Sociedad

  • Según un informe de la UBA, el 50% de los jóvenes vive en condiciones de vulnerabilidad social

     

    Un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) revela que casi la mitad de los jóvenes del país vive en condiciones de vulnerabilidad social. El estudio -elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común- alerta sobre un núcleo crítico que quedó fuera del sistema educativo y laboral, sin perspectivas de búsqueda activa.

    El estudio ‘Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro’ establece que un tercio de la población juvenil que no trabaja ni estudia, ahora tampoco busca trabajo.

    Sostiene además que la juventud atraviesa un escenario crítico marcado por la precariedad estructural y la falta de horizontes. Y explica que la vulnerabilidad ya no es un fenómeno marginal, sino que alcanza a casi la mitad de la población de entre 18 y 29 años (48,9%).

    El estudio fue desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA) y arroja datos alarmantes sobre la desvinculación de los jóvenes respecto a las instituciones básicas de integración social: la escuela y el mundo del trabajo.

    Juventud, salud mental y trabajo: una agenda urgente

    Uno de los puntos más preocupantes del informe es la consolidación del segmento denominado «NI-NI». Dos de cada diez jóvenes vulnerables en Argentina no trabajan ni estudian. Sin embargo, la investigación detecta un componente aún más grave dentro de este grupo: la ausencia de horizontes.

    Entre quienes no cuentan con un empleo y tampoco estudian, existe un tercio de ellos que dejó de buscar trabajo. «Esta desconexión refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible», explica Juan Cruz Esquivel, director de esta investigación.

    La investigación se basó en una encuesta presencial realizada a 1002 jóvenes vulnerables de entre 18 y 29 años residentes en los principales aglomerados urbanos de la Argentina. El relevamiento se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026.

    Los intendentes refuerzan contactos con la Iglesia para contener la crisis social

    Entre los jóvenes que manifiestan no tener trabajo (30,6%), la búsqueda reciente de empleo alcanza solo a cuatro de cada diez, evidenciando procesos de desánimo profundamente arraigados y la magnitud de la crisis social juvenil en Argentina.

    Para aquellos jóvenes vulnerables que sí logran insertarse en el mercado laboral, las condiciones distan de ser óptimas. El informe destaca que el empleo se concentra en actividades de baja calificación y altísima informalidad, principalmente en el comercio, la construcción y tareas de cuidado.

    En este sentido, sólo el 18,9% de los jóvenes que trabajan cuenta con un empleo registrado (en blanco) o parcialmente registrado; mientras que el 75,9% se encuentra en una relación laboral no registrada o trabaja por cuenta propia (changas, venta ambulante o por internet); el 5% manifiesta estar bajo el régimen de monotributo. «Pero más allá de la formalidad o no, que es algo importante, la realidad material muestra que para el 57% de los jóvenes, los ingresos del hogar no alcanzan para llegar a fin de mes», explica Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y codirector de la investigación de este trabajo.

    Según los especialistas, esta precariedad laboral tiene un impacto directo en la cobertura de derechos básicos: el 78% de este segmento carece de obra social o prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema público de salud para cualquier atención médica.

    En una cumbre con intendentes del Conurbano, la Iglesia pidio terminar con la «política barata»

    La vulnerabilidad social no se agota en la falta de ingresos; permea la subjetividad de los jóvenes. El malestar psicológico se ha convertido en una experiencia cotidiana. Más del 70% de los jóvenes relevados manifiesta tener problemas frecuentes de nervios o ansiedad, mientras que el 50% reconoce sentir desgano o síntomas compatibles con la depresión. A esto se suma que un 30% reconoce dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o sustancias, una problemática que se intensifica en los sectores con menores niveles de instrucción.

    A pesar del entorno hostil, el estudio rescata que la educación sigue siendo valorada: el 85,7% considera que estudiar le permitiría mejorar su calidad de vida. No obstante, los obstáculos estructurales (falta de dinero y de oportunidades reales) operan como barreras que limitan estas aspiraciones.

    «La vulnerabilidad social opera como un eje estructurante de desigualdades materiales y subjetivas, cuya complejidad demanda intervenciones coordinadas e integrales», concluye el informe.

