Autor: Invitad@ Especial

  • Ni vencedores ni vencidos

     

    Terminó la guerra contra Irán. Estados Unidos perdió. Irán ganó. Donald Trump y Masoud Pezeshkian acordaron un cese al fuego y la promesa de reapertura del estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto antes del 28 de febrero. A modo de provocación, Foreign Affairs titula en su último número:  ¿Quién ganará la próxima guerra?. Los 13 mil ataques devastadores y las amenazas de borrar una civilización no le alcanzaron a Trump frente a los 2.200 misiles y 4.400 drones de Irán, que dañaron bases y radares estadounidenses en el Golfo y destruyeron ocho aviones, entre ellos un E-3 Sentry de alerta temprana que cuesta 300 millones de dólares.

    Cuando todo parece terminar, nada termina. Mientras en Doha los enviados de Trump, con Qatar como mediador, buscan ampliar el memorándum preliminar para incluir el futuro del programa nuclear iraní; las tensiones entre la élite civil y militar iraní lo alejan. Hay un interés en acordar la liberación de los fondos iraníes congelados depositados en Qatar, pero la Guardia Revolucionaria prefiere mantener cerrado Ormuz o controlarlo con peajes. A esto se suma la escalada: Irán atacó con un dron un buque petrolero de bandera panameña proveniente de un yacimiento catarí, y Estados Unidos respondió bombardeando diez instalaciones militares iraníes. ¿Es posible llegar a un entendimiento en medio de una escalada que no cesa?

    Entretanto, en pleno teatro europeo, el 11 de junio la guerra en Ucrania llegó a los 4 años, 3 meses y 19 días y superó en extensión a la Primera Guerra Mundial.

    Mientras los titulares anuncian victorias y derrotas, en el terreno las guerras no terminan: se pausan, se desplazan, se reanudan. No hay vencedores ni vencidos; hay dueños de las guerras. Accionistas, contratistas, fabricantes y armadores.

    En la madrugada del domingo 14 de septiembre de 2025, el colombiano Alejandro Andrés Carranza Medina, 40 años, pescador de Santa Marta, salió al mar como lo hacía siempre. Nunca regresó. Dos días después, un dron estadounidense bajo control del Comando Sur bombardeó su lancha en el Caribe. Trump lo anunció en Truth Social: “Tres narcoterroristas venezolanos eliminados, carga de drogas destruida”. 

    Luego de que los familiares de Carranza reconocieran la lancha en los videos, el presidente colombiano Gustavo Petro dijo que era un pescador y denunció una violación a la soberanía de su país. Washington no investigó, no identificó a los muertos, no notificó a las familias. La de Carranza presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos —el primer recurso legal formal contra la Operación Lanza del Sur—. Desde septiembre de 2025 hasta ahora, esta operación desplegó al menos 62 ataques aéreos en el mar Caribe y el océano Pacífico, destruyó 63 embarcaciones y causó más de 208 muertes entre presuntos narcotraficantes.

    ¿Dónde comienza realmente esta secuencia? En Silicon Valley. Empresas como Palantir y Anduril desarrollan sistemas de inteligencia artificial que procesan enormes volúmenes de datos de satélites, drones y radares para identificar blancos en tiempo real. Sigue en Wall Street, donde megafondos como BlackRock, Vanguard y State Street son los principales accionistas de las mayores empresas del sector de defensa, y capitales de riesgo financian startups militares. Y termina en el Pentágono, que compra esa tecnología a precios altísimos, con contratos que se renuevan independientemente del partido que gobierne y de los resultados de las guerras. Lo que se conoce como kill chain es más que un negocio. Es la consolidación de un nuevo complejo militar-industrial, y ahora tecnológico-financiero, con el suficiente poder para influir no sólo en cómo se hacen las guerras, sino en qué futuros se vuelven pensables y en cuáles no.

    En el Caribe, los Andes, el Pacífico, el Amazonas, la Patagonia y el Atlántico Sur, los gobiernos hostiles son disciplinados y los alineados hacen su tarea con afán. Argentina es el caso más elocuente. El gobierno de Javier Milei no sólo acompaña esa maquinaria estratégica de control hemisférico, sino que se esfuerza denodadamente para ofrecerse como plataforma irrestricta para ella.  Esta ventana abierta permitirá que las tecnologías de frontera probadas en la región luego se vendan en conflictos más visibles, con contratos más grandes y a precios más altos.

    El gobierno de Javier Milei no sólo acompaña esa maquinaria estratégica de control hemisférico, sino que se esfuerza denodadamente para ofrecerse como plataforma irrestricta para ella.

    El ascenso de los varones guerreros y la reconfiguración del Estado

    “Lo que los altos funcionarios temen más que una guerra sin fin en Corea es la paz”, escribió el periodista Arthur Krock en The New York Times en abril de 1953. Más de siete décadas después, aquella observación vuelve a iluminar el mapa del poder en Estados Unidos. Silicon Valley dejó de ser un simple proveedor del Pentágono para convertirse en parte de su propia arquitectura. La imagen de los gerentes corporativos Shyam Sankar (Palantir), Andrew Bosworth (Meta), Kevin Weil y Bob McGrew (OpenAI) jurando como tenientes coroneles del Destacamento 201 del Ejército estadounidense en junio de 2025 simboliza esa transformación. Ya no se trata sólo de conseguir contratos de defensa, hay una convergencia de intereses entre élites políticas, militares, tecnológicas y financieras, un camino que está redefiniendo la naturaleza del poder global y la forma en que se conciben, preparan y libran las guerras del siglo XXI.

