Sociedad

  • ¿Sueña Milei con hijos humanos?

     

    Le pregunté a mi agente de Gemini: ¿Sueña Javier Milei con hijos humanos? Me contestó a la supervelocidad artificial con la información disponible: “En términos de descendencia humana, el presidente no tiene hijos y ha expresado públicamente en diversas entrevistas que no forma parte de sus proyectos ni prioridades vitales, posicionando a sus perros como su principal núcleo de afecto familiar”.

    Respeto su decisión y hasta puedo llegar a empatizar si ha tenido problemas de fertilidad o no ha encontrado cómplices para la misión de la reproducción. La calle está dura en asuntos del corazón y el desencuentro gobierna en la era de la hiperconexión. Pero mientras para algunas personas se trata de una elección individual, en Argentina hay un fenómeno social que atender: más de la mitad de la población joven no logra concretar el tamaño de familia ideal por limitaciones materiales.  Sueñan los argentinos y las argentinas con hijos humanos que no pueden tener.  

    Esta afirmación se desprende de la primera Encuesta de Intenciones Reproductivas desarrollada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) junto a Voices!. “Deseos reproductivos en encrucijada” titularon este informe que es revelador. Aporta evidencias, datos y respuestas al tema epocal recurrente, aquí y en el mundo: la baja de la tasa de natalidad. 

    “La maternidad será deseada o no será”, se dijo por aquí y por allá en el ciclo efervescente de 2018 y 2020, que brilla lejano y nostálgico en la opacidad del presente. Parece que con el deseo no alcanza, la maternidad y la paternidad no están siendo aún con deseo. Existen brechas a la hora de desear. 

    Más de la mitad de la población joven no logra concretar el tamaño de familia ideal por limitaciones materiales. Sueñan con hijos que no pueden tener.  

    Hoy, cuatro de cada diez jóvenes no pueden dejar la casa familiar, emanciparse: no pueden tener desde un rincón de intimidad para el sexo casual hasta construir un proyecto de vida propio. Cuatro de cada diez criaturas tuvo problemas para tener acceso a ropa o calzado. Cada vez más bebés nacen con sífilis congénita y con abstinencia. Y sí, cada vez nacen menos bebés. Una secuencia lógica. 

    Esto debería ser un tema de conversación pública y política: la búsqueda de la plenitud afectiva, los proyectos de expansión del amor de nuestra sociedad no pueden concretarse y eso es un problema para la vida democrática. Hannah Arendt ya lo advirtió en Los orígenes del totalitarismo: la soledad es mucho más que un sentimiento individual, es un problema político moderno que persiste. 

    Más allá del contexto actual, en nuestro país la baja de la tasa de natalidad se trata de un fenómeno transversal a todo el territorio nacional que es parte de la transición demográfica global de los últimos 70 años. Es necesario hablar más de esto desde una perspectiva de derechos humanos y también feminista.

    Si no ocupamos un lugar en la conversación sobre el tema, serán los voceros de la reacción conservadora quienes le subirán constantemente el volúmen hasta saturar e impedir la conversación. Seguirán diciendo en un tono que es catastrófico. Hablando de “invierno demográfico”, de “colapso” y hasta de fin de la humanidad. Y, en la búsqueda de explicaciones,  apuntando especialmente a las mujeres y al feminismo, las tecnologías y las políticas de derechos sexuales y (no) reproductivos.

    La natalidad cayó un 35% en la última década. La caída del embarazo adolescente explica gran parte del descenso, por la eficiencia de políticas públicas como el Plan ENIA.

    Sumado al histórico mandato de la maternidad, se ejerce una especie de presión moral, patriótica y hasta económica sobre nosotras y otra vez somos chivo expiatorio de una respuesta fácil a un fenómeno complejísimo y multicausal. Si hasta hace poco el feminismo fue chivo expiatorio del fracaso electoral del peronismo, ahora funciona como víctima propiciatoria del fracaso económico libertario. 

    Ponganse de acuerdo: si el mercado se regula solo, entonces ¿por qué el futuro del sistema previsional recae sobre las personas con capacidad de gestar? 

    «Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Hoy Argentina no llega a una tasa de natalidad que permita la reposición. La pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento», dijo este jueves el presidente en el Council of the Americas 2026. 

    Es llamativo que eligiera la secuencia “pasión por asesinar” apenas un día después de que la Fiscalía de Bolivia imputara formalmente al consultor argentino Fernando Cerimedo. El arquitecto de la narrativa del ecosistema digital libertario está acusado de tentativa de femicidio: se lo investiga como autor intelectual del intento de asesinato a su expareja, la abogada Nadia Beller, quien sobrevivió a la balacera estando embarazada.

    Si no conversamos sobre el tema, serán los voceros de la reacción conservadora quienes lo hagan, saturando con su tono catastrófico, hablando de “invierno demográfico”, “colapso”, «fin de la humanidad». Apuntando al feminismo y las tecnologías.

