Jan De Nul insiste en que no usará tecnología china en la Hidrovía

Jan De Nul insiste en que no usará tecnología china en la Hidrovía

 

 El consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus salió a reforzar públicamente su alineamiento con Occidente en plena recta final de la licitación de la Hidrovía y ratificó que no contempla participación china en la futura concesión de la Vía Navegable Troncal.

A través de un comunicado difundido este martes, el grupo belga-argentino ratificó los lineamientos estratégicos, tecnológicos y operativos incorporados en su propuesta para la concesión de la Vía Navegable Troncal.

La propuesta técnica elaborada por el consorcio fue diseñada conforme a estándares internacionales de seguridad operativa, interoperabilidad tecnológica y protección de infraestructura crítica vinculada al comercio exterior argentino, incorporando soluciones tecnológicas provistas por compañías occidentales líderes a nivel global y proveedores especializados de reconocida trayectoria, priorizando principalmente soluciones provenientes de los Estados Unidos, dijeron en la empresa.

Además señalaron que la estructura societaria, el esquema de financiamiento y los proveedores estratégicos previstos para operar la concesión «no contempla participación de empresas chinas, financiamiento soberano extranjero ni injerencia estatal externa».

La definición aparece en el tramo final que derivaron en acusaciones de parte de su competidora Deme que los acusó de una alianza con empresas del Estado chino. Representantes de Jan de Nul se reunieron personalmente con el embajador norteamericano Lamelas para negar esas versiones «maliciosas», dijeron.

En el texto, Jan De Nul y Servimagnus remarcan que la propuesta técnica fue elaborada bajo «estándares internacionales de seguridad operativa, interoperabilidad tecnológica y protección de infraestructura crítica vinculada al comercio exterior argentino», con prioridad para soluciones tecnológicas provenientes de compañías estadounidenses.

Además, el consorcio sostuvo que en caso de quedarse con la concesión priorizará «proveedores y soluciones tecnológicas confiables alineados con los intereses estratégicos de Occidente» y con la política exterior impulsada por el gobierno argentino.

Uno de los puntos centrales del comunicado está vinculado al futuro sistema de monitoreo y gestión de la Hidrovía, denominado SiMon. Según explicaron, la arquitectura tecnológica será «Cloud Native» y contará con elevados estándares de ciberseguridad y procesamiento de datos. También prometieron transferir el código fuente de los sistemas al Estado nacional para garantizar «capacidad de auditoría, transparencia y soberanía tecnológica».

Jan De Nul recordó sus más de 30 años de presencia en la Hidrovía y en distintos puertos argentinos y ratificó su compromiso con el desarrollo de infraestructura estratégica para el país.

 

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    De la “hojarasca” a las patentes: las leyes estratégicas que Milei quiere borrar detrás del ajuste silencioso

     

    Mientras el Gobierno vende la derogación de normas “ridículas” como parte de una limpieza burocrática, en el paquete aprobado en Diputados aparecen leyes vinculadas a soberanía tecnológica, producción pública de medicamentos y control estatal sobre contratos con multinacionales. Detrás de la motosierra administrativa emerge otro objetivo: desmontar herramientas históricas de regulación sobre sectores estratégicos.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    Federico Sturzenegger eligió una puesta en escena eficaz. Habló de leyes sobre palomas mensajeras, registros absurdos, microfilmaciones olvidadas y regulaciones de otra época para justificar la llamada “Ley Hojarasca”. El relato oficial funciona porque mezcla normas efectivamente obsoletas con otras que, lejos de ser decorativas, todavía expresan una determinada idea de soberanía económica y tecnológica.

    Entre esas normas aparece una de las menos discutidas públicamente pero más sensibles del paquete: la Ley 22.426 de Transferencia de Tecnología, sancionada en 1981 y orientada a regular contratos entre empresas locales y compañías extranjeras vinculados a patentes, marcas, licencias industriales, asistencia técnica y know how. La norma obligaba a registrar esos acuerdos y permitía al Estado intervenir frente a cláusulas consideradas abusivas o perjudiciales para el interés nacional. En otras palabras, el Estado conservaba capacidad de supervisión sobre relaciones comerciales donde históricamente existieron enormes asimetrías entre corporaciones multinacionales y empresas argentinas.

    La derogación podría pasar inadvertida si no fuera porque uno de los sectores más atravesados por contratos de transferencia tecnológica es justamente el farmacéutico. Patentes, fórmulas, licencias, propiedad intelectual y derechos de fabricación forman parte del corazón económico de los grandes laboratorios internacionales. Y ahí es donde el proyecto libertario empieza a mostrar una coherencia política mucho más profunda que la simple eliminación de “normas viejas”.

    El Gobierno no sólo impulsa la caída de la Ley 22.426. También busca derogar la Ley 26.688, que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos y respalda jurídicamente a laboratorios estatales nacionales y provinciales. La combinación resulta difícil de leer como una casualidad: menos capacidad estatal para controlar contratos tecnológicos, menor respaldo político a la producción pública y una apertura cada vez más amplia a corporaciones extranjeras en sectores estratégicos.

