El gobierno de Kicillof licitó un tramo clave de las obras del río Salado con fondos propios

El gobierno de Kicillof licitó un tramo clave de las obras del río Salado con fondos propios

 

El gobierno de Axel Kicillof inició la licitación de las obras de ensanche y profundización del cauce del río Salado. Se trata de las etapas 1 y 2 del tramo V del Plan Maestro Integral, que todavía no se habían intervenido.

Esas etapas atraviesan distritos del noroeste de la provincia, puntualmente Alberti, Bragado y Chacabuco, y permitirá recuperar unas 400 mil hectáreas productivas.

Las obras suponen una inversión de unos USD 138 millones y recibirán financiamiento mixto, a través de un préstamo internacional del Banco Europeo de Inversión (BEI) por USD 110 millones, y del Tesoro Provincial. El viernes se realizó el llamado a licitación y la fecha de apertura de sobres se efectuará el 26 de febrero.

Los trabajos en las etapas 1 y 2 se extienden desde Bragado hasta aguas debajo de la laguna Rocha, sobre una longitud total de 60 kilómetros.

Además de la obra sobre el río, incluye la intervención en infraestructura complementaria, como la reconstrucción de siete puentes (cinco viales y dos de ferrocarril).

Viaje al dragado del Río Salado, la obra de movimiento de suelo más importante del país

El Tramo V es el segmento final con el que se completará el Plan Maestro, y que se extiende sobre 95 kilómetros desde el distrito de Lezama, sobre la Autovía 2, hasta Junín, en el noroeste de la provincia.

El Plan Maestro de la cuenca del Salado es la obra de movimiento de suelo más importante del país y una vez finalizada permitirá mitigar los efectos de las sequías e inundaciones en una superficie que abarca 170.000 kilómetros cuadrados y posee 17 millones de hectáreas (que equivalen a toda la provincia de Córdoba).

Las obras consisten en la adecuación, ensanche y profundización del cauce del río, a través de tareas de dragado y relleno que permitirán el escurrimiento encauzado ante crecidas, teniendo en cuenta los caudales máximos estimados.

Con ese fin, se amplía la sección primaria del río y se ejecutan nuevas secciones a cada lado, llamadas recintos, que son rellenadas con el material recuperado mediante el dragado para absorber las crecidas. Esto, a su vez, posibilitará que las áreas alrededor del Salado, que suelen quedar anegadas, puedan ser utilizadas para la producción.

En el marco de este Plan, ya se finalizó el estudio para la elaboración de un proyecto licitatorio de obras de infraestructura en el «Nodo de Bragado», que permitirá manejar de forma más eficiente las excedencias hídricas y la protección del territorio de este municipio. El proyecto contempla intervenciones en la Laguna del Parque y arroyo Saladillo; y el canal vinculación y defensa Bragado.

Las 20 grandes obras que proyecta Kicillof para los dos últimos años de gobierno en la provincia

El Nodo Bragado permite el drenaje y tránsito de los excedentes hídricos de 2,8 millones de hectáreas y se ubica en una zona crítica de la Región Hídrica Área Pampeana Central, que involucra a los partidos de 9 de Julio, Bragado, Carlos Casares, Carlos Tejedor, Daireaux, Florentino Ameghino, General Viamonte, General Villegas, Hipólito Irigoyen, Junín, Lincoln, Pehuajó, Trenque Lauquen, en el noroeste de la Provincia.

Javier Rodríguez y Gabriel Katopodis.

El Plan Maestro Integral de la Cuenca del río Salado surgió en 1997 como una forma de dar respuesta a las inundaciones en la provincia. Para planificar los trabajos, el curso del río fue dividido en cinco tramos: el I, II y III están finalizados; el IV se encuentra finalizado en sus etapas 1, 3 y 4 y paralizado en la etapa 2 por parte del actual Gobierno Nacional.

La paralización de las obras de la etapa 2 preocupa en el gobierno de Kicillof. Se trata de una extensión de 33 kilómetros que atraviesan los municipios Roque Pérez y Lobos.

Esta obra permite mitigar los efectos de las inundaciones, amplía la frontera agropecuaria de toda la cuenca y mejora la calidad de vida de más de 1,5 millones de bonaerenses.

«Logramos el financiamiento internacional del Tramo V a pesar de que el Gobierno Nacional paralizó el Tramo IV, una decisión que complicó y retrasó esta etapa clave», dijo el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis. «Esta obra permite mitigar los efectos de las inundaciones, amplía la frontera agropecuaria de toda la cuenca y mejora la calidad de vida de más de 1,5 millones de bonaerenses», agregó.

El financiamiento y la ejecución de ese tramo está a cargo del Gobierno Nacional, a excepción de la etapa 1B (que fue ejecutada y finalizada por la PBA a partir de un préstamo del Banco Mundial)

El Gobierno Nacional financia estas obras a través del Fideicomiso de Infraestructura Hídrica, conformado por un porcentaje de la recaudación del Impuesto a los Combustibles.

