Axel Kicillof envió un contingente de brigadistas y equipamiento pesado para combatir el fuego en Chubut. A pedido de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), el gobierno provincial desplegó un operativo de asistencia inmediata para colaborar en la extinción de los incendios forestales que afectan al sur del país.
El ministerio de Seguridad movilizó un cuerpo de 40 combatientes especializados en incendios forestales. Según se informó, este equipo de élite está compuesto por motosierristas, motobombistas y personal táctico, todos certificados y equipados para operar en terrenos de alta complejidad y difícil acceso.
El despliegue busca garantizar la efectividad del operativo en la compleja topografía de Chubut. Además, la provincia de Buenos Aires envió una flota de 17 vehículos adaptados para la emergencia.
El parque automotor desplegado incluye 14 camionetas para transporte rápido y logística. Un camión autobomba 4×4 URO diseñado específicamente para penetración profunda en terrenos hostiles y dos vehículos UTV con kit forestal, esenciales para llegar a las «zonas rojas» donde los vehículos convencionales no pueden acceder.
El contingente bonaerense tiene como objetivo prioritario el incendio de Puerto Patriada y el sector de Laguna Villarino, en Chubut, donde el comportamiento del fuego tiene comportamiento extremo.
Allí, las altas temperaturas del fin de semana con fuertes ráfagas de viento complicaron aún más el comportamiento del fuego. El gobierno de Ignacio Torres decidió en las últimas horas cortar la ruta provincial 71 desde el tramo Cholila hasta el empalme con la ruta nacional 40.
En tanto, el incendio en Puerto Patriada continúa contenido en un 85%, de acuerdo al informe emitido este domingo por el Servicio Provincial de Manejo del Fuego del Chubut. El organismo precisó que el sector del arroyo El Blanco permanece activo en todo su perímetro.
Desde el gobierno señalaron que la situación se volvió especialmente compleja luego de las 16 horas del domingo, cuando el aumento repentino del viento generó reactivaciones severas.
«Esta colaboración constituye un ejemplo de solidaridad y profesionalismo en el marco de la emergencia climática que afecta la región patagónica», destaca el informe oficial de la operación, subrayando la capacidad operativa de las instituciones de emergencia bonaerenses para actuar más allá de sus fronteras.
El Grupo México del magnate Germán Larrea aparece como el caballo del comisario de la administración libertaria para quedarse con el Belgrano Cargas, el tren de cargas más importante de la Argentina. A tal punto que en el sector ferroviario comentan que ejecutivos de ese holding frecuentan diariamente las oficinas del Belgrano Cargas en Palermo.
El dato circuló con fuerza entre empresarios y técnicos del sector. Un vocero de la empresa lo negó a LPO. Es que si se confirmara, empañaría todo el proceso licitatorio que el gobierno pretende adjudicar en las próximas semanas.
Sin embargo, el nivel de discusión que tiene este grupo con el gobierno se asemeja bastante a las condiciones que pone una empresa que está a punto de asumir la conducción del ferrocarril, más que a un competidor en ua licitación abierta. La gente del Grupo México le marcó al Gobierno de Milei tres límites para hacerse cargo del Belgrano Cargas: no acepta que le adosen una línea de pasajeros, rechaza el sistema de Open Access y descarta un modelo de licitación atomizado donde por un lado se liciten las vías, por otro los talleres y en un tercer rubro el material rodante.
Sucede que mientras que el tren de cargas es el que genera rédito económico, el de pasajeros tiene que ser subsidiado por el Estado. Es por eso que en los ’90, cuando Carlos Menem privatizó los ferrocarriles lo hizo con el criterio que suele utilizarse a nivel mundial: obligar a que los concesionarios de carga también se hagan cargo de un ramal de pasajeros. Sin embargo, el Grupo México aclaró al gobierno de Milei que no acepta ese modelo.
«Los mexicanos están dejando bien clarito al gobierno de Milei bajo qué condiciones juegan», confirmó a LPO un empresario ferroviario. A fines de noviembre visitó Buenos Aires del CEO de la filial ferroviaria del grupo, que maneja un doble discurso: en México dicen que la posibilidad de invertir en la Argentina no está entre sus prioridades y en la Argentina afirman que están muy interesados en quedarse con el Belgrano Cargas.
