El día lunes 17 de enero asumirán dos nuevos funcionarios en el Gabinete Municipal. La nueva Directora de Turismo, Profesora María Luján Musso y el nuevo Director de Cultura, Martín Betancourt.
El Intendente Marcelo Orazi agradece a Silvia Alvarado y Katerina Iogna por el trabajo y compromiso que han tenido en sus tareas. Convencido que seguirán contactados pensando en las tareas, ideas, aportes y acciones en Cultura y Turismo.
Se felicita a los nuevos Directores que toman el compromiso de seguir trabajando para otorgarle relevancia a las áreas de Cultura y Turismo para continuar el cambio logrado hasta hoy en Villa Regina.
Los mejores éxitos a Silvia Alvarado que asume en la Secretaria de Estado y Cultura de la Provincia de Río Negro y a Katerina Iogna en los proyectos que emprenda de ahora en adelante.
El gobierno ya les quitó casi un punto del PBI a las provincias con el ajuste y se asoma a un escenario de tensión con los gobernadores para luego de la aprobación del Presupuesto 2026, que casi todos descuentan.
En las provincias advierten que hay mucha diferencia de plata entre lo que el gobierno nacional necesita y lo que necesitan los gobernadores. Los gobernadores perdieron 0,87 del PBI en los dos años de Milei, por los recursos que pertenecen a las provincias y el gobierno nacional decidió no girar, incumpliendo las leyes ante la total inacción de la Corte Suprema.
Pese al ajuste feroz de Luis «Toto» Caputo, el gobierno cierra el 2025 con apenas 0,5% de superávit financiero y tiene, según el programa del FMI, que ir hacia un 2,5% de superávit.
La meta fiscal con la que se comprometió el gobierno, que ya de por sí parece de difícil cumplimento, promete de mínima un escenario catastrófico para las arcas provinciales, que ya están la límite.
Es que las provincias y muchos municipios importantes ya se asoman a la posibilidad de no poder pagar aguinaldos en tiempo y forma.
Pese al ajuste feroz de Luis «Toto» Caputo, el gobierno cierra el 2025 con apenas 0,5% de superávit financiero y tiene, según el programa del FMI, que ir hacia un 2,5% de superávit.
Durante noviembre, las transferencias automáticas federales mostraron uno de los peores registros de 2025, mostrando una caída del 5% ajustada por inflación, apenas superando las variaciones de septiembre (-10.2%) y mayo (-22.9%).
Las provincias presentaron una pérdida de recursos cercana a los 280.000 millones de pesos durante noviembre y ninguna de ellas logró mejorar su flujo de ingresos respecto a noviembre del año pasado.
La baja real interanual del 5,4% de las transferencias a las provincias se dio especialmente por la caída de la recaudación, según estimó el Iaraf.
La recaudación cayó en noviembre un 8,7% en términos reales y acumuló una baja por cuarto mes consecutivo. Esto es a causa de la recesión. La cuenta es simple: cuanto menos actividad, menos impuestos recauda el Estado.
En este marco es en el que está negociando la Rosada, por medio de Diego Santilli, la aprobación del Presupuesto y el paquete de reformas que anunció Manuel Adorni el viernes.
La recaudación cayó en noviembre un 8,7% en términos reales y acumuló una baja por cuarto mes consecutivo. Esto es a causa de la recesión.
«Estamos esperando que el poncho aparezca», dijo el gobernador salteño Gustavo Sáenz en referencia a los fondos que no mandan desde la Rosada. A él se sumo el santafesino Maxi Pullaro. Los gobernadores esperan que durante las negociaciones de diciembre aparezcan los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que les manotearon desde el inicio de la era libertaria, pero ni eso garantiza un escenario de conflicto para los meses venideros.
En las provincias ya dan por descontado la aprobación del Presupuesto pero no como un mérito del gobierno: lo van a aprobar porque todos quieren evitar otro año de usos discrecionales de los fondos por parte de Milei.
