El día lunes 17 de enero asumirán dos nuevos funcionarios en el Gabinete Municipal. La nueva Directora de Turismo, Profesora María Luján Musso y el nuevo Director de Cultura, Martín Betancourt.
El Intendente Marcelo Orazi agradece a Silvia Alvarado y Katerina Iogna por el trabajo y compromiso que han tenido en sus tareas. Convencido que seguirán contactados pensando en las tareas, ideas, aportes y acciones en Cultura y Turismo.
Se felicita a los nuevos Directores que toman el compromiso de seguir trabajando para otorgarle relevancia a las áreas de Cultura y Turismo para continuar el cambio logrado hasta hoy en Villa Regina.
Los mejores éxitos a Silvia Alvarado que asume en la Secretaria de Estado y Cultura de la Provincia de Río Negro y a Katerina Iogna en los proyectos que emprenda de ahora en adelante.
La Secretaría de Obras y Servicios informa que se están colocando divisores sobre calle Cipolletti esquina Villarino por lo que se solicita transitar con precaución mientras se desarrollen los trabajos. Difunde esta nota
La Cámara Nacional de Casación Penal rechazó todos los planteos del escribano santafesino Santiago Busaniche, un operador judicial que actúa como lobista de la Justicia Federal que está implicado en causas de corrupción que involucran a jueces federales, financistas y funcionarios del aparato estatal.
Los defensores de Busaniche buscaban que se declaren nulas todas las causas judiciales en su contra, entre ellas las que tiene implicado por extorsión al ex juez federal de Rosario Marcelo Bailaque, y que se apartaran de las investigaciones a todos los fiscales federales intervinientes.
Según las posiciones de un caso que implica una interna judicial al más alto nivel, la salida se interpretó como la decisión o de bajarle el pulgar o bien de soltarle la mano a Busaniche, un lobista que gravitó en designaciones de empleados a partir del intercambio de influencias y favores con funcionarios de jerarquía en la Justicia Federal, un hombre ligado al aparato de inteligencia estatal que tiene domicilio en el Palacio Paz, y estrecho conocimiento de magistrados de Comodoro Py, Santa Fe y Rosario.
Con su decisión de este martes, Casación mantuvo la pesquisa iniciada por los investigadores aunque con el voto en disidencia del camarista Mariano Borinsky que tuvo planteos a favor de Busaniche, por considerar que la acción penal está extinguida. Los que desnivelaron fueron los vocales Guillermo Yacobucci y Carlos Mahiques, quienes dieron importancia a que la investigación de la que Busaniche supone corrupción institucional y que Argentina es suscriptor de pactos internacionales que imponen perseguirla.
Uno de los casos que más comprometen a Busaniche es el que lo liga a Bailaque, juez federal que el año pasado renunció a su cargo acorralado por una denuncia por extorsión contra dos agentes de bolsa de Rosario, a uno de los cuales exigieron 200 mil dólares para frenar una causa en su contra por lavado de dinero. En esa trama delictiva, según los fiscales del caso, estuvieron también el financista Fernando Whpei y el ex director regional de la AFIP en Santa Fe Carlos Vaudagna. Los tres están con una causa penal. Los dos primeros en prisión domiciliaria y el último en libertad bajo medidas restrictivas.
Los defensores de Busaniche Carlos Pirotta y Débora Lichtmann señalaban que no hay razones para considerar un caso complejo esta investigación y que los fiscales tuvieron una conducta selectiva al formular sus imputaciones «por razones políticas». Para justificar esto dijeron que los acusadores obviaron citar por ejemplo a Héctor Daniel Marchi, ex administrador general de la Corte Suprema, quien según el antiguo director de la AFIP Carlos Vaudagna instigaba a Busaniche a impulsar las extorsiones a los empresarios.
Esa posición chocó contra los argumentos de los jueces que prevalecieron. «En el caso se encuentra involucrado al menos un funcionario público e integrante del Poder Judicial de la Nación, lo que impone reparar en los compromisos internacionales asumidos por Argentina en punto a la lucha contra actos de corrupción, que imponen un deber de debida diligencia reforzada en su investigación, juzgamiento, sanción y erradicación de este tipo de criminalidad en el ámbito público», afirmó Mahiques.
