| | |

DANILO MIOCEVIC, LA EXPERIMENTACIÓN MUSICAL COMO PREMISA

En este recorrido que me propuse hacer con cada músico y música reginense existen varios pasos a seguir. En primer lugar, la investigación personal y la escucha activa de su música. Después viene la entrevista, la charla en la que juntos recorremos su carrera, que siempre me sorprende porque hay mucho que no conocemos detrás de esos sonidos. La última parte es intentar mostrarles la magia que surge de esa conversación. Hoy vamos a conocer a Danilo Miocevic, un artista que lleva la experimentación musical a otro nivel

De lo primero que hablamos fue de lo que significa la música para él, de su temprana vinculación con ella, cuando apenas era un niño. Me cuenta que no tiene parientes músicos pero que siempre estuvo presente, a través de su hermano mayor y de amigos. Siempre fantaseó con hacer música y siempre fue haciendo música

«Forma parte de mi persona, a veces tengo momentos de reflexionarlo y pienso que es lo único seguro que voy a sostener hasta el final. Realmente es algo que te da una contención a nivel personal. Además, es tan basto e infinito el universo musical, que siempre podés profundizar por un lado o por otro… durante mucho tiempo no me interesaban los Beatles y de repente me metí en ese mundo. Así con un montón de géneros. No puedo concebir la vida sin música, está ahí, es como el aire». 

Danilo Miocevic

Danilo explica que con el tiempo tiró abajo la concepción de la música como medio para dar un mensaje: «creo que el proceso de hacer música es más para adentro y no tanto para afuera, es un buen canal de AUTOCONOCIMIENTO».

PRIMEROS PROYECTOS MUSICALES 

Sobre su primer proyecto musical nos trasladamos directo al 95’ aproximadamente, un Danilo de entre 7 u 8 años que graba y produce un disco junto a su amigo, metido en un juego de experimentación durante todo un verano. Con una radio de doble casetera y un teclado CASIO llevaron adelante el proyecto LOS FUGITIVOS: «las letras eran re sociales, un rap medio testimonial, ese fue mi primer proyecto».

Danilo habla sobre la primera experiencia de producción en «Los Fugitivos»
«Los chicos de la calle» – Los Fugitivos (1994-1995)

En la época del secundario, llega una formación completa ya con instrumentos y con Danilo en el bajo. Se trata de ESCORIA, una banda de metal. Hablamos de el famoso “aprender haciendo”, aprender con las limitaciones, tocar con los elementos que estaban disponibles:

Danilo habla sobre ESCORIA, su proyecto de metal

En esa época había una movida heavy en el valle importante, que estaba muy buena, muchos festivales, con cinco o seis bandas…ahí aprendí lo que es tocar con otras bandas, el tiempo que tocaban, el orden. Había un under copado…incluso organizamos algunos eventos. Teníamos 13 o 14 años y descubrimos el tema de las publicidades, íbamos a los diferentes locales y pedíamos publicidad para el afiche, que servía para los gastos de los festivales.

Danilo Miocevic en ESCORIA

DIVINA BOHEMIA

Cuando ESCORIA se disuelve, con quien era la segunda guitarra de la banda y compañero de toda la vida de la música, Danilo forma una banda de rock, componiendo música propia e incluso llegando a grabar un EP.

Era medio ecléctica la banda, uno de los temas era «El quincho», que me acuerdo que en los secundarios lo escucharon, fue una locura. Le pedimos permiso a todos nuestros padres para faltar al colegio, acumulamos las faltas y viajamos a Neuquén todos los días en el KoKo. Fue la primera vez que grabamos algo en un estudio, sacamos un EP de seis temas y lo distribuimos. Se hizo semi conocido el tema y para nosotros era una locura que cantaran el tema en un show, un tema nuestro. Esa banda duró dos o tres años. Cuca (Pablo Nicolás Cuccarese) en la viola, Fernando Barrios en la batería, yo en bajo y Kevin (Anselmo) era el cantante. Esa fue mi última banda y después ya me vine para acá

Danilo Miocevic en DIVINA BOHEMIA
«El quincho» – Divina Bohemia (2004)

DESDE EL SUR, LOS MACHIMBRES

No podíamos dejar de mencionar este gran proyecto que llevó adelante Danilo, LOS MACHIMBRES, una banda de cumbia alternativa o post cumbia -como ellos mismos se definen- que fusiona la cumbia sureña con elementos del hip hop, cuarteto, metal y rock progresivo. Sobre esto, me cuenta:

El proyecto empezó cuando me bajo un software de producción, en el 2008, y empiezo con un micrófono a cantar y el resto de los instrumentos los voy armando con el programa, con un amigo que vivía a una cuadra de casa. Estábamos siempre juntos y ahí hicimos «Ekeko de amor» y lo grabamos. Me ayudó también Mati Reumann con un teclado y grabamos «Noche negra» y se lo mandé al muñeco Fabián, el locutor de radio referente de la cumbia en Regina.

