Sociedad

  • Políticos y empresarios mencionan a Jorge Brito como una opción de «centro» para el 2027

     

    En distintos sectores de la política y el empresariado que comparten la idea de una Argentina capitalista, empezó a circular con fuerza el nombre de Jorge Brito como una opción de centro para el 2027.

    En el entorno del dueño del banco Macro reconocen que esto está pasando, pero insisten que Brito no tiene interés en saltar a la política y cree que se puede aportar al país desde la actividad privada y entidades intermedias como Adeba, la asociación de bancos.

    Dos empresarios de primera línea y dos dirigentes importantes del peronismo confirmaron a LPO que ven con buenos ojos una candidatura presidencial de Brito.

    «Después de Milei es probable que la gente busque alguien serio y sensato, Jorge Brito tiene esas características y maneja un grupo de empresas muy grande, tiene sobrada experiencia de gestión, sería un gran candidato», afirmó a LPO uno de los dos empresarios que de manera espontánea sacaron a relucir el nombre del ex presidente de River, en medio de una conversación sobre las elecciones del 2027.

    Entre caníbales

    El primero en girar el nombre de Brito fue Macri el año pasado, junto al de Marcos Galperin de Mercado Libre. Pero la novedad es que ahora la posibilidad de su candidatura presidencial comenzó a ser analizada entre importantes miembros del establishment hartos de Milei, pero a quienes no les convence una candidatura de relevo de Patricia Bullrich. «Patricia es humo», sintetizó el empresario consultado.

    Después de Milei es probable que la gente busque alguien serio y sensato, Jorge Brito tiene esas características y maneja un grupo de empresas muy grande, tiene sobrada experiencia de gestión, sería un gran candidato.

    Como en tantas cosas en la Argentina se observa aquí una bifurcación sobre la base de un diagnóstico común. Parte del establishment, como Héctor Magnetto y Paolo Rocca, creen que el ciclo de Milei está agotado y ven con buenos ojos a Bullrich. Pero otros sectores menos refractarios al peronismo que comparten la idea que la etapa libertaria ya dio todo lo que podía dar, están buscando un perfil de centro en el que ubican a Brito.

    Brito arrastra una historia de conflictos con Milei y algunos amigos le han advertido que si se lanza a la política debería estar preparado para la lluvia ácida de los libertarios y el eventual impacto en sus actividades empresarias, muchas de ellas sujetas a regulación estatal.

    Varios empresarios y dirigentes políticos de la oposición, que hablaron con LPO, ofrecieron un diagnóstico económico compartido, que describe una situación presuntamente novedosa para la Argentina. 

    «Los sectores que generan dólares como el campo, la minería y la energía crecen, pero los que generan empleo como la industria, la construcción y el comercio se derrumban. Es posible entonces que lleguemos a las elecciones presidenciales sin que la macro estalle, pero con una situación social complicadísima. Esto es nuevo en la Argentina, siempre coincidían las dos cosas», afirmó uno de los empresarios consultados.

    Es por eso, que varios dirigentes políticos y empresarios creen que es posible que una parte importante de la sociedad busque una opción a Milei, que hoy esta en un piso dramático de aceptación, pero que esta no sea un regreso al kirchnerismo. «Elegir al kirchnerismo hoy es ser conservador», bromeó un importante dirigente peronista.

    El presidente Milei esta semana junto a su par chileno Kast en los balcones de la Casa Rosada.

    Hasta la propia Cristina Kirchner parece haber detectado ese presunto giro cuando aceptó la propuesta de Juanjo Alvarez y Víctor Santa María de dejar correr la candidatura presidencial de Sergio Uñac, un peronista de centro que no desentonaría en el PRO. «Cristina va a mandar a los kirchneristas a reclamar ‘Cristina Libre’ con Kicillof y ella se va a ir con Uñac al centro», bromea un consultor que la conoce bien.