    La historia, sin embargo, no empezó con la administración Trump. El punto de inflexión fue en 2015, cuando Barack Obama nombró a Ash Carter como secretario de Defensa. Carter viajó a Silicon Valley para reconstruir la relación con las grandes tecnológicas, pero encontró un clima de profunda desconfianza: las revelaciones de Edward Snowden habían expuesto la cooperación —voluntaria en algunos casos, impuesta por órdenes judiciales secretas en otros— entre las agencias de inteligencia y empresas como Google, Microsoft, Yahoo, Facebook y Apple, volviendo políticamente tóxica cualquier cercanía de Silicon Valley con el aparato de seguridad. 

    Google le negó la posibilidad de hablar en su campus; Carter dio su discurso en Stanford y anunció la creación de la Defense Innovation Unit Experimental (DIUx), un laboratorio para acelerar la incorporación de tecnologías del sector privado al aparato militar, sentar las bases para integrar inteligencia artificial, drones y sistemas autónomos, y convertir al ejército en el “adaptador más rápido del mundo”, tal como narran Raj Shah y C. Kirchhoff en su libro Unit X.

    Empresas nacidas en Silicon Valley comenzaron a disputar el lugar que durante décadas habían ocupado gigantes tradicionales como Lockheed Martin, Boeing o Raytheon. Peter Thiel fundó Palantir en 2003 con el objetivo de integrar enormes volúmenes de datos para las agencias de inteligencia, y desde Founders Fund financió SpaceX (de su amigo Elon Musk) y Anduril. El Proyecto Maven, lanzado en 2017 por el Pentágono, marcó el ingreso definitivo de las grandes tecnológicas al corazón de la maquinaria militar. Abrió el uso de inteligencia artificial al análisis de imágenes de drones contra el Estado Islámico, con participación de Google, Amazon y Microsoft —aunque las protestas de miles de empleados contra el uso militar de aplicaciones obligaron a Google a retirarse en 2018—. 

    Ese mismo año, Shield AI fabricó drones capaces de ingresar de forma autónoma en edificios sin señal GPS; Anduril comenzó a construir drones autónomos de combate; SpaceX se consolidó como pieza indispensable de la infraestructura espacial militar,  y el Ejército creó el Army Futures Command en Austin. La revolución se aceleró con la IA generativa: desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, sistemas como el Maven Smart System de Palantir o las soluciones de Anthropic para el Departamento de Defensa habilitaron el procesamiento en tiempo real de grandes volúmenes de datos de satélites, radares y drones, la priorización de objetivos y la asistencia a operaciones complejas.

    Lo que comenzó como un esfuerzo por acelerar la innovación terminó generando algo más profundo (y más inquietante): el surgimiento de una nueva élite, cuyo poder ya no depende sólo de ganar contratos con el Estado, sino de intervenir directamente en las decisiones sobre qué tecnologías desarrolla el Pentágono y cuáles serán las prioridades estratégicas de Estados Unidos. Un poder que no se mide en recursos, sino en cómo moldea el futuro.

    El caso de Raj Shah ilustra esto. El mismo funcionario que desde el Pentágono tendió los puentes iniciales con Silicon Valley, asesora hoy la reforma presupuestaria del nuevo Departamento de Guerra, al tiempo que gestiona un fondo de inversión en ese sector. Hoy, la mitad de los miembros de la nueva Junta de Política de Defensa pertenece al lobby y las empresas militares. Asesores e inversores a la vez. La frontera entre el funcionario público y el hombre de mercado se desdibujó.

    Ese cruce define un complejo militar, industrial, digital y masculino —una verdadera “élite del poder”, por retomar el término de Wright Mills. Mills ya advertía que el capitalismo norteamericano se había vuelto en gran medida un capitalismo militar, sostenido por la coincidencia de intereses entre la gran corporación y las necesidades bélicas del Estado. Hoy esa lógica se profundiza y empuja una reconfiguración mayor: del Welfare State al Warfare State; del Estado de Bienestar al Estado de Guerra.

    El combustible de las nuevas guerras

    Paul Scharre advierte en Losing the War of the Future que Estados Unidos ya no posee una ventaja tecnológica decisiva. La IA y los drones son difíciles de monopolizar, y las guerras en Ucrania e Irán muestran cómo países pequeños o medianos y actores no estatales pueden desafiar a grandes potencias con drones baratos y misiles de bajo costo. La economía de la guerra se invirtió. Un dron de miles de dólares puede destruir plataformas de cientos de millones, y la ventaja militar ya no depende de quién inventa primero una tecnología, sino de quién la adopta más rápido. 

    Hoy esa lógica se profundiza y empuja una reconfiguración mayor: del Welfare State al Warfare State; del Estado de Bienestar al Estado de Guerra.

