La caída de la recaudación lleva nueve meses consecutivos, una curva negativa sólo comparable con la pandemia y que pone en crisis a las provincias. Es que en el primer cuatrimestre del año el total de los recursos tributarios alcanzó los 68 billones y sólo el 32% fue coparticipado a las provincias. Esto supone un 21,8 billones.
Así lo destaca un informe elaborado por el diputado Guillermo Michel difundido en las redes. Allí destaca que una de las principales causas de la baja en la recaudación es el impacto en la baja de la actividad económica.
La caída de la recaudación del total de los recursos tributarios de las provincias en términos reales fue del 5,6% en el primer cuatrimestre, lo que implicó una baja de los recursos coparticipados de 1.284.372 millones (esto es casi 1,3 billones de pesos).
Sólo en el mes de enero se distribuyeron a las provincias 1.081.920 millones menos a las provincias. En febrero, la caída fue de 983.912 millones. En marzo hubo un saldo negativo de 1.075.492 y en marzo la caída fue de 1.219.038.
Lo cuatro meses suman una caída de 4.360.369, lo que en términos nominales supone un 25%. Sin embargo, en términos reales -neteado el efecto de la inflación- ese ajuste fue del 5,6% en términos negativos. Es decir una caída de recursos de 1.284.374 millones.
Patricia Bullrich apuró a Juan Bautista Mahiques este jueves porque los senadores aliados se negaron a firmar los pliegos de los jueces remitidos por la Casa Rosada, hasta que se complete la lista con los candidatos que pidieron los gobernadores.
En efecto, la mayoría de los candidatos enviados a la comisión de Acuerdos del Senado para defender su postulación en audiencias públicas pertenecen a la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires. Por eso, la intensidad de la jefa de bloque libertario chocó contra los brazos caídos de los legisladores de jurisdicciones como Santa Fe, Corrientes, Salta y Misiones.
La rebelión está encabezada por el correntino Carlos «Camau» Espínola, el misionero Martín Göerling Lara y el bonaerense Maximiliano Abad pero también se suman legisladores como la salteña Flavia Royón y la santafecina Carolina Losada. En ese grupo nomás, hay representantes del PRO, la UCR y peronistas disidentes.
Ese conato de resistencia dejó al oficialismo sin la chance de votar los pliegos de los 47 postulantes que desfilaron por las audiencias. «Yo no firmo nada», le habrían escuchado decir a Göerling Lara, quien sucedió en la banca al histórico Humberto Schiavoni, mientras que Abad se levantó antes que termine la reunión de comisión sin estampar su nombre para respaldo de ningún candidato.
El oficialismo necesita 9 firmas para dictaminar los despachos de cada juez en la comisión y, luego, 37 votos para aprobar los pliegos en el recinto. Como LLA cuenta con 21 miembros en la Cámara Alta, ese requisito obliga a Bullrich a conseguir el apoyo de otros 16: el radicalismo tiene 10, Camau articula con Alejandra Vigo y la propia Royón y Carolina Moisés lidera el trío que completan la tucumana Sandra Mendoza, que responde a Osvaldo Jaldo, y el catamarqueño Guillermo Andrada, hombre de Raúl Jalil.
La comisión de Acuerdos tiene al riojano Juan Carlos Pagotto en la presidencia y ni siquiera está integrada por senadores del interbloque de José Mayans, que todavía analiza la posibilidad de ir a la Justicia para denunciar el despojo que le aplicó Bullrich, cuando le dejó solo tres lugares aunque le corresponden seis por proporcionalidad. Sin embargo, ninguno de los pliegos había cosechado las firmas necesarias al cierre de esta nota.
Camau Espínola y Juan Carlos Pagotto.
LPO informó que Mahiques se esmeró por cumplir con el trámite de los pliegos de jueces que favorezcan al presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, y su tesorero, Pablo Toviggino, pero no habría prestado la misma atención a las causas judiciales que preocupan a Karina Milei y Manuel Adorni. Para colmo, el único pliego que ya está en condiciones de ser tratado en recinto es el de Carlos «Coco» Mahiques, padre del ministro de Justicia.