Con el presupuesto van a aparecer fondos que Milei venía escatimando para el Garrahan, el área de discapacidad y los jubilados. La oposición espera un gesto más claro hacia las universidades, ya que el «aumento» que anunció el presidente cuando comunicó el envío del Presupuesto estaba muy lejos de cumplir el mínimo que requieren los rectores.
Con saco negro, remera negra y zapatillas blancas, el dirigente le da un sorbo a su café y suelta la frase:
—Con la AFA no se pelea, con la AFA se pierde.
Suena a slogan de campaña, afiche callejero o flyer para redes, pero es una creencia que define un momento, casi una ley marcial que se repite en las distintas reuniones del fútbol argentino que conduce Claudio Tapia, ahora con mandato renovado hasta 2028, aunque la Inspección General de Justicia lo considere sin validez. A la AFA de Tapia —empoderada por el éxito de la Selección Argentina y cuestionada por la improvisación en la liga local— hay que ganarle. Y, por ahora, nadie puede hacerlo.
Dicen que la frase la instaló Pablo Toviggino, el principal estratega que tiene Tapia desde que llegó a la AFA en 2017, cuando la crisis que originó la muerte del patriarca Julio Humberto Grondona y la elección vergonzante del 38 a 38 habían derrumbado cualquier atisbo de institucionalidad. Tapia recordó aquellos comicios de realismo mágico en la asamblea del pasado jueves 17: “Esa elección la ganamos 38 a 37, no empatamos 38 a 38”, dijo. Los aplausos, como cada vez que intervino, no tardaron en sonar.
En ese tiempo, Tapia acompañaba la candidatura de Luis Segura y se enfrentaba a Marcelo Tinelli, una rivalidad que años más tarde tuvo otros capítulos, hasta la derrota definitiva del conductor televisivo, que intentó desestabilizarlo con la ayuda de Alberto Fernandez para asumir en la AFA, pero no solo no pudo, sino que luego renunció a la presidencia en San Lorenzo y a todos los espacios que ocupaba.
Como pasó con Mauricio Macri y con Alberto Fernandez, ahora Tapia tiene como antagonista a otro presidente de la Nación: Javier Milei. El Chiqui conoce las armas y los territorios de las batallas contra la Casa Rosada —la rosca, los artilugios judiciales, las alianzas y los alcances políticos regionales—, aunque cambiaron las personas y los tiempos. Como está de moda decir en la Argentina libertaria, al menos por ahora, parece haber domado a los dos.
Milei recibe con apretones de mano y abrazos a cada participante. En la mesa de su despacho en la Casa Rosada —con él en la cabecera y seis personas sentadas posando para una foto teledirigida a Ezeiza y a Viamonte 1366— solo hay tres con carpetas: una negra en las manos de Milei, una celeste que había llevado Daniel Scioli y otra blanca que le prepararon a Andrés Fassi. La única que se abre en ese rato es la de Fassi.
—Quería tener esta reunión para que quede claro de qué lado estoy —empieza Milei esa reunión.
Habían pasado cuatro días de la conferencia incendiaria de Fassi en la que fustigó públicamente a Tapia, a los árbitros y a la organización general del fútbol argentino, motorizado por un grosero error arbitral en los cuartos de final de la Copa Argentina. La terna que encabezaba Andres Merlos perjudicó a Talleres y benefició a Boca en una Copa que no tiene VAR y que cada año acumula más temores y suspicacias.
Tras el partido, Fassi y Merlos se pelearon en el vestuario. Nunca quedó claro cómo se dio esa pelea, pero sí qué pasó después: Fassi fue suspendido por dos años por el Tribunal de Disciplina de la AFA, potenció su rol de opositor casi en solitario en el ecosistema futbolero nacional y también cerró filas con Milei, al punto de que en el Gobierno lo sondean como posible candidato en Córdoba de La Libertad Avanza para las elecciones legislativas del año próximo.
