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‘Retrospectiva Spinetta’ llega al Galpón de las Artes

La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina presenta una gran propuesta para los amantes del ‘Flaco’ Spinetta: ‘Retrospectiva Spinetta’, este sábado 25 a las 21 horas en el Galpón de las Artes.

Los artistas que participan de esta producción son Rock FCP, integrado por Guillermo Pérez y Ángel Pino, guitarra y canto; Sebastián Mozzoni, bajo y canto; y Cristian Vallejos, batería y canto; los cantantes Pablo Aristimuño y Alfonsina Magariño y el pianista Diego Bascur.

El concierto hace un recorrido por los discos más reconocidos del compositor y músico argentino, comenzando por las últimas canciones que compuso y finalizando en las primeras épocas.

El programa está conformado por “Ya no mires atrás” (2020), “Tu vuelo al fin” (2008), “Dale luz al instante” (2005), “Halo lunar” (2003), “El enemigo” (2001), “Perdido en ti” (1999), “Dedos de mimbre” (1993), “Fina ropa blanca” (1989), “Lejísimo” (1988), “Rezo por vos” (1986), “No te alejes tanto de mi” (1983), “Maribel se durmió” (1983), “El anillo del Capitán Beto” (1976), “Las habladurías del mundo” (1973) y “Ana no duerme” (1970).

La capacidad es limitada: las reservas se realizan al 2984-650817.

(Foto: Fundación Cultural Patagonia)

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    Lo Celso y la bandera de Malvinas: un gesto que recordó que la Selección también representa la soberanía argentina

     

    Mientras la Selección Argentina celebraba el histórico triunfo 2-1 sobre Inglaterra y la clasificación a la final del Mundial 2026, una imagen terminó sintetizando mucho más que una victoria deportiva. Giovani Lo Celso posó con una bandera que proclamaba «Las Malvinas son Argentinas», un gesto que despertó orgullo entre miles de hinchas y volvió a colocar la causa de soberanía en el centro de la escena internacional.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Cuando el fútbol expresa el sentimiento de un pueblo

    Argentina eliminó nuevamente a Inglaterra en una Copa del Mundo. Como ocurrió en México 1986, el partido inevitablemente estuvo cargado de una enorme carga histórica, política y emocional. Aunque el fútbol y la diplomacia transiten caminos distintos, resulta imposible separar completamente un enfrentamiento entre ambos países de la memoria colectiva argentina.

    En ese contexto, la imagen de Giovani Lo Celso sosteniendo una bandera con la inscripción «Las Malvinas son Argentinas» durante los festejos no apareció como una provocación gratuita, sino como la expresión de una convicción compartida por la inmensa mayoría de los argentinos.

    La Constitución Nacional incorpora la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur como un objetivo permanente e irrenunciable del Estado argentino, siempre por medios pacíficos y respetando el derecho internacional. Desde esa perspectiva, el mensaje desplegado por el volante argentino no representa una consigna partidaria sino una reivindicación nacional.

    El contraste con las restricciones impuestas por la FIFA

    Durante la previa del encuentro trascendieron cuestionamientos y restricciones respecto del ingreso de banderas vinculadas con la causa Malvinas dentro de los estadios mundialistas. La FIFA mantiene desde hace años una política extremadamente rígida sobre la exhibición de símbolos que puedan ser interpretados como mensajes políticos.

    Sin embargo, la bandera exhibida por Lo Celso apareció una vez terminado el encuentro, en medio de los festejos del plantel campeón de la semifinal, convirtiéndose rápidamente en una de las fotografías más difundidas del día.

    Para gran parte de los argentinos, lejos de tratarse de un acto de confrontación, la escena representó la reafirmación de una posición histórica del país, sostenida por todos los gobiernos democráticos desde 1983 y respaldada año tras año por resoluciones de las Naciones Unidas que instan a ambas partes a retomar las negociaciones por la soberanía.

