Autor: Invitad@ Especial

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    El 10 de julio de 1816: cuando empezó el trabajo más difícil de la Independencia

     

    La Independencia no terminó el 9 de julio de 1816. Al día siguiente, las Provincias Unidas seguían rodeadas por guerras, divisiones internas, amenazas externas y un futuro completamente incierto. La historia del verdadero «día después».

    Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

    Durante generaciones, la historia argentina enseñó a imaginar el 9 de julio de 1816 como una especie de punto de llegada, una jornada en la que un grupo de congresales reunidos en Tucumán declaró la Independencia y, desde ese momento, nació la Argentina tal como hoy la conocemos. Sin embargo, la investigación histórica desarrollada durante las últimas décadas permite reconstruir un escenario muy diferente, mucho más complejo y profundamente humano, porque el verdadero desafío comenzó precisamente al día siguiente, cuando aquella declaración solemne debía convertirse en una realidad política, militar, económica y diplomática en un territorio atravesado por guerras, disputas internas y enormes incertidumbres.

    Lo que ocurrió el 10 de julio de 1816 fue, justamente, el comienzo del trabajo más difícil. La emoción de haber proclamado la ruptura con la monarquía española convivía con una pregunta inevitable que nadie podía responder con certeza: ¿cómo sostener esa independencia frente a un imperio que todavía conservaba ejércitos poderosos, frente a provincias enfrentadas entre sí y frente a un mundo que, lejos de celebrar las revoluciones americanas, buscaba restaurar el viejo orden monárquico?

    Una declaración que todavía debía hacerse realidad

    La sesión del 9 de julio no había resuelto los principales problemas de las Provincias Unidas. El Congreso seguía reunido porque quedaban por discutir cuestiones fundamentales como la forma de gobierno, la organización institucional, la administración de los recursos públicos, la representación política de los distintos territorios y la estrategia diplomática para obtener reconocimiento internacional, un aspecto indispensable para garantizar la supervivencia del nuevo Estado.

    En otras palabras, existía una declaración de independencia, pero todavía no existía una nación plenamente organizada. No había Constitución, tampoco un consenso definitivo sobre el modelo político, y las diferencias entre proyectos centralistas y federales seguían atravesando toda la vida pública.

    La imagen de un país unido detrás de un mismo objetivo pertenece mucho más a la construcción posterior de la memoria nacional que a la realidad de aquellos días, porque el Congreso de Tucumán representaba solamente a una parte de las antiguas jurisdicciones del Virreinato del Río de la Plata, mientras otras regiones permanecían alejadas del proceso político o directamente enfrentadas con el Directorio instalado en Buenos Aires.

    Una independencia rodeada por todos los frentes

    Si el mapa político resultaba complejo, el militar era todavía más preocupante.

    Al norte, las tropas realistas continuaban ocupando buena parte del Alto Perú y mantenían capacidad suficiente para intentar una nueva invasión sobre el actual territorio argentino. La resistencia dependía casi exclusivamente de la extraordinaria guerra de recursos organizada por Martín Miguel de Güemes, cuyos gauchos sostenían una frontera militar mediante tácticas de desgaste que impedían el avance español, aunque a un costo humano enorme para la población del noroeste.

    Mientras tanto, en Mendoza, José de San Martín aceleraba la preparación del Ejército de los Andes, consciente de que la defensa permanente resultaba insuficiente y de que la única posibilidad estratégica consistía en trasladar la guerra hacia Chile y posteriormente hacia el Perú, donde se encontraba el principal centro del poder español en Sudamérica. Aquella expedición todavía era un proyecto que demandaba recursos, hombres, armamento, animales, alimentos y una organización logística sin precedentes para la región.

    En simultáneo, la Banda Oriental se encontraba sometida a la invasión portuguesa iniciada meses antes, mientras las tensiones entre el Directorio y la Liga de los Pueblos Libres encabezada por José Gervasio Artigas impedían construir una estrategia común frente a los enemigos externos. Paradójicamente, el mismo territorio que acababa de proclamarse independiente enfrentaba conflictos militares tanto contra las fuerzas de la Corona española como entre los propios proyectos políticos surgidos de la Revolución de Mayo.

    La independencia, entonces, no eliminó los peligros. Simplemente cambió la naturaleza de la lucha.

    El mundo tampoco jugaba a favor

    A menudo se olvida que la declaración de Tucumán ocurrió en uno de los momentos más adversos para cualquier revolución americana.

    Tras la derrota definitiva de Napoleón en 1815, las principales potencias europeas impulsaban la restauración de las monarquías tradicionales mediante el Congreso de Viena y la posterior Santa Alianza, un sistema internacional diseñado precisamente para impedir la expansión de los movimientos revolucionarios que habían sacudido Europa y América durante las décadas anteriores.

    Desde esa perspectiva, la independencia declarada en Tucumán no contaba con un escenario internacional favorable. España pretendía recuperar sus colonias y buena parte de Europa compartía ese objetivo, mientras las Provincias Unidas carecían todavía del reconocimiento diplomático necesario para consolidarse como un Estado soberano.

    No resulta casual que apenas diez días después, el 19 de julio de 1816, el Congreso decidiera ampliar el texto original agregando la expresión «y de toda otra dominación extranjera», una aclaración destinada a despejar cualquier sospecha de que la ruptura con España pudiera desembocar en la dependencia respecto de otra potencia europea.

    Aquella modificación demuestra que los diputados seguían pensando la independencia como un proceso abierto, susceptible de ajustes conforme evolucionaban las circunstancias políticas y diplomáticas.

    Lejos de la imagen de una obra terminada, el Congreso trabajaba casi diariamente para fortalecer una construcción institucional que todavía era extremadamente frágil.

    La historia suele recordar el 9 de julio como el día en que nació la Independencia argentina, pero el 10 de julio de 1816 recuerda algo igualmente importante y quizá más cercano a la experiencia humana: las grandes transformaciones nunca concluyen con una firma ni con una proclamación solemne, sino que recién empiezan cuando llega el momento de sostenerlas frente a la realidad. Aquellos hombres salieron de la histórica casa de Tucumán sabiendo que no habían llegado a la meta, sino que acababan de asumir una responsabilidad inmensa cuyo resultado todavía era incierto, porque la libertad recién declarada debía defenderse en los campos de batalla, consolidarse en las instituciones, financiarse con una economía devastada y legitimarse ante un mundo que todavía no estaba dispuesto a reconocerla.

     

  • La reanudación de la guerra con Irán enciende la interna en el Partido Republicano

     

    Donald Trump dio por terminada el cese al fuego con Irán y viene desarrollando ataques a posiciones militares de Irán. Esta ofensiva volvió a cerrar Estrecho de Ormuz y aumentó la tensión en los mercados internacionales y el precio del petróleo. 

    Esta renovada escalada militar entre Estados Unidos e Irán está provocando una creciente disputa dentro del Partido Republicano y amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos políticos para Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. 

    Según un análisis publicado por Politico, el conflicto expone las profundas diferencias entre quienes defienden una política exterior intervencionista y el ala más aislacionista del movimiento Make America Great Again (MAGA), que reclama que Trump cumpla su promesa de mantener a Estados Unidos alejado de nuevas guerras en Medio Oriente. 

    En este marco, la reanudación de los bombardeos estadounidenses contra objetivos iraníes de esta semana tras el fracaso del alto el fuego reavivó un debate que el presidente había logrado contener durante los primeros meses del conflicto. 

    EEUU ataca un puerto iraní y recrudece la tensión en el estrecho de Ormuz

    Mientras los sectores más duros del Partido Republicano sostienen que Washington debe aprovechar la debilidad del régimen iraní para incrementar la presión militar, los aliados más cercanos al ideario «America First» advierten que una guerra prolongada traicionaría uno de los pilares del trumpismo y puede afectar a las chances electorales de noviembre. 

    Mientras los sectores más duros del Partido Republicano sostienen que Washington debe aprovechar la debilidad del régimen iraní para incrementar la presión militar, los aliados más cercanos al ideario «America First» advierten que una guerra prolongada traicionaría uno de los pilares del trumpismo y puede afectar a las chances electorales de noviembre

    Entre los críticos aparecen dirigentes como Marjorie Taylor Greene (la principal voz del movimiento MAGA) y Thomas Massie que cuestiona la legalidad de las operaciones militares sin autorización del Congreso y sostienen que el involucramiento militar corre el riesgo de repetir los errores de Irak y Afganistán, con un elevado costo económico y humano. 

