Autor: Invitad@ Especial

  • La ganancia de USD 95 millones detrás de la polémica quiebra de Bioceres

     

     La vertiginosa quiebra de Bioceres SA dejó un dato que ahora en el mercado lo observan con mucha atención: mientras que la empresa se desplomaba con deudas y patrimonio negativo, el holding controlante registró una ganancia extraordinaria cercana a los 95 millones de dólares.

    El número surge de los propios balances presentados ante la SEC por Moolec, la firma radicada en el exterior que quedó como cabeza del entramado y de la que se hizo cargo el empresario uruguayo Juan Sartori.

    En los documentos (ver) se advierte que tras la pérdida de control de Bioceres la compañía contabilizó un beneficio de unos 91 millones de dólares en Bioceres Sociedad Anónima y otros 5,3 millones de Bioceres LLC radicada en Estados Unidos. En términos contables, la caída de Bioceres no implicó una pérdida para el grupo, sino un resultado positivo, dicen fuentes de la empresa.

    [Escala la pelea por Bioceres entre un millonario uruguayo y el fundador Federico Trucco]

    Ese dato es el que disparó las sospechas. En el mercado empiezan a preguntarse si la quiebra fue realmente el desenlace inevitable de una crisis financiera o parte de una estrategia para reordenar el negocio, aislar las deudas y consolidar el control sobre los activos más valiosos.

    La clave está en la ingeniería societaria que se terminó de consolidar en 2025, dijeron fuentes al tanto de la compleja estructura accionaria con la que organizó el holding que prometió convertirse en uno de los unicornios biotecnológicos más importantes del país.

     En el mercado empiezan a preguntarse si la quiebra fue realmente el desenlace inevitable de una crisis financiera o parte de una estrategia para reordenar el negocio, aislar las deudas y consolidar el control sobre los activos más valiosos 

    A partir de la fusión con Moolec, el grupo habría trasladado los activos estratégicos a una holding internacional, debilitando a Bioceres SA y dejándola como la unidad más expuesta al endeudamiento. En paralelo, el control accionario también cambió de manos ingresando un jugador clave en este proceso, señalaron a LPO fuentes empresarias.

    Según otro documento presentado ante la SEC, en abril de este año el fondo Agriculture Investment Group Corp (AIGC) pasó a controlar el 65,1% de Moolec tras convertir acciones preferidas en ordinarias. AIGC está vinculado al empresario uruguayo Juan Sartori, que fue ganando peso en el grupo cuando facilitó el salto de Bioceres a cotizar en Nasdaq para después terminar consolidando su poder en la etapa final de la reestructuración. La operación lleva la firma de Alejandro Antalich que puso Sartori al frente de la empresa quebrada.

    Como sea, por afuera de Bioceres SA quedaron unidades con activos significativos: Agrality, con ventas cercanas a los 70 millones de dólares y una valuación estimada en torno a los 77 millones; la planta industrial ValoraSoy en Córdoba; desarrollos biotecnológicos como SynBio Powerlabs, proyectados en unos 30 millones; líneas de ingeniería metabólica valuadas en torno a los 12 millones; y un paquete de patentes que podría ubicarse entre 45 y 50 millones de dólares.

     La Justicia comercial de Rosario ya empezó a intervenir y ordenó revisar en detalle la compleja ingeniería societaria del grupo y por otro lado, no se descarta que la disputa escale al plano penal 

    En conjunto, el ecosistema supera holgadamente los 150 millones de dólares en activos, muy por encima del pasivo que arrastraba la sociedad local, aseguran en el holding. Ese contraste es el que vuelve difícil de explicar la velocidad con la que se avanzó hacia la quiebra.

    [Bioceres no pudo levantar una deuda de 36 millones de dólares y se asoma a la quiebra]

    Fuentes vinculadas al management desplazado, Federico Trucco, dijeron que la decisión fue tomada por el nuevo directorio en diciembre del año pasado, ya bajo la órbita del esquema reorganizado. En lugar de explorar alternativas habituales en estos casos, como una reestructuración de deuda o un acuerdo con acreedores, se optó por el camino más extremo en un lapso llamativamente breve.

