La colonia de vacaciones organizada por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina tuvo su cierre el último viernes después de cinco semanas de desarrollo.
En total, aproximadamente 500 niños y niñas participaron de las actividades propuestas que se desarrollaron en la Isla 58.
Al respecto, el Director de Deportes Damián Álvarez manifestó que “el balance es alentador, por el contexto de pandemia que atravesamos nos vimos obligados a realizar algunos cambios para un mejor funcionamiento de la colonia”.
“La colonia tuvo una duración de cinco semanas, desde el 11 de enero al 12 de febrero, con un formato nuevo, donde se dividió a los participantes en grupos de 10 o 15, que contaba con su profesor y ayudante correspondiente”, indicó.
Los chicos y las chicas que participaron disfrutaron de juegos de ecotravesía, de pintura, entre otros, y del río durante las jornadas de altas temperaturas. Al finalizar cada semana, se les hizo entrega de los correspondientes certificados.
Manuel Adorni no consiguió a ningún kamikaze que le dibujara un préstamo y ahora dijo que ganó más de medio millón de dólares en bitcoin.
El jefe de gabinete presentó en la noche de este miércoles su declaración jurada, más de un mes después de que el propio presidente Javier Milei dijera que su presentación era inminente.
Durante todo ese mes buscó a alguien que se tirara sobre la granada para presentar un «mutuo» pero no pudo. Por eso, como anticipó LPO en exlcusiva, se aferró a la nebulosa fortuna de las criptomonedas.
«Pensé en renunciar», dijo el funcionario. «Pero sí yo renunciaba siendo un tipo honesto, después iban a ir por otros», dijo el ex vocero, que admitió que ahorró 25 años en negro y confirmó de esa manera que, aún siendo funcionario, evadió impuestos.
«Voy a pagar hasta el último impuesto que me corresponda pagar, hasta la última multa, todos los intereses, todo lo que devenga de este error», prometió Adorni, que negó ser un «chorro».
«Lo que hago es copiar mis declaraciones juradas patrimoniales que yo venía haciendo, donde no había incorporado el ahorro que yo había hecho con mi mujer durante toda la vida, y arrastro ese error y lo sigo arrastrando hasta este año», dijo. «Hago un mea culpa, por supuesto que cometí un error», agregó.
«El objetivo no soy yo, es el presidente Milei», dijo Adorni, que volvió a ponerlo al presidente en la línea de fuego.
La revisión que hizo Adorni a su declaración jurada también alcanzó las declaraciones impositivas realizadas ante ARCA. Según confirmaron fuentes oficiales a Infobae, Adorni se presentará ante el organismo para abonar los impuestos que resulten exigibles como consecuencia de las rectificaciones efectuadas sobre los últimos cinco años.
El Gobierno consiguió el número que prueba el éxito de su modelo económico exportador: un superávit comercial récord, como no se veía hace años. Pero detrás del festejo aparece una postal más compleja. La Argentina exporta más petróleo, aprovecha mejores precios internacionales y al mismo tiempo importa menos piezas, insumos y bienes ligados a la producción industrial, la gran perdedora del modelo.
En mayo, las exportaciones alcanzaron USD 9.537 millones, el mayor registro mensual de la serie. El salto fue de 34,4% interanual. Las importaciones, en cambio, sumaron USD 6.033 millones y cayeron 7% contra el mismo mes del año pasado. Así, el saldo comercial cerró con un superávit de USD 3.504 millones.
En los primeros cinco meses del año, el excedente acumulado llegó a USD 11.783 millones. La comparación es elocuente: en el mismo período de 2025, el saldo había sido de apenas USD 1.900 millones. La balanza comercial se convirtió en una de las pocas fotos que el oficialismo puede mostrar sin retoques.
El detalle de las exportaciones confirma el cambio de composición. Contra abril, las ventas externas crecieron 0,5% desestacionalizado. Contra mayo del año pasado, subieron USD 2.442 millones. El avance combinó mayores cantidades, que crecieron 18%, y mejores precios, que aportaron otro 14%.
