“La acción es el poder que el individuo tiene para que todos los mecanismos y aparatos del Estado preocupados por la vigencia del sistema normativo se pongan en marcha para proteger el derecho vulnerado”
Giuseppe Chiovenda
En estos días se publicó la Ley 27.455 que prevé una modificación al Código Penal en materia de acciones dependientes de instancia privada. Dicho texto modifica precisamente el artículo 72 del libro primero, título XI de dicho Código.
La acción de los delitos contra la integridad sexual, como el abuso sexual simple o la violación, siguen siendo dependientes de instancia privada (la víctima tiene la responsabilidad de iniciar el proceso penal), pero con la modificación hay que poner atención, que en el caso que la víctima de abuso o violación, sea un niño, niña, adolescente o incapaz, la acción se convertirá en una acción pública (el Estado tiene la facultad de ejercer por sí mismo), cuando antes era de instancia privada.
Esto implicaría que cualquier persona, ante el conocimiento de un caso de abuso o violación a menores pueda acercarse a la policía o a la fiscalía a denunciar el hecho.
También, significa que el Estado deberá actuar, intervenir, investigar e impulsar el proceso penal ante el conocimiento del hecho delictivo.
Antes, la necesidad
de que un familiar de la víctima ratificara la denuncia terminaba por ser un
obstáculo para que se haga justicia, por que lamentablemente el 90% de los
casos el abusador es un familiar directo y como consecuencia de eso solo se
denuncia el 10% de los casos. Bien sabemos que estos hechos son muy delicados y
a su vez difíciles de afrontar para el círculo familiar, más aún si el abuso es
intrafamiliar, además que impacta e influye en toda la sociedad en general.
La ventaja que
presenta ésta modificación está relacionada con el respaldo por parte del
estado que recibiría la víctima y la familia de ésta, a la hora de afrontar el
engorroso trámite del proceso penal; además la posibilidad de hacer valer sus
derechos, ya que el estado cuenta con muchos más recursos y posibilidades para
poder llegar a la solución que espera la víctima y su familia.
La Municipalidad de Villa Regina llama a licitación privada 06/2021 para la adquisición de 350.000 kgrs. de leña frutal seca trozada. La fecha de apertura de las propuestas será el 14 de mayo a las 11 horas y el presupuesto oficial es de $2.800.000. Las presentaciones podrán realizarse hasta la fecha y hora de apertura…
Domingo Cavallo volvió a meterse en el corazón del modelo económico y enfureció a Javier Milei y Toto Caputo. No fue una crítica lateral. Apuntó a la consistencia del esquema y, sobre todo, a su punto más vulnerable: la falta de reservas. En el mercado, su diagnóstico se leyó como una advertencia sobre la sustentabilidad del programa.
El ex ministro fue tajante. «No vas a parar una corrida cambiaria si no tenés reservas», insistió. No es una discusión académica, es una señal sobre el límite operativo del plan.
Pero Cavallo fue más allá. Se metió en la lógica interna del equipo económico. Dijo que Milei «hace un seguimiento interesante de la economía», pero cuestionó su enfoque. «Se dedicó nada más que a leer a los autores, a hacer un análisis permanente de las doctrinas económicas y de la filosofía económica, y me parece que no siguió muy minuciosamente el funcionamiento de la economía tal como es», planteó.
Ahí introdujo una comparación que incomoda en el propio oficialismo. Diferenció el perfil de Federico Sturzenegger del de Luis Caputo. Sobre el primero, destacó que tiene «una teoría» y que sus decisiones responden a ese marco conceptual. Incluso mencionó sus trabajos académicos publicados en la Sociedad de Economía. Sobre el segundo, fue más filoso.
«Es un trader», dijo Cavallo en Ahora Play sobre Caputo. Y amplió: «No tiene ninguna teoría. Enfoca por un lado, y si no sale, cambia y va para el otro. No tiene un esquema, no tiene una base conceptual con la que razona». La crítica no es menor. Apunta a la ausencia de reglas claras en materia monetaria, cambiaria y financiera.
Según su mirada, esa falta de marco se traduce en incertidumbre. «No hay reglas de juego que la gente pueda entender y que sirvan para pensar cómo va a seguir esto hacia adelante», advirtió. En un programa que busca anclar expectativas, esa definición pega en el centro.
El planteo se completa con su informe técnico. Allí sostiene que el equilibrio fiscal no alcanza para llevar la inflación a un dígito. Advierte que los planes de estabilización sin reforma monetaria tienden a empantanarse .
