisadas como potenciales terroristas, Canadá le negó el ingreso a Thomas Partey, volante de Ghana, debido a sus causas por violencia de género y parte del cuerpo técnico iraní no podría estar presente en los partidos de su selección. Deportaciones y persecución, otro día en el maravilloso mundo de Donald Trump. Irán, la gran protagonista de los comentarios geopolíticos, tiene su concentración en México y viaja a Estados Unidos en cada fecha. Esto, claro, frente a una guerra que hasta ayer bombardeaba escuelas y hospitales parece un dato menor. Es difícil encontrar un caso similar al de Irán y Estados Unidos, en el que dos países en guerra participen del mismo mundial con uno de ellos como sede principal.
En la cabeza calva de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, este es un ejemplo de cómo el fútbol puede unir a pesar de las diferencias geopolíticas —un eufemismo para no hablar de bombas e imperialismo—. Él garantizó que la selección iraní pueda presentarse al mundial a pesar de Trump y la guerra. Infantino se ve a sí mismo como un pacificador. Al menos eso intenta, como cuando buscó que los presidentes de las federaciones palestina e israelí se dieran la mano. Sorpresa: no ocurrió.
Infantino puede mirarnos y decirnos que estemos chill, como dijo en la conferencia de prensa previa a la inauguración. Un periodista aprovechó para preguntarle qué tan chill se podía estar cuando el país anfitrión negaba el acceso y si había perdido el control del mundial. “Cuando digo que estén chill, no digo que no hagamos nada. Digo que confíen en nosotros. Detrás de escena, estamos trabajando”. Dos días antes de viajar a Estados Unidos, todavía en México, un olor alertó a la concentración iraní. Llamaron a la policía. En un auto con patente estadounidense encontraron un cadáver. Total normalidad. Irán viajó a Los Ángeles para jugar su partido contra Nueva Zelanda, en un estadio colmado por iraníes que viven en Estados Unidos. En la previa los futbolistas no quisieron opinar sobre la guerra entre su país y el anfitrión, ya habían llegado a México con un pin con el número 168, en homenaje a las víctimas de uno de los bombardeos. El partido transcurrió con normalidad. Salvo por dos hechos que habrán roto la calma chill de Infantino. Después de uno de los goles, en la tribuna de Irán aparecieron unas letras que decían: MINAB 168. Y Mohamad Mohebi festejó el segundo haciendo de sus manos dos armas con las que disparó imaginariamente al aire. Todo gol es político. Quizás el próximo paso de la FIFA sea prohibir los goles iraníes.
Iranian player Mohebi really did the gun-shooting celebration towards the USA crowd. Bro was pointing in every direction too
El mundial que arrancó el jueves pasado tiene la particularidad de haberse inaugurado tres veces. Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal e inauguraban un mundial. Primero en México, después en Canadá y finalmente en Estados Unidos. La noche anterior a la primera apertura, la mexicana, Manuel Adorni nos contó los beneficios de invertir en criptomonedas y guardarlo para la posteridad en un pendrive. Algo une a Infantino con el jefe de Gabinete, además de un pasado con alopecia, y es la gran diferencia entre la imagen que proyectan de sí mismos frente a lo que ven el resto de los mortales.
La primera sorpresa se dio antes de que la pelota se moviera y tuvo que ver con una canción. No, nada que ver con Shakira y su supuesta doble. Para esta copa, la FIFA innovó en el ingreso de los equipos. Ahora entran a la cancha los planteles completos y rodean el círculo central. En cada partido de fondo suena “Sirius”, una canción de 1982, escrita y ejecutada por Alan Parsons, la misma que daba la bienvenida a los Chicago Bulls de Jordan. Un souvenir, un mojón de estos tiempos donde todo se refrita: camisetas retro homenajeando viejos equipos, discos de duetos reviviendo canciones, formatos televisivos imitados en stream. Deje de gritarle a la nube, anciano, dirá el lector.