    Como sea, entre la gente con la que Brito habla de política con confianza, mencionan a Sergio Massa, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, el ex presidente de River, Rodolfo D’ Onofrio y el tenista y empresario Gastón Gaudio. Pero no son los únicos. Aunque por ahora, su eventual candidatura presidencial, que él niega, no tiene un anclaje partidario claro.

    «Lo que hizo en River es impresionante, el estadio es una locura, sería una muy buena opción», agregó a este medio uno de los intendentes de peso de la provincia de Buenos Aires. Pero claro, de River a la pelea presidencial no hay un cambio de escala sino de juego. Y hasta ahora no se conocen encuestas de cuanto podría medir como candidato, ni ha sido testeada su aceptación por la sociedad, más allá del círculo rojo.

    Por eso, es comprensible que Brito medite muy cuidadosamente todo lo que pone en juego en caso de dar un salto a la impiadosa política argentina.

    Brito conduce el segundo banco más grande de la Argentina, el tercer grupo energético, el primer complejo agropecuario y una importante desarrolladora. Pero nunca ocultó su interés por la política, esa fruta tentadora. 

     

  • Prat Gay se suma a las críticas del establishment: «No hay programa económico que enamore si no genera empleo

     

    El exministro de Economía y ex titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, cuestionó la falta de rumbo del programa económico y se desmarcó fuerte de dos funcionarios que lo acompañaron durante el macrismo: Toto Caputo y Santiago Bausili.

    «No hay ningún programa económico que enamore si no genera empleo, más producción y exportación», afirmó en un almuerzo organizado por el Rotary Club de Buenos Aires y agregó: «Falta esto en el vocabulario de los que están a cargo de la gestión del Gobierno».

    Las críticas de Prat-Gay no parecen casuales. Coinciden con una profunda molestia de buena parte del establishment con Milei y el rumbo económico que motivo que numerosos economistas salgan a advertir que el dólar está atrasado, lo que desequilibró emocionalmente al ministro Caputo.

    Prat-Gay también apuntó contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por sus escándalos de corrupción. «Es obvio que estamos en una transición en la que murieron prácticas viejas, como financiar planes sociales sin presupuesto. Lo que no sabemos es si nació lo nuevo. El Gobierno vino a terminar con la casta y lo prebendario, pero el jefe de Gabinete quedó enfrascado en lo que decía que venía a cambiar. Para llevarnos a lo nuevo, los que nos conducen realmente tienen que ser probos y absolutamente éticos», sostuvo.

    El podcast de LPO: La imagen de Milei en caída libre y la apuesta del establishment por Bullrich

    En relación con la economía, marcó una tensión entre los indicadores macro y la situación cotidiana. «No puede estar bien la macro si la micro está mal. Si el resultado del programa económico es que la micro está mal, entonces está mal el programa», afirmó. También advirtió que el clima social tiende a deteriorarse, con sectores que mejoran y otros que enfrentan un cuadro más complejo.

    El Gobierno subestimó la inercia inflacionaria en un país de alta inflación y sigue sin interpretarlo bien. No solo hay que mirar el equilibrio fiscal y la emisión cero. También se intentó esto con el gobierno de Macri y no funcionó.

    Sobre la sostenibilidad del esquema, identificó dos puntos críticos. El primero es la imposibilidad de acceder al financiamiento externo. «Es paradójico que un gobierno libertario que cumplió todo lo que le pidió Wall Street no logró acceder al mercado internacional de deuda», señaló. 

    En ese contexto, remarcó que el país enfrenta compromisos en moneda extranjera por unos USD 20.000 millones anuales, sin acceso al refinanciamiento y con reservas internacionales netas negativas.

    Frente a ese escenario, fue categórico: «No es sostenible», y aclaró que el superávit comercial de bienes no compensa el resultado negativo cuando se incluyen servicios en la balanza de pagos.

