Sociedad

  • Villarruel le escapó a la foto con Adorni en el homenaje al Papa Francisco en la Basílica de Luján

     

    Victoria Villarruel pegó el faltazo a la misa oficial en homenaje al Papa Francisco, realizada este martes en la Basílica de Luján, para no salir en la foto con Manuel Adorni, envuelto en un interminable escándalo por denuncias de corrupción. «Era un acto donde estaba lo peor de la casta política», dijo la Vicepresidenta cuando la abordó la prensa a la salida de la parroquia donde fue bautizado Jorge Bergoglio.

    La ausencia de la Vicepresidenta en la ceremonia principal sorprendió porque la Conferencia Episcopal Argentina había reservado un lugar para ella en la primera fila.

    El problema es que el entorno de Villarruel advirtió que la Casa Rosada podía tenderle una redada: con Javier Milei volviendo de Israel junto a Karina, la Vicepresidenta iba a quedar sentada al lado de Adorni por una cuestión protocolar.

    Fuentes del Senado reconocieron que Villaruel «no quería esa foto con Adorni». «Ella fue a honrar al Papa a la iglesia donde se bautizó, hoy es el día de Francisco», argumentaron.

    Milei acusó a Villarruel de tener un plan con disidentes de Vox para boicotearlo

    La decisión de la Vicepresidenta ahonda las diferencias con los hermanos Milei, que en el transcurso del mandato resolvieron «confinarla» a la Cámara Alta al tiempo que la compañera de fórmula de 2023 intentaba armar sus propios equipos para desembarcar en territorio bonaerense pero no terminaba de animarse. 

    La desconfianza creció en la Residencia de Olivos por las expectativas que despertaba la figura de Villarruel en el círculo rojo, como contraste con el desenfreno y las extravagancias del Jefe de Estado en sus discursos, entrevistas o posteos en redes sociales. De hecho, Milei acusó a Villarruel de haber conspirado con Javier Ortega Smith, uno de los fundadores de Vox, para boicotearle sus actos ya en 2021.

    Villarruel, en el recinto.

    Un legislador libertario, en tanto, le dijo este martes a LPO que la Vice «no entorpece pero tampoco ayuda demasiado» con las iniciativas parlamentarias del oficialismo, una tarea que recayó netamente en Patricia Bullrich. Sin embargo, concedió que Villarruel maneja la cámara «en piloto automático, sin obstrucciones».

    Acaso Villarruel atisba el riesgo de la crisis política que implica un eventual desequilibrio en el «empate nuclear» descripto por LPO entre Karina y Santiago Caputo, sea que Adorni continúe o no en el gobierno.

    El momento que eligió la titular de la Cámara Alta para eludir el respaldo al funcionario que está hundiendo la imagen del gobierno termina resaltando, además, el silencio que mantuvo hasta acá desde que estalló el caso Adorni.

    Los que sí asistieron en representación del oficialismo fueron el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, su par de la Cámara Baja, Martín Menem, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Por la oposición, asistió el gobernador Axel Kicillof.

     

  • Trump extiende el alto al fuego por tiempo inedeterminado porque no logra cerrar un acuerdo con Irán

     

    Nuevamente el curso de la guerra no es la que Donald Trump esperaba. El presidente de Estados Unidos anunció un prórroga del alto el fuego con Irán por tiempo indeterminado a petición de Pakistán, horas antes de su vencimiento porque no lograba cerrar un acuerdo con el régimen persa. 

    En una publicación en Truth Social, Trump afirmó que la Armada estadounidense continuaría con el bloqueo de los puertos iraníes, pero que extendería el alto el fuego hasta que los «líderes y representantes del país puedan llegar a una propuesta unificada».

    «Por lo tanto, he ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que continúen el bloqueo y, en todos los demás aspectos, que permanezcan preparadas y capacitadas, y por consiguiente, extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y se concluyan las conversaciones, de una forma u otra», dijo Trump.

    Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz, mientras Trump asegura: «No pueden chantajearnos»

    El alto el fuego de dos semanas que comenzó el 8 de abril expiraba a las 19:50 (hora del este), según declaró el ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, en una publicación en X, aunque Trump afirmó que la fecha límite era el miércoles por la noche. 

    He ordenado a nuestras Fuerzas Armadas que continúen el bloqueo y, en todos los demás aspectos, que permanezcan preparadas y capacitadas, y por consiguiente, extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y se concluyan las conversaciones, de una forma u otra

    El martes por la mañana, Trump declaró a CNBC que era «muy improbable» que aceptara una prórroga. Si no se llega a un acuerdo, «espero bombardear, porque creo que esa es una mejor actitud para afrontarlo… Estamos listos para actuar», dijo Trump. Sin embargo, esto no ocurrió. 

    Abbás Araghchi, canciller de Irán.

    En este contexto, el vicepresidente JD Vance suspendió el martes sus planes de viajar a Islamabad ante la incertidumbre sobre la asistencia de los iraníes a la segunda ronda de conversaciones directas. 

    Según informes, Irán comunicó a los mediadores que no enviaría un equipo negociador a la capital pakistaní para dialogar antes de que se levante el bloqueo estadounidense.

    EEUU negocia la liberación de fondos iraníes a cambio de limitar el programa nuclear 

    La prórroga del alto el fuego se produce después de que tropas estadounidenses abordaran un buque cisterna en el Océano Índico durante la noche, en lo que supuso la segunda interceptación por parte del ejército estadounidense de un buque vinculado a Irán en aguas internacionales en pocos días.

