Autor: Invitad@ Especial

  • Gesto de respaldo de la CIA al hombre de Caputo en la SIDE, en medio del avance de los Menem

     

     El jefe de la CIA, John Ratcliffe, recibió este martes en el cuartel general de Langley a Cristian Auguadra, hombre a cargo de la SIDE, para reconocerle sus esfuerzos en la licha contra el terrorismo.

    El gesto en medio de la avanzada de los Menem para eyectarlo del cargo, revela los contactos que mantiene Santiago Caputo en la administración de Trump. Allegados del asesor de Milei confirmaron a LPO que para Caputo conservar la SIDE es central.

    Que en medio de la guerra en Irán, nada menos que el jefe de la CIA haya hecho lugar en la agenda para recibir al jefe de la SIDE argentina, no es una señal menor. En el comunicado que difundió la flamante cuenta en X de la SIDE, se informa que Ratcliffe le dijo a Auguadra que en abril la CIA le entregara a sus pares argentinos un «reconocimiento institucional».

    Karina quiere quedarse esta semana con la SIDE: suenan Lule y Corcho Anzorreguy y Mahiques busca un fiscal

    La mención no parece casual, ya que los Menem pretenden reemplazar al funcionario de Santiago Caputo antes que termine esta semana, como reveló LPO.

    Hoy la principal pulseada entre los Menem y Caputo es por el organismo de inteligencia. Lule Menem está recibiendo a antiguos integrantes de la SIDE y se lo menciona como un posible reemplazo de Auguadra, junto al abogado Jorge «Corcho» Anzorreguy, mientras que el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, está entrevistando funcionarios judiciales para ver si encuentra un perfil «técnico» para el organismo.

    Según el comunicado de la SIDE, Ratcliffe valoró en la reunión la creación del Centro Nacional Antiterrorismo, como una «iniciativa única en la región».

     

  • Los Demócratas ganan en Mar-a-Lago y profundizan la crisis de Trump

     

    La demócrata Emily Gregory ganó la elección especial para la Cámara de Representantes estatal en un distrito de Palm Beach que incluye Mar-a-Lago, la residencia del presidente Donald Trump en Florida. 

    Se trata de una nueva victoria opositora en distritos donde Trump ganó con comodidad en las presidenciales de 2024 por una diferencia de 11 puntos.

    Gregory es empresaria y esposa de un militar que se postulaba por primera vez a un cargo público y derrotó al republicano Jon Maples, exconcejal de la cercana Lake Shores, quien recibió el respaldo total de Trump en enero. 

    El Distrito 87 de la Cámara de Representantes estatal quedó vacante desde agosto del año pasado, cuando el exrepresentante estatal republicano Mike Caruso, quien ganó la reelección en 2024 por 19 puntos porcentuales, dejó el cargo para convertirse en secretario y contralor del condado de Palm Beach. 

    Trump perdió en Louisiana y acumula siete derrotas consecutivas

    En una entrevista con la CNN, Gregory afirmó que Trump no influyó en su campaña, y que se centró en Maples y en «los temas que más importan a las familias de Florida».

     El Distrito 87 de la Cámara de Representantes estatal quedó vacante desde agosto del año pasado, cuando el exrepresentante estatal republicano Mike Caruso, quien ganó la reelección en 2024 por 19 puntos porcentuales, dejó el cargo para convertirse en secretario y contralor del condado de Palm Beach.

    «Todos están sintiendo la crisis de asequibilidad y lo último que necesitan las familias de Florida cuando están pasando apuros es que la gasolina cueste 4 dólares», dijo.

    Apoyo de Trump a su candidato en Mar-a-Lago.

    También sorprendió a algunos votantes que Trump votara por correo en las elecciones especiales del martes, a pesar de haber criticado el voto por correo y de haber intentado limitarlo drásticamente con la Ley SAVE America, respaldada por los republicanos, que pondría fin a la práctica generalizada del voto por correo sin necesidad de justificación. 