     

  • Hechos pelota

     

    ¿Qué pasó en el país durante el último mes y medio? ¿Era otra la Argentina premundial? Hace exactamente una semana, un usuario de Twitter escribió: “siento que estuve un mes dentro de un pelotero y hoy me vinieron a buscar”. Terminada la fiesta mundialista, la política vuelve a recuperar la atención. Pero estuvieron pasando cosas mientras estábamos cautivados por el gran evento. Para entender dónde estamos y las discusiones que vienen, hay que mirar lo que ocurrió debajo del radar mientras nuestra mirada estaba puesta en la pelota. El gobierno cambió su dinámica interna con la salida de Adorni, pero mantuvo su horizonte manifiesto de destrucción del Estado:  tomó deuda (otra vez), avanzó en la privatización de empresas estratégicas y despidió trabajadores de distintos organismos públicos. Mientras tanto, la interna libertaria de cara a las próximas elecciones estalló en el Senado ante el tratamiento de leyes que pueden erosionar nuestra soberanía y desmantelar la gestión de recursos estratégicos.

    En junio estábamos agobiados y el mundial nos refrescó inesperadamente. Dio alivio, por unos días, al agobio de la realidad argentina. 

    Si bien el fútbol, lejos de despolitizarnos, nos empujó al menos por un rato a recuperar un sentimiento de unidad nacional con la bandera malvinera y el partido frente a Inglaterra, que la campaña antiargentina no hizo más que coronar.  De todas formas, también es cierto que el gobierno sí aprovechó la distracción popular futbolera para hacer cambios profundos a toda velocidad. Ustedes eran muy jóvenes, pero todo esto empezó el 11 de junio, una eternidad atrás. En ese momento, con el entusiasmo por la selección todavía bajo, ganamos el primer partido contra Argelia por 3 a 0. Había, sin embargo,  un incipiente destello de alegría, de sentimiento épico, cada vez que sonaba la canción de Palmito, compuesta sobre la base del temón de Gilda, un himno a la altura de la ya legendaria “Muchachos”. 

    El lunes 22 de junio, horas antes de la victoria por 2 a 0 ante Austria, el Gobierno informó en el Boletín Oficial que había tomado deuda por hasta 5 mil millones de dólares. Lo hizo a través de operaciones con entidades financieras internacionales respaldadas por organismos multilaterales de crédito, con prórroga de jurisdicción a tribunales de Nueva York para eventuales litigios. El decreto 478/2026 fue firmado por Javier Milei, Luis Caputo y Manuel Adorni.

    El gobierno agrandó la deuda argentina con el FMI y bancos del exterior a través de préstamos de 5 mil millones de dólares el 22 de junio y 3.200 millones de dólares el 8 de julio.

    Fue lo último que hizo el jefe de Gabinete. Adorni renunció el 27 de junio —minutos antes del triunfo de la Selección sobre Jordania— investigado por el fiscal federal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo por presunto enriquecimiento ilícito, tras revelarse la compra de propiedades, gastos exorbitantes y viajes al exterior, lo que lo obligó a reconocer, por lo menos ante los medios, un incremento patrimonial del 400%. Desde entonces, su nombre – que funcionó durante varias semanas como una esponja para absorber la atención y la conversación pública – desapareció de escena. 

    Tras los primeros triunfos futbolísticos la algarabía popular empezó a crecer. Se podría decir que ya había clima de mundial cuando el gobierno hizo una de las suyas. El martes 30, tres días antes del partido por dieciseisavos de final, Gendarmería entró al edificio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ubicado en el barrio porteño de Nuñez para garantizar el desalojo de una protesta de más de 60 trabajadores que habían sido cesanteados y reclamaban la explicación de las autoridades. Fue la antesala de la apertura a capitales privados estadounidenses al sector nuclear argentino. El 2 de julio el ministro Caputo anunció que la empresa Meitner Energy construirá una central nuclear en el predio de Atucha, de Nucleoeléctrica Argentina, en Zárate, invirtiendo 1.200 millones de dólares, cifra que los habilita a inscribirse en el RIGI para tener exenciones impositivas y libre disponibilidad para sacar divisas al exterior sin retenciones. Los gremios a los que pertenecían los trabajadores despedidos ya venían denunciando el vaciamiento y el abandono de la construcción del CAREM-25, un reactor similar al que ahora harán los estadounidenses en territorio argentino. 

