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Orazi confirmó cambios en el gabinete municipal

El Intendente Marcelo Orazi confirmó cambios en el gabinete municipal a partir de octubre. Lo hizo luego de encabezar una reunión de gabinete junto a sus Secretarios: de Gobierno Guillermo Carricavur; de Coordinación Ariel Oliveros; de Obras y Servicios Francisco Lucero y de Desarrollo Social Luisa Ibarra; además de la Directora de Economía y Finanzas Marta Muñoz en lugar de la titular del área Mirta Sánchez quien se encuentra con licencia médica.

En la oportunidad, el Intendente confirmó que a partir de octubre Daniel Paravano será el nuevo Director de Obras Sanitarias en reemplazo de Sebastián Sciardis; Nancy González se hará cargo de la Dirección de Comunicación en reemplazo de Marcel Hromek quien pasará a desempeñarse en la Secretaría Privada de Intendencia mientras que en forma provisoria personal de la Secretaría de Desarrollo Social realizará tareas inherentes a la Dirección de Acción Social tras la renuncia de Rodrigo Durán.

Además el jefe comunal confirmó a su equipo que la próxima semana, con la presencia de la Gobernadora Arabela Carreras, se inaugurarán la calle Libertad y la Comisaría de la Familia.

Por otro lado Orazi y sus funcionarios repasaron la agenda de actividades previstas para el transcurso de este mes y el próximo en el que se festejan los 97 años de Villa Regina.

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  • Roban, pero ajustan

     

    Iba medio año del gobierno de los hermanos Milei. Manuel Adorni todavía era vocero presidencial -hasta ese momento repetía lo de siempre, no hay plata, hay que ordenar, el Estado fue saqueado-, pero el 18 de julio de 2024 levantó una hoja impresa con la imagen de una radiografía. La sostuvo unos segundos en el aire, la giró apenas, la mostró a cámara. Dijo que aquel estudio había sido presentado para cobrar una pensión por discapacidad. Señaló un punto con el dedo e insistió a la audiencia para que mirara bien. 

    —Es la cola del perrito—, dijo. Se rió. 

    La escena duró unos segundos, pero alcanzaba. La radiografía funcionaba como prueba y como argumento para la narrativa que estaba construyendo. 

    —Cada pensión que fue otorgada de manera fraudulenta va a ser denunciada penalmente— dijo Adorni. 

    También dio un ejemplo en el Chaco donde afirmaba que una misma radiografía de hombro había sido presentada como prueba en ciento cincuenta pensiones por invalidez. Si el sistema estaba corrupto, entonces el ajuste era necesario. De esta manera, Adorni anunciaba la baja de decenas de miles de pensiones por discapacidad. Durante los primeros meses de gestión, el vocero construyó esa narrativa, escena por escena, conferencia tras conferencia, hasta convertir su voz en la voz del ajuste. 

    El mismo día de la radiografía, frente a las cámaras, dijo: 

    —La Argentina de la avivada, que no es más que corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó bajo la administración del presidente Milei. 

    Adorni no sólo mostraba estos casos, sino también una auditoría que había realizado el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, cuyos resultados habían arrojado que durante “los tres gobiernos kirchneristas” la cantidad de pensiones no contributivas por invalidez laboral había pasado de ochenta mil a un millón. Y que luego esta cifra había bajado marginalmente durante el gobierno de Mauricio Macri para volver a crecer hasta superar el millón doscientas mil prestaciones al momento de asumir la Libertad Avanza el gobierno. 

    —Este número estratosférico no corresponde ni siquiera a un país que haya sufrido guerras militares ni catástrofes naturales— dijo Adorni en conferencia.