En esa reunión en la Rosada estaban los principales promotores de las Sociedades Anónimas Deportivas de la era Milei: a Fassi se le sumaron el empresario Guillermo Tofoni, la diputada oficialista Juliana Santillán y el secretario de Deportes, Daniel Scioli. Los tres forman la primera línea de una milicia que libra la batalla cultural contra la casta del fútbol argentino.
El Gobierno sabía que perdería este episodio puntual, el de la reelección anticipada de Tapia. Le resultaba imposible contrarrestar el apoyo casi unánime que mantiene Tapia dentro de la dirigencia futbolera: apenas podía embarullar la asamblea, como finalmente sucedió, algo que la dirigencia de la AFA esperaba. “Estaba más cantado que el feliz cumpleaños”, cuentan sobre el pedido de impugnación de Talleres en la IGJ y la participación —y luego retirada— del club cordobés en la Asamblea Ordinaria.
Una postal alcanzó para dimensionar ese apoyo a prueba de todo, incluso de ideas o ideologías: el vicepresidente de River, Matías Patanian, CEO de Aeropuertos Argentina 2000 —alfil del magnate Eduardo Eurnekian, excompañero de Milei en ese holding empresario y por quien el presidente conoció al periodista Alejandro Fantino hace algunos años— tuvo que aplaudir a regañadientes cada vez que la asamblea imponía la ovación al Chiqui. La cámara que transmitía la asamblea por YouTube se había colocado justo delante de él. A veces hay maneras sutiles de disciplinamiento.
Sin embargo, ni las victorias ni las derrotas son permanentes, sobre todo cuando el que promueve la tensión es el Gobierno Nacional, que eligió a la AFA como uno de los símbolos a enfrentar. Milei y Macri, que en esta cuestión sí son socios políticos, evalúan opciones. La quita del régimen impositivo especial para los clubes (decreto 1212/2003) es un nuevo golpe. No quieren a la AFA como un fin en sí mismo, sino como un medio para algo mucho más grande: la apertura total de capitales externos a los clubes, con la posibilidad de que eso modifique estatutos, formatos y modelos.
Pero la AFA no está dispuesta a discutir el modelo de propiedad. Así como el Gobierno asegura que durante su gestión está garantizada la propiedad privada en todas sus formas, la AFA quiere sostener una propiedad colectiva: de los socios y de las socias. En medio de esta puja binaria (¿quién de verdad está debatiendo sobre esto sin su sesgo algorítmico?), lo que pocas personas discuten es cómo hacer para recaudar o generar más dinero dentro de la estructura de clubes que compiten en un negocio globalizado como el fútbol, que reparte y demanda cada vez más dinero.
De un lado, prometen mayor competencia y mejoras sustanciales en infraestructura, sin detallar a costa de qué (¿multiplicar o derivar negocios desde o hacia otros rubros?). Del otro, se aferran a la idea romántica de los clubes, como si después las dirigencias no negociaran con los futbolistas como commodities —al igual que la soja y el petróleo, el jugador de fútbol también está dolarizado— y los hinchas no se enfurecieran por actuaciones o resultados adversos.
Hay maquillajes en los dos vértices de la historia. En la vereda privatista dicen que la inversión también incluiría el aspecto social de cada club, un socialwashing con el que cumplirían la cuota de responsabilidad empresaria. En la otra vereda, la dirigencia expone una apertura a la galaxia fintech, cripto y financiera para legitimar su apertura a estos nuevos tiempos. La suba de los fan token de la Selección Argentina luego de la Copa América es un ejemplo.
Si el Gobierno no abre instancias de discusión en temas como jubilaciones, deuda pública o financiamiento universitario, ¿qué podemos esperar de este? Sin una mesa para discutir estas cuestiones, sin ninguna interlocución entre la AFA y la Casa Rosada, todo se mide de acuerdo a la capacidad de daño, de resistencia o de instalar el tema en la agenda pública o mediática.
