El ‘Mes de la Niñez’ se festejará en distintos sectores de la ciudad con el objetivo de que niños y niñas puedan disfrutar de una jornada con juegos y refrigerio, cerca de sus domicilios y así evitar traslados y aglomeraciones.
Con este objetivo, distintas áreas de la Municipalidad de Villa Regina organizaron los festejos que comenzarán este sábado 7 de agosto entre las 15 y 17 horas con actividades deportivas, artísticas y recreativas en los siguientes sectores:
*Melipal, Nuevo, Aldrighetti y Cipolletti: Plaza de barrio Melipal
*El Frutillar y El Sauce: Plaza de barrio El Sauce
*La Graava, Toma 1 y Toma 2: Cancha de La Graava
*La Unión: Plaza-iglesia
*Villa Alberdi-Ledda: Plaza de los Dinosaurios
Semanalmente se irá comunicando los festejos previstos para el resto de los sábados. De la organización también participan los concejales del bloque Juntos Somos Río Negro Edgardo Vega, Claudia Maidana y Silvio Rodríguez y la legisladora Marcela Ávila.
Las actividades se realizarán al aire libre, respetando las disposiciones sanitarias vigentes.
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Mientras el oficialismo construyó buena parte de su identidad política alrededor de la idea de combatir los privilegios de la “casta”, la situación patrimonial de Manuel Adorni se convirtió en uno de los episodios más incómodos para la administración de Milei. La demora en la presentación de su declaración jurada, las explicaciones cambiantes y las prórrogas administrativas terminaron transformando un trámite formal en una crisis política de credibilidad.
Por Ramiro C. Ferrante para NLI
Durante meses, el Gobierno hizo de la transparencia una bandera discursiva. Funcionarios, voceros y dirigentes libertarios cuestionaron a gobiernos anteriores por presuntas irregularidades patrimoniales y reclamaron estándares más altos de rendición de cuentas. Sin embargo, cuando el foco comenzó a apuntar hacia el entonces vocero presidencial y actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la reacción oficial fue cualquier cosa menos contundente.
El problema dejó de ser únicamente la declaración jurada. Lo que comenzó como una demora administrativa terminó convirtiéndose en una prueba política. Cada día sin presentación alimentó nuevas preguntas. ¿Por qué un funcionario que prometía transparencia absoluta no mostraba rápidamente su patrimonio? ¿Por qué el Gobierno parecía más preocupado por administrar los tiempos que por despejar las dudas?
La prórroga que agravó las sospechas
La situación se volvió todavía más delicada cuando la Oficina Anticorrupción resolvió extender los plazos para la presentación de declaraciones juradas de los funcionarios nacionales hasta el 31 de julio. Formalmente, la medida fue justificada por cuestiones técnicas vinculadas a vencimientos fiscales. Sin embargo, la decisión coincidió con el momento de mayor presión política sobre Adorni y fue interpretada por amplios sectores como un alivio a medida para el funcionario.
Lejos de cerrar la discusión, la prórroga la amplificó. La oposición comenzó a cuestionar si el organismo encargado de controlar a los funcionarios estaba actuando con independencia o si se había convertido en un instrumento para ganar tiempo político.
La paradoja fue evidente. El mismo gobierno que prometía terminar con los privilegios aparecía beneficiado por una resolución que reducía la presión sobre uno de sus principales dirigentes.
Un funcionario bajo la lupa
En las últimas semanas trascendió que Adorni continuaba trabajando con asesores y contadores para completar la documentación patrimonial y fijó como horizonte el 15 de junio para realizar una presentación pública de su situación económica.
La explicación oficial sostiene que se trata de un proceso complejo y que toda la información será presentada en tiempo y forma. Pero políticamente el daño ya está hecho. Cuando un gobierno construye su legitimidad sobre la idea de que es distinto a los demás, los estándares que se le aplican son más altos.
Ese es el verdadero problema para la Casa Rosada. La discusión dejó de girar alrededor de balances, inmuebles o formularios. Lo que está en juego es la coherencia entre el discurso y la práctica.
El costo de predicar una cosa y hacer otra
La administración de Milei suele responder a los cuestionamientos apelando a la confrontación. Sin embargo, el caso Adorni no es un conflicto externo ni una disputa con gobernadores, sindicalistas o dirigentes opositores. Es una controversia nacida dentro del propio oficialismo.
Por eso genera tanta incomodidad. Resulta difícil acusar de “operación” a quienes simplemente preguntan por qué un funcionario central del Gobierno aún no exhibió plenamente la información patrimonial que se espera de cualquier alto cargo del Estado.
Incluso dirigentes aliados comenzaron a marcar distancia. Algunos referentes libertarios y oficialistas reclamaron que la situación se resolviera cuanto antes para evitar que la polémica siguiera creciendo.
La preocupación es lógica: cuanto más se extiende el tema, más se instala la percepción de que existe algo que ocultar, aun cuando eso no esté probado.
El espejo de la casta
El episodio encierra una ironía política difícil de ignorar. Durante años, Milei y sus dirigentes construyeron su narrativa denunciando privilegios, opacidad y falta de controles sobre la dirigencia tradicional. Ahora es uno de sus funcionarios más importantes quien debe explicar por qué la transparencia prometida tarda tanto en llegar.
El Gobierno todavía tiene margen para cerrar la controversia. Pero cada demora adicional profundiza una contradicción central: la de una administración que llegó prometiendo ser distinta y que, frente a un cuestionamiento sensible, parece recurrir a las mismas maniobras dilatorias que durante años criticó.
Porque al final del día, la discusión no pasa por una declaración jurada. Pasa por la credibilidad. Y en política, cuando la confianza empieza a erosionarse, ningún formulario alcanza para recuperarla.
