La Municipalidad de Villa Regina informa que se pueden adquirir las entradas para disfrutar de los espectáculos en el Anfiteatro Cono Randazzo que se desarrollarán los días viernes 5, sábado 6 y domingo 7 de noviembre.
Los puntos de venta son:
*Oficina de Informes Turísticos en el horario de 7 a 19,30 horas.
*Cultura: en el horario de 7 a 21 horas.
*Deportes (polideportivo Cumelen): en el horario de 7,30 a 14 horas.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a visitar el ‘Stand de las artes reginenses Benedicta Cipolletti’ que quedará inaugurado mañana sábado a las 19 horas en el predio del Consorcio de Riego. Este espacio, coordinado por el Museo Felipe Bonoli, continuará el domingo y se realizará durante cuatro fines de…
La armadora de Sebastián Pareja en la Sexta Sección bonaerense usaba el padrón de la Agencia de Discapacidad (Andis) para hacer campaña dos meses antes de que estallara el escándalo del caso de Diego Spagnuolo.
Franca Grippo, la enviada en Bahía Blanca por el armador de Karina Milei en la provincia, propuso el 17 de junio pasado utilizar el padrón del programa Incluir Salud para hacer «territorio».
Lo hizo por medio del grupo de Whatsapp con el que coordinaba la campaña en la Sexta Sección, en la que finalmente se impuso el libertario Oscar Liberman como primer candidato a senador provincial.
Franca Grippo
«Tengo el padrón de Incluir Salud, de toda la Sexta dividido localidad por localidad para que puedan hacer territorio», les dijo Grippo al resto de los dirigentes del equipo libertario de la sección sureña.
Además les aclaró que era una información reservada que le habían dado en papel y la debía entregar en mano: «No quieren que ande circulando», les admitió.
Era lógico: apenas dos meses después de esa propuesta estalló el escándalo de Spagnuolo, que es investigado por la Justicia por pagarle millones de dólares de coimas a la Droguería Suizo Argentina por medio de Incluir Salud, un esquema para dar prestaciones y medicamentos a quienes no tienen obra social.
«Si esto se filtra es responsabilidad de ustedes», les advirtió Grippo a los dirigentes de la Sexta, que finalmente corrieron el riesgo de asumir la responsabilidad.
También les propuso colar gente en la Anses por medio de la empresa de limpieza Linser. «Podemos capitalizar esto nosotros», dijo la coordinadora. La Anses como el PAMI y la Andis fueron organismos claves para la campaña territorial bajo la tutela de Lule Menem, mano derecha de Karina.
Toto Caputo echó al secretario de Transporte tras una denuncia por corrupción que involucra subsidios. El perjuicio al Estado se calcula en 30 mil millones de pesos mediante la alteración de datos técnicos del sistema SUBE.
Luis Pierrini, presentó su renuncia y argumentó «motivos personales», aunque debió dejar su puesto luego de tomara estado público una maniobra de la empresa La Nueva Metropol que le habría costado al tesoro 3 mil millones de pesos mensuales durante la gestión de Pierrini.
La Asociación Arco (Arco Social) presentó una denuncia penal contra Caputo y el ahora ex secretario de Transporte Pierrini «por presuntas maniobras irregulares en el sistema de subsidios al transporte automotor de pasajeros en el AMBA, que podrían haber provocado un perjuicio multimillonario al Estado nacional».
La maniobra consistía en realizar un corrimiento artificial de validaciones desde tramos cortos a tramos largos. Eso provocaba un aumento en el monto de los subsidios percibidos por determinadas empresas, «sin correlato real en pasajeros transportados ni en kilómetros recorridos», expresaron desde Arco Social.
Alejandro Sebastián Díaz Pascual, integrante de Arco Social, explicó que en diciembre de 2025 «existieron advertencias técnicas formales presentadas por cámaras empresarias del sector ante la Secretaría de Transporte» sin que «se hayan adoptado medidas correctivas o de auditoría efectivas».
Por ese motivo, desde Arco Social remarcaron la «responsabilidad por omisión funcional de las autoridades estatales encargadas de la supervisión, aprobación y ejecución presupuestaria de los subsidios, en particular del Ministerio de Economía».
Según había publicado La Nación, la compañía La Nueva Metropol alteraba los boletos de los pasajeros para cobrar por recorridos más largos de los que efectivamente realizaba. Eso implicaba cobrar mayores subsidios.
Desde La Nueva Metropol desmintieron la maniobra y acusaron al Grupo Dota, que controla el 50% de los colectivos del AMBA.
El arquitecto Fernando Herrmann reemplazará a Pierrini al frente de la Secretaría de Transporte.
La Municipalidad de Villa Regina, a través de la Secretaría de Desarrollo Social inicia la entrega de semillas del programa Pro Huerta correspondiente a la temporada otoño invierno 2021 de lunes a viernes en el horario de 9 a 12 horas. La entrega será en la sede de la Secretaría, ubicada en Uspallata Sur 169….
Durante décadas, una acusación se repite con una seguridad que contrasta brutalmente con la fragilidad de sus pruebas: que la Argentina fue refugio del llamado “oro nazi”, que el Banco Central actuó como engranaje financiero del saqueo del Tercer Reich y que el país habría sido cómplice silencioso de uno de los mayores crímenes económicos del siglo XX. La afirmación circula como verdad revelada, pero cuando se la somete al examen de la documentación histórica, el relato empieza a resquebrajarse.