    Los dichos del presidente se desarman muy fácilmente poniendo hechos y datos en una línea del tiempo. La introducción de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo como explicación a la caída libre de los nacimientos es una falacia argumentativa. En Argentina, según las cifras del Ministerio de Salud de la Nación, la natalidad empieza su derrumbe a partir de 2014. El aborto es legal recién seis años después, en 2020. Es cierto: la cantidad de nacimientos cayó un 35% en la última década. Pero el 90% de esa caída se produjo antes de la interrupción voluntaria del embarazo. Además, si miramos el mundo, hay países en los que el aborto está prohibido o altamente restringido y la tasa de natalidad también baja: como Polonia, El Salvador o Nicaragua. 

    Más datos: también está en retracción, al menos en nuestro país, la cantidad de personas que buscan adoptar. En 2018 había 4.580 solicitantes para adopción. En algunos casos, se trataba de una familia monoparental (una sola mamá o un solo papá), y en la mayoría eran dos los solicitantes que, juntos, presentaban su legajo ante la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de la República Argentina (DNRUA). Para fines de 2023 esas inscripciones habían caído a menos de la mitad, según estadísticas de ese organismo oficial. Se registraron 1.732 familias solicitantes, lo cual se traduce en una caída del 62% en un período de 5 años. 

    La caída del embarazo adolescente explica una gran parte del descenso. Hay menos maternidades forzadas. A nivel nacional las políticas públicas que pusieron el foco en la información, el acceso a los anticonceptivos y la prevención de los embarazos no intencionales, como el Plan nacional de Erradicación del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, ENIA, en el que confluían los esfuerzos de salud y educación logró la reducción a la mitad de los embarazos adolescentes. Implementado por el gobierno de Mauricio Macri, continuó con la gestión de Alberto Fernández pero fue desmantelado cuando Javier Milei asumió la presidencia. Desde 2018, se registra el mayor descenso de la tasa de fecundidad en la adolescencia de los últimos 46 años. De acuerdo al último censo, el porcentaje de madres adolescentes -entre 15 y 19 años- tuvo una reducción muy pronunciada respecto de los resultados del censo anterior: pasó de 13,1% en 2010 a 6,4%. Esto es más jóvenes, tanto mujeres como varones, que pueden continuar con sus estudios y definir trayectorias laborales con mayor autonomía.

    La encuesta de UNFPA y Voices! llega a la conclusión que el deseo de tener hijos e hijas sigue vigente en la sociedad argentina, pero se enfrenta a una brecha entre aquello que se anhela y lo que efectivamente puede concretarse. El costo de crianza, la falta de ingresos estables y el acceso a la vivienda explican el 62% de las personas encuestadas que dijeron tener menos hijos e hijas de los deseados. Entonces no son los pañuelitos verdes.

    La Canasta de Crianza de la primera infancia, la niñez y la adolescencia, elaborada mensualmente por la Dirección Nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), es el parámetro oficial para dimensionar el costo integral de manutención y cuidado de la población de hasta 12 años inclusive. Para el período de julio de 2026, los valores oficiales de la canasta oscilaron entre los $545.683 y los $697.268 mensuales por hijo, situando el mayor nivel de gasto en el tramo de niñas y niños escolarizados de 6 a 12 años.

    Las organizaciones feministas llaman a un Acuerdo Nacional por los Cuidados. Puede sonar utópico, pero es un modo de proyectar el futuro.

    Hace algunas semanas la organización internacional Political Network for Values -Red Política por los Valores (PNFV) hizo distintas actividades en la Facultad de Derecho y en la legislatura con participación funcionarios nacionales y del gobierno porteño. Se trata del lobby para rechazar la Educación Sexual Integral  y el aborto legal.  A esto se suma la adhesión de la Argentina al Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, otra alianza internacional provida impulsada desde 2020 que niega el derecho a interrumpir un embarazo. 

    Mientras el ecosistema de la ultraderecha sigue siendo el ataque a consensos, acuerdos y conquistas, las organizaciones feministas por estos días hacen un llamamiento a un acuerdo nacional por los cuidados. Puede sonar demasiado utópico en este contexto. Pero más allá de las fantasías de la ciencia ficción capitalista de los tecnomillonarios, realmente el único movimiento político que está proyectando el futuro es el feminismo.  Hablar de cuidados hoy es hablar de cómo queremos vivir en los próximos años: criar y acompañar los bebés que ya existen, junto con el acelerado envejecimiento poblacional. Es hablar de tiempo libre, trabajo, salud y vida en comunidad. 

    Para sostener la vida hoy cada vez más familias deben resolver con su tiempo, trabajo y esfuerzo  necesidades que deberían formar parte de un sistema de protección social. Se destruyeron 48 de 50 políticas de cuidado en la era Milei. Aparecen rebusques que hasta monetizan el tiempo de cuidados como las cajeras online. Cuidar es más que nunca una responsabilidad privada en condiciones aún más frágiles, cuando debería ser una prioridad pública. 