La prórroga del camarista de la Casación fue enviada por Javier Milei antes que el ex procurador porteño relevara a Mariano Cúneo Libarona en el ministerio. La vicepresidenta Victoria Villarruel y Bullrich evaluaban este miércoles incorporar ese expediente al temario de la próxima sesión, que podría convocarse para el jueves, en una reunión con aliados.
Yo no firmo nada.
Justo para ese día, Mahiques se habría comprometido con Bullrich a mandar los pliegos que faltan, que son los que demandan los gobernadores. El problema es que, por reglamento, los dictámenes de las comisiones del Senado solo pueden abordarse en sesión una vez transcurridos siete días desde su firma.
Si el gobierno cursa los pliegos el jueves 14, las audiencias serían recién la semana siguiente y debería acelerarse el cronograma para que al cabo de ese trámite todavía quede margen para una sesión antes que comience el mundial. Una vez que comience el certamen deportivo más importante del planeta para los argentinos será difícil que los senadores se reúnan en el Congreso y, según fuentes judiciales, será mucho más complicado negociar pliegos después de ese campeonato. «Arranca la campaña electoral», alertan.
Matías Tabar, el contratista que remodeló la casa de Manuel Adorni en el country de Exaltación De la Cruz cuestionó a Javier Milei quien lo había tildado de «militante kirchnerista» y «mentiroso» durante una entrevista.
El empresario publicó un mensaje en las redes en el que expresó su tristeza por las palabras del Presidente y dijo que apostó «a un país distinto cada vez que tuve la oportunidad». Además blanqueó que votó al PRO en 2015 y a La Libertad Avanza en 2023.
Se sabe que Tabar militó en un partido vecinalista y que proveyó al municipio de Exaltación de la Cruz de resmas de papel y cámaras de seguridad. Además, es deportista y participa de carreras de resistencia o triatlón.
Milei negó que las costosas refacciones en su casa hayan sido ostentosas: «Los periodistas hablaron de una cascada y se vio que eran dos cañitos de agua. La mentira es más que evidente», planteó.
Anoche, Milei cargó contra el contratista durante una entrevista con LN+ en la que volvió a defender a Adorni. El Presidente buscó desacreditar la declaración que había hecho Tabar ante la Justicia.
«Le dan entidad a un mentiroso que además es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario», dijo Milei.
Tristeza, Angustia, dolor en el corazon, escuchar al Presidente de la nacion @JMilei@KarinaMileiOk cuando aposte por un pais distinto cada vez que tuve oportunidad, con @mauriciomacri y con @LLibertadAvanza, catalogarme de militante K y de Prontuario dudoso. VIVA LA PATRIA!
Esta semana, Tabar se presentó ante la Justicia para declarar en el marco de la causa en la que se investiga a Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. En su declaración ante el fiscal Pollicita el contratista comprometió la situación de Adorni. Dijo que el jefe de Gabinete le pagó 245.000 dólares en efectivo por refacciones en su casa.
Además, dijo que las obras demandaron 10 meses y que fueron presupuestadas inicialmente en 95.000 dólares, pero que el agregado de extras multiplicó el valor final.
Donald Trump y Lula tuvieron una reunión de más de tres horas en el Salón Oval que confirma la buena sintonía entre ambos. Si bien el encuentro se produce en medio de las tensiones por los aranceles y la intención del bolsonarismo de lograr apoyo electoral del trumpismo, en la comitiva brasileña fueron optimistas.
«Hablaron de todo y priorizaron preservar la excelente relación», dijo con un halo de misterio un integrante del equipo que acompaña el presidente pero que sugiere que la Casa Blanca no quiere intervenir en las elecciones.
En relación a los aranceles, detallaron que «es un poco más complicado porque hay que abordar elementos técnicos. De todas formas, hay predisposición».
Otro de los puntos abordados fueron investigaciones sobre el sistema de pagos Pix que Estados Unidos busca interceder en favor de las empresas norteamericanas y la disputa por minerales estratégicos como las tierras raras en el que, como adelantó LPO, Washington tiene un acuerdo avanzado con Brasil.
