Sociedad

  • La escuela no es un lugar para morir

     

    Esta nota es una coproducción de Revista Anfibia y elDiarioAR 

    El pueblo santafesino de San Cristóbal está en el foco de los medios nacionales desde que G.,  un adolescente de 15 años, mató a Ian Cabrera, de 13, e hirió a otros ocho con una escopeta. “Si el portero no se le tiraba encima cuando vio que recargaba el arma, esto era una masacre”, asegura la tía segunda de Ian. ¿Cómo es que un pibe de tercer año decide transformar la escuela en un espacio en el que se puede matar y morir? 

    San Cristobal parece haberse detenido. El intento de buscar respuestas, de asomar la cabeza al mundo de G., es como arrimarse a un abismo. Ayer, los compañeros de G. empezaron a revisar sus contenidos en las redes sociales y los comentarios que recibía. En Instagram, solo hay un posteo de 2021 con una imagen del manga “Aku no Hana” (las flores del mal). El personaje grita, transpira y llora con el ceño fruncido mientras dice “te amo”. El lunes, un usuario comentó: “no pudiste llegar a tu meta de 5 tremendo fracaso”.

    En la cuenta de TikTok que los amigos le atribuyen a G. aparecen los contenidos más alarmantes (ya sea publicados o compartidos): videos y fotos tributo a tiradores como Eric Harris, uno de los autores de la masacre de la escuela Columbine en 1999, en Estados Unidos. Hay decenas de comentarios en sus posteos. La mayoría le dice “héroe” a G.

    Los adolescentes se contactaron con algunos de estos usuarios —de otros países— que dicen haber conocido a G. a través de Discord. Algunos, hasta tenían fotos del joven frente al espejo. “Él mencionó que las chicas de su colegio lo molestaban por su físico, que estaba harto de sentirse inferior y que no se esforzaría más por ser guapo o ser aceptado. Mandaba fotos con armas que mencionó que eran de su abuelo, en sí nunca notamos que fuera a hacer algo”.

    Según este usuario o usuaria, G. decía que la mayor parte del acoso venía de las “foids”, un término despectivo hacia las mujeres. Una de las fotos que recibió del adolescente de San Cristóbal fue una donde se apuntaba con un arma a él mismo. 

    Otro joven de TikTok dijo que G. pertenecía a la True Crime Community (TCC), un lugar donde se admira a todo tipo de asesinos en serie: “él, yo y unas amigas estábamos en el mismo grupo, días antes como el 18 o 22 de marzo estaba activo y hablaba. Se lo notaba serio a la hora de escribir y, desde mi punto de vista, como todo chico que está en esta comunidad, lo que quieren hacer siempre es cometer tiroteos, matar a cuantos puedan y después acabar con su propia vida”.

    El último comentario de G. que le llamó la atención fue que su mamá no creía que él podía matarse en su pieza con ese arma.

    Revista Anfibia y elDiarioAr consultaron hoy a Mariana Oroño, abogada defensora de G., sobre estas hipótesis y la posible línea de investigación: “Por el momento no estamos hablando más con medios para proteger el transcurso normal de la causa”.

    Como aún no entró en vigencia el nuevo Régimen Penal Juvenil aprobado por el Congreso, los hechos no serán juzgados penalmente.

    ***

    La Escuela Nº40 Mariano Moreno tiene 1500 estudiantes en cuatro niveles educativos. Es una institución con un gran patio al aire libre, verde y arbolado en el que dos días después del tiroteo quedaron cincuenta bicicletas de distintos tamaños y colores. Los adolescentes tuvieron que dejarlas. Al escuchar el primer disparo, salieron corriendo y se refugiaron en la plaza San Martín, a unos 150 metros. 

    A la mañana siguiente, el establecimiento amaneció bordeado por una cinta roja y blanca que señalaba “PELIGRO”. El aviso llegó tarde. ¿Pero quién o qué podría haber anticipado lo que pasó? Andres Giménez, presidente del Club Atlético Independiente San Cristóbal, donde entrenaba Ian, insiste en que hay que averiguar qué le ocurrió a G. 24 horas antes. ¿Por qué decidió agarrar el arma “de defensa” de su abuelo?