    El gesto de Lo Celso también dejó en evidencia el contraste con la posición que había asumido la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien en la previa del encuentro confirmó que, por un acuerdo de seguridad coordinado con la FIFA y otras fuerzas internacionales, no se permitiría el ingreso al estadio de remeras, banderas o carteles con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas», al ser considerados «contenido político». La decisión generó fuertes cuestionamientos por tratarse de un reclamo de soberanía reconocido por la Constitución Nacional y sostenido históricamente por el Estado argentino. En ese marco, la imagen de Lo Celso celebrando la clasificación con la bandera de Malvinas adquirió un significado todavía más potente: allí donde el Gobierno aceptó restringir una expresión de identidad nacional en nombre del reglamento de la FIFA, un futbolista de la Selección terminó reivindicando, ante los ojos del mundo, una causa que para millones de argentinos trasciende cualquier competencia deportiva.

    Una imagen que trasciende el resultado deportivo

    El fútbol argentino posee una relación inseparable con la historia de Malvinas. Desde el recordado Mundial de 1986 hasta la actualidad, cada cruce frente a Inglaterra despierta recuerdos que exceden los noventa minutos.

    Por eso la imagen de Lo Celso adquirió una dimensión simbólica. No fue únicamente el festejo por un triunfo deportivo; fue también la manifestación de un sentimiento nacional que atraviesa generaciones y que continúa presente entre los jugadores y los hinchas.

    Mientras millones de argentinos celebraban el pase a una nueva final del mundo, esa fotografía comenzó a multiplicarse en redes sociales acompañada por mensajes de apoyo, orgullo y reivindicación de la causa Malvinas.

    La Selección volvió a representar algo más que fútbol

    La Scaloneta ha construido en los últimos años una identificación muy fuerte con la sociedad argentina. No solamente por los títulos obtenidos sino por la manera en que sus futbolistas expresan pertenencia, cercanía y compromiso con distintos símbolos nacionales.

    En ese marco, el gesto de Giovani Lo Celso fue interpretado por buena parte de la opinión pública como una continuidad de esa identificación con la historia y la identidad argentina.

    En tiempos donde algunos sectores sostienen que el deporte debe permanecer completamente ajeno a cualquier referencia histórica o nacional, la imagen del mediocampista recordó que representar a la Selección también implica vestir una camiseta que simboliza a todo un país, con su historia, sus alegrías, sus heridas y sus reclamos permanentes.

     

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    La concentración económica vuelve al centro del debate: cada vez menos empresas controlan más mercados en Argentina

     

    La creciente concentración en distintos sectores de la economía reabrió una discusión de larga data: hasta qué punto la competencia alcanza para garantizar mejores precios y mayor oferta para los consumidores. Especialistas advierten que el fenómeno no solo afecta el bolsillo, sino también la capacidad de desarrollo de las pequeñas empresas.

    Por Redacción de NLI

    Cuando un consumidor entra a un supermercado suele creer que está eligiendo entre decenas de marcas diferentes. Sin embargo, detrás de muchas de esas etiquetas aparecen los mismos grupos empresarios. Algo similar ocurre en sectores como alimentos, bebidas, telecomunicaciones, energía, medicamentos, logística y comercio electrónico, donde un número reducido de compañías concentra una parte significativa del mercado.

    El fenómeno no es nuevo, pero volvió a cobrar relevancia en un contexto en el que la inflación perdió protagonismo como explicación exclusiva de los aumentos de precios y comenzaron a ganar espacio otras discusiones vinculadas con la estructura de la economía argentina.

    Un fenómeno que trasciende a la Argentina

    La concentración económica es una característica presente en numerosos países. En mercados donde se requieren grandes inversiones, infraestructura compleja o cadenas de distribución de alcance nacional, es habitual que pocas empresas dominen buena parte de la actividad.

    Sin embargo, economistas especializados en defensa de la competencia sostienen que cuando esa concentración alcanza determinados niveles pueden aparecer problemas para consumidores y proveedores.

    Entre ellos mencionan menor competencia en precios, dificultades para el ingreso de nuevos actores, mayor poder de negociación frente a productores y una creciente capacidad para influir sobre las condiciones del mercado.

    El impacto sobre las pequeñas empresas

    Las pymes suelen ser uno de los sectores más afectados por este escenario.

