Sociedad

  • La reforma penal de Pullaro alarma a los jueces y abogados: «Es una regresión de 40 años»

     

    Una nueva reforma penal que presenta Maximiliano Pullaro para acrecentar atribuciones en la lucha contra el delito puso en estado de alarma a organizaciones de abogados y a magistrados santafesinos. Para los críticos las enmiendas propuestas son graves porque prescinden de la figura del juez, le da facultades ampliadas a la policía para interrogatorios sin comunicación a un fiscal ni a defensor, avanzan sobre garantías en casos de allanamientos o intervención en comunicaciones privadas,

    Pullaro parte de la idea de que hay que avanzar con medidas de restricción de garantías frente a la vigencia de un contexto de amenazas provenientes de actores criminales complejos. Por eso postula un segundo paquete de cambios al Código Procesal Penal que su gestión ya impulsó, con aval legislativo mayoritario, al asumir. Solamente que esta vez los cambios son tan duros en algunos casos que provocan una conmoción clara en ámbitos académicos del Derecho, en el campo de los jueces, de defensores penales y hasta de fiscalías.

    La reforma busca reponer la figura de la declaración informativa y el interrogatorio policial inicial, algo que no existe desde el cambio al sistema acusatorio en 2014 en Santa Fe, y elimina la presencia del defensor como condición ineludible para la declaración del imputado.

    Esto es una práctica que hace 40 años, en 1985, penalistas de Rosario como Héctor Superti, que fue ministro de Justicia de Hermes Binner, Daniel Erbetta, hoy miembro de la Corte Suprema de Santa Fe, o Ramón Ríos, docente de ambos y ex camarista penal, cuestionaban abiertamente a dos años de la recuperación democrática, por considerar metodologías distintivas de la dictadura.

    El cambio propuesto también incluye el allanamiento automático por secuestro de armas en vía pública, sin orden judicial, bajo la idea de que la espera de una autorización de juez implica demoras que dan lugar a ocultamientos y posible pérdida de la evidencia.

    Otro planteo buscado por el equipo jurídico de Pullaro es que se incorpore un procedimiento por decreto, sin participación del juez, para dictar resoluciones por contravenciones o delitos de bajo impacto, donde un magistrado sí puede revisar a pedido del condenado la sentencia.

    Los puntos aludidos provocan una reacción todavía muy inicial pero ya muy expresiva. «Espantoso», «cruel», «inconstitucional», «regresión premoderna», son las referencias más reiteradas ya en el seno de entidades que agrupan jueces, abogados penalistas y docentes de Derecho Penal. Los objetores indican que es además una reforma que abre puertas a la corrupción policial.

    El Ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni. 

    «Es fácil imaginarse lo que puede pasar si un policía encuentra o planta un arma, y luego queda facultado para allanar un domicilio a 40 cuadras de ahí. ¿Qué juez puede validar eso?», le dijo a LPO un magistrado de Rosario que se declara perplejo por la temeridad que atribuye a la reforma. «Un retroceso de treinta años. Esto va más atrás del sistema de jueces de instrucción porque con sistema escrito ya no regía», añadió otro juez a este medio.

    Magistrados de muy diversas tendencias plantean una inquietud coincidente. «Nos preocupa este proyecto de reforma y esperamos un escenario de diálogo con los actores del campo político», le dijo a LPO el camarista penal Gustavo Salvador, presidente del Colegio de Jueces de Rosario.

    La Justicia pone un límite a la política de Pullaro de ubicar a presos en aislamiento

    José Nanni, presidente de la asociación de abogados penalistas de Rosario, dice que cuando recibió la declaración que el gobierno remitió este viernes a la Legislatura pensó que era una broma. «Lo que abre esta reforma es muy grave y autoritario. Tiene la lógica del discurso penal del enemigo y aniquila principios básicos de nuestro enjuiciamiento penal. Hay artículos muy peligrosos como los que habilitan inteligencia preventiva sin comunicación al juez. En general se piensa que es no importa si es contra Los Monos o Esteban Alvarado. Pero esta herramienta le abre la puerta a actos de espionaje que después van contra abogados, políticos, periodistas, empresarios. Todos sabemos bien cómo funciona», dijo a LPO.

