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OBJETIVO ZERO WASTE: COMO REDUCIR EL CONSUMO DE PLÁSTICOS EN PRODUCTOS DIARIOS

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo»

Eduardo Galeano
TODO PEDAZO DE PLÁSTICO CREADO, SIGUE EXISTIENDO EN ALGUNA PARTE DEL PLANETA. Sí, es difícil encarar este tema porque casi todo lo que consumimos viene envuelto en algún tipo de plástico. No voy a entrar en el detalle de los números, las estadísticas, los ejemplos -que siempre son tan reveladores- para entender finalmente lo complicados que estamos.

El camino hacia un mundo sustentable no es fácil, pero tampoco difícil. Existen OPCIONES. Podemos elegir a la hora de consumir, podemos generar y fomentar hábitos de consumo responsable para comenzar a realizar esos pequeños-grandes cambios que hacen la DIFERENCIA.

Hablemos de ZERO WASTE o RESIDUO CERO: como el nombre lo indica, lo que se intenta es generar el mínimo de residuos posible a través de la reutilización y el reciclaje, además de promover que se fabriquen productos hechos con materiales reutilizables y reciclables. Por supuesto que es imposible no generar ni un solo residuo, lo que se busca conseguir con este movimiento es reducirlos al máximo posible, sobre todo los más contaminantes.  

A propósito de esto, recomiendo fuertemente que sigan a @soyecofriendly en Instagram, una cuenta patagónica que promueve el bienestar y la responsabilidad ambiental y que, además, tiene una tienda de productos sustentables donde podés conseguir DE TODO. 

@soyecofriendly en Instagram

Ahora bien, acá te dejo algunos ejemplos de cómo comenzar a elegir productos de manera sustentable. Quizás ya tenés incorporado algunos y eso es un gran comienzo, te desafío a ir por más ✊

Bolsa de tela

La vieja y confiable, este cambio es sencillo y resulta práctico en muchos sentidos. Si todavía no lo aplicaste, ¿qué estás esperando? Incluso ahora podés personalizarlas y muchas marcas comenzaron a promover el uso de Tote Bags súper cómodas.

Shampoo sólido 

El cada vez más y más conocido shampoo sólido (también viene acondicionador en este mismo formato). Se trata de una alternativa que reduce la utilización de los envases de plástico convencionales, viene en un formato similar al jabón de tocador y se conserva de la misma manera. Se suelen conseguir en farmacias, al igual que en emprendimientos que lo comercializan en redes sociales.

Esponja vegetal o luffa

Bueno, bonito, barato. Cambiemos las súper contaminantes esponjas de plástico que liberan microplásticos y tardan cientos de años en degradarse. La alternativa es la esponja vegetal: de origen natural, duradero, son biodegradables y son ECONÓMICAS. Acá las conseguís en la mayoría de los supermercados. No tengas miedo, cuando la humedeces no raya ni el teflón de la olla Essen. 

Discos desmaquillantes reutilizables

Seguimos en la línea de tratar de eliminar los productos de un solo uso y desechables, y el algodón es uno de ellos. Sumado a que el algodón se cultiva con un uso masivo de pesticidas, fertilizantes y agua. Ahí llegan los discos de tela, que se pueden usar para el cuidado diario, se lavan y ya. Existen infinidad de marcas de venta por catálogo que ya lo ofrecen, emprendimientos locales, farmacias. Incluso, podés hacerlos en tu casa. 

Cepillo de dientes de bambú 

Los cepillos de dientes tradicionales se producen normalmente con polipropileno, uno de los plásticos MÁS CONTAMINANTES para el mar y el medio ambiente, no son reciclables y necesitan entre 500 y 1000 años para su completa descomposición. UNA ETERNIDAD. Hola bambú, una planta que crece con rapidez y de forma natural, sin pesticidas ni químicos. Sobre los cepillos de bambú: el mango es reciclable, biodegradable, las cerdas son de origen vegetal y no tienen derivados de petróleo. Podés elegirlo ante la opción tradicional porque se venden en todos lados: farmacias, emprendimientos, internet…no hay excusa. 

