En el gobierno ya hablan de la salida de Adorni: «Está destruyendo la imagen de Milei»

En el gobierno ya hablan de la salida de Adorni: «Está destruyendo la imagen de Milei»

 

En el gobierno ya hablan abiertamente de la salida de Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete y empezaron a mencionar al menos cuatro nombres para reemplazarlo.

Asediados por los escándalos interminables del ostentoso estilo de vida al que se subió Adorni desde que accedió al presupuesto público y las nuevas revelaciones del caso $Libra, este domingo corrieron versiones de reuniones en Olivos para definir los cambios, tanto en la SIDE, como anticipó LPO, como en la jefatura de Gabinete.

El jefe de gabinete quedó destrozado, tanto en imagen como en estado de ánimo, por las consecutivas revelaciones de su escandalosa evolución patrimonial y los negocios con el Estado que se habrían triangulado a la consultora de su esposa Betina Angeletti.

Karina quiere tomar esta semana el control de la SIDE y suenan Lule y Corcho Anzorreguy 

Pero lo que marcaría la salida de Adorni es el impacto que está teniendo su caso en la imagen positiva de Milei, que desde que estalló el escándalo de su jefe de Gabinete no para de caer y ya está entre 33 y 37 puntos, según las distintas encuestas que se conocieron esta semana, con una negativa que se acerca peligrosamente a los 60 puntos. «Está destruyendo la imagen de Milei», admitió a LPO un hombre de extrema de confianza de Karina Milei.

Adorni está destruyendo la imagen positiva de Milei.

El uso indecoroso de aviones privados, la compra de una casa en un country con un sueldo de 3 millones de pesos y el comentario entre los funcionarios de que habría más «mugre«, como el uso de una vivienda lujosa en San Isidro, empujaban este domingo la idea que la suerte del ex vocero de Milei ya está escrita.

Adorni está en la cuarta fase de las cinco que tiene el protocolo libertario para las crisis de este tipo. Las primeras tres fases son la desmentida, la denuncia de operaciones y la defensa cerrada del protagonista del escándalo.

La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

La cuarta, como la que padece Adorni ahora, es el silencio. Ya ningún funcionario sale a defenderlo en público, mientras que en privado lo cuestionan. La quinta fase, que Milei ya aplicó en severas ocasiones, es la de soltarle la mano por completo.

En Olivos se barajan cuatro nombres para reemplazar al jefe de Gabinete. Uno es el de Martín Menem, que si deja la presidencia de Diputados sería reemplazado por Sebastián Pareja, en otro enroque que sería un golpe letal para Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo.

En Olivos de barajan cuatro nombres para reemplazar a Adorni. Una de esas opciones es la designación de Martín Menem. Si eso ocurre, el riojano podría ser sucedido en la presidencia de la Cámara de Diputados por Sebastián Pareja,

El otro es del Diego Santilli, que no tiene la confianza total de los libertarios, pero ha mostrado un alineamiento total con Karina Milei. Su entronización en la Jefatura de Gabinete implicaría, de alguna manera, posicionarlo en primer lugar para la pelea por la candidatura a gobernador, algo que no sería del agrado de Pareja.

Los otros dos nombres que suenan son libertarios «puros»: Sandra Pettovello y Pilar Ramírez. Ramírez es la legisladora de mayor confianza de Karina que, con un nivel de exposición mucho menor al de Adorni, sería un apéndice de la propia hermana presidencial, a quien a representa en la Ciudad.

Pettovello tiene la confianza ciega de Milei pero su gestión promete una relación tormentosa con los ministros. Como titular de Capital Humano hizo echar a tres directores de Anses, entre otras decenas de funcionarios que corrió de su ministerio. «No tiene el temple para conducir el gabinete», se sinceró un funcionario que la conoce y la aprecia.

Si Pettovello recala en la jefatura de gabinete, los Menem buscarían tomar el control del ministerio de Capital Humano con Pareja.