    Marjorie Taylor Greene. 

    Del otro lado, los llamados «halcones» entre los que se destacan  Lindsey Graham que representa el sector más intervencionista del partido y defiende una respuesta militar contundente contra Irán porque considera que Washington debe aprovechar la oportunidad para debilitar definitivamente al régimen iraní y Mike Johnson que respalda la estrategia de Trump y sostiene que el enfrentamiento con Irán era prácticamente inevitable debido a la amenaza que representaba para Israel y para las fuerzas estadounidenses en la región.

    Entre los críticos aparecen dirigentes como Marjorie Taylor Greene (la principal voz del movimiento MAGA) y Thomas Massie que cuestiona la legalidad de las operaciones militares sin autorización del Congreso y sostienen que el involucramiento militar corre el riesgo de repetir los errores de Irak y Afganistán, con un elevado costo económico y humano.

    A su vez, ellos creen que detener ahora la ofensiva permitiría a Teherán reorganizarse y recuperar capacidad militar. La preocupación crece porque diversas encuestas muestran que el conflicto con Irán continúa siendo impopular entre amplios sectores del electorado estadounidense, especialmente entre independientes y votantes moderados, un segmento clave para conservar la mayoría en el Congreso. 

    Los sectores críticas a la estrategia bélica advierten que una guerra larga podría erosionar el respaldo a la Casa Blanca y beneficiar a los demócratas en los comicios dado que vienen apelando a la narrativa contra la guerra con resultados exitosos. 

    En este marco, Trump intenta sostener un delicado equilibrio. Por un lado, insiste en que Estados Unidos responderá con contundencia a cualquier agresión iraní y no descarta nuevas operaciones militares. 

    Irán cierra el estrecho de Ormuz por los bombardeos de Israel en Líbano 

    Por otro, continúa afirmando que su objetivo final es alcanzar un acuerdo que garantice la estabilidad regional y la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, evitando un conflicto indefinido. 

    La interna está en desarrollo en donde los sectores más tradicionales afirman que Estados Unidos corre el riesgo de desaprovechar una oportunidad histórica para debilitar definitivamente al régimen iraní.  En cambio, en el universo MAGA, el conflicto amenaza con diluir la identidad política que llevó a Trump nuevamente a la Casa Blanca: la promesa de priorizar los intereses internos de Estados Unidos y evitar nuevas guerras en el extranjero. 

     

  • La nueva desigualdad estructural

     

    En el último año se triplicó la cantidad de hogares argentinos que no llegan a pagar sus créditos. La morosidad bate récords. El dato importa y genera una preocupación obvia y compartida. Pero mirar solo las deudas impagas es confundir el síntoma con el problema. 

    Esta es la segunda nota publicada en Anfibia que retoma y profundiza la investigación del libro Una historia de cómo nos endeudamos (Siglo XXI editores) para analizar lo que sucede un poco más allá del ruido de la coyuntura.

    El primer texto explicaba por qué no todas las deudas son iguales y por qué es fundamental prestarle atención a cómo se experimentan, toman sentido y son vividas. Para una parte importante de la sociedad, las deudas que cargan no son el precio de algo —no son el escalón hacia ningún lugar. Son simplemente el precio de permanecer en el lugar. Para no caer. Eso es la deuda de sacrificio: una deuda sin aspiración. Una deuda que es el precio de sobrevivir.

    Ahora vamos a dar un paso más allá, y cambiar el foco: abandonamos las experiencias y analizamos las estructuras. 

    Las deudas de sacrificio pasaron de ser amortiguadores transitorios de las crisis a un rasgo estructural de la desigualdad de la sociedad argentina. 

    La mora es el árbol. Esa transformación social es el bosque.

    En nuestro país no hay una serie de largo plazo sobre prácticas financieras de los hogares. Y las encuestas que preguntan si alguien está «endeudado» no alcanzan: para medir la desocupación no se consulta «¿usted está desocupado?». El problema es el mismo: no sabemos qué entiende cada quien por esa palabra y cuántas realidades se ocultan o distorsionan en las respuestas.

    La pregunta que importa no es si hay deuda. Es para qué fue tomada: ¿para crecer o para no caer? Le sigue otra pregunta, derivada de la anterior: ¿qué nos dice el cambio de las dinámicas de endeudamiento de las familias sobre la desigualdad social de un país?

    La Encuesta Permanente de Hogares brinda información que ayuda a resolver, aunque no del todo, estas preguntas. En Una historia de cómo nos endeudamos (Siglo XXI editores) nos apoyamos en algunos indicadores de la encuesta periódica del INDEC para trazar los rasgos de una transformación social que tiene a las deudas de los hogares como driver principal. Podemos ver la evolución de los que tomaron crédito y, al mismo tiempo, «sacrificaron» ahorros y/o bienes, entre 2003 y 2025. Un proxy de acceso al crédito bajo estrés financiero, no de deuda en general.

    La serie completa muestra dos Argentinas, y no se diferencian por el volumen de la deuda sino por la función que cumple y para quién.

    Primera etapa (2003-2014). Con la crisis de 2007-2009, estos hogares subieron de 12,9% a 17,2% y, cuando la crisis pasó, casi volvieron a su nivel previo. La deuda amortiguó. Y en esta etapa no hubo un patrón de clase estable: el 20% más rico estuvo tan expuesto como el 20% más pobre.

    Segunda crisis (2016-2019). El indicador volvió a subir. Pero esta vez no volvió a bajar. El piso posterior quedó casi 70% por encima del período previo. Ahí arrancó el segundo tiempo de la historia, y es donde la función empezó a cambiar de manos.

    Al analizar el indicador en sus dos partes -gastar ahorros y vender pertenencias- aparece el mecanismo exacto de esa transformación.

    Vender pertenencias nunca fue parejo. El 20% más pobre se deshizo de sus cosas siempre más que el 20% más rico, desde 2003. Esto no se volvió desigual: siempre lo fue. Lo que cambió después de 2016 fue la magnitud de esa desigualdad, que se agrandó con fuerza. Gastar ahorros sí era parejo, y con signo opuesto: hasta 2016, quien más los gastaba era el rico, no el pobre —los doce años de esa etapa, sin excepción. Después de 2016, se invirtió: pasó a ser predominantemente el pobre.

    Dos historias distintas que terminan en el mismo lugar: una que siempre fue desigual y se agrava; otra que cambia de manos por completo.

    Al sumar las dos series se ve que hasta 2016, ricos y pobres corrieron parecido en la deuda de sacrificio agregada. Desde entonces, el 20% más pobre se despegó y quedó sistemáticamente arriba del 20% más rico.

    La desigualdad no nació en 2016. Ya estaba ahí, escondida en el componente de venta de bienes —que siempre fue más común entre los sectores de menos ingresos. Lo que cambió en 2016 fue que se recurrió a esa forma de capitalizarse más que a gastar ahorros, y pasó a pesar más en el promedio. Por eso el indicador agregado, que antes no distinguía por clase, terminó arrastrado hacia el grupo más expuesto a tomar créditos y vender sus bienes: los sectores de menos ingresos.

    En 2024 las deudas de sacrificio tocaron su máximo histórico: más del doble que al comienzo de la serie. Lo excepcional se volvió estructural, y siguió impactando sobre todo en los que menos tienen.

    Al mismo tiempo cambió la composición del endeudamiento. El crédito bancario formal fue la fuente que más creció en 22 años en general, y en los sectores de menos ingresos en particular. Y desde la salida de la pandemia, no paró de aumentar. Los préstamos entre familiares cayeron hasta 2023, pero repuntaron en los últimos dos años. Las dos fuentes aún conviven no se reemplazaron.

    Lo que sí revela un desfasaje de clase es el ritmo de bancarización. A nivel país, el peso del préstamo bancario alcanzó y superó al préstamo familiar alrededor de 2011: ambas fuentes se cruzaron en torno al 15,6% cada una. En el 20% más pobre eso nunca llega a pasar: el préstamo familiar siguió siendo, en 2025, la fuente más importante de las dos (32,9% contra 20,9% del crédito bancario). Lo que sí ocurrió es una convergencia: la brecha entre ambas fuentes, que era de 43 puntos en 2003, se achicó a 12 puntos en 2025 —y esa convergencia se aceleró justo en la ventana en que la deuda de sacrificio se volvía estructural y desigual. Los hogares de menores ingresos se acercaron al patrón de bancarización que el resto de la sociedad ya tenía hace más de una década, sin terminar de alcanzarlo.

