Autor: Invitad@ Especial

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    El extraño experimento argentino que quiso llevar una ciudad entera al subsuelo

     

    Durante décadas, Buenos Aires convivió con una idea que hoy parece salida de una novela de ciencia ficción: construir una enorme red subterránea capaz de trasladar personas, vehículos, servicios y hasta actividades comerciales por debajo de la ciudad. El proyecto nunca llegó a concretarse, pero sus planos permiten descubrir otra Buenos Aires posible, una ciudad pensada para crecer hacia abajo cuando el tránsito y la expansión urbana recién comenzaban a convertirse en un problema.

    Por Redacción de NLI

    Hay ciudades que se expanden hacia arriba y otras que lo hacen hacia afuera. Buenos Aires, en cambio, comenzó muy temprano a imaginar una tercera posibilidad: crecer hacia abajo. Mucho antes de que los grandes túneles urbanos se convirtieran en una solución habitual para el tránsito de las metrópolis, ingenieros y urbanistas argentinos elaboraron proyectos para construir enormes corredores subterráneos debajo de la capital. Algunos buscaban aliviar el tránsito, otros reorganizar el transporte y hubo incluso propuestas que imaginaban verdaderas ciudades bajo la ciudad. La mayoría quedó en planos, pero esos proyectos revelan hasta qué punto Buenos Aires fue, durante buena parte del siglo XX, un laboratorio de ideas urbanísticas.

    Una ciudad que empezó a quedarse sin espacio

    A comienzos del siglo XX, Buenos Aires estaba viviendo una transformación extraordinaria. La llegada masiva de inmigrantes, el crecimiento industrial, la expansión de los barrios y el aumento constante de automóviles y tranvías estaban modificando una ciudad que había sido diseñada para una escala completamente diferente.

    El problema no era solamente la cantidad de habitantes. También comenzaba a cambiar la velocidad con la que las personas se desplazaban. Las calles que habían servido para carruajes debían soportar tranvías eléctricos, automóviles, camiones, bicicletas y peatones. La congestión empezó a convertirse en una preocupación permanente y aparecieron propuestas cada vez más ambiciosas para reorganizar el tránsito.

    En ese contexto, el subterráneo adquirió una importancia estratégica. Buenos Aires había inaugurado en 1913 la primera línea de subterráneos de América Latina, un acontecimiento que colocó a la ciudad a la vanguardia regional. Pero los planificadores entendieron rápidamente que una sola red no alcanzaría para resolver todos los problemas de movilidad que aparecerían con el crecimiento urbano.

    El subsuelo comenzó entonces a ser visto como un territorio disponible.

    No era una idea completamente descabellada. Las grandes ciudades europeas ya construían túneles ferroviarios y metropolitanos, mientras Nueva York y otras ciudades estadounidenses desarrollaban sistemas subterráneos de enormes dimensiones. La pregunta era qué podía hacer Buenos Aires con ese espacio invisible que se encontraba debajo de sus calles.

    Los proyectos que imaginaban otra Buenos Aires

    Durante el siglo XX surgieron numerosos proyectos para ampliar las redes subterráneas y construir túneles destinados a distintos usos. Algunos proponían líneas ferroviarias, otros corredores para automóviles y otros buscaban separar completamente el tránsito rápido de la circulación superficial.

    La idea central era sencilla: si la superficie estaba saturada, había que liberar espacio trasladando parte de las actividades hacia abajo.

    Uno de los aspectos más interesantes de esos proyectos era que no siempre se pensaba en túneles exclusivamente como vías de transporte. Algunos urbanistas imaginaban que el subsuelo podía albergar estacionamientos, depósitos, centros de distribución, instalaciones técnicas y servicios urbanos. En determinados planes aparecía una concepción mucho más radical: una ciudad organizada en diferentes niveles, donde cada capa tendría una función específica.

    La superficie quedaría reservada principalmente para peatones, espacios verdes y actividades urbanas, mientras los vehículos y determinados servicios circularían por debajo.

    La idea tenía un atractivo evidente. Permitía conservar el trazado histórico de las calles sin necesidad de demoler edificios enteros para construir grandes autopistas. También prometía reducir el ruido y la contaminación en determinadas zonas y liberar terrenos muy valiosos del centro porteño.

    Pero había un problema gigantesco: el costo.

    Construir túneles debajo de una ciudad consolidada significaba enfrentarse a redes de agua, cloacas, electricidad, gas, líneas ferroviarias, cimientos de edificios y una enorme cantidad de infraestructura que ya existía bajo tierra. Cada excavación podía convertirse en una obra de ingeniería de enorme complejidad.

    A eso se sumaba otra dificultad: Buenos Aires está asentada sobre terrenos cuya composición y presencia de agua subterránea hacen especialmente exigentes determinados trabajos de excavación.

    La ciudad que finalmente eligió otra dirección

    Con el paso de las décadas, Buenos Aires fue resolviendo sus problemas de movilidad mediante una combinación de alternativas: ampliación de avenidas, construcción de autopistas, extensión del subterráneo, incorporación de ferrocarriles metropolitanos y desarrollo de nuevas modalidades de transporte público.

    Algunos proyectos subterráneos llegaron a convertirse en obras concretas. Otros quedaron archivados y reaparecieron décadas después bajo nuevos nombres. Cada generación de urbanistas volvió a imaginar, de alguna manera, cómo reorganizar una ciudad que nunca dejó de crecer.

    Pero aquellos viejos proyectos tienen hoy un valor que supera la curiosidad arquitectónica. Permiten observar cómo cada época imagina su propio futuro.

    Los urbanistas de mediados del siglo XX veían el automóvil como símbolo del progreso y pensaban en corredores capaces de permitir que millones de vehículos atravesaran la ciudad con mayor velocidad. Décadas después, el problema comenzó a plantearse de manera diferente: transporte público, movilidad sustentable, bicicletas, espacios verdes y reducción del uso del automóvil volvieron a ocupar el centro del debate.

    La ciudad soñada cambió porque también cambió la idea de progreso.

    Y ahí aparece la parte más fascinante de esta historia. Los proyectos que nunca fueron construidos también forman parte de la historia urbana. Un plano guardado en un archivo puede revelar tanto sobre una sociedad como una obra terminada: muestra qué problemas preocupaban a sus dirigentes, qué tecnologías consideraban posibles y qué modelo de ciudad imaginaban para las generaciones futuras.

    Buenos Aires no terminó convertida en una ciudad subterránea. Pero debajo de sus calles existe todavía una infraestructura enorme que demuestra que aquella intuición no era completamente equivocada. Túneles ferroviarios, líneas de subterráneo, galerías técnicas, estacionamientos y redes de servicios forman una segunda ciudad invisible que funciona todos los días mientras millones de personas caminan sobre ella sin verla.

