Sociedad

  • Natalia De la Sota visitó Rosario y en el peronismo hablan de una fórmula con Kicillof

     

     En medio del reacomodamiento del peronismo, Natalia de la Sota pasó por Rosario donde sectores agitan la posibilidad de que la diputada cordobesa integre una fórmula con Axel Kicillof.

    En el entorno de la cordobesa evitan hablar de candidaturas en términos cerrados, pero admiten que el gobernador bonaerense tiene aspiraciones y que cualquier discusión debe partir de un acuerdo programático. «Primero hay que definir qué país queremos y después ver los nombres», dijeron en medio de la recorrida.

    La diputada cordobesa desembarcó en la ciudad junto al ex ministro de Transporte, el massita Diego Giuliano, el intendente de Pérez Pablo Corsalini y la dirigente de Ciudad Futura Caren Tepp, en una foto que representa a uno de los sectores del peronismo que se muestra para disputarle la interna a Perotti en la carrera a la gobernación.

    La idea que empujan para Nación es la de construir una alternativa con «mirada federal», que incorpore a las provincias y no quede condicionada por las disputas del conurbano y consideran que la interna entre Cristina Kirchner y Kicillof es un problema acotado a la provincia de Buenos Aires y no debería ordenar el resto del armado nacional.

    «Hay que avanzar en qué queremos para el país para que no vuelva a pasar que se arma un amontonamiento para ganar una elección y después no se sabe qué hacer», explican en su entorno, en una crítica al mismo peronismo que redujo su proyección al AMBA.

    También buscan dejar atrás viejas tensiones. En el espacio remarcan que las disputas que tuvieron entre el kirchnerismo y el delasotismo forman parte del pasado y que el desafío es construir una propuesta hacia adelante con «coherencia» como valor central.

    Por otro lado, en el entorno de la cordobesa descartan un acuerdo con Provincias Unidas, la coalición de gobernadores que armaron Llaryora y Pullaro entre otros: «votaron la Ley Bases, la Reforma Laboral y el Presupuesto», dijeron marcando la distancia.

    En el armado de «Defendamos Córdoba», que lidera de la Sota, admitieron las diferencias con el gobernador Martín Llaryora y no descartan jugar por afuera si no endurece su postura frente al modelo de Milei, «ojalá no sea necesario», dijeron.

    Por su parte, el ex ministro de Transporte Diego Giuliano recordó que durante su gestión al frente de la cartera el intendente Pablo Javkin: «se quería ir a atar a la Plaza de Mayo porque una vez nos atrasamos dos días en las transferencias y ahora que Milei le sacó a Santa Fe 40 millones de dólares para los colectivos no dicen nada», lanzó el ex ministro.

     

  • Los Passaglia apuran al PRO y los libertarios con un proyecto para compactar motos con escape libre

     

    El diputado Manuel Passaglia le mete presión al PRO y La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense con un proyecto que supone compactar las motos con caño de escape adulterado.

    La oposición -donde libertarios y amarillos son mayoría- tiene la llave para llevar el proyecto al recinto y aprobarlo, aún con la negativa de todos los sectores del peronismo y las dos bancas de la Izquierda.

    «Así como se unieron para repartirse los cargos de directores millonarios en el BAPRO esperamos que ahora sigan trabajando juntos, pero en esta oportunidad para beneficio de los bonaerenses», escribió el diputado en las redes.

    El proyecto nació primero como una ordenanza aprobada en el Concejo Deliberante de San Nicolás y autorizaba al intendente Santiago Passaglia a compactar las motos con escape libre, una práctica ilegal -sobre todo en adolescentes- que supone un fuerte malestar en los vecinos.

    El tema genera controversia en particular en las ciudades del interior. El problema era que la normativa vigente no alcanzaba. El municipio le secuestraba la moto, pero los dueños pagaban una multa y a los pocos días volvían con los ruidos.

    No espero que el peronismo nos acompañe porque ellos viven en Puerto Madero y ahí no hay ruidos molestos. Pero sí espero, tanto del PRO como de los libertarios, que acompañen este proyecto o que presenten una solución superadora.

