La biblioteca al aire libre en la Isla 58 ha tenido una gran recepción por parte de quienes se acercan al balneario municipal a disfrutar de un entorno natural único. Este espacio brinda la posibilidad de sumergirse en el placer de la lectura pero además ofrece distintas propuestas para toda la familia.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que durante jueves y viernes de esta semana, en forma excepcional, la biblioteca estará abierta en el horario de 8 a 14.
Mientras tanto, a partir de este domingo 24, y todos los domingos, funcionará de 16 a 22 horas. De martes a viernes el horario es de 14 a 20 horas.
Cristian Girard es el recaudador de Axel Kicillof y asegura en una entrevista con LPO que el próximo gobierno peronista deberá plantear una reforma tributaria que incluya la reducción de impuestos a la clase media. «Tenemos que poner un impuesto a los grandes patrimonios financieros que están en guaridas fiscales en el exterior y bajar dos puntos del IVA», dice.
Girard tiene un planteo interesante respecto de cómo procesa la clase trabajadora el severo ajuste del gobierno de Javier Milei. «Cuando vos estás sobreexplotado. Tenés dos, tres, cuatro trabajos. Termina el día y lo que querés es ir a dormir. Lo último que querés hacer es pensar lo que sucede con otra persona que atraviesa la misma situación», Dice. La crisis, según el titular de ARBA, aparece más ligado a fracasos individuales que a una situación colectiva.
Además, plantea que en la crisis de 2001 lo que marcaba ese ciclo era la desocupación y no la sobreexplotación. «En la desocupación hay tiempo, entonces se organizaban los piquetes, cortaban rutas, ollas populares en los barrios. Había una organización colectiva que hoy es muy difícil», dice.
La recaudación es un buen termómetro para medir la situación económica tanto de sectores productivos como de los ciudadanos. ¿Qué escenario están viendo en ese sentido?
Lo primero es lo que dicen los números. Estamos en una recesión brutal del mercado interno. Hace nueve meses que cae la recaudación total, ocho meses consecutivos de caída del IVA. Y si vos analizás por qué está cayendo la recaudación podes ver que el 90% de la caída de esa tiene que ver con la caída de la actividad y no con la baja de impuestos.
Es decir que lo primero que surge cuando mirás la recaudación es que la situación económica, para todo lo que depende del mercado interno, es grave. Eso se ve en los indicadores de actividad industrial, de utilización de la capacidad instalada, los despachos de cemento en la construcción.
El propio Caputo salió a decir ahora que ahora van a empezar a licitar obras y que eso va a mover la rueda. Claro, están viendo que la motosierra tiene un efecto contractivo. Ellos muestran que la actividad agregada está expandiéndose un poquito, pero eso ocurre porque son sectores exportadores de materias primas, recursos naturales, que no agregan encadenamiento productivo nacional. No hay actividad industrial ni hay empleo vinculado a esas actividades.
Hasta acá, Milei tuvo una política expansiva de los programas de transferencia de ingresos para los sectores más pobres. Es el manual del Banco Mundial y del Fondo: hacer ajustes pero poner guita por abajo así te mejoran los indicadores de pobreza y de indigencia.
Entonces el reflejo de la recaudación es que la situación está mal para todos los sectores.
Está mal para la gente, está mal para la clase media, y va a empezar a estar mal para también aquellos que están abajo. Hasta acá, Milei tuvo una política expansiva de los programas de transferencia de ingresos para los sectores más pobres. Son las recomendaciones del manual del Banco Mundial, del Fondo: hacer ajustes pero poner guita por abajo así te mejoran los indicadores de pobreza y de indigencia, que se miden solamente por ingreso y la canasta básica.
Pero ahora eso se va a empezar a empiojar porque vemos recorte del gasto, recesión, caída de los ingresos. El gobierno entró en un círculo vicioso y tiene que volver a recortar. Y ahora empezó a afinar la motosierra. Empezó a recortar más fuerte, a recortar partidas vinculadas con el denominado Gasto Social. Es decir que el ajuste empieza a llegar también a los sectores a los que no estaba impactando.
¿Y esto tiene un correlato directo en la provincia en cuanto a la recaudación o la situación es diferentes respecto de Nación?
No, no. Es idéntica porque la provincia de Buenos Aires es fundamentalmente el mercado interno de Argentina. El 40% de la población vive acá, el 50% de la producción industrial se lleva a cabo en la provincia. Generamos poco más del 30% de las exportaciones agropecuarias.
Es una muestra muy clara de lo que pasa en la economía nacional, tenés el agro exportando, saliste de la sequía, tuviste récord de exportaciones, pero todo lo que es actividad industrial, tejido productivo está destruido. Las fábricas están paradas, usan una cada dos máquinas.
En definitiva, tenemos una caída de la recaudación que refleja que el mercado interno está destruido y esto se debe a que los ingresos cayeron estrepitosamente porque el Estado se retiró.
