Sociedad

  • Se supo que el tuitero de Caputo se hizo dar un crédito del Banco Nación para comprarse una casa de 400 m2 en San Isidro

     

    Felipe Núñez, el tuitero de Luis «Toto» Caputo se recibió un crédito de 315 mil dólares del Banco Nación a una tasa amigable, se compró una casa de 400 metros cuadrados en San Isidro.

    El periodista Ari Lijalad, de El Destape, encontró en la declaración jurada de Núñez que el 1 de noviembre de 2024, Núñez sumó a su patrimonio un inmueble de 389 metros cuadrados en uno de los distritos más caros del país.

    «Nosotros no hicimos nada ilegal ni inmoral», dijo Núñez en las últimas horas, meses después de que se desató el escándalo de los créditos blandos del Banco Nación.

    «Fuimos como cualquier hijo de vecino que es apto crédito a sacar un crédito a la misma tasa y plazo que puede sacar todo el mundo. ¿Por qué elegimos el Banco Nación? Primero, porque cobramos el sueldo ahí», tuiteó el asesor de Caputo.

    Núñez, que es director del BICE, fue uno de los funcionarios que accedió a esta línea de la que gozaron otros miembros del gobierno como Federico Furiase, Sharif Menem y el diputado Santiago Santurio.

    Liberales fundamentalistas en sus tuits, habituales críticos del Estado como una inmensa maquinaria costosa e inútil, a la hora de gestionar préstamos para su vivienda, los funcionarios y diputados libertarios acudieron sin ponerse colorados a la banca pública. En todos los casos los créditos se otorgaron durante la pasada presidencia de Daniel Tillard y sobrevuela la sospecha de preferencias políticas en su otorgamiento.

    Sandra Pettovello echó a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, por haber recibido un crédito del Nación por más de 400 millones de pesos y, en ese acto, sentó un precedente moral que dejó expuesto a Toto Caputo y sus funcionarios.

     

  • Milei se quiso subir al regreso de la Formula 1, pero en la Ciudad dicen que no ayudó en nada

     

    Milei aprovechó una reunión de la Federación Internacional de Automovilismo para declamar su amor por la Fórmula 1 y aseguró que Argentina está preparada para recibir un gran premio. Desde la Ciudad aseguran que el presidente no hizo nada por el regreso de la máxima categoría al país.

    El presidente pidió acelerar a toda máquina para que la Fórmula 1 vuelva a correrse en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez. La expresión es más adecuada para un barco o un tren y al parecer, el lugar para expresar su deseo tampoco fue el correcto.

    «Se subió a un proyecto en el lugar equivocado. La FIA no define nada», explicó un funcionario porteño a LPO.

    El verdadero poder en la Fórmula 1 es el grupo Liberty Media, que posee FOM (Formula One Management). En sus oficinas de Londres es donde se toman las decisiones respecto de los circuitos, sponsors y demás cuestiones que rodean al gran circo del automovilismo.

    La Ciudad apuesta al Moto GP para traer a la Formula 1: Invertirán 130 mil millones en el Autódromo

    «Es la demostración de que Argentina está volviendo a inspirar confianza y de que este es otra vez un país serio donde vale la pena invertir tiempo, prestigio y capital», dijo el presidente sobre la reunión de la sección americana de la FIA. Más allá de la confianza en la gestión libertaria, la Fórmula 1 se mueve por cuestiones concretas.

    La Federación Internacional de Automovilismo tiene casi 250 socios en 149 países, mayormente clubes de automovilismo como el ACA. Desde hace tiempo no tiene injerencia en la Fórmula 1.

    El proyecto para el regreso de la máxima categoría a Buenos Aires comenzó con la adecuación del Autódromo con las medidas de seguridad necesarias para albergar un evento de Grado 1. «Milei no movió un pelo», dijeron en la Ciudad.

    Como contó LPO, Liberty Media le compró a Bernie Ecclestone la Fórmula 1 en 2016 por 4400 millones de dólares, una cifra que incluyó deudas por más de 4000 millones. La inversión resultó más que redituable: el año pasado Liberty Media duplicó el valor que recibe por la venta de derechos en EEUU.

    Ocho años más tarde Liberty Media también cerró la compra del Moto GP. Allí comenzó la relación con Orly Terranova, que organizó las carreras de la máxima categoría en las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.

    El corredor y empresario quedó a cargo de las negociaciones junto a Fabián Turnes, el secretario de deportes porteño. De hecho, la Ciudad lo autorizó a gastar más de 50 millones de dólares para asegurarse de que el Moto GP se corra en Buenos Aires entre 2027 y 2030. La intención es que la F1 se corra en Buenos Aires en 2028, aunque las charlas están lejos de terminar.