    Secuestrar las motos tampoco era sencillo. A través de grupos de WhatsApp, los adolescentes avisaban donde estaban los controles y los evitaban.

    Por eso, los Passaglia pensaron en una encerrona. En los días previos a la aprobación de la ordenanza el gobierno municipal retiró todos los controles y dejó a los pibes la ciudad liberada. Luego -ya con la ordenanza aprobada- dispusieron un vallado sorpresa en la plaza principal y quedaron atrapados 130 adolescentes con motos con escape libre.

    Muchos intendentes pidieron copia de la ordenanza para bajarla a sus municipios. En el interior varios jefes municipales ven con buenos ojos un proyecto de mano dura contra los ruidos molestos.

    «Acá no es un problema de ideologías. Es una solución de convivencia a un problema real que existe en el interior», dijo el diputado Manuel Passaglia y agregó que no espera nada del peronismo porque los legisladores «viven en Puerto Madero». «Sí espero, tanto del PRO como de los libertarios, que acompañen este proyecto o una solución superadora».

    Los Passaglia vienen dejando el PRO y a los Libertarios en una posición incómoda. El intendente y el diputado de San Nicolás fueron los primeros en bajarse del acuerdo electoral que los amarillos cerraron con los libertarios. Y lanzaron un armado provincial que hizo una buena elección en el norte de la provincia. Esos votos fueron clave en la derrota de la alianza entre el PRO y los libertarios durante la elección de septiembre pasado. 

     

  • La senadora de Sáenz no apoya la eliminación de las PASO y al gobierno se le escapa la mayoría en el Senado

     

    Gustavo Sáenz, uno de los aliados más colaborativos para el gobierno de Javier Milei, podría retirar el apoyo de la senadora Flavia Royón para la eliminación de las PASO.

    Cerca de la legisladora admitieron ante LPO que «está dispuesta a discutir modificaciones sobre las primarias pero no sacarlas». «Se puede discutir la obligatoriedad o el financiamiento», acotaron.

    La postura de los salteños es similar a la del resto de los bloques dialoguistas. En la Cámara Alta, advierten que «se va a comenzar a complicar el trabajo legislativo por la caída de imagen de (Javier) Milei y la mala situación en todas las provincias».

    Por más que Patricia Bullrich se esfuerce para lograr el respaldo a los proyectos del oficialismo, los opositores dudan que la ex ministra de Seguridad tenga el éxito que supone. «Van a tener que arreglar agenda con los dialoguistas y aflojar con la coparticipación, sino parece que se va a empantanar todo», deslizaron fuentes del Congreso.

    Jaldo rechaza la eliminación de las PASO y el gobierno queda lejos de conseguir los votos

    En efecto, la consultora Politikón Chaco presentó un informe sobre el superávit de las provincias. «Se pasó de un superávit financiero equivalente al 1,1% de sus ingresos totales en 2024 a un déficit del 2,9% en 2025», aseguró el trabajo.

    La explicación que encuentran los especialistas de esa firma es que «durante el año electoral, el gasto subió cerca del 9%, mientras que los ingresos sólo aumentaron el 3%. «En 2024 las provincias habían recortado el gasto un 15% y lograron equilibrar las cuentas pese a la baja recaudación, pero en 2025 ya no alcanzaron», deslizaron.

    Se va a comenzar a complicar el trabajo legislativo por la caída de imagen de (Javier) Milei y la mala situación en todas las provincias.

    La investigación revela que siete provincias lograron terminar el año con números positivos, aunque todos con superávit más bajo que antes: Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. Salta, por caso, cerró en rojo.

    Según Politikón, los déficit más agudos fueron los de Tierra del Fuego, con 16,4% de sus ingresos; Santa Cruz, con 12,9%; Chubut, con 8%; Chaco, con 7,3%; Buenos Aires, con 6%; y Mendoza, con 5,8%.