    El segundo eje que destacó es la falta de confianza en la moneda local. «La gente no quiere pesos», sintetizó. A partir de allí, describió un mecanismo que se retroalimenta: sin demanda de dinero no hay crédito, sin crédito no hay reactivación, y sin reactivación no se acumulan reservas. «Es el perro que se come la cola», graficó.

    En ese marco, planteó una duda central sobre el programa económico: «¿Qué pasa que los argentinos no terminan de confiar en el peso y qué pasa que los acreedores externos no terminan de confiar en el programa? Mientras no se resuelva esto, vamos a estar en una situación muy frágil».

    También cuestionó la dinámica inflacionaria. Señaló que, a casi 30 meses de gestión, la inflación mensual se ubica en torno al 3%, por encima de otras experiencias comparables. «El Gobierno subestimó la inercia inflacionaria en un país de alta inflación y sigue sin interpretarlo bien. No solo hay que mirar el equilibrio fiscal y la emisión cero. También se intentó esto con el gobierno de Macri y no funcionó», afirmó.

    A su vez, observó una falta de coordinación en la estrategia económica. «Los programas tienen que ir sincronizados. Si es shock en lo fiscal, debería ser shock en lo monetario, y viceversa», indicó.

    En defensa de su propia gestión, explicó: «No había ningún margen para hacer un shock fiscal cuando yo era ministro. Teníamos a la expresidente [Cristina Kirchner] vivita y coleando, compitiendo por una banca, no estaba presa. Además, lo que pedía el soberano en ese momento es distinto a lo que pide ahora. La audacia de Milei fue leer bien lo que pedían y avanzar rápido en lo fiscal».

    Finalmente, si bien no descartó que el programa pueda consolidarse, advirtió que hoy faltan condiciones clave para lograrlo, como crecimiento sostenido y una mejora en la distribución territorial del desarrollo. Cerró con una advertencia: «Que Dios no permita que resucite lo viejo, pero en primer lugar el Gobierno tiene que lograr que no pase.»

     

  • Irán acusa a Israel de romper el cese al fuego, tras un ataque sin precedentes al Líbano

     

    Para Israel, el cese al fuego alcanzado entre Estados Unidos e Iran no tiene alcanza para sus operaciones militares en Medio Oriente. Esto explica el feroz ataque que lanzó sobre Líbano que dejó más de 200 muertos y miles de heridos.

    Según el Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, dependiente del Ministerio de Salud Pública, al menos 254 personas murieron y otras 1.165 resultaron heridas en diferentes zonas del Líbano, donde Israel dice haber alcanzado más de cien objetivos en un lapso de apenas diez minutos.

    En este marco, Irán amenazó  con romper el alto el fuego si el ejército israelí no deja de bombardear, según informaron agencias estatales iraníes. 

    Según una fuente citada por Tasnim, las Fuerzas Armadas iraníes ya están «identificando objetivos para responder a los ataques israelíes del miércoles contra el Líbano». 

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    Otra fuente citada por PressTV afirmó que Irán «castigará a Israel por los ataques contra Hezbollah que violaron el alto el fuego».

    Según el Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano, dependiente del Ministerio de Salud Pública, al menos 254 personas murieron y otras 1.165 resultaron heridas en diferentes zonas del Líbano, donde Israel dice haber alcanzado más de cien objetivos en un lapso de apenas diez minutos.

    Por su parte, los Guardianes de la Revolución de Irán advirtieron: «Enviamos una fuerte advertencia a Estados Unidos, que viola tratados, y a su aliado sionista, su ejecutor: si la agresión contra el querido Líbano no cesa inmediatamente, cumpliremos con nuestro deber y daremos una respuesta».

    El Líbano bajo fuego tras el ataque de Israel.

     Irán también anunció que ha vuelto a cerrar el estrecho de Ormuz al tránsito de buques comerciales y atribuyó la medida a lo que denominó»violaciones del alto el fuego por parte de Israel», según la agencia de noticias Fars. Aunque de momento no hay un comunicado oficial sobre la situación en el estrecho.  

