Autor: Invitad@ Especial

  • Se derrumbó una grúa de Exolgan y complica la operación del puerto de Dock Sud

     

     Una grúa de la empresa Exolgan se derrumbó por el temporal y complicó la operación del puerto de Dock Sud

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    La compañía, que arrastra objeciones por la obra de ampliación de la terminal de Dock Sud, salió a aclarar que los accesos para contenedores llenos y vacíos continúan operando con «normalidad y sin demoras».

    Según informó la empresa en un comunicado, el colapso ocurrió en un sector «fuera de servicio de la terminal» y señaló que no se registraron heridos como consecuencia del derrumbe.

    El episodio, que desnuda otra vez la crisis de infraestructura que provocó el ajuste del gobierno de Javier Milei, abre el interrogante de cómo una grúa que era capaz de mover contenedores fue derribada por la lluvia.

    El derrumbre se produjo en el contexto del fuerte temporal que afectó al AMBA entre la noche del viernes y la madrugada y mañana del sábado, con lluvias intensas que dejaron acumulados superiores a los 60 y 88 milímetros en distintas zonas y registros que superaron los 100 milímetros en menos de 24 horas en algunos sectores de la Ciudad.

     

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    Los héroes que la historia casi olvidó: cómo los trabajadores ferroviarios sostuvieron el país durante la epidemia de fiebre amarilla

     

    Cuando la epidemia de fiebre amarilla golpeó a Buenos Aires en 1871, la ciudad quedó paralizada por el miedo. Miles de personas abandonaron sus hogares, los servicios públicos colapsaron y la muerte se convirtió en una presencia cotidiana. En medio de aquella tragedia, cientos de trabajadores ferroviarios, carreros, sepultureros y empleados públicos sostuvieron tareas esenciales que permitieron evitar un desastre todavía mayor. Su historia rara vez ocupa un lugar destacado en los libros, pero constituye uno de los ejemplos más conmovedores de solidaridad y compromiso colectivo de la historia argentina.

    Por Alcides Blanco para NLI

    La historia suele recordar las grandes epidemias a través de sus cifras: cuántos murieron, cuánto duró la enfermedad o qué gobiernos debieron enfrentarla. Sin embargo, detrás de esos números existen miles de historias individuales que muchas veces permanecen ocultas. La epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires en 1871, considerada una de las mayores tragedias sanitarias de la historia argentina, también dejó un conjunto de protagonistas silenciosos cuya tarea resultó indispensable para que la ciudad pudiera seguir funcionando en medio del colapso. No eran médicos famosos ni dirigentes políticos. Eran trabajadores que, aun sabiendo que arriesgaban sus propias vidas, continuaron conduciendo trenes, trasladando enfermos, retirando cadáveres, limpiando calles o manteniendo servicios esenciales cuando buena parte de la población huía desesperadamente de la ciudad.

    La enfermedad llegó a una Buenos Aires que crecía aceleradamente pero que todavía presentaba enormes deficiencias sanitarias. El acceso al agua potable era limitado, los sistemas de desagüe resultaban insuficientes y amplios sectores populares vivían hacinados en conventillos donde las condiciones de higiene favorecían la propagación de enfermedades. A eso se sumó el escaso conocimiento científico disponible sobre los mecanismos de transmisión de la fiebre amarilla, cuyo vínculo con el mosquito Aedes aegypti recién sería descubierto décadas más tarde. Frente a una amenaza que parecía imposible de controlar, el miedo comenzó a extenderse con una velocidad similar a la de la propia epidemia.

    Mientras las familias con mayores recursos abandonaban la ciudad rumbo a zonas rurales o localidades vecinas, quienes no tenían esa posibilidad permanecían en Buenos Aires enfrentando una realidad devastadora. Los hospitales desbordaban, los cementerios no alcanzaban para recibir la enorme cantidad de víctimas y los servicios públicos funcionaban al límite de sus posibilidades. En ese escenario crítico, el trabajo cotidiano de miles de personas anónimas se volvió imprescindible para evitar que la crisis sanitaria derivara en un colapso absoluto.