    El domingo, a las siete de la tarde, G. jugaba a un videojuego de fútbol con un compañero de curso a la distancia: Matías.* Se despidieron. Al otro día, Matías estaba en el patio interno de la escuela, frente al baño, minutos antes de ir a izar la bandera. De golpe, escuchó un estruendo y pensó que era un “rompeportones”. Unos segundos después se dio vuelta y lo vio a G. salir del baño con la escopeta. Corrió hacia la calle, y en el camino llegó a ver a Ian desplomado en el piso.

    Sofía, de cuarto año, también esperaba sentada en el patio interno porque tenía el pie fracturado. Sus seis amigas lograron escapar de la escuela, y lo primero que hicieron, desde fuera, fue una videollamada grupal. Recién cuando atendió Sofía se tranquilizaron. “No puede hablar con nadie todavía. Está muy shockeada. Así están los chicos que escucharon los tiros que podrían haber sido para ellos, imaginate verlo todo”, cuenta María José, mamá de una compañera de Sofía.

    Ella recibió el llamado de su hija pidiendo que la fuera a buscar, cerca de las 7.20, y salió eyectada. Son siete cuadras desde su casa hasta la escuela. Tres minutos en moto. “Una duda sobre si dejarla ir a un boliche y el mayor riesgo de su vida lo termina corriendo en la escuela”, dice María José. 

    Mientras apretaba el acelerador, veía un montón de adolescentes corriendo sobre la avenida Hipólito Irigoyen a contramano de ella. Buscaba y buscaba entre las jóvenes de chomba blanca y cuello azul. Nada. 

    Su hija la que la vio. Y se abalanzó sobre ella.

    María José no entiende. Nadie entiende. La tarde anterior, Matías no había notado nada raro. Todo el pueblo repite, como si fuese un guión coordinado, que G. “era un buen chico”, tenía notas altas, era deportista. El año pasado lo eligieron mejor compañero. “Es mentira que sufría bullying”, repiten madres, estudiantes y docentes. La Defensa también lo desmintió. 

    ¿Qué pasó?

    ***

    —Esto nos terminó de matar —lamenta en voz baja y trémula una trabajadora de unos 60 años, rubia, pelo lacio y atado, del Club Independiente.

    —¿Terminó? ¿Y cómo empezó?

    —La droga, hija. Se los lleva a todos. 

    La hipótesis de que los padres de G. tenían consumos problemáticos circula con fuerza entre vecinos. El joven vive con su madre, maestra de nivel inicial que había estado de licencia por motivos psiquiátricos, mientras que su padre, transportista, se mudó hace unos años a Entre Ríos. Es una familia conocida: el abuelo materno de G. tiene una forrajería histórica en la ciudad. 

    En el pueblo preocupa el crecimiento del consumo de drogas, y en particular, entre los chicos y las chicas. “Venimos pidiendo ayuda a la Provincia hace mucho. Cada vez se consume más joven, sustancias mucho más baratas y más basura, que te comen la cabeza rápidamente”, dijo a la prensa el intendente local, el peronista Marcelo Andreychuk, a partir del caso. 

    La Defensa reconoció «problemas de salud mental» en G. y “conflictos en la casa”. Hasta describen autolesiones y un intento previo de suicidio. Según informó la abogada Mariana Oroño, el joven les manifestó que comprendía lo que hizo y que no fue un ataque dirigido a nadie en particular: “él siempre supo que era un bicho raro, que no encajaba en la sociedad y que quería morir, pero no sabía cómo hacerlo”.

    ***

    La identidad de San Cristóbal – 180 kilómetros de la capital santafesina, 15 mil habitantes – está marcada por el desarrollo ferroviario, que abarcó desde principios del siglo XX hasta los noventa. Hoy, las vías abandonadas, salvo por trenes de carga, dividen San Cristóbal en dos. “Del otro lado del pueblo” significa “del otro lado de las vías”. Lejos. Aunque la distancia sea diez cuadras. De un lado, la Escuela Mariano Moreno, sobre la calle Bullo al 1400, a 100 metros del hospital local y cerca de la Ruta Provincial 2. El primer homenaje a Ian comenzó allí el lunes a la noche. Los estudiantes y sus familias se acercaron a prender velas en las escalinatas y en la vereda. “Justicia por Ian” se leía en tiras de papel cortadas por estos adolescentes y atadas a las rejas de entrada. También en un cartel A4, con marcador rojo. 

    ¿Qué podría hacerle justicia a Ian?

