Llaryora, Pullaro y Nacho Torres no descartan armar una primaria para presidente
Un movimiento subterráneo cruza la discusión sobre la eliminación de las PASO. Los gobernadores aliados ensayan una jugada a dos bandas. Por un lado negocian que el gobierno de Milei no les plante candidatos fuertes en sus distritos que les compliquen la reelección, a cambio de darle gobernabilidad en el Congreso y votar la eliminación de las primarias, paso clave para intentar dividir al peronismo.
Pero al mismo tiempo, gobernadores como Nacho Torres, Martín Llaryora y Máximiliano Pullaro, hablan entre ellos sobre la posibilidad de armar una primaria presidencial de la que surja un candidato de centro, con experiencia de gestión que se plante entre Milei y Kicillof.
Para eso necesitan que sigan existiendo las PASO. Parece contradictorio porque es política, un arte oscuro donde se pueden perseguir objetivos opuestos, hasta un punto. Por eso, Karina Milei se exaspera y quiere que le definan en los próximos veinte días su posición sobre las PASO. Y según lo que definan habrá o no acuerdo electoral.
El problema es que el calendario favorece la especulación. Estos gobernadores se encaminan a fijar su elección provincial entre abril y junio del 2027. El gobierno quiere votar la eliminación de las PASO en octubre y Milei tiene que ir a buscar su reelección dentro de un año. ¿Cómo se garantizan los gobernadores que si votan ahora la eliminación de las PASO, el año que viene Milei y los Menem no les disputen sus provincias? ¿Y cómo se garantiza el gobierno que si les habilita la reelección, luego de ganar no le armen un candidato presidencial para octubre?.
Una discusión compleja que está atravesada por la larga lista de acuerdos incumplidos del gobierno de Milei, que no favorece las conversaciones. De hecho, la insistencia de los Menem por unificar la oposición cordobesa contra Llaryora no es un detalle menor y está generando tensiones en la mesa política.
Diego Santilli, que tiene que lidiar con esos dilemas, conversó con Pullaro la posibilidad de un acuerdo escrito. Pero un acuerdo de esas características exige un nivel de seriedad política que no abunda en la política argentina actual.
Por eso, los votos para las PASO están, pero no aparecen. Como un holograma que se vuelve intangible cuando se intenta tocarlo.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.
Gente que habla con el gobernador de Santa Fe lo escuchó decir que si gana su reelección por más del 50 por ciento se lanza a presidente. La misma ambición tienen Torres y Llaryora, aunque no se lo cuenten ni a la almohada. En esa carrera, el cordobés arranca unos metros adelante por el peso demográfico de su provincia.
Los gobernadores le piden a Santilli un «aval firmado» para votar la eliminación de las PASO
Pero la cancha puede ser más grande. Este grupo ya se juntó con el santiagueño Gerardo Zamora. Una rara avis que proviene del radicalismo, pero se convirtió en peronista kirchnerista. El ahora senador nacional navega entre el coqueteo con estos colegas de centro y la posibilidad de ser el candidato de Cristina para enfrentar a Axel Kicillof. Zamora promete traer a los gobernadores del norte. No es poco.
También está Macri, que a su manera, oscila entre acordar con Milei y enfrentarlo, como insinuó con la candidatura presidencial de Hernán Lacunza. Los gobernadores no tendrían inconveniente en sumar al ex ministro de Economía a una primaria, pero no creen que sea un proyecto real: «Lo tiró Macri para ganar tiempo mientras ve que hace», evaluó un dirigente que está al tanto de las conversaciones.
Kicillof es el principal problema de este incipiente armado de centro. Es un problema porque mide. En eso coinciden con Cristina. «No tiene mucho sentido armar una primaria de centro, para elegir un candidato que después no logre superar a Kicillof y se quede afuera del ballotage contra Milei», explicó a LPO un dirigente al tanto de las conversaciones de los tres gobernadores.
Sergio Massa, que tiene uno de los cueros mas curtidos de la política argentina, lo resuelve fácil: «Hay que esperar hasta marzo». Para ver como evoluciona la economía y la intención de voto de Milei.
Parecido, los gobernadores proponen a Santilli patear la discusión de las PASO para febrero. Frente a esto, el gobierno atacado de un inesperado prurito institucional, propició un pronunciamiento de la Cámara Electoral conminando a aprobar la reforma electoral antes de fin de año.
Pero lo interesante no es el calendario, ni las jugadas de coyuntura. Lo interesante es que estos gobernadores, por más que se paseen por los foros empresarios con discurso y cara de buenos alumnos, detectaron el problema del centro hacia la derecha: No quieren que vuelva el kirchnerismo, pero no aguantan más a Milei.