    La mora aparece justo ahí. No es coincidencia, aunque tampoco alcanza con mirar cuánto creció el crédito: hay que preguntar a quién llegó, y cuándo.

    Dos desigualdades viejas se confirman: inquilinos y hogares con menores de edad ya estaban más expuestos antes de 2016, y ahora lo están más. Pero aparece un tercer y nuevo factor de desigualdad: la precariedad labora. La inestabilidad del trabajo se suma a la lista de lo que empuja a los hogares hacia la deuda de sacrificio.

    Por eso la morosidad récord de 2025-2026 no aparece sobre una sociedad que se quebró de repente. Aparece sobre una sociedad donde la deuda venía cambiando de función, y de manos, desde hacía casi una década.

    Si el problema es la mora, discutimos tasas y refinanciaciones. Si el problema es que las deudas de sacrificio dejaron de amortiguar las crisis para organizar la desigualdad, la pregunta es otra: por qué una parte creciente de los hogares solo logra reproducir su vida cotidiana endeudándose y sacrificando ahorros y bienes.

    Donde falla un derecho —laboral, social— no nace una necesidad. Nace una deuda de sacrificio.

    La entrada La nueva desigualdad estructural se publicó primero en Revista Anfibia.

     

  • Un informe de la UCA revela que la economía de Milei crea empleo de baja calidad

     

    La economía puede mostrar una planilla prolija y, al mismo tiempo, dejar a los trabajadores haciendo equilibrio en la cornisa. Ese es el dato incómodo que aparece detrás del nuevo informe de la UCA: el desempleo no arde, pero el empleo se rompe por adentro. La macro luce ordenada en la vidriera. En la trastienda hay changas, monotributos flacos, motos prestadas y cuentas que no cierran.

    El Observatorio de la Deuda Social Argentina publicó un trabajo sobre la estructura laboral urbana entre 2010 y 2025. La conclusión es fuerte: el deterioro no aparece como una expulsión masiva al desempleo abierto, como en los años noventa, sino como una degradación silenciosa de las condiciones de trabajo. La UCA lo resume como una «desintegración laboral sin desempleo».

    El dato central está en las trayectorias laborales. Entre 2011-2013 y 2023-2025, la proporción de desocupados que pasó al autoempleo informal subió del 24,1% al 29,5%. En cambio, la salida hacia empleos asalariados formales o públicos cayó del 24,1% al 19,6%. Dicho más simple: cada vez menos desocupados consiguen un empleo registrado y cada vez más terminan inventándose una ocupación de baja escala.

    La misma dinámica golpea a quienes ya tenían un empleo formal. Según el informe, el pasaje de asalariados formales hacia el autoempleo informal subió del 4,8% al 6,2%. La caída ya no es sólo del desocupado que no encuentra puerta de entrada. También alcanza al trabajador registrado que pierde el escalón y cae en el rebusque.

    Un modelo de empleo precarizado

    Por eso la tasa de desempleo puede quedar relativamente contenida mientras el mercado laboral se deteriora. En el primer trimestre de 2026, la desocupación fue del 7,8%, casi sin cambios frente al mismo período del año anterior. Pero la informalidad subió al 44,2% y también creció la subocupación. El Estado cuenta a una persona como ocupada. El hogar mira si ese ingreso alcanza para llegar a fin de mes.

    La composición del empleo confirma el corrimiento. El sector microinformal pasó del 46,4% de los ocupados en 2010 al 48,3% en 2025. Dentro de ese universo, los no asalariados informales treparon del 28,2% al 31,7%. En paralelo, el empleo público cayó del 20,1% en 2023 al 16,7% en 2025. 

    El sector microinformal pasó del 46,4% de los ocupados en 2010 al 48,3% en 2025. Dentro de ese universo, los no asalariados informales treparon del 28,2% al 31,7%. En paralelo, el empleo público cayó del 20,1% en 2023 al 16,7% en 2025. 

    La precariedad también tiene números duros. En 2025 alcanzó al 45% del total de los ocupados. En el sector microinformal llegó al 66,5%. Entre los asalariados informales de microestablecimientos, trepó al 81,1%. En el empleo público fue del 15,9% y en el sector privado formal del 29,1%. 

    El ingreso muestra la parte más brutal del fenómeno. La UCA advierte que los trabajadores del sector microinformal cobran, en promedio, entre 30% y 40% menos que el resto. En 2025, los trabajadores privados formales regulados tenían una probabilidad 18 veces mayor de estar en el quintil más alto de ingresos que en el más bajo. En el microinformal, esa relación caía a 0,28. 

    Ahí aparece la otra cara del orden macroeconómico que el Gobierno vende como modernización. El informe marca dos motores en tensión. Por un lado, sectores de baja productividad que absorben mucha mano de obra. Por otro, actividades de alta rentabilidad, como recursos naturales, finanzas y servicios empresariales, que generan pocos puestos directos. 

    La apuesta libertaria combina ajuste fiscal, desregulación, incentivos exportadores y una mirada muy favorable a recursos naturales y finanzas. Ese camino puede ordenar algunas variables. Pero no arma, por sí mismo, un régimen de desarrollo. Sin crédito, proveedores, infraestructura, tecnología y coordinación estatal, los números cierran arriba y la factura se abre abajo.

    El espejo peruano entra justo ahí. Perú logró durante años baja inflación, reservas altas y bajo endeudamiento. Pero en 2025 tuvo una informalidad laboral del 70,2%. Fueron 12,3 millones de trabajadores informales sobre una población ocupada de 17,6 millones. En las zonas rurales, la informalidad llegó al 94,8%. En las urbanas, al 64,5%. La desocupación, en cambio, fue de apenas 4,9%. La trampa queda a la vista: una macro eficiente puede convivir con una sociedad partida.

    El ex ministro peruano Piero Ghezzi lo dijo en una entrevista con La Nación: «La política macro, que es transversal, no alcanza». También advirtió que en Perú «no hay suficientes sectores para incorporar a esos trabajadores». Esa frase explica el riesgo argentino.

    Perú incluso mostró crecimiento del empleo en 2025. El INEI informó 17,57 millones de ocupados, un aumento de 1,5% frente a 2024. Pero la calidad del empleo siguió siendo el agujero negro. En empresas de hasta diez trabajadores, la informalidad fue del 88,6%. En las grandes, del 15,6%. En agricultura, pesca y minería, llegó al 91,1%. En servicios, al 57,6%. El orden macro no impidió que la mayoría trabajara sin red.

    En Argentina, la palabra peruanización pega porque toca una fibra sensible. El país todavía conserva protecciones sociales y laborales más extendidas que Perú explicada por su complejo científico inudstrial. Pero el informe de la UCA advierte que esa arquitectura se erosiona. La norma protectoria sigue escrita. El problema es que una porción creciente del trabajo queda afuera de su alcance. .

    Ramiro Robles, investigador del Observatorio de la Deuda Social, planteó que hacen falta políticas de coordinación salarial, fortalecimiento del salario mínimo y formalización. Pero con una aclaración clave: formalizar no es sólo registrar. También supone crear canales reales para incorporar a quienes hoy están fuera del sistema fiscal, previsional y laboral porque sus márgenes productivos son mínimos. Su diagnóstico fue poco amable para la épica oficial: «No parece evidente que en el corto plazo la situación del empleo vaya a mejorar».

     

  • ¿Vuelve la presión sobre el dólar tras el pago del megavencimiento de USD 4.500 millones?

     

    Economía pudo pagar este jueves los USD 4.500 millones de intereses y amortizaciones de los Globales y Bonares emitidos tras la reestructuración de 2020. Fue una parada brava que se resolvió con éxito. Ahora el mercado se pregunta si volverá la presión sobre el dólar.

    La razón es sencilla: la reinversión ya empezó. Los antecedentes muestran que las compras suelen adelantarse varias semanas al cobro efectivo de los dólares y no una vez que el dinero llega a las cuentas de los bonistas.

    «El pago del 9 de julio no es el evento a seguir. La capacidad de pago no está en discusión, los dólares ya están depositados en el Banco Central y el mercado lo descontó hace rato», explicó a LPO el asesor financiero Facundo Pascual.

    El diagnóstico coincide con un informe de Facimex Valores, que detectó que durante los cinco pagos semestrales realizados en la gestión de Javier Milei los Globales subieron en promedio alrededor de 2% durante las veinte ruedas previas al cobro y luego permanecieron prácticamente estables. En otras palabras, el mercado compra con el rumor y no con la noticia.

