Sociedad

  • ¡AI, Argentina!

     

    Que no engañe el nombre de personaje de historieta. El Súper RIGI no es un héroe  musculoso y de capa roja, pero en él tienen cifradas sus esperanzas el gobierno mileísta y sus asociados: la ley para atraer inversiones en “nuevas industrias”, aquellas que desarrollan infraestructura digital y tecnológica, empieza a discutirse en el Congreso y augura cambios fuertes para el futuro inmediato. El proyecto promete integrar a la Argentina en las cadenas globales de valor de la inteligencia artificial y la biotecnología. Viene con más dudas que claridades. Sam Altman, CEO de OpenAI, anunció el año pasado una inversión de veinticinco mil millones de dólares para instalar un data center en la Patagonia, que aún no se concretó. Ahora Elon Musk acaba de anunciar el desembarco de Tesla y un megacentro de datos en Argentina. ¿Finalmente van a venir los dólares? ¿Con qué condiciones y a riesgo de qué?

    La preocupación por la IA siempre estuvo en el discurso oficial, pero empezó a  traducirse en inciciativas concretas y en una dirección muy clara cuando Peter Thiel pasó por Casa Rosada y se instaló en Buenos Aires. Y empezaron los avances. Primero, con el Gemelo Social Digital. Después, con el proyecto de Federico Sturzenegger para reformar la Ley de Sociedades que crea la figura jurídica de “sociedades no humanas”, empresas que funcionan exclusivamente con algoritmos. Y ahora llegó el turno del Súper RIGI, que otorga reducciones impositivas, incentivos cambiarios y garantías en tribunales extranjeros a los capitales tecnológicos. Para los héroes de la civilización occidental, una ley con beneficios superpoderosos. Aún más que los del primer RIGI

    El Súper RIGI se sitúa en una encrucijada decisiva. La IA involucra dos viejos problemas que marchan juntos en el capitalismo: el reparto imperialista del mundo y la división internacional del trabajo. Este proyecto de ley coloca a la Argentina en una posición dependiente en ambos tableros. 

    La Argentina que pretende el capital tecnológico

    El 4 de junio pasado, Javier Milei y el ministro Sturzenegger firmaron una nota en Financial Times que promueve a Buenos Aires como la capital de la IA en el siglo XXI. Para que los inversores confíen, se mencionan la estabilidad geopolítica de la región, los beneficios fiscales y los presuntos logros del RIGI original: un flujo sostenido de inversiones hacia recursos energéticos y mineros.

    ¿La apuesta del gobierno por la IA será una mera operación publicitaria? La coyuntura ofrece indicios para pensar que se trata de algo más serio. Así lo indica el comunicado de YPF sobre la asociación estratégica con Tesla, que llegó este martes 16 de junio, justo un día antes del debate del Súper RIGI en comisiones en el Congreso. El proyecto ya tiene un nombre y apellido: Elon Musk.

    El gobierno libertario construye un proyecto de país subordinado a Estados Unidos y con una matriz productiva que se orienta a la provisión de energía y materias primas. El Súper RIGI amplía este modelo hacia el sector digital a partir de un doble diagnóstico: el carácter estratégico de la IA en términos geopolíticos y la necesidad de que Argentina se suba a la nueva “revolución industrial” con base en las tecnologías digitales.

    El proyecto de ley ofrece 30 años de estabilidad normativa para los proyectos de inversión. Casi ocho mandatos presidenciales. Milei le abre la puerta a los centros de datos, a la maquinaria bruta, en un gesto de pleitesía: brinda tierras, energía, protección jurídica y ahorro fiscal a las empresas tecnológicas del norte. A cambio, recibirá las inversiones y otras contribuciones para mantener el sueño de la reelección presidencial. Pero este es el elemento pintoresco de una transformación en la estructura productiva que responde a los intereses del capital tecnológico, esa fracción de la clase dominante con pretensiones de conducir los destinos del capitalismo y de las democracias. 

    Milei pasa, los data centers quedan: de esa infraestructura crítica depende el sostenimiento de un nuevo espacio que complejiza el funcionamiento histórico del imperialismo en todo el globo. 

    El nuevo espacio imperial

    Como explica el filósofo Éttiene Balibar, las fronteras de los imperios se desplazan con el fin de crear espacio para el comercio, la legislación y la cultura. El imperialismo estadounidense se basa en las inversiones y el endeudamiento, además de la amenaza latente de una intervención directa. Su interés consiste en apropiarse de recursos estratégicos para controlar los territorios como mercados en lugar de como colonias, salvo excepciones. El Súper RIGI se inscribe en esta trayectoria: ofrece el territorio nacional para que los capitales tecnológicos se enclaven sin ninguna contraprestación. El RIGI original realiza este mismo movimiento con el petróleo y la minería.

