Autor: Invitad@ Especial

  • El peronismo avanza en una negociación «de abajo hacia arriba» para no descarrilar el acuerdo de Kicillof y Máximo

     

    El peronismo logró concretar este martes una reunión clave para comenzar a negociar un acuerdo que puede terminar con Axel Kicillof al frente de la conducción del PJ bonaerense. No fue una reunión fácil. Hubo discusiones tensas y temas difíciles de abordar. Sin embargo, kirchneristas y axelistas coinciden en que el encuentro fue positivo. 

    Con la premisa de esquivar la interna, ambas partes plasmaron sobre la mesa algunas propuestas para avanzar en un consenso. Se acordó empezar a trabajar desde abajo hacia arriba: destrabar primero la situación en los distritos, luego trabajar sobre la nueva conformación del Consejo del partido y finalmente resolver la cúpula: presidente y vices. 

    En el peronismo reconocen que la situación en los distritos es complicada toda vez que quedaron muchas heridas abiertas tras el cierre de listas de septiembre. El consenso es ir ordenando caso por caso. No hay demasiado tiempo: el sábado a la medianoche tienen que estar todo cerrado. 

    El acuerdo Máximo-Kicillof por el PJ incluye un guiño a su candidatura presidencial

    Las disputas en los distritos ocuparon el eje central de la cumbre. Sin embargo, hubo un sondeo -muy incipiente- respecto de la conformación del Consejo del partido. Son cuatro referentes por cada una de las ocho secciones electorales, más cuatro por cada una de las tres ramas (Gremial, Mujer y Juventud). 

    Ese es uno de los puntos más calientes toda vez que en el axelismo entienden que tiene que haber una preminencia de leales al gobernador en la conformación del Consejo. «Si quieren más de la mitad, entonces pretenden otra cosa. No que el partido esté alineado al gobierno de Kicillof», dijo este martes Teresa García, una diputada nacional leal a Cristina. 

    En el encuentro estuvieron Andrés Larroque, Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Verónica Magario como delegados de Kicillof; y Facundo Tignanelli, Federico Otermin, Leonardo Nardini y Mariel Fernández por el lado de Cristina. 

    Mariano Cascallares.

    Fuentes que estuvieron en la reunión calificaron a LPO como positivo el encuentro y resaltan que hasta ahora no se había podido constituir una mesa de negociación. A partir de ahora esa mesa entrará en estado de reunión permanente. Algo similar a lo que ocurrió durante el cierre de lista de septiembre. La urgencia es resolver la situación de los distritos. Analizar caso por caso y buscar una salida a conflictos de vieja data. 

    En una sorpresiva jugada, Máximo quiere que Kicillof sea el presidente del PJ bonaerense

    Mientras tanto, Kicillof se viene reuniendo con distintos sectores de quienes escucha propuestas. Intendentes de varios sectores del peronismo, líderes gremiales y también diputados nacionales desfilan -y desfilarán- por Casa de Gobierno. 

    En el axelismo sostienen que la decisión del gobernador de quedar al frente del partido será el resultado de una negociación que deberá atravesar diferentes escollos. «Las conversaciones tienen que llegar a buen puerto. Si existe un consenso va a aceptar. De lo contrario no», dijo a LPO una fuente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). 

    Facundo Tignanelli.

    El gobernador escuchó los primeros planteos para que se ponga al frente partido en enero en una cumbre de intendentes y ministros en Villa Gesell. Ese planteo fue más fuerte la semana pasada en Casa de Gobierno. Voceros de Kicillof desmintieron la propuesta. «Es un tema terminado hace rato», dijeron. 

    Si embargo, por la noche llegó la propuesta de Máximo, quien en una jugada sorpresiva salió plantear que Kicillof debía presidir el partido. 

    LPO adelantó que esa propuesta incluyó un guiño del líder de La Cámpora a la candidatura presidencial en 2027 del gobernador. En el kirchnerismo entienden que la pelea bonaerense está empantanando la estrategia nacional y paralizando al peronismo. Ahora, plantean que es necesario resolver la interna para que Kicillof pueda quedar al frente de la estrategia nacional. 

