Sociedad

  • Justicia poética

     

    La supuestamente apolítica y proyanqui selección argentina posó ayer con una bandera: “Las Malvinas son argentinas”. Ya lo había hecho en la foto oficial en la previa del Mundial Brasil 2014, en un amistoso contra Eslovenia en La Plata, donde sostuvo una pancarta con idéntico mensaje. Aquella vez la FIFA investigó el caso basándose en su código de seguridad y la prohibición de «acciones provocadoras o agresivas». Multó a la AFA con 30.000 francos suizos (unos 33.000 dólares) y emitió una reprensión formal. 

    Y en este Mundial 2026, tras la victoria argentina ante Egipto en los octavos de final, se viralizó un video del equipo de Scaloni cantando “Muchachos” en el vestuario, la canción inaugurada en el Mundial Qatar 2022, que habla de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré. La Federación Inglesa (FA) presentó un reclamo disciplinario inmediato argumentando un tinte político ofensivo. Sin embargo, la FIFA decidió desestimar el caso por completo. No aplicó multas ni sanciones: entendió que formaba parte del folklore de la celebración en un ámbito privado.

    La primera regla no dicha de los mundiales no se rompió hace cuarenta años, con La Mano de D10S en el Estadio Azteca, el 22 de junio de 1986; se rompió hace sesenta años en el Mundial de Inglaterra 1966, cuando el 23 de julio Antonio Rattin humilló a la corona británica al osar sentarse en la alfombra roja de la realeza y estrujar un banderín del córner, luego de una expulsión que consideró injusta, en un partido donde la selección inglesa dejó afuera a la argentina. Allí surgió el único clásico internacional: Argentina vs Inglaterra. Donde la regla no dicha es no hay clásicos internacionales, que es como decir no hay subjetividad en los partidos y también, nada en el fútbol mundialista es político. 

    La rivalidad histórica entre los dos países empezó mucho antes, en el siglo XIX, cuando las milicias criollas expulsaron a las tropas británicas que habían invadido Buenos Aires entre 1806 y 1807. Y se reeditó en el intento infructuoso de Gran Bretaña de colonizar la Patagonia en 1891, un tema que hoy está candente a partir de la ocupación de tierras estratégicas del sur argentino. Aunque es la ocupación de las Islas Malvinas en 1833 y sus intentos de recuperación a través de la diplomacia y la guerra fallida de la última dictadura militar en 1982 lo que hoy está en el centro del debate. Ahí entra a tallar el fútbol, un deporte creado en Inglaterra en 1857 y exportado a la Argentina por inmigrantes ingleses en 1867 (lo que vuelve más interesante la disputa: ganarle al Padre). 

    A la diplomacia y a la guerra hay que agregar entonces el fuerte peso simbólico de los gestos de Rattin y de Maradona que, como mencionamos, ayer replicó la Scaloneta luego de ganarle a Inglaterra 2 a 1 y convertirse en finalista de este Mundial 2026. La justicia poética funciona como acto de economía geopolítica: lo que se juega en los paratextos del partido es también económico. De hecho, la sanción que prevé la FIFA para el despliegue de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” es económica y recaería sobre la AFA. Al margen del lugar ya común, aunque no por eso menos cierto, de que el fútbol en general y los mundiales en particular son un gigantesco negocio, además de un lavado de cara para acciones en la geopolítica internacional de las sedes mundialistas. Al margen, también, de la polémica que gira alrededor de la pausa de hidratación como espacio para las apuestas online y el consumo de comida chatarra, publicitado por los propios jugadores y por una imagen generada por IA de Maradona incitando a apostar (si el Diego se levantara de la tumba).

    Esas infracciones a la norma generaron cambios en las políticas de la FIFA. A partir del gesto rebelde de Rattin en 1966, para ordenar las sanciones, el árbitro inglés Ken Aston creó el sistema de tarjetas rojas y amarillas inspiradas en los colores de las luces del semáforo. Luego del gol con el puño izquierdo de Maradona, un dato no menor en este contexto, si le quitamos el aura religiosa al asunto —un gol de trampa, el ilícito (según Fernando Signorini), que el VAR hubiera anulado (y entonces quizá no ganábamos el Mundial 86, y quien dice cómo hubiese sido la historia); el robo de la billetera a los ingleses en palabras de Diego (de nuevo, economía geopolítica); un acto de revancha por los pibes de Malvinas— la FIFA comenzó a sancionar acciones dentro de la cancha como quitarse la camiseta (para evitar mensajes políticos o religiosos en las remeras interiores) y endureció los castigos por gestos provocadores a la tribuna rival, buscando aislar el juego de las tensiones del mundo real. Hoy, en Estados Unidos 2026, apuntar al cobro de un peaje financiero parece preferible a interrumpir el espectáculo y el juego. Para usar otro lugar común: el show debe continuar.