    Esto cambia además la función de la inteligencia artificial. Deja de ser un arma puntual para convertirse en infraestructura, en la base que organiza inteligencia, planificación, selección de objetivos, logística y comando operacional. Por eso el recurso estratégico del siglo XXI ya no es el armamento, sino la “capacidad computacional”: centros de datos, chips, energía y acceso a grandes modelos de lenguaje. Las exportaciones de semiconductores y el acceso a modelos de IA se convierten así en instrumentos de poder geopolítico, y empresas como Palantir, OpenAI, Anthropic o Google pasan a ser actores indispensables en la rivalidad con China.

    Ese cambio en la naturaleza de la guerra tiene un correlato financiero. La inversión de capital de riesgo en defensa se duplicó en cuatro años: pasó de 16 mil millones de dólares en 2019 a casi 17 mil millones sólo en los primeros cinco meses de 2023, con más de 200 acuerdos cerrados. Entre 2021 y 2023, el total rozó los cien mil millones, un 40 por ciento  más que en los siete años anteriores combinados. Fondos como Founders Fund, Andreessen Horowitz y Lux Capital financiaron a empresas como Anduril, Hadrian y Rebellion Defense. Para facilitar el acceso a los fondos del Pentágono, las nuevas firmas contrataron decenas de ex oficiales militares como asesores y ejecutivos, acumulando no sólo altos rendimientos sino también influencia creciente sobre la política exterior estadounidense

    El contexto global propicia esto. El gasto mundial en defensa superó los 2,7 billones de dólares en 2023, con el mayor incremento anual en más de tres décadas —un 9 por ciento—, del cual Estados Unidos representa aproximadamente el 37 por ciento. En ese marco, las nuevas empresas de defensa-tech dejaron en claro sus alineamientos: Palantir mantiene contratos de larga data con las Fuerzas de Defensa de Israel y los extendió tras el inicio de la ofensiva sobre Gaza en octubre de 2023; Anduril emitió declaraciones públicas de apoyo a Israel; el dron Nova 2 de Shield AI fue desplegado en el territorio sitiado. Palantir opera también como proveedor de las fuerzas ucranianas. Una frase del CEO Alex Karp lo sintetiza con ironía: “Los tiempos malos son tiempos buenos para Palantir”.

    Esta cadena de intereses conecta la guerra con el ahorro de la clase media. BlackRock, Vanguard y State Street son simultáneamente los tres mayores accionistas de Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman y L3Harris, y accionistas pasivos de la nueva red de capitales de riesgo en defensa. Palantir es un caso testigo: valuada en 36 mil millones de dólares, obtiene más de la mitad de sus ingresos del gobierno federal, cuyos contratos pasaron de 4,4 millones de dólares en 2009 a 970 millones en 2025; sus acciones, mientras tanto, subieron un 370 por ciento  en el último año. Más conflictos generan más contratos, más contratos elevan el precio de la acción, y esa apreciación termina beneficiando a los fondos de pensiones de millones de norteamericanos.

    El combustible de esto es que el propio ecosistema de capital de riesgo tiene incentivos permanentes para inflar amenazas. Necesita retornos extraordinarios porque entre el 75 por ciento  y el 90 por ciento  de los startups fracasan, y los contratos del Pentágono son la única manera de garantizar una demanda estable independientemente de la rentabilidad comercial. Si Eisenhower advirtió sobre ese complejo en plena Guerra Fría, el siglo XXI exige otra nomenclatura, ampliada por dos nuevos socios: el complejo militar-industrial-financiero-tecnológico.

    Si Eisenhower advirtió sobre ese complejo en plena Guerra Fría, el siglo XXI exige otra nomenclatura, ampliada por dos nuevos socios: el complejo militar-industrial-financiero-tecnológico.

    América Latina en la maquinaria de control

    La Operación Lanza del Sur, que derivó en la muerte del pescador Carranza, es el aterrizaje más representativo de este nuevo complejo en la región. Arroja claridad en algo: la guerra ya no se organiza alrededor de un único contratista que fabrica un sistema completo, sino que funciona como un ecosistema de plataformas interoperables donde cada empresa aporta un eslabón distinto de la misma cadena. Textron brindó vehículos de superficie no tripulados. AeroVironment desplegó drones de reconocimiento. Saildrone —respaldada por In-Q-Tel, el fondo de la CIA— proveyó 20 vehículos autónomos en el Caribe y el Pacífico para detectar embarcaciones y transmitir inteligencia en tiempo real. Palantir integró todos esos flujos mediante software que fusiona datos de sensores, satélites y radares para construir un panorama operacional común y apoyar la identificación y priorización de objetivos. 

    Una serie de contratos afinaron el esquema. A través de su Maven Smart System, Palantir recibió en mayo de 2024 un contrato de 480 millones por cinco años; en mayo de 2025 fue ampliado a 1.300 millones; y en julio de 2025 firmó con el Ejército un acuerdo por hasta 10.000 millones para la próxima década, consolidando 75 contratos previos en uno solo. En abril de 2026, el Comando Sur creó el Autonomous Warfare Command (SAWC), diseñado para desplegar drones aéreos, de superficie y submarinos en el Caribe y América del Sur. Su comandante, Francis Donovan, lo resumió sin eufemismos: el área de responsabilidad del Comando Sur es “un entorno ideal para innovar”.