    Por otra parte, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el martes sanciones contra más de una docena de personas, entidades y aeronaves con base en Irán, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos que, según afirmó, estaban involucradas en la adquisición o el transporte de armas en nombre de Irán. 

     

  • Lemoine ahora atacó a Bullrich y abonó la teoría que conspiró contra Adorni

     

    Lilia Lemoine reposteó este martes un tuit de la abogada Giselle Robles que atribuyó a Patricia Bullrich, una supuesta «operación» para alimentar el escándalo de corrupción que está hundiendo a Manuel Adorni. «Es la Operación Bullrich. Fueron preparando el terreno. Son de manual. Pasa que pocos conocen o ven esos manuales», decía el mensaje que la diputada preferida de Javier Milei replicó en X.

    Lemoine escribió, además, un mensaje en el que se jactaba de su sagacidad. «Desde hace varios años estudiamos el comportamiento en redes de las viudas de Macri», tipeó con desprecio hacia la ex ministra de Seguridad.

    Lilia agregó misteriosa que «los electrones libres pueden ser un problema a veces pero flotar por ahí te permite ver cosas que otros no».

    La crítica de Lemoine a Bullrich se produjo apenas cuatro días después que Karina escenificara un respaldo a la candidatura a jefa de Gobierno de Bullrich, con una foto posada, toda sonrisas, en la sede LLA en Avenida de Mayo al 600. En ese encuentro, que junto a diputados y legisladores porteños libertarios, el gran ausente fue Adorni.

    Pareja le baja el precio a la rebelión tuitera: «No opinamos de cruces en redes»

    Un diputado libertario explicó a LPO que «Karina iba por todo y creyó que iba a dormir a Patricia en el Senado pero aparecieron las casas de Adorni y ahora Patricia mide mejor que Javier». «Lilia repite todo lo que escucha y debe haber escuchado a Karina o Javier, o a los dos, criticando a Patricia y salió a tuitear», conjeturó.

    En efecto, Milei respaldó el lunes a Lemoine, después que su vocera oficiosa mantuviera un cruce en LN+ con Luis Majul. «LILIA TIENE RAZÓN. Muchas veces, con toda la intención de ensuciar, llaman a personas a opinar (sabiendo la respuesta que muchos usan para ganar cámara) como si fueran parte de LLA aún sabiendo que no lo son. En 2023 lo han hecho miles de veces con el fin de ensuciar. CIAO!», dijo en X.

    Desde hace varios años estudiamos el comportamiento en redes de las viudas de Macri. Subestimarnos puede ser el resultado de malas prácticas de salud.Los «electrones libres» podemos ser un problema a veces, es verdad… pero flotar por ahí te permite ver cosas que otros no. https://t.co/Zp2vTEyjqy pic.twitter.com/HGJGklCY76

    — Lilia Lemoine %uD83C%uDF4B (@lilialemoine) April 21, 2026

    Durante la entrevista, la diputada se quejó porque los medios entrevistan a Nicolás Márquez para preguntarles sobre temas de diputados o senadores nacionales y, a su juicio, «no es parte del movimiento».

    Desde el Senado comentaron que las opiniones de Lilia tienen «un efecto trágico». «El gobierno se achica, nosotros no tenemos los votos para la ley de inviolabilidad, ya no están los 44 del romance de verano con las extraordinarias», argumentó.

    Lilia repite todo lo que escucha y debe haber escuchado a Karina o Javier, o a los dos, criticando a Patricia y salió a tuitear.

    Para colmo, Lemoine no se detuvo en las críticas a Bullrich sino que también tuvo un comentario raro sobre Diego Santilli. En un cruce por X con Márquez, que había compartido una opinión de Cristian Ritondo planteando Santilli era el mejor candidato para disputar la gobernación de Buenos Aires, legisladora metió en la discusión a Sebastián Pareja. «No digo que Pareja deba ser candidato a gobernador», intentó aclarar pero preguntó si los candidatos de su interlocutor «serían Ritondo o Santilli», acaso impugnándolos.

    El problema de esa ráfaga tuitera de Lemoine es que astilla los puentes con el PRO justo cuando el gobierno necesita que el bloque de Ritondo vote la eliminación de las PASO. 

    Creo que seguís con la lectura equivocada Nico! Salvo que me digas que la morsa traicionó a su movimiento. Fue leal a cada presidente qur sirvió y les dijo «si no la cortan con la cámpora y mandan a Maximo a jugar con la Play se termina el kirchnerismo» ¿Se equivocó?No digo…

    — Lilia Lemoine %uD83C%uDF4B (@lilialemoine) April 21, 2026

     

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    Un reptil olvidado durante décadas cambia la historia de la Patagonia

     

    Un equipo del CONICET logró identificar una nueva especie que vivió hace unos 70 millones de años en el sur argentino. El hallazgo no solo completa un vacío científico, sino que revela cómo era la vida en el final de la era de los dinosaurios.

    Por Alina C. Galifante para NLI

    Reconstrucción del cráneo dePaleoteius por el técnico Santiago Miner.

    En la inmensidad de la Patagonia, donde el viento parece arrastrar ecos de otro tiempo, un grupo de científicos argentinos acaba de reescribir una parte clave de la historia natural. A partir de restos fósiles dispersos y estudiados durante décadas, investigadores del CONICET lograron identificar una nueva especie de reptil prehistórico que habitó la región hace unos 70 millones de años, en el tramo final del período Cretácico.