El único que amagó con cumplir alguna función de articulación entre la AFA y el Gobierno fue el embajador en Estados Unidos, Gerardo Werthein, actual vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI). No tuvo éxito. Werthein armó el encuentro en Los Ángeles entre Milei y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Antes de esa foto, a Tapia lo llamaron desde Zurich para avisarle que la reunión no implicaba una toma de posición ni un respaldo político al presidente de la Nación.
Aunque la fantasía de la intervención del Gobierno está siempre en el menú desde que Milei y el ministro de Justicia, Mariano Cuneo Libarona, lo verbalizaron y lo hicieron público, la sola posibilidad de que la guerra contra Tapia mueva de su lugar a Lionel Messi y a la Selección, los hace recalcular.
Ya hubo algunos mensajes en ese sentido: la foto de Tapia tomando mate con Messi y De Paul, un rito en la previa de cada partido de Eliminatorias, esta vez tuvo otra codificación política, un apoyo explícito en un momento de tensión creciente. Y lo que dijo Fantino, quien habla con frecuencia con Milei pero también con Messi, no puede obviarse ni relativizarse: la embestida contra la AFA tiene en su radar a Messi. Y aunque probablemente nunca se pronuncie sobre eso, no esconde su agradecimiento a Tapia por lo que hizo cuando todo salía mal para él y la Selección, en las finales perdidas en 2015 y 2016, y en cómo sostuvo el proceso de Scaloni después.
La IGJ, el órgano que controla a las asociaciones civiles, siempre es una herramienta política para incidir. Está lejos de ser una novedad: Macri y Alberto Fernández la usaron de un modo casi idéntico al de Milei, por más de que el inspector general, Daniel Vítolo, diga lo contrario. La diferencia es que la AFA advirtió que esto podía suceder en los primeros días de la gestión libertaria. Por eso puso al área de Legales a explorar las diferentes alternativas para mudar su domicilio de Viamonte 1366 al predio de Ezeiza, con lo que saldrían de la jurisdicción de la IGJ y pasarían a la órbita de Personas Jurídicas de la provincia de Buenos Aires, un distrito con el que la AFA tiene más afinidad. Eso también se votó en la asamblea del jueves.
Es probable que la AFA haga escuela: la mudanza para eludir a la IGJ libertaria es una estrategia que seguirían, en el corto plazo, otras organizaciones no necesariamente vinculadas al fútbol o a los deportes, pero que comparten con la AFA algo hasta el momento indisimulable: su férrea condición de oposición al gobierno de Milei.
No son pocas las personas que aseguran que Milei encontró en el fútbol una buena manera de congraciarse con Macri. Desde sus primeros días como presidente, cuando fue a votar a la Bombonera en contra de Juan Román Riquelme y a favor de la fórmula que integraba el expresidente junto a Andres Ibarra, y se enojó porque ni el mismo Macri había asistido a sufragar, Milei cumplió todo lo que le prometió a Macri en sus primeras charlas. A la inversa de lo que sucedió con la designación de funcionarios y del tratamiento de temas más importantes para el país, en lo que concierne al gran negocio del fútbol, no hubo bicicleteo ni tensiones: “A veces intenta reparar con eso todo lo otro”, sintetiza un funcionario.
La reglamentación de las SAD dentro del paquete de desregulaciones que comanda el ministro Federico Sturzenegger, incluidas en el decreto 70/2023, fue uno de los pocos aspectos que Macri salió a respaldar públicamente de la gestión libertaria. “Sin dudas es un paso adelante, para tener más inversiones y un espectáculo de más calidad, con mejores planteles y mejores estadios”, escribió en X.
En el mapa que maneja la AFA solo hay dos argentinos que, por sus contactos internacionales, tienen la capacidad o los contactos para traer inversiones de magnitud capaces de comprar total o parcialmente a clubes argentinos. Macri es el principal.