    Los ataques a las lanchas bajo el pretexto del “narcoterrorismo” representan una forma inédita de intervención, una guerra a distancia ejecutada sin autorización de Naciones Unidas y en abierta violación del derecho internacional. Si Granada (1983) y Panamá (1989) fueron las últimas irrupciones militares directas en la región, las operaciones actuales constituyen la primera guerra remota del nuevo complejo militar-industrial-financiero-tecnológico en América Latina. No buscan ocupar territorio, sino instalar neoprotectorados como el venezolano, asfixiar economías, disciplinar gobiernos y blindar la región frente a China y Rusia —bajo una lógica que remite directamente a la Doctrina Monroe, que Trump rebautizó como “Doctrina Donroe”—. Esa misma lógica desembocó en la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro en Caracas en enero de 2026 y en la presión extendida a Cuba. El patio trasero es ahora patio de guerra. 

    No buscan ocupar territorio, sino instalar neoprotectorados como el venezolano, asfixiar economías, disciplinar gobiernos y blindar la región frente a China y Rusia.

    El encuadre político es el “Escudo de las Américas”, una coalición ad hoc impulsada por Donald Trump en marzo de 2026 para “combatir el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y la influencia geopolítica de China en la región”. A la cumbre asistió Milei junto a los presidentes de Bolivia, Chile, Costa Rica, Paraguay, Ecuador y El Salvador, entre otros; mientras estuvieron ausentes México, Colombia —dos pilares históricos de la cooperación antidrogas con Washington— y Brasil. Pero el objetivo real es otro: consolidar una infraestructura de guerra a distancia que Silicon Valley diseña, Wall Street financia y el Pentágono ejecuta en la región. 

    El gobierno de Milei abraza con convicción esta maquinaria y facilita su ensamblaje desde adentro. Con el decreto 1112/2024 autorizó a las Fuerzas Armadas a actuar contra actores no estatales y desplegarse en zonas fronterizas en colaboración con las fuerzas de seguridad —la misma doctrina que el Pentágono aplica en el Caribe bajo el pretexto del narcoterrorismo—. En octubre de 2025, por decreto y sin autorización del Congreso, permitió el ingreso de tropas estadounidenses para el ejercicio “Tridente”. En junio de 2026, Argentina se convirtió en el primer país del hemisferio en incorporarse al Mercado Digital de Drones y Sistemas Antidrones del Pentágono, que contempla sistemas de control para el Atlántico Sur. En paralelo, obtuvo media sanción en el Congreso un régimen especial —el “super RIGI”— para atraer empresas del sector de defensa estadounidense. Palantir, Anduril, Northrop Grumman, Shield AI y Boeing aparecen entre las interesadas. Así se blinda la injerencia del nuevo complejo estadounidense en Argentina, mientras la soberanía se diluye y las guerras siguen gozando de buena salud.

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  • Avanza el pacto Llaryora-Santilli: Bornorini analiza romper la alianza con Juez y De Loredo

     

    Que el diputado libertario Gabriel Bornoroni haya elegido el prime time de A24 con Eduardo Feinmann para anunciar que en Córdoba habrá candidato de La Libertad Avanza para enfrentar al gobernador Martín Llaryora no es casual. Como tampoco lo es que precisamente ese recorte haya decidido viralizar en sus redes.

    «Vamos a trabajar para que el presidente Javier Milei pueda reelegir y seguramente vamos a trabajar para que La Libertad Avanza tenga su candidato provincial. Los cordobeses estamos cansados de tanto peronismo». En esa frase de apenas unos segundos, el diputado no confirmó si será él; reconoció que la prioridad es la reelección nacional y con esto también enfrió alguna chance de acuerdo para ceder el primer casillero a un aliado como Luis Juez o Rodrigo de Loredo.

    Sacando lo que dijo sobre el peronismo, la frase no cayó muy lejos de lo que espera el llaryorismo para el 2027 y que también reconoció este miércoles el ministro de Gobierno provincial, Manuel Calvo, a la hora de admitir que hay canales de diálogo para respaldar leyes en el Congreso. «Milei y Llaryora son los dos dirigentes que más miden en Córdoba. Si esas leyes benefician a los cordobeses, las vamos a acompañar», reconoció el funcionario en LV2. Y agregó: «ya lo hicimos con gobiernos de otros signos políticos».

    LPO reveló el 20 de abril que Llaryora estaba negociando con la Casa Rosada aportar sus votos en el Congreso para la eliminación de las PASO a cambio de que Bornoroni vaya solo en 2027. Las expectativas de un acuerdo se aceleraron con la llegada a la jefatura de Gabinete

    de Diego Santilli, un viejo amigo de Llaryora.

    Llaryora negocia con la Rosada votar la eliminación de las Paso si dejan a Bornoroni solo

    Este escenario es el que tiene desde el fin de semana a toda la oposición cordobesa con la guardia alta. Varios, en esa coalición que integra el juecismo, el bullrichismo y al que quiere ingresar el deloredismo, ven los mismos fantasmas de tiempos de Macri en Casa Rosada.

    De hecho, en público todos resaltaron las virtudes del flamante jefe de Gabinete, pero en reserva admiten las mañas del Colorado. Con más margen para declarar, y más peso legislativo como autonomía, Juez se despachó el pasado lunes con un elogio al funcionario e inmediatamente, y frente al escenario electoral provincial, remarcó: «a mí ningún porteño me va a venir a decir qué es bueno para los cordobeses. Ya lo vivimos en 2003 con Néstor Kirchner y en 2015 con Mauricio Macri».