Los mexicanos están dejando bien clarito al gobierno de Milei bajo qué condiciones juegan.
El dueño del Grupo México es el magnate Germán Larrea Mota-Velasco, que no está en un buen momento con el gobierno de Claudia Sheinbaum, que le tiene pisada la habilitación de una mega mina de cobre en baja California. El cobre es el core bussines de este grupo, que tiene minas en México, España y Perú. En otra señal de su momento complejo en México, el año pasado intentó crecer en el sistema financiero, pero perdió la pulseada para quedarse con la operación del Citibanamex.
Aunque el Belgrano Cargas aparece como el principal interés del grupo de Larrera, en el sector afirman que la apuesta va más allá y el objetivo es avanzar sobre el control del sistema ferroviario de cargas en su conjunto, incluyendo también la línea San Martín, clave para la salida de la producción agrícola, minera e industrial de la región del Cuyo a los puertos.
El presidente Javier Milei.
El grupo se quedó en los 90 con el tren de cargas que conecta a México con Texas y desarrollo know how en el tipo de cargas que trabajaría en la Argentina.
Sin embargo, la licitación plantea algunos desafíos. Al grupo mexicano no le convence el sistema Open Access que es uno de los puntos requeridos por el sector agroexportador. Ese sistema habilita a distintos operadores a circular por la misma infraestructura pagando un canon, algo que el Gobierno evalúa como forma de fomentar competencia.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, es uno de los más fervientes defensores de la modalidad Open Access.
Para los mexicanos ese esquema diluye los incentivos a invertir, porque quien pone el capital no controla ni la vía ni la carga. La idea del Open Acces cobró fuerza durante el gobierno de Macri cuando Guillermo Dietrich se embanderó detrás de los intereses de los agroexportadores que reclamaban esta modalidad. Sin embargo, en el Grupo México recuerdan el antecedente del Reino Unido, donde la fragmentación del sistema terminó en mayores costos, menor eficiencia y una red ferroviaria degradada.
Aunque el Belgrano Cargas aparece como el principal interés del grupo de Larrera, en el sector afirman que la apuesta va más allá y el objetivo es avanzar sobre el control del sistema ferroviario de cargas en su conjunto, incluyendo también la línea San Martín, clave para la salida de la producción agrícola y minera a los puertos.
Con los mismos argumentos explican el rechazo al esquema de desintegración de la licitación, frente a la idea de la Casa Rosada de separar la concesión de las vías, los talleres y la operación, además de vender el material rodante existente para financiar obras. El planteo mexicano es exactamente el opuesto: sin control integral del sistema, el negocio no cierra. Más carga, trenes más largos y previsibilidad operativa son las únicas variables que permiten ganar competitividad frente al camión y justificar inversiones de largo plazo.
En el mercado estiman que poner en valor el sistema ferroviario argentino requiere inversiones cercanas a los 3.000 millones de dólares. El grupo mexicano asegura tener la espalda para afrontar ese desembolso, pero pone una condición central: que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) sea aplicable a las privatizaciones ferroviarias.
Pero la avanzada mexicana deberá enfrentar intereseslocales. Un consorcio de grandes agroexportadoras -ACA, Aceitera General Deheza, Bunge, Cargill y Dreyfuss- impulsa una propuesta alternativa para quedarse con el Belgrano Cargas. En paralelo, la minera Rio Tinto sigue de cerca la definición del esquema logístico, clave para sus proyectos de litio y cobre.
Jorge Macri apuntó contra Juan Grabois y lo acusó de ser el «nombre y apellido» del «negocio de la pobreza».
Eso, tras una fiscalización del gobierno porteño a partir de la cual se denunció más de 5.000 raciones irregulares en 40 comedores cerrados recientemente, entre los que figuran personas fallecidas, dueños de inmuebles y jubilados millonarios.
Entre las investigadas, la Ciudad detalló que se encuentra una organización vinculada al diputado nacional y referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).
En la fiscalización del Ministerio de Desarrollo Humano, se expuso que en los listados de beneficiarios de los comedores había personas fallecidas, otras con ingresos de más de $5 millones y dueños de autos y de inmuebles.
