Lácteos Verónica está al borde del cierre y peligran 700 puestos de trabajo

Lácteos Verónica está al borde del cierre y peligran 700 puestos de trabajo

 

Lácteos Verónica se suma a la crisis de las empresas de alimentos y peligran 700 puestos de trabajo directos. La compañía adeuda sueldos desde diciembre y entregó 14 mil millones de pesos en cheques sin fondo.

Con cuatro plantas en la provincia de Santa Fe, Lácteos Verónica es una de las principales empresas del rubro en Argentina. En un ranking de 2025 ocupó el puesto número 10 gracias a los casi 600 mil litros de leche diarios recibidos.

Sin embargo, en los últimos meses Verónica entró en una etapa compleja: dejó de pagarle a proveedores y los empleados quedaron sin tareas. Acumularían una deuda cercana a 60 millones de dólares con productores tamberos.

Durante 2025, con la ayuda del gobierno de Santa Fe, la empresa comenzó a pagar los salarios en cuotas, pero desde diciembre del año pasado la situación empeoró.

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En la ciudad santafesina de Suardi, donde hay 70 puestos de trabajo en una planta de Verónica, el intendente local hizo gestiones para que la empresa provincial de energía no corte la luz y la plana pueda seguir produciendo. También entregaron bolsones de comida y bonos por 450 mil pesos.

En la planta de Lehman cortaron el suministro de agua por falta de pago y los empleados aseguran que ni siquiera hay papel higiénico en los baños.

A pesar de los rumores de venta, no hubo noticias concretas y desde el sindicato acusan a la familia Espiñeira por el vaciamiento de la empresa.

 

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    Enrique Jones, el británico que pidió permiso para explotar Malvinas

     

    Lejos de ser un marino británico al servicio del Imperio, Enrique Jones fue un comerciante y capitán dedicado a la actividad privada, protestante de origen, que se integró plenamente a la sociedad porteña tras la Revolución. Casado dos veces en Buenos Aires, dedicado a la pesca lobera y al comercio marítimo en la Patagonia y el Atlántico Sur, su nombre quedó ligado a Malvinas por un documento clave de 1813 que hoy incomoda al relato colonial británico.

    Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para NLI

    Un inglés común, no un agente imperial

    Enrique Libanus Jones —también citado como Henry Jones en documentos de época— no fue un oficial de la Corona ni un aventurero enviado por Londres, sino un comerciante privado que se declaró nacido en Londres (aunque algunos investigadores lo dan nacido en Gales), hijo legítimo de William (Guillermo) Jones y Mary (María) Tildesley o Tisley, de religión protestante, como él mismo declaró formalmente ante la Iglesia Católica en Buenos Aires en 1817.

    Del Atlántico Norte al sur del mundo

    Para comienzos de la década de 1810, Jones ya estaba instalado en Buenos Aires y participaba activamente del circuito marítimo y comercial del Atlántico Sur, especialmente en la pesca de lobos marinos, una actividad lucrativa en la época por el valor del cuero y la grasa.

    Era propietario y capitán del bergantín El Rastrero, una nave de uso comercial, típica de la navegación lobera. En 1812, El Rastrero realizó un viaje exitoso a bahía San José, en la actual Península Valdés, de donde regresó con miles de cueros de lobo marino. Ese antecedente explica el paso siguiente.

    El documento de 1813 y el vínculo con Malvinas

    El 30 de enero de 1813, Enrique Jones presentó una solicitud formal ante el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata para que su bergantín pudiera dirigirse a las Islas Malvinas y las costas del sur con fines de pesca lobera.

    Estos barcos eran típicos del comercio marítimo de fines del siglo XVIII y principios del XIX: de vela, relativamente pequeños, rápidos y maniobrables, adecuados para faenas en costas agrestes y abiertas como las de la Patagonia y el Atlántico Sur, alejadas de rutas comerciales regulares.

    El dato es central: Jones pidió permiso, reconoció autoridad y actuó dentro del marco administrativo del Estado rioplatense. No navegó “por su cuenta” ni bajo respaldo británico.

    Ese documento, conservado en el Archivo General de la Nación, es una de las pruebas históricas más incómodas para el discurso colonial posterior: un súbdito británico solicitando autorización a Buenos Aires para operar en Malvinas, veinte años antes de la ocupación militar inglesa de 1833.

    Comerciante

    Toda la trayectoria conocida de Jones lo muestra como un empresario marítimo, no como un actor político ni militar. Tras sus viajes con El Rastrero, continuó participando en emprendimientos comerciales vinculados a la Patagonia, incluso asociándose con otros comerciantes del período.

