Las deudas que arrastra el Pami con las farmacias están generando un descalabro en el sistema de provisión de medicamentos, con un impacto que trasciende a la obra social de los jubilados y que pone en situación crítica a más de 500 farmacias.
Existen atrasos en los pagos de hasta tres meses, mientras que las farmacias advierten que deben pagar semanalmente a las droguerías para lograr reponer los medicamentos. No se trata de un dato menor en un sistema donde Pami representa entre el 60 y 70% del trabajo de las farmacias.
«Un atraso de diez días impacta fuertemente en las farmacias, el atraso de más de un mes a muchas las deja afuera», dijo a LPO Mario Della Maggiora, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Mar del Plata, una de las ciudades con mayor caudal de beneficiarios de Pami.
Es la tormenta perfecta. Si bien la atención de Pami no está cortada, lamentablemente muchas farmacias no pueden sostenerlo
En las farmacias sostienen que la «catástrofe financiera» que amenaza con una creciente faltante de medicamentos tiene que ver con la deuda de Pami y, a la vez, con la postura inflexible de las droguerías que, de no cobrar en un plazo máximo de 20 días, automáticamente dejan de mandar los remedios.
«Es la tormenta perfecta. Si bien la atención de Pami no está cortada, lamentablemente muchas farmacias no pueden sostenerlo», sostuvo Della Maggiora al exponer un creciente descalce entre los pagos de Pami y el crédito que tienen en las farmacias en las droguerias.
El panorama reciente el abastecimiento de medicamentos al resto de las obras sociales, ya que muchas farmacias hoy tienen las cuentas cortadas, con la imposibilidad de brindar el servicio.
«Es imposible de sostener si continuamos así», advirtió la titular de Colfarma, Alejandra Gómez, que focalizó en la necesidad de que las droguerías y laboratorios extiendan los plazos que tienen las farmacias para pagar
En el Colegio de Farmacéuticos bonaerense (Colfarma) se reunieron con autoridades de Pami, que prometieron cinco pagos por mes sujetos a giros del Ministerio de Economía.
Sin embargo, la obra social aún no se ajustó al cronograma comprometido para normalizar la situación. Al momento, solo hizo un pago parcial del orden del 25-30% de enero, cifra insuficiente para levantar el rojo financiero de varias farmacias.
«Es imposible de sostener si continuamos así», advirtió la titular de Colfarma, Alejandra Gómez, que focalizó en la necesidad de que las droguerías y laboratorios extiendan los plazos que tienen las farmacias para pagar y que les mantengan las cuentas habilitadas, afectadas por los atrasos recurrentes en el convenio Pami.
«Pami tiene un solo financiador, las farmacias. Como en otras oportunidades, aún en las peores crisis de nuestro país, la farmacia sigue atendiendo Pami hasta el límite de sus posibilidades porque somos los únicos financiadores», dijo Della Maggiora.
La deuda de Pami con las farmacias comenzaron a ser habituales desde enero de 2025 pero se profundizaron en su extensión en los últimos meses. Eso, a pesar de haber reducido los descuentos y la cantidad de medicamentos por afiliados.
Semejante retraso en pagos contrasta con los miles de millones que el Pami desembolsa a sociedades controladas por empresarios cercanos a Luis «Toto» Caputo.
Como reveló LPO en exclusiva, en diciembre de 2025, Pami le prorrogó el servicio de provisión de oxígeno por más de 17.450 millones a Oxigeno y Tecnología, empresa que tiene como apoderado a Martín Voss, hombre cercano a Caputo y ex funcionario del Pami en el macrismo, que ahora articula con la obra social de los jubilados del otro lado del mostrador.
Esa firma, paralelamente es una de las aportantes de la última campaña legislativa de La Libertad Avanza.
La situación en Medio Oriente se sigue complicando para los países del Golfo Pérsico. Irán atacó por lo menos tres barcos comerciales en la zona del Estrecho de Ormuz y apuntó al Aeropuerto Internacional de Dubai.
En este marco, el portavoz militar, Ebrahim Zolfaqari, de Irán advirtió: «Prepárense para que el petróleo cueste 200 dólares el barril, porque el precio del petróleo depende de la seguridad regional, que ustedes han desestabilizado».
Esto se produce en un contexto en el que ya se produjeron aumentos de nafta en 85 países desde que arranco la guerra y países como Japón, Alemania, Francia y hasta el propio Estados Unidos están hablando de liberar reservas para estabilizar el precio.
En ese sentido, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó unánimemente liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia. Esta medida, la mayor en sus 52 años de historia, busca aliviar la presión sobre los precios y compensar el suministro perdido por el cierre del estrecho de Ormuz.
«Hay que tener en cuenta que los barcos bloqueados no hubieran llegado hasta fin de marzo, comienzos de abril, es decir, ni arrancó el faltante todavía», afirma una fuente diplomática que conoce el territorio.
El mando militar conjunto de Irán anunció que comenzará a apuntar a bancos e instituciones financieras en Medio Oriente, una amenaza que pondría en riesgo especialmente a Dubai, en Emiratos Árabes Unidos, sede de muchas instituciones financieras internacionales, así como a Arabia Saudita y al reino insular de Bahréin. A su vez, el régimen remarcó que las personas de todo Medio Oriente deberían mantenerse a 1000 metros de distancia de los bancos.
Según informaron agencias internacionales, uno de los proyectiles iraníes impactó en un buque de carga tailandés frente a la costa de Omán en el estrecho de Ormuz que terminó incendiado. Las autoridades buscan a tres tripulantes desaparecidos del Mayuree Naree después de que 20 fueran rescatados por la marina omaní, indicó el Departamento Marítimo de Tailandia.