    Las elecciones especiales suelen tener una baja participación, lo que otorga una importancia crucial al entusiasmo de los votantes, que puede influir en los resultados con mayor eficacia que en las elecciones generales. Pero la victoria de Gregory es un logro más para los demócratas luego de arrebatarle más de 20 escaños en las legislaturas estatales mediante elecciones especiales o regulares. 

    Trump en emergencia total: los republicanos pierden en Texas por primera vez en 36 años

    Desde principios de este año, los demócratas han ganado escaños en Arkansas, Nuevo Hampshire y Texas, donde conquistaron un distrito del Senado estatal que había votado por Trump por 17 puntos en 2024. 

    Esto coincide con la peor situación de la imagen de Trump desde que llegó al poder, con un 35 por ciento de respaldo, según las últimas encuestas. La inflación, el desempleo y la guerra con Irán pusieron al líder republicano en una situación de extrema debilidad y podría quedarse sin mayoría parlamentaria en las elecciones de medio término de noviembre. 

     

  • Luis Juez fue a un acto por los Desaparecidos y marca otra diferencia con los libertarios

     

    Desde la semana pasada se sabía que, en esta ocasión, el 24 de marzo para el senador Luis Juez y el Frente Cívico iba a traer algunos coletazos. Por su alineamiento con Javier Milei, pero fundamentalmente por lo que sucedió la semana pasada en el Senado, cuando Juez decidió despegarse del oficialismo que intentó rechazar el proyecto de declaración de Wado de Pedro por los 50 años del Golpe Cívico Militar.

    Juez evitó así sumarse al papelón de Patricia Bullrich que intentó bloquear la iniciativa y finalmente ante la inminencia de una derrota abrumadora, tuvo que permitir que se probara por unanimidad.

    Ese nuevo punto de conflicto se produjo casi en simultáneo con la viralización de un video del polémico escritor e intelectual, Agustín Laje, quien en una entrevista con el periodista libertario Esteban Trebucq dijo que le gustaría ser candidato a senador. Deseo que choca con la primera alternativa que tiene Juez a la hora de correrse de una candidatura a gobernador para dejarle ese lugar a Gabriel Bornoroni.

    Papelón de Bullrich: quiso voltear una declaración contra la dictadura pero se aprobó por unanimidad

    Si Juez deja el primer casillero de una fórmula al diputado libertario, la primera opción que tiene es continuar con su banca en el Senado. Peroesa opción aparece amenazad por las Fuerzas del Cielo, que parecen impulsar a Laje.

    «Lo que viene es más bravo y hacen falta puros. No los que apoyan a veces y se hacen los díscolos», dijo a LPO una persona de diálogo con Laje.

    Lo que viene es más bravo y hacen falta puros. No los que apoyan a veces y se hacen los díscolos.

    Por ello, lo que pasó este martes en el marco del Día de la Memoria fue un episodio más en esa fricción. Juez fue al cementerio de San Vicente, a un memorial de los desaparecidos como lo hace cada año junto a su fuerza política y el que salió a cruzarlo fue el ministro de Seguridad provincial, su ex socio político, Juan Pablo Quinteros.

    «Difícil de explicar que un espacio político, con su líder a la cabeza, en el memorial del Cementerio San Vicente, reivindiquen, recuerden y honren a las víctimas de la dictadura, mientras, en simultáneo, forman parte de un espacio nacional que relativiza y tensiona esa misma memoria. No se puede estar en todos lados al mismo tiempo. La memoria no es un lugar para acomodarse, es un compromiso. La coherencia también es una forma de respeto», dijo Quinteros en la tarde de este martes en las redes.

    Dardo que rápidamente encontró eco en Martín Juez, el concejal e hijo del senador que cruzó al ministro por su falta de coherencia con una foto en la que Quinteros sale junto a Liliana Montero y Aurelio García Elorrio, de épocas en las que el tridente era el esquema de denuncias al peronismo cordobesista. 