Copita menstrual, toalla de tela, bombacha menstrual

Finalmente, tenemos OPCIONES ecológicas para la gestión menstrual. Una sola toallita convencional tarda 500 años en degradarse y una mujer usa promedio 18.000 toallitas, hagan la cuenta. Ni hablemos de los tampones. Alternativas posibles: toallita de tela, copita menstrual y las recientes bombachas menstruales. Todas estas opciones están en el mercado, cada vez más a mano, es cuestión de consultar. Implica un gasto al principio, sí, pero sabemos que son productos duraderos. 

Cuestionemos nuestros consumos.
Podemos elegir mejor nuestros productos. 

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  • Apenas periodistas

     

    A las cuatro de la tarde del miércoles 15 de octubre de 2025 más de cuarenta periodistas salieron del edificio del Pentágono en Washington DC cargando cajas con sus pertenencias. Habían trabajado durante años acreditados en la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Fue la reacción ante la revocación de credenciales a un grupo de ellos y las restricciones impuestas por el gobierno de Donald Trump para informar sobre las actividades militares. Cinco meses después, el 20 de marzo de 2026, un tribunal declaró inconstitucionales las restricciones a la prensa del gobierno federal.

    El lunes 6 de abril, en Argentina, la escena tuvo una réplica. La Casa Rosada revocó las credenciales de varios periodistas acreditados. El argumento fue una investigación periodística que, con documentos filtrados y sin pruebas, informaba que sus medios habrían recibido presuntos pagos por parte del gobierno ruso para publicar notas con el objetivo de desestabilizar al gobierno de Javier Milei. Esos periodistas no habían firmado los artículos señalados. Unos días antes, a uno de ellos que ya no podía entrar a la sala de prensa, el Jefe de Gabinete libertario le había dicho que era “apenas un periodista” cuando le preguntó por la causa judicial por enriquecimiento ilícito en la que está siendo investigado. En menos de un mes, los periodistas argentinos pasaron de ser catalogados como “apenas un periodista” por el vocero presidencial Manuel Adorni a “traidores a la Patria” por el Presidente. De la deslegitimación a la estigmatización. 

    Las dos escenas -Washington y Buenos Aires- sucedieron en contextos donde los gobiernos han convertido a la prensa en blanco de ataques sistemáticos. La diferencia no estuvo en el gesto del poder. Sí en la reacción de los periodistas. Y eso abre una serie de preguntas para el debate. 

    En Estados Unidos, la respuesta institucional y judicial fue rápida. En Argentina, en cambio, la reacción fue fragmentada: hubo comunicados, apoyos y muestras de solidaridad en redes sociales, desmentidas. Mucho ruido. Ninguna acción colectiva sostenida.

    La prohibición del ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada fue el lunes 6 de abril. Después  de los cuatro días de Semana Santa en los que el presidente Milei “escribió 86 tuits contra la prensa y republicó otros 874 emitidos originalmente por militantes libertarios, funcionarios o usuarios desconocidos”, según publicó Martín Rodríguez Yebra en el diario La Nación. Fue una nueva escalada de su campaña NONSALP, “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, acompañada por ministros y funcionarios. El miércoles 8 sumó una entrevista en la Televisión Pública en la que aseguró que “el 95 por ciento de los periodistas argentinos son delincuentes” y explicó: “escriben por mandatos o financiados por otros países o en medios que tienen conflictos con el Gobierno porque quieren prebendas o responden a empresaurios, empresarios prebendarios. Por lo cual el 95 por ciento del periodismo está contaminado”.

    “La revocación de mi acreditación es una manera de imponer miedo”, dice Liliana Franco, periodista de Ámbito con más de 30 años de trabajo en la sala de prensa de la Presidencia. Y sostiene: “A ningún gobierno le caen simpáticos los periodistas y es parte del juego. No estamos para ser aplaudidores del gobierno de turno”.  