También, el buque portacontenedores One Majesty, con bandera japonesa, había sufrido daños menores por un proyectil desconocido a 25 millas náuticas (46 km) al noroeste de Ras al-Jaima, en Emiratos Árabes Unidos. El tercer buque fue un granelero, también fue alcanzado por un proyectil desconocido a unas 50 millas náuticas al noroeste de Dubai, según informaron empresas de seguridad marítima.
El buque tailandés Mayuree Naree prendido fuego.
La Guardia Revolucionaria de Irán asumió la responsabilidad y dijo en un comunicado que «el barco Express Rome, de propiedad israelí y que enarbola bandera liberiana, y el portacontenedores Mayuree Naree fueron alcanzados por proyectiles iraníes y detenidos tras ignorar las advertencias de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria».
En este contexto, el especialista en geopolítica y energia Víctor Bronstein, explicó a LPO que «el petróleo no tiene reemplazo y su falta hace colapsar a la civilización. Es imprescindible e insustituible».
Por el estrecho de Ormuz no solo pasa los hidrocarburos sino también el 30 y 40 por ciento de los fertilizantes. Es decir, si se cierra, podemos tener también problemas de alimentación este año
Bronstein dijo que «si se cierra en el Estrecho de Ormuz pasan 14 millones de curdos y 6 millones de derivados no es fácil de reemplazar. Ahora se liberan reservas estratégicas, esto se remontan la crisis del 1973 porque antes de esa primera crisis, el mundo vivía tranquilo con el petróleo. A tal punto que hasta 1974 Estados Unidos no tenía la secretaria de Energía. Después de esa crisis se crea la AIE y empieza a enfocarse en la seguridad energética».
«Por el estrecho de Ormuz no solo pasa los hidrocarburos sino también el 30 y 40 por ciento de los fertilizantes. Es decir, si se cierra, podemos tener también problemas de alimentación este año», añadió.
Bronstein asegura que «Irán tiene poder de fuego para generar esta situación y creo que Estados Unidos lo sabe. Ahora no encuentra la manera de salir. Seguramente buscará algún atajo para decir que ganó».
«EEUU está yendo por China como hizo con Venezuela. China tiene firmado acuerdos con Irán por mas de 400 mil millones de dólares para la construcción de infraestructura, caminos, y ferrocarriles. Es un activo chino en Medio Oriente. Esto también tiene que ver con esa disputa», añadió.
Por último, sobre el riesgo de un crudo a 200 dólares, Víctor Bronstein, anticipa que «generará inflación y recesión, como las dos crisis del petróleo (1973 y 1979). No es la nafta solamente, es el alimento también y puede generar una crisis humanitaria».
«Detrás de cada caloría de alimentos hay diez calorías de hidrocarburos, el precio de los alimentos y de los hidrocarburos son curvas papelearas. El crudo a 200 dólares es un shock que a la economía le va a costar acomodarse», concluye.
Cuando Jorgito y Nicolás tocan la puerta de su casa en Escalada, Lanús, Pablo Grillo está durmiendo. Es un sábado de febrero por la mañana y el reloj marca pasadas las 10. María del Carmen Bucceroni —Mary, la madre de Pablo, que vive en la casa de arriba— les abre la puerta y se escuchan los ladridos de Túpac, el callejero con cruce de ovejero alemán que vive con él.
Jorgito y Nicolás atraviesan la cocina y se asoman a la habitación. A la derecha está la cama de una plaza y un estante. El fotorreportero de 36 años está haciendo una siesta de media mañana.
–Uh… ¡Mirá qué banda! —les dice a sus amigos entre risas—. Ya me levanto.
Mary les abre la cortina y sube a su casa. Al rato baja con agua caliente para el mate. Jorgito y Nicolás trajeron medialunas de la panadería El Ángel de Banfield, “las más ricas de la zona”, según Nicolás.
Desde que a Pablo le abrieron la cabeza con una granada de gas lacrimógeno el 12 de marzo de 2025, el departamento de dos ambientes —una cocina-comedor, una pieza, antebaño y baño, y un patio— parece suspendido en el tiempo. La heladera Siam vieja está desenchufada, las hornallas siguen sin prenderse, y entre la cocina y el cuarto aún se reparten materiales de una carpintería casera que Pablo había montado antes de la represión para hacer un entrepiso de madera en su habitación. La obra está casi terminada pero todavía se ven por allí una mesa de trabajo y una sierra circular, entre otras herramientas. Pablo duerme en ese departamento de Escalada los fines de semana, cuando sale de la rehabilitación en el hospital Rocca, hoy su segunda casa.
La conversación entre Pablo, Jorgito y Nicolás va por caminos indefinidos sin tocar temas sensibles como la rehabilitación, el gendarme Héctor Guerrero, la represión que ordenó Patricia Bullrich, los planes a futuro. “Hablamos de boludeces, nada serio, nos reímos un rato”, dirá uno de sus amigos. Los médicos recomiendan evitar las emociones fuertes.
Más allá de la escenografía de carpintería, algunos adornos le dan al departamento un toque personal. Sillas plegables con los caños blancos, lona roja y el escudo de Independiente. Un recorte de revista con la cara de Eva Perón y la consigna Eterna en el corazón del pueblo. Una estampita con un dibujo de Luca Prodan y la frase No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Una taza con el escudo del PJ. Un sombrero mexicano en miniatura. Un guante y una pelota de béisbol. Banderines del Club Social y Deportivo Unión Escalada Villegas.
—Che, Pablito, ¿querés ir al baño?
—No, no —responde Pablo, que tiene puesto un pañal de adulto.
—Dale, andá —le insisten.