    Con esto último, el abogado alude a otro de los cambios solicitados por el gobierno a la Legislatura. Según el texto, consiste en incorporar expresamente las actividades de espionaje digital y electrónico al repertorio de fuentes del sistema de inteligencia. «La medida pretende fortalecer las capacidades estatales anticipatorias en la lucha contra el crimen organizado y la protección de la seguridad colectiva, aplicando las herramientas tecnológicas disponibles y sujetándolas a las correspondientes autorizaciones judiciales», según la fundamentación del proyecto.

    Lo que creen variados defensores e inclusos jueces es que esto habilitará la penetración sin garantías sobre correspondencia o intercambios de mensajes privados.

    El mensaje legislativo del gobernador apunta a imponer el juicio penal en rebeldía, que implica en la idea de los impulsores en que no hay violación del derecho de defensa si la persona es notificada de la causa en su contra, y que si el implicado no comparece debe asumir las consecuencias de su decisión.

    En el gobierno sostienen que la marcada baja en los índices de violencia que distinguían a Rosario hasta 2023 precisa ser resguardada con herramientas normativas que además implique no solamente contener el delito en la calle, sino con un régimen agravado para los reclusos que ordenan delitos desde la cárcel, para lo cual busca habilitar medidas de aislamiento extremo y suspender privilegios de visita física, garantizando el contacto familiar por medio de correspondencia por carta, sujeta a fiscalización.

    Pullaro considera haber construido un activo en su política de seguridad, que tiene una fuerte apelación contra el delito, y procura reforzarla, lo que es un capital para la búsqueda de adhesiones. Al iniciar su mandato ya logró una reforma procesal penal. Ya entonces se habilitaron facultades policiales y de fiscales más plenas, se concedieron allanamientos excepcionales en casos de delitos flagrantes y se prolongaron hasta 30 días los plazos para presentar un detenido en una audiencia ante un juez.

    El 2025 tuvo un repunte de los homicidios en Rosario, pero siguen a niveles previos al estallido narco

    En ese momento, en un marco crítico sobre todo en Rosario, con homicidios que habían rozado las 300 muertes en 2022, la aprobación legislativa de estas medidas excepcionales no encontró resistencia ni los planteos iniciales de reprobación que aparecen ahora. Por entonces miembros del gobierno provincial reconocieron a este medio: «Presentamos un proyecto tan ambicioso que imaginamos iba a costarnos mucha negociación y muchos cambios. Pero no hubo que suavizar nada. Nos aprobaron casi todo».

    En la coalición oficialista, los socialistas insinuaron algún tipo de incomodidad ante el proyecto, aunque moderada. «Estamos recién en el análisis inicial del texto. Se va a trabajar seriamente, sin apuros y el proyecto va a tener modificaciones», dijo un portavoz de la bancada de ese partido. Entre los radicales y los miembros del PRO no surgió ninguna voz de objeción.

    Desde el gobierno, cuestionan los planteos de antemano. «No hay garantía efectiva sin capacidad estatal para hacerla cumplir. Por tal motivo se introducen reformas para lograr un equilibrio entre las garantías individuales, la eficacia del sistema penal y la protección de la comunidad», indica la fundamentación de la reforma.

     

  • Ishii volvió a tensar su relación con Kicillof con fuertes críticas al sistema de salud

     

    Mario Ishii volvió a agitar la interna del peronismo con un proyecto de ley en el que declara la emergencia sanitaria en la provincia y carga por igual contra el gobierno de Javier Milei y de Axel Kicillof por la situación en los municipios.

    El proyecto generó fuerte malestar en el Ejecutivo y esta mañana salieron a cruzar al líder de José C. Paz. Según fuentes del gobierno que cita La Tecla, en el gabinete de Kicillof calificaron el proyecto como «fuera de lugar» y agregaron que la actitud de Ishii «no correspondía».

    En los argumentos, el senador provincial habla de un «colapso progresivo del sistema sanitario público. Plantea que miles de familias bonaerenses debieron abandonar los sistemas privados de atención médica para recurrir masivamente al sistema público, incrementando la presión sobre hospitales provinciales y municipales.

    Ishii dice que hay «hospitales saturados, guardias colápsalas, incremento de consultas y una demanda sanitaria extraordinaria que supera las capacidades operativas de los intendentes».

    Ishii incomodó a Larroque con un proyecto para declarar la emergencia alimentaria 

    Además, señala la falta de profesionales en hospitales públicos y centros de atención primaria y agrega que «los hospitales municipales se convirtieron en el último sostén sanitario de millones de personas que ya no encuentran respuestas en sistemas privados y obras sociales».