     

  • Una histórica movilización por los 50 años del golpe desbordó la Plaza de Mayo en un mensaje a Milei

     

    La movilización por los 50 años del golpe de Estado desbordó la Plaza de Mayo y se convirtió en una de las más masivas desde el regreso de la democracia, en una jornada que excedió el repudio a la dictadura y se transformó en un mensaje político directo contra el gobierno de Javier Milei.

    Las organizaciones de derechos humanos estimaban que la convocatoria superó incluso la de mayo de 2017 contra el fallo del 2×1 de la Corte Suprema, cuando cerca de medio millón de personas coparon el centro porteño. Esta vez, la plaza se volvió por momentos irrespirable, colmada por una marea humana que desbordó todas las diagonales y llegaba hasta la 9 de Julio.

    La impactante masividad de la movilización, dejó en una posición incómoda al gobierno de Milei que volvió a publicar un video para ofrecer su versión sobre la «Memoria Completa» de lo que pasó en los 70, pero esta vez sin la audacia del video del Tata Yofre del primer año del gobierno. La nueva emisión fue un interminable pastiche de 73 minutos, que busca polarizar con el kirchnerismo y se contradice en varios tramos.

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    El reclamo volvió a poner en el centro las cifras del terrorismo de Estado: 30 mil desaparecidos, el robo sistemático de bebés y más de 500 nietos apropiados, de los cuales apenas 140 recuperaron su identidad. Pero el tono de la movilización mostró que el eje ya no es solo memoria histórica, sino también una reacción frente a lo que amplios sectores interpretan como un intento de relativizar esos crímenes.

    La movilización por los 50 años del golpe de Estado desbordó la Plaza de Mayo y se convirtió en una de las más masivas desde el regreso de la democracia, en una jornada que excedió el repudio a la dictadura y se transformó en un mensaje político directo contra el gobierno de Javier Milei.

    Pero además del repudio al negacionismo libertario, las consignas apuntaron a la crisis económica que sigue golpeando el bolsillo de las amplias mayorías. En la plaza se mezclaron las banderas clásicas de derechos humanos con carteles que apuntaban directamente al ajuste del gobierno y la situación de los trabajadores. En Tucumán, instalaron un cajón fúnebre de cartón que velaban a los jubilados de la era Milei.

    La masividad de la marcha sorprendió a los organizadores y funcionó como un catalizador de la oposición a Milei, que incluyó importantes gestos de unidad en el peronismo, que estuvo presente en la Plaza con sus principales dirigentes. Desde Axel Kicillof hasta Sergio Massa, desde La Cámpora hasta la CGT.

    Mientras el Gobierno difundía un mensaje de casi dos horas que retomó la idea de que el golpe fue necesario para terminar con la guerrilla, en la calle se consolidaba una narrativa completamente opuesta.

    El contraste fue brutal: de un lado, un discurso oficial que muchos calificaron de anacrónico; del otro, una movilización que mostró capacidad de convocatoria transversal.

    Mientras el Gobierno difundía un mensaje de casi dos horas que retomó la idea de que el golpe fue necesario para terminar con la guerrilla, en la calle se consolidaba una narrativa completamente opuesta.

    La desorientación del gobierno fue tal que Milei, que en reiteradas ocasiones atacó al ex presdiente Raúl Alfonsín, terminó reivindicándolo en otro intento por polarizar con el kirchnerismo. «El coraje es hacer lo correcto cuando aún la mayoría esté en contra. En la materia en cuestión, Alfonsín se ha destacado mucho más», dijo en un giro forzado.

    La movilización también tuvo fuerte respaldo político opositor. Además de la presencia de Kicillof y Massa, dirigentes del peronismo se volcaron masivamente a las calles. La columna más grande fue la de La Cámpora, que como todos los 24 de Marzo se concentró en Libertador frente a la sede de la ex Esma, que el kirchnerismo convirtió en un Museo por la Memoria.

