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ABUSO SEXUAL INFANTIL: DELITO DE INSTANCIA PÚBLICA

“La acción es el poder que el individuo tiene para que todos los mecanismos y aparatos del Estado preocupados por la vigencia del sistema normativo se pongan en marcha para proteger el derecho vulnerado”

Giuseppe Chiovenda

En estos días se publicó la Ley 27.455 que prevé una modificación al Código Penal en materia de acciones dependientes de instancia privada. Dicho texto modifica precisamente el artículo 72 del libro primero, título XI de dicho Código.  

La acción de los delitos contra la integridad sexual, como el abuso sexual simple o la violación, siguen siendo dependientes de instancia privada (la víctima tiene la responsabilidad de iniciar el proceso penal), pero con la modificación hay que poner atención, que en el caso que la víctima de abuso o violación, sea un niño, niña, adolescente o incapaz, la acción se convertirá en una acción pública (el Estado tiene la facultad de ejercer por sí mismo), cuando antes era de instancia privada.

Esto implicaría que cualquier persona, ante el conocimiento de un caso de abuso o violación a menores pueda acercarse a la policía o a la fiscalía a denunciar el hecho.

También, significa que el Estado deberá actuar, intervenir, investigar e impulsar el proceso penal ante el conocimiento del hecho delictivo.

Antes, la necesidad de que un familiar de la víctima ratificara la denuncia terminaba por ser un obstáculo para que se haga justicia, por que lamentablemente el 90% de los casos el abusador es un familiar directo y como consecuencia de eso solo se denuncia el 10% de los casos. Bien sabemos que estos hechos son muy delicados y a su vez difíciles de afrontar para el círculo familiar, más aún si el abuso es intrafamiliar, además que impacta e influye en toda la sociedad en general.

La ventaja que presenta ésta modificación está relacionada con el respaldo por parte del estado que recibiría la víctima y la familia de ésta, a la hora de afrontar el engorroso trámite del proceso penal; además la posibilidad de hacer valer sus derechos, ya que el estado cuenta con muchos más recursos y posibilidades para poder llegar a la solución que espera la víctima y su familia.   

Datos Estadísticos e imagen: Red por la Infancia
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    Luis Galli dejó una serie de definiciones útiles para leer el momento empresario. El presidente, CEO y accionista de Newsan defendió el modelo de Javier Milei, explicó el crecimiento de Edison Energía junto a los Neuss y puso en palabras una idea que en el Gobierno prefieren decir en voz más baja: este no es un programa pensado para empujar el consumo, sino para ordenar condiciones de inversión.

    Galli no es un jugador menor. Es el número uno de Newsan, el grupo creado por la familia Cherñajovsky y liderado por Rubén Cherñajovsky. La empresa construyó su poder desde Tierra del Fuego y se consolidó como el mayor ensamblador de electrónica de consumo del país, pero desde que asumió Milei vive una agresiva expansión que metió al grupo en negocios de perfumería, alimentos y la gran apuesta: Energía. Un rubro donde pasaron en estos años libertarios de nada a ser grandes jugadores, asociados a los Neuss, lo que encendió sospechas de un capitalismo de amigos de perfume libertario.

    En poco tiempo, el flamante grupo Edison armó un mapa de generación, transporte y distribución eléctrica que lo puso en el centro del nuevo tablero energético.

    En una entrevista con Jairo Straccia en el stream de El Cronista, Galli fue consultado por la cercanía de los Neuss con Santiago Caputo y por la ventaja que puede dar ese vínculo a la hora de presentarse en una licitación.  El CEO de Newsan buscó llevar la explicación al terreno operativo. «Del lado nuestro también veníamos haciendo negocios con ellos y ellos tenían la experiencia de distribuidoras. Acá el negocio más difícil de manejar es la distribución. Ellos son dueños de Edersa, que es la distribuidora de Río Negro. Entonces, nos dio cierta tranquilidad que tenían la capacidad de haber operado distribuidoras», afirmó.