    Lateral izquierdo, antes arquero, buen cabeceador en los córners a pesar de ser bajito, fanático de River. Entrenaba todos los días en el Club Independiente de San Cristóbal desde sus cinco años. Su papá, Hugo Leandro Cabrera, de 40, tiene tatuado el nombre de su hijo y la fecha de nacimiento en el brazo. Es empleado municipal. El lunes, mientras le disparaban a su hijo, estaba trabajando con licencias de conducir. El presidente del club dijo que se enteró de la muerte del niño antes que Hugo. “Cuando lo abracé, no supe qué decirle. Me quedé sin diccionario”, dice.

    La madre de Ian, Mirian Gabriela Núñez, de 44 años, se enteró en medio del caos en la puerta de la escuela. Fue sin saber bien qué había pasado.

    Nadie manda a la escuela a su hijo pensando que será la última vez. 

    “Ian era lo que se dice una persona querible: tranquilo y buen compañero”, relata Pablo, entrenador de arqueros de San Cristóbal. Sus papás lo acompañaban en todos los partidos con el mate en la mano. Si jugaban de visitante, podían seguir al micro en auto hasta 100 kilómetros. Como el sábado, el último enfrentamiento de la categoría 2013 contra el Club Atlético Unión de Sunchales.

    Este iba a ser el primer año del niño en las inferiores después de muchos en la escuelita. 

    “A partir del miércoles volvemos a abrir las puertas del club y ya pedimos atención de profesionales para trabajar con los pibes de la 2013. El año pasado tuvimos un drama porque la mamá de uno de los chicos se suicidó. Necesitamos entrenar lo físico, pero también lo mental”, afirmó Giménez.

    ***

    El velatorio a cajón abierto comenzó en Sepelios San Cristóbal durante la madrugada del martes. A las seis y media, todavía era de noche. No había ni una estrella ni una nube. En la entrada, de un lado de la vereda, sobre la calle Sarmiento, unas 15 personas se abrazaban en un profundo silencio. “Una vida por delante”, dijo un hombre y suspiró. Las mujeres, más jóvenes, estaban en su mayoría sentadas sobre dos bancos. Cada tanto miraban enfrente, se tapaban los labios con la mano y hablaban entre ellas en voz baja. En la otra vereda, se encontraban las cámaras de televisión. 

    Cerca de las diez, bajo un sol tremendo y con 35 grados de calor, decenas de familias, estudiantes y docentes de distintas escuelas se acercaron a acompañar a los Cabrera. Un grupo de maestras con guardapolvo de la Escuela N° 408 “Bernardino Rivadavia” miraba desde lejos, en el cruce entre Alvear y Sarmiento. 

    —Ahí los tenés a los responsables —dijo una docente mientras apuntaba con la cabeza hacia un grupo de autoridades municipales y provinciales—. Venimos diciendo que en el pueblo está aumentando la violencia y no hacen nada. Basta de echarle la culpa a la escuela. 

    Media hora después, inició el cortejo fúnebre que lo trasladaría al cementerio. La familia cargó el cajón hacia un coche que tenía pegado en la ventana una hoja  con el nombre y apellido del niño en letras mayúsculas. “Ese nombre sólo debería estar en una lista de asistencia de la escuela o del club, no en un lugar así”, lamentó una vecina de unos 50 años.

    ***

    ¿Cuándo empieza una despedida? ¿Cuando uno se entera de la muerte? ¿Y cuándo termina? ¿Es posible decir ‘ya está, descansá’? Para los padres de Ian, el momento en el que se cerró la puerta del baúl fue un instante de derrumbe. Para la tía también, que no podía permanecer parada. Ya en el cementerio municipal, fue asistida por personal médico. Al igual que el abuelo paterno de Ian, que en medio de su tristeza se encargaba, también, de consolar a los suyos. 

    En la esquina de la Iglesia, donde se celebró una breve misa en su memoria, un grupo de 20 niños y niñas de primaria con guardapolvo blanco salía de la escuela y miraba en silencio la caravana de motos, autos, bicicletas y transeúntes rumbo al cementerio. Todo el ritual de este pueblo que cruje, de estos vecinos que se preguntan cómo se sigue después de esto que les pasó a todos, fue en silencio. A excepción del momento en que pararon en la esquina del Club Independiente, en medio de banderas rojas y blancas. Giménez comenzó el canto y de a poco se fueron sumando los aplausos de los adolescentes para homenajearlo:

    —Dale campeón, dale campeón.