    Las geometrías del imperialismo se complejizan en el siglo XXI. El reparto del mundo se dirime también en la lucha por otro tipo de espacios, ya no terrestres, sino virtuales. El territorio digital se consolidó en las últimas dos décadas, pero muy pronto encontró sus conquistadores. Ganaron las plataformas, con Google, Amazon, Meta y Microsoft a la cabeza, y ahora la disputa se traslada a la IA: Palantir, Anthropic, OpenAI y Deepseek son algunos de los nuevos combatientes. Las relaciones de dependencia centro-periferia entre Estados se superponen con la competencia capitalista entre los “imperios de la comunicación” —así los bautiza Balibar— que se disputan las poblaciones de usuarios en las que se asienta su poderío.

    El registro de los datos de la ciudadanía y su análisis algorítmico es un botín de mercado con valor geopolítico. Quién posee los datos, dónde se alojan y bajo qué legislación son preguntas determinantes en el reparto imperialista del territorio digital. Trump y Xi Jinping lo saben. El presidente de Estados Unidos obligó a TikTok a vender la filial yanqui, que quedó en manos de un consorcio comandado por Oracle. China, por su parte, lidera el Índice de Soberanía Digital del Foro Tecnológico BRICS+: es decir que controla el hardware -infraestructura de comunicaciones, redes 5G, data  centers-, cuenta con sus propias empresas de plataformas -HuaweiCloud, Tencent, WeChat, entre otras-, impulsa estrategias nacionales de IA a largo plazo y dispone de capacidad regulatoria para controlar los flujos de datos.

    En Occidente, el poder de las corporaciones informáticas es transversal. El espacio digital que les pertenece funciona como una intermediación necesaria para la mayoría de las actividades económicas y sociales. El Súper RIGI implica una cesión de soberanía en favor de estas corporaciones, que requieren energía y tierras frías para sostener el almacenamiento de datos y la capacidad de cómputo. La competencia capitalista y el desarrollo de IA con fines militares no hará más que incrementar la demanda de las infraestructuras digitales. 

    Durante el gobierno de Macri, el regreso del FMI marcó un hito en el refuerzo de la dependencia argentina. Ahora, el Súper RIGI coloca la imaginación jurídica del Estado al servicio del imperialismo digital. Las plataformas y la IA, de modo análogo al poder financiero global, operan como una instancia de soberanía no estatal. En vez de disputar el territorio digital, se favorece a los empresarios más ricos del planeta, que se arrogan el privilegio de indicarles a los Estados la dirección que debe tomar el mundo. Así lo hizo Palantir, la empresa de Thiel, con el manifiesto que defiende los valores occidentales y advierte que no hay vuelta atrás en la carrera armamentística: “La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin”. 

    Desde el furgón de cola, Milei viaja contento. Se suma a una batalla que lo excede y funde el destino de la Argentina con el de los dueños de los fierros digitales.

    ¿La IA nos hará ricos?

    El Súper RIGI debe analizarse junto a la reforma de la Ley de Sociedades. Las “Sociedades Automatizadas” son sistemas algorítmicos autónomos que funcionan legalmente como empresas, pero sin requerir recursos humanos para su operatoria. En la Expo EFI de fines de abril, Sturzenegger promovió esta figura con el argumento de que “en los próximos diez años, el 90% del PBI mundial lo van a producir agentes de IA”. Invitó, también, a imaginarse un país con 50 millones de habitantes y 500 millones de agentes de IA que producen para todo el mundo. El gobierno se subordina a Silicon Valley con la esperanza de que la revolución tecnológica se derrame como crecimiento en la Argentina. 

    La grandilocuencia de Sturzenegger abre una discusión sobre la influencia de las fuerzas productivas algorítmicas en la acumulación capitalista. Está claro que el despliegue de estas tecnologías es la condición de posibilidad del imperialismo digital. ¿Pero cómo hicieron las corporaciones digitales para concentrar una porción cada vez mayor de la riqueza global? ¿Los algoritmos producen valor? ¿Nos haremos millonarios con los agentes de IA que vengan a territorio argentino?

    El ministro de Desregulación sugiere que sí. Pero Marx indica que solo el trabajo humano, en tanto tiempo de trabajo abstracto, puede crear el valor que sostiene la acumulación de capital. La distinción no es menor. Las plataformas y la IA se asientan en procesos de automatización sin precedentes. Estas nuevas industrias explotan relativamente pocos trabajadores. ¿Cómo hacen, entonces, para quedarse con ganancias? Se inmiscuyen en los procesos de producción y circulación de las demás industrias y de ese modo se apropian de la plusvalía producida por ellas. Sus ganancias dependen de que otros asuman la explotación de la fuerza de trabajo.