    A mí ningún porteño me va a venir a decir qué es bueno para los cordobeses. Ya lo vivimos en 2003 con Néstor Kirchner y en 2015 con Mauricio Macri

    En lo que todos coinciden dentro del arco opositor, sobre todo en la todavía alianza Bornoroni-Juez, es que la candidatura del libertario sería respetada como la de un puro que permite encolumnar al resto hacia abajo. «Ahora, cualquier otro candidato libertario es motivo suficiente para rediscutir todo», dijo una persona que integra la alianza opositora. 

    Acaso un síntoma evidente de este reacomodamiento es que Juez está cada más decidido a competir por la Ciudad de Córdoba, como contó LPO. El senador ya le avisó a De Loredo que no se meta en la capital: «el candidato voy a ser yo».

     

  • Las ventas cayeron un 18% en Córdoba y crece el fiado para comprar alimentos

     

    El principal logro que exhibe el gobierno de Javier Milei -la desaceleración de la inflación- todavía no consigue traducirse en una recuperación de la economía real. Al menos eso reflejan los últimos informes de las principales entidades comerciales de Córdoba, que muestran una fuerte caída de las ventas, un deterioro de la rentabilidad y un creciente endeudamiento de las familias para comprar alimentos.

    Mientras el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), del Centro de Almaceneros de Córdoba, registró para junio una inflación de apenas 1,87%, la más baja de los últimos once meses, la actividad comercial continúa en retroceso tanto en los grandes corredores comerciales como en los negocios de cercanía.

    Los datos de la Cámara de Comercio de Córdoba son contundentes. Durante junio las ventas minoristas cayeron 18% interanual en unidades y la rentabilidad retrocedió 20% respecto del mismo mes de 2025. En comparación con mayo, las ventas volvieron a bajar otro 5% y las ganancias se redujeron 9%.

    La serie confirma una tendencia que comenzó a profundizarse en marzo. Ese mes las ventas habían caído 10%; en abril el desplome llegó al 23%; en mayo fue del 21% y en junio volvió a ubicarse en un muy elevado 18%.

    La rentabilidad muestra un deterioro todavía mayor: pasó de una caída interanual del 15% en marzo al 24% en abril, 22% en mayo y 20% en junio, obligando a muchos comerciantes a resignar márgenes para sostener el nivel de actividad.

    El clima entre los comerciantes tampoco mejoró. Apenas el 11% aseguró haber cumplido las expectativas de ventas durante junio. Aunque representa una leve recuperación respecto del crítico 5% registrado en abril y del 9% de mayo, continúa muy lejos de un escenario de normalización.

    Pero el dato más preocupante aparece cuando se observa qué ocurre con los alimentos, el rubro más sensible para medir el consumo cotidiano.

    Según el Centro de Almaceneros, las ventas en los comercios barriales de alimentos retrocedieron 8,6% interanual durante junio, incluso en un contexto donde la inflación de alimentos se desaceleró hasta el 1,7%, el menor incremento mensual desde julio de 2025.

    El informe atribuye esa moderación principalmente a la estabilidad de los precios de la carne vacuna, que prácticamente no registró aumentos durante junio e incluso mostró bajas cercanas al 2% en algunos cortes.

    Sin embargo, el alivio en los precios no alcanzó para recomponer el poder de compra de las familias.

    Los indicadores sociales muestran un escenario delicado: el 56,6% de los hogares aseguró no haber logrado cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria; el 53,2% redujo la cantidad diaria de comidas; el 32,4% sufrió situaciones de hambre sin poder resolverlas y el 11,4% declaró haber atravesado períodos en los que debió alimentarse una sola vez al día.

    La forma en que hoy se financia la alimentación también refleja el deterioro del ingreso disponible. Nueve de cada diez hogares recurrieron a algún mecanismo de crédito para comprar comida. El 39,3% compró fiado en almacenes de barrio, el 38,4% utilizó tarjetas de crédito y el 11,2% necesitó dinero prestado. Apenas uno de cada diez hogares pudo adquirir alimentos sin recurrir a financiamiento.

    Ese fenómeno también empieza a golpear a los propios comercios. Según el informe, la morosidad en las ventas fiadas ya alcanza el 28%, mientras que la incobrabilidad llega al 17,7%, un nivel que pone en riesgo la continuidad financiera de numerosos pequeños negocios.

    El cuadro deja en evidencia una de las principales tensiones que enfrenta el programa económico nacional. La estabilidad de los precios comienza a consolidarse -el IETSE proyecta una inflación cercana al 30% para todo 2026-, pero esa mejora macroeconómica todavía no logra recomponer los ingresos reales ni reactivar el consumo privado.

    En una provincia como Córdoba, donde el consumo interno constituye uno de los principales motores de la actividad comercial, la fotografía de junio muestra que la desinflación todavía no llegó a los bolsillos. Los precios crecen cada vez menos, pero las ventas siguen en caída libre y una porción creciente de los hogares necesita crédito, fiado o ayuda familiar para llegar a fin de mes.

     

  • Kicillof ordenó no confrontar con Máximo y apuesta a polarizar con Milei

     

    Axel Kicillof ordenó en las últimas horas a su armado político no confrontar con Máximo Kirchner y apuesta a polarizar con Javier Milei, quien sigue cayendo en las encuestas.

