Bariloche modificará su Carta Orgánica y en el oficialismo buscan desbloquear el loteo del Cerro Catedral. La oposición al intendente Walter Cortés y Alberto Weretilneck no tiene hasta ahora ninguna estrategia.
Las elecciones para los 15 convencionales que debatirán las modificaciones a la Carta Orgánica serán entre septiembre y noviembre. La fecha responde a razones más esotéricas que políticas: en el oficialismo creen que en la primavera los vecinos están más contentos.
La constitución barilochense prevé revisiones cada 20 años y la última adecuación ocurrió en 2007. Convocar a elecciones de convencionales es una potestad del intendente.
Entre los temas a discutir el principal es la intangibilidad del Cerro Catedral. La Carta Orgánica considera al cerro como «porción inalienable de su patrimonio» y eso cierra la puerta a cualquier tipo de desarrollo inmobiliario.
Ficha limpia, segunda vuelta y eliminación de varios organismos, entre ellos los organismos de control, son algunas de las cuestiones que abordarán los convencionales. El intendente también busca bajar de 11 a 7 la cantidad de concejales, lo que dejaría a cualquier oficialismo más cerca de la mayoría.
Según dijeron fuentes locales, la oposición está completamente fragmentada y no tiene ningún tipo de estrategia para enfrentar la alianza tácita entre Cortés y Weretilneck. Se espera que compitan entre diez y once partidos, varios de ellos vecinalistas. «Si el panorama es ese, va a salir la privatización del cerro», adelantó un concejal opositor a LPO.
En 2027 los barilochenses deberán votar al tres cuatro veces: para las elecciones provinciales, para las locales y de haber Paso, otras dos para las nacionales.
En medio de las peleas del gobierno, Javier Milei sigue sin definir la interna libertaria. En la reunión de Gabinete tras el Tedeum, el presidente esbozó conceptos teóricos sobre economía, sobre el Estado y habló de la batalla cultural.
Milei buscó fotografiarse y abrazar a todos los protagonistas de la interna, incluída Bullrich. Patricia fue vetada por Karina Milei de las primeras filas de la ceremonia en la Catedral y del Cabildo. Más tarde, el presidente la hizo salir a saludar a la escasa concurrencia desde el balcón de Casa de Gobierno.
Lo mismo ocurrió con Santiago Caputo, otro enemigo de Karina. Estuvo sentado muy adelante en la Catedral, en el escenario del Cabildo y también salió al balcón de Gobierno.
El asesor subió una imagen suya junto a Lule Menem y luego Caputo hizo circular un video donde se limpia la mano en el sobretodo tras saludar al funcionario.
«Javier no definió nada», se lamentó uno de los asistentes a la reunión. El presidente abordó cuestiones de teoría económica, de la batalla cultural y aseguró que los números de la industria son buenos.
«No le gusta pelearse, prefiere hablar de cosas abstractas», explicó a LPO un dirigente libertario que conoce bien al presidente.
El documento de 136 páginas en inglés que el FMI publicó el viernes a última hora dejó mucho más que la aprobación técnica del programa argentino. Entre gráficos, notas al pie y observaciones del staff, el organismo expuso una tensión profunda con la estrategia que Santiago Bausili viene ejecutando en el Banco Central.
La lectura que hacen en el mercado es contundente: Washington ya no discute sólo medidas puntuales. Está cuestionando toda la arquitectura monetaria. Detrás del lenguaje técnico hay un mensaje político claro: el Fondo quiere modificar la política cambiaria que hoy administra el Banco Central.
El propio documento plantea que «el marco monetario debería seguir evolucionando para apoyar la desinflación y una mayor flexibilidad cambiaria» y agrega que «la continuidad de la flexibilidad cambiaria» resulta «esencial para reconstruir de manera decisiva los colchones externos». O sea, piden la liberación total del cepo que Bausili se encargó de negar.
También sostiene el documento que «el tipo de cambio continuaría moviéndose de manera flexible dentro de la banda ampliada» y reclama «nuevas mejoras al esquema, incluidos esfuerzos para contener la volatilidad de las tasas de interés».
El informe funciona como una radiografía de las diferencias entre el manual clásico del Fondo y el esquema financiero que utilizó el Gobierno para estabilizar la economía sin detonar una crisis bancaria. El FMI avala el ajuste fiscal y la desaceleración inflacionaria, pero objeta casi todos los instrumentos utilizados para conseguirlos. Tasas negativas, atraso cambiario, controles de capitales y fusión operativa entre el Tesoro y el Banco Central aparecen bajo observación.