    Los monopolios informáticos y la plusvalía transferida

    George Caffentzis, en su libro En letras de sangre y fuego, denomina plusvalía transferida a este mecanismo de apropiación. McDonald’s, por ejemplo, produce hamburguesas. Para hacerlo, explota cocineros, cajeros, etcétera. Puede vender sus mercancías en el local, pero también lo hace a través de la infraestructura digital de Rappi y PedidosYa. Cada vez que una de estas plataformas concreta una venta para McDonald’s, se queda con una comisión. A través de ese precio, Rappi y PedidosYa se apropian del valor que produjeron los trabajadores de McDonalds, que son explotados dos veces: por el dueño de la franquicia y, de forma indirecta, por estas plataformas.

    Rappi y PedidosYa explotan a los repartidores. Pero el grueso de su ganancia proviene de la intermediación que les permite succionar el valor producido por otros. Si se amplía el esquema a las plataformas publicitarias -Google, Facebook, TikTok- y las de comercio electrónico -MercadoLibre-, se vislumbra una tendencia a la monopolización de la publicidad, la logística y el comercio. El costo del clic en Google, el espacio publicitario de Meta y la comisión de Galperín se sustentan en operaciones automáticas con una intervención mínima de trabajo humano. Las plataformas picotean las ganancias de otras industrias cuando cobran estos precios, pero también de los cuentapropistas que dependen de ellas.

    El esquema de la plusvalía transferida aplica para la IA, aunque todavía se desconoce cómo se sostendrá la rentabilidad, por ejemplo, de una empresa como OpenAI, que proyecta pérdidas por 115 mil millones de dólares hasta 2029. No parece alcanzar con las suscripciones de los usuarios ni con el cobro por el uso de tokens -los componentes básicos de texto que procesan los modelos- a los clientes más intensivos. A modo de prueba, ChatGPT empezó a mostrar publicidad en Estados Unidos y contrató a un ex Meta para liderar este desarrollo incipiente. ¿La IA generativa competirá con las plataformas publicitarias para sobrevivir?

    Las corporaciones informáticas persiguen el mismo objetivo que cualquier otra: ganancias. Aunque el mecanismo de la plusvalía transferida resulte abstracto, sus efectos se sienten en el bolsillo. Las ganancias que se apropian las plataformas son ingresos que les faltan a los trabajadores y a otros sectores del capital. La apuesta de Milei por la IA localiza una problemática de alcance global en torno al futuro del trabajo por la generalización de las tecnologías digitales.

    Scrollear no es trabajar, pero te van a explotar más

    Las plataformas y la IA cargan con una contradicción: en tanto arrojan ganancias, conducen a una crisis sistémica. La maquinaria algorítmica expande la automatización del trabajo administrativo y disminuye la necesidad de trabajo humano. Como resultado, se produce menos valor.

    Cuando esto ocurre, según Caffentzis, la explotación aumenta en la base del sistema: disminuyen los salarios, los trabajos se vuelven más precarios y se agudizan formas arcaicas de explotación, sobre todo en las periferias. La caída en la tasa de ganancia debe ser contrarrestada para que el capitalismo sobreviva. Los algoritmos, a diferencia de lo que sostiene Sturzenegger, no producen valor. Desatan, por el contrario, un recrudecimiento generalizado de la explotación. El salto tecnológico se monta sobre las espaldas de los trabajadores, que verán empeoradas sus condiciones materiales de existencia, aún más en una economía periférica como la argentina.

    Esto no significa que la fuerza de trabajo sea explotada directamente por TikTok, OpenAI o MercadoLibre. En Teoría de la dependencia digital, Cecilia Rikap desliza la hipótesis de que los usuarios producen datos con valor económico cuando interactúan en las redes. Pero si así fuera, el capitalismo seguiría su curso: no habría límites para el trabajo, los usuarios producirían datos todo el tiempo que quisieran y las plataformas podrían pagarles. Los usuarios consumen, dialogan, suben fotos, etcétera, pero no trabajan. Quien sí lo hace es la maquinaria algorítmica que necesita esa actividad social para producir datos.

    Las teorías del “tecnofeudalismo” tampoco aciertan. Las empresas digitales no son dueñas de recursos naturales escasos, como el suelo, ni parasitan a otros sectores a través de diezmos ni rentas. Poseen una maquinaria que produce un espacio social y mercantil que se ha vuelto indispensable para el resto. En ese espacio se generan datos de forma ilimitada mientras haya cantidades crecientes de energía y de agua para sostener esa producción. Esto es lo que el Súper RIGI le ofrece a los capitales tecnológicos a cambio de nada para la Argentina.

    ¿Tech New Deal?