    La baja de la tasa de natalidad tiene que ser una oportunidad para abrir múltiples conversaciones como esta desde un enfoque sensible y empático, especialmente con aquellas personas que quieren procrear pero no encuentran con quién, pero también con otras múltiples crisis que atraviesa la humanidad hoy, ambiental, desde las guerras en curso, la crisis educativa o la crisis de la soledad, que ya es considerada una epidemia silenciosa, la crisis de la presencialidad y la crisis del emparejamiento. 

    Queremos que sueñen los argentinos y argentinas con hijos humanos y que puedan verlos nacer antes de que la reproducción con seres digitales sea una realidad. 

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  • Juez baja su candidatura a gobernador y quiere ser jefe de campaña de Bornoroni

     

    La dinámica con la que se movían los engranajes dentro de la oposición cordobesa hace unos meses cambió, pasó a otra velocidad. No se detuvo, pero no es la misma mecánica que tenían en el primer semestre del año dentro del eje que conducen el diputado libertario Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez.

    Los acercamientos entre la Nación y el gobernador Martín Llaryora a partir de la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete incomodaron el vínculo y pausaron las fotos conjuntas de los referentes de Javier Milei en Córdoba. Por más que el esquema que lidera Bornoroni haga todos los esfuerzos posibles para calmar la ansiedad de sus socios y enfatizar que la relación entre la Rosada y El Panal es «sólo institucional»; en el juecismo no cayó bien que bajen ministros nacionales y destaquen a los funcionarios llaryoristas.

    La semana pasada ocurrió dos veces: Alejandra Monteoliva valoró a su par, Juan Pablo Quinteros -enemigo acérrimo de Juez-; y ‘Toto’ Caputo hizo lo propio con el ultra llaryorista que conduce la cartera de Economía en Córdoba, Guillermo Acosta. Ambos, blancos predilectos del juecismo.

    Dentro de ese contexto, y con el objetivo de tratar de sostener la coalición opositora, algunos se empiezan a apurar porque saben que Llaryora fijará la fecha de la elección provincial en la primera parte del 2027 y podría agarrar a la oposición todavía caminando. 

    «El peronismo cordobés no va a volver al PJ mientras siga colonizado por el kirchnerismo»

    Es el caso, de Juez que, como lo adelantó LPO el verano pasado había decidido enfriar su propia candidatura provincial con tal de derrotar al peronismo. Inercia que en las últimas semanas no vio con la misma intensidad; pero que, aún así, confía en que se pueda bloquear el objetivo de reelección de Llaryora.

    Por lo tanto, un repliegue con una candidatura a la intendencia de la capital cordobesa, como también lo contó este sitio sigue en pie; y ahora suma un ingrediente a la negociación con Bornoroni: convertirse en el jefe de la campaña provincial de la oposición. Un menú tentador detrás del que están otros.

    Aunque no es la única carta en la baraja para el segundo semestre de este 2026. La otra pasa por el armado de la lista de legisladores provinciales. Actualmente, los libertarios no tienen bancas en la Unicameral cordobesa, mientras que el Frente Cívico tiene un activo puñado de siete bancas; origen de duras críticas parlamentarias al cordobesismo.

    Fortalecer esto será un activo para Juez y puede ser un riesgo para Bornoroni. Por lo tanto, en la ecuación, es un condicionante dentro del acuerdo opositor.

    Lo otro que resta dilucidar es si el radical Rodrigo de Loredo entrará o no en el acuerdo. Y aunque hoy es bastante difícil, lo hace más complejo aún la serie de recorridas que Bornoroni viene haciendo por el interior provincial prometiendo la instalación de un candidato propio en todas las localidades. Un fantasma que espanta el acercamiento de intendentes radicales o que, por lo menos, los obliga a negociar bajo presión.

     

  • Todos me miran, me miran, me miran

     

    A lo largo y a lo ancho está disponible en librerías y también se puede descargar de manera gratuita acá. Compilado por Ernesto Meccia, escriben Gustavo Ariel Cabana, José Ignacio Larreche, Agustín Liarte Tiloca, Hernán Manzelli, Maximiliano Marentes,  Ernesto Meccia, Paolo Paris, Jorge Luis Peralta, Hugo H. Rabbia, Ana Laura Reches Peressotti, Manuel Riveiro, Alejandro D. Rojas, Matías Sbodio, Fabián Vera del Barco, Leandro Wolkovicz, Nicolás Zucco.

    Apuntes sociológicos para pensar la vida los gays en el interior

    Regresando a Buenos Aires desde Concordia (provincia de Entre Ríos), empecé a ensayar títulos y subtítulos. El subtítulo lo tuve claro desde el principio. En cambio, los títulos que iba imaginando los enviaba por whatsapp a colegas y amigos para saber cómo resonaban. Me gustan los títulos marketineros y los subtítulos analíticos. En ese intercambio, mientras el ómnibus avanzaba por la ruta 14, recibí un mensaje de la escritora Liliana Viola con una propuesta superadora: “A lo largo y a lo ancho”.