    Esta súbita decisión también esconde una preocupación del entorno de Cristina porque ven que si el peronismo no recupera el poder en 2027 no van a poder mejorar las condiciones de prisión de la expresidenta. 

     

  • Intendente aliado de Milei desafía a Caputo y quiere cobrar el alumbrado en las boletas de luz

     

    El reemplazante de Guillermo Montenegro en Mar del Plata, Agustín Neme, pretende instaurar el cobro de la tasa de alumbrado público en las boletas de luz, algo que choca directo con Luis «Toto» Caputo, que intentó prohibir ese mecanismo.

    Aliado del Gobierno, Neme se reservó la presentación del presupuesto y la fiscal-impositiva para después de la visita de Javier Milei a la ciudad. El fin era evitar que algunas subas de tasas en discusión con los libertarios tensionen ese desembarco.

    Superada la visita presidencial, el municipio dio a conocer su pretensión de cobrar el alumbrado público en la factura de la distribuidora EDEA. El objetivo es alcanzar una recaudación superior al 90% a través de «un mecanismo de liquidación y recaudación ágil y sumamente efectivo», según se desprendió del proyecto del Ejecutivo local.

    El movimiento del intendente interino sorprendió en sectores del Gobierno que ya venían cuestionando a Montenegro por el cobro de la tasa vial a la carga de combustible, otro tributo objetado en el Ministerio de Economía.

    Caputo truchó una factura de luz para justificar una medida contra los intendentes

    El rechazo al cobro del alumbrado público en la boleta de luz fue la primera pelea fuerte que Caputo tuvo con los intendentes peronistas del conurbano, guerra que el ministro llevó al límite de sacar una resolución prohibiendo ese mecanismo, en 2024.

    Pero los intendentes del peronismo judicializaron la medida, advirtiendo que estaba en riesgo el sistema de alumbrado público de sus comunas. Poco después, la Justicia le dio la razón a los jefes comunales.

    Ahora, Neme pretende que este nuevo sistema garantice una cobrabilidad plena de sumas que van de los 1.000 a los 6.700 pesos.

     Cerca del municipio señalaron a LPO que, para esta reconfiguración del cobro del alumbrado público tiene el acompañamiento de los concejales de La Libertad Avanza. Aunque hay quienes tienen sus reservas sobre la recepción de esta medida en Casa Rosada. 

    «Esta medida encarece la boleta eléctrica para numerosos hogares. Además, expone a los vecinos a futuros tarifazos», alertaron en el bloque de concejales de Unión por la Patria, donde también acusaron a Neme de esconder «un aumento real del 37% en la Tasa de Servicios Urbanos, al que se le suma una cláusula gatillo por inflación».

    «Todo esto ocurre mientras el gobierno sostiene la tasa vial más cara de la provincia de Buenos Aires. Y ese esfuerzo no se traslada a mejoras en las calles: siguen llenas de baches», agregaron los concejales del kirchnerismo.

    Intendentes le advierten a Caputo que no podrán pagar el alumbrado público si no cobran las tasas en las boletas

    Cerca del municipio señalaron a LPO que, para esta reconfiguración del cobro del alumbrado público tiene el acompañamiento de los concejales de La Libertad Avanza. Aunque hay quienes tienen sus reservas sobre la recepción de esta medida en Casa Rosada.

    Como sea, Neme pretende tener aprobado el presupuesto y la fiscal-impositiva antes de su primera apertura de sesiones, a principios de marzo, por lo que se espera que estos proyectos, que comenzarán a discutirse en comisiones este miércoles, lleguen al recinto para su votación a finales de febrero.

     

  • Adorni festejó un pedido de desafuero contra delegados del Garrahan y los trabajadores denuncian persecución política

     

    Manuel Adorni celebró por Twitter este martes que la oficina de sumarios del Hospital Garrahan solicitara mediante un dictamen el desafuero de 10 delegados de la comisión interna, con el objetivo de despedirlos. «El que las hace, las paga», posteó el jefe de Gabinete en X, y consideró como causal de despido «haber dirigido y tomado ilegalmente las oficinas de la dirección del establecimiento en octubre de 2025».