Dentro de los beneficiarios se encontró que figuraban como receptores de comida 454 personas fallecidas, 196 personas con dos o más inmuebles a su nombre, 1.517 personas con dos o más automóviles a su nombre y 476 personas con ingresos registrados superiores a $2 millones mensuales.
Ya se suspendieron más de 5.000 raciones que no pudieron ser justificadas y se dispuso el cierre de 40 comedores «fantasma» que no entregaban comida a los beneficiarios declarados.
También, 18 personas con ingresos registrados superiores a $5 millones mensuales, 23 personas inscriptas en categorías altas de monotributo (F, G, H y J), con ingresos superiores a $2,5 millones mensuales, 40 jubilados con haberes superiores a $2 millones y cinco jubilados con haberes superiores a $5 millones.
El cruce de datos -señalaron- permitió detectar situaciones particulares, por ejemplo un hombre registrado como beneficiario de comedores que tiene 13 inmuebles y dos autos.
Otra persona que contaba con una embarcación y dos automóviles; un beneficiario con 11 autos registrados; y 18 personas con ingresos mensuales superiores a los $5 millones. Estas inconsistencias fueron detectadas gracias a una fiscalización integral que la Ciudad viene llevando adelante en los más de 500 comedores que forman parte de su red de cobertura alimentaria.
Comedores fantasma y muertos anotados como beneficiarios. El negocio de la pobreza tiene nombre y apellido: Juan Grabois. Acá en la Ciudad se te terminaron los curros. Denuncia en curso.
En la Ciudad señalaron que algunos de los espacios fiscalizados del Movimiento Popular La Dignidad que nunca funcionaron como comedores fueron los registrados como: «Los Amigos», en White 21 (Mataderos); «Caritas Felices», en Scappino 6846 (Mataderos); o «Pekes», en Bonorino 1851 (Flores).
«Comedores fantasma y muertos anotados como beneficiarios. El negocio de la pobreza tiene nombre y apellido: Juan Grabois. Acá en la Ciudad se te terminaron los curros. Denuncia en curso», dijo en X Jorge Macri en alusión al Movimiento Popular La Dignidad, una de las organizaciones investigadas y que vinculan a Grabois.
En la Ciudad informaron que, actualmente, más de 250.000 personas reciben cobertura alimentaria todos los días en la Ciudad, ya sea a través de comedores, espacios de primera infancia, centros de jubilados, paradores para personas en situación de calle o mediante la transferencia directa del programa Ciudadanía Porteña.
La implementación de tecnología, como la nueva App de registro de beneficiarios, permitió por primera vez identificar a cada persona asistida, seguir el recorrido de cada ración para que le llegue a quien lo necesita y detectar irregularidades en tiempo real.
«Fiscalizar es clave para controlar que nadie juegue con el hambre de la gente, y también para conocer mejor y poder acompañar a las familias que hoy van a un comedor», dijo Gabriel Mraida, ministro de Desarrollo Humano de la Ciudad.
Y agregó: «Así, además de cerrar comedores fantasma y terminar con las irregularidades, logramos que 35 chicos retomen la escuela y ya estén inscriptos en el ciclo lectivo 2026 y conectamos a 200 chicos con distintas colonias de verano de la Ciudad. Por otro lado, dos comedores que habían dejado de recibir sus raciones debido a las irregularidades detectadas con la organización social que los intermediaba fueron reabiertos de forma directa, sin intermediarios, y 50 familias volvieron a recibir su cobertura alimentaria».
Vista Energy, la petrolera fundada por Miguel Galuccio, consolida su expansión en Vaca Muerta con la reciente adquisición de activos estratégicos a la noruega Equinor por USD712 millones.
Se trata de bloques con reservas y producción con alto potencial de crecimiento que actualmente son operados por YPF, que también estuvo involucrada en la negociación.
En concreto, la operación incluyó el 30% de Bandurria Sur y el 50% de Bajo del Toro, lo que le permite a Vista proyectar superar los 150 mil barriles diarios y consolidarse como el principal productor independiente de crudo y el mayor exportador de petróleo de la Argentina.