    Menos de 48 horas después de la victoria por 3 a 2 ante Cabo Verde, un buque inglés invadió el Mar Argentino. El Patrullero oceánico HMS Medway de la Marina Real británica salió de las Islas Malvinas hacia el Estrecho de Magallanes con rumbo a Punta Arenas, Chile. Navegó por aguas de jurisdicción argentina a la altura de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. La Armada Argentina y una aeronave de vigilancia (Cormorán) detectaron el desplazamiento del buque, que no contaba con aviso previo ni autorización correspondiente. La Cancillería emitió una nota de queja dos semanas más tarde, recién el lunes 13 de julio, antes de las semifinales. 

    Para pagar más de 2 mil millones de dólares de deuda, el gobierno anunció la privatización del ferrocarril Belgrano Cargas y nueve centrales hidroeléctricas y termoeléctricas en distintas provincias.

    El 6 de julio, Caputo anunció en el Palacio de Hacienda las nuevas privatizaciones de la etapa mileísta con el objetivo de pagar más de 2 mil millones de dólares de deuda mediante la venta de activos estatales y concesiones. Este plan para 2026 y 2027 incluye AySA, el ferrocarril Belgrano Cargas y dos centrales termoeléctricas, como parte de la venta de activos para la privatización total de Enarsa: San Martín, en Timbúes, Santa Fe; y Manuel Belgrano, en la ciudad bonaerense de Campana. También adelantó que van a avanzar con una nueva etapa de privatizaciones de centrales hidroeléctricas: son siete complejos ubicados en Mendoza, Salta, San Juan, Tucumán y Chubut. Ese mismo lunes, el gobierno también oficializó la ampliación de la concesión turística privada de las Cataratas del Iguazú en favor de la empresa La Gran Aventura Náutica SRL, en paralelo a la implementación de un programa de retiros voluntarios y un recorte presupuestario de más de 2.500 millones de pesos que afecta a 46 áreas protegidas del país. 

    El martes 7 de julio, día de la remontada histórica de Argentina frente a Egipto 3 a 2, la empresa belga Jan de Nul y la argentina Servimagnus —de la familia Neuss, amiga de Santiago Caputo—, se quedaron con la concesión del dragado y cobra de peaje por 25 años de la Vía Navegable Troncal en el río Paraná, por donde sale aproximadamente el 80% de las exportaciones argentinas al mundo. 

    Un día después, el Gobierno volvió a tomar deuda: esta vez por 3.200 millones de dólares con bancos del exterior y garantía de organismos internacionales. Las operaciones de crédito fueron acordadas con el Santander, el BBVA y el Deutsche. Con esos fondos, se enfrentará el vencimiento con los bonistas privados. 

    Fútbol y política: ¿asuntos separados?

    Hasta antes del partido entre Argentina e Inglaterra, los eventos de la política y el fútbol corrían por líneas paralelas. Pero un día antes del encuentro, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, contó que aceptaron, sin resistencia, la prohibición del ingreso de banderas con “mensajes políticos” (es decir, sobre las Islas Malvinas) al estadio. El fantasma de Diego recorrió el mundo y el recuerdo del 86, con la Mano de Dios y el Gol del Siglo, revivieron en los cines y en los links viralizados de la película El Partido.

    El miércoles 15 de julio, un héroe anónimo se robó la sábana de la habitación del hotel, escribió el mensaje prohibido y lo entró de canuto al estadio. En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Argentina ganó 2 a 1. El hincha anónimo revoleó el trapo a los jugadores. El único que lo vio caer fue Giovani Lo Celso, y fue por él. Se le sumó primero Lisandro Martínez y después el resto de los jugadores, que lo desplegaron y exhibieron a las cámaras. Las Malvinas son argentinas. La prensa mundial difundió el mensaje y se replicó al infinito. En un reportaje después del partido, Lionel Messi, que nunca suele hablar de política, le dedicó el triunfo a la gente, que durante los mundiales “se olvida de todo lo mal que le toca pasar” y a los que “no tienen trabajo y no llegan a fin de mes”.

    En Argentina se celebró como una final. Las esquinas más concurridas de cada barrio se llenaron de felicidad popular. Como suele ocurrir, el festejo masivo fue en el Obelisco. Familias y amigos cantaron el Himno, “La cuarta estrella”,, “Muchachos” y la Marcha de las Malvinas. El grupo de activistas Sonsincuenta proyectó el mensaje: «Milei, las Malvinas no se entregan. El que no salta es Margaret Thatcher». 