Lo que vemos es que el ajuste es recesivo y es la herramienta que eligieron para bajar la inflación. El problema es que la inflación no baja. Entonces, como la inflación no baja, se empieza a resentir el costo de vida y la gente está cada vez peor.
El ajuste es recesivo, pero esa es la herramienta que eligieron para bajar la inflación. El problema es que la inflación no baja. Entonces se empieza a resentir el costo de vida y la gente está cada vez peor.
Marcelo Daletto es director del BAPRO por la oposición y sostiene que Kicillof recauda cada vez más. Plantea que en los dos primeros meses del año la caída de la coparticipación se compensa con una mejora de la recaudación provincial. ¿Esto es así?
No, no se compensa, para nada. Efectivamente si mirás el período enero-abril de este año, vas a ver que recompusimos un poquito contra enero-abril del año pasado. Pero lo que ocurre es que el año pasado no tuvimos Ley Impositiva entonces los impuestos patrimoniales perdieron la inflación de todo un año. Es verdad que está creciendo un poquito en este cuatrimestre, pero no es significativo.
Lo cierto es que la recaudación está reflejando los niveles de pandemia. Hoy el nivel de la recaudación está en niveles de 2021.
Es verdad que, en términos comparativos, tenemos una mejor gestión tributaria en estos últimos dos años respecto de Nación, porque a nivel nacional es un desastre lo que hicieron en materia tributaria. Hicieron todo lo contrario es lo que hay que hacer.
¿Qué fue lo que hicieron mal?
Tienen una matriz más regresiva en términos de estructura; tuvieron el blanqueo, luego fueron por otro; ahora intentan el blanqueo de flujos con el régimen simplificado de ganancias; bajaron bienes personales; subieron impuestos a los combustibles; cortaron la devolución de IVA; todo regresivo y en una política fiscal contractiva. Y además nos generan recursos.
El primer año, después de la devaluación, el gobierno vivió del Impuesto País y eliminado eso, la recesión empezó a pegar. Nosotros acá tenemos una mejor performance en términos de recaudación, pero no alcanza a compensar la caída de la coparticipación y mucho menos, si tenés en cuenta el incumplimiento de las obligaciones contractuales de Nación con la Provincia que suman más de 20 billones de pesos.
Durante el primer año, después de la devaluación, el gobierno de Milei vivió del Impuesto País. Eliminado eso la recesión empezó a pegar. Nosotros tenemos una mejor performance en términos de recaudación, pero no alcanza a compensar la caída de la coparticipación.
Si tuviera que pensar hacia dónde tiene que ir un sistema de impositivo nacional ¿por dónde debería ir?
Me parece que lo primero y principal es poner a crecer la economía, porque no se puede pensar una reforma tributaria con una economía en contracción. Si haces eso vas a generar un problema fiscal.
La forma de fortalecer el resultado fiscal es con una economía en expansión que genere recursos tributarios. La estructura tributaria argentina depende fundamentalmente de IVA, ganancias, impuestos al cheque.
¿No cambiaría eso en un escenario ideal?
Lo tenés que cambiar, pero no lo podés hacer en el corto plazo. Eso es un proyecto de largo plazo. Esto es: bajar impuestos vinculados con el consumo, impuestos vinculados con la actividad, que son más distorsivos. Ir a un esquema donde recaudes más en relación a los ingresos que se generan y más progresivamente en relación a los patrimonios y a las grandes fortunas. Eso hay que hacerlo y creo que el consenso existir.
¿Es difícil lograr un consenso alrededor de eso?
Bueno, Milei y Macri tienen una idea de impuestos cero para los ricos. Quieren beneficiar a los 500 tipos más ricos de Argentina con la promesa de que van a derramar riqueza de alguna manera, cosa que no ocurre nunca.
Milei y Macri tienen una idea de impuestos cero para los ricos. Quieren beneficiar a los 500 tipos más ricos de Argentina con la promesa de que van a derramar riqueza de alguna manera, cosa que no ocurre nunca.
Pero sacando a la extrema derecha de Macri y Milei, me parece que hay un plafón político para generar un gran acuerdo nacional en relación a una reforma que vaya en esa línea que te decía: que paguen menos impuestos la clase media y paguen más impuestos los más ricos. Donde vayamos contra los ingresos, con una estructura tributaria que capte rentas extraordinarias y no tanto impuestos al consumo o a las transacciones.
Creo que en eso va a haber un campo fuerte para trabajar. El gran desafío del próximo gobierno va a ser cómo transitar ese camino que lo va a llevar años. Mirá Brasil, que hizo una reforma tributaria, este es el séptimo u octavo año y todavía no está terminada esa reforma.
Pero de algún modo Millet hizo una bandera de sus críticas a los impuestos y eso en la gente pegó. ¿Usted cree que el peronismo puede lograr que la gente confíe en el sistema fiscal?
Yo creo que ahí hay una trampa que nosotros denominábamos la trampa neoliberal. Las reformas tributarias de la década del 80 en adelante, se dieron en un marco de desmantelamiento de Estado de Bienestar. El Estado se retiró de la provisión de la educación pública, salud pública, vivienda y fue migrando hacia una economía de servicios públicos privatizados.