     

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    CASTA: Adorni y los ministros se duplicaron los sueldos

     

    Ahora gana más de 7 millones.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    El discurso de la “casta” vuelve a quedar en entredicho. Mientras el gobierno de Javier Milei sostiene un ajuste feroz sobre jubilaciones, salarios y presupuesto público, un decreto firmado por el propio Ejecutivo habilitó que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el resto de los ministros duplicaran —y en algunos casos superaran— sus ingresos en pocos meses.

    Lejos de tratarse de un aumento menor, los números son contundentes: los ministros pasaron de cobrar alrededor de $3,5 millones en diciembre a más de $7 millones en enero, con una escalada que los llevó a superar los $8 millones en los meses siguientes.

    Un decreto que desarma el relato

    La suba fue posible gracias a un decreto firmado a comienzos de 2026 que terminó con el congelamiento salarial que regía desde el inicio de la gestión libertaria. La medida alcanzó a ministros, secretarios y subsecretarios, y también impactó directamente en el salario de Adorni, quien quedó equiparado a los ministros.

    El incremento no fue simbólico: en apenas meses, los haberes crecieron más de un 100%, llegando en algunos casos al 123%.

    La explicación oficial se apoyó en la necesidad de “recomponer” salarios que venían atrasados frente a la inflación. Sin embargo, el contexto político vuelve esa justificación difícil de sostener: el propio Milei construyó su identidad política denunciando a la “casta” por sus privilegios y sus ingresos.

    Ajuste para la sociedad, beneficios para arriba

    El contraste es evidente. Mientras los funcionarios de primera línea del gobierno veían duplicados sus ingresos, el promedio salarial de los trabajadores argentinos se mantiene muy por debajo, con fuertes pérdidas frente a la inflación.

    El dato no es menor: la recomposición se dio en simultáneo con recortes en áreas sensibles como educación, salud y políticas sociales, lo que profundiza la percepción de una doble vara.

    En otras palabras, el ajuste no fue “para todos”. Fue selectivo.

    Adorni en el centro de la escena

    La figura de Adorni aparece particularmente expuesta. No solo porque su salario creció al mismo ritmo que el de los ministros, sino porque su situación patrimonial ya estaba bajo la lupa judicial en paralelo a estos incrementos.

    El jefe de Gabinete, que durante meses fue la cara del discurso oficial contra los privilegios de la política, hoy queda atrapado en una contradicción difícil de explicar: defender el ajuste mientras se beneficia de una mejora salarial extraordinaria.

    La pregunta incómoda

    El caso abre un interrogante político inevitable: si el gobierno justificó despidos, recortes y pérdida de ingresos en nombre de combatir a la “casta”, ¿cómo se explica que sus propios funcionarios dupliquen sus sueldos por decreto?

    Y aún más: ¿por qué a Adorni no se le aplica la misma vara que el propio oficialismo exige hacia otros funcionarios cuando quedan envueltos en polémicas patrimoniales o privilegios?

    La respuesta, por ahora, no aparece. Pero el contraste entre el discurso y los hechos empieza a ser cada vez más evidente.

     

  • Mahiques le hace un guiño a Macri y propone a un ex funcionario porteño como juez en la Cámara que debe tratar la causa Correo

     

    Juan Bautista le hizo un guiño importantísimo a Mauricio Macri. El ministro de Justicia de Javier Milei envío al Senado el pliego de Jorge Djivaris, para que integre la Sala B de la Cámara Comercial que tiene que tratar la causa del vaciamiento del Correo, la que más preocupa y en la que está mas comprometido, el ex presidente.

    Djivaris es un cuadro importante en la estructura judicial del macrismo. Secretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires durante distintas gestiones, también integró la Procuración de la Ciudad de la que proviene Mahiques y hasta tuvo una posición clave en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) porteño.

     La movida de Mahiques, que forma parte de una jugada más amplia para rediseñar la Sala B de la Cámara Comercial del fuero ordinario, abona la teoría que su desembarco en el Ministerio de Justicia es parte de un buen nivel de diálogo entre Karina Milei y el Tanto Angelici, el principal operador en la justicia del macrismo.