    Sin embargo, me sentía un panoptista medio grotesco, aunque con buenas intenciones. En realidad, me había hecho daño la pregunta de un amigo que, tal vez, malinterpreté:

    —O sea: ¿vos querés hacer una radiografía de los gays en Argentina?

    —No, yo busco algo más tranquilo. Me gustaría mostrar, hacer ver. Que la gente se imagine que es un dron y que, viendo su ciudad desde arriba, como si fuera un plano, me cuente cómo es la vida gay ahí, cómo es su vida, por donde se mueve.

    Otras veces me veía como un voluntarista ingenuo que trataría de acomodar en un volumen ladrillo tras ladrillo para armar el rompecabezas de una población a la que pertenezco y que sé, por cientos de experiencias propias y ajenas, que no se puede acomodar a nada. Habito un mundo plural, amable, lúdico, desordenado, imprevisible que difícilmente pueda asemejarse a un algo con forma, tamaño y peso específico. De ninguna manera quiero decir que el orden social no condicione la vida de los gays pero sí que los dedos de una mano me sobran si me pongo a pensar en otros segmentos sociales que estén tanto adentro como afuera del orden.

    Justamente es esa ubicuidad, sumada a la ubicuidad que impone el deseo perentorio de encontrar sexo con otros hombres, lo que no permitiría que la forma adquiera contornos

    estándares. Algunos colegas lograron aterrorizarme por el subtítulo: “Estudios sobre sociabilidad gay en Argentina”.

    —Vos estás cerrando sentidos. ¿Cómo vas a hacer con la gente que se autopercibe “marica”, “queer”, “trolo”, “puto”?

    —Mirá, yo puedo poner “gay” en general para hacer la convocatoria para las entrevistas y esperar a que la gente luego se desmarque de esa categoría si lo siente necesario. No creo que me dé resultados poniendo todo lo que me decís. Pienso que hasta puede llegar a ser contraproducente para que se acerque gente fuera de nuestros círculos de universidad y militancia.

    Fuera de esa cuestión pragmática, recuerdo que había visto un video en Youtube donde Oriana Junco manifestaba con un tono patriótico y corporativo que los “putos” somos todos de una sola “raza”, exhortando a bajar un cambio con las categorizaciones exhaustivas.

    Pensando el libro, también afronté un debate que, primero, fue interno. Yo quería referirme a las personas que dan vida a los capítulos como los gays del “interior” o de las “provincias”,

    sabiendo que en el contexto del habla argentino eso trae reminiscencias centralistas. Ensayé otras formas de nombrarlos y ninguna me convencía; me parecía que iba a terminar usando tecnicismos que les borrarían la cara.

    Un día, en casa, le pedí a un muchacho misionero que no se vaya. Quería compartirle un documental corto, que se llama “Marchar. La manifestación del interior”, de Verónica Eseberri (2014), que muestra la Marcha del Orgullo en la ciudad de Olavarría, provincia de Buenos Aires. Se ven muy pocas personas marchando en condiciones climáticas adversas y la directora va insertando testimonios. A Gastón le encantó y me dijo que el título estaba bueno porque “si vos sos del interior de una provincia, para marchar, primero tenés que hacer un viaje por tu interior”. Había nacido en Candelaria, una pequeña ciudad cercana a Posadas y se estaba refiriendo a la marcha que se hace allí. Él no se había animado a ir.

    El “interior” como espacio físico, pero también como “espacio biográfico” (Arfuch, 2002) se entrelazaban de un modo tal que no era posible separarlos. Entendí que tenía enfrente una persona que estaba tratando de poner en valor una travesía identitaria que era más osada y difícil para quienes viven en lugares pequeños. Sentados juntos frente al televisor, sentí como si me pidiese que no olvidara esa circunstancia. ¿Cómo podría, entonces, evocarla si quitaba la palabra “interior”? Hacerlo me parecía un sinsentido: pensaba que sentiría algo parecido si acaso escribiera una semblanza biográfica de Marx y cada vez que alejara mi vista de la pantalla buscando inspiración, lo recordara sin barba. Más adelante, el recuerdo de Gastón hizo que decida: usaría las expresiones gays del “interior” o de “las provincias”, aunque tampoco abusaría de ellas.

    (…)

    En agosto 2014 me contactó Florencia Magnaterra 2 , una integrante de “Colectiva por la Diversidad de Olavarría”. Quería que viajara a cerrar la XXIII Muestra del Libro con una charla sobre la salida del armario de familiares de personas LGTBIQ+.

    Me contó un poco de su historia intensa. Oriunda de Olavarría, había vivido unos cuantos años en Buenos Aires, donde estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires e hizo un proceso de exploración personal e involucramiento en el mundo lesbiano. De regreso a Olavarría sintió un impulso irrefrenable para activar la visibilización de lesbianas, gays y trans. Primero fundó “Olavarrara” y luego la “Colectiva”, organización que gestó la primera Marcha del Orgullo en la ciudad y la región del centro de la Provincia de Buenos Aires, en 2009.