Para el magistrado es un imperativo «habilitar el avance en el juzgamiento de personas sospechadas de haber intervenido en presuntos hechos de corrupción conforme la obligación asumida en compromisos internacionales por el Estado Argentino en relación con dicha materia».
Santiago Busaniche.
En coincidencia con su colega, el camarista Yacobucci sostuvo que las decisiones objetadas, que habían sido validadas en las instancias judiciales previas, «cuentan con fundamentos válidos y suficientes y los agravios de la defensa sólo muestran una mera disconformidad con lo resuelto, habiéndose garantizado en el caso la doble conformidad judicial».
Los fiscales federales cuestionan a Busaniche en diferentes causas. Una es la aludida que tiene implicados también a Bailaque, Vaudagna y Whpei. Bailaque tiene un pedido de de diez años de prisión y a Busaniche le solicitan seis años de pena.
«Los hechos atribuidos fueron originariamente subordinados legalmente a los tipos penales de prevaricato, en concurso ideal con allanamiento ilegal, a su vez en concurso material con falsedades ideológicas de documento público reiteradas, todos ellos en calidad de partícipe necesario. En tales condiciones y a tenor de la imputación efectuada por el acusador público, no merece reparos la modificación a ‘complejo’ del presente proceso. En efecto, en este legajo se investiga a una pluralidad de sujetos, algunos de ellos funcionarios públicos de alto rango, por hechos de significativa entidad criminógena, que conllevan además significativa proyección y gravedad institucional», sostuvo Mahiques.
El segundo hecho analizado por Casación es la gestión atribuida a Busaniche para que el juez federal Gastón Salmain ordenara al BCRA el pago de 10 millones de dólares durante la vigencia del cepo cambiario para que el administrador de un fideicomiso, el ya mencionado Whpei, pagara una deuda con el exterior. A cambio de esa infrecuente resolución, cuestionada por el BCRA, Salmain habría solicitado un retorno del diez por ciento.
Al imputarlo, el fiscal Juan Argibay Molina sostuvo que Busaniche, es el escribano con la matrícula 320 de la provincia de Santa Fe que está ubicada en Hipólito Yrigoyen 2600 de la ciudad de Santa Fe. Según el fiscal desde 2023 la actividad principal declarada al fisco es servicios notariales. Busaniche estuvo en relación de dependencia en distintos poderes del Estado. Entre 1995 y 1997 en el Consejo de la Magistratura Nacional. Luego en relación de dependencia de la Cámara de Diputados de la Nación. Posteriormente en la Cámara de Senadores de Santa Fe. Está casado con una hija del ex diputado santafesino Julio Gutiérrez, que es primo político del ex gobernador Carlos Reutemann y fue su armador en la Legislatura provincial en los 90. Es hermano del camarista federal de Paraná Mateo Busaniche.
«Es importante saber que al inicio de los hechos que se investigan, agosto 2019, Busaniche no era funcionario del poder Judicial de Santa Fe ni del Ministerio Público ni de AFIP. Mantenía un vínculo laboral con la Cámara de Senadores de Santa Fe. Ejercitó este rol por fuera de relaciones laborales», indicó Argibay Molina en audiencia.
En este sentido es significativa la relación que Busaniche construyó según los investigadores con la Justicia Federal donde acredita notoria influencia sin ser ni empleado ni funcionario.
La defensa de Busaniche pedía apartar a los fiscales Federico Reynares Solari, Diego Velasco, Juan Argibay Molina, Matías Scilabra, Sergio Leonardo Rodriguez y Esteban Venditti, que pertenecen a distintas procuradurías y jurisdicciones.
El camarista Borinsky entendió que no es Casación la instancia donde recurrir como hacen los defensores pero sí le reconoce que hubo de parte del trámite acusatorio una «anormal forma de proceder respecto a Busaniche» y que eso «conllevó a que se continuara con el desarrollo de la imputación ampliándose los plazos legalmente previstos -que como se viene explicando la defensa no tuvo la oportunidad real de cuestionar y de recibir una respuesta jurisdiccional adecuada». Quedó en minoría.
El PRO empezó a rearmarse en Tres de Febrero con un definido perfil opositor a Diego Valenzuela y acelera una construcción tendiente a disputarle el municipio en 2027. Para eso, ya comenzaron a lanzar acusaciones de «abandono de la gestión».