    La cuestión farmacéutica ocupa desde hace décadas un lugar central en la política exterior de Estados Unidos. Washington históricamente impulsó esquemas de protección de propiedad intelectual favorables a grandes laboratorios multinacionales, especialmente en debates sobre patentes, genéricos y regulación sanitaria. En Argentina, esas tensiones reaparecieron una y otra vez alrededor del acceso a medicamentos, la fabricación estatal y la capacidad del país para desarrollar tecnología propia sin depender completamente de compañías extranjeras.

    En ese contexto, las derogaciones promovidas por Milei adquieren otra dimensión. Ya no se trata solamente de “desregular”. Lo que emerge es un cambio de paradigma: pasar de un modelo donde el Estado retenía herramientas de control sobre sectores estratégicos a otro donde esas relaciones quedan prácticamente libradas al mercado y a la capacidad de negociación de grandes actores privados.

    La narrativa de la “hojarasca” cumple entonces una función política precisa. Mientras la discusión pública gira alrededor de leyes extravagantes y normas olvidadas, avanzan modificaciones sobre estructuras sensibles vinculadas a medios de comunicación, soberanía tecnológica, patrimonio cultural y producción sanitaria. El paquete aparece diseñado para licuar el debate político detrás de una estética antipolítica basada en la idea de “limpiar privilegios” y eliminar regulaciones absurdas.

    La Ley 22.426 nació en un período marcado por discusiones sobre dependencia tecnológica y fuga de divisas. En aquellos años, buena parte de América Latina debatía cómo impedir contratos abusivos donde empresas extranjeras imponían regalías excesivas, restricciones productivas o mecanismos de subordinación económica a compañías locales. Con el tiempo, varias de esas herramientas fueron perdiendo peso práctico por reformas posteriores, pero su existencia seguía representando una concepción política concreta: entender la tecnología y el conocimiento como áreas estratégicas y no simplemente como mercancías sujetas al poder del mercado.

    Ahí aparece el verdadero núcleo ideológico del proyecto libertario. Muchas de las normas incluidas en la “Ley Hojarasca” no son derogadas porque hayan quedado inútiles, sino porque expresan principios incompatibles con la lógica política de Milei: intervención estatal, regulación económica, protección de sectores estratégicos y defensa de herramientas de soberanía nacional.

    Por eso, detrás de la supuesta limpieza administrativa, empieza a asomar algo bastante más profundo que una depuración burocrática. Empieza a discutirse qué margen de autonomía conserva un país cuando renuncia voluntariamente a regular áreas donde se juegan salud, tecnología, comunicación y poder económico.

     

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  • Peligra la atención de 700 mil pacientes porque el gobierno pisó la partida de los hospitales universitarios

     

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    De los 80 mil millones previstos para todo el año, un cuarto debió haberse ejecutado entre enero y abril.  

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     En esa línea detallaron que, de los 80 mil millones previstos para todo el año, un cuarto debió haberse ejecutado entre enero y abril. 

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    Estas alertas de ajuste sobre los hospitales universitarios van en línea con la denuncia de incumplimiento en la aplicación de Ley de Financiamiento Universitario aprobada por dos tercios del Congreso en 2025 y ratificada por dos instancias judiciales.

    Es en ese contexto que la comunidad universitaria prepara una nueva marcha federal, que se desarrollará el martes 12 de mayo. En las universidades acusan una «decisión arbitraria e ilegal» del gobierno de Milei de no aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. 

     

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  • La Ciudad lanzó un megaoperativo en 15 barrios populares con 1500 policías

     

     La Ciudad lanzó un megaoperativo simultáneo en los barrios populares porteños y detuvo al menos a 20 personas. Participaron 1500 policías.

    Desde el gobierno porteño explicaron que buscan intervenir en áreas de alta conflictividad para ordenar el espacio público.

    El operativo comenzó a las 19 hs del jueves y fue bautizado Tormenta Negra. Desde el ejecutivo porteño adelantaron que hasta las 21 habían apresado a 20 personas «con pedidos de captura, tenencia de drogas, armas y vehículos con pedidos de secuestro».

    Detallaron que como parte de la operación realizaron «controles de tránsito y de personas; remoción de ranchadas y autos abandonados, y la inspección de locales que venden teléfonos celulares».

    La Ciudad clausuró un corralón ilegal en el Barrio 31

    El megaoperativo se desplegó en 15 barrios populares de la Ciudad: 31, 1-11-14, 21-24 y Zavaleta, Ciudad Oculta, 20, Fraga, La Carbonilla, Rodrigo Bueno, Los Piletones, Fátima, Ramón Carrillo, Barrios INTA-Bermejo y Padre Mujica (19), Cildañez y Barrio Mitre.

    «Nunca antes hubo un operativo como este, coordinado como nunca antes. Tiene un solo objetivo: proteger el estilo de vida de la Ciudad de Buenos Aires, donde no vamos a tolerar que vengan a instalar la inseguridad, el narcotráfico ni el narcomenudeo», dijo Jorge Macri.

     

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