    Lo que durante años fueron piezas sueltas —huesos aislados, fragmentos de armadura, registros incompletos— hoy se convirtió en una historia coherente: la de un animal único que ayuda a entender cómo evolucionaban las especies en el extremo sur del planeta justo antes de la gran extinción.

    Un rompecabezas armado con décadas de ciencia

    El descubrimiento no fue producto de un hallazgo repentino, sino de algo mucho más profundo: la reinterpretación de material acumulado desde la década del ’80.

    Los restos provenían de la zona de Salitral Moreno, en Río Negro, y habían sido recolectados por distintos equipos a lo largo de los años. Sin embargo, recién ahora, gracias a nuevas técnicas y comparaciones, los especialistas pudieron determinar que pertenecían a una especie completamente nueva.

    Ese proceso revela algo clave sobre la ciencia: no siempre avanza con explosiones espectaculares, sino muchas veces con paciencia, revisión crítica y acumulación de conocimiento.

    Un animal pequeño en un mundo de gigantes

    La nueva especie —un reptil acorazado emparentado con los dinosaurios— presentaba una característica llamativa: su tamaño era inusualmente reducido.

    Mientras otros animales similares alcanzaban entre cuatro y cinco metros de largo, este ejemplar medía apenas entre dos y tres metros. Ese dato no es menor. Para los investigadores, podría tratarse de un caso de “enanismo insular”, un fenómeno evolutivo que ocurre cuando los recursos son escasos y favorecen a individuos más pequeños.

    En aquel entonces, gran parte de la Patagonia estaba fragmentada por brazos del mar, lo que generaba ecosistemas aislados, casi como islas, donde las especies debían adaptarse para sobrevivir.

    En otras palabras, no era un animal “pequeño” por casualidad: era el resultado de un ambiente hostil que moldeaba la vida a su medida.

    La Patagonia, un laboratorio del pasado

    Este descubrimiento también confirma algo que la paleontología viene señalando hace años: la Patagonia no es solo un territorio rico en fósiles, sino un verdadero laboratorio natural para entender la evolución global.

    Durante el Cretácico tardío, los continentes aún estaban conectados de formas diferentes a las actuales. Eso permitió intercambios biológicos entre el norte y el sur, con especies que migraban y se adaptaban a nuevos ambientes.

    Así, animales que evolucionaron originalmente en el hemisferio norte terminaron llegando a Sudamérica, donde desarrollaron características propias. El nuevo reptil identificado es, precisamente, una pieza clave en ese rompecabezas biogeográfico.

    Más que un fósil: una ventana a la extinción

    El valor del hallazgo no se limita a sumar una especie nueva al catálogo científico. Lo verdaderamente relevante es que permite reconstruir cómo eran los ecosistemas poco antes del evento que cambió la historia del planeta: la extinción masiva que acabó con los dinosaurios.

    Cada hueso, cada fragmento de armadura, cada detalle anatómico aporta información sobre cómo vivían, se alimentaban y sobrevivían estos animales en un mundo que estaba a punto de desaparecer.

    En ese sentido, el descubrimiento funciona como una advertencia silenciosa: la vida en la Tierra siempre está en transformación, y las condiciones ambientales pueden redefinirla por completo.

    Ciencia argentina en tiempos de ajuste

    En un contexto donde la ciencia suele ser blanco de recortes y cuestionamientos, este tipo de hallazgos pone en evidencia algo difícil de negar: la investigación sostenida en el tiempo genera conocimiento estratégico, incluso décadas después de iniciado un trabajo.

    El propio estudio demuestra que sin inversión constante, sin equipos formados y sin continuidad institucional, muchos de estos descubrimientos simplemente no existirían.

    Porque lo que hoy aparece como un “nuevo reptil” no es solo un fósil: es el resultado de años de trabajo silencioso, muchas veces invisibilizado, pero fundamental para comprender nuestro lugar en la historia del planeta.

     

  • La cruzada de la extrema derecha contra la democracia

     

    El fragmento que publicamos pertenece al artículo: “La nueva cruzada. Derecha radical versus democracia, derechos, ONU y cooperación internacional”.

    Introducción

    El autoritarismo, el conservadurismo y la crisis de la democracia representativa están hoy en el centro de un debate crucial sobre la naturaleza del Estado y el futuro de la política, las sociedades y las instituciones nacionales e internacionales.

    La aparición, el fortalecimiento gradual y, por último, la aceptación y la normalización de los partidos y movimientos políticos de extrema derecha en las sociedades democráticas se han convertido en elementos fundamentales para cualquier debate sobre gobernanza y sistemas políticos. Se trata de un fenómeno global que abarca las Américas (las presidencias de Donald Trump en Estados Unidos, Javier Milei en la Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, José Antonio Kast en Chile y Jair Bolsonaro en Brasil, entre otras) y Europa (con el avance de los partidos de extrema derecha en las elecciones al Parlamento Europeo en 2024, el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni en Italia, el firme control de Viktor Orban sobre el poder en Hungría (1), la fuerza creciente de los partidos de extrema derecha RN en Francia, AfD en Alemania, Vox en España y Reform UK en el Reino Unido, etcétera), pero también Medio Oriente (con la ampliación de la coalición de Benjamin Netanyahu para crear el gobierno más extremista de derecha en la historia de Israel) y Asia (con la reelección de Recep Erdoğan en Turquía y la consolidación del dominio del partido BJP, de Narendra Modi, en India).