    Algunas de sus expediciones terminaron en naufragios y pérdidas, algo habitual en una actividad riesgosa y sin respaldo estatal. Aun así, su figura aparece reiteradamente en documentos locales, lo que refuerza su condición de vecino conocido y tolerado por las autoridades.

    La continuidad de la actividad económica de Enrique Jones después de 1813 puede seguirse con bastante precisión en los registros del período. En 1814, su nombre aparece asociado al naufragio de la goleta Bella Elisa (o Lovely Eliza) en el golfo San Jorge, cuando la nave se dirigía hacia la Patagonia en una nueva expedición vinculada a la pesca de lobos marinos, un episodio que ilustra tanto la persistencia de Jones en el negocio como los riesgos extremos de esa navegación. Lejos de retirarse, en 1815 volvió a emprender viajes comerciales, esta vez en sociedad con otros comerciantes, entre ellos Carleton Allsopp, operando embarcaciones como el bergantín Antílope en tareas combinadas de pesca y transporte marítimo.

    Al año siguiente, en 1816, amplió aún más el alcance de sus operaciones, participando en expediciones que incluían el traslado de caballos y peones a la Patagonia para la captura de ganado cimarrón, una actividad complementaria destinada a abastecer y sostener las tripulaciones de los buques loberos. En ese mismo entramado de negocios, Jones se integró en sociedades comerciales con otros empresarios y colonos de la región, entre ellos Luis Vernet, figura que años más tarde tendría un rol central en los intentos de colonización y regulación de la pesca en las Islas Malvinas, lo que vuelve a situar a Jones dentro de un circuito económico plenamente inserto en la órbita rioplatense y previo a cualquier pretensión británica sobre el archipiélago.

    La conversión religiosa y el arraigo porteño

    El 11 de abril de 1817, Enrique Jones firmó un acto de reconciliación con la Iglesia Católica Romana en la entonces Catedral de Buenos Aires. Allí declaró:

    • ser protestante,
    • haber nacido en Londres,
    • ser hijo legítimo de Guillermo Jones y María Tildesley.

    El motivo era claro y habitual en la época: contraer matrimonio con una mujer católica porteña.

    El 1.º de mayo de 1817, Jones se casó con Bonifacia Falcón Martínez Fontes, su primera esposa. Este paso marca un punto de inflexión: Jones deja de ser solo un comerciante extranjero y se integra formalmente a la sociedad local.

    Tras quedar viudo, Enrique Jones volvió a casarse, esta vez con María Isabel de Elía Warnes, también porteña. Con ella tuvo descendencia en Buenos Aires que llega hasta nuestros días, consolidando su arraigo definitivo.

    Este dato es clave para entender su figura: Jones no regresó a Inglaterra, no fue un aventurero ocasional y no actuó como emisario de ningún poder colonial. Su vida familiar, su descendencia y sus vínculos sociales quedaron en el Río de la Plata.

    Tal vez nacido en Londres, británico sin dudas, reconoció al Estado argentino en formación, se convirtió al catolicismo para casarse, formó familia en Buenos Aires y desarrolló su actividad económica bajo reglas locales.

    Cuando Gran Bretaña ocupó Malvinas en 1833, Enrique Jones llevaba años de vida porteña, matrimonios locales y descendencia argentina. Su pedido de 1813 queda así como una prueba documental previa, incómoda y concreta, de que las islas eran administradas desde Buenos Aires y reconocidas como tales incluso por súbditos británicos.

    Fuentes y bibliografía consultadas

    • Archivo General de la Nación (Argentina)
      Solicitud presentada por Enrique (Henry) Jones ante el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata para que el bergantín El Rastrero pueda dirigirse a las Islas Malvinas y costas del sur con fines de pesca lobera, 30 de enero de 1813.
    • Registros parroquiales de Buenos Aires
    • Harambour, Alberto
      Lobos, pieles y capitales. La economía lobera en el Atlántico Sur (siglos XVIII y XIX).
      Publicaciones académicas sobre la explotación lobera en Patagonia y el Atlántico Sur.
    • Destéfani, Laurio H.
      Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur: antecedentes históricos y jurídicos.
      Análisis documental sobre la administración rioplatense previa a 1833.
    • Bonicatto, Carolina; Canclini, Arnoldo
      Estudios sobre comerciantes y navegantes extranjeros en Buenos Aires durante el período revolucionario.
    • CONICET – Repositorio Digital
      Trabajos académicos sobre la pesca lobera, comerciantes británicos y circuitos económicos en la Patagonia oriental y el Atlántico Sur durante las primeras décadas del siglo XIX.
    • Observatorio Malvinas – Universidad Nacional de Lanús
      Compilaciones documentales y análisis históricos sobre soberanía argentina en Malvinas y antecedentes administrativos previos a la ocupación británica de 1833.