    La caminata estaba llena de pibes y pibas de primer año y de chicos con la camiseta que Ian amó. Cuando llegó la hora de sepultarlo en el cementerio, muchos se llevaron las manos a la cara, se encogieron y buscaron los brazos de sus madres. 

    Ningún pibe de 13 años está listo para enterrar a un amigo.

    Nadie puede estarlo. 

    *Salvo el de Ian, el nombre de los adolescentes que figuran en este artículo fue alterado para proteger sus identidades.

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  • Y nosotros, a salvo

     

    Cuando un acontecimiento conmueve a una sociedad, se buscan respuestas para  estabilizarla y así contener el temor que provoca la angustia. Dependiendo de qué acontecimiento se trate, la respuesta puede demorar más o menos. Cuánto más rápido llegue, menos posibilidades de abrir el espacio para la interrogación y el despliegue de las aristas de aquello que causa escozor.

    En cuestiones de seguridad ciudadana los discursos que clausuran aparecen de inmediato: “la justicia es una puerta giratoria”, las “penas son blandas”, hay que “meter bala”. En casos de corrupción, se instala el “son todos chorros”, los “políticos son todos iguales” o “más de lo mismo”. Y así podríamos seguir casi hasta el infinito. 

    En el caso del tiroteo en una escuela de la localidad santafesina de San Cristóbal, esto sucede de forma muy fallida. Los argumentos que están más a la mano parecen no bastar. Algo de la materialidad de los hechos ofrece algunas pistas: hay un adolescente muerto y otros heridos. Hay familias para las cuales este evento marca un antes y un después en sus trayectorias vitales. Hay una escuela a la que se le exigen respuestas de manera incondicionada. Hay una comunidad que aún no sabe del todo qué habrá de duelar. Hay una brecha generacional que la aceleración tecnológica —pero no sólo— vuelve muy difícil saldar. Hay un aire familiar entre el chico que dispara en una escuela y un espejo en el que hoy muchos no quisieran verse reflejados, pero que es el norte de quien gobierna este país: Estados Unidos. 

    Entre las estrategias más comunes para explicar situaciones que provocan malestar está la imputación de “culpas” y la identificación de “culpables”. El repertorio puede ser heterogéneo pero el efecto es similar: quedarse “a salvo” de las implicancias que trae el hecho. 

    La culpa es del chico. “Un adolescente típico”. A pesar de las declaraciones de distintos docentes y personas cercanas al estudiante, algunos medios insistieron en encontrar signos que permitan psicopatologizarlo. La patologización del sujeto es un recurso útil para acallar todas aquellas conductas que ponen en escena un malestar producido por la propia sociedad. Se patologiza aquel comportamiento que pone en riesgo la actitud “esperada” por una sociedad como la nuestra, que tiende a normalizar sus propios efectos “iatrogénicos”. Entre los signos que permiten esa patologización se encuentran los cortes autoinflingidos en los brazos, una práctica recurrente en adolescentes, que bien podría conducir el debate público -como sí realizaron algunos expertos- hacia la cuestión de la salud mental como derecho humano. Más aún la cuestión de la salud mental como hecho social y político, como modo de tramitar o gestionar el sufrimiento psíquico que produce la sociedad en la que vivimos.

    La culpa es de la familia. Cuando las explicaciones psicopatologizantes se quedan cortas, se apela a la familia. El problema no es el adolescente -se sentencia- sino sus padres, uno de los cuales, además, padecería “alucinaciones” y por eso estaría medicado. Por si fuera poco, se agrega que estaría atravesando un divorcio. Este es el segundo recurso privatizador del conflicto que el drama trae a escena. La familia tradicional-patriarcal es para este sistema, en efecto, uno de sus pilares. Un desvío en el cual lo que se espera de ella -el divorcio- puede ser pensado, luego, como el causante del malestar del adolescente que lo pudo haber empujado a cometer ese acto de violencia. Una vez más, en lugar de deconstruir esa concepción hegemónica y muchas veces opresiva del vínculo, se la vuelve a afirmar al ubicar su supuesto derrumbe como el desencadenante del hecho funesto. Se tejen así las tramas que sostienen, todavía hoy, formas de sufrimiento social.