    Un entendimiento que coincide con la cercanía de Mahiques a los capos de la AFA, Chiqui Tapia y Pablo Toviggino, este último muy cercano a Angelici. De hecho, en esta misma Sala que quiere colonizar Mahiques podrían recaer litigios por la discusión de las SAD en la AFA.

    Mahiques metió por la ventana el pliego de un fiscal cercano a Tapia y Toviggino

    Bajo esos cálculos, el titular de la cartera de Justicia mandó la semana pasada la prórroga de la jueza Matilde Evangelina Ballerini, que cumplirá 75 años en septiembre, para que continúe en ese juzgado. Ese expediente se suma al envío del pliego de Djivaris

    Ballerini, además de ocupar una butaca en la Sala B, está subrogando en la Sala C del mismo fuero, donde podría desembocar un recurso de apelación de la causa «World Eleven/ Tofoni» contra la AFA, relacionada al presunto desvío de fondos millonarios a través de sociedades fantasma en el exterior, con foco en Estados Unidos.

    Djivaris es un cuadro importante en la estructura judicial del macrismo. Secretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires durante distintas gestiones, también integró la Procuración de la Ciudad de la que proviene Mahiques y hasta tuvo una posición clave en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) porteño.

    Guillermo Tofoni es el empresario que se encargaba de organizar los partidos amistosos de la Selección Argentina y denunció que la AFA utilizó un esquema de intermediarios para desviar dinero proveniente de contratos de patrocinio y derechos de TV. Por eso, pidió el embargo del 30% de los fondos que la asociación percibe por los compromisos deportivos y la intervención de la entidad.

    La investigación se centra en el supuesto desvío de U$S 42 millones hacia firmas sin actividad aparente en Estados Unidos y Tofoni tramitó una medida cautelar ante el tribunal de Javier Cosentino, que rechazó esos reclamos pero concedió la queja.

    Curiosamente, Cosentino estuvo ternado para la Sala C, a partir del Concurso 374 del Poder Judicial. Su pliego, incluso, había llegado al Senado pero fue retirado. Acaso el fallo más rimbombante de este magistrado fue el que decretó la quiebra de Oil Combustibles, la empresa de Cristóbal López, en 2018.

    El ex secretario de Justicia porteño, Jorge Djivaris junto al actuam ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia.

    Como sea, la pelea de Tofoni podría escalar hasta el juzgado que subroga Ballerini y tendría que pronunciarse, lo cual alimenta la sospechas en los pasillos judiciales acerca de una eventual inclinación suya para favorecer a la AFA con el objetivo de conseguir la prórroga en la Sala B.

    Además, la jueza es cercana a María Lilia Gómez Alonso de Díaz Cordero, la madre de Agustina Díaz Cordero, vicepresidenta del Consejo de la Magistratura y mano derecha en el organismode Horacio Rosatti. Durante la presidencia de Mauricio Macri, Díaz Cordero y Mahiques trabajaron juntos en el Ministerio de Justicia.

    En mayo de 2022, Ballerini fue fundamental para que la defensa de los Macri lograra la suspensión del proceso judical en la causa Correo hasta que la Corte Suprema se expidiera acerca de la competencia bajo la órbita del TSJ o la Justicia nacional, fallo que se produjo recién el 29 de diciembre de 2024 con un guiño al líder del PRO y los votos favorables de Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, que al día siguiente se jubiló.

    Djivaris había quedado rankeado en el puesto 12°, con 156 puntos, pero escaló al 4° lugar en el orden de mérito definitivo, gracias a las entrevistas personales.

    El pliego de Djivaris, por su parte, fue remitido al Senado el último 30 de marzo. Hasta el año pasado, el postulante ocupó un cargo administrativo en el TSJ y antes fue secretario de Justicia de Horacio Rodríguez Larreta.

    Además de Ballerini, la Sala B está integrada por María Guadalupe Vásquez y se completaría con Djivaris.