Con apoyo de Jorge Macri y Soledad Martínez, el reseteo del partido amarillo es liderado por Sergio Iacovino, armador original del PRO en el distrito junto a Valenzuela y, desde la presidencia del Concejo Deliberante local, uno de los actores centrales en los inicios de la gestión.
En el entorno de Iacovino detallaron a LPO que la relación con Valenzuela comenzó a agrietarse a partir de la estrategia del intendente en la campaña hacia las generales de 2019, luego de las PASO en las Alberto Fernández le había sacado una amplia diferencia a Mauricio Macri.
«Era muy fuerte repartir la boleta de Alberto con la de él», señalaron voces del PRO al recordar el punto de «quiebre» con Valenzuela, al que acusaron de hacer lo mismo en 2023, suplantando la boleta de Patricia Bullrich por la de Javier Milei.
Sergio Iacovino, de ser la mano derecha de Valenzuela a encabezar la nueva etapa del PRO en Tres de Febrero, con fuertes críticas a la gestión local
Pero en Tres de Febrero aseguran que también jugó fuerte en la ruptura entre ambos dirigentes la actitud de Valenzuela de no darle cabida a la intención de Iacovino de posicionarse como un eventual sucesor suyo en la intendencia. «Diego siempre quiso un proyecto totalmente personal», dicen.
En el macrismo definen a Iacovino como un «PRO puro» que integra el espacio desde 2005, pasando por asambleísta del partido y apoderado en varias elecciones.
En precisamente por ese alineamiento que sostienen que, más allá de las pretensiones de competir el año que viene por el municipio, todo está supeditado a la estrategia provincia del partido que, para empezar a delinear esas cuestiones, se reunirá el martes que viene en la sede de Balcarce.
Iaconivo fue funcionario del gobierno de Milei. Su salida se dio en el marco de la disputa entre el PRO y los libertarios en la Ciudad. Ahí, Iacovino integró la lista amarilla liderada por Silvana Lospennato.
«El PRO tiene ganas de tener presencia territorial en toda la provincia y en todos los distritos», señalaron a LPO dirigentes con llegada a la intendenta de Vicente López y referente bonaerense del partido, Soledad Martínez.
Se trata de una estrategia que empujan las líneas más alejadas de los libertarios «No está echo para desaparecer el PRO. No nos podemos quedar en casa mirando cómo todos los que buscan un cargo se van a LLA o forman un partido nuevo», dicen.
Iaconivo fue funcionario del gobierno de Milei, ocupando una subsecretaría en Legal y Técnica de la que fue eyectado a finales de marzo del año pasado, cuando estaba declarada la disputa entre el PRO y los libertarios en la Ciudad. Ahí, Iacovino integró la lista amarilla liderada por Silvana Lospennato.
Cerca del ex funcionario de Legal y Técnica señalaron que su rol en el gobierno libertario fue meramente «técnico» y sin correrse de su pertenencia PRO.
Superada la elección porteña , Iacovino comenzó a rearmar el partido en Tres de Febrero con Valenzuela oficialmente afiliado a La Libertad Avanza (LLA). Sin embargo, pospuso la visibilización del perfil crítico a la gestión local a raíz de la alianza entre el PRO y LLA en las legislativas de la provincia.
Hoy, con Valenzuela en el Senado bonaerense tras no lograr asumir al frente de Aduana, Tres de Febrero tiene a Rodrigo Aybar como intendente interino. Pero en el PRO no dudan que Valenzuela sigue teniendo el control total de la gestión municipal junto con su esposa, Daniela Reich.
Una gestión que supimos formar con el ADN del PRO, con cercanía, escucha, resolución de problemas y la coherencia en los principios y valores que guían nuestro partido, todo se abandonó
En ese contexto, en el PRO acusan «un gobierno cerrado» y «un manejo poco transparente de la gestión. En esa línea fue Iacovino con un mensaje en redes que marcó el inicio de la etapa opositora del partido en el distrito.
«El problema mayor de nuestro municipio es la ausencia y abandono de la gestión desde hace muchos años, cuando se priorizaron intereses personales por sobre la vocación de servicio y el trabajo por el vecino», dijo Iacovino en X al focalizar en la acumulación de basura y falta de limpieza en Ciudadela.