Este lunes, las acciones de Vista Energy cotizaron USD60,5 en Wall Street, alcanzando una capitalización de mercado de USD6.320 millones. Así, en lo que va de 2026, la compañía de Galuccio acumula subas del 12%.
Como contó LPO, Vista apunta a incrementar la producción en un 60% en los próximos tres años y proyecta llegar a los 200 mil barriles diarios en 2030. Para eso, ya acumula inversiones por USD6.500 millones en la cuenca neuquina.
Una de las apuestas más fuertes la concretó en abril del año pasado, con la adquisición del 50% de La Amarga Chica, uno de los principales bloques de petróleo no convencional del país.
«Los bloques son ideales para complementar el portafolio de Vista, ya que aportan tanto reservas y producción básica como un amplio inventario de pozos de alta productividad listos para perforar y apuntalar nuestro crecimiento», dijo Galuccio.
Este lunes, las acciones de Vista Energy cotizaron USD60,5 en Wall Street, alcanzando una capitalización de mercado de USD6.320 millones. Así, en lo que va de 2026, la compañía de Galuccio acumula subas del 12%.
Además, destacó el trabajo conjunto que se viene realizando con YPF: «Estamos profundizando una experiencia de trabajo muy positiva, iniciada con la adquisición del 50% de La Amarga Chica, donde ya alcanzamos importantes sinergias operativas».
Vista proyecta para el segundo trimestre de 2026 cerrar esta operación que será financiada mediante una combinación de fondos propios y financiamiento bancario. El crédito será otorgado por un consorcio de bancos encabezado por Santander, Citi e Itaú, por un monto de hasta USD600 millones, con un plazo de cuatro años.
Una vez completada la transacción, YPF pasará a tener una participación del 44,9% en el bloque Bandurria Sur, mientras que Shell Argentina conservará el 30% y Vista el 25,1% restante.
En el bloque Bajo del Toro, en tanto, YPF contará con una participación del 65% y Vista con el 35% restante. YPF continuará siendo el operador de ambos bloques.
El bloque Bandurria Sur es una concesión de explotación de hidrocarburos no convencionales que, hasta 2025, contaba con 195 pozos en producción, alcanzando una 81.285 barriles, de los cuales 67.634 barriles por día fueron de petróleo. Vista estima que el bloque cuenta con un potencial remanente de 421 nuevas ubicaciones de pozos en su inventario (al 100% de participación).
En tanto, el bloque Bajo del Toro contaba a 2025 con 22 pozos en producción, alcanzando unos 4.191 barriles equivalentes de petróleo por día (boe/d), de los cuales 3.565 barriles por día fueron de petróleo. Vista estima que el bloque cuenta con un potencial remanente de 396 nuevas ubicaciones de pozos en su inventario.
Nos alertó el tío Ronnie. Escribió en el grupo de Whatsap de la familia: “Si quieren llevarse el sable de San Martín, nosotros quizás podamos evitarlo. Al fin y al cabo somos los herederos de Manuelita Rosas”.
Con el mensaje, el link a una nota que contaba la intención de Javier Milei de trasladar el sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos. Como esa, en los últimos días varias más avivaron la polémica. “El sable corvo de San Martín irá en helicóptero para un acto de Milei” decía el título de la nota de Susana Reinoso publicada en Clarín. Explicaba que el sable saldría del Museo Histórico Nacional sin custodia de integrantes de la institución y sin comunicación oficial. Querían recrear la Batalla de San Lorenzo con el sable original. Otra nota agregaba que el arma sería presentada en este acto oficial para luego ser trasladada al Regimiento de Granaderos. Una nota de opinión, escrita por el Jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, calificó el traslado del sable como “un acto de reparación histórica”. Algunos decían que se lo estaba utilizando como botín de viejas disputas políticas, como un pedazo de utilería en la devaluada batalla cultural. Varios artículos mencionaban la intención del presidente de empuñar él mismo la espada del Libertador, en un momento del acto oficial y la reconstrucción del próximo fin de semana. Falta, para ello, el decreto oficial que buscarían que avale el traslado.