    Muchas veces deben competir con empresas que cuentan con mayor capacidad financiera, acceso preferencial al crédito, redes de distribución consolidadas y un fuerte poder de negociación con proveedores.

    La consecuencia es que numerosos emprendimientos encuentran dificultades para crecer o incluso para sostenerse en determinados mercados, especialmente cuando el consumo se retrae.

    Al mismo tiempo, productores regionales y cooperativas enfrentan el desafío de colocar sus productos en grandes cadenas comerciales donde las condiciones de negociación suelen favorecer a los actores de mayor tamaño.

    El rol del Estado vuelve a discutirse

    La discusión sobre la concentración económica también reabre un viejo debate acerca del papel que debe desempeñar el Estado.

    Mientras algunos sostienen que el mercado puede corregir por sí solo estos desequilibrios mediante la competencia, otros consideran que la experiencia internacional demuestra que prácticamente todas las economías desarrolladas cuentan con organismos dedicados a controlar prácticas anticompetitivas, fusiones empresarias y posiciones dominantes.

    En Argentina, esa discusión volvió a instalarse a partir del proceso de desregulación impulsado por el Gobierno nacional, que redujo la intervención estatal en distintos sectores de la economía.

    Para especialistas en derecho de la competencia, el desafío consiste en encontrar un equilibrio que promueva inversiones sin debilitar los mecanismos de control sobre mercados altamente concentrados.

    Más allá de los precios

    El impacto de la concentración económica no se limita al valor que pagan los consumidores.

    También influye sobre la innovación, la generación de empleo, la diversidad de proveedores y la posibilidad de que nuevas empresas ingresen a competir en igualdad de condiciones.

    En un país donde las pequeñas y medianas empresas generan buena parte del empleo privado, la discusión sobre la competencia deja de ser un tema exclusivamente empresarial para convertirse en un debate sobre el modelo de desarrollo económico. Una estructura productiva más diversificada no solo amplía las opciones para los consumidores, sino que también fortalece el tejido industrial y las economías regionales.

    Un debate que seguirá abierto

    La concentración económica difícilmente desaparezca. Forma parte del funcionamiento de muchos mercados modernos.

    La discusión pasa por definir cuáles son los límites razonables para preservar la competencia, incentivar la inversión y evitar que un reducido grupo de empresas concentre una capacidad excesiva para condicionar precios, producción y condiciones comerciales.

    Ese equilibrio seguirá siendo uno de los grandes desafíos de la economía argentina en los próximos años.

     

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    El día que Argentina descubrió una parte desconocida del planeta: la historia del submarino ARA San Juan y la exploración de las profundidades oceánicas

     

    Mucho antes de los satélites y los grandes proyectos de exploración submarina, Argentina ya tenía una tradición científica y tecnológica vinculada al conocimiento del mar. La desaparición del submarino ARA San Juan en 2017 abrió una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del país, pero también puso en primer plano la importancia estratégica del Atlántico Sur, la investigación oceanográfica y el desarrollo de capacidades propias para conocer y proteger uno de los espacios más importantes del territorio nacional.

    Por Redacción de NLI

    El océano es uno de los grandes territorios desconocidos de la humanidad. Aunque cubre más del 70% de la superficie del planeta, gran parte de sus profundidades continúa siendo un misterio para la ciencia. En ese enorme espacio se encuentran ecosistemas desconocidos, recursos naturales estratégicos y claves fundamentales para comprender el clima y la evolución de la Tierra.

    Argentina, con una de las plataformas continentales más extensas del mundo y una ubicación privilegiada en el Atlántico Sur, tiene una relación histórica con el mar que va mucho más allá de la navegación comercial o la pesca. El conocimiento del océano también es una cuestión científica, económica y soberana.

    La historia del ARA San Juan, aunque marcada por la tragedia, forma parte de una discusión más amplia sobre la importancia de contar con tecnología, investigación y presencia permanente en un espacio marítimo que será cada vez más relevante durante el siglo XXI.