Folha de San Pablo publicó que la reunión fue planteada como una «reunión de trabajo» de perfil bajo y no como una visita de Estado formal. La Casa Blanca mantuvo una preparación discreta y hasta último momento hubo incertidumbre sobre el formato protocolar del encuentro.
Hablaron de todo y priorizaron preservar la excelente relación», dijo con un halo de misterio un integrante del equipo que acompaña el presidente pero que sugiere que la Casa Blanca no quiere intervenir en las elecciones
Trump luego calificó a Lula como «muy dinámico» y aseguró que hablaron sobre comercio, aranceles y otros asuntos clave, adelantando que habrá nuevas reuniones entre representantes de ambos países en los próximos meses para profundizar las negociaciones.
El presidente de EEUU posteó: «Acabo de concluir mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el muy dinámico Presidente de Brasil. Discutimos muchos temas, incluido el Comercio y, específicamente, los Aranceles».
Acabo de concluir mi reunión con Luiz Inácio Lula da Silva, el muy dinámico Presidente de Brasil. Discutimos muchos temas, incluido el Comercio y, específicamente, los Aranceles
La reunión transcurrió muy bien. Nuestros Representantes están programados para reunirse y discutir ciertos elementos clave. Se programarán reuniones adicionales en los próximos meses, según sea necesario», culminó.
Lula dio una conferencia de prensa al finalizar al reunión y dijo que «la relación con Trump es sincera» y pidió que «Estados Unidos vuelva a ver a Brasil como un socio». «Fue un amor a primera vista y tiene que seguir así», bromeó.
El líder brasileño descartó que el magnate quiera intervenir en las elecciones y reclamó con énfasis la importancia que Brasil pueda incorporarse como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La situación judicial de Manuel Adorni es cada vez más delicada. Ahora salieron a la luz unos chats del jefe de Gabinete intentando hablar con el contratista Matías Tabar antes de su declaración testimonial, en la que reveló que Adorni le pagó 245 mil dólares en cash por remodelaciones en su casa del country Indio Cuá.
El diálogo entre Adorni y Tabar fue revelado por los periodistas Nicolás Wiñazky y Santiago Fioriti en A24, aunque ya el día de la declaración testimonial del contratista había trascendido que le contó al fiscal Pollicita sobre el intento del jefe de Gabinete por contactarlo.
«Che tenía que hablar con vos por el tema de la declaración», le habría escrito Adorni el viernes pasado, tres días antes de la declaración. «Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado», agrega el vocero. «Que me llamen», responde Tabar.
Posteriormente, Adorni lo habría llamado telefónicamente y más tarde volvió a escribirle.
«Bueno, habíamos quedado que si necesitabas mi ayuda», insiste el funcionario acusado de enriquecimiento ilícito.
Ya asesorado por abogados, el contratista interrumpe enseguida el diálogo. «Mirá, te quería contar que hablé con gente que me aconsejó que no tenemos que tener ninguna comunicación entre nosotros», le dice y cierra: «Manu, te agradezco. Nosotros vamos a contar toda la verdad».
Che tenía que hablar con vos por el tema de la declaración. Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado
Ante el primer trascendido de un intento de presión por parte de Adorni a Tabar, la diputada nacional Marcela Pagano se presentó en Comodoro Py y exigió que apliquen la «doctrina Irurzun» y detengan al jefe de gabinete.
La doctrina creada por el camarista Martín Irurzun durante el gobierno de Cambiemos para detener preventivamente a exfuncionarios kirchneristas establece que por aquellos que ocuparon cargos públicos tienen poder para obstaculizar causas judiciales y, por tanto, corresponde que no estén en libertad. En este caso, sostiene Pagano, el peligro es mayor porque Adorni detenta el cargo -y por ende el «poder»- en este momento.
El pedido de Pagano fue rechazado por el fiscal Gerardo Pollicita por considerar que no existe un «riesgo real o grave» de que Adorni obstruya la investigación.
Este episodio no fue el primer intento de apretar a un testigo. Durante la declaración testimonial de
la secretaria del piloto del avión privado en el que Adorni viajó a Punta del Este, su amigo Marcelo Grandío la llamó insistentemente. La mujer se puso muy nerviosa y le mostró el teléfono al fiscal y al juez Ariel Lijo, que le impusieron a Grandío una restricción de acercamiento y contacto.