Pablo piensa un momento. Aún no controla totalmente sus esfínteres. Es una de las secuelas neuronales que le quedaron. Lleva tanto tiempo usando pañal, que su cerebro tiene que reaprender a gestionar esa necesidad fisiológica. “Dale, no seas pelotudo, sentate en el inodoro”, lo retó una vez un familiar.
—Bueno, sí, voy a ir un toque.
***
Jorgito y Nicolás le salvaron la vida a Pablo aquella tarde de marzo del año pasado, cuando Gendarmería reprimió a jubilados, hinchas de fútbol y periodistas frente al Congreso.
Jorgito es Jorge Taranto, amigo de Pablo desde hace veinte años. Comparten la pasión por Independiente y el peronismo. Jorgito estaba a pocos metros de Pablo cuando lo vio caer a las 17.18 de ese miércoles en Yrigoyen y Solís. Hacía semanas que iban a las marchas de los jubilados y ese día quedaron en encontrarse cerca de las 15 donde siempre: Yrigoyen y Virrey Ceballos, la esquina de la sede de Madres de Plaza de Mayo. Pero Jorge se demoró al salir de su trabajo en el gremio de la sanidad y Pablo nunca le contestó los mensajes. Desde que le robaron el celular el día de los festejos del Mundial 2022, cuando saca la cámara guarda el teléfono. Finalmente se encontraron poco antes de las 17 en un supermercado chino a la vuelta del punto de encuentro. Jorgito estaba tomando unas cervezas con otro amigo, y apareció Pablo.
“Fue nada lo que nos vimos —recuerda—. Enseguida Pablo me dice de ir para adelante. Y yo siempre que veía que él estaba con la cámara trataba de no perderlo de vista. Pero en un momento lo pierdo y cuando lo ubico estaba en cuclillas sacando las fotos. Lo veo que cae. Yo pensé que se había desmayado, pero cuando cruzo la calle ya veo la sangre.”
Los primeros que asistieron a Pablo fueron su amigo, un muchacho con una camiseta de Sacachispas y otro que tenía la bandera de la agrupación social La Dignidad. Lo llevaron en andas hacia la plaza hasta que apareció Nicolás.
Nicolás es Nicolás Chiarini, un cartero de 34 años de Lomas de Zamora, bombero voluntario y militante del Frente Popular Darío Santillán. Está por empezar a estudiar enfermería y rinde un examen de ingreso justo este 12 de marzo. Él vio la secuencia mientras atravesaba la plaza desde el cine Gaumont, sobre la calle Rivadavia. Nunca se imaginó que ese día iba a salvar una vida pero estaba preparado: su padre y su abuelo fueron bomberos, él vivió en un cuartel después de la secundaria, ganó una medalla por socorrer a vecinos, y días antes del 12 de marzo —mientras estaba en Córdoba— sintió que “tenía que volver”. Antes de encontrarse con Pablo, durante la manifestación, estuvo pidiendo guantes en una posta de salud. “Ese día estaba con buen espíritu y sabía que podía aportar mi granito de arena —dice Nicolás—. Y cuando cruzo la plaza desde el Gaumont veo que traen a alguien herido y me acerco a ver qué había pasado. Me agacho y le pongo la mano en la herida. Lo toqué y ya sentí que estaba todo quebrado. Sentí el hueso del cráneo. Levanté un centímetro la remera y era un horror. Era como una película de terror. Veía el cráneo, cerebro, grasa”.
***
Pablo Grillo se acuesta en una colchoneta de un azul percudido. Los azulejos del piso son amarillos. Las cortinas blancas dejan pasar la luz del sol por las ventanas de la sala. En un costado hay dos plataformas con barandas de caño para los pacientes que están en rehabilitación. En un rincón hay un canasto con pelotas de goma y de básquet, palos, mancuernas color rojo y una pesa de 12 kilos color rosa chicle. Pablo tiene que conseguir levantarse por sí solo de la colchoneta. Apoya un codo, gira el cuerpo, dobla las piernas y se impulsa. Logra pararse. Lo hace otra vez. Lo repite. Transpira por debajo de su gorra blanca con visera roja, que lleva el escudo de Independiente en rojo y la inscripción “Los pibes del sur”. Otro día tendrá que hacer jueguitos con una pelota. Terminará trotando un rato.
“Su evolución física es muy buena Los médicos le ponen puntaje por sus ejercicios y digamos que está casi 10 puntos”, cuenta Fabián, que acompaña a su hijo casi a diario en el Rocca. “Su tema es el equilibrio. Pero a pesar de que estuvo tanto tiempo en cama lo lleva muy bien. En el punto de vista motriz está mucho mejor”. A un año del ataque, Pablo permanece internado en el hospital de rehabilitación de domingos a viernes. Desde el primer fin de semana de febrero duerme en su casa los viernes y sábados. El alta médica está cada vez más cerca, asegura Fabián. Podría ser la semana que viene. A partir de ese momento el fotorreportero dormirá todas las noches en su casa y sólo irá al hospital algunos días de la semana para la rehabilitación.
En el Rocca Pablo tiene sesiones diarias de terapia ocupacional y kinesiología en dos turnos –mañana y tarde–. También tiene la visita de un psicólogo y otros especialistas. Las actividades varían: desde hacer ejercicios físicos y motrices (levantar pelotitas con una cuchara) a escribir o afeitarse. Hay pacientes que cocinan o hasta salen a hacer las compras.
En una de las alas del hospital comparte con otros dos pacientes una habitación de cuatro camas en el segundo piso. Además de dormir, en los ratos libres escucha música desde su celular —Divididos y La Renga, sus favoritos—, dibuja o lee. Recreó el plano de su casa. Escribió un proyecto fotográfico para el hospital. Leyó El Principito y libros de fotos. Hasta hace poco tenía en la mesa de luz Perón y el Peronismo en la historia contemporánea, de Fermín Chávez (1975). También El Vaquerito, del cubano Larry Morales, y otro libro sobre la historia de Darío Santillán, que le regaló Nicolás. Los médicos le recomendaron que trate de no leer, que guarde toda su energía para los momentos específicos de la rehabilitación.
