Sociedad

  • El canciller de Uruguay dijo que la crisis entre Brasil y Argentina «no ayuda a nadie»

     

    Uruguay toma distancia de la interna entre Lula y Milei. El canciller uruguayo, Mario Lubetkin,  dijo en una conferencia de prensa sobre la visita del Papa León XIV al país que la tensión entre los dos principales países del Mercosur «no ayuda a nadie». 

    «No solamente no ayuda a los brasileros y los argentinos; no ayuda a los uruguayos, no ayuda a los paraguayos. Un Mercosur tensionado es malo para todos, es una mala noticia para todos», expresó.

    Lubetkin abogó por que «se puedan bajar las tensiones rápidamente» y señaló que en los próximos meses, con Uruguay en la presidencia pro tempore, el Mercosur tiene «un montón de temas importantísimos para con la Unión Europea, en la negociación con India, en la negociación con Canadá, en la negociación con Emiratos Árabes Unidos para hacer cosas concretas». 

    Quirno confirmó que el gobierno de Lula echó al embajador argentino

    En ese sentido, subrayó que, «si hay un escenario de choque entre los dos grandes, por las razones que sean y que sabemos cuáles son, es una mala noticia». 

    No solamente no ayuda a los brasileros y los argentinos; no ayuda a los uruguayos, no ayuda a los paraguayos. Un Mercosur tensionado es malo para todos, es una mala noticia para todos

    El canciller argentino Pablo Quirno confirmó que el gobierno de Lula da Silva echó al embajador argentino en Brasil como parte de la decisión de reducir la relación diplomática a nivel de encargado de negocios, el mínimo posible.

    La invitación a irse de Brasil del embajador argentino, Daniel Raimondi, se daba por descontada con el anuncio del martes, pero a nivel diplomático se requiere el retiro de las credenciales o la declaración como persona no grata para expulsar a un diplomático de alto nivel. Evidentemente el gobierno de Lula no quiso escalar a ese punto y le recomendó a Raimondi que vuelva a Buenos Aires. 

    Si hay un escenario de choque entre los dos grandes, por las razones que sean y que sabemos cuáles son, es una mala noticia

    «La Cancillería brasileña llamó a nuestro embajador, determinó que la relación es a nivel de encargado de negocios y pidió que nuestro embajador se retire de Brasil. Es una decisión unilateral que lamentamos», dijo Quirno.

    Lula decidió retirar al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli y rebajar la relación diplomática con Argentina al de encargado de negocios, el mínimo posible. Un paso histórico y lamentable en la relación de los dos países más grandes de Sudamérica.

    Los insultos de Milei a Lula en el acto de Flavio Bolsonaro a  fue cuestionado por el Frente Amplio del presidente Yamandú Orsi, que manifestó su solidaridad con Lula.

     

  • Cinco casos que confirman el riesgo de la ley de propiedad privada de Milei

     

    La extranjerización de las tierras es una realidad en la Argentina y varios casos prueban el riesgo que entraña la falta de controles. Pobladores que deben viajar dos horas de más para no atravesar propiedad privada, un pueblo que no puede expandirse porque una empresa compró toda la tierra o magnates que bloquean el acceso a puntos turísticos son algunos de los casos que podrían volverse más comunes con el proyecto que, por el momento, Milei puso en pausa.

    El más conocido es Joe Lewis, el millonario que bloquea el acceso a Lago Escondido. En los años ’90 logró saltear la legislación que impedía la compra de tierras a extranjeros y construyó una fabulosa mansión con vista al lago. Durante años organizaciones intentaron que reabriera el camino que pasa en medio de sus 12 mil hectáreas, pero no lo consiguieron. Para visitar la zona hay que realizar una caminata que lleva varios días.

    En medio de la discusión por la ley que impulsa Milei se conoció el caso del intendente de Puerto Libertad, un pueblo en Misiones donde el 80% de las tierras rurales está en manos de Arauco, una empresa chilena.