    Quizás la verdadera ciudad subterránea nunca haya sido construida porque, en realidad, Buenos Aires ya tiene una. Solo que no es la ciudad futurista que imaginaron aquellos viejos proyectos, sino una compleja red de infraestructura que sostiene silenciosamente la vida cotidiana de la superficie.

    Y cada vez que un tren entra en un túnel, un subte atraviesa una estación o una red de servicios permite que un edificio siga funcionando, aquella vieja idea vuelve a aparecer, aunque ya nadie la vea.

     

  • Citarán al empresario Carlos Tita en la causa contra Salmain por pedir un soborno de 100 mil dólares a Vaudagna

     

     El empresario de salud Carlos Tita será llamado a declarar en la causa que el juez federal de Rosario Gastón Salmain está imputado de haber pedido un soborno de 100 mil dólares al ex director regional de la AFIP de Santa Fe Carlos Vaudagna para quedarse con las causas penales que implicaban a este en hechos de corrupción.

    Tita es un médico cirujano devenido en poderoso empresario de la ciudad de Rafaela, que controla clínicas y sanatorios de distintas zonas de Santa Fe y que fue en los 90 socio del ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, que es oriundo de la misma ciudad. Lo que la Justicia Federal trata de establecer es si Tita fue quien aportó el dinero solicitado a Vaudagna para que el juez Salmain reclamara la competencia y se quedara con múltiples expedientes que implicaban al ex alto funcionario de la entonces AFIP por múltiples delitos. Cosa que efectivamente Salmain hizo en diciembre de 2024.

     Tita es un médico cirujano devenido en poderoso empresario de la ciudad de Rafaela, que controla clínicas y sanatorios de distintas zonas de Santa Fe y que fue en los 90 socio del ministro de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, que es oriundo de la misma ciudad 

    La relación entre Vaudagna y Tita está acreditada en los contenidos de un teléfono secuestrado al primero en una causa ligada a la empresa Vicentin que impulsó una decena de causas penales, al descubrirse que el ex director de AFIP cobraba a empresarios legales para ayudarlos a evadir dinero, hacer colocaciones en paraísos fiscales y persiguió a contribuyentes para extorsionarlos. Esos contenidos indican que Vaudagna, que entonces era máximo jefe en Santa Fe del organismo recaudatorio, hacía trabajo de asesor contable para Tita, algo del todo incompatible con sus funciones públicas.

    Hace diez días, en la audiencia en que Salmain fue imputado por el intento de cohecho, el fiscal federal Federico Reynares Solari reveló en audiencia que el intermediario para cobrar ese soborno fue el abogado Diego Feser, que integra el plantel de un destacado estudio jurídico y es director del diario La Capital de Rosario.

     [Imputan al juez Salmain por pedir una coima de 100 mil dólares a un ex jefe de la AFIP]

    Hace ocho días el fiscal Reynares imputó al juez Salmain que «a través de la intermediación del doctor Diego Feser, le ofreció a Carlos Vaudagna la posibilidad de influir en el trámite de las causas que se le seguían en el expediente FRO 16727/2023, donde Vaudagna estaba denunciado como alto funcionario de la AFIP por violación de secreto, abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público». El motivo, según el fiscal, fue para que estas causas «quedaran radicadas bajo su competencia y resueltas en un sentido favorable a sus intereses, a cambio de una suma de dinero que fue fijada en 100 mil dólares».

    Los indicios que volcaron la atención hacia el empresario de salud rafaelino, que ahora según supo LPO sería convocado a declarar, es que en una de las comunicaciones que Feser mantiene con Vaudagna le pregunta si ya habló con Tita, en fechas que coinciden con el momento en que Salmain intenta sin éxito quedarse con las causas que implican al directivo de AFIP, que estaban claramente no solo fuera de su competencia territorial sino de la materia en la que entiende, ya que es magistrado civil y estos temas son de índole penal.

    La idea de que Tita le facilitó dinero a Vaudagna no implica que supiera, en principio, para qué iba a ser destinado ese dinero. Pero de las múltiples investigaciones que hay en el Ministerio Público Fiscal en Santa Fe, Rosario y Reconquista, hay indicios vehementes de que el dinero habría sido entregado. E incluso fue aceptado por Vaudagna en su declaración como imputado colaborador, que dijo que dejó la mitad de la plata solicitada en una vieja estación de trenes cercana a su casa como le habían pedido.

    La alusión a Carlos Tita fue en la audiencia del pasado 31 de julio que presidió el juez de Garantías Román Lanzón. Allí Salmain, al defenderse, apuntó de una manera algo desconcertante por igual a la Corte Suprema. Primero dijo que las causas penales en las que está imputado -dos de ellas por pedidos de coimas- eran un armado que atribuyó «al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, a su secretario, Silvio Robles, y a fiscales de la jurisdicción de Rosario, presuntamente vinculados con ellos».

     La idea de que Tita le facilitó dinero a Vaudagna no implica que supiera, en principio, para qué iba a ser destinado ese dinero. Pero de las múltiples investigaciones que hay en el Ministerio Público Fiscal en Santa Fe, Rosario y Reconquista, hay indicios vehementes de que el dinero habría sido entregado. E incluso fue aceptado por Vaudagna en su declaración como imputado colaborador, que dijo que dejó la mitad de la plata solicitada en una vieja estación de trenes cercana a su casa como le habían pedido. 

    Pero después de eso, al ampliar su descargo en el que defiende con vehemencia ser inocente, inesperadamente puso en la mira a otro ministro de la Corte, Ricardo Lorenzetti, al que mencionó explícitamente, incluso mostrando una publicación periodística.

     [Suspendieron al juez Salmain y le inician juicio político por dos casos de corrupción

    Entre quienes siguieron la audiencia hubo una fuerte impresión de que Salmain parecía haber en la alusión a Lorenzetti el envío de un mensaje cifrado. Lorenzetti participó personalmente de la ceremonia en la que Salmain, oriundo de Buenos Aires, asumió como juez federal de Rosario en julio de 2024.

    En la primera audiencia en la que Salmain fue imputado de un caso de cohecho resultó coimputado el escribano santafesino Santiago Busaniche, un conocido lobista de la Justicia Federal, muy conocido en Comodoro Py. Busaniche fue señalado como intermediario de un intento de soborno para que Salmain aceptara una demanda, como hizo, para que un fideicomiso comprara dólares en el mercado oficial durante la vigencia del cepo cambiario.

    En otra audiencia donde a Busaniche se lo acusó de gestionar una extorsión contra empresarios bursátiles, la abogada de Busaniche, Débora Lichtmann, habló de que esa causa penal era una construcción que atribuyó a una interna en la Corte Suprema de la Nación. Poco tiempo después la misma defensa de Busaniche citó a declarar al ex administrador general de la Corte, Héctor Daniel Marchi, sin la toma de juramento que es de práctica a los testigos, por si surgieran ulteriores responsabilidades penales.

