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¡Pagó la última boleta por tasas retributivas y se llevó una bici!

Este miércoles 15 de diciembre se realizó el sorteo de la segunda bicicleta mountain bike entre los contribuyentes que abonaron la boleta por tasas retributivas del mes de noviembre y también aquellos que había efectuado el pago anual.

El ganador fue Claudio Andrés Rocha, contribuyente número 11238.

El señor Rocha deberá acercarse a la Municipalidad en horario de atención al público para retirar su premio. Cabe aclarar que se extrajeron otros cinco números correspondientes a los suplentes, en el caso de que el ganador no se presente.

El 12 de enero se realizará el sorteo de la última bicicleta mountain bike y el final de un monopatín eléctrico y de un juego de dos sillas reposeras.

¡Acercate al Municipio y aboná la tasa de diciembre!

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    El «remo vikingo» que conquistó el Mundial 2026 revive una historia de mil años de cooperación, guerra y navegación

     

    Mientras miles de hinchas noruegos recrean en las tribunas el movimiento sincronizado de los antiguos remeros escandinavos, el Mundial volvió a poner bajo los reflectores una de las imágenes más poderosas de la historia de Europa. Detrás de ese festejo viral no hay una coreografía improvisada, sino el recuerdo de una organización social y militar que permitió a los vikingos convertirse en una de las mayores potencias marítimas de la Edad Media.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El fenómeno comenzó como una celebración futbolera, pero rápidamente despertó la curiosidad de millones de espectadores. Cada vez que Noruega consiguió una victoria en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, miles de simpatizantes se sentaron en las tribunas para mover sus cuerpos al unísono simulando el avance de un enorme barco, mientras el grito de «Ro!» («¡Rema!») acompañaba el movimiento colectivo. La imagen recorrió el planeta y muchos la interpretaron simplemente como un homenaje a los vikingos. Sin embargo, detrás de ese gesto existe una historia mucho más profunda que ayuda a comprender cómo una sociedad relativamente pequeña logró dominar buena parte de los mares europeos durante casi tres siglos.

    Mucho más que guerreros: los hombres que movían los barcos de Europa

    La cultura popular suele presentar a los vikingos como guerreros brutales que desembarcaban para saquear monasterios y aldeas. Aunque esas incursiones existieron, la realidad histórica fue bastante más compleja. Los pueblos escandinavos también fueron comerciantes, exploradores, artesanos y colonizadores, capaces de establecer rutas marítimas desde el Ártico hasta el Mediterráneo y desde Rusia hasta América del Norte cinco siglos antes del viaje de Cristóbal Colón.

    Nada de eso habría sido posible sin sus embarcaciones. Los célebres drakkars, técnicamente conocidos como langskip, combinaban la navegación a vela con una extraordinaria capacidad de remo que les permitía desplazarse incluso cuando no había viento, remontar ríos poco profundos y sorprender a sus enemigos desembarcando donde ningún otro barco podía hacerlo.

    Contrariamente a una imagen muy difundida por el cine, los hombres que ocupaban los remos no eran esclavos encadenados, como ocurría en algunas galeras del Mediterráneo antiguo. La mayor parte de las tripulaciones estaba integrada por hombres libres, campesinos, pescadores o guerreros que respondían a un jefe local o a un rey y que, además de remar, combatían con espada, lanza o hacha cuando llegaban a tierra.

    Aquella organización tenía incluso un carácter institucional. En buena parte de Escandinavia existía el leiðangr, un sistema mediante el cual las comunidades debían aportar barcos, armamento y hombres cuando las autoridades convocaban una expedición militar. Remar era, por lo tanto, parte del deber colectivo y no un castigo reservado para los sectores subordinados.

    Eso no significa que la sociedad vikinga estuviera exenta de esclavitud. Los llamados thralls constituían una parte importante de la economía escandinava. Eran personas capturadas durante incursiones en Inglaterra, Irlanda, Escocia o los territorios eslavos y luego utilizadas como mano de obra doméstica o agrícola, o directamente vendidas en los mercados del norte de Europa. Muchos de ellos viajaban en los barcos como mercancía, pero la evidencia arqueológica e histórica indica que no conformaban habitualmente la fuerza principal de remo, ya que una maniobra naval exigía coordinación, entrenamiento y confianza mutua entre todos los integrantes de la tripulación.