    El dólar en junio saltó casi 5%: ¿Se terminó el carry trade?

    Sin embargo, esta vez aparece un elemento nuevo que podría modificar el destino de esos dólares. Apenas seis días después del pago, el Tesoro licitará por primera vez el Bonar 2029 (AO29), un bono en dólares bajo legislación local con cupón del 6% anual pagadero mensualmente y, en su debut, sin límite de adjudicación.

    Para Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas, esa decisión deja en claro cuál es la apuesta oficial. «El Tesoro sale a buscar que los bonistas reinviertan lo que cobran, en lugar de que esos dólares salgan del sistema o vayan a otros instrumentos», señaló.

    El Tesoro sale a buscar que los bonistas reinviertan lo que cobran, en lugar de que esos dólares salgan del sistema o vayan a otros instrumentos.

    La jugada tiene además un objetivo financiero. Si una parte importante de esos fondos termina en el AO29, el Gobierno podrá seguir obteniendo financiamiento en dólares dentro del mercado local, evitando volver a emitir deuda en Wall Street mientras el riesgo país continúa por encima de los 400 puntos.

    Pero el mercado también observa el costo de esa estrategia. El nuevo bono vencerá en 2029, ya bajo la próxima administración presidencial, un plazo para el que los inversores todavía exigen un premio adicional frente a los títulos que vencen antes de las elecciones de 2027.

    Sibecas considera que el AO29 debería ofrecer un rendimiento cercano al AN29, cuya tasa ronda el 8,5% anual en dólares, y cree que puede transformarse en una alternativa atractiva para inversores minoristas y fondos comunes por su esquema de cupones mensuales.

    Pascual advierte, sin embargo, que incluso una reinversión elevada podría pasar inadvertida en la cotización de los Globales. «Puede haber reinversión sin rally. Si buena parte del flujo se canaliza hacia el AO29, el dinero irá al mercado primario en lugar de seguir comprando los bonos que ya cotizan», explicó.

    La otra variable que seguirá de cerca el mercado será el comportamiento de los inversores extranjeros. Mientras los tenedores locales suelen renovar posiciones, los fondos del exterior concentran una porción importante de los pagos y podrían optar por realizar ganancias luego de la fuerte compresión del riesgo país registrada en los últimos meses.

    El mercado ya descontó el pago de julio y la posterior reinversión. La mayor parte de las consultas pasa por volver a comprar los mismos bonos, como AL30 o AL35.

    Desde Insider Finance también creen que el grueso del movimiento ya fue incorporado a los precios. «El mercado ya descontó el pago de julio y la posterior reinversión. La mayor parte de las consultas pasa por volver a comprar los mismos bonos, como AL30 o AL35», explicó a LPO su CEO, Pablo Lazzati.

    No obstante, Lazzati observa un cambio respecto de pagos anteriores. Con rendimientos en dólares ubicados entre 8% y 10%, algunos inversores empiezan a diversificar hacia instrumentos en pesos ajustados por TAMAR o CER e incluso hacia acciones, buscando mejorar el retorno en un contexto donde la deuda soberana ya capturó buena parte de la mejora macroeconómica.

    Así, el verdadero termómetro del pago de julio no será si los Globales suben unos puntos más después del cobro. La señal que espera el mercado es otra: cuánto dinero vuelve a financiar al Tesoro, cuánto busca nuevas alternativas de inversión y cuánto decide abandonar el riesgo argentino para volver al dólar.

     

  • Patricia contra Milei

     

    Patricia Bullrich salió a rechazar las colectoras y complica el acuerdo que necesita la Rosada con los gobernadores para allanar el camino de reelección de Milei. Los últimos préstamos de Toto Caputo con bancos internacionales traen reminiscencias a los primeros casos de sospechas de corrupción del macrismo en la Ciudad. El kirchnerismo comparó a Kicillof con Vandor, en una referencia histórica amenazante. La renuncia del viceministro de Salud arrastra un entramado de proveedores que en el gobierno quieren tapar.

    Ignacio Fidanza: Este miércoles 8 de julio, Patricia Bullrich volvió a diferenciarse de Milei, ahora en un tema muy sensible como la reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO y la habilitación de las colectoras para empujar el voto hacia Milei en la reelección. Javier Laquidara, contanos un poco qué pasó.

    Javier Laquidara: Patricia fue al Senado y, antes de entrar a Labor, dijo que estaba a favor de suspender las PASO -usando el mismo argumento de siempre sobre el gasto-, pero rechazó implementar las colectoras, advirtiendo que eso era deformar el sistema electoral. Es un golpe a la estrategia que vienen hablando en La Rosada con los gobernadores para traccionarle votos a Milei. Lo único que les importa ahora a Karina y a Santilli es traccionarle votos para asegurar la reelección como sea.

    Ignacio Fidanza: Claro, porque fíjate por qué es importante esto. Hay que explicarlo. La propia ley esta es un ejemplo: Milei y Santilli están convocando a los gobernadores a Tucumán -hay trece confirmados- como una puesta en escena de este pacto, de este enjuague que están instrumentando. Los gobernadores le votan la eliminación de las PASO a cambio de que les pongan candidatos «flojos» y ellos puedan reelegir en sus provincias. Todo este acuerdo se destraba porque los gobernadores tienen senadores y diputados que el gobierno necesita para eliminar las PASO. Entonces, ahí surge el dilema: «Está bien, nosotros te damos los votos para esto y te apoyamos en octubre en la reelección, pero queremos poner nuestro candidato a senador y diputado, porque si no perdemos todo poder de negociación». Y Karina dice: «Bueno, pero yo también quiero tener mi candidato a senador y diputado, ¿cómo hacemos?». Ahí dicen: «Ah, había un invento buenísimo del peronismo: la colectora. Reflotémoslo». Y son dos listas colgadas de Milei.

    Javier Laquidara: Bueno, justamente ahora, como empezaron a ver el quilombo que se armó -que lo revelamos nosotros-, en la Rosada algunos dicen: «Che, ojo que por ahí la colectora le conviene a Kicillof también». Como vos decís, el peronismo la inventó. Hay un sector que dice: «No nos conviene porque nos la van a usar en contra». Kicillof puede usarla en todas las provincias también; no tiene los mismos candidatos que tiene el gobierno, pero puede usarla. Yo creo que empezaron a sondear y se dieron cuenta de que con algunos gobernadores les conviene y con otros no.

    Ignacio Fidanza: Eso también es un tema de debate. Si vos sos la candidatura que arrastra, podés decidir a quién le das o no la colectora. Es verdad, eso puede ser parte de la ley. Ahora, Patricia Bullrich, ¿por qué se diferencia? Porque es poco republicano. Hay dos leyes que el peronismo usufructuó muy bien con grandes réditos: las colectoras y la ley de lemas.

    Javier Laquidara: Claro, y los acoples en Tucumán.

    Ignacio Fidanza: Claro, entonces se les cagó de risa Jaldo, a los libertarios de Catalán y a todos los que decían que hay que terminar con los acoples de Tucumán porque el peronismo siempre hace fraude, de alguna manera, a la voluntad popular.

    Javier Laquidara: Y ahora le piden a Jaldo que apoye la colectora.

    Ignacio Fidanza: Claro, él se les caga de risa y dice: «Los acoples están mal y las colectoras también».

    Javier Laquidara: Es más, él tira: «Que me lo explique un libertario». No dice quién, pero es Catalán que recogió el guante y salió a decirle: «No, las colectoras y los acoples están mal».

    Ignacio Fidanza: Ahora, ¿por qué es interesante lo de Patricia? Porque nosotros ya sabíamos, con el caso Adorni, que ella había tomado la decisión de decir: «Yo voy a defender mi base electoral», que es lo que los libertarios llaman «los ñoños republicanos». Bueno, entonces ella tiene esa base, ¿no? Las Cocker.

    Javier Laquidara: Las Mabeles.

    Ignacio Fidanza: Para esa gente, según entiende Patricia, el tema de la corrupción está mal, lo de Adorni estuvo mal, y las chanchadas electorales que hace el peronismo están mal. Y entonces, fíjate cómo acá marca la cancha de nuevo.

    Javier Laquidara: Y ella sacó 24 puntos; salió tercera, pero son 24 puntos. Y ellos mismos te dicen: «Cuando pasa algo así, tenemos que pensar en las Mabeles».