     

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  • En la Legislatura, La Cámpora les recordó a los hermanos Adorni las veces que hicieron uso de los derechos laborales

     

    Sin expedientes que tratar sobre los problemas de la provincia, el eje central del debate en la Cámara de Diputados fue la reforma laboral que se discute en el Congreso. Durante los discursos hubo fuertes cruces -en el recinto y en las redes- entre el líder de La Cámpora, Facundo Tignanelli, y los hermanos Manuel y Francisco Adorni.

    La primera chicana fue del jefe de Gabinete quien subió a las redes un fragmento del inicio de la sesión donde Tignanelli pedía declarar a la localidad de Etcheverry (La Plata) como capital provincial de la carrera de Sortijas. Adorni posteó el video con el texto: «Prioridades de los diputados kirchneristas en la provincia de Buenos Aires. Fin».

    La sesión siguió con discursos críticos de la reforma laboral por parte del peronismo y los bloques de izquierda, mientras que los libertarios se proclamaban en defensa de la ley que discute el Congreso.

    Prioridades de los diputados kirchneristas en la provincia de Buenos Aires. Fin. pic.twitter.com/eHK9d75Hp6

    — Manuel Adorni (@madorni) February 24, 2026

    Francisco Adorni pidió la palabra para defender el proyecto. Dijo que da previsibilidad y brinda «reglas de juego claras». Además, cuestionó las leyes vigentes y afirmó que la nueva ley «termina con la presunción en contra del empleador».

    Sin embargo, Tignanelli preparaba una feroz arremetida tanto contra Francisco, sentado a pocos metros de su banca, como contra Manuel quien probablemente seguía la sesión en su despacho de la Casa Rosada.

    El jefe de los diputados peronistas dijo que iba a narrar dos experiencias de trabajadores a quienes las leyes actuales -cuestionadas por los libertarios- terminaron protegiendo.

    Adorni se lanza a jefe de gobierno en un desafío a Patricia 

    Empezó a hablar de un trabajador de la empresa Mapemfi S.A., una concesionaria oficial de Renault. Esa relación laboral terminó mal: a raíz de unas inasistencias, le empresa le envió una carta documento y fue a una conciliación por la que logró cobrar 60.000 dólares. Ese trabajador era Manuel Adorni y el caso ocurrió en 2017.

    «Tenemos ahí una incoherencia porque critican la ley actual, dicen que hay trabajadores malos y empleadores buenos, pero se valen de esa ley cuando les conviene», dijo Tignanelli.

    Pero el diputado siguió con otro caso: el de Federico Adorni. Dijo que en marzo de 2024, Adorni trabajaba en el Consejo de la Magistratura bonaerense y pidió una licencia con reserva de cargo para ocupar un cargo en el ministerio de Defensa.

    Tignanelli contó que el objetivo de Adorni era contar con una reserva del cargo para poder volver a su lugar de trabajo en caso que su nuevo puesto en Defensa no dure en el tiempo.

    Ese expediente se discutió en el Consejo y la postura del peronismo -según el relato de Tignanelli- fue respaldar a Adorni. «Yo era consejero y dije en el plenario que no hay nada más sagrado que el trabajador y sus derechos», afirmó.

    Francisco Adorni.

    Esa licencia se venció en abril de 2025 y Adorni volvió a pedir licencia. En ese momento el Consejo vuelve a discutir el tema y los consejeros peronistas volvieron a defender a Adorni.

    En el momento que vuelve a pedir licencia el hermano del jefe de Gabinete era candidato a diputado provincial por la Octava Sección en tercer lugar.

    Unos días después de que el Consejo le extiende la licencia, se dan una serie de discusiones en La Libertad Avanza y Adorni pasa del tercer lugar al primero garantizándose un lugar en la Legislatura.

    Apenas unos días más tarde, recién cuando se oficializa su candidatura, Adorni presenta su renuncia al Consejo de la Magistratura. «Lo curioso es que, durante ese tiempo, Adorni hizo uso de todos los derechos que brinda la ley actual al trabajador», dijo Tignanelli.

    Por último, el diputado de La Cámpora pidió al secretario Administrativo que consigne quienes votaron en el recinto el proyecto que declaraba a Etcheverry como capital de la carrera de Sortijas. Miguel De Lisi dijo que el proyecto había sido votado por unanimidad, es decir que los 20 diputados de La Libertad Avanza habían votado el proyecto que cuestionó Manuel Adorni.

