Sociedad

  • El Consejo dejó al juez federal Salmain al borde del Juicio político y si lo suspenden puede quedar preso

     

    El juez federal de Rosario Gastón Salmain entró en un laberinto de difícil salida. Este jueves la comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura impulsó por unanimidad de sus siete miembros que dos de los hechos que se le reprochan sean analizados por el plenario de veinte miembros del órgano que evalúa jueces, lo que lo deja en la orilla de la suspensión para un juicio político. La sola suspensión podría activar la prisión preventiva de Salmain en un caso donde está procesado por pedir un soborno, que solo no se aplicó porque lo amparan sus fueros como magistrado.

    Los hechos por los que Salmain está en la mira del Consejo son dos. Uno es la causa penal por haber autorizado a los tenedores de un fideicomiso Attilla a comprar diez millones de dólares mientras regía el cepo cambiario, a cambio de un pago del diez por ciento de la diferencia de cambio entre el dólar oficial y el dólar blue, lo que se considera un soborno que los fiscales del caso estimaron en 200 mil dólares. La pena en expectativa para el principal delito que le atribuyen es de prisión efectiva y va de cuatro a doce años.

    El segundo hecho es el que más ruido causó desde que se escuchó el descargo del juez la semana pasada. Es porque omitió señalar en su CV al concursar que en 2002 la Corte Suprema lo echó de la Justicia Federal, donde era empleado, por ofrecer una coima a una secretaria de juzgado para direccionar un expediente. Ocho días atrás, ante una consulta del consejero y senador nacional Luis Juez, que le preguntó porqué escamoteó eso, Salmain dijo que no lo mencionó porque no se lo habían preguntado.

    Salmain delató a un colega que también llegó a juez pese a haber sido sancionado 

    Esa respuesta, que fue un latiguillo en redes durante días, la recogió Juez este miércoles antes de votar para impulsar el jury. No lo perdonó y habló bien en criollo. «El nunca dijo que había sido funcionario judicial y, cuando concursó, que había sido expulsado de la Justicia por un hecho gravísimo. A ver si podemos lograr que los jueces que van a venir a rendir ac{a entiendan lo que es la categoría de juez. ¿Va a ser juez federal hasta los 75 años y vas a hacer eso, hermano? Lo que tenés que hacer es decir siempre la verdad».

    El argumento de Salmain es que el reglamento del concurso vigente pide reseñar los antecedentes del concursante en los últimos diez años. Y a Salmain la Corte lo echó por coimero hace veinticuatro.

    Antes de la sesión de este miércoles, Salmain intentó un recurso a través de un abogado para que Juez no pudiera votar por mérito para ser recusado y que el expediente disciplinario se declarara nulo. No tuvo eco en ningún consejero.

    La sesión siguió entonces adelante y el recusado tuvo su oportunidad. Suena tautológico, pero Juez despellejó al juez. «Después le exigimos al ciudadano común condiciones que no estamos dispuestos a cumplir cuando somos jueces», dijo. Siguió señalando que el sospechado hizo reproches sobre la cantidad de gente que a su criterio los fiscales que lo investigan deberían haber citado en su mismo caso y no lo hicieron. «Esta es la forma en que se defienden los delincuentes. Se defienden acusando a otros». Dijo por último que se imaginaba salir airoso si él fuera imputado en un caso e, indagado por su delito, le dijera a cualquier juez que no había hablado de eso «porque no me preguntó».

    «El otro día lo teníamos acá a Salmain. No puedo creer que una persona esté más preocupada por la continuidad del salario y su cargo que defender su honor», dijo el senador cordobés. «Lo escuché con oído entrenado como abogado, hace 40 años que ejerzo la profesión, fue una defensa espantosa. Estamos hablando de un magistrado enormemente sospechado y la defensa del señor Salmain nos quería hacer creer que se confabuló toda la Justicia Federal de Rosario para ponerlo en este lugar procesal. Necesitamos jueces con honor. Y el honor no se defiende con artilugios, picardías o chicanas. Que vaya al jury para que podamos evaluar su conducta». Lo señalaba porque la defensa de Salmain intentó en reiteradas ocasiones, sin lograrlo, recusar a los jueces que actuaron en sus causas y también apartar a los fiscales.

    El diputado nacional Rodolfo Tailhade impulsó el dictamen que manda los antecedentes de Salmain al plenario del Consejo para decidir el jury. No estuvo de acuerdo en que se lo reproche por haber obviado que lo dejaron cesante por pedir una coima, porque efectivamente el reglamento de concurso no exige dar cuenta de antecedentes que excedan los diez años a la fecha de esa compulsa. Y sostuvo que el juez hizo una defensa técnica acorde cuando compareció, que deben analizarse en el jury. Pero alertó que Salmain tiene procesamiento confirmado por corrupción y sigue en su cargo.