     

  • El hartazgo con Sturzenegger amenaza la ley que habilita a las petroleras a entrar en el negocio de los biocombustibles

     

     Las derrotas legislativas y los problemas provocados en áreas de la economía que funcionaron bien durante décadas por la obsesión de Sturzenegger de desregularlo todo sin medir las consecuencias obligaron al Gobierno a evaluar si retira o congela algunos proyectos para evitar que se conviertan en un yunque para la Casa Rosada, como anticipó LPO.

    Entre los proyectos que quedaron bajo la lupa se encuentra la nueva ley de biocombustibles que habilita el ingreso de las petroleras y las grandes cerealeras a un mercado interno reservado durante dos décadas para las pymes regionales.

    El proyecto es impulsado por Patricia Bullrich en el Senado y la pérdida de poder de la exministra y el desgaste de Sturzenegger encendieron las alarmas entre las grandes compañías que pretenden ingresar al negocio. En el sector temen que el nuevo escenario político congele la iniciativa antes de que consiga dictamen.

     [Milei analiza congelar los proyectos de Sturzenegger harto de pagar costos políticos]

    En ese contexto, Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy, salió a defender públicamente la reforma. El empresario, que no suele conceder entrevistas, aseguró que la compañía está preparada para invertir en la producción de biocombustibles si el Congreso modifica una legislación que impide a las refinadoras participar del sector.

    «Es un sinsentido absoluto tener una ley que prohíbe a una refinadora argentina invertir en biocombustibles en Argentina», afirmó Bulgheroni durante la inauguración de una estación de servicio de Axion en la localidad santafesina de San Agustín, donde compartió el acto con el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Producción, Gustavo Puccini.

     Es un sinsentido absoluto tener una ley que prohíbe a una refinadora argentina invertir en biocombustibles en Argentina 

    Según Bulgheroni, los petroleros no pretenden disputar el mercado interno, sino que apuntan a la exportación en asociación con compañías que ya operan en el sector. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas que fabrican biocombustible para el corte obligatorio miran con desconfianza.

    Desde Cepreb, la cámara que los nuclea advierten que la propuesta del gobierno permite que las petroleras y las grandes aceiteras avancen sobre la porción del mercado que actualmente sostiene a las plantas instaladas en pequeñas localidades del interior.

    «Marcos Bulgheroni dice que no hay distintos proyectos y que hay que agrandar la torta. Suena lindo. Pero traduzcamos: el proyecto que impulsa el Gobierno condena a la quiebra a las pymes regionales del biodiésel, pone en riesgo unos 10.000 empleos entre directos e indirectos y concentra el negocio en apenas seis aceiteras», cruzó Federico Martelli, director ejecutivo de la Cámara de Empresas Pyme Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB).

    La principal preocupación está concentrada en el coprocesamiento, un mecanismo que permite a las refinadoras incorporar materia vegetal durante la destilación del petróleo y contabilizar ese volumen dentro del corte obligatorio, aunque técnicamente no produzcan biodiésel.

    La iniciativa de Bullrich propone elevar del 7,5% al 10% el porcentaje obligatorio de biodiésel en el gasoil. Sin embargo, las pymes denuncian que la participación de las petroleras mediante el coprocesamiento terminaría reduciendo del 7,5% al 7% el corte efectivo reservado para las plantas regionales.

    El modelo vigente protegió durante dos décadas a empresas que se instalaron en pequeñas ciudades del interior, especialmente en Santa Fe, y que dependen del mercado interno para sostener su actividad. Según CEPREB, el esquema representa alrededor de 10.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos.

    Santa Fe concentró el 58% de la producción nacional de biodiésel durante 2025 y alberga buena parte de las plantas que podrían quedar afectadas por la reforma. A su vez, en el Gran Rosario operan las grandes aceiteras que respaldan la apertura del mercado.

     

  • En La Libertad Avanza suena Marcos Peyrano como candidato a gobernador de Santa Fe

     

     En La Libertad Avanza comenzó a sonar el nombre de Marcos Peyrano como posible candidato a gobernador de Santa Fe el próximo año. Es apoderado del partido en la provincia y de confianza de Romina Diez. Ahora, es una de las alternativas que barajan en el espacio libertario.

    Diez es la candidata natural de La Libertad Avanza para disputar la Casa Gris, pero entre sus allegados dice que preferiría competir por una banca en el Senado. La actual diputada tiene una relación directa con Karina Milei y conserva el control político del partido en Santa Fe.

    Por otro lado, Lule Menem impulsa la candidatura del diputado nacional Nicolás Mayoraz. El legislador aceptaría competir por la gobernación como candidato testimonial, pero quiere que le garanticen un lugar expectante en las elecciones nacionales de octubre. Sin embargo, su postulación tiene que conseguir el ok de Diez.

     Diez es la candidata natural de La Libertad Avanza para disputar la Casa Gris, pero entre sus allegados dice que preferiría competir por una banca en el Senado. La actual diputada tiene una relación directa con Karina Milei y conserva el control político del partido en Santa Fe 

    Ante ese escenario, surgió el nombre de Peyrano que fue convencional constituyente en la reforma de la Constitución provincial y tiene la confianza de la diputada libertaria.

    Los libertarios dicen los objetivos para 2027 son terminar por encima del peronismo y complicar competirle la reelección de Pullaro. En LLA creen que la elección se puede terminar polarizando entre el candidato libertario y el radical Pullaro, relegando el PJ a un tercer lugar.

    Marcos Peyrano es abogado y fue constituyente en la Convención Reformadora 

    En La Libertad Avanza de Santa Fe niegan que exista un acuerdo con el gobernador. «Hay diálogo, pero no hay nada cerrado», dijeron fuentes libertarias a LPO. En ese sentido, se filtra la negociación por la eliminación de las PASO.

    Pullaro es uno de los gobernadores más interesados en que el Congreso derogue las primarias porque, si continúan vigentes, el cierre de alianzas nacionales podría superponerse con el calendario electoral de Santa Fe.

    Ese escenario amenaza con profundizar las tensiones dentro de Unidos, donde conviven radicales, socialistas y dirigentes del PRO. Una alianza nacional de sectores del radicalismo y el macrismo con Milei sería difícil de compatibilizar con la continuidad del frente provincial junto al socialismo.

    Pullaro y Milei el 9 de Julio pasado

    En el entorno libertario dudan de que Unidos llegue intacto a las elecciones de 2027 y ubican al socialismo cada vez más cerca de un eventual acuerdo con Axel Kicillof u otra alternativa progresista nacional.