    Desde allí, marcharon hasta San José 1111 bajo la consigna «los genocidas presos, Cristina libre». La ex presidenta, desde el balcón de su departamento en el que permanece presa saludó a la columna que desbordó esa zona del barrio de Constitución.

    Como adelantó LPO, la marcha también sirvió de marco para concretar un gesto político potente hacia la interna del peronismo. Cristian Jerónimo, uno de los líderes de la CGT, se acercó a la ex ESMA, donde concentraba la columna de La Cámpora, y se fundió en un abrazo con Máximo Kirchner.

    Pero la masividad no se limitó a Buenos Aires. En Rosario, el Parque Nacional a la Bandera estuvo colmado y los organismos de derechos humanos estimaban más de 150 mil personas. Las columnas de sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos avanzaban separadas por miles de asistentes sueltos: familias, jóvenes y chicos que le dieron a la marcha un carácter masivo y transversal: «hubo una movilización ciudadana muy importante», dijo un experimentado militante del peronismo rosarino a LPO.

    Escenas similares se replicaron en Córdoba, Tucumán y otras ciudades del país donde hace un año Milei obtenía un triunfo contundente en las elecciones intermedias. 

    No es un dato menor, en mayo de 2017, medio millón de personas se volcaron a las calles para repudiar el 2×1 de la Corte Suprema que beneficiaba a los militares presos. En ese entonces, la multitud cuestionó al gobierno de Mauricio Macri que también intentaba avanzar con discursos de impunidad y negacionismo.

     

  • La emisión creció, pero un estudio sostiene que la inflación crece por otros motivos

     

    La emisión monetaria creció aunque el Gobierno sostenga lo contrario. No lo hizo por financiamiento directo del déficit, sino por tres canales concretos que aumentaron la cantidad de dinero en la economía. 

    El primero fue la compra de divisas. El Banco Central emitió pesos para adquirir dólares y acumular reservas. En muchos casos, esos dólares ya estaban dentro del sistema financiero local, por ejemplo a partir del blanqueo, pero al comprarlos el Central igual expandió la cantidad de pesos en circulación. 

    El segundo canal fue la transferencia de utilidades del Banco Central al Tesoro. Las devaluaciones generan ganancias contables en el balance del BCRA. Cuando esas utilidades se giran al Tesoro, implican emisión monetaria, aunque no aparezcan como financiamiento directo del gasto. 

    La inflación de febrero marcó 2.9% y se evapora la promesa de Milei de una suba anual del 10%

    El tercero fue el pago de intereses de la deuda en pesos. El crecimiento de los plazos fijos está asociado al aumento de la deuda pública. Los bancos pagan intereses a los depositantes con rendimientos que provienen, en gran parte, de títulos del Tesoro. Esos intereses se capitalizan y aumentan los saldos monetarios. 

    A esto se sumó un cambio en la estructura financiera. El Gobierno reemplazó los pasivos remunerados del Banco Central por deuda del Tesoro. Eso permitió canalizar los pesos hacia el financiamiento del sector público desde el sistema bancario. En términos contables, reduce la emisión directa del BCRA, pero no elimina la liquidez existente en el sistema. 

    El gobierno libertario, de forma muy acertada, dejó de emir deuda del Banco Central, por lo que los bancos pasaron de tener acvos del Banco Central a tener bonos del gobierno. Mágicamente apareció el mercado de pesos. Las colocaciones de deuda en pesos, otrora imposibles de rollear (refinanciar), pasaron a encontrar un abundante fondeo. Se terminó desde entonces el modelo de «emisión permanente» en el que Argentina estaba sumida desde el 2002.