    Las fronteras entre la derecha tradicional, que aceptaba las reglas de la democracia liberal, y la nueva y agresiva extrema derecha se hicieron cada vez más tenues. Los discursos racistas, xenófobos, supremacistas y homófobos se han vuelto cada vez más comunes, mientras que las agendas autoritarias son ahora abiertamente perseguidas por actores políticos que ya ocupan posiciones de poder o que pronto pueden conquistarlas (Mudde, 2019). Como en todo el mundo, la mayoría de los partidos progresistas y de izquierda abrazaron hace tiempo la democracia y la agenda económica liberal, mientras que la extrema derecha se transformó gradualmente en el principal espacio social de rebelión política y desafío al statu quo (Stefanoni, 2021). Al explorar los sentimientos de miedo, ansiedad e inseguridad que impregnan cada vez más nuestras sociedades –alimentados por incertidumbres económicas, cambios étnicos y demográficos, crisis climática, violencia, inestabilidad social, cambios en las reglas sociales y la imprevisibilidad del futuro–, las fuerzas de extrema derecha ocupan espacios cada vez mayores en la arena política global. Como los actores políticos tradicionales parecen incapaces de ofrecer una perspectiva creíble del futuro basada en la expansión de los derechos y la inclusión (Danowiski y Castro, 2019), la extrema derecha desafía de forma agresiva los mecanismos establecidos de límites y contrapesos, la participación política y las instituciones representativas. Aspectos críticos de la democracia liberal son atacados hoy, tales como la libertad de prensa y la independencia de los sistemas judiciales. Tanto en el ámbito nacional como en el internacional, las políticas de protección o de ampliación de los derechos humanos son activamente buscadas.

    El esfuerzo para destruir las instituciones que representan el debate colectivo, las negociaciones y los procesos de toma de decisiones comienza a nivel nacional, pero tiene claras y peligrosas implicaciones que trascienden las fronteras, a medida que se desarrolla en la arena global. Las organizaciones y las instituciones internacionales se ven directamente afectadas en este proceso. Cuando los actores de extrema derecha asumen responsabilidades gubernamentales, tienden a socavar el sistema multilateral.

    El ascenso de la extrema derecha fue objeto de extensa investigación académica en la última década, así como foco de contraposición activa por parte de movimientos políticos, think tank y organizaciones de la sociedad civil (Estrada Campos, 2023; Löwy, 2019). Este intenso escrutinio dejó claro que los actores de extrema derecha en todo el mundo siguen patrones típicos de comportamiento y discurso público. 

    Además, fortalecen constantemente su red y la coordinación política global, hasta el punto de que podemos referirnos a un movimiento transnacional de extrema derecha (Forti, 2024; Abrahamsen et al., 2024) o una auténtica “internacional reaccionaria” (Goldstein, 2024). Como sugiere Musharbash (2021), los actores políticos de extrema derecha “se imaginan a sí mismos como participantes en una lucha global contra un enemigo global”.

    Los actores de extrema derecha en todo el mundo siguen patrones típicos de comportamiento y discurso público. 

    A pesar de las importantes especificidades nacionales o regionales, este es sin duda un fenómeno global con fuertes vínculos transnacionales que, por ese motivo, debe ser estudiado y tratado como tal.

    Los vínculos transnacionales de la extrema derecha se formaron a través de referencias intelectuales comunes y una red creciente de espacios internacionales: como el Foro de Madrid (creado en 2020 por el partido español de extrema derecha Vox y muy activo en América Latina con el objetivo de promover la “iberoesfera”), Atlas Network (que reúne a más de 500 think tank e institutos que promueven agresivamente políticas públicas neoliberales y antiambientales en un centenar de países), y los capítulos nacionales de la Conservative Political Action Conference (CPAC), creada originalmente en los Estados Unidos, que ya presentó conferencias en Brasil, México, Argentina, Paraguay, Hungría, Polonia, Israel, Corea del Sur, Japón y Australia. A través de los años, las reuniones de la CPAC fueron oportunidades para que líderes y operadores de extrema derecha se conocieran y establecieran conexiones personales (entre otros, Orbán, Meloni, Trump, Bolsonaro, Milei y Kast ya asistieron a reuniones de la CPAC).

    Un análisis preliminar de las interacciones transnacionales de los actores de este espectro político indica que ya tuvieron un impacto significativo en la agenda y en los procedimientos del sistema multilateral, influyendo así en la política internacional. La visión de mundo de la extrema derecha entra en conflicto directo con uno de los principales pilares del sistema de gobernanza luego de la Segunda Guerra Mundial: la cooperación entre los Estados miembros en el sistema de las Naciones Unidas y en otras organizaciones regionales e internacionales, que producen normas comunes, bienes públicos globales y foros de negociación de conflictos. El principio subyacente de esta colaboración es que se necesita una pérdida relativa, mutuamente acordada y negociada, de la soberanía nacional para hacer frente a los desafíos globales (como la crisis climática) y para lograr bienes públicos internacionales y objetivos compartidos (como la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la ONU).

