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DANILO MIOCEVIC, LA EXPERIMENTACIÓN MUSICAL COMO PREMISA

En este recorrido que me propuse hacer con cada músico y música reginense existen varios pasos a seguir. En primer lugar, la investigación personal y la escucha activa de su música. Después viene la entrevista, la charla en la que juntos recorremos su carrera, que siempre me sorprende porque hay mucho que no conocemos detrás de esos sonidos. La última parte es intentar mostrarles la magia que surge de esa conversación. Hoy vamos a conocer a Danilo Miocevic, un artista que lleva la experimentación musical a otro nivel

De lo primero que hablamos fue de lo que significa la música para él, de su temprana vinculación con ella, cuando apenas era un niño. Me cuenta que no tiene parientes músicos pero que siempre estuvo presente, a través de su hermano mayor y de amigos. Siempre fantaseó con hacer música y siempre fue haciendo música

«Forma parte de mi persona, a veces tengo momentos de reflexionarlo y pienso que es lo único seguro que voy a sostener hasta el final. Realmente es algo que te da una contención a nivel personal. Además, es tan basto e infinito el universo musical, que siempre podés profundizar por un lado o por otro… durante mucho tiempo no me interesaban los Beatles y de repente me metí en ese mundo. Así con un montón de géneros. No puedo concebir la vida sin música, está ahí, es como el aire». 

Danilo Miocevic

Danilo explica que con el tiempo tiró abajo la concepción de la música como medio para dar un mensaje: «creo que el proceso de hacer música es más para adentro y no tanto para afuera, es un buen canal de AUTOCONOCIMIENTO».

PRIMEROS PROYECTOS MUSICALES 

Sobre su primer proyecto musical nos trasladamos directo al 95’ aproximadamente, un Danilo de entre 7 u 8 años que graba y produce un disco junto a su amigo, metido en un juego de experimentación durante todo un verano. Con una radio de doble casetera y un teclado CASIO llevaron adelante el proyecto LOS FUGITIVOS: «las letras eran re sociales, un rap medio testimonial, ese fue mi primer proyecto».

Danilo habla sobre la primera experiencia de producción en «Los Fugitivos»
«Los chicos de la calle» – Los Fugitivos (1994-1995)

En la época del secundario, llega una formación completa ya con instrumentos y con Danilo en el bajo. Se trata de ESCORIA, una banda de metal. Hablamos de el famoso “aprender haciendo”, aprender con las limitaciones, tocar con los elementos que estaban disponibles:

Danilo habla sobre ESCORIA, su proyecto de metal

En esa época había una movida heavy en el valle importante, que estaba muy buena, muchos festivales, con cinco o seis bandas…ahí aprendí lo que es tocar con otras bandas, el tiempo que tocaban, el orden. Había un under copado…incluso organizamos algunos eventos. Teníamos 13 o 14 años y descubrimos el tema de las publicidades, íbamos a los diferentes locales y pedíamos publicidad para el afiche, que servía para los gastos de los festivales.

Danilo Miocevic en ESCORIA

DIVINA BOHEMIA

Cuando ESCORIA se disuelve, con quien era la segunda guitarra de la banda y compañero de toda la vida de la música, Danilo forma una banda de rock, componiendo música propia e incluso llegando a grabar un EP.

Era medio ecléctica la banda, uno de los temas era «El quincho», que me acuerdo que en los secundarios lo escucharon, fue una locura. Le pedimos permiso a todos nuestros padres para faltar al colegio, acumulamos las faltas y viajamos a Neuquén todos los días en el KoKo. Fue la primera vez que grabamos algo en un estudio, sacamos un EP de seis temas y lo distribuimos. Se hizo semi conocido el tema y para nosotros era una locura que cantaran el tema en un show, un tema nuestro. Esa banda duró dos o tres años. Cuca (Pablo Nicolás Cuccarese) en la viola, Fernando Barrios en la batería, yo en bajo y Kevin (Anselmo) era el cantante. Esa fue mi última banda y después ya me vine para acá

Danilo Miocevic en DIVINA BOHEMIA
«El quincho» – Divina Bohemia (2004)

DESDE EL SUR, LOS MACHIMBRES

No podíamos dejar de mencionar este gran proyecto que llevó adelante Danilo, LOS MACHIMBRES, una banda de cumbia alternativa o post cumbia -como ellos mismos se definen- que fusiona la cumbia sureña con elementos del hip hop, cuarteto, metal y rock progresivo. Sobre esto, me cuenta:

El proyecto empezó cuando me bajo un software de producción, en el 2008, y empiezo con un micrófono a cantar y el resto de los instrumentos los voy armando con el programa, con un amigo que vivía a una cuadra de casa. Estábamos siempre juntos y ahí hicimos «Ekeko de amor» y lo grabamos. Me ayudó también Mati Reumann con un teclado y grabamos «Noche negra» y se lo mandé al muñeco Fabián, el locutor de radio referente de la cumbia en Regina.