Y agregó: «Una gestión que supimos formar con el ADN del PRO, con cercanía, escucha, resolución de problemas y la coherencia en los principios y valores que guían nuestro partido, todo se abandonó y por eso nos proponemos recuperar desde el PRO el compromiso con el vecino».
Valenzuela con su reemplazante interino, Rodrigo Aybar.
Aunque no estaba blanqueada en la superficie, la fractura del PRO con Valenzuela hizo que el sector hoy encuadrado con Iacovino no tuviera lugar en la lista al Concejo en 2025 y, por tanto, hoy no tenga representación en el deliberativo.
Para trabajar una propuesta al año que viene, en el PRO aseguran mantener estrechos vínculos con dirigentes del radicalismo que también se vieron excluídos de la gestión municipal.
Publicado el 13 de junio de 2012 Foto de portada: Julio Pantoja
—Te imagino como una Mary Poppins, que va bajando aquí y allá a ver lo que pasa.
La antropóloga mexicana Rossana Reguillo sonríe encantada con esta imagen que le regala Francisco Goldman, el periodista norteamericano con quien comparte el taller anfibio “Adentro, al borde o afuera. Crónicas de la diversidad juvenil en América Latina”. Luego aclara: “hay una diferencia fundamental con esa chica de paraguas: yo no llego a solucionar problemas”.
—¿Con qué figura te autodefinirías entonces?
—Mi maestro Carlos Monsiváis, con tono burlón, me decía que yo era la Sarita García —que es la abuelita del cine mexicano— de los jóvenes. Pero lo que más me gustaba es que él me hacía entender que yo le escribía a los jóvenes y no que escribía sobre los jóvenes.
De su maestro, Reguillo aprendió la importancia del “estar ahí”, de tomarse el tiempo y el trabajo de entender las cosas desde adentro. Inmediatamente fantasea con otra autodefinición: se le ocurre el personaje de Zelig, de Woody Allen, capaz de ser un transformista, de inmiscuirse y vivir una situación aún sin pertenecer a ella. Tampoco le convence del todo:
—No se trata de mimetizarse o convertirse, porque así pierdes también la capacidad crítica.
Reguillo hace crónica, investigación académica y también periodismo. En Buenos Aires, al terminar uno de los días de taller, tuiteó: “Ya guardando los cuadernos del día: la presidenta Cristina K. es un personaje q me encantaría etno-carto-cronicar; q cosas suceden con la K”. Etno-carto-cronicar: ahí está la clave de su método.
Reguillo tiene una pasión nómade por América Latina. Cuando se trata de encontrarle un origen a esa pasión política, la imagen es difusa pero es la primera que se le viene a la cabeza. Es jovencísima, calza seguramente jeans, y está junto a unas cincuenta personas protestando por la Guerra de Vietnam frente al consulado norteamericano en la bella Guadalajara, su ciudad natal.
Aquella escena de manifestante antiyanqui ahora se conecta con otra escena, esta vez en el corazón del imperio: con el mismo pelo lacio y los ojos chispeantes, Reguillo recorrió durante cuatro meses en el otoño de 2011 el Zuccotti Park, un parque enquistado en el medio del distrito financiero de Nueva York y desde el que se vislumbraban las Torres Gemelas antes del 11-S. Sólo que el paisaje que le interesó ya es radicalmente otro: Zucotti Park hoy es la sede del movimiento Occupy Wall Street. Ha sido rebautizado por los ocupas como Liberty Park y si se levanta la vista se ven los jóvenes que han extendido sus carpas y que dicen “we are the crisis”.
Reguillo fue a dar clases a la gran manzana pero se metió de lleno en ese territorio clave de las nuevas insurgencias que hoy se multiplican a escala global.
—Es como si toda mi vida me hubiera preparado para terminar ahí, en medio de ese movimiento tan maravilloso —reflexiona para, como una versátil trapecista, saltar de los momentos iniciáticos de su vida política al aquí y ahora.
En la máquina del recuerdo cobra fuerza también una aventura anterior: un viaje de mochilera que la llevó de México hasta Buenos Aires en una travesía de diez meses, de la que aun se siente orgullosa.