    «Es un juez con prisión preventiva que está tomando audiencias, es una situación inverosímil», observó Tailhade.

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    El consejero César Grau dijo que si estuviera vigente el reglamento de concursos que postulan ahora desde la Corte Suprema el artilugio atribuido a Salmain no habría prosperado y nunca habría llegado a juez. ¿Por qué? Porque se establece la conformación de un legajo digital único, unificado, público, transparente y permanente», afirmó Grau. «El sistema actual se basa en la buena fe, es una declaración jurada. Entonces, si miente el postulante, ¿qué pasa?» La respuesta que sugería es que un aspirante con un gravísimo antecedente irregular, como pasó con Salmain, puede llegar a juez. «La casta en algún momento tiene que perder», dijo.

    Salmain está actualmente procesado por presuntos delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho pasivo agravado y prevaricato. El plenario del Consejo sesionará sin fecha definida pero en breve para considerar si lo lleva a juicio político, lo que podría definirse con trece de los veinte votos. En caso de suspensión los jueces a cargo del caso en Rosario tendrán que decidir si tornan efectiva la prisión preventiva que le dictaron y que su inmunidad como magistrado dejó en suspenso.

     

  • Los libertarios postergan la salida de Romo de la jefatura de bloque de provincia

     

    El bloque de diputados de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense evitó formalizar en la sesión de este jueves los cambios en el bloque. Agustín Romo sigue siendo el presidente de la bancada libertaria y la llegada de Juan Osaba deberá esperar quizás hasta después del mundial.

    La salida de Romo de la jefatura del bloque supone un enroque con Osaba por el cual el legislador que responde a Santiago Caputo pasará a ocupar una de las vicepresidencias de la Cámara que hoy tiene Osaba, mano derecha de Sebastián Pareja en La Plata.

    Se esperaba que este jueves quedarán formalizados los cambios, sin embargo eso no ocurrió. Todo indica que existe un acuerdo para los cambios en la jefatura del bloque, pero no hay un consenso para aprobar la llegada de Romo a una de las vicepresidencias, un cambio que supone la votación de todos los bloques. «Romo va a tener que salir a conseguir los votos», dicen diputados del bloque libertario.

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    Desde el bloque explicaron a LPO que se inició el proceso administrativo, vía notas del bloque, tanto para el cambio en la presidencia de la bancada como en la vicepresidencia de la Cámara. Y agregan que los cambios se efectivizaran en la próxima sesión.

    Mientras tanto, el bloque pareció estar acéfalo durante la primera sesión del año. Ni Romo, ni Osaba pidieron la palabra para defender los cambios que impulsa el gobierno de Javier Milei al régimen de Zona Fría.

    Ese proyecto de ley que discute el Congreso fue el eje de los discursos durante la sesión. Por parte del bloque libertario salió Oscar Liberman quien expuso las distorsiones distributivas del sistema vigente basándose en investigaciones de la Universidad Nacional del Sur y el Conicet.

    Oscar Liberman.

    «Con el modelo actual en la zona ampliada, el 80% del subsidio se lo apropia entre el 10 y el 15% de la población con más altos ingresos. Es un subsidio para ricos», aseguró Liberman. Además, dijo que existe cierta injusticia de que los sectores vulnerables que no tienen acceso a la red de gas natural terminen financiando el consumo de las familias con mayor poder adquisitivo.

    Sin embargo, sobre el final de la sesión, cuando los presidentes de los bloques dan un cierre a los debates, nadie en La Libertad Avanza pidió la palabra. El camporista Facundo Tignanelli se mostró sorprendido por la actitud de los diputados libertarios.

     

  • Chubut suma USD 680 millones en inversiones a través del RIGI

     

    El gobernador del Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, mantuvo una reunión con autoridades de Pan American Energy en el marco de la inversión de USD 680 millones prevista por la empresa para desarrollar un nuevo esquema de recuperación terciaria en Cerro Dragón, a través de la construcción de 22 plantas de inyección de polímeros, y perforaciones adicionales, destinadas a incrementar la producción convencional y contrarrestar el declino del área.

    El anuncio fue realizado de manera conjunta por el mandatario provincial; el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge «Loma» Ávila; y el Group CEO de PAE, Marcos Bulgheroni; ante el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, junto a funcionarios nacionales y provinciales.

    Al respecto, Torres destacó la importancia de las inversiones que Pan American Energy viene realizando en la provincia y aseguró que «son una señal concreta de confianza en el potencial productivo de Chubut y en el futuro de una industria clave para la economía provincial».