Danilo Miocevic
«La Fuga», último single lanzado por Los Machimbres
El rasgo distintivo de Los Machimbres, lo explica Danilo

En ese momento, toman dimensión de lo que estaba sucediendo y de cómo a través de las redes sociales se difundía la música de la banda. «Hicimos toda una gira tremenda, fuimos a Roca, Huergo, Valle Azul, Fiesta de la Manzana, tocamos en Regina muchísimas veces…incluso hemos llegado a tocar dos veces el mismo día…y la gente se sabía nuestras canciones, eso nos volvió locos». 

Experiencia del primer show de Los Machimbres en Villa Regina
«Noche negra», Los Machimbres, show en La Base Megadisco

También estuvimos charlando sobre la variedad de estilos musicales y de cómo van variando nuestros gustos, de acuerdo a los momentos, a lo que vivimos, a las épocas. Danilo me cuenta sobre cómo llega a este proyecto de cumbia:

Si me agarras en un momento determinado soy re purista, pero al año siguiente soy re purista de otra cosa…yo tampoco arranqué como metalero, mi primer acercamiento con la música fue a través de Nirvana, Sonic Youth, Smashing Pumpkins, Pearl Jam, después me hice metalero y era todo metal, no me importaba nada. Además, era la música que nos gustaba a ese grupo de amigos, disfrutábamos y entendíamos la cumbia. Otro hito que fue fundacional para armar LOS MACHIMBRES fue ir a ver un show de LOS DRAGONES. Nos inspiró completamente, nos fuimos flasheados de que se podía hacer eso en vivo y no era simplemente un baile, eran los Guns N’ Roses de la cumbia, era más pogo que Divididos, nos entusiasmó y lo hicimos. 

Danilo Miocevic en LOS MACHIMBRES

BIOMAS

La experimentación musical continúa y Danilo se propone hacer música solo, sin embargo, se va a encontrar formando una banda nuevamente, acompañado por Maxi Román en sus inicios de producción. «BIOMAS es mucho experimento«

Con BIOMAS tocamos un motón, todo el 2016, en TV, en peñas folklóricas, en el Roxy, tocamos con una murga uruguaya, en Club Araoz…una vez fuimos a tocar a la Fiesta Nacional del Buñuelo que se hace en Navarro como banda principal (risas).

Danilo Miocevic en BIOMAS

En el 2017 ocurrió la salida del bajista y la banda cambió: «metimos freno de mano y fue un antes y después para Biomas, porque estuvimos un año entero sin tocar, solamente produciendo y componiendo. A veces hasta doce horas consecutivas, nos quedábamos charlando muchas horas sobre el proyecto. Fue un proceso de reflexión groso…de ahí salió el Retorno de los brujos, que para mí es como que ahí empieza Biomas desde otra perspectiva…».

Biomas es Agustina Lloret, Maximiliano Román y Danilo Miocevic.

Hablamos sobre las referencias en los discos de Biomas, en la música en general que hace Danilo y de la música que escucha actualmente:

Estuve muy fanatizado con una banda que se llama Death Grips, que me voló la cabeza porque vi un hilo conductor con el sonido actual de un montón de cosas. Después escuché mucho a King Gizzard, que es una banda clásica que es medio como King Crimson, pero aggiornada a un sonido un poco más roto. Soy mucho de meterme con viejas bandas y verlas en profundidad…me gusta mucho St. Vincent; me gusta Ca7riel y Paco Amoroso, son muy genuinos, me parece que tienen cosas muy copadas sobre todo Ca7riel…ahora me decís WOS y no me mueve un pelo, no me gusta mucho, es como medio azaroso eso…

Después hay otros artistas a los que no le puedo entrar, creo que hay una escucha instintiva y hay otros a los que uno les pone unas fichas y pueden terminar gustando o no…pido perdón de antemano: pero le puse mucha onda al Flaco Spinetta, te juro que le puse mucho y no conecto, no puedo conectar, intenté por todos lados…en cambio, Charly (García), me atrapó solo, y Los Redondos es una cosa de locos, es para escuchar una vez por año toda la discografía. 