    La disputa por el futuro está abierta y la élite de Silicon Valley lo sabe. Las corporaciones se arrogan una cualidad propia de la política: la construcción del tiempo por venir, incluso para anticiparse a los escenarios de desempleo que produciría la automatización en ciernes y el advenimiento de la Inteligencia Artificial General. Es el caso de Elon Musk, partidario de un ingreso básico universal financiado por el Estado, y de OpenAI, que propone la creación de un Fondo de Riqueza Pública para distribuir entre la ciudadanía los beneficios generados por la IA.

    Juan Grabois, que sostuvo una reunión de tres horas con Peter Thiel en su flamante casa de Barrio Parque, identifica en estas iniciativas el llamado a un nuevo pacto social, un Tech New Deal entre las clases dominantes y las subalternas. Pero esta paritaria compra demasiado pronto el futuro que proyectan las corporaciones: un horizonte de abundancia por el incremento de la productividad y el comando digital del conjunto de la economía. Una idea con la que concuerda Sturzenegger.

    ¿La acumulación de riqueza con la que sueñan los capitales tecnológicos será de tal magnitud como para que al resto de la humanidad no le quede otra alternativa que conformarse con las migajas? ¿Desde cuándo los millonarios son tan generosos con las clases dominadas? La competencia entre las corporaciones, la crisis del trabajo y el desarrollo bélico de la IA desmienten los escenarios optimistas. 

    Hay que sentarse con el enemigo. Pero la política consiste, ante todo, en la posibilidad de patear el tablero y empezar la discusión bajo otras condiciones. El campo popular necesita entender qué capitalismo es este para construir una alternativa política a la altura de este tiempo histórico.

    Hacia dónde vamos

    El Súper RIGI, que empieza a discutirse en el Congreso, es el camino a una rendición total, ¿pero existen otros caminos? Quizás. Brasil sancionó el régimen Redata, que otorga beneficios fiscales para la instalación de data centers, pero exige a cambio la utilización de energías renovables, controles de eficiencia hídrica, inversiones en I+D y que un mínimo del 10% de la capacidad de almacenamiento se destine al mercado interno. 

    El desarrollo de infraestructura digital en el propio territorio constituye una oportunidad para incidir en la industria y ejercer soberanía sobre los flujos de datos. La confrontación con las corporaciones debe partir de una postura política clara en relación con las nuevas dinámicas del imperialismo y los mecanismos de apropiación de la riqueza. Argentina favoreció, por ejemplo, el crecimiento de MercadoLibre, un imperio regional que se ha expandido por el continente americano. La riqueza de Galperín no proviene de los algoritmos, sino de los beneficios que le dio el Estado y del trabajo argentino. Su plataforma es un monopolio que le permite transferirse el valor que producen otros.

    Milei celebra a Galperín y viceversa. Mientras tanto, ambos admiran a los nenes con superpoderes del norte. Musk, Thiel y compañía hacen política para luego extinguirla: ese es el sueño húmedo de los tecnócratas, un mundo en el que los fierros digitales pesan más que la voluntad de las mayorías. Argentina, en la imaginación libertaria y de Silicon Valley, se condena a la especialidad de la periferia: la economía extractiva y la exportación de materias primas situadas en el extremo inferior de la cadena de valor. La maquinaria, el conocimiento producido a partir de los datos y los desarrollos de software se quedan en el norte.

    Para construir un proyecto emancipatorio, tal vez haya que juntar todas las contradicciones. Un hilo no tan delgado une la valoración bursátil de las corporaciones tecnológicas con cierto malestar en la cultura, que se expresa, por ejemplo, en los debates sobre los efectos de las redes en las nuevas generaciones. De fondo está el tiempo que se vive en el espacio digital. La disputa por quién pone las reglas para ese tiempo y ese espacio que estalla en conflictos cotidianos, pero que también incide en que las mayorías trabajen cada vez más para ganar cada vez menos.

    No hay razón para demorar: las derechas y las élites tecnológicas deciden sobre el mundo mientras lo construyen. El Súper RIGI brinda el armazón normativo para que Thiel y Musk sean más libres que los argentinos y las argentinas de a pie.

    La entrada ¡AI, Argentina! se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • El cierre de empresas y la caída de la industria golpean a Córdoba y Santa Fe, dos bastiones electorales de Milei

     

    Mientras Javier Milei mantiene altos niveles de apoyo en Córdoba y conserva en Santa Fe uno de los núcleos electorales más sólidos de La Libertad Avanza, los indicadores económicos empiezan a mostrar una paradoja: las dos provincias que más respaldaron el cambio libertario aparecen entre las más golpeadas por la destrucción de empresas y la caída industrial.

    Un informe con datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reveló que en marzo desaparecieron 14.044 empresas empleadoras en comparación con el mismo mes del año pasado. El número de firmas activas cayó a 481.635 y acumuló así veinticinco meses consecutivos de retroceso interanual.

    La cifra adquiere otra dimensión cuando se analiza el período completo de gestión libertaria. Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, según el estudio, desaparecieron 26.213 empresas empleadoras en todo el país, una contracción del 5,2%.