     

  • Trump dijo que podría revisar el apoyo a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas

     

    Donald Trump sugirió este lunes que podría «revisar» el apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña en la disputa con la Argentina por las Malvinas.

    «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas», respondió el presidente norteamericano a la prensa en el Despacho Oval al ser preguntado sobre este asunto después de que medios británicos publicaran que con esa maniobra buscaba presionar al Reino Unido a aumentar su gasto en defensa.

    El viernes un artículo del medio británico The Telegraph reveló que desde Washington se estaban revisando sus compromisos con sus socios del Atlántico en base a las nuevas metas de gasto en defensa.

    Trump exige que los países europeos aumenten su gasto en defensa para sostener la estrategia de disuasión frente a Rusia y para garantizar que Estados Unidos no cargue con la mayor parte del financiamiento de la OTAN.

    Hasta ahora, la postura de la Casa Blanca siempre fue de neutralidad respecto a la soberanía, pero con guiños a la administración británica. Es por eso que un cambio en cuanto al apoyo podría significar un importante cambio en la discusión estratégica del Atlántico Sur.

     

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    Los Neuss y el negocio de las privatizaciones: represas, Transener y una maniobra que vuelve a poner al gobierno de Milei en el centro de la polémica

     

    La venta de activos estratégicos durante el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar un patrón que excede cada operación individual. Los hermanos Juan y Patricio Neuss aparecen entre los beneficiarios de distintos procesos y ahora una presentación ante la CNV cuestiona el reparto de más de $253.000 millones de reservas de Transener, mientras una denuncia judicial investiga presuntas irregularidades en la privatización de las represas del Comahue.

    Por Redacción NLI para NLI

    Hay algo que empieza a resultar difícil de presentar como una simple sucesión de casualidades. En el proceso de privatizaciones impulsado por el gobierno de Milei, el nombre de los hermanos Juan y Patricio Neuss vuelve a aparecer asociado a activos estratégicos del Estado, y lo hace ahora en dos episodios que, aunque jurídicamente deben analizarse por separado, plantean una pregunta política y económica mucho más amplia: ¿cómo se están valuando, adjudicando y finalmente explotando los bienes públicos que el Gobierno decidió transferir al sector privado? La discusión dejó de estar limitada a cuánto recauda el Tesoro por cada privatización y comenzó a trasladarse hacia el mecanismo completo de las operaciones, desde la tasación inicial hasta lo que ocurre dentro de las empresas una vez concretado el cambio de manos. En el caso de Transener, documentos enviados a la Comisión Nacional de Valores pusieron bajo la lupa una distribución extraordinaria de reservas apenas concretada la transferencia accionaria; en paralelo, una denuncia ampliada ante la Justicia Federal de Neuquén sostiene que la privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue podría estar atravesada por una cadena de irregularidades que habría favorecido a determinados grupos empresarios.

    Transener: comprar y encontrar una caja adentro

    La operación sobre Transener permite entender por qué el debate resulta particularmente sensible. La compañía no es una empresa energética cualquiera: administra la red de transporte eléctrico de alta tensión y opera más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kV, una infraestructura esencial para el funcionamiento del sistema eléctrico argentino. Su control se encuentra estructurado a través de Citelec, holding que posee el 52,65% de Transener. Antes de la privatización, la mitad de Citelec pertenecía a Pampa Energía y la otra mitad a la estatal Enarsa, lo que otorgaba al Estado una participación indirecta cercana al 26,32% de la transportadora. El Gobierno decidió desprenderse del 50% de Citelec mediante una licitación cuyo valor base había sido fijado en u$s206 millones. Hubo tres ofertas: Edenor ofreció u$s230 millones, Central Puerto llegó a u$s301 millones y finalmente el consorcio formado por Genneia y Edison, vinculada al grupo Neuss, ganó con una propuesta de u$s356 millones.

    Hasta allí, podría presentarse como una privatización más: un activo estatal puesto en venta, distintas empresas compitiendo y una adjudicación a quien realizó la oferta económica más alta. El problema aparece cuando se observa qué ocurrió inmediatamente después. Según los documentos enviados a la CNV, Transener había acumulado casi $522.590 millones en una cuenta de reserva destinada a futuros dividendos y, apenas cuatro meses después, ya con el nuevo directorio, la empresa decidió distribuir $253.535.989.514 entre sus propietarios. Es decir, más de $253.000 millones salieron de una reserva que había sido constituida antes del cambio de manos. No se trataba, por lo tanto, de ganancias generadas por la nueva administración, sino de recursos acumulados por la compañía antes de que se concretara la operación.