    Tanto las declaraciones de Milei diciendo que “no hay que mezclar la hacienda”, calificando de “gestos de patrioterismo baratos, berretas” a los que reivindican la soberanía nacional del país que gobierna, o el posicionamiento opuesto de la vicepresidenta Victoria Villlarruel, hija de un militar combatiente de Malvinas, así como el pedido del primer ministro inglés Keir Starmer de que la FIFA abra una investigación a los jugadores o los titulares, o la “acusación” de los medios británicos como The Guardian, que catalogó el hecho como la exhibición de una «bandera política» («political Falklands flag«), dejan en claro que sí, que la cosa está mezclada.

    Los propios jugadores refrendaron el gesto con palabras al ser consultados por la prensa luego del partido. “Y siempre serán argentinas”, dijo, por ejemplo, Lisandro Paredes. Lionel Messi saltó con todos los demás.

    Otra bandera, menos viralizada, fue la que desplegó un hincha en la tribuna con la representación del mapa de las islas y la inscripción “Por siempre nuestras”.

    Entonces, cada vez que alguien intenta deslindar el fútbol mundial de la economía geopolítica (Scaloni conoce bien el reglamento y sabe que habrá sanciones económicas y tirones de oreja a los jugadores), están ahí los propios futbolistas y las hinchadas y un montón de periodistas para decir que no, que todo fútbol es político, que el fútbol es mucho más que 22 sujetos corriendo detrás de una pelota (ya lo dijo el Diego) y que las rivalidades y las reivindicaciones históricas se juegan también, ahí, en las tribunas, dentro de la cancha, entre los dos arcos, sobre el pasto verde no tan inglés. 

    La entrada Justicia poética se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • Trump impone aranceles del 25% a productos brasileños y profundiza la tensión con Lula

     

    El gobierno de Estados Unidos oficializó este miércoles la aplicación de un arancel adicional del 25% sobre una amplia gama de productos importados desde Brasil, luego de concluir la investigación comercial iniciada bajo la Sección 301 de la legislación estadounidense. 

    La medida, que entrará en vigor el 22 de julio, representa un nuevo capítulo en el creciente conflicto entre Washington y el gobierno de Lula en Brasil.  

    La decisión fue adoptada tras varios meses de investigación por parte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que acusó a Brasil de mantener prácticas comerciales consideradas discriminatorias para las empresas estadounidenses. 

    Entre los principales cuestionamientos figuran el funcionamiento del sistema de pagos instantáneos Pix, las políticas aplicadas al mercado del etanol, regulaciones sobre comercio digital y aspectos vinculados con la propiedad intelectual. 

    Para la administración Trump, estas políticas generan ventajas indebidas para empresas brasileñas y restringen la competencia de compañías estadounidenses. Brasil, en cambio, rechaza las acusaciones y sostiene que se trata de medidas soberanas compatibles con las normas internacionales. 

     Tesla, Coca-Cola y Nestlé presionan a Trump para frenar los aranceles contra Brasil 

    A pesar de las negociaciones diplomáticas impulsadas por el gobierno brasileño y de la presión ejercida por empresas de ambos países para evitar una escalada comercial, Washington decidió mantener el gravamen del 25%. 

    Sin embargo, la medida incluye una extensa lista de excepciones. Más de 2.100 productos quedaron excluidos del nuevo arancel, entre ellos varios de los principales bienes exportados por Brasil hacia el mercado estadounidense, como la carne bovina, el café, el jugo de naranja, la celulosa, aeronaves y componentes aeronáuticos, además de otros productos agrícolas e industriales considerados estratégicos. 

    Entre los principales cuestionamientos figuran el funcionamiento del sistema de pagos instantáneos Pix, las políticas aplicadas al mercado del etanol, regulaciones sobre comercio digital y aspectos vinculados con la propiedad intelectual

    La inclusión de estas exenciones busca reducir el impacto sobre las cadenas de suministro estadounidenses y evitar aumentos de costos para industrias que dependen de insumos provenientes de Brasil. Desde Brasilia, el gobierno de Lula respondió que utilizará la Ley de Reciprocidad Comercial para evaluar posibles medidas contra Estados Unidos y no descarta presentar una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

    El gobierno brasileño sostiene que las acusaciones carecen de fundamento y recuerda que, históricamente, Estados Unidos ha registrado superávit comercial en su intercambio con Brasil, por lo que rechaza el argumento de prácticas desleales. 