    El intendente local busca desde hace años comprar 10 hectáreas de las 62 mil que posee Arauco para armar un parque industrial que de trabajo a los vecinos. Hasta ahora no tuvo mucha suerte: el proceso de adquisición lleva más de tres años, pero lo logra que la empresa firme la operación. «El problema es que el directorio no está en la Argentina», explicó Fernando Ferreira.

    La Rosada culpa a Bullrich por el fracaso de la ley de tierras y dicen que mintió con el número de votos

    Baguales es otro lugar icónico para la extranjerización de tierras. El complejo de 10 mil hectáreas, ubicado en la Cordillera a 50km de Bariloche, pertenece a la realeza qatarí que incluso construyó una represa que se abastece de agua de dominio público para darle electricidad al emprendimiento. La autorización la firmó el gobierno de Río Negro.

    A pocos kilómetros, sobre el Paraje el Manso, la casa real de Abu Dhabi adquirió más de 50 mil hectáreas. Los terrenos incluyen bosque nativo y ríos con vista a la cordillera, recursos naturales que son imposibles de visitar. Incluso los pobladores deben hacer un largo rodeo para trasladarse a pueblos cercanos.

    Joe Lewis.

    El departamento de Lácar, en Neuquén, tiene más de la mitad de sus tierras en manos extranjeras. En Collón Curá, otro departamento neuquino, el 8% de las tierras están manos de familias y empresas de EEUU, según un informe del Observatorio de Tierras.

    La mayor parte de esas tierras están en los márgenes del río Collón Curá, un afluente del Limay. La familia de Ted Turner, los herederos de las papas Lay’s y la familia Sharp controlan la zona y hacen casi inaccesible el acceso al río.

    «La tierra es un bien escaso y necesario para la vida. No es una mercancía, pero cuando está controlada por grandes poderes extranjeros, perdés la capacidad de desarrollar los recursos», le dijo a LPO el investigador Matías Oberlin, parte del Observatorio de Tierras.

     

  • Bausili renovó el swap con China al mismo tiempo que Lamelas agrava la tensión con el gigante asiático

     

    La disputa entre Estados Unidos y China volvió a colocar a la Argentina en el medio del tablero. En menos de 24 horas quedaron expuestas dos señales que muestran la tensión. Por un lado, el Banco Central de Santiago Bausili renovó el swap con el Banco Popular de China y destacó la cooperación entre ambos países. Por el otro, la embajada estadounidense endureció su postura y advirtió que podría cancelar las visas de directivos de una cooperativa eléctrica de Neuquén si avanzan con un proyecto junto a Huawei.

    La decisión del Banco Central representa un gesto político de peso. El Banco Popular de China y el BCRA acordaron renovar el swap de monedas por un monto de 130.000 millones de yuanes equivalentes a 18.000 millones de dólares. 

    El nuevo convenio modifica una condición relevante: el plazo pasa de tres a cinco años, lo que extiende la vigencia del acuerdo y le da mayor previsibilidad a una herramienta que el Gobierno considera clave para la estabilidad financiera.

    El entendimiento también mantiene activa la utilización de 35.000 millones de yuanes, equivalentes a unos 5.000 millones de dólares, habilitados desde comienzos de 2023.

    En el comunicado oficial, el Central resaltó que la renovación consolida la cooperación entre ambas entidades y recordó que la relación bilateral ya suma 17 años desde el primer convenio firmado en 2009. El mensaje no pasó inadvertido en Washington, donde la administración de Donald Trump viene intensificando su presión para limitar la expansión china en América Latina.

    La coincidencia temporal con el conflicto en Neuquén alimentó las lecturas políticas. La embajada de Estados Unidos hizo llegar una advertencia a los integrantes de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF), la principal distribuidora eléctrica de la Patagonia. El mensaje fue claro: si la entidad concreta un acuerdo con Huawei para desarrollar un data center en la provincia, los directivos involucrados podrían perder el derecho a ingresar a territorio estadounidense.