    La dimensión económica de la maniobra es lo que vuelve especialmente incómoda la discusión. Los $253.536 millones distribuidos representan casi dos tercios de los u$s356 millones que el grupo encabezado por Genneia y Edison desembolsó para quedarse con la participación licitada de Citelec. La cuestión que queda planteada, entonces, no es simplemente si una empresa privada tiene derecho a distribuir dividendos de acuerdo con la normativa societaria, sino algo mucho más profundo: qué valor real tenía el activo que se vendió, qué recursos permanecían dentro de la compañía al momento de la transferencia y cómo fueron contemplados esos recursos al momento de establecer el precio de la privatización. Son preguntas que deberán responder los organismos de control y, eventualmente, la Justicia, pero que adquieren especial relevancia cuando se trata de una infraestructura crítica cuyo control estatal acaba de ser reducido.

    El caso de las represas y la sospecha de un mecanismo repetido

    El segundo expediente agrega una dimensión todavía más delicada. La Fundación Soberanía amplió ante la Justicia Federal de General Roca una denuncia para que se investigue el proceso mediante el cual fueron privatizadas las represas hidroeléctricas del Complejo Comahue. La presentación sostiene que no se trataría de errores administrativos aislados, sino de un mecanismo «sistemático y planificado» destinado, según los denunciantes, a subvaluar activos estatales y transferirlos a un grupo reducido de empresas vinculadas al entorno del poder político. La causa quedó radicada ante el juzgado federal a cargo de Hugo Greca y, naturalmente, las acusaciones deberán ser probadas en el expediente antes de que pueda establecerse responsabilidad alguna.

    Lo relevante es que la denuncia identifica cuatro eslabones que, de comprobarse, podrían comprometer la legalidad del procedimiento: la supuesta elusión del Tribunal de Tasaciones de la Nación; la presunta subvaluación de los activos mediante la intervención del BICE y una metodología cuestionada; la identificación de los grupos que terminan accediendo a los activos; y finalmente la realización del concurso sin una base de tasación que, según los denunciantes, garantizara una adecuada defensa del patrimonio público. El cuestionamiento central apunta a que el proceso habría quedado concentrado dentro de estructuras dependientes del propio Ministerio de Economía, que simultáneamente impulsa el programa de privatizaciones, interviene en la elaboración de los pliegos y participa en el proceso de adjudicación.

    La discusión sobre la valuación es probablemente el punto más importante de todo el expediente. Porque una privatización no comienza el día en que se abren los sobres con las ofertas: comienza mucho antes, cuando el Estado determina cuánto vale aquello que está dispuesto a vender. Si el precio de partida está subvaluado, una licitación formalmente competitiva puede terminar legitimando una transferencia patrimonial que ya nació condicionada. La denuncia sostiene precisamente que el desplazamiento del Tribunal de Tasaciones hacia el BICE habría generado un problema de independencia, ya que este último se encuentra bajo la órbita del mismo Ministerio de Economía que diseña y ejecuta el programa privatizador. Desde esa perspectiva, la pregunta deja de ser solamente quién ganó una licitación y pasa a ser quién determinó cuánto valía el patrimonio que se puso en venta y bajo qué metodología.

    En ese circuito aparece nuevamente Edison, del grupo Neuss, entre las empresas señaladas como beneficiarias de la privatización de las represas, junto con Central Puerto y BML Inversora, controlada por MSU Green Energy. La coincidencia con el caso Transener es políticamente significativa porque muestra que el grupo empresario no aparece en una única operación aislada, sino en distintos segmentos del proceso de transferencia de activos energéticos. C5N ya había consignado, además, que Edison había participado en las licitaciones de las represas de Alicurá y Cerros Colorados, después de que el grupo avanzara en el sector mediante la adquisición de Potrerillos.

    Privatizar rápido, recaudar ahora y discutir después

    El Gobierno nacional sostiene su programa de privatizaciones como parte de una estrategia destinada a obtener recursos y reducir la participación estatal en empresas y activos públicos. Según la información publicada sobre el proceso, el Ejecutivo proyecta recaudar alrededor de u$s2.300 millones entre este año y el próximo mediante distintas operaciones. Pero justamente por tratarse de activos estratégicos, la velocidad con la que se pretende concretar las ventas puede convertirse en el principal problema político del programa.

    Porque si la urgencia fiscal termina subordinando la tasación, la transparencia y los mecanismos de control, el Estado puede obtener dólares en el corto plazo mientras pierde activos cuyo valor económico excede largamente el ingreso inmediato de la operación. Y si, además, después de la venta aparecen reservas, dividendos extraordinarios o nuevas formas de extracción de recursos acumulados previamente por las empresas privatizadas, la discusión deja de ser ideológica y pasa a ser estrictamente patrimonial: ¿cuánto recibió realmente el Estado por lo que vendió y cuánto valor quedó dentro de esas compañías para los nuevos propietarios?