    El Atlántico Sur: un territorio estratégico

    Muchas veces, cuando se habla del territorio argentino, la mirada queda limitada a la superficie continental. Sin embargo, el país posee una enorme extensión marítima que incluye una amplia plataforma continental reconocida internacionalmente.

    Ese espacio contiene una gran biodiversidad, recursos pesqueros, posibilidades energéticas y una ubicación estratégica en las rutas marítimas internacionales.

    Por eso, distintos países del mundo aumentaron en las últimas décadas sus inversiones en investigación oceánica. Conocer el fondo marino, estudiar las corrientes, analizar los ecosistemas y monitorear los cambios ambientales se convirtió en una prioridad científica y geopolítica.

    En ese contexto, los submarinos cumplen una función que va mucho más allá de lo militar. También permiten obtener información sobre zonas profundas que resultan inaccesibles para otros medios de exploración.

    La tradición submarina argentina

    Argentina tiene una historia submarina que se remonta a mediados del siglo XX. La incorporación de submarinos a la Armada permitió desarrollar capacidades técnicas, formar tripulaciones especializadas y generar conocimiento sobre las características del Atlántico Sur.

    El ARA San Juan, incorporado a la Armada Argentina en 1985, fue construido en Alemania y modernizado posteriormente en el país. Su mantenimiento incluyó trabajos realizados por técnicos argentinos, lo que implicó preservar capacidades industriales vinculadas con la reparación de sistemas complejos.

    La existencia de una flota submarina requiere una infraestructura tecnológica sofisticada: astilleros, ingenieros, técnicos electrónicos, especialistas en materiales y profesionales capaces de intervenir en sistemas de enorme precisión.

    Ese conocimiento forma parte de las capacidades estratégicas de un Estado.

    La tragedia del ARA San Juan

    El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan perdió comunicación mientras navegaba en el Atlántico Sur con 44 tripulantes a bordo.

    La noticia conmocionó al país y desencadenó una de las búsquedas más importantes realizadas en aguas profundas argentinas. Durante meses participaron buques nacionales e internacionales equipados con tecnología especializada hasta que finalmente el submarino fue localizado a más de 900 metros de profundidad.

    La tragedia del ARA San Juan no quedó limitada al dolor por la pérdida de los 44 tripulantes: también abrió una profunda discusión política sobre las responsabilidades de la gestión de Mauricio Macri. Las familias denunciaron durante años la falta de respuestas claras por parte del Gobierno nacional, cuestionaron el trato recibido por los funcionarios y reclamaron que la investigación avanzara para determinar si existieron negligencias vinculadas al mantenimiento, las condiciones operativas y las decisiones adoptadas antes de la última misión del submarino. El reclamo de los familiares se transformó en una lucha por verdad y justicia frente a un Estado que, según denunciaron, durante los primeros meses de la tragedia priorizó el manejo comunicacional de la crisis antes que brindar respuestas concretas a quienes habían perdido a sus seres queridos. La causa judicial y las investigaciones posteriores mantuvieron abierto el debate sobre el grado de responsabilidad política y administrativa de quienes tenían a su cargo la conducción de la Armada y del Ministerio de Defensa en ese momento.

    Ciencia, industria y soberanía tecnológica

    El conocimiento del mar requiere una combinación de disciplinas: oceanografía, biología marina, ingeniería, informática, geología y tecnología satelital.

    Argentina cuenta con instituciones científicas dedicadas al estudio del océano, como el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), universidades y organismos de investigación que trabajan sobre los ecosistemas marinos y los recursos del Atlántico Sur.

    Pero los especialistas suelen advertir que la investigación marítima necesita continuidad. Explorar un territorio tan vasto requiere inversiones sostenidas y planificación de largo plazo.

    Un país que desconoce su propio mar tiene menos herramientas para defender sus recursos, proteger su ambiente y tomar decisiones estratégicas sobre su futuro.

    El desafío de mirar hacia el océano

    Durante mucho tiempo, Argentina tuvo una relación contradictoria con su espacio marítimo. A pesar de contar con una de las mayores extensiones oceánicas del mundo, gran parte del debate público se concentró en el territorio continental.