    Ignacio Fidanza: Ya lo dicen así, de frente.

    Javier Laquidara: Es el votante de Macri.

    Ignacio Fidanza: ¿Por qué hace esto? Porque está construyendo capital político propio. Y ella le dijo la semana pasada a uno de sus dos o tres hombres de mayor confianza: «Yo sé que vos militaste muy fuerte para que yo sea candidata a jefa de gobierno y que tenés muchas ganas de que gobernemos la ciudad, pero no va a ser. Yo no quiero gobernar la ciudad». Entonces, ahí te quedan dos caminos: vicepresidencia o presidencia.

    Javier Laquidara: Acordate del laberinto que ella presenta.

    Ignacio Fidanza: Claro, ella presenta ese laberinto de forma insidiosa, y ahí ya quedan dos.

    Javier Laquidara: Quedan dos. Y yo creo que, si no apoya la reforma política en parte, es porque quiere las PASO para tener la amenaza contra Milei y decirle: «Che, yo puedo presentarme si quiero».

    Ignacio Fidanza: Hoy es miércoles 8 de julio y esto es A Sangre Fría.

    Ignacio Fidanza: Estamos acá con Luciana Glezer. Hoy se conoció finalmente la operación de estos préstamos que venían dando vueltas con garantías del Banco Mundial.

    Luciana Glezer: Lo primero que salta a la vista es la falta de transparencia y de completar la letra chica. Pero sería ingenuo de nuestra parte pedir transparencia por parte de la gestión de Toto Caputo.

    Ignacio Fidanza: La falta de transparencia es la manera en que se manejan. Lo que llamaría la atención es que haya transparencia.

    Luciana Glezer: Claro, por eso, exactamente. Iba justamente a ese punto. Pero ¿qué está sucediendo acá? Por un lado, tenemos los avales, las garantías que dan los organismos multilaterales. Estas garantías cubren el 95% del crédito que finalmente sí le dan los bancos comerciales. Estamos hablando del Santander, del BBVA y del Deutsche Bank, canalizados por el Bank of New York Mellon, y el agente local es el Banco Nación.

    Ignacio Fidanza: O sea, para entenderlo fácil: lo que dicen estos bancos es «Vos me traés la garantía del Banco Mundial; si no me pagás, como suele hacer la Argentina, me va a pagar el Banco Mundial».

    Luciana Glezer: Sí, es así con algún matiz, porque hay quien dice: «No, si Argentina llega a incumplir, esas garantías funcionan para que el Banco Mundial presione a la Argentina». Es decir, como que el Banco Mundial nunca termina pagando. Y hay antecedentes claros de otros préstamos garantizados que fracasaron. En el Blindaje, un préstamo garantizado terminó en fracaso. Y previo a desembarcar en el Fondo Monetario Internacional, la misma gestión de Toto Caputo llevó un préstamo garantizado también al default con los bancos.

    Ignacio Fidanza: Pero algo mejor que ir sin eso debe ser, si no, ¿los bancos por qué lo pedirían?

    Luciana Glezer: A ver, hay que pagar mañana, ¿no? Hay que pagar mañana y, según las estimaciones, se necesitan entre 4.400 y 4.800 millones de dólares. Tampoco ahí está preciso el número, porque fíjate vos…

    Ignacio Fidanza: Estamos hablando de cuánto entre estos dos préstamos.

    Luciana Glezer: 3.200 millones. Y esto sí, el número está claro porque fue publicado en el Boletín Oficial: 2.000 van a dar entre el BBVA y el Santander, y 1.200 va a aportar el Deutsche.

    Ignacio Fidanza: Eso entra ahora.

    Luciana Glezer: Esto entró y va a estar para pagar mañana. Ahora bien, cuando vamos a la presentación del programa financiero y las filminas que mostró el equipo de Economía para exponer esta fuente de financiamiento con estos préstamos garantizados, marcaba ahí 4.000 millones de dólares. O sea que ya hay un agujero de 800 millones de dólares que no están.

    Ignacio Fidanza: Ya le prestaron menos de lo que esperaban.

    Luciana Glezer: De lo que esperaba, de lo que figuraba en esa filmina. Que también en esa filmina contabiliza 800 millones de dólares por privatizaciones para este año, más 100 millones más para el año que viene. Pero en la declaración de Toto Caputo -está el video de la conferencia de prensa- Toto Caputo dice otro número: dice entre 500 y 1.000 de acá hasta finalizar el mandato, con lo cual también ahí hay una diferencia. No están muy claros los números, pero sobre todo la tasa y la comisión.

    Ignacio Fidanza: Porque eso me gusta a mí: la comisión. Porque la comisión es un negocio de los macristas de cuello blanco, digamos, ¿no? Históricamente.

    Luciana Glezer: No de tilingos como Adorni.

    Ignacio Fidanza: Nada de pedorrada, de que te mando dólares barrani. Toda esa grasada, no. O sea, estamos hablando de millones de dólares. Me acuerdo, haciendo estos repasos, que, en el primer mandato de Macri como jefe de gobierno, uno de los primeros casos de corrupción fue precisamente cuando emiten los Bonos Tango de la Ciudad y meten una consultora runfla en el medio vinculada a ellos. Nicky Caputo andaba dando vueltas y otros, y las comisiones eran muy altas. Eso generó una causa, generó en ese momento que a la Legislatura porteña le interesara hacer por lo menos que investigaba algo, tuvieron que dar explicaciones… La causa duró varios años.

    Javier Laquidara: Macri estuvo preso seguro.

    Ignacio Fidanza: Como todo, terminó en la nada. Ahora vamos a hablar de los pactos de impunidad, que son una constante. Yo lo que veo es que la justicia argentina funciona por pactos de impunidad.

    Javier Laquidara: Son como acuerdos de la Moncloa.

    Ignacio Fidanza: Sí, exacto. Son distintos pactos de impunidad que duran un período, vencen.

    Javier Laquidara: Hay que renovarlos como el alquiler.

    Ignacio Fidanza: Sí, pero si ya no estás en el poder, no se renueva, vas en cana; y si estás en el poder, se renueva. O si cambió el poder, viene otro y hay pacto de impunidad para el que llegó y para el que se va, no. Entonces te decía, ya desde aquel inicio del protomacrismo, en su primera experiencia de gobierno, estaban con la joda de las comisiones de los bonos.

    Luciana Glezer: Bueno, eso me decía hoy… estuve charlando bastante con un exviceministro de economía al que le tocó cargar con una negociación justamente con estos mismos agentes, y me decía que ahí está la joda. Porque en la medida en la que vos trasladás y transferís la jurisdicción a Nueva York, ya esto implica un despliegue burocrático, una cantidad de agentes, consultoras, estudios jurídicos y subsidiarias de distintos tipos que cobran…

    Ignacio Fidanza: 5000 dólares por hora, es un taxi caro.

    Luciana Glezer: Exactamente. Entonces, esa tasa que nos presentan, que entre los dos avales está en la zona del 7%, hay que sumarle todo esto. Digo, la tasa efectiva termina estando muy por encima. Y estamos hablando de préstamos que están garantizados a esa tasa, con lo cual ahí sí tenemos alguna perspectiva de cuánto está pidiendo Wall Street. Y Wall Street evidentemente está pidiendo mucho más allá de los dos dígitos. Y sobre todo si vemos las tasas de los Treasury, el bono más seguro del mundo, que hoy superó el 5%. Digo, un bono norteamericano cotizando por encima del 5%, ¿qué le espera a la Argentina? Y esta comisión de 16 millones de dólares que, de movida, es la que blanquean, ¿no? El 0,5% que está estandarizada… Bueno, también implica…

    Ignacio Fidanza: 16 millones de dólares de comisión que se llevan los bancos por esta operación. Es espectacular, ¿no? Porque, o sea, si vos pagás por aparte los abogados y todo, ¿qué hace el banco? Es un control+enter: «Toma, te giro la guita». El tipo le lleva la garantía, le lleva todo y te da la plata mientras tanto, y se levantan… Es el mejor negocio. ¿Sabés lo que decía Néstor Kirchner? «Es de boludo pelearse con los banqueros, manejan el mundo».

    Luciana Glezer: De hecho, el Mellon maneja la deuda soberana argentina hace 22 años.

    Ignacio Fidanza: ¿Por qué te traigo lo de Néstor Kirchner? Porque Cristina se peleó con los bancos. Y no le fue bien.