    En medio de aquellas explicaciones, y mucho antes de que las fotos de los viajes y la información de las propiedades del vocero del ajuste empezaran a circular, ya había algunos datos que no cerraban. En su declaración jurada de 2024, Adorni informó poco más de 48 mil dólares en ahorros, dos propiedades y dos vehículos. Al mismo tiempo, registró deudas importantes con particulares y créditos hipotecarios. Ese punto de partida sirve para leer lo que vino después. Operaciones inmobiliarias financiadas con mecanismos poco habituales para la función pública, préstamos de personas sin trayectoria conocida y un patrimonio que dejaba más dudas que certezas a medida que se iban conociendo nuevos datos. 

    Desde entonces, hay una serie de preguntas sin respuesta. ¿Cómo ocurrió el ascenso meteórico del funcionario más corriente del gobierno de Milei? ¿Cuál es la cadena de episodios que ocurrían mientras se convertía de vocero a principal candidato y ganador de las elecciones en CABA y de ahí a Jefe de Gabinete? Hay un lazo fino entre el recorrido político del vocero del ajuste con otras causas de corrupción mucho más densas, caras y profundas, que son la otra cara del ajuste. Recapitulemos.

    El primer episodio fue en Nueva York. La imagen publicada por Radio Jai lo mostraba junto a su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial pese a no ocupar ningún cargo. La justificación —que iba a “deslomarse” y quería tener a su “compañera de vida” cerca— oscureció más de lo que aclaró. El regreso en primera clase, con pasajes superiores a los diez mil dólares emitidos a través de la agencia estatal Optar, se convirtió en el primer punto de una investigación judicial. Después se conocieron las propiedades: un departamento en Caballito financiado en un 87% por las propias vendedoras y una casa en un country adquirida mediante créditos gestionados por Adriana Mónica Nechevenko, su escribana con acceso frecuente a la Casa Rosada. Y después los vuelos. El viaje a Punta del Este en jet privado, con costos cubiertos por una productora vinculada a contenidos oficiales y facturas emitidas semanas después. La secuencia dejó una pregunta abierta que todavía atraviesa las causas: ¿Quién financió efectivamente todos esos movimientos?

    En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Los episodios empezaron a leerse como un patrón. Pero ese patrón tiene una particularidad. Que no termina de cerrarse. Cada semana suma un dato nuevo, una factura, una declaración, un detalle que vuelve a correr el límite. En el propio gobierno ya no hay una respuesta clara sobre dónde se corta la secuencia y eso genera algo más difícil de controlar. La sensación de que todavía falta lo peor.

    El 25 de marzo, en su última conferencia de prensa, el clima ya era otro. Las preguntas no giraban sobre el desorden del Estado sino sobre sus propios movimientos: los viajes, los gastos, los pasajes. Un periodista le pidió algo concreto. Un comprobante. Una factura. Adorni no respondió con datos. Interrumpió. Negó. Volvió sobre una discusión anterior y exigió una disculpa. 

    —Has mentido descaradamente sobre mí—dijo. Insistió. La escena se corrió. La pregunta quedó sin respuesta.

    Cuando el periodista volvió a preguntar cómo había pagado el viaje, la respuesta fue otra pregunta y una sentencia extraña: 

     —¿Por qué tengo que explicarte a vos una relación privada? Vos no sos juez.

    Durante meses Adorni había construido una posición desde la cual señalar a otros. En esa conferencia, por primera vez, quedó del lado del revés. La diferencia con la escena inicial es visible: entonces levantaba una radiografía y mostraba el descontrol. Ahora, frente a un pedido puntual, no mostró nada.

    El próximo 29 de abril, Adorni, tiene que presentarse en el Congreso para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete. Va a tener que responder 4.800 preguntas que ya enviaron los diputados de diferentes bloques, no sólo sobre números o políticas, sino también sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. En los últimos días se especuló si iría o no al recinto, hasta que Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, confirmó su asistencia y en un encuentro en el Colegio de Abogados de la ciudad advirtió que «va a ser picante, compren pochoclos». La parada es difícil después de que el Presidente pidió paciencia a los argentinos por la caída de la actividad económica y de los ingresos. Milei intenta omitir el apellido del jefe de Gabinete al que ahora llama “Manuel”. La estrategia que planea el oficialismo es que el jefe de Gabinete haga una especie de réplica, pero no una defensa. Señalará que el kirchnerismo no tiene legitimidad para acusarlo. Que tiene a su líder política presa. 