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    «El crecimiento y sostenimiento de la actividad demuestra que, cuando hay previsibilidad y compromiso entre el sector público y privado, se generan oportunidades de desarrollo, empleo y fortalecimiento de las economías regionales», expresó el mandatario, agregando además que el plan de inversiones «permitirá modernizar la producción, incorporar tecnología y sostener miles de puestos de trabajo directos e indirectos en toda la Cuenca».

    «Chubut tiene un enorme potencial y necesita continuar consolidando políticas que incentiven nuevas inversiones, impulsen la competitividad y acompañen el crecimiento de la industria hidrocarburífera, generando un impacto positivo y sostenible a largo plazo», concluyó Torres.

    Pan American Energy anunció que presentará la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para avanzar con un nuevo desarrollo en el área de Cerro Dragón, basado en un proyecto de recuperación terciaria que contempla la construcción de 22 plantas de inyección de polímeros.

    La iniciativa prevé inversiones por casi USD 680 millones para extender la vida útil de una cuenca madura como la del Golfo San Jorge, incorporando nuevas tecnologías orientadas a incrementar la producción y mejorar la eficiencia operativa del yacimiento.

    El proyecto contempla además la preparación de cerca de 220 pozos inyectores y alrededor de 650 pozos productores, que durante su vida útil podrán generar una producción incremental acumulada de 24 millones de barriles de petróleo, equivalentes a más de 11.300 barriles diarios en su pico de producción.

    Asimismo, el desarrollo permitirá incrementar los ingresos provinciales a través de regalías asociadas a la producción incremental y generará una mayor actividad en la cuenca, habilitando el desarrollo de nuevas zonas que anteriormente no resultaban económicamente viables.

    La recuperación terciaria es una técnica que se aplica luego de las etapas de recuperación primaria y secundaria, con el objetivo de movilizar el petróleo remanente atrapado en el yacimiento y maximizar su aprovechamiento. En este caso, el sistema incorpora polímeros que permiten aumentar la viscosidad del fluido inyectado y mejorar el desplazamiento del petróleo hacia los pozos productores.

    El anuncio, realizado en el Palacio de Hacienda, fue encabezado por el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo; el Group CEO de Pan American Energy, Marcos Bulgheroni; y el gobernador del Chubut, Ignacio Torres; junto al secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González; el ministro de Hidrocarburos del Chubut, Federico Ponce; el secretario general del Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Energías Renovables del Chubut, Jorge «Loma» Ávila; y el secretario general del Sindicato Petrolero Jerárquico de la Patagonia Austral, José Lludgar.

    Por parte de PAE también estuvieron presentes el Upstream Managing Director, Fausto Caretta; el vicepresidente corporativo de Relaciones Institucionales, Daniel Felici; el vicepresidente de Relaciones Laborales, Sergio Faraudo; y el vicepresidente de Operaciones en Golfo San Jorge, Tomás Catzman.

     

  • La justicia investiga las tasas que cobra el Santander a sus clientes por las deudas de tarjeta

     

    Una montaña de juicios se acumula en el fuero comercial nacional por las ejecuciones de saldos adeudados que realizan los bancos contra sus clientes con tarjeta de crédito. El Banco Santander es el que lidera la presentación de demandas y ahora fiscales y jueces empezaron a mirar con lupa los intereses que cobra a su clientes.

    Según el análisis de un camarista que habló con LPO, estos procesos prosperan rápidamente  porque los clientes no se presentan. «Los resúmenes de la tarjeta no son títulos ejecutivos, sino que hay que validarlos previamente mediante un proceso que se llama preparación de la vía ejecutiva, pero la gente no se presenta en esa instancia y ahí es donde los bancos obtienen los juicios ejecutivos», explica.

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    Un fiscal advirtió a LPO que «en el fuero comercial, Banco Santander está iniciando cientos de ejecuciones contra sus clientes, por saldos adeudos de tarjeta de crédito y lo llamativo es que en todos los casos los montos que reclama superan en un 300% los límites de las tarjetas que el mismo banco aprobó».

    En el fuero comercial, Banco Santander está iniciando cientos de ejecuciones contra sus clientes, por saldos adeudos de tarjeta de crédito y lo llamativo es que en todos los casos los montos que reclama superan en un 300% los límites de las tarjetas que el mismo banco aprobó.

    Del análisis de las causas que se apilan surge que habría perforación sistemática del límite de compra de la tarjeta de crédito. «En la totalidad de los casos analizados, el banco demanda saldos que lo duplican, triplican y hasta quintuplican», dijo el fiscal y agregó: «incluso, previo a la mora los pagos mínimos superan ese límite en los resúmenes, lo que demuestra que el límite de compra en los hechos no opera como un freno de seguridad financiera, sino como un elemento ficticio que la entidad expande unilateralmente para abultar un saldo potencialmente ejecutable».