    El delegado de ATE en el Garrahan, Alejandro Lipcovich, vinculó la ofensiva de las autoridades del hospital con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso pero alertó que Adorni se enteró casi al mismo tiempo que los trabajadores. «El propio jefe de gabinete confirmó por Twitter minutos después que nos llegara el dictamen de la oficina de sumarios, lo cual confirma que es una operación 100 por ciento política», dijo, y agregó que se trata de «un informe reservado el de la oficina de sumarios que de ninguna manera debería tener el jefe de gabinete».

    Según Lipcovich, «hay 44 trabajadores sumergidos en un proceso de sumario, que incluye a los principales dirigentes de ATE pertenecientes a la Asociación de Profesionales por haber participado de protestas en defensa del Garrahan.

    En efecto, Adorni no ocultó que los despidos serían por el conflicto desarrollado durante el 2025 pero lo adjudicó a «la pretensión de cobrar por días no trabajados». «La era de la izquierda intentando vivir a costa de los argentinos de bien está llegando a su fin», se pavoneó el funcionario.

    El dirigente sindical expresó también que «este operativo político fue decidido a instancias de la Casa Rosada para aleccionar a los protagonistas de una de las principales luchas», en referencia a la pelea por la emergencia pediátrica que contemplaba más recursos para el Garrahan. Aquella iniciativa fue sancionada por el Congreso, luego vetada por Javier Milei pero finalmente insistida por los legisladores de ambas cámaras.

    Por eso, Lipcovich advirtió que «el mensaje es clarísimo» y dijo que «el vaciamiento del hospital no ha cesado». En ese contexto, avisó que los trabajadores se mantienen en estado de alerta, con reuniones y asambleas «para enfrentar el atropello». «Es solo un dictamen de la oficina de sumarios y ejerceremos nuestro derecho a defensa, aunque el veredicto del gobierno ya está escrito», concluyó.

     

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    Enrique Jones, el británico que pidió permiso para explotar Malvinas

     

    Lejos de ser un marino británico al servicio del Imperio, Enrique Jones fue un comerciante y capitán dedicado a la actividad privada, protestante de origen, que se integró plenamente a la sociedad porteña tras la Revolución. Casado dos veces en Buenos Aires, dedicado a la pesca lobera y al comercio marítimo en la Patagonia y el Atlántico Sur, su nombre quedó ligado a Malvinas por un documento clave de 1813 que hoy incomoda al relato colonial británico.

    Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para NLI

    Un inglés común, no un agente imperial

    Enrique Libanus Jones —también citado como Henry Jones en documentos de época— no fue un oficial de la Corona ni un aventurero enviado por Londres, sino un comerciante privado que se declaró nacido en Londres (aunque algunos investigadores lo dan nacido en Gales), hijo legítimo de William (Guillermo) Jones y Mary (María) Tildesley o Tisley, de religión protestante, como él mismo declaró formalmente ante la Iglesia Católica en Buenos Aires en 1817.

    Del Atlántico Norte al sur del mundo

    Para comienzos de la década de 1810, Jones ya estaba instalado en Buenos Aires y participaba activamente del circuito marítimo y comercial del Atlántico Sur, especialmente en la pesca de lobos marinos, una actividad lucrativa en la época por el valor del cuero y la grasa.

    Era propietario y capitán del bergantín El Rastrero, una nave de uso comercial, típica de la navegación lobera. En 1812, El Rastrero realizó un viaje exitoso a bahía San José, en la actual Península Valdés, de donde regresó con miles de cueros de lobo marino. Ese antecedente explica el paso siguiente.

    El documento de 1813 y el vínculo con Malvinas

    El 30 de enero de 1813, Enrique Jones presentó una solicitud formal ante el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata para que su bergantín pudiera dirigirse a las Islas Malvinas y las costas del sur con fines de pesca lobera.

    Estos barcos eran típicos del comercio marítimo de fines del siglo XVIII y principios del XIX: de vela, relativamente pequeños, rápidos y maniobrables, adecuados para faenas en costas agrestes y abiertas como las de la Patagonia y el Atlántico Sur, alejadas de rutas comerciales regulares.