El documento remarca que «la política monetaria debería seguir enfocada en apoyar la desinflación» y que serán necesarias «medidas para contener aún más la volatilidad de las tasas de interés y mejorar la transmisión monetaria y la asignación del crédito». A la vez, advierte sobre «vulnerabilidades derivadas de descalces cambiarios y de plazos».
La primera crítica atraviesa la política de tasas. El staff técnico insiste en que una economía con inflación alta necesita tasas reales positivas para sostener la demanda de moneda local. Bausili hizo exactamente lo contrario durante buena parte del programa. Aplicó rendimientos negativos para licuar los pasivos remunerados heredados de las Leliqs y los Pases. La lógica oficial era desactivar la bomba cuasifiscal aunque el costo fuera castigar el ahorro en pesos.
El FMI avala el ajuste fiscal y la desaceleración inflacionaria, pero objeta casi todos los instrumentos utilizados para conseguirlos. Tasas negativas, atraso cambiario, controles de capitales y fusión operativa entre el Tesoro y el Banco Central aparecen bajo observación.
En el Fondo creen que esa estrategia resolvió un problema inmediato pero creó otro más delicado. Según el informe, las tasas negativas trasladan presión hacia el dólar y debilitan la demanda estructural de dinero. Por eso el staff viene reclamando desde hace meses una transición hacia retornos reales positivos y una política monetaria más ortodoxa.
El segundo foco de conflicto es el tipo de cambio. Tras la devaluación inicial de diciembre de 2023, el Banco Central utilizó el crawling peg como ancla antiinflacionaria. Primero al 2% mensual y luego todavía más retrasado frente a la inflación. Para Caputo y Bausili, esa estabilidad cambiaria era indispensable para frenar el pass through y evitar que el ajuste fiscal quedara pulverizado por una nueva escalada de precios. El FMI piensa distinto.
En Washington sostienen que el peso volvió a apreciarse de manera peligrosa y que el atraso cambiario complica la acumulación de reservas genuinas. El documento insiste varias veces con la necesidad de avanzar hacia un esquema más flexible y con menos intervención.
El staff afirma que «el peso se estabilizó, apreciándose alrededor de 13 por ciento en términos reales desde fines de 2025» y advierte que «el tipo de cambio debería actuar como amortiguador frente a shocks». De hecho, el propio Bausili reconoció en el último documento de política monetaria que el plan económico está expuesto a efectos muy graves si ocurre algún shock externo.
La tercera discusión toca un nervio todavía más sensible: la relación entre el Central y el Tesoro. El FMI históricamente defendió la independencia de los bancos centrales para evitar que funcionen como caja financiera de los gobiernos. Pero bajo la conducción de Bausili ocurrió exactamente lo contrario. Economía y el BCRA operan como una estructura integrada. La transferencia de deuda desde el Central hacia Lecaps y LeFi emitidas por el Tesoro fue la señal más evidente de esa fusión de balances.
En el Gobierno celebran esa ingeniería porque permitió limpiar el balance del Banco Central y eliminar emisión monetaria futura. En el Fondo creen que el riesgo simplemente se trasladó desde el BCRA hacia el Tesoro y los bancos comerciales, cada vez más cargados de deuda soberana. El problema no desapareció. Cambió de ventanilla.
En una nota al pie de la página 7, el organismo aclaró que el superávit financiero informado por el Gobierno excluye los intereses capitalizables de los bonos cupón cero, registrados «debajo de la línea». Y agregó un dato demoledor: si se incorpora ese componente, el resultado financiero de 2025 mostraría un déficit cercano al 0,8% del PBI.
El documento insiste en que «el balance del Banco Central y su marco de gobernanza deberían continuar fortaleciéndose». También reclama «fortalecer la independencia de las instituciones de supervisión» y mejorar «los marcos de gobernanza».
Por eso en la City algunos interpretan que el FMI está marcando límites a Bausili. No un pedido explícito de renuncia, pero sí un cuestionamiento integral al funcionamiento del Banco Central. «El Fondo les está diciendo que con este esquema llegaron hasta acá, pero que no quieren seguir así», comentó a LPO un analista del mercado.
El documento también dejó una bomba fiscal escondida en la letra chica. En una nota al pie de la página 7, el organismo aclaró que el superávit financiero informado por el Gobierno excluye los intereses capitalizables de los bonos cupón cero, registrados «debajo de la línea». Y agregó un dato demoledor: si se incorpora ese componente, el resultado financiero de 2025 mostraría un déficit cercano al 0,8% del PBI.
