El Director de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa se refirió a los controles que ha realizado el área a su cargo para evitar que se circule fuera del horario permitido a partir de las medidas vigentes desde el último lunes en la ciudad.
“Junto con la Policía de Río Negro, en nuestro caso las Comisarías Quinta y 35°, estamos trabajando en los controles ya que entre las 0 y las 6 horas no se puede circular”, recordó Figueroa.
Agregó que “los vecinos deben tener conocimiento que quien viole las restricciones va a tener dos consecuencias. Por un lado, un expediente penal por violación a los artículos 205 y 239 y, por el otro, a partir del decreto municipal 059/21, se le va a retener el vehículo por 48 horas y se le va a hacer una infracción de 2 SAM”.
Además insistió en que “debemos seguir usando el tapabocas, respetar el distanciamiento, ser solidarios y corresponsables. No queremos llegar a restringir más, nuestro motor es la actividad comercial, la actividad frutícola, no queremos que se pierda el esparcimiento, las actividades culturales, las deportivas. Tenemos que cuidar nuestra ciudad”.
“Hasta ahora es muy poca la gente que circula después de la medianoche, las bajas temperaturas contribuyen a ello pero nos preocupa lo que puede pasar este fin de semana y por ese motivo hemos decidido incrementar los controles nocturnos junto a Policía”, finalizó Figueroa en declaraciones a distintos medios realizadas en la jornada de este viernes.
La paz no se puede conseguir por la fuerza, solo se puede conseguir por la comprensión Albert Einstein Jean Jaques Rousseau define a la oclocracia como la degeneración de la democracia. Si uno quisiera situar los cambios cíclicos en las formas de hacer política, la oclocracia o gobierno de la muchedumbre estaría en el…
Pasó un fin de semana cargado de sobresaltos en Olavarría para el piloto reginense Facundo Aldrighetti, sufrió una descalificación con una decisión para discutir un rato largo en el sprint del sábado y el domingo en las pruebas a “tanque lleno” terminó contra el paredón de boxes en un duro accidente. En el sprint del…
Cuenta regresiva para ‘Tinta Urbana’, un evento único que reunirá muestra de tatuadores, tatuajes en vivo, festival con espectáculos urbanos (baile, batallas de rap, hip hop, básquet 3×3, skate), además de gastronomía y bebida local. La cita es viernes 8 y sábado 9 a partir de las 18 horas en el polideportivo Cumelen. El costo…
La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina informa que en la jornada de este lunes 3 de mayo se completó el cupo de castraciones, superando ampliamente el total de 300 animales, entre caninos y felinos. Próximamente se comunicarán las nuevas fechas de inscripciones. Difunde esta nota
Máximo Kirchner deja correr una candidatura a gobernador en medio de las tensiones internas dentro del peronismo. En el kirchnerismo alimentan la posibilidad de pelear por la provincia aunque hay intendentes que ven en la jugada una estrategia para negociar listas.
Fuentes del kirchnerismo reconocen que el líder de La Cámpora tiene ganas de avanzar en una candidatura pese a que la mayoría de los sondeos lo ubican en una situación incómoda para lanzarse en una campaña.
Por caso, dos intendentes peronistas -uno muy cercano a Máximo- confiaron a LPO que su imagen negativa hace inviable una candidatura. No creen que sea un proyecto real y agregan que no están dispuesto a acompañarlo.
Máximo estuvo días atrás en La Rioja en una jugada que generó un importante revuelo dentro del kirchnerismo, electorado que también corresponde a Kicillof. Las fotos y videos del diputado que difundió La Cámpora sugerían una jugada electoral, más que una visita de cortesía.
Las fotos de Máximo con Ricardo Quintela generaron ruido en el entorno de Axel que salieron a romper con el riojano tomando distancia de sus declaraciones respecto de la posibilidad de expropiar tierras en caso de que el gobierno libertario apruebe el proyecto que se discute en el Senado.
Dos intendentes peronistas, uno muy cercano a Máximo, aseguran que su imagen negativa hace inviable una candidatura. No creen que sea un proyecto real y agregan que no están dispuesto a acompañarlo.
Máximo tuvo en las últimas semanas varias apariciones públicas. Incluso buscó bajar el tono de la pelea con el gobernador. «Estoy convencido que no estamos en veredas opuestas», dijo el líder de La Cámpora en una entrevista y recordó que Kicillof fue ministro de Economía de Cristina y juntos dieron la pelea contra los fondos buitres.