    En el sector, consideran que esa secuencia forma parte de una maniobra para quedarse con el control del negocio liberado de pasivos. Los nuevos controlantes, en cambio, sostienen que heredaron una situación financiera insostenible y que la quiebra era inevitable.

    La Justicia comercial de Rosario ya empezó a intervenir y ordenó revisar en detalle la compleja ingeniería societaria del grupo. En paralelo, no se descarta que la disputa escale al plano penal, con denuncias en preparación que podrían poner bajo la lupa el proceso que llevó a la caída de Bioceres SA.

     

  • Llaryora arma una embestida contra los libertarios por el Pami y reclamará a Milei una deuda de 30 mil millones

     

    «En los hechos, Milei nos tiró a las provincias el Pami». Ese es el diagnóstico que altas fuentes del Gobierno provincial hacen de la crisis de financiamiento del Pami, «la punta del iceberg» de lo que asoma si el Gobierno nacional no encuentra el rumbo rápidamente.

    Martín Llaryora ya mostró los dientes. Les pidió a los dirigentes liberarios que «no se escondan más, pongan la cara y pongan los recursos». Sabe que así incomoda a los socios de Gabriel Bornoroni, en particular a Luis Juez. «No puede el Pami estar abandonando a los abuelos. A los dirigentes que son nacionales, pongan la cara y vayan a pelear por los recursos».

    La cuenta que hacen en El Panal es que el desfinanciamiento del Pami le está costando a Córdoba unos 30 mil millones de pesos. En números gruesos, 9 mil millones de pesos les debe el Pami a los municipios cordobeses por atención en el sistema de salud comunal; una cifra similar por las prestaciones de los hospitales provinciales; y unos 15 mil millones de pesos por la deuda de Pami con Apross, la obra social provincial.

    Casi 60 mil jubilados provinciales tienen doble cobertura -Pami y Apross-, por lo que hay un acuerdo de pago entre las dos obras sociales. En la Provincia aseguran que el Pami adeuda nueve meses, a razón de 1.700 millones de pesos mensuales. «Hay un impacto directo en el sistema de salud», aseguran en el Gobierno provincial.

    De la Sota tensiona al máximo con Llaryora y apuesta al armado nacional post Milei 

    En un juego sincronizado, salieron a evidenciar la crisis del Pami desde la senadora Alejandra Vigo hasta el defensor del Pueblo, el radical Carlos Galopo. La esposa de Juan Schiaretti pidió explicaciones por la «gravísima situación», mientras que el radical reclamó la «renuncia» de las autoridades del Pami en Córdoba.

    El legislador radical Dante Rossi también pidió la remoción de la cúpula del Pami en Córdoba; y Ramón Mestre matcheó: «$ 2.100 por mes. Eso es lo que el Gobierno nacional decidió que vale la atención médica de un jubilado. Mi total apoyo a los médicos y jubilados. La salud es una prioridad, no un número en una planilla». Ambos trabajan en dinamitar un eventual acuerdo de Rodrigo de Loredo con La libertad Avanza.

    «Vamos a levantar la voz en tres aspectos innegociables: atención de los abuelos, el cumplimiento del financiamiento universitario y los fondos para la discapacidad», dice un ministro que diseña la campaña reeleccionistas de Llaryora, quien advierte que hay un «incumplimiento flagrante» de esas leyes por parte de los funcionarios nacionales.

     

  • Roban, pero ajustan

     

    Iba medio año del gobierno de los hermanos Milei. Manuel Adorni todavía era vocero presidencial -hasta ese momento repetía lo de siempre, no hay plata, hay que ordenar, el Estado fue saqueado-, pero el 18 de julio de 2024 levantó una hoja impresa con la imagen de una radiografía. La sostuvo unos segundos en el aire, la giró apenas, la mostró a cámara. Dijo que aquel estudio había sido presentado para cobrar una pensión por discapacidad. Señaló un punto con el dedo e insistió a la audiencia para que mirara bien. 