    La provincia de Buenos Aires encabezó la pérdida en términos absolutos con 4.311 firmas menos, pero el dato que genera preocupación en el interior productivo es el de Córdoba. La provincia gobernada por Martín Llaryora perdió 2.187 empresas en apenas un año, convirtiéndose en el segundo distrito más afectado del país.

    Aunque Buenos Aires lideró la destrucción de empresas en términos absolutos, Córdoba aparece entre las provincias más afectadas entre los grandes distritos productivos, con una caída proporcional que habría sido significativamente mayor a la bonaerense. Ocurre que Buenos Aires tendría aproximadamente entre 170.000 y 190.000 empresas. Una pérdida de 4.311 equivaldría a alrededor de -2,5%. Córdoba tendría aproximadamente entre 40.000 y 50.000 empresas. Una pérdida de 2.187 equivaldría a alrededor de -5,5%.

    Caputo festejó el dato de industria y construcción, pero los números del Indec muestran caídas

    La situación expone una de las principales debilidades del esquema económico de Milei: la recuperación se concentra en sectores financieros y vinculados a la energía, mientras que buena parte del entramado industrial y pyme continúa mostrando señales de deterioro.

    Córdoba y Santa Fe, las dos provincias que más respaldaron el cambio libertario, aparecen entre las más golpeadas por la destrucción de empresas y la caída industrial

    El problema se vuelve más evidente al observar el desempeño de la industria metalúrgica, uno de los motores históricos de Córdoba y Santa Fe.

    Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad metalúrgica cordobesa cayó 4,1% interanual en mayo y profundizó una tendencia descendente que ya se extiende durante buena parte del año.

    La explicación está en dos sectores clave para la economía provincial: autopartes y maquinaria agrícola. Las autopartes retrocedieron 2,9%, mientras que la maquinaria agrícola registró una caída de 8,6%, la primera baja del año para una actividad que venía funcionando como uno de los pocos refugios frente a la crisis.

    Los números reflejan además una fuerte contracción en las cadenas de valor asociadas al agro, donde las empresas vinculadas al sector registraron un desplome del 9,5%.

    El panorama no es mucho mejor en Santa Fe, otro de los bastiones libertarios. Allí la actividad metalúrgica cayó 5,1% interanual, ubicándose apenas por detrás de Buenos Aires, que registró la peor performance con un retroceso de 5,9%.

    La fotografía resulta especialmente sensible para el Gobierno nacional porque Córdoba y Santa Fe fueron dos de las provincias que aportaron las diferencias más amplias a favor de Milei en el balotaje y continúan siendo territorios donde La Libertad Avanza conserva competitividad electoral.

    En ese marco, la utilización de la capacidad instalada en la industria metalúrgica cayó al 39,8%, uno de los niveles más bajos de los últimos años. El dato revela que más de la mitad de la capacidad productiva permanece ociosa y explica por qué el empleo comenzó a resentirse.

    ADIMRA informó una caída interanual del 2,2% en la dotación de personal del sector, mientras que la comparación mensual también mostró números negativos.

    El presidente de la entidad, Elio Del Re, admitió que la recuperación enfrenta obstáculos significativos y reconoció que la demanda sigue siendo insuficiente en buena parte de los segmentos industriales.

    La preocupación empresarial se refleja también en las expectativas. Siete de cada diez compañías metalúrgicas consideran que no habrá mejoras en sus niveles de producción durante el próximo trimestre.

    En ese contexto, Córdoba aparece como uno de los casos más emblemáticos del impacto del ajuste libertario. La provincia que aportó algunos de los márgenes electorales más contundentes para Milei se transformó al mismo tiempo en uno de los territorios donde más empresas desaparecen y donde la actividad industrial muestra mayores dificultades para encontrar un piso. 

     

  • El PRO confirmó que apoyará la remoción de Adorni en el Senado

     

    El jefe del bloque de senadores del PRO, Martín Goerling Lara, confirmó que apoyarán la remoción de Manuel Adorni en el caso de que Javier Milei lo sostenga en el cargo.

    «Espero que no lleguemos a esa instancia. Si llegamos a esa instancia el PRO va a acompañar la moción de censura o remoción», adelantó el senador misionero, en línea con el pedido que bajó la semana pasada Mauricio Macri.

    «A esta altura mantener al jefe de Gabinete es un capricho», dijo Goerling en declaraciones a Infobae. «Yo pensé que a esta altura el Presidente habría tomado la decisión correrlo del cargo, es lo que estamos pidiendo», agregó el senador, que confirmó el adelanto de LPO de que el oficialismo quiere voltear la sesión del jueves.