    La información fue confirmada por el propio embajador Peter Lamelas, quien sostuvo que la decisión no implica una intromisión en la soberanía argentina sino una medida vinculada exclusivamente con la seguridad nacional de Estados Unidos. 

    En Washington consideran a Huawei un actor estratégico del Estado chino. Sostienen que, pese a presentarse como una empresa privada, mantiene vínculos con el Partido Comunista y con el Ejército Popular de Liberación, por lo que su tecnología podría utilizarse con fines de inteligencia.

    El conflicto salió a la luz cuando el portal patagónico Sur Política reveló que funcionarios de la embajada habían transmitido informalmente la advertencia a CALF. La cooperativa evitó hacer declaraciones públicas en ese momento, aunque envió una nota formal a la representación diplomática estadounidense y otra copia a la Cancillería para solicitar precisiones sobre el alcance de la advertencia. Según fuentes de la entidad, los potencialmente alcanzados serían los 16 integrantes del consejo de administración, además de un síndico titular y otro suplente. En total, 18 directivos.

    Lamelas defendió la postura de su país y aseguró que la preocupación está concentrada únicamente en el posible acuerdo entre CALF y Huawei. Citó además una frase del secretario de Estado, Marco Rubio: «Ingresar a Estados Unidos es un privilegio, no un derecho». En esa línea, desde la embajada remarcaron que las autoridades estadounidenses revisan de manera permanente la elegibilidad de las visas y que quienes, a su criterio, realicen acciones que afecten la seguridad nacional pueden perder ese beneficio.

    El diplomático sostuvo además que fue la cooperativa la que impulsó el acercamiento con Huawei y que la embajada simplemente intentó abrir un canal de diálogo para entender por qué empresas estadounidenses no habían sido consideradas para el proyecto. Según esa versión, los representantes de CALF evitaron mantener ese contacto por tratarse de un asunto especialmente delicado para Washington.

    La advertencia encuentra respaldo en una ampliación de la política de restricciones migratorias anunciada por el Departamento de Estado el 16 de abril. La medida amplía los supuestos para cancelar o negar visas a ciudadanos del hemisferio occidental que, según la interpretación de Washington, actúen en representación de gobiernos considerados adversarios o de empresas vinculadas a ellos. La política también alcanza a quienes autoricen, financien o colaboren de manera significativa con esas actividades.

    El episodio provocó reacciones políticas. El parlamentario del Mercosur por Neuquén de La Libertad Avanza, Fabricio Cascino, cuestionó las amenazas y defendió la búsqueda de un proveedor con mejores condiciones económicas. 

    «En ningún momento CALF fue a hablar con la embajada de China para hacer una sociedad geopolítica. Lo único que buscó fue una empresa con tecnología de punta, calidad y mejor precio», afirmó. 

    Sin embargo, medios patagónicos recordaron que directivos de la cooperativa viajaron a China invitados por Huawei en abril para avanzar en el proyecto del futuro data center regional y analizar la compra de equipamiento.

    Lejos de retroceder, CALF difundió este miércoles un comunicado dirigido a sus usuarios. La cooperativa confirmó que recibió advertencias informales vinculadas con las visas, precisó que el único contacto fue un mensaje de WhatsApp y recordó que el 29 de julio presentó una nota formal tanto ante la embajada estadounidense como ante la Cancillería argentina. También afirmó que nunca recibió objeciones técnicas por los canales institucionales y ratificó que continuará definiendo sus compras según criterios de calidad, precio y financiamiento.

     

  • Los bonos ya descuentan un dólar más alto y desafían la estrategia oficial para mantener la calma cambiaria

     

    La estrategia del Gobierno para mantener al dólar bajo control empieza a mostrar un límite en las expectativas del mercado. Aunque el Tesoro y el Banco Central reforzaron durante las últimas semanas las intervenciones para evitar que la cotización supere los $1.500, los precios de los bonos ya descuentan un tipo de cambio más alto para los próximos meses y reflejan que los inversores esperan una depreciación gradual del peso.

