Autor: Invitad@ Especial

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    INFORME EXCLUSIVO – Ciencia y salud: menos presupuesto, más aranceles — el nuevo modelo que redefine al Estado

     

    En apenas tres días, dos resoluciones del INCUCAI dejaron al descubierto un cambio profundo: mientras el financiamiento público de la ciencia y la salud cae de manera sostenida, el propio Estado empieza a cobrarle más caro —y sin excepciones— a sus propias instituciones. El giro no es aislado: se inscribe en una lógica más amplia que atraviesa organismos regulatorios, sistema científico y hospitales públicos.

    Por Amparo Lestienne para NLI

    El caso INCUCAI: de la excepción al cobro universal

    El punto de partida es la Resolución INCUCAI 84/2026, publicada el 27 de marzo. La norma actualiza los aranceles para la evaluación de protocolos de investigación clínica vinculados a trasplantes y uso de órganos, tejidos y células, con el objetivo explícito de “asegurar los recursos operativos y técnicos” del organismo.

    Pero el dato clave estaba en su artículo 2°: mantenía la lógica histórica del sistema argentino al eximir del pago a hospitales públicos, universidades nacionales y Fuerzas Armadas.

    Esa excepción no era un detalle menor, sino la continuidad de un principio consolidado en normativas previas. Por ejemplo, ya en la Resolución 128/2019 del propio INCUCAI se establecía exactamente la misma exención para el sector público, en línea con la idea de que la investigación sanitaria estatal no debía ser tratada como una actividad comercial.

    Sin embargo, apenas tres días después, el 30 de marzo, llegó la Resolución INCUCAI 95/2026, que directamente eliminó esa excepción. El resultado es contundente: el Estado empezó a cobrarle a sus propios hospitales y universidades por investigar.


    Un cambio de lógica: del financiamiento a la autofinanciación

    El argumento oficial es técnico: los protocolos requieren financiamiento y, por lo tanto, deben cubrir los costos regulatorios. Pero detrás de esa justificación aparece una transformación más profunda.

    Históricamente, el sistema funcionaba bajo una premisa clara: la investigación pública en salud es parte del sistema sanitario y, por lo tanto, es financiada por el Estado. Eso implicaba que los organismos regulatorios podían cobrar aranceles, pero hacían excepciones cuando el actor era público.

    Hoy esa lógica se invierte: todos los actores —incluso los públicos— deben pagar por el servicio estatal. Este cambio no surge en el vacío. Está directamente vinculado con el deterioro del financiamiento general del sistema científico.


    El telón de fondo: caída del presupuesto científico

    Según distintos informes y análisis del sistema nacional de ciencia y tecnología, el financiamiento público del sector atraviesa una contracción sostenida. Entre 2023 y 2026, la inversión estatal acumula una caída real estimada entre el 30% y el 40%, como resultado de la combinación entre recortes presupuestarios y el efecto de la inflación. En paralelo, la participación de la ciencia en el producto bruto interno se redujo a niveles por debajo del 0,3%, cuando en años anteriores se ubicaba en torno al 0,5%.

    En términos concretos, el deterioro no es homogéneo sino que golpea con mayor intensidad en áreas clave del sistema. Las transferencias a universidades nacionales y organismos públicos muestran recortes que, en términos reales, se ubican entre el 25% y el 35%, afectando el funcionamiento cotidiano de institutos, laboratorios y proyectos en curso. A esto se suma el deterioro sostenido de los ingresos del personal científico y técnico, cuyos salarios perdieron aproximadamente entre un 20% y un 30% de su poder adquisitivo, mientras que la inversión en equipamiento —fundamental para sostener la capacidad experimental— registra caídas aún más pronunciadas, que en algunos casos superan el 50% en términos reales.

    En este escenario, organismos como el CONICET ven afectada su capacidad de sostener proyectos, becas y estructuras de investigación, lo que introduce tensiones crecientes en todo el sistema científico.


    ANMAT y el modelo de tasas: el antecedente silencioso

    Este viraje tampoco es nuevo en la administración pública. La ANMAT funciona desde hace años con un sistema de aranceles para trámites regulatorios, donde cada procedimiento tiene un costo asociado.

