El ‘Mes de la Niñez’ se festejará en distintos sectores de la ciudad con el objetivo de que niños y niñas puedan disfrutar de una jornada con juegos y refrigerio, cerca de sus domicilios y así evitar traslados y aglomeraciones.
Con este objetivo, distintas áreas de la Municipalidad de Villa Regina organizaron los festejos que comenzarán este sábado 7 de agosto entre las 15 y 17 horas con actividades deportivas, artísticas y recreativas en los siguientes sectores:
*Melipal, Nuevo, Aldrighetti y Cipolletti: Plaza de barrio Melipal
*El Frutillar y El Sauce: Plaza de barrio El Sauce
*La Graava, Toma 1 y Toma 2: Cancha de La Graava
*La Unión: Plaza-iglesia
*Villa Alberdi-Ledda: Plaza de los Dinosaurios
Semanalmente se irá comunicando los festejos previstos para el resto de los sábados. De la organización también participan los concejales del bloque Juntos Somos Río Negro Edgardo Vega, Claudia Maidana y Silvio Rodríguez y la legisladora Marcela Ávila.
Las actividades se realizarán al aire libre, respetando las disposiciones sanitarias vigentes.
La Cámara de Diputados sancionó por amplia mayoría (sumó 155 votos a favor, 56 en contra, registró 19 abstenciones y se computaron 25 ausencias) la ley regulatoria de producción de cannabis medicinal y cáñamo industrial. Todos los detalles que tiene la nueva legislación que promete crear un mercado de u$s 500 millones y fomentar más…
En muchos lugares del interior argentino, el cierre del ferrocarril significó mucho más que perder un servicio de transporte. Algunas localidades quedaron sin tren, sin trabajo y, con el tiempo, prácticamente sin habitantes. Pero hubo pueblos que llegaron a tener una vida cultural sorprendente: clubes, cines, bibliotecas, bailes y comercios que hoy cuesta imaginar cuando se observan sus calles silenciosas.
Por Redacción de NLI
Hay una Argentina que no aparece en los grandes mapas turísticos. Está formada por pequeños pueblos que alguna vez tuvieron estación ferroviaria, almacén, escuela, club social, iglesia, taller mecánico y una plaza donde se conocían todos. Algunos llegaron a tener una actividad cultural que hoy asociamos exclusivamente con las grandes ciudades: proyectaban películas, organizaban bailes, recibían compañías teatrales y tenían sociedades de fomento que funcionaban como verdaderos centros comunitarios. Después, lentamente, muchas de esas localidades comenzaron a vaciarse. El tren dejó de pasar, las oportunidades laborales desaparecieron y las nuevas generaciones se marcharon. Lo que quedó fueron edificios abandonados y una memoria que todavía sobrevive entre quienes nacieron allí.
Cuando el tren llevaba también cultura
Durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue mucho más que una infraestructura destinada a trasladar pasajeros y mercancías. Para cientos de pueblos argentinos representaba el vínculo cotidiano con el resto del país. Por sus vías llegaban diarios, cartas, medicamentos, herramientas, alimentos y visitantes. Pero también llegaban músicos, compañías teatrales, proyectores cinematográficos y películas.
El desarrollo del cine ambulante tuvo una importancia especial en esos lugares. Antes de que existieran salas modernas y antes de que la televisión ingresara masivamente a los hogares, una función cinematográfica podía convertirse en el acontecimiento de la semana. En algunos pueblos la proyección se realizaba en salones de clubes, sociedades de fomento o edificios improvisados como salas de espectáculo.
La experiencia tenía algo que hoy resulta difícil de reproducir. Ver una película no era una actividad doméstica: implicaba salir de casa, encontrarse con vecinos, comprar una entrada y compartir durante un par de horas una misma historia con toda la comunidad. El cine era entretenimiento, pero también era una forma de sociabilidad.
En muchos pueblos, además, el club cumplía funciones que excedían ampliamente al deporte. Allí funcionaban bibliotecas, salones de baile, comisiones de ayuda, espacios para reuniones políticas y sociales, canchas y, en algunos casos, verdaderas salas culturales.
El edificio podía ser modesto, pero su importancia para la comunidad era enorme.