Por fuera de la terapia, Pablo se mueve en silla de ruedas. Los camilleros lo trasladan de la habitación a la terapia como norma de cuidado interno para evitar riesgos. Un día lo encontraron caminando y empujando la silla de ruedas de otro paciente. Otra mañana Fabián se lo cruzó en la planta baja yendo solo a terapia una hora antes del horario pautado.
–Pensé que llegaba tarde –le explicó Pablo.
Ni siquiera había desayunado.
***
Ey, chaval / Siempre a la sombra de la sociedad / Somos la causa de su malestar / Escúpele al sistema y nunca dejes de molestar.
El estribillo de Mis colegas, de la banda española Ska-P, suena dentro de la casa de Pablo desde el celular de Nicolás y el fotorreportero sigue la letra con su cabeza. Repite las palabras, las recuerda. Luego suenan A la mierda y Cannabis, y también las canta.
–¿Viste el mensaje que te mandó Pulpul? — pregunta Nicolás.
Pablo niega. Si lo vio, no lo recuerda. Se lo había mostrado Jorgito en su momento.
Entonces el bombero busca en su celular y le muestra un video del cantante de Ska-P, Roberto Gañán Ojea, que el 8 de septiembre –cuando Pablo estaba en la terapia intensiva del Ramos Mejía– le mandó un mensaje a través de un amigo en común: “Te envío este vídeo para llenarte de energía y que salgas de una vez de esta situación, y aprovecho para cagarme en el hijo de la gran puta de Milei”.
De repente a Pablo se le empieza a mover un pie. Como un zapateo involuntario. No lo puede controlar. A veces le fastidia pero esta vez se ríe. Los médicos entienden que puede ser alguna secuela nerviosa. Por eso son insistentes en evitar la sobreestimulación y las emociones fuertes o sensibles.
***
El 12 de marzo, después de las 17.18, Nicolás sostuvo con su mano izquierda el cráneo destrozado de Pablo y no lo soltó durante diez minutos. En medio de la calle, donde ya se había formado un círculo de gente alrededor de Pablo, desplegó toda su preparación de bombero y tomó las riendas de la situación: pidió gasas y vendas, una tijera para cortarle la mochila, y una tabla o una camilla. Entre el tumulto, Jorgito exigió que no lo muevan mucho y luego salió corriendo por Virrey Ceballos hacia Alsina –paralela a Yrigoyen– para buscar una ambulancia. Como no la encontró, dio vuelta la manzana y regresó.
Pablo empezó a vomitar, lo pusieron de costado y perdió el conocimiento. Entonces llegó una ambulancia. Nunca supieron quién la buscó. Cuando bajó la médica, Nicolás pidió a los gritos una tabla. Lo subieron a la ambulancia y se fueron con él. Le pusieron oxígeno y le ataron los pies a la camilla para que cuando llegara al hospital no se cayera al suelo. Escucharon perdigones de la policía que dieron contra la chapa de la ambulancia. Jorgito lo relata así:
“Cuando Nico estaba asistiendo a Pablo me quedé haciendo un cordón de seguridad porque la policía seguía tirando. La cabeza en ese momento se te pone en blanco. Yo me doy cuenta que siguen tirando hacia nosotros cuando estaba dentro de la ambulancia. Ahí escucho contra la chapa los perdigones de goma –recuerda Jorgito–. Desde que lo levantaron del piso y lo bajaron en realidad pensaba que estaba muerto. Si vos le veías la cabeza no podías creer. Me doy cuenta que está vivo arriba de la ambulancia. Yo estaba actuando de pura inercia y adrenalina”.
Pablo fue herido a las 17.18 y a las 17.27 ya estaba en la ambulancia. De la sede de las Madres al Ramos Mejía hay 2.7 kilómetros, que se pueden recorrer en ocho minutos en un día no laborable. Según el parte médico en la causa judicial que tramita el juzgado federal de María Servini, Grillo entró al shockroom del hospital con una “herida contuso compleja en rostro región mediofrontal; una fractura expuesta de cráneo fronto temporo parietal izquierda; un hematoma subdural derecho, y un hematoma epidural izquierdo”. Traducido: tenía una herida en la frente, una fractura extensa en el costado izquierdo de la cabeza y dos hemorragias intracraneales en lados opuestos del cerebro.
“El pronóstico que nos dieron los médicos era muy malo –dice Fabián–. La posibilidad era estado vegetativo o algo así. De entrada era ver si zafaba. Él estaba más cerca de la muerte que de la vida. Lo salvó Nicolás, el bombero, que estaba justo ahí cuando le pegaron. Lo salvó la rapidez con la que fue atendido en la calle. Y que lo trasladaron al toque y que el hospital estaba cerca. Y fueron los profesionales del Ramos Mejía, que tiene los mejores médicos de urgencias del país”.
Esa noche a Pablo lo intervinieron de urgencia por varias horas: una cirugía de descompresión, una craniectomía y una toilette quirúrgica –un procedimiento médico esencial para limpiar, desbridar y eliminar tejidos muertos, infectados o extraños–. Menos de 48 horas después, le hicieron otra craneotomía de descompresión. En los meses siguientes lo operaron al menos cinco veces más.