    El 16 de julio, el periodista Simon Jenkins publicó una columna en el diario inglés The Guardian  donde sostiene que las Islas “no pueden ser británicas para siempre”. “Las Malvinas” se transformó en la frase más buscada en Google y millones de personas alrededor del planeta conocieron el conflicto bélico entre un país del sur del mundo y una potencia invasora, en una una acción de comunicación diplomática masiva, inesperada y más efectiva que cualquier reclamo público hasta el momento.

    Después de levantar el trapo de Malvinas, fracasó en el Senado el tratamiento de la Ley de Tierras. Se filtraron chats de un grupo de senadores libertarios donde Victoria Villarruel acusa a su propio gobierno de querer “vender el país”.

    En el gobierno todo fue confusión. Milei declaró en Radio Mitre que “no hay que caer en gestos de patrioterismo barato y berreta” y que la diplomacia que están llevando ante la ONU es “inteligente” y “sabia”. El presidente omitió decir que su gobierno se retiró paulatinamente de ese foro internacional donde se exhiben los reclamos por los conflictos bélicos.

    Un día después, en el Senado se cayó por tercera vez la sesión para tratar la eliminación de la Ley de Tierras que quita los topes a las compras de territorios rurales por parte de extranjeros. Su debate en el recinto se pospuso para el 6 de agosto. A la mañana siguiente, el diario La Nación publicó el contenido de un chat privado de senadores libertarios en el que Victoria Villarruel y Patricia Bullrich se pelean y la vicepresidenta acusa a su propio gobierno de querer “vender el país”. 

    Si bien Bullrich venía teniendo un juego autónomo —cada vez que los números de las encuestas muestran que la imagen de Milei cae, el poder económico busca un eventual sustituto con miras a 2027—, en ésta se alineó con los hermanos Milei y se puso a construir mayorías en el Senado. El dictamen del proyecto tuvo 16 versiones, borradores que fueron y vinieron de Casa Rosada a la Cámara Alta. El que no acepta las reversiones en Balcarce 50 es Federico Sturzenegger, el autor de la iniciativa que, más que un ministro argentino, parece un amanuense de los tecnobrós que andan buscando dónde instalar data centers a bajo costo ante quienes la Patagonia, con sus bajas temperaturas y grandes cursos de agua, se muestra como un paraíso. La ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” viene a coronar un cuadro legal más complejo compuesto también por el RIGI —que habilita la prioridad de uso de un insumo clave como el agua, que tienen las empresas por sobre la población local—, la modificación de la ley de Glaciares —que achica la zona protegida, provincializa la decisión de avanzar contra la reserva de agua y habilita a proyectos mineros— y la ley de sociedades que todavía no se giró al Congreso, que desliga al empresario de cualquier responsabilidad social ya que pasarían a ser sociedades automatizadas operadas por inteligencias artificiales gobernadas por blockchain. 

    El viernes 17 de julio, Adrián Ravier posteó: “Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas”. Al nuevo vocero le llovieron críticas de todos lados y en conferencia de prensa negó haber dicho que Argentina fuera un país bananero. Al día siguiente los argentinos coparon Time Square con parrillas y choripanes. 

    Héroes y villanos

    Durante todo el mundial Argentina fue atacada en redes, streams y medios tradicionales de todo el mundo. A las acusaciones de racismo se sumaron el actor Samuel Jackson, el economista griego Janis Varoufakis, el alcalde neoyorkino Zohran Mamdani y la progresía europea colonialista. Además, se advertía en las redes que teníamos arreglado el Mundial. En la previa a la final con España, Donald Trump buscó acaparar el protagonismo mientras ese mismo día el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) perpetraba nuevos bombardeos aéreos contra objetivos de Irán por novena jornada consecutiva después de que Washington diera por reiniciado el conflicto la semana anterior. Durante el certamen, el único suelo estadounidense que pudo pisar el plantel iraní fue el césped de los estadios, porque estuvieron obligados a volverse a hacer noche a Tijuana. De igual modo, los iraníes fueron los primeros jugadores en aprovechar las cámaras de todos los medios del mundo para visibilizar un mensaje político en medio de un conflicto bélico varios partidos antes de que hicieran lo propio los jugadores argentinos: llevaron brazaletes negros para visibilizar el bombazo yanki a la escuela de su país. 