    Enviamos una fuerte advertencia a Estados Unidos, que viola tratados, y a su aliado sionista, su ejecutor: si la agresión contra el querido Líbano no cesa inmediatamente, cumpliremos con nuestro deber y daremos una respuesta

    «Si no cesan de inmediato las agresiones contra nuestro querido Líbano, daremos una respuesta contundente a los malvados agresores de la región», dice un comunicado de la Guardia Revolucionaria Islámica difundido por la agencia de noticias iraní Tasnim.

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    En ese sentido, Donald Trump confirmó que el Líbano y Hezbollah no forman parte del acuerdo de alto el fuego y definió el ataque de Israel como «una escaramuza separada».

    La declaración de Trump contradijo la postura de Pakistán, uno de los mediadores clave del acuerdo, que sostuvo desde el inicio que la tregua incluía el frente libanés.

     

  • La minera Glencore premió con un viaje a Estados Unidos a los que votaron la Ley de Glaciares

     

    La poderosa empresa Glencore, con intereses en diversas esferas de la producción a nivel mundial, organizó un viaje a Estados Unidos para la semana próxima con un grupo de senadores y diputados argentinos que apoyan la modificación de la Ley de Glaciares.

    El tour legislativo alcanza a representantes de distintos bloques y la convocatoria se habría cursado a través de la Red de Acción Política (RAP), una asociación civil que cultiva el «pluralismo ideológico» y propicia «la generación de amistad cívica entre políticos de distintos partidos, regiones y niveles de responsabilidad».

    Entre sus misiones y visión, la RAP menciona los «vínculos de confianza y generar espacios de diálogo e interacción entre líderes y referentes de diversos sectores de la sociedad», como así también «la generación de consensos buscando reducir la volatilidad y pendularidad de las políticas públicas».

    Fuentes parlamentarias revelaron a LPO que, en esta ocasión, fueron invitadas la senadora santacruceña Natalia Gadano, que se opuso a los cambios, y sus colegas Victoria Huala por el PRO y Mariana Juri por la UCR. Ambas votaron por la afirmativa en febrero, cuando se trató la ley en el Senado.

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    En representación de la Cámara Baja, se subirían al avión la catamarqueña Fernanda Ávila, que emigró de la bancada de UP al bloque de Raúl Jalil, y su par bonaerense Nicolás Massot, que permanece junto a Miguel Pichetto. También formarían parte de la comitiva la sanjuanina Nancy Picón Martínez, la misionera Yamila Ruiz, que integra Innovación Federal, la cordobesa Carolina Basualdo y el jujeño Guillermo Snopek, todavía alineado con Germán Martínez.

    De todos ellos, los únicos que anunciaron su voto en rechazo a los cambios de la ley vigente fueron Basualdo, diputada por el espacio de Martín Llaryora en el interbloque Unidos, y Snopek. «Votar esta ley sería entregarle a Gerardo Morales los proyectos mineros en detrimento de nuestra provincia», dijo el legislador jujeño este miércoles en plena sesión, y sostuvo que la iniciativa «es muy peligrosa para la calidad institucional de Jujuy».

    Nancy Picón Martínez.

    Entre los legisladores opositores, crecía la bronca por una excursión que, a todas luces, parece un premio que podría ser considerado una dádiva en sede judicial. De ahí el énfasis que puso este martes el propio Martínez, durante el debate en el plenario de comisiones, cuando preguntaba de forma insistente «¿Qué pasó?» para dilucidar por qué diputados y gobernadores que hasta ahora no habían manifestado la necesidad de cambiar la ley promovían ahora esta iniciativa.

    La única respuesta que esbozó el jefe del bloque peronista fue una pregunta retórica: «¿Qué pasó en el medio? ¿Estados Unidos? ¿Qué es? ¿El Fondo Monetario Internacional?».