    —Es la cola del perrito—, dijo. Se rió. 

    La escena duró unos segundos, pero alcanzaba. La radiografía funcionaba como prueba y como argumento para la narrativa que estaba construyendo. 

    —Cada pensión que fue otorgada de manera fraudulenta va a ser denunciada penalmente— dijo Adorni. 

    También dio un ejemplo en el Chaco donde afirmaba que una misma radiografía de hombro había sido presentada como prueba en ciento cincuenta pensiones por invalidez. Si el sistema estaba corrupto, entonces el ajuste era necesario. De esta manera, Adorni anunciaba la baja de decenas de miles de pensiones por discapacidad. Durante los primeros meses de gestión, el vocero construyó esa narrativa, escena por escena, conferencia tras conferencia, hasta convertir su voz en la voz del ajuste. 

    El mismo día de la radiografía, frente a las cámaras, dijo: 

    —La Argentina de la avivada, que no es más que corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó bajo la administración del presidente Milei. 

    Adorni no sólo mostraba estos casos, sino también una auditoría que había realizado el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, cuyos resultados habían arrojado que durante “los tres gobiernos kirchneristas” la cantidad de pensiones no contributivas por invalidez laboral había pasado de ochenta mil a un millón. Y que luego esta cifra había bajado marginalmente durante el gobierno de Mauricio Macri para volver a crecer hasta superar el millón doscientas mil prestaciones al momento de asumir la Libertad Avanza el gobierno. 

    —Este número estratosférico no corresponde ni siquiera a un país que haya sufrido guerras militares ni catástrofes naturales— dijo Adorni en conferencia.

    En medio de aquellas explicaciones, y mucho antes de que las fotos de los viajes y la información de las propiedades del vocero del ajuste empezaran a circular, ya había algunos datos que no cerraban. En su declaración jurada de 2024, Adorni informó poco más de 48 mil dólares en ahorros, dos propiedades y dos vehículos. Al mismo tiempo, registró deudas importantes con particulares y créditos hipotecarios. Ese punto de partida sirve para leer lo que vino después. Operaciones inmobiliarias financiadas con mecanismos poco habituales para la función pública, préstamos de personas sin trayectoria conocida y un patrimonio que dejaba más dudas que certezas a medida que se iban conociendo nuevos datos. 

    Desde entonces, hay una serie de preguntas sin respuesta. ¿Cómo ocurrió el ascenso meteórico del funcionario más corriente del gobierno de Milei? ¿Cuál es la cadena de episodios que ocurrían mientras se convertía de vocero a principal candidato y ganador de las elecciones en CABA y de ahí a Jefe de Gabinete? Hay un lazo fino entre el recorrido político del vocero del ajuste con otras causas de corrupción mucho más densas, caras y profundas, que son la otra cara del ajuste. Recapitulemos.

    El primer episodio fue en Nueva York. La imagen publicada por Radio Jai lo mostraba junto a su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial pese a no ocupar ningún cargo. La justificación —que iba a “deslomarse” y quería tener a su “compañera de vida” cerca— oscureció más de lo que aclaró. El regreso en primera clase, con pasajes superiores a los diez mil dólares emitidos a través de la agencia estatal Optar, se convirtió en el primer punto de una investigación judicial. Después se conocieron las propiedades: un departamento en Caballito financiado en un 87% por las propias vendedoras y una casa en un country adquirida mediante créditos gestionados por Adriana Mónica Nechevenko, su escribana con acceso frecuente a la Casa Rosada. Y después los vuelos. El viaje a Punta del Este en jet privado, con costos cubiertos por una productora vinculada a contenidos oficiales y facturas emitidas semanas después. La secuencia dejó una pregunta abierta que todavía atraviesa las causas: ¿Quién financió efectivamente todos esos movimientos?