La misión familiar que vendría en los días que siguieron al mensaje del tío Ronnie empezó con una conversación en el grupo de Whatsapp —el mismo que usamos para anunciar fechas de cumpleaños, definir quién hará la ensalada rusa en las fiestas o quién lleva el postre— donde empezamos a compartir todos los artículos y la información disponible sobre el sable. Los leí entre mates en la redacción donde trabajo. Seguíamos sin tenerlo claro. ¿Por qué el traslado del sable? ¿Y con qué fin?
Un breve racconto histórico: el sable lo adquirió San Martín en Inglaterra, en 1811. Es un arma sin ostentaciones: no posee piezas de oro ni brillantes, es austera y sencilla. Tiene una curvatura irregular, que en su momento le daba gran capacidad de daño al adversario. No se sabe a cuánta gente mató o hirió San Martín con ese sable. Sí que lo usó San Lorenzo y en las campañas de Chile y Perú, en las batallas clave por la independencia. En 1844, desde el exilio en Francia San Martín le envió su sable corvo a Juan Manuel de Rosas, aún en el poder. Escribió que se lo legaba “como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”. En 1852, después de perder la Batalla de Caseros, Rosas huyó de Buenos Aires. El sable fue con él, al exilio en Southampton. Y cuando murió, en 1877, lo heredó su yerno Máximo Nepomuceno Terrero, esposo de Manuelita, e hijo de José Nepomuceno Terrero, que había sido en vida el hombre de máxima confianza y administrador de los negocios de Rosas. Los Terrero —y la propia Manuelita— son, además, mis antepasados.
En 1896, Manuela y su marido decidieron donar el sable. Lo enviaron a Buenos Aires con una carta dirigida al fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza. Ahí quedó el sable entonces por decisión de la familia, junto con todo el patrimonio sanmartiniano que fue donado por las nietas de San Martín.
Durante sesenta años el sable permaneció en una vitrina del museo en Parque Lezama, hasta que empezaron los tironeos. Dos veces lo robaron militantes de la Juventud Peronista —en 1963 y en 1965— en reclamo de que se levantara la proscripción contra el partido. La primera vez, lo recuperó un oficial del Ejército después de unos meses. La segunda vez demoraron un año en recuperarlo: ya había tomado el poder Onganía, y se llevaron el sable al Regimiento de Granaderos, alegando que no estaba seguro en el museo. Cuentan que la negociación entre militares y peronistas fue en un restaurante chino en Balvanera, comiendo chow fan con el sable sobre la mesa.
El museo reclamó durante años la devolución del sable. Recién en 2015 se restituyó a la sala por decreto presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, esta vez custodiado por tres Granaderos en un gesto al Regimiento.
Ahora, trasladar otra vez el sable de San Martín pone en jaque el acceso público a la reliquia e implica una apropiación política del símbolo patrio. Y se plantean también dos escenarios: el sable podría estar custodiado en un ámbito militar o mantenerse en un ámbito civil y de carácter cultural, como el museo.
Solo una de las notas que había compartido mi tío Ronnie en Whatsapp decía que el sable había sido donado por la familia Rosas-Terrero al museo.
“¿Esto es así? ¿El sable lo donó la familia Terrero, nuestra familia?”, le escribí a Ronnie. “Sí, es así”, me contestó él.
Aunque somos descendientes de una familia de estirpe, no tenemos campos, ni joyas, ni caballos, ni pieles. Nada. Sí hay charlas de cómo se llega a fin de mes, trabajos múltiples, vacaciones gasoleras, gente que se levanta temprano para salir a trabajar. Y no tenemos una mirada ideológica homogénea: en la mesa familiar hay conservadores, peronistas, socialistas, liberales. A veces discutimos bastante, otras nos abrazamos y todo sigue bien.
Y ahora de pronto, sin saberlo, nos encontramos en medio de una disputa por una reliquia histórica. Nos tocaba hacer nuestra parte.
***
En el Museo Histórico Nacional se conservan 30 mil piezas y obras distribuidas en salas, pasillos y recovecos. Todos los días jubilados, niños y turistas se frenan ante cada objeto de la magnitud del catre que usó San Martín en el cruce de los Andes, los anteojos de Balbín, o la capa de abrigo de Cecilia Grierson. Al fondo de un pasillo silencioso de paredes claras, reposa el sable corvo de San Martín. El que empuñó en la batalla de San Lorenzo y el cruce de los Andes, el que Rosas se llevó a Southampton y el que donó Manuelita. El que mi tío Ronnie, mi tía Mechi, mi prima Malena y yo intentamos preservar desde un improvisado equipo de rescate ahora que se lo quieren llevar.