La forma de lograr eso era poner en crisis al Estado, y para eso se bajaron los impuestos, sobre todo a las grandes corporaciones y a los más ricos, generando déficit fiscal. Ese déficit fiscal se tradujo en que no la imposibilidad sostener la calidad de los servicios, entonces empeoró la educación pública, la salud pública y eso legitimó un argumento que planteaba que el Estado era ineficiente y que había que privatizar.
Eso generó una tensión política y no siempre se pudo avanzar a fondo, entonces la resistencia de la sociedad a que se elimine el Estado de Derecho, forzó a que el Estado tuviera que tomar medidas en el plano tributario.
Sumado a que ese déficit fiscal se financió con deuda externa y esa deuda había que pagarla. ¿Qué impuestos se introdujeron y crecieron? Los impuestos al consumo del IVA. El resultado de esa foto fue que no tuvimos los servicios públicos que teníamos y tuvimos una estructura tributaria regresiva.
El discurso de que hay que bajar los impuestos tiene un anclaje real, porque la clase media paga muchos impuestos, pero cuando ganan gobiernos de derecha le bajan los impuestos a los más ricos y no a la clase media.
Entonces ¿la trampa cuál es? Efectivamente la clase media paga muchos impuestos. La clase media sabe que paga muchos impuestos. Y los ricos se aprovecharon de esa situación real para decir que hay que bajar impuestos cuando llegan al gobierno.
Por eso gobierno como el PRO o la Libertad Avanza le bajan los impuestos a los de arriba, pero se los mantienen o se los suben a la clase media y los más humildes.
Entonces, efectivamente el discurso de que hay que bajar los impuestos tiene un anclaje real, porque la clase media paga muchos impuestos, pero políticamente se traduce, cuando ganan a esos gobiernos, en que le bajan los impuestos a los más ricos y no a la clase media.
Yo creo que efectivamente hay mucho campo que recuperar. No es fácil plantear que hay que subir algunos impuestos. Creo que el desafío es mostrar cómo esa reforma tributaria incluye la reducción de los impuestos a la clase media.
Poner un impuesto a los grandes patrimonios financieros que están en guaridas fiscales en el exterior, pero voy a bajar dos puntos del IVA. O sea, voy a empezar a mostrar cómo ese camino me lleva a que la clase media pague menos impuestos. Si no, es difícil que te ese sector acompañen.
¿Cree que están dadas las condiciones para eso?
Yo creo que sí, que están dadas las condiciones y creo que tanto el PRO como la Libertad de Avanza traicionaron de alguna manera el contrato electoral con la clase media, porque le prometió que iban a bajar los impuestos y ni Macri ni Milei se los bajaron.
En estos días el gobierno anunció un programa para desendeudar a los jubilados. ¿Hasta dónde la provincia puede aplicar ese tipo de medidas en el actual contexto económico?
Esa exención está vigente desde hace muchos años. Es una exención en el Impuesto Inmobiliario Urbano Edificado para jubilados que tienen un ingreso en el hogar menor a dos jubilaciones mínimas y que tienen la propiedad de valuación fiscal menor a 6 millones de pesos.
La extensión está vigente hace muchos años, pero no todos los jubilados la tramitan. Hay un universo de jubilados que no tramitaron la extensión entonces se generó una deuda con el fisco. Lo que te quiero decir es que no tiene un costo.
Lo que estamos haciendo es ir a buscar a esos jubilados y decirles que tienen esta extensión. Desendeudamos a ese grupo de jubilados de alguna manera y sin un costo fiscal para el Estado.
Hay un contraste ahí con el gobierno nacional que ajusta a los jubilados.
Claramente. Y es deliberado ese contraste. Mientras el gobierno nacional recorta la jubilación, retira el PAMI, no le da medicamentos, les pega en las manifestaciones de los miércoles, nosotros tratamos de acercarles los beneficios que tenemos y llevar algún alivio. ¿Alcanza? No alcanza, es un paliativo, como todo lo que pasa en la provincia. Pero va en esa línea.
Otro tema es el endeudamiento de la clase media con las billeteras virtuales. ¿Cree que el próximo gobierno va a tener que resolver ese problema?
Bueno, el Banco Provincia está haciendo un trabajo muy interesante en relación a eso. Está extendiendo los plazos de los créditos y bajando las tasas, sobre todo en los segmentos más vulnerables.
Me parece que eso sería una política que debería emular al Gobierno Nacional. Nosotros entendemos, al revés de lo que dijo Caputo, que piensa como un trader, cuando alguien le plantea la situación crítica que están viviendo las familias sobreendeudadas, Caputo no tiene ni idea de lo que es tener la tarjeta explotada y no poder ir a comprar la comida del supermercado. No tiene ni idea, es un tipo que dijo que no se compró nunca ropa en Argentina. Nadie está más lejos de la realidad de la gente que Caputo.