    El tren que llevaba esperanza en medio del miedo

    Entre esos trabajadores ocuparon un lugar fundamental los empleados ferroviarios. Los trenes continuaron transportando alimentos, medicamentos, insumos y personas cuando gran parte de la actividad económica estaba prácticamente paralizada. También permitieron trasladar enfermos hacia zonas donde todavía existía capacidad de atención y facilitaron el abastecimiento de una ciudad que comenzaba a quedar aislada por el temor al contagio.

    Aquella tarea no estuvo exenta de riesgos. Los conocimientos médicos de la época no permitían comprender con precisión cómo se propagaba la enfermedad y muchos trabajadores desempeñaban sus funciones sin ningún tipo de protección. Cada jornada implicaba entrar en contacto con pasajeros, cargas y espacios donde la epidemia avanzaba sin control. Sin embargo, la necesidad de sostener el funcionamiento de la ciudad hizo que miles de ellos continuaran trabajando cuando hacerlo significaba poner en peligro la propia vida.

    Junto a los ferroviarios actuaron carreros, cocheros, sepultureros, policías, empleados municipales, religiosos, voluntarios y médicos que permanecieron en sus puestos pese al miedo generalizado. La organización espontánea de esos sectores permitió que la ciudad siguiera recibiendo alimentos, que los hospitales continuaran funcionando y que las víctimas pudieran ser sepultadas en condiciones cada vez más difíciles.

    La epidemia que cambió Buenos Aires

    La fiebre amarilla dejó una huella profunda en la historia urbana argentina. La magnitud de la tragedia obligó a revisar las políticas sanitarias, impulsó obras de infraestructura vinculadas al agua potable y al sistema de cloacas y modificó la forma en que el Estado comenzó a pensar la salud pública. También aceleró transformaciones urbanas destinadas a mejorar las condiciones de higiene de una ciudad que había crecido mucho más rápido que sus servicios básicos.

    Pero la epidemia también dejó una enseñanza política que mantiene vigencia. Las grandes crisis sanitarias no se resuelven únicamente con decisiones gubernamentales o avances científicos. También dependen del compromiso cotidiano de quienes sostienen los servicios esenciales. La pandemia de COVID-19 volvió a demostrarlo más de un siglo después, cuando trabajadores de la salud, transportistas, recolectores de residuos, personal de limpieza y empleados de múltiples actividades continuaron desempeñando tareas indispensables mientras buena parte de la sociedad permanecía aislada.

    Ese paralelismo permite comprender que la historia de 1871 no pertenece solamente al pasado. Cada generación enfrenta sus propias emergencias y descubre, una vez más, que existen oficios cuya importancia suele pasar inadvertida hasta que una crisis los vuelve imprescindibles.

    Una memoria construida desde abajo

    Las grandes narraciones históricas suelen concentrarse en presidentes, generales o dirigentes. Sin embargo, la vida cotidiana de un país también se sostiene gracias a millones de trabajadores cuya contribución rara vez recibe reconocimiento público. La epidemia de fiebre amarilla ofrece uno de los ejemplos más claros de esa realidad. Sin el esfuerzo de quienes mantuvieron en funcionamiento los servicios básicos, el impacto de la tragedia probablemente habría sido todavía mayor.

    Recordar esas historias también invita a revisar la manera en que se construye la memoria colectiva. Muchas veces, los protagonistas más importantes de un proceso histórico no son quienes aparecen en los retratos oficiales, sino quienes sostienen silenciosamente el funcionamiento de una sociedad cuando todo parece derrumbarse.

    La fiebre amarilla de 1871 fue una de las páginas más dolorosas de la historia argentina, pero también una de las que mejor muestra el valor del trabajo colectivo. En medio del miedo, cuando miles escapaban de la ciudad y la incertidumbre dominaba la vida cotidiana, hubo hombres y mujeres que siguieron cumpliendo su tarea para que Buenos Aires no terminara de colapsar. Su historia recuerda que las sociedades no se sostienen únicamente por las decisiones de sus gobernantes, sino también por el compromiso de quienes, muchas veces lejos de los homenajes, hacen posible la vida cotidiana incluso en los momentos más difíciles.