 

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    Más casta: Milei metió en la ANSES a un funcionario al que le pagamos hasta el yogur que se toma

     

    Mientras el gobierno de Javier Milei repite hasta el cansancio su discurso contra “la casta” y aplica un ajuste feroz sobre jubilados, trabajadores y beneficiarios de políticas sociales, una polémica designación dentro de la ANSES vuelve a poner en evidencia el doble estándar del oficialismo. El protagonista es Guillermo Arancibia, funcionario del organismo previsional que quedó en el centro de un escándalo por el uso de fondos públicos para gastos personales tan insólitos como yogures, barritas de cereal y otros consumos menores.

    Por Roque Pérez para NLI

    Un caso que estalló dentro del propio organismo

    La historia de Guillermo Arancibia comenzó a circular con fuerza en los pasillos de la Administración Nacional de la Seguridad Social cuando trabajadores del organismo denunciaron un uso irregular de la caja chica destinada a gastos institucionales. Según trascendió en distintas publicaciones periodísticas, entre ellas informes difundidos por Perfil y Minuto Uno, el funcionario habría justificado con fondos públicos la compra de alimentos y productos de consumo cotidiano, desde bebidas hasta yogures y barritas de cereal.

    El detalle, que podría parecer anecdótico si se lo observa aisladamente, terminó adquiriendo dimensiones políticas mucho más profundas. No solo por el carácter de los gastos, sino porque los mismos habrían sido respaldados mediante comprobantes y documentos oficiales firmados dentro del propio organismo, bajo el argumento de que se trataba de consumos vinculados a reuniones o actividades institucionales.

    Sin embargo, puertas adentro de la ANSES la interpretación fue otra. Para muchos trabajadores, el episodio se transformó rápidamente en un símbolo de los privilegios que sobreviven dentro del Estado incluso en momentos en que el gobierno habla permanentemente de austeridad.

    La bronca de los trabajadores y los afiches que lo expusieron

    La indignación interna no tardó en traducirse en un gesto visible. En distintos sectores del edificio central del organismo aparecieron afiches y mensajes que apuntaban directamente contra Arancibia. En esos carteles, que circularon entre empleados y terminaron trascendiendo públicamente, se lo acusaba de cobrar un salario elevado mientras utilizaba fondos institucionales para financiar consumos personales.

    La frase que más se repitió en esos carteles condensaba la bronca de quienes trabajan en el organismo: “ganás cinco palos y te comprás yogur con la caja chica”.

    Más allá del tono irónico, el episodio dejó expuesta una tensión profunda dentro de la ANSES. Mientras miles de trabajadores del sector público enfrentan congelamientos salariales, recortes presupuestarios y presión por reducción de gastos, algunos funcionarios parecen manejarse con criterios muy distintos a los que el propio gobierno proclama en su discurso público.

    El contexto del ajuste y el significado político del escándalo

    El caso adquiere una dimensión todavía más polémica si se observa el contexto general en el que ocurre. La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) es el organismo encargado de administrar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y diversas políticas sociales que constituyen el principal ingreso de millones de argentinos.

    En ese marco, el gobierno de Javier Milei viene impulsando una política económica marcada por fuertes recortes del gasto público, licuación de ingresos previsionales y un discurso permanente sobre la necesidad de eliminar privilegios dentro del Estado.

    Sin embargo, episodios como el de Arancibia generan un contraste difícil de explicar. Mientras el relato oficial insiste en que el país necesita sacrificios para ordenar las cuentas públicas, aparecen situaciones que muestran cómo ciertos sectores del aparato estatal continúan operando con niveles de discrecionalidad que poco tienen que ver con la austeridad prometida.

    El problema, en definitiva, no es el precio de un yogur ni el costo de una barrita de cereal. El problema es quién paga esos consumos y bajo qué lógica se administran los recursos públicos en un organismo que maneja fondos destinados a jubilados y sectores vulnerables.

    De la polémica al ascenso

    Lejos de implicar un freno en su carrera dentro del organismo, la polémica no impidió que Arancibia siguiera consolidando su posición dentro de la estructura de la ANSES. Según distintas versiones periodísticas, el funcionario fue impulsado a un rol de mayor relevancia dentro del organismo previsional, lo que terminó alimentando aún más las críticas internas.