    Desde Washington, informó Folha de San Pablo, funcionarios de la administración Trump afirmaron que Brasil no mostró voluntad de negociar «de buena fe», mientras que el oficialismo brasileño interpreta el aumento de aranceles como una herramienta de presión política y económica. 

    El nuevo esquema arancelario añade incertidumbre al comercio bilateral entre las dos mayores economías del continente y abre la puerta a una posible escalada de represalias comerciales en las próximas semanas. 

     Empresarios brasileños temen que Flavio complique las negociaciones con EEUU por los aranceles 

    Aunque las excepciones limitan el impacto inmediato sobre algunos sectores clave, la medida incrementa la tensión entre ambos gobiernos en un contexto de creciente competencia económica y diferencias políticas. 

    La decisión llega en plena campaña para las elecciones presidenciales brasileñas y profundiza el deterioro de la relación entre Trump y Lula. De todas formas, en el entorno del líder del PT creen que esto potencia su candidatura y perjudica a Flavio Bolsonaro por mostrarse cercano a las políticas de Estados Unidos. 

     

  • Milei cruzó a La Scaloneta por la bandera de Malvinas: «no hay que caer en slogans populistas y berretas»

     

    Javier Milei no pudo ocultar su molestia con los jugadores de la Selección Argentina que una bandera con la consigna «Las Malvinas son Argentinas» tras el histórico triunfo ante Inglaterra, pese a que el gobierno libertario había pedido que no haya mensajes políticos en el partido.

    Como contó LPO, el presidente recibió un golpe simbólico muy fuerte cuando los jugadores mostraron una bandera con la leyenda que el gobierno libertario había querido prohibir para no irritar al gobierno británico.

    Minutos después de la imagen que dio la vuelta al mundo y que enfureció a los ingleses, Milei dio una entrevista y cuestionó el mensaje de La Scaloneta. 

    «Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios», lanzó el presidente en radio Mitre. «No hay que mezclar la hacienda. En eso fue muy claro Scaloni, fueron muy claros los excombatientes. No mezclemos las cosas», pidió.

    «Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos, berretas», cuestionó Milei, que se declara admirador de Margaret Thatcher. «Si eso uno lo llevara al plano internacional sería de verdaderamente de características pobres y muy malas», dijo sobre el reclamo de soberanía.

    Dura derrota de Milei: Los jugadores de la Scaloneta reivindicaron a las Malvinas con una bandera 

    Este jueves Milei volvió a hablar sobre el tema y trató de ser más diplomático con los jugadores de la Selección, pero mantuvo la crítica. «Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan», dijo incómodo.

    «Las Malvinas son argentinas, las vamos a recuperar y lo vamos a hacer en el plano diplomático», señaló Milei en radio El Observador. «Son cosas distintas, si empezamos a mezclar nos vamos a equivocar complicado. El tema es quién comete el error, en una posición de responsabilidad ciertos errores son inadmisibles porque podrían tener consecuencias muy negativas», afirmó.

    No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios. Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos, berretas

    El gobierno quedó muy en offside con este tema porque la ministra Alejandra Monteoliva hizo una gira mediática para contar que había acordado con el FMI que estaban prohibidas las consignas por la soberanía de Malvinas o banderas con «el mapita». Pero fueron los propios jugadores los que la terminaron mostrando ante los ojos del mundo.

    Algunos personajes del gobierno intentaron un giro forzado replicando en redes la foto que su ministra quiso prohibir. Otros como el canciller Pablo Quirno forzaron el oportunismo a la publicación de un comunicado de repudio por el ingreso de un buque inglés en aguas argentinas, sucedido hace 13 días. Hasta después del partido, no había dicho nada.

     

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    Tras la bandera de la Selección apoyando la causa Malvinas, el gobierno de Milei «se acordó» y repudió al barco inglés

     

    La contundente manifestación de la Selección Argentina en respaldo a la soberanía sobre las Islas Malvinas volvió a instalar el tema en el centro de la agenda pública. Horas después de esa imagen que recorrió el mundo, el Gobierno nacional difundió un comunicado de rechazo a la presencia de un buque británico en aguas argentinas, una reacción que despertó críticas por su aparente demora y por el contraste con otras decisiones adoptadas durante la gestión de Milei.