    Luciana Glezer: Bueno, a eso iba, porque hubo un intento del kirchnerismo de correr al Mellon, porque el Mellon es el banco que es el agente colocador y el que les paga a los bonistas. Digo, le tenemos que pagar a los bonistas mañana; hay que depositarles la guita a los bonistas en el Mellon. El Mellon tiene su asiento fiscal en Delaware, o sea, es una guarida fiscal, Delaware, donde está operando este banco que el kirchnerismo intentó correr. ¿Pudo? No, no pudo. Pasó el default, pasaron los buitres, pasaron reestructuraciones y el Mellon siguió.

    Ignacio Fidanza: Lo que pasa es que el kirchnerismo es un poco envidioso, porque ese es como un club muy exclusivo al cual ellos nunca lograron entrar, sobre todo en la etapa de Cristina. Y Toto Caputo es de ese club, pertenece a ese mundo. De hecho, es uno de los motivos… vos sabés que a mí me lo han contado varios: Milei lo admira a Toto Caputo porque es el que llegó de verdad. O sea, todos estos economistas que andan dando vueltas, los Marulles, todo esto que opinan…

    Luciana Glezer: Nunca pasaron la puerta de la JP Morgan.

    Ignacio Fidanza: Claro, se sacan una foto en la puerta, se van de turistas a Nueva York y se sacan una foto en la puerta, ¿vos me entendés? Y Toto está ahí arriba operando. Entonces ahí te hacen un acuerdo de comisiones y andá a ver para qué cuentas.

    Luciana Glezer: Pero de todas maneras, Toto viene por su revancha, porque fracasó en su experiencia anterior a los ojos de estos tipos y le costó mucho. Por eso él habla de esto de delivery de medidas: mostrar y después pedir. Porque claramente, cuando se habla de todas las dudas respecto a la Argentina, él está incluido dentro…

    Ignacio Fidanza: Es como un precedente como Messi, ¿no? Estábamos perdiendo por paliza, lo dio vuelta y Toto venia 100 abajo después de Macri y ahora te dice: «Mirá, inflación de hoy de la Ciudad: 1.8%». Por abajo del 2%. Fíjate, tomá, andá a buscarla al ángulo. ¿Hace cuánto que no había una inflación así? Y te dice: «Si tengo equilibrio fiscal, están todos cagados de hambre, no importa, acá tenés los números, la macro te la voy ordenando». Luciana Glezer: Bueno, y así como están todos esperando el devenir de la Argentina en el mundial, mi cuenta regresiva es a la declaración jurada de Toto Caputo, que tiene tiempo, tiene plazo hasta el 28 de julio.

    Ignacio Fidanza: Tenés alguna duda, sos una fantasiosa.

    Luciana Glezer: O sea, pero cuando aparezcan los fonditos en la Isla de Man, eso lo va a tener que poner. Va a tener que poner en la declaración jurada cuánto aumentó su patrimonio en las Islas de Man, y ahí vamos a ver.

    Ignacio Fidanza: Pero si lo puso la otra vez, aumentó 2.000% y te dice: «No, bueno, yo soy un hombre que tengo acá las inversiones».

    Javier Laquidara:¿Habrá ido a la Isla de Man Toto?

    Ignacio Fidanza: No sé, pero es otra guarida de Bitcoin y cosas turbias, la Isla de Man.

    Javier Laquidara: Y de Adorni teníamos datos de que, ya nos olvidamos, pero en Comodoro Py medio que ya fue.

    Ignacio Fidanza: Ahí lo que está avanzando es uno de estos pactos de impunidad tan fructíferos que tenemos en la Argentina, que es muy visible, pero hay que explicarlo. Lijo tiene un socio que es Martínez de Giorgi, que acaba de matar la causa Libra. Esto ocurre después de que renuncia Adorni, y esto ocurre de manera simultánea a que, no sé si hoy o en estas horas, van a aprobar el pliego de la mujer de Martínez de Giorgi como jueza federal, y de Ponte, que es el protegido de Lijo. Todo esto ocurre al mismo tiempo, parece que está vinculado porque está vinculado.

    Javier Laquidara: Y después del viaje de Lijo con Mahiques a París.

    Ignacio Fidanza: Exacto, el viaje a París. Ahí parece que hubo un buen entendimiento a nivel política de Estado en la Argentina. Nosotros lo contamos acá: cuando la causa estaba picante para Adorni y había emisarios permanentes hablando con el juzgado de Lijo, en una de esas charlas Lijo dijo: «Bueno, pero yo soy un hombre de Estado, no soy un loco, no me voy a cargar al jefe de gabinete».

    Javier Laquidara: Cárguenselo ustedes.

    Ignacio Fidanza: Claro, lo llevó hasta el límite, sacaron muchas de las cosas que tenían que sacar, y ahí hay un reconocimiento en el gobierno a Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia. Porque él era el Procurador de la Ciudad, el papá integra la Cámara de Casación Federal, con lo cual está en la justicia federal ahora. Y Juan Bautista Mahiques nunca descuidó sus contactos con la justicia federal; él se tenía que ocupar de la justicia de la Ciudad, pero eso era como peccata minuta, un tema menor, y ahora desplegó una serie de contactos que están destrabando todo lo que el gobierno quería destrabar con los jueces federales. Entonces parece un pacto de impunidad, porque es un pacto de impunidad. Mirá, te voy a dar un dato: cuando citan a declarar a la persona que le vendió la casa a Adorni -¿te acordás? La famosa operación complicada de la jubilada, la guita en negro, la guita en blanco, los mutuos, todo trucho- le dicen en el juzgado: «¿Usted reconoce esta escritura como la escritura de la operación de venta?». «Sí». «Bueno, gracias, chau, buenos días». O sea, la repregunta de tipo FBI de las películas te la debo.

    Javier Laquidara: Aparte, vos fíjate cómo estaba caminando lo de Adorni, que todos los días aparecía el flipper, la cascada, la justicia te va llevando y hoy no hay nada, se acabó Adorni.

    Ignacio Fidanza: Terminaron las filtraciones.

    Javier Laquidara: Por eso en el gobierno también pidieron que se deje de hablar de Adorni. El fin de semana nosotros contamos que el presidente de La Libertad Avanza en Entre Ríos hizo un acto en un salón del PAMI -bien casta- y lo defendió a Adorni para congraciarse con Milei, que odia a los periodistas. Y le tuvieron que decir desde Comunicación de la Nación: «Che, Adorni no, basta, ni defender ni nada, no digas nada». Andando nosotros publicamos eso, y se nos enojó Pettovello porque pusimos que Pettovello condena estos usos del PAMI y una delegación de ANSES para un acto partidario, y ella dijo: «El PAMI depende de Salud, pasquines».

    Ignacio Fidanza: Sí, le tiró el muerto a Lugones.

    Luciana Glezer: Qué buena compañera, ¿no? «Esto no es mío, es tuyo».

    Ignacio Fidanza: Pero acordate cuando fue lo de los créditos del Banco Nación, que hizo lo mismo: echó al de ella y lo dejó como un boludo a Toto Caputo, a Furiase y a todos, como unos corruptos que toleraban la corrupción; salvo ella.

    Javier Laquidara: No tolera nada de los medios y hoy se sacó una foto con Lugones como para decir: «No, chicos, está todo bien».

    Ignacio Fidanza: Está todo bien, te tiré abajo del camión, pero está todo bien.

    Javier Laquidara: Lugones también tiene un quilombo que vamos a contar.

    Ignacio Fidanza: Bueno, sí, a Lugones le renunció el viceministro, el segundo viceministro que le renuncia.

    Javier Laquidara: Claro, es la silla más caliente.

    Ignacio Fidanza: Y bueno, maneja toda la guita del ministerio. Vos sabés que Salud, la gente no lo percibe, pero es uno de los ministerios que tiene más guita en cuanto a contrataciones. Contrata de todo y, aun en medio de los ajustes, siguen contratando: medicamentos, oxígeno, los prestadores… Por eso la mayoría de los casos de corrupción de este gobierno son del Ministerio de Salud: Andis, el tema del oxígeno… Hay muchos casos de corrupción vinculados a Salud.

    Javier Laquidara: A mí me dijeron, porque se va Guido Giana, que era de Las Fuerzas del Cielo.

    Ignacio Fidanza: Ponele. En realidad, no estaba ahí por eso, era exgerente general del Güemes, propiedad del ministro.

    Javier Laquidara: Lo que me dicen es que entra este Sbarra, que ya tenía una causa que se la habían cerrado, justamente Pollicita, que le aparecieron 10.000 dólares en un sobre.