Para Macri las sociedades anónimas en el fútbol argentino no son un tema más. No solo por los negocios multimillonarios que es capaz de generar, ya no solo como empresario sino como presidente de la Fundación FIFA. La reunión con jeques árabes cuando ejercía el cargo de la presidencia de la Nación que le posibilitó a Boca tener a Qatar Airways como sponsor principal podría ser sólo un botón de muestra de los negocios que por ahora tiene obturados.
Pero no todo es plata (al menos en este caso). Hay un aspecto emotivo, una revancha personal, que Macri quiere saldar. En definitiva, fue a través del fútbol que construyó su carrera política: de Boca a la Ciudad, y de la Ciudad a Nación. Macri intentó tres veces la apertura del fútbol argentino a las SAD. En 1998, cuando era presidente de Boca, Grondona le preparó una reunión de Comité Ejecutivo en la que perdió 24 a 1. “Perdimo’, Mauricio”, le dijo cuando terminó. Veinte años más tarde, en 2018, avanzó por dos vías paralelas: le encomendó a Daniel Angelici insistir en el ámbito de la AFA, mientras que en el Congreso, envió a los diputados Nicolás Massot y Héctor Baldassi a impulsar un proyecto de ley para encuadrar distintas formas estatutarias que incluyeran a las SAD (igual a lo que quieren hacer Milei y Sturzenegger en la actualidad).
En la AFA, Tapia convenció al Tano Angelici de que si votaban, iba a hacer un papelón.
En el Congreso, el proyecto de ley nunca llegó al recinto. Quien lo frenó y cajoneó fue el entonces presidente de la Comisión de Deportes, Daniel Scioli. Hoy, Scioli actúa y opera igual, pero al revés.
El otro hombre con contactos para hacer realidad lo que Macri siempre deseó es el empresario Guillermo Tofoni, el enlace entre el Gobierno de Milei y la tribu de magnates que empiezan a interesarse en desembarcar en el fútbol argentino. Tofoni viene de perder en distintas instancias su guerra judicial contra la AFA por la organización de los amistosos de la Selección, pero a la vez logró avanzar como no había hecho nadie en la llegada de capitales extranjeros a un club: fue quien acercó al estadounidense Foster Gillet –cuya familia gerenció sin éxito al Liverpool de Inglaterra– al Estudiantes de La Plata que preside Juan Sebastián Verón, el otro dirigente que mantiene un vínculo fluido con Milei y que promueve un esquema híbrido entre asociación civil y sociedad anónima.
Tofoni está convencido de que el experimento, a diferencia de otras experiencias como el gerenciamiento de Racing o de Quilmes, puede salir bien: los 100 millones de dólares que desembolsaría Gillet se destinarían principalmente para terminar el estadio de 1 y 57, para construir nuevos predios deportivos y para posicionar a Estudiantes en el mundo a través de sus futbolistas. El retorno de esa inversión sería a través de la venta de jugadores, del alquiler del estadio para shows y eventos, y de los premios que otorgan las copas internacionales.
Para Tofoni, Estudiantes sería el primer paso.
—Si se puede demostrar que el ingreso de capital ayuda y mejora el estándar de los clubes, vos después lo podes extender de manera masiva —ensaya.
Tofoni casi no dice hinchas: dice fans.
La quita de los descensos y el regreso a un campeonato de 30 equipos, más los reiterados cuestionamientos a un grupo selecto de árbitros designados de manera frecuente para dirigir a los tres o cuatro equipos referenciados con esta gestión —Barracas Central, Deportivo Riestra y Central Córdoba de Santiago del Estero— son alarmas que suenan cada vez más fuerte para despertar un enojo en tribunas, estadios y medios.