    En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Los episodios empezaron a leerse como un patrón. Pero ese patrón tiene una particularidad. Que no termina de cerrarse. Cada semana suma un dato nuevo, una factura, una declaración, un detalle que vuelve a correr el límite. En el propio gobierno ya no hay una respuesta clara sobre dónde se corta la secuencia y eso genera algo más difícil de controlar. La sensación de que todavía falta lo peor.

    El 25 de marzo, en su última conferencia de prensa, el clima ya era otro. Las preguntas no giraban sobre el desorden del Estado sino sobre sus propios movimientos: los viajes, los gastos, los pasajes. Un periodista le pidió algo concreto. Un comprobante. Una factura. Adorni no respondió con datos. Interrumpió. Negó. Volvió sobre una discusión anterior y exigió una disculpa. 

    —Has mentido descaradamente sobre mí—dijo. Insistió. La escena se corrió. La pregunta quedó sin respuesta.

    Cuando el periodista volvió a preguntar cómo había pagado el viaje, la respuesta fue otra pregunta y una sentencia extraña: 

     —¿Por qué tengo que explicarte a vos una relación privada? Vos no sos juez.

    Durante meses Adorni había construido una posición desde la cual señalar a otros. En esa conferencia, por primera vez, quedó del lado del revés. La diferencia con la escena inicial es visible: entonces levantaba una radiografía y mostraba el descontrol. Ahora, frente a un pedido puntual, no mostró nada.

    El próximo 29 de abril, Adorni, tiene que presentarse en el Congreso para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete. Va a tener que responder 4.800 preguntas que ya enviaron los diputados de diferentes bloques, no sólo sobre números o políticas, sino también sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. En los últimos días se especuló si iría o no al recinto, hasta que Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, confirmó su asistencia y en un encuentro en el Colegio de Abogados de la ciudad advirtió que «va a ser picante, compren pochoclos». La parada es difícil después de que el Presidente pidió paciencia a los argentinos por la caída de la actividad económica y de los ingresos. Milei intenta omitir el apellido del jefe de Gabinete al que ahora llama “Manuel”. La estrategia que planea el oficialismo es que el jefe de Gabinete haga una especie de réplica, pero no una defensa. Señalará que el kirchnerismo no tiene legitimidad para acusarlo. Que tiene a su líder política presa. 

    Una red mayor

    Pero hay otro expediente donde ese desorden no aparece como una suma de episodios sino como un esquema de funcionamiento planificado, coordinado y direccionado. 

    La causa que investiga el funcionamiento de la ANDIS reconstruye algo distinto. Desde la llegada de Milei al gobierno hasta octubre de 2025, dentro del organismo operó una asociación ilícita a través de maniobras ilegales que involucraron a funcionarios y empresarios vinculados a droguerías y proveedores de insumos de alto costo. Había roles definidos, tareas repartidas y un circuito que funcionaba de punta a punta. Según el fiscal de la causa, Franco Picardi, la corrupción afectaba en particular a “una población especialmente vulnerable, beneficiarios de pensiones no contributivas, personas sin cobertura médica y pacientes con enfermedades crónicas”, lo cual le otorga una gravedad distinta a la de otros casos. 

    El esquema tenía como objetivo direccionar compras y quedarse con una parte. En la primera etapa de la investigación -que se conoció en noviembre del año pasado- se descubrieron licitaciones armadas, sobreprecios, empresas que competían en apariencia pero que en realidad acordaban entre sí quién ganaba cada operación. El monto detectado en ese momento marcaba un desvío de fondos de medicamentos de 47 mil millones de pesos.