“Cuando llegamos al hospital nunca pensé en soltarle la cabeza–cuenta Nicolás–. Hasta que un médico me dice ‘correte’. Ahí hice un click. ‘Llegó con vida’, pensé. Y me fui. Me lavé las manos y pedí disculpas, porque por la adrenalina le había gritado a todo el mundo. A mí me tocó algo relevante, pero fuimos muchos. Nadie fue a la plaza pensando que iba a salvar una vida. Mientras lo asistíamos había un cordón de seguridad de gente: ellos ponían el cuerpo para salvarlo a Pablo. Si la gente no hubiera resistido, capaz la policía hubiera avanzado. Lo salvó el pueblo”.
***
La Justicia procesó a Guerrero y confirmó que el gendarme disparó al menos seis veces de manera antirreglamentaria, es decir, por debajo de los 45 grados que ordena el protocolo de la fuerza federal para las pistolas lanzagases –calibre 38.1mm, modelo unic tipo lanzagases serie n° 00660–. El cuarto disparo fue el que impactó contra Grillo. “Fue un tiro bien hecho”, declaró Bullrich el 28 de enero pasado en el streaming del diario El Cronista, contradiciendo el peritaje que hizo la Unidad de Balística de Policía de la Ciudad, que actuó como fuerza auxiliar de la Justicia.
El Gobierno mantiene una defensa cerrada de Guerrero. El ministerio de Seguridad puso a su disposición los abogados Martín Luis Sarubbi y Claudio Pedro Nuncija –especialistas en defender a policías acusados de gatillo fácil– y designó como domicilio la sede de la dirección de Asuntos Jurídicos de la Gendarmería Nacional: Avenida Antártida Argentina 1480, piso 6 (Edificio Centinela). En el mes siguiente a la represión, la Gendarmería cerró dos expedientes administrativos contra Guerrero: concluyó que no existía reproche disciplinario alguno, que el disparo que puso en riesgo la vida de Pablo fue un “hecho fortuito”, producto de la mala visibilidad y de la imprudencia de la víctima por ubicarse “en la línea de tiro”.
Hoy el cabo Guerrero continúa en funciones pero no en Buenos Aires. Fue destinado a Santiago del Estero, lejos del centro mediático. Tiene que presentarse ante un policía una vez al mes. Una fuente judicial con acceso directo a la causa dijo sobre el rol de los defensores oficiales del gendarme: “Ponen mil peros. Son de terror”.
El 9 de febrero de 2026 Pablo asumió como querellante en la causa judicial contra Guerrero. También exigió que se investigue la cadena de mando durante la represión que comandó la entonces ministra Bullrich. Para elevar el expediente a juicio oral, a la jueza Servini sólo le falta un informe actualizado del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia sobre el daño neurológico y el estado de salud de Grillo.
***
Siete días después del disparo, el 19 de marzo de 2025, los médicos decidieron sacarle el respirador artificial a Pablo, que por primera vez manifestó reacciones a estímulos y movimientos bilaterales.
Lo primero que hizo fue abrir los ojos y mover las extremidades. Internado en terapia intensiva empezó a escribir y dibujar. Pablo fue lo primero que anotó cuando un médico le preguntó su nombre. Abuelos escribió cuándo le preguntaron si se acordaba de lo que le había pasado.
Hasta que un día habló.
–Che, habla este chico –le dijo una enfermera a Fabián cuando entró a la habitación en el horario de visitas.
–¿Cómo que habla? –se sorprendió el padre.
Pablo miró a su papá y, como lo acababan de desentubar, con la voz ronca soltó sus primeras palabras.
–Hola, viejo.
La familia le contó a Pablo lo que le pasó a cuentagotas, siguiendo la recomendación médica de que lo informaran a demanda. Hasta que un día una chica le llevó al hospital una cerámica con un dibujo suyo y Pablo demostró más curiosidad.
–¿Por qué estoy acá? –le preguntó una vez a Mary, todavía en terapia intensiva.
–¿Te acordás dónde estabas? –le respondió su madre y le mostró un video de Ricardo Mollo hablando de él.
–Estaba en la movilización.
–¿Y qué te pasó ahí?
–Se me apagó la tele.
Entonces Mary le contó de la manifestación de los jubilados con los hinchas de fútbol. Le contó de la represión del Gobierno. Y le contó puntualmente del gendarme Guerrero.
Pablo se largó a llorar.
Otro día aprovechó la visita de dos amigos de la hinchada de Independiente para pedirles que le mostraran el video del Mapa de la Policía que reconstruyó la secuencia de la represión. Él ya sabía que estaba circulando por las redes pero no lo había visto.
–Uy, como me dieron –se rió.
Los médicos le anticiparon a la familia que la frontalidad, la desinhibición y la picardía –características que, según varios conocidos suyos, ya tenía en su personalidad– podrían ser secuelas de la lesión cerebral sufrida. Pero los doctores festejan su manejo de la ironía y del humor porque entienden que es una señal de que sus conexiones neuronales están en recuperación.
***
El sábado 10 de mayo, tres meses después de la represión, Pablo celebraba en el Ramos Mejía que lo trasladaban al Rocca. Había pasado cuatro operaciones y los médicos entendían que ya estaba en condiciones de comenzar su rehabilitación hasta que pudieran colocarle una prótesis en la cabeza. El jefe de neurocirugía, Eduardo Seoane, notó que a Pablo le caía una gotita por la fosa nasal izquierda. Fabián se dio cuenta por la mirada extraña del especialista, que no le quitaba los ojos de encima a su hijo, mientras los demás médicos y enfermeros hablaban de otras cosas. Seoane señaló entonces al piso y se lo comentó a su par, el doctor Fernando Latorre, jefe de la Unidad de Internación. Tomó una servilleta para recoger la gota y llevarla a analizar. Era líquido cefalorraquídeo (LCR). El LCR es un fluido claro e incoloro que baña el cerebro y la médula espinal. Funciona como amortiguador, proporciona flotabilidad, transporta nutrientes y elimina desechos.