El principal impulso vino de combustibles y energía. Ese rubro creció 167% interanual y sumó USD 1.091 millones adicionales. El producto estrella fueron los aceites crudos de petróleo. Las manufacturas de origen agropecuario también empujaron: subieron 21% y aportaron USD 508 millones más, con grasas, aceites y carnes como motores. Las carnes crecieron 37% y sumaron USD 127 millones.
Los productos primarios aumentaron 22,5% interanual, sobre todo por cantidades, que treparon 25%. Las manufacturas de origen industrial crecieron 20%, con un aporte de USD 394 millones. Allí se destacó el avance de productos químicos, donde entra el carbonato de litio. El Gobierno lee ese dato como diversificación. En el mercado, algunos prefieren llamarlo una canasta más primarizada con algunos destellos de valor agregado.
El principal impulso vino de combustibles y energía. Ese rubro creció 167% interanual y sumó USD 1.091 millones adicionales. El producto estrella fueron los aceites crudos de petróleo.
La otra mitad de la historia está en las importaciones. Las compras externas siguieron estancadas, en línea con una actividad que no termina de traccionar. Contra abril, cayeron 2,5% mensual desestacionalizado. Contra mayo de 2025, bajaron 7%. La baja se explicó únicamente por cantidades, que retrocedieron 14%, porque los precios subieron.
Salvo bienes intermedios, que aumentaron solo por precios, todos los rubros importados mostraron caídas interanuales. La señal más delicada fue la de piezas y accesorios para bienes de capital, que se desplomaron 27% y restaron USD 374 millones. No es un dato menor. Cuando una economía compra menos partes para máquinas, equipos y transporte, no solo ahorra dólares: también muestra que invierte menos o que produce menos.
«Es un número espectacular, pero no hay magia. Una parte sale de Vaca Muerta y otra de una economía que no demanda importaciones porque está fría», dijo a LPO un operador de comercio exterior. En otra mesa del sector privado lo resumieron con menos diplomacia: «El superávit también lo explica la recesión fabril».
Ese es el punto incómodo para el relato oficial. El modelo exportador libertario funciona en sus propios términos. Consigue dólares, mejora el saldo comercial y reduce la presión importadora. Pero lo hace con un patrón muy claro: energía, agro, minería y una industria acorralada por la apertura, el costo financiero y la caída del mercado interno.
En los primeros cinco meses, la mejora del saldo se explicó en buena medida por un menor déficit de los sectores menos dinámicos. Pasaron de un rojo de USD 18.000 millones en 2025 a uno de USD 14.000 millones en 2026. A eso se sumó el salto energético: el saldo del sector pasó de USD 3.000 millones a USD 5.400 millones.
Es un número espectacular, pero no hay magia. Una parte sale de Vaca Muerta y otra de una economía que no demanda importaciones porque está fría.
La balanza comercial energética es el nuevo fenómeno del intercambio argentino. En mayo registró un superávit de USD 1.542 millones. En los primeros cinco meses acumuló USD 5.402 millones, un 79% más que en el mismo período del año pasado.
Según el informe de Intercambio Comercial Argentino del INDEC, las exportaciones de energía llegaron en mayo a USD 1.745 millones, con una suba de 167% interanual. Las compras externas del sector fueron de apenas USD 202 millones, un 33% menos. Desde enero, las ventas externas energéticas sumaron USD 6.182 millones, un crecimiento del 45%, mientras que las importaciones totalizaron USD 779 millones, un 38% menos.
El petróleo fue el gran protagonista. Las ventas de crudo alcanzaron USD 1.172 millones en mayo, un salto de 322% interanual. El aumento respondió sobre todo a mejores precios, empujados por la tensión en Medio Oriente, que llevó el barril por encima de los USD 100 en las semanas previas. Tras el acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el precio cayó fuerte y dejó una advertencia para los próximos meses: el viento de cola puede cambiar rápido.