    El gobernador estuvo este miércoles en la quinta de San Vicente en un nuevo aniversario de la muerte de Perón. Lo acompañaron varios intendentes del conurbano y algunos de sus ministros.

    El viernes reunió a dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su línea interna dentro del peronismo. Allí bajó la orden de no salir a confrontar con La Cámpora tras el duro discurso de Máximo en Parque Lezama.

    En La Plata existe malestar por las críticas del líder de La Cámpora, pero prefieren centrarse en la estrategia de no contestar agresiones y avanzar en una campaña presidencial que por ahora es de bajo perfil.

    La desaprobación de Milei llegó a su nivel más alto, según Management & Fit

    LPO publicó un sondeo de Management & Fit que sostiene que la desaprobación del gobierno nacional llegó a 58,2 por ciento en junio, el nivel más alto desde que Milei es presidente. En el axelismo entienden que ese es el camino para que el peronismo vuelva al gobierno.

    Mientras tanto, las críticas de Máximo a Kicillof en Parque Lezama también generaron revuelo en algunos dirigentes que orbitan en el kirchnerismo. Tras el acto le dijeron que aceptaban los cuestionamientos hacia el gobernador, pero le pidieron que anuncie su propia candidatura. El problema para Máximo es su enorme imagen negativa.

    El malestar con Kicillof es muy fuerte en La Cámpora. La propia Cristina Kirchner asegura que hoy el gobernador no es su candidato a presidente. En el kirchnerismo buscan alternativas y una opción es llevar un candidato propio que podría ser Wado De Pedro a alguien de las provincias.

    Bianco cruzó a Máximo y dijo que el candidato del peronismo debe definirse en una PASO

    La clave está en que no buscarían competir en una PASO con Kicillof, sino ir por fuera y tratar de capitalizar al votante fiel a Cristina. La jugada puede ser riesgosa porque esos votos podrían significar una derrota del peronismo.

    La estrategia de Kicillof es consolidar su liderazgo en una primaria. Por caso fue el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien le planteó a Máximo que compita en una PASO.

    «Eventualmente, el año próximo va a ser el año en que se definan las candidaturas y después se lleve adelante la campaña que corresponda al candidato que elija el peronismo. Se verá cuál es la forma concreta, la forma particular en que se definan las candidaturas. Está vigente el sistema de las PASO», dijo.

     

  • Los analistas explican por qué cae Milei: «La macro es irrelevante frente a las urgencias del bolsillo»

     

    Los analistas asocian la caída de la imagen de Javier Milei, que en algunas encuestas llegó a su nivel más bajo, a que los datos macroeconómicos que festeja el gobierno son irrelevantes frente al bolsillo golpeado de la gente.

    Los encuestadores consultados por LPO aseguran que la microeconomía es la que define las elecciones. La desaceleración de la inflación y la estabilidad del dólar podría no ser suficiente para que Milei gane un ballotage.

    En contraste de esos datos macro están el aumento de tarifas celebrado de manera brutal por el nuevo vocero, la suba de transporte al doble de la inflación proyectada por el mismo funcionario y la morosidad récord.  A esto se suma la crisis de empleo: el diputado peronista Guillermo Michel, que en LPO explicó el fenómeno de la peruanización de la economía argentina, dijo que entre el inicio del gobierno de Milei y hoy, más de 300.000 asalariados perdieron su empleo formal. «¿A dónde fueron? A la informalidad: +160.000 asalariados informales y +420.000 cuentapropistas informales», dijo Michel.

    El propio Luis «Toto» Caputo decía, al menos hasta fin de año en privado, que el modelo liberal que implementó, que consiste en ajustar para ordenar la economía, tendría luz al final del túnel para las familias que, gracias a la estabilización, podrían tomar créditos a tasas bajas.

    La desaprobación de Milei llegó a su nivel más alto, según Management & Fit

    Pero el escenario meses después es el opuesto. Al mismo tiempo que las tasas siguen altas para contener el dólar, la morosidad se disparó en el último mes al 12,7% en bancos y casi 33% en entidades no bancarias como billeteras virtuales y otras alternativas más angustiantes como la de los usureros. Si Caputo decide bajar la tasa, se encontrará con un universo de 7 millones de argentinos que entraron al Veraz porque dejaron de pagar sus préstamos. Es decir, que el motor que tenían en el equipo económico para recuperar la micro se pinchó.

    El relato para la campaña de 2027 se centrará en que Milei logró frenar la inflación que heredó de Sergio Massa y Alberto Fernández. Pero los analistas estiman que ese relato puede ser insuficiente si la micro no levanta.

    Si uno proyecta estas condiciones económicas hacia adelante, podría haber dificultades para que Milei convenza a la gente de que el rumbo es el correcto, aún con buenos datos macro; la sensación de insatisfacción política que desprenden las encuestas hace difícil pensar que pueda juntar el 50 más uno.

    Lucas Romero, director de Synopsis Consultores, dijo a LPO que «la microeconomía es lo que está explicando las encuestas, porque estas no parecen sintonizar con la macro, sino con la micro -en un contexto no competitivo, vale aclararlo-«.