    El proyecto generó ruido en La Plata por el tono de las críticas y porque distribuye responsabilidades entre Milei y Kicillof en partes iguales. El texto -al que LPO pudo tener acceso- destaca además en un apartado las responsabilidades específicas tanto del gobierno nacional como de la provincia de Buenos Aires.

    Desde el ministerio de Salud sostienen que el proyecto describe una realidad que esa cartera viene marcando desde hace varias semanas. La situación es crítica. «Las responsabilidades adjudicadas y enumeradas a la provincia son todas y cada una por la falta de una política nacional sólida y presente», dijeron a LPO desde el ministerio que conduce Nicolás Kreplak.

    Nicolás Kreplak y Axel Kicillof.

    Ishii salió a defender su proyecto luego de que trascendiera esta mañana el enojo del gobierno. «Esto no es una bandera partidaria ni una discusión electoral. Cuando está en riesgo la salud y la vida de la gente, el Estado tiene la obligación de dar respuestas», dijo en las redes.

    «No se puede llegar al invierno con hospitales y centros de salud colápsalos, sin vacunas, sin insumos, con falta de profesionales y sin camas suficientes», dijo y siguió: «querer esconder esta crisis detrás de una pelea política es una forma de encubrir negligencias y responsabilidades institucionales».

    No se puede disfrazar una emergencia humanitaria como un debate partidario para evitar a hacerse cargo. La gente no necesita relatos ni excusas: necesita respuestas urgentes para proteger su vida.

    No es la primera vez que Ishii lanza fuertes críticas al gobierno de Kicillof a través de un proyecto de ley. En abril, hizo una avanzada similar con una iniciativa para declarar la emergencia alimentaria por un plazo de 18 meses. Su proyecto de ley surgió a partir de la decisión de Andrés Larroque de recortar el programa MESA, una asistencia de módulos alimentarios que reciben familias de estudiantes en situación de vulnerabilidad.

    El peronismo en el Senado bonaerense atraviesa una situación de tensión extrema. Si bien el viernes hubo una tregua cuando se logró un acuerdo para conformar las comisiones, el bloque Fuerza Patria transita una fuerte crisis que tiene como protagonistas a legisladores cercanos a Cristina Kirchner por un lado, y senadores de Kicillof por otro.

     

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    Más de la mitad de los argentinos tiene una imagen negativa de Milei

     

    La crisis económica, el deterioro del poder adquisitivo y el desgaste político empiezan a reflejarse con fuerza en las encuestas. Un nuevo relevamiento mostró que más de la mitad de los argentinos tiene una imagen negativa de Milei, mientras crece el malestar social y se profundiza el rechazo a la situación económica del país.

    Por Roque Pérez para NLI

    Los números confirman una tendencia que distintos estudios vienen marcando desde comienzos de año: el Gobierno pierde apoyo incluso entre sectores que acompañaron a Milei en el balotaje de 2023. Según distintos sondeos publicados en las últimas semanas, la desaprobación presidencial ya oscila entre el 55% y el 65%, en un contexto atravesado por inflación persistente, caída del consumo y salarios pulverizados.

    La encuesta de la consultora Giacobbe & Asociados reveló además que una parte importante de la población asegura que “ya no soporta” la situación económica actual. El dato expone un fenómeno que empieza a perforar el relato oficial sobre la supuesta recuperación: el ajuste impacta de lleno en la vida cotidiana y cada vez más familias llegan con dificultad a fin de mes.

    El deterioro no aparece solamente en la evaluación económica. También se observa una fuerte caída en la valoración personal de Milei. La consultora CEOP Latam detectó que la imagen positiva presidencial cayó hasta apenas superar el 34%, muy lejos de los niveles que había alcanzado luego de las legislativas de 2025. Incluso, cuatro de cada diez votantes que lo apoyaron en el balotaje afirman que hoy no volverían a elegirlo.

    Otro estudio, elaborado por Zuban Córdoba, mostró que el 65% de los encuestados desaprueba la gestión libertaria, el peor registro en varios meses. El informe vincula directamente la caída del Gobierno con los escándalos políticos, las denuncias de corrupción y el agravamiento de la crisis social.

    En paralelo, otras consultoras vienen detectando un patrón similar: caída de expectativas, descreimiento respecto del rumbo económico y creciente agotamiento frente al ajuste permanente. La combinación entre tarifazos, salarios deprimidos y recesión empieza a erosionar incluso al núcleo duro libertario.