    El horizonte de los próximos meses encuentra al gobierno con los desafíos que implicarán la subida del dólar y su posible impacto en la economía, la articulación social que pueda generarse a partir de la movilización del 6 de agosto, y la aceleración de la rosca de cara a las elecciones 2027.

    En la final, durante el entretiempo, mientras las y los argentinos se comían los codos de los nervios en un partido en el que España había demostrado superioridad, actuaron Madonna junto Ronaldo Nazário y Ronaldinho, Shakira, Justin Bieber, BTS y los Muppets. Argentina perdió uno a cero. Lionel Messi lloró en la cancha y Lionel Scaloni lloró en la conferencia de prensa. Milei anunció un feriado que nunca sucedió. El lunes hubo que ir a trabajar. Llovía y hacía frío. Parte del plantel viajó al país y fue recibido por la gente que se acercó igual al aeropuerto de Ezeiza a brindar su amor y gratitud a los jugadores. 

    La hipótesis del aprovechamiento oficial de un eventual triunfo de la selección quedó atrás y si bien Caputo y Sturzenegger aprovecharon la distracción social para avanzar en toma de deuda y privatizaciones, la ley que habilita la venta de tierras a extranjeros tomó un nivel de conocimiento que no tenía antes del mundial y, por primera vez, después de tres intentos fallidos de tratamiento en el recinto, se organizó una marcha al Congreso en su contra para el 6 de agosto, a diferencia de lo que ocurrió con los cambios en la ley de glaciares, la reforma laboral, la baja en la edad de imputabilidad y el RIGI, que pasaron por el Congreso sin mayores resistencias adentro y afuera del palacio legislativo. Ahora la cosa parece haber cambiado. El gobierno dice tener los votos, pero la pelota, por ahora, está en el aire.

    El 6 de agosto el Senado planea votar el nuevo proyecto de Milei, la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que dejaría sin vigencia la Ley de Tierras. Mientras tanto, afuera del Congreso la resistencia social involucra a movimientos sociales, científicos y hasta obispos. El reclamo tiene que ver con la tierra y el manejo del fuego, y arrastra la rabia por la entrega de los glaciares, de la hidrovía, de los bienes naturales, de la soberanía. Si esa ley se aprueba, los magnates tecnológicos podrán quedarse con el agua, la energía y el clima de la Patagonia, enclaves ideales para el mundo que imaginan.

    La entrada Hechos pelota se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    Se venció otra privatización menemista: Milei inicia la transición y abre un camino de incógnitas sobre el futuro de las represas hidroeléctricas de Tucumán

     

    Después de 30 años terminó la concesión privada de las represas hidroeléctricas de Tucumán. Milei abrió una transición y crecen las incógnitas sobre su futuro.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Treinta años después de haber sido entregadas en concesión durante la ola privatizadora del menemismo, las represas hidroeléctricas de Tucumán llegaron al final del contrato que las mantenía bajo administración privada. La decisión del Gobierno de Javier Milei de establecer un período de transición, en lugar de renovar automáticamente la concesión o anunciar una nueva licitación, abre un escenario de incertidumbre sobre el destino de un conjunto de activos estratégicos para la generación eléctrica y para el manejo del recurso hídrico de la provincia.

    El final de una concesión nacida al calor del modelo privatizador de los años 90

    La resolución de la Secretaría de Energía que puso en marcha la transición de las centrales El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo marca un nuevo capítulo en la larga historia de las privatizaciones argentinas, un proceso que comenzó a principios de la década del noventa y que transformó profundamente la relación entre el Estado y los servicios considerados estratégicos.

    Durante el gobierno de Carlos Menem, y luego de la sanción de la Ley de Reforma del Estado en 1989, la Argentina ingresó en una etapa de transferencia al sector privado de empresas y activos que durante décadas habían sido administrados por organismos estatales. Bajo la promesa de mejorar la eficiencia, atraer inversiones y reducir la participación estatal en la economía, el Gobierno nacional avanzó sobre sectores como telecomunicaciones, transporte, energía y servicios públicos.