El crecimiento del crudo no puede apoyarse mucho más en volumen por falta de infraestructura. En el sector remarcan que la próxima escala depende de obras clave como el oleoducto VMOS, que debería comenzar a operar en enero 2027.
También crecieron las exportaciones de naftas, propano y butano. La venta de gas natural a Chile, en cambio, cayó levemente.
En el sector casi nadie discute que este giro no nació en diciembre de 2023 con Milei, aunque el actual gobierno lo acentuó libertando el precio y las exportaciones petroleras. Una decisión clave.
La balanza energética pasó de un déficit estructural a un superávit récord de USD 7.815 millones en 2025 por una acumulación de decisiones de Estado. La recuperación de YPF en 2012, el acuerdo piloto con Chevron en Loma Campana en 2013, la curva de aprendizaje en Vaca Muerta y la construcción de infraestructura fueron los cimientos de este resultado.
Antes de la expropiación del 51% de YPF, la Argentina arrastraba una caída de producción que disparó la importación de combustibles. Las compras externas pasaron de USD 550 millones en 2003 a más de USD 10.200 millones en 2012. El otro mojón fue el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. Inaugurado en julio de 2023, permitió llevar gas no convencional desde la Cuenca Neuquina hacia los centros de consumo. Esa obra alivió el cuello de botella del transporte y redujo importaciones de GNL y gas de Bolivia.
Pero está también muy claro que Milei apostó fuerte por las exportaciones petroleras y liberó precios y volúmenes, además de ofrecer el RIGI para acelerar inversiones.
Como sea, la consultora LCG, fundada por Martín Lousteau, advierte que el segundo semestre puede ser menos brillante. Junio debería mostrar una menor liquidación del agro frente a mayo, que suele ser el mejor mes del año. Los niveles seguirían siendo buenos, pero con menor impulso. A la vez, la baja del precio del petróleo, si se sostiene la distensión en Medio Oriente, puede recortar la potencia de las exportaciones de combustibles.
El punto sensible es el derrame. Exportar más es una condición necesaria para una economía que siempre se queda sin dólares, pero la microeconomía todavía no percibe la bonanza.
«Los dólares entran, pero no necesariamente bajan al llano. Sin encadenamientos locales, el boom exportador termina en balances privados, no en desarrollo», dijo a LPO una fuente que sigue de cerca el sector energético.
La Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Villa Regina, junto a la Policía de Río Negro, llevó adelante controles de tránsito y alcoholemia durante los días 25, 26 y 27 de diciembre. Durante la noche del domingo, se sumó a los trabajos de prevención y control de tránsito el personal afectado a la Agencia…
Ignacio Fidanza contó en GPS, el programa de Rolando Graña en América, que en el gobierno ya ven a Manuel Adorni afuera y que la causa por enriquecimiento ilícito seguirá avanzando en la Justicia.
El director de LPO reveló que el juez Ariel Lijo le dijo al fiscal Gerardo Pollicita que le va a dar la indagatoria a Adorni. De este modo se descarta que el viaje a París de Lijo con Juan Bautista Mahiques le sirva al gobierno para frenar la causa contra el jefe de gabinete.
«Mahiques eh representa algo más que ser un empleado de Karina Milei, tiene su propia agenda y articula una serie de intereses que van más allá de Karina y que van a seguir, que son los nombramientos de jueces», dijo el director de LPO. «El gobierno pasa pero los jueces quedan», remató.
«Hay una idea en el establishment de que Milei pierde y que hay que asegurar la continuidad del proyecto y que no vuelva el peronismo», dijo Fidanza.
En ese marco recordó la conversación, revelada por LPO, entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich. «Construyamos cada uno por su lado (que es lo que estamos viendo, donde se ven sintonías muy evidentes, sobre todo por ejemplo en el caso Adorni) y después el año que viene definimos quién está mejor para el balotaje», dijo Fidanza.