    LPO reveló que, antes de viajar a Estados Unidos para ver el Mundial, Macri le pidió a los diputados del PRO que voten la interpelación, pero la orden generó tensión porque el jefe de bloque Cristian Ritondo no quiere saber nada con pelearse con Milei. Este miércoles Fernando De Andreis, muy cercano al expresidente, dijo que no descartan acompañar la interpelación.

    Maniobra urgente de Santilli y Lule para voltear la sesión del Senado y evitar que interpelen a Adorni

    Los aliados del gobierno en el Congreso están reclamando a Milei que lo eche a Adorni porque de lo contrario no van a poder sesionar sobre ningún tema. De hecho, la interpelación de Adorni no figura en el temario de la sesión del Senado de este jueves, pero en el oficialismo saben que ni bien abra el debate, el peronismo irá por la cabeza del jefe de gabinete.

    Maxi Abad

    En ese sentido, desde el radicalismo en el Senado le salieron a pedir a Milei que eche a Adorni antes de tener que acompañar al kirchnerismo en el pedido de remoción. «Hay unanimidad en que Adorni no tiene que estar más en el gobierno», declaró el bonaerense Maxi Abad.

    «Hay unanimidad en que Adorni no tiene que estar más. Incluso dentro del gobierno muchos lo piensan aunque no lo digan», afirmó el radical, que repitió que «el gobierno tiene la pelota» para evitar el daño que le generaría la remoción del jefe de Gabinete.

    Abad explicó que en el bloque radical todavía no hay una postura definida sobre qué camino tomar, pero todos coinciden en que Adorni debe irse. «El gobierno tiene en sus manos terminar este tema porque esto le produce una profunda debilidad institucional. No hay que perder más tiempo», aconsejó Abad.

     

  • «Esto no es un modelo de consumo, es de inversión», explica uno de los ganadores de la era Milei

     

    Luis Galli dejó una serie de definiciones útiles para leer el momento empresario. El presidente, CEO y accionista de Newsan defendió el modelo de Javier Milei, explicó el crecimiento de Edison Energía junto a los Neuss y puso en palabras una idea que en el Gobierno prefieren decir en voz más baja: este no es un programa pensado para empujar el consumo, sino para ordenar condiciones de inversión.

    Galli no es un jugador menor. Es el número uno de Newsan, el grupo creado por la familia Cherñajovsky y liderado por Rubén Cherñajovsky. La empresa construyó su poder desde Tierra del Fuego y se consolidó como el mayor ensamblador de electrónica de consumo del país, pero desde que asumió Milei vive una agresiva expansión que metió al grupo en negocios de perfumería, alimentos y la gran apuesta: Energía. Un rubro donde pasaron en estos años libertarios de nada a ser grandes jugadores, asociados a los Neuss, lo que encendió sospechas de un capitalismo de amigos de perfume libertario.

    En poco tiempo, el flamante grupo Edison armó un mapa de generación, transporte y distribución eléctrica que lo puso en el centro del nuevo tablero energético.

    En una entrevista con Jairo Straccia en el stream de El Cronista, Galli fue consultado por la cercanía de los Neuss con Santiago Caputo y por la ventaja que puede dar ese vínculo a la hora de presentarse en una licitación.  El CEO de Newsan buscó llevar la explicación al terreno operativo. «Del lado nuestro también veníamos haciendo negocios con ellos y ellos tenían la experiencia de distribuidoras. Acá el negocio más difícil de manejar es la distribución. Ellos son dueños de Edersa, que es la distribuidora de Río Negro. Entonces, nos dio cierta tranquilidad que tenían la capacidad de haber operado distribuidoras», afirmó.

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    El crecimiento de Edison fue tan rápido que el propio Galli lo reconoció sin vueltas. «Edison en un año y medio se transformó en una de las tres o cuatro compañías de energía eléctrica más importantes de Argentina», dijo. Y agregó otro número fuerte: «Nosotros hemos invertido más de 700 millones de dólares en el último año y medio». 

    La entrevista también dejó una postal curiosa sobre Guillermo Moreno. Galli no quiso evaluarlo como funcionario, pero sí contó que a Newsan le resultó útil. «Fue una persona que a nosotros nos sirvió muchísimo», dijo. Según relató, en tiempos de restricción externa, Moreno les pedía a los importadores asociarse con exportadores para compensar las divisas que drenaban por las importaciones. En el caso de ellos les propuso incursionar en el negocio de la pesca, una idea que inicialmente les generó resistencias y terminó sindo un negocio fenomenal.

    Después de dos años y medio, el saldo del gobierno de Milei es sumamente positivo. Este no es un modelo de gobierno que favorezca el consumo o propicie el consumo, como el anetrior que tenía muchos anabólicos. Es un modelo que propicia la inversión. Y esa inversión tiene que decantar en una mejora de consumo que seguramente va a llevar mucho más tiempo.