    Por Roque Pérez para NLI

    La bandera de la Selección que volvió a poner a Malvinas en el centro de la escena

    La victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra tuvo un fuerte componente simbólico que trascendió lo deportivo. Al finalizar el encuentro, los jugadores celebraron con una bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas», una imagen que rápidamente se viralizó y generó una amplia repercusión tanto dentro como fuera del país.

    El gesto fue interpretado como una reafirmación de una causa que forma parte del consenso histórico de la sociedad argentina y que, en los últimos meses, había quedado envuelta en fuertes controversias por distintas decisiones y posicionamientos del Gobierno nacional.

    La imagen también contrastó con la polémica generada por las restricciones impuestas por la FIFA al ingreso de banderas con referencias a Malvinas y con la postura asumida por funcionarios del Ejecutivo, que evitaron confrontar con esas disposiciones.

    El comunicado oficial llegó después del impacto público

    Pocas horas después del triunfo argentino y de la masiva difusión de las imágenes de los futbolistas, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado rechazando la presencia del buque científico británico RRS Sir David Attenborough, cuya navegación vinculada a las Islas Malvinas fue considerada por Argentina como una actividad unilateral e incompatible con las resoluciones de Naciones Unidas sobre la disputa de soberanía.

    El comunicado expresó el «más enérgico rechazo» a las operaciones desarrolladas por el Reino Unido y reiteró que cualquier actividad vinculada con los recursos naturales o con la plataforma continental en el área disputada requiere el consentimiento del Estado argentino.

    Sin embargo, la reacción oficial fue interpretada por distintos sectores políticos y diplomáticos como una respuesta tardía. El barco británico ya venía desarrollando actividades conocidas desde hacía varios días y el Gobierno no había realizado pronunciamientos públicos hasta después del fuerte impacto que tuvo la bandera desplegada por los jugadores argentinos.

    Un cambio de tono que alimentó las críticas

    La coincidencia temporal no pasó inadvertida.

    Durante buena parte de su gestión, Milei mantuvo una política exterior caracterizada por un acercamiento sin precedentes al Reino Unido y a los Estados Unidos. En distintos discursos evitó confrontar con Londres sobre la cuestión Malvinas e incluso llegó a expresar admiración personal por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, responsable política de la guerra de 1982.

    A ello se sumaron otras decisiones que generaron cuestionamientos, entre ellas el apoyo del Gobierno argentino a las disposiciones de la FIFA que limitaron el ingreso de banderas con referencias a Malvinas en los estadios mundialistas, una medida que fue interpretada por amplios sectores como una innecesaria cesión frente a organismos internacionales.

    En ese contexto, el repentino endurecimiento discursivo frente al buque británico fue leído por la oposición como un intento de recuperar iniciativa política después de que la propia Selección colocara nuevamente la causa Malvinas en el centro del debate nacional.

    La causa Malvinas volvió a imponer la agenda

    La repercusión de la bandera exhibida por los campeones del mundo volvió a demostrar que la cuestión Malvinas continúa siendo uno de los pocos temas capaces de generar un consenso transversal entre los argentinos.

    Mientras el Gobierno intentaba instalar el comunicado diplomático, en redes sociales y distintos ámbitos políticos crecieron las comparaciones entre esa declaración y las decisiones adoptadas durante los últimos meses, especialmente aquellas vinculadas al vínculo con el Reino Unido y a las señales de alineamiento internacional de la administración libertaria.

    Para numerosos analistas, el episodio dejó una conclusión evidente: fue la propia Selección Argentina la que volvió a poner la soberanía sobre las Islas Malvinas en el centro de la discusión pública, obligando al Gobierno de Javier Milei a reaccionar con un comunicado que muchos consideran llegó tarde y bajo la presión del impacto político y simbólico generado por los futbolistas.

     

  • Cristina, Villarruel y Pagano le hicieron bullying a Milei por Malvinas

     

    Cristina Kirchner, Victoria Villarruel y Marcela Pagano salieron a reivindicar la causa Malvinas luego del triunfo de la selección contra Inglaterra y tras el intento del gobierno de Javier Milei de prohibir la defensa de la soberanía durante las semifinales del Mundial.

    «Son Argentinas», fue el lema que se proyectó en la ventana de San José 1111, el departamento donde Cristina cumple la prisión domiciliaria.