    Con el avance de la causa, el alcance de la investigación se amplió. Ya no se trataba sólo de medicamentos, sino también de insumos médicos. Prótesis para amputaciones, implantes cocleares, audífonos, sillas de ruedas motorizadas. Tecnología de alto costo destinada a personas sin otra cobertura. Ahí se concentraba el negocio. En el corazón mismo del ajuste. En su punto más débil. Nos encontramos a principios de agosto de 2025 cuando las empresas todavía pagaban retornos a los funcionarios de la ANDIS para ganar licitaciones cartelizadas. Aún después de que se conocieran los audios que destaparon el escándalo, largas filas de hasta 300 personas por día con renguera, ceguera o sordera se reunían en la puerta de la  agencia para acreditar que no habían usado la radiografía de un perrito para cobrar su pensión.

    Volvamos a la investigación. Este jueves 9 de abril, la fiscalía solicitó nuevas declaraciones indagatorias para profundizar sobre el esquema que, en esta segunda etapa de investigación muestra que también direccionaron fondos en insumos que suman a la cifra de los medicamentos otros 75 mil millones de pesos.

    Los mismos implementos que en aquella conferencia de prensa Adorni había reducido a una radiografía de un perro, para decir que en las gestiones anteriores, las pensiones se otorgaban fraudulentamente a discapacitados de mentira por una red de corrupción que nunca fue probada. En cambio, con Spagnuolo al frente de la ANDIS, la fiscalía no sólo no encontró a los discapacitados truchos sino que encontró direccionamiento de contrataciones públicas, empresas que competían en apariencia, pero en realidad acordaban precios y se repartían las adjudicaciones, retornos con funcionarios que recibían porcentajes; uso de información privilegiada, sobreprecios, desvío de fondos públicos y hasta posibles maniobras de lavado de dinero.

    El ajuste en discapacidad se explicó durante meses señalando el fraude desde abajo. Es decir, hacia los beneficiarios. Pero los tribunales comenzaron a mostrar otra cosa. En los audios de la causa aparecen retornos, porcentajes, nombres. En uno se menciona el ya famoso 3% asociado a Karina Milei. En otro de los mensajes un empresario advierte “hay que llegar a Karina Milei, ella es la que define todo”.

    Es en ese punto donde la figura de Adorni vuelve a aparecer, pero ya en otro lugar. No como un funcionario más bajo investigación sino como el punto donde todo se condensa. Porque en términos de volumen la causa de la ANDIS es mucho más grande. En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    No es sólo por lo que hizo o por lo que la justicia intenta determinar si hizo. Es por lo que decía mientras tanto. Adorni fue el que señaló, el que explicó, el que se burló. El que levantó una radiografía de un perro para mostrar hasta qué punto el sistema estaba corrompido. El que convirtió el ajuste en una respuesta moral frente al abuso. Y en ese cruce algo se rompió.

    Con el paso de los meses el mapa de los casos se fue ampliando. La causa por los desvíos en la ANDIS, la investigación por el patrimonio de Adorni, los vuelos. Y alrededor, otros expedientes que empiezan a asomar. La causa por la estafa Libra que puso bajo la lupa la promoción de una criptomoneda publicada por el Presidente que terminó en pérdidas millonarias para inversores. Y la investigación sobre el Banco Nación, que tuvo que dar marcha atrás con una normativa que facilitaba créditos hipotecarios para funcionarios en condiciones que el resto no consigue, después de que se conocieran los casos. 

    Pero el foco vuelve a él. ¿Por qué?

    Tal vez por la torpeza. Por las propiedades que no terminan de cerrar, por la escribana entrando y saliendo de la Casa Rosada, por las explicaciones que se desarman solas. Tal vez porque no es un operador ni un cuadro político. O porque el cargo le queda grande. Tal vez por otra cosa. Porque es propio, porque está adentro, porque no es alguien que pasó por el gobierno, sino alguien del gobierno. No es Espert. Adorni es de los que no se discuten. De los que no se sueltan fácil. Porque es más fácil indignarse con alguien de carne y hueso que con una estructura invisible, difícil de explicar y más difícil de entender. 