     

  • El Chiqui Tapia apuesta al vínculo con Karina para sobrevivir en la AFA

     

    Claudio «Chiqui» Tapia apuesta su buen vínculo con Karina Milei para sobrevivir ante el avance de las causas judiciales con que un sector de la política, con Mauricio Macri a la cabeza, busca destronarlo de la AFA.

    La relación del titular de la asociación del fútbol con la hermana del presidente se tejió cuando ambos viajaron a Asunción en diciembre de 2024 para el anuncio oficial de los partidos inaugurales del Mundial 2030 para Argentina, Uruguay y Paraguay. Karina suele afianzar sus relaciones en los viajes, como hizo con Pablo Quirno en Canadá, y desde entonces mantuvo un canal abierto con el Chiqui.

    Desde entonces, el diálogo no es frecuente, pero la relación es lo suficientemente buena como para amortiguar la embestida judicial contra el titular de la AFA. De hecho, la llegada al ministerio de Justicia de Juan Bautista Mahiques, por obra de la propia Karina, respondió a un mensaje de tregua con Tapia.

    El pacto de Karina con Mahiques y la AFA se selló cuando el ministro consiguió la fuente de los audios de Diego Spagnuolo que revelaron un entramado de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), que se publicaron en exclusiva en Carnaval Stream, el canal asociado a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia.

    Juan Bautista Mahiques

    El mensaje de paz no fue sólo simbólico: se vio reflejado en la ralentización del curso de las causas que el año pasado avanzaban contra la AFA. Como anticipó LPO, Mahiques prepara el bordado final de la protección judicial para Tapia y Toviggino en el fuero comercial local, por la denuncia de Guillermo Tofoni.

    Tofoni, como contrapartida, podría quedar complicado en la Justicia de Estados Unidos por filtrarle a la prensa la información que obtuvo mediante un pedido de discovery (apertura de prueba) en la Justicia estadounidense. Ese discovery le permitió acceder a documentación que, según denunció Tofoni, revela que de unos 300 millones de dólares recaudados por TourProdEnter, la empresa de Javier Faroni, cerca de 40 millones fueron transferidos a empresas sin actividad real.

    Más allá de la muñeca de Mahiques, la situación judicial de Tapia y Toviggino tiene también su capítulo en Estados Unidos. Tres días después del Mundial, la AFA debió salir a negar que el FBI le haya incautado teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos a Tapia. Pero el Chiqui cambió el número de teléfono desde entonces.

     

  • «El modelo de Milei nos leva a una africanización de la economía»

     

    En su oficina ubicada frente a los Tribunales de Rosario, donde alterna reuniones con empresarios y el análisis de la coyuntura económica, Esteban Guida recibió a LPO para analizar la coyuntura económica con una mirada distinta a porteña, que prevalece en los medios. 

    Docente de la Universidad Nacional de Rosario, director de la consultora Grupo Guida y presidente de la Fundación Pueblos del Sur, el economista advierte sobre los riesgos a largo plazo de consolidar un modelo centrado en la exportación de materias primas en detrimento del mercado interno. 

    -¿Cómo definís el modelo económico que está llevando adelante Javier Milei?

    -Nos están llevando a una «africanización de la economía». Eso significa bajar los niveles de consumo de las grandes mayorías y reservar la riqueza para el 5% de la población a través de un modelo primarizado, concentrado y exportador donde ningún otro negocio termina funcionando.

    El programa económico de Milei y Caputo ya está plenamente implementado. El gobierno no tuvo obstáculos políticos, sociales ni externos para hacer lo que quería hacer. Hoy podemos decir que esto es exactamente lo que el Gobierno vino a hacer. Por supuesto, Milei es una «marioneta» de un contexto de poder que tiene muy claro cuál debe ser el rol de la Argentina en el escenario internacional.