    Sin embargo, Alejandro Butti, CEO de Santander Argentina, afirmó en la conferencia Inside Argentina 2026, organizada a principios de mayo por Moody’s en Buenos Aires, que se está «llegando a un punto de inflexión» en el sistema financiero, en el buen sentido. Butti admitió en su exposición que «la mora creció» y explicó que cuando los bancos prestaban a tasa fija y después la inflación alcanzaba tres dígitos, «las cuotas se licuaban y era más fácil pagarlas».

    El ejecutivo celebró que ahora «estamos yendo a tasas de interés reales, que es como tiene que funcionar, como funciona el resto del mundo, con lo cual que la mora suba es esperable» y explicó que la mora está concentrada «en personas» por su consumo con tarjetas de crédito o préstamos personales.

    Sin embargo, la justicia analiza de manera crítica el financiamiento forzoso mediante Planes V (por Visa) o AMEX (por American Express), donde se observa el diseño de un mecanismo de anatocismo, que es el cobro de intereses sobre intereses.

    Esto se investiga en el expediente 4923/2026, que recayó en el Juzgado N° 16. De los resúmenes presentados se desprende que al cliente de Santander se le cobraron intereses compensatorios de hasta 160% anual, pagos mínimos y totales que superaron el límite de compra. La usuaria tenía un límite de compra de $6.110.200 sumando las tarjetas Visa y AMEX, pero el banco reclama $22.025.652,62. Es decir, más del triple.

    Similar es el expediente 10316/2026, que tramita ante el Juzgado N° 19. Al analizar la documentación del expediente, los fiscales detectaron que Santander autorizó refinanciaciones con tasas de 223,31% anual, incrementó unilateralmente los límites a pesar de que el cliente sólo abonaba pagos mínimos y así los pagos mínimos escalaron hasta triplicar el límite de compra. El usuario tenía un límite de compra de $15.250.000 considerando en conjunto las tarjetas Visa y AMEX y el Banco reclama $56.157.422,31. O sea, casi cuatro veces más.

    La dificultad de los clientes para afrontar sus deudas se explica, fundamentalmente, porque los salarios crecieron muy por debajo de la inflación y las tasas bancarias. La entidad crediticia, según la justicia, no congeló las cuentas ni emitió alertas de riesgo, lo que redunda en un sobreendeudamiento crónico que mina la capacidad de pago del cliente.

    Hoy estamos yendo a tasas de interés reales, que es como tiene que funcionar, como funciona el resto del mundo, con lo cual que la mora suba es esperable.

    En la Justicia, comentaron además que existen casos en los que Santander habría autorizado «transacciones masivas, consecutivas, atípicas bajo la plataforma Mercado Pago que inflaron los saldos de cuentas en plazos mínimos». «La entidad financiera soslayó unilateralmente la evaluación del riesgo crediticio que realizó para otorgarles un límite de compra determinado, para luego consolidar una deuda espuria y derivarla a la vía ejecutiva», indicaron.

    El problema de la mora con tarjetas ya es sistémico. Recientemente, el Banco Nación empezó a promocionar una línea de crédito para consolidar deudas, con una TNA del 65%. El guarismo está muy por encima del cálculo de la inflación oficial para el 2026.

     

  • Indignación libertaria porque liberaron al cabeceador Pichón, que deberá hacer un tratamiento de «manejo de ira»

     

    Los libertarios de Tucumán están indignados con la justicia por la liberación del puntero peronista Marcelo «Pichón» Segura, que estaba preso por darle un cabezazo al diputado nacional Federico Pelli.

    Tras dos meses y medio detenido, Pichón Segura llegó a un acuerdo con la Fiscalía para un condena condicional de tres años más una serie de reglas de conducta, como no acercarse a Pelli a menos de 300 metros y hacer un tratamiento de manejo de ira.

    El juez penal de Concepción, Raúl Robín Márquez, rechazó los planteos de la querella de Pelli y aceptó el acuerdo entre la fiscalía y la defensa de Segura, que incluía el cese inmediato de la prisión preventiva de «Pichón».

    El libertario Pelli quiso repartir colchones a los inundados tucumanos y recibió un feroz cabezazo de un puntero peronista

    En marzo pasado, el diputado Pelli quiso repartir colchones a los afectados por las inundaciones en Lamadrid, pero tuvo un encontronazo con un grupo de personas encabezadas por Segura que aparentemente no permitían la circulación por la zona. En la provincia dicen que Segura cumplía órdenes del ministro del Interior, Darío Monteros.

    Tras una breve discusión, «Pichón» le propinó un feroz cabezazo (o «ancazo» como se lo conoce en Tucumán en una referencia al zapallo anco) a Pelli, que terminó internado y lo tuvieron que intervenir quirúrgicamente.