    En ese contexto, la generación hidroeléctrica también fue alcanzada por el proceso privatizador. Muchas de las obras construidas durante décadas con financiamiento público fueron entregadas bajo esquemas de concesión a empresas privadas, que pasaron a administrar la explotación comercial de centrales que seguían teniendo una importancia estratégica para el sistema energético nacional.

    Así nació Hidroeléctrica Tucumán S.A., la empresa que recibió la concesión de los complejos hidroeléctricos El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo, tres instalaciones fundamentales para la provincia. El contrato firmado en 1996 estableció un plazo de explotación privada de 30 años, período que comenzó formalmente el 30 de julio de ese año y llegó a su vencimiento en julio de 2026.

    La fecha de finalización no fue una sorpresa ni una decisión política tomada de manera repentina: estaba contemplada desde el inicio del contrato. Sin embargo, su llegada obliga ahora al Estado a definir qué hacer con un patrimonio energético que vuelve a quedar bajo su órbita después de tres décadas.

    Qué decidió el Gobierno de Milei y por qué no implica una estatización

    La Resolución 168/2026 de la Secretaría de Energía publicada hoy en el Boletín Oficial, no dispuso una estatización de las represas ni anunció la creación de una nueva empresa pública para administrarlas. Lo que hizo fue activar el mecanismo previsto en el contrato de concesión para garantizar la continuidad operativa durante una etapa intermedia, evitando que el vencimiento del vínculo privado genere un vacío de gestión sobre instalaciones que requieren supervisión permanente.

    El Gobierno estableció un período de transición hasta el 15 de diciembre de 2026, durante el cual Hidroeléctrica Tucumán S.A. continuará operando las centrales bajo un régimen especial, mientras la autoridad energética nacional supervisará el funcionamiento de los complejos.

    Para esa tarea fue designada la Subsecretaría de Energía Eléctrica como veedor estatal, con la responsabilidad de controlar la operación, verificar el cumplimiento de las obligaciones técnicas y garantizar que las condiciones de seguridad de las represas permanezcan intactas. Además, se invitó a la Provincia de Tucumán a participar mediante la designación de un representante.

    La medida responde a una cuestión central: una central hidroeléctrica no puede simplemente cambiar de manos de un día para otro. Se trata de infraestructura compleja, vinculada no sólo a la generación de electricidad sino también al manejo del agua, la seguridad de las poblaciones ubicadas aguas abajo y la planificación energética de largo plazo.

    Por eso, aunque la concesión terminó formalmente, la operación continúa bajo un esquema transitorio mientras el Gobierno define el próximo paso.

    Los bienes vuelven al Estado después de 30 años

    Uno de los aspectos más relevantes del proceso es que el vencimiento de la concesión implica el retorno al Estado de los bienes afectados al servicio, tal como estaba establecido en el contrato original firmado durante la década del noventa.

    No se trata de una expropiación ni de una compra. La lógica contractual establecía que, al finalizar el período de explotación privada, las instalaciones, equipamientos y activos vinculados al funcionamiento de las centrales debían quedar nuevamente bajo control estatal.

    Ese punto resulta significativo porque muestra una diferencia entre el discurso político que acompañó las privatizaciones de los años 90 y la realidad jurídica de muchos de esos contratos: las concesiones privadas no implicaban una transferencia definitiva de la propiedad de los recursos estratégicos, sino un derecho temporal de explotación.

    Ahora, tres décadas después, el Estado vuelve a estar frente a la responsabilidad de decidir cómo administrar esos activos.

    La paradoja de un Gobierno que busca privatizar frente al vencimiento de una privatización

    El caso tucumano presenta además una particular contradicción política para la administración de Javier Milei.

    Desde su llegada al poder, el Gobierno libertario impulsó una agenda basada en la reducción del Estado, la apertura económica y la privatización de empresas públicas consideradas ineficientes. Sin embargo, en este caso específico, una concesión privada heredada de la década menemista llegó a su fin y obligó al Estado a asumir nuevamente un rol de supervisión directa.

    La administración nacional tenía distintas alternativas frente al vencimiento: extender la concesión, avanzar rápidamente hacia una nueva licitación o establecer un esquema transitorio. Finalmente optó por esta última opción, dejando abierta la definición sobre el futuro de las centrales.