    En Olavarría había 111.700 habitantes en 2010. No era cualquier ciudad para mí, tenía rasgos inquietantes. Había crecido a la sombra de la cementera Loma Negra de la familia Fortabat y también la registraba por la amplia actividad que habían cumplido las fuerzas represivas durante la última dictadura militar. Como si fuera poco, Florencia me invitaba a conversar de la salida del armario de los familiares que vivían en ese medio urbano, no de los propios disidentes. Me parecía una convocatoria audaz: ¿cuántas madres? ¿cuántos padres irían a escucharme?

    Mientras escuchaba a Florencia era imposible no reconocerme, aunque nuestras historias fueran en algunos puntos contrastantes: como ella yo me había mudado a la ciudad de Buenos Aires (aunque nunca regresé a mi comarca); General Las Heras es mucho más chica que Olavarría (cerca de 15.000 habitantes en 2010) pero la cantidad de detenidos-desaparecidos en relación con su población también es alta. Por último, cuando conocí a Lía (la mamá de Florencia que marchó junto a ella) no pude sino recordar el pesar con que mis padres sobrellevaban el hecho de tener un hijo gay notoriamente amanerado en ese pueblo con miradas de cejas altas y lenguas largas. Tengo memoria: cuando en la calle nos encontrábamos con alguien y se daba la conversación, papá miraba a la otra persona atento menos a lo que decía y más a la forma en que me miraba a mí.

    Partí para Olavarría al mediodía en un colectivo de larga distancia de cuarta categoría. Sentí una pena enorme por no poder haberlo hecho en tren. Creo que había pasado por la estación de Olavarría cuando tuve que trasladarme a Punta Alta, en 1986, para hacer el nefasto Servicio Militar Obligatorio. Llovía torrencialmente a medida que nos acercábamos al destino. Adentro del colectivo la humedad era insoportable, había olor a pis. La última parada fue en la terminalde Azul. Llegamos. Divisé a Florencia en la plataforma, me llevó al hotel.

    Más que un hotel parecía una casa grande con un primer piso, en cuya planta baja habría funcionado algún comercio. Entré a una habitación modesta y despojada, preparada como para un monje, limpia, y con aspecto a viejo, con un mínimo mobiliario y un pequeño velador. Por suerte daba a la calle. Lo recuerdo perfectamente: ni bien subí la cortina de madera encontré una imagen que me sorprendió, aunque al principio no sabía por qué: el pequeño hotel estaba en una avenida que era muy ancha, enfrente se veían edificaciones antiguas de la misma altura; las veredas, bañadas por la tempestad que no terminaba, estaban como impecables y podían verse, entre largos intervalos de distancia, árboles pequeños que primero me parecieron escuálidos. Me quedé viendo el panorama como embobado. Pensaba en quienes podrían jugar a las escondidas en esa avenida ancha y despojada, expuesta, desnuda, podría decir, con esos arbolitos esqueléticos que no alcanzaban a tapar ni a un perrito.

    Tenía hambre. Pregunté en la planta baja por un restaurante y, amablemente, si me prestaban un paraguas. Me dijeron que no.

    A la mañana siguiente la lluvia había cesado, hacía mucho frío. En la ducha había un sobrecito de champú de marca desconocida con letras estilo cursiva y bajé a la recepción a pedir uno extra. La señora que había traído el café con leche me dijo que no, que tenía que esperar a la mucama, que no había llegado. Pregunté si había un maxikiosco cerca. Me dijeron que sí. Salí (mañana helada) y cuando llegué a la esquina tuve una sensación parecida a la de la noche: di a una calle ancha de aspecto pelado que enseguida atribuí a la ausencia de árboles; miraba hacia el horizonte y encontraba la misma apariencia despojada. Parecía como si en esa ciudad todo estuviera para ser visto; no lograba imaginar recovecos, alguna sinuosidad.

    Florencia pasó a buscarme en auto.

    —Acá te sentís sobre expuesta. (…). Sí, es así: hay pocos árboles. (…) Con el tiempo lo manejás pero es agobiante. A veces, los fines de semana me iba a Azul o a Tandil para descansar. (…). Acá es como que te dan ganas de descansar del registro permanente de todo.

    Empezó a hablar de la Marcha. Le pedí si podíamos hacer el recorrido de la manifestación con el coche. Accedió con entusiasmo. Sentí que tocaba el cielo con las manos porque, sin

    planificación mediante, tendríamos una gran conversación mientras dábamos un gran paseo; estaba por hacer, como decía el antropólogo James Spradley (1979), una entrevista “grand tour”. Fue uno de los momentos más lindos de aquel viaje.

    Concentraban en Brown y Colón, luego caminaban por Brown hasta Dorrego, y después tomaban por Rivadavia (la arteria principal de la ciudad) y llegaban al centro, donde se detenían en la plaza central con la bandera en alto frente al Municipio. Hay un documental del que hablé más arriba: “Marchar, la manifestación del interior” de Verónica Eseberri (2014), que muestra a no más de 25 personas marchando. Sobre el final se desata un chaparróny el grupo se refugia en el Cine Teatro Municipal donde leen documentos de programática política.

