La biblioteca al aire libre en la Isla 58 ha tenido una gran recepción por parte de quienes se acercan al balneario municipal a disfrutar de un entorno natural único. Este espacio brinda la posibilidad de sumergirse en el placer de la lectura pero además ofrece distintas propuestas para toda la familia.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que durante jueves y viernes de esta semana, en forma excepcional, la biblioteca estará abierta en el horario de 8 a 14.
Mientras tanto, a partir de este domingo 24, y todos los domingos, funcionará de 16 a 22 horas. De martes a viernes el horario es de 14 a 20 horas.
Culmina el receso del automovilismo regional con la vuelta del rugir de los motores en el kartódromo del Moto Club Reginense; que este fin de semana, con la realización de la primera fecha del Campeonato Nocturno 2020, iluminará las noches del verano. Aportando el color y calor que como es habitual imprime el tradicional y…
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La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina informa que está disponible una nueva edición del Fondo de Auxilio para prestadores turísticos del gobierno nacional orientada a agencias de viajes y servicios de transporte turístico. En este caso, y en línea con las nuevas políticas focalizadas para diferentes actores de la cadena…
En esta oportunidad les acerco al clásico Ventus blend entry level de la Bodega del Fin del Mundo y como siempre la enología está a cargo del Lic. Ricardo Galante. Para la elaboración de este Blend está compuesto por Merlot, Cabernet Sauvignon y Malbec, con presencia mayoritaria del Cabernet. Se realiza la fermentación de las variedades…
La supuestamente apolítica y proyanqui selección argentina posó ayer con una bandera: “Las Malvinas son argentinas”. Ya lo había hecho en la foto oficial en la previa del Mundial Brasil 2014, en un amistoso contra Eslovenia en La Plata, donde sostuvo una pancarta con idéntico mensaje. Aquella vez la FIFA investigó el caso basándose en su código de seguridad y la prohibición de «acciones provocadoras o agresivas». Multó a la AFA con 30.000 francos suizos (unos 33.000 dólares) y emitió una reprensión formal.
Y en este Mundial 2026, tras la victoria argentina ante Egipto en los octavos de final, se viralizó un video del equipo de Scaloni cantando “Muchachos” en el vestuario, la canción inaugurada en el Mundial Qatar 2022, que habla de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré. La Federación Inglesa (FA) presentó un reclamo disciplinario inmediato argumentando un tinte político ofensivo. Sin embargo, la FIFA decidió desestimar el caso por completo. No aplicó multas ni sanciones: entendió que formaba parte del folklore de la celebración en un ámbito privado.
La primera regla no dicha de los mundiales no se rompió hace cuarenta años, con La Mano de D10S en el Estadio Azteca, el 22 de junio de 1986; se rompió hace sesenta años en el Mundial de Inglaterra 1966, cuando el 23 de julio Antonio Rattin humilló a la corona británica al osar sentarse en la alfombra roja de la realeza y estrujar un banderín del córner, luego de una expulsión que consideró injusta, en un partido donde la selección inglesa dejó afuera a la argentina. Allí surgió el único clásico internacional: Argentina vs Inglaterra. Donde la regla no dicha es no hay clásicos internacionales, que es como decir no hay subjetividad en los partidos y también, nada en el fútbol mundialista es político.
La rivalidad histórica entre los dos países empezó mucho antes, en el siglo XIX, cuando las milicias criollas expulsaron a las tropas británicas que habían invadido Buenos Aires entre 1806 y 1807. Y se reeditó en el intento infructuoso de Gran Bretaña de colonizar la Patagonia en 1891, un tema que hoy está candente a partir de la ocupación de tierras estratégicas del sur argentino. Aunque es la ocupación de las Islas Malvinas en 1833 y sus intentos de recuperación a través de la diplomacia y la guerra fallida de la última dictadura militar en 1982 lo que hoy está en el centro del debate. Ahí entra a tallar el fútbol, un deporte creado en Inglaterra en 1857 y exportado a la Argentina por inmigrantes ingleses en 1867 (lo que vuelve más interesante la disputa: ganarle al Padre).
A la diplomacia y a la guerra hay que agregar entonces el fuerte peso simbólico de los gestos de Rattin y de Maradona que, como mencionamos, ayer replicó la Scaloneta luego de ganarle a Inglaterra 2 a 1 y convertirse en finalista de este Mundial 2026. La justicia poética funciona como acto de economía geopolítica: lo que se juega en los paratextos del partido es también económico. De hecho, la sanción que prevé la FIFA para el despliegue de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” es económica y recaería sobre la AFA. Al margen del lugar ya común, aunque no por eso menos cierto, de que el fútbol en general y los mundiales en particular son un gigantesco negocio, además de un lavado de cara para acciones en la geopolítica internacional de las sedes mundialistas. Al margen, también, de la polémica que gira alrededor de la pausa de hidratación como espacio para las apuestas online y el consumo de comida chatarra, publicitado por los propios jugadores y por una imagen generada por IA de Maradona incitando a apostar (si el Diego se levantara de la tumba).