    Los valores implícitos surgen de la relación entre los bonos dólar linked y los títulos a tasa fija. De acuerdo con cálculos de Facimex Valores, el tipo de cambio de equilibrio se ubica en torno a los $1.512 para fines de agosto, $1.536 para fines de septiembre y cerca de $1.645 hacia mediados de enero de 2027. No se trata de un escenario de salto brusco, sino de una aceleración administrada del ritmo de depreciación.

    En el mercado coinciden en que el Gobierno viene utilizando distintas herramientas para sostener el esquema cambiario. A las intervenciones en el mercado spot se sumó una creciente utilización de instrumentos atados al dólar, especialmente bonos dólar linked, para absorber demanda de cobertura y evitar movimientos abruptos de la cotización.

    «El Gobierno busca permitir una corrección gradual del tipo de cambio, pero evitando movimientos bruscos que puedan alterar la dinámica inflacionaria. En ese marco viene interviniendo principalmente a través de instrumentos dólar linked para moderar la presión sobre el dólar y sostener el esquema cambiario», explicó Tomás Sisto Bourel, responsable de Research de Fortress Capital.

    El analista sostuvo que las expectativas que hoy refleja el mercado son consistentes con ese escenario. Recordó que Goldman Sachs proyecta un dólar de $1.500 dentro de tres meses, $1.600 en seis meses y $1.800 dentro de un año. A su vez, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevé un tipo de cambio de $1.673 para diciembre de 2026 y de $1.805 para junio de 2027. Los contratos de futuros también descuentan niveles cercanos a $1.625 para fin de año, mientras que los bonos reflejan una depreciación implícita anual de entre 22% y 24%.

    Según Sisto Bourel, incluso un dólar cercano a los $1.800 seguiría ubicándose dentro del techo de la banda cambiaria vigente, por lo que el escenario base continúa siendo una depreciación administrada y no una devaluación disruptiva. «El Gobierno todavía cuenta con margen para ampliar la cobertura mediante el mercado de futuros, por lo que no esperamos necesariamente un salto cambiario sino una depreciación gradual acompañada por intervenciones puntuales», afirmó.

    El cambio de estrategia también aparece reflejado en un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI). La sociedad de Bolsa sostiene que el Banco Central redujo deliberadamente el ritmo de compra de reservas para evitar agregar presión alcista sobre el tipo de cambio. En la primera rueda bursátil de agosto la autoridad monetaria compró apenas USD 18 millones, una de las cifras más bajas del año y equivalente a sólo el 3,9% del volumen negociado en el mercado spot.

    Para PPI, la prioridad oficial dejó de ser maximizar la acumulación de reservas y pasó a ser sostener la estabilidad cambiaria. Esa decisión estuvo acompañada por una fuerte expansión de la cobertura oficial. Según sus estimaciones, el stock de instrumentos vinculados al dólar aumentó unos USD 5.000 millones durante julio y alcanzó aproximadamente los USD 11.240 millones, impulsado por emisiones de bonos Dual TAMAR/dólar linked y por intervenciones del Banco Central en el mercado secundario.

    Sisto Bourel coincide con ese diagnóstico y calcula que el stock de instrumentos atados al tipo de cambio en manos privadas ya ronda los USD 12.000 millones, luego de las ventas realizadas por el Banco Central y de los sucesivos canjes y licitaciones del Tesoro. A su juicio, la cobertura oficial pasó a concentrarse cada vez más en bonos dólar linked, mientras los futuros redujeron su participación relativa.

