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LALCEC: CAMPAÑA PREVENCIÓN

Desde LALCEC Villa Regina queremos comunicar que realizaremos junto con el Hospital Área Programa de Villa Regina, una Campaña sin costo de Prevención de Cáncer de Piel mediante el Control de lunares y manchas sospechosas, para personas que no posean  cobertura médica, durante la semana del 03 al 06 de Diciembre. Para solicitar turnos pueden llamarnos al 0298-4465 555 o acercarse a nuestra Sede en calle Alessandrini 1006 de lunes a viernes de 8:00hs a 12:00hs.

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  • Secuestraron casi 160 kilos de marihuana en Tucumán

     

    En la noche del martes, la Policía de Tucumán secuestró casi 160 kilos de marihuana durante un allanamiento realizado en la zona de Villa Luján, en San Miguel de Tucumán. El gobernador Osvaldo Jaldo destacó el operativo y subrayó los resultados de la política de seguridad y lucha contra el narcotráfico que implementó el Gobierno provincial.

    El mandatario puso en valor el trabajo sostenido de la fuerza policial y el accionar coordinado con el sistema judicial, en el marco de una estrategia definida desde el inicio de su gestión para enfrentar el narcotráfico y el narcomenudeo en la provincia.

    En ese sentido, Jaldo explicó el alcance de las decisiones adoptadas desde octubre de 2023 y afirmó: «Desde aquel 29 de octubre de 2023, que nos hicimos cargo del gobierno, hemos fijado una política en materia de seguridad y en materia carcelaria muy dura, muy eficiente y muy planificada, y hoy estamos teniendo los resultados, fundamentalmente ayudando al Gobierno nacional en la lucha contra el narcotráfico y poniendo en vigencia la Ley de Narcomenudeo en la provincia de Tucumán».

    Al comparar las estadísticas de incautaciones, el Gobernador destacó el crecimiento interanual de los procedimientos y señaló: «Si comparamos el año 2024 con el 2025, en cocaína hemos incrementado casi un 300% la incautación, y en marihuana hemos incrementado un 1.600%. En 2025 hemos superado los 1.100 kilos de marihuana y otro tanto en cocaína».

    Respecto al operativo realizado en Villa Luján, Jaldo atribuyó el resultado al trabajo previo de investigación y coordinación institucional. «Lo de anoche es producto del trabajo de inteligencia que viene realizando nuestra Policía de Tucumán a través de las unidades especiales, con el acompañamiento de la Justicia de la provincia. Venimos de secuestrar casi 400 kilos de marihuana y ahora, en un nuevo operativo en San Miguel de Tucumán, se secuestraron cerca de 160 kilos», expresó.

    El Gobernador aclaró que los detalles del procedimiento quedaron a disposición de la Justicia Federal y remarcó el impacto social de estos operativos. «Ustedes se imaginan esos 160 kilos distribuidos en la provincia de Tucumán y el daño que se le estaría haciendo a nuestros jóvenes, a nuestros niños y a cualquier persona que consuma este tipo de sustancias», advirtió.

    Finalmente, Jaldo sostuvo que la lucha contra el narcotráfico seguirá profundizándose en la provincia y destacó la continuidad de una política basada en hechos concretos. 

     

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    REQUISITOS PARA HACER TURISMO EN RIO NEGRO

    Con el objetivo de frenar el aumento de casos de COVID-19 durante el turismo, a partir de este lunes 3 de mayo entraron en vigencia los nuevos requisitos que deberán cumplir las personas que quieran ingresar o circular por Río Negro. Las medidas resueltas por el Ministerio de Salud de Río Negro (Resolución Nº 2996),…

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    El ferrocarril en la Argentina y su rol en el modelo agroexportador

     

    El ferrocarril no fue simplemente un medio de transporte más. A lo largo del siglo XIX se convirtió en una de las transformaciones materiales más profundas del capitalismo industrial, capaz de modificar economías, territorios, ritmos de vida y relaciones sociales. Allí donde apareció, alteró de manera irreversible la forma de producir, de comerciar y de habitar el espacio. Como explican Teresa Eggers Brass y Marisa Gallego en su manual Historia mundial contemporánea, el tren fue una de las herramientas centrales mediante las cuales la Revolución Industrial logró integrar espacios distantes a la economía nacional e internacional.