La crisis de lectura actual no se explica por una “falta de hábito”, sino por el síntoma de una ocupación territorial: el tiempo —el insumo básico para la construcción de sentido— ha sido colonizado por un complejo entramado de precarización laboral, gestión algorítmica y extractivismo atencional. Los datos de la última encuesta nacional de consumos culturales muestran que la proporción de la población argentina que leyó al menos un libro (físico o digital) en el año pasó del 57 por ciento en 2013 al 51 por ciento en 2022. A esto se le suman los datos de Cámara Argentina del Libro (CAL): el 80 por ciento de las editoriales declaró haber vendido menos libros durante 2024 y 2025 que en el año previo.
Leer un libro hoy demanda ejercer una violencia deliberada contra la propia agenda. Es una operación de sabotaje contra un sistema que penaliza la improductividad y fragmenta la concentración. Esta crisis no es estética, es de soberanía sobre el propio tiempo. Como sostiene Jonathan Crary, el sistema actual avanza hacia la colonización total de las horas del día, erosionando cualquier intervalo de inactividad como si fuera un residuo a eliminar. El “tiempo improductivo”, escribe, es “una interrupción intransigente del robo de tiempo que el capitalismo ejerce sobre nosotros”.
Leer un libro no es mejor ni peor que otras formas de usar el tiempo libre. Pero tiene algo que la mayoría de esas formas perdieron: exige estar entero. Mientras uno lee, los ojos siguen la línea, las manos sostienen el libro, la respiración se acomoda al ritmo de las frases. No hay pantalla que parpadee, notificación que interrumpa, algoritmo que adivine la página siguiente. Ese tiempo no se fragmenta, no se acelera, no se extrae. Es de uno y no le sirve a nadie más.
La lectura no es una marca de un culto de iniciados. Es una herramienta política y social, un entrenamiento en la demora del juicio. Mientras el algoritmo nos empuja a decidir en fracciones de segundo —me gusta, no me gusta, siguiente—, un libro obliga a sostener una frase, un párrafo o un argumento que puede tardar cien páginas en cerrarse. Ese ritmo pausado es una forma de resistencia cognitiva al cortoplacismo que domina el debate público. La lectura nos prepara mejor para seguir razonamientos complejos, para detectar contradicciones, para no morder el anzuelo de una consigna. En una época donde la política se reduce a titulares y tuits, leer sostiene la posibilidad de pensar de otra manera.
Esa ocupación del tiempo se materializa a través de lo que Nick Srnicek caracterizó como “capitalismo de plataformas”. Las grandes empresas tecnológicas funcionan como nuevas infraestructuras digitales cuya principal materia prima es la extracción masiva de datos de comportamiento, que luego se procesan para predecir y modular nuestras acciones. Shoshana Zuboff acuñó el término “excedente conductual” para profundizar esta idea y describir cómo las plataformas no solo extraen datos sino que fabrican productos de predicción sobre nuestro comportamiento futuro, compitiendo en “mercados de futuros conductuales”. Su diagnóstico es contundente: el poder de estas corporaciones ya no se limita a conocernos, sino a modificarnos.
Ante este panorama, la lucha por la lectura es inseparable de la lucha por la soberanía sobre la atención. La crisis de la lectura no es, en este sentido, una crisis de gustos o de hábitos; es una crisis del propio tiempo, de nuestra disponibilidad hacia y para nosotros mismos, de nuestra capacidad de moldearnos de maneras alternativas.
Para que alguien abra un libro hoy, debe ganar una guerra en tres frentes. No es una metáfora: es una disputa por la base material de la existencia humana. El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, con jerarquía constitucional, reconoce explícitamente el derecho de toda persona “al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren”, entre otras cosas, “descanso, disfrute del tiempo libre y limitación razonable de las horas de trabajo”.