    Lo que cambia ahora no es la existencia de aranceles, sino su alcance: antes aplicaban principalmente a actores privados; ahora tienden a universalizarse. Es decir, el modelo basado en tasas por servicio empieza a expandirse a otros organismos, pero sin las protecciones históricas para el sector público.


    La tensión central: menos presupuesto, más costos

    La combinación de estas dos dinámicas —menor financiamiento y mayor carga arancelaria— configura una tensión estructural difícil de sostener en el tiempo. Por un lado, el Estado reduce su inversión directa en ciencia y salud; por otro, incrementa los costos que deben afrontar sus propias instituciones para desarrollar investigaciones.

    Esto implica que universidades públicas, hospitales y centros de investigación no sólo cuentan con menos recursos, sino que además deben destinar parte de esos fondos a cubrir aranceles regulatorios que antes no existían para ellos. La consecuencia es una presión creciente sobre estructuras ya debilitadas.

    El resultado es una paradoja evidente: el Estado se retrae como financiador, pero se consolida como cobrador.


    Especialistas y debate: el riesgo de mercantilización

    En el ámbito científico y sanitario, este tipo de transformaciones suele encender señales de alerta. Diversos análisis en políticas públicas advierten que, cuando se reducen los recursos estatales y se trasladan costos a los propios actores del sistema, tienden a producirse efectos previsibles: disminución en la cantidad de proyectos, mayor dependencia de financiamiento externo y desplazamiento de investigaciones hacia áreas con retorno económico más inmediato.

    La investigación clínica en hospitales públicos suele estar orientada a necesidades sanitarias concretas de la población y no a intereses de mercado

    En el caso de la salud, el impacto puede ser aún más sensible, porque la investigación clínica en hospitales públicos suele estar orientada a necesidades sanitarias concretas de la población y no a intereses de mercado. Buena parte de la producción científica argentina en salud se genera en estos ámbitos, donde la práctica asistencial se articula con la investigación sobre pacientes reales y problemáticas locales.

    Ese rasgo tiene antecedentes históricos claros. La Misión de Estudios de Patología Regional Argentina, impulsada por Salvador Mazza, desarrolló en el siglo XX investigaciones clave sobre enfermedades como el Chagas, a partir del trabajo territorial en regiones postergadas del país. Difícilmente ese tipo de investigación hubiera sido financiado por el sector privado, dado que su lógica no era la rentabilidad sino la respuesta a una problemática sanitaria concreta.

    Ese mismo patrón se replica, con otras formas, en la actualidad. Hospitales públicos de referencia como el Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas combinan atención médica, formación profesional e investigación clínica orientada a enfermedades prevalentes en su población, muchas veces vinculadas a sectores sociales vulnerables y sin atractivo comercial para la industria.

    El problema es que este tipo de investigación —centrada en necesidades reales y no en retornos económicos— depende estructuralmente del financiamiento público. Cuando ese financiamiento se reduce y, al mismo tiempo, se introducen costos adicionales para investigar, el riesgo no es sólo cuantitativo sino cualitativo: no sólo se investiga menos, sino que se empieza a investigar otra cosa.


    Conclusión: un cambio silencioso pero estructural

    Lo ocurrido entre el 27 y el 30 de marzo con el INCUCAI no es un episodio aislado ni meramente administrativo. Es la expresión concreta de un cambio más amplio en la forma en que el Estado se vincula con la ciencia y la salud: menos financiamiento directo, eliminación de excepciones históricas y expansión de esquemas de arancelamiento.

    En ese nuevo escenario, el sistema deja de apoyarse en la lógica de política pública para acercarse a un modelo de servicios, donde investigar ya no sólo depende del conocimiento y la capacidad técnica, sino también de la disponibilidad de recursos para pagar por ello.

    La incógnita que queda abierta es tan estructural como urgente: hasta qué punto puede sostenerse un sistema científico y sanitario público cuando se le exige autofinanciarse en un contexto de retracción presupuestaria.