    La situación también impacta en el plano regional. Un informe de CB Global Data ubicó a Milei entre los presidentes latinoamericanos con peor imagen del momento, tras registrar una fuerte baja en su valoración positiva.

    Mientras tanto, el oficialismo intenta sostener el discurso del “sacrificio necesario”, aunque los números muestran otra realidad: cada vez más argentinos consideran que el costo del modelo económico es demasiado alto y empiezan a expresar ese rechazo en las encuestas. La pregunta que empieza a recorrer la política argentina es si el Gobierno todavía tiene margen para sostener el ajuste sin que el deterioro social termine convirtiéndose en una crisis política más profunda.

     

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    El inesperado final de “Reloj de Arena”: silencio empresarial y despedida amarga para Liliana López Foresi

     

    El cierre de “Reloj de Arena”, el ciclo que Liliana López Foresi conducía desde hacía casi cinco años en Radio 10, dejó mucho más que nostalgia entre sus oyentes. La decisión, comunicada apenas días antes del último programa, abrió interrogantes sobre el rumbo de los medios de comunicación y sobre los límites que hoy parecen imponerse a las voces críticas en la radio argentina.

    Por Roque Pérez para NLI

    La propia periodista confirmó el final con un mensaje cargado de dignidad y melancolía. “Hoy navegaremos por última vez el navío de #RelojDeArena”, escribió en sus redes, en una despedida donde evitó cualquier tono victimista y eligió apoyarse en una frase de Silvio Rodríguez para describir el momento: “Soy mujer de buenos encuentros, y todavía mejores despedidas”. El mensaje contrastó con la brusquedad con la que, según contó al aire, le informaron el levantamiento del programa: apenas tres días antes y “cortita y al pie”.

    Lo llamativo del caso es que no se trataba de un ciclo marginal ni de bajo impacto. “Reloj de Arena” había conseguido consolidarse dentro de la programación dominical de Radio 10, acumulando reconocimientos y una audiencia fiel. Incluso había sido distinguido con el Premio Argentores en la categoría Editorial radial.

    Una voz incómoda en tiempos de uniformidad

    En su despedida, López Foresi dejó frases que sonaron tanto a balance profesional como a crítica velada hacia la lógica empresarial que domina gran parte de los medios. “No despreciamos al pueblo”, sostuvo, reivindicando un periodismo que apuesta a elevar la discusión pública en lugar de rebajarla para perseguir clics, escándalos o gritos televisivos. También recordó que detrás de los grandes grupos mediáticos existe una estructura de poder económico que condiciona contenidos, agendas y márgenes de libertad.

    No es un detalle menor. En una época donde la comunicación política parece reducida a operaciones permanentes, slogans y provocaciones diseñadas para redes sociales, “Reloj de Arena” conservaba una lógica distinta: editoriales largas, análisis históricos, referencias culturales y una mirada profundamente crítica sobre el deterioro democrático y social argentino. Su salida del aire no puede separarse del clima general que atraviesa hoy al periodismo.

    La propia trayectoria de López Foresi explica parte de esa incomodidad. La periodista arrastra décadas de enfrentamientos con estructuras de poder político y mediático. Desde los años noventa denunció censuras y presiones vinculadas a los grandes grupos de comunicación, y en los últimos años mantuvo una posición abiertamente crítica frente al modelo económico actual.

    El vaciamiento silencioso de los espacios críticos

    El final del programa también impacta por el contexto general de la radiofonía argentina. Mientras crecen formatos cada vez más veloces, superficiales y orientados al impacto inmediato, los espacios de reflexión política profunda empiezan a desaparecer de las grillas o quedan relegados a horarios marginales. El levantamiento de “Reloj de Arena” parece encajar en esa tendencia.

    Durante su último envío, López Foresi eligió no convertir la despedida en un escándalo. Habló de puertos, barcos y despedidas, utilizando metáforas para evitar una confrontación directa. Pero debajo de esa elegancia quedó flotando una pregunta inevitable: ¿por qué levantar un programa exitoso y reconocido sin explicaciones públicas claras?

    La ausencia de precisiones alimentó versiones y malestar entre oyentes y colegas. Más aún en un contexto donde muchas voces periodísticas críticas denuncian reducción de espacios, presiones económicas y creciente concentración mediática. La salida de López Foresi no parece un episodio aislado sino parte de un fenómeno más amplio: la dificultad creciente para sostener discursos que no encajen en la lógica dominante.