Año 1988. Un novio de mi hermana le presta el casete de una banda que se llama Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Gulp. Lo escucho y quedo encantada. El novio me cae bien, vive en Aldo Bonzi y tiene pinta de rockero. Yo estoy en sexto grado. Es la antesala de la hiperinflación. En casa no sobra un peso. Así que “La bestia pop” y “Unos pocos peligros sensatos” acompañan nuestros días. Recuerdo el casete blanco, los nombres de los temas amontonados en letras chiquitas, lado A y lado B. Sonidos eclécticos. Una música que te permite viajar y olvidar, por un rato, los monoblocks y sus varias miserias.
Año 1993. El tiempo pasa y la música del Indio se disemina como un virus que nos toca y nos convierte en otra cosa. Mis compañeros de la secundaria lo escuchan y todas y todos nos hacemos fans. Imposible resistirse. Adri, una amiga que tiene apenas cuatro años más que yo, ya los fue a ver a algunos de los conciertos más chicos. Y se viene el primer Huracán y estamos que explotamos de emoción. Con astucia, Adri, la mayor, Ana, mi mejor amiga desde primer grado y yo, convencemos a mi vieja, la más dura, de ir al evento en Huracán. Lo logramos. Es mi primer recital y la presentación del disco doble de la banda, Lobo Suelto, Cordero Atado. Nos preparamos desde semanas antes. El nerviosismo es total. Llega el día y estamos exultantes. Nos recuerdo a las tres atravesando la ciudad desde La Matanza para llegar a La Quema. Las luces del estadio encendidas, la policía afuera y los de seguridad adentro. Todo era tensión, ansiedad, alegría, desborde. Pasamos los controles con un nudo en la garganta. Entramos y el campo es un mundo de gente feliz y expectante. El recital es perfecto. Cantan todas las canciones que queremos escuchar. Cuando llega “Ji Ji Ji” parece que el mundo se viene abajo. Bailamos, saltamos, empujamos y gozamos en medio de la masa ricotera sin miedo ni pruritos. Somos tres minas que poguean de igual a igual con la gran cantidad de varones que forman lo que, todavía no sabemos, se irá convirtiendo en el mítico pogo más grande del mundo. Nos miramos reír, sudar, apartarnos y volver al ruedo. La experiencia es inmensa, conmovedora y desbordante. Escucharlos en vivo es soñar despierta. Estoy en 4to año y el menemismo ya está haciendo de las suyas. Afuera del estadio, la Federal nos espera con caras de pocos amigos. Pero logramos salir más o menos indemnes de los bordes del Ducó y nos volvemos a casa con la felicidad dibujada en la cara y pegada en el cuerpo por la transpiración de miles de almas con las que gozamos a la par.
Año 1996. Nos vamos a ver la presentación de Luz Belito a Mar del Plata en tren. Tuvimos que juntar peso por peso para la entrada y el viaje, porque la cosa está cada vez peor. Tenemos una caja con pizzetas que nos hizo mi vieja y que será todo nuestro sostén alimenticio por dos días. Nos cagamos de frío desde que llegamos hasta que nos vamos. Salimos el 8 de junio a la mañana desde Constitución. El viaje en tren es pura algarabía. Somos varias y varios en el grupo, amigos a quien nos une el amor y la música en partes iguales. Cuando llegamos a las inmediaciones del estadio, ya sin pizzetas y abrigados hasta las tetas, la policía nos corre por Av. Constitución, en las afueras de Go! Disco. Logramos entrar después de que nos revisan cuerpo y mochilas como si todo fuera una misma cosa. Junto con el cacheo nos dan una hoja de cartón negro que aún conservo y que tiene todas las letras de Luz Belito en un diseño sencillo y hermoso. El lugar no