—No he sido especialmente marchante pero recorrer el continente y luego, en 1985, estar en la Nicaragua sandinista me abrieron la cabeza y me sacaron del localismo mexicano.
Ahora no lleva mochila, sino cartera de cuero negro y pequeña valija para su Mac Air plateada, pero el viaje le sigue resultando igualmente vital. Con esa militancia asociada a recorrer territorios vincula su obsesión por entender las distintas formas de movilización juvenil en América latina. También los rasgos de la tarea investigativa que más le convence:
—Yo sigo a los sujetos jóvenes y eso me hace ir de un territorio a otro. Me muevo con una metodología nómade.
Ahora Rossana está en el frío despiadado de Buenos Aires donde salir a fumar es un esfuerzo, pero aun así vale la pena, con guantes y bufanda. Los cigarrillos Benson&Hedges la acompañan todo el tiempo y marcan la pausa del intensivo taller con jóvenes periodistas de América Latina.
Reguillo viene de una familia disfuncional. Así califica al matrimonio de su madre, una chiapaneca rica hija de un hacendado cafetalero porfirista, y su padre, un combatiente republicano en la Guerra Civil Española, luego preso en un campo de concentración en Francia y finalmente refugiado en México. Su madre le transmitió la fascinación por el relato. De niña le contaba una y otra vez historias de princesas mayas que se suicidaban para huir de los españoles. Reguillo creció acompañada de heroínas combativas que se aferraban a la vida de la manera más difícil. Su madre, desheredada tras el casamiento con el rebelde extranjero, también le legó la osadía vital que mancomuna a muchas mujeres.
De su padre tiene una herencia precisa: la militancia por la justicia es una tarea que no acaba nunca. En esa línea, la economía de guerra en la que se crió era una prueba más de firmeza y, sobre todo, de coherencia.
—Para él dejar un pedazo de mantequilla en el plato era un pecado.
Cuando Rossana estaba convencida de ser una pequeña princesa maya de 15 años, fue su padre quien le dijo muy seriamente que debía empezar a pagarse sus estudios. Así inició un recorrido por múltiples empleos.
—Me acuerdo el primero. Era una agencia de autos y yo debía atender el teléfono y decir todo el tiempo “Volkswagen Albarrán a sus órdenes”. Duré seis meses. Luego hice de mesera, de vendedora y de muchas otras cosas. Tal vez por eso hoy puedo ser una investigadora todo terreno.
Así como el relato oral es un sonido materno, la pasión por los libros tiene la marca paterna. Su padre era un lector obsesivo. En su casa había libros por todos lados, en cualquier sitio. Nunca le resultaron un objeto extraño. Pero cobraron un nuevo sentido cuando la salvaron en un momento difícil. A los once años tuvo un accidente con una moto que la obligó a muchas operaciones, durante varios años. Cuando sus amigas se iban de paseo, la niña herida se refugiaba en las letras contra el dolor y la incomodidad. Esa intimidad con las historias, especialmente las de princesas suicidas, le enseñó desde muy temprano que las batallas nunca se abandonan.
***
Rossana no deja de consultar por Twitter y Facebook las noticias del otro movimiento que más la inquieta, la llamada Primavera Mexicana. Y es que esa otra movilización joven la tiene más que inquieta, eufórica. “Todo se está yendo a la chingada y eso es muy interesante”, dice frente a sus alumnos. “Eso no lo tuiteen”, aclara, conciente de que muchas de sus frases mientras se desarrolla el seminario pasan inmediatamente al espacio virtual. “No te preocupes que esto no sale de Latinoamérica”, le susurra Ricardo Corredor, de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, sin poder evitar la risa.
El movimiento mexicano se llama YoSoy132.mx. Se inició hace apenas algunas semanas y fue un sacudón para todo el país, a punto de celebrar elecciones presidenciales el próximo 1 de julio. Lo que empezó como un acto de interpelación de alumnos universitarios al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (bautizado el “Gel boy”), por su responsabilidad en la represión brutal conocida como la Masacre de Atenco (2006), hoy es una fuerza ingobernable que tiene nerviosos a muchos políticos.