    En sentido contrario, en los últimos años, la acción diplomática de los gobiernos nacionales liderados por actores de extrema derecha se concentró en crear obstáculos a cuestiones y agendas específicas (como la igualdad de género o la eliminación gradual de los combustibles fósiles) y en el intento de rediseñar sectores enteros del sistema multilateral considerados contrarios a determinados valores morales o a una visión estrecha de los intereses nacionales. Los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas son uno de los principales objetivos de estos actores.

    Los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas son uno de los principales objetivos de estos actores.

    Con este texto, buscamos contribuir a la creciente literatura sobre el impacto de la extrema derecha en las relaciones internacionales y en la política global (Estrada Campos, 2023), analizando de manera específica cómo esta tendencia transnacional tiene efectos concretos en el sistema multilateral. Para esto, dividimos el capítulo en dos partes. En la primera, discutimos un tipo ideal de actores de extrema derecha como una lente analítica que nos permite investigar este fenómeno global. En la segunda parte, analizamos cómo los elementos de estos tipos ideales weberianos interactúan con el sistema multilateral. Nuestro enfoque son las tensiones entre el discurso y las prácticas de la extrema derecha y los elementos centrales de la arquitectura multilateral, como las normas internacionales, la flexibilización del concepto de soberanía, los valores de inclusión y derechos.

    Todos los tonos de la derecha

    (…)

    Tras analizar material empírico e histórico, así como la bibliografía sobre el tema, sugerimos que algunas estructuras cognitivas son comunes en la actual tendencia global de la extrema derecha. En términos weberianos, estas estructuras pueden componer un tipo ideal, lo suficientemente abstracto como para dar cabida a las numerosas diferencias entre los actores políticos de extrema derecha en diferentes regiones del mundo. De este modo, podemos comprender mejor la lógica de experiencias históricas específicas. Además del desprecio o la actitud negativa hacia las instituciones democráticas liberales, tal y como subraya Mudde, proponemos destacar otras cinco características comunes que son especialmente relevantes para analizar las implicaciones del fortalecimiento global de la extrema derecha para la gobernanza internacional y el futuro del orden mundial multilateral (2). Son las siguientes:

    1. El rechazo de la asociación entre derechos (políticos, sociales, económicos, ambientales, de género, sexuales, reproductivos, religiosos, etcétera) y la igualdad, la inclusión y el progreso.

    2. La exaltación del nativismo y el patriotismo como resultado de la búsqueda de una comunidad homogénea idealizada y la exigencia de lealtad al Estado como representante legítimo de la comunidad homogénea.

    3. La lógica amigo-enemigo.

    4. Tradicionalismo, con la exaltación de un pasado idílico y mítico, cuando prevalecían las jerarquías sociales y los valores morales claros.

    5. La aceptación de la violencia como instrumento legítimo de interacción social y política.

    Existe un consenso en que parte de la explicación del auge global de la extrema derecha reside en la crisis cada vez más profunda de la democracia liberal. Por lo tanto, no es de extrañar que una característica común a todos los actores autoritarios sea la crítica o el rechazo de esta forma de organización de la vida política. Sanahuja y López Burian (2020) sugirieron que los cambios estructurales en el funcionamiento del capitalismo globalizado hegemónico explican esta tendencia. Especialmente después de la crisis financiera mundial de 2008, la progresiva precarización del trabajo, el empeoramiento de las condiciones de vida (y de las expectativas) tanto de la nueva clase trabajadora informal de las plataformas digitales como de la clase media tradicional y la degradación de los servicios públicos provocada por las políticas económicas y de austeridad neoliberales minaron la cohesión social en Europa y América. El resentimiento generalizado hacia las elites políticas, culturales y económicas establecidas y su aislamiento de la vida de la gente común alimentan la crisis de legitimidad de las democracias liberales, de la que se aprovechan los actores políticos de extrema derecha (Levitsky y Ziblatt, 2018).

    Cuando logran llegar al gobierno, los partidos de extrema derecha degradan activamente la democracia y las instituciones de sus países. A medida que se rechazan los valores pluralistas de la democracia liberal, se atacan las instituciones que permiten que estos florezcan. La libertad de expresión y los derechos de las minorías están bajo constante ataque. El equilibrio de poderes se ve atacado, se favorece el poder ejecutivo en detrimento del judicial y del legislativo, lo que genera una fuerte concentración de poder. El conformismo social, el convencionalismo y la sumisión a las autoridades establecidas son los pilares del autoritarismo (Mudde, 2010). Por lo tanto, es posible detectar una clara tendencia autoritaria. 

    A medida que se rechazan los valores pluralistas de la democracia liberal, se atacan las instituciones que permiten que estos florezcan.

    La extrema derecha contra los derechos

    La era posterior a la Segunda Guerra Mundial, especialmente desde finales de la década de 1940 hasta principios de la de 2000, fue llamada a menudo “la edad de oro de los derechos humanos” o, según la definición del académico  estadounidense Louis Henkin (2019), “la era de los derechos”. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH). En las seis décadas siguientes, la ONU aprobó nueve tratados fundamentales que abarcan una amplia gama de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y que constituyen los fundamentos del derecho internacional de los derechos humanos. En 1993, la Asamblea General de la ONU estableció la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y definió su mandato para promover y proteger los derechos humanos a nivel mundial.