    La grasa de la corrupción

    En el streaming Gelatina, Elisa “Lilita” Carrió, describió el caso Adorni como una “película de Almodóvar de la corrupción argentina”. Antes había dicho algo que funciona como punto de partida. “¿De dónde salió ese Adorni? Yo no sé quién es Adorni”. Es que Adorni no es hombre del sistema político, ni del mundo empresario. Al igual que los hermanos Milei es un outsider. Y en ese contexto, la pregunta cambia de sentido. ¿Cómo se explica el salto en su nivel de vida? “¿De Parque Patricios a viajar en un jet a Punta del Este?” se indignaba Carrió. 

    La escribana entra en ese cuadro. Está en otro estudio de streaming, el de Infobae. Es la primera entrevista después de su declaración en la justicia. Está relajada, se ríe y contesta sin apuro. La escena retiene la atención de miles de espectadores, algunos interesados por la causa, pero en su mayoría por este personaje que no se puede dejar de mirar y que en la película -según el lenguaje de Lilita- ocuparía un rol protagónico. 

    Le preguntan a Nechevenko cuántas operaciones había hecho con Adorni en los quince años anteriores. “Justo ninguna”, dice. Se ríe otra vez. Y remata “¿Nunca les pasó que tienen necesidades diferentes y se les da?”. El teléfono suena en medio de la entrevista. Lo mira, sonríe. “No es Adorni”, aclara. 

    Hay algo en esa forma de responder. No esquiva. Tampoco termina de explicar. Se mueve en el borde, como si supiera hasta dónde puede llegar sin decir del todo. En esa lógica, todo empieza a encajar. Los viajes, las casas, los préstamos y los cambios de escenario. Como si todo hubiera llegado demasiado rápido para Adorni. Como si el lugar nuevo se ocupara antes de entender cómo hacerlo. 

    En algún punto, Adorni debería haber sabido que iba a ser observado. Sin embargo, lo que aparece no es una estrategia cuidada. Son movimientos evidentes, nombres que no dicen nada, préstamos de personas sin trayectoria pública. Formas de moverse que dejan todo demasiado a la vista.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    Durante meses Adorni señaló, ordenó, marcó a quienes habían abusado del sistema y explicó por qué era necesario recortar. Lo hizo en cada conferencia, en cada ejemplo, en cada oportunidad. Esa fue su posición. Y es en ese mismo registro donde ahora el vocero del ajuste vuelve a aparecer, pero ya no como quien explica, sino como parte de lo que se empieza a mirar. Y así se resquebraja la moral del ajuste. 

    En su última entrevista a los medios públicos, Milei pidió paciencia. El lunes, desde Rosario, el ministro Caputo aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas décadas y que se viene la “desinflación”, aunque este mes la inflación haya superado los tres puntos. La invitación, igual que al principio, es que el sacrificio de ahora valdrá la pena después. Pero las promesas pierden fuerza. Algo en el clima parece cambiar. Hay imágenes que, recuperadas a la luz de las cosas que ahora se saben, resignifican lo grotesco. La radiografía del perrito. La risa. La impostación de la moral. La Argentina de la avivada. 

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  • Patricia, la favorita entre los empresarios de Amcham: «Milei ya cumplió»

     

     La escena fue menos festiva y más incómoda. El encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina dejó al descubierto un cambio de clima entre los empresarios. Donde antes había entusiasmo, ahora asoman dudas. El dato del salto de la inflación copó el encuentro y obligó al presidente Milei a una confusa defensa de su modelo económico, al que ya le entra agua por demasiados lugares.

    En ese clima, fue entre los presentes la percepción que el tiempo político de Milei se está agotando y acaso haya que pensar en una renovación. «Milei ya cumplió. Entró en desgaste. Tiene que venir un recambio que normalice la actividad con obra pública», dijo una fuente. Y remató con una definición filosa: «Un Néstor que suceda a este Remes, pero por derecha».