Ronnie, que nos lidera, es veterano de la guerra de Malvinas. Estuvo en las islas, vivió la muerte y la crudeza de un conflicto bélico en el que murieron miles de jóvenes como él. También hacía los asados con mi papá, está siempre que lo necesitan y tiene un tono tranquilo, que combina bien con la personalidad extrovertida de mi tía. Por eso su vehemencia al compartir la noticia del sable nos llamó la atención.
En medio de los mensajes de Whatsapp, mi tío me llamó por teléfono:
-Tengo el acta de donación de Manuelita- dijo.
-¿El acta? ¿La verdadera?
-Sí, es una foto, mirala. Estos son tus antepasados, Cande.
Había emoción en su voz. En las fotos se veía el acta viejísima, firmada el 26 de noviembre de 1896. Varias páginas de un papel casi transparente por los años. La cursiva de Manuela. Las líneas dicen así: “Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional”.
Supimos luego que esa acta, en realidad, nos otorgaba derechos.
***
Al día siguiente del primer mensaje de alerta logramos recopilar el acta, chequear decretos anteriores, revisar el recorrido del sable por nuestra historia.
—Tengo listo el árbol genealógico de tu familia. Por ahora somos vos y yo, no se sumó otro Terrero más —me dijo el tío Ronnie del otro lado del teléfono—. El martes podemos ir al museo.
El primero en atendernos el teléfono fue un legislador del PRO, que resolvió cada duda que teníamos. ¿Se podría hacer algo para frenar el traspaso? Sí. ¿Valía la pena hacerlo? También. ¿Sobre qué fundamento legal nos podríamos amparar?
—Lo de tu familia fue una donación- me explicó el legislador —Hay que ver si fue con cargo, dirigida claramente al Museo Histórico. Si se retira de ese lugar se estaría incumpliendo el cargo de la donación y la voluntad de los herederos del sable.
El segundo fue un diputado del PJ, que atendió en medio de sus vacaciones, a las once de la mañana de un sábado.
—Sí, nosotros presentamos un pedido de explicación en el Congreso de la Nación, pero ustedes también pueden hacer algo- dijo.
Hacer algo, ¿qué?
—Estamos haciendo lo correcto, Cande— dijo Ronnie —Es lo que corresponde. Cuando hay que hacer quilombo, no hay que hacerlo poquito.
Son complejos los vínculos familiares. Las dinámicas se construyen, muchas veces, sobre la diferencia. No hubo consenso alguno con mi tío abogado, Martín. Dudó si estábamos en el camino correcto, si no estábamos moviendo demasiado el avispero, molestando al poder de turno. Pero no teníamos mucho margen para pensarlo más, la urgencia nos corría.
El tercero en atender, también un sábado, fue Rafael Bielsa, abogado constitucionalista y excanciller. Nos confirmó que la donación había sido una “donación con cargo”, es decir, una donación que no es totalmente gratuita, porque quien recibe el bien asume una obligación a cambio. En este caso, el cargo era mantener el sable en el Museo para que todas las personas que quisieran visitarlo pudieran tener acceso.
Pero, ¿por qué debería importar todo esto? ¿Qué cambia dónde esté el sable de San Martín?
Un colega del diario me recomendó llamar a Gabriel Di Meglio, ex director del museo hasta el año pasado. Historiador, investigador de CONICET y profesor de la UBA. Durante su último año de mandato vivió bajo la amenaza del traslado del sable. “Sacarle al museo el sable es matarlo, es hacerle un agujero”, había dicho en una entrevista.
—El sable tiene que estar en el museo porque fue donado ahí, los museos hacen sus colecciones en base a donaciones —explicó en una llamada telefónica en medio de la ruta—. Lo importante es la voluntad de los donantes. Cuando en 2015 el sable vuelve al museo, llega con custodia de Granaderos, entonces la seguridad no puede ser un problema porque si son los mismos Granaderos los que lo cuidan, no debería existir diferencia donde esté, eso no es un argumento. El museo es el único que tiene la capacidad de conservar una pieza. Sacarselo es un hurto.