    Ignacio Fidanza: Él era funcionario en el gobierno de Macri, en este gobierno tan talentoso, de Pancho Cabrera.

    Javier Laquidara: Un valor, le apareció dinero en un sobre como a Felisa Miceli, ¿te acordás? Y no pasó nada.

    Ignacio Fidanza: También le apareció creo que un Mini Cooper, una casa en Nordelta, le aparecieron muchas cosas.

    Javier Laquidara: Ahora lo que dicen es que el tipo este viene a «ordenar» porque es del sistema.

    Ignacio Fidanza: No, bueno, es una joda. Era el número dos de Giana y viene a ordenar. Y Giana había venido a ordenar, que se organicen.

    Javier Laquidara: A mí lo que me dicen es que hay quilombo.

    Ignacio Fidanza: Ya termina el mandato y viene a ordenar, boludo, avisale.

    Javier Laquidara: Es como el que viene, el de Pulp Fiction, el señor Wolf que viene a ordenar un cadáver.

    Ignacio Fidanza: Sí, acá hay más de un cadáver.

    Javier Laquidara: Sí, me dicen… un importante exfuncionario me dice: «Si se llega a filtrar el proveedor por el que se armó el quilombo este, explota todo». Vamos a tener que averiguar, porque dice que el quilombo fue con un proveedor, no sé quién puede ser.

    Ignacio Fidanza: Ahí está, está lleno de negocios turbios el área de Salud. A mí me dijeron en su momento: «Lugones es intocable, el ministro de Salud es intocable». Otro quilombo vinculado al área de Salud y a Lugones es la obra social de los peones rurales (OSPRERA), la segunda más grande del país. Lule Menem está metido a fondo ahí, la intervinieron. Son como 20.000 palos por mes, es un delirio de guita. Hacen cualquier cosa también los proveedores. Avanzó esa causa. Fue tapa de Clarín hace dos o tres días. Un dato interesante en esta relación sinuosa de Clarín, tipo cardiograma, con el gobierno. Que pasan sin aviso de cierta complacencia a investigaciones muy picantes.

    Javier Laquidara: Bueno, Sturzenegger le pegó, dijo que se oponían a Starlink y ahora gracias a ellos hay gente con internet.

    Ignacio Fidanza: Pero vos sabés que Sturzenegger en eso que dice, dice algo muy interesante: dice «Hay 3 millones de clientes». Ese es el dato que faltaba, porque son 3 millones de clientes que pierde Clarín. Clarín tiene un punto cuando dice, con este fallo de Defensa de la Competencia que el gobierno festejó -que obliga a Clarín, si se quiere quedar con Telefónica, a desprenderse de 6 millones de clientes-, Clarín dice precisamente eso, dice: «Pero ustedes son unos locos». El concepto de competencia monopólica que tenemos nosotros, porque tenemos Telecom y vamos a tener Telefónica, nos pasó por arriba. La tecnología… viene un tipo como Elon Musk con Starlink, que ni lo vemos, no hace fibra óptica, no hay un puto cable… no es que va como nosotros a pelearnos con Espinoza en La Matanza para que nos deje romper la vereda para hacer 200 metros de fibra óptica; tiene los satélites a no sé cuántos miles de metros y, de la nada, así, pum, tiene 3 millones de clientes. Entonces, la competencia pensada como una competencia del siglo XX en términos de actores locales, la pasó por arriba la tecnología.

    Javier Laquidara: Si te ponés a pensar, es increíble cómo Clarín sigue siendo competente.

    Ignacio Fidanza: Es que sí, es una pistola en la cabeza si tiene tres palos de clientes.

    Ignacio Fidanza: Bueno, acabamos de escuchar una frase de Tignanelli, que es el jefe de bloque en la Legislatura bonaerense del kirchnerismo, pero además de eso, mucho más importante, la mano derecha en términos políticos de Máximo Kirchner. Y él comparó a Axel Kicillof con Vandor. Esto me parece que sube la interna a otro nivel.

    Javier Laquidara: A niveles setentistas.

    Ignacio Fidanza: Claro, hay que recordar que Vandor fue asesinado luego de desmarcarse de la conducción de Perón.

    Javier Laquidara: De hablar de un peronismo sin Perón.

    Ignacio Fidanza: Exacto. Entonces, si Cristina es Perón y Axel es Vandor, lo que está diciendo Tignanelli es muy fuerte.

    Javier Laquidara: Es casi una amenaza. Porque a Vandor le pegaron tiros en el despacho, nunca se supo bien quién fue, pero se decía que fueron los Descamisados. Había un Ejército Revolucionario que dijo que era una «Operación Judas», en su momento.

    Ignacio Fidanza: ¿De falsa bandera? Para cargarle el muerto a Perón, digamos

    Javier Laquidara: Claro, claro. Pero bueno, se decía que el peronismo lo había mandado a matar.

    Ignacio Fidanza: Es un ejemplo de una interna peronista totalmente descontrolada. mí me parece que no hay manera de que Tignanelli diga algo así sin haber hablado con Máximo Kirchner, y esto marca un punto de tensión hasta ahora… Obviamente, Kicillof no tiene nada que ver con los 70, no existen los Montoneros, Máximo Kirchner no es Firmenich, Kicillof no es Vandor, Cristina no es Perón, la Argentina no es la misma… o sea, todo es mucho más pedorro ahora. No es mejor en algún sentido; en otro tal vez sea mejor.

    Javier Laquidara: Otra cosa que confirma Tignanelli es lo que contamos nosotros: que el kirchnerismo quiere que Cristina sea la candidata.

    Ignacio Fidanza: Bueno, exacto, ese es el segundo dato político, dice: «La candidata es Cristina». Lo dice en on. A mí me encanta esto porque los kirchneristas no aprenden más. Cuando nosotros publicamos estas cosas te desmienten, te putean, te llama el de Wado, el otro, «¿de dónde lo sacaron?», bla, bla, bla… y después te lo confirman. Pasaron 20 años, ¿eh? Hasta tienen dirigentes presos, todo, y siguen igual.

    Javier Laquidara: Pasó el viernes, que publicamos que Recalde o Wado podían ser vice de Cristina. Nos desmienten, y al otro día salen en masa porque Feinmann dice unas palabras en el noticiero de que no, que está presa. Salieron de a diez.

    Ignacio Fidanza: No está en su mejor momento Feinmann.

    Javier Laquidara: Se metió en un quilombo internacional porque atacó a los mexicanos como si estuviera en un asado.

    Ignacio Fidanza: Además, a mí lo más terrible de todo eso es que, como yo digo, los mexicanos van a confirmar todos los prejuicios que tienen de nosotros después de escucharlo a Feinmann. Salió la presidenta, puso el audio… es tremendo, es tremendo, dice «se meten el ahorita en el orto».

    Javier Laquidara: Sí, y Santiago Caputo y el «Nene» Vera, que son de bandos diferentes, coincidieron en ser racistas.

    Ignacio Fidanza: Yo te digo una cosa, si le busco una lógica política a todo esto digo: bueno, estos quieren construir un partido de ultraderecha tipo Le Pen. Ahora, si no es eso, realmente no se entiende qué están haciendo.

    Después, digamos, tenemos para charlar otro de los temas de la semana, que fue el conflicto en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

    Luciana Glezer: Y tiene mucho que ver con lo de Starlink, porque lo cierto es que uno puede pensar que podría haber una alianza, por ejemplo, de ARSAT con el desarrollo científico para justamente avanzar en todas estas nuevas tecnologías. Sin embargo, es un espacio que está totalmente cedido y hay una descapitalización de lo que son los científicos, ese activo intangible. Porque todos estos tipos… centenar… creo que alcanza el centenar de despedidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica, luego son absorbidos por empresas del sector privado a una calificación…

    Ignacio Fidanza: ¿Qué te dice el gobierno? Dice: «Hay 4.000, echamos 75 que eran contratados y que los propios directivos de ahí dijeron que la mitad no venía a laburar».

    Luciana Glezer: Se suman dos gerentes que estaban pidiendo por la reincorporación también de estos despedidos. Dentro de los despedidos hay… digo, no estoy al tanto caso por caso, pero sí, por ejemplo, una de las científicas que estaba encargada de la óptica, que esa también fue considerada… Más allá de eso, digo, más allá de discutir despido por despido en la Comisión Nacional de Energía Atómica, lo que hay que discutir es cuál es el modelo de desarrollo del sector nuclear, donde Argentina, como elemento determinante, fue distinto al resto de la región.

