Autor: Invitad@ Especial

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    El Estado que ajusta a los de abajo y subsidia a los de arriba: quiénes ganan con el modelo que se impone

     

    Una investigación de El Cohete a la Luna desnuda con precisión incómoda un mecanismo que atraviesa la economía argentina: mientras se exige sacrificio a las mayorías, el Estado despliega políticas concretas que terminan beneficiando a empresas, desarrolladores e inversores específicos, consolidando un esquema regresivo donde las ganancias se concentran y los costos se socializan.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    La trama oculta del “subsidio a los ricos”

    El trabajo publicado en El Cohete a la Luna, firmado por María Eva Koutsovitis y Jonatan Baldiviezo, no se queda en generalidades. Por el contrario, pone nombres, operaciones y circuitos concretos que permiten entender cómo funciona este modelo.

    Lejos de la idea de un Estado ausente, lo que emerge es otra cosa: una presencia activa que orienta recursos, regula mercados y toma decisiones que impactan directamente en la distribución del ingreso, pero no en favor de quienes más lo necesitan. La clave está en mirar dónde se canalizan esas decisiones.


    Tierra pública, negocios privados: el caso de IRSA y la valorización estatal

    Uno de los ejemplos más elocuentes que desarrolla la investigación es el de las grandes operaciones inmobiliarias sobre tierras públicas o semi públicas, donde aparece con claridad el rol del Estado como generador de renta para actores privados.

    En ese esquema, empresas como IRSA —uno de los principales desarrolladores inmobiliarios del país— resultan beneficiadas por procesos donde el Estado habilita cambios de uso del suelo, inversiones en infraestructura o rezonificaciones que multiplican el valor de terrenos en manos privadas.

    El mecanismo es tan sencillo como contundente: el Estado invierte en urbanización, accesos, servicios y marcos normativos; el privado, que ya posee o adquiere esas tierras en condiciones ventajosas, captura la valorización extraordinaria sin asumir los costos equivalentes.

    La investigación remarca que estas operaciones no son excepcionales, sino parte de un patrón. En distintos puntos del país, desde desarrollos urbanos de alta gama hasta reconversiones de áreas estratégicas, la lógica se repite: lo público asume el riesgo y la inversión, lo privado se apropia de la renta.


    Energía y exportación: Techint, PAE y el dólar a medida

    Otro eje central del informe apunta a los sectores exportadores, particularmente energía y recursos naturales, donde aparecen actores de peso como Techint o Pan American Energy.

    En estos casos, el beneficio no siempre adopta la forma de un subsidio explícito. Muchas veces se expresa a través de regímenes cambiarios, incentivos fiscales o marcos regulatorios diseñados para garantizar rentabilidad en dólares, incluso en contextos de crisis interna.

    La investigación explica cómo, en escenarios de devaluación, estos sectores logran incrementar sus ingresos en moneda dura, mientras el resto de la economía sufre la pérdida de poder adquisitivo. A esto se suman esquemas de promoción y facilidades para la exportación que consolidan su posición.

    El resultado es una transferencia indirecta pero concreta: mientras el salario se ajusta, las ganancias de estos grupos se expanden.


    El negocio financiero y la arquitectura del privilegio

    El informe también pone el foco en el sistema financiero, donde entidades vinculadas a grandes grupos económicos operan en un contexto de desregulación relativa que les permite obtener rentabilidades elevadas con bajo riesgo productivo.

    En este terreno, los beneficios no pasan por subsidios tradicionales, sino por la propia arquitectura del sistema económico, que habilita mecanismos de valorización financiera desconectados de la economía real.

    Así, mientras el crédito productivo escasea y las tasas afectan a pymes y consumidores, los grandes jugadores financieros encuentran condiciones favorables para maximizar ganancias, muchas veces apalancados en decisiones de política económica.


    El Estado como garante de la desigualdad

    Lo que la investigación logra demostrar, con estos ejemplos concretos, es que el problema no es la existencia de intervención estatal, sino su orientación. Porque mientras se recortan programas sociales, se ajustan jubilaciones o se deteriora el salario real, persisten políticas activas que favorecen a sectores concentrados, desde la valorización inmobiliaria hasta los beneficios cambiarios o regulatorios.

    En ese sentido, el ajuste aparece como una decisión política selectiva: no todos pierden, algunos ganan —y mucho— en el mismo proceso.


    La ilusión del sacrificio compartido

    El discurso oficial suele presentar el ajuste como un esfuerzo colectivo, una especie de sacrificio necesario para ordenar la economía. Sin embargo, la evidencia que aporta el trabajo de El Cohete a la Luna muestra otra cosa: el sacrificio no es compartido, está claramente distribuido de manera desigual.