“Pablo tenía la cabeza como una pelota desinflada. Una pelota desinflada que tenía un poco de hueso en la parte central, que es lo que salva del todo. El cráneo estaba como hundido”, grafica Fabián.
Pablo perdió el LCR casi por completo debido al impacto de la granada de gas lacrimógeno y gran parte de las intervenciones que tuvo fueron para cerrar las heridas y que el cerebro pueda volver a flotar en ese líquido.
El 3 de junio finalmente fue derivado al Rocca para comenzar su rehabilitación. Llegó con un casco de bicicleta en la cabeza. Recién el 13 de agosto –otra vez en el Ramos Mejía– pudieron colocarle una prótesis en ambos hemisferios, fabricada especialmente a medida como restauración de su anatomía craneal –una craneoplastia–. La operación salió bien pero Pablo tuvo otra vez problemas con la válvula para drenar el LCR –un cuerpo sano suele absorber el excedente– . El 26 de agosto, como no terminaba de llenarse adecuadamente el espacio de su cerebro, le cerraron la válvula manualmente con una pequeña incisión.
El 9 de septiembre, seis meses después de la represión, fue trasladado nuevamente al Rocca. Pero un mes después volvió al Ramos Mejía por un cuadro de febrícula. El martes 4 de noviembre, como ya estaba en el hospital, le hicieron una operación reparadora que no era urgente pero sí necesaria y correctiva: le rellenaron con su propio tejido un hueco que se le había hecho debajo de la prótesis en la cabeza. “Tenía la piel muy tensa ahí y era un riesgo, porque al estar cerca de la prótesis se le podía quebrar”, explicó Fabián.
El 27 de noviembre Pablo volvió al Rocca y se aceleró su recuperación. El 23 de enero de este año comenzó a tomar mate. El primer fin de semana de febrero volvió a dormir a su casa en Escalada. La segunda semana de febrero comió su primer sándwich de milanesa en casi un año.
Este jueves la Bersuit encabeza un festival por Pablo en la plaza del Congreso y en el hospital Evita de Lanús se estrena una muestra de fotos del reportero realizadas entre 2020 y 2023 titulada “Para que el cuidado sea visible”.
***
Pablo termina un mate, se para y toma la bolsa de facturas.
–Dale –le dice a Nicolás, que había comido un par rápido–. Agarrate una medialuna que le voy a llevar a mi vieja.
La visita de sus amigos –Jorgito, el de toda la vida; Nicolás, el que se la salvó– no va a durar mucho más. El protocolo de visita en su casa es estricto con los horarios. Buscan no agobiarlo –dirá Fabián– porque cuando está muy estimulado se cansa. “Necesita que el cerebro descanse”, dirá Jorgito. Por eso tiene una especie de agenda de visitas con dos horarios distintos para estos fines de semana que pasa en su casa: a media mañana, antes del almuerzo, o a la tarde, después de las 16. Pablo come con sus padres, que tratan de hablarle poco o evitan prender la televisión para no sobrecargarlo sensorialmente. Duerme siesta y se acuesta temprano por la noche. A la mañana se puede llegar a despertar después de las 10 o más temprano. Después hace una siesta, como este sábado de febrero.
Hoy Pablo está activo. Sale de su casa y encara hacia la escalera. Hasta hace poco colocaba los dos pies en un mismo peldaño antes de encarar el siguiente. Ahora se toma de la baranda y levanta un pie. Cuando lo apoya, levanta el otro y lo coloca en el escalón de más arriba. La recomendación de sus médicos es que se mueva poco, “pero él se manda”, dirá Fabián: un fin de semana casi se cae por sacar a pasear al perro.
Llega con esfuerzo al piso de arriba. Toca la puerta y Mary le abre. Atrás está Fabián. Pablo les sonríe y le ofrece la bolsa de medialunas.
–¡No, por favor! –escuchan desde abajo Nicolás y Jorgito que Mary le dice a Pablo–. Hubiese bajado yo, ¿cómo vas a subir vos solo?
El fiscal regional de Rosario, Matías Merlo, criticó con contundencia a jueces de la Cámara Penal de Rosario que dictaron resoluciones contrarias a que fiscales provinciales persigan a personas implicadas a microtráfico de drogas en favor de que lo haga la Justicia Federal. Sostuvo que eso implicará que habrá «más homicidios y balaceras» en un distrito que tuvo fuertes estragos por este tipo de delitos y que «deberán hacerse cargo».
Este planteo desató la furia de jueces provinciales de Rosario que manifiestan, por ahora en voz baja, que encuentran en los dichos de Merlo un acto de provocación e insolencia. Y que dicen que en realidad oficia de vocero de lo que piensa el Poder Ejecutivo provincial, vale decir el gobernador Maximiliano Pullaro, ya que consideran que el Ministerio Público de la Acusación (MPA), que agrupa a los fiscales al que pertenece, es un órgano subordinado.
«Esto es de una impertinencia inaudita porque él pertenece a una parte de los conflictos. Los jueces dirimen con motivos y no caprichosamente quién debe intervenir. Pero además habla por un universo de casos exiguo. Es como si él mismo, que es una parte, quisiera poner los jueces», dijo un camarista penal rosarino que es parte de un colectivo que preparaba anoche un pronunciamiento ante estos dichos.
Esta declaración se conoció finalmente este miércoles. Considera agraviantes e impertinentes los dichos de Merlo y lo firman los camaristas Bibiana Alonso, Javier Beltramone, Silvia Castelli, Daniel Curick, Nicolas Foppiani, Carolina Hernández, Alfredo Ivaldi Artacho, Juan Lavini Rosset, Guillermo Llaudet, Ismael Manfrín, Miguel Moreno, Tomás Orso, Gustavo Salvador y Gabriela Sansó.