    Ese rol es el de ser proveedor de materias primas para el mundo, especialmente para los países industrializados. Ese interés hoy pasa por la energía, por la tierra y por los recursos ambientales que la Argentina posee.

    Estamos frente a un gobierno extremadamente débil en términos políticos, pero con actores muy fuertes detrás.

    Entonces, vemos a Milei desempeñando un papel que no responde solamente a sus propias convicciones, sino a intereses más poderosos que orientan ese rumbo. Estamos frente a un gobierno extremadamente débil en términos políticos, pero con actores muy fuertes detrás.

    -El gobierno sostiene que el plan está funcionando y que es el camino al desarrollo…

    -No hay ningún fundamento que explique por qué en veinte años vamos a ser Alemania o Irlanda, como decían. Al contrario, el mundo industrializado está haciendo exactamente lo opuesto a lo que nosotros estamos haciendo.

    Trumpismo sin Trump 

    El consumo sigue cayendo, la industria continúa retrocediendo y las finanzas están pendientes de un hilo. La política cambiaria es totalmente inestable y por eso no aparecen inversiones productivas, a pesar del RIGI y de todos los beneficios que se ofrecieron.

    Los grandes inversores saben que este esquema es insostenible. Lo que hoy ingresa al Banco Central responde, en gran medida, a movimientos financieros de corto plazo y no a inversiones destinadas a producir.

    -¿La macro no está mostrando la fortaleza que proclama el oficialismo?

    -La balanza comercial es positiva, pero principalmente por el boom de las exportaciones energéticas y por una caída fenomenal de la demanda interna. No porque exista un proceso de expansión económica.

    Cuando uno observa solamente algunos indicadores pierde de vista el objetivo principal de la política económica. La gente quiere comer, vivir bien, tener trabajo y acceder a una vivienda. Los objetivos nacionales no pueden reducirse a mostrar inflación baja o superávit fiscal.

    -¿Dónde está el principal problema del modelo?

    -En que se parte de una mirada equivocada sobre el rol de la Argentina. Se piensa al país únicamente como un proveedor de materias primas y de divisas.

    El problema es que hoy todo está pensado desde una lógica financiera y exportadora. Así es muy difícil construir un proceso de crecimiento sostenido. Significa dejar de pensar, por ejemplo, que cada hectárea de soja representa solamente dólares. Claro que las exportaciones son importantes y siguen siendo una de las principales fuentes de divisas.

    Pero el campo no puede quedar reducido únicamente a eso. La prioridad debería ser abastecer al mercado interno de aquello que necesita y, a partir de esa base, construir una estrategia exportadora que agregue valor y genere desarrollo.

    La política cambiaria es totalmente inestable y por eso no aparecen inversiones productivas, a pesar del RIGI y de todos los beneficios que se ofrecieron. Los grandes inversores saben que este esquema es insostenible.

    Todos vemos al campo como proveedor de dólares como commodities. Miramos una hectárea de soja y vemos divisas. Claro que eso sigue siendo importante porque representa uno de los principales rubros de exportación. Pero no puede terminar ahí.

    Primero hay que definir los objetivos nacionales y después discutir cómo nos insertamos en el mundo. Si el orden es al revés, terminamos organizando toda la economía para satisfacer necesidades ajenas y no las nuestras.

    -Ahora, la exportación de energía y minerales pareciera estar desplazando a los granos. ¿Qué rol va a tener la agroindustria?

    -Desde mi punto de vista, la principal potencialidad no pasa solamente por generar divisas. Pasa por abastecer al mercado interno de aquello que hoy necesita la Argentina.

    Pero el campo está pasando por una situación complicada. Cuando uno conversa con productores agropecuarios, no solamente pequeños, sino también medianos, encuentra empresas con serios problemas de productividad y con enormes dificultades para sostener su modelo de negocios. 

    Lo vemos todos los días en la consultora es que empresas que durante años fueron referentes de la región, hoy atraviesan graves problemas financieros y tienen completamente deteriorada su ecuación económica.

