La interna del gobierno libertario ya está alcanzando niveles absurdos. El acto de Javier Milei en el CCK para homenajear a Adam Smith terminó en una símil disputa de cartel entre Karina Milei y Santiago Caputo, pero por una butaca en primera fila.
Testigos presenciales contaron a LPO que la organización -que responde a órdenes de Karina- no reservó butaca en primera fila para Santiago. Pero el asesor apareció de sorpresa y se sentó igual.
Las fuentes revelaron que a Caputo no le importó que no hubiera cartelito con su nombre y se sentó en la silla que correspondía a la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy. «Karina no lo podía creer», contaron los testigos.
La organización no reservó butaca en primera fila para Santiago. Pero el asesor apareció de sorpresa y se sentó igual. Karina no lo podía creer
La bronca de Karina aumentó cuando su hermano no tuvo mejor idea que elogiar a Santiago durante el discurso.»Hay una frase que se la debo a Santi Caputo», dijo Milei y comenzaron los aplausos del auditorio.
Pero no todos aplaudieron: la transmisión oficial mostró a Karina con cara de pocos amigos y mirando fijamente a su hermano. A su lado hasta Adorni aplaudía, pero a su jefa no se lo movía ni una pestaña.
«Hemos evolucionado tanto como sociedad que estamos haciendo pensar y hablar a las piedras. Esa es buenísima, felicitaciones», le dijo Milei a su asesor.
El malestar con Santiago es tal que la prensa del Gobierno, que responde a Karina, mandó casi quince fotos de Milei saludando a funcionarios y legisladores, pero ninguna con Caputo que apenas aparece cortado en una. Al asesor ya lo habían sacado de la transmisión oficial de la apertura de sesiones del Congreso.
Manuel Adorni está contra las cuerdas y Javier Milei tuvo que salir a negar que esté pensando en echarlo. Tras el escándalo por el vuelo privado a Punta del Este y la inclusión de su esposa en la comitiva oficial, ahora revelan que el jefe de Gabinete se construyó una casa en un
lujoso
country.
La diputada Marcela Pagano amplió su denuncia penal contra Adorni por presunto enriquecimiento ilícito y lo acusó de no incluir en su declaración jurada una casa que habría construido en el Country Indio Cuá Golf Club de Exaltación de la Cruz.
Según la presentación -a la que accedió LPO-, Adorni estaría alquilando «una vivienda de fin de semana en el Country Indio Cuá (próxima a la salida del hoyo 5, cercana al lote 1)» y en paralelo construye una vivienda de dos plantas a aproximadamente 100 metros del hoyo 17 de la cancha de golf. Agrega Pagano que las expensas del lote 380 comenzaron a figurar a nombre de Bettina Angeletti, la esposa del funcionario. El periodista Emiliano Russo reveló en Clarín que las expensas ascienden a 700 mil pesos.
El valor promedio de venta de las casas en el Country Indio Cuá está en torno a los 150 mil dólares, aunque algunas viviendas llegan a los 250 mil dólares, indicó la diputada. La cuota de ingreso al country está alrededor de 5 millones de pesos.
El barrio privado tiene cancha de golf de 18 hoyos, 14 canchas de tenis, 2 canchas de paddle, 3 canchas de fútbol, 2 canchas de hockey, sector hípico con pista y 24 boxes, club house, gimnasio, piletas, supermercado interno, capilla y sistema de seguridad con control computarizado.
La foto de la supuesta casa de Adorni que publicó Pagano
Pagano resalta que Adorni declaró únicamente el 50% de un departamento en Capital y el 100% de otro en La Plata que recibió por donación. «No se consigna ningún otro inmueble, lote, terreno o construcción en la jurisdicción de Exaltación de la Cruz», afirma.
La diputada advierte que con el sueldo del jefe de gabinete es imposible justificar el alquiler de una casa en un country y la construcción de otra, además del vuelo privado a Punta del Este y del pasaje de 5 mil dólares que pagó su mujer para ir a Nueva York, según contó Adorni. Menciona además supuestos gastos de 17 millones de tarjeta.
La situación del jefe de Gabinete es cada vez más frágil, por más que se esmere en mandar a la prensa fotos de abrazos con Milei. Adorni tuvo que salir a desmentir esta mañana una nota de Ámbito Financiero donde afirman que en la Casa Rosada se evalúa su salida, una decisión que seguramente esté fuera de su alcance.
Para alivio de Adorni también Milei se hizo eco de la desmentida y atacó a la periodista. En las respuestas al posteo del presidente le recordaron un tuit muy similar del año pasado en el que descartaba la renuncia de José Luis Espert a su candidatura a diputado, algo que sucedió pocas horas después.