Merlo le dijo este martes al periodista Hernán Funes de Cadena 3 que hay resoluciones de camaristas penales en casos de comercio urbano de drogas de pequeña escala donde se pasan los trámites a la Justicia Federal, que tiene una menor cantidad de fiscales, en una provincia donde hace dos años se cambió por ley la atribución de investigar estos hechos hacia los fiscales provinciales. En el criterio de Merlo, compartido por el gobierno provincial, este cambio normativo y funcional mejoró la persecución y las sanciones hacia los infractores, lo que es una de las razones de la baja marcada de delitos de sangre en Rosario, que desde 2023 cayeron un 50 por ciento respecto de la etapa anterior.
El planteo desató la furia de jueces provinciales de Rosario que encuentran en los dichos de Merlo un acto de provocación e insolencia. Y dicen que en realidad oficia de vocero de lo que piensa Pullaro
Fuentes del Poder Judicial de Santa Fe dijeron a LPO que la declaración de Merlo es desaforada y ofensiva. Lo primero que plantean es que el número de casos pasado a la Justicia Federal por camaristas provinciales es muy exiguo. Afirman que de 358 casos que entraron en la Oficina de Gestión Judicial para la Cámara Penal desde la desfederalización del narcotráfico en Santa Fe, a partir de 2024 se trabó conflicto de competencia solo en seis, y en uno de esos seis casos la Corte Nacional le dio la razón a los camaristas provinciales.
«Esta cuestión va a impactar directamente en la seguridad pública», declaró Merlo este martes. «Si a nosotros nos quitan la herramienta de investigar el microtráfico, nos están quitando un instrumento esencial para bajar los hechos de violencia altamente lesivos: homicidios, heridos de arma de fuego y balaceras», dijo el funcionario, que conduce más de 80 fiscales en Rosario.
Los camaristas y otros jueces de Rosario quedaron verdes con este posicionamiento. Lo primero que dicen es que si hay seis casos cedidos a la Justicia Federal sobre 358 en los que se planteó un conflicto de competencia no hay un problema jurídico sino una manifestación política.
«Esto es una discusión sin sentido pero hay una ofensa. Merlo está tirando a los perros con nombre y apellido a camaristas que no son caprichosos, que por algún motivo cedieron la competencia», dijo un camarista a LP0. Se hablo por ejemplo de un caso donde la camarista Gabriela Sansó remitió el viernes a la Justicia Federal una causa contra 40 personas ligadas a la barra brava de Newell’s Old Boys por temas de drogas.
«Hay que ver si algunos de esos implicados tenían causas previas en la Justicia Federal. Que además no están en la misma situación de antes para investigar porque hoy tienen 27 fiscales solo en la jurisdicción para un abanico muy pequeño de casos. Y que como dijo el mismo Merlo trabajan de manera coordinada con el MPA», sostuvo el camarista.
«Nos llama poderosamente la atención la postura de algunos camaristas. Son posturas individuales. El conflicto de competencia no debería existir porque los Ministerios Públicos trabajamos de manera coordinada y fijamos claramente cuál es el límite de cada uno», sostuvo Merlo. «Van a terminar afectando al ciudadano común. Al atacar puntos de venta atacamos a quienes generan la violencia en los barrios», agregó.
«Cuando se iniciaron estos pleitos quedó claro que ante conflicto de competencia en una causa de drogas iba a prevalecer que el caso tramite en la Justicia Federal», indicaron dos jueces que hablaron en off con este medio. «Pero además lo grave es que se expusieron nombres de los camaristas que fallaron de esta forma.
Los camaristas consideran esto una escalada de un MPA al que ven muy ligado al Poder Ejecutivo que fue el promotor de la reforma que puso el microtráfico en manos de los fiscales provinciales. «El problema son seis casos. Y por esto se arma este escándalo. La competencia la definen los jueces y no los fiscales. Asocian a la mitad de la Cámara Penal de Rosario con el narcotráfico. Es de una gravedad institucional tremenda», dijo uno de los magistrados.
«Es una difamación intolerable. Los jueces tienen independencia y estas son decisiones revisables. Lo que dice la ley de microtráfico es que mientras se discute una cuestión de competencia investiga la Justicia federal y esa es la regla. Y cuando hay conexidad objetiva y subjetiva de los casos e implicados también corresponde el caso a la Justicia Federal.
Oscar Agost Carreño selló una osada alianza con Patricia Bullrich para desplazar a Mauricio Macri de la pelea por el control del sello del PRO en Córdoba. El exdiputado acordó con la bullrichista Laura Rodríguez Machado e impugnaron la lista del expresidente, aunque la disputa se dirimirá en la justicia.
Todavía no está claro si finalmente habrá interna a fin de mes para dirimir quién sucede a Agost Carreño, que se quedó con la conducción del partido tras una larga disputa judicial con Macri. A la parte final del trámite llegaron el armado de Agost Carreño y bullrichista Rodríguez Machado; un esquema patrocinado por el cordobesismo con el empuje del viceintendente Javier Pretto y el exdiputado Héctor Baldassi; y el macrismo puro con la concejala Soher El Sukaría al frente.
Hasta cerca de las cinco de la mañana del martes, los de Agost -que llevan como candidato a Oscar Tamis- salieron a decir que la Junta electoral no daba el visto bueno a los avales presentados por las otras dos listas. Y que, por lo tanto, la única lista que quedaba en pie era Córdoba Amarilla, el esquema de Agost Carreño y Rodríguez Machado.