    -El Gobierno sostiene que eso ocurre porque muchas empresas no son competitivas

    -Las causas son múltiples. No existe una sola explicación. Influye el modelo económico, influye el contexto internacional y también la situación particular de cada empresa.

    Aparece un problema mucho más profundo: el de la dirigencia argentina. Tenemos un problema de dirigencia en todos los niveles. Dirigencia política, gremial, sindical y también empresaria.

    El mundo cambió después de la pandemia y los países comenzaron a proteger sus economías, a redefinir sus matrices productivas y a defender sus sectores estratégicos. La Argentina debería estar haciendo lo mismo, cuidando sus recursos y estamos haciendo lo contrario.

    -Buena parte de la dirigencia agropecuaria acompaña este modelo económico y se muestra muy complaciente con Milei…

    -Cuando decimos «el campo dice» habría que preguntarse quién está hablando en su nombre porque la opinión de un dirigente que acompaña este modelo no necesariamente representa la realidad que están viviendo los productores. No es lo que estamos viendo nosotros a diario donde hay muchas empresas con problemas.

    Después, aparece un problema mucho más profundo: el de la dirigencia argentina. Tenemos un problema de dirigencia en todos los niveles. Dirigencia política, gremial, sindical y también empresaria.

    -Cuando planteas la necesidad de priorizar el mercado interno, aparece el problema que el argentino es pequeño…

    -Es que hay que dejar de medir al mercado solamente por la cantidad de habitantes. También hay que medirlo por su calidad. Hay una frase que se repite mucho: que la Argentina produce alimentos para 400 millones de personas y eso es una simplificación peligrosa.

    Yo prefiero producir alimentos de calidad para cien millones de personas, o para cincuenta millones, dentro de los cuales estamos nosotros y además profundizar un mercado como el europeo que demanda cada vez más alimentos orgánicos y productos de calidad. Europa ya empezó a cerrar sus fronteras a determinados productos transgénicos. Ahí también hay una enorme oportunidad para la Argentina.

    Si seguimos pensando al campo únicamente como un productor de divisas, basado en monocultivos y en un esquema extractivo, estamos equivocando completamente el rumbo. Primero hay que definir los objetivos nacionales y después las negociaciones internacionales.

    No tenemos dominio sobre nuestra infraestructura logística que está pensada en su totalidad para sacar producción agrícola hacia los puertos, pero no está diseñada para mover mercadería dentro del país, integrar regiones o generar nuevos polos de producción.

    -El otro desafío es el logístico, la Argentina arrastra un déficit estructura hace mucho tiempo, que se profundizó con la parálisis de la obra pública del gobierno nacional…

    -Es un tema fundamental porque somos un país ubicado en el extremo sur del mundo y, sin embargo, no tenemos dominio sobre nuestra infraestructura logística que está pensada en su totalidad para sacar producción agrícola hacia los puertos, pero no está diseñada para mover mercadería dentro del país, integrar regiones o generar nuevos polos de producción.

    Ahí también ahí una enorme agenda de desarrollo que hoy no se está discutiendo.

    -Hablaste de poderes internacionales detrás de las decisiones de Milei, ¿a qué te referís?

    -Ya lo vimos muy claro el año pasado con una decisión de Donald Trump de respaldar financieramente al Gobierno argentino. Y también se observa en cómo Milei lleva las relaciones internacionales, como las agresiones a Lula. Pero no hablaría únicamente de Trump.

    Existe una decisión estratégica de Estados Unidos de mantener a la Argentina dentro de su área de influencia, sobre todo en un contexto donde China avanza con fuerza sobre América Latina. Y además están los grandes intereses económicos transnacionales que muchas veces pesan incluso más que los propios Estados con empresarios como Peter Thiel.

    -¿Y qué papel cumple el Fondo Monetario Internacional dentro de esa estrategia?

    -El Fondo Monetario es otro actor político más. No vamos a pensar que es un agente financiero internacional. Viola permanentemente su propia carta orgánica cuando se trata de la Argentina porque su verdadero objetivo es mantener al país dentro de la órbita de influencia de Estados Unidos y evitar que profundice su relación con China. Si el FMI aplicara estrictamente sus propias reglas, muchas de las revisiones del programa económico de Milei jamás habrían sido aprobadas.