    La pregunta que se hace Romero es cómo va a evolucionar la micro. «Si uno proyecta estas condiciones económicas hacia adelante, podría haber dificultades para que Milei convenza a la gente de que el rumbo es el correcto, aún con buenos datos macro; la sensación de insatisfacción política que desprenden las encuestas hace difícil pensar que pueda juntar el 50 más uno», dice el titular de Synopsis en referencia a un eventual ballotage.

    Cristian Buttié, de CB Global Data, dijo a LPO que «desde ya que la estabilidad macroeconómica representa un activo del gobierno comparado a lo que era la inestabilidad que tenía la gestión anterior, pero el voto realmente es cuantitativo y, en ese sentido, lo que le llega al bolsillo de la gente es lo que realmente importa». 

    «Que hasta el momento Milei esté en 36, 37 o 38 puntos de aprobación -dependiendo de la coyuntura- es porque claramente la macro es irrelevante frente a las urgencias de la microeconomía, que es la economía de bolsillo», dijo el encuestador.

    Un 60% rechaza el modelo económico de Milei y le marca una advertencia para un ballotage

    Buttié puso el ojo en el Conurbano, el área más afectada por el cierre de empresas, comercios y por la morosidad que en algunos distritos como Florencio Varela rozó el 40 por ciento según datos que brinda el propio Banco Central.

    «El dato, que lo venimos siguiendo de cerca, es la imagen del presidente en el Conurbano bonaerense, que es donde peor le va a nivel nacional (creo yo solamente superado por la provincia de Santiago del Estero)», dijo el titular de CB Global Data. «En el tercer cordón del conurbano la imagen de Milei es muy baja. Está claro que es esa microeconomía la que erosiona el capital político que pudo haber conseguido el presidente, un desgaste que se fue dando paso a paso. Ese es el gran desafío: que la micro se reactive para que el votante no termine teniendo a Milei como su ‘mal mayor'», dijo.

    Desde ya que la estabilidad macroeconómica representa un activo del gobierno comparado a lo que era la inestabilidad que tenía la gestión anterior, pero el voto realmente es cuantitativo y, en ese sentido, lo que le llega al bolsillo de la gente es lo que realmente importa.

    Romero dijo que a Milei le puede alcanzar para ser competitivo aun no recuperando todo lo que el ingreso disponible tenía en el bolsillo de la gente en el 2023: «la sensación de mejora puede construir otra perspectiva de futuro», dijo. 

    «Habrá que ver cómo llega esto al año electoral: si los salarios van a seguir recuperándose, aunque recuperen poco, puede cambiar la perspectiva. Me parece que vamos a retomar el concepto de la ‘teoría de las perspectivas’ de Kahneman, que decía que estamos influidos por la experiencia inmediata anterior. Y la experiencia inmediata anterior es que si vos ves que el salario se viene recuperando, eso te puede ayudar a pensar que el rumbo es el correcto, aún con el salario deprimido», estimó el titular de Synopsis. 

     El politólogo Marcos Novaro, por el contrario, dijo a LPO que «la distinción entre la macro y la micro es un poco abusiva». «En la realidad la economía es una sola: si anda bien, anda bien, y si anda mal, anda mal», dijo.

    La otra cuestión que debaten los analistas es si la combinación de microeconomía golpeada con casos de corrupción puede ser un yunque para el gobierno. El relato de la estabilidad es una idea que tuvo que apurar Santiago Caputo tras el caso Adorni. El asesor estrella dice en privado que el ex jefe de gabinete les hizo perder el atributo anticasta y que Milei hoy es un político más.

    El caso de Adorni tuvo un rechazo inédito en las encuestas: la última que recibieron en el gobierno dio un 80% de respuestas negativas. Es difícil encontrar fenómenos de la política que hayan tenido semejante nivel de rechazo.

    «La imagen de Milei cayó hasta 20 puntos por lo de Adorni», dijo Alejandro Catterberg, de Poliarquía, a Radio Rivadavia. Es una caída similar a la que tuvo Alberto Fernández tras el escándalo de la foto de Olivos. En ese momento, los sondeos de Management & Fit detectaron que un 22,3% de las personas que planeaban votar al oficialismo manifestaron que cambiarían o revisarían su voto debido al festejo del presidente en plena pandemia. 

    Para Novaro,  los planes del oficialismo se vienen fortaleciendo tras la resolución del caso Adorni con la llegada de Diego Santilli y la ampliación de la coalición oficialista. «Ver a todos los gobernadores yendo a la Casa Rosada a la asunción de Santilli y sacándose fotos sonrientes es espectacular. Eso le da al Gobierno un blindaje político que también consolida la confianza económica», apuntó.

    Novaro prevé un escenario electoral con menos incertidumbre que los anteriores. Con un electorado que prefiere la normalización económica a pesar de los costos que viene pagando, el politólogo cree que la Rosada y los gobernadores aliados buscarán un esquema de beneficio mutuo: «Vamos a una elección donde todos los actores principales buscan certidumbre y apuestan a una reelección generalizada el año que viene», dijo. 

     

  • Por la ruptura diplomática con Venezuela, se demora el envío de bomberos de elite santafesinos al terremoto

     

     La ruptura de relaciones diplomáticas entre el gobierno de Javier Milei y el régimen de Nicolás Maduro generó consecuencias inesperadas. La brigada de búsqueda y rescate urbano de Bomberos Voluntarios de Santa Fe permanece desde el fin de semana en condiciones de partir hacia la zona devastada por el terremoto en Venezuela, pero la ausencia de representación diplomática argentina en Caracas dificulta la coordinación del operativo.