    Mientras amplios sectores de la sociedad ven deterioradas sus condiciones de vida, determinados actores económicos consolidan posiciones de privilegio gracias a políticas públicas concretas.


    Un modelo con beneficiarios definidos

    Lejos de la abstracción, el mapa que traza la investigación permite identificar con claridad a los ganadores del esquema: grandes desarrolladores inmobiliarios, corporaciones energéticas, grupos exportadores y actores financieros.

    Todos ellos, de una u otra manera, articulan su crecimiento con decisiones estatales que los favorecen, configurando un modelo donde la concentración de riqueza no es un efecto colateral, sino una consecuencia directa.


    La discusión de fondo

    La pregunta que queda planteada no es menor: ¿para quién gobierna el Estado?. Porque si la intervención pública termina sistemáticamente beneficiando a los sectores más concentrados, mientras se exige ajuste a las mayorías, entonces lo que está en juego no es solo un modelo económico, sino el propio sentido de la política.

    La investigación citada no hace más que poner en palabras y datos lo que muchos perciben en la vida cotidiana: el esfuerzo no se reparte, se impone siempre a los mismos.

     

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    “No hacemos política”: Rodrigo de Paul, la ilusión de la neutralidad y la política que no se nombra

     

    Las declaraciones del futbolista y una inocencia figurada.

    Por Alcides Blanco para NLI

    “Nosotros no hacemos política, nosotros no entendemos de esos lugares.” La frase de Rodrigo de Paul, pronunciada en medio de tensiones alrededor del fútbol argentino, no sólo busca desmarcar a la Selección de la coyuntura: también pone en escena una idea profundamente arraigada —y profundamente discutible— sobre el rol de las figuras públicas.

    Leída en superficie, la declaración parece un gesto de prudencia, una invitación a concentrarse en “lo deportivo”. Sin embargo, observada con mayor detenimiento —y a la luz de la teoría política— revela algo más complejo: una concepción empobrecida de lo político y, al mismo tiempo, una intervención política en sí misma.

    La política como lo que incomoda

    La afirmación de que “no entendemos de esos lugares” no sólo delimita un campo —el de “los políticos”— sino que también excluye a los propios jugadores de la posibilidad de pensar, opinar o intervenir en lo común. Allí aparece lo que el sociólogo Pierre Bourdieu llamaba una forma de violencia simbólica: una aceptación naturalizada de los límites impuestos sobre lo que cada uno “puede” o “debe” decir según su posición social.

    El futbolista, en esta lógica, queda reducido a su función técnica. Corre, juega, representa. Pero no piensa lo público. No opina. No interviene. Una división funcional que, lejos de ser neutral, es profundamente política.

    Arendt: aparecer en público es hacer política

    Desde la perspectiva de célebre filósofa e historiadora Hannah Arendt, esta separación no se sostiene. Para Arendt, la política no es un ámbito especializado reservado a dirigentes o funcionarios, sino el espacio donde los individuos aparecen ante otros, hablan y actúan en común.

    En ese sentido, la mera condición de figura pública ya implica una inscripción en lo político. No porque de Paul milite o aspire a un cargo, sino porque su palabra —como referente de la Selección— circula, impacta y construye sentido. Negar esa dimensión no lo coloca fuera de la política: simplemente lo ubica en una posición específica dentro de ella, la de quien intenta presentarse como neutral.

    Y ahí aparece una de las claves arendtianas: la neutralidad en el espacio público es, en sí misma, una forma de acción política, porque contribuye a definir qué temas se discuten y cuáles se silencian.

    El gesto que contradice la palabra

    El problema se vuelve todavía más evidente cuando se lo contrasta con hechos recientes. Hace apenas semanas, de Paul integró la delegación del Inter Miami CF que visitó la Casa Blanca y fue recibida por Donald Trump tras consagrarse campeón de la MLS.

    No se trató de un encuentro privado ni anecdótico: fue un acto institucional, cargado de simbolismo, en el corazón del poder político estadounidense. Hubo discursos, intercambios, regalos y gestos protocolares, en una ceremonia que forma parte de la tradición política de ese país.

    Allí, incluso, el propio Trump destacó la presencia de las figuras del plantel y compartió un espacio de reconocimiento público con ellas, en un contexto atravesado por tensiones internacionales.

    La pregunta es inevitable:
    ¿eso no es política?

    Si la política, como planteaba Arendt, es el espacio donde los individuos aparecen y actúan en lo común, entonces la visita a la Casa Blanca no puede ser leída como un hecho neutro. Es, en sí misma, una escena política.