Danilo Miocevic y sus gustos musicales

NYLO

«Es algo lúdico para mí, sin reglas, hacer lo que me pinte intuitivamente«, así define Danilo este proyecto solista que lleva adelante:

Hay planificación y también hay improvisación, a veces, hay un montón de cosas que después nutren a BIOMAS. Estoy haciendo algunas cosas en vivo, me cuesta un montón porque es toda una logística, trato de hacerlo medio old school con sintetizadores…y se complica un poco, pero esta copado el desafío. Voy a hacer un disco también.

Danilo Miocevic es NYLO
Danilo Miocevic set solo – NYLO

PRÓXIMAMENTE

Se viene un cuarto disco de BIOMAS, ya con la incorporación de Agustina Lloret, bajista y compositora, un disco que se trabajó en pandemia, con reuniones por ZOOM intercambiando material y escuchando los temas. «Después esas reuniones mutaron a TWICH y empezamos a hacer un programa donde hablábamos de discos, se llamaba «Nadie deja morir a nadie» y ese va a ser el titulo del cuarto disco».

Estamos re locos con el álbum, Agus trajo los 90′, trajo frescura a la banda, ella también hace arte con stencil y el disco tiene mucho de eso…y lo producimos enteramente nosotros. 

Danilo Miocevic

Por último, y pregunta obligada al menos de mi parte, Danilo nos cuenta sobre la posibilidad de tocar en Regina:

Lo re queremos hacer, Agus que es la porteña es la que más lo impulsa, nosotros también. Pensé en los lugares donde podría tocar, la Hormiga Circular, pensé a qué banda podría invitar…nos gustaría, tenemos que pensar la logística para movernos.

Danilo Miocevic

Podés encontrar la música y los proyectos de Danilo Miocevic en Spotify:

LOS MACHIMBRES


URL https://open.spotify.com/artist/0OjBHP7Sel0PpboWyb3gmt 

BIOMAS


URL: https://open.spotify.com/artist/0xWkyM0RtC4E5W6ogHkMGF

NYLO


URL https://open.spotify.com/artist/6V4I2XY9luMdaMJPHznQYY 
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    El libro vuelve a ser un campo de batalla: qué está en juego detrás de la desregulación que impulsa Milei

     

    La decisión del Gobierno de avanzar sobre la regulación del mercado editorial abrió una discusión que excede el precio de los libros. Editoriales, librerías y escritores advierten que detrás de la promesa de mayor competencia puede producirse una concentración del mercado que termine afectando la diversidad cultural y la supervivencia de las pequeñas librerías.

    Por Redacción de NLI

    Hay discusiones que parecen económicas hasta que uno mira un poco más de cerca. La pelea que acaba de abrirse alrededor del mercado editorial argentino es una de ellas. El Gobierno de Javier Milei impulsa modificaciones que apuntan a desregular la comercialización de libros, mientras editores, libreros y autores advierten que el problema no es solamente cuánto costará un ejemplar dentro de algunos meses, sino qué libros estarán disponibles, quién podrá publicarlos y qué librerías sobrevivirán en un mercado dominado cada vez más por grandes cadenas y plataformas digitales.

    La discusión tiene un punto particularmente sensible: la posible eliminación de la llamada ley de precio uniforme del libro, vigente desde hace 25 años. El principio es relativamente sencillo: un mismo título debe venderse al mismo precio de referencia independientemente de que sea ofrecido por una gran cadena, una librería independiente o una tienda situada en una ciudad pequeña. La intención histórica fue evitar que los actores con mayor capacidad financiera pudieran utilizar descuentos agresivos para concentrar el mercado y desplazar a los competidores más pequeños.

    Lo que desde el Gobierno puede presentarse como una simple eliminación de una regulación que encarece los productos, desde el sector editorial es observado de otra manera. Un libro no funciona exactamente como una lata de gaseosa, un par de zapatillas o un teléfono celular. Su valor económico convive con una dimensión cultural: detrás de cada título existe un autor, una editorial, un traductor, un corrector, un diseñador, una imprenta, una distribuidora y, finalmente, una librería que decide qué colocar en sus estantes.

    El problema no es solamente cuánto cuesta un libro

    La Argentina tiene una tradición editorial extraordinariamente rica. Buenos Aires fue durante buena parte del siglo XX una de las grandes capitales editoriales de habla hispana y sus empresas publicaron a autores argentinos, latinoamericanos y europeos que encontraron en el mercado local una plataforma para llegar a millones de lectores.

    Esa estructura, sin embargo, nunca estuvo compuesta exclusivamente por grandes compañías. Una enorme cantidad de pequeñas editoriales construyó catálogos especializados, recuperó autores olvidados, publicó poesía, ensayo, literatura infantil, traducciones y obras que difícilmente tendrían espacio en un mercado guiado exclusivamente por el volumen de ventas.