Cuando le preguntan sobre la situación del sobreendeudamiento, dice se endeudaron pensando que la inflación les iba a licuar la deuda. Lo que no sabe es que la gente no está tomando decisiones de porfolio cuando decide ir a comprar comida con la tarjeta de crédito. Entonces, es un razonamiento de un marciano, realmente alguien que está muy lejos de la realidad de la gente y de la calle.
Caputo no tiene ni idea de lo que es tener la tarjeta explotada y no poder ir a comprar la comida del supermercado. Es un tipo que dijo que no se compró nunca ropa en Argentina. Nadie está más lejos de la realidad de la gente que Caputo.
¿Y cómo ven en el gobierno la situación de las familias sobreenedeudadas?
Nosotros creemos que esas familias son víctimas de la política económica de Milei. ¿Por qué? Porque les baja el ingreso. O se quedan sin laburo, o son empleados públicos y perdieron 30% del poder adquisitivo, o tienen jubilados en su familia y tienen que destinar una parte de los ingresos a bancar a los viejos porque no pueden comprar los medicamentos, no llegan al fin de mes, porque tienen que pagar más alquiler, porque liberaron los alquileres, porque tienen que pagar más servicios públicos.
Todo eso hace que el ingreso no alcance. Mientras el gobierno aplica una política de expansión del crédito para las familias con la promesa de que el año que viene la inflación va a ser cero y que vamos a estar bien. Entonces la gente sobrevive. Se endeuda para sobrevivir. Y como resultado de endeudarse para sobrevivir, la economía no entró en la dinámica de crecimiento que decía Caputo.
Entonces vos estás sobreendeudado y cuando no podés pagar y vas a refinanciar la deuda resulta que tenés una tasa de interés más alta. Entonces es mentira que pensaron que les iba a licuar la inflación. Lo que pasó fue que cuando fueron a refinanciar su deuda se encontraron con que ahora era mucho más cara que antes.
Y como no pudieron pagar, se les duplicó la deuda en tres o cuatro meses. Entonces, me parece que es una situación delicada porque si vos querés que la economía vuelva a crecer, traccionada por el consumo popular, aún cuando baje la inflación, la precondición es que las familias estén desendeudadas porque si no, todo peso adicional que tengan va a ir a pagar deuda y no al consumo.
Lo escuché plantear que la gente siente esta crisis como una derrota individual, personal y no tanto como una derrota colectiva. No se ve un malestar generalizado, sino que la gente lo vive como una derrota individual.
Claramente hay una tendencia a la individualización de la experiencia de vida. Esta forma de organización social genera la sensación de que se trata de caminos individuales. Cada uno por su cuenta buscando el beneficio propio, todos hacemos lo mismo.
Esa forma de organización social, que se llama capitalismo, efectivamente genera una sensación de individualidad y singularidad en la experiencia de vida. Cuando está claro que en realidad vivimos en una sociedad donde lo que prima es una construcción colectiva.
El problema con este tipo de procesos políticos (la derecha libertaria) es que exacerban esa sensación y esa idea. Te hablan de la libertad y la única libertad de la que piensan es la libertad de comercio. La libertad de poder comprar y vender las cosas que quieras sin regulación, ni precios, ni cantidad.
Nosotros entendemos que las libertades pasan por otro lado. Por ejemplo, la libertad de asociarse para reclamar cosas, la libertad de poder elegir democráticamente qué partido gobierna, la libertad de poder elegir qué cultura construir, consumir, reproducir.
Son libertades que tienen que ver con otros niveles de la vida. Y en ese sentido hay un choque entre la individualidad y el egoísmo y la construcción colectiva y solidaria. Entonces, para mí el secreto de la ultraderecha en este contexto es no sólo exacerbar esa idea de falsa libertad, sino además que el sistema te empuja a la sobreexplotación.
Entonces, cuando vos estás sobreexplotado. Tenés dos, tres, cuatro trabajos. Termina el día y lo que querés es ir a dormir. Lo último que querés hacer es pensar o charlar con el de al lado, plantearle tus problema y escuchar los problemas de los demás.
Entonces, cuando vos estás sobreexplotado. Tenés dos, tres, cuatro trabajos. Termina el día y lo que querés es ir a dormir. Lo último que querés hacer es pensar o charlar con el de al lado, plantearle tus problema y escuchar los problemas de los demás.
Axel en la apertura de sesiones dijo: «no sos vos, es Milei». La sobreexplotación es funcional al ajuste, porque entonces vos estás tan cansado, estás tan harto de todo, que no querés hacer nada con la política y que no tenés tiempo de preguntarle al de al lado cómo está y si estás en la misma que vos.
Existe una diferencia con lo que pasaba a fines de los noventas, donde lo que marcaba el ciclo era la desocupación y no la sobreexplotación. En la desocupación hay tiempo, entonces se organizaban los piquetes, cortaban rutas, ollas populares en los barrios. Había una organización colectiva que hoy es muy difícil.