    Paradójicamente, Mahiques habría contribuido a reforzar los argumentos de Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz con la acordada 4/26 para la selección de jueces. En el Concurso 478, Djivaris había quedado rankeado en el puesto 12°, con 156 puntos, pero escaló una posición después de las impugnaciones. Finalmente, trepó del 11° lugar al 4° en el orden de mérito definitivo, gracias a las entrevistas personales. Todo un prodigio en el mano a mano.

    La vicepresidenta del Consejo de la Magistratura, Agustina Díaz Cordero.

     

  • La pasión nómade

     

    —Te imagino como una Mary Poppins, que va bajando aquí y allá a ver lo que pasa.

    La antropóloga mexicana Rossana Reguillo sonríe encantada con esta imagen que le regala Francisco Goldman, el periodista norteamericano con quien comparte el taller anfibio “Adentro, al borde o afuera. Crónicas de la diversidad juvenil en América Latina”. Luego aclara: “hay una diferencia fundamental con esa chica de paraguas: yo no llego a solucionar problemas”.

    —¿Con qué figura te autodefinirías entonces?

    —Mi maestro Carlos Monsiváis, con tono burlón, me decía que yo era la Sarita García —que es la abuelita del cine mexicano— de los jóvenes. Pero lo que más me gustaba es que él me hacía entender que yo le escribía a los jóvenes y no que escribía sobre los jóvenes.

    De su maestro, Reguillo aprendió la importancia del “estar ahí”, de tomarse el tiempo y el trabajo de entender las cosas desde adentro. Inmediatamente fantasea con otra autodefinición: se le ocurre el personaje de Zelig, de Woody Allen, capaz de ser un transformista, de inmiscuirse y vivir una situación aún sin pertenecer a ella. Tampoco le convence del todo:

    —No se trata de mimetizarse o convertirse, porque así pierdes también la capacidad crítica.

    Reguillo hace crónica, investigación académica y también periodismo. En Buenos Aires, al terminar uno de los días de taller, tuiteó: “Ya guardando los cuadernos del día: la presidenta Cristina K. es un personaje q me encantaría etno-carto-cronicar; q cosas suceden con la K”. Etno-carto-cronicar: ahí está la clave de su método.

    Reguillo tiene una pasión nómade por América Latina. Cuando se trata de encontrarle un origen a esa pasión política, la imagen es difusa pero es la primera que se le viene a la cabeza. Es jovencísima, calza seguramente jeans, y está junto a unas cincuenta personas protestando por la Guerra de Vietnam frente al consulado norteamericano en la bella Guadalajara, su ciudad natal.

    Aquella escena de manifestante antiyanqui ahora se conecta con otra escena, esta vez en el corazón del imperio: con el mismo pelo lacio y los ojos chispeantes, Reguillo recorrió durante cuatro meses en el otoño de 2011 el Zuccotti Park, un parque enquistado en el medio del distrito financiero de Nueva York y desde el que se vislumbraban las Torres Gemelas antes del 11-S. Sólo que el paisaje que le interesó ya es radicalmente otro: Zucotti Park hoy es la sede del movimiento Occupy Wall Street. Ha sido rebautizado por los ocupas como Liberty Park y si se levanta la vista se ven los jóvenes que han extendido sus carpas y que dicen “we are the crisis”.

    Reguillo fue a dar clases a la gran manzana pero se metió de lleno en ese territorio clave de las nuevas insurgencias que hoy se multiplican a escala global.

    —Es como si toda mi vida me hubiera preparado para terminar ahí, en medio de ese movimiento tan maravilloso —reflexiona para, como una versátil trapecista, saltar de los momentos iniciáticos de su vida política al aquí y ahora.

    En la máquina del recuerdo cobra fuerza también una aventura anterior: un viaje de mochilera que la llevó de México hasta Buenos Aires en una travesía de diez meses, de la que aun se siente orgullosa.

    —No he sido especialmente marchante pero recorrer el continente y luego, en 1985, estar en la Nicaragua sandinista me abrieron la cabeza y me sacaron del localismo mexicano.