Tanto Di Meglio como fuentes del museo remarcaron la importancia de que el legado de San Martín se mantenga ahí.
—Que esté en un regimiento militar implica que no es abarcador de toda la memoria nacional. Tiene que estar depositado en un lugar que sirva a la construcción de la memoria nacional. El fin pedagógico que tiene el sable en un lugar como el Museo Histórico no es comparable con ningún otro lugar— dijo un trabajador del museo, pidiendo no ser nombrado. Los últimos movimientos ya despiertan temores.
***
“Cande, tu tía Mechi se suma. Anotala. Vamos sumando porotitos” decía otro mensaje de Ronnie que recibí por la tarde. Los encantos de mi tío surtían efecto.
Pero el llamado importante llegó entre góndolas en el supermercado. Llamaba un abogado, el único que respondió con la intención real de representarnos. Nicolás Rechanik estaba interesado en seguir la causa, interesado en el carácter histórico del sable y en las consecuencias negativas que podrían existir en caso de que el legado de San Martín se convirtiera en una pieza más de disputa política y del acto que intenta montar Milei. Explicó que la mejor estrategia era la que había adelantado Rafael Bielsa.
—Esto se presenta ante la Cámara Contenciosa Administrativa Federal que va a sortear un juzgado —me explicó muy rápidamente—. Vamos a presentar una medida cautelar, no innovar, para que se preserve al sable corvo en el museo histórico nacional con el objetivo de evitar que el gobierno se lo lleve a otro lado, a partir de las declaraciones públicas y de la posibilidad de que salga un decreto.
A los pocos minutos pidió documentación que nos obligaba a pisar el acelerador entre mi familia, intentando sumar cada vez más voluntades.
—Sumá a tu mamá a la cautelar, la convencí —dijo Ronnie, triunfante.
No fue un rejunte fácil, no todos estaban seguros de avanzar. “No voy a participar, no estoy de acuerdo”, dijo mi tío Martín en el grupo. Otra tía tampoco quiso. Mi prima del sur, Malena, fue la tercera en poner la firma. No me sorprendió: si de firmeza se trata, ella da el ejemplo. Le siguió su padre, Sebastián, trabajador social, uno de esos tíos que te cocinan rico y te hacen sentir bien. Y finalmente mi madre, de tradición conservadora. De a poco, con el correr de las horas, éramos cinco familiares con cinco cosmovisiones muy distintas del mundo, pero todos de acuerdo en esta.
Repasé nuestro árbol genealógico que hicimos en una página de internet que me había mandado mi tío y miré algunas fotos familiares: mi mamá con su vestido floreado y el pelo corto, la mirada dulce de mi abuela, el gesto pícaro de mi bisabuela en la foto donde estamos las cuatro; los nombres de tatarabuelas que sólo conocía por anécdotas lejanas, más nombres, más ramas, hasta llegar a José, el mejor amigo de Rosas.
Es extraño rearmar el rompecabezas de quienes nos precedieron. Es aún más extraño saber que algunas de esas personas tuvieron un rol significativo en una historia colectiva. Es también extraño pensar que nosotros, un conjunto de tíos y sobrinas, podemos lograr algo, aunque sea pequeño, algo, que tenga un impacto positivo.
Esta mañana, el primer lunes de febrero de 2026, presentamos una medida cautelar buscando que el sable se quede en el destino que eligieron mis ancestros. No sabemos aún cuándo llegará el decreto ni cuál será la respuesta de la Justicia. Tal vez no pase nada, tal vez algo se mueva.
Pienso en mi hijo que está por nacer. Pienso en la posibilidad de que algún día pueda visitar el museo conmigo y su papá, detenerse frente al sable, que podamos contarle las historias de su país, y que nosotros ganamos nuestra batalla.