En las últimas horas lanzó fuertes críticas hacia Marcos Galperín. ¿Lo considera a un actor que reproduce el discurso contra los impuestos?
Totalmente. Galperín sintetiza perfectamente la visión macrista y mileísta de la sociedad y del futuro del país que quieren. Un país donde los ricos no cumplen reglas, no pagan impuestos y los demás vivimos sobreexplotados, bajo la promesa de un futuro próspero que llegará algún día con la tecnología.
Te podes comprar un iPhone, pero cuántos se lo pueden comprar. Podés comprar todos los dólares que quieras pero qué está haciendo la gente. Vende los dólares ahorrados para comprar comida.
Galperín sintetiza perfectamente la visión macrista y mileísta de la sociedad. Un país donde los ricos no cumplen reglas, no pagan impuestos y los demás vivimos sobreexplotados, bajo la promesa de un futuro próspero.
Entonces, me parece que Galperín sintetiza perfectamente la visión de país que tiene Macri y Milei, porque ambos son lo mismo. El gobierno de Milei existe porque existió Macri, sino no estaría ocurriendo. 100.000 millones de dólares de deuda con Wall Street y 45.000 millones de dólares de deuda con el Fondo Monetario dejaron una economía de rodillas. Bueno, eso es lo que estamos viviendo.
Hoy profundizado por un gobierno que está dispuesto a dejar la sangre de los jubilados en la calle con tal de mostrarle a Wall Street y el Fondo Monetario que está dispuesto a pagar la deuda. Hay una continuidad muy clara. Y Galperín es la perfecta síntesis de esa forma de ver el país.
Hoy el peronismo está atravesado por durísimas internas. Cómo harán para llegar a las elecciones del año próximo con una propuesta nueva.
Yo creo que lo que viene haciendo Axel es lo que hay que hacer. Esto es construir con total claridad una alternativa a Milei y a Macri. Me parece que el peronismo tiene que ser oposición y alternativa porque no alcanza con declamar una oposición política desde principios y valores ideológicos e históricos de la tradición peronista.
Además hay que proponer una alternativa a esto. Porque vamos a ser gobierno ahora y tenés que decir qué es lo que está mal. Hay que estar oponiéndote a esas políticas en la acción concreta. Y a mí me parece que eso es más de calle y no tanto de Palacio.
El peronismo va a ser gobierno y hay que decir qué es lo que está mal. Hay que estar oponiéndote a las políticas en la acción concreta, como hace Axel. Y a mí me parece que eso es más de calle y no tanto de Palacio.
Entonces me parece que hay una tensión ahí entre cuánta calle y cuánto Palacio y cuánta de oposición y cuánta de alternativa. Y lo que está planteando Axel es una alternativa y desde la calle, con gestión, que es lo que hace la provincia de Buenos Aires.
No es una discusión interna, no es programática, sino que es una posición política de cómo construir la herramienta. Vos necesitás ser alternativa a Milei para tener una herramienta política para ser alternativa.
La herramienta es la construcción de un movimiento amplio que incluya a sectores que no sean sólo los que te apoyan. Ir a buscarlos para que se sumen, no para que te acompañen. Que sean parte de ese movimiento sectores que están en la oposición y que quieren hacer algo alternativo a lo que está haciendo Milei en Argentina.
Hay que incluir a la mayor cantidad de personas posible detrás de un objetivo, y ese objetivo tiene que ser el desarrollo nacional. Una economía pujante, tecnologizada, con universitarios, con ingenieros, con ciencia básica, con agregado de valor local a la minería, pero también en energía, exportador de energía, exportador de alimentos. Todo eso es un desafío que requiere grandes consensos políticos.
¿Usted es partidario de un gran frente con todo el peronismo o de un núcleo duro que deje afuera a los peronistas que en algún momento acompañaron a Milei en el Congreso?
Bueno, yo imagino que los que piensan en el núcleo duro piensan, necesitamos ir al núcleo duro para crecer desde ahí, porque lo que marca la época es la polarización. Son lecturas, lecturas políticas, son válidas.
Me parece que el contexto global, el contexto regional y el contexto local, lo que están pidiendo es que el próximo presidente sea el presidente de todos. Y eso quizás tiene un matiz con esa otra lectura. Me parece que el próximo presidente debe ser de todos. Y eso implica una construcción política muy amplia. Y eso no quiere decir que hay que generar consensos con el poder. No estoy hablando de eso.
Estoy hablando de grandes acuerdos respecto de la orientación de las políticas del próximo gobierno. Y un presidente que defienda esos intereses, el interés nacional y el interés popular.
¿Hay una especie de consenso dentro del peronismo, respecto del equilibrio fiscal?
No sé si hay consenso. Nuestra posición es que el superávit fiscal o el déficit fiscal son instrumentos de la política económica. Hay momentos que te piden una política fiscal contractiva donde tenés que retirar el gasto público y mejorar el saldo fiscal, el resultado fiscal. Cuando la economía está expandiéndose, el sector privado invirtiendo, el sector público se puede retirar y la economía sigue creciendo.