    El caso de los Neuss obliga a mirar esa pregunta de frente. No porque una empresa privada no pueda participar de una privatización ni porque toda adjudicación a un determinado grupo empresario sea necesariamente irregular, sino porque la transparencia de una operación pública no se agota en verificar quién ofertó más dinero. También importa saber cómo se determinó el precio base, qué activos, reservas y pasivos fueron contemplados, qué controles se aplicaron, quiénes resultaron beneficiados y qué ocurrió con el patrimonio de las empresas después de la transferencia.

    En Transener, una empresa estratégica para el sistema eléctrico, más de $253.000 millones de reservas acumuladas antes del cambio de control fueron distribuidos poco después de la privatización. En las represas del Comahue, una denuncia judicial sostiene que existió un procedimiento que habría permitido subvaluar activos públicos y favorecer a determinados grupos empresarios. Son dos expedientes diferentes, con recorridos institucionales diferentes y con acusaciones que deberán ser probadas, pero juntos exponen una misma zona de riesgo: que la Argentina vuelva a discutir las privatizaciones cuando ya sea demasiado tarde para recuperar aquello que se vendió.

    El problema de fondo, entonces, no son solamente los Neuss. El verdadero problema es el modelo. Si el Estado vende sus activos estratégicos con el argumento de que necesita recaudar, pero al mismo tiempo no garantiza una valuación independiente, controles efectivos y condiciones que impidan que el patrimonio acumulado por las propias empresas termine funcionando como mecanismo de recuperación del capital invertido por los compradores, la privatización puede convertirse en algo mucho más rentable para quien compra que para quien vende. Y esa es precisamente la discusión que las denuncias y los documentos sobre Transener y las represas del Comahue están obligando a poner sobre la mesa.

     

  • Una bandera que diga Leo Messi

     

    El 17 de septiembre del 2000 la camioneta que transportaba el futuro de los Messi salió por Lavalleja para el lado de 1 de Mayo. El descampado del ex batallón 21 miraba la chata de una familia cargada de valijas. Al doblar hacia la avenida Uriburu ya las cuatro ruedas de los Messi no iban solas. Se armó una caravana de autos detrás en el barrio La Bajada.

    “Fue una despedida impresionante, de película, para grabarlo”, contó Leo en una entrevista con el Patón Guzmán en el programa Miro de Atrás. “Mis hermanos eran más grandes y nos conocíamos con todo el barrio, que era chico y la gente iba a despedir a la familia. Mis viejos crecieron ahí, yo tenía a mis abuelos. Es raro irse del barrio.

    Los años mundialistas de Leo, con excepción de 2018, coinciden con la publicación de un nuevo disco de La Renga. Un mes antes de la marcha hacia Barcelona, en agosto del 2000, la banda acababa de sacar La esquina del infinito que empieza con el tema “La vida, las mismas calles”, donde Chizzo arranca cantando “hoy me devuelvo al infinito, porque ya no me pertenezco, hoy me devuelvo de donde vengo, para poder continuar”. Cuando abandonó el barrio lo hizo acompañado por “En el Baldío”.

    El baldío de los misterios

    Que no era argentino, que no tenía barrio. Todo eso y más nos dijeron. Muñecos de traje, maquillados y televisados que solo hablan. No caminan, no cruzan la avenida. Nunca llegaron a la cortada del barrio La Bajada. Las calles que vieron nacer y partir a Messi están rodeadas de campitos y potreros donde el fútbol es un juego gratuito y abierto. La única luz es el sol y el único silbato es el silbido de las madres cuando llega la hora de la comida.

    El Leo de Rosario era “un enanito que nos gambeteaba a todos”, me dice un pibe categoría 88 que lo enfrentó cuando jugaba en Grandoli. Se volvieron a encontrar en la despedida de Maxi Rodríguez. Estuvo toda la semana escuchando que lo iban a meter en helicóptero al Coloso. Pero no, entró caminando con los botines en la mano.

    “De otro galaxia y de mi barrio”, reproducen los paredones en La Bajada. “Ningún pibe nace chorro”, nos recuerdan para confirmar que tanto en mi barrio como en el tuyo la realidad es la misma. El progreso económico de las clases populares se mide en el cemento de las construcciones domiciliarias. La casa natal de Messi está detenida en el tiempo post 2001. Bien revocada y con persianas nuevas, pero sin pintar. Ahí quedó para recordarnos que Messi es más nuestro que tomar mate en la plaza.

    Del lado de afuera de la pieza que custodiaba sus sueños, hay un mural con su imagen sentado en el piso después de ser campeón de América por primera vez, agradeciendo al cielo en un estadio casi vacío. O, quizás, queriéndose comunicar con quienes pusimos toda nuestra energía en pos de su defensa en esta batalla que finalmente ganamos de tanto insistir.