    Mientras espera los resultados de la reunión en Casa Rosada entre los directivos de Ámbito y funcionarios para el descargo que demostraría que nunca habían recibido dinero del gobierno de Vladimir Putin, Franco hace un diagnóstico que va más allá del Gobierno: “Lo digo con tristeza, la mayoría de mis colegas cree que hacer su trabajo es llevarse bien con los voceros. Obviamente así es más fácil transitar los pasillos del poder. Por cosas muy menores, hace tiempo, la sala reaccionaba en conjunto. Esta vez solo hubo una pregunta en off a funcionarios. Hay excepciones pero ese es el nivel de periodismo, entonces los gobiernos avanzan”. 

    Franco entonces va contra su protagonismo individual de estas horas. “¿Sabes cuál es la noticia que importa? Que es muy malo para la democracia argentina que en la Casa Rosada se prohíba el trabajo de periodistas acreditados, como también es muy malo que en la sede del Gobierno nacional haya periodistas que no honren la profesión”. 

    Si algo muestra la falta de reacción conjunta es que el universo de periodistas argentino está atomizado, precarizado y sin capacidad de acción colectiva. La irrupción de Internet y, sobre todo de los buscadores como Google y las redes sociales, quitó del centro a los medios de comunicación como principales actores del ecosistema informativo y el modelo de negocios de las empresas periodísticas perdió su principal fuente de financiamiento: la publicidad que migró a las grandes empresas de tecnología. Los periodistas entendimos tarde que ese cambio iba a afectar nuestras condiciones de trabajo. La baja de salarios, llevó a que el pluriempleo sea la norma para llegar a un ingreso digno y ya se habla también de la uberización de los periodistas, porque según SIPREBA, son muchos los que deben manejar autos de aplicación o tener otras changas para completar los ingresos. En ese escenario, con la irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa que pronostica el fin de los buscadores, de los seguidores en las redes y la automatización de la producción de contenidos, los periodistas, esta vez, reaccionamos. La manera de hacerlo quizás sea un debate que hay que dar. Al menos eso apareció en las conversaciones privadas que registró Anfibia y en algunos comentarios públicos de referentes.

    El periodista Ramón Indart escribió en su cuenta de X el 7 de abril todavía entre retuits de la campaña de violencia digital: “Off con empresario que entiende de medios. Me siento a tomar el café. Me mira. Tira de entrada: ‘porq naturalizan el odio contra ustedes. Va a ser difícil construir sobre lo destruido’. Lo naturalizamos?” Y no fue el único. Leandro Renou en la misma red social planteó: “Hay que armar agrupaciones de periodistas nuevas. Vivas. Modernas, renovadas y desafiantes de los contextos. Las q están no sirven absolutamente para nada”.

    Por teléfono, Renou retoma la idea: “Me parece que lo que falta es una posición clara sobre la violencia contra los periodistas en el debate público, que son cuestiones que van más allá de lo salarial, que también hay que exigir. Cuando digo lo de la modernización me refiero a dejar de lado las cuestiones ideológicas o de intereses diferentes ante el gobierno, dejar lo institucional y pensar sin prejuicios el ejercicio profesional. Porque las entidades que supuestamente representan a periodistas permiten que el corte de acreditaciones sea selectivo. Incluso llegaron a publicar el informe sobre la operación rusa en algunos medios con notas pagas para desestabilizar sin tener pruebas. Lo que le da más pasto a las fieras”. 

    En estos días, quizás convenga pensar si el problema no es solo que los gobiernos ataquen al periodismo como política pública, sino que el periodismo -fragmentado, precarizado y dependiente de plataformas-, ya no tiene capacidad colectiva de responder.