La idea de que nosotros creemos que hay que tener déficit fiscal permanente financiado con emisión, es una caricatura que le funciona a la ultraderecha.
Si el sector privado no alcanza a mover la rueda para que haya crecimiento, puede aparecer el sector público. Y, sobre todo, tener un Estado fuerte, sólido. Porque si no tenés un Estado sólido no podés sentarte a discutir la geopolítica. Entonces, esa idea de que nosotros creemos que hay que tener déficit fiscal permanente financiado con emisión, es una caricatura que le funciona a la ultraderecha.
Es una caricatura. No es lo que nosotros pensamos, ni es lo que hicimos, ni es lo que hacemos. Me parece ahí que quizás es una mala lectura de la teoría de Keynes.
¿Querés un estado mínimo? ¿Querés un estado elefantiásico pero ineficiente? ¿O querés un estado fuerte en pos de convertirte en un actor de peso en la discusión geopolítica? Yo creo que este último camino es el que tenemos nosotros.
Es algo conceptual, pero ideológicamente les es funcional. O sea, piensan que nosotros somos unos keynesianos de manual de Economía I, que creemos que se puede partir el gasto sin límite financiándolo con emisión monetaria. La verdad que no. La verdad que no. Nosotros sí creemos en un sector público, en un Estado con solidez, con solvencia.
¿Querés un estado mínimo? ¿Querés un estado elefantiásico pero ineficiente? ¿O querés un estado fuerte en pos de convertirte en un actor de peso en la discusión geopolítica? Yo creo que este último camino es el que tenemos nosotros. Necesitamos una Argentina que esté en condiciones regionalmente de construir una posición regional fuerte junto con Brasil y el resto de los países de la región.
La irrupción de Javier Milei en la política argentina no puede explicarse únicamente como un fenómeno electoral ni como el simple ascenso de una nueva derecha. Hay algo más profundo ocurriendo en el modo en que el poder se legitima, organiza el lenguaje público y redefine quién merece reconocimiento dentro de la comunidad política. Allí es donde una lectura atravesada por las categorías de Michel Foucault adquiere una potencia singular: no para reducir el mileísmo a una fórmula académica, sino para comprender cómo un discurso de ruptura moral puede transformarse en una tecnología eficaz de gobierno.
El núcleo de esa construcción no es económico. Tampoco estrictamente ideológico. Es moral.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Milei no llegó al poder solamente prometiendo bajar la inflación o destruir regulaciones estatales. Llegó construyendo un antagonismo ético absoluto entre “la casta” y “los argentinos de bien”. Ese lenguaje, repetido hasta el agotamiento mediático, terminó produciendo algo mucho más relevante que un slogan: fabricó una identidad social.
Porque “argentino de bien” no funciona como una descripción objetiva. No existe un criterio verificable que permita determinar quién pertenece realmente a esa categoría. Su eficacia reside precisamente en su ambigüedad. El concepto opera como una consagración moral difusa donde cada adherente puede reconocerse a sí mismo como parte de un grupo virtuoso amenazado por enemigos internos.
Allí aparece uno de los mecanismos centrales del poder contemporáneo: la administración de legitimidades.
La pureza como herramienta de poder
Foucault entendía que las sociedades modernas no se organizan únicamente mediante leyes o coerción física. El poder necesita producir discursos verdaderos, clasificar sujetos y establecer qué formas de vida son consideradas normales, productivas o deseables. Gobernar implica también ordenar moralmente la sociedad.
En la Argentina de Milei, esa lógica aparece de manera descarnada.
El “argentino de bien” es presentado como alguien que trabaja, paga impuestos, soporta sacrificios y rechaza cualquier forma de mediación colectiva asociada al Estado. Del otro lado emerge una masa difusa de sospechosos: sindicalistas, militantes, empleados públicos, movimientos sociales, periodistas críticos, universidades, artistas subvencionados, organismos de derechos humanos o cualquiera que cuestione el nuevo orden moral libertario.
No se trata simplemente de adversarios políticos. Se los construye discursivamente como sectores parasitarios, degenerados o moralmente inferiores.
Ese desplazamiento es decisivo. Porque cuando la política abandona el terreno del conflicto democrático y pasa a estructurarse sobre categorías morales absolutas, el opositor deja de ser alguien con quien se disputa el poder para convertirse en alguien cuya existencia misma aparece como ilegítima.
En otras palabras: ya no hay diferencias políticas; hay sujetos “sanos” enfrentados a elementos contaminantes.
La obsesión mileísta con palabras como “parásitos”, “zurdos de mierda”, “empobrecedores” o “casta” no responde solamente a un estilo agresivo. Constituye una forma de clasificación social. Una maquinaria simbólica destinada a dividir la población entre quienes merecen reconocimiento y quienes pueden ser humillados públicamente sin costo moral.
El outsider y la ficción de la excepción
La fuerza inicial de Milei provino de una promesa de exterioridad. Su legitimidad surgía de aparecer por fuera del sistema político tradicional, incluso cuando rápidamente comenzó a tejer alianzas con actores históricos del poder económico, mediático y judicial argentino.