    Pisar las calles donde no es Messi sino El Leo, es casi una experiencia religiosa. «Cierro los ojos y lo veo pateando una pelota en la cortada», me dijo un amigo cuando llegamos a la esquina de la casa natal. Hice lo mismo. Apagué la vista y lo vi, juro que lo vi. Pero no gambeteando, sino llorando después de una derrota. “Las garras de un terrible ser, desplumaban a un ángel en el cielo, desde aquí lo vi caer, hacia el baldío de los misterios”.

    Truenotierra

    Messi llegaba al mundial 2006 ya afianzado como titular en el Barcelona. El equipo dirigido por Rijkaard ganaría la Champions pero Messi estuvo fuera de las canchas el final de la temporada, luego de sufrir una rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha en los octavos de final contra el Chelsea. Sin embargo, para junio ya estaba con el alta para jugar el mundial, aunque llegó sin ritmo de partidos. Pekerman convocó a Messi, que usó la camiseta número 19, edad que estaba por cumplir. 

    El 24 de junio del 2006, Argentina jugaba por los octavos de final contra México. Messi contra Serbia y Montenegro había metido un gol después de ser el tercer cambio entrando por Maxi Rodríguez y con el equipo ya clasificado había jugado de titular contra Holanda.

    Por su cumpleaños y el de Riquelme se hizo un brindis antes del partido con México. Pero la concentración en los octavos de final era tanta que decidieron festejarlo a la noche si ganaban. Cosa que ocurrió agónicamente. Los dos jugadores nacidos el mismo día combinaron su ritmo de juego en función del equipo. Messi condujo con aceleración y encontró el pivoteo justo de Riquelme para que Leo la abra a la izquierda, donde subía sin marca Sorín. Este la cruzó para que Maxi Rodríguez haga de un zurdazo uno de los goles más gritados de la historia contemporánea de la Selección.

    Después del partido llegó la hora del festejo, cumpleaños de Messi, Riquelme y del cocinero de la delegación Diego Iacovone. Hubo asado y música con el show en vivo del ex integrante de Los Nocheros, Jorge Rojas, que en un momento abrió el micrófono para que se animen a cantar los jugadores. Por ahí pasó Lionel Scaloni que el 24 de junio del 2006 jugó su único partido en mundiales. La jornada terminó con la Selección Argentina clasificada a cuartos de final, soñando con volver a ser campeones justo a 20 años del Mundial de México. 

    Alemania apareció para derrumbar las alegrías. Messi vería la eliminación por penales sentado en el banco de suplentes. “El único jugador que hoy no tiene techo en Argentina es Messi”, diría Diego Maradona en TyC Sports tras la eliminación, haciendo un silencio después de la palabra “Messi”, como quien reconoce la potencia de lo que acaba de decir.

    A finales de del 2006, La Renga sacó el disco Truenotierra. Un álbum doble: uno de zapadas instrumentales que sería el trueno y otro de canciones que representa a la tierra. Este arranca con Alemania, “El monstruo que crece” y “El miedo apuesta jugando oscuro. La jaula nueva con vos va a probar”. El corte de difusión fue  “Oscuro diamante”. En 2006 nos invitaba a que “busquemos vida, algún lugar. Al reparo del mundo sin brillo que hoy en el cosmos de la mente se hizo estrella opaca”. Pero también nos dejó una pregunta en forma de ilusión: «¿Quién dio a luz al primer sueño para ir tan lejos?”

    Algún rayo

    Tras la salida del Coco Basile, agarró el Diego como DT del seleccionado. Una declaración en un programa nocturno de TyC sobre la forma de jugar de Riquelme derivó en la renuncia de Román a la Selección. Tras su salida, la número 10 quedó para Messi. Con el peso de esa camiseta en la espalda, llegó al mundial de Sudáfrica 2010.

    El 22 de junio, dos días antes de su cumpleaños, Argentina ya clasificada cerraba su participación en el grupo contra Grecia, allí recibiría, de manos de Maradona, la cinta de capitán por primera vez. Argentina le ganó a Grecia 2 a 0 y la fase de grupos terminó sin goles del Leo. Tres días antes de jugar con México los octavos de final, el 24 de junio del 2010, cumplió 23 años en la concentración argentina en la Universidad de Pretoria. Al llegar a su habitación se encontró con una camiseta con el N°23, no tenía el nombre de Javier Pastore, quien usaba ese número en la Selección, sino la firma de Diego debajo de 8 palabras: «Con todo mi cariño y admiración. Tu DT».

    El 3 de Julio, el 4 a 0 de Alemania fue «una trompada de Muhammad Alí», como lo definió Maradona. En noviembre del 2010 La Renga sacó Algún rayo y lo presentó en Rosario. Messi se había ido de Sudáfrica sin goles. Los profetas del odio del periodismo empezaron a jugar su mundial. El disco empieza con “Canibalismo galáctico, degustación universal, saboreando estrellas, las fauces negras andan por aquí”. 