    Aunque las violaciones de estos derechos hayan persistido y, a menudo, las grandes potencias hayan sido políticamente selectivas (y abiertamente cínicas) a la hora de elegir qué abusos denunciar o, por el contrario, ignorar, desde hace tiempo hay un reconocimiento creciente de la importancia de proteger y promover los derechos humanos como fundamentales para la dignidad humana, la igualdad y la paz. El establecimiento de instituciones y mecanismos internacionales (como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas) y órganos regionales (como el Sistema Interamericano de Derechos Humanos) contribuyó al avance de las normas y los estándares de derechos humanos. Además, la lucha contra el colonialismo y los movimientos por los derechos civiles promovieron de manera significativa los principios de los derechos humanos, la igualdad racial y el derecho a la autodeterminación. La búsqueda de derechos se ha expandido en los ámbitos nacional e internacional e incluye los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBTQIA+, de las comunidades indígenas, de los sectores racialmente oprimidos de la sociedad, de las víctimas de la opresión del Estado, así como los derechos sexuales y reproductivos y los derechos ambientales.

    En el siglo XXI, sin embargo, los ataques contra las instituciones de derechos humanos y de inclusión se han multiplicado, ya que un número creciente de actores (tanto del Sur Global como de los países desarrollados) ha comenzado a cuestionar el concepto de universalidad de los derechos humanos y está utilizando su poder político para erosionar lo que Hannah Arendt (1951) definió como “el derecho a tener derechos”. Los gobiernos de extrema derecha forjaron alianzas de facto con otros actores autoritarios y religiosos que comparten una visión del mundo basada en la aspiración de volver a una supuesta edad de oro de jerarquías sociales, raciales y geográficas claramente definidas y de dominio patriarcal indiscutible. El orden, la tradición, la familia, la religión, la patria y la lealtad son los pilares del discurso público de estos grupos. Como observa Teitelbaum (2020), estos actores también coinciden en criticar la difusión del secularismo, la democracia y la globalización. Así, tienden a centrarse en la defensa de los derechos de propiedad y religión en oposición a los derechos basados en la igualdad y la dignidad humana (Leigh, Zulver y Escoffier, 2023, pp. 1-28).

    Los gobiernos de extrema derecha forjaron alianzas de facto con otros actores autoritarios y religiosos que comparten una visión del mundo basada en la aspiración de volver a una supuesta edad de oro de jerarquías sociales, raciales y geográficas claramente definidas y de dominio patriarcal indiscutible.

    En oposición al “derecho a tener derechos” y al impulso hacia los derechos sociales y civiles que, en términos generales, caracterizan los procesos de democratización y apertura de las sociedades, la extrema derecha se centra casi exclusivamente en las libertades individuales –una concepción restrictiva basada en la idea de libertad económica sin interferencia del Estado– y en la defensa de los “valores” conservadores dentro del núcleo fundamental de la sociedad, es decir, la familia tradicional. Desde esta perspectiva, los resultados de la competencia económica ilimitada y no regulada –la desigualdad, el deterioro de las condiciones de vida de las clases populares y medias, la creciente influencia política de los multimillonarios– se consideran naturales y funcionales para el orden social. Por el contrario, las políticas sociales, la planificación económica y la justicia administradas por el Estado contrastan con la libertad. La elección de la píldora roja (libertad) en la película Matrix (1999) se ha convertido en un icono del mundo cultural online de la extrema derecha. La libertad se busca contra la “catedral”, es decir, las elites intelectuales liberales, que tienen una visión cosmopolita y “globalista” del mundo, opuesta a los valores tradicionales.

    Según esta lógica, los actores políticos de extrema derecha tienden a considerar las instituciones democráticas liberales, los movimientos feministas y LGBTQIA+ y las burocracias nacionales e internacionales como amenazas a las libertades individuales y obstáculos para la implementación de políticas “fuertes” contra las personas ajenas que amenazan los valores tradicionales (Norris e Inglehart, 2019). El análisis de Wendy Brown (2019) abre la puerta a la comprensión del desprecio por las instituciones, las leyes y las normas que se describen como limitadoras de la libertad individual. Se involucró en el debate sobre el tema y conectó las discusiones sobre visiones autoritarias del mundo, neoliberalismo y tradicionalismo. Brown investiga la interacción entre las formulaciones neoliberales de libertad y resentimiento; argumenta que la asociación del nacionalismo con una versión del liberalismo centrada en la defensa de la soberanía y el antiestatismo nos permite hacer referencia a la “libertad autoritaria”.

    La visión neoliberal del mundo, basada en los escritos de Friedrich Hayek (2001) y ampliamente implementada en todo el mundo desde los gobiernos de Reagan y Thatcher, a principios de la década de 1980, demolió el tejido colectivo de las sociedades y basa el nuevo orden social en los mercados y la moralidad. El neoliberalismo defiende la distopía de un orden no igualitario en el que los individuos y las familias serían pacificados políticamente por los mercados y la moral, y sometidos a un Estado autónomo, autoritario, pero despolitizado (Brown, 2019, p. 17). Así, los valores tradicionales se presentan como un complemento esencial de los mercados libres, y se enfatiza la capacidad de la tradición para producir armonía social, conformidad e integración. La inclusión, los derechos civiles, el constitucionalismo, la justicia social y la distribución de recursos a través de políticas estatales son atacadas por grupos sociales que se aferraron a un concepto de libertad basado en la expansión de la racionalidad del mercado a todas las esferas de la vida y que está despojado de las valencias políticas que lo vinculan a la soberanía popular (Brown, 2019, p. 13).