     

  • Bullrich aliada con el denunciante de $Libra le ganaron el PRO de Córdoba a Macri

     

    En un fin de semana cargado de tensión en el PRO cordobés, la curiosa alianza entre el bullrichismo y uno de los denunciantes del caso $Libra se quedó con el sello amarillo y desplazó al macrismo puro. Sucede que hasta el final de la noche del sábado hubo cruce de comunicados entre la alianza que integraron la diputada bullrichista Laura Rodríguez Machado y el legislador provincial Oscar Agost Carreño; rivales del macrismo liderado por la concejala Soher El Sukaría.

    Sin embargo, este domingo hubo interna y los aliados se quedaron con el sello y dejaron a Macri sin poder de daño partidario en una provincia que siempre fue clave para el expresidente.

    Los aliados llevaron como candidato a presidente a Oscar Tamis, un exlegislador provincial y exintendente de Oliva. Un dirigente cercano al esquema que en su momento lideró Nicolás Massot en el juego de transversalidad en tiempos de Cambiemos.

    «En la causa Libra de Estados Unidos empiezan a nombrar a Karina Milei»

    El macrismo, en tanto, en la tarde del sábado lanzó un comunicado denunciando atropello y manipulación de los plazos. El bullrichismo devolvió la gentileza con otro: «no se bancan la democracia interna en el PRO Córdoba», dispararon Rodríguez Machado y Agost Carreño.

    Mientras, en la misma noche del sábado el macrismo porteño con dirigentes como Fernando de Andreis trató de desactivar la interna y negociar. Era tarde. Imposible. Los aliados respondieron que los plazos para llegar a esa estrategia habían vencido y que no hubo acuerdo porque el macrismo cordobés pedía, entre otros condicionamientos, colocar al apoderado del PRO. Así se llegó al esquelético escenario de votación que dejó más análisis que votos.

    El sector de Karina no tomó bien la alianza de Bullrich con el denunciante d elos hermanos Milei. El enojo llegó al jefe de bloque libertario en Diputados, el cordobés Gabriel Bornoroni. En despachos de Casa Rosada no entienden cómo el bullrichismo se prende en esta pelea por un sello territorial y lo hace en alianza con el denunciante de $Libra.

    A saber. Rodríguez Machado y Agost Carreño lograron quedarse con una porción del G25 y le partieron el bloque a Guillermo Dietrich en Córdoba porque el intendente de Villa Allende, Pablo Cornet, jugó con los aliados. Es decir, el sobrino de Manuel Tagle se corrió del respaldo al macrismo y acompañó al bullrichismo. Buen gesto para el 10 de abril, cuando la senadora logre saltar el cerco que le trata de imponer el karinismo y encabece el almuerzo en la Bolsa de Comercio con Tagle.

    El esquema de Karina no toma bien esto y en Córdoba, el entorno del jefe de bloque libertario en Diputados, Gabriel Bornoroni lo hizo saber. Incluso, con llamados que tuvieron pendiente de respuesta al presidente de la Cámara, Martín Menem.

    En despachos de Casa Rosada no entienden cómo el bullrichismo se prende en esta pelea por un sello territorial y lo hace en alianza con el denunciante de $Libra.

    Cierto es también que Agost Carreño contó con una curiosa fortuna de despachos judiciales porteños para tumbar primera a Macri en la Justicia. Y dicen que esas puertas se abrieron gracias al entramado judicial que controla Santiago Caputo. Quien no vio nunca con malos ojos una caída en desgracia de Macri en Córdoba.

    Por último, el resultado de la interna del PRO cordobés también se debe leer en clave de la elección de Marcos Juárez. La pelea por la intendencia más importante en Córdoba para el segundo semestre de este año y donde una de las grandes perdedoras en esta interna fue la intendenta Sara Majorel, de concretos guiños a los libertarios en el último tiempo.

    En ese territorio hubo un reaparecido con la interna amarilla que fue el exintendente Pedro Dellarosa, uno de los posibles candidatos al municipio y de buena relación tanto con el peronismo como con la conducción local del PRO. Acá, el problema lo tendrá el bullrichismo si los libertarios deciden jugar con otro candidato y presionan a la gente de Patricia para que se corra.