    Ahora no lleva mochila, sino cartera de cuero negro y pequeña valija para su Mac Air plateada, pero el viaje le sigue resultando igualmente vital. Con esa militancia asociada a recorrer territorios vincula su obsesión por entender las distintas formas de movilización juvenil en América latina. También los rasgos de la tarea investigativa que más le convence:

    —Yo sigo a los sujetos jóvenes y eso me hace ir de un territorio a otro. Me muevo con una metodología nómade.

    Ahora Rossana está en el frío despiadado de Buenos Aires donde salir a fumar es un esfuerzo, pero aun así vale la pena, con guantes y bufanda. Los cigarrillos Benson&Hedges la acompañan todo el tiempo y marcan la pausa del intensivo taller con jóvenes periodistas de América Latina.

    ***

    Reguillo viene de una familia disfuncional. Así califica al matrimonio de su madre, una chiapaneca rica hija de un hacendado cafetalero porfirista, y su padre, un combatiente republicano en la Guerra Civil Española, luego preso en un campo de concentración en Francia y finalmente refugiado en México. Su madre le transmitió la fascinación por el relato. De niña le contaba una y otra vez historias de princesas mayas que se suicidaban para huir de los españoles. Reguillo creció acompañada de heroínas combativas que se aferraban a la vida de la manera más difícil. Su madre, desheredada tras el casamiento con el rebelde extranjero, también le legó la osadía vital que mancomuna a muchas mujeres.

    De su padre tiene una herencia precisa: la militancia por la justicia es una tarea que no acaba nunca. En esa línea, la economía de guerra en la que se crió era una prueba más de firmeza y, sobre todo, de coherencia.

    —Para él dejar un pedazo de mantequilla en el plato era un pecado.

    Cuando Rossana estaba convencida de ser una pequeña princesa maya de 15 años, fue su padre quien le dijo muy seriamente que debía empezar a pagarse sus estudios. Así inició un recorrido por múltiples empleos.

    —Me acuerdo el primero. Era una agencia de autos y yo debía atender el teléfono y decir todo el tiempo “Volkswagen Albarrán a sus órdenes”. Duré seis meses. Luego hice de mesera, de vendedora y de muchas otras cosas. Tal vez por eso hoy puedo ser una investigadora todo terreno.

    Así como el relato oral es un sonido materno, la pasión por los libros tiene la marca paterna. Su padre era un lector obsesivo. En su casa había libros por todos lados, en cualquier sitio. Nunca le resultaron un objeto extraño. Pero cobraron un nuevo sentido cuando la salvaron en un momento difícil. A los once años tuvo un accidente con una moto que la obligó a muchas operaciones, durante varios años. Cuando sus amigas se iban de paseo, la niña herida se refugiaba en las letras contra el dolor y la incomodidad. Esa intimidad con las historias, especialmente las de princesas suicidas, le enseñó desde muy temprano que las batallas nunca se abandonan.

    ***

    Rossana no deja de consultar por Twitter y Facebook las noticias del otro movimiento que más la inquieta, la llamada Primavera Mexicana. Y es que esa otra movilización joven la tiene más que inquieta, eufórica. “Todo se está yendo a la chingada y eso es muy interesante”, dice frente a sus alumnos. “Eso no lo tuiteen”, aclara, conciente de que muchas de sus frases mientras se desarrolla el seminario pasan inmediatamente al espacio virtual. “No te preocupes que esto no sale de Latinoamérica”, le susurra Ricardo Corredor, de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, sin poder evitar la risa.

    El movimiento mexicano se llama YoSoy132.mx. Se inició hace apenas algunas semanas y fue un sacudón para todo el país, a punto de celebrar elecciones presidenciales el próximo 1 de julio. Lo que empezó como un acto de interpelación de alumnos universitarios al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (bautizado el “Gel boy”), por su responsabilidad en la represión brutal conocida como la Masacre de Atenco (2006), hoy es una fuerza ingobernable que tiene nerviosos a muchos políticos.