La escena económica que describe es conocida. El ajuste ordena las cuentas, pero enfría la actividad. La demanda interna sigue contenida. El crecimiento queda encapsulado en sectores como energía, minería y agro.
En ese contexto, Cavallo propone una salida más profunda. Eliminar el cepo. Liberar el mercado cambiario. Permitir el libre movimiento de capitales. Para él, esa decisión podría bajar el riesgo país y abrir el acceso al crédito externo .
La lógica es simple. Más dólares implican menos presión. Menos presión, menos riesgo. Y con menor riesgo, tasas más bajas para el sector público y privado. El problema es el timing. Cavallo advierte que hoy hay una ventana por la liquidación del agro y la energía, pero que no es eterna.
Caputo es un trader. No tiene ninguna teoría. Enfoca por un lado, y si no sale, cambia y va para el otro. No tiene un esquema, no tiene una base conceptual con la que razona
La crítica de Cavallo generó una feroz reacción de Milei y Caputo. Mientras volaba por cuarta vez en el año a Estados Unidos, el presidente apuntó contra «los chantas con credencial de economistas» y dijo que el modelo de Cavallo «contiene expropiaciones masivas». «Ya sean previas a asumir exigiendo Plan Bonex, imposición de los préstamos garantizados en AFJPs o manoteando los depósitos (el corralito) durante 2001… sin olvidar, suba del IVA, el impuesto al cheque y nacionalización de deuda privada. Décadas de violación sistemática a la propiedad privada», escribió.
En tanto, Caputo le recomentó a Cavallo que «si hay resentimiento, tratá que no se note». «Por una situación económica mucho más sencilla de solucionar, terminaste imponiendo un corralito e inventaste el siniestro impuesto al cheque. Has hecho un culto de violar la propiedad privada, generando una desconfianza en la gente, que seguimos purgando hoy», lo cuestionó. «Y porque soy respetuoso, prefiero no contar los disparates que me sugeriste los dos primeros meses de mandato. Además de tus errores, por no decir HORRORES de pronósticos», completó.
El jueves 6 de mayo gendarmería Nacional en Senillosa detuvo por 4 gramos de marihuana a tres integrantes de Ciencia Sativa de Bariloche, una agrupación que colabora con el Estado, prestando su experticia y sus saberes, acumulados en años de clandestinidad y estigmatización. Ciencia Sativa es parte del Consejo Consultivo Nacional y colabora, en el…
El Director de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa participa de la Asamblea del Consejo Provincial de Seguridad Vial que se desarrolla en Cipolletti. La apertura estuvo a cargo de la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia Betiana Minor. También se encuentran presentes el Intendente de Cipolletti Claudio…
Hija de un funcionario clave del Cabildo, viuda de un comerciante y luego esposa de un militar ligado al poder virreinal, María Mercedes Sarasa no sólo administró negocios en la Buenos Aires colonial sino que también se movió con precisión dentro de las redes políticas y económicas de su tiempo. Su historia, reconstruida a partir de documentos y estudios académicos, revela cómo las mujeres podían intervenir activamente en un sistema que no estaba pensado para ellas.
Por Alcides Blanco para NLI
Una mujer dentro del circuito comercial colonial
María Mercedes Sarasa nació en el seno de una familia estrechamente vinculada al poder político de Buenos Aires. Su padre, Javier Saturnino de Saraza y Mador, ocupó cargos reiterados en el Cabildo —regidor, alcalde en distintos niveles y defensor de pobres—, lo que situaba a la familia en el núcleo de la administración colonial. En 1784 se casó con Casimiro Francisco Necochea Boronte, comerciante y también regidor, integrándose de lleno en el circuito mercantil del puerto, con quien tuvo varios hijos.
Ese entorno no era meramente social. Buenos Aires, hacia fines del siglo XVIII, funcionaba como un nodo clave del comercio atlántico, articulando exportaciones de cueros y productos ganaderos con importaciones europeas y circuitos internos hacia el Alto Perú. Las familias que ocupaban el Cabildo no sólo gobernaban: también comerciaban.
La viudez y la continuidad del negocio
La muerte de Necochea en 1802 no implicó la disolución de la actividad económica. Por el contrario, la documentación muestra que Sarasa continuó operando dentro de ese circuito. Investigaciones académicas basadas en fuentes comerciales y notariales indican que integró la sociedad “Vda. de Necochea y Larravide”, lo que demuestra una continuidad empresarial concreta y no meramente formal.