¿Otra pluma mugrosa mintiendo? ¿Y además siempre contra el gobierno? ¿Otra vez con el perfil que mostró en momentos previos a mayo 2025? Se le conoce el ruido y su color…Así son…Fin. https://t.co/PcwyMany85
Lejos de apagar el incendio político, la diputada libertaria Lilia Lemoine terminó echando más nafta al fuego: al responderle al periodista Pablo Duggan, confirmó que la propiedad denunciada de Manuel Adorni existe. El intento de minimizar el tema dejó al descubierto lo que el oficialismo venía evitando reconocer.
Por Roque Pérez para NLI
El escándalo por la casa en un country no declarada por Manuel Adorni sumó en las últimas horas un elemento clave: la confirmación desde el propio espacio libertario. Y no fue menor el dato, porque llegó de boca de una de las dirigentes más cercanas al núcleo duro del oficialismo.
Todo ocurrió cuando Lemoine salió a responderle a Duggan en redes sociales, en medio de la creciente polémica. En ese intercambio, la diputada intentó relativizar la gravedad del asunto, pero terminó admitiendo lo central: la vivienda existe. Su frase fue tan explícita como reveladora: sostuvo que se trata de “una casa reformada… en un country de clase media”, intentando contrastarla con una “mansión”.
Es una casa reformada… en un country de clase media. No es una MANSIÓN EN LA ISLA.
El problema es que, en ese intento de “bajarle el precio” político al tema, terminó validando el punto de partida de la denuncia: la propiedad señalada efectivamente está.
De la negación al reconocimiento implícito
Hasta ahora, el oficialismo había evitado dar precisiones claras sobre la denuncia que tomó estado público y que incluso ya había sido recogida por NLI, donde se detalló el carácter no declarado del inmueble.
Sin embargo, el giro discursivo de Lemoine marca un punto de inflexión. Ya no se trata de discutir si la casa existe o no, sino de por qué no figura en las declaraciones correspondientes.
El propio Duggan venía insistiendo en distintas irregularidades vinculadas al patrimonio y los gastos de Adorni, señalando inconsistencias entre ingresos declarados y consumos registrados, lo que abrió un frente de sospechas que ahora suma este nuevo capítulo ().
En ese contexto, la confirmación indirecta de Lemoine no hace más que profundizar el escándalo: si la casa está, la pregunta es por qué no fue informada.
El intento de minimizar que agravó la situación
El argumento elegido por la diputada libertaria tampoco pasó desapercibido. En lugar de negar los hechos, optó por una estrategia clásica: relativizar el valor de la propiedad.
Pero ese enfoque generó el efecto contrario. Porque en términos políticos y legales, el problema no es si la casa es lujosa o de “clase media”, sino su eventual omisión en los registros patrimoniales.
En otras palabras, el eje no está en cuánto vale la propiedad, sino en si fue declarada o no.
Y ahí es donde el oficialismo queda expuesto: la defensa no desmiente la acusación, la confirma.
Un escándalo que escala
El caso ya venía creciendo en los últimos días con denuncias mediáticas, cuestionamientos por gastos y el foco puesto sobre el patrimonio del funcionario. Ahora, con la intervención de Lemoine, el tema entra en una nueva etapa.
Porque cuando la propia tropa oficialista admite el dato central, el margen para eludir explicaciones se reduce drásticamente.
Así, lo que comenzó como una denuncia periodística empieza a transformarse en un problema político concreto para el entorno de Milei, que vuelve a quedar bajo sospecha por inconsistencias entre discurso y prácticas.
Y esta vez, no hizo falta una investigación judicial ni una filtración: bastó un tuit para confirmar lo que intentaban negar.
El corazón financiero de occidente está herido. Todavía no es una crisis abierta. Pero los indicadores empiezan a alinearse de una forma inquietante. Wall Street camina sobre hielo fino.
Los jugadores más grandes de Wall Street tomaron una medida muy inusual que da cuenta del grave impacato de la guerra en la economía de Estados Unidos. BlackRock y otros gigantes de las finazas comenzaron a limitar los retiros de fondos de sus inversores, una suerte de «corralito» selectivo que día a día se expande a nuevas instituciones.
En las últimas dos semanas se combinaron tres factores que según los analistas pueden explicar el fenómeno de los retiros masivos de dinero del sistema de Wall Street: la guerra con Irán y su impacto sobre el mercado del petróleo, el ruido que no afloja sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial y el enorme mercado de private equity y crédito privado que creció en las sombras después de la crisis de las subprime de 2008.
El nerviosismo se volvió visible cuando BlackRock limitó los retiros de su fondo HLEND, que administra junto a la gestora HPS, después de recibir solicitudes por alrededor de 1.200 millones de dólares, cerca del 9% de su valor neto.