    Una red mayor

    Pero hay otro expediente donde ese desorden no aparece como una suma de episodios sino como un esquema de funcionamiento planificado, coordinado y direccionado. 

    La causa que investiga el funcionamiento de la ANDIS reconstruye algo distinto. Desde la llegada de Milei al gobierno hasta octubre de 2025, dentro del organismo operó una asociación ilícita a través de maniobras ilegales que involucraron a funcionarios y empresarios vinculados a droguerías y proveedores de insumos de alto costo. Había roles definidos, tareas repartidas y un circuito que funcionaba de punta a punta. Según el fiscal de la causa, Franco Picardi, la corrupción afectaba en particular a “una población especialmente vulnerable, beneficiarios de pensiones no contributivas, personas sin cobertura médica y pacientes con enfermedades crónicas”, lo cual le otorga una gravedad distinta a la de otros casos. 

    El esquema tenía como objetivo direccionar compras y quedarse con una parte. En la primera etapa de la investigación -que se conoció en noviembre del año pasado- se descubrieron licitaciones armadas, sobreprecios, empresas que competían en apariencia pero que en realidad acordaban entre sí quién ganaba cada operación. El monto detectado en ese momento marcaba un desvío de fondos de medicamentos de 47 mil millones de pesos.

    Con el avance de la causa, el alcance de la investigación se amplió. Ya no se trataba sólo de medicamentos, sino también de insumos médicos. Prótesis para amputaciones, implantes cocleares, audífonos, sillas de ruedas motorizadas. Tecnología de alto costo destinada a personas sin otra cobertura. Ahí se concentraba el negocio. En el corazón mismo del ajuste. En su punto más débil. Nos encontramos a principios de agosto de 2025 cuando las empresas todavía pagaban retornos a los funcionarios de la ANDIS para ganar licitaciones cartelizadas. Aún después de que se conocieran los audios que destaparon el escándalo, largas filas de hasta 300 personas por día con renguera, ceguera o sordera se reunían en la puerta de la  agencia para acreditar que no habían usado la radiografía de un perrito para cobrar su pensión.

    Volvamos a la investigación. Este jueves 9 de abril, la fiscalía solicitó nuevas declaraciones indagatorias para profundizar sobre el esquema que, en esta segunda etapa de investigación muestra que también direccionaron fondos en insumos que suman a la cifra de los medicamentos otros 75 mil millones de pesos.

    Los mismos implementos que en aquella conferencia de prensa Adorni había reducido a una radiografía de un perro, para decir que en las gestiones anteriores, las pensiones se otorgaban fraudulentamente a discapacitados de mentira por una red de corrupción que nunca fue probada. En cambio, con Spagnuolo al frente de la ANDIS, la fiscalía no sólo no encontró a los discapacitados truchos sino que encontró direccionamiento de contrataciones públicas, empresas que competían en apariencia, pero en realidad acordaban precios y se repartían las adjudicaciones, retornos con funcionarios que recibían porcentajes; uso de información privilegiada, sobreprecios, desvío de fondos públicos y hasta posibles maniobras de lavado de dinero.

    El ajuste en discapacidad se explicó durante meses señalando el fraude desde abajo. Es decir, hacia los beneficiarios. Pero los tribunales comenzaron a mostrar otra cosa. En los audios de la causa aparecen retornos, porcentajes, nombres. En uno se menciona el ya famoso 3% asociado a Karina Milei. En otro de los mensajes un empresario advierte “hay que llegar a Karina Milei, ella es la que define todo”.

