La Municipalidad de Villa Regina recuerda que se encuentra en plena vigencia en el ejido municipal el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 334 del Presidente Alberto Fernández.
Asimismo se recalca que ni el Gobierno Provincial y el Estado Municipal en este caso tienen la facultad de flexibilizar ningún punto de su articulado.
Continúa la guerra de arenas y los Werthein, La Nación y Fenix Entertainment competirán por quedarse con la concesión de Tecnópolis por los próximos 25 años.
Tres empresas se anotaron en la controvertida licitación que lanzó el gobierno: el ejecutivo solo dio un mes para presentar los proyectos para un predio de 54 hectáreas y hay sospechas de direccionamiento.
El gobierno dio 20 días de prórroga para presentar los dossiers, pero, a pesar de los pedidos de varias productoras, decidió cerras las inscripciones el 9 de febrero.
Lo más complejo del proceso es juntar los avales. Si se estiman 600 mil dólares mensuales por alquiler, son cerca de 180 millones de dólares para 25 años.
La Nación controla el Movistar Arena de Villa Crespo, uno de los principales espacios para recitales en la Ciudad. Además, en diciembre de 2025 se quedó junto a Clarín con el predio de Costa Salguero que en los años 2000 albergó decenas de fiestas electrónicas.
Como contó LPO, el grupo se expendió hacia el sector de feria y espectáculos ante el declive de los medios de comunicación. Ahora presiona fuerte para que le suspendan a DF Entertainment la obra del Luna Park que competiría con el Movistar Arena.
Fenix pertenece a Marcelo Fígoli y produjo recitales multitudinarios en los últimos años: organizó shows de Roger Waters, Ricky Martin, Shakira, The Rolling Stones, Luciano Pavarotti y Rod Stewart. Además del Parque de la Costa, Fígoli es el dueño de Radio Rivadavia y de Rock & Pop.
Foggia es una productora muy cercana a Karina Milei. Mara Gorni, mano derecha de la hermana presidencial, fue una de las dueñas de la empresa. La funcionaria le cedió a su pareja, Marcelo Dionisio, el control de la compañía.
¿Es poca o es mucha la actividad artística/cultural que se desarrolla en Regina?. ”En Regina, nunca pasa nada!!!”, ¿es cierta esta afirmación? ¿Cuál es el aporte del sector privado? ¿Qué actividades aportan las instituciones culturales? ¿Cuál es el rol de la juventud en el tejido cultural reginense? ¿Se podría crear el Consejo Local de Cultura?…
La delegación rionegrina fue nuevamente protagonista a nivel nacional y se quedó con el subcampeonato en los Juegos Nacionales Evita de Playa que se disputaron en Mar de Ajó. Tras una semana de intensa competencia los y las deportistas de la provincia convirtieron sus logros dentro de cada disciplina en el triunfo colectivo que les…
Con un DNU firmado en pleno ajuste, el Gobierno modificó el Plan Gas.Ar para “aplanar” las tarifas durante el año. El cambio garantiza el cobro de las petroleras y traslada al Estado —y al presupuesto— el costo completo de la variación estacional del gas.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
El Decreto 26/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, introduce una modificación clave en el Plan Gas.Ar para hacerlo compatible con el nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Bajo el argumento de evitar saltos tarifarios en invierno, el Gobierno de Milei resolvió que el precio del gas que pagan los usuarios se calcule como un promedio anual, eliminando el diferencial estacional visible en las boletas. Sin embargo, el trasfondo del cambio deja una certeza: el Estado pasa a absorber íntegramente las diferencias de precio, garantizando la renta del sector hidrocarburífero.
La medida se adoptó por Decreto de Necesidad y Urgencia, sin debate previo en el Congreso, y redefine uno de los puntos centrales del esquema creado en 2020 para asegurar producción local de gas y reducir importaciones.