    La pregunta sobre cómo debe reaccionar el periodismo frente a los ataques del gobierno de Milei más allá de los desafíos por las cuestiones salariales y de rutinas de producción atravesadas por los cambios tecnológicos es crucial para Silvio Waisbord. Investigador y profesor de Periodismo y Comunicación Política en la Universidad George Washington, acepta que la acción siempre es reactiva. 

    “Lo que pasa es que el periodismo, por lo general, tiene una posición reactiva – asegura Waisbord- y la situación de precariedad laboral obviamente no contribuye a encontrar el tiempo para pensar la profesión. Entonces la única posibilidad de acción es la reacción frente a lo que va sucediendo que se mueve con otras lógicas que no son las periodísticas como la política, la geopolítica o la inteligencia. La flaqueza del periodismo es también justamente no tener una agenda propia”.

    Para Waisbord también son reactivos el posicionamiento frente a los desafíos que plantea la economía digital y el rol de las plataformas, “porque los periodistas no controlan las condiciones en las cuales esos cambios suceden”. En su opinión, ante la violencia del gobierno de Milei se profundiza una condición estructural del periodismo reactivo: “así como se reacciona frente a lo que está circulando en las redes”.

    El desafío ante este tipo de ataques de gobiernos sucede en otros países. Pero para Waisbord, “este gobierno es particularmente astuto en cómo actúa con la prensa y tiene el poder de plantar información. El dilema es si no respondes porque las mentiras o las falsedades quedan. O sea, no se puede ignorarlas, pero también responder es darle oxígeno”. 

    Esa disyuntiva es ética y la solución no es fácil, asegura Waisbord: “No creo, especialmente por cómo este Gobierno piensa la comunicación, que se pueda ignorar y no plantarse contra esa narrativa”.

    Waisbord define al gobierno de la Libertad Avanza “especialmente astuto en comparación con otros gobiernos argentinos como el kirchnerista que fueron contra la prensa. Saben cómo, especialmente a través de las redes, imponer temas o desencadenar campañas coordinadas personalizadas. El periodismo incluso debilitado, queda como el único actor. La respuesta es casi individual porque se personaliza”. 

    La violencia digital, potenciada por procesos de automatización y algoritmos oscuros de grandes empresas tecnológicas, incide en la autocensura y en la redefinición del rol del periodismo en un contexto democrático. Sebastián Lacunza es uno de los periodistas que mantiene su actividad en X. “Mí pregunta es dónde hablar si no. En ese ámbito también se define el valor del periodismo tanto como la elaboración de una nota cuando te adentras en la Amazonía o como cuando agarrás la bici para ir a preguntar a los vecinos si Adorni vive en esa cuadra de Caballito. Es también parte del apego a la profesión y donde se construye un texto en ese maremagnum de redes corrompidas”.

    La historia reciente del periodismo argentino influye en este escenario. Dice Lacunza al respecto: “Como colectivo profesional tienen una trayectoria bastante compleja. Entonces es difícil que se plantee ciertos criterios y posiciones comunes frente a un ataque generalizado, pero personalizado. Es un problema que termine en formas de reacciones individuales o de medios particulares. No hay una solidaridad abarcativa o una historia solidaria dentro del periodismo en estos últimos 25 años. No es un modelo de consenso, la idea de la grieta terminó de profundizar la polarización, pero creo que en los 90 hubo algunos esbozos de consensos comunes entre los periodistas. Banderas como la libertad de expresión, sobre la importancia de los trabajos de investigación, cosas básicas que hacen más fácil respuestas mancomunadas. Pero es verdad que también se necesita una sociedad civil y una política que apoye la defensa del periodismo y de la libertad de expresión”. 

    Martín Becerra coincide con Waisbord en posar la mirada en las últimas décadas del ejercicio periodístico en la Argentina y en el rol de los grandes medios que no mantuvieron un compromiso con la tarea de informar y la libertad de expresión que debe aparecer en momentos álgidos como estos. También subraya el rol activo que antes tuvieron organizaciones de la sociedad civil y del campo de los derechos humanos para apoyar con mecanismos claros los ataques a la libertad de expresión.  