es grande, el escenario está ahí nomás. Nos paramos en las gradas de la izquierda y empezamos a cantar. A hacer comunión con el público que cada vez llena más los rincones del lugar. Cuando salen a escena Go! explota. Las luces, las banderas, los bailes del Indio, la guitarra de Skay. Todo es nuevamente perfecto. Los vemos de cerca, escuchamos sus canciones como nunca antes. Bajamos al piso y queremos estar más cerca del escenario pero el forcejeo es mucho y pierdo la batalla. Termino en medio de un tironeo que me va a dejar un moretón de dimensiones considerables en la pierna. Pero estoy al costado del escenario, viendo al Indio por el agujero de una de las maderas que sostiene la estructura. Nunca volveré a tenerlo tan cerca. Tiene una presencia que me cautiva, su cuerpo parece moverse entre algodones eléctricos. Sus zapatos son únicos, me llaman la atención. ¿Cómo puede un rockero ser tan elegante? Quedo embelesada. A la salida otra vez la Bonerense. Dormimos en la playa acompañados por petacas de licor que nos regalan el calor tan necesario. En la estación de tren la policía bardea a un amigo que duerme en un asiento de madera y hay que salir a defenderlo. Volvemos sin pizzetas y sin plata. Tenemos hambre, frío, miedo. Pero vimos a Los Redondos tan de cerca que todavía nos cuesta creerlo. No sé si lo sabemos, pero somos felices. Estoy en el CBC y trabajo en negro en una fotocopiadora dentro del Aeropuerto de Ezeiza. Dicen que la empresa dueña de todo eso pertenece a Yabrán. El menemismo nos duele en los huesos porque la desocupación, el hambre y la corrupción están haciendo estragos. Pero el tipo va por el segundo mandato, así que nos toca cerrar el orto y refugiarnos en el rock.
Año 1998. Recital en Racing. Inicio de la gira para presentar Último bondi a Finisterre. Van a tocar 18 y 19 de diciembre. Nadie imagina el peso que esas fechas tendrán tres años después, aunque el clima social es insoportable y es de esperar que todo esté camino a estallar. Los alrededores del estadio se sienten densos, hostiles. Hay oscuridad en las calles de Avellaneda que rodean al Estadio Presidente Perón. Otra vez nos espera la Bonaerense, ordenando e intimidando por partes iguales. Entramos al estadio en medio de un kilombo entre el público con y sin entrada y el personal de seguridad, que desborda mala leche hacia los jóvenes a quienes, se supone, debería cuidar. Hay gente afanando a cuatro manos y a nadie parece importarle. Desde el campo vemos a un flaco en la tribuna con dos pares de zapatillas bajo el brazo. A Diego, un amigo, lo quieren bolsillear unos pungas apenas pasamos la entrada y casi se van a las manos. Cuando se apagan las luces entramos en el ritual de la misa ricotera y nada más importa. Pasados los primeros temas, estoy subida en los hombros del Zurdo, un amigo fortachón que me hace la segunda. Canto ensimismada “Esa estrella era mi lujo…” y todavía no sé que será la canción con la que homenajearé a mi vieja una vez que se vaya, 10 años después. Alguien tiene la feliz idea de tirarle una bengala al Indio y todo se detiene. El recital, el tiempo, la alegría. Todo queda suspendido. Y el público responde enardecido, como siempre. Salimos con una enorme desazón, queríamos un recital completo. Que transpire rock y no pudo ser. Afuera del Cilindro otra vez la cana. Terminamos en un boliche de Flores tomando birra y cantando los temas que quedaron pendientes. Estoy en 2do año de la carrera de Sociología y trabajo de secretaria en una clínica de traumatología; en negro, claro.