    La proyección incluye el «mapita» de las islas, tal como se refirió la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en su intento de bloquear las manifestaciones en favor del reclamo por Malvinas.

    Monteoliva dijo que llegó a un acuerdo que sólo beneficiaba a los ingleses porque tapaba el reclamo histórico de la Argentina sobre la soberanía de las islas. Una medida demasiado concesiva tomando en cuenta que el propio Milei confesó su admiración por Margaret Thatcher.

    Dura derrota de Milei: Los jugadores de la Scaloneta reivindicaron a las Malvinas con una bandera 

    Villarruel se había referido a los ingleses como «piratas usurpadores» en la noche del martes, luego de la inclinación de la ministra de Seguridad contra la corona británica. Luego del triunfo del equipo de Messi, apuntó contra el propio gobierno libertario. «¡Las Malvinas son Argentinas! Prohibieron llevarlas a la cancha y se olvidaron que las llevamos en la sangre y el corazón», dijo la vicepresidenta.

    La diputada Pagano, que es insultada de manera soez por el propio Milei en sus reuniones políticas, se desquitó del mismo modo contra la medida del gobierno, que fue burlada por los propios jugadores de la Selección. «No la arroben a @AleMonteoliva que aún cree que tiene autoridad!! #lasmalvinasargentinas #aguanteargentina #fueracipayos elquenosaltaesuncipayo Gracias selección por devolvernos la sonrisa!!!», tuiteó Pagano.

     

  • Quirno tuvo que sacar un comunicado contra el buque inglés en aguas argentinas tras el triunfo de la Scaloneta

     

    Pablo Quirno esperó que la Scaloneta gane de manera histórica contra Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo para sacar un comunicado de repudio por el ingreso de un buque inglés en aguas argentinas. 

    La Selección sacó una bandera de reivindicación de la soberanía de las islas al finalizar el partido y expuso al Gobierno que se había alineado con la FIFAY el FBI y mandó a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a repudiar la presencia de banderas reivindicativas de las Malvinas en el partido. 

    Además, como adelantó LPO, la Armada informó al ministro de Defensa de la presencia inglesa en aguas argentinas pero Carlos Presti decidió no decir nada al respecto. 

    En ese marco, el resultado del partido terminó obligando a la Cancillería a informar que  se presentó una nota formal de protesta ante la Embajada del Reino Unido por los movimientos del patrullero HMS Medway hacia la costa continental argentina. 

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    Según el Gobierno argentino, esos desplazamientos se realizaron desde las Islas Malvinas, cuya presencia británica considera ilegal, no fueron debidamente notificados, como establecen los acuerdos y declaraciones bilaterales vigentes e involucraron el tránsito del buque por el Mar Territorial argentino.

    El comunicado sostiene que esta acción constituye una violación de los compromisos bilaterales asumidos por ambos países como la Declaración Conjunta del 25 de septiembre de 1991, sobre medidas de confianza, la Declaración de Madrid del 15 de febrero de 1990 y  la actualización de esas medidas acordada en la Declaración Conjunta de Buenos Aires-Londres del 12 de julio de 1993, especialmente el apartado referido a las «Medidas de fortalecimiento de la confianza».

    En otro tramo, el comunicado rechaza «con firmeza» esta incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina,  considera que forma parte de una política sostenida de actos unilaterales incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas y señala que esas acciones violan el deber de ambas partes de abstenerse de modificar la situación mientras la disputa de soberanía permanezca pendiente de solución.  

    El comunicado rechaza «con firmeza» esta incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina, considera que forma parte de una política sostenida de actos unilaterales incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas y señala que esas acciones violan el deber de ambas partes de abstenerse de modificar la situación mientras la disputa de soberanía permanezca pendiente de solución

    La Cancillería sostiene además que los movimientos del HMS Medway contravienen los acuerdos bilaterales sobre medidas de confianza militar, se suman a una serie de acciones unilaterales del Reino Unido que son incompatibles con la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que exhorta a ambas partes a no introducir modificaciones unilaterales en la situación de las Islas Malvinas mientras continúe la controversia sobre la soberanía. 

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    El comunicado concluye que estas acciones profundizan las tensiones en el Atlántico Sur, desconocen el mandato reiterado de la comunidad internacional y obstaculizan los esfuerzos argentinos para avanzar hacia una solución pacífica y negociada de la disputa. 

    «La República Argentina reafirma sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía» sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y cierra con la frase: «Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas», concluye.