    Los libertarios también reclaman que Pullaro se pronuncie con mayor claridad a favor de eliminar las PASO. Los gobernadores, en cambio, le plantean a la Casa Rosada que primero debe cerrar un acuerdo político y recién después avanzar con la derogación. El cruce expone la desconfianza que existe entre Milei y los mandatarios provinciales.

    Mientras tanto, Santa Fe debe sancionar una nueva ley electoral y los tiempos comienzan a apremiar. La definición del sistema provincial será clave para ordenar el calendario y los posibles frentes.

     

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    Por qué la Revolución Rusa de octubre fue en realidad en noviembre

     

    La fecha que quedó grabada en la historia responde a un calendario que Rusia ya no utiliza. La insurrección bolchevique comenzó el 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano, pero esa misma jornada correspondía al 7 de noviembre en el calendario gregoriano. La diferencia de 13 días explica por qué la Revolución de Octubre ocurrió, para buena parte del mundo, en noviembre.

    Por Alcides Blanco para NLI

    La historia suele quedar atrapada en los nombres con los que fue bautizada. La Revolución de Octubre es uno de los ejemplos más famosos. Durante generaciones, millones de personas aprendieron que el 25 de octubre de 1917 los bolcheviques encabezados por Vladimir Lenin tomaron el poder en Rusia y pusieron en marcha uno de los procesos políticos más trascendentales del siglo XX. Sin embargo, si alguien viajara hasta aquella misma fecha utilizando el calendario que actualmente rige en la mayor parte del mundo, descubriría algo aparentemente desconcertante: el 25 de octubre ruso era el 7 de noviembre para el resto de Europa.

    No se trata de un error histórico ni de una modificación posterior de los acontecimientos. La explicación está en una cuestión aparentemente menor, pero fundamental para comprender cómo se registraban las fechas en la Rusia de comienzos del siglo XX: el Imperio ruso todavía utilizaba el calendario juliano, mientras que la mayoría de los países europeos ya se regían por el calendario gregoriano, establecido en 1582 por iniciativa del papa Gregorio XIII. Entre ambos calendarios existía entonces una diferencia de 13 días.

    Por eso, cuando los bolcheviques avanzaron sobre los principales puntos estratégicos de Petrogrado durante la noche del 24 al 25 de octubre de 1917 según el calendario juliano, en los países que utilizaban el calendario gregoriano ya era la noche del 6 al 7 de noviembre. La revolución que Rusia llamó “de Octubre” ocurrió, entonces, en noviembre según el calendario que hoy utilizamos.

    Dos calendarios para una misma revolución

    Para entender el asunto hay que retroceder algunos siglos. El calendario juliano había sido introducido por Julio César en el año 46 antes de Cristo y durante muchísimo tiempo fue utilizado como referencia en Europa. El problema era que su cálculo del año solar contenía una pequeña diferencia que, acumulada durante siglos, provocaba un desplazamiento progresivo de las fechas respecto de las estaciones.

    En 1582 se introdujo el calendario gregoriano para corregir ese desfasaje. Los países católicos comenzaron a adoptarlo rápidamente, aunque otros Estados europeos lo hicieron mucho después. Rusia, vinculada además a la tradición de la Iglesia ortodoxa, mantuvo durante siglos el calendario juliano.

    Así, mientras Francia, España, Italia y otros países europeos ya utilizaban el calendario gregoriano, Rusia continuaba registrando oficialmente sus acontecimientos con el sistema anterior. La diferencia, que durante buena parte de la historia había sido de 10 u 11 días, llegó a 13 días en los siglos XX y XXI.

    Eso significa que un acontecimiento fechado oficialmente en Rusia como 25 de octubre de 1917 debe convertirse en 7 de noviembre de 1917 al trasladarlo al calendario gregoriano.

    La confusión se vuelve todavía mayor porque los propios protagonistas de la revolución utilizaron las fechas del calendario vigente en Rusia. Para ellos, aquella jornada era efectivamente octubre. El nombre Revolución de Octubre no fue una equivocación: era la denominación correcta dentro del sistema de fechas que utilizaba el Estado ruso.

    La revolución que cambió el siglo XX

    Pero detrás de esos 13 días existe una historia mucho más profunda. La revolución no surgió de la nada ni comenzó y terminó en una única jornada. 1917 fue el resultado de una crisis acumulada durante años, agravada por la Primera Guerra Mundial, la pobreza, el hambre, las enormes desigualdades sociales y el agotamiento de un régimen autocrático que tenía en el zar Nicolás II su máxima autoridad.

    Rusia había ingresado en la Primera Guerra Mundial en 1914 y el conflicto tuvo consecuencias devastadoras. Millones de soldados murieron, resultaron heridos o fueron tomados prisioneros. La economía se deterioró, las ciudades comenzaron a sufrir problemas de abastecimiento y la población campesina soportó enormes sacrificios.

    En febrero de 1917 —también aquí hay que hacer la conversión de calendario— una oleada de huelgas, protestas y movilizaciones terminó provocando la caída del zar Nicolás II, que abdicó el 15 de marzo según el calendario gregoriano, correspondiente al 2 de marzo del calendario juliano.

    La monarquía había caído, pero la crisis estaba lejos de resolverse.

    Se formó un Gobierno Provisional, mientras paralelamente se fortalecían los soviets, consejos integrados por trabajadores y soldados. Se produjo así una situación de poder dual: por un lado, las instituciones del Gobierno Provisional; por otro, una estructura política nacida de la movilización popular.

    El problema fundamental era que el nuevo gobierno decidió continuar la guerra. Para una población exhausta, esa decisión resultó cada vez más difícil de aceptar.

    En ese escenario crecieron los bolcheviques, encabezados por Lenin, que sintetizaron buena parte de sus consignas en demandas que podían ser comprendidas fácilmente por una sociedad atravesada por la crisis: paz, pan y tierra.

    Del 25 de octubre al 7 de noviembre

    Durante el otoño ruso de 1917, la situación política se volvió explosiva. Los bolcheviques lograron aumentar su influencia en los soviets de Petrogrado y Moscú y comenzaron a preparar una insurrección destinada a desplazar al Gobierno Provisional.

    La noche del 24 al 25 de octubre del calendario juliano, fuerzas revolucionarias ocuparon puntos estratégicos de Petrogrado: puentes, estaciones, centrales de comunicaciones y edificios fundamentales para controlar la ciudad.

    El objetivo era aislar al Gobierno Provisional y tomar los centros neurálgicos del poder.

    El episodio más simbólico fue la toma del Palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. En las horas siguientes, los ministros fueron detenidos y el poder quedó en manos del Consejo de Comisarios del Pueblo, encabezado por Lenin.

    Pero aquí aparece nuevamente la cuestión del calendario.

    Para los rusos de aquel momento, el asalto decisivo estaba ocurriendo el 25 de octubre de 1917. Para los países que utilizaban el calendario gregoriano, era el 7 de noviembre.