«Todas las veces que me convocaron a charlar fui, pero no puedo entrar a lugares sin que me inviten», agregó trasladándole al Kicillof una propuesta para conversar sobre las diferencias en el peronismo.
En el entorno de Máximo son conscientes de los altos niveles de imagen negativa que arrojan las encuestas, pero creen que se puede trabajar en un año. Saben que pesa sobre él una imagen estigmatizada a pesar de que lleva una vida lejos de las excentricidades. Tampoco pesan sobre él causas de corrupción y entienden que es un líder político que puede defenderse y proponer un rumbo para la provincia y el país.
La posibilidad de una candidatura busca contraponer a los candidatos «duros» de Kicillof que resultan más refractarios a Cristina como Carlos Bianco, Andrés Larroque y Jorge Ferraresi. Ellos -junto a Gabriel Katopodis y Julio Alak- son los nombres que el gobernador mueve en la provincia. LPO adelantó que esta semana Kicillof les pidió a los cinco que salgan a correr la provincia sin entrar en roces internos.
Axel Kicillof.
En paralelo, en el peronismo consideran que la candidatura de Máximo es al final del camino una señal de debilidad de Cristina.
La sucesión en Buenos Aires será probablemente la pulseada más fuerte del peronismo el año próximo. Con Kicillof como el candidato presidencial más instalado, el resto de los sectores del peronismo bonaerense busca ganar músculo para pelear por el poder de la provincia más importante en términos electorales.
La consolidación de la Liga de Intendentes también impactó en las últimas horas. El grupo sumó al intendente de Baradero, movilizó a Plaza de Mayo y mantuvo un encuentro con tres senadores del peronismo.
También el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, empezó a caminar la provincia con vistas a pelear por la candidatura. Lejos del axelismo, Nardini no de La Cámpora, ni de la Liga de Intendentes.
En tanto, mientras el peronismo busca movilizar alrededor de algunos puntos de consenso, Kicillof se abraza a su grupo de confianza. Esta semana definió en una reunión del Movimiento Derecho al Futuro que Larroque será su armador nacional y Bianco su armador en el territorio bonaerense.
Desde una plaza vacía y frente a un Estado que negaba la existencia de miles de desaparecidos, un grupo de mujeres comenzó una lucha que terminó convirtiéndose en uno de los movimientos de derechos humanos más reconocidos del planeta. La historia de las Madres de Plaza de Mayo no es solamente la búsqueda de sus hijos e hijas secuestrados durante la última dictadura cívico-militar: es también la historia de cómo la sociedad argentina construyó una memoria colectiva que transformó el dolor en una bandera de democracia, justicia y resistencia frente al terrorismo de Estado.
Por Redacción de NLI
El 30 de abril de 1977, un grupo de mujeres decidió hacer algo que en aquel momento parecía imposible: reunirse en el corazón del poder político argentino para reclamar respuestas sobre el paradero de sus hijos desaparecidos. La Plaza de Mayo, escenario histórico de movilizaciones populares y acontecimientos políticos, se convirtió entonces en el lugar donde unas pocas madres comenzaron una protesta silenciosa contra uno de los aparatos represivos más violentos de la historia argentina. No tenían una estructura organizada, no contaban con respaldo institucional y muchas de ellas ni siquiera tenían experiencia política previa. Lo que las llevó allí fue una búsqueda desesperada: saber qué había ocurrido con sus hijos e hijas que habían sido secuestrados por las fuerzas represivas.
La dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 había instalado un sistema clandestino de persecución, tortura y desaparición forzada de personas. Mientras el gobierno militar sostenía públicamente que en el país no ocurría nada irregular, miles de familias recorrían comisarías, cuarteles, juzgados e iglesias buscando información sobre seres queridos que habían sido arrancados de sus hogares. La respuesta del Estado fue el silencio, la negación y, en muchos casos, la complicidad con quienes llevaban adelante los secuestros.
En ese contexto nacieron las Madres de Plaza de Mayo. Aquellas mujeres comenzaron a encontrarse porque comprendieron que, aisladas, sus reclamos podían ser ignorados, pero juntas podían hacerse visibles. La decisión de caminar alrededor de la Pirámide de Mayo surgió porque las autoridades prohibían las reuniones públicas y les exigían “circular”. Aquella imposición terminó transformándose en una de las imágenes más poderosas de la historia argentina: una ronda que cada jueves desafiaba al miedo y demostraba que incluso frente a una dictadura era posible construir una voz colectiva.