El partido inaugural repitió el del Mundial de 2010: México contra Sudáfrica. Los sudafricanos entraron al calentamiento entonando en coro una canción llamada “Shosholoza”, un viejo canto de los trabajadores que llegaban de Zimbabue a trabajar en las minas. La canción, que habla de la unión colectiva, no se vio reflejada dentro de la cancha: Sudáfrica perdió dos a cero contra México y fue uno de los equipos más flojos de la primera fecha. Lo peor de ese partido y de todos los partidos es esa aberración llamada “pausa de hidratación”. Culin breik. El fútbol desde sus inicios se jugó en dos tiempos de cuarenta y cinco minutos, pero la basquetbolización, la locura de Infantino por encantar a los yanquis y la inescrupulosa búsqueda de beneficios por parte de la televisión, nos traen la novedad de partir cada tiempo en dos. Con el espanto de meter un corte comercial de tres minutos que corta el ritmo del partido y la atención de los que lo miramos.
Los yanquis le devolvieron los mimos a la FIFA: llenaron el estadio y le pusieron onda. Tom Cruise, Paris Hilton, una tipa vestida de la estatua de la libertad y Leo Di Caprio. Lloraron faltas, abuchearon al árbitro y gritaron iu-es-ei. Puede que Infantino sea recordado como el presidente que conquistó a los yanquis. El resto del mundo se acordará de él como un traidor.
Esa misma primera noche Corea del Sur mostró que no todo es BTS, que la evolución de los últimos mundiales sigue su camino y le ganó a Chequia —el rebranding de República Checa, antes Checoslovaquia—. Corea del Sur es uno de los ejemplos de que al mundial de 48 selecciones hay que tenerle paciencia. Si hay que darle tiempo a algo, mejor que sea a un mundial y no a un ministro que se timbeó el país en temporadas anteriores. Otros casos testigo son Japón, Marruecos, Arabia Saudita, Egipto o Senegal, selecciones que empezaron a clasificar con regularidad con los mundiales de 32 —a partir de Francia 98— y fueron creciendo con el correr de las competencias. Lo mismo ocurrirá más temprano que tarde con otras naciones que ganen competencia con este nuevo formato. Seguramente haya que esperar un par de mundiales para ver como se materializa esta humilde profecía, aunque en esta edición ya vimos cómo varios seleccionados que supuestamente eran relleno le hicieron partido a las grandes potencias. Haití se paró de manos contra Escocia. Y Cabo Verde, saludo a su comunidad afincada en nuestro Dock Sud, le robó un empate a la candidata España. Algo une a Haití con Cabo Verde, además de su carácter insular, y es la conformación de sus planteles con futbolistas que no nacieron en esos países. El mundial de los hijos de las diásporas.
Se lleva en la sangre
A finales de la década del noventa, Francia y Países Bajos empezaron a incluir futbolistas nacidos en sus colonias o a los hijos de migrantes relegados a los márgenes de las grandes ciudades. El documental Les bleuscuenta cómo la selección francesa campeona del mundo en 1998, colaboró para que parte de la sociedad reconociera como compatriotas a los negros y a los árabes. Las grandes figuras de esa selección tenían su origen en lo que muchos consideraban extranjeros y otros, como Jean-Marie Le Pen, como invasores. El siglo XXI siguió en esa dirección, las potencias europeas buscaban sus talentos en los márgenes y los márgenes eran migrantes. El fútbol necesita del desorden y este no se encuentra en la pulcritud de las academias. Así aparecen Lamine Yamal, figura de España y de padres marroquíes; Kylian Mbappé, crack francés de sangre argelina; Folarin Balogun, goleador de Estados Unidos de origen nigeriano; Jamal Musiala, talentoso alemán también de familia nigeriana.