    Es en ese punto donde la figura de Adorni vuelve a aparecer, pero ya en otro lugar. No como un funcionario más bajo investigación sino como el punto donde todo se condensa. Porque en términos de volumen la causa de la ANDIS es mucho más grande. En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    No es sólo por lo que hizo o por lo que la justicia intenta determinar si hizo. Es por lo que decía mientras tanto. Adorni fue el que señaló, el que explicó, el que se burló. El que levantó una radiografía de un perro para mostrar hasta qué punto el sistema estaba corrompido. El que convirtió el ajuste en una respuesta moral frente al abuso. Y en ese cruce algo se rompió.

    Con el paso de los meses el mapa de los casos se fue ampliando. La causa por los desvíos en la ANDIS, la investigación por el patrimonio de Adorni, los vuelos. Y alrededor, otros expedientes que empiezan a asomar. La causa por la estafa Libra que puso bajo la lupa la promoción de una criptomoneda publicada por el Presidente que terminó en pérdidas millonarias para inversores. Y la investigación sobre el Banco Nación, que tuvo que dar marcha atrás con una normativa que facilitaba créditos hipotecarios para funcionarios en condiciones que el resto no consigue, después de que se conocieran los casos. 

    Pero el foco vuelve a él. ¿Por qué?

    Tal vez por la torpeza. Por las propiedades que no terminan de cerrar, por la escribana entrando y saliendo de la Casa Rosada, por las explicaciones que se desarman solas. Tal vez porque no es un operador ni un cuadro político. O porque el cargo le queda grande. Tal vez por otra cosa. Porque es propio, porque está adentro, porque no es alguien que pasó por el gobierno, sino alguien del gobierno. No es Espert. Adorni es de los que no se discuten. De los que no se sueltan fácil. Porque es más fácil indignarse con alguien de carne y hueso que con una estructura invisible, difícil de explicar y más difícil de entender. 

    La grasa de la corrupción

    En el streaming Gelatina, Elisa “Lilita” Carrió, describió el caso Adorni como una “película de Almodóvar de la corrupción argentina”. Antes había dicho algo que funciona como punto de partida. “¿De dónde salió ese Adorni? Yo no sé quién es Adorni”. Es que Adorni no es hombre del sistema político, ni del mundo empresario. Al igual que los hermanos Milei es un outsider. Y en ese contexto, la pregunta cambia de sentido. ¿Cómo se explica el salto en su nivel de vida? “¿De Parque Patricios a viajar en un jet a Punta del Este?” se indignaba Carrió. 

    La escribana entra en ese cuadro. Está en otro estudio de streaming, el de Infobae. Es la primera entrevista después de su declaración en la justicia. Está relajada, se ríe y contesta sin apuro. La escena retiene la atención de miles de espectadores, algunos interesados por la causa, pero en su mayoría por este personaje que no se puede dejar de mirar y que en la película -según el lenguaje de Lilita- ocuparía un rol protagónico. 

    Le preguntan a Nechevenko cuántas operaciones había hecho con Adorni en los quince años anteriores. “Justo ninguna”, dice. Se ríe otra vez. Y remata “¿Nunca les pasó que tienen necesidades diferentes y se les da?”. El teléfono suena en medio de la entrevista. Lo mira, sonríe. “No es Adorni”, aclara. 

    Hay algo en esa forma de responder. No esquiva. Tampoco termina de explicar. Se mueve en el borde, como si supiera hasta dónde puede llegar sin decir del todo. En esa lógica, todo empieza a encajar. Los viajes, las casas, los préstamos y los cambios de escenario. Como si todo hubiera llegado demasiado rápido para Adorni. Como si el lugar nuevo se ocupara antes de entender cómo hacerlo. 