La nota al pie dice textualmente: «Esta medida excluye pagos de intereses de bonos cupón cero, que están registrados debajo de la línea. Incluyendo el componente real de los intereses capitalizados por encima de la línea, el déficit total ascendería a alrededor de 0,8 por ciento del PBI».
La observación cayó especialmente mal en Economía porque perfora el principal relato político de Milei. El Gobierno construyó toda su legitimidad económica alrededor del déficit cero. Pero el propio Fondo dejó asentado que parte de ese equilibrio fiscal se sostiene pateando intereses hacia adelante. El ejercicio de contabilidad creativa aparece escondido en una nota al pie mientras arriba en el textose celebra el superávit como si fuera verdad.
El documento sostiene que «el programa continúa sujeto a riesgos elevados» y reclama «planes de contingencia sólidos». También señala que «las vulnerabilidades siguen elevadas» y menciona específicamente «reservas débiles» y «la falta de acceso sostenido a los mercados internacionales».
Como sea, la publicación del staff report reveló algo más profundo que una discusión técnica. Milei llegó prometiendo destruir el Banco Central. Terminó dependiendo de un Banco Central hiperintervenido, coordinado con el Tesoro y sostenido financieramente por el FMI. Y ahora el organismo que mantiene vivo el programa empezó a exigir cambios justamente en el corazón de ese esquema.
La demora en la difusión completa del acuerdo alimentó todavía las sospechas sobre las diferencias internas. En el mercado recuerdan que Kristalina anunció el entendimiento el 14 de abril, mucho antes que apareciera la letra chica. En despachos oficiales reconocen que durante esas cinco semanas hubo discusiones ásperas sobre reservas, política cambiaria y velocidad de apertura financiera.
La demora en la difusión completa del acuerdo alimentó todavía más las sospechas sobre esas diferencias internas. En el mercado recuerdan que Kristalina Georgieva anunció políticamente el entendimiento el 14 de abril, mucho antes de que apareciera la letra chica técnica. En despachos oficiales reconocen que durante esas cinco semanas hubo discusiones ásperas sobre reservas, política cambiaria y velocidad de apertura financiera.
Ese desfasaje entre el respaldo político y las objeciones técnicas también fue leído como una señal de la tutela creciente de Estados Unidos y el Fondo sobre la política argentina. El propio texto refleja esa lógica, donde la democracia aparece reducida a una variable de riesgo que debe ser administrada para no alterar el plan económico.
El informe menciona «incertidumbres políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027» que podrían «provocar salida de capitales y frenar o revertir el impulso reformista». Además señala que será clave «sostener la continuidad de las políticas y el apoyo social al programa de reformas».
En ese contexto, el documento del viernes funcionó casi como una advertencia. El Fondo avaló el programa, pero dejó asentado que quiere otra política monetaria, otra dinámica cambiaria y otro funcionamiento del Banco Central.
A veces los chicos vuelven de la escuela con una escarapela pegada al guardapolvo y una pregunta enorme: “¿Qué pasó el 25 de Mayo?”. Y muchos padres sienten que responder eso no es tan fácil como repetir que “se formó el primer gobierno patrio”. Porque detrás de esa frase hay personas, miedos, discusiones, hambre, peleas de poder y, sobre todo, una idea muy sencilla que puede explicarse a cualquier niño: hubo un momento en que un grupo de personas decidió que quería empezar a gobernarse a sí mismo.
Por Alcides Blanco para NLI
Para entenderlo con chicos pequeños sirve imaginar algo cercano. Supongamos que en una escuela el director desaparece de un día para otro y nadie sabe quién debe tomar las decisiones. Los maestros se reúnen, los padres discuten y algunos alumnos empiezan a preguntar quién manda ahora. Algo parecido ocurrió en 1810, pero en un territorio enorme que todavía no era Argentina.
En aquel tiempo estas tierras pertenecían al Reino de España. No existía la Argentina como país independiente. Desde muy lejos, un rey español decidía qué se hacía, qué se comerciaba y quién tenía autoridad. Ese rey era Fernando VII. Pero en Europa ocurrió algo inesperado: el emperador francés Napoleón invadió España y el rey quedó preso. De pronto apareció una pregunta gigantesca: si el rey ya no podía gobernar, ¿quién debía hacerlo?