Ante la pregunta de por qué quitaron los descensos, la mayoría de los dirigentes elige el silencio y los titubeos. El que responde para esta nota es Toviggino: “Hay que desmitificar aquel verso que nos quisieron instalar años atrás. El fútbol argentino hace una década que tiene numerosos clubes en todas las categorías. Más clubes, más jugadores, más técnicos, más utileros, más gente que se ocupe del día a día, es decir, más trabajo y crecimiento constante”.
La decisión quizás pueda explicarse en que el mismo Tapia queda preso de su propia dinámica: la rosca de la dirigencia del fútbol —que diseña y rediseña formatos de torneos de acuerdo a su propia conveniencia— y los favores al poder político o económico. Desde gobernadores como Gerardo Zamora, cuya provincia tiene tres equipos entre la Primera y la B Nacional y creció como ninguna otra en estos años apadrinada por Toviggino, hasta el hincha de Tigre y excandidato presidencial, Sergio Massa, o el poderoso empresario Daniel Vila, dueño del Grupo América, Edenor y presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza.
Pero esa burbuja puede explotar cuando las bases del fútbol —que son los hinchas— y los protagonistas —jugadores y entrenadores— entiendan que están rompiendo el juguete de sus vidas. Un mínimo ejemplo lo aportó el técnico de Tigre, Sebastián Domínguez, que dirige a un equipo acechado por los promedios y la tabla anual, y aseguró que no estaba de acuerdo con esa medida.
Los insultos a Tapia ya no llegan solo desde estadios rivales como el de Estudiantes o el Mario Kempes, donde Talleres juega de local. El Nuevo Gasómetro ensaya varias canciones contra el presidente de la AFA, a pesar de que la eliminación de los descensos alivió a San Lorenzo y de que su cuestionado presidente, Marcelo Moretti, recibió una caricia —una vocalía titular— después de muchos meses de ninguneo.
Tapia habla en una asamblea transmitida por Youtube, con apenas más de cinco mil personas viéndola en vivo, con la IGJ analizando el órden del día y cada moción, y luego de que Rodrigo Escribano, el representante de Talleres, leyera las razones por las cuales el club votaría en contra. Hay idas y vueltas sobre los procedimientos. Toviggino, cuya voz no es conocida por casi ningún hincha en Argentina, interrumpe y pide seguir con el orden del día: “Esto es una asamblea, no es una reunión de amigos”, dice. Eso mismo postearía en su cuenta de X dos días después.
El tono de Tapia es componedor: le dice “Rodrigo” a la persona que acaba de leerle un manifiesto en su contra. Tapia siempre vuelve a la Selección para hablar de su gestión. Es un loop constante, un motivo —el motivo— por el cual no mermó su base de sustentación. Ese el argumento más sólido y robusto de su gestión: la gloria de las selecciones nacionales en las distintas categorías, la elección de Lionel Scaloni en 2018 tras el decepcionante Mundial de Rusia y todo lo que vino después, lo que ya sabemos: la Copa América 2021, el Mundial de nuestras vidas y la Copa América, otra vez, este año.
Tapia, apuntado por la Casa Rosada, acumula victorias en pocos días más allá de la Asamblea General: la Selección golea 6-0 a Bolivia con tres goles de Messi, la Legislatura porteña lo homenajea en un acto en el que participan el peronismo, el PRO y parte del bloque libertario y recibe el saludo del presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, un viejo amigo de Macri que le debe al Chiqui el regreso de una selección sudamericana a lo más alto del fútbol mundial.
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Axel Kicillof pelea para quedarse con la vicepresidencia del Senado luego que en Diputados, La Cámpora, Martín Insaurralde y el Frente Renovador se quedaron con todo el paquete de autoridades.
A diferencia de lo que sucedió en la Cámara Baja, el gobernador entiende que es un cargo «sensible» en términos institucionales toda vez que se trata del lugar en la línea de sucesión y por lo tanto está decidido a dar la pelea.
«Lo que sucedió en Diputados es un mero reparto de cargos. Esto es otra cosa. Acá hay una cuestión institucional de fondo», dicen a LPO fuentes del axelismo.