    Este conjunto de mecanismos fue ordenado en  documento de trabajo del economista del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), Estanislao Malic.  Malic cuestiona la idea instalada de que «no hubo emisión». Según este economista, la emisión no debe medirse por la impresión de billetes sino por el crecimiento de los agregados monetarios, que efectivamente aumentaron en este período. 

    «La emisión monetaria no equivale a imprimir billetes. La emisión es el aumento de saldos en las cuentas bancarias originado por el Banco Central. O sea, la población tiene más cantidad de depósitos en los bancos (cajas de ahorro y cuentas corrientes) porque lo decide el Banco Central. Los billetes físicos solo se imprimen cuando los depositantes deciden retirar ese dinero por caja o cajero automático. En términos económicos, lo relevante es el aumento de los saldos contables», explica Malic.

    «El período reciente muestra una expansión monetaria significativa, observable en las estadísticas públicas del Banco Central, especialmente al analizar la evolución de los agregados monetarios (M0, M1, M2 y M3)», agrega este economista.

    Malic, explica uno de los cambios centrales del actual modelo: «El gobierno libertario, de forma muy acertada, dejó de emitir deuda del Banco Central, por lo que los bancos pasaron de tener activos del Banco Central a tener bonos del gobierno. Mágicamente apareció el mercado de pesos. Las colocaciones de deuda en pesos, otrora imposibles de rollear (refinanciar), pasaron a encontrar un abundante fondeo. Se terminó desde entonces el modelo de «emisión permanente» en el que Argentina estaba sumida desde el 2002″.

    Pero de manera contra intuitiva, Malic no atribuye el actual repunte de la inflación a este crecimiento de la base monetaria, sino que pone en duda el vínculo mecánico entre emisión e inflación. Malic retoma la tradición de Marcelo Diamand para plantear que la inflación en Argentina responde principalmente a la restricción externa. Es decir, a la falta estructural de dólares en relación con el nivel de actividad económica. 

    Y sostiene que la dinámica actual confirma ese análisis. Los relevamientos de las consultoras que siguen la inflación ubican la inflación de marzo en en la zona del 3%, confirmando que la suba de precios se instaló en un escalón meas alto. Los alimentos explican buena parte de la aceleración: carnes y lácteos aportaron cerca del 75% de la inflación semanal en marzo. Es un dato clave porque refleja presión en la inflación núcleo, no en los regulados. 

    Malic retoma la tradición de Marcelo Diamand para plantear que la inflación en Argentina responde principalmente a la restricción externa. Es decir, a la falta estructural de dólares en relación con el nivel de actividad económica. 

    El segundo componente es la corrección de precios regulados. Pero no es un ajuste neutro. El esquema que implementó el Gobierno combina dos factores: por un lado, el costo de la energía se lleva a valores internacionales; por el otro, en transporte y distribución se fijaron mecanismos de actualización automática que corren por encima de la inflación. Eso introduce un componente inercial adicional: tarifas que indexan hacia adelante. 

    El tercer factor, y el más relevante en el margen, son los combustibles. La suba del petróleo a nivel internacional, que volvió a ubicarse en niveles de los 100 dólares el barril, recalienta toda la estructura de costos. Pero el punto clave es que el traslado a surtidor todavía es parcial. Las estimaciones del mercado muestran que el pase a precios no está completo. 

    Según distintos escenarios de consultoras, cada 10% de aumento en combustibles agrega entre 0,3 y 0,5 puntos de inflación mensual, y el traslado total pendiente podría implicar subas mucho mayores, incluso por encima del 20%. Eso implica algo central: parte de la inflación futura ya está determinada por aumentos que todavía no se terminaron de trasladar. 

    Además, el impacto de los combustibles no es solo directo. Tiene efecto de segunda ronda. Aumenta costos logísticos, transporte, distribución y producción. Es un insumo transversal que se filtra en toda la economía.  