    —Qué mala suerte, cómo les arruinó la lluvia la Marcha.

    —No, al contrario: fue increíble. (…). Vos sabés que mientras organizábamos la primera Marcha se corrió el rumor de que en Tandil estaban organizando una contramarcha.

    Dimos la charla sobre la salida del armario de los familiares de los disidentes sexuales en la Muestra del Libro. El salón estaba lleno, aunque, a diferencia de lo que me había sucedido en tantas charlas que venía dando, prácticamente nadie se acercó cuando terminamos.

    Regresé de Olavarría prometiéndome volver. El micro salió cerca de la medianoche. Compré bebida. Sabía que debería encarar el apuro por el razonamiento sociológico que, a no dudar, me asaltaría durante el trayecto. Era evidente que me perturbaba la configuración del espacio que había visto. Ensayé unas cuantas conjeturas mecánicas, que hubieran decepcionado a Michel Foucault, del tipo: esa ciudad se parecía a un panóptico perfecto, su trazado era una cuadrícula, la falta de árboles colaboraba para que la vigilancia fuera más eficaz, así lo habrían dispuesto los Fortabat, cuánto obstáculos, entonces, para la vida de los gays, pobrecitos, qué extraño que Florencia haya decidido regresar y muchos espasmos más, que se alineaban en mi pensamiento espontáneo, entre lastimoso y victimista. Para colmo, la terminal de ómnibus estaba al lado de la vieja estación de ferrocarril y escuché el silbatazo de un tren, que no imaginé llegando sino partiendo. Era evidente que la imagen de la huida del panóptico comunitario era para mí el desenlace sociológico por antonomasia, como en unos cuantos relatos literarios argentinos que había leído cuando era joven.

    Tiempo después empecé a arrepentirme y a sentir que era un poco injusto: ¿cómo podían justificarse mis representaciones victimistas si me habían invitado, justamente, a hablar de orgullo LGTBIQ+ en un evento oficial y si, además, por esas calles que me parecían tenebrosas pasaba la Marcha del Orgullo? Por ahí, los relatos literarios que había devorado ya no eran adecuados para pensar los desenlaces actuales de los disidentes que viven en ciudades como Olavarría; ahora tendrían más recursos para no anhelar el desplazamiento residencial: ¿no había interactuado, acaso, con gente que no había emigrado y que estaba poniendo el cuerpo para que eso no suceda?

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  • El abogado de Nadia Beller reveló que en el teléfono de Cerimedo había un mensaje pidiendo «eliminarla»

     

    El abogado del abogado de Nadia Beller, la ex novia de Fernando Cerimedo baleada por un par de sicarios en Bolivia, dijo que en el teléfono del ex asesor de Javier Milei había mensajes que lo incriminan directamente como el autor intelectual del atentado.

    «En el teléfono de Cerimedo decía que había que eliminar a Nadia», dijo Jerjes Justiniano, el defensor de la víctima.

    Justiniano dijo que esa información se extrajo durante el peritaje del teléfono de Cerimedo, que este jueves rompió en llanto cuando fue a declarar al Palacio de Justicia de La Paz.

    «En la pericia del teléfono se constata una comunicación con alguien a través de una modalidad muy interesante que es a través de notas de mensaje, donde a través de esta nota le habría enviado a alguien en la cual dice: «Nadia ha llegado muy lejos, ella» dice, «la amiga de…» no me recuerdo el nombre, «sí, Nadia», le dice. «Yo creo que hay que buscar la forma de eliminarla, ¿conocés a alguien?», dijo el abogado de Beller a TN.

    En la pericia del teléfono se constata una comunicación con alguien a través de una modalidad muy interesante, que es a través de notas de mensaje, donde a través de esta nota le habría enviado a alguien en la cual dice: «Nadia ha llegado muy lejos, ella» dice, «la amiga de…» no me recuerdo el nombre, «sí, Nadia», le dice. «Yo creo que hay que buscar la forma de eliminarla, ¿conocés a alguien?»

    «Eso está en el teléfono de Cerimedo, está en la pericia que se ha realizado por parte de la Policía», dijo el abogado. «Es parte de los elementos probatorios que tiene el Ministerio Público y por eso es que el Ministerio Público llega a la conclusión de que en este momento no se necesita una prueba plena, se necesitan indicios y que prácticamente demuestran la participación de él», dijo Justiniano.

    «Y luego hay una serie de mensajes entre Nadia y Cerimedo en la cual Nadia, obviamente producto de una relación sentimental, producto de su embarazo, donde eso lo iba a complicar mucho a Cerimedo con el tema de su esposa, de sus hijos», dijo el abogado.

     

  • Advierten que la crisis de los endeudados puede ser el detonante de un estallido social

     

    La centrales obreras, movimientos sociales y agrupaciones de endeudados realizaron este jueves una multitudinaria marcha al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento familiar para cubrir el pago de servicios y alimentos.