    Cuando la revolución pasó a ser estudiada internacionalmente, muchos historiadores comenzaron a utilizar las fechas gregorianas para facilitar la comparación con los acontecimientos del resto del mundo. Sin embargo, el nombre original permaneció: Revolución de Octubre.

    La paradoja quedó instalada para siempre.

    Lenin, Trotsky y una revolución que no terminó aquella noche

    Otro error frecuente consiste en imaginar la Revolución de Octubre como un golpe instantáneo que produjo inmediatamente un Estado soviético consolidado. En realidad, la toma del poder fue el comienzo de un proceso mucho más largo.

    Los bolcheviques debieron enfrentar a sus adversarios políticos, reorganizar el Estado, hacer frente a la resistencia armada y, finalmente, atravesar una guerra civil que se extendió desde 1918 hasta aproximadamente 1922.

    Entre las figuras centrales del proceso estuvieron Lenin y León Trotsky, quien tuvo un papel decisivo en la organización militar de la revolución y en la creación del Ejército Rojo. También participaron miles de dirigentes, militantes, obreros, soldados y campesinos cuyas historias quedaron muchas veces subordinadas a los nombres de los grandes líderes.

    La revolución tampoco fue un fenómeno exclusivamente urbano. La cuestión de la tierra, el poder de los terratenientes y la situación de los campesinos fueron elementos fundamentales para entender la crisis del viejo régimen.

    En 1918, el nuevo gobierno decidió adoptar oficialmente el calendario gregoriano. Rusia pasó directamente del 31 de enero al 14 de febrero de ese año, eliminando así los 13 días de diferencia que existían con el calendario occidental.

    Desde entonces, Rusia comenzó a utilizar el mismo calendario civil que gran parte del mundo.

    Pero la revolución ya había quedado bautizada.

    ¿Entonces fue en octubre o en noviembre?

    La respuesta correcta es: en ambos, dependiendo del calendario utilizado.

    El acontecimiento comenzó el 24-25 de octubre de 1917 según el calendario juliano vigente en Rusia. Esa misma fecha correspondía al 6-7 de noviembre de 1917 según el calendario gregoriano.

    Por eso, cuando hoy se conmemora la Revolución de Octubre el 7 de noviembre, no se está cambiando la historia. Se está utilizando el calendario que Rusia adoptó posteriormente.

    La paradoja tiene incluso una dimensión simbólica. La revolución que pretendía romper con el viejo orden terminó siendo recordada con una fecha perteneciente a un sistema de calendario que el nuevo poder abandonaría pocos meses después.

    La historia, como suele ocurrir, también está hecha de pequeños detalles.

    Trece días separan octubre de noviembre. Pero esos trece días también sirven para recordar algo más importante: las fechas históricas no existen aisladas del mundo que las produjo. Detrás de una jornada revolucionaria hubo una guerra, millones de personas movilizadas, una monarquía en crisis, hambre, desigualdad, luchas políticas y una sociedad que había llegado al límite.

    La Revolución de Octubre fue, entonces, una revolución de noviembre para nuestro calendario. Pero siguió siendo de octubre para quienes la hicieron.

    Y así quedó grabada en la memoria histórica: una revolución que ocurrió en noviembre, pero que la historia decidió llamar Octubre.

     

  • «La gente que votó a Milei no se siente traicionada»

     

    Marcelo Matzkin llegó a poder en Zárate en 2023, en una de las peores elecciones del PRO a nivel nacional y provincial. En diálogo con LPO, el intendente que responde a Cristian Ritondo, dice que buscará la reelección el año próximo y asegura que si lo consigue, será su último mandato.

    Matzkin elogia la política económica de Javier Milei pero no esquiva marcar contrapuntos con el armado libertario en los territorios locales. «No existe una evolución en Zárate de lo que sucedió entre el PRO y La Libertad Avanza a nivel nacional y provincial. Me parece que La Libertad Avanza necesita un ordenamiento en algunos municipios», dice.

    Zárate es una de las ciudades que integran la llamada «nueva industria provincial», un cordón fabril que se destaca por la industria automotriz y siderúrgica. En mayo, Mercedes Benz inauguró una planta automotriz que produce buses y camiones.

    Matzkin explica que la llegada de la empresa se logró con una exitosa política de exención de tasas. «La fábrica que Mercedes construyó en Zárate es la primera que se construye en el país desde hace décadas», dice.

    -En Zárate están ubicadas dos centrales nucleares. ¿Qué representa eso para la ciudad tanto en términos económicos como sociales?

    -Dos cosas: primero, que las centrales son un empleador de calidad muy importante para el vecino Zárate. Segundo, esas plantas le dan la identidad a una ciudad como Lima. Lima es nuclear y orgullosamente nuclear.

    Lo que pasaba en Zarate es que durante muchos años se mal aprovechó esa interrelación entre el operador nuclear que es Nucleoeléctrica Argentina y el municipio.

    -¿En qué sentido se mal aprovechó?

    -No había coordinación entre la empresa y el municipio. Nucleoeléctrica utilizaba su responsabilidad social empresaria para hacer lo que creía que tenía que hacer y el municipio miraba de costado.

    Creo que no es sólo ir a pedir plata. Los intendentes tenemos que trabajar con los recursos que tenemos. Nosotros, sin sumar recursos, vamos a tener en Lima un hospital intermedio que incluso Axel Kicillof prometió en la campaña de 2023 y nunca lo incluyó en el presupuesto provincial.

    Nosotros lo primero que hicimos con Nucleoeléctrica fue sentarnos a la mesa y establecer según ordenanza lo que tenía que pagar de tasas municipales. Y, por fuera de eso, les exigimos que todo lo que hagan por responsabilidad social empresaria lo debían coordinar con nosotros. Les pedimos maximizar el esfuerzo. Que no pongan plata donde el municipio consideraba que no era estratégico.

    ¿Qué nos permitió eso? Hoy Lima está construyendo su primer hospital. Porque no puede ser que una ciudad como Lima, con dos centrales nucleares y con una tercera en desarrollo, no tenga un hospital.

    Por eso yo creo que no es sólo ir a pedir plata. Los intendentes tenemos que trabajar estratégicamente con los recursos que tenemos. Nosotros, sin sumar recursos, vamos a tener en Lima un hospital intermedio que se prometió en tantas campañas anteriores y que incluso Axel Kicillof lo prometió en la campaña de 2023 y nunca lo incluyó en el presupuesto provincial.

    -¿Y qué posición tiene respecto a la privatización de casi la mitad de la empresa NASA?

    -Para mí el juego del privado dentro de la inversión nuclear está bien. Siempre la soberanía nuclear tiene que ser nacional. ¿Cómo lo hacés? Con la mayoría y con la decisión política de qué hacer.