    El contraataque de Karina: mandó a investigar la Fundación Faro y va contra los Neuss 

    El crecimiento de Edison fue tan rápido que el propio Galli lo reconoció sin vueltas. «Edison en un año y medio se transformó en una de las tres o cuatro compañías de energía eléctrica más importantes de Argentina», dijo. Y agregó otro número fuerte: «Nosotros hemos invertido más de 700 millones de dólares en el último año y medio». 

    La entrevista también dejó una postal curiosa sobre Guillermo Moreno. Galli no quiso evaluarlo como funcionario, pero sí contó que a Newsan le resultó útil. «Fue una persona que a nosotros nos sirvió muchísimo», dijo. Según relató, en tiempos de restricción externa, Moreno les pedía a los importadores asociarse con exportadores para compensar las divisas que drenaban por las importaciones. En el caso de ellos les propuso incursionar en el negocio de la pesca, una idea que inicialmente les generó resistencias y terminó sindo un negocio fenomenal.

    Después de dos años y medio, el saldo del gobierno de Milei es sumamente positivo. Este no es un modelo de gobierno que favorezca el consumo o propicie el consumo, como el anetrior que tenía muchos anabólicos. Es un modelo que propicia la inversión. Y esa inversión tiene que decantar en una mejora de consumo que seguramente va a llevar mucho más tiempo.

    «Pasamos de ser compradores de kit o producto terminado para importar, a tener una mesa donde recibíamos exportadores», recordó. Y contó que cada tanto Moreno se lo recuerda con picardía: «Gracias a mí se transformaron en los primeros exportadores de pesca del país».

    Sobre el gobierno de Milei, Galli fue todavía más claro. «Después de dos años y medio, el saldo es sumamente positivo», definió. Dijo que la Argentina venía de una inestabilidad muy grande y que la estabilidad macroeconómica que defiende el Gobierno puede convertir un proceso vicioso en uno virtuoso. En su lectura, la baja de la inflación, el saldo comercial positivo y la reducción del riesgo país abren un horizonte para que vuelvan inversiones de grupos argentinos y extranjeros. «Más tarde o más temprano», aclaró.

    Pero el tramo más político apareció cuando habló de Tierra del Fuego. Galli reconoció que el régimen fueguino es similar al RIGI. «Es un régimen. Al final lo que dice es: hacé un montón de inversiones en un lugar donde queremos desarrollar, porque si no nadie hubiera invertido ahí. Invertí, generá laburo, te damos condiciones especiales desde el punto de vista impositivo», explicó.

    Luego dejó una advertencia que cruza a la industria electrónica con la minería, el petróleo y el gas. «Lo peor que le puede pasar a Argentina es que dentro de tres, cuatro, cinco años, cuando los RIGI estén en pleno funcionamiento, empecemos a cuestionar a la industria de oil and gas o a la industria minera porque decimos que pagan menos impuestos», sostuvo. Para Galli, detrás de esos beneficios hay grupos que asumieron riesgos bajo un marco normativo. Es la defensa de Tierra del Fuego con el idioma del mileísmo.

    Lo más crudo, sin embargo, fue su definición sobre el consumo. Galli dijo que la comparación con 2023 puede ser engañosa porque, según su mirada, aquel consumo estaba «muy apalancado» y «tenía muchos anabólicos». Después completó: «Este no es un modelo de gobierno que favorezca el consumo o propicie el consumo. Es un modelo que propicia la inversión. Y esa inversión tiene que decantar en una mejora de consumo que seguramente va a llevar mucho más tiempo», anticipó.

    La frase ordena mejor que muchos documentos oficiales la lógica económica libertaria. Primero inversión, después empleo, después salarios, después consumo. Una escalera larga para una sociedad que mira la góndola todos los días. El empresario no lo presentó como una critica, sino como una descripción. Pero en esa descripción se cuela el costo social del programa: la demanda interna no está en el asiento delantero.

    Galli también contó qué miran los inversores extranjeros antes de traer dólares. «La consulta recurrente de ellos es si este proceso es capaz de seguir más allá de un período presidencial», dijo. Y agregó que la pregunta de fondo es si la Argentina puede demostrar que, «venga quien venga», dará continuidad a las políticas, seguridad jurídica y no volverá a ser «la Argentina pendular». 