    «Pasamos de ser compradores de kit o producto terminado para importar, a tener una mesa donde recibíamos exportadores», recordó. Y contó que cada tanto Moreno se lo recuerda con picardía: «Gracias a mí se transformaron en los primeros exportadores de pesca del país».

    Sobre el gobierno de Milei, Galli fue todavía más claro. «Después de dos años y medio, el saldo es sumamente positivo», definió. Dijo que la Argentina venía de una inestabilidad muy grande y que la estabilidad macroeconómica que defiende el Gobierno puede convertir un proceso vicioso en uno virtuoso. En su lectura, la baja de la inflación, el saldo comercial positivo y la reducción del riesgo país abren un horizonte para que vuelvan inversiones de grupos argentinos y extranjeros. «Más tarde o más temprano», aclaró.

    Pero el tramo más político apareció cuando habló de Tierra del Fuego. Galli reconoció que el régimen fueguino es similar al RIGI. «Es un régimen. Al final lo que dice es: hacé un montón de inversiones en un lugar donde queremos desarrollar, porque si no nadie hubiera invertido ahí. Invertí, generá laburo, te damos condiciones especiales desde el punto de vista impositivo», explicó.

    Luego dejó una advertencia que cruza a la industria electrónica con la minería, el petróleo y el gas. «Lo peor que le puede pasar a Argentina es que dentro de tres, cuatro, cinco años, cuando los RIGI estén en pleno funcionamiento, empecemos a cuestionar a la industria de oil and gas o a la industria minera porque decimos que pagan menos impuestos», sostuvo. Para Galli, detrás de esos beneficios hay grupos que asumieron riesgos bajo un marco normativo. Es la defensa de Tierra del Fuego con el idioma del mileísmo.

    Lo más crudo, sin embargo, fue su definición sobre el consumo. Galli dijo que la comparación con 2023 puede ser engañosa porque, según su mirada, aquel consumo estaba «muy apalancado» y «tenía muchos anabólicos». Después completó: «Este no es un modelo de gobierno que favorezca el consumo o propicie el consumo. Es un modelo que propicia la inversión. Y esa inversión tiene que decantar en una mejora de consumo que seguramente va a llevar mucho más tiempo», anticipó.

    La frase ordena mejor que muchos documentos oficiales la lógica económica libertaria. Primero inversión, después empleo, después salarios, después consumo. Una escalera larga para una sociedad que mira la góndola todos los días. El empresario no lo presentó como una critica, sino como una descripción. Pero en esa descripción se cuela el costo social del programa: la demanda interna no está en el asiento delantero.

    Galli también contó qué miran los inversores extranjeros antes de traer dólares. «La consulta recurrente de ellos es si este proceso es capaz de seguir más allá de un período presidencial», dijo. Y agregó que la pregunta de fondo es si la Argentina puede demostrar que, «venga quien venga», dará continuidad a las políticas, seguridad jurídica y no volverá a ser «la Argentina pendular». 

    Por eso Straccia le planteó un escenario incómodo: qué pasaría si el año que viene gana la oposición, por ejemplo Axel Kicillof. Galli no dramatizó. «Me reconvierto», contestó entre risas. Después lo envolvió en la cultura interna del círculo rojo: «Nos victimizamos poco y actuamos mucho». Dijo que, si cambian las condiciones, el grupo dedica poco tiempo a quejarse y mucho a buscar dónde pararse y dónde encontrar oportunidades.

    Ese cierre quizá sea el mejor retrato de la etapa. El empresariado que hoy celebra a Milei no necesariamente se ata al mástil. Pide reglas estables, usa los regímenes promocionales, compite por activos públicos, defiende la seguridad jurídica y, si cambia el viento, ajusta las velas. En el país pendular, los que más hablan de permanencia suelen ser también los que mejor aprendieron a moverse.

     

  • Martilleros acusan que el proyecto de desregulación inmobiliaria «retrocede más de medio siglo»

     

    El Colegio de Martilleros bonaerense salió al cruce este martes de la iniciativa en la que trabajan diputados libertarios de la provincia para desregular el mercado inmobiliario, en línea con lo que proyecta Federico Sturzenegger a escala nacional.

    «Roza con lo ignaro y lo obsoleto, además de que, a prima facie, retrocede más de medio siglo en la evolución histórica profesional de la provincia», dijo el titular del colegio profesional, Luis Eusebio Colao.

    Y agregó que la iniciativa «busca equiparar a un profesional universitario con cualquier entusiasta en la materia, bajo una supuesta premisa desregulatoria».

    El proyecto al que se alude es promovido por los nueve diputados provinciales alineados a Sebastián Pareja y, entre los puntos más salientes, plantea que «la intermediación, corretaje y conclusión de contratos de compraventa de inmuebles podrá ser ejercida libremente por personas humanas y jurídicas no matriculadas».