    Para muchos trabajadores, la señal política fue clara: las denuncias no generaron sanciones ni explicaciones públicas, y el episodio quedó reducido a un escándalo mediático sin consecuencias concretas dentro de la estructura estatal.

    Ese desenlace es precisamente lo que transformó el caso en un símbolo del doble discurso que rodea al gobierno libertario.

    La “casta” que nunca desaparece

    Desde su campaña electoral, Milei construyó buena parte de su identidad política sobre la promesa de terminar con los privilegios de la política tradicional. La palabra “casta” se convirtió en el eje central de su narrativa y en una etiqueta destinada a señalar a quienes, según el discurso libertario, se beneficiaban del Estado mientras el resto de la sociedad pagaba la cuenta.

    Sin embargo, episodios como el de Arancibia parecen mostrar que el problema no desapareció, sino que cambió de protagonistas. El relato anticasta convive hoy con prácticas que recuerdan demasiado a aquellas que el propio oficialismo decía combatir.

    En ese sentido, el caso del “yogur de la ANSES” terminó convirtiéndose en algo más que una anécdota administrativa. Para muchos dentro y fuera del organismo, funciona como una metáfora incómoda de la política argentina contemporánea: un Estado que exige sacrificios a millones de personas mientras algunos funcionarios continúan moviéndose con privilegios financiados con dinero público.

    Y allí aparece la pregunta inevitable que atraviesa todo el episodio: si el ajuste es para todos, ¿por qué hay funcionarios a los que seguimos pagándoles hasta el yogur que se toman?

     

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    Martín Llaryora sumará al Gobierno provincial un pelotón de intendentes con la misión de relanzar la gestión y calmar las ansiedades del peronismo, que ve una amenaza cierta de perder la elección del año que viene tras el mal paso que dio el proyecto «cordobesista» con la derrota de Provincias Unidas.

    La principal incorporación se dio este viernes, con la asunción como ministro de Desarrollo Social de Marcos Torres, intendente de Alta Gracia y hermano de Facundo, el jefe de bloque en la Legislatura. Así, Llaryora blinda con los hermanos Torres el departamento Santa María, un territorio que puede volverse clave en la disputa del año que viene. Torres reemplazó a la schairettista Laura Jure.

    Se espera que en las próximas horas se incorpore como secretario en el Ministerio de Seguridad Agustín González, intendente de Cruz Alta y ahijado (de bautismo y político) de Daniel Passerini, el intendente de la ciudad de Córdoba. Passerini y el padre de Agustín forjaron en la Facultad de Medicina una amistad inquebrantable. La relación del intendente capitalino y el nuevo funcionario provincial trasciende la política.

    En paralelo, Agustín González ocupa la vicepresidencia del Frente Renovador en Córdoba y desde ese lugar apuntaló la candidatura de Natalia de la Sota en octubre. Ahora, González deberá trabajar bajo las órdenes de Juan Pablo Quinteros, el ministro de Seguridad que cultiva un altísimo perfil.

    Apuntalar una gestión en crisis con intendentes no es una fórmula nueva: lo hizo José Manuel de la Sota en 2013, cuando el acuartelamiento policial puso en jaque a su gobierno. En esa oportunidad, Llaryora, quien ocupaba la intendencia de San Francisco, fue designado ministro de Comercio e Industria. Dos años después, Juan Schiaretti lo llevó como vicegobernador.

    La incorporación de suboficiales del PJ al gabinete no terminaría con Torres y González. Todos los convocados tienen dos características: están impedidos de ser reelectos y su sucesión está resuelta.

    En este marco, el intendente de Capilla del Monte, Fabricio Díaz, suena para ocupar la Secretaría de Infraestructura del Ministerio de Cooperativas. A primera vista, parece un cargo administrativo. Sin embargo, esta cartera concentrará la ejecución de la obra pública en el interior cordobés, incluyendo tendido de la red de gas natural. A Cooperativas la comanda un ex intendente, Gustavo Brandan; y uno de los secretarios es Gabriel Frizza, ex intendente de Jesús María y ex dirigente del PRO.