Desde La Cámpora plantean que el gobernador está rompiendo un acuerdo que establece que las autoridades de la Legislatura deben respetar el mismo esquema dentro del peronismo, tal cual ocurrió en Diputados. Entienden que ese lugar lo ocupó hasta la semana pasada Luis Vivona (que pasó a la Cámara Baja) y que por lo tanto le corresponde a alguien del sector de Cristina Kirchner. En el axelismo refutan eso y argumentan que la elección de Vivona se dio en un contexto político distinto dentro del peronismo.
La candidata del axelismo para ocupar la vicepresidencia del Senado es Ayelén Durán, una senadora de Bahía Blanca que supo integrar las filas de La Cámpora. Hace dos años Durán rompió con la agrupación de Máximo y pasó a reportar al Cuervo Larroque.
La candidata del axelismo para ocupar la vicepresidencia del Senado es Ayelén Durán, una senadora de Bahía Blanca que supo integrar las filas de La Cámpora. Hace dos años Durán rompió con la agrupación de Máximo y pasó a reportar al Cuervo Larroque y durante varios meses fue la única referente de Kicillof en la Cámara Alta. Por eso, en Casa de Gobierno la señalan como la legisladora que debe ocupar el tercer lugar en la línea sucesoria.
La senadora bahiense, Ayelén Durán.
Mientras tanto, en el kirchnerismo dicen que apoyan la candidatura de Mario Ishii. Lo mismo dicen en el Frente Renovador al tiempo que descartan una candidatura de Malena Galmarini.
El lunes asumieron los nuevos senadores y el peronismo lo llegó a un acuerdo por la poderosa vicepresidencia primera. Al menos hasta marzo, ese lugar quedará para Carlos Kikuchi por ser el único de los seis vicepresidentes que continúa en el Senado. Los cinco restantes terminaron sus mandatos.
Hay quienes sostienen que la vicepresidencia de Kikuchi duró hasta este 10 de diciembre y por lo tanto no puede ostentar el cargo de vicepresidente primero. En la Legislatura, tanto el reglamento del Senado como el de Diputados fueron redactado de tal modo que permiten múltiples lecturas.
Otro actor que juega es Sergio Berni. Kirchneristas y massistas aseguran que respaldan a Ishii, sin embargo el ex ministro de Seguridad puede aparecer como un tapado. Se sabe que Berni quiere ese lugar y que lo perdió en 2023 cuando Vivona consiguió más votos hacia el interior del bloque. Ahora podría alzarse como una prenda de unidad entre el jefe de José C. Paz y la senadora del axelismo.
El Gobierno busca recomponer reservas vía mercado voluntario de deuda.El mercado, en cambio, exige primero señales claras sobre reservas y pagos. La paradoja mantiene al riesgo país estacionado.
Es cierto que el S&P Merval rebotó este miércoles tanto en pesos como en dólares, pero la plaza sigue marcada por la volatilidad y la cautela. El panel líder avanzó 0,5% en pesos, mientras que su contraparte en dólares subió 0,6% hasta 2.013,97 puntos, por la baja de la cotización del contado con liquidación.
Los bonos soberanos también operaron al alza, pero sensiblemente moderada. El Global 2035 encabezó las subas con un avance del 0,7%, seguido por el Global 2030 0,5%, mientras que el Bonar 2038 retrocedió 0,1%. La cautela se expresó nítidamente en el riesgo país, que permaneció en 640 puntos básicos.
Lo cierto es que hoy Argentina rinde menos que países como Turquía, El Salvador, Nigeria, Angola o Egipto. Para que la deuda argentina opere como la de emisores con calificación B, los títulos cortos deberían subir alrededor de 29,5% y los largos entre 37% y 41%. Y si la comparación fuera con emisores BB, los cortes cortos requerirían alzas del orden del 39% y los largos entre 57% y 64%, según cálculos de la consultora Facimex. Esas cifras muestran cuánto tendría que comprimirse el spread para que los inversores recuperen confianza.