    Según pudo saber LPO de fuentes diplomáticas, los rescatistas fueron activados apenas se produjo el desastre y completaron toda la documentación exigida para laa misión internacional.

    Sin embargo, el despliegue quedó sujeto a la autorización de Cancillería y a las garantías que debe ofrecer el gobierno venezolano para el ingreso del contingente. Los 40 bomberos de elite requieren que alguien los reciba, ubique una zona para campamentos y se les pueda proveer víveres mínimos para sus tareas de rescate, explicaron a este medio fuentes al tanto del operativo.

     El despliegue quedó sujeto a la autorización de Cancillería y a las garantías que debe ofrecer el gobierno venezolano para el ingreso del contingente. Los 40 bomberos de elite requieren que alguien los reciba, ubique una zona para campamentos y se les pueda proveer víveres mínimos para sus tareas de rescate 

    La situación expone las profundas consecuencias que pueden tener las rupturas diplomáticas intempestivas que por ello representan un último recurso en la relación entre los Estados. Por eso, en 2015 el gobierno de Mauricio Macri suspendió los vuelos directos hacia Venezuela, pero nunca llegó a romper romper con Maduro.

    La administración de Alberto Fernández tampoco restableció esas conexiones aéreas y con la llegada de Milei se decidió el retiro del personal de Caracas y la Argentina quedó sin embajada ni consulado operativo en ese país.

    Rescatistas vietnamitas ya están en Venezuela

    Mientras tanto, 40 bomberos voluntarios especializados en catástrofes urbanas y con equipamientos de alta tecnología para encontrar sobrevivientes estuvieron concentrados el fin de semana en Rosario aguardando la orden de partida pero el Hércules que debería trasladarlos con los equipos y vehículos no apareció.

     40 bomberos voluntarios especializados en catástrofes urbanas y con equipamientos de alta tecnología para encontrar sobrevivientes estuvieron concentrados el fin de semana en Rosario aguardando la orden de partida 

    Los rescatistas ahora se encuentran en alerta amarilla esperando la nueva convocatoria esperando la orden de partida. Muchos debieron suspender sus trabajos, reorganizar sus familias y dejar en pausa todas sus actividades porque el llamado puede llegar en cualquier momento.

    La brigada santafesina integra el reducido grupo de equipos USAR – Urban Search and Rescue- certificados bajo las normas INSARAG, el sistema creado por Naciones Unidas para coordinar las tareas de búsqueda y rescate en grandes catástrofes.

    Esas normas unifican procedimientos, señalización, protocolos de seguridad y equipamiento para que brigadas de distintos países puedan trabajar de manera conjunta en escenarios de derrumbes masivos, explicó a LPO una alta fuente de Bomberos Voluntarios de la provincia.

    Los rescatistas se guían por estos protocolos a través de los cuales las estructuras inspeccionadas quedan marcadas con símbolos internacionales que indican si se detectaron personas con vida, víctimas fatales, sectores ya revisados o zonas peligrosas. Esa estandarización permite que equipos de distintas nacionalidades continúen un operativo sin perder información crítica.

    Personal del Ejército Argentino que llegó a Caracas

    La brigada santafesina obtuvo la acreditación internacional en mayo del año pasado y fue registrada como ARG-15. Junto con la brigada USAR de la Policía Federal, integra el reducido grupo de equipos argentinos de capacidad media reconocidos por Naciones Unidas.

    Esa categoría implica que puede operar entre diez y quince días de manera completamente autónoma, trasladando su propio campamento, comunicaciones, logística, atención sanitaria y equipamiento especializado.

    Buena parte de ese equipamiento fue incorporado recientemente por el gobierno de Santa Fe. Entre otros dispositivos, la provincia adquirió sistemas de búsqueda técnica capaces de detectar movimientos, golpes e incluso latidos cardíacos bajo estructuras colapsadas, herramientas de alta complejidad que hoy poseen muy pocas brigadas del país y que pueden ser claves en la zona de catástrofe arrasada por los terremotos.

    Rosario aporta seis de los 40 integrantes al contingente entre ellos, ingenieros civiles, arquitectos, especialistas en higiene y seguridad y rescatistas con años de experiencia en emergencias complejas.

    La movilización de la brigada comenzó el viernes, cuando la Agencia Federal de Emergencias elevó el nivel de alerta tras monitorear la evolución del desastre. Como ocurre en todas las emergencias internacionales, el organismo coordinó la presentación de manifiestos de carga, inventario de equipamiento y disponibilidad del personal.

    Brigadistas y equipos qataríes que llegaron a prestar colaboración en Venezuela

    Argentina envió un primer vuelo en un Hércules con personal del Ejército, vehículos y equipos, pero tuvieron grandes inconvenientes para instalarse. Ese avió volvió el domingo y todavía no volvió a viajar hacia Caracas.

    Ahora los bomberos santafesinos permanecen listos para partir apenas llegue la confirmación definitiva de Cancillería, que además deberá coordinar con las autoridades venezolanas las condiciones de ingreso y el traslado de varias toneladas de equipamiento especializado hacia la zona afectada.