    El dato es central: Jones pidió permiso, reconoció autoridad y actuó dentro del marco administrativo del Estado rioplatense. No navegó “por su cuenta” ni bajo respaldo británico.

    Ese documento, conservado en el Archivo General de la Nación, es una de las pruebas históricas más incómodas para el discurso colonial posterior: un súbdito británico solicitando autorización a Buenos Aires para operar en Malvinas, veinte años antes de la ocupación militar inglesa de 1833.

    Comerciante

    Toda la trayectoria conocida de Jones lo muestra como un empresario marítimo, no como un actor político ni militar. Tras sus viajes con El Rastrero, continuó participando en emprendimientos comerciales vinculados a la Patagonia, incluso asociándose con otros comerciantes del período.

    Algunas de sus expediciones terminaron en naufragios y pérdidas, algo habitual en una actividad riesgosa y sin respaldo estatal. Aun así, su figura aparece reiteradamente en documentos locales, lo que refuerza su condición de vecino conocido y tolerado por las autoridades.

    La continuidad de la actividad económica de Enrique Jones después de 1813 puede seguirse con bastante precisión en los registros del período. En 1814, su nombre aparece asociado al naufragio de la goleta Bella Elisa (o Lovely Eliza) en el golfo San Jorge, cuando la nave se dirigía hacia la Patagonia en una nueva expedición vinculada a la pesca de lobos marinos, un episodio que ilustra tanto la persistencia de Jones en el negocio como los riesgos extremos de esa navegación. Lejos de retirarse, en 1815 volvió a emprender viajes comerciales, esta vez en sociedad con otros comerciantes, entre ellos Carleton Allsopp, operando embarcaciones como el bergantín Antílope en tareas combinadas de pesca y transporte marítimo.

    Al año siguiente, en 1816, amplió aún más el alcance de sus operaciones, participando en expediciones que incluían el traslado de caballos y peones a la Patagonia para la captura de ganado cimarrón, una actividad complementaria destinada a abastecer y sostener las tripulaciones de los buques loberos. En ese mismo entramado de negocios, Jones se integró en sociedades comerciales con otros empresarios y colonos de la región, entre ellos Luis Vernet, figura que años más tarde tendría un rol central en los intentos de colonización y regulación de la pesca en las Islas Malvinas, lo que vuelve a situar a Jones dentro de un circuito económico plenamente inserto en la órbita rioplatense y previo a cualquier pretensión británica sobre el archipiélago.

    La conversión religiosa y el arraigo porteño

    El 11 de abril de 1817, Enrique Jones firmó un acto de reconciliación con la Iglesia Católica Romana en la entonces Catedral de Buenos Aires. Allí declaró:

    • ser protestante,
    • haber nacido en Londres,
    • ser hijo legítimo de Guillermo Jones y María Tildesley.

    El motivo era claro y habitual en la época: contraer matrimonio con una mujer católica porteña.

    El 1.º de mayo de 1817, Jones se casó con Bonifacia Falcón Martínez Fontes, su primera esposa. Este paso marca un punto de inflexión: Jones deja de ser solo un comerciante extranjero y se integra formalmente a la sociedad local.

    Tras quedar viudo, Enrique Jones volvió a casarse, esta vez con María Isabel de Elía Warnes, también porteña. Con ella tuvo descendencia en Buenos Aires que llega hasta nuestros días, consolidando su arraigo definitivo.

    Este dato es clave para entender su figura: Jones no regresó a Inglaterra, no fue un aventurero ocasional y no actuó como emisario de ningún poder colonial. Su vida familiar, su descendencia y sus vínculos sociales quedaron en el Río de la Plata.

    Tal vez nacido en Londres, británico sin dudas, reconoció al Estado argentino en formación, se convirtió al catolicismo para casarse, formó familia en Buenos Aires y desarrolló su actividad económica bajo reglas locales.

    Cuando Gran Bretaña ocupó Malvinas en 1833, Enrique Jones llevaba años de vida porteña, matrimonios locales y descendencia argentina. Su pedido de 1813 queda así como una prueba documental previa, incómoda y concreta, de que las islas eran administradas desde Buenos Aires y reconocidas como tales incluso por súbditos británicos.