    Sin embargo, detrás de la discusión financiera también aparecen factores propios de la economía real. Martín Burgos, director de la consultora Lado B, sostuvo que la presión cambiaria responde además a una cuestión estacional vinculada a la disponibilidad de divisas. «Ya se vendió buena parte de la cosecha gruesa. En el segundo semestre los dólares empiezan a escasear y el Banco Central tiene que administrar esa menor oferta para evitar sobresaltos a través de herramientas monetarias y financieras», explicó.

     

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    El Pulqui II: el avión argentino que soñó con una industria de alta tecnología

     

    Argentina llegó a construir uno de los aviones a reacción más avanzados de su época, pero una combinación de cambios políticos, decisiones económicas y falta de continuidad estratégica impidió que aquel proyecto se transformara en una industria aeronáutica permanente.

    Por Redacción de NLI

    En una Argentina que todavía buscaba definir su lugar en el mundo de la posguerra, un grupo de ingenieros, técnicos y trabajadores industriales imaginó algo que parecía imposible: que el país pudiera competir en uno de los campos tecnológicos más sofisticados del siglo XX. No se trataba solamente de fabricar un avión, sino de demostrar que una nación periférica podía desarrollar conocimiento propio, formar especialistas y construir una capacidad industrial vinculada a la defensa y a la producción de alta complejidad. Ese sueño tuvo un nombre: Pulqui II, un proyecto aeronáutico que durante algunos años colocó a la Argentina entre los pocos países capaces de diseñar un caza a reacción moderno.

    Cuando Argentina quiso entrar al mapa de la tecnología aeronáutica

    A comienzos de la década de 1950, el mundo estaba atravesado por una revolución tecnológica. La Segunda Guerra Mundial había acelerado el desarrollo de los motores a reacción y las principales potencias comenzaban a abandonar los aviones tradicionales de hélice para avanzar hacia una nueva generación de aeronaves capaces de alcanzar mayores velocidades y alturas. En ese escenario, la Argentina impulsó un programa propio desde el entonces Instituto Aerotécnico de Córdoba, una institución que concentraba conocimiento científico, formación profesional y capacidad industrial.

    El proyecto contó con la participación de ingenieros argentinos y del diseñador aeronáutico alemán Kurt Tank, uno de los especialistas más reconocidos de su época, quien había trabajado en la industria alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Su llegada a la Argentina permitió incorporar conocimientos avanzados, pero el desarrollo no fue simplemente una copia extranjera: el equipo local debió adaptar diseños, materiales y procesos a las capacidades disponibles en el país.

    El resultado fue el Pulqui II, un caza de ala en flecha con motor a reacción que realizó su primer vuelo en 1951. Para comprender la magnitud del proyecto hay que recordar que en aquel momento eran pocos los países que tenían la capacidad técnica para construir aeronaves de esas características. Argentina no solamente compraba tecnología: intentaba crearla.

    El avión tenía prestaciones comparables con modelos que utilizaban algunas fuerzas aéreas de las grandes potencias. Su desarrollo implicaba mucho más que la fabricación de una máquina militar: requería metalurgia avanzada, ingeniería de precisión, formación de técnicos especializados y una red industrial capaz de sostener un proceso tecnológico complejo.

    El proyecto que quedó atrapado entre la política y el cambio de modelo

    Sin embargo, el Pulqui II nació en un momento histórico marcado por profundas disputas políticas. El proyecto formaba parte de una visión de desarrollo industrial que buscaba ampliar las capacidades del país, fortalecer sectores estratégicos y reducir la dependencia tecnológica externa. Esa concepción entró en crisis con el golpe de Estado de 1955 y el cambio de orientación política y económica que comenzó después.

    Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, muchos proyectos asociados al período anterior fueron revisados, frenados o directamente abandonados. El Pulqui II no escapó a esa lógica. Aunque continuaron algunos trabajos técnicos, la falta de financiamiento sostenido y de una decisión política clara hizo que el programa perdiera impulso.