    El neoliberalismo defiende la distopía de un orden no igualitario en el que los individuos y las familias serían pacificados políticamente por los mercados y la moral, y sometidos a un Estado autónomo, autoritario, pero despolitizado.

    La difusión global de las teorías económicas de Hayek, Ludwig Von Mises, Milton Friedman y la llamada Escuela Austriaca de Economía se ha propagado durante décadas a través de una densa y sofisticada red de institutos de investigación y think tank, cuyos orígenes se remontan a la creación de la Mont Pelerin Society en 1947 (Mirowski y Plehwe, 2015) y de la que Atlas Network representa hoy la cara más visible e influyente.

    La búsqueda de una comunidad homogénea idealizada

    La defensa y reivindicación de la tradición es una de las normas cruciales invocadas por los actores políticos de extrema derecha. Los principios del sufragio universal, la libertad de participación política y la separación de poderes llegan a ser cuestionados y considerados valores extraños, impuestos desde afuera. Esta es también una tendencia de otras perspectivas conservadoras, pero en este caso observamos la reivindicación de una agencia y una postura voluntarista peculiares (Abrahamsen et al., 2024, p. 24). Esta idea es destacada en las políticas adoptadas por Rusia durante el gobierno de Vladimir Putin, pero también está presente en muchos otros países. Un concepto es el nativismo, que, según Mudde (2019, p. 33), es una combinación de nacionalismo y xenofobia. Las tradiciones nacionales se sitúan en el centro del discurso público, alimentan la búsqueda de un grupo original, que suele basarse en núcleos étnicos, raciales o religiosos. El humanismo, la lógica del cuidado y la empatía por los seres humanos en general se tratan como una amenaza para la comunidad nacional homogénea idealizada. La búsqueda de una comunidad uniforme tiene efectos profundos sobre la disposición a negociar, crear y mantener instituciones que permitan un proceso constante de conciliación de diferencias y normas de coexistencia o, en otras palabras, que abran un espacio social para la resolución pacífica de conflictos o para la transformación política: las bases conceptuales del sistema multilateral.

    La idealización de una comunidad homogénea basada en valores tradicionales y “nacionales” expresa un profundo desprecio por la pluralidad y se traduce en resistencia a los derechos de las minorías. Las amenazas imaginarias contra esta sociedad idealizada le dan sentido a la existencia de la extrema derecha y son el gran combustible político de estos movimientos. En muchos casos, la inmigración se vincula con el temor a la delincuencia, el terrorismo o la dilución de la identidad nacional. Es habitual encontrarse con la manipulación de las preocupaciones del público en materia de seguridad y la defensa de políticas de inmigración más estrictas, controles fronterizos y, en ocasiones, la expulsión de determinados grupos. Este discurso basado en el miedo resulta muy atractivo para las personas que se sienten vulnerables ante los cambios demográficos o que perciben a los inmigrantes como una amenaza económica o para la seguridad (Helbling y Meierrieks, 2022; Edo y Giesing, 2020). El miedo, justificado o no, al aumento de la delincuencia en una determinada zona o país lleva a solicitar una intervención fuerte del Estado para aumentar la percepción de seguridad, que casi siempre tiene un componente nativista, ya que los “extranjeros” son vistos como la fuente fundamental de inseguridad para los “nativos”. La seguridad se refiere a individuos y colectivos, principalmente a la nación o la raza, y tiene un componente cultural, económico y físico. Por lo tanto, casi todas las cuestiones políticas se perciben a través del prisma de una amenaza al orden natural que crea inseguridad, y esta debe tratarse con mano dura. El discurso sobre la seguridad y la lucha contra la inmigración fue fundamental, por ejemplo, para el éxito electoral de José Antonio Kast y de otros candidatos de extrema derecha en las elecciones presidenciales de Chile en 2025. Invocar el “método Bukele” para hacer frente a la delincuencia, en detrimento del estado de derecho y de los principios del debido proceso, se convirtió en el lema de todos los actores políticos de extrema derecha en las Américas.

    El lema adoptado por los líderes autoritarios de todo el mundo –mi país por encima de todo, ignorando las normas y las leyes– expresa una visión de la soberanía en la que los conceptos de nación y patria se priorizan en términos absolutos. Esto se deriva del valor atribuido a la nación homogénea, de la comprensión del entorno internacional en términos competitivos y vacíos desde el punto de vista moral, y del desprecio por las visiones cosmopolitas. Una visión del mundo basada en la concepción anacrónica “vestfaliana” de la soberanía absoluta de los Estados-nación se opone directamente al acuerdo sobre cesiones parciales y negociadas de la soberanía nacional, que son la base del sistema multilateral construido después de 1945.

    Invocar el “método Bukele” para hacer frente a la delincuencia, en detrimento del estado de derecho y de los principios del debido proceso, se convirtió en el lema de todos los actores políticos de extrema derecha en las Américas.