“Este movimiento detonó una conversación colectiva impensada en México. No es casual ni de generación espontánea”. El contexto no es menor: seis años de violenta guerra narco, doce años de gobierno del PAN, con la dudosa última elección presidencial que le dio el poder a Calderón y un país que tiene la ciudad más vigilada de todo el mundo: Ciudad Juárez. La sorpresa existe y Reguillo la celebra pero también reconoce allí todo un tejido micropolítico que venía creciendo. “Estos movimientos son lugares de potencia pura: entre algo que deja de existir y algo que todavía no tiene lugar”.
Además, insiste en no perder de vista el mapa global. “Aquí tenemos que identificar bien a los enemigos, a los que se creen mentes bienpensantes. Primero el señor Zizek, que dice que la revolución es una cosa seria y que entonces como vio divertirse a los jóvenes en Nueva York, dijo que así no se hace política. Segundo al señor Bauman, que al visitar Madrid dijo que esos jóvenes son pura emoción, incapaces de razón, y que la política es un asunto racional”.
Para Reguillo, todos aquellos que le piden una agenda o un programa a estos movimientos son los que no entienden nada. Ella ve en estas protestas jóvenes la pregunta fundamental: ¿cómo cambia lo que cambia?
“Me pregunto si no será el momento de pensar: todo se está yendo a la chingada, hay que estar atentos y entender el vértigo”.
***
Reguillo lleva más de tres décadas investigando la condición juvenil. Combate los discursos clichés: la satanización o la exaltación de los jóvenes. Y le interesa el mapa comparativo de norte a sur del continente.
Los sigue. Los busca. Le inquietan. Les admira su capacidad de acción e invención. Le preocupa que en México, por ejemplo, las opciones que tienen más a mano son tres: incorporarse a las estructuras del crimen organizado, migrar a Estados Unidos en condiciones súper precarias o vincularse al ejército. En sus análisis, no olvida la dimensión de clase pero tampoco las derivas singulares de las biografías. En ese marco se pregunta cuáles son las dimensiones del poder que impactan en la vida de los jóvenes. “No hay que olvidar la responsabilidad que tenemos al narrar esa condición juvenil. Por eso no me gustan los nombres tales como ‘tribus urbanas’ porque además de usar un adjetivo que los vincula a lo arcaico, les reduce su capacidad de agencia”.
Los jóvenes condensan lo que una sociedad teme. Sobre ellos se practican permanentes “semánticas de bautizo” que también influyen en su subjetividad. Así las etiquetas se suceden y Reguillo las tiene identificadas en las últimas tres décadas: en los años ‘70 eran rebeldes sin causa o problemáticos revolucionarios, luego pasaron a ser hedonistas marihuaneros, después violentos e irresponsable, ahora también desimplicados que viven en las redes sociales”.
A Reguillo le fascina escucharlos y leerlos. Escuchar es un elemento clave. Por un lado, es la forma de entender el concierto de voces de lo real, pero también tiene una función de antídoto contra la pretensión de uniformidad del mundo. Y una cosa más:
—Cuando tu escuchas pones en el centro la voz de los protagonistas del día a día, también como portadores de memorias. Y eso es irremplazable.
Siguiendo esas premisas ha tomando como principal terreno etnográfico a las redes sociales. Ahí se está cocinando un nuevo frente de batalla y de habla colectiva vinculada a la red. En la firma personal —yo adhiero, yo comparto, yo firmo, etc.— Reguillo visualiza una nueva conquista del nombre propio.
—Con tu firma ya puedes hacer algo. No hace falta que estés en un colectivo de obreros o de lesbianas”. Pero también sitúa ahí una desjerarquización radical de la palabra que permite la mezcla de registros en el FBK de cualquier joven: un video de música, junto a una convocatoria y un artículo de periódico comentado por una amiga.
¿Qué impacto político tiene este modo de la palabra? Para Reguillo, vuelve a estos jóvenes participantes de causas más que de instituciones “y eso los vuelve súper rápidos, como se ve en el movimiento #yosoy132”. Reguillo, como la Sarita García con que bromeaba Monsiváis, los cuida pero también les advierte los peligros de marearse con la fiesta de la propia voz. Pero hay un peligro mayor: “Yo les digo que se pongan Colonia Siete Machos y mucho ajo contra los partidos de izquierda y de derecha que los ven como un botín electoral”.