    El primer corte de Algún Rayo fue el tema “Poder”. Faltaban cuatro años para otro mundial y ya nos decía que “laten los tambores en tu pecho y el fuego te empieza a abrazar, tu rito apenas toque el cosmos los dioses te lo van a entregar”.

    Pesados vestigios

    Brasil 2014 es el mundial de nuestra generación. Cada estrofa de “Muchachos representa sectores etarios distintos. El nuestro es “las finales que perdimos, cuántos años las lloré”. En Brasil éramos jóvenes como Messi. Todavía no usaba barba y llegaba a su primer mundial como 10 y capitán del seleccionado argentino. Durante la primera fase entraron todos los goles que se le negaron en Sudáfrica.

    Contra Bosnia recibió el pivoteo de Higuaín, hizo chocar 2 rivales y la mandó adentro. Con Irán, empate cerrado, gol en el último minuto. Ante Nigeria, Messi comandante de una defensa que deja huecos y el medio que no contiene. Dos goles más. Octavos de final con Suiza. Vamos al alargue. El mejor momento de Messi en el partido ya había pasado. Palacio recupera una pelota en mitad de cancha y encuentra al 10 en su hábitat. De frente al arco y con opciones de pase hacia adelante. Esquiva una patada criminal. Abre para Di María que de zurda la pone abajo contra un palo. 

    Llevó al equipo a las puertas del muro de los lamentos, donde siempre vagaban nuestros sueños. Ahí le cedió la posta a Mascherano. El equipo de los delanteros pasó a ser el de volantes. Un Messi utilitario recuperó pelotas y presionó la salida del rival. Tuvo una contra, quiso gambetear a Courtois, pero le adivinó la intención. Pasamos. Fue uno más en el festejo eterno. Los jugadores y la gente expulsando una descarga acumulada de 24 años sin pasar los cuartos de final. Sabella dirá en conferencia de prensa: “cruzamos el Rubicón, vamos a ver qué pasa”.

    Llegaron las semis y los penales con Holanda. Experimentamos los nervios, el miedo y la ilusión que se sienten al apoyar los pies en la final del mundo. Parecía que había llegado nuestro momento. Pero otra vez Alemania. Por tercera vez consecutiva, los teutones hicieron llorar a nuestra bandera humana. Gotze metió el gol que no pudieron los delanteros argentinos. Ocho años después festejará con su hijo de dos años ver campeón al 10 argentino, a quien le pidió una foto en el vestuario.

    Luego vinieron más finales perdidas, la renovación trunca, la AFA intervenida, Sampaoli y la selección despedazada por mil partes explotando en Rusia.

    La pandemia nos volvió a traer las imágenes televisivas del mundial 2014 para recordarnos que alguna vez fuimos felices. Ahí entendimos que lo que nació en Brasil no fue un equipo. Sino el despertar del pueblo futbolero emocionado y embanderado. La aparición de una generación que vino a darle batalla a la nostalgia y a chapotear en el barro del presente, ese territorio en disputa donde volvemos a intentarlo cada día. La estrella fugaz nos pasó cerca del pecho y siguió de largo.

    A fin de año, otro disco de La Renga: Pesados vestigios, empieza con “Corazón fugitivo” y anuncia que “cuando pase la tormenta nada nos detendrá”. Como en el post 2010, se acrecentó la crítica pero comenzó a agruparse una vigilia de resistencia. Cerramos el 2014 con Chizzo y Ricardo Soulé de Vox Dei en “Sabes que” cantando “el mundo no es mejor si no hay una razón para ser valiente. Si mirás a tu alrededor, verás que del dolor se aprende algo siempre”.

    Alejado de la red

    Como La Scaloneta, el disco Alejado de la red de La Renga salió a la luz en 2022, pero tuvo su génesis entre 2019 y 2020. Varios temas ya habían aparecido como adelantos premonitorios: “Llegó la hora”, “Parece un caso perdido”, “Para que yo pueda ver”, “Flecha en la clave”, “En bicicleta” y “El que me lleva”.

    ¿Cuántas cosas pusimos a prueba ese mes que duró la montaña rusa de emociones llamada Qatar 2022? Nada podía salir mal si lo veíamos a Messi sonreírle a la pelota como un nene en los entrenamientos. Pero de repente, antes del debut, apareció una foto de su tobillo golpeado. Contra Arabia le faltaban fuerza a sus pases, quedaban cortos por falta de potencia. Entró Acuña y se hizo cargo de los córners, el 10 no podía hacerlo.