    Para los fines del análisis, Becerra, especialista en medios de comunicación e investigador del Conicet, diferencia entre los periodistas “notorios”, que son más formadores de opinión, de la mayoría de los periodistas que trabajan día a día en los medios y no son conocidos. “Es la mayoría y están detonados. Frente a un ataque del Gobierno, o de la SIDE coordinado, con o sin trolls, que les pueden desde hackear las cuentas de mails, meterse con la familia, doxearlos o todas esas cosas juntas, los mecanismos de defensa institucionales clásicos como el de las empresas donde trabajan es casi inexistente en la actualidad. Primero, porque las corporaciones periodísticas no lo hacen como antes y segundo porque ya es muy difícil que un periodista trabaje para una sola empresa”.

    Hace al menos dos décadas que el periodismo ya no sucede únicamente en las redacciones ni en los medios tradicionales. Además del ejercicio profesional, la vida pública transcurre en plataformas con sistemas de algoritmos opacos que definen qué se vuelve visible; que además amplifican la violencia y hasta incluso terminan induciendo a la autocensura. Tiene dueños. Cuando, en octubre de 2022, Elon Musk pagó 44.000 millones de dólares por Twitter, declaró: «El pájaro ha sido liberado» y explicó que compró la plataforma para asegurar una «plaza pública digital» libre para la expresión, esencial para el futuro de la civilización y el debate saludable, claro según lo que él cree que eso significa. 

    Waisbord señala que el periodismo argentino en gran parte, como en otros países, se ha tratado de acomodar lo mejor posible a las nuevas condiciones que imponen las plataformas porque ahí está el público. Ya nadie duda que las Big Tech tienen el acceso a las audiencias y “como no les vas a ganar, tenés que sumarte. Es un pacto con el diablo”, dice. Lo más llamativo es que las empresas periodísticas también pactan con ellas, que son sus principales competidoras por las audiencias. En las conversaciones para esta nota surgió un dato llamativo: representantes de Google suelen ocupar los escenarios de encuentros de entidades periodísticas para que capaciten a las redacciones en el uso de sus propias herramientas de IA.

    Mientras ya se habla del fin de las redes sociales, del fin de los seguidores y de que la Inteligencia Artificial Generativa va a terminar de configurar un panorama en el que la circulación de la información tendrá menos jugadores se puede pensar  que quienes tengan ese poder serán cada vez más poderosos y que los periodistas deberían ser mucho más necesarios.
    Si llegamos a ese futuro inmediato deberíamos responder al menos la pregunta sobre si el periodismo, tal como está hoy, puede reaccionar de una manera distinta y, en caso de que no suceda, cómo los periodistas podemos defender la  democracia si no logramos pensar colectivamente nuestra propia existencia. Finalmente el problema no es solo el avance autoritario de un gobierno, lo que está en juego también es la propia relevancia de un oficio atado a la libertad.

    La entrada Apenas periodistas se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • El gobierno asume que no llega a aprobar la ley de patentes de medicamentos en abril

     

    El gobierno asumió este jueves que no llegaría a sancionar el tratado de patentes de medicamentos antes que finalice abril, un cronograma con el que se había comprometido Javier Milei con los laboratorios extranjeros en Estados Unidos. Fuentes del oficialismo en el Congreso reconocieron que «no se llega antes del 30 de abril» y cargaron la responsabilidad en la Cancillería, tal como informó LPO.

    El principal promotor para sacar la aprobación definitiva del proyecto, que tiene media sanción del Senado desde 1998, es Federico Sturzenegger. Sin embargo, la resistencia de los laboratorios locales, nucleados en CILFA, es total.

    Un sector del oficialismo aducía que, incluso, la suspensión del plenario de comisiones que debía tratar el proyecto este martes que pasó, se debía a que había alrededor de 20 diputados de excursión con la Red de Acción Política (RAP) en Estados Unidos, para una charla sobre IA en Harvard y el MIT, junto con empresas del sector minero y gerentes de laboratorios. En rigor, la orden para levantar el pie del acelerador habría salido de Cancillería, después de atender al riesgo de erosionar la relación con los laboratorios locales.