    Los manifestantes acusaron con una preocupación central la precarización del endeudamiento, que registra un acelerado traspaso de los bancos a las billeteras virtuales como Mercado Pago, que impone tasas de interés siderales y que son acusadas de «usureras» por algunas entidades de defensa del consumidor.

    La CGT y las dos CTA alertaron una morosidad récord y le exigieron al gobierno de Javier Milei un plan para refinanciar deudas, regulación de las tasas de interés y un programa enfocado en aliviar el peso del endeudamiento en las pymes.

    «No hay que descartar que sea el alto nivel de endeudamiento el que se termine convirtiendo en el desencadenante de un estallido social en el país. La situación que atraviesan millones de hogares en Argentina es dramática», alertó el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, que reclamó que el Gobierno ponga «límites a la usura».

    Según datos del Banco Central, más de 20 millones de personas están endeudadas. En el caso de la morosidad con billeteras virtuales, un informe del CEPA reveló que saltó de 7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026.

    El préstamo fue una forma de parar la situación social. Ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia.

    «La marcha al Gobierno no le interesa porque son perversos, creo que hasta disfrutan de ver al pueblo sufrir», dijo a LPO Osvaldo Bassano, director de la Asociación de Defensa de Usuarios y Consumidores (Adduc), que alertó que sobre un estallido social de no haber respuestas al reclamo de los endeudados.

    «Tenés al Ejecutivo que dice que no hay ningún problema, al Legislativo que tiene un montón de proyectos bloqueados y al Poder Judicial que no resuelve a favor de los consumidores. ¿Cómo terminan resolviendo los pueblos cuando no tienen canalizada la solución? Esto termina en la calle, con violencia y con un desquicio social. Este es el problema serio que tenemos hoy», sostuvo Bassano.

    Y agregó: «El préstamo fue una forma de parar la situación social, ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia».

    Llaman a un boicot contra Mercado Pago por las tasas de sus préstamos: «Galperin usurero»

    El dirigente de Adduc advirtió que las altas tasas de Mercado Pago no están siendo reguladas por el Banco Central, por lo que el Estado está siendo cómplice de intereses «usurarios». «No hay que descartar que en un futuro algún funcionario termine siendo solidariamente responsable por los daños que hubiese causado», dijo.

    Por su parte, el titular de la Asociación Civil de Usuarios Bancarios (Acuba), Gerónimo Rossi, también puso de relieve el peso del endeudamiento con billeteras virtuales que en la entidad denominan como «prestamistas virtuales».

    «Le asignan nombres comerciales como ‘billeteras virtuales’ o ‘proveedores de pago’ y en realidad son los canales que usan para llegar a la gente para darles préstamos a un solo click, prestamos de urgencia que la gente toma y no repara en el costo que termina pagando en tasas de interés respecto de los préstamos», dijo Rossi a LPO.

    Para el dirigente de Acuba ese mecanismo, a diferencia del tradicional préstamo que se toma en una sede física, «está viciando la voluntad, porque un consumidor que está urgido, encuentra un salvavidas de plomo en su celular, con un scoring dudoso».

     Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor 

    Ahí, Rossi hizo foco en la responsabilidad de quien presta: «¿Quién fue el que valorizó o tuvo en cuenta las capacidades crediticias de esas personas? No sabemos si es algún algoritmo, si tiene una base sustentable. Acá hay una proliferación de créditos masivos de fácil acceso sin ningún control».

    Al advertir que «la gente está endeudándose para consumos de gastos corrientes», el titular de Usuarios Bancarios dijo que la principal causa del sobreendeudamiento es «el atraso de los ingresos familiares frente a la enorme cantidad de aumentos de precios que hubo sin control».

    Con fuertes críticas a Galperin, Kicillof comparó el endeudamiento familiar con la crisis subprime

    Frente a eso, detalló que hay bancos que ya empezaron a dar refinanciaciones a sus clientes «con tasas considerablemente más bajas que las de una tarjeta de crédito o un préstamo personal».

    «Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor. Si los bancos están ofreciendo refinanciaciones a tasas más bajas, quiere decir que se puede», agregó.

    En tanto, el ex diputado y actual titular de la Asociación de Usuarios y Consumidores, Ricardo Vago habló de «la problemática de la instantaneidad del teléfono». «Hay poco trabajo, endeudamiento, apuestas online. El teléfono es mágico en el sentido es que es un instante», dijo a LPO.

    En la entidad presidida por Vago vienen trabajando en proyectos que, además de regular las tasas y las fintech, buscan dotar de mayor peso a las asociaciones de consumidores a la hora de «intimar a la empresa cobradora a trasparentar sus números de interés para que el deudor conozca cómo inflan los números y permita una discusión en igualdad».

    Por esta situación, varias organizaciones de defensa de usuarios y consumidores se reunirán este viernes en el Congreso con el diputado Esteban Paulón. 