El caso más extraño se dio en el partido entre Suecia y Túnez cuando Yasin Asari marcó el primer gol para los suecos y pidió disculpas. La famosa ley del ex, pero versión selecciones. Asari tiene origen tunecino así que no gritó el gol. Algo similar a lo que ocurrió el mundial pasado cuando Achraf Hakimi, nacido en España, hizo el penal con el que Marruecos eliminó a su país de origen. Este último caso creció en los últimos dos mundiales. Ahora también son las selecciones “menores” las que buscan futbolistas nacidos fuera de su territorio. Los hijos de la diáspora. En el partido entre Marruecos y Brasil, por ejemplo, la selección marroquí llegó a alinear once jugadores nacidos en otros países. Roberto Lopes juega para Cabo Verde y su primer contacto con la selección, fue a través de Linkedin. Contó que cuando leyó el mensaje que le había enviado el entonces entrenador caboverdiano, creyó era un spam. Otro es Jean-Ricner Bellegarde, el diez de Haití, nacido en Colombes, Francia. Los ejemplos sobran, en total son 289 futbolistas los que nacieron fuera de los países que representan.
QUÉ GOLAZO DE YASIN AYARI PARA SUECIA ANTE TÚNEZ Y ¡PIDIÓ PERDÓN!
El debate sobre la representación se abre en dos direcciones: están los que deciden representar al país donde nacieron y los que prefieren defender la bandera de sus madres y padres. La discusión de fondo es si tira más la tierra o la sangre. En los casos de las grandes selecciones hay una paradoja: aquellos habitantes que suelen ser discriminados, condenados a vivir en guetos, son mirados con cariño cuando hacen goles y juegan bien al fútbol. Los resultados exponen la hipocresía, cuando ganan son compatriotas —como en el caso de los campeones del mundo en Francia en el 98 o en el 2018— pero cuando pierden es por culpa de esos mismos extranjeros. Algo así planteó el diputado provincial libertario Agustín Romo luego del empate entre España y Cabo Verde: “El problema de la selección de España es que la mitad no son españoles”. Había que preguntarle qué pensaba en la Eurocopa pasada cuando España ganaba con las gambetas de Lamine Yamal. Escenas de fútbol y xenofobia, como las que se vivieron en marzo de este año en el amistoso entre españoles y egipcios en el RCDE Stadium de Barcelona. Esa noche catalana cantaron “musulmán el que no bote”. Musulmán como Yamal, su principal figura. Lamine expuso a sus compatriotas: “Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”.
Kansas City, here we go
Jerome Leiber y Michael Stoller, dos compositores estadounidenses de rhythm and blues, tuvieron escondida una de sus grandes joyas durante casi diez años. A comienzos de la década del cincuenta, escribieron una canción que grabó Little Willie Littlefield con el título “KC lovin’”. Casi el nombre de un combo en KFC, la casa de comidas rápidas que comparte iniciales con Cristina. Varios años después, Wilbert Harrison grabó la versión que se haría mundialmente famosa con otro título: “Kansas City”. Kansas City allá vamos podría ser uno de los videos motivacionales que publica la AFA. Esta noche, después de empacharnos esperando las derrotas de las grandes selecciones, llega nuestro debut. Hace doce años que Argentina no gana en su primer partido. Hago esta aclaración para aquellos que piensan que Argelia es cosa fácil, como soplar y hacer botellas o twittear pavadas siendo presidente.
Como en 2022, el debut nos agarra moqueando. Dos días antes del partido contra Arabia Saudita en Qatar, se nos fue Hebe de Bonafini. Ahora nos toca llorar a Taty Almeida. En tiempos de sentirnos cada vez más solos, los partidos de la selección son una posibilidad para juntarnos y creer en algo. La ilusión no se negocia, las ganas de alegrarnos por algo tampoco. Por un mes y pico, en el mejor de los casos, las charlas no rondarán en torno a deudas, despidos o la utopía de llegar a fin de mes, esperamos por lo menos mecharlas con elogios a los movimientos de Enzo Fernández, comentarios a los bailes de Dibu Martínez o elucubraciones sobre la relación entre Messi y el paso del tiempo.