***
En 2009, en plena neurosis colectiva por la llamada epidemia de la gripe A (influenza), Reguillo llevó un diario-blog que fue muy leído y en el que experimentó con la exigencia de escribir cada día. Se llamó “Diario de la epidemia”. De sus jóvenes amigos blogueros dice haber aprendido lo fundamental: el timing. “Soy su discípula en ese registro”. Recién después de esa experiencia se animó a construirse una personalidad feisbukera que califica de exitosa.
—Al FBK le dedico mucho tiempo y diálogo con los nativos digitales. Hoy muchos chicos de los barrios y las villas tienen su blog o su FBK y entonces echan por tierra esa idea de que sólo hablan con ellos los periodistas que se creen Malinowski en las Islas del Pacífico por entrar a una villa.
De nuevo, hay un arte de hacer basado en la combinación. Un arte táctico. En FBK, dice, no puedes ser sólo erudito, o sólo fashion o sólo humorístico. Tienes que saber mezclar. Ahí está la clave.
—Para mí FBK es un dispositivo de investigación de una nueva habla política.
Con Twitter es un poco distinto. Todo rollo tiene que caber en 140 caracteres. Aunque evita las polémicas mantiene fluidos intercambios.
—Son registros que no tienen nada que ver con la idea moderna de control de la palabra.
¿Es periodista? ¿Es académica? ¿Es cronista? «Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración», sintetiza. No le interesa el periodismo militante «porque siempre ya sabe». Tampoco la academia que sólo se muerde la cola: «basa su autoridad en su propia autoridad».
—Yo me mezclo con el periodismo pero tengo ventajas: los plazos largos. Y como investigadora tengo la obligación de transparentar mi método para buscar su validación. Pero además hay algo más: el impacto indirecto de lo que hago a través de la docencia.
La contaminación de estilos está desde el principio. Su trabajo inicial –el libro Crónicas de la diversidad– fue un suerte de aguafuertes de personajes urbanos. Pero sin perder el horizonte del rigor. ¿Cómo trabaja Reguillo? Primero, acumula y acumula datos (blogs, ciertas bases de datos, revistas, etcétera). Luego sigue y confía en algunos actores clave, a ciertos cronistas e investigadores y finalmente, la parte más experimental, la cybernografía: esa vuelta de tuerca sobre el territorio virtual.
***
Tiene dos hijos y un marido que es un conocido historietista político.
—Mis hijos vivieron conmigo la experiencia de escritura de las tres tesis que hice. Me acompañaban al barrio y a las reuniones de tatuadores. Nunca viví la maternidad como un impedimento de hacer cosas. Más bien lo contrario. ¡Claro que fue mucha chamba!
Reguillo tiene una rutina que disfruta muchísimo. Por empezar, los paseos con su nieta. Pero también sus escapadas a una casa en el mar, a unas pocas horas de Guadalajara. Además de trabajar y estudiar, medita en el agua.
—Para mí nadar es como una forma de la meditación. Mientras nado pienso y descanso, se me ocurren cosas.
No le gusta manejar en carreteras muy grandes: los espacios tan abierto le dan “sustillo”.
Está ahora mismo cerrando una investigación. Se llama Cuando morir no es suficiente:
—La situación límite de la violencia en México me llevó a los rituales de la muerte que practica el narco. A la sobredramatización de la muerte que hacen.
Aquí la ha inspirado mucho el libro de Adriana Cavarero llamado Horrorismo (2010) del que tomó una idea: se destruye primero para poder matar. Alrededor de estas cuestiones está pensando el funcionamiento de una “narcomachine” (lo dice con un tono tan mexicano que no parece una palabra en inglés). Dice no haber elegido esto.
—Son temas que se te imponen.
A pesar del frío, Rossana vuelve a fumar. Y después de una bocanada larga, dice:
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“La Constitución Nacional garantiza el principio de publicidad de los actos de Gobierno y el derecho de acceso a la información pública”. Sí, así parece, así se expresa en nuestra carta magna, pero… Como ciudadanos tenemos el DERECHO a acceder a la información pública, tenemos la facultad de “poder hacer un seguimiento” de todos los…
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