    Ahora, yo escucho muchos que dicen «No a la privatización». Pero lo que no dicen es que las dos centrales nucleares que tiene Zárate las hicieron empresas privadas extranjeras. Las dos: una canadiense y otra alemana.

    ¿Pero cuáles son motivos para privatizar? ¿Qué es lo que funciona mal con una empresa 100% estatal?

    Te lo hago al revés: ¿Hay motivos para no aprovechar la inversión privada? ¿Por qué la inversión privada es mala? ¿Por qué tenemos que presuponer que la inversión privada siempre viene a destruir?

    ¿Pero por qué tenemos que suponer que la privatización de una parte de la empresa va a atraer inversión privada?

    Bueno, la privatización o la venta de una parte supone el ingreso de capital privado. Si hay algo que nos enseña esta realidad es que el Estado no puede hacer todo. Cuando el Estado hizo todo terminamos donde terminamos: con déficit fiscal, con una inflación incontenible, con un dólar que se disparaba todos los días.

    Entonces, la plata está en poder del privado. Y el privado, o por impuestos o por inversión, se la transfiere al Estado. El Estado no es un generador de riqueza de por sí.

    El juego del privado dentro de la inversión nuclear está bien. Siempre la soberanía nuclear tiene que ser nacional. ¿Cómo lo hacés? Con la mayoría y con la decisión política de qué hacer. Muchos que dicen «No a la privatización». Pero lo que no dicen es que las dos centrales nucleares que tiene Zárate las hicieron empresas privadas extranjeras: una canadiense y otra alemana.

    El Estado genera dividendos o genera plata si emite. Pero la emisión incontrolada no se puede. Y hoy creo que todos los sectores políticos entienden el valor del déficit fiscal cero.

    Entonces, cuando el Estado argentino tenga la posibilidad de emitir y con eso hacer obra estratégica, bueno bienvenido sea. Mientras tanto, si hay un capital privado que viene, pero vos conservás la decisión estratégica sobre la central nuclear, para mí está perfecto. Yo estoy de acuerdo.

    -¿Qué análisis hace respecto del gobierno de Milei? ¿Es optimista? ¿Ve algunas alertas? ¿Le preocupa el impacto de la crisis?

    -Yo creo que Milei tomó decisiones que toda la política sabía que había que tomar, pero que no se tomaban. También Milei tomó decisiones que la sociedad, en el momento de su candidatura presidencial, estuvo dispuesta a tomar.

    -¿Cómo es eso?

    -Cuando el PRO gobernó, la tolerancia social para determinadas medidas no estaba. Recordemos que cuando Mauricio Macri asumió discutíamos si el fútbol tenía que ser gratis para todos o no. Hoy ya no se discute eso.

    Entonces, creo que Milei vino con un temperamento de tomar las decisiones sin importarle la visión política del otro, y también con una sociedad dispuesta a soportar esas decisiones. La mayoría votó a Milei pidiéndole que tome estas decisiones.

    La discusión que la sociedad tiene hoy con Milei tal vez pasa más por su forma de hablar que por sus decisiones políticas. La gente que lo votó no se siente traicionado por las decisiones tomadas por el Presidente.

    La discusión que la sociedad tiene hoy con Milei tal vez pasa más por su forma de hablar que por sus decisiones políticas. La gente que lo votó no se siente traicionado por sus decisiones. El que lo votó reconoce que está haciendo lo que me dijo que iba a hacer.

    Y cuando hablás con los políticos por fuera de las cámaras, todos reconocen que si Argentina no tomaba esta decisión explotaba. Explotaba. No se podía sostener más.

    -Pero existe una contracara que tiene que ver con lo que está atravesando la gente. Incluso los mismos intendentes plantean que en sus municipios hay niveles muy grande de endeudamiento de los vecinos. ¿Usted no lo ve en Zárate?

    -Eso lo veo y lo vi antes también. Yo escuchaba al ministro de Economía que decía que hay gente que la está pasando mal y que eso ocurre ahora, peor también ocurría antes.

    No podemos decir que el índice que mide la pobreza ahora es malo y antes era bueno. Es el mismo índice. Entonces, los problemas estructurales que tiene Argentina no se van a solucionar en dos años.

    ¿Hay gente que la pasa mal? Sí. ¿Es obligación del Estado ver cómo le solucionamos el problema a esas personas que la pasan mal? Sí. Obviamente que sí. Yo no soy de los que creen que la situación actual sea más negativa que la que teníamos antes. ¿Antes qué discutíamos? Que no te alcanzaba la plata porque te aumentaban los costos: la inflación.

    Argentina tiene un problema estructural y tiene que salir adelante. Pero no podemos hacer políticas generando ese fantasma de que todo está mal. Hay sectores que no están mal y hay sectores que sí están mal. Es un cambio de paradigma político de la macroeconomía. Un cambio que es difícil, pero hay que sobrellevarlo.

    Argentina tiene un problema estructural y tiene que salir adelante. Pero no podemos hacer políticas generando ese fantasma de que todo está mal. Es un cambio de paradigma político. Un cambio que es difícil, pero hay que sobrellevarlo.

    -¿Y cómo va a hacer el PRO, en el marco de esta alianza con La Libertad Avanza, para sostener su identidad de cara a lo que viene?

    -El PRO no tiene que ser ni distinto, ni igual a La Libertad Avanza. El PRO tiene que ser el PRO. Si el PRO está de acuerdo con lo que hace Milei, lo tiene que decir. Y si cree que hay cosas que se deberían hacer de otra manera también lo tiene que decir. Eso es lo único que mantiene la identidad.

    Es claro que el PRO tiene una sintonía con el gobierno en temas como la macroeconomía, como no la tiene con el kirchnerismo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? ¿Ser egoístas y generar tensión para sacar un rédito político? No. Tenemos que apoyar. Tenemos que entender que estamos en un momento histórico. Estamos más cerca de terminar el trabajo que empezó Milei que de arrancar otro modelo que ya fue perjudicial para la Argentina.

    Creo que estamos en el momento donde lo que se hizo empieza a dar una previsibilidad económica, que fue algo que nunca pasó. Y el PRO lo acompañó este proceso y cuando tuvo que decir que no estaba de acuerdo con algo lo dijo. Y no nos tiene que asustar la diferencia.

    -¿El candidato a gobernador tiene que ser Diego Santilli? Porque hay otros referentes del PRO que intentan construir una candidatura a partir de los intendentes.

    -Para mí, de los nombres que se mencionan, Santilli es el mejor candidato. Tenemos grandes figuras que pueden ocupar el lugar de gobernador en la provincia. Cristian Ritondo es uno, y Diego es otro. Pero hoy veo un trabajo que Cristian asume por fuera del ego político de decir «es Diego Santilli».