     

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  • Durante el año, se entregaron insumos a 23 instituciones educativas

    A lo largo del ciclo lectivo, 23 instituciones educativas recibieron insumos de distinto tipo a partir del convenio que la Municipalidad de Villa Regina firmó con el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro. En este sentido, los establecimientos beneficiados fueron las Escuelas 265, 257, 143, 85, 105, 196, 83, 52, 28, 220,…

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    El monasterio de Geghard, la joya excavada en la roca que sobrevivió a invasiones y siglos de historia

     

    Historia completa del Monasterio de Geghard en Armenia: origen medieval, arquitectura excavada en la montaña, invasiones, patrimonio de la humanidad y su legado espiritual.

    Por Alcides Blanco para NLI

    En lo profundo del valle del río Azat, rodeado por montañas abruptas y paredes de piedra que parecen cerrarse sobre el visitante, se levanta uno de los complejos monásticos más impactantes del mundo medieval: el Monasterio de Geghard. Parte construido y parte literalmente excavado en la roca, este conjunto armenio no es sólo una obra arquitectónica excepcional, sino también un símbolo de resistencia cultural y espiritual.

    Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Geghard representa una síntesis extraordinaria entre naturaleza, fe y poder político en el Cáucaso medieval. Su historia atraviesa invasiones, saqueos y reconstrucciones que explican por qué aún hoy es uno de los sitios más emblemáticos de Armenia.

    Orígenes medievales y la reliquia que le dio nombre

    El complejo original se remonta al siglo IV, cuando, según la tradición, fue fundado tras la conversión de Armenia al cristianismo bajo el reinado de Tiridates III de Armenia. Sin embargo, la mayor parte de las estructuras actuales datan del siglo XIII.

    El nombre “Geghard” significa “lanza” en armenio y hace referencia a la reliquia que, según la tradición cristiana, fue utilizada para herir a Cristo en la crucifixión. Durante siglos, el monasterio custodió esa pieza sagrada, lo que lo convirtió en un centro de peregrinación de enorme relevancia en el mundo cristiano oriental.

    La posesión de la reliquia no era un dato menor: en la Edad Media, custodiar objetos sagrados otorgaba legitimidad política y prestigio religioso. Geghard fue, en ese sentido, un centro de poder espiritual vinculado a las principales dinastías armenias.

    Arquitectura tallada en la montaña

    Lo que distingue al Monasterio de Geghard no es sólo su antigüedad, sino su arquitectura. Parte del complejo está excavado directamente en la roca del acantilado, con iglesias y cámaras funerarias talladas en la montaña con una precisión asombrosa.

    Las paredes muestran relieves, cruces de piedra —conocidas como khachkars— y grabados que combinan simbolismo cristiano con una estética profundamente local. La acústica natural de las capillas excavadas genera una resonancia única, lo que refuerza la dimensión mística del lugar.

    La iglesia principal, construida en 1215, se integra visualmente con el entorno. Lejos de imponerse sobre el paisaje, parece surgir de él. Esa integración no es casual: en la tradición armenia medieval, el monasterio debía dialogar con la naturaleza como expresión de la creación divina.

    Invasiones, resistencia y continuidad

    A lo largo de los siglos, Armenia fue escenario de conflictos entre imperios: persas, bizantinos, árabes, mongoles y otomanos disputaron el territorio. El Monasterio de Geghard no quedó al margen de esas tensiones.

    Fue saqueado en distintas oportunidades, pero logró sobrevivir. Parte de su fortaleza radicaba precisamente en su ubicación estratégica y en su integración con la roca, que lo hacía menos vulnerable que otros complejos monásticos más expuestos.

    Durante la dominación extranjera, el monasterio funcionó como centro cultural y espiritual, preservando manuscritos, tradiciones litúrgicas y la identidad cristiana armenia. En un país atravesado por tragedias históricas, como el genocidio armenio de 1915, Geghard se transformó también en un símbolo de continuidad histórica.

    Patrimonio mundial y legado contemporáneo

    Hoy el Monasterio de Geghard es uno de los principales destinos culturales y religiosos de Armenia. Su reconocimiento por la UNESCO no sólo responde a su valor arquitectónico, sino también a su significado histórico como testimonio del cristianismo armenio medieval.

    Más que un sitio turístico, Geghard es un espacio vivo: aún se celebran ceremonias religiosas y continúa siendo un punto de referencia espiritual para la Iglesia Apostólica Armenia.

    En un mundo donde muchos monumentos históricos son reducidos a meros atractivos comerciales, el Monasterio de Geghard conserva una dimensión simbólica profunda. Excavado en la piedra, atravesado por siglos de conflictos y reconstrucciones, representa la capacidad de una cultura para persistir frente a la adversidad.

     

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