En la apertura de sesiones más tensa y caldeada de la Legislatura cordobesa desde que Martín Llaryora es gobernador, la oposición logro la foto que más reparos desata en el peronismo provincial. Porque en Laboulaye, la localidad del sur cordobés elegida por el mandatario cordobés para abrir el año legislativo, se mostraron juntos el diputado libertario Gabriel Bornoroni, el senador Luis Juez y el radical Rodrigo de Loredo. Es la primera foto conjunta después de las elecciones de octubre y de los reiterados bloqueos que, tanto Juez como Bornoroni le realizaron al exdiputado con el objetivo de esquivarlo.
Los tres estuvieron juntos en la previa del discurso y luego, ya en el lugar elegido para la apertura de sesiones, el tridente se sentó en una misma fila y en línea directa con Llaryora. No obstante, a algunos opositores les llamó la atención el lugar que se le asignó a De Loredo entre los legisladores nacionales cuando desde diciembre el radical no integra el Congreso ni es autoridad de su partido en la provincia.
«Fue raro, unas horas antes desde protocolo de la Provincia mandaron invitaciones especiales y a ese lugar lo asignó el peronismo. Parece que les servía tener a los tres sentados en un mismo lugar simulando igual jerarquía», dijo un opositor a LPO.
La dupla Bornoroni-Juez había previsto una reunión con dirigentes del Frente Cívico en el sur provincial antes de presenciar el discurso de Llaryora y ese encuentro se produjo en un restorán con la presencia de buena parte de este esquema. Entre los que estuvieron junto a los intendentes, los también diputados libertarios Gonzalo Roca y Laura Soldano, como así también la radical que arma para La Libertad Avanza, Soledad Carrizo.
Allí, Juez se mostró enfático en torno a lo que debe ocurrir el año próximo: pidió que todos los intendentes que estén dentro del armado neolibertario peguen las elecciones en su ciudad con los comicios provinciales. Condicionamiento al que adhirió Bornoroni quien, a poco más de un año de lo que se presume será la elección provincial, asoma como el candidato a gobernador.
A algunos opositores les llamó la atención el lugar que se le asignó a De Loredo entre los legisladores nacionales cuando desde diciembre el radical no integra el Congreso: ‘parece que les servía tener a los tres sentados en un mismo lugar simulando igual jerarquía’
De hecho, en una reunión que se produjo minutos más tarde y en la municipalidad de Laboulaye, los tres -Juez, Bornoroni y De Loredo- fueron abordados por los medios en conjunto. El radical, que desde octubre viene diciendo que será candidato a gobernador, no ratificó su postura al frente de los otros dos opositores.
Además, en la actitud de De Loredo hubo dos datos relevantes: el primero, pudo exhibir una territorialidad con intendentes y legisladores que le responden; el segundo, se mostró con los que quiere sean sus socios después de estar en la semana con el gobernador mendocino Alfredo Cornejo. ¿Habrá incidido el radical aliado de Milei en el cambio de postura de De Loredo?
De todas maneras, tanto Bornoroni como Juez observan este acercamiento de De Loredo y ambos, sobre todo el líder del Frente Cívico, tienen argumentos de sobra para pedir una prueba de lealtad para que no se repita el escenario del 2023 cuando el radical se desmarcó y lo desacopló. Los que conocen los detalles, tanto de aquel escenario como del actual, reconocen que la sociedad entre Bornoroni y el senador está sólida, que hay radicales que ya llegan a la sociedad sin la tutela de De Loredo y que puede ser esto lo que acomoda los tiempos de un acercamiento del exdiputado.
Una primera muestra de ese cambio en la búsqueda de otro feeling fue, no sólo la declaración más conservadora de De Loredo en cuanto a su candidatura, sino un tweet dedicado a un primer dardo que Llaryora le había enviado desde el atril al decir «le voy a decir a Milei que les dé bola y se puedan hacer libertarios». «Ya se quedaron sin diputados, dentro de poco no van a tener ni concejales», lanzó el gobernador acerca del radicalismo.
De inmediato, en la red social De Loredo devolvió: «qué miedo que le tiene Llaryora a un frente con La Libertad Avanza».
Falta mucho, pero esta primera foto de toda la oposición, a poco más de dos semanas de la presencia de Milei en Jesús María, reactivó las expectativas de este esquema en Córdoba.
Que miedo q le tiene Llaryora a un frente con la Libertad Avanza.