    El consenso es llamativo. La mayoría de los empresarios reunidos en Amcham parecían convencidos que el giro capitalista que impuso Milei no va a cambiar, más allá de quién gobierne. Incluso prevalecía cierta mirada no alarmada sobre Axel Kicillof: «Si gana, hay que ver con quien gobierna», afirmó a LPO un importante empresario.

    Patricia harta de Adorni: «Punto, basta, no quiero explicar nada»

    Pero en el desangelado salón del Centro de Convenciones de la Recoleta fue evidente que la favorita para lo que viene es Patricia Bullrich, a quien se vio muy incómoda por el escándalo Adorni. El jefe de Gabinete se sentó en primera fila rodeado de ministros, provocando la cara de circunstancia de sus colegas.

    Milei ya cumplió. Entró en desgaste. Tiene que venir un recambio que normalice la actividad con obra pública.

    El clima contrastó con el discurso oficial. En el escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó disimular el golpazo de la inflación: «Estamos mejorando fuertemente», dijo, con un eco fatal a las promesas de mejoras en el segundo semestre que esgrimía durante su fallido paso como funcionario de Macri. 

    La composición del encuentro también habló por sí sola. La mitad de los asistentes eran funcionarios públicos y periodistas. Del lado empresario, predominaban los vinculados a energía y exportación. «No me encontré con ningún cazador en el zoológico», ironizó uno de los presentes, en referencia a la ausencia de sectores que dependen del mercado interno.

    Para adelante, dos problemas dominaron la conversación entre los empresarios presentes: el cepo que todavía enfrentan las empresas multinacionales para repatriar dividendos y la falta de infraestructura para activar las inversiones en agricultura, minería y energía. 

    La inflación de marzo saltó al 3,4% y Milei reconoció que «el dato es malo»

    Sobre el cepo, igual, hay una expectativa latente. «Caputo va a aprovechar la fenomenal cosecha para terminar de liberar las restricciones cambiarias», dijo a LPO un empresario del agro. El optimismo se apoya en la idea de que los dólares del campo pueden darle aire al Banco Central y permitir una apertura.

    Caputo va a aprovechar la fenomenal cosecha para terminar de liberar las restricciones cambiarias.

    Pero la realidad parece ir en sentido inverso. El Banco Central viene de endurecerlo, en jaque por la dolarización de los ahorristas. El Central extendió a 90 días las restricciones cruzadas: quienes operan en el mercado oficial no pueden acceder a los dólares financieros y viceversa. 

    Pero hubo una isla de entusiastas entre los presentes: el sector energético. El boom de Vaca Muerta marca récords de producción. Y el precio internacional del petróleo, cerca de los 100 dólares, empuja las exportaciones. «Hay que separar el corto del largo plazo. Más allá de lo que pase con este gobierno, las reformas vinieron para quedarse», dijo a LPO un empresario de la cuenca patagónica.

    Pero incluso en ese sector aparecen el límites  de la infraestructura. Para crecer, Vaca Muerta necesita más gasoductos, oleoductos, líneas de energía, rutas modernas.  Un punto en común con la minería.

    «La falta de infraestructura es un gran freno para la actividad», reconoció a LPo el directivo de una de las principales mineras globales. 

    Del lado de los proveedores locales, el diagnóstico es aún más duro. «Los Azules no tiene financiamiento, es una mera apuesta inmobiliaria y algo de eso también tiene Vicuña», dijo a LPO un empresario del sector. Se trata de los dos proyectos mineros estrella que se desarrollan en la Cordilleda de los Andes, en San Juan.

    El cierre dejó una postal difícil de ignorar. En el almuerzo, hubo una avalancha sobre el buffet. Verduras y huevos duros cortados al medio. «Si estos son los potenciales inversores, la imagen es para preocuparse, están famélicos», comentó un consultor. La escena fue el reflejo perfecto de la jornada: una economía que promete abundancia, pero sirve raciones escasas.