    La culpa es de los compañeros. Antes de dirigir la mirada a la institución Escuela se posa la vista sobre los “malos compañeros”. Ahora otros adolescentes serían los responsables de inducir la conducta violenta por medio de las formas de “hostigamiento” que, si bien siempre existieron -se afirma- ahora habrían escalado. Lo que en estos casos queda sin interrogar es ¿qué marcas sociales, qué índices sociohistóricos hacen posible aún hoy esas modalidades del desprecio y agresión entre pares? ¿Qué nos dicen acerca de las modalidades contemporáneas del lazo social esos modos de forjar comunidad en la agresión hacia otros? ¿En dónde se gestan esas prácticas? ¿Qué tipo de identidad se afirma en y con ellas? ¿Cuáles son los espacios propicios para desactivarlas? 

    La culpa es de las redes sociales. Se razona con alguna veracidad que son las redes sociales los catalizadores de la comunidad de castigo que, conducidas por el algoritmo, convierten a los adolescentes en autómatas de la violencia. Si bien hay mucho de cierto, eso sólo no alcanza. Las RRSS son el epifenómeno de una constelación de transformaciones sociales que debemos interrogar con más detenimiento. ¿Qué explica e implica que sea allí donde los adolescentes pasan la mayor parte de su tiempo? ¿Qué formas del lazo social se producen allí? ¿Qué voces predominan? ¿Quién establece las reglas? ¿Quién acumula en virtud de ellas?

    La culpa es de la Escuela. Quizás lo más fácil sea responsabilizar a una de las instituciones más esenciales pero también más vapuleadas de la sociedad: la Escuela. Ella sería la principal responsable de no prestar atención al individuo, cuando debe formar al ciudadano. Ella no sabría distinguir hostigamiento de bullying. Ella debería saber sobreponerse a todo lo que atenta contra ella misma para actuar como “debe hacerlo”. Como si la Escuela no formase parte de la sociedad que la acoge (y ataca); como si contara con todos los recursos presupuestarios, pedagógicos y humanos para estar a la altura de los desafíos del presente. Como si ella sola y por sí misma pudiera y debiera ser el reservorio moral de una sociedad dañada.  

    La culpa es del Gobierno. Cuando la culpa no es de la Escuela es de quienes la dejan sin presupuesto y enseña con el ejemplo a deshumanizar, a denigrar, a ningunear, a violentar a sus adversarios. Esto es cierto y no. Lo es en cuanto a  que desde hace años la Escuela está siendo asfixiada presupuestariamente, desprestigiada y deslegitimada para poder justificar esa asfixia. Pero aún así y a pesar de todo, es en las escuelas donde se produce aún ese milagro de aprender a leer, a escribir; a respetar los tiempos de los otros, a tratar a esos otros como un igual; a poner límites a los improperios, a los atropellos, al incumplimiento de las reglas y el derecho que se practica en la cúspide del poder.

    La culpa es de la comunidad. Una población pequeña que debería funcionar con la lógica propia de las comunidades, vincularse a través del sentimiento y no del interés, de la afectividad y no del cálculo, del cuidado de otros y no del desprecio, que debería ocultar las armas que usan para cazar y no dejarlas al alcance de adolescentes. Pero se olvida que esas comunidades de pequeña escala están sometidas a los mismos imperativos de las grandes urbes. Más aún, quizás en ellas y en virtud de esos mismos rasgos, los mandatos se sientan con mayor fuerza, el peso de la mirada del otro sea más incisivo, el desgaste, el agobio, el desamparo que hoy nos gobierna, se experimente de manera más intensa. ¿Qué redes de contención comunitarias podemos reforzar para evitar o amortiguar los golpes? ¿Cuáles salidas aún propicia esa pequeña escala? ¿Cuáles ya están para siempre perdidas?

    Si todavía quisiéramos encontrar más culpables, podemos señalar a ese gran Otro: el capitalismo neoliberal, que reorganiza -como dice Vladimir Saflatle- las formas del deseo, del lenguaje y del trabajo. Y nos impone, sin que muchas veces lo percibamos, desear determinadas cosas, hablar de determinado modo y trabajar bajo ciertos regímenes. Esa trama compleja está cargada de anhelos que, lejos de emanciparnos, nos atan a bienes (espirituales o materiales) que sólo nos colman de maneras efímeras. Nos hace hablar no sólo excluyendo con violencias otros lenguajes que podrían proveernos de formas de valoración heterogéneas, sino violentando todo aquello que desborde la lógica de la identidad y la identificación. Nos somete a modalidades de trabajo opresivas que, una vez normalizada la crisis, se tornan cada vez más competitivas, obligándonos a multiplicar esfuerzos hasta niveles insoportables por temor a quedar fuera del sistema. 