    Según distintos escenarios de consultoras, cada 10% de aumento en combustibles agrega entre 0,3 y 0,5 puntos de inflación mensual, y el traslado total pendiente podría implicar subas mucho mayores, incluso por encima del 20%. Eso implica algo central: parte de la inflación futura ya está determinada por aumentos que todavía no se terminaron de trasladar. 

    En este contexto, no hubo un cambio reciente en la emisión que explique esta aceleración. La expansión monetaria es previa y sostenida. Lo que explica la inflación actual es otra cosa:alimentos con presión propia, tarifas con indexación por encima de la inflación, energía a precios internacionales, y una inercia que se refuerza con estos mecanismos. 

    Ese cuadro encaja con lo que plantea Malic, en línea con Diamand: la inflación en Argentina responde a la restricción externa y a la dinámica de costos. Y en ese marco aparece el punto más interesante del trabajo: cuando los precios suben por estos factores, el sistema necesita más dinero para funcionar. Es decir, la emisión acompaña a la inflación. No la explica. 

    La relación entre inflación y emisión es la inversa. En economías con inflación, el aumento de precios genera la necesidad de más dinero para sostener el nivel de actividad. El Estado gasta más en términos nominales, los bancos expanden crédito y los intereses crecen. Es decir, en muchos casos la inflación impulsa la emisión y no al revés. El debate, entonces, no es solo si hubo emisión, que la hubo, sino qué rol cumple en la dinámica inflacionaria. Y ahí es donde el diagnóstico oficial choca contra sus límites.

     

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    Confesores imperdonables

     

    Los grandes contrastes entre los curas que influyeron en Isabel de Castilla y en la vida cotidiana de moros, judíos y cristianos.

    Y tú sin perjudicar a nadie y esposao
    Que la ley de extradición te pille
    confesao.
    – J. Sabina, Con un par

    Por Silvina Belén para NLI ·

    Llegar confesado al último suspiro era una aspiración que antaño compartían nobles y plebeyos españoles. Hoy mismo, si corriéramos algún riesgo de importancia pero igual decidiésemos tirarnos a la pileta, cualquier español podría decirnos, como Joaquín, “Que te pille confesado” casi automáticamente. El reflejo de la tradición de paladines de la cristiandad no desaparece así como así.

    Recibir el perdón divino con regularidad a través de un confesor era necesidad acuciante para el cristiano viejo. Ni qué decir para los monarcas. Y si se trataba de doña Isabel de Castilla, la reina a la que en el colegio conocíamos como Isabel  la Católica, la necesidad se multiplicaba al infinito. Sin confesor no había torrejas, ni alhajas a donar, ni colones que le hicieran la historia.

    Y a nosotros, entre maestras, profes de historia con secretas simpatías por el generalísimo con ínfulas imperiales –y aferrado al cirio-, dueños de bares y restaurantes, curas ibéricos, días de la raza más todos los etcéteras  imaginables, también nos hicieron la historia, la historia en la que Isabel quedaba fuera de cualquiera de las iniquidades que algún descreído pudiese referirnos acerca de la cristiandad peninsular de aquellos tiempos y de los que pronto les seguirían.

    Acostumbrados como estamos a los desengaños, bien podríamos soportar un inventario de las agachadas -que no fueron pocas- de la reina, igual que sobrellevamos las desilusiones cromáticas con French y Beruti,  o Cornelio Saavedra y otros tantos que, con halo de patriotismo finalmente desmentido, nos precedieron en estas latitudes que por siglos le dieron riqueza a España gracias al buen olfato atribuido a la ilustre esposa de Fernando de Aragón.

    Pero como doña Isabel también soportó arduos pesares y tuvo sus virtudes, despistes y grandezas, solamente vamos a enfocarnos en las alegrías, amarguras y desaciertos que experimentó con sus confesores, dado que siendo “La Católica” el punto no carece de interés e, incluso, de una pizca de justicia para con la chismografía histórica que cultivan las anteojudas comadres de biblioteca, gracias a quienes sabemos, por ejemplo, hasta qué punto la reina odiaba al ajo, pecado culinario peninsular si los hubiera.