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Dos de los bancos más influyentes de Wall Street coincidieron en los últimos días en una mirada más favorable sobre Argentina. Barclays publicó un informe titulado «Despertar exportador», mientras que JP Morgan volvió a destacar la consolidación fiscal y el interés que despierta el país entre los inversores internacionales. La conclusión común es que algunas de las variables que históricamente representaron una fragilidad para la economía argentina comienzan a mostrar una dinámica diferente.
El reporte de Barclays sostiene que las cuentas externas dejaron de ser una vulnerabilidad para convertirse en una fuente de resiliencia. El banco destaca que los volúmenes exportados se ubican 17 por ciento por encima del récord previo y que el crecimiento ya no se explica únicamente por Vaca Muerta.
Según el informe, bajo la administración de Javier Milei las exportaciones energéticas crecieron 92 por ciento, las primarias 28 por ciento, los alimentos procesados 15 por ciento y las manufacturas 9 por ciento. Para la entidad británica, se trata de un cambio relevante después de dos décadas de estancamiento exportador.
La mejora también se refleja en la balanza comercial. Barclays estima un superávit de 27.000 millones de dólares para 2026 y prevé que la cuenta corriente cierre prácticamente equilibrada, una situación que considera favorable frente a otros países de la región.
El optimismo no se limita al comercio exterior. El banco destaca que el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central se encuentra entre los más fuertes de los últimos 25 años y considera que las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional podrían cumplirse incluso sin financiamiento adicional.
JP Morgan, por su parte, pone el foco en la consistencia fiscal. Diego Pereira, economista jefe para América Latina de la entidad, afirmó recientemente que lo que más sorprendió a los mercados fue la velocidad con la que se corrigió el desequilibrio de las cuentas públicas y la capacidad del Gobierno para sostener el ajuste pese a los distintos shocks económicos y políticos.
El CEO del JP Morgan, Jamie Dimon, con Milei
Desde el banco estadounidense incluso plantean que la discusión entre los inversores ya no pasa únicamente por aprovechar oportunidades financieras de corto plazo. «Lo que se va a decidir en los próximos trimestres es si Argentina es un trade o una inversión», sostuvo Pereira, al describir el creciente interés que observa por parte de empresas y fondos internacionales.
Sin embargo, en el mercado local advierten que el entusiasmo financiero todavía convive con interrogantes relevantes. Daniel Pesalovo, operador financiero, señaló que «hay un muy buen clima financiero, que puede estar descalzado de la realidad. Consumo, tejido social y economía real no son lo mismo que clima financiero».
Para Pesalovo, la mejora de la inflación, el superávit fiscal y el fortalecimiento del frente externo explican el cambio de percepción de entidades como Barclays y JP Morgan. Sin embargo, considera que el verdadero examen todavía está por delante. «El mercado ya premió el ajuste fiscal, ahora espera los dólares», resumió.
Hay un muy buen clima financiero, que puede estar descalzado de la realidad. Consumo, tejido social y economía real no son lo mismo que clima financiero
El operador explicó que la acumulación de reservas durante una etapa de actividad débil resulta más sencilla porque las importaciones se mantienen contenidas, mientras que la cosecha gruesa aporta divisas. El desafío, agregó, será sostener ese proceso cuando la economía vuelva a crecer y aumente la demanda de dólares para importar bienes e insumos.
«Wall Street quiere saber si Argentina puede acumular reservas mientras la economía crece, no si lo puede hacer durante una recesión», afirmó. En ese sentido, señaló que las apuestas oficiales sobre energía y minería aparecen como las principales herramientas para generar los dólares que necesita la economía en los próximos años.
Una visión similar expresó Milo Farro, analista de Rava Bursátil. Según explicó, los grandes bancos de inversión comenzaron a mejorar sus perspectivas sobre Argentina apoyados en la acumulación de reservas, las proyecciones para Vaca Muerta y la disciplina fiscal. No obstante, advirtió que el escenario sigue condicionado por factores políticos y externos. Entre ellos mencionó el riesgo electoral de cara a 2027 y la evolución de las tasas de interés de Estados Unidos, que continúan en niveles elevados y podrían volver a transformarse en un desafío para los mercados emergentes.
Leopoldo Oubiña, de PGA Valores, sostuvo que buena parte del optimismo actual se apoya en una combinación de factores que hace algunos años parecían difíciles de encontrar en simultáneo en la economía argentina: superávit fiscal, desaceleración de la inflación, apertura gradual del mercado cambiario y la expectativa de un fuerte ingreso de capitales asociado al RIGI, Vaca Muerta, el litio y el complejo agroexportador.
Según el especialista, el Gobierno logró sostener una agenda de medidas ortodoxas que el mercado reclamaba desde hace tiempo. Entre ellas destacó la disciplina fiscal, la normalización cambiaria y, más recientemente, la compra de divisas por parte del Banco Central para fortalecer las reservas y cumplir con las metas acordadas con el FMI. «Todos estos datos en su conjunto convierten a la Argentina en un mercado atractivo», afirmó.
Sin embargo, Oubiña advirtió que el principal factor de incertidumbre continúa siendo la política. A su entender, el mercado seguirá de cerca la capacidad del Gobierno para acumular reservas, afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2026 y sostener una reducción del riesgo país que permita refinanciar obligaciones a tasas más bajas. En ese escenario, consideró que el mayor potencial podría encontrarse en las acciones vinculadas a los sectores energético y financiero, mientras que una eventual mejora en la clasificación de Argentina por parte de MSCI podría reforzar el interés de los inversores internacionales.
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