     

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    Revocan los procesamientos por el escrache a la casa de Espert y la Cámara expone a la jueza Arroyo Salgado

     

    La Cámara Federal de San Martín dejó sin efecto los procesamientos contra tres militantes acusados por el escrache a la casa de José Luis Espert y dictó la falta de mérito. El fallo cuestiona con dureza a la jueza Sandra Arroyo Salgado y desarma una causa que había sido presentada como un caso de gravedad institucional.

    Por Ramiro C. Ferrante para NLI

    La Cámara Federal de San Martín resolvió revocar los procesamientos dictados contra Eva Mieri, Alexia Abaigar e Iván Díaz Bianchi, los tres militantes acusados por el escrache realizado en 2025 frente al domicilio de José Luis Espert. En su lugar, los jueces dictaron la falta de mérito, lo que implica que, hasta el momento, no hay pruebas suficientes para sostener las acusaciones penales.

    La decisión judicial representa un giro significativo en una causa que había sido inflada mediática y políticamente, y que había derivado incluso en detenciones con fuerte impacto público. Según surge del fallo, las imputaciones no lograron ser acreditadas y los hechos no encuadran en los delitos graves que se pretendían aplicar.

    Un fallo que desarma la hipótesis de “sedición”

    Los camaristas Néstor Barral y Alberto Lugones fueron contundentes: no existió una organización destinada a imponer ideas por la fuerza, ni se configuraron los delitos de atentado al orden público o incitación al odio que había impulsado el juzgado de primera instancia.

    En ese sentido, el fallo advierte que las acciones dirigidas contra Espert no alcanzan para poner en riesgo la estabilidad institucional ni la tranquilidad social, desmontando así el argumento central de la acusación.

    Tampoco se probó la existencia de una asociación ilícita ni la intención de generar violencia política organizada, elementos que habían sido utilizados para justificar imputaciones de extrema gravedad.

    Duras críticas a Arroyo Salgado

    Uno de los puntos más relevantes de la resolución es el fuerte cuestionamiento a la actuación de la jueza Sandra Arroyo Salgado, a quien la Cámara le reprochó haber excedido el objeto procesal y avanzar con interpretaciones forzadas.

    Los jueces señalaron que la magistrada amplió indebidamente el alcance de la investigación y utilizó figuras penales desproporcionadas para los hechos analizados.

    Además, el fallo deja entrever críticas al tratamiento mediático inicial del caso, que acompañó la construcción de una narrativa judicial de alto impacto antes de contar con pruebas sólidas.

    El origen del caso: un escrache político

    El episodio ocurrió en junio de 2025, cuando un grupo de manifestantes realizó un escrache frente a la vivienda de Espert, colocando un pasacalle, panfletos y arrojando excremento en la vereda.

    El hecho se produjo pocos días después de que el propio dirigente libertario realizara declaraciones insultantes contra Florencia Kirchner en un ámbito público, lo que generó repudio inmediato.

    Desde el inicio, la defensa de los acusados sostuvo que se trataba de una acción política simbólica, sin violencia ni afectación de bienes, y que su criminalización implicaba un avance sobre el derecho a la protesta.

    De “terrorismo” a falta de mérito

    La causa había escalado rápidamente con acusaciones que incluían delitos como atentado contra el orden público, amenazas agravadas e incitación al odio, figuras que incluso suelen aplicarse en contextos de extrema gravedad institucional.

    Sin embargo, la Cámara desmontó esa construcción: no hubo pruebas de que los hechos encuadraran en esos tipos penales, ni de que existiera un peligro real derivado de la protesta.

    El contraste entre la imputación original y la resolución final expone una dinámica cada vez más frecuente en el actual contexto político: la utilización del aparato judicial para disciplinar la protesta social y luego su desarticulación en instancias superiores.

    Un mensaje político-judicial

    Más allá de la situación procesal de los imputados, el fallo deja un mensaje claro: no todo conflicto político puede ser traducido en delito penal, y menos aún mediante interpretaciones expansivas que vulneren garantías básicas.