     

  • Interna en el gobierno porque el nuevo Código Penal de Mahiques reduce las penas a la corrupción

     

     La decisión de Karina Milei y Juan Bautista Mahiques de enterrar el proyecto de reforma del Código Penal que se había trabajado durante dos años para proponer apenas unos retoques que tiene como eje central la suba de las penas para casi todos los delitos, excepto para los de la corrupción de la política, cayó como una bomba en el gobierno.

    «Milei había colocado a la corrupción como uno de los principales problemas estructurales del país, en el proyecto de reforma del Código Penal que se dio de baja se agravaban las penas contra los delitos de los funcionarios como parte de la lucha contra la corrupción, ahora eso de dejó de lado», recordó un funcionario al tanto de las discusiones internas, ante la revelación del cambio profundo de sentido de la iniciativa que reveló La Nación

    La decisión de voltear el proyecto anterior se anunció luego de la primer reunión entre el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques y el propio Javier Milei. El nuevo enfoque, más favorable o tolerante a la corrupción, coincide con la preocupación que atenaza a Karina Milei por el avance de las causas $Libra y Andis, que la tienen como protagonista de presuntos hechos de corrupción.

    Mahiques llegó al cargo por decisión de la hermana y contra la opinión de su hermano que le había anticipado al juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, que la nueva dulpa que conduciría el ministerio de Justicia era Guillermo Montenegro y Santiago Viola, como reveló LPO. No parece casual que en su primera entrevista luego de asumir el cargo, Mahiques haya hablado como abogado de los hermanos Milei y hasta deslizó la posibilidad de anular las pruebas de la causa de la Criptoestafa que los compromete.

    Mahiques sugirió que buscan anular la causa Libra y la oposición dice que actúa como abogado de los Milei

    La reforma del Código Penal que llevaba dos años de trabajo quedó así enterrada de un día para otro. El borrador que venían elaborando el camarista Mariano Borinsky y otros especialistas fue desplazado tras la intervención de Mahiques. El nuevo texto además de bajar las penas para los delitos de corrupción sube los montos para que se configure el delito de lavado de dinero, usualmente asociado a la corrupción de la política. El mensaje es claro y contradice los furibundos discursos de Milei contra la corrupción. 

    El nuevo texto además de bajar las penas para los delitos de corrupción sube los montos para que se configure el delito de lavado de dinero, usualmente asociado a la corrupción de la política. El mensaje es claro y contradice los furibundos discursos de Milei contra la corrupción. 

    El cambio más fuerte es conceptual. El gobierno de Milei se vuelca a una mirada punitivista del derecho penal para perseguir delitos comunes, pero pierde impulso en la lucha contra la corrupción, justo cuando sus tres funcionarios más importantes -Javier y Karina Milei y Manuel Adorni- aparecen muy comprometidos por sospechas de enriquecimiento ilícito. 

    La reforma así avanza sobre los delitos de calle contra la propiedad y se detiene frente a los delitos del poder. El giro no es técnico. Es político. Se abandona una lógica de revisión integral y se adopta un criterio selectivo. Castigar con mayor dureza los delitos comunes y hacer la vista gorda o directamente favorecer los de cuello blanco.

    El texto prioriza el aumento de penas para delitos como robos, hurtos, entraderas, salideras bancarias y estafas, en línea con una agenda de seguridad urbana y se abandona la lucha contra la corrupción, antes descripta por Milei como una de las causas estructurales de la decadencia argentina. En el anterior proyecto se proponía incluso declarar impescriptibles los delitos de corrupción. Nada de eso quedó en la modificación de Mahiques.

    El nuevo texto incluso introduce cambios en materia probatoria. Se ajustan los criterios de admisión de pruebas. Se limitan algunos mecanismos que hoy permiten incorporar evidencia en las causas. Un punto con impacto concreto, por ejemplo, en el caso Libra. Las modificaciones podrían afectar la validez de pruebas clave y habilitar su nulidad. 

    El texto también introduce cambios en delitos de lesa humanidad. Según el nuevo enfoque, se revisan criterios que hasta ahora tenían un tratamiento específico, lo que en la práctica abre la puerta a discusiones sobre su encuadre y alcance. Juristas advierten que, aunque no se modifican principios centrales como su imprescriptibilidad, sí se generan zonas grises en la interpretación que podrían ser utilizadas en planteos judiciales de los genocidas.