    El problema no fue únicamente la interrupción de un avión específico. Lo que se debilitó fue una línea de desarrollo tecnológico que podía haber permitido consolidar una industria aeronáutica nacional con capacidad exportadora y de innovación permanente. El proyecto había generado conocimientos, especialistas y experiencia acumulada, pero esa construcción necesitaba continuidad para transformarse en una política de Estado.

    La historia del Pulqui II muestra una de las tensiones más profundas de la Argentina moderna: la dificultad para sostener en el tiempo proyectos estratégicos que requieren décadas de inversión, planificación y estabilidad institucional. La ciencia y la industria no producen resultados inmediatos; necesitan continuidad más allá de los cambios de gobierno.

    La memoria de un sueño industrial que todavía interpela

    Con el paso del tiempo, el Pulqui II quedó convertido en un símbolo contradictorio. Por un lado, representa una de las experiencias más ambiciosas de la ingeniería argentina y demuestra que existía capacidad para desarrollar tecnología de frontera. Por otro, también refleja una oportunidad perdida: la imposibilidad de transformar un proyecto exitoso en una industria consolidada.

    La Argentina tuvo momentos en los que logró construir capacidades tecnológicas de primer nivel. La experiencia aeronáutica de Córdoba, el desarrollo nuclear, la producción satelital y otros campos muestran que el país contó con científicos, técnicos e instituciones capaces de competir internacionalmente cuando existió una estrategia sostenida.

    El Pulqui II no debe ser recordado solamente como un avión que nunca llegó a producirse en serie. Su verdadera importancia está en la pregunta que deja abierta: qué podría haber ocurrido si un país latinoamericano hubiera mantenido durante décadas una política industrial y científica orientada a generar tecnología propia.

    Más de setenta años después de aquel primer vuelo, el Pulqui II continúa siendo una historia de ambición tecnológica, talento nacional y decisiones políticas. Un recordatorio de que la soberanía no se construye únicamente con recursos naturales, sino también con conocimiento, investigación y la capacidad de imaginar un futuro propio.

     

  • Jaldo y Sáenz mandan a votar en contra de la ley de tierras y peligra la sesión

     

    Los gobernadores

    Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz ordenaron a sus senadoras que voten en contra

    de la ley de tierras y el gobierno de Javier Milei pierde dos votos clave para la sesión del jueves, donde el oficialismo se arriesga a una votación muy pareja y hasta hay dudas sobre el quórum.

    El gobernador de Tucumán anunció esta mañana que la senadora Beatriz Ávila, del monobloque Independencia, votará en contra del capítulo que habilita la extranjerización de tierras.

    Ávila era uno de los 35 votos seguros que Patricia Bullrich contaba a favor.

    «He conversado con las dos senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza y he visto que las dos se están oponiendo a la aprobación de la ley. Y son personas que no cambian de posición», declaró Jaldo. Mendoza integra el bloque de peronistas rebeldes Convicción Federal, que ya había expresado su rechazo al capítulo.

    «Lo que yo sé hasta acá es que estaban decididas a no acompañar ese proyecto de extranjerización de las tierras argentinas. Yo lo que creo que la gente puede venir a invertir, lo que no se puede venir a apropiar de nuestras tierras», agregó Jaldo, en un mensaje más que claro a sus senadoras. «Yo creo que de ninguna manera tenemos que entregar un metro cuadrado de tierra argentina a los extranjeros», insistió.

    Beatriz Ávila

    El anuncio de Jaldo causó un cimbronazo en el bloque oficialista porque los números están muy finos. De hecho, Bullrich ya avisó que no permitirá que la camporista Anabel Fernández Sagasti vote por zoom, más allá de la «autorización» de Victoria Villarruel para que se defina el recinto.

    Pero las malas noticias para el gobierno no se terminan. Fuentes cercanas a la senadora salteña Flavia Royón, que responde a Sáenz, confirmaron a LPO que votará en contra de ese capítulo que ha generado un fuerte rechazo popular. Royón era otro de los votos que Patricia contaba a favor.

    Noticia en desarrollo