    Ignacio Fidanza: ¿Qué te dice el gobierno? Te dice: «Mirá, acá se construyeron tres centrales nucleares». Esto es muy interesante. Una la construyó Onganía, otra Perón y otra Néstor Kirchner.

    Javier Laquidara: Ravier, el vocero, lo dijo y comparó a Milei con Perón y Néstor.

    Ignacio Fidanza: Muy bien. Entonces, ¿qué pasa? Dice: «Bueno, ¿cuánto cuesta? 1.000 palos, 2.000 palos, 3.000 palos… No hay plata». Es cierto, no hay 3.000 palos verdes. Y trajeron a este yanqui… ¿cómo se llama la empresa? Luciana Glezer: Meitner.

    Ignacio Fidanza: Que dice que la va a poner él.

    Luciana Glezer: A ver, primero decir que había financiamiento, había financiamiento y consta así en el acuerdo con China, ¿no?

    Ignacio Fidanza: Vos fíjate en el gobierno qué dicen… que ese financiamiento -y pueden tener un punto, ojo- ese financiamiento en los hechos estaba caído ya con Massa.

    Luciana Glezer: Eso puede ser que sea así, porque quedó rehén de la feroz interna de ese gobierno que lo paralizó. Digo, un gobierno que no pudo nada, un gobierno impotente por su propia interna, y quedó preso de esa interna.

    Ignacio Fidanza: Porque Massa era Estados Unidos.

    Luciana Glezer: Sí, toda una ala del gobierno respondiendo a la Embajada de Estados Unidos, y el área más del núcleo duro kirchnerista impulsando este tipo de proyectos.

    Javier Laquidara: Y Alberto con Liz Solari.

    Ignacio Fidanza: Y Argentina como teatro del conflicto geopolítico China-Estados Unidos.

    Luciana Glezer: Otra gran obra de infraestructura… la otra gran obra de infraestructura que estaba, incluso en esta estaba firmado el contrato comercial, para todo lo que era el refuerzo del anillo eléctrico del AMBA, que ahora no se está funcionando.

    Ignacio Fidanza: Eso es una cagada, eso es una cagada. Pero el tema de entregarle a los chinos la energía nuclear es un tema delicado, yo entiendo que te puede generar un conflicto con Estados Unidos, y este gobierno tiene un alineamiento con Estados Unidos total. Ahora, el tema del AMBA, de poner eso… es una boludez que no lo hagan

    Luciana Glezer: Y además no se está pudiendo hacer porque no hay quien la financie, como bien decías vos. Pero volviendo al inicio o al origen del desarrollo nuclear argentino, porque es una pregunta para hacerse: ¿qué es lo que posibilitó que Argentina se convirtiese realmente en una potencia nuclear comparada no con los comparables de la región que incluso son mucho más grandes, como Brasil?

    Ignacio Fidanza: Estamos entre los cinco del mundo.

    Luciana Glezer: Exactamente. ¿Qué es lo que hizo eso? }

    Ignacio Fidanza: La cabeza, la materia gris argentina.

    Luciana Glezer: Hay un investigador de la Universidad de Jerusalén que estudió y dijo: «¿Por qué Argentina tiene desarrollo nuclear? ¿Qué fue lo que hicieron?». Y entonces ahí marca una élite científica que califica como subversiva porque insistió pese a todo, ¿no? Lo que ahora podría calificarse como resiliente, quizás.

    Ignacio Fidanza: Más sí, pero te digo… nosotros tenemos una tendencia a tirarnos abajo, ¿no? Y en este caso, con idas y vueltas, es verdad, hubo por lo menos… ya te lo dicen los nombres de los presidentes que hicieron centrales nucleares: 60 años de inversión pública, por lo menos.

    Luciana Glezer: Porque es una cantidad de guita que no pone ningún privado, no la pone ningún privado. Y este proyecto, que es el que marcabas vos, el que trae Meitner bajo el brazo, que se presenta en el marco de un Super RIGI que todavía no está sancionado -tiene media sanción, todavía falta completar en Senadores-, o sea, se presenta bajo un régimen que todavía no existe por 1.200 millones de dólares. Es, primero, en sociedad con el INVAP, que es una empresa, un instituto público; pero además es para hacer un ASMR, que es un reactor modular mucho más pequeño, mucho más chiquito, y está pensado en función de abastecimiento…

    Ignacio Fidanza: Pero es más chico en tamaño, como Atucha 1, 300 y pico. Estuve analizando el tema.

    Luciana Glezer: Un experto en energía nuclear. Sí, es que hemos llegado a ser potencia, Fidanza, es gracias a personas como vos.

    Ignacio Fidanza: Pero, digamos, a ver… ojalá que lo hagan, o sea, y que le den laburo. O sea, yo no lo veo mal a eso. Los de CNEA dicen: «No, se están llevando nuestros técnicos, qué sé yo». Si le dan laburo en la Argentina en la construcción de una cosa que queda acá en la Argentina, no me parece mal.

    Luciana Glezer: Y sobre todo si podés garantizar la transferencia tecnológica, que es lo interesante. Es cómo se desarrolló China: robando la tecnología… bueno, adquiriendo…

    Ignacio Fidanza: Robando, robando abiertamente. Lo acaban de hacer de nuevo con Antrophic, o sea, son expertos. ¿Qué hacen los chinos? Te lo roban y después te lo hacen mejor. Primero te lo hacen peor y después mejor.

    Javier Laquidara: Como con Apple.

    Ignacio Fidanza: Como con Apple, exacto, con Huawei, que ahora tiene una tecnología superior a Apple. Pero lo de la transferencia es muy interesante porque uno de los problemas que había con lo de China era que los chinos te ponían todo, no te daban acceso a los planos, te traían los técnicos, todo era de ellos; no había un ida y vuelta y una permeabilidad con los técnicos de acá. Entonces, supuestamente este señor, como vos bien decís, está más articulado porque además no tiene los recursos humanos, con las instituciones de acá. No solo el INVAP, también con la CNEA. Después, otra cosa interesante es que todo el entramado institucional y regulatorio de la Argentina respecto al sector nuclear -me contaba una persona que trabaja en el tema, por eso estoy al tanto con el tema- es de lo mejor del mundo. De hecho, Milei y Sturzenegger… Sturzenegger no sé porque es un loco y quiere hacer mierda todo, pero el resto del gobierno, esto de la CNEA, el INVAP, Nucleoeléctrica (NASA) y todo como está estructurado, en principio lo dejan así.

    Luciana Glezer: De hecho, digo, quienes están llevando adelante incluso los despidos… Martín Porro es un cuadro técnico formado en el ámbito de la CNEA. Es la misma élite técnica, si se quiere, la que está llevando adelante esta reformulación respecto a la política que se venía trayendo: la construcción del primer reactor modular 100% argentino con tecnología Candu, que no es la tecnología china, con los diferentes tipos de enriquecimiento de uranio, la planta de agua pesada… El ecosistema nuclear es un ecosistema complejo que, por supuesto, todo es muy discutible y uno puede polemizar. Ahora bien, la energía nuclear es una energía limpia, sumamente limpia, y es una energía de base, es una energía verde y es una energía intermitente. Es una energía que da una competitividad para el desarrollo tanto de cualquier industria como de los data centers, y la inteligencia artificial. Y esto está al lado del río, porque esto está en el predio de Lima, en Zárate Brazo Largo.

    Ignacio Fidanza: Bueno, pero no arranques como Lilita, que vienen por el agua.

    Luciana Glezer: No, no, yo por mí… yo soy al revés, yo soy «rompan, reventemos las montañas, drill baby, drill». No, nada más lejos de mí que un discurso ambientalista, por favor. Pero sí marcar para qué energía, para qué, para darle competitividad a qué y, sobre todo, ¿qué pasa con esa renta? ¿Dónde queda esa renta que se genera a partir de la energía barata? ¿Energía barata para quién también?

    Ignacio Fidanza: Vos sabés que, en esto del talento argentino, Brasil es el único país de Latinoamérica que se asimila en su desarrollo nuclear a Argentina, todo el resto no tiene nada. México tiene una central que se la hizo Westinghouse, los yanquis. Y Brasil no fue como nosotros que lo pensamos desde acá; es todo francés, llave en mano, todo se lo compraron a Francia, le mandaron los técnicos… no hay un desarrollo de conocimiento autónomo.