    -¿La Argentina tiene que elegir entre Estados Unidos y China?

    No, es con ambos. Sería una torpeza, además de una imposibilidad, cerrar la relación con uno para alinearse exclusivamente con el otro. La Argentina no tiene poder para patear el tablero. Tiene que mantener relaciones inteligentes con todos los países y defender, por encima de todo, sus propios intereses nacionales.

     

  • El partido de Alicia Kirchner pide una «sublevación democrática» para que Cristina sea candidata

     

    El partido político de Alicia Kirchner, Kolina, lanzó el operativo clamor para que Cristina Kirchner pueda ser candidata, luego del reclamo ante la ONU que anunciaron los nuevos abogados de la ex presidenta.

    Esta semana, Cristina sumó a Rafael Valim y Javier Borrego, los abogados de Lula que anunciaron en una conferencia de prensa que la ex presidenta puede presentarse en las PASO. Además dijeron que analizan presentar una cautelar que le permita ser candidata en las generales de 2027.

    Tan sólo un día después, el partido de Alicia armó un encuentro en la Ciudad para empezar a «construir las condiciones políticas» para que Cristina pueda volver a ser candidata.

    El encuentro se tituló «Poder elegirla» y fue encabezado por el presidente de Kolina en la Ciudad, el legislador Andrés La Blunda. La actividad se desarrolló en el espacio La Palabra, en el microcentro y también contó con la participación de la legisladora Delfina Velázquez y del analista Artemio López.

    «Cristina se podría presentar a las PASO», advierte el nuevo abogado de la ex presidenta

    Durante la apertura, La Blunda sostuvo que la condena contra la expresidenta no constituye solamente una persecución individual, sino una intervención directa sobre la voluntad popular. «Cuando Cristina está proscripta, estamos proscriptos también todos aquellos que queremos elegirla. La condena afecta a Cristina, pero la inhabilitación afecta al pueblo», dijo el legislador.

    «La operación económica necesita una operación judicial. Necesitan que Cristina esté presa y proscripta. Necesitan que millones de argentinos no podamos elegirla», señaló La Blunda, quien convocó a una «sublevación democrática» basada en la organización, la movilización y el voto, y no en la violencia ni en el odio.

    Por su parte, Artemio López planteó que la candidatura de Cristina no puede ser meramente testimonial, sino que debe sostenerse por convicción política.

    Velázquez retomó la reciente carta difundida por Cristina y destacó la importancia de sostener una construcción política organizada, territorial y colectiva frente al intento de disciplinar y fragmentar al peronismo.

    La Blunda advirtió además que no alcanza con derrotar electoralmente a Javier Milei si el próximo gobierno mantiene sus reformas, convalida el endeudamiento y conserva los pilares centrales de su programa económico.

    «No podemos derrotar electoralmente a Javier Milei para después institucionalizar su programa desde un gobierno peronista. En 2027 no alcanza con vencer a Milei: tenemos que vencer su modelo económico», dijo el legislador. 

     

  • Saquean un camión con manteca que volcó cerca de Rosario

     

    Un camión que transportaba productos lácteos volcó en la autopista Rosario-Córdoba y decenas de vecinos saquearon la manteca que se desparramó por la calzada.

    El hecho ocurrió el viernes por la tarde a la altura del kilómetro 5 mano a Rosario porque un automovilista frenó de golpe y sorprendió al camionero que, por la maniobra que hizo para esquivarlo, volcó a un costado de la ruta.

    Según informó Rosario3, el vehículo que transportaba lácteos terminó tendido sobre el césped del cantero central y no impactó contra ningún otro vehículo, por lo que no hubo heridos.

    Minutos después del siniestro, decenas de personas se acercaron al camión volcado y saquearon la mercadería. A las toneladas de manteca sustraída se sumaron cajas de crema de leche.