    Fuentes y bibliografía consultadas

    • Archivo General de la Nación (Argentina)
      Solicitud presentada por Enrique (Henry) Jones ante el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata para que el bergantín El Rastrero pueda dirigirse a las Islas Malvinas y costas del sur con fines de pesca lobera, 30 de enero de 1813.
    • Registros parroquiales de Buenos Aires
    • Harambour, Alberto
      Lobos, pieles y capitales. La economía lobera en el Atlántico Sur (siglos XVIII y XIX).
      Publicaciones académicas sobre la explotación lobera en Patagonia y el Atlántico Sur.
    • Destéfani, Laurio H.
      Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur: antecedentes históricos y jurídicos.
      Análisis documental sobre la administración rioplatense previa a 1833.
    • Bonicatto, Carolina; Canclini, Arnoldo
      Estudios sobre comerciantes y navegantes extranjeros en Buenos Aires durante el período revolucionario.
    • CONICET – Repositorio Digital
      Trabajos académicos sobre la pesca lobera, comerciantes británicos y circuitos económicos en la Patagonia oriental y el Atlántico Sur durante las primeras décadas del siglo XIX.
    • Observatorio Malvinas – Universidad Nacional de Lanús
      Compilaciones documentales y análisis históricos sobre soberanía argentina en Malvinas y antecedentes administrativos previos a la ocupación británica de 1833.

     

  • Tensión con los estatales en Corrientes porque Valdés ató los aumentos de sueldo a una eventual ayuda de Milei

     

    El gobernador Juan Pablo Valdés llevó la tensión con los trabajadores estatales al máximo el último fin de semana, al reconocer que no tiene fondos suficientes para hacer frente a los aumentos salariales.

    Según el portal Noticias de la Calle, el correntino admitió que «no hay margen para aumentos salariales a los estatales», al término de una reunión con la ministra de Educación de la provincia, Ana Miño, donde habría conversado sobre la conflictividad en el inicio del calendario académico, previsto para el próximo 2 de marzo.

    «Sin el envío de fondos desde Buenos Aires o una recuperación de la recaudación federal, el bolsillo de los estatales correntinos seguirá en espera», dijo Valdés.

    Las declaraciones del gobernador se producen en medio de la negociación de los gobernadores con Luis Toto Caputo para que la Casa Rosada compense la rebaja del impuesto de Ganancias que tributan las grandes empresas, una reducción contemplada en el proyecto de reforma laboral que impacta brutalmente en la coparticipación federal.

    Preocupado por la caída de la recaudación, Caputo analiza postergar la baja de ganancias para 2028 

    Pese a que el gobierno nacional explora la chance de diferir la aplicación de ese artículo para 2028, tal como reveló LPO, fuentes correntinas explicaron que «toda provincia necesita previsibilidad para sus ingresos y egresos y, si se proponen cambios que impactarán en sus finanzas, deberán compensarse de algún modo».

    Al término de la reunión con Patricia Bullrich, un senador aliado del oficialismo reconoció que «están todavía tratando de destrabar el tema de Ganancias».

    Desde el entorno de Valdés respondieron que «es un tema para el que deberá contemplarse algún mecanismo que sostenga los ingresos provinciales». «Con el gobernador, están en constante diálogo y en sintonía para seguir haciendo lo mejor para Corrientes», dijeron.

     

  • El fantasma de Massa y los reproches a Toto Caputo, detrás de la renuncia de Lavagna

     

    En el gobierno agitan el fantasma de Sergio Massa para justificar el papelón de la renuncia de Marco Lavagna al Indec pero también le reprochan a Luis Caputo falta de muñeca para contener el escándalo.

    En la Rosada apuntan al líder del Frente Renovador como el impulsor de una operación para dañar al gobierno por medio de su ex economista de cabecera. Lavagna fue parte del espacio de Massa durante años y ahora en la Rosada creen que nunca cortó esos vínculos. Sin embargo, en el entorno de Massa afirman que cuando el Frente Renovador cuestionó públicamente las toqueteadas mediciones de actividad para que no dieran recesión, el diálogo entre ambos se cortó de manera definitiva.