    En el Congreso ya se anticipa una discusión tensa. Desde la oposición afirmaron que la reforma «recorta por arriba y endurece por abajo». 

     

  • Parrilli dijo que Cristina tiene que ser candidata y tantean una fórmula con Uñac

     

    Sergio Uñac pidió que el peronismo elija su candidato a presidente este año en internas del PJ. El argumento fue que ante la posible decisión del gobierno de eliminar las PASO, el peronismo tenía que anticiparse.

    Antes de anunciar esa propuesta, se lo comunicó a Cristina Kirchner que tomó nota del planteo y lo dejó correr. Punto.

    Este viernes en Tucumán, el ex senador kirchnerista Oscar Parrilli, afirmó: «Si Cristina no es candidata en 2027, perdemos». Fue en un acto de la campaña «Cristina Libre», del que participó el diputado tucumano Pablo Yedlin, entre otros dirigentes. Parrilli sostuvo que no hay alternativa opositora viable sin Cristina y que cualquier gobierno peronista sin el apoyo de la ex presidenta estaría afectado de la misma debilidad que sufrió Héctor Cámpora.

    En el entorno de la ex presidenta redujeron la frase de Parrilli a un «deseo político» y aclararon: «Cristina no puede ser candidata, está presa e inhabilitada».

    Uñac pide internas abiertas en el PJ y le hace un guiño a Milei para eliminar las PASO

    Pero la jugada de Parrilli alimentó la versión de una fórmula Cristina-Uñac que circula en el peronismo, que podría ser consagrada en una interna del PJ, que todavía controla la ex presidenta. Una manera de meterle presión a la justicia, que si luego le impide competir en las generales abonaría el relato de la proscripción y quedaría como candidato Uñac. La propuesta fue una idea del dirigente del peronismo porteño, Víctor Santa María.

    Esta idea va acompañada de un diagnóstico que circula en el kirchnerismo: «Kicillof puede terminar derretido en la crisis de la provincia», según afirmó a LPO un importante dirigente de esa fuerza. En efecto, el propio gobernador trazó un panorama desolador de las finanzas provinciales en la cumbre que tuvo la semana pasada con intendentes.

    Esto sin embargo fue rechazado de plano por Parilli, que explicó a LPO que él está proponiendo exactamente «lo contrario». El senador explicó que quiere evitar que se repita el problema de un presidente vicario que tuvo el peronismo con Cámpora y de alguna manera con Alberto Fernández.

    El senador por San Juan, Sergio Uñac.

    El impulso a una interna abrió sin embargo otro problema: figuras de peso y con ambiciones que orbitan por fuera del sello del PJ, como Sergio Massa y Gerardo Zamora, en principio no podrían participar de una interna. «Pero eso podría salvarse con una autorización del Congreso partidario», afirmó a LPO un dirigente peronista.

    Pero en el entorno de la ex presidenta reconocen que el senador sanjuanino no tuvo «buen timming» al lanzar la propuesta en medio del escándalo Adorni.

    «Lo chistoso es que Uñac mandó la carta al PJ para hacer ruido, pero él es congresal del PJ. Es como si se hubiera mandado una carta a sí mismo», ironizó un dirigente peronista que agregó, «la respuesta no tardó en llegar, José Mayans lo cazó de las pestañas» y lo invitó a un café. El encuentro sería esta semana. 

    En efecto, el senador formoseño está a cargo del partido por la prisión de Cristina. Pero el juego del kirchnerismo es zigzagueante. Juliana di Tullio, una de las senadoras más cercanas a la ex presidenta, dijo que quizás no haya que defender las PASO. 

    En el fondo, lo que parece asomar es una doble estrategia. Defender las PASO en público, pero, por las dudas, preparar un candidato propio dentro del PJ. «Cristina juega en varias direcciones a la vez», completó el dirigente consultado.