I. Frente remunerado: la jornada sin muros
El empleo mutó en una “jornada total”. La tecnología eliminó la barrera física de la oficina, pero el marco legal argentino —tras las reformas laborales comprendidas en la ley bases y “modernización laboral”— profundizó este sendero imponiendo nuevas modalidades de flexibilización de la jornada: el banco de horas, la desregulación de la jornada a tiempo parcial, la exclusión del límite diario y semanal para determinadas actividades y la ampliación indiscriminada de las facultades del empleador.
A ello debemos sumar al menos dos factores trascendentales. En primer lugar, el 43 por ciento de los ocupados en Argentina lo hace de manera informal, es decir, unas 8,9 millones de personas sin derechos laborales y, en la mayoría de los casos, en condiciones de mayor precariedad, sin límite legal de la jornada. Y a esto se le suma que, en los últimos ocho años, la cantidad de personas con más de una ocupación aumentó en más de un 40 por ciento, según datos relevados por el Centro CIFRA. Y de los pluriempleados, según estudios del FCE-UBA, más del 60% trabaja en aplicaciones de plataforma.
El derecho a la desconexión
Según estudios realizados por consultoras laborales alrededor del 40 por ciento de los argentinos tiene dificultades para desconectarse del trabajo fuera del horario laboral y casi un 80 por ciento dice estar estresado en su trabajo.
La Ley de Teletrabajo da una respuesta concreta: establece que el empleador no puede remitir comunicaciones fuera de la jornada laboral, que el trabajador tiene derecho a no contestar, regula la desconexión digital e incorpora el derecho a interrumpir la jornada de trabajo por tareas de cuidado. Este derecho alcanza —al menos hasta el 1 de enero de 2027, fecha en la cual quedará derogada por la Ley de Modernización Laboral— a quienes trabajan en relación de dependencia en establecimientos ajenos al empleador, mediante las tecnologías de la información y comunicación, con excepción de quienes lo hagan en forma esporádica u ocasional.
Europa reguló este derecho a través de la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital del año 2023, mediante el compromiso de “velar por que toda persona pueda desconectar y beneficiarse de salvaguardias para asegurar el equilibrio entre vida privada y vida laboral en un entorno digital”. En el caso español se encuentra regulado desde 2018 para trabajadores del sector público y privado el “derecho a la desconexión digital a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto de su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”.
Management algorítimico y gig economy
Ya son alrededor de un millón las personas que trabajan como repartidores o conductores de aplicaciones en Argentina según distintas estimaciones. Este crecimiento ocurre en paralelo con el aumento de la desocupación, según datos del INDEC, que aumentó al 7,5% a fines de 2025, el nivel más alto desde la pandemia, afectando a casi 1,7 millones de personas.
Las plataformas digitales de trabajo organizan, controlan y evalúan a sus trabajadores mediante sistemas de gestión algorítmica, tal como lo define la OIT. Los algoritmos miden la productividad, los tiempos de respuesta, la disponibilidad y las calificaciones de los clientes para asignar tareas, rutas y premios o castigos, con una opacidad que impide cuestionar sus decisiones. Quien rechaza pedidos, cancela tareas o se toma días de descanso ve caer su calificación, lo que se traduce en menos ofertas de trabajo, horarios menos rentables, zonas de reparto más alejadas e incluso la desactivación de su cuenta. El resultado es una disponibilidad perpetua: los trabajadores deben estar constantemente conectados y disponibles para no ser expulsados del sistema.
En nuestro país, la Ley de Modernización Laboral establece en su primer artículo que los prestadores independientes de plataformas tecnológicas se encuentran excluidos de la protección de la normativa laboral. También crea un régimen específico para regular sus condiciones de trabajo aunque no garantiza ningún derecho en particular. La norma, además de ir en sentido contrario a todas las regulaciones del mundo (una directiva del Parlamento Europeo establece la presunción de laboralidad en relaciones contractuales mediadas por plataformas), es tan burda que ni siquiera parece entender el sujeto que regula. Si se refiere a trabajadores independientes, entonces no alcanza a ninguno de los trabajadores de plataformas que pretende excluir, porque la totalidad de ellos se manejan bajo las directivas, organización y sanciones de la empresa para la que prestan tareas.