La Scaloneta llega un poco recauchutada. Si bien son pocos los nombres nuevos respecto del mundial anterior, las noticias en estos últimos días son partes médicos. Que el Dibu se pudo poner guantes, que Julián llega bien, que Tagliafico se pierde la primera fase, que Paredes tiene o no tiene un desgarro, que Cuti Romero está joya nunca taxi. Arrancar un mundial con jugadores sin ritmo es peligroso, pero quiénes somos nosotros, simples mortales, para discutir con el Comandante Scaloni.
El rival, como hace cuatro años, es un equipo árabe. Argelia cuenta como principales figuras a Riyad Mahrez y a Luca Zidane, el hijo de Zinedine. Argentina tiene la chance de ser la primera selección sudamericana en ganar en este mundial, luego de las derrotas de Paraguay y Ecuador, y los empates de Brasil y Uruguay. Argelia, después Austria y el cierre con Jordania. Con un ojo ansioso puesto en el grupo de Uruguay y España: el segundo de ese grupo será nuestro rival en dieciseisavos de final. Y sí, en estos momentos, en la previa a un debut, uno solo imagina lo mejor, eso empieza con pasar primeros.
En estos días volví a escuchar Es mentira, el primer y poco valorado disco de Miranda. Las canciones ya tienen esa mezcla entre Virus, Depeche Mode y Valeria Lynch que los caracteriza. Entre ellas encontré un mantra para estas horas previas. “Qué será”, se pregunta Ale Sergi en “Horóscopo”. “Será lo que Dios disponga”, se consuela. Pero luego se anima a soñar, en una frase para tatuarse cuando arranca un mundial: “Que el cielo nos corresponda”.
El gobierno de Javier Milei oficializó los cambios –anticipados en exclusiva por LPO– en el proceso de selección de los jueces de la Corte Suprema y eliminó la mayoría de los controles civiles.
El decreto 467, publicado este martes en el Boletín Oficial, dispuso profundos cambios en los decretos 222 y 588 del año 2003, que estableció los mecanismos para la designación de jueces, fiscales y defensores públicos.
Entre otras cuestiones la reforma impulsada por Juan Bautista Mahiques elimina la instancia de observaciones e impugnaciones ciudadanas a los candidatos propuestos por el Poder Ejecutivo. También deja sin efecto la recomendación para que se tomen en cuenta criterios de diversidad de género, especialidad y procedencia regional de los candidatos.
El decreto suprime la obligación de publicar las candidaturas en diarios de circulación nacional para facilitar las observaciones e impugnaciones. Esa información ahora se publicará únicamente en el Boletín Oficial y la web del Ministerio de Justicia.
La reforma de Mahiques también elimina los plazos del trámite -el argumento formal del gobierno para eliminar controles- y relaja las exigencias de transparencia patrimonial de los candidatos, como también los controle por parte de ARCA.
Desde organizaciones civiles y sectores de la justicia consideran que la reforma representa otro retroceso institucional del gobierno de Milei, que quita de un plumazo todos los controles civiles sobre las designaciones de jueces, fiscales y defensores.
En términos políticos no parece casual que la reforma se concrete justo en momentos en que vuelva a instalarse muy fuerte la posibilidad de que Milei intente cubrir las vacantes en la Corte, tras el fracaso del año pasado con Ariel Lijo y Manuel García Mansilla.
LPO reveló la semana pasada Milei se reunió con Ricardo Lorenzetti y éste lo convenció de impulsar a dos nuevos jueces para completar la integración de la Corte, un plan que se suponía el propio Presidente había aplazado hasta 2027.
Lorenzetti le propuso a Milei que los designados sean el camarista Mariano Borinsky y la jueza en lo Penal Económico
Karina Perilli.El dato extraño es que los dos jueces que le llevó Lorenzetti como candidatos son muy cercanos a él, pero no tienen mayor afinidad al Presidente.