    Sin embargo, el siglo XXI está modificando esa mirada. El cambio climático, la explotación de recursos, la conservación de especies y las nuevas tecnologías convierten a los océanos en un escenario central.

    La exploración submarina, la investigación científica y la formación de especialistas serán cada vez más importantes para cualquier país que quiera participar de las discusiones globales sobre recursos y ambiente.

    La historia del ARA San Juan quedó grabada como una tragedia nacional, pero también como un recordatorio de una necesidad estratégica: Argentina debe conocer, investigar y proteger su propio territorio marítimo. Porque la soberanía no termina en la costa; también se extiende hacia las profundidades de un océano que todavía guarda gran parte de sus secretos.

     

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    Feriado sin jugadores: la AFA confirmó que no volverá todo el plantel y deja en evidencia el anuncio apresurado de Milei

     

    La AFA confirmó que solo una parte del plantel de la Selección Argentina regresará al país tras la final del Mundial 2026. El comunicado choca con el anuncio de Javier Milei sobre un feriado para los festejos.

    Por Ignacio Elfratini para NLI

    Mientras el Gobierno nacional ya hablaba de un feriado para recibir y celebrar a la Selección Argentina, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) difundió un comunicado que modificó por completo el escenario: no todos los futbolistas volverán al país y varios viajarán directamente a sus clubes o lugares de residencia una vez finalizada la Copa del Mundo.

    La aclaración llegó apenas horas después de que Javier Milei anunciara en sus redes sociales que decretaría un feriado nacional el día que los jugadores decidieran realizar los festejos por la campaña en el Mundial. Incluso había dejado trascender que la fecha dependería de la decisión del propio plantel y del cuerpo técnico.

    El comunicado de la AFA cambia el escenario

    La AFA informó que solo una parte de la delegación aterrizará este lunes en Buenos Aires, con llegada prevista al predio de Ezeiza. Entre quienes no viajarán a la Argentina aparecen varias de las principales figuras del equipo, que partirán directamente hacia distintos destinos para reincorporarse a sus clubes o comenzar sus vacaciones.

    Entre ellos se encuentra Lionel Messi, quien viajaría directamente a Miami, al igual que otros futbolistas que militan en el exterior y tienen compromisos inmediatos con sus respectivas instituciones.

    De esta manera, la imagen de un plantel completo recorriendo las calles de Buenos Aires, similar a la vivida tras Qatar 2022, quedó prácticamente descartada.

    El anuncio del feriado quedó en el aire

    La decisión deportiva dejó en una posición incómoda al Gobierno. El mensaje de Milei planteaba que el Ejecutivo decretaría un feriado nacional para acompañar los festejos de la Selección, pero el comunicado de la AFA demuestra que ni siquiera existirá un regreso conjunto del plantel.

    La situación abre interrogantes sobre la viabilidad de una celebración multitudinaria. Si buena parte de los protagonistas no estará en el país, el motivo central del feriado pierde gran parte de su sentido.

    Además, el antecedente de Qatar 2022 resulta difícil de replicar. Aquella vez, la totalidad del plantel campeón regresó al país y protagonizó una histórica caravana que movilizó a millones de argentinos. En esta oportunidad, el calendario internacional y los compromisos de los futbolistas hacen imposible repetir aquella escena.

    Una decisión lógica desde lo deportivo

    La resolución de la AFA responde, en buena medida, a la realidad del fútbol moderno. La mayoría de los jugadores militan en clubes europeos o estadounidenses y cuentan con escasos días de descanso antes de reintegrarse a sus planteles.

    Por ese motivo, la dirigencia encabezada por Claudio «Chiqui» Tapia optó por organizar un regreso parcial, evitando prolongar innecesariamente un viaje que complicaría la planificación de los futbolistas.

    Así, el comunicado terminó chocando de frente con una iniciativa política anunciada antes de conocer cuál sería el verdadero operativo de regreso de la Selección.

    En definitiva, mientras el Gobierno proyectaba una jornada de celebración nacional, la AFA dejó en claro que el plantel no volverá unido al país, una definición que vuelve incierto el propio fundamento del feriado anunciado por Javier Milei.

     

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