    Por Walter Onorato para NLI

    En los países extensos y con escasas vías fluviales navegables, el ferrocarril cumplió una función decisiva: redujo distancias que antes parecían insalvables, integró regiones aisladas y permitió articular economías locales con mercados nacionales e internacionales. En Estados Unidos, la unión ferroviaria del Este con el Oeste en 1869 selló la expansión territorial y la consolidación de un mercado interno continental. En la Argentina, el ferrocarril posibilitó el abaratamiento de los fletes y transformó a los cereales y las carnes en pilares del modelo agroexportador, incorporando vastas zonas productivas al circuito del comercio mundial.

    Una infraestructura funcional a la especialización primaria de la economía

    El ferrocarril fue introducido formalmente en la Argentina en 1857, con la inauguración del Ferrocarril del Oeste, que unía la ciudad de Buenos Aires con la zona de Floresta. A diferencia de una idea muy difundida, este primer emprendimiento no fue financiado por capitales extranjeros, sino principalmente por capitales locales y estatales. El Estado de la provincia de Buenos Aires, junto con comerciantes y estancieros vinculados al comercio exterior, impulsó esta inversión como una forma de modernizar el transporte y reducir los costos logísticos.

    Sin embargo, esta etapa inicial dio paso rápidamente a una segunda fase. Desde la década de 1860 y, sobre todo, tras la consolidación del Estado nacional, la expansión ferroviaria quedó dominada por el capital británico. Bancos, empresas y fondos de inversión ingleses encontraron en la Argentina un destino rentable para el excedente de capital generado por la Revolución Industrial. El Estado argentino ofreció concesiones amplias, garantías de rentabilidad y beneficios fiscales, asegurando altas ganancias a los inversores extranjeros.

    El resultado fue una red ferroviaria diseñada principalmente para servir al modelo agroexportador. El trazado adoptó una forma radial, con centro en el puerto de Buenos Aires, orientada a transportar materias primas desde el interior hacia el mercado mundial. A diferencia de lo ocurrido en los países industrializados, el ferrocarril argentino no fue concebido como una herramienta para integrar un mercado interno industrial, sino como una infraestructura funcional a la especialización primaria de la economía.

    A todo vapor

    Como todo producto de la Revolución Industrial, el ferrocarril no surgió plenamente desarrollado. Su evolución fue lenta en los comienzos y explosiva en las décadas posteriores, acompañando el proceso de acumulación de capital y la expansión industrial. Ya en el siglo XVII existían sistemas primitivos de rieles de madera por los que circulaban vagonetas tiradas por caballos, utilizadas para transportar carbón desde las minas hasta los puertos. Aquellas soluciones técnicas anticipaban una lógica que luego se profundizaría: organizar el transporte masivo de mercancías de manera regular y eficiente.

    El verdadero salto tecnológico se produjo a comienzos del siglo XIX, cuando los rieles de madera fueron reemplazados por rieles de hierro y se diseñaron las primeras locomotoras a vapor capaces de arrastrar varios vagones al mismo tiempo. En un primer momento, el ferrocarril se utilizó casi exclusivamente para el transporte de cargas minerales en Inglaterra, ya que el traslado de pasajeros resultaba todavía demasiado costoso. Sin embargo, la reducción progresiva de los costos y las mejoras técnicas permitieron su rápida expansión como medio de transporte masivo.

    La inauguración de la línea Liverpool–Manchester en 1829 marcó un punto de inflexión histórico. Por primera vez, dos grandes centros industriales quedaron unidos de manera permanente, acelerando la circulación de mercancías, personas e información. Para mediados del siglo XIX, Gran Bretaña ya contaba con miles de kilómetros de vías férreas y, hacia fines de ese siglo, transportaba millones de pasajeros de distintas clases sociales, consolidando una nueva experiencia del tiempo, el espacio y la movilidad.

    La construcción de los ferrocarriles implicó una transformación profunda del territorio. No se trató solo de fabricar locomotoras, vagones y rieles, sino de levantar estaciones, talleres, depósitos y puentes, abrir túneles, cortar montañas y construir viaductos. El ferrocarril fue una obra integral de la modernidad industrial, una infraestructura que reconfiguró el paisaje y dejó marcas duraderas en la organización del espacio económico y social.