Katopoidis junto a intendentes de los municipios que pertenecen a la cuenca del Salado.

La Ley N° 23.966 establece que el 4,31% de lo recaudado debe destinarse específicamente al desarrollo de los proyectos de infraestructura de obras hídricas para la prevención y mitigación de los daños provocado por inundaciones, así como a la recuperación de tierras productivas, y la protección de la infraestructura vial y ferroviaria en zonas rurales y periurbanas.

Ese fideicomiso recibió $271.743 millones para destinar a obras de infraestructura hídrica. En conclusión, las obras de los subtramos A, B y C de la etapa 2 del tramo IV del Plan Maestro Integral de la cuenca del río Salado podrían ser ejecutadas y finalizadas a través ese fondo.

Desde La Plata sostienen que la paralización de los trabajos ya lleva casi dos años y produce consecuencias totalmente negativas para la provincia afectando aproximadamente 10.000 hectáreas del río que bordean la zona. De haberse mantenido el ritmo de ejecución previo, la obra del tramo 4 podría haberse finalizado durante 2024.

Katopodis estuvo acompañado durante la licitación por su par de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez. También estuvieron el representante de CARBAP en el Consejo Auditor del Salado, Alberto Larrañaga; Aníbal Chiramberro de la Federación Agraria Argentina; el secretario Mario Raiteri y la asesora Patricia Luke, ambos de CONINAGRO; y el presidente de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Francisco Farras.

 

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    La mentira liberal en números: casi la mitad de la historia argentina fue gobernada por modelos de ajuste

     

    Mientras el discurso dominante insiste en culpar al peronismo de todos los males económicos, un repaso histórico frío y ordenado muestra otra cosa: el liberalismo —en sus distintas versiones— fue la política económica más aplicada en la Argentina desde el siglo XIX hasta hoy.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Durante décadas, los voceros del poder económico repitieron que la Argentina “fracasa por culpa del populismo”. Sin embargo, al agrupar y analizar todas las gestiones presidenciales desde 1862 según su orientación económica, los números cuentan una historia muy distinta, y bastante incómoda para el relato oficial.


    El liberalismo, el verdadero modelo dominante

    Si se agrupan los gobiernos liberales, conservadores y neoliberales —desde el modelo agroexportador del siglo XIX hasta el ultraliberalismo actual— el resultado es contundente:
    el 46,5 % de las presidencias argentinas respondieron a políticas de mercado, apertura, endeudamiento y ajuste.

    Ahí entran los gobiernos oligárquicos de la Generación del ’80, la Década Infame, las dictaduras cívico-militares con ministros formados en el credo del mercado, el menemismo, el macrismo y el experimento extremo que hoy encarna Milei.
    Casi la mitad de la historia argentina fue gobernada bajo recetas liberales, y es justamente ese período el que dejó como herencia la dependencia externa, la primarización de la economía y la deuda estructural.


    El peronismo, mucho menos de lo que dicen

    En el otro extremo del discurso hegemónico aparece el peronismo, señalado como si hubiera gobernado “eternamente”. Pero los datos desmienten el mito:
    los gobiernos peronistas y kirchneristas representan apenas el 25,6 % del total histórico.

    Un cuarto de la historia, no más.
    Ahí se incluyen el peronismo clásico de Juan Domingo Perón, los intentos de reconstrucción productiva tras el desastre neoliberal y el ciclo kirchnerista, que apostó a la industria, el mercado interno, la redistribución del ingreso y la recuperación del rol del Estado.

    Paradójicamente, el espacio que menos tiempo gobernó es el que más carga con las culpas, incluso por crisis que estallaron tras largos períodos de liberalismo financiero.


    Radicales, desarrollistas y transiciones: el espacio intermedio

    El 27,9 % restante corresponde a gobiernos que no encajan del todo en ninguno de los dos polos: radicales, desarrollistas y gestiones de transición.
    Yrigoyen, Illia, Alfonsín y Frondizi intentaron distintos equilibrios entre Estado y mercado, casi siempre condicionados por estructuras económicas heredadas, presiones externas o golpes de Estado.

    No es un dato menor: cada intento de construir un camino propio fue interrumpido o asfixiado, casi siempre en nombre de “ordenar la economía”.


    El gráfico que no muestran

    Si esta historia se traduce en un gráfico de torta, el resultado es demoledor para el sentido común instalado:

    • Casi la mitad del círculo pertenece al liberalismo
    • Apenas un cuarto corresponde al peronismo y al kirchnerismo
    • El resto se reparte entre modelos mixtos y transiciones frágiles

    No hay hegemonía populista.
    No hay exceso de Estado permanente.
    Lo que sí hay es una recurrencia sistemática del ajuste como política de fondo.


    Una conclusión incómoda

    La pregunta ya no es por qué la Argentina tiene problemas estructurales.
    La pregunta es por qué, después de más de 150 años de liberalismo recurrente, todavía se lo sigue presentando como una novedad salvadora.