    También, establece el «libre pacto entre partes». Así, en ese bosquejo los libertarios detallaron que la ley tiene por objeto «desregular el mercado inmobiliario en la provincia mediante la eliminación de restricciones al ejercicio de la intermediación».

    Desregulación inmobiliaria: Quién es el principal impulsor cercano a Sturzenegger

    Como contó LPO, a escala nacional el principal impulsor de la desregulación inmobiliaria es Jorge Amoreo Casotti, un empresario oriundo de La Plata muy cercano a cercano a Sturzenegger y los Benegas Lynch.

    El tema ya desata una discusión de alto voltaje en el plano político bonaerense. Semanas atrás, Sergio Massa visitó el Colegio de Martilleros provincial para expresar su apoyo a la entidad ante una eventual embestida desregulatoria inminente.

    Ahí, el líder del Frente Renovador defendió la «necesidad e importancia del rol de los Colegios Profesionales como protección y contención frente a las múltiples modalidades de estafas inmobiliarias que podrían proliferar sin el control de la matricula existente».

    Sergio Massa apoyó al Colegio de Martilleros de PBA en su rechazo al intento libertario por desregular la actividad.

    Poco después de esa visita de Massa, se filtró el texto de los diputados de Pareja en la Cámara baja bonaerense que proyecta la eliminación de sanciones para quienes participen en operaciones inmobiliarias sin título habilitante. Hoy, la legislación vigente estipula multas que pueden llegar al doble de los honorarios.

    «La tentativa de estos nueve legisladores, de los veinte que integran el bloque de La Libertad Avanza bonaerense, es esconder, a través del enmarañado proyecto, la equiparación de los profesionales universitarios con cualquier persona humana o jurídica no matriculada», dijo Colao.

    Los martilleros pusieron de relieve el dato político de los firmantes de la iniciativa que, por lo pronto, solo tendría el impulso de los diputados que integran el núcleo duro del karinismo en la Legislatura, con el platense Juan Esteban Osaba a la cabeza.

     La tentativa de estos nueve legisladores, de los veinte que integran el bloque de La Libertad Avanza bonaerense, es esconder, a través del enmarañado proyecto, la equiparación de los profesionales universitarios con cualquier persona humana o jurídica no matriculada 

    «Con inusitado desparpajo modifican el Art. 80 de las infracciones con el siguiente texto: ‘Queda excluida de las infracciones y multas previstas en el presente artículo toda persona que intervenga en la compraventa de inmuebles sin poseer título de martillero o corredor público’. Dicha modificación no solo equipara la ilegalidad, sino que además la despenaliza», advirtió Colao.

    Al acusar que ese proyecto «legaliza la ilegalidad y se abre la puerta al reino de las estafas», el titular de Martilleros PBA acusó un intento de «vulnerar, caprichosamente, la dedicación y el esfuerzo de cientos de personas que estudiaron una carrera y se perfeccionan con cursos y talleres para brindar un mejor servicio».

    Así, sostuvo que la iniciativa «precariza o podría terminar definitivamente con las fuentes de trabajo de más de 200 mil familias que laboran de modo directo e indirecto en el mercado inmobiliario de la provincia».

     

  • Milei va a la fundación Faro en un guiño a Santiago y desautoriza a Karina

     

    Javier Milei será el principal orador del próximo evento de la Fundación Faro en un guiño a Santiago Caputo que deja desautorizada a Karina Milei, que mandó a inspeccionar a la ONG que recibió 5 mil millones de pesos de donaciones durante 2025.

    Como explicó LPO, la Inspección General de Justicia (IGJ), que responde al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, puso el foco en la Fundación Faro, que maneja el hermano de Caputo, Francisco, junto al «intelectual» Agustín Laje.

    El organismo que depende del ministro que puso Karina para desplazar a Caputo de la operatoria judicial le pidió a la Fundación Faro que informe quiénes le realizaron donaciones millonarias.

    LPO anticipó que para sobrevivir la embestida de Karina y los Menem, Santiago Caputo estableció un diálogo directo con Milei, que hace equilibrio entre los dos sectores y no sólo mantuvo a su asesor estrella sino que le conservó todos sus focos de poder, como ARCA, YPF y la Aduana.  

    El contraataque de Karina: mandó a investigar la Fundación Faro y va contra los Neuss 

    El evento en la fundación de Caputo está pautado para martes 23 de junio. El presidente compartirá escenario con David Friedman, el hijo de Milton, el economista estadounidense admirado por el libertario.

    «Presentado por Agustín Laje, viviremos un diálogo histórico sobre el futuro de la libertad entre Friedman y Alberto Benegas Lynch (h), moderado por Martín Krause. La Batalla por la Macroeconomía de Adrián Ravier y el gran discurso de cierre del Presidente», precisó la Fundación Faro en su cuenta de Twitter.