    Esta diferencia ontológica en relación con las relaciones internacionales quedó patente en la sesión inaugural de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada el 24 de septiembre de 2019. El primero en intervenir, el secretario general de la ONU, António Guterres, pronunció un discurso preocupado por los retos globales contemporáneos y la necesidad de “hacer todo lo posible para evitar la gran fractura y mantener un sistema universal: una economía universal con respeto universal por el derecho internacional; un mundo multipolar con instituciones multilaterales fuertes”. Inmediatamente después de él, como manda el protocolo de la ONU, hablaron Bolsonaro y, a continuación, Trump. En el discurso de Guterres, las palabras más recurrentes fueron “personas”, “derechos”, “mundo” y “humanidad”. Bolsonaro repitió “Brasil” 41 veces. Los términos más utilizados por Trump fueron “naciones”, “países”, “América” y “americanos”; se refirió 18 veces a los Estados Unidos. Ambos presidentes mencionaron a Dios cinco veces. Con el lenguaje de la Guerra Fría, evocaron el “espectro del socialismo” (Trump) y la “crueldad del socialismo” (Bolsonaro) como grandes amenazas para el orden mundial (Summa, 2020, p. 23). Trump presentó un manifiesto apasionado por el nacionalismo: “El futuro no pertenece a los globalistas. El futuro pertenece a los patriotas. El futuro pertenece a las naciones soberanas e independientes que protegen a sus ciudadanos”. También despreció abiertamente el papel de las Naciones Unidas en la definición de normas comunes: “No hay ninguna circunstancia en la que Estados Unidos permita que entidades internacionales pisoteen los derechos de nuestros ciudadanos” (Trump, 2019).

    Ya en su segundo mandato, en otro discurso ante la Asamblea General, el 23 de septiembre de 2025, Trump no solo descartó a la ONU por irrelevante, sino que también cuestionó los propios principios de la Organización: mantenimiento de la paz, organización de respuestas a los desafíos globales, promoción de la cooperación internacional y financiación del desarrollo. Volvió a evocar una política centrada exclusivamente en los intereses nacionales y dejó claro su desprecio por la Organización: “La mayoría de las veces […] lo único que parecen hacer [en la ONU] es escribir una carta con palabras muy duras y luego no darle ningún seguimiento”. (…).

    1. (Nota de Anfibia): Este texto se escribió antes de la derrota de Viktor Orbán en Hungría, frente a Péter Magyar. 
    2. Preferimos no utilizar la definición de orden mundial liberal, ya que muchos de los principales Estados miembros de las Naciones Unidas, incluso miembros permanentes del Consejo de Seguridad, nunca fueron democracias liberales.

    La entrada La cruzada de la extrema derecha contra la democracia se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • Intendentes aceleran el armado de Kicillof en Santa Fe

     

     En plena interna del peronismo santafesino, un grupo de intendentes empezó a moverse con el fin de darle volumen al espacio de Axel Kicillof en la provincia y viajaron a La Rioja donde compartieron actividades con el gobernador Ricardo Quintela, uno de los que empuja una liga federal para reordenar al PJ frente a Javier Milei.

    Pablo Corsalini es intendente de la localidad de Pérez desde 2015 y conduce el sello de «Vamos» que reúne a otros jefes comunales y referentes territoriales del sur de la provincia y una delegación de ese espacio se reunió con Quintela para acelerar la articulación con el proyecto presidencial de Kicillof y el de Corsalini en la provincia.

    Entre los que participaron estuvieron Pablo Giorgis, de Santa Isabel; Gonzalo Goyechea, de María Teresa; José López, de Pavón; David Segura, de Miguel Torres; Marcos Strifezza, de Juncal; Adrián Visobich, de Palacios; Darío Baiocco, de Máximo Paz; y Eduardo Lorinz, de Arroyo Leyes, entre otros dirigentes que vienen participando del armado.

    Quintela junto con los intendentes de «Vamos»

    Según explicó a LPO Giorgis, el encuentro formó parte de «una estrategia donde el campo nacional, popular y federal tiene que juntarse para buscar alternativas al modelo económico y de país que impulsa Milei».

    En ese sentido, sostuvo que durante la reunión «se establecieron vínculos políticos para que desde los territorios poder avanzar en la unidad de un frente que pueda ofrecer un plan de gobierno que le pueda resolver los problemas de la gente».

     Se establecieron vínculos políticos para que desde los territorios poder avanzar en la unidad de un frente que pueda ofrecer un plan de gobierno que le pueda resolver los problemas de la gente 

    Con un PJ fragmentado y sin conducción clara, sectores del interior buscan referencias nacionales donde alinearse que estén disputando la reconstrucción del peronismo y Corsalini que fue el jefe de campaña de Monteverde, ahora busca posicionarse como candidato a gobernador.

    En paralelo, otros alcaldes de la provincia tambíen movieron sus fichas con el objetivo puesto en la interna peronista. El funense Roly Santacroce avisó que quiere ser parte de la disputa, mientras que desde el norte también se anotó el intendente de Reconquista, Enri Vallejos.

    Estos nombres se suman a los jugadores fuertes de la provincia como el  senador Marcelo Lewandowski y el ex gobernador Omar Perotti que, como anticipó LPO, encargó una encuesta para definir si vuelve a competir por un nuevo mandato o da la pelea en la Legislatura provincial.

    Por lo pronto, el hombre de Perotti en el PJ, Juan Manuel Pusinieri, amenazó con romper e ir por afuera del partido si no hay una democratización de la conducción: «Es el secretario de Organización del PJ», respondió con ironía una referencia del peronismo local ante la consulta de este medio.

    Por otro lado, otro sector del sur de Santa Fe agita la candidatura del massista Diego Giuliano, ex ministro de Transporte de Alberto Fernández y en la Corriente, el espacio de Agustín Rossi, están midiendo a Germán Martínez, el presidente del bloque en Diputados. Todos los nombres en danza hasta que se ordene el tablero nacional.