    El acuerdo judicial que terminó con la liberación de Pichón Segura indignó a los libertarios. «Me siento defraudado con el sistema de justicia en Tucumán», declaró Pelli, que habló de una «coordinación» entre la fiscalía y la defensa del agresor.

    «Cuando yo digo ‘justicia selectiva’, digo que si le hubiese pasado a alguien del oficialismo ser la víctima, quizás había más rigor por parte de la Justicia para con el agresor. Es un pésimo mensaje para la sociedad», dijo en LG Play.

    Por su parte, el exministro y referente de LLA en Tucumán, Lisandro Catalán, se expresó en redes sociales. «Esto es Tucumán hoy: impunidad, decadencia, desidia entre otras muchas cosas. Pichón Segura, un puntero político vinculado al poder ejecutivo provincial queda libre después de haberle partido la nariz cobardemente a un diputado nacional. No fue un hecho aislado. Es la forma en la que opera un sistema político decadente que cree que está por encima de la ley. Contra esto es lo que peleamos», escribió.

     

  • Sí hay plata

     

    Foto de portada: Holding futures, de la colección “Mirar la deuda”.

    La llegada al gobierno de La Libertad Avanza generó un terremoto sobre el sistema universitario. Mientras dilapida fondos en otros usos, se ufana del brutal ajuste que realiza en la inversión educativa, que ha hecho caer en casi dos quintos los recursos disponibles para las universidades públicas. ¿Se trata realmente de falta de dinero? ¿O son, en realidad, medidas reñidas con el derecho, la democracia constitucional y el conocimiento científico?

    El ahogo presupuestario ha llevado a que las universidades argentinas sobrevivan con edificios en franco deterioro, incapacidad de sostener equipamiento o comprar insumos suficientes, becas que ya no alcanzan, docentes y no docentes con salarios míseros que buscan alternativas en el pluriempleo o directamente abandonan su puesto de trabajo. Para 2026, el financiamiento público destinado a las universidades representará el 0,431% del PIB, frente al 0,718% de 2023. Teniendo en cuenta que la mayor parte de ese porcentaje se destina a salarios, hay una caída del 43,2% en términos reales respecto de 2023. Tras cuatro marchas denunciando este deterioro, la comunidad educativa aún espera por la aplicación de la ley que recompone sus presupuestos a valores de 2023.

    El gobierno argumenta que la Ley de Financiamiento Universitario (LFU), aprobada por amplia mayoría parlamentaria, nació muerta” porque no identifica de dónde saldrían los recursos para solventarla. En esa afirmación hay dos errores conceptuales. El primero es que no existe en el ordenamiento jurídico el requisito de que una ley de este tipo (que financia universidades que ya existen y funcionan) deba per se identificar su fuente fiscal para ser aplicada. El segundo error es que, en todo caso, las fuentes fiscales para solventar la LFU son fácilmente identificables.

    De la fortaleza de estos argumentos dependerá el resultado del recurso judicial que está en el escritorio de los jueces de la Corte Suprema, que deberá decidir si el gobierno tiene que cumplir o no con la LFU aprobada por el Congreso.

    El escenario de fondo de esta disputa judicial es una dramática situación presupuestaria, que fuera recientemente denunciada por la Universidad Nacional de Río Negro ante la Relatora Especial sobre el derecho a la educación de las Naciones Unidas, así como por ACIJ, el CELS y la Red-DESC. Más profundamente, es una disputa por el respeto de los derechos y la defensa de la educación pública de calidad. Es necesario desmontar los argumentos ortodoxos para justificar la austeridad, que lejos de ser un mandato divino,  inevitable o supraconstitucional, es una excusa ideológica para enriquecer aún más a los ricos, mientras se provocan profundos daños sobre las vidas de las mayorías.

    No es requisito legal identificar la fuente

    Desde un punto de vista constitucional, el argumento del gobierno es extraño: si la ley no identifica la fuente fiscal para financiarla, el Ejecutivo decide suspender administrativamente una ley que viene a compensar (parcialmente) el fuerte deterioro acumulado de los salarios, becas e inversión en el sector universitario. Este criterio no es aplicado a otras leyes aprobadas por el Congreso, que no suele identificar la fuente fiscal en sus textos, ni a decretos del propio gobierno, como el 931/2025 que subió en 120 por ciento los sueldos de más de mil funcionarios jerárquicos.

    La Ley de Administración Financiera (art. 38) establece que las leyes que autoricen gastos no previstos en el presupuesto general deberán especificar las fuentes de los recursos para su financiamiento. Esto, sin embargo, no es un requisito de validez constitucional, sino de técnica presupuestaria. Es decir, no habilita al Poder Ejecutivo una posibilidad de vetar leyes ya promulgadas. Y, en todo caso, el presupuesto otorga al jefe de Gabinete la facultad de reestructurar partidas (art. 100, inc. 7 de la Constitución Nacional y art. 37 de la LAF 24.156). Cuando el Congreso sanciona una ley de este tipo, técnicamente le está ordenando al Ejecutivo que reasigne los recursos existentes para dar cumplimiento a la nueva norma de la forma que más convenga fiscalmente al Estado.