Sin embargo, en la tarde se conoció que el macrismo se movió rápido, fue contra María Servini y apeló la decisión. Situación que, en el entorno de Agost Carreño y después de caminar Tribunales, esperaban.
Porque las otras listas dos no pasaron la revisión de avales de la Junta Electoral y la que sí lo hizo, entienden en el esquema del denunciante de la causa $Libra, fue la impulsada por ellos que llevaba como candidato a Oscar Tamis, exlegislador provincial que dejó su lugar en la Unicameral para que asumiera Agost Carreño a fin de año.
Laura Rodríguez Machado
Por las dudas, los armadores de Córdoba Amarilla, la lista de Agost Carreño y Rodríguez Machado, caminaron Tribunales con la guardia alta ante la posibilidad de un revés judicial que no descartaban. Sobre todo, de la mano de Daniel ‘Tano’ Angelici.
Entienden, en el PRO cordobés, que a esa porción del partido en Caba les interesa quitarle el sello a Agost Carreño para que la conducción macrista -con Sukaría en Córdoba- empiece a tallar una candidatura en alianza con el radical Rodrigo de Loredo. Algo que exploran de manera directa, Angelici y un fiel amigo en Córdoba, el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer.
No obstante, lo curioso de este episodio de la interna amarilla en Córdoba es que quedaron en un mismo lado, y abroquelados contra el macrismo y el cordobesismo, el denunciante de los hermanos Milei en la Causa $Libra y la libertaria Rodríguez Machado.
El jefe de Gabinete Manuel Adorni quedó envuelto en una fuerte polémica luego de confirmar que su esposa viajó a Estados Unidos a bordo del avión presidencial junto a la comitiva oficial. La explicación del funcionario —“vengo a deslomarme y quería que me acompañe”— generó críticas y reavivó el debate sobre el uso de recursos del Estado por parte de un gobierno que llegó prometiendo austeridad y denunciando privilegios de la “casta”.
Por Tomás Palazzo para NLI
La “austeridad” libertaria, versión avión presidencial
Mientras el gobierno repite como mantra que “no hay plata”, el jefe de Gabinete Manuel Adorni admitió públicamente que su esposa, Bettina Julieta Angeletti, viajó con la comitiva oficial a Estados Unidos en el avión presidencial que trasladó a Milei y a varios funcionarios a Nueva York.
La revelación generó un inmediato pedido de informes en el Congreso para saber quién pagó el viaje, por qué se la incluyó en la comitiva oficial y qué rol cumplía, ya que Angeletti no ocupa ningún cargo público.
Ante la polémica, Adorni no negó el hecho. Por el contrario, lo confirmó y lo justificó con un argumento que sorprendió incluso a periodistas afines: “Vengo a deslomarme cinco días a Estados Unidos y quería que me acompañe porque es mi compañera de vida”, sostuvo.
«Deslomarme»: Por los comentarios de Manuel Adorni sobre su viaje a Nueva York pic.twitter.com/CVavQ0bf8O
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) March 11, 2026
El funcionario insistió además en que “no le sacamos un peso al Estado”, afirmando que la invitación para que su esposa se subiera al avión presidencial habría surgido desde Presidencia. Sin embargo, la explicación no hizo más que aumentar las críticas.
El privilegio que el propio gobierno denunciaba
El episodio expone una contradicción que ya se volvió habitual en la gestión libertaria. Durante la campaña y los primeros meses de gobierno, Milei y sus funcionarios construyeron su discurso sobre una idea central: terminar con los privilegios de la “casta política”. Pero ahora, en la práctica, el relato parece desmoronarse.
El avión presidencial ARG-01, un Boeing 757 utilizado para trasladar al Presidente y su comitiva oficial, no es precisamente un transporte privado ni un taxi aéreo: es un recurso del Estado destinado a misiones oficiales. Que una persona sin cargo público viaje en él, aunque no se facture un asiento adicional, plantea inevitablemente preguntas políticas y administrativas. Más aún cuando el argumento central es que el jefe de Gabinete “quería que su esposa lo acompañara”.
Un gobierno que exige sacrificios… pero viaja cómodo
La polémica ocurre en un contexto social especialmente delicado. Mientras el gobierno insiste en el ajuste fiscal, recortes presupuestarios y tarifas en alza, los gestos de privilegio dentro de la cúpula del poder adquieren otra dimensión política. Porque el problema no es sólo si el asiento generó o no un costo adicional. El problema es la concepción del Estado.
Cuando un funcionario utiliza un recurso público para resolver un deseo personal —aunque se lo disfrace de invitación oficial— el mensaje que llega a la sociedad es claro: el sacrificio es para los de abajo, mientras el poder se reserva sus comodidades. La lógica es demasiado conocida en la historia política argentina.
Y lo irónico es que quienes hoy gobiernan construyeron su identidad denunciando exactamente ese tipo de prácticas.
La esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, se presenta profesionalmente como coach ontológica y consultora en desarrollo organizacional, actividad vinculada a cursos de liderazgo y coaching empresarial.
Sin embargo, su entorno familiar ya había aparecido vinculado a polémicas. En una investigación publicada anteriormente por NLI, se reveló que la hermana de Angeletti —socia suya en actividades de formación— participaba en cursos para emprendedoras financiados por el gobierno porteño de Jorge Macri, lo que generó cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos para ese tipo de programas mientras el propio Adorni atacaba la perspectiva de género.
La situación no sólo exhibía una contradicción discursiva: también dejaba al descubierto cómo determinados circuitos de consultoría y coaching se nutren de programas estatales mientras el gobierno nacional cuestiona esas políticas.
Hoy, con el viaje en el avión presidencial, el apellido vuelve a quedar en el centro de la escena. Y la pregunta que queda flotando es inevitable: ¿era esto lo que Milei llamaba terminar con la casta?