Eso es exactamente lo que demuestra la investigación “Transacciones del Banco Central de la República Argentina en oro y divisas con países del Eje y neutrales”, realizada por los historiadores Mario Rapoport y Andrés Musacchio en el marco de la Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA). No se trata de una defensa política ni de una opinión ideológica, sino de un estudio riguroso basado en archivos oficiales del Banco Central, balances contables, libros de oro en custodia, documentación diplomática argentina y extranjera y el cruce sistemático con los informes de las comisiones investigadoras de Suiza y de Estados Unidos. La conclusión a la que llegan es tan clara como incómoda para los cultores del mito: no existen evidencias documentales de que el Banco Central argentino haya recibido oro nazi.
El primer problema del relato conspirativo es conceptual. El llamado “oro nazi” no es una categoría homogénea. Puede referirse al oro saqueado a las víctimas del nazismo, a las reservas de los bancos centrales de países ocupados, a las fortunas personales de jerarcas nazis en fuga o a depósitos bloqueados en países neutrales. Rapoport y Musacchio parten de esa distinción básica —habitualmente omitida— y siguen el rastro del oro allí donde necesariamente debería aparecer si la acusación fuera cierta: en los registros contables del Banco Central de la República Argentina.
Lo que encuentran es exactamente lo contrario de lo que promete la leyenda. Entre 1942 y 1948, los libros de “oro en custodia” y “oro en barras” del BCRA muestran que la Argentina no fue receptora, sino expulsora de oro. Las principales operaciones con bancos de países neutrales, especialmente Suiza y Portugal —señalados durante años como intermediarios privilegiados del oro nazi— registran salidas de oro desde Buenos Aires hacia el exterior, en particular hacia la Reserva Federal de Nueva York o hacia las casas centrales de esos bancos. Si la Argentina hubiera sido un destino del oro nazi, los registros mostrarían ingresos físicos relevantes. No los hay.
El caso suizo es especialmente revelador. Contra lo que sugiere el imaginario popular, los datos de la propia banca helvética, analizados por la Comisión Bergier, indican que durante la guerra Suiza fue compradora neta de oro argentino y que las transacciones con la Argentina representaron una fracción ínfima del total de sus operaciones. Más aún: la Argentina no compró oro a Suiza durante el período bélico, lo vendió. Es decir, el flujo va en sentido inverso al que exigiría cualquier hipótesis de “lavado” de oro nazi.
Con Portugal ocurre algo similar. Los registros del Banco de Portugal muestran que las operaciones consistieron básicamente en compras de oro argentino para su posterior traslado a la Reserva Federal estadounidense. Tampoco aquí aparece la Argentina como receptora de oro, sino como país del que el oro sale. Ninguna de estas operatorias responde al patrón esperable de un país que está recibiendo oro malhabido.
Otro dato que incomoda a los defensores del mito es el comercio. Durante la Segunda Guerra Mundial, el intercambio entre Argentina y Alemania se interrumpió por completo. Sin comercio regular, Alemania no tenía razón económica alguna para transferir oro a la Argentina. La hipótesis de una triangulación sistemática a través de países neutrales también se derrumba: la investigación sólo encuentra episodios marginales de contrabando, de escala reducida y sin participación de las máximas autoridades del Estado argentino. No hubo comercio triangular regular y, por lo tanto, no hubo financiamiento sistemático mediante oro.
No es casual que el mito del “oro nazi” haya sido dirigido casi exclusivamente contra el peronismo. La acusación no nació de una investigación histórica, sino de una necesidad política: construir un Perón ilegítimo, inmoral y criminal, incapaz de ser derrotado en el plano social pero vulnerable en el plano simbólico. El gorilismo necesitó presentar al primer gobierno peronista no como un proyecto de justicia social y soberanía económica, sino como una anomalía oscura, vinculada al fascismo europeo y financiada con riquezas malhabidas. En ese marco, el “oro nazi” funcionó como un arma narrativa perfecta: imposible de probar, pero fácil de repetir.
El trabajo de Rapoport y Musacchio deja al descubierto ese mecanismo con claridad demoledora. Cuando se revisan los archivos del Banco Central, el relato se cae. No aparece el oro, no aparece el flujo, no aparece la complicidad. Lo que sí aparece es una operación política clásica del antiperonismo: transformar la sospecha en certeza y la mentira en sentido común histórico.
La investigación no elude los puntos grises. Analiza los depósitos de ciudadanos alemanes incautados por el Estado argentino, los fondos de la embajada alemana tras la ruptura de relaciones y el célebre depósito de 40 lingotes vinculado a la empresa SAFU de Fritz Mandl. En ninguno de esos casos se encuentran pruebas de que se trate de “oro nazi”. En algunos, el origen no puede reconstruirse con precisión, pero el criterio metodológico es claro: la falta de información no equivale a culpabilidad. La historia no se escribe con conjeturas.
¿Por qué, entonces, el mito del oro nazi en la Argentina sigue circulando con tanta fuerza? Porque es funcional. Permite simplificar la historia, demonizar un proyecto político popular, justificar odios de clase y evitar discusiones más profundas sobre soberanía económica, distribución del ingreso y poder real. Es más cómodo repetir una acusación que revisar archivos.
La investigación de Rapoport y Musacchio demuestra que cuando se abandona la mitología y se entra en el terreno de la documentación, el relato se desinfla. No hubo un Banco Central argentino actuando como lavadora del saqueo nazi. No hubo un flujo sistemático de oro nazi hacia la Argentina. Hubo, sí, una mentira persistente, útil y gorila, que durante años intentó reemplazar a la historia. Y que, una vez más, no resiste el archivo.
Es de público conocimiento que la chimenea Fioravanti, uno de los símbolos históricos de la colonia ítalo-argentina que fundó nuestra ciudad fue derribada. Desde 1932 se mantuvo erguida en un punto neural de la ciudad. Se construyó solo ocho años después del arribo de los primeros inmigrantes que llegaron a la región. Su esencia era,…
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