    También el intendente de Idiazábal, Juan Pablo Vassia, sería convocado en Cooperativas, confirmando que la ejecución de la obra pública a través de las cooperativas del interior se concentrará en esta cartera.

    Al Ministerio de Gobierno, que lidera Manuel Calvo, llegarían Marcos Torres Cena (Laguna Larga) y Martín García (San Javier). De esa cartera saldría eyectado el ex legislador radical Orlando Arduh, quien podría ser remplazado por otro correligionario, aunque intendente y del esquema de la vicegobernadora Myrin Prunotto: Gustavo Benedetti, jefe comunal de Arroyito.

    El Gobierno debe atajar una eventual fuga de intendentes radicales hacia La Libertad Avanza, donde la cornejista Soledad Carrizo tiene la misión de reclutar boinas blancas para Gabriel Bornoroni. Esa será una de las claves de la ingeniería electoral durante este año.

     

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  • En el gobierno cuestionan a Adorni porque usa a Karina como escudo humano

     

    En el gobierno hay malestar con Manuel Adorni porque creen que usa a Karina Milei como escudo humano para asegurar su permanencia en el gabinete tras el escándalo por sus gastos exorbitantes imposibles de justificar con sus ingresos conocidos. Escándalo que se agravó con su defensa de amateur, que además expuso de manera brutal la interna del gobierno. 

    Al jefe de Gabinete lo acusan de sobregirarse en su campaña para subir a la hermana presidencial al ring con Santiago Caputo, como estrategia para salir del foco de los medios en el que entró el día en que subió a su esposa al avión presidencial, un hecho que desencadenó denuncias penales y le significó a Milei una merma en las encuestas.

    Desde una de las encuestadoras de mayor prestigio dijeron a LPO que el caso Adorni pegó mal en la sociedad, mucho más que el de Libra, ya que dejó a los libertarios pegados con la casta. «El escándalo de Adorni entró a fondo, no es como Libra, lo entienden todos», explicaron desde la encuestadora.

    Adorni no descartó que Santiago Caputo haya filtrado el video del avión privado

    En el gobierno señalan a Javier Lanari, el secretario de Comunicación y mano derecha de Adorni, como la fuente de las filtraciones para que los principales medios se dedicaran en las últimas horas a hablar al unísono de la inminencia de cambios de gabinete, en el marco de la búsqueda de venganza de Karina Milei contra Santiago Caputo.

    Al jefe de Gabinete lo acusan de sobregirarse en su campaña para subir a la hermana presidencial al ring con Santiago Caputo, como estrategia para salir del foco de los medios.

    En el karinismo aseguraron a LPO que la hermana presidencial no avaló esa jugada mediática y que, cuando haga los cambios del gabinete va a tratar que sean de una, sin anunciarlo en notas periodísticas.

    Adorni siendo apapachado por Milei en la Bolsa de Comercio de Córdoba.

    Los Menem, los principales rivales internos de Caputo, no participaron de la campaña mediática para difundir su inminente desplazamiento de la SIDE y ARCA. Ni siquiera lo llamaron a Jorge Anzorreguy para que se haga cargo de la Secretaría de Inteligencia, como salió en los medios. Y se tomaron con humor las versiones de un inminente desembarco de Lule Menem en la casa de los espías.

    El mal momento de Adorni, que tuvo que subirse al acto de Milei en Córdoba para ser apapachado por el presidente, se agudizó tras su entrevista del domingo por la noche con Luis Majul, en la que volvió a declarar mal. 

    En el gobierno cayó muy mal que el jefe de Gabinete dejara tan expuesta la interna: el funcionario no descartó que Santiago Caputo haya filtrado el video del avión privado con el que viajó a Punta del Este con su familia. «No es el estilo de Karina», dijeron

    a LPO

    allegados de la hermana presidencial, que no habla con los medios.

    «Desde que llegamos a la jefatura fuimos ordenando e incomodando a muchas personas», se defendió un funcionario que responde a Adorni ante la consulta de LPO.

     

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