Otro de los casos relevantes ocurrió con Morgan Stanley, que restringió los retiros en su fondo North Haven Private Income Fund, un vehículo de crédito privado de unos 7.600 millones de dólares. Los pedidos de rescate superaron el 10% del capital, por encima del límite trimestral que permite el reglamento del fondo. El banco terminó devolviendo solo una parte del dinero solicitado, aplicando el clásico mecanismo de compuerta que se activa cuando los gestores temen tener que liquidar activos a pérdida.
Otro de los casos relevantes ocurrió con Morgan Stanley, que restringió los retiros en su fondo North Haven Private Income Fund, cuando los pedidos de rescate superaron el 10% del capital.
Algo parecido ocurrió con Cliffwater, una firma especializada en medir el rendimiento de préstamos privados. Su fondo Corporate Lending Fund, que administra cerca de 33.000 millones de dólares, recibió pedidos de rescate por alrededor del 14% del capital. La firma limitó las devoluciones al 7%, lo que volvió a encender alarmas en el mercado.
La lógica es sencilla: cuando los inversores quieren salir al mismo tiempo, los fondos enfrentan el problema de vender activos que no tienen mercado líquido. Y ahí aparece otro dato que empieza a incomodar: el aumento de defaults y reestructuraciones en empresas muy endeudadas, donde ya entre el 8% y el 12% de los préstamos muestra signos de estrés. Un síntoma que trae el recuerdo de la crisis de los préstamos hipotecarios de la subprime.
No se trata de un colapso, pero sí de un síntoma. Cuando un fondo empieza a cerrar la puerta, el resto del mercado mira con desconfianza qué está pasando adentro. El gestor, George Noble, comparó los rescates limitados en fondos con «las primeras grietas que se veían en 2007».
Para entender el problema hay que mirar qué es exactamente el crédito privado. Se trata de préstamos que no provienen de bancos tradicionales. Después de la crisis de 2008, las regulaciones redujeron el margen de los bancos para financiar empresas con riesgo medio o alto. Ese espacio lo ocuparon fondos de inversión que prestan dinero directamente a empresas. Ese mercado creció a una velocidad extraordinaria durante la última década, pero ahora enfrenta un punto de inflexión: menor liquidez, valuaciones bajo presión y creciente cautela de inversores institucionales que empezaron a revisar su exposición al sector.
El private equity, o P.E., es el otro engranaje de ese sistema. Son fondos que compran empresas, las reestructuran y las venden más caras algunos años después. Muchas de esas operaciones se financian con deuda. Y esa deuda muchas veces proviene justamente del crédito privado.
El resultado es una red muy densa de préstamos entre fondos, empresas adquiridas y vehículos financieros. Un operador financiero lo describió con una imagen bastante gráfica: «Una telaraña de deuda que funciona bien mientras nadie la sacuda demasiado».
Ahí aparece el recuerdo inevitable de las hipotecas subprime, un universo de activos difíciles de valorar, empaquetados dentro de estructuras financieras complejas.
El crédito privado podría ser un Lheman silencioso.
La diferencia es que ahora el sistema es todavía más opaco. Muchos de estos préstamos no cotizan en mercados abiertos. Los precios se estiman con modelos internos y cuando los inversores quieren salir, el mercado descubre que no hay compradores suficientes. El analista FluentInFinance, muy seguido por operadores de Wall Street, escribió en X que el crédito privado podría convertirse en «el próximo Lehman silencioso».
En paralelo, el contexto global se volvió hostil. La guerra en Medio Oriente empujó el petróleo y reaviva la inflación global.
Al mismo tiempo, la fiebre por la inteligencia artificial infló las valuaciones de las tecnológicas y disparó inversiones gigantescas en centros de datos y chips. Ese entusiasmo empieza a generar preguntas incómodas sobre si esa inversión tendrá un retorno real.
Por eso, el economista Mohamed El-Erian advirtió que las tensiones actuales pueden generar un «efecto contagio clásico» si los inversores empiezan a vender activos para obtener liquidez.
El presidente de YPF, Horacio Marín, arremetió sin nombrarlo contra Paolo Rocca tras la polémica por la licitación de caños que dejó fuera de competencia a Techint. «Las próximas licitaciones las vamos a hacer on stage. Es lo que yo llamo el espíritu Estenssoro», dijo en referencia al ex presidente de la petrolera.
La advertencia de Marin es resultado de la polémica por la licitación de los caños para el gasoducto de Vaca Muerta. Lo llamativo es que el propio Marin operó muy fuerte para favorecer a su antiguo empleador Rocca e intentó reiteradas veces que el consorcio empresario le diera la oportunidad a Techint de igualar la oferta.