Esas infracciones a la norma generaron cambios en las políticas de la FIFA. A partir del gesto rebelde de Rattin en 1966, para ordenar las sanciones, el árbitro inglés Ken Aston creó el sistema de tarjetas rojas y amarillas inspiradas en los colores de las luces del semáforo. Luego del gol con el puño izquierdo de Maradona, un dato no menor en este contexto, si le quitamos el aura religiosa al asunto —un gol de trampa, el ilícito (según Fernando Signorini), que el VAR hubiera anulado (y entonces quizá no ganábamos el Mundial 86, y quien dice cómo hubiese sido la historia); el robo de la billetera a los ingleses en palabras de Diego (de nuevo, economía geopolítica); un acto de revancha por los pibes de Malvinas— la FIFA comenzó a sancionar acciones dentro de la cancha como quitarse la camiseta (para evitar mensajes políticos o religiosos en las remeras interiores) y endureció los castigos por gestos provocadores a la tribuna rival, buscando aislar el juego de las tensiones del mundo real. Hoy, en Estados Unidos 2026, apuntar al cobro de un peaje financiero parece preferible a interrumpir el espectáculo y el juego. Para usar otro lugar común: el show debe continuar.
Tanto las declaraciones de Milei diciendo que “no hay que mezclar la hacienda”, calificando de “gestos de patrioterismo baratos, berretas” a los que reivindican la soberanía nacional del país que gobierna, o el posicionamiento opuesto de la vicepresidenta Victoria Villlarruel, hija de un militar combatiente de Malvinas, así como el pedido del primer ministro inglés Keir Starmer de que la FIFA abra una investigación a los jugadores o los titulares, o la “acusación” de los medios británicos como The Guardian, que catalogó el hecho como la exhibición de una «bandera política» («political Falklands flag«), dejan en claro que sí, que la cosa está mezclada.
Los propios jugadores refrendaron el gesto con palabras al ser consultados por la prensa luego del partido. “Y siempre serán argentinas”, dijo, por ejemplo, Lisandro Paredes. Lionel Messi saltó con todos los demás.
Otra bandera, menos viralizada, fue la que desplegó un hincha en la tribuna con la representación del mapa de las islas y la inscripción “Por siempre nuestras”.
Entonces, cada vez que alguien intenta deslindar el fútbol mundial de la economía geopolítica (Scaloni conoce bien el reglamento y sabe que habrá sanciones económicas y tirones de oreja a los jugadores), están ahí los propios futbolistas y las hinchadas y un montón de periodistas para decir que no, que todo fútbol es político, que el fútbol es mucho más que 22 sujetos corriendo detrás de una pelota (ya lo dijo el Diego) y que las rivalidades y las reivindicaciones históricas se juegan también, ahí, en las tribunas, dentro de la cancha, entre los dos arcos, sobre el pasto verde no tan inglés.
Louis Dreyfus Company (LDC) invertirá USD 400 millones para levantar en Bahía Blanca una mega planta de molienda multisemillas con una capacidad de procesamiento de hasta 4.000 toneladas de semillas diarios, algo que, en el caso del girasol, la convertirá en una de las relevantes a escala mundial.
Por esa razón, autoridades de Dreyfus se reunieron con el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, para dar detalles de la obra que la multinacional cerealera tiene previsto comenzar en este mismo año.
La inversión tiene una fuerte gravitación en el mapa productivo bonaerense. Buenos Aires es, por lejos, la mayor productora de girasol y registró en los últimos años un crecimiento significativo, pasando 990 mil hectáreas sembradas hace cinco años, a 1.270.000 en la presente campaña, una expansión del 28%.
La planta de molienda procesará girasol, soja, colza y camelina y se desarrollará dentro del complejo industrial que la empresa posee en el puerto de Bahía Blanca
En Dreyfus destacaron que se trata de una de las mayores inversiones de la compañía en el sector agroindustrial argentino durante la última década, así como su primer desarrollo construido íntegramente desde cero en ese período.
La planta de molienda procesará girasol, soja, colza y camelina y se desarrollará dentro del complejo industrial que la empresa posee en el puerto de Bahía Blanca, integrando la infraestructura existente de almacenamiento y logística con el puerto.
Kicillof con autoridades de Dreyfus.
Para esta mega planta se prevé incorporar equipamiento de última generación para el procesamiento eficiente de oleaginosas, con infraestructura energética térmica basada en biomasa renovable proveniente de cáscaras de girasol, contribuyendo a optimizar el uso de energía y reducir las emisiones de carbono.
Según detallaron en la Provincia, durante la reunión se puso de relieve la importancia de la logística de cargas, el sistema portuario y la red vial como herramienta para potenciar la competitividad del aparato productivo bonaerense.}
En Bahía Blanca prevén que, durante la etapa de construcción, la obra generará más de 1.000 puestos de trabajo, en tanto que, una vez operativa, dará más de 70 empleos permanentes.
En esa línea, se destacó la necesidad de fortalecer la infraestructura que permite reducir costos y mejorar la inserción internacional de la producción provincial. Ahí, se abordaron diversas alternativas y proyectos.
Además se analizaron las oportunidades que ofrecen otras oleaginosas con alto contenido de aceite, particularmente la camelina y la carinata, materias primas destinadas a la producción de biocombustibles avanzados. Al respecto, la planta industrial sería no solo una oportunidad para la expansión del girasol, sino también de estos otros cultivos.
En Bahía Blanca destacaron la inversión también desde el punto de vista de la creación de empleo. En la comuna prevén que, durante la etapa de construcción, la obra generará más de 1.000 puestos de trabajo, en tanto que, una vez operativa, dará más de 70 empleos permanentes.
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