    El adiós de “Reloj de Arena” deja así una sensación extraña. No solo porque desaparece uno de los pocos programas radiales que todavía apostaban a la palabra pausada y al análisis complejo, sino porque ocurre en un momento político donde el debate público parece cada vez más condicionado por operaciones, algoritmos y obediencias empresariales. Y en ese paisaje, el silencio alrededor de la salida de Liliana López Foresi dice casi tanto como sus propias palabras de despedida.

     

  • Avanzan con un armado seccional en el centro de la provincia y se muestran con los Passaglia

     

    La atomización generada con el cataclismo de Juntos hizo que en el reordenamiento de 2025 varios espacios compitan dispersos en distintas alianzas y algunos con boleta corta a nivel municipal.

    Eso se evidenció con fuerza en la Séptima (centro bonaerense) donde, ahora, se está moldeando un armado de corte seccional para sumar volumen y darle más fuerza a las candidaturas locales de cara a 2027.

    Bajo esa clave, la experiencia de Hechos en la Segunda sección durante las pasadas legislativas sedujo a los integrantes de esta incipiente construcción en la Séptima que, el último viernes, visitaron San Nicolás para reunirse con los hermanos Santiago y Manuel Passaglia.

    Este grupo de la Séptima está integrado, entre otros, por Juan Cravero (Roque Pérez), Martiniano Valerga (General Alvear), Vladimir Wuovich (Saladillo), Nicolás Morán (Bolivar) y Jorge Ferrarello (Azul), todos con experiencia en haber encabezado boletas y, en algunos casos, ganar elecciones.

     «El grupo se armó con denominadores comunes: todos destratados arriba y todos con el objetivo de competir por las intendencias», dijo a LPO uno de los miembros de este armado 

    Además, al armado lo integra el intendente de 25 de Mayo, Ramiro Egüen, que tuvo un paso fugáz por La Libertad Avanza, de donde se fue previo al cierre de listas hacia las últimas legislativas, cuando su espacio jugó con boleta corta y logró imponerse.

    «El grupo se armó con denominadores comunes: todos destratados arriba y todos con el objetivo de competir por las intendencias», dijo a LPO uno de los miembros de este armado. Por lo pronto, aseguran no tener definido un alineamiento de escala provincial y nacional.

    Passaglia logró una elección de tercios en el norte de la provincia y se quedó con tres diputados

    «Hablamos muy bien con los Passaglia pero estamos escuchando a todos y veremos con el tiempo qué haremos», agregaron.

    Pero sí avisaron que ya está «garantizada» una propuesta seccional del espacio, en caso de no lograr un acuerdo electoral que implique integrar una alianza con paraguas nacional y provincial.

    Ahí es donde entra como referencia la experiencia de Hechos, el sello creado por los hermanos Passaglia en la última elección. Además de San Nicolás, a Hechos se sumó el año pasado el intendente PRO de Pergamino, Javier Martínez, además de presentar propuestas locales en todos los distritos del norte bonaerense.

    Los hermanos Passaglia en la reunión que mantuvieron con dirigentes de la Séptima el último viernes en San Niçolás.

    La confluencia de los dos distritos más fuertes de la Segunda, provocó que Hechos meta tres bancas en la Legislatura bonaerense. «Eso mostró que los armados locales podemos hacer valer nuestra fuerza y no entregarla a las lapiceras de arriba», analizó una fuente del espacio.

    Más allá de eso, los Passaglia dieron una señal de perspectiva de expansión provincial del sello, al darle en 2025 la boleta de su espacio a candidatos locales de otras secciones, como pasó en la Quinta con Juan Manazzoni en Tandil pero también en la Séptima con Nicolás Morán y Juan Cravero.

    Ya con ese antecedente, se generó el encuentro del último viernes en el municipio nicoleño, reunión articulada por Marcelo Dimaggio, hombre cercano a Sebastián García De Luca y ex armador de Patricia Bullrich.

    El potencial volumen electoral preocupa en La Libertad Avanza. «El tema es Ramiro (Egüen), que en 25 de Mayo ganó solo y si hacen un buen armado se quedan con la sección. Y (Ezequiel) Galli que está poniendo huevos ahí también», dijo a LPO una fuente del esquema libertario de Olavarría. 

    «Hoy tenemos en la sumatoria el 25 por ciento en votos de la Séptima. Los vamos a hacer valer en cualquier esquema de alianza electoral», señalaron a LPO cerca de este grupo.