    Trenes eléctricos

    En las últimas décadas del siglo XIX, la incorporación de la electricidad abrió un nuevo capítulo en la historia ferroviaria. Primero aplicada a las señales y luego a la propulsión, la electricidad permitió ensayar alternativas al vapor. En 1842 se realizaron los primeros intentos de trenes eléctricos, aunque con resultados limitados. El perfeccionamiento del sistema llegó con la incorporación de un tercer riel conductor y, en 1881, esta tecnología fue aplicada con éxito en el ferrocarril de Berlín y presentada en la Exposición Internacional de Electricidad de París.

    A pesar de estos avances, la electrificación no se impuso de inmediato de manera masiva. Durante mucho tiempo, el vapor siguió siendo predominante, especialmente en los trayectos largos y en el transporte pesado. La electricidad, sin embargo, se volvió indispensable en los trenes subterráneos, donde era necesario evitar la contaminación del aire, y en los sistemas de transporte urbano, como tranvías y trolebuses. Más adelante, el desarrollo del motor diésel ofreció una nueva alternativa para las locomotoras, combinando eficiencia y menor dependencia de infraestructuras complejas.

    El caso argentino

    Pero el ferrocarril no solo reorganizó el espacio y aceleró los intercambios: también consolidó modelos económicos desiguales. En el caso argentino, la red ferroviaria no fue pensada como una herramienta para integrar un mercado interno diversificado ni para impulsar un proceso de industrialización autónoma. Por el contrario, los rieles fijaron un patrón de desarrollo dependiente, subordinado a las necesidades del comercio exterior y a los intereses del capital que lo financiaba.

    El trazado ferroviario respondió a una lógica clara: extraer y exportar. Las líneas se organizaron de manera radial, convergiendo en el puerto de Buenos Aires, desde donde partían las materias primas hacia Europa. Esta configuración no fue un accidente geográfico ni una simple elección técnica, sino la expresión material de un modelo económico basado en la especialización primaria y en la inserción subordinada en el mercado mundial.

    Mientras en los países industrializados el ferrocarril articuló regiones productivas, estimuló la industria y fortaleció el mercado interno, en la Argentina funcionó como un instrumento de integración externa antes que nacional. El interior quedó conectado al puerto, pero no entre sí; los flujos económicos se orientaron hacia afuera y no hacia la construcción de un sistema productivo equilibrado.

    Además, el predominio del capital extranjero en la expansión ferroviaria reforzó esta dinámica. Las decisiones sobre recorridos, tarifas y prioridades de inversión estuvieron guiadas por la rentabilidad de la exportación y no por las necesidades del desarrollo interno. El Estado argentino, lejos de corregir esta orientación, la consolidó mediante concesiones, garantías y beneficios que aseguraban la ganancia privada a costa de una planificación soberana del territorio.

    De este modo, el ferrocarril se convirtió en una infraestructura estratégica del modelo agroexportador, pero también en un factor de reproducción de las desigualdades regionales y sociales. Los rieles acercaron los campos al puerto, pero alejaron al país de un desarrollo industrial propio. No integraron una economía nacional compleja: fijaron una estructura dependiente cuyos efectos se proyectaron durante décadas.

    Así, la tecnología que prometía progreso y modernización terminó funcionando, en el caso argentino, como soporte material de una economía orientada hacia afuera, vulnerable a los vaivenes del mercado internacional y estructuralmente desigual.

     

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    El consumo de tabaco le cuesta al sistema de salud más de $196 millones por año

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    Oro celta en el pantano: el hallazgo que reescribe la historia antigua de Europa

     

    Dos monedas de oro celtas de más de 2.300 años fueron encontradas en un pantano de Suiza y abren nuevas preguntas sobre rituales, poder y circulación de riqueza en la Europa pre-romana. Lejos de un simple “tesoro perdido”, el hallazgo apunta a prácticas sagradas deliberadas y a una temprana conexión entre los pueblos celtas y el mundo mediterráneo.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Las monedas de oro celtas representan, de un lado, la cabeza del dios griego Apolo y, del otro, un carro tirado por caballos, reflejando la influencia mediterránea adaptada al estilo celta.
    Crédito: Archaeology Baselland

    Durante una excavación arqueológica en la región de Bärenfels, cerca de Arisdorf, en el noroeste de Suiza, investigadores dieron con un descubrimiento excepcional: dos monedas de oro celtas extremadamente raras, datadas entre mediados y fines del siglo III antes de Cristo. Se trata de un estater completo de aproximadamente 7,8 gramos y un cuarto de estater de 1,86 gramos, piezas que integran un conjunto ínfimo dentro del registro arqueológico europeo.