    Estas formas de enajenación, de violencia y expoliación sólo pueden ser gestionadas a costa de altas dosis de sufrimientos psíquico-sociales. Algunas veces esos sufrimientos se condensan en hechos que interrumpen nuestra cotidianidad a la manera en que un lapsus se cuela en la corriente continua de la conciencia, invitándonos a ir más allá de lo que creemos saber. Tener una escucha atenta como sociedad es lo menos que podemos hacer cuando estamos ante él.

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  • Milei recibe a Adorni en Olivos en medio de versiones de renuncia

     

    Javier Milei convocó a Manuel Adorni a la Quinta de Olivos en medio de fuertes rumores sobre su posible salida de la Jefatura de Gabinete por los escándalos sobre viajes de lujo y propiedades no declaradas.

    El jefe de Gabinete tuvo que suspender la conferencia de prensa prevista para este miércoles para no hacer un papelón como la semana pasada y luego fue citado por el presidente a una «reunión de trabajo».

    Las versiones sobre la inminente salida de Adorni crecieron muy fuerte desde el martes a la tarde. Desde el entorno del jefe de Gabinete desmintieron a LPO los rumores y negaron que Milei lo haya invitado a Olivos para avisarle que lo echa. «Fake», afirmaron con la displicencia habitual.

    Karina borró a Adorni del festejo de su cumpleaños con Granaderos, molesta por el nuevo escándalo del departamento

    Pero los rumores vuelan en la Casa Rosada. Se menciona como posibles reemplazantes a Martín Menem y Federico Sturzenegger. Antes, como anticipó LPO, le ofrecieron el cargo a Toto Caputo, que lo rechazó. Pero nada es fácil. El pase de Menem y su reemplazo en la presidencia de Diputados por Sebastián Pareja no termina de convencer a los riojanos. Y Sturzenegger al mando del Presupuesto nacional podría agravar la durísima interna que mantiene hace meses con Toto Caputo. Prácticamente no se hablan.

    Para disminuir el escarnio de un despido en medio de escándalos de corrupción, Javier y Karina Milei analizan presentar el despido de Adorni dentro de una «reestructuración» del gabinete que incluiría la salida de algún otro ministro como Mario Lugones, el caputista que controla Salud. 

    En su momento, como anticipó LPO, también se menciono como posibles reemplazos de Adorni a Sandra Pettovello, Diego Santilli y Pilar Ramírez.

    Para disminuir el escarnio de un despido en medio de escándalos de corrupción, Javier y Karina Milei analizan presentar el despido de Adorni dentro de una «reestructuración» del gabinete que incluiría la salida de algún otro ministro. 

    Uno de los mencionados para acompañar a Adorni en la salida del gabinete es el ministro de Salud, Mario Lugones,  que responde a Santiago Caputo. Lugones está asediado por sus propios escándalos de corrupción como las coimas de la Andis y el Pami, entre otros. Con la toma de control de Salud, Karina compensaría un poco la salida de un hombre de su círculo de confianza como el jefe de Gabinete.

    Karina junto a Martín Menem en el festejo que le hicieron los granaderos en la Casa Rosada con canciones de Abba.

    Hasta ahora Adorni viene siendo sostenido por Karina, pero en el gobierno remarcan que los últimos gestos de la Secretaria General de la Presidencia dan a entender que el apoyo ya no es tal. La hermana presidencial no fue la semana pasada a la conferencia y el lunes no invitó al jefe de Gabinete a su festejo de cumpleaños con los Granaderos y canciones de Abba.

    Encuesta: el 70% cree que Adorni es corrupto

    LPO reveló la semana pasada que en el entorno de Karina había temor a que apareciera «más mugre» sobre Adorni y que no aceptarían un escándalo más. Ese escándalo explotó este lunes cuando se supo que el jefe de Gabinete compró el departamento de Caballito con un préstamo de 200 mil dólares de dos jubiladas. El problema es que la señoras dijeron que no lo conocen, como publicó La Nación que habló con una de ellas. Como si fuera poco, el periodista Manu Jove reveló en el programa de Tomás Rebord que en el gobierno creen que aparecerán más vuelos privados de Adorni, uno de ellos a una isla paradisíaca.