    Entonces, si tenemos una persona como Ritondo que entiende que el momento es de Santilli, me parece que todos tenemos que ir hacia ese lado. Diego es un muy buen candidato, es una persona que tiene experiencia. Se notó un cambio en Nación desde que está gestionando. Él tiene una visión más pausada de diálogo. Busca hablar con todos sin perder el objetivo.

    Creo que la provincia de Buenos Aires, con el nivel de despelote que tiene, la única forma de sacarla adelante es con una persona que hable con todos, pero teniendo un objetivo claro.

    Y creo que Santilli, con Ritondo, y con todo el equipo que tenemos alrededor es el único camino que tiene la provincia de Buenos Aires de dejar atrás años y años de no mirar la prioridad del vecino.

    Santilli es un muy buen candidato, es una persona que tiene experiencia. Se notó un cambio en Nación desde que está gestionando. Él tiene una visión más pausada de diálogo.

    -Las PASO están en discusión en el Congreso, pero también se especula con lo que puede ocurrir en la provincia de Buenos Aires. ¿Prefiere el sistema de primarias en la elección del año que viene?

    -Siéndote sincero, desde lo político-electoral, no tengo una visión que me lleve a decir todos los días lo mismo. Sin embargo, desde lo económico, desde el malestar de la gente de tener que ir a votar, me parece que tenemos que pasar a un sistema de PASO optativa.

    No puede ser que los partidos políticos estén obligados a ir a una PASO cuando tienen un solo candidato. Generás gasto, generás más apertura de mesas para votar, más fiscales. No tiene sentido. Me parece que el que tiene necesidad de dirimir una interna que vaya a una PASO, pero que se la autofinance.

    El sistema político no tiene por qué financiar a la interna de un partido. Ahora, ¿le podemos poner una fecha determinada? Sí. ¿Le podemos decir que tiene que votar en tal lugar? Sí, coordinadamente.

    Y lo otro que tenemos que hacer es pasar definitivamente a la Boleta Única en Papel en la provincia. Tenemos que dejar de este sistema de votación que es engorroso, que genera suspicacias, que genera un gasto tremendo, que está en la trampa del voto en cadena, que te cambio la boleta, que te la rompo, te pongo un color similar para arruinarte.

    No tiene sentido. Que vaya el vecino, agarre una boleta única y marque lo que quiera. Por ahí uno de un partido y por ahí otro de otro partido. El vecino sabe lo que tiene que votar, no se la compliquemos.

    -El año pasado fue la primera experiencia de esta alianza entre el PRO y la Libertad Avanza. Entiendo que el cierre de listas se ordenó bien los cargos más altos, pero hubo roce en las secciones y en los municipios. ¿Vos estás dispuesto a una interna en Zárate el año próximo?

    -Mirá, yo creo que un vaso de agua y una candidatura no se le niega a nadie. Cualquiera puede ser candidato. Yo no tengo por qué decir quién quiere ser candidato o no. Ahora, yo también puedo ser candidato para buscar una reelección.

    -¿Va a buscar la reelección?

    -Obviamente. El trabajo no lo terminamos. Después, verá la estructura partidaria qué resuelve. Ahora la relación entre La Libertad Avanza y el PRO en Zárate es desde hace un año dificultosa.

    No existe una evolución en Zárate de lo que sucedió entre el PRO y La Libertad Avanza a nivel nacional ni lo que sucede en la provincia de Buenos Aires. Me parece que La Libertad Avanza necesita un ordenamiento en algunos municipios, por ejemplo Zárate, donde hay que entender cuestiones lógicas.

    Un vaso de agua y una candidatura no se le niega a nadie. Cualquiera puede ser candidato. Ahora, yo también puedo ser candidato para buscar una reelección.

    -¿Qué serían esas cuestiones lógicas?

    -Así como nosotros entendemos la figura de Milei, ellos tienen que entender la figura de un intendente. No podemos ser aliados en un lugar y en otro no. No tiene sentido.

    -¿Dónde aparecen esas dificultades con La Libertad Avanza? ¿En el Concejo Deliberante?

    -En el Concejo Deliberante. Y eso que nosotros, cuando armamos la lista en la elección del año pasado, fuimos sumamente cautelosos con lograr una lista conformada por mitad del PRO y mitad de La Libertad Avanza. Nadie se impuso ante el otro.

    Sin embargo, lo que falta para mí en esta alianza es entender quién es el mejor candidato de la política local y discutirlo las puertas adentro. No se puede todos los días socavar lo que un municipio o lo que una intendencia construyó.

    Porque nosotros llegamos a esta gestión municipal ganándole a todos. Tenemos un mérito en ser el más votado. Por algo fuimos los más votados, por algo logramos gobernar un municipio, como también por algo lo logró Milei. Entonces, creo que la alianza no puede ser solamente donde le conviene a La Libertad Avanza.

    -¿El PRO mantiene su postura en contra de la reelección indefinida de los intendentes? ¿No existe una revisión de esa posición?

    -No me gusta la reelección indefinida. Creo en los equipos más que en las personas. Además, lo dije y lo vuelvo a decir: si tengo suerte de ser reelegido será mi último mandato.

    Me parece que una sociedad no puede vivir pendiente de una sola figura que le resuelva los problemas. Hay que generar equipos. No hay un mago en la política. Lo que hay es equipo, hay constancia, hay proyectos. Me parece que no sirve estar eternamente en el poder, para mí lo suficiente son seis años o dos mandatos. Siempre dije lo mismo.

    -En mayo, Mercedes Benz inauguró una planta automotriz en Zárate. ¿Cómo se dieron esa gestiones para que la empresa eligiera su distrito para instalarse?

    -Nosotros cuando llegamos al gobierno, en 2023, identificamos dónde nos podíamos hacer fuertes en cuanto a la atracción de industria. Tenemos tres sectores que son claves: el nuclear, el automotriz, y el alimentario, producto de las cerveceras.

    Nosotros llegamos en un momento donde no sólo el privado tenía que salir a competir, sino también los municipios tenían que ofrecer mejores condiciones que otros, porque ya no te alcanza solamente con la ubicación estratégica, cercana al puerto, o con el pasado automotriz que tenía Zárate.

    Entonces ahí salimos con una política muy agresiva de no cobrar el derecho de construcción, no cobrar derecho de habilitación y, a las automotrices otorgarles de 10 a 20 años de exención de las tasa vinculadas con la producción.

    Eso atrajo a Mercedes que ya había puesto el ojo en un predio en Zárate y logramos que se decidiera a hacer efectiva la construcción, no solo de su parte logística de repuestos, sino de la fábrica. La fábrica que Mercedes construyó en Zárate es la primera que se construye en el país desde hace décadas.

    -¿Pero eso nos son recursos que pierde el municipio?