    La LFU no es un “gasto nuevo”. La demanda judicial contra el Gobierno nacional que iniciara el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) —actor político y federal que irrumpió enfrentando los abusos institucionales del Poder Ejecutivo—, exigiendo el cumplimiento de la ley, explica que esta norma no crea un beneficio inédito ni una nueva partida. Solo ordena actualizar y mantener a valores constantes las partidas que ya existen y estaban previstas, tomando como base la inflación oficial del INDEC. Al no haber un gasto nuevo, la exigencia de crear una nueva fuente para un nuevo financiamiento es falaz.

    Otro punto es que al momento de aprobarse la LFU, La Libertad Avanza venía gobernando sin presupuesto aprobado, prorrogando por decreto el de 2023 hasta que finalmente se aprobó uno en diciembre de 2025. Así, el Ejecutivo reestructuraba partidas de forma discrecional y masiva mediante decenas de decretos sin especificar fuentes de financiamiento adicionales (por ejemplo, los fondos para la SIDE).

    A todo evento, si el gobierno insistiera con su posición, rigen dos principios básicos en la interpretación del derecho: ley posterior deroga ley anterior, y ley especial deroga ley general. La LFU debería prevalecer, en cualquier caso, sobre la Ley de Administración Financiera. Si los presupuestos (normas generales) no derogan expresamente la LFU pero no asignan partidas específicas —como suele suceder con un número de compromisos financieros del Estado—, para eso el Ejecutivo cuenta con mecanismos (y obligaciones) para reasignar partidas y dar cumplimiento a los mandatos de las leyes. Esta es, de hecho, una exigencia jurídica internacional cuando se encuentra en juego un derecho social como la educación: el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención Americana y el Protocolo de San Salvador exigen a los Estados que movilicen el máximo de recursos disponibles para asegurar la realización de los derechos humanos.

    De hecho, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acaba de aprobar una resolución sobre “Políticas fiscales y derechos humanos en las Américas”, que  dispone de manera expresa que “los Estados deben movilizar, utilizar y asignar el máximo de los recursos disponibles para la garantía de los derechos humanos, en particular de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Esta obligación comprende utilizar y distribuir adecuadamente los recursos existentes, así como ampliar el espacio fiscal, generando los recursos necesarios para lograr la realización de los derechos humanos”. Lo que señala la CIDH es que, incluso sin que existiera la LFU, el Ejecutivo debería financiar las universidades de manera suficiente, y no ahogarlas presupuestariamente: las medidas con efectos regresivos sobre los derechos humanos son admisibles solo bajo presupuestos estrictos, que en el caso argentino, el gobierno siquiera se molestó en mencionar.

    Si el Congreso insiste con las mayorías agravadas de dos tercios y la ley es ratificada (como ocurrió con la LFU) luego de un veto del Ejecutivo, este no dispone en la Constitución de una opción adicional para “suspender” la vigencia de la ley. Lo intentó el gobierno al contestar la demanda del CIN, y tanto en primera como segunda instancia fue rechazada. Los argumentos formalistas del Ejecutivo para no cumplir la ley son más bien artilugios para escabullir la cuestión de fondo, que es la realización del derecho a la educación universitaria en Argentina.

    Ahora debe resolver la Corte Suprema, cuya decisión no puede ocultar un trasfondo más amplio: la empecinada negativa del Ejecutivo a desoír un reclamo masivo de la sociedad e incumplir una ley de amplio consenso que busca recomponer, de manera progresiva el derecho a la educación. La Libertad Avanza quiere correr el límite de la legalidad, vulnerando la institucionalidad republicana y democrática a su paso.

    Plata hay, pero hay que saber dónde buscar

    Una mirada meticulosa sobre los efectos de las medidas de ajuste y desregulación implementadas por el gobierno de Milei demuestra que no todos pierden. La austeridad registra un marcado sesgo de clase, dados sus profundos y regresivos efectos distributivos sobre la sociedad. En palabras simples, estas medidas logran empobrecer más a las poblaciones pobres y enriquecer a las ricas, a la vez que tienen consecuencias negativas sobre el crecimiento.