    La resolución no determina si habrá una nueva privatización, si se buscará un esquema mixto con participación estatal y privada o si el Estado mantendrá algún tipo de control directo sobre las represas. Esa indefinición será uno de los puntos centrales del debate energético en los próximos meses.

    Un recurso estratégico que vuelve al centro de la discusión

    Más allá de la discusión contractual, las represas tucumanas representan un activo estratégico que excede la generación eléctrica. Los complejos de El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo cumplen funciones vinculadas al almacenamiento y regulación del agua, al desarrollo productivo regional y a la infraestructura energética de la provincia.

    Por eso, la discusión sobre su futuro no es solamente empresarial: implica definir qué papel tendrá el Estado en la administración de recursos considerados esenciales y cuál será la relación entre la inversión privada y la planificación pública en áreas sensibles.

    La resolución publicada por el Gobierno marca el cierre formal de una etapa iniciada durante el menemismo, cuando una parte importante del patrimonio energético argentino pasó a manos privadas mediante contratos de concesión de largo plazo. Ahora comienza una nueva fase, todavía abierta, en la que deberá definirse si el final de aquella privatización será simplemente el comienzo de otra concesión o si representará un cambio más profundo en la forma de administrar la energía hidroeléctrica tucumana.

     

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    Primero los dólares del FMI, después la soberanía: Georgieva llega al país para poner la lupa sobre Vaca Muerta

     

    La directora gerente del Fondo Monetario Internacional visitará la Argentina por invitación de Javier Milei y uno de los puntos centrales de su agenda será un recorrido por Vaca Muerta. La presencia de la máxima autoridad del organismo en el principal yacimiento energético del país alimenta el debate sobre el papel que jugarán los recursos naturales argentinos en la estrategia para garantizar el pago de la deuda externa.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    La llegada de Kristalina Georgieva a la Argentina no será una visita protocolar más. La titular del Fondo Monetario Internacional desembarcará en Buenos Aires en un momento de fuerte alineamiento político entre el organismo y el gobierno de Milei, con una agenda que excede ampliamente las reuniones institucionales: además del encuentro con el Presidente y con el ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Vaca Muerta, donde recorrerá el complejo de Loma Campana junto al presidente de YPF, Horacio Marín.

    La imagen no es menor. Por primera vez, la principal funcionaria del FMI visitará el mayor reservorio de hidrocarburos no convencionales del país, un activo estratégico cuya producción aparece cada vez más asociada a la capacidad argentina de generar los dólares necesarios para sostener el programa económico acordado con el organismo internacional.

    Vaca Muerta, el activo que seduce al FMI

    Desde hace meses, el Gobierno presenta a Vaca Muerta como el motor que permitirá transformar la estructura económica argentina mediante un fuerte incremento de las exportaciones energéticas. Las proyecciones privadas estiman que durante 2026 el superávit energético podría ubicarse entre 8.500 y 10.000 millones de dólares, impulsado por el crecimiento de la producción petrolera y por nuevas obras de infraestructura para exportar crudo y gas.

    Para el FMI, esos dólares tienen un valor que trasciende el desarrollo energético. Representan la posibilidad de fortalecer las reservas internacionales, mejorar la capacidad de pago de la deuda y sostener el esquema financiero que respalda al programa libertario.

    Por eso la presencia de Georgieva en Neuquén es interpretada también como una señal hacia los mercados internacionales: el organismo observa de cerca el recurso que el Gobierno considera la principal fuente futura de divisas del país.

    Un respaldo político a Milei

    La visita también constituye un gesto político de peso. Pocas veces un director gerente del FMI realizó una gira de estas características por la Argentina, y menos aún incluyendo un recorrido por un yacimiento petrolero.

    El Gobierno interpreta la presencia de Georgieva como una ratificación del respaldo internacional al rumbo económico libertario, luego de las sucesivas revisiones del acuerdo firmado con el organismo. Luis Caputo llegó incluso a definir la relación con el Fondo como «la mejor de la historia», reflejando el nivel de sintonía alcanzado entre ambas partes.

    Sin embargo, desde distintos sectores de la oposición advierten que el entusiasmo del Fondo por Vaca Muerta confirma que el interés principal continúa siendo garantizar la generación de dólares para el repago de la deuda antes que impulsar un modelo de desarrollo orientado al mercado interno o a la industrialización de esos recursos.

