Juez baja su candidatura a gobernador y quiere ser jefe de campaña de Bornoroni
La dinámica con la que se movían los engranajes dentro de la oposición cordobesa hace unos meses cambió, pasó a otra velocidad. No se detuvo, pero no es la misma mecánica que tenían en el primer semestre del año dentro del eje que conducen el diputado libertario Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez.
Los acercamientos entre la Nación y el gobernador Martín Llaryora a partir de la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete incomodaron el vínculo y pausaron las fotos conjuntas de los referentes de Javier Milei en Córdoba. Por más que el esquema que lidera Bornoroni haga todos los esfuerzos posibles para calmar la ansiedad de sus socios y enfatizar que la relación entre la Rosada y El Panal es «sólo institucional»; en el juecismo no cayó bien que bajen ministros nacionales y destaquen a los funcionarios llaryoristas.
La semana pasada ocurrió dos veces: Alejandra Monteoliva valoró a su par, Juan Pablo Quinteros -enemigo acérrimo de Juez-; y ‘Toto’ Caputo hizo lo propio con el ultra llaryorista que conduce la cartera de Economía en Córdoba, Guillermo Acosta. Ambos, blancos predilectos del juecismo.
Dentro de ese contexto, y con el objetivo de tratar de sostener la coalición opositora, algunos se empiezan a apurar porque saben que Llaryora fijará la fecha de la elección provincial en la primera parte del 2027 y podría agarrar a la oposición todavía caminando.
«El peronismo cordobés no va a volver al PJ mientras siga colonizado por el kirchnerismo»
Es el caso, de Juez que, como lo adelantó LPO el verano pasado había decidido enfriar su propia candidatura provincial con tal de derrotar al peronismo. Inercia que en las últimas semanas no vio con la misma intensidad; pero que, aún así, confía en que se pueda bloquear el objetivo de reelección de Llaryora.
Por lo tanto, un repliegue con una candidatura a la intendencia de la capital cordobesa, como también lo contó este sitio sigue en pie; y ahora suma un ingrediente a la negociación con Bornoroni: convertirse en el jefe de la campaña provincial de la oposición. Un menú tentador detrás del que están otros.
Aunque no es la única carta en la baraja para el segundo semestre de este 2026. La otra pasa por el armado de la lista de legisladores provinciales. Actualmente, los libertarios no tienen bancas en la Unicameral cordobesa, mientras que el Frente Cívico tiene un activo puñado de siete bancas; origen de duras críticas parlamentarias al cordobesismo.
Fortalecer esto será un activo para Juez y puede ser un riesgo para Bornoroni. Por lo tanto, en la ecuación, es un condicionante dentro del acuerdo opositor.
Lo otro que resta dilucidar es si el radical Rodrigo de Loredo entrará o no en el acuerdo. Y aunque hoy es bastante difícil, lo hace más complejo aún la serie de recorridas que Bornoroni viene haciendo por el interior provincial prometiendo la instalación de un candidato propio en todas las localidades. Un fantasma que espanta el acercamiento de intendentes radicales o que, por lo menos, los obliga a negociar bajo presión.