    La austeridad, mantra que erige el gobierno como explicación última de su accionar, como si se tratara de una regla de rango supraconstitucional (rango que solo gozan los Tratados de derechos humanos, art. 75 inc. 22 de la Constitución Nacional), es una idea muy peligrosa porque permanece inmune a la refutación empírica. Aquí es donde entra nuevamente en escena el anti-intelectualismo que fogonea el ajuste en Argentina, que presenta un sesgo particular contra la educación pública y las ciencias sociales, que son capaces de cuestionar las políticas neoliberales con argumentos sólidos.

    Aun así, hagamos el esfuerzo y mostremos lo evidente: que existen fondos para financiar la LFU.

    Por empezar, no está del todo claro el costo fiscal implicado en cumplir la ley. La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó en 2024 que el proyecto implicaba un 0,23% del PIB, lo que en valores de 2026 representaría unos 3,6 billones de pesos. El CIN hizo una estimación para el normal funcionamiento del sistema, que dista en 2,3 billones de la asignación actual del Gobierno. Fuentes ligadas al Ejecutivo dejaron trascender una estimación cercana a 2,5 billones, mientras que el Centro de Investigación de Economía Nacional la calculó en $3,1 billones. Es decir, el costo fiscal se encontraría entre los $2,3 y $3,6 billones de pesos (algo así entre 1.643 y 2.571 millones de dólares al año). Son estimaciones cuyo valor efectivo debería resolver el propio gobierno en cumplimiento de la ley.

    ¿Se puede solventar ese gasto? La respuesta es un rotundo.

    Financiarse con la emisión de pesos no debería ser un tabú, toda vez que el gasto así financiado genere un impacto positivo en el nivel de actividad futuro: el costo de la emisión de hoy se puede compensar con la mayor recaudación de mañana, si el gasto en cuestión empuja la actividad económica. Ciertamente, está concluyentemente estudiado que invertir en la educación genera mayor productividad a nivel individual y agregado, con impactos positivos mensurables en el PIB.

    Otra alternativa sería financiar el gasto con deuda, algo más cercano al imaginario de lo posible para el gobierno libertario. Sin embargo, tomar deuda para el gasto corriente no es una buena recomendación. Solo tendría algún sentido para inversiones vinculadas al sector educativo, por ejemplo, si se quisiera mejorar el estado de la infraestructura universitaria.

    Adoptando, por un momento, el argumento de que el problema fuera el equilibrio fiscal, pensemos otra alternativa: ¿y si mantenemos el nivel de gasto pero alteramos las prioridades? Según el informe ejecución presupuestaria de la OPC de abril de 2026, los pagos de intereses de deuda han mostrado un crecimiento significativo respecto del año pasado. De hecho, en el acumulado de los primeros cuatro meses de este año, mientras que las transferencias a universidades se llevaron $1,5 billones, el pago de intereses consumió el triple: $4,8 billones. No hay ninguna ley de hierro que impida redirigir partidas al interior del gasto: es una decisión política. El gobierno asume que dejar de pagar deuda o reestructurarla es más costoso que dejar de invertir en educación: la sociedad no parece estar avalando esa idea.

    También puede verse en el presupuesto que hay $2,8 billones previstos para equipamiento militar en el Ministerio de Defensa. Cabe preguntarse si es necesario tal presupuesto considerando que estas erogaciones incluyen adquisiciones objetadas en mal estado (como la compra del avión Embraer ERJ 140LR) o con dificultades para quedar operativas (como los F-16).

    Son apenas dos ejemplos que permiten pensar alternativas que no cambien el nivel total de gasto. Ahora bien, no debería ser tampoco un tabú incrementar el gasto para financiar la garantía de derechos. El Estado debería hacer el máximo esfuerzo para garantizar los recursos. En este sentido, el gobierno privó al Estado de fuentes de recaudación que existían y podrían haber provisto los recursos necesarios para cumplir la ley.

    La ley 27.743 aprobada en 2024 introdujo, entre otras reformas, cambios en el régimen del Impuesto a los Bienes Personales, que incluyeron, según analiza el IDEP de ATE, la elevación de los mínimos no imponibles, la ampliación de exenciones y la reducción de alícuotas a través de su unificación a la baja. Esta reducción tuvo un impacto en la recaudación de 0,42% del PIB en 2024 y otro 0,32% adicional en 2025, suficiente para solventar la LFU. Este es uno de los impuestos más progresivos del sistema tributario argentino, que alcanza a menos del 2% de la población, los más ricos. Se quitó una fuente de recaudación que afectó la protección del derecho a la educación.

    El gobierno también permitió el vencimiento del impuesto PAIS, previsto desde su creación en 2020 en el plazo de cinco años. Este impuesto afectaba diversas operaciones en moneda extranjera, cuyo peso fue variando en los años de vigencia. El IIEPP de la UBA estimó que con la desaparición de este impuesto se perdió un 1,1% del PBI, suficiente para financiar cuatro veces la LFU. Como ocurre con otros impuestos, su normativa y aplicación con seguridad podía mejorarse mientras que su eliminación solo trajo mayores problemas, no soluciones.