Marín expuso en el Vaca Muerta Insights, un evento que realizó el sitio especializado EconoJournal. Desde ese escenario Marín cuestionó a Rocca y habló de cambiar el sistema de licitaciones, una medida que complica a las grandes empresas que cuentan con un alto poder de lobby.
«Viste como funciona esto: vos tenés un amigo, entonces licitás. El amigo te tira el precio. Mientras hace hinchar las pelotas por otro lado, el otro viene del otro lado y es todo un dolor de pelotas. Vos lo sacás en el EconoJournal y otro lo saca en otro lado», dijo Marin hablando de las operaciones de las grandes empresas para influir en las licitaciones.
«Todo eso se terminó. Yo lo llamo espíritu Estenssoro, a quien muchos acá lo conocieron», dijo y siguió: «acá me vas a licitar lo que yo quiero, no lo que vos querés». Marín se despachó con modos coloquiales respecto de los problemas de YPF para licitar. «Es una cosa increíble: licitamos y tardamos dos semanas en entender qué carajo licitaron. De golpe nos dicen que hicimos mal las cuentas. Boludo, si el que licitó fui yo, cómo me vas a decir que licité mal», dijo.
En un momento hizo referencia directa a la polémica por los caños de Techint. «Los caños también los vamos a licitar on stage. Ponele que sean tres números: las empresas van a tener que poner esos tres números y no me interesa otra cosa. Va a ver un escribano con una planilla Excel y de manera pública vamos a ver quién hace la oferta más baja», explicó.
Tiene que ser público. Basta de cosas raras, de llamados. Jugate guacho, jugate cuando hay que jugarse
Además, dijo que la licitación se transmitirá por YouTube. «Tiene que ser público. Basta de cosas raras, de llamados. Jugate guacho, jugate cuando hay que jugarse», dijo en lo que pareció una referencia directa a Rocca, el CEO de Techint a quien Javier Milei llama Don Chatarrin.
La polémica entre el gobierno y Techint surgió tras la adjudicación de un contrato para el suministro de caños destinados a una obra vinculada a Vaca Muerta. En ese proceso, la empresa india Welspun resultó adjudicataria para proveer 480 kilómetros de tubos por un monto de USD 203 millones.
Según se informó oficialmente, la oferta presentada por Welspun fue un 25% inferior a la última propuesta realizada por Tenaris, subsidiaria de Techint especializada en tubos sin costura. La diferencia de precios motivó cuestionamientos públicos del Presidente hacia el grupo empresario local.
Días antes, el jefe de Estado había publicado un mensaje en la red social X en el que mencionó directamente a Rocca, señalando que «jugó all in para que el actual gobierno termine post elecciones de septiembre», y agregó: «Jubilate, tano. Perdiste». Ese mensaje se interpretó como parte de la escalada discursiva entre el Ejecutivo y el holding industrial.
La crisis de la industria de la carne se profundiza y quedó expuesta en los datos del reciente informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) que expuso que el consumo de carne es el más bajo en más de 20 años y el derrumbe de la faena supera los dos dígitos.
Así, en febrero, la industria frigorífica tuvo uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos 47 años para ese mes, ocupando el puesto 37.
En tanto, el promedio móvil de los últimos doce meses del consumo per cápita fue de 47,3 kilos por año, el indicador más bajo de los últimos 21 años medidos por la entidad.
Los números van en línea con los despidos y suspensiones que vienen aplicando algunos de los frigoríficos integrantes del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, como el caso de Arrebeef, que días atrás suspendió a casi 400 contratados que se desempeñan en la planta de Pérez Millán, en Ramallo.
En el primer bimestre de 2026 operaron 345 establecimientos según la estadística oficial, faenando un total de 1,943 millones de vacunos, un 11,1% menos que en el mismo bimestre de 2025 (-242,19 mil cabezas).
La fuerte suba que registró la carne en las últimas semanas fue un factor clave en el derrumbe récord del consumo. Según el IPC-GBA, carnes y derivados tuvo una aceleración que llevó la variación mensual por encima del 7% en febrero.
Entre los cortes vacunos, paleta, cuadril y nalga fueron los que más subieron (8,1% y 8,0%). El precio promedio del kilo de asado se ubicó en $ 16.852,4.
Pero hay zonas del Conurbano donde ese precio es mucho más elevado. Eso incluso provocó comentarios sarcásticos en el sector, donde se envían imágenes de cortes en supermercados de Europa con precios en algunos casos más accesibles que en el país de las vacas.
«Sí van a hacer asado les paso un dato, compren la costilla de vaca en Italia, está más barato», expuso en un chat un miembro de la industria frigorífica junto con la imagen de una bandeja de costilla a 10 euros el kilo.