    En el entorno de Karina había temor a que apareciera «mas mugre» sobre Adorni y que no aceptarían un escándalo más. Ese escándalo explotó este lunes cuando se supo que el jefe de Gabinete compró el departamento de Caballito con un préstamo de 200 mil dólares de dos jubiladas. El problema es que la señoras dijeron que no lo conocen.

    La sucesión de escándalos de Adorni está afectando seriamente la imagen de Milei y el gobierno en las encuestas, lo que vuelve su salida una cuestionó de supervivencia política de la administración libertaria. La última encuesta de Opina Argentina reveló que la imagen positiva del jefe de Gabinete se cayó en abril al subsuelo de apenas 20% y en otro trabajo se confirmó que el 70% de los argentinos cree que es un corrupto.

    Pese a esos números inapelables, un tema muy sensible que hace tan compleja su salida es la estrecha vinculación de Adorni con la trama del caso $Libra, ya que el jefe de Gabinete fue una pieza clave del TechForum, la génesis del acuerdo de Milei con los «empresarios» cripto. Cerca de Karina no quieren otro cabo suelto como amenazan en convertirse Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, en la causa de corrupción que más preocupa a la hermana del Presidente.

     

  • Abad presiona para que los hoteles de Chapadmalal que quiere concesionar Milei pasen a la universidad

     

    Luego de que Manuel Adorni anunciara la decisión del Gobierno de poner fin al turismo social e ir por una concesión a 30 años de los históricos hoteles de Chapadmalal, Maximiliano Abad se mete en esa discusión y presiona para que ese complejo pase a la órbita de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

    En las últimas horas, el bloque de UCR + Nuevos Aires que responde al senador nacional presentó un proyecto que solicita al gobierno de Javier Milei la cesión de un sector de ese predio la universidad para el desarrollo de un campus con infraestructura académica y residencias estudiantiles.

    La iniciativa va en línea con el planteo que hizo Abad el año pasado, cuando el Ejecutivo desafectó del área de Turismo esas unidades estatales inauguradas durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón.

    LPO había adelantado en febrero de 2025 la intención de Milei de privatizar ese complejo. La semana pasada, Adorni anunció el plan de concesión por 30 años. En Mar del Plata hay quienes aseguran que hay intereses de Eduardo Elsztain por quedarse con algunos de esos hoteles.

    También existen bocetos promovidos desde el PRO. Ya el año pasado el titular del partido amarillo en la ciudad, Emiliano Gir presentói la «Corporación Urbanística Chapadmalal S.A.», un proyecto que busca recrear el modelo de Puerto Madero.

    El PRO planea un nuevo Puerto Madero en el complejo de Chapadmalal que Milei quiere rematar

    Mientras tanto, hay preocupación en los gremios estatales por el futuro de los 60 trabajadores que se desempeñan en el lugar. «Hemos entrado en un futuro incierto desde marzo del año pasado. Hemos sido absorbidos por la Jefatura de Gabinete y el proceso de privatización todavía está en una especie de limbo», señalaron en la delegación marplatense de UPCN.

    En ese contexto, los radicales alineados a Abad pidieron que la universidad local tenga centralidad en el futuro control del predio.

     Mientras Mar del Plata necesita ampliar su capacidad educativa y generar nuevas oportunidades, no podemos permitir que un predio de esta escala quede sin un rumbo claro 

    «El Estado no puede dejar en suspenso un activo estratégico como Chapadmalal. Hay una oportunidad concreta de transformarlo en un espacio de desarrollo educativo y científico, y eso requiere decisión política», señalaron los concejales Ariel Bordaisco, Vilma Baragiola, Gabriela Azcoitía y Ricardo Liceaga Viñas.

    Y agregaron: «Mientras Mar del Plata necesita ampliar su capacidad educativa y generar nuevas oportunidades, no podemos permitir que un predio de esta escala quede sin un rumbo claro».

    El proyecto abre a la vez un debate interno en el oficialismo marplatense, donde conviven radicales, PRO, lilitos y libertarios.