El pueblo que desaparece cuando desaparecen sus instituciones
El problema comenzó cuando cambió la estructura económica que había permitido crecer a aquellas localidades. La mecanización de las tareas rurales redujo la necesidad de trabajadores, mientras las rutas comenzaron a desplazar progresivamente al ferrocarril como principal medio de comunicación.
La situación se profundizó con las sucesivas políticas de cierre de ramales ferroviarios aplicadas durante distintas etapas de la historia argentina. Cuando una estación dejaba de funcionar, el impacto se multiplicaba. El almacén vendía menos, el hotel recibía menos pasajeros, el taller perdía clientes y la escuela comenzaba a tener menos alumnos.
El proceso no ocurría de un día para otro. Era una especie de erosión demográfica. Primero se iba una familia; después otra. Los jóvenes viajaban a las ciudades para estudiar y muchos ya no regresaban. Los comercios reducían sus horarios y finalmente cerraban. El club comenzaba a tener menos socios. La biblioteca perdía lectores. El cine dejaba de proyectar películas.
Y entonces ocurría algo fundamental: el pueblo no solamente perdía habitantes. Perdía lugares de encuentro.
Esa diferencia es importante para comprender por qué muchas localidades terminaron convirtiéndose en pueblos fantasma. Una comunidad puede sobrevivir con pocos habitantes si conserva instituciones, servicios y vínculos. Pero cuando desaparecen simultáneamente la estación, el comercio, la escuela, el club y los espacios culturales, mantener una población estable se vuelve cada vez más difícil.
Cine Club Colón de Roque Pérez
Las ruinas de una Argentina que todavía vive en la memoria
Hoy pueden encontrarse en distintas provincias edificios que alguna vez fueron centros de una intensa vida comunitaria. Antiguos cines con sus fachadas deterioradas, estaciones convertidas en museos, clubes sostenidos por unos pocos socios y viejas bibliotecas donde los libros permanecen como testigos de una época distinta.
Para quienes recorren esos lugares, resulta difícil imaginar que allí alguna vez hubo cientos de personas esperando el tren, familias caminando hacia el cine o multitudes reunidas para un baile.
Pero las ruinas no cuentan toda la historia.
En muchos pueblos, antiguos habitantes regresan periódicamente para fiestas, aniversarios o reuniones familiares. Los clubes recuperan actividades. Algunas estaciones ferroviarias son restauradas. Viejas salas vuelven a utilizarse para eventos culturales. La memoria se convierte así en una forma de resistencia frente al abandono.
Hay algo profundamente argentino en esa relación con los pueblos ferroviarios. La nostalgia no se explica solamente por el deseo de recuperar un pasado idealizado. También existe el reconocimiento de que aquellas pequeñas localidades representaban una forma de integración territorial en la que el desarrollo no estaba concentrado exclusivamente en las grandes ciudades.
Un cine de pueblo podía parecer insignificante frente a las grandes salas de Buenos Aires o Rosario. Una biblioteca con unos pocos cientos de libros podía parecer modesta frente a una universidad. Un club con una cancha de tierra difícilmente podía competir con las grandes instituciones deportivas. Pero para quienes vivían allí, esos espacios eran el centro de la vida social.
Por eso, cuando desaparecieron, desapareció algo mucho más grande que un edificio.
La historia de esos pueblos permite pensar qué significa realmente desarrollar un territorio. No alcanza con construir una ruta o inaugurar una obra aislada. Una comunidad necesita transporte, escuelas, hospitales, trabajo, conectividad y también lugares donde encontrarse.
Quizás por eso las viejas estaciones, los clubes y los cines abandonados producen una sensación tan particular. No son solamente edificios viejos. Son las huellas materiales de una sociedad que alguna vez tuvo otra distribución territorial y otra relación con el tiempo.
Y detrás de cada fachada descascarada existe una historia que merece ser contada: la de las personas que llegaron, trabajaron, formaron familias, fueron al cine, bailaron, viajaron en tren y construyeron una vida en lugares que hoy muchas veces apenas aparecen en un mapa.
Porque un pueblo no desaparece solamente cuando deja de tener habitantes. También desaparece cuando dejamos de recordar para qué existió.