El pañuelo blanco contra el silencio de la dictadura
Con el paso del tiempo, las Madres fueron convirtiéndose en un símbolo internacional de la lucha contra la impunidad. El pañuelo blanco que comenzaron a utilizar para identificarse entre ellas pasó a representar la búsqueda de verdad y justicia, pero también la resistencia de una sociedad que se negaba a aceptar que la desaparición de personas pudiera quedar enterrada bajo el silencio oficial.
La respuesta de la dictadura fue intentar desacreditarlas. Desde el poder se las presentó como mujeres manipuladas, exageradas o ajenas a la realidad política del país. Sin embargo, su persistencia logró romper el cerco informativo que el régimen había construido. Mientras los medios controlados por los militares intentaban mostrar una Argentina ordenada y sin conflictos, las Madres llevaban al mundo una denuncia que terminaría generando una enorme presión internacional sobre el gobierno de facto.
El reclamo de esas mujeres también expuso una de las características más profundas del terrorismo de Estado: no solamente buscaba eliminar físicamente a quienes consideraba opositores, sino también borrar sus historias, aislar a sus familias y construir una sociedad dominada por el miedo. Frente a eso, las Madres hicieron exactamente lo contrario: recuperaron nombres, reconstruyeron memorias y transformaron historias individuales de dolor en una causa colectiva.
De la resistencia a una política de Estado
Con el regreso de la democracia en 1983, Argentina inició un camino inédito en la región al decidir juzgar a los máximos responsables de la dictadura. El Juicio a las Juntas, realizado durante el gobierno de Raúl Alfonsín, fue un acontecimiento histórico porque un tribunal civil juzgó a los principales integrantes de una dictadura militar por los crímenes cometidos desde el Estado.
Sin embargo, el camino hacia la justicia no fue sencillo. Durante los años siguientes, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida limitaron el avance de las investigaciones, mientras que los indultos otorgados durante la década de 1990 beneficiaron a numerosos represores condenados. Durante ese período, los organismos de derechos humanos continuaron reclamando que los crímenes de lesa humanidad no podían quedar impunes.
Esa lucha tuvo finalmente un punto de inflexión cuando la Justicia argentina declaró inconstitucionales esas normas y permitió la reapertura de los juicios. Desde entonces, cientos de responsables del terrorismo de Estado fueron juzgados y condenados, consolidando una política de memoria, verdad y justicia que convirtió a Argentina en un caso reconocido internacionalmente.
La experiencia argentina mostró que la democracia no solamente se construye mediante elecciones, sino también a través de la capacidad de una sociedad para revisar su pasado, reconocer a sus víctimas y establecer límites frente al abuso del poder estatal.
Una lucha que sigue interpelando al presente
La historia de las Madres de Plaza de Mayo continúa formando parte de los grandes debates políticos y culturales de la Argentina actual. Su recorrido, como ocurre con muchos movimientos históricos, también tuvo distintas etapas y discusiones internas, especialmente sobre el rol político que asumieron algunos sectores del movimiento con el paso de los años.
Pero más allá de esas discusiones, existe un hecho histórico difícil de negar: en el momento más oscuro de la Argentina contemporánea, cuando el Estado había utilizado su poder para perseguir y desaparecer personas, un grupo de mujeres comunes decidió enfrentarlo desde una plaza pública.
Su lucha trascendió las fronteras argentinas y se convirtió en una referencia mundial para otros pueblos que atravesaron dictaduras, guerras o procesos de violencia estatal. Las Madres demostraron que la memoria no es solamente un ejercicio del pasado, sino una herramienta del presente para defender la democracia.
En un contexto donde periódicamente reaparecen discursos que relativizan los crímenes cometidos durante la dictadura o buscan equiparar responsabilidades entre víctimas y victimarios, la historia de las Madres vuelve a adquirir una importancia central. La construcción del “Nunca Más” no fue automática: fue el resultado de décadas de movilización, reclamos y resistencia de familiares y organismos de derechos humanos.
La ronda de las Madres de Plaza de Mayo comenzó como un pedido desesperado de un grupo de mujeres que buscaban a sus hijos. Con el tiempo se transformó en una de las expresiones más fuertes de la defensa de los derechos humanos en el mundo. Su legado recuerda una verdad fundamental de la democracia argentina: cuando el Estado se convierte en instrumento de persecución, la sociedad tiene la responsabilidad histórica de exigir memoria, verdad y justicia.
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.