    Biografías, historia del periodo y datos afines pueden hallarse con facilidad en enciclopedias tradicionales, Wikipedia o a través de la ubicua IA. Lo singular y menos registrado es todo aquello que relaciona a estos confesores entre sí, la reina, el poder y la tan mentada cultura de moros, judíos y cristianos.

    Para no zozobrar con el asunto de los confesores, hay que partir asociando el renombrado año 1492 no a Colón y el Puerto de Palos de Moguer –como tan popular como erróneamente se suele denominar al Puerto de Palos de La Frontera-  sino a Granada, con pausa obligatoria para evocar a Washington Irving y sus Cuentos de la Alhambra (La Alhambra: conjunto de cuentos y bosquejos sobre moros y españoles, 1832), digresión más que justificada para ambientar la mente.

    Feminismo regio y conquista

    Ya desde los tiempos de princesa doña Isabel  era mujer de carácter y armas tomar. A su capellán de esa etapa, Alonso de Coca, lo envió tanto a Aragón como a Francia para que conociese en persona a los dos principales nobles que la pretendían: Fernando de Aragón y el duque de Guyena. Debía informarle Coca sobre virtudes y defectos de sus posibles maridos. Era exigente y no iba a decidirse así como así. Ella misma evaluaría  luego atractivos personales y conveniencias políticas.

    Su primer confesor fue fray Mortero (Alonso de Burgos), antisemita jurado e irascible cura que introdujo la Inquisición en Castilla y León. El segundo, nada menos que el  más afamado y cruel de los inquisidores, fray Tomás de Torquemada. Durante años consentido por Isabel, cuando la Inquisición había llegado a su cenit de terrorismo recaudatorio, lo nombraron inquisidor general y la católica cambió de confesor.

     Y a partir de aquí, más allá de los devaneos con el santo oficio, comienza lo interesante.

    Fray Hernando de Talavera, prior desde 1470 de Nuestra Señora del Prado, en Valladolid –lugar de residencia de la corte en la época-,  pasó a ser desde 1474 el nuevo confesor. En las antípodas de sus predecesores, no veía con buenos ojos la Inquisición ni se lo consideraba un fanático al estilo de Torquemada. Atravesó desde 1475 junto a Isabel y Fernando la Guerra de Sucesión de Castilla que en 1479 terminó con los tires y aflojes en favor de la Católica y ostracismo de la Beltraneja.

    Hernando, con un talento para la economía que lo había convertido en un ministro de hacienda de facto, contribuyó a financiar la obsesión de la reina con la conquista de Granada, ciudad que se creía la mejor fortificada del mundo. Esa guerra, con su largo sitio, exigía recursos que la habilidad de Talavera conseguía con su don para las finanzas regias unido a un celo administrativo ejemplar.

    Merodeando las arcas también andaba Colón, a quien Hernando de Talavera llevaba cortito aunque, con intuición similar a la de Isabel, finalmente apoyó. Por muchos años el confesor, consejero y ministro de hecho de varias carteras lo fue todo para la reina. Mientras, los astros se conjugaban para que el año 1492 fuera un punto de convergencia inigualable.

    El asedio a Granada, máquina de fagocitar maravedíes reales, en 1491 había agotado la paciencia y la economía castellanas, pero también los víveres de los árabes que resistían intramuros. Alimentar a una población que había crecido exponencialmente en pocos años se hacía misión imposible. Unas y otras desgracias invitaban a la negociación, que terminó dándose en noviembre.

    Los famélicos mandamases moros estaban dispuestos a rendirse si les daban plazo y condiciones dignas. En secretas negociaciones con el rey Boabdil se llegó a un acuerdo que conjuntamente firmaron, como siempre, Isabel y Fernando, que sabía que con su esposa el patriarcado era una quimera.