    Nos fuimos derrotados y con cero puntos de la primera fecha. Pero quedó algo; la confirmación de que en esta travesía el 10 era el líder del grupo. En ese rol de Capitán del Espacio puso la cara para generar confianza y tranquilidad. 

    Vino México y nos hizo gritar hasta que los dientes se oculten detrás de la boca con ese bombazo heroico. Fue el envión que necesitábamos para saltar al cielo. La música más maravillosa. La Scaloneta con huevos vaya al frente que te lo pide toda la gente. Una bandera que diga Leo Messi, un par de rocanroles. Somos los mismos de siempre. Uno de los adelantos del disco de La Renga del 2022 describió ese día: “Y el mundo está enloquecido, no ves, parece un caso perdido, ya sé. Y cada vez que respiro, me ves, le estoy diciendo que sigo, de pie, otra vez.”

    Contra Polonia apareció el Lionel entrenador armando el 11 que sería póster de taller mecánico. Lioneles conducción y los pibes para la liberación. Vino Australia para recordarnos que el fútbol es un misterio, como la vida.

    Llegamos a cuartos de final. Una cita con el Rubicón que nos enseñó a cruzar Alejandro Magno Sabella, a un día del segundo aniversario de su muerte. ¿Habrá pasado por la habitación del Capitán a recordarle que no venimos solo a ganar, sino a vengar a los caídos?

    El rival era Países Bajos y Dibu se convirtió en héroe como Chiquito Romero en Brasil. En Argentina era 9 de diciembre, día de la Batalla de Ayacucho, el último gran enfrentamiento de las guerras de independencia hispanoamericanas contra el dominio europeo.

    Y llegamos a semifinales. En tierra de sueños parte dos. Nos llevamos puesta al alma croata que llevaba a todos los rivales al alargue. Messi puso en duda la figura de Gvardiol, el defensor croata que venía siendo figura del mundial, y lo sacó a bailar. Figura y capitán, el trofeo de mejor jugador del partido lo devolvió para que se lo den a Julián Álvarez, goleador y artífice del penal del 1-0.

    Firmes rumbo al sol del 18 de diciembre. Vamos al Coliseo a prendernos fuego. Y le cantábamos tangos a los mundiales porque nos dijiste que era la última copa. Yo la quise, muchachos, y la quiero. Y jamás la podré olvidar. El día anterior a la final te vimos tan tranquilo tomando mate con De Paul y Chiqui Tapia. Nos fuimos a dormir ya en la madrugada del 18 pensando: ¿y si es la última noche sin ser campeones del mundo?

    Y fue la última noche. Ganamos. Sufriendo, bajando y subiendo. Siempre con vos. Lloris le puso las manos a tu bombazo de justicia al final de los 90. Metiste el 3-2 en el alargue que no gritamos porque las lágrimas tenían prioridad. Y Mbappé, macabro guionista que nos llevó a los penales. Fuiste caminando a patear el tuyo con la tranquilidad del artista que conoce el futuro.

    Ganamos. Ganaste. Te dejaste caer, tus compañeros te rodearon de abrazos, como si fueran los representantes de esos y esas que vivimos tragando veneno, soñando que todo se equilibra en Qatar.

    Solo hace falta un mundo para dar una vuelta

    El mundial 2026 parecía ser un agregado, ese spin off que sobra en la serie perfecta. Messi nunca confirmó que lo iba a jugar hasta que apareció en la lista de convocados. Mientras los programas debatían si estaba para ser titular todos los partidos, jugó todos los minutos que el equipo lo necesitó. La Scaloneta arrancó el sueño del bicampeonato agrupada alrededor de Messi. Movemos la pelota para que haga su magia, dijo Enzo Fernández.

    Pero, en el alargue con Cabo Verde, gastamos sus energías de 39 años demasiado pronto. Vinieron los partidos cada tres días con poco margen de recuperación. Contra Egipto terminó llorando y tirado para arriba por sus compañeros como en un casamiento. Scaloni no pudo hablar en el campo de juego. En la garganta las lágrimas hacían fila. De 0-2 a 3-2. Final de Octavos. Sale la caravana por la avenida. A partir de ahí, el mundial televisado pasó a ser un evento callejero.

    En ese partido hubo un momento bisagra. Cuanto más cansado estaba, más salía a flote su inteligencia. Por el medio le ganaban los duelos y se fue de 7. Memorias de un wing derecho. El final es en donde partí. De ahí revivió al equipo con el centro a la cabeza del Cuti Romero que se había ido de triple 9. Bien sabemos por Messi que los buenos pases te rejuvenecen. Por 10 minutos volvió a tener 19 años. Tiró el centro que derivó en su gol y antes hizo un desborde para un “toma y hacelo” a Lautaro.