    El debate sobre la soberanía energética vuelve al centro

    La recorrida de Georgieva reabre además una discusión histórica en la Argentina: quién define el destino estratégico de los recursos naturales.

    Vaca Muerta es considerada una de las mayores reservas de petróleo y gas no convencional del planeta y constituye uno de los activos energéticos más importantes del país. En ese contexto, la imagen de la titular del FMI recorriendo los yacimientos alimenta las críticas de quienes sostienen que la política energética comienza a quedar cada vez más condicionada por las necesidades financieras del programa económico acordado con el organismo internacional.

    Mientras el Gobierno celebra la visita como una muestra de confianza de los mercados y de los organismos multilaterales, el recorrido de Georgieva por Vaca Muerta instala otra pregunta de fondo: si el principal recurso estratégico argentino será utilizado prioritariamente para impulsar un proyecto nacional de desarrollo o para garantizar el flujo de divisas que exige el FMI para asegurar el cumplimiento de la deuda externa.

     

  • Máximo faltó al acto por Evita en Moreno y Kicillof armó su propia actividad con Alak

     

    El peronismo conmemoró un nuevo aniversario del fallecimiento de Evita con actos separados y faltazos importantes. Axel Kicillof y Julio Alak hicieron un acto reducido en La Plata. En tanto, Mariel Fernandez reunió en Moreno a La Cámpora y los intendentes del conurbano. Esperaban a Máximo Kirchner, pero no fue.

    El acto con mayor convocatoria fue en Moreno en una actividad impulsada por la la secretaría de Mujeres del PJ bonaerense. Había una silla con el nombre de Kicillof que durante los discursos estuvo vacía. Sin embargo, desde Casa de Gobierno habían dejado trascender que el gobernador sólo iba a participar del acto en La Plata.

    La sorpresa fue la ausencia de Máximo, toda vez que algunos medios daban por hecho que participaría del acto.

    Cristina advierte a Kicillof: «si se parte en tres, se parte en cuatro»

    Si se vio a los intendentes del Grupo AFA: Federico Otermin (Lomas) y Gastón Granados (Ezeiza). También a referentes de La Cámpora como la intendenta Eva Mieri (Quilmes), la ministra de Cultura bonaerense, Florencia Saintout, y la diputada nacional Lucía Cámpora. Por el lado del axelismo, solo se vio a Cristina Álvarez Rodríguez. También estuvieron Guillermo Moreno y Felipe Solá.

    En tanto, sobre el mediodía, Kicillof y Alak encabezaron el acto en Plaza Moreno, epicentro de la capital provincial. «El mejor homenaje que le podemos hacer a Evita es organizarnos, no arrodillarnos ante las potencias foráneas», dijo el gobernador.

    En La Plata el acto se leyó además como un guiño de Kicillof a la candidatura de Alak, quien pretende sucederlo al frente del gobierno provincial.

    Tras varias fotos con intendentes y reuniones en el interior de la provincia, en las últimas semanas, el intendente de La Plata parece haber desacelerado en la carrera por la candidatura.

    Alak recuperó el vínculo que supo tener con Kicillof aunque mantiene diferencias con el entorno del gobernador. Mientras tanto, se ocupa de mantener viva la relación con Cristina Kirchner. Incluso evalúa salir a cuestionar con fuerza su condena en un gesto de acercamiento.

    El intendente busca contar con la aprobación tanto del gobernador como de la ex presidenta para quedarse con el control de la provincia. Mientras tanto, los distintos sectores del peronismo en La Plata se ilusionan con suceder al intendente.

    Se sabe que el gobierno de la capital provincial será un botín preciado. Sin embargo, en el peronismo dicen que si Cristina da el OK para que Alak sea candidato a gobernador entre las cosas que va a pedir a cambio está la ciudad de La Plata. La candidata que asoma mejor posicionada en el kirchnerismo es Florencia Saintout, hoy ministra de Cultura en el gobierno de Kicillof.

    Quizás el mayor desafío para Saintout y para el resto del peronismo será sostener la unidad que Alak construyó tras ganar la elección de 2023. Durante los ocho años del gobierno del PRO en la ciudad, el peronismo estuvo atomizado. Fuentes del peronismo en La Plata plantean dudas respecto de la posibilidad de un peronismo unificado alrededor de Saintout. «Si Alak se va, esa unidad se pierde», dicen.