Precio “plano” para el usuario, cobertura total para las petroleras
El núcleo del decreto es la sustitución del punto 13 del Plan Gas.Ar, que habilita explícitamente a la Secretaría de Energía a fijar un Precio Anual Uniforme del gas. Ese valor será el que llegue a los usuarios residenciales, independientemente de la época del año.
En la práctica, esto implica que:
En verano, cuando el gas es más barato, el usuario pagará un precio más alto que el de mercado.
En invierno, cuando el gas es más caro, el usuario pagará menos que el precio real de abastecimiento.
La diferencia —ya sea a favor o en contra— queda siempre a cargo del Estado nacional. El decreto es explícito: el Tesoro cubrirá cualquier desfasaje entre el precio anual uniforme y el precio que surge de las subastas del Plan Gas.Ar, ajustadas por estacionalidad.
De este modo, las empresas productoras cobran el precio pleno comprometido, sin asumir riesgos por la nueva modalidad de facturación al usuario.
Subsidios “focalizados”, pero garantizados
El Gobierno presenta la medida como parte del ordenamiento de los subsidios energéticos. Sin embargo, lejos de reducirlos, el decreto consolida un esquema donde el Estado actúa como amortiguador absoluto del sistema. No solo subsidia cuando el precio es alto, sino que también administra compensaciones inversas cuando el precio de mercado es menor.
Para ello, el DNU ordena modificar el régimen de cálculo de compensaciones del Plan Gas.Ar, admitiendo que:
En algunos meses el Estado deba pagar montos adicionales a los productores.
En otros meses, se realicen deducciones.
El balance cierre siempre a favor de la estabilidad del negocio energético.
El objetivo declarado es evitar cortes en la cadena de pagos y garantizar previsibilidad al sector, aun en un contexto de ajuste fiscal severo sobre jubilaciones, salarios y políticas sociales.
Ajuste para abajo, blindaje para arriba
Mientras Milei sostiene un discurso de “déficit cero” y poda del gasto público, el Decreto 26/2026 muestra otra cara de la política energética: cuando se trata del gas y de las petroleras, el Estado sigue siendo garante de rentabilidad. El riesgo del mercado no se traslada a las empresas, sino al presupuesto público.
En términos concretos, el usuario puede ver boletas más estables a lo largo del año, pero el costo estructural del sistema sigue recayendo sobre el Estado, en un esquema que posterga cualquier discusión de fondo sobre tarifas, renta energética y soberanía sobre los recursos.
El DNU ahora deberá ser tratado por la Comisión Bicameral del Congreso. Pero, como ya es habitual, el modelo queda en marcha: precios “suavizados” para el consumo, negocios asegurados para arriba y un Estado que paga la cuenta.
En el día mundial del RECICLAJE te compartimos algunas de las notas publicadas en La Tapa de diferentes autores… COMUNIDAD RECICLADA de Alejandro Casalini https://latapa.com.ar/comunidad-reciclada/ CREAR CON UN PUNTO DE INICIO EN LO NATURAL de Sofi Drago https://latapa.com.ar/crear-con-un-punto-de-inicio-en-lo…/ EL RECICLAJE ES UN MODO DE VIBRAR CON LA NATURALEZA DE LA TIERRA de Paula Cesari https://latapa.com.ar/el-reciclaje-es-un-modo-de-vibrar…/…
El acuerdo comercial entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump abrió una ventana de oportunidad para las exportaciones argentinas de alimentos, en particular para las carnes de alto valor, pero dejó en suspenso los reclamos de los sectores industriales más sensibles como el acero y el aluminio, en medio de la pelea con Paolo Rocca.
Según informó el Ejecutivo, Estados Unidos eliminó aranceles para unos 1.500 productos argentinos y en el gobierno calculan que el entendimiento podría generar exportaciones por más de mil millones de dólares. El eje del acuerdo está puesto en el comercio agroalimentario: se avanza en la apertura del mercado para carnes y productos de origen animal, al tiempo que se simplifican trámites sanitarios y registros que hasta ahora funcionaban como barreras de acceso.