Un decreto publicado este martes modifica el mecanismo creado en 2003 para la designación de integrantes de la Corte Suprema, el Procurador General y el Defensor General. Aunque el Gobierno sostiene que busca agilizar los plazos, la decisión reaviva el debate sobre el equilibrio entre el Poder Ejecutivo y el control democrático que ejerce el Senado.
Por Ramiro C. Ferrante para NLI
La publicación de hoy del Decreto 467/2026 no pasa inadvertida en el mundo judicial ni en los pasillos de la política. La norma modifica varios artículos del Decreto 222/03, el procedimiento impulsado hace más de dos décadas para dotar de mayor publicidad y participación ciudadana a la designación de ministros de la Corte Suprema, Procurador General y Defensor General de la Nación.
La principal novedad es que el Poder Ejecutivo queda obligado a publicar, dentro de un plazo máximo de treinta días desde que se produzca una vacante, el nombre y los antecedentes de las personas que estén siendo consideradas para ocupar el cargo. La difusión deberá realizarse durante tres días en el Boletín Oficial y en la página del Ministerio de Justicia.
Un cambio que acelera los tiempos políticos
Hasta ahora, el decreto de 2003 regulaba el procedimiento de publicidad y participación, pero no establecía un límite temporal tan preciso para que el Ejecutivo iniciara formalmente el proceso. Con la modificación, el Gobierno busca transmitir la idea de que las vacantes no podrán permanecer indefinidamente sin un candidato oficial.
La norma también endurece las exigencias de transparencia para los postulantes. Además de la declaración patrimonial prevista por la Ley de Ética Pública, deberán presentar una declaración detallando las asociaciones civiles y sociedades de las que forman o formaron parte, los estudios jurídicos donde trabajaron y la nómina de clientes o contratistas de los últimos ocho años, en la medida permitida por las normas de ética profesional.
El texto fundamenta estas modificaciones afirmando que la designación de magistrados constituye «un acto institucional complejo» en el que el Senado cumple la función de controlar públicamente la idoneidad de los candidatos y garantizar la representación federal prevista por la Constitución. El propio decreto reconoce expresamente ese papel de la Cámara alta.
El impacto político detrás del cambio
Más allá del contenido técnico, el decreto llega en un contexto de fuerte disputa por la integración de la Corte Suprema y por el funcionamiento del Ministerio Público.
La decisión puede interpretarse como una señal de Milei de que pretende acelerar futuras nominaciones y evitar que las vacantes permanezcan abiertas durante largos períodos, especialmente en un escenario donde la negociación parlamentaria se volvió uno de los principales obstáculos para el Gobierno.
Sin embargo, el decreto no modifica el requisito constitucional más importante: los candidatos siguen necesitando el acuerdo del Senado, por lo que el Ejecutivo no obtiene una vía alternativa para completar los nombramientos.
En términos políticos, el Gobierno intenta instalar un discurso de mayor transparencia y rapidez administrativa, mientras que la oposición probablemente pondrá el foco en la oportunidad elegida y en la posibilidad de que el nuevo esquema funcione como un mecanismo para presionar sobre futuras negociaciones judiciales.
Una reforma limitada pero con alto contenido simbólico
El Decreto 467/2026 no altera la Constitución ni elimina instancias de participación ciudadana. Tampoco modifica el control legislativo sobre las designaciones. Su alcance es reglamentario y reorganiza los plazos y la información que deberán presentar los candidatos.
Sin embargo, en un escenario donde la integración de la Corte Suprema se convirtió en uno de los ejes centrales de la disputa institucional, cualquier cambio en el procedimiento adquiere una dimensión política mucho mayor que su contenido administrativo.
La decisión de fijar un plazo de treinta días para iniciar el proceso de cobertura de vacantes y ampliar las declaraciones juradas de los postulantes puede ser presentada como una medida de transparencia, pero también funciona como un mensaje político: el Gobierno busca marcar el ritmo de una discusión que inevitablemente terminará otra vez en el Senado y en el centro del debate público.