    Ahí aparece una de las principales preocupaciones del sector frente a la desregulación. Si una gran cadena o una plataforma puede ofrecer determinados títulos con descuentos mucho mayores que una librería independiente, dispone de una capacidad para absorber temporalmente menores márgenes que un comercio pequeño difícilmente puede igualar.

    El resultado podría parecer beneficioso en el corto plazo para el consumidor: un libro más barato.

    Pero existe una segunda pregunta: ¿qué ocurre después?

    Si las pequeñas librerías pierden ventas y cierran, desaparece también una red de establecimientos que cumple una función cultural que una plataforma digital no necesariamente reemplaza. El librero recomienda, conoce a sus clientes, organiza presentaciones, arma vidrieras temáticas y muchas veces funciona como mediador entre un lector y un libro que jamás habría buscado mediante un algoritmo.

    La preocupación no es hipotética. Según el sector citado por El País, la Argentina llegó a multiplicar por tres la cantidad de librerías durante el período en que rigió el esquema actual, pasando de unas 500 a alrededor de 1.500. Al mismo tiempo, las ventas atraviesan actualmente una etapa de dificultades.

    Cuando la cultura queda sometida solamente a la lógica del mercado

    El debate toca una cuestión mucho más profunda y que excede al Gobierno actual: ¿un libro debe ser tratado exactamente igual que cualquier otra mercancía?

    La respuesta depende de qué sociedad se quiera construir.

    Desde una perspectiva estrictamente económica, eliminar regulaciones puede aumentar la competencia y permitir que determinados productos tengan descuentos mayores. Pero cuando se trata de bienes culturales aparecen externalidades que no siempre quedan reflejadas en el precio. Una sociedad no lee solamente aquello que vende más. También necesita literatura experimental, investigación académica, poesía, pensamiento político, historia, traducciones y obras destinadas a públicos pequeños.

    Ese ecosistema es frágil.

    Una librería ubicada en un barrio puede vender menos ejemplares que una plataforma nacional, pero puede ser el único lugar donde una persona encuentre determinada literatura. Una editorial independiente puede publicar a un escritor que todavía no tiene mercado. Una biblioteca puede utilizar una pequeña editorial para construir una colección especializada.

    El mercado no necesariamente elimina esas expresiones porque sean malas. Puede hacerlo simplemente porque no son suficientemente rentables.

    Y ahí aparece una diferencia fundamental entre la concepción del libro como mercancía y la concepción del libro como bien cultural.

    No significa que las editoriales deban trabajar sin criterios comerciales ni que todos los precios tengan que ser regulados indefinidamente. Significa reconocer que la industria cultural tiene características particulares y que las decisiones económicas pueden producir consecuencias culturales difíciles de revertir.

    Una discusión que recién comienza

    El proyecto oficial también contempla la disolución del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, otro de los puntos que generaron rechazo dentro del sector. Para editores y escritores, la combinación de menor regulación comercial y reducción de instrumentos de promoción podría producir una concentración todavía mayor.

    La discusión llega, además, en un momento delicado. Las librerías argentinas enfrentan una caída de ventas, mientras el poder adquisitivo de los lectores se encuentra condicionado por la situación económica general. En ese escenario, cualquier modificación que altere la estructura de precios puede tener efectos importantes.

    La paradoja es evidente: un mercado editorial más desregulado podría eventualmente ofrecer algunos libros más baratos, pero también podría reducir la cantidad de actores capaces de sostener una oferta diversa.

    No hay una respuesta sencilla. Y precisamente por eso la discusión merece algo más que consignas a favor o en contra de la libertad de mercado.

    La Argentina necesita lectores. Necesita autores. Necesita editoriales. Necesita imprentas. Necesita librerías independientes y también grandes cadenas. Necesita que los libros sean accesibles, pero también que exista una producción cultural capaz de escapar de la lógica de aquello que garantiza ventas inmediatas.

    Porque una sociedad que solamente publica lo que sabe que va a vender puede terminar teniendo un mercado eficiente y una cultura mucho más pobre.

    El libro es una mercancía, por supuesto. Tiene costos, trabajadores, distribución y un precio. Pero también es memoria, conocimiento, imaginación y discusión pública. Y esa dimensión es precisamente la que convierte esta pelea aparentemente técnica por una regulación comercial en una discusión mucho más importante: qué lugar quiere darle la Argentina a la cultura cuando el mercado deja de ser solamente una herramienta y comienza a convertirse en el principal criterio para decidir qué merece existir.

     

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