     

  • La CGT encabezó una movilización de endeudados al Ministerio de Economía

     

    La centrales obreras, movimientos sociales y agrupaciones de endeudados realizaron este jueves una multitudinaria marcha al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento familiar para cubrir el pago de servicios y alimentos.

    Los manifestantes acusaron con una preocupación central la precarización del endeudamiento, que registra un acelerado traspaso de los bancos a las billeteras virtuales como Mercado Pago, que impone tasas de interés siderales y que son acusadas de «usureras» por algunas entidades de defensa del consumidor.

    La CGT y las dos CTA alertaron una morosidad récord y le exigieron al gobierno de Javier Milei un plan para refinanciar deudas, regulación de las tasas de interés y un programa enfocado en aliviar el peso del endeudamiento en las pymes.

    «No hay que descartar que sea el alto nivel de endeudamiento el que se termine convirtiendo en el desencadenante de un estallido social en el país. La situación que atraviesan millones de hogares en Argentina es dramática», alertó el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, que reclamó que el Gobierno ponga «límites a la usura».

    Según datos del Banco Central, más de 20 millones de personas están endeudadas. En el caso de la morosidad con billeteras virtuales, un informe del CEPA reveló que saltó de 7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026.

    El préstamo fue una forma de parar la situación social. Ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia.

    «La marcha al Gobierno no le interesa porque son perversos, creo que hasta disfrutan de ver al pueblo sufrir», dijo a LPO Osvaldo Bassano, director de la Asociación de Defensa de Usuarios y Consumidores (Adduc), que alertó que sobre un estallido social de no haber respuestas al reclamo de los endeudados.

    «Tenés al Ejecutivo que dice que no hay ningún problema, al Legislativo que tiene un montón de proyectos bloqueados y al Poder Judicial que no resuelve a favor de los consumidores. ¿Cómo terminan resolviendo los pueblos cuando no tienen canalizada la solución? Esto termina en la calle, con violencia y con un desquicio social. Este es el problema serio que tenemos hoy», sostuvo Bassano.

    Y agregó: «El préstamo fue una forma de parar la situación social, ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia».

    Llaman a un boicot contra Mercado Pago por las tasas de sus préstamos: «Galperin usurero»

    El dirigente de Adduc advirtió que las altas tasas de Mercado Pago no están siendo reguladas por el Banco Central, por lo que el Estado está siendo cómplice de intereses «usurarios». «No hay que descartar que en un futuro algún funcionario termine siendo solidariamente responsable por los daños que hubiese causado», dijo.

    Por su parte, el titular de la Asociación Civil de Usuarios Bancarios (Acuba), Gerónimo Rossi, también puso de relieve el peso del endeudamiento con billeteras virtuales que en la entidad denominan como «prestamistas virtuales».

    «Le asignan nombres comerciales como ‘billeteras virtuales’ o ‘proveedores de pago’ y en realidad son los canales que usan para llegar a la gente para darles préstamos a un solo click, prestamos de urgencia que la gente toma y no repara en el costo que termina pagando en tasas de interés respecto de los préstamos», dijo Rossi a LPO.

    Para el dirigente de Acuba ese mecanismo, a diferencia del tradicional préstamo que se toma en una sede física, «está viciando la voluntad, porque un consumidor que está urgido, encuentra un salvavidas de plomo en su celular, con un scoring dudoso».

     Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor 

    Ahí, Rossi hizo foco en la responsabilidad de quien presta: «¿Quién fue el que valorizó o tuvo en cuenta las capacidades crediticias de esas personas? No sabemos si es algún algoritmo, si tiene una base sustentable. Acá hay una proliferación de créditos masivos de fácil acceso sin ningún control».

    Al advertir que «la gente está endeudándose para consumos de gastos corrientes», el titular de Usuarios Bancarios dijo que la principal causa del sobreendeudamiento es «el atraso de los ingresos familiares frente a la enorme cantidad de aumentos de precios que hubo sin control».

    Con fuertes críticas a Galperin, Kicillof comparó el endeudamiento familiar con la crisis subprime

    Frente a eso, detalló que hay bancos que ya empezaron a dar refinanciaciones a sus clientes «con tasas considerablemente más bajas que las de una tarjeta de crédito o un préstamo personal».

    «Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor. Si los bancos están ofreciendo refinanciaciones a tasas más bajas, quiere decir que se puede», agregó.

    En tanto, el ex diputado y actual titular de la Asociación de Usuarios y Consumidores, Ricardo Vago habló de «la problemática de la instantaneidad del teléfono». «Hay poco trabajo, endeudamiento, apuestas online. El teléfono es mágico en el sentido es que es un instante», dijo a LPO.

    En la entidad presidida por Vago vienen trabajando en proyectos que, además de regular las tasas y las fintech, buscan dotar de mayor peso a las asociaciones de consumidores a la hora de «intimar a la empresa cobradora a trasparentar sus números de interés para que el deudor conozca cómo inflan los números y permita una discusión en igualdad».

    Por esta situación, varias organizaciones de defensa de usuarios y consumidores se reunirán este viernes en el Congreso con el diputado Esteban Paulón.