    Por eso Straccia le planteó un escenario incómodo: qué pasaría si el año que viene gana la oposición, por ejemplo Axel Kicillof. Galli no dramatizó. «Me reconvierto», contestó entre risas. Después lo envolvió en la cultura interna del círculo rojo: «Nos victimizamos poco y actuamos mucho». Dijo que, si cambian las condiciones, el grupo dedica poco tiempo a quejarse y mucho a buscar dónde pararse y dónde encontrar oportunidades.

    Ese cierre quizá sea el mejor retrato de la etapa. El empresariado que hoy celebra a Milei no necesariamente se ata al mástil. Pide reglas estables, usa los regímenes promocionales, compite por activos públicos, defiende la seguridad jurídica y, si cambia el viento, ajusta las velas. En el país pendular, los que más hablan de permanencia suelen ser también los que mejor aprendieron a moverse.

     

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  • Duro golpe de MSCI a Caputo: Recién después de la elección presidencial analizarían mejorar la nota de Argentina

     

    De todos los datos e indicadores que vienen del frente económico, este es el que realmente le pega al plan. No es la industria en caída. No es la actividad partida. No es el consumo planchado. Es MSCI diciéndole a Toto Caputo que la Argentina todavía no está en condiciones de volver al radar de los fondos globales.

    El golpe va directo al nervio del programa. El plan ya no depende solo del ajuste fiscal, de pisar el gasto o de administrar el dólar. Depende, sobre todo, del financiamiento externo. Caputo necesita volver a colocar deuda, renovar vencimientos, convencer a Wall Street de que esta vez la Argentina no es una excursión corta antes del próximo incendio.

    Por eso la decisión de MSCI tiene otro peso. La firma mantuvo a la Argentina como mercado standalone, el escalón más bajo de su clasificación, y no la incluyó en ningún proceso de revisión para pasar a mercado de frontera o emergente. El mercado esperaba, al menos, entrar en una lista de seguimiento. Ni eso.

     «MSCI concluyó que no hubo mejoras suficientes en materia de acceso al mercado respecto de 2024 y, además, confirmó que el país no ingresará al proceso formal de revisión, un requisito indispensable antes de cualquier reclasificación. Bajo este escenario, la ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, MSCI abra una consulta y Argentina sea incorporada a la lista de revisión», comentaron desde Puente.  

    Duro golpe a Caputo: MSCI sugiere que no subirá la calificación de Argentina y se pierden USD 7.000 millones

    El informe clave se llama MSCI 2026 Global Market Accessibility Review. Allí MSCI evaluó 79 mercados y miró cinco criterios: apertura a la propiedad extranjera, facilidad para el ingreso y salida de capitales, eficiencia operativa, disponibilidad de instrumentos de inversión y estabilidad del marco institucional. Además, desagregó esos criterios en 18 medidas concretas. En la planilla, la Argentina aparece con siete taches: restricciones al flujo de capitales, falta de liberalización cambiaria, problemas de compensación y liquidación, ausencia de stock lending, ausencia de short selling, baja disponibilidad de instrumentos de inversión y debilidad del marco institucional.

    MSCI concluyó que no hubo mejoras suficientes en materia de acceso al mercado respecto de 2024 y, además, confirmó que el país no ingresará al proceso formal de revisión, un requisito indispensable antes de cualquier reclasificación. Bajo este escenario, la ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028.

    La lectura es bastante menos amable que la traducción oficial. MSCI no está mirando solo el pasado argentino. Está mirando la institucionalidad actual. Las reglas de juego. La capacidad de entrar y salir. La estabilidad regulatoria. La información disponible. La calidad del mercado. La sensación, para un inversor grande, de que no entra a una autopista sino a un camino con peajes, desvíos y carteles escritos a mano.

    Las observaciones fueron muy concretas. MSCI señaló que la repatriación de ganancias nuevas, aunque fue flexibilizada desde abril de 2025, sigue sujeta a requisitos documentales. Agregó que las ganancias anteriores todavía no pueden salir libremente. También apuntó que no existe un mercado de divisas offshore y que en la plaza local las operaciones cambiarias deben estar vinculadas con transacciones de valores.