Tanto Estados Unidos como Brasil, que son las dos grandes potencias ganaderas, van a ingresar este año en una política de retención de vientres reduciendo entre un cinco y un diez por ciento su producción y exportación para recuperar stock y la administración Trump apeló al mercado argentino para abastecer dos millones de toneladas, según señaló a LPO un especialista de la agencia StringAgro.
El acuerdo sobre carnes reavivó expectativas, pero también dejó expuestas las limitaciones estructurales de la ganadería argentina. Para el especialista en producción ganadera Cristian Bianchi, la Argentina llega a esta instancia con una matriz productiva desordenada y poco preparada para aprovechar mercados exigentes como el estadounidense.
El acuerdo sobre carnes reavivó expectativas, pero también dejó expuestas las limitaciones estructurales de la ganadería argentina. Para el especialista en producción ganadera Cristian Bianchi, la Argentina llega a esta instancia con una matriz productiva desordenada y poco preparada para aprovechar mercados exigentes como el estadounidense
El país arrastra un stock ganadero bajo, inferior a los 53 millones de cabezas, y una estructura históricamente pensada para abastecer el consumo interno antes que la exportación. Durante años, el mercado demandó animales livianos como requería el sistema de comercialización de los grandes supermercados, lo que derivó en un esquema de faena que no cumple con los estándares de peso y calidad que requieren los mercados premium.
Firma del acuerdo entre Argentina Estados Unidos entre ministro de Relaciones Exteriores Pablo Quirno y embajador Jamieson Greer
Bianchi señaló en diálogo con LPO que Estados Unidos demanda alrededor de 100 mil toneladas anuales de carnes premium, un segmento de alto valor agregado en el que Argentina tiene ventajas genéticas y productivas, pero carece de volumen. La tasa de destete ronda apenas los 65 terneros cada 100 vacas, una ineficiencia que limita cualquier salto exportador.
Según el especialista, la producción cárnica de calidad se apoya en cuatro factores fundamentales: la sanidad, la genética, la nutrición y el manejo del rodeo. Sin embargo, un proceso de largo plazo hizo que la ganadería fuera desplazada durante décadas por la agricultura hacia zonas menos fértiles, con menor disponibilidad forrajera y mayores limitaciones sanitarias, mientras la adopción tecnológica avanzó mucho más lento que en el agro.
La producción cárnica de calidad se apoya en cuatro factores fundamentales: la sanidad, la genética, la nutrición y el manejo del rodeo. Sin embargo, un proceso de largo plazo hizo que la ganadería fuera desplazada durante décadas por la agricultura hacia zonas menos fértiles, con menor disponibilidad forrajera y mayores limitaciones sanitarias, mientras la adopción tecnológica avanzó mucho más lento que en el agro.
A todo eso, el cierre de exportaciones entre 2008 y 2010 y la posterior sequía, que provocó la pérdida de unos 12 millones de cabezas, lo que terminaron de desarmar al sector.
La paradoja es que Argentina recuperó mercados internacionales, pero hoy no tiene capacidad suficiente para abastecerlos. En paralelo, Estados Unidos atraviesa problemas de eficiencia productiva siendo uno de los mayores stocks lo que abre una oportunidad que el país podría aprovechar si logra reconvertir su esquema ganadero.
El acuerdo con Washington refuerza el perfil aperturista del gobierno de Milei y consolida su alineamiento político con la Casa Blanca. Pero, al menos por ahora, la apertura muestra un sesgo claro: se amplían oportunidades para alimentos y carnes premium, mientras los sectores industriales más sensibles siguen esperando señales que no llegaron.
Sin embargo, la apertura aparece desequilibrada. Mientras Argentina flexibiliza el ingreso de productos estadounidenses y acepta reglas más laxas en materia de denominaciones comerciales para quesos y carnes, Washington no ofreció contrapartidas concretas para sectores industriales estratégicos. El acero y el aluminio continúan alcanzados por los aranceles impuestos por razones de seguridad nacional y no hubo anuncios sobre cupos, plazos ni revisiones de ese esquema.
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