    Ese cambio forma parte de una política más amplia de apertura comercial. El gobierno redujo derechos de importación y de exportación. En particular, la baja de retenciones provocó una pérdida de recaudación estimada en 0,03% del PIB en 2024 y 0,44% adicional en 2025. Este último valor alcanzaba y sobraba para financiar la LFU. Y lo que es más grave aún, mientras la LFU se aprobaba y promulgaba en el Congreso, el gobierno reforzó las acciones que desfinanciaron al Estado, provocando mayor falta de recursos. Entre septiembre y octubre de 2025, por espacio de 40 días, el Decreto 682/2025 dispuso bajar las retenciones a cero, una medida que solo favoreció a sectores especuladores, pues los productores ya habían liquidado la cosecha para reiniciar el ciclo productivo. La pérdida proyectada de recaudación realizada por CIFRA se calculó en $1.409 millones de dólares o un 0,24% del PIB. Es decir, la pérdida ocasionada de recaudación en 40 días alcanzaba para solventar todo lo requerido ese año para el funcionamiento de las universidades.

    En diciembre, el gobierno insistió, mediante el Decreto 877/2025, con la reducción de alícuotas a la exportación agraria. En un ejercicio destinado a apoyar estas medidas, el IERAL de Fundación Mediterránea estimó la recaudación por derechos de exportación sobre granos y sus derivados en 2026 y la comparó con la que resultaría de la estructura impositiva vigente en 2023. Así fue que el Estado perdió alrededor de 1.950 millones de dólares, de los cuales unos 520 fueron por la última reducción de diciembre, es decir, posterior a la LFU. Se trata de entre el 76% y el 118% de lo requerido para sostener al sistema educativo superior, dependiendo de cómo se estime. En mayo de 2026, el gobierno anunció más reducciones de retenciones, continuando el mismo camino.

    Como si fuera poco, la administración nacional se niega a revisar el opaco peso de los gastos tributarios, impuestos que se dejan de cobrar por beneficios específicos. Estimado por la OPC, el total de gastos tributarios proyectado para 2026 es de 3,42 puntos del PIB, de los cuales 0,65 corresponden específicamente a Ganancias. Es decir, cobrar el Impuesto a las Ganancias a todos los alcanzados permitiría financiar casi tres LFU. Pero esta estimación no incluye los nuevos beneficios incluidos en el RIGI. El Centro de Economía Política Argentina estimó que por los proyectos ya aprobados en el RIGI, el Estado resignará U$S 1.069 millones en recaudación. Casi otra LFU por año.

    Déficit cero: ¿a qué costo?

    La regla del “déficit cero” y la implementación de medidas de ajuste, recomendadas y acompañadas por el FMI, no puede imponerse a expensas de la efectivización de los derechos humanos (como el derecho a la educación), dada la existencia de obligaciones constitucionales, regionales e internacionales asumidas por el Estado en este campo. (Y esto sin mencionar la trampa del gobierno al calcular si hay déficit solo luego de haber pagado el servicio de la deuda).

    El Estado tiene múltiples caminos compatibles con sostener ese equilibrio fiscal y proteger derechos. La negativa a cumplir la ley no tiene que ver con eso; de lo contrario, no hubiera decretado aumentos del presupuesto de la SIDE o en los sueldos de funcionarios después de la aprobación de la LFU. El gobierno se niega a financiar la educación por convicción ideológica y estrategia política, no por una supuesta restricción fiscal. Esta ideología y esa estrategia tienen, del otro lado, a la Constitución, los tratados internacionales y la voluntad popular, expresada en el Congreso y en las calles.

    La sentencia de la Corte Suprema debería determinar que el cumplimiento de la ley debe computarse desde su promulgación, y no desde que la Justicia le impone lo obvio al gobierno: que las leyes están para ser cumplidas. Este resultado podría darse incluso antes de que el tribunal analice estos fundamentos, porque la Corte debería rechazar el recurso extraordinario por otro motivo más bien formal pero muy aquilatado en la jurisprudencia: se trata de una medida cautelar, provisoria, y no del tipo de sentencias que, como regla, habilitan su competencia (sentencias definitivas, donde se resuelve quién tiene razón al final del día).

    El máximo tribunal tiene la oportunidad de establecer si en Argentina vivimos en un país basado en reglas consensuadas o si una ley puede ser suspendida por el Gobierno siempre y cuando esto le convenga a los sectores más poderosos. La Corte tiene la obligación de resolver y defender de manera oportuna (no cuando el sistema universitario termine de colapsar) tanto los derechos humanos de la población como las reglas de juego básicas que habilitan la deliberación y participación democrática.

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