     

  • La nafta superó los 2.000 pesos el litro y empuja la inflación por arriba del 3 por ciento mensual

     

    La guerra no afloja y el precio del petróleo tampoco. Ese combo se traduce en algo muy concreto: llenar el tanque en Argentina es cada vez más caro y tensiona las anclas del programa económico: la baja de la inflación y el superávit fiscal. 

    Lejos de resolverse el conflicto bélico en Medio Oriente, nada indica que la cotización internacional del crudo vaya a volver a los niveles previos. El Brent saltó de menos de 70 dólares por barril a superar los 100 y el régimen de Irán advirtió que podría alcanzar los 200 dólares

    El factor decisivo de esta suba es el bloqueo que mantiene Irán en el estrecho de Ormuz, un cuello de botella clave para el comercio energético global. En condiciones corrientes circulan por Ormuz unos 150 buques petroleros diarios. Hoy apenas pasan unos 10, seleccionados por Teherán entre sus aliados. 

    Tras atacar tres buques, Irán advierte que el petróleo se irá a 200 dólares y se liberan reservas de emergencia 

    Esa tensión internacional se traduce directo en los surtidores de todo el mundo, incluida la Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires, este domingo el litro de nafta superó los 2000 pesos. El impacto no es menor: llenar un tanque de 50 litros pasó de costar 80.450 pesos mas de 100.000 pesos. 

    Lo concreto es que la nafta se volvió un componente clave del índice de precios. Cada aumento del 10% en combustibles suma entre 0,38 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación mensual. En marzo, los ajustes vinculados al petróleo podrían agregar entre 0,4 y 0,6 puntos al IPC, según estimaciones de la consultora Empiria. 

    Cada aumento del 10% en combustibles suma entre 0,38 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación mensual. En marzo, los ajustes vinculados al petróleo podrían agregar entre 0,4 y 0,6 puntos al IPC.

    Pero además, el efecto no es solo el directo: el combustible empuja los costos de transporte y logística, y desde ahí se filtra al resto de los precios. En los últimos doce meses, la nafta acumuló un aumento del 63,6%, casi el doble de la inflación general. En lo que va de 2026, ya subió 22%.

    El dato curioso aparece en la comparación regional. Según Global Petrol Prices, el litro de nafta en Argentina promedia los 1,43 dólares. Solo Uruguay a 1,89 dólares y Perú 1,61 dólares tienen valores más altos en Latinoamérica, pero no son países con producción petrolera importante como la Argentina. Paraguay, en cambio, con menor escala y sin producción, tiene la nafta más barata, en torno a 0,90 dólares. 

    La diferencia abre preguntas sobre la estructura local de costos. Ahí entran los impuestos. El exsecretario de Energía, Emilio Apud, explicó a LPO que «el barril explica el 40% del precio, el resto son impuestos y transporte». Daniel Dreizzen, exfuncionario del macrismo, poinó que un valor de 1,4 dólares por litro es «razonable» y recordó que en Estados Unidos la gasolina subió un 30%, frente al 20% local. 

    Lo concreto es que el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) representa el 15,8% del precio final, mientras que el tributo al CO suma otro 0,9%. Ambos se actualizan trimestralmente por inflación. El ICL, además, se distribuye en múltiples destinos: 10,4% al Tesoro, 15% al FONAVI, 10,40% a provincias, 28,7% al sistema previsional, 4,3% a infraestructura hídrica, 28,5% al transporte y 2,5% a compensaciones del transporte público. 

    Pero la administración de Milei se lo traga casi completo y no lo gira a las provincias ni hace las obras de mantenimiento vial que debería hacer por ley. Por eso lo defiende, ayuda al relato del superávit a costa de las provincias y la infraestructura vial del país.

    En el mercado circula la versión de un posible congelamiento del impuesto los combustibles, cuya actualización está prevista para abril. Pero hay un problema: con la recaudación general en caída, ese tributo fue de los pocos que creció fuerte, casi 19% en febrero. 

    En ese esquema aparece una tensión política y fiscal. En el mercado circula la versión de un posible congelamiento del impuesto, cuya actualización automática está prevista para abril. Pero hay un problema: con la recaudación general en caída, el impuesto a los combustibles fue uno de los pocos que creció fuerte, casi 19% en febrero. Fue clave para sostener el superávit fiscal. Congelarlo implicaría resignar ingresos en un momento delicado. 