    En efecto, Hugo Sigman, Daniel Sielecki y la familia Kovalivker figuran entre los más importantes aportantes de campaña de Milei, algo que condiciona el compromiso del Presidente con CAEME, la cámara que representa a las empresas extranjeras en este rubro.

    Quirno demora el tratado de patentes y choca con Sturzenegger

    Un diputado libertario admitió que su bloque prepara una sesión para el próximo 22 de abril, con la Ley Hojarasca como eje del temario, y el miércoles 29 de abril ya está reservado para la presentación de Manuel Adorni. Del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT, por su sigla en inglés), nada.

    Por eso, resulta difícil encontrar un hueco en las agendas de los 257 diputados para convocar a una tercera sesión en menos de 15 días pero el legislador confía en que la demora no traerá inconvenientes en la relación bilateral con el gobierno de Donald Trump.

    Gabriel Bornoroni y Nicolás Mayoraz.

    La postergación del debate sugiere que los laboratorios locales le doblaron el brazo, provisoriamente, a Sturzenegger. «Los laboratorios argentinos tienen un poder de lobby muy grande, financian todos los partidos políticos y, desde Arturo Illia para acá, son capaces de voltear gobiernos», dijo un dirigente al tanto de la situación del mercado farmacéutico.

    Desde el entorno de Sturzenegger aseguraron a LPO que el tratado «se va a aprobar porque es un compromiso y, más importante que eso, es positivo para los argentinos, los investigadores, las startups biotecnológicas». Además, consideran que los estadounidenses «entienden que son esfuerzos que se hacen por resolver cada tema, como se hizo con las guías de patentabilidad farmacéutica, que se derogaron pero con una cláusula de transición».

    Un diputado libertario admitió que su bloque prepara una sesión para el próximo 22 de abril, con la Ley Hojarasca como eje del temario, y el miércoles 29 de abril ya está reservado para la presentación de Manuel Adorni. Del PCT, nada.

    El tema del patentamiento trascendió las fronteras legislativas y hasta estalló en un grupo de chat de WhatsApp de la Red de Acción Política, la organización de lobby que nuclea a dirigentes políticos de distintos partidos y cuenta con el auspicio de alrededor de 80 grandes empresas en el mundo.

    El diario La Nación publicó una nota en la que cuenta la discusión entre el dueño de laboratorios Richmond, Marcelo Figueiras, el ruralista Miguel de Larminat y Jorge Steverlynck, miembro de Los Grobo y directivo del Hospital Británico. «Algunos creen que los de afuera son los buenos y nosotros, siempre los malos», posteó Figueiras.

    Algunos creen que los de afuera son los buenos y nosotros, siempre los malos.

    La réplica de de Larminat fue inmediata. «La realidad que la prensa cuidadosamente omite es que los medicamentos en la Argentina, sean de marca o genéricos, están entre 3 y 15 veces más caros que en los países en donde rigen las patentes», se quejó.

    En ese contexto, la pelea escaló y tuvieron que intervenir el secretario de Desregulación, Alejandro Cacace, mano derecha de Sturzenegger, y Luciano Vivlione, una suerte de Vocero de Bayer, pero el grupito de WhatsApp ardía. «Está todo el país prácticamente ahí, gobernadores, senadores, diputados, funcionarios, empresarios, pero nunca se había filtrado nada hasta ahora», expresó con sorpresa uno de los miembros del chat.

    Las diferencias al interior del sector de los laboratorios parecen difífiles de saldar. LPO informó que fue Pablo Quirno quien pisó el tratado de patentes de medicamentos y chocó de lleno Federico Sturzenegger. «La Cancillería le volteó a Sturzenegger el tratado», dijeron.

     

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