    -Para la empresa tal vez no sea el punto más determinante, pero es lo que te determina el margen de ganancia. Y para un municipio es una apuesta a largo plazo.

    Soy de los que piensan que tenemos que dejar una buena recaudación para los que vienen después. En algún momento fue otro intendente quien logró que se instale Toyota, la automotriz que ya funciona en Zárate. Ese intendente no pudo disfrutar de la recaudación para hacer obras, pero esa recaudación la recibimos nosotros. Entonces, yo creo que cuando pase la promoción industrial y eso sea parte de la recaudación de Zárate, vamos a tener un Zárate totalmente distinto.

    Nuestra política de exención de tasas atrajo a Mercedes que ya había puesto el ojo en un predio en Zárate y logramos que se decidiera a hacer efectiva la construcción.

    -¿Cómo es la composición de ingresos de Zárate?

    -Hoy tenemos el 65% de los ingresos son recaudación propia. Los números que nosotros manejamos es que una vez que Mercedes y otras autopartistas que se instalaron estén aportando, el 80% de los ingresos de Zárate son recaudación propia.

    -Ahora, la producción de autos viene disminuyendo, los últimos informes hablan de una baja del 18%. ¿Eso tiene un impacto sobre Zarate?

    -Mercedes se dedica a camiones y buses y el año pasado tuvo récord en venta de camiones y buses. No tengo números de este año. Ahora bien, si deciden invertir en una nueva planta entiendo que es porque ven, más allá de lo coyuntural, una expectativa de venta y de producción grande.

    Te digo más: Toyota también analizando una posible ampliación. No quiero dar detalles porque es algo que lo tiene que decir la propia automotriz. Pero me parece que hay un mercado que prevé que, por fuera de lo coyuntural la expectativa es de crecer.

    -Entonces usted es de los que creen que la economía va a empezar a crecer de manera más extensiva y no sólo en minería, agro y petróleo…

    -Yo creo que todos somos parte de un reajuste de las variables macroeconómicas. Estamos en un proceso que nos implica reacomodarnos y soportar un parate, para el que tiene que comprar, para el que tiene que vender.

    Pero lo cierto es que cuando hablo con ellos las expectativas de lo que se viene tiene que ver con una macroeconomía acomodada. Y cuando esa macroeconomía empieza a volcarse hacia la microeconomía, la expectativa es de vender.

    Lo que falta es el acceso a un crédito más ágil para motorizar la venta de autos. Pero creo que eso es una consecuencia lógica de estabilizar lo más importante que es la macroeconomía.

    -El norte de la provincia cuenta con lo que se denominó como «nueva industria provincial», fábricas más modernas y dinámicas que las que se construyeron en el conurbano. ¿Cuánto influye la cercanía al río Paraná?

    -Tenemos varias cosas. Una de ellas es el puerto. Hoy las automotrices trabajan bajo un esquema llamado just in time por el cual no tienen que tener en sus depósitos cargados de autopartes, sino que trabajan con lo necesario para producir en 24 horas. Para eso es clave un puerto cerca y buenas rutas que permita estar conectados con autopartistas.

    Yo creo que se da un combo. También está la ruta que te vincula con el Mercosur, porque las exportaciones que no van por barco, van por el puente de Zarate Brazo Largo. Zárate propone lo contrario a lo que sería una planta en medio del Conurbano. Hoy el tiempo y la logística es un factor de reducción de costos muy importante.

    Después están los factores municipales. A Mercedes le pusimos un funcionario a disposición para acompañarlos en el proceso de habilitación. Porque habilitar una planta como la que ellos proyectaban en un menos de un año fue un esfuerzo municipal muy grande.

    -¿Entiendo que busca impulsar un desarrollo inmobiliario en la costanera?

    -Así como nos funciona la promoción de la producción automotriz, lo que queremos es fomentar la construcción. Zarate tiene una costanera que quedó muy linda pero tenemos un esquema tributario en el cual quien quiera invertir debe dejar al municipio entre el 30 y el 50% de su margen de ganancia. Y los desarrolladores no pueden invertir cuando el 30 y el 50% se lo lleva el municipio como plusvalía. No tiene sentido.

    El metro cuadro equivale casi a Puerto Madero. No es por la ubicación, no es por el valor del metro cuadrado de construcción, es porque el municipio se te queda entre el 30 y el 50% como plusvalía. ¿Qué pasó desde que se hizo la costanera hace algunos años? Que el proyecto no tuvo el acompañamiento inmobiliario.

    Entonces, ahí tenemos que tomar una decisión. Estamos esperando que el Concejo Deliberante se digne a tratarlo. Algunos no lo entienden. Yo planteo que recaudar sobre cero es cero. Recaudar una tasa del 50% sobre cero es cero. La mejor muestra sobre eso es que hace 10 años que no se construye nada.

    Yo creo que los municipios tienen que tener una policía de prevención municipal con facultad de usar un arma de fuego. ¿Qué es una policía de prevención municipal? No puede tener inteligencia, no puede recolectar pruebas para la Justicia, pero puede aprehender a una persona hasta que venga la policía a pedido de la fiscalía para llevárselo.

    -Kicillof viene trabajando con la provincia en algunos proyectos relacionados con la seguridad que suponen mayor cercanía con los intendentes, entre ellos el regreso de la Policía Municipal.

    -Nosotros estamos de acuerdo con la creación de la Policía Municipal. Es más, mandamos un proyecto de ordenanza del Concejo Deliberante, que todavía no se movió ni un casillero, que es dejar todo lo interno preparado para cuando llegue el momento.

    Yo creo que los municipios tienen que tener una policía de prevención municipal con facultad de usar un arma de fuego. ¿Qué es una policía de prevención municipal? No puede tener inteligencia, no puede recolectar pruebas para la Justicia, pero puede aprehender a una persona y tenerla en la vía pública hasta que venga la policía a pedido de la fiscalía y llevárselo.

    No tenemos que suplir a la policía de la provincia de Buenos Aires. Lo que tenemos que lograr es una herramienta más para la prevención.

    -¿Cómo es su diálogo con Kicillof? ¿Por ser un intendente del PRO se siente ignorado por el gobernador?

    -No, para nada. Yo tengo diálogo y es fluido en la medida de las necesidades. Por supuesto que no me va a preguntar algo político a mí, ni yo se lo voy a preguntar algo a él. Pero cada vez que tuvimos una necesidad de diálogo la tuvimos en forma sensata, aún con diferencias. Y tengo que decir que no veo una acción de la provincia en contra de Zárate.

    Pudimos firmar un leasing con el Banco Provincia y con el gobernador para comprar maquinaria y fuimos incluidos. Nos separan un montón de diferencias políticas, pero nunca rompimos el diálogo. Por lo menos de mi parte no se va a romper nunca porque le estaríamos generando más problemas a las vecinos.