     

  • Ishii suma carreras al Polo Universitario Internacional de José C. Paz

     

    El senador e intendente en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii, firmó convenios académicos internacionales estratégicos durante su visita oficial a la República Popular China, con el objetivo de ampliar la oferta educativa del Polo Universitario Internacional del distrito.

    El vice primero del Senado bonaerense y también de la Red Latinoamericana de Ciudades del Aprendizaje de Unesco rubricó importantes acuerdos enmarcados en la aplicación de políticas públicas orientadas al acceso universal en la educación superior de calidad.

    Con el Instituto Politécnico de Shenyang (China), el acuerdo incorpora carreras de Tecnología Electrónica Automotriz, Comunicaciones Modernas, Vehículos de Nueva Energía e Inteligencia Artificial.

    En tanto, el acuerdo con la He University, institución especializada en oftalmología y optometría, permitirá desarrollar programas de salud visual y tecnoestética con equipamiento y transferencia tecnológica, fortaleciendo el sistema sanitario local.

    Con la Midwest University, institución con presencia en Estados Unidos, Corea y China, el acuerdo implica la incorporación de carreras con reconocimiento internacional en Aviación, Tecnologías del Transporte, Inteligencia Artificial, Arte, Negocios y Liderazgo, con posibilidades de intercambio académico.

    Estos convenios consolidan el posicionamiento de José C. Paz como distrito educativo de referencia y miembro activo de la Red de Ciudades del Aprendizaje de Unesco.

     

  • Masivo reclamo de intendentes contra Caputo y Milei por el recorte fondos y el abandono de rutas

     

    Intendentes de 200 ciudades del país se movilizaron este martes a las puertas del Ministerio de Economía para entregar un petitorio en el que denunciaron el recorte de fondos y la desinversión en rutas por parte del gobierno de Javier Milei, además de reclamarle a Toto Caputo cambios en el programa económico.

    Se trata de una movida convocada por el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis a la que se sumó la Federación Argentina de Municipios (FAM) que comanda Fernando Espinoza, por lo que se plegaron intendentes de todo el país.

    Un dato relevante fue que en esta movida no solo participaron intendentes del peronismo, también estuvieron alcaldes vecinalistas y una comitiva del Foro de Intendentes radicales.

     Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas 

    Como contó LPO, entre los planteos centrales estaban retrotraer el precio de la nafta al 1° de marzo y que el Gobierno haga las obras que está obligado por ley a partir de lo que recauda del Impuesto PAIS y el Impuesto a los Combustibles.

    «El estado de las rutas nacionales es escandaloso y este gobierno se quedó con 6,1 billones de pesos», denunció Katopodis.

    Pero, además de eso, los intendentes apuntaron contra el Gobierno por el derrumbe de la coparticipación que golpea directo en las arcas municipales que, a la vez, ya sufren en muchos casos una reducción de la cobrabilidad de tasas frente a la recesión generalizada.

    Por eso, le reclamaron a Caputo modificaciones al programa económico, que-denunciaron- «está generando desocupación y caída del ingreso y del consumo».

    «Solicitamos un nuevo pacto fiscal que evite la asfixia financiera que hoy sufren las provincias y los municipios como consecuencia de las actuales políticas económicas», dijo el intendente de La Plata, Julio Alak.

    Intendentes se movilizan a la puerta de Economía para reclamar a Caputo los fondos para rutas

    En tanto, el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, sostuvo: «Pedimos retrotraer el precio de los combustibles, retomar obras paralizadas por Nación y frenar el recorte de fondos a provincias y municipios».

    Más tarde, varios intendentes se dirigieron a la sede de la FAM, donde se reunieron con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela.

    «Mientras crecen las necesidades de la inmensa mayoría, el Gobierno nacional se desentiende de sus obligaciones, frena obras, incumple la Constitución y desfinancia programas en todas las áreas», acusó Kicillof para reforzar la polarización con Milei.