    En algún punto, Adorni debería haber sabido que iba a ser observado. Sin embargo, lo que aparece no es una estrategia cuidada. Son movimientos evidentes, nombres que no dicen nada, préstamos de personas sin trayectoria pública. Formas de moverse que dejan todo demasiado a la vista.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    Durante meses Adorni señaló, ordenó, marcó a quienes habían abusado del sistema y explicó por qué era necesario recortar. Lo hizo en cada conferencia, en cada ejemplo, en cada oportunidad. Esa fue su posición. Y es en ese mismo registro donde ahora el vocero del ajuste vuelve a aparecer, pero ya no como quien explica, sino como parte de lo que se empieza a mirar. Y así se resquebraja la moral del ajuste. 

    En su última entrevista a los medios públicos, Milei pidió paciencia. El lunes, desde Rosario, el ministro Caputo aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas décadas y que se viene la “desinflación”, aunque este mes la inflación haya superado los tres puntos. La invitación, igual que al principio, es que el sacrificio de ahora valdrá la pena después. Pero las promesas pierden fuerza. Algo en el clima parece cambiar. Hay imágenes que, recuperadas a la luz de las cosas que ahora se saben, resignifican lo grotesco. La radiografía del perrito. La risa. La impostación de la moral. La Argentina de la avivada. 

    La entrada Roban, pero ajustan se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Pareja le baja el precio a la rebelión tuitera: «No opinamos de cruces en redes»

     

    La interna libertaria se desbordó en las redes con los cruces entre el Gordo Dan y Lilia Lemoine, que en dos ocasiones recibió el apoyo explícito del presidente Milei. «Javier echó a los pibes de la Plaza», dramatizan en Las Fuerzas del Cielo, emparentando los módicos retuiteos del libertario con el cruce de Perón con los Montoneros, que abandonaron la Plaza de Mayo, en una época que las internas peronistas se resolvían a balazos.

    El eje de la pelea es el karinista armador bonaerense Sebastián Pareja a quienes los seguidores de Santiago Caputo acusan de haber llenado las listas de «kukas» y runflas de la política bonaerense. 

    La pelea llegó hasta el canal de streaming libertario Carajo, donde pasaron un audio con un ataque directo a Karina Milei, que luego corraron. La interna se descontroló porque Pareja denunció a varios tuiteros libertarios de doxeo y la justicia los citó a indagatoria. 

    En esta pelea se mezcla la interna libertaria bonaerense y el pedido de indagatoria coincidió con la decisión de Agustín Romo, de Las Fuerzas del Cielo, de renunciar a la jefatura de bloque de los diputados bonaerenses, por sus diferencias con Pareja.

    Las dos intervenciones de Milei en favor de Lilia terminaron de hartar a las bases tuiteras que este lunes empezaron a atacar directamente a Milei.

    Karina le vació a Santiago Caputo el lanzamiento del FBI argentino

    En medio de ese clima espeso, cerca de Pareja buscaron bajarle el precio a la interna digital: «No opinamos de cruces en redes», afirmó a LPO un colaborador del diputado y agregó que todo su esfuerzo está enfocado en el encuentro partidario que tendrán el próximo sábado en la ciudad bonaerense de Suipacha.

    No opinamos de cruces en redes. Sebastián hizo la denuncia pero no fue querellante. La fiscal es la que aporta las pruebas y pide al juez las actuaciones. Sebastián no tiene a esta causa entre sus temas de agenda.

    Pareja, como los Menem, busca pararse por encima del enojo de los tuiteros, a quienes tratan como poco menos que nenes caprichosos. «Ellos y Karina te corren con que tienen la lapicera para armar las listas y nosotros boludeamos en X», reconoció a LPO un histórico de los tuiteros libertarios.

    Presidente @JMilei: Pareja te cagó de arriba de un poste. Averiguá! ¿Una manga de kukardos que juraron la lealtad Néstor y Cristina es lo que vamos a volver a presentar en las elecciones de PBA? ¿Nos resignamos a perder otra vez?https://t.co/kOASjh1Ogo

    — Agustín Almada (@aalmada1982) April 20, 2026

    Y con un cinismo notable, al encuentro de Suipacha que organiza Pareja con la diputada Miriam Niveyro, invitaron a los celestiales Nahuel Sotelo y Agustín Romo. «Las Fuerzas del Cielo pertenecen a La Libertad Avanza», afirmó a LPO un colaborador del diputado, para explicar la invitación a sus rivales internos.

