Caputo le aviso al banco de los bonistas que el viernes paga: el Central compró USD 83 millones
El Gobierno formalizó el aviso de pago a los bonistas que deberá concretarse el próximo viernes. Cumplió con el trámite administrativo, pero todavía no tiene todos los USD 4.300 millones que deberá depositar..
Este martes el Banco Central volvió a comprar dólares, esta vez por una suma importante: USD 83 millones. Las estimaciones del mercado dan cuenta de un volumen de USD 578 millones operados, por lo que el BCRA compró en forma directa alrededor de un 7% del total, en línea con la nueva política monetaria que impuso el FMI.
El aviso de pago de Economía fue presentado ante el Bank New York Mellon, representante de los acreedores. Con esa decisión, el Palacio de Hacienda buscó despejar cualquier duda de pago. Pero es una señal al mercado, no una transferencia efectiva.
La verdadera historia no está en el anuncio sino en la ingeniería financiera contrarreloj para llegar a los USD 4.300 millones. Por eso las miradas de la City se corrieron de inmediato hacia las fuentes de financiamiento.
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Al cierre de 2025, según los registros oficiales, el Tesoro tenía depositados en el Banco Central USD 1.963 millones. Menos de la mitad de lo necesario para cubrir el vencimiento. Pero esos depósitos muestran una dinámica inestable. En las últimas semanas del año crecieron con fuerza y luego volvieron a caer. Hubo fuertes variaciones diarias producto de compras y ventas de divisas realizadas por Caputo para frenar el dólar.
Parte del monto se explica por la colocación del bono en dólares AN29, lanzado el 10 de diciembre. Esa fallida emisión permitió captar apenas USD 910 millones a una tasa superior al 9%. Caputo esperaba juntar un piso de USD 1.500 millones. Además tuvo un costo político y financiero: tensó aún más la relación del Gobierno con los bancos locales. En el sistema financiero local admiten que el AN29 fue leído como una señal incómoda. No solo por el esfuerzo que implicó absorberlo, sino porque profundizó los reclamos cruzados.
En el Palacio de Hacienda esperan ahora otro ingreso clave. Este martes deberían entrar USD 703 millones por la privatización de las represas del Comahue. Ese monto ayudaría a achicar el bache, pero no lo elimina. Incluso sumando todo, queda un faltante cercano a los USD 2.000 millones. Ahí aparece el tramo más delicado.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Una de las opciones en danza es el swap del Tesoro norteamericano, pero esa vía quedó bajo una lupa incómoda tras un informe del Congreso de Estados Unidos. El documento fue lapidario: cuestiona la discrecionalidad en el uso del Fondo de Estabilización Cambiaria y sugiere acortar plazos, exigir reportes casi inmediatos y reforzar el control legislativo sobre este tipo de financiamiento. El mensaje de Washington es inequívoco. Menos margen para acuerdos opacos y más exigencias de transparencia. Incluso se plantea la posibilidad de divulgar los términos y condiciones de los acuerdos con gobiernos extranjeros y evaluar los riesgos que esos programas implican para los fondos involucrados.
Con ese telón de fondo, el escenario que gana terreno es un repo con bancos internacionales. Se habla de unos USD 2.000 millones, a tasas muy elevadas y con garantías todavía poco claras. En los despachos circula la versión de un bono bajo legislación local, aunque justamente ese punto genera dudas entre los potenciales prestamistas.
En Economía repiten que nadie duda del pago. Y el mercado coincide. El default no está en el escenario base. El problema es el costo.
El peor resultado es seguir drenando reservas, que ya acumulan un rojo superior a los USD 16.000 millones. En ese caso, el pago se haría igual, pero a costa de profundizar el deterioro del Banco Central. Ya ocurrió con el Bopreal, cuando se usaron depósitos de la gente.
Los números lo confirman. Las reservas brutas cerraron este lunes en USD USD 44.187 millones, pero las reservas netas siguen en negativo, cerca de los USD 16.000 millones. La diferencia no es contable: es estructural. De ese total, USD 14.000 millones pertenecen al FMI y están bloqueados para uso doméstico; otros USD 18.000 millones corresponden al swap con China, del cual una tercera parte ya fue utilizada. El resto, lo que queda disponible, son los encajes, es decir depósitos en dólares de la gente, que el Central inmoviliza.