    “Este movimiento detonó una conversación colectiva impensada en México. No es casual ni de generación espontánea”. El contexto no es menor: seis años de violenta guerra narco, doce años de gobierno del PAN, con la dudosa última elección presidencial que le dio el poder a Calderón y un país que tiene la ciudad más vigilada de todo el mundo: Ciudad Juárez. La sorpresa existe y Reguillo la celebra pero también reconoce allí todo un tejido micropolítico que venía creciendo. “Estos movimientos son lugares de potencia pura: entre algo que deja de existir y algo que todavía no tiene lugar”.

    Además, insiste en no perder de vista el mapa global. “Aquí tenemos que identificar bien a los enemigos, a los que se creen mentes bienpensantes. Primero el señor Zizek, que dice que la revolución es una cosa seria y que entonces como vio divertirse a los jóvenes en Nueva York, dijo que así no se hace política. Segundo al señor Bauman, que al visitar Madrid dijo que esos jóvenes son pura emoción, incapaces de razón, y que la política es un asunto racional”.

    Para Reguillo, todos aquellos que le piden una agenda o un programa a estos movimientos son los que no entienden nada. Ella ve en estas protestas jóvenes la pregunta fundamental: ¿cómo cambia lo que cambia?

    “Me pregunto si no será el momento de pensar: todo se está yendo a la chingada, hay que estar atentos y entender el vértigo”.

    ***

    Reguillo lleva más de tres décadas investigando la condición juvenil. Combate los discursos clichés: la satanización o la exaltación de los jóvenes. Y le interesa el mapa comparativo de norte a sur del continente.

    Los sigue. Los busca. Le inquietan. Les admira su capacidad de acción e invención. Le preocupa que en México, por ejemplo, las opciones que tienen más a mano son tres: incorporarse a las estructuras del crimen organizado, migrar a Estados Unidos en condiciones súper precarias o vincularse al ejército. En sus análisis, no olvida la dimensión de clase pero tampoco las derivas singulares de las biografías. En ese marco se pregunta cuáles son las dimensiones del poder que impactan en la vida de los jóvenes. “No hay que olvidar la responsabilidad que tenemos al narrar esa condición juvenil. Por eso no me gustan los nombres tales como ‘tribus urbanas’ porque además de usar un adjetivo que los vincula a lo arcaico, les reduce su capacidad de agencia”.

    Los jóvenes condensan lo que una sociedad teme. Sobre ellos se practican permanentes “semánticas de bautizo” que también influyen en su subjetividad. Así las etiquetas se suceden y Reguillo las tiene identificadas en las últimas tres décadas: en los años ‘70 eran rebeldes sin causa o problemáticos revolucionarios, luego pasaron a ser hedonistas marihuaneros, después violentos e irresponsable, ahora también desimplicados que viven en las redes sociales”.

    A Reguillo le fascina escucharlos y leerlos. Escuchar es un elemento clave. Por un lado, es la forma de entender el concierto de voces de lo real, pero también tiene una función de antídoto contra la pretensión de uniformidad del mundo. Y una cosa más:

    —Cuando tu escuchas pones en el centro la voz de los protagonistas del día a día, también como portadores de memorias. Y eso es irremplazable.

    Siguiendo esas premisas ha tomando como principal terreno etnográfico a las redes sociales. Ahí se está cocinando un nuevo frente de batalla y de habla colectiva vinculada a la red. En la firma personal —yo adhiero, yo comparto, yo firmo, etc.— Reguillo visualiza una nueva conquista del nombre propio.

    —Con tu firma ya puedes hacer algo. No hace falta que estés en un colectivo de obreros o de lesbianas”. Pero también sitúa ahí una desjerarquización radical de la palabra que permite la mezcla de registros en el FBK de cualquier joven: un video de música, junto a una convocatoria y un artículo de periódico comentado por una amiga.

    ¿Qué impacto político tiene este modo de la palabra? Para Reguillo, vuelve a estos jóvenes participantes de causas más que de instituciones “y eso los vuelve súper rápidos, como se ve en el movimiento #yosoy132”. Reguillo, como la Sarita García con que bromeaba Monsiváis, los cuida pero también les advierte los peligros de marearse con la fiesta de la propia voz. Pero hay un peligro mayor: “Yo les digo que se pongan Colonia Siete Machos y mucho ajo contra los partidos de izquierda y de derecha que los ven como un botín electoral”.