    Entre el discurso y la práctica

    Lo que aparece entonces no es una ausencia de política, sino una tensión entre lo que se dice y lo que se hace. Por un lado, se afirma una distancia: “no hacemos política”. Por otro, se participa de actos institucionales, se interactúa con líderes mundiales y se forma parte de dispositivos simbólicos de poder global.

    Esta contradicción no es individual, sino estructural. Como señalaba Antonio Gramsci, toda figura con capacidad de influencia cumple —quiera o no— una función en la disputa por el sentido común. En ese marco, los deportistas de élite no son ajenos a la política: son actores dentro de ella, aunque muchas veces sin asumirlo explícitamente.

    El silencio como posición

    Volvamos entonces a la frase inicial: “No hacemos política”.

    Lejos de clausurar el debate, lo abre. Porque lo que allí se expresa no es una ausencia, sino una forma específica de intervención: la política del repliegue, de la neutralidad declarada, del “no me meto”. Pero, como advierten tanto Arendt como Bourdieu, ese gesto no está vacío. Tiene efectos. Ordena el campo. Define qué voces son legítimas y cuáles no.

    Y en ese punto, la cuestión deja de ser si los futbolistas “deben” o no hacer política. La cuestión es otra, más incómoda y más profunda: aunque no lo quieran, ya la están haciendo.

     

  • Los ministros dicen que hay que echar a Adorni para tener un vocero contra la crisis de los créditos hipotecarios

     

    La crisis que desató en el gobierno el escándalo de los créditos hipotecarios del Banco Nación aumentó la presión de los ministros para que Javier Milei eche a Manuel Adorni.

    Las tropelías del jefe de gabinete se convirtieron en un yunque para la imagen de Milei porque pegó de lleno en el discurso de la moral del que se jactó el propio presidente en la última asamblea legislativa, además de dar por perdida la lucha contra la casta.

    Lo que más motiva a los ministros a pedir un cambio de gabinete es que casi a diario aparecen nuevas hojas del libro de las andanzas de Adorni y de su esposa. Clarín adelantó que el fiscal Gerardo Pollicita investiga entre 15 y 19 viajes de Adorni como funcionario y esta semana pedirá más pruebas. Es decir que además del viaje en avión privado a Punta del Este y de sus vacaciones en Aruba, la Justicia sospecha que el matrimonio hizo otros viajes exóticos sin poder justificar los gastos. 

    Esta semana irá a declarar la escribana de Adorni, Adriana  Nechevenko y luego Pollicita citará a declarar a las dos jubiladas que le «prestaron» 200 mil dólares a Adorni para la compra de su departamento en Caballito. Finalmente le tocará el turno al periodista Marcelo Grandío, que compartió el vuelo a Punta del Este con la familia Adorni. Ese es, según anticipó el periodista Nicolás Wiñazki, el testimonio que más preocupa a Karina.

    «Ojalá Adorni por lo menos hubiera sacado un crédito en el Banco Nación», bromean con resignación en el gabinete. 

    Los ministros que no pudieron escapar del acto con Adorni.

    La mancha venenosa en la que se convirtió el ministro de mayor rango llevó a que quienes en teoría son sus subordinados lo eviten. Patricia Bullrich pegó el faltazo al acto por Malvinas para no tener que cruzárselo. Acaso por esto tuvieron que anunciar en los medios una reunión de gabinete para este lunes, como si no bastara con un Whatsapp. 

    Luis «Toto» Caputo, en tanto, dice en la intimidad que la hegemonía política de Karina lo complica, que lo de Adorni es un problema y que la guerra le hace imposible volver a los mercados.

    La encrucijada de Karina y Javier Milei es que no tienen un reemplazante porque nadie quiere asumir la jefatura tras la saga tortuosa de Nicolás Posse, Guillermo Francos y el propio Adorni. Pero al mismo tiempo necesitan que alguien cumpla el rol que tenía el contador de la UADE antes de caer en desgracia.

    Toto Caputo furioso con Pettovello: «Se complicó su pase a la jefatura de gabinete» 

    Adorni seguía oficiando como vocero una vez que zarpó de la secretaría de Comunicación a la jefatura de gabinete. Con una frecuencia mucho menor a la del primer año de gestión libertaria, siguió siendo el encargado de las conferencias de prensa y el funcionario que hacía los anuncios en Twitter. Ahora, con su ocaso, el gobierno no tiene una respuesta coordinada para las situaciones de crisis como la de los créditos del Nación.