    En un clima atravesado por la polarización y la persecución selectiva, la resolución de la Cámara Federal de San Martín funciona como un límite —al menos parcial— a los intentos de judicializar la militancia.

    La causa seguirá abierta, pero con un dato central ya establecido: las acusaciones que pretendían convertir un escrache en un caso de gravedad institucional no pudieron sostenerse ante el mínimo rigor jurídico.

     

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    Milei en caída libre: una encuesta marca que el 65% de los argentinos desaprueba su gestión

     

    Un nuevo relevamiento profundiza el deterioro de la imagen del gobierno de Javier Milei: la desaprobación ya alcanza niveles críticos y confirma una tendencia sostenida de desgaste político, económico y social.

    Por Roque Pérez para NLI

    El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus peores momentos desde que asumió, y ya no se trata de percepciones aisladas sino de una tendencia consolidada. Según una encuesta de la consultora Zuban Córdoba, el 65% de los argentinos desaprueba su gestión, un dato que marca un quiebre en la relación entre el oficialismo y la sociedad.

    La cifra no aparece en el vacío. Por el contrario, se inscribe en un contexto donde distintos estudios de opinión vienen mostrando un deterioro sostenido. Relevamientos recientes ubican la desaprobación en torno al 60% o más, mientras la aprobación cae por debajo del 40%, confirmando que el núcleo de apoyo libertario se achica mes a mes.

    Un desgaste que ya no se puede disimular

    El dato del 65% de rechazo refleja algo más profundo que una simple fluctuación estadística: evidencia un cambio de clima social. Incluso consultoras que inicialmente habían sido favorables al gobierno coinciden en que la imagen presidencial se encuentra en su punto más bajo desde el inicio de la gestión.

    Este desgaste tiene múltiples causas. En primer lugar, la economía cotidiana no logra acompañar los indicadores macro que el oficialismo intenta exhibir. Aunque algunos datos muestran mejoras parciales, amplios sectores sociales perciben que el salario pierde poder adquisitivo, el empleo se precariza y el consumo sigue deprimido.

    A esto se suma un fenómeno cada vez más visible: la fragmentación social. Mientras ciertos sectores vinculados a actividades financieras o extractivas logran sostener niveles de consumo, la mayoría de la población enfrenta un deterioro en sus condiciones de vida, lo que alimenta el malestar generalizado.

    Corrupción, crisis política y pérdida de credibilidad

    El otro factor clave en la caída de la imagen oficial es la acumulación de escándalos. Las denuncias de corrupción —como el caso de la criptomoneda $LIBRA o las investigaciones que salpican a funcionarios cercanos— comenzaron a erosionar uno de los pilares discursivos del gobierno: su supuesta lucha contra “la casta”.

    En ese marco, la percepción social se vuelve cada vez más crítica. Encuestas recientes señalan que la corrupción, el desempleo y la inflación encabezan las preocupaciones de la población, configurando un escenario adverso para el oficialismo.

    Pero además, hay un elemento político central: el gobierno parece haber perdido el control de la agenda pública. La narrativa que en un inicio ordenaba el debate —basada en el shock económico y la promesa de cambio— hoy aparece desgastada y sin capacidad de generar expectativas positivas.

    De la promesa al desencanto

    El núcleo del problema es que el contrato electoral empieza a resquebrajarse. Milei llegó al poder prometiendo sacrificios temporales a cambio de una mejora rápida. Sin embargo, esa mejora no se materializa en la vida cotidiana de la mayoría.

    La consecuencia es directa: las expectativas se deterioran y el humor social se vuelve cada vez más negativo. El rechazo ya no se limita a sectores opositores tradicionales, sino que empieza a expandirse hacia votantes que inicialmente acompañaron el proyecto libertario.

    En ese contexto, el dato del 65% de desaprobación no es solo una cifra: es una señal política contundente. Marca el pasaje de un gobierno con respaldo significativo a uno que enfrenta una crisis de legitimidad en expansión.