    El verdadero significado del remo sincronizado

    Remar en un barco vikingo implicaba mucho más que realizar un esfuerzo físico. Cada hombre ocupaba un lugar determinado dentro de la embarcación, cuidaba sus armas, colaboraba con el mantenimiento del barco y compartía responsabilidades con el resto de la tripulación. La supervivencia dependía de que todos mantuvieran exactamente el mismo ritmo.

    Una descoordinación podía hacer perder velocidad, dificultar una maniobra o incluso comprometer el éxito de un combate. Por esa razón, la sincronización del remo terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más fuertes de la cultura escandinava: el individuo sólo alcanzaba su máximo potencial cuando trabajaba junto al grupo.

    Ese mismo concepto parece haber inspirado el festejo que hoy identifica a los hinchas noruegos. En lugar de exaltar la violencia asociada al imaginario vikingo, el «remo» pone el acento en la cooperación, la disciplina y el esfuerzo compartido, valores que también explican el sorprendente crecimiento deportivo de una selección que, liderada por Erling Haaland, logró convertirse en una de las revelaciones del Mundial.

    Del drakkar a las tribunas: un símbolo que sobrevivió mil años

    Quizás allí radique el verdadero éxito de esta celebración. En una época en la que buena parte de los rituales futboleros nacen para las redes sociales y desaparecen pocos meses después, el «remo vikingo» consiguió conectar una competencia global con una tradición que hunde sus raíces hace más de un milenio.

    Los miles de noruegos que hoy simulan impulsar un barco desde las tribunas no representan a esclavos obligados a remar, sino a aquellas tripulaciones de hombres libres que hicieron posible una de las mayores expansiones marítimas de la Edad Media. El Mundial 2026 terminó transformando ese viejo símbolo de navegación en una metáfora deportiva: ningún barco llega lejos si cada remero avanza por su cuenta, del mismo modo que ningún equipo puede aspirar a la gloria sin una idea colectiva que marque el ritmo de todos.

     

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    En la Armada hizo ruido la condena porque entienden que «la justicia no quiso ir más allá del Consejo Supremo y le dio a Villamide por la cabeza porque lo destituyó». 

    El criterio de los jueces, según la visión de la Marina, fue «si los propios militares lo encontraron responsable, entonces es el responsable, obviamente con la pena mínima de todo lo que le podían dar para que no vaya preso y siga su vida como Marino Mercante».

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    Respecto a la doctrina naval, un integrante de la Armada afirmó que «esto marca un antes y un después dado que es la primera vez que un comandante superior es condenado por una falta o un hecho que involucró a un comandante subordinado en algo que no es un delito sino un tema profesional». 

    «Ahora se va a plantear puertas adentro de la Armada es la responsabilidad de los comandantes superiores que tienen varias unidades a su cargo sobre fallas que involucran a comandantes subordinados, es decir, aquel principio de que el Comandante es el último que puede decidir si su buque está en condiciones de salir o no, eso ahora va a quedar en duda», agregó. 

    Lo que hicieron fue políticamente correcto, judicialmente aceptable, pero militarmente es un quilombo

    Este militar activo puso como ejemplo que «si el comandante de la Fragata Libertad dice que está en condiciones y para su jefe le falta algo. Entonces no sale, pero estaría contrariando la voluntad de quien está al mando del buque».

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    Por último, aseguran que «lo que hicieron fue políticamente correcto, judicialmente aceptable, pero militarmente es un quilombo».

    «Lo que dicen todos es que lo que habría que empezar a hacer a partir de ahora, es trabajar en volver a poner el Código de Justicia Militar para que en el futuro, si vuelve a pasar algo, sea juzgado dentro de los parámetros militares y no de los civiles», concluyó. 

     

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