Esa duda abrió una puerta histórica. En Buenos Aires muchos empezaron a pensar que las decisiones no podían seguir dependiendo de funcionarios enviados desde España. Comerciantes, abogados, militares y vecinos importantes discutían si había llegado el momento de que el pueblo tomara parte en el gobierno. No todos querían independencia inmediata. Algunos todavía juraban lealtad al rey cautivo. Pero otros ya imaginaban un camino nuevo.
Para explicárselo a un chico sirve decirlo así: durante muchos años las reglas venían “de afuera”, y un grupo de personas empezó a preguntarse si no era mejor decidirlas acá.
La semana que cambió todo
La famosa “Semana de Mayo” fue, en realidad, una serie de días llenos de tensión. No fue un acto escolar prolijo como suele verse en los dibujos. Llovía, había rumores, discusiones en las calles y mucho nerviosismo. Buenos Aires era una ciudad pequeña, con calles de tierra, faroles y casas bajas, pero durante esos días parecía hervir.
El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros era la máxima autoridad española en el Río de la Plata. Sin embargo, muchos vecinos ya no confiaban en él. Entonces se convocó a un Cabildo Abierto, una reunión extraordinaria donde algunos representantes debatieron qué hacer. Allí se discutió algo revolucionario para la época: si el poder podía volver al pueblo cuando el rey no estaba.
El 25 de Mayo de 1810, después de varios días de discusiones y presiones populares, se anunció la formación de la Primera Junta. Era un nuevo gobierno integrado por criollos, es decir, personas nacidas en América y un par de españoles que compartían sus ideas. Entre ellos estaban Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Manuel Belgrano. No era todavía la independencia definitiva —eso llegaría recién en 1816—, pero sí el comienzo de un proceso que cambió la historia.
A un niño puede explicársele con una imagen simple: fue el momento en que mucha gente dijo “queremos empezar a decidir nuestro propio destino”.
Los próceres también eran personas
A veces la historia escolar convierte a los próceres en estatuas sin emociones. Pero eran personas reales. Belgrano no era solamente el que unos años después iba a crear la bandera: era alguien preocupado por la educación y por la pobreza. Moreno escribía textos apasionados y discutía fuerte con quienes pensaban distinto. Saavedra tenía más poder militar y una mirada más moderada. No eran héroes perfectos que siempre coincidían; eran seres humanos tratando de resolver una situación difícil.
Eso también puede ser importante para contarles a los chicos: la historia no la hacen personajes mágicos sino personas comunes tomando decisiones en momentos complicados.
Y hay otro dato clave para transmitir. El 25 de Mayo no fue obra de “unos pocos iluminados”. En las calles había vendedores, esclavos africanos, mujeres que repartían cintas, soldados, trabajadores y vecinos atentos a lo que ocurría. Muchas veces la historia oficial dejó afuera a esas personas, pero también formaron parte del nacimiento de la patria.
Una revolución que todavía genera preguntas
Más de dos siglos después, el 25 de Mayo sigue siendo una fecha viva porque habla de algo que nunca termina de resolverse: quién tiene el poder y para quién gobierna. La Revolución de Mayo abrió discusiones sobre la libertad, la representación política y la soberanía que todavía atraviesan a la Argentina actual.
Por eso, quizás la mejor manera de explicárselo a un hijo no sea repetir fechas de memoria sino contarle que hubo hombres y mujeres que empezaron a imaginar un lugar donde las decisiones importantes pudieran tomarse acá y no desde un reino lejano.
Y tal vez ahí aparezca la idea más profunda de todas: que la patria no nació de un día perfecto ni de un manual escolar, sino de personas que se animaron a preguntarse si podían construir algo distinto.
Karina Milei excluyó a Patricia Bullrich de los actos oficiales y mandó a la senadora al fondo de la Catedral y no la dejó subir al escenario del Cabildo.
En medio de la pelea con Patricia, Karina ordenó que Bullrich se sentara bien lejos de las primeras filas de la Catedral, donde sí estuvo Santiago Caputo, el principal enemigo de la hermana presidencial.
«Son cosas del secundario. ‘Ahora vas a ver, te pongo bien atrás'», se burló una dirigente cercana a Bullrich. «Ella salió sola y feliz. Le gritaban Patricia presidente», explicó.
En todo momento Bullrich se movió con un pequeño grupo de gente y se mantuvo bien alejada del resto de los ministros. Más tarde, le permitieron salir al balcón de Casa Rosada antes de la reunión de gabinete paralela.
Para explicar la ausencia de la senadora en el Cabildo, desde la Secretaría General de la Presidencia, argumentaron que fue una cuestión de protocolo. Caputo sí estuvo en el palco, aunque en tercera fila y con un look que era elegante para los años ‘20.