Pero el outsider moderno no necesita estar realmente afuera del sistema. Le alcanza con conservar la narrativa de la excepción moral.
Ahí reside una de las grandes paradojas del mileísmo contemporáneo. Incluso frente a denuncias, escándalos, negociaciones opacas o evidencias de privilegios dentro del propio gobierno, parte importante de su electorado sigue interpretando esos hechos como secundarios frente a una supuesta batalla histórica contra enemigos mayores.
Ese fenómeno revela algo incómodo sobre el funcionamiento real de las democracias contemporáneas: los ciudadanos no adhieren solamente a programas racionales; adhieren a sistemas emocionales de interpretación del mundo.
Cuando un gobierno logra construir una identidad moral fuerte, la evidencia objetiva pierde centralidad. Los hechos dejan de evaluarse en sí mismos y pasan a interpretarse según quién los denuncia y desde qué lugar político se enuncian. Por eso la corrupción puede relativizarse. No porque deje de existir, sino porque el discurso oficial logra reorganizar su significado. Si el líder continúa siendo percibido como quien combate a “los verdaderos corruptos”, entonces las contradicciones internas pueden absorberse dentro del relato épico de transformación nacional.
La pregunta deja de ser “¿hubo corrupción?” y pasa a ser “¿quién está denunciando y con qué intención?”.
La batalla cultural como disciplina
Uno de los aspectos más sofisticados del fenómeno Milei es haber convertido la confrontación permanente en una forma estable de gobierno. La agresión constante no constituye una anomalía comunicacional ni una pérdida de control emocional. Funciona como una pedagogía política.
Cada ataque presidencial contra periodistas, economistas, artistas o dirigentes opositores produce un efecto disciplinador sobre el resto de la esfera pública. El mensaje implícito es transparente: cualquiera que cuestione el relato oficial puede ser expuesto, ridiculizado o transformado en enemigo colectivo.
Foucault estudió precisamente cómo el poder moderno ya no depende exclusivamente del castigo físico espectacular. El control más eficiente es aquel que induce autocensura, vigilancia mutua y adaptación preventiva. Las redes sociales radicalizaron ese mecanismo hasta niveles inéditos. El ecosistema digital mileísta opera muchas veces como una estructura de disciplinamiento distribuido donde miles de usuarios reproducen hostigamientos, campañas de señalamiento y persecuciones simbólicas contra figuras disidentes. El resultado es un clima político donde la violencia verbal deja de ser excepcional y pasa a constituir la atmósfera cotidiana del debate público.
En ese contexto, la idea de “argentinos de bien” cumple una función central: ofrece legitimidad moral anticipada para la agresión. Si el adversario es presentado como corrupto, degenerado o enemigo de la nación, entonces la violencia discursiva aparece justificada como una forma de defensa social.
El sacrificio como virtud
Otro rasgo distintivo del mileísmo es la moralización del sufrimiento económico. En condiciones normales, una caída abrupta del salario, el consumo o el empleo debería erosionar rápidamente la legitimidad gubernamental. Sin embargo, Milei logró transformar el ajuste en una prueba ética.
El sacrificio ya no aparece como consecuencia de una política económica concreta, sino como evidencia de madurez social. “Había que pasarla mal”. “No hay plata”. “Estamos pagando décadas de populismo”. El dolor se resignifica como purificación. Ese mecanismo conecta profundamente con la subjetividad neoliberal contemporánea: el individuo debe aceptar precariedad, pérdida de derechos y deterioro material como demostración de responsabilidad personal.
El ciudadano deja entonces de percibirse como sujeto de derechos colectivos y comienza a entenderse como emprendedor moral de sí mismo. Aguantar se vuelve una virtud. Resistir el ajuste se convierte en signo de pertenencia identitaria.
La política ya no promete bienestar inmediato. Promete redención futura a cambio de obediencia presente.
La nueva legitimidad autoritaria
Quizás el aspecto más inquietante de la experiencia argentina actual sea que gran parte de estas transformaciones ocurren dentro de procedimientos democráticos formales. No hace falta clausurar elecciones para producir dinámicas autoritarias. Basta con erosionar sistemáticamente la legitimidad de toda institución intermedia capaz de limitar el poder presidencial.
La demonización del periodismo, el desprecio por el Congreso, el ataque permanente a las universidades, la ridiculización de organismos científicos y la construcción de enemigos internos constantes forman parte de una lógica más amplia: vaciar de autoridad simbólica cualquier espacio que pueda disputar la producción de verdad oficial.
Allí aparece una intuición foucaultiana fundamental: el poder más eficaz no es necesariamente el que prohíbe, sino el que logra que una sociedad naturalice sus propias formas de sometimiento. Tal vez por eso el fenómeno Milei no pueda analizarse solamente como una anomalía argentina ni como una excentricidad mediática. Expresa una mutación más profunda de las democracias contemporáneas: la transición desde sistemas políticos organizados alrededor de consensos institucionales hacia regímenes de legitimidad emocional, identitaria y moral.