    El resto del mundo también reacciona. Estados Unidos levantó sanciones al petróleo ruso y suspendió por 30 días la ley Jones, permitiendo que buques extranjeros abastezcan refinerías en la Costa Este. 

    Brasil optó por otro camino. Con una producción de 3,2 millones de barriles diarios, redujo impuestos a los combustibles, aplicó derechos de exportación al diésel y restringió ventas externas de otros derivados. Buscó desacoplar precios internos del shock internacional. 

    Argentina, en cambio, camina por una cornisa más angosta. Necesita precios que no desborden la inflación, pero también impuestos que sostengan las cuentas fiscales. 

     

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    YPF: los vínculos ocultos que el Gobierno niega y el fallo dejó al descubierto

     

    Mientras Milei celebra el fallo favorable por YPF, un entramado de relaciones con fondos buitres, negociaciones paralelas y tensiones internas deja al descubierto contradicciones profundas dentro del propio oficialismo. El caso ya no es solo jurídico: es político.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Desde que la Justicia de Estados Unidos falló a favor de la Argentina en la causa por la expropiación de YPF, el Gobierno intentó instalar una narrativa de triunfo. Sin embargo, detrás de esa victoria judicial emergen datos incómodos que exponen una trama de intereses, contactos y contradicciones que comprometen al propio oficialismo.

    El análisis del periodista Leandro Renou revela que, lejos de sostener una postura coherente, sectores del Gobierno venían manteniendo conversaciones con actores directamente enfrentados a los intereses del país en el litigio.


    Negociaciones en las sombras

    Uno de los puntos más sensibles del caso es el rol del ministro de Economía, Luis Caputo. Según reconstruye Renou, desde principios de 2025 ya existían contactos con operadores del fondo Burford —principal beneficiario del juicio contra Argentina— con la intención de negociar un eventual pago.

    Ese dato no es menor: implica que mientras el Estado defendía judicialmente la legalidad de la expropiación de YPF, parte del equipo económico evaluaba una salida que reconocía el reclamo de los fondos buitres, en abierta contradicción con la estrategia de la Procuración del Tesoro.

    La situación adquiere mayor gravedad si se considera que el fallo final terminó favoreciendo la postura argentina, validando la expropiación impulsada en 2012 y desarmando el reclamo millonario.


    Presiones internacionales y aliados inesperados

    Otro elemento clave que surge del informe es el escenario internacional. Cuatro países respaldaron la posición argentina ante la jueza Loretta Preska, cuestionando el criterio que favorecía a los fondos especulativos.

    Este dato muestra que el conflicto trascendía lo jurídico: se trataba de una disputa geopolítica en torno al control de recursos estratégicos como Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios energéticos del mundo.

    En ese contexto, el alineamiento discursivo del gobierno de Milei con posiciones críticas hacia la expropiación generó tensiones, ya que coincidía parcialmente con los argumentos de los demandantes.


    El giro forzado del oficialismo

    La paradoja es evidente: el mismo Gobierno que cuestionó históricamente la estatización de YPF terminó celebrando un fallo que valida esa decisión.

    Dirigentes del campo nacional señalaron que la resolución judicial confirma la legalidad del proceso llevado adelante durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, reforzando la idea de soberanía energética como eje estratégico.

    Sin embargo, el trasfondo que describe Renou deja en evidencia que dentro del oficialismo no existía una única línea, sino tensiones entre quienes buscaban acordar con los fondos y quienes sostenían la defensa judicial.


    Mucho más que un juicio

    El caso YPF dejó de ser un expediente técnico para convertirse en un espejo de la política económica del gobierno de Milei.

    Las negociaciones paralelas, los contactos con fondos especulativos y la falta de una estrategia unificada muestran un esquema donde conviven intereses contradictorios.

    Como advierte el propio Renou, el fallo no solo resolvió una disputa legal: también expuso quiénes estaban de cada lado del mostrador en una de las causas más sensibles para la soberanía económica argentina.