II. Frente no laboral: el extractivismo de la atención
Las plataformas digitales piensan sus interfaces para que sea difícil salir de ellas. Comprar un producto lleva a ver otros; terminar un video lleva a otro que empieza solo; cerrar una sesión requiere encontrar el botón gris entre opciones brillantes. Una arquitectura está diseñada para la permanencia. El promedio de exposición a pantallas en Argentina alcanza las 9 horas diarias. La cifra incluye navegación, redes sociales, streaming, compras y teletrabajo. También incluye el tiempo que se pierde antes de empezar a leer un libro.
Esa permanencia forzada se logra con herramientas de diseño. La legislación europea llama dark patterns (patrones oscuros) a las “prácticas que distorsionan o perjudican la capacidad del usuario para tomar una decisión autónoma”. Algunos ejemplos son el botón de rechazo de cookies en gris y en esquina inferior izquierda, mientras el de aceptar es rojo y ocupa el centro de la pantalla; el scroll infinito, que elimina los puntos de parada natural; la autorreproducción de videos que mantiene al usuario mirando contenido que no eligió; los mensajes del tipo “a otros usuarios también les gustó esto” después de una compra; los temporizadores que indican que una oferta expira en tres minutos; los contadores que exigen una apuesta inmediata para no perder la racha.
La Ley de Servicios Digitales (DSA) es la normativa marco en la UE. Allí prohíbe las interfaces engañosas o manipulativas. El reglamento está vigente desde febrero de 2024 y aplica a todas las plataformas que operan en territorio europeo, sin importar su lugar de establecimiento. En 2025, la Comisión inició procedimientos contra TikTok por “diseño adictivo” (addictive design). En febrero de 2026, notificó a Meta su conclusión preliminar de que el diseño de Facebook e Instagram violaba la DSA. Las multas previstas alcanzan hasta el 6% del ingreso global anual de la plataforma (un vuelto para los márgenes de ganancia que tienen).
La DSA, sin embargo, es insuficiente. El Parlamento Europeo y organizaciones de consumidores señalan que la norma tiene lagunas en materia de diseño adictivo, cancelación de suscripciones, transparencia en la personalización de precios y protección de menores frente a la gamificación. La Comisión Europea anunció la preparación de una nueva Ley de Equidad Digital (DFA), cuya propuesta se espera para el cuarto trimestre de 2026 y apunta a prohibir expresamente el diseño adictivo y a regular la personalización explotativa. La ley fue objeto de una consulta pública que recibió más de 5 mil respuestas. El 70 por ciento de los consultados apoyó reglas vinculantes sobre patrones oscuros y diseño adictivo.
En Argentina, los dark patterns no están explícitamente mencionados, definidos ni prohibidos por una ley específica. Sin embargo, el marco normativo vigente ofrece algunas herramientas para enfrentarlos, aunque sean indirectas. La Ley de Defensa del Consumidor establece principios que se pueden aplicar a los entornos digitales, como el deber de información clara y la prohibición de prácticas abusivas o engañosas. En el mismo sentido, la Ley de Protección de Datos Personales protege el consentimiento informado, un derecho que los patrones oscuros erosionan al manipular a los usuarios para que acepten condiciones de forma confusa. Pero la ausencia de una ley específica deja un vacío y vulnerabilidad ante estas prácticas de hackeo cerebral y químico que usan los sitios.
Plataformas de apuestas y contenido adulto
Las plataformas de apuestas online presentan la versión más agresiva de ese tipo de diseño. Utilizan sistemas de recompensa variable (ganancias intermitentes impredecibles), notificaciones de “ganancias ficticias” que simulan un premio cuando no lo hubo, contadores de tiempo inverso que presionan para la siguiente apuesta y efectos visuales propios de las máquinas tragamonedas (sonidos, luces, animaciones). Un estudio de la Dirección General de Justicia y Consumidores de la Comisión Europea identificó estas prácticas como violaciones de la DSA cuando no van acompañadas de advertencias claras y mecanismos de límite de tiempo.
El diseño adictivo alcanza su expresión más concentrada en las plataformas de apuestas online. El tamaño de esa industria ayuda a entender por qué invierte tanto en retener usuarios. En 2025, las apuestas online facturaron 210.750 millones de dólares, con una proyección de 620.330 millones para 2035 (Expert Market Research). Es una industria comparable al PBI de países enteros y su motor es la extracción de atención.