    Fuentes del oficialismo confirmaron a LPO que hace más de dos meses que Milei venía discutiendo con Lavagna sobre cual era el momento más oportuno para lanzar el nuevo índice de inflación. Lavagna y Milei se conocen hace años, de antes que el ahora Presidente se dedicara a la política.

    Lavagna renunció porque el nuevo índice de inflación le dio 3,4 por ciento y le pidieron que no lo difunda

    «Javier le dijo a Marco que no era momento de lanzar el nuevo índice, que había que esperar que se terminara de concretar el reacomodamiento tarifario», confirmó a LPO un dirigente libertario al tanto de lo ocurrido. En efecto, como en los próximos meses habrá fuertes subas de la luz y el gas por encima de la inflación, un nuevo índice que le otorgue más peso a ese rubro -acorde a la realidad que vive la gente-, necesariamente iba a empujar bastante hacia arriba el IPC, algo muy dañino para el relato libertario.

    Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema.

    Lavagna no hizo caso y anunció que a partir de febrero se daría a conocer la inflación con el nuevo método. En rigor la discusión no es nueva. Ya durante la gestión de Massa el nuevo índice estaba elaborado. «Como en las mediciones de prueba siempre daba más alto, decidimos que mejor no implementarlo», recuerda un ex funcionario.

    Como sea, el fantasma de Massa convive en la Casa Rosada con un dato más concreto: Caputo falló en no evitar que la situación con Lavagna se desbordara y ahora el gobierno paga un costo altísimo por destruir la credibilidad de las estadísticas oficiales y alimenta las sospechas que la baja de la inflación está exagerada. «Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema», es el reproche que se repite contra el ministro de Economía.

    El mercado no tomó bien el manoseo del IPC, clave para calcular la rentabilidad de los bonos que ajustan por CER: subió el riesgo país y se desplomaron los activos argentinos.

    Un misil en el placard

    Pero ajenos a este problema, en las últimas horas un detalle técnico abonó las teorías conspirativas de los libertarios. En la Casa Rosada afirman que la ponderación nueva de los servicios está mal hecha y da un 50% arriba de lo que debería. Por eso, argumentan, la inflación que quería anunciar Lavagna marcaba por encima del 3 por ciento y ese índice que se trabajó durante años, ahora directamente se descartará. Una mala decisión que se suma a la pésima decisión de impedir a Lavagna difundir el nuevo índice.

    Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe.

    Como sea, la teoría de la jugada de Massa y los reproches a Toto Caputo, conviven por estas horas en el oficialismo, con una lectura acaso más sensata: la renuncia de Lavagna fue una jugada de Lavagna para salir por la puerta grande de un cargo en el que ya estaba incómodo.

    «Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe», dijo a LPO un veterano funcionario que recordó que dos décadas atrás, Roberto Lavagna, padre de Marco, le hizo una jugada similar a Néstor Kirchner.

    Cuando la inflación se le empezó a complicar, el entonces ministro de Economía se fue del gobierno denunciando la cartelización de la obra pública, que luego se comprobó que era verdad. Casualidad o no, esa jugada de Lavagna padre fue producto de su sintonía con Paolo Rocca, en medio de la pelea por un gasoducto. Esa salida le permitió mantener una buena valoración en la sociedad, que sin embargo nunca pudo traducir en un triunfo electoral.

    Marco Lavagna durante la presentación del fallido censo de 2022.

    «Marco venía complicado por las evidencias de manipulación de las estadísticas de actividad y pobreza, le habían renunciado técnicos claves de esas áreas y estaba perdiendo prestigio», recordó el funcionario consultado.

    Y no sólo eso, Lavagna también arrastraba un episodio opaco durante su gestión albertista en el Indec. Los datos del censo de 2022 estuvieron secuestrados durante meses en medio de una oscura licitación ganada por el grupo Mazer, cercano a Daniel Scioli, que nunca había hecho un censo. En esa operación se lo mencionó al legislado Eugenio Casielles, en ese momento cercano a Lavagna y uno de los fundadores de La Libertad Avanza, que debió abandonar el espacio enfrentado a Karina Milei.