Año 2000. Recital en River. Saco entrada para los dos días, 15 y 16 de abril. Son mi auto regalo de cumpleaños. La Rock & Pop se hace cargo de la organización y difusión de los recitales. Dicen al aire que nadie que no tenga entradas puede acercarse a menos de cinco cuadras a la redonda. Llegamos al estadio con ansiedad y nerviosismo, como siempre. Pasamos los primeros vallados sin que nadie nos pida nada. Es el estadio más grande en el que tocaron. La Policía Federal está afuera esperando a los fanáticos. Nos obligan con cachiporras y caballos a ordenar la fila contra la pared. Mis amigos ponen el cuerpo para que no me peguen, ventajas de ser minita. En la vereda de enfrente varios pibes arrojan baldosas que fueron rompiendo sin prolijidad. Los destinatarios son los policías, obviamente. Un pibe logra robarse un caballo y lo monta con orgullo al galope. El público aplaude, altivo por la hazaña de uno de los nuestros. Después de horas de cachiporrazos, piedras y caballos, logramos entrar al estadio. Nadie nos pide las entradas ni nos cachea. Nos da bronca. ¿Para qué pagamos? Adentro es una fiesta. Somos miles cantando, coreando, esperando a la banda. Hasta que de golpe se empieza a sentir un murmullo denso, oscuro. Y una multitud nos cae encima. Siento pánico. Por suerte estoy sin lentes, pienso. La multitud se corre a un costado pero vuelve a arremeter. No entendemos qué carajos pasa. El miedo nos corre por la espalda como una amenaza fría. Después sabremos que hay un pibe con una navaja robando y sembrando miedo, y que en la devolución de favores el pibe terminará hospitalizado por heridas cortantes que lo llevarán a la muerte. El clima social, adentro y afuera, está cada vez peor. Todo es desconcierto hasta que arranca el recital. Apostamos a ver con cuál canción empiezan. Digo «Tarea fina». Diego me dice «minita». Fue “Un ángel para tu soledad”. El recital es una fiesta a puro desborde. Risas, cantitos, intensidad. El pogo más grande del mundo es inmenso, puro goce. Bailo y me empujo nuevamente con flacos y minas que atraviesan la misma fiesta lisérgica que yo, sostenida a birra y alegría autoinflingida. Somos felices y esta vez sí lo sabemos. Al otro día volvemos y ya no hay navajas pero la Federal continúa disciplinando cuerpos jóvenes en los alrededores del estadio. No sabemos que es la última misa ricotera en el Gran Buenos Aires. Nos vamos con el alma rebosante de rock. Estoy en 4to año de la carrera, aunque me falta bastante para recibirme. Y preparándome para irme a vivir sola y dejar de viajar cinco horas por día en bondi, haciendo el trayecto Ciudad Evita-laburo-facultad y viceversa. Me pusieron en blanco, pero como cobro sueldo fijo y no por horas, gano un poco menos de guita.
Año 2005. Voy al Estadio Único de La Plata con amigos a ver por primera vez a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Afuera el clima es más tranquilo, aunque siempre surge algún pequeño bardo, para no perder la costumbre. Extraño la mística ricotera y el sonido redondo. No me gustan los temas nuevos. Me la paso cantando «Solo les pido que se vuelvan a juntar». Hago el último pogo con el Indio en el escenario y siento que ya nada es lo mismo. Vivo sola en mi segundo departamento y soy becaria de la UBA. No tiro manteca al techo pero estoy un poco más acomodada.
Escribo y entiendo hasta qué punto Los Redondos y El Indio son la historia de mi vida. En estos días estoy de duelo, como miles y miles a lo largo del país. Con El Indio se murió mi juventud y necesito volver a escribirlo para convencerme de que todo es verdad. Vi el velorio por la tele. La peregrinación incansable a la que no le puse el cuerpo. Porque todo mi espíritu ricotero quedó en River, aquellos 15 y 16 de abril del 2000, cuando la banda sonora de mi vida tocó por última vez el más bello y certero rock and roll del país.
El jóven futbolista granate es el deportista destacado de esta segunda edición. Cerraron los Premios eTapas 2022 con la participación de 20 deportistas locales en etapa formativa que fueron destacadxs y elegidxs por sus propios profesores, siendo esta selección un premio en sí mismo. Qué más valedero que la persona que te ve entrenar todo…
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