    La lista sigue. Para abrir cuentas, los documentos deben presentarse en español. La información bursátil detallada tampoco se divulga. No existe estatus de nominación. Las facilidades de sobregiro siguen prohibidas. La competencia entre brokers es limitada. En castellano básico: para Wall Street, Argentina todavía no ofrece un mercado. 

    «Messi sí, MSCI no». La frase que eligio la calificadora para el capítulo argentino resume la distancia entre la expectativa local y la devolución de afuera. 

    Ese palazo llega justo cuando Caputo intenta cerrar el blindaje financiero hasta 2027. La cuenta de 1816 es dura: entre lo que queda de 2026 y todo 2027, la Argentina debe afrontar unos USD 30.700 millones de deuda en moneda extranjera con privados, el FMI y el Club de París. Para cubrir ese calendario, el Gobierno tiene identificados unos USD 13.100 millones. Falta el resto: USD 17.600 millones.

    Los US$ 13.100 millones salen de tres canillas. Primero, los dólares que juntó el Tesoro con las licitaciones quincenales de Bonares: USD 3.082 millones depositados en el BCRA. Segundo, las garantías del Banco Mundial y del BID, que permitirían conseguir financiamiento privado a seis años por unos USD 4.000 millones. Tercero, la renovación de los repos del BCRA por USD 6.000 millones, con vencimientos entre octubre de 2026 y abril de 2027.

    La parte que falta es la más sensible. Según 1816, esos USD 17.600 millones podrían cubrirse con una combinación de nuevos Bonares, emisión internacional, rollover con el FMI o uso de reservas. Pero ninguna opción es gratis. Quedan apenas USD 366 millones por colocar del Bonar 2028, sobre un cupo de USD 2.000 millones. Los Globales largos rinden menos de 9%, lo que abre una ventana para deuda offshore. Pero esa ventana depende de que el mercado crea que la Argentina cambió de régimen, no solo de discurso.

    El punto del FMI tampoco es menor. Los pagos netos al Fondo ascienden a USD 7.900 millones. Para rollearlos haría falta un nuevo programa, ya sea un EFF o un Stand By. La alternativa de usar reservas también tiene letra chica. La consultora calcula que las reservas netas a valor de mercado podrían subir a la zona de USD 10.000 millones si se renuevan los repos. Además, el Tesoro podría comprarle dólares al BCRA porque tiene depósitos en pesos en el Central por el equivalente a USD 8.800 millones.

    El recuerdo incómodo es 2019. Después de las PASO, el gobierno de Mauricio Macri no pudo enfrentar los vencimientos de Letes y Lecap. Terminó reperfilando deuda y reponiendo el cepo antes de la elección general. La comparación no es automática, pero en la City aparece por una razón: el problema no es solo pagar. Es tener dólares para pagar, defender el tipo de cambio y atravesar el calendario sin que se dispare la demanda de cobertura.

    La rueda financiera ya venía mostrando tensión antes de que saliera el comunicado de MSCI. Los ADRs argentinos cerraron con bajas generalizadas en Nueva York. Edenor cayó 4,4%, Galicia 3,9%, YPF 3,5%, BBVA 3,5%, Transportadora de Gas del Sur 3,4% y Central Puerto 3%. El S&P Merval perdió 2,7% medido en dólares y quedó cerca de los 2.089 puntos.

    Los bonos también frenaron la recuperación. Los títulos soberanos en dólares bajaron entre 0,2% y 0,5%, con retrocesos en el Bonar 2041, el Global 2041 y el Global 2046. El Global 2030 logró sostener una leve mejora. La corrección se dio en una rueda mala para emergentes: el ETF EMB retrocedió 0,1%. En ese marco, el riesgo país de JP Morgan subió 2,9%, su mayor avance diario en casi un mes y medio, y cerró en 433 puntos básicos.

    Ahí se entiende el verdadero mensaje de MSCI. No es un problema de marketing financiero. No alcanza con decir que Argentina volvió al mundo. El mundo financiero pide infraestructura legal, información, liquidez, idioma, salida de capitales y estabilidad institucional. Pide que el tablero no cambie cada vez que al Gobierno le falta una ficha.

     

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