En Argentina, las consecuencias ya son visibles. En 2025, el boletín oficial de Sedronar registró un aumento del 27 por ciento interanual en las consultas por juego compulsivo a la Línea 141, el nivel más alto desde que se empezó a medir. La Cámara de Diputados dio media sanción a fines de 2024 a un proyecto de prevención de ludopatía que restringía la publicidad y el acceso de menores, con 139 votos afirmativos, 36 negativos y 59 abstenciones. El Senado nunca lo trató y la ley perdió estado parlamentario.
Las plataformas de contenido adulto, cómo OnlyFans, operan bajo la misma lógica de extracción. En 2025 procesó pagos por 7.200 millones de dólares, con ingresos netos anuales de alrededor de 1.600 millones, y cuenta con 4,6 millones de creadores en todo el mundo. Su arquitectura de retención es la misma que en el juego: notificaciones, renovación automática de suscripciones, sentido de exclusividad y urgencia. Pero hay un agravante: el tiempo que se pierde en estas plataformas no se recupera cerrando una ventana. La exposición compulsiva al juego o al contenido adulto deja secuelas: ansiedad, insomnio, deterioro de la concentración, culpa. Y esas secuelas no se resuelven solas. Requieren tiempo de tratamiento, de terapia, de reconstrucción de hábitos. Ese tiempo también es tiempo de vida que no nos pertenece del todo. Las personas quedan atrapadas en un doble trampa: primero la plataforma les ocupan horas con su diseño adictivo; después, las consecuencias les exigen más horas para salir. El algoritmo fue eficaz para enganchar, pero el costo de la reparación lo pagan únicamente los usuarios.
La Unión Europea es la única que reguló las plataformas de contenido adulto. Lo hizo con un plan de verificación de edad que permite acreditar la mayoría de edad sin almacenar datos biométricos para, al menos, proteger a los menores. Aquí la discusión ni siquiera empezó, ni siquiera en fase de proyecto. En todos los casos —apuestas, contenido adulto, redes sociales— la interfaz está programada para que al usuario le cueste salir. Y cuando lo logra, el daño ya está hecho. Ese daño se paga con más tiempo. Y ese tiempo, también, ocupa nuestra disponibilidad y de nuestros entornos.
Es fundamental garantizar que los espacios culturales sigan existiendo con los recursos que necesitan para un funcionamiento pleno. Bibliotecas populares, programas de fomento, ferias, políticas de adquisición estatal. Lo que se necesita, además de estas grandes iniciativas, es sostenerlas con presupuesto y voluntad política. En Argentina, la Ley de Fomento del Libro y la Lectura (2001) creó el Fondo Nacional del Libro, pero su financiamiento ha sido intermitente. La CONABIP, una red de bibliotecas populares que viene funcionando desde el siglo XIX, hoy depende de partidas que no siempre llegan. Sin recursos, los destinos son el descuido, el vaciamiento y la obsolescencia de sus objetivos iniciales.
Por eso, cuando se desfinancia una biblioteca popular o se degrada un organismo rector de políticas de industrias culturales, no es solo un ajuste administrativo. Es una decisión política sobre qué tipo de tiempo libre vale la pena proteger. Y sin ese andamiaje, la lectura queda librada a la capacidad de las personas de siempre esforzarse más o a la potencia de que plataforma logra imponerse con más fuerza. Dos espacios que, hoy, no están de su lado.
III. Frente no remunerado: el tiempo del cuidado
El tiempo también se pierde antes de llegar a la pantalla. El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado —limpiar, cocinar, lavar, ir al supermercado, acompañar al médico, organizar la logística familiar— consume horas diarias. No es trabajo asalariado. Pero ocupa el tiempo.
La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) del INDEC, relevada en 2021 con una muestra de 24.500 viviendas en todo el país y publicada en 2022, es la única fuente estadística que cuantifica esa ocupación. El 92 por ciento de las mujeres encuestadas realiza trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Las mujeres dedican en promedio 6 horas con 31 minutos diarios. Los varones, en cambio, dedican 3 horas con 40 minutos. La encuesta también mide el “tiempo libre”. Las mujeres disponen, en promedio, de 3,1 horas diarias de tiempo libre efectivo. Los varones, 4,6.