    Los números no opinan.
    Pero cuando se los ordena, desmienten el principal mito económico de la Argentina contemporánea.

    Listado

    Siglo XIX – consolidación del modelo agroexportador

    • Bartolomé Mitre (1862–1868)
      Liberal clásico – agroexportador, pro-británico
    • Domingo Faustino Sarmiento (1868–1874)
      Liberal desarrollista temprano – modernización, educación, infraestructura
    • Nicolás Avellaneda (1874–1880)
      Liberal ortodoxo – ajuste fiscal, pago de deuda externa
    • Julio Argentino Roca (1880–1886)
      Liberal oligárquico – consolidación del Estado y del modelo agroexportador
    • Miguel Juárez Celman (1886–1890)
      Liberal financiero extremo – especulación, endeudamiento
    • Carlos Pellegrini (1890–1892)
      Liberal conservador pragmático – ordenamiento tras la crisis
    • Luis Sáenz Peña (1892–1895)
      Liberal conservador débil
    • José Evaristo Uriburu (1895–1898)
      Liberal conservador
    • Julio Argentino Roca (1898–1904)
      Liberal oligárquico – expansión exportadora
    • Manuel Quintana (1904–1906)
      Liberal conservador
    • José Figueroa Alcorta (1906–1910)
      Liberal conservador con reformas institucionales

    Radicalismo y crisis del modelo liberal

    • Roque Sáenz Peña (1910–1914)
      Liberal reformista – apertura política
    • Victorino de la Plaza (1914–1916)
      Liberal conservador
    • Hipólito Yrigoyen (1916–1922)
      Radicalismo popular – intervencionismo moderado, Estado árbitro
    • Marcelo T. de Alvear (1922–1928)
      Radicalismo liberal – continuidad agroexportadora
    • Hipólito Yrigoyen (1928–1930)
      Radicalismo estatista incipiente

    Década Infame y transición al industrialismo

    • José Félix Uriburu (1930–1932)
      Conservador corporativista
    • Agustín P. Justo (1932–1938)
      Liberal conservador – pacto Roca-Runciman
    • Roberto M. Ortiz (1938–1942)
      Liberal reformista
    • Ramón Castillo (1942–1943)
      Conservador oligárquico

    Peronismo clásico

    • Juan Domingo Perón (1946–1952)
      Peronismo clásico – industrialista, estatista, redistributivo
    • Juan Domingo Perón (1952–1955)
      Peronismo pragmático – ajuste moderado y planificación

    Golpes, desarrollismo y vaivenes

    • Eduardo Lonardi (1955)
      Antiperonismo conservador
    • Pedro Eugenio Aramburu (1955–1958)
      Liberal antiperonista – apertura y ajuste
    • Arturo Frondizi (1958–1962)
      Desarrollismo – industrialización con capital extranjero
    • José María Guido (1962–1963)
      Liberal conservador
    • Arturo Illia (1963–1966)
      Desarrollismo nacional – Estado fuerte, regulación
    • Juan Carlos Onganía (1966–1970)
      Autoritarismo tecnocrático – liberalismo empresarial
    • Roberto M. Levingston (1970–1971)
      Desarrollismo nacionalista
    • Alejandro A. Lanusse (1971–1973)
      Transición – liberal moderado

    Retorno y crisis del peronismo

    • Héctor J. Cámpora (1973)
      Peronismo popular – redistributivo
    • Juan Domingo Perón (1973–1974)
      Peronismo clásico – pacto social
    • María Estela Martínez de Perón (1974–1976)
      Peronismo desordenado – crisis inflacionaria

    Dictadura y neoliberalismo

    • Jorge Rafael Videla (1976–1981)
      Neoliberalismo financiero – Martínez de Hoz
    • Roberto Viola (1981)
      Continuidad neoliberal
    • Leopoldo F. Galtieri (1981–1982)
      Neoliberalismo en crisis
    • Reynaldo Bignone (1982–1983)
      Transición – colapso económico

    Democracia contemporánea

    • Raúl Alfonsín (1983–1989)
      Socialdemocracia débil – Estado presente con crisis
    • Carlos Menem (1989–1999)
      Neoliberalismo extremo – privatizaciones, convertibilidad
    • Fernando de la Rúa (1999–2001)
      Neoliberal ortodoxo – ajuste y endeudamiento
    • Eduardo Duhalde (2002–2003)
      Peronismo productivista – salida de la convertibilidad
    • Néstor Kirchner (2003–2007)
      Kirchnerismo – neodesarrollismo, Estado activo
    • Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015)
      Kirchnerismo – profundización del modelo industrial y redistributivo
    • Mauricio Macri (2015–2019)
      Neoliberalismo financiero – endeudamiento y ajuste
    • Alberto Fernández (2019–2023)
      Peronismo moderado – keynesianismo limitado
    • Javier Milei (2023– )
      Ultraliberalismo / anarco-capitalismo – ajuste brutal, desregulación extrema

     

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