Los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Omar Arce podrían terminar de hundir el capítulo de extranjerización de la tierra contemplado en la ley de propiedad privada que el gobierno pretende someter a tratamiento este jueves.
La postura de ambos legisladores está supeditada al pedido de su propio espacio político en Misiones, cruzado por una cruda batalla por el liderazgo entre Carlos Rovira y Hugo Passalacqua.
Fuentes parlamentarias dijeron a LPO que los dos senadores misioneros se inclinan por el rechazo a ese fragmento de la iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y podrían voltearlo en el recinto a pesar que Patricia Bullrich aceptó el pedido de los aliados para «topear» el porcentaje de la venta de tierras.
En medio de la trifulca entre los líderes del Frente Renovador de la Concordia, el voto negativo podría indicar el pasaje de Passalacqua al lote de gobernadores opositores a la Casa Rosada, después de casi tres años en los que la provincia colaboró con las leyes que pedía Javier Milei bajo la jefatura territorial de Rovira.
El riesgo de ruptura entre ambos dirigentes escaló todavía más cuando el actual gobernador cortó el contrato de la aplicación Alegramed, cuyo principal beneficiario era Augusto Marini, dueño de los canales de streaming Blender y Carajo.
La senadora Sonia Rojas Decut
En ese contexto, los misioneros se muestran reticentes a acompañar al oficialismo, aun cuando el gobierno anunciaría cambios solicitados por los alaidos en la reunión que la jefa de bloque libertario mantuvo el viernes pasado con sus pares de otras bancadas cercanas a la Casa Rosada, tal como informó LPO. Sin embargo, no deja de ser una concesión que repudian los sectores sociales que se oponen a la venta de tierras a personas físicas o jurídicas del exterior, como la Iglesia, la CGT y las ONG ambientalistas.
En la actualidad, el techo para la enajenación en manos extranjeras está en 15 por ciento del territorio, tanto a nivel nacional como provincial o departamental, y los libertarios pretenden derribar ese límite para que no exista un «tope». Frente a esa posibilidad, los aliados estimaron que sería mejor establecer el techo en 25 por ciento de las tierras, antes que dejar librada al mercado la suerte del territorio nacional.
Por eso, los intendentes de Misiones hicieron saber a Rojas Decut y Arce que se oponen a la ley.
En el Senado deslizan que Rojas Decut evalúa separarse de la bancada que integra junto a Arce, Encuentro Misionero, para manejarse en un monobloque. Las razones para que se parta ese dúo quizá no solo haya que buscarlas en Misiones sino en los pasillos de la Cámara Alta: en la previa de la última sesión, cuando también se cayó el tratamiento de esta ley y Bullrich tuvo que pedir un cuarto intermedio a regañadientes, se vio a la legisladora misionera abandonar raudamente el despacho de Victoria Villarruel, junto a la neuquina Julieta Corroza.
Sturzenegger y Bullrich, en el Senado.
Aquella tarde ni Rojas Decut ni Corroza, quien responde al gobernador Rolando Figueroa, estaban dispuestas a votar la venta de tierras.
De hecho, la Casa Rosada sospechó por aquellas horas que la Vicepresidenta llamaba a los senadores aliados para que ni siquiera dieran quórum para la sesión, bajo la excusa que no podía votarse la enajenación del territorio nacional un día después que la Selección Argentina le ganara las semifinales del Mundial a Inglaterra provocando una efervescencia patriótica en las calles del país.
En la previa de la última sesión, cuando también se cayó el tratamiento de esta ley y Bullrich tuvo que pedir un cuarto intermedio a regañadientes, se vio a Rojas Decut abandonar raudamente el despacho de Victoria Villarruel, junto a la neuquina Julieta Corroza.
Por lo demás, Rovira y Passalaqcua contaron hasta ahora con un lote de cuatro diputados, Alberto Arrúa, Daniel Vancsik, Yamila Ruiz y Oscar Herrera Ahuad, integrantes del bloque Innovación Federal junto a los salteños de Gustavo Sáenz y dos ex libertarios, y los senadores Rojas Decut y Arce.