Entre las fotos que distribuyó presidencia hubo dos con Adorni en primer plano, una menos que el presidente.
No hubo imágenes adentro de la Catedral, donde Milei sentó bien cerca a Santiago Caputo y a Martín Menem. Ya se sabía que Victoria Villarruel había sido excluída de la ceremonia.
Martín Menem, Karina y Adorni en una de las fotos que distribuyó presidencia,
El arzobispo porteño pronunció un discurso muy crítico de la filosofía libertaria frente a Milei. Jorge García Cuerva pidió proteger a todos los grupos ajustados por el gobierno, como los jubilados, los enfermos y los discapacitados.
García Cuerva aclaró que no quería que sus palabras fueran sacadas de contexto para generar más divisiones. A continuación, habló de cuatro hombres que acercaron un paralítico en camilla a Jesús y atravesaron varios obstáculos hasta llegar.
«Porque nadie es descartable, nadie es desechable, todos somos importantes, comenzando por los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacitad, los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, los trabajadores informales y precarizados, y tantos más», dijo García Cuerva.
Aprovechó el pasaje de Cafaranaúm para apuntar contra los haters «sentados frente a una computadora de su escritorio, o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando, difamando».
Además, le reclamó a la política trabajar por la unidad. «Lo que nos falta es una clase dirigente que con la fuerza de ese pueblo se anime al diálogo, al encuentro, a la reconciliación», dijo.
Mauricio Macri se entusiasma con el armado de un polo de derecha que contenga a los heridos de La Libertad Avanza como Guillermo Francos, Ramiro Marra y Diana Mondino y le dispute el voto a Javier Milei.
«A prepararse porque viene el próximo paso», dijo el líder del PRO el viernes en Mendoza, en un acto de relanzamiento del partido en el que habló como opositor al gobierno. La novedad fue la aparición de Gabriela Michetti, que estaba retirada de la política desde que dejó la vicepresidencia en diciembre de 2019.
Macri resucitó a su ex compañera de fórmula tanto en la Ciudad como en la Nación para molestar a Milei. Michetti fue la única vicepresidenta del siglo XXI que no le trajo problemas al presidente. Un contraste feroz con Victoria Villarruel, otro de los objetivos de Macri para un polo de derecha en 2027.
«Sacamos a pasear a los fantasmas», dijo a LPO un dirigente del PRO porteño. Clarín adelantó que Macri le pidió a Michetti que lo acompañe durante las giras por las provincias. «Es clave que se tire un poco a la derecha y ya tenemos el outsider que no encontraba Mauricio», dijeron a LPO en el partido amarillo.
Además de Michetti, Macri quiere pasar la ambulancia para recolectar los heridos de La Libertad Avanza, que se acumulan cada mes por obra y gracia de Karina Milei.
Macri terminó en muy buenos términos con Guillermo Francos, el ex jefe de gabinete que se fue mal del gobierno de Milei y ya filtró sus intenciones de ser candidato a gobernador bonaerense.
En el PRO ya hablan de tentar a Diana Mondino, la ex canciller de Milei que se fue tan mal del gobierno, que lo acusó de «corrupto o estúpido» por el caso Libra. Mondino puede ser candidata en Córdoba, la provincia donde Milei arrasó pero empezó a caer y ya es superado en las encuestas por el gobernador peronista Martín Llaryora.
‘Sacamos a pasear a los fantasmas’, dijo a LPO un dirigente del PRO porteño
Ramiro Marra fue uno de los inventores de La Libertad Avanza y si bien nunca se peleó con Milei, fue expulsado del espacio por la propia Karina.
Marra fue candidato en la Ciudad, pero también tiene domicilio en la provincia, si la opción Francos no camina. El dueño de Bull Market pasa el fin de semana en el Conurbano porque necesita un poco de verde para su perro rescatado. Sus colaboradores le reclaman que está obsesionado con la mascota.
Si juega en provincia, Marra puede restar votos libertarios desencantados con Sebastián Pareja, enemigo de Las Fuerzas del Cielo, que es preferido de Karina por encima de Diego Santilli, que para otros funcionarios del gobierno es el candidato natural a gobernador bonaerense.
La pelea entre las huestes de Santiago Caputo y Pareja no es menor. Es un enfrentamiento que escala semana a semana y que ya tuvo peleas de puño de por medio. Este fin de semana, Ramón «Nene» Vera filtró que hará una «Choripaneada por la Libertad» para provocar a los chicos del cielo, que lo acusan de kirchnerista.