El mercado no se mueve porque espera una noticia clave: el pago de enero por USD 4.300 millones a bonistas privados. El riesgo país, lejos de desplomarse, sigue firme en la zona de los 650 puntos.
Mercedes D’Alessandro definió el estado de situación como la trampa argentina. Estabilidad aparente para los mercados que convive con erosión de salarios y vaciamiento de reservas. El argumento es que el carry trade y la búsqueda de ganancias en pesos dolarizadas alimentan la ilusión de orden financiero mientras las reservas reales se vacían.
El talón de Aquiles es el stock de reservas del Banco Central. Medidas por la metodología del FMI, las reservas netas presentan números críticos, y varias consultoras advierten que, si se descuentan pasivos y swaps activados, la posición neta quedaría muy ajustada o negativa.
Entre los operadores suena fuerte la idea de una recompra de Globales «al estilo Colombia», operaciones rápidas, que permitan comprimir el riesgo sin sacar reservas del BCRA de forma inmediata.
«Creemos que para que se mantenga el tono alcista, el gobierno deberá activar un catalizador significativo, muy probablemente un programa de recompra. El cronograma es incierto, pero el programa de Colombia se ejecutó en menos de diez días, y los funcionarios insinuaron que el financiamiento (no las reservas) cubrirá los vencimientos de enero, reforzando esta expectativa», detallaron desde Ancap Grupo Financiero.
Lo concreto es que el mercado busca pruebas, no promesas. La expectativa esta puesta en que el Gobierno logre una recompra relámpago para que los bonos piquen al alza.
Desde la academia crítica, Mercedes D’Alessandro definió el estado de situación como la trampa argentina, en un seminario organizado por el Jain Institute este martes. Estabilidad aparente para los mercados que convive con erosión de salarios y vaciamiento de reservas. El argumento es que el carry trade y la búsqueda de ganancias en pesos dolarizadas alimentan la ilusión de orden financiero mientras las reservas reales se vacían, y que el relato de «éxito» que recitan organismos internacionales suele ocultar ese costo social.
Esa lectura ayuda a entender por qué recompras de deuda o maniobras técnicas pueden calmar parches del mercado sin resolver la fragilidad estructural.
Mientras tanto, la estabilidad parcial que se observa en el frente cambiario está siendo empujada por la deuda corporativa. Colocaciones de ONs en dólares y emisiones de la Ciudad y provincias ofrecen dólares al mercado. Ese flujo ayuda a contener la tensión sobre la liquidez, pero no sustituye reservas propias ni mejora la insolvencia de la economía.
Hay un grupo importante de grandes perdedores: Los bonos Dollar-linked, legislación local, quedaron planchados o con rendimientos negativos en el año frente a alternativas hard-dollar bajo ley estadounidense.
Volviendo al desempeño de los bonos, durante el gobierno de Milei hubo apuesta perdedoras y ganadoras. Los Globales largos en dólares bajo ley de Nueva York fueron los grandes beneficiados del «rally» 2024-2025 por compresión de spreads: tras el desplome del riesgo país a mínimos de 2025 y episodios de euforia post-electoral, estos tramos lideraron la recuperación de precios.
En cambio los BONCER, ajustados a la inflación, que en la primera mitad de 2024 llegaron a ganarle cómodamente a devaluación, mutaron a un desempeño mixto a medida que cambió el «trade» local.
El BOPREAL ofrece en el mercado secundario tasas muy atractivas y, por momentos, paridades altas para su plazo, convirtiéndose en «caballo de batalla» dolarizado a corto y mediano plazo.
Pero hay un grupo importante de grandes perdedores: Los bonos Dollar-linked, legislación local, quedaron planchados o con rendimientos negativos en el año frente a alternativas hard-dollar bajo ley estadounidense.
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