    El hallazgo no fue aislado ni casual. En el mismo sitio ya se habían encontrado, entre 2022 y 2023, 34 monedas de plata celtas, lo que llevó a intensificar las tareas de excavación. La zona corresponde a un pantano formado por sumideros naturales, un detalle clave para comprender el verdadero significado histórico del descubrimiento.

    El pantano de Bärenfels, cerca de Arisdorf, marcado por sumideros llenos de agua, paisajes que los pueblos celtas solían considerar sagrados y utilizar para ofrendas votivas.
    Crédito: Archaeology Baselland

    Monedas de oro que no eran para comprar pan

    Los especialistas coinciden en un punto central: estas monedas no circulaban como dinero cotidiano. Su valor era demasiado alto para transacciones comunes. En sociedades celtas de la Edad del Hierro, piezas de este tipo cumplían funciones simbólicas, políticas y rituales: eran signos de prestigio, instrumentos de alianza entre élites o elementos de culto.

    El contexto del hallazgo refuerza esta hipótesis. En la cosmovisión celta, los pantanos, lagunas y zonas húmedas eran espacios sagrados, considerados portales entre mundos. En toda Europa se han documentado armas, joyas y objetos de alto valor depositados deliberadamente en estos lugares como ofrendas a las divinidades. Nada indica que estas monedas hayan sido extraviadas: todo apunta a un depósito ritual consciente.

    Influencia griega y adaptación celta

    El diseño de las monedas revela una trama histórica aún más profunda. En una de sus caras aparece la cabeza del dios Apolo, y en la otra un carro tirado por caballos, una iconografía claramente inspirada en las monedas de oro acuñadas durante el reinado de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno.

    Sin embargo, no se trata de simples copias. Los grabados presentan adaptaciones propias del arte celta, como el uso de la triskele, símbolo espiral asociado al movimiento, la vida y lo sagrado. Esto demuestra que los pueblos celtas no solo recibían influencias del Mediterráneo, sino que las resignificaban según su propia cultura y espiritualidad.

    Un hallazgo que cuestiona el relato clásico

    Durante siglos, la historia oficial presentó a los pueblos celtas como sociedades primitivas frente a las “civilizadas” Grecia y Roma. Descubrimientos como este desmienten ese relato simplificador. La presencia de oro, iconografía compleja y prácticas rituales sofisticadas muestra sociedades con redes de intercambio, pensamiento simbólico profundo y estructuras de poder consolidadas.

    Además, el hecho de que solo existan poco más de veinte monedas de oro celtas similares registradas en toda Suiza convierte a este hallazgo en una pieza clave para entender la economía, la religión y la política de la Europa pre-romana.

    Del pantano al museo

    Las autoridades del cantón decidieron que las monedas sean exhibidas públicamente a partir de marzo de 2026 en el Museo Histórico de Basilea, junto a los hallazgos de plata del mismo sitio. Allí podrán verse no como “tesoros”, sino como testimonios materiales de una civilización que la historia oficial intentó borrar o minimizar.

    En tiempos donde la arqueología sigue desmontando mitos eurocéntricos y jerarquías culturales heredadas, este oro celta emerge desde el barro para recordar una verdad incómoda: Europa también tuvo civilizaciones complejas antes de Roma, y muchas de ellas eligieron el ritual antes que la acumulación.

     

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  • ‘Las Perlas’, campeonas de la Liga de Fútbol Femenino

    ‘Las Perlas’ se consagró campeón de la Liga de Fútbol Femenino, cuyas instancias finales se desarrollaron el domingo. Inter se quedó con el segundo puesto y Botineras completó el podio tras derrotar a Fem. Matadero en el partido por el tercer lugar. Además del campeonato, ‘Las Perlas’ se quedó con los reconocimientos a Julieta Salto…

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