Ante la consulta de LPO, distintos miembros de la bancada respondieron que su lealtad estaba con uno o con otro de los referentes políticos, contradiciéndose entre sí. Una clara señal de que el conflicto no está resuelto y que la jefatura política sobre la tropa parlamentaria parece difusa por el momento.
Como sea, tanto los diputados como los senadores se inclinan por la negativa a la venta de tierras.
Si se aprueba y no se acompaña, por el contrario se ponen palos en la rueda, se demuestra que la aprobación de tal proyecto fue meramente protocolar, como muchos dicen: «Para la tribuna». El 7 de agosto se votó por unanimidad en #VillaRegina la ORDENANZA que adhiere a la Ley O N° 3654 de la…
Las sospechas de un acuerdo entre Fernando Espinoza y Nación para la instalar una Saladita en un predio de Villa Celina recrudecen las tensiones en la interna libertaria de La Matanza, donde Leila Gianni acusó a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) que controla el karinismo de no darle respuestas sobre el tema.
«Qué raro che? Ni Fernandito ni el Aabe respondieron mi pedido de Info sobre la feria ilegal que están armando en Villa Celina en un predio del Estado Nacional. Pero ni lentos ni perezosos ya retiraron el cartel…», posteó Leila en X en alusión a la cartelería instalada en el predio que marcaba que el inmueble pertenece a Nación.
Desde mediados de julio, vecinos e instituciones de Celina alertan que un predio de 12.450 m2 que era usado por un club y donde entrenaban chicos fue cercado y asfaltado con hormigón en tiempo récord por el municipio matancero.
Qué raro che? Ni Fernandito ni el Abbe respondieron mi pedido de Info sobre la feria ilegal que están armando en Villa Celina en un predio del Estafo Nacional. Pero ni lentos ni perezosos ya retiraron el cartel… pic.twitter.com/daGGEEQtht
Las versiones que circulan advierten que en ese playón se instalará una feria con más de 200 puestos y con un pedido de ingreso de USD 5.000. Fuentes territoriales consultadas aseguran que ese proyecto de Saladita sobre un predio del Estado nacional es motorizado por dirigentes sindicales cercanos al Municipio.
Semanas atrás se había instalado en ese predio un cartel que exponía que el mismo «pertenece al Estado Nacional» y que estaba destinado «al desarrollo de un espacio verde, recreativo y socio comunitario». Ahí, también se aclaraba que existía un trámite administrativo en curso de «solicitud de permiso precario de uso gratuito».
El predio donde advierten que se instalará una feria con más de 200 puestos.
La solicitud respondía al Club Deportivo y Centro Cultural 9 Estrellas. Sin embargo, esta semana se retiró el cartel, alimentando las suspicacias sobre el avance de la feria.
Al exponer esos movimientos, Gianni aprovechó para denunciar en redes que no solo el municipio de Espinoza no le respondió a sus pedidos de informes, sino que tampoco lo hizo la AABE, que encabeza Tania Yedra, funcionaria que responde a Pilar Ramírez, la dirigente de Karina Milei en la Ciudad.
En la interna libertaria circuló que Leila también alertó del tema a la estructura partidaria que comanda Sebastián Pareja en la provincia, pero que tampoco tuvo respuestas, algo que no sorprende en un contexto donde La Libertad Avanza está fracturada en La Matanza.
LPO contó que una vez que asumió la banca en diciembre, Gianni pidió la jefatura del bloque pero Pareja la dejó en mano de Lorena Ramos, ex vice de la UCR local y esposa del hoy diputado provincial Luis Ontiveros.
Tras ese desplante, Gianni armó un bloque aparte con dos concejales del PRO, Hernán Finocchiaro y Javier Ferreyra y con Ricardo Lococo, que también entró por La Libertad Avanza.
A Ramos la acusan de jugar para Fernando Espinoza en el Concejo y de centralizar las críticas en Gianni que, enfrentada con Pareja, no descarta abandonar La Libertad Avanza.
El medioambiente es uno de los ejes editoriales de nuestro medio. En Villa Regina contamos con un basural a cielo abierto y en altura (con lo que esto implica), que de manera formal o informal suele estar incendiado, si a esto le sumamos que vivimos en un valle la problemática es cada vez más compleja….
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