    El reemplazante de Montenegro en Mar del Plata mantuvo el acuerdo con los radicales

    Abad mantiene una fuerte influencia en la universidad marplatense. Ya en 2021 su estructura fue clave para el triunfo del socialista Alfredo Lazzaretti, quien fue sucedido en 2025 en el rectorado por Mónica Biasone, que tiene como vice a Marina Sánchez Herrero, esposa de Abad.

    «Chapadmalal podría reconvertirse en un campus universitario que fortalezca el vínculo entre educación, producción y desarrollo regional», señalaron los concejales, que advirtieron que, de concretarse un campus universitario, se consolidaría el sector sur del distrito como un nuevo polo vinculado al conocimiento, la innovación y la formación universitaria. 

     

  • Adorni suspendió la conferencia de prensa por temor a otro papelón

     

    Manuel Adorni suspendió la conferencia de prensa que iba a dar en la mañana del miércoles para tratar de superar el papelón de la semana pasada, cuando blanqueó un departamento en Caballito en medio de los nervios que le provocaron las preguntas de los periodistas acreditados.

    El jefe de gabinete buscaba una revancha porque se fue domado el miércoles pasado, pese a que se jactaba de chicanear a los periodistas que cubren Casa Rosada, a los que incluso hostigaba con videos en redes oficiales del gobierno, propagados por los trolls libertarios.

    Pero finalmente decidió evitar otra situación angustiante y canceló la conferencia que planeaba repetir semanalmente para salir del atolladero. 

    El jefe de gabinete está acorralado por los escándalos que ya motorizaron varias causas penales en la Justicia por el crecimiento injustificado de su patrimonio desde que ingresó a la función pública.

    Adorni reveló que tiene otro departamento y complicó a Adorni 

    Para colmo, el soporte de Karina Milei en el que se apoyaba empezó a tener fisuras. Adorni no estuvo el lunes en el cumpleaños de la secretaria general de la Presidencia, musicalizado con temas de ABBA que interpretaron los Granaderos en el Patio de las Palmeras. 

     

  • Rigolleau disminuyó casi 20% sus ventas, redujo su producción y ya importa de China

     

    La profunda caída del consumo golpea fuerte a la fábrica de vidrio más grande del país. Rigolleau, que hace 120 años produce vajilla y envases en Berazategui, tuvo en 2025 pérdidas por casi 5.600 millones y, con un derrumbe de ventas del 19%, opera a un 60% de su capacidad instalada.

    El panorama enciende alertas en los trabajadores de la empresa, que pasó de tener poco más de 800 empleados en 2023, a contar con alrededor de 700 en 2025.

    En paralelo a la merma productiva que provocó la parálisis de uno de los hornos, la empresa ya empezó a importar de China productos de la línea Hogar.

    «La persistencia de un contexto de bajo consumo y de utilización de capacidad instalada en torno al 60% obligó a sostener niveles de fondeo constantes para proteger el empleo y garantizar la continuidad operativa», señaló la compañía en su reporte de sustentabilidad enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

    En Rigolleau también advirtieron la dificultad para trasladar plenamente los aumentos de costos a precios, lo que afectó la evolución de los ingresos.

    «La menor actividad y la ociosidad productiva derivada de este contexto incidieron negativamente en los costos y en la rentabilidad operativa, a pesar de los esfuerzos realizados para mejorar la eficiencia productiva, renegociar condiciones con proveedores y optimizar la estructura de costos», agregaron en la empresa.

     El contexto recesivo que se espiralizó desde la llegada de Javier Milei al Gobierno impacta directo en Rigolleau, que dirige al mercado interno el 95% de la producción de la línea Hogar (platos, vasos, copas, vajillas, etc.)  

    Así, el resultado del ejercicio 2025 arrojó una pérdida de $5.596.156.136, número que duplica el derrumbe de 2024, cuando Rigolleau informó pérdidas por $2.599.109.500.

    «Este resultado refleja, principalmente, la combinación de un contexto de baja actividad, restricciones en el traslado de costos a precios y el impacto de los resultados financieros», señalaron.

    El contexto recesivo que se espiralizó desde la llegada de Javier Milei al Gobierno impacta directo en Rigolleau, que dirige al mercado interno el 95% de la producción de la línea Hogar (platos, vasos, copas, vajillas, etc.) y solo exporta un 5% a Uruguay y Paraguay.