    ***

    En 2009, en plena neurosis colectiva por la llamada epidemia de la gripe A (influenza), Reguillo llevó un diario-blog que fue muy leído y en el que experimentó con la exigencia de escribir cada día. Se llamó “Diario de la epidemia”. De sus jóvenes amigos blogueros dice haber aprendido lo fundamental: el timing. “Soy su discípula en ese registro”. Recién después de esa experiencia se animó a construirse una personalidad feisbukera que califica de exitosa.

    —Al FBK le dedico mucho tiempo y diálogo con los nativos digitales. Hoy muchos chicos de los barrios y las villas tienen su blog o su FBK y entonces echan por tierra esa idea de que sólo hablan con ellos los periodistas que se creen Malinowski en las Islas del Pacífico por entrar a una villa.

    De nuevo, hay un arte de hacer basado en la combinación. Un arte táctico. En FBK, dice, no puedes ser sólo erudito, o sólo fashion o sólo humorístico. Tienes que saber mezclar. Ahí está la clave.

    —Para mí FBK es un dispositivo de investigación de una nueva habla política.

    Con Twitter es un poco distinto. Todo rollo tiene que caber en 140 caracteres. Aunque evita las polémicas mantiene fluidos intercambios.

    —Son registros que no tienen nada que ver con la idea moderna de control de la palabra.

    ¿Es periodista? ¿Es académica? ¿Es cronista? «Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración», sintetiza. No le interesa el periodismo militante «porque siempre ya sabe». Tampoco la academia que sólo se muerde la cola: «basa su autoridad en su propia autoridad».

    —Yo me mezclo con el periodismo pero tengo ventajas: los plazos largos. Y como investigadora tengo la obligación de transparentar mi método para buscar su validación. Pero además hay algo más: el impacto indirecto de lo que hago a través de la docencia.

    La contaminación de estilos está desde el principio. Su trabajo inicial –el libro Crónicas de la diversidad– fue un suerte de aguafuertes de personajes urbanos. Pero sin perder el horizonte del rigor. ¿Cómo trabaja Reguillo? Primero, acumula y acumula datos (blogs, ciertas bases de datos, revistas, etcétera). Luego sigue y confía en algunos actores clave, a ciertos cronistas e investigadores y finalmente, la parte más experimental, la cybernografía: esa vuelta de tuerca sobre el territorio virtual.

    ***

    Tiene dos hijos y un marido que es un conocido historietista político.

    —Mis hijos vivieron conmigo la experiencia de escritura de las tres tesis que hice. Me acompañaban al barrio y a las reuniones de tatuadores. Nunca viví la maternidad como un impedimento de hacer cosas. Más bien lo contrario. ¡Claro que fue mucha chamba!

    Reguillo tiene una rutina que disfruta muchísimo. Por empezar, los paseos con su nieta. Pero también sus escapadas a una casa en el mar, a unas pocas horas de Guadalajara. Además de trabajar y estudiar, medita en el agua.

    —Para mí nadar es como una forma de la meditación. Mientras nado pienso y descanso, se me ocurren cosas.

    No le gusta manejar en carreteras muy grandes: los espacios tan abierto le dan “sustillo”.

    Está ahora mismo cerrando una investigación. Se llama Cuando morir no es suficiente:

    —La situación límite de la violencia en México me llevó a los rituales de la muerte que practica el narco. A la sobredramatización de la muerte que hacen.

    Aquí la ha inspirado mucho el libro de Adriana Cavarero llamado Horrorismo (2010) del que tomó una idea: se destruye primero para poder matar. Alrededor de estas cuestiones está pensando el funcionamiento de una “narcomachine” (lo dice con un tono tan mexicano que no parece una palabra en inglés). Dice no haber elegido esto.

    —Son temas que se te imponen.

    A pesar del frío, Rossana vuelve a fumar. Y después de una bocanada larga, dice:

    —A mí lo que no me gusta es no entender.

    La entrada La pasión nómade se publicó primero en Revista Anfibia.