Durante al menos ocho años, según reconstrucciones basadas en registros comerciales, participó en operaciones de importación y exportación, utilizando mecanismos habituales del comercio colonial como la consignación de mercancías a cuenta y riesgo propio. Esto implicaba asumir costos, riesgos y decisiones sobre la circulación de bienes en una red que conectaba Buenos Aires con Montevideo y la península ibérica.
El documento que lo prueba todo
El dato más contundente aparece en un acuerdo fechado en 1805, conservado en el Archivo Histórico. Allí, María Mercedes Sarasa figura explícitamente como parte en la venta de una porción de la fragata “La Primera”.
El documento detalla que la operación se realiza en su condición de viuda de Necochea y en acuerdo con el comerciante Manuel de Larravide, con intervención de autoridades del Cabildo encabezadas por Martín de Álzaga. La otra parte de la embarcación pertenecía a una casa comercial radicada en Cádiz, lo que evidencia la inserción directa en redes atlánticas.
Una fragata como La Primera no era un bien accesorio. Era el instrumento central del comercio de larga distancia. A través de embarcaciones de este tipo circulaban: cueros y derivados ganaderos desde el Río de la Plata hacia Europa, manufacturas europeas hacia el puerto de Buenos Aires, y mercancías que luego se redistribuían hacia el interior del virreinato.
Ser propietaria —aunque fuera parcialmente— de una embarcación implicaba invertir capital, asumir riesgos marítimos, participar en redes comerciales internacionales y negociar con actores de alto nivel económico. La operación documentada en 1805 muestra a Sarasa actuando dentro de ese esquema con plena capacidad jurídica y económica.
Como detalla la historiadora Marcela Aguirrezabala, «Entre los años 1778 y 1810 se ve claramente que el número de mujeres vinculadas a la exportación fue mucho mayor que las que optaron por la importación (…) Esa tendencia fue así incluso en el caso de una comerciante de la talla de María Mercedes Sarasa, la viuda de Necochea, quien desde que empezó a operar en 1802 hasta 1810 exportó en 13 oportunidades según nuestros datos e importó efectos sólo en cinco ocasiones, entre 1803 y 1805«.
Redes comerciales y poder político
La presencia de figuras como Martín de Álzaga en la operación no es un detalle menor. Álzaga era uno de los principales comerciantes de Buenos Aires y una figura clave del poder económico local. Su intervención como autoridad en el acuerdo indica que Sarasa operaba en un nivel donde comercio y política estaban profundamente entrelazados.
Ese entramado se refuerza con otro dato documental: el 9 de diciembre de 1805, Sarasa contrajo matrimonio con José María del Pino (con quien también tendrá descendencia), capitán del Cuerpo de Artillería e hijo de Joaquín del Pino. Este vínculo la conectó directamente con la élite virreinal, consolidando su inserción en redes de poder que excedían lo estrictamente económico.
Una comerciante, no una excepción
La documentación disponible permite afirmar sin ambigüedades que María Mercedes Sarasa no fue una figura pasiva ni un caso aislado de administración doméstica. Fue una comerciante activa que participó en una sociedad mercantil, operó en circuitos de importación y exportación, consignó mercancías a cuenta propia y fue copropietaria de al menos una embarcación utilizada en el comercio atlántico.
Estos datos, respaldados por fuentes documentales y estudios académicos, obligan a revisar la imagen tradicional de las mujeres en la colonia. No se trata de afirmar que el sistema era igualitario, sino de reconocer que existían márgenes de acción que algunas mujeres ocuparon de manera efectiva y documentable.
Del archivo a la historia
La reconstrucción de esta trayectoria se apoya en documentos conservados en repositorios históricos y en investigaciones desarrolladas en ámbitos como el CONICET y la Universidad de Buenos Aires. Estos trabajos, inscriptos en la historia social, permiten recuperar experiencias que durante mucho tiempo quedaron fuera del relato dominante.
Fuentes y referencias
Archivo Histórico de la Nación, acuerdo de 1805 sobre la fragata La Primera.
Investigaciones de Marcela Aguirrezabala sobre comercio y género en el Río de la Plata.
Estudios del Instituto de Historia Argentina sobre redes mercantiles coloniales.
Documentación comercial y notarial del período conservada en repositorios públicos.
La gorra sabe lo que puede. Siempre pudo y ahora sabe que puede un poco más, justo ahora que ni lo esperaba. Sabe cómo hacer que las pibitas se caguen de miedo cuando vuelven de noche, sabe cómo hacer que los guachos trabajen para ellos, sabe lo que puede un fierro. Saben descansar, verduguear, hacer…