    Contra Suiza y con Inglaterra volvió a hacer lo mismo. Los mejores 10 minutos de Messi no fueron al principio sino al final de los partidos. El salto en el festejo del gol agónico de Lautaro a Inglaterra después de su centro quirúrgico es una imagen que nos quedará por siempre. Es la bandera del equipo, que se mueve cuando viene el viento que todo empuja. Incluso el final del alargue contra España lo tuvo en la derecha dando pases para lograr el milagro. Se fue llorando de nuevo del estadio de New Jersey donde perdió la final de la Copa América 2016 y dijo “se terminó para mí la selección”. Jugó 10 años más.

    El último trabajo discográfico de La Renga no salió en 2026 sino a finales del año pasado, se llama: Sólo hace falta un mundo para dar una vuelta. Es un registro en vivo de la gira europea de la banda y los shows en Madrid, Mallorca y Nápoles. Hacia dónde se fue la copa, recibida por un festejo frío y embolante. Adonde vive Scaloni, quien se fue a digerir el dolor de la final perdida para pensar si sigue como técnico de la Selección. Y de donde viven llegando imágenes de Maradona, en tiempos en los que actualizamos que ganarle a Inglaterra no da estrella pero nos lleva de viaje a la esquina del infinito, porque Malvinas unifica al país.

    Pasarán los años y nos encontraremos recordando las historias que vivimos con Messi “En la banquina de algún lado”, como el tema difusión del disco. Porque “todos mordimos algún ripio y no hay cura más buena que este rito”.

    Vivimos el Día del amigo más triste porque sabemos que se va nuestro mejor amigo. El que nos confirmó que amamos el fútbol y que cuando no lo juegue más, será un deporte que nos guste un poco menos.

    En 2021, unos viejos vecinos lo vieron merodeando el monoblock de Azara y Buenos Aires. Frente al salón de cuarto grado de cuando iba a la Escuela 66 General Las Heras. Bajó a sacarse una foto con su mural en La Bajada, su barrio rosarino. Mónica, una de las maestras que tuvo en la primaria lo recordó haciendo lo que hizo con nosotros todos estos años: “Era el que corría adelante con la pelota y detrás lo seguían todos los otros chicos”.

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  • Caputo declaró que tiene el 95% de sus ahorros en el exterior

     

    Luis Caputo presentó su declaración jurada y reveló que tiene el 95 por ciento de sus ahorros en el exterior, una enorme contradicción con sus recurrentes pedidos a los argentinos para que confíen en la economía local y saquen sus dólares del colchón.

    El ministro confirmó que no confía en el rumbo de la economía argentina que él mismo conduce y mantiene casi la totalidad de su dinero fuera del país. En Argentina apenas tiene «la caja chica».

    De la declaración jurada que Caputo presentó el sábado ante la Oficina Anticorrupción, se desprende que tiene ahorros por 13.030 millones de pesos, de los cuales en el extranjero tiene depositados algo más de 12.422 millones. Es decir, el 95,3 por ciento.

    En Argentina, Caputo tiene poco más de 600 millones de pesos divididos en tres cajas de ahorro (una con $581.680, otra con $742 y otra $44), una caja caja de ahorro en dólares que valuó en $23.157.747,84 (unos 15 mil dólares) y cinco plazos fijos por algo más de $584 millones. Además, tiene 122 mil pesos en efectivo.

    En cuanto a los depósitos en el extranjero, Caputo declara un total de dinero equivalente a 12.422.144.637,42 pesos (8 millones de dólares al tipo de cambio actual), de los cuales la mayor parte corresponden a una cuenta corriente en dólares que tiene el equivalente a 11.739 millones de pesos. No se informa en que país están depositados los fondos.

    El ministro Caputo confirmó que no confía en el rumbo de la economía argentina que él mismo conduce y mantiene casi la totalidad de su dinero fuera del país

    En total, Caputo declara bienes, depósitos y dinero por un total de 19.509.370.287,24 pesos al cierre de 2025, mientras que al inicio del año contaba con 11.851.166.833,39 pesos, un incremento del 64,6%. Además, declara deudas por 21.969.057,20 pesos.

    Caputo no declaró nuevos bienes durante el período 2025. El ministro sigue declarando una casa de 365 metros cuadrados, tres cocheras en CABA, un departamento en Recoleta de 200 metros cuadrados, la mitad de un lote de 100 metros en Pilar,

    un lote de 3.765 metros cuadrados en Benavidez,

    una casa en Villa La Angostura de 617 metros cuadrados y un campo de 800 hectáreas en Alberti.

    Además, tiene un yate, un gomón, un Volvo XC90, dos Kia Carnival y un cuatriciclo. 

    Declara también acciones en Anker Latinoamericana valuadas en 61 millones de pesos,  en Ancora Investments LP por 888 millones, en Sacha Rupaska por 459 millones y en Palmeral Chico por

    2,288 millones.