    Incluso, minimizan la propia denuncia de Pareja contra los seguidores de Santiago Caputo. «Sebastián sólo hizo la denuncia pero no fue querellante. La fiscal es la que aporta las pruebas y pide al juez las actuaciones. Sebastián no tiene a esta causa entre sus temas de agenda», agregó la fuente consultada, subrayando el ninguneo.

    Pareja advierte a los celestiales que lo insultaron: «el que ventile diferencias está afuera del espacio»

    Por esa denuncia, Lemoine había chocado fuerte con el Gordo Dan. La diputada había invitado a dejar de seguir a Milei a una usuaria que cuestionó a Pareja. «No», respondió el tuitero cercano a Santiago Caputo. Y agregó: «Vos no tenes la potestad de echar a nadie ni de hacer que nadie deje de seguir a Milei. No tenés jurisdicción acá para hacer eso. Esto no es el Congreso. No pasarás». 

    Pero la desilución entre los tuiteros libertarios creció cuando este viernes Milei tomo partido en contra de ellos al darle retuit de un posteo de Lemoine que apuntó a Dan sin mencionarlo: «La realidad sigue siendo la misma sin importar cuántos shares, likes o comments tengas. Podés influenciar a otros? Sí… circunstancialmente. No la vas a torcer a fuerza de bots, callcenters ni comunicadores ensobrados». Muy lejos quedaron los tiempos en los que bastaba un tuit de Daniel Parisini (Gordo Dan) para echara a un funcionario.

    La realidad sigue siendo la misma sin importar cuántos shares, likes o comments tengas. Podés influenciar a otros? Sí… circunstancialmente. No la vas a torcer a fuerza de bots, callcenters ni comunicadores ensobrados.

    Este lunes, Milei volvió a cargar contra los críticos internos, que vienen protestando por la permanencia de Manuel Adorni en el gobierno. Esta vez con un posteo donde otra vez apoyó a Lemoine, que cuestionó que le den espacio mediático a Nicolás Márquez, que pidió la renuncia del jefe de Gabinete.

    «Lilia tiene razón. Muchas veces, con toda la intención de ensuciar, llaman a personas a opinar (sabiendo la respuesta que muchos usan para ganar cámara) como si fueran parte de LLA aun sabiendo que no lo son. En 2023 lo han hecho miles de veces con el fin de ensuciar. CIAO!» escribió el presidente.

    El Gordo Dan con el diputado Sotelo.

    Ese posteo desató una ola de repudio de tuiteros libertarios, que incluso hablaron de «desilusión». «Dejá de hacerte el boludo Javier. Blanqueá lo de Pareja. O estás con él o estás con los que te seguimos desde hace años y años y pusimos el cuerpo para que hoy estés donde estás», fue uno de los tantos posteos que cruzaron al presidente.

    No parece ser la intención de Milei ni de su hermana retroceder ante la sublevación digital De hecho, días atrás Pareja le sacó la coordinación distrital en Campana al concejal Maximiliano Corio, que reporta a Las Fuerzas del Cielo. 

    Dejá de hacerte el boludo Javier. Blanqueá lo de Pareja. O estás con él o estás con los que te seguimos desde hace años y años y pusimos el cuerpo para que hoy estés donde estás.

    «No hay tregua contra aquellos que quieren robarnos el partido desde adentro. Es hora de la rebelión urgente», posteó Corio. No fue el único lugar donde Pareja cambió los coordinadores. También lo hizo en Ituzaingó y Pilar. Como bien reflexionó ese tuiterio orininario, Karina y su círculo han decidido aferrarse a la lapicera del control del partido, los bloques y candidaturas y contestar a los tuits con decisiones de poder real.

     

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