     En la intimidad, Toto Caputo dice que la hegemonía política de Karina lo complica, que lo de Adorni es un problema y que la guerra le hace imposible volver a los mercados

    La descoordinación quedó en evidencia cuando Sandra Pettovello se mandó sola y echó al jefe de gabinete de Capital Humano porque gozaba de un crédito de más de 400 millones de pesos. La explicación de su salida, que el propio Leandro Massaccesi blanqueó en sus redes, la tuvo que dibujar Milei un día después del despido del funcionario. Eso no bastó para abrir otra interna en el gobierno, esta vez entre Pettovello y Toto Caputo.

    En medio de la guerra de Medio Oriente, el canciller Pablo Quirno intentó meter a gobiernos anteriores en la misma bolsa, como para que el escándalo de los créditos al menos pasara por un mal endémico. «Los que recibían Préstamos del Centenario subsidiados del BNA o préstamos para comprar aviones privados subfacturados al tipo de cambio oficial se quejan de préstamos hipotecarios (no existentes en su época) a mercado y en perfecto estado de cobrabilidad», dijo Quirno. No aclaró a quienes se refería con la compra de aviones privados, justamente un lujo que acorrala a su jefe.

     

  • Karina furiosa con Catalán por el ataque de libertarios tucumanos a Mercedes Sosa

     

    Karina Milei le exigió al ex vicejefe de gabinete de Interior, Lisandro Catalán, que eche al libertario Enzo Ferreira, el coordinador de Radio Nacional Tucumán, que tildó de «gorda comunista» a Mercedes Sosa, uno de los pocos íconos indiscutibles de la cultura argentina.

    Sin embargo, el ex ministro del Interior que controla todos los cargos nacionales en Tucumán, no termina de cumplir la orden.

    Catalán secundó a Guillermo Francos y al igual que su antiguo terminó eyectado, aunque la Casa Rosada lo compensó con un cargo en YPF, donde los salarios de los directores rondan los 70 millones de pesos. Además, permanece al frente del partido La Libertad Avanza en su provincia natal pero cada vez tiene menos control sobre la tropa libertaria.

    Ahora, la hermana presidencial le encomendó el despido de Ferreira, que dijo que Mercedes Sosa había sido «un cáncer» y tuvo que salir por redes sociales a pedir disculpas, aunque no convenció a nadie, mucho menos a los familiares de la emblemática cantante argentina. Su agravio fue tan alevoso que hasta Mario Pergolini lo atendió por televisión: «Sos el boludo del día», fueron las palabras que le dedicó a Ferreira.

    El libertario Pelli quiso repartir colchones a los inundados tucumanos y recibió un feroz cabezazo de un puntero peronista

    Para colmo, la repetidora de Radio Nacional Tucumán se llama, precisamente, «Mercedes Sosa» desde 2010, un homenaje otorgado un año después de su partida.

    En ese contexto, un concejal de Las Talitas terminó denunciando la semana pasada que lo echaron del partido por sortear su sueldo, como hacía el propio Javier Milei en sus tiempos de diputado. El edil se llama Miguel Ramos y culpó de su expulsión al legislador nacional Gerardo Huesen, integrante de la bancada oficialista en el Congreso. 

    El problema que tiene Catalán para cumplir la orden de Karina es que Ferreira tiene el respaldo de Gonzalo Heredia, el líder de la banda de trolls que imita a Santiago Caputo y al que en territorio tucumano le atribuyen relativa autonomía.

    Más allá de la anécdota, es una muestra de los desgajamientos que padece Catalán en la provincia que aspira a gobernar.

    Encima en los últimos días, habría llegado a sus manos una encuesta en la que su imagen cae en picada y pierde contra el diputado Federico Pelli, el libertario que recibió un cabezazo criminal de parte de un puntero del peronismo tucumano cuando se desató la crisis por las inundaciones en La Madrid. 

    Los sondeos indican que Pelli ganó en conocimiento desde que fue víctima de la agresión, mientras que la imagen de Catalán se diluye en el oscuro directorio de YPF.

     

  • Toto Caputo furioso con Pettovello: «Se complicó su pase a la jefatura de gabinete»

     

    Luis «Toto» Caputo está furioso con Sandra Pettovello porque lo dejó expuesto tras echar a su jefe de gabinete por tomar un crédito con el Banco Nación de más de 400 millones de pesos.

    La ministra de Capital Humano se deshizo de Leandro Massaccesi apenas su nombre comenzó a circular junto al de otros funcionarios del gobierno que recibieron créditos del banco que depende de Caputo.