    Como sea, ese potencial volumen electoral preocupa en La Libertad Avanza. «El tema es Ramiro (Egüen), que en 25 de Mayo ganó solo y si hacen un buen armado se quedan con la sección. Y (Ezequiel) Galli que está poniendo huevos ahí también», dijo a LPO una fuente del esquema libertario de Olavarría.

    Por lo pronto, en la nueva construcción seccional señalaron que el objetivo es moverse «en bloque» y armar «de abajo hacia arriba, con territorialismo en los distritos». Eso, a la espera de cómo se va a reordenar el tablero político provincial.

     

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    “Años atrás renunciaban todos los implicados”: Villarruel volvió a golpear al Gobierno y expuso otra interna explosiva

     

    Otro round entre Milei y la Vice.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a tensar la relación con Milei y abrió un nuevo frente de conflicto dentro del oficialismo. Esta vez apuntó directamente contra el Ministerio de Defensa por la compra de un avión “en mal estado” para la Fuerza Aérea y lanzó una frase demoledora: “Años atrás renunciaban todos los implicados”. La declaración no sólo dejó expuesta la gravedad de la denuncia, sino también el nivel de ruptura política dentro del propio gobierno libertario.

    La frase cayó como una bomba en un contexto donde la interna entre Milei y Villarruel ya dejó de ser un rumor de pasillos para convertirse en una guerra pública y permanente. Desde hace meses, la vicepresidenta viene marcando diferencias con el rumbo del gobierno, cuestionando decisiones presupuestarias, políticas de Defensa y hasta el funcionamiento del Senado bajo presión de la Casa Rosada.

    Según trascendió, el eje del nuevo conflicto es la adquisición de una aeronave para la Fuerza Aérea que habría presentado severos problemas técnicos. Villarruel no sólo cuestionó la operación sino también el silencio oficial frente al escándalo. En sus declaraciones dejó entrever que existe un nivel de irresponsabilidad institucional incompatible con la gravedad del hecho.

    La guerra interna ya es inocultable

    El vínculo entre Milei y Villarruel atraviesa uno de sus peores momentos desde que asumieron. La vicepresidenta pasó de ser una figura central del armado libertario a convertirse en una dirigente cada vez más aislada por el núcleo duro del oficialismo. En distintos episodios recientes, funcionarios cercanos a Milei la acusaron de “desalinearse” del Gobierno e incluso deslizaron operaciones para empujar su salida política.

    Villarruel, sin embargo, eligió responder públicamente y endurecer su postura. La crítica por el avión militar no fue un hecho aislado: también cuestionó la situación salarial de las Fuerzas Armadas y denunció el deterioro de la obra social militar. En otras palabras, expuso una crisis estructural en el área de Defensa mientras el Gobierno insiste con el ajuste sobre el Estado y los trabajadores.

    La escena es políticamente incómoda para Milei. Porque la crítica no proviene de la oposición ni de sectores sindicales o universitarios, sino de su propia vicepresidenta. Y porque Villarruel toca un tema especialmente sensible para el universo ideológico libertario: las Fuerzas Armadas y el aparato de Defensa.

    Un gobierno atravesado por las disputas de poder

    Detrás del episodio aparece también la pelea por el control político del oficialismo. Desde comienzos de 2026 la relación entre la Casa Rosada y Villarruel se degradó aceleradamente. Hubo cruces por el presupuesto del Senado, acusaciones cruzadas de “traición”, diferencias por proyectos legislativos y una creciente campaña de desgaste impulsada desde sectores cercanos al Presidente.

    La vicepresidenta intenta construir un perfil propio y diferenciarse de algunas decisiones de Milei, especialmente aquellas vinculadas al ajuste extremo y a la gestión interna del Estado. En paralelo, el mileísmo duro busca disciplinarla y reducir su margen de autonomía.

    La consecuencia es un oficialismo cada vez más fracturado, con ministros enfrentados, operaciones mediáticas cruzadas y funcionarios que se desautorizan públicamente. En cualquier otro gobierno, una denuncia de este tenor sobre equipamiento militar habría derivado en investigaciones internas inmediatas. Pero en la administración libertaria parece imponerse otra lógica: negar, minimizar o desplazar el foco hacia la pelea política.

    Mientras tanto, Villarruel eligió dejar una frase que resonó fuerte dentro y fuera del Gobierno: “Por mucho menos renunciaban todos los implicados”. Una definición que no sólo cuestiona una compra puntual, sino que instala la idea de un Estado manejado con improvisación, internas permanentes y ausencia total de responsabilidad política.