En ese nuevo escenario, la verdad importa menos que la pertenencia. La coherencia menos que la fidelidad. Y la corrupción menos que la capacidad de seguir convenciendo a millones de personas de que, pese a todo, continúan formando parte de “los buenos”.
Lo propio de la máquina capitalista es hacer la deuda infinita Gilles Deleuze Según Foucault pasamos de una sociedad disciplinaria a una de control. La caducidad de la primera, marca la vigencia de la otra. Deleuze metaforiza icónicamente este pasaje en dos figuras: el topo y la serpiente. El topo vive bajo tierra encerrado, sometido…
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina continuó esta semana con los trabajos para mejorar el caudal de captación de agua en las bombas. En este caso se llevaron adelante tareas de dragado en la entrada del río Negro para alimentar el filtro y, de esta manera, aumentar el caudal…
Se distribuyen más de 717 mil dosis de Sputnik V en todo el país. Del total, 361.800 corresponden al componente 1 y 355.400 al 2, dosis que serán distribuidas de acuerdo con el criterio dispuesto por el Ministerio de Salud, en base a la cantidad de población de cada distrito. Un total de 717.200 dosis de la vacuna Sputnik…
Luego de permanecer en silencio frente al recorte que el año pasado ejecutó Nación en la asistencia a la ciudad tras el trágico temporal, ahora Federico Susbielles amenaza con demandar al gobierno de Javier Milei en la Justicia de consumarse la exclusión de Bahía Blanca de los subsidios contemplados en el régimen de Zona Fría.
Para ese cambio de temporamento, el intendente bahiense busca el paraguas del Concejo Deliberante, donde este viernes presentó un proyecto en el que solicita un apoyo del legislativo frente a una eventual demanda judicial contra Milei.
«Hay dos posiciones: o estás a favor de Bahía Blanca y sus vecinos o estás en contra. Estoy dispuesto a defender judicialmente a la ciudad de este despojo que pretende hacer el gobierno nacional», dijo Susbielles en redes.
En la oposición acusan que Susbielles podría hacer la presentación judicial sin necesidad de pasar por el Concejo y leen esta movida como una intención del jefe comunal de exponerlos ante un tema sensible.
«Se equivoca y lo único que está logrando es unir a la oposición», dijo a LPO un dirigente bahiense del arco opositor en alusión al escenario de fragmentación que, hasta el momento, imperó en los dos espacios que jugaron juntos en las pasadas legislativas, el PRO y La Libertad Avanza.
Como contó LPO, la pelea por la presidencia del Concejo, que finalmente quedó para la ritondista Gisela Caputo, generó una ruptura con los libertarios que responden al diputado Oscar Liberman.
Sin embargo, el debate en torno a la exclusión de la ciudad del régimen de Zona Fría alineó en una misma postura a ambos sectores de la oposición.
«Defender a Bahía Blanca no es hacer conferencias de prensa anunciando juicios. Defender a Bahía Blanca es decir la verdad: la nueva ley mantiene beneficios para quienes más los necesitan y corrige privilegios que nunca debieron existir», dijo el concejal y referente del PRO en Bahía, Emiliano Álvarez Porte.
Fuentes de la oposición bahiense sostienen que Susbielles pretende una avanzada judicial mediante la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor que depende del Concejo. «No quiere perder él solo y quiere arrastrar al Concejo a perder con él», analizan, aunque advierten que el intendente «no tiene los votos»
En esa línea, el dirigente ritondista recordó que, cuando el municipio, a través de la Oficina de Defensa del Consumidor, promovió un amparo contra la empresa Camuzzi «el resultado fue una derrota judicial y miles de vecinos atrapados en años de incertidumbre, reliquidaciones y conflictos».
En esa línea, al discutirse el tema en la Legislatura, Liberman sostuvo que el Régimen de Zona Fría «es un privilegio para los más ricos: el 80% del subsidio se lo apropia entre el 10 y el 15% más rico».
Y agregó: «¿Por qué los hogares vulnerables tienen que subsidiar el gas a un intendente, al CEO de una empresa o a mí, que lo podemos pagar?»
Fuentes de la oposición bahiense sostienen que Susbielles pretende una avanzada judicial mediante la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor, la Omic, que depende del Concejo.
«No quiere perder él solo y quiere arrastrar al Concejo a perder con él», analizan, aunque advierten que el intendente «no tiene los votos» para un eventual apoyo del legislativo local a una judicialización del tema.
Es que, para eso, primero el proyecto debería pasar por dos comisiones en las que el oficialismo no tiene mayoría para que tenga despacho y se trate en el recinto. Y, si lo pide sobre tablas, necesita 16 votos.
Ahí, calculan que Susbielles, en el mejor de los casos alcanzaría la mitad de las voluntades y, en caso de desempate, define la titular del Concejo, Gisela Caputo, del PRO.
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.