    Al echar a Massaccesi, Pettovelló sentó un precedente moral que acorraló a Caputo porque dos de sus funcionarios de primera línea, Federico Furiase y Felipe Núñez, sacaron créditos con el Nación que también superan los 400 millones de pesos.

    Como el escándalo de los créditos a funcionarios ya está siendo investigado en la Justicia, el banco presentó una auditoría interna que había encargado antes de autorizar los créditos a los funcionarios.

    En la auditoría se aclara que no hay ninguna normativa que prohíba prestar dinero a funcionarios pese a que sus cargos son de una duración mucho menor a la de la extensión de un crédito hipotecario.

     Además de la bronca de Caputo, Karina quedó en llamas porque no soporta las jugadas inconsultas de los ministros

    De hecho, se analizó el propio caso de Furiase, que cuando pidió el préstamo era director del Banco Central, que en teoría debe controlar a los otros bancos. Como ya había antecedentes de otros directores del Central que pidieron créditos en el Banco Nación, autorizaron el préstamo para Furiase.

    Pero más allá del avance que pueda tener este caso en la Justicia, en el gobierno creen que Pettovello arruinó sus chances de ser la jefa de gabinete, una alternativa que se barajaba para terminar con el escándalo de Manuel Adorni.

    Los deudores de lujo Felipe Núñez y Federico Furiase

    «¿Qué quiere? ¿Que eche a todos mis funcionarios?», se lo escuchó refunfuñar a Caputo en Semana Santa.

    Pettovello se jactó en todos lados que ante la duda de un caso de corrupción, echa al funcionario implicado. Pero no midió que esa vara alta complicaba tanto a los hermanos Milei, que decidieron sostener a Adorni pese a la acumulación de sospechas de corrupción, como al ministro de Economía.

    Además de la bronca de Caputo, Karina quedó en llamas porque no soporta las jugadas inconsultas. Milei otra vez culpó al periodismo por vincular la salida de Massaccesi con los créditos del Nación.

    Incluso dijo que Pettovello se comunicó con periodistas para negar que hubiera echado a su jefe de gabinete, un contacto que no se vio reflejado en ningún medio. Ya era tarde: minutos después de que Pettovello lo despidiera, el propio Massaccesi había salido a dar explicaciones sobre el crédito. 

    A partir de las versiones públicas sobre mi salida del Gobierno, aclaro que no cometí ningún acto ajeno a la ley. No vine a la política a servirme de ella. Por el contrario, accedí a un crédito para la primera vivienda junto a mi pareja, cumpliendo con todos los requisitos.

    — Leandro Massaccesi (@leandromass) April 4, 2026

     

  • Milei acusó a Villarruel de tener un plan con disidentes de Vox para boicotearlo

     

    Javier Milei acusó abiertamente a Victoria Villarruel de intentar boicotear el gobierno y no descartó que el plan de la vicepresidenta se inició en 2021 con la ayuda de uno de los fundadores de Vox.

    En una entrevista que concedió al medio español El Debate, el presidente dijo que Villarruel no sólo habría intentado cancelar su presencia en eventos estratégicos en el exterior, sino que estas maniobras forman parte de un plan que ella vendría «pergeñando» dos antes de su llegada a la Rosada, cuando ambos eran diputados.

    «En España se hablaba de que habían intentado, entre disidentes de Vox como Ortega Smith y aliados con Villarruel, boicotear su presencia en su última visita a España», le preguntó el entrevistador español. 

    Javier Ortega Smith es uno de los fundadores de Vox que tiene un enfrentamiento feroz con el presidente del partido de ultraderecha de España, Santiago Abascal, aliado de Milei.

    «A la luz del comportamiento de Victoria Villarruel no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así», respondió Milei. «Digo, que haya intentado boicotearme, traicionarme y que me cancelaran. Ahora, lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021», dijo.

    Villarruel con Javier Ortega Smith

    «O sea, yo creí que era algo relativamente nuevo. Creía que se había manifestado a partir de lo que pasó cuando tratamos de firmar el Pacto de Mayo. En el Senado se retrasó la ley de Bases y el Pacto de Mayo no se pudo firmar el 25 de mayo -como estaba previsto- y hubo que hacerlo el 9 de julio. Entonces dijo que no iba porque se sentía mal, pero al día siguiente estaba espléndida en el desfile», dijo Milei. 

    «Después se empezó a juntar con gente verdaderamente complicada, a rendir tributo a Isabel Perón y a rodearse de personas de su entorno que no dejan de decir insultos y aberraciones sobre el Gobierno. Lo que me sorprende es que ya lo estuviera pergeñando desde hace tantos años. Es más, me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad», dijo el presidente.