    El acuerdo capitular garantizaba tolerancia, respeto y libertades para  los habitantes de la ciudad, en línea con el pensamiento nada inquisitorial de Hernando, que estuvo, por supuesto, en Granada cuando el 6 enero de 1492 los reyes católicos hicieron su entrada triunfal, con abrazo al malogrado Boabdil incluido.

    Cambio de confesor y desgracias en cadena

    Isabel cumplió el sueño de enseñorearse en Granada al tiempo que le decía adiós a su confesor, que pasó  a ser administrador apostólico del nuevo reino a la espera de la bula papal que lo nombraría al año siguiente primer arzobispo de Granada. Sin Hernando, la sombra negra del Cardenal Cisneros comenzaba así a asomar sobre la espiritualidad de la reina

    La estrategia de conversión del flamante arzobispo excluía la coacción,  el acoso y la violencia. Hacía un esfuerzo por conocer la cultura del pueblo vencido, dominar su lengua, dialogar y persuadir. Ansiaba solamente conversiones voluntarias, sinceras e incruentas. Su oposición a que los inquisidores pisaran Granada terminaría costándole muy cara.

    El nuevo confesor de Isabel, fray Francisco Jiménez de Cisneros, consideraba inaceptable el método blando de Hernando de Talavera. Quería que con los moros se hiciera lo mismo que con los judíos, a los que se había esquilmado y desterrado o convertido para después acusarlos de herejía, torturarlos, confiscarle los bienes y,  a la postre, encarcelarlos, ejecutarlos o quemarlos vivos en auto de fe.

    La diferencia radicaba en que con los judíos no se había hecho ningún acuerdo ni firmado tratado alguno. Pero con los moros los reyes católicos habían empeñado su palabra.  No obstante, Cisneros, que ya había mostrado un extremismo sin par a lo largo de su carrera eclesiástica, unas obcecaciones insanas y todo el talante de fanático que pudiera imaginarse, avanzaba con su plan.

    Con el privilegio de la cercanía del confesor, Cisneros acicateaba a Isabel. Encontró el primer resquicio formal en los “elches”, renegados de la religión cristiana, que a su juicio no estaban amparados por el tratado que comprometía a los reyes. Convenció así a los monarcas para que le abrieran la primera puerta hacia la cadena de iniquidades que iría llevando a cabo en Granada y otras ciudades cercanas.

    Isabel, golpeada por la muerte de sus hijos  Juan e Isabel,  su nieto Miguel y la locura de Juana, flaqueaba. Cayó enferma. En tanto, Cisneros seguía adelante con su proyecto: diezmaba Andalucía y zahería a Hernando de Talavera. En circular oprobio, la reina había retornado al yugo espiritual de iniciales confesores fanáticos y crueles.

    Sin haber podido honrar plenamente la palabra empeñada, en parte seguramente por las malas artes dialécticas de su último confesor, Isabel falleció a los cincuenta y tres años, en 1504. Su muerte profundizó las desgracias del equilibrado Talavera: contra toda coherencia, le cayó encima la Inquisición, que no pudiendo apresarlo a él sin más trámite, le encarceló a sus parientes cercanos. Fue la primera acusación a un Arzobispo de la que se tuviera noticia. Los denuestos del cardenal Cisneros, que aspiraba a ser inquisidor general con el apoyo del rey Fernando, habían dado fruto.

    Aunque parezca mentira, no pocos historiadores coinciden en afirmar que el agua y el aceite, es decir: Hernando de Talavera y Francisco Jiménez de Cisneros, fueron los confesores predilectos y más queridos de Isabel. Hasta Pedro Miguel Lamet, autor de Yo te absuelvo, majestad –libro recomendado para entusiastas del tema-, afirma, al referirse al deceso de la reina y a ellos, que “no pudieron encontrarse junto a su lecho de muerte ninguno de sus dos confesores predilectos”.  En fin…