Ese trabajo no remunerado tiene valor económico. La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación publicó en 2022 el informe “Aportes para la valorización del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en la Argentina”. La metodología tomó las horas declaradas en la ENUT y las valorizó a precios de mercado de servicios equivalentes (servicio doméstico remunerado, cuidado de niños, cuidado de adultos mayores). El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa el 15,9 por ciento del PBI. En comparación, la industria manufacturera aporta el 13,2 y el comercio el 13 por ciento. El sector más grande de la economía argentina no paga salarios, no tiene registro, no cotiza jubilación. Cada hora que las mujeres destinan a cuidar es una hora que no está disponible para leer, estudiar o descansar.
La brecha salarial de género es otro factor. La Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género estimó que la brecha salarial promedio es del 27,7 por ciento a desventaja de las mujeres. A menor ingreso, menor capacidad de externalizar el cuidado. El que puede tiene opción de pagar una niñera, una empleada doméstica, una guardería. El que no puede, cuida muchas veces
Volver a la lectura
La caída de la lectura de libros no es un problema de falta de hábito. Es un síntoma. Leer un libro de 250 páginas a un ritmo usual de lectura (una persona promedio lee entre 200 y 250 palabras por minuto) lleva aproximadamente entre 5 y 6 horas. Eso es menos del tiempo que un argentino promedio pasa en pantallas en un solo día. Es menos que las 6 horas y media diarias que una mujer destina a tareas de cuidado no remunerado. Es menos de lo que se pierde en scroll infinito, en notificaciones, en la dificultad de cerrar una sesión porque el botón está en gris. El tiempo para leer existe. Lo que no existe es el tiempo continuo, ininterrumpido, sin interpelaciones.
El problema no se resuelve con autocontrol, apagando el celular una hora antes de dormir. La desconexión individual no cambia la estructura de la jornada laboral, no redistribuye el trabajo de cuidado ni regula los algoritmos. La respuesta es política. Significa negociar en los convenios colectivos el derecho a la desconexión, al igual que se negocia el salario. Significa regular por ley los patrones oscuros y el diseño adictivo, como ya se hizo en la UE. Significa implementar un sistema nacional de cuidados con financiamiento autónomo, como el de Uruguay. El movimiento político sindical y organizado tiene que incorporar estos temas a su agenda.
Ahora bien, dentro del panorama un tanto aciago de estadísticas que señalan una retracción en la lectura, aparece un dato alentador: el repunte de ventas en ciertos sectores que se vio en la Feria del Libro. En un mundo saturado, con estímulos fugaces, la fila para comprar un libro es una fila para comprar tiempo, silencio y profundidad. Lo que este fenómeno pone de manifiesto es que no hay una crisis de deseo, sino una crisis de condiciones. Aparentemente, no hace falta convencer a nadie sobre la importancia o el placer de leer; lo que hace falta es proteger la base material y temporal de permitirlo. Como dijo Milena Busquets hace un tiempo, leer no es sexy, es importante. Y ahora también es, quizás, urgente, para que no caiga como un hermoso animal en extinción cuando la necesitamos más que nunca, cada vez en más manos y en más agendas.En un mundo que diseña cada segundo para ser capturado, monetizado o interrumpido, esa es una forma de insolencia. La lectura no va a salvar al mundo. Pero defender el tiempo para leer es defender la posibilidad de un tiempo que no sea sólo pensado en términos de utilidad, función y productividad. Un tiempo que no implique siempre estar fragmentado, siempre en varios lugares a la vez, entre lo físico y lo virtual, constantemente liminal e interrumpible. En su reflexión sobre inteligencia artificial e inteligencia humana, el papa Francisco señaló que “cultivar aquellos aspectos de la vida humana que van más allá del cálculo es de crucial importancia para preservar una auténtica humanidad, una que parece habitar en medio de la civilización tecnológica, casi imperceptiblemente, como la niebla que se filtra bajo una puerta cerrada”.