Danilo Miocevic
«La Fuga», último single lanzado por Los Machimbres
El rasgo distintivo de Los Machimbres, lo explica Danilo

En ese momento, toman dimensión de lo que estaba sucediendo y de cómo a través de las redes sociales se difundía la música de la banda. «Hicimos toda una gira tremenda, fuimos a Roca, Huergo, Valle Azul, Fiesta de la Manzana, tocamos en Regina muchísimas veces…incluso hemos llegado a tocar dos veces el mismo día…y la gente se sabía nuestras canciones, eso nos volvió locos». 

Experiencia del primer show de Los Machimbres en Villa Regina
«Noche negra», Los Machimbres, show en La Base Megadisco

También estuvimos charlando sobre la variedad de estilos musicales y de cómo van variando nuestros gustos, de acuerdo a los momentos, a lo que vivimos, a las épocas. Danilo me cuenta sobre cómo llega a este proyecto de cumbia:

Si me agarras en un momento determinado soy re purista, pero al año siguiente soy re purista de otra cosa…yo tampoco arranqué como metalero, mi primer acercamiento con la música fue a través de Nirvana, Sonic Youth, Smashing Pumpkins, Pearl Jam, después me hice metalero y era todo metal, no me importaba nada. Además, era la música que nos gustaba a ese grupo de amigos, disfrutábamos y entendíamos la cumbia. Otro hito que fue fundacional para armar LOS MACHIMBRES fue ir a ver un show de LOS DRAGONES. Nos inspiró completamente, nos fuimos flasheados de que se podía hacer eso en vivo y no era simplemente un baile, eran los Guns N’ Roses de la cumbia, era más pogo que Divididos, nos entusiasmó y lo hicimos. 

Danilo Miocevic en LOS MACHIMBRES

BIOMAS

La experimentación musical continúa y Danilo se propone hacer música solo, sin embargo, se va a encontrar formando una banda nuevamente, acompañado por Maxi Román en sus inicios de producción. «BIOMAS es mucho experimento«

Con BIOMAS tocamos un motón, todo el 2016, en TV, en peñas folklóricas, en el Roxy, tocamos con una murga uruguaya, en Club Araoz…una vez fuimos a tocar a la Fiesta Nacional del Buñuelo que se hace en Navarro como banda principal (risas).

Danilo Miocevic en BIOMAS

En el 2017 ocurrió la salida del bajista y la banda cambió: «metimos freno de mano y fue un antes y después para Biomas, porque estuvimos un año entero sin tocar, solamente produciendo y componiendo. A veces hasta doce horas consecutivas, nos quedábamos charlando muchas horas sobre el proyecto. Fue un proceso de reflexión groso…de ahí salió el Retorno de los brujos, que para mí es como que ahí empieza Biomas desde otra perspectiva…».

Biomas es Agustina Lloret, Maximiliano Román y Danilo Miocevic.

Hablamos sobre las referencias en los discos de Biomas, en la música en general que hace Danilo y de la música que escucha actualmente:

Estuve muy fanatizado con una banda que se llama Death Grips, que me voló la cabeza porque vi un hilo conductor con el sonido actual de un montón de cosas. Después escuché mucho a King Gizzard, que es una banda clásica que es medio como King Crimson, pero aggiornada a un sonido un poco más roto. Soy mucho de meterme con viejas bandas y verlas en profundidad…me gusta mucho St. Vincent; me gusta Ca7riel y Paco Amoroso, son muy genuinos, me parece que tienen cosas muy copadas sobre todo Ca7riel…ahora me decís WOS y no me mueve un pelo, no me gusta mucho, es como medio azaroso eso…

Después hay otros artistas a los que no le puedo entrar, creo que hay una escucha instintiva y hay otros a los que uno les pone unas fichas y pueden terminar gustando o no…pido perdón de antemano: pero le puse mucha onda al Flaco Spinetta, te juro que le puse mucho y no conecto, no puedo conectar, intenté por todos lados…en cambio, Charly (García), me atrapó solo, y Los Redondos es una cosa de locos, es para escuchar una vez por año toda la discografía. 

Danilo Miocevic y sus gustos musicales

NYLO

«Es algo lúdico para mí, sin reglas, hacer lo que me pinte intuitivamente«, así define Danilo este proyecto solista que lleva adelante:

Hay planificación y también hay improvisación, a veces, hay un montón de cosas que después nutren a BIOMAS. Estoy haciendo algunas cosas en vivo, me cuesta un montón porque es toda una logística, trato de hacerlo medio old school con sintetizadores…y se complica un poco, pero esta copado el desafío. Voy a hacer un disco también.

Danilo Miocevic es NYLO
Danilo Miocevic set solo – NYLO

PRÓXIMAMENTE

Se viene un cuarto disco de BIOMAS, ya con la incorporación de Agustina Lloret, bajista y compositora, un disco que se trabajó en pandemia, con reuniones por ZOOM intercambiando material y escuchando los temas. «Después esas reuniones mutaron a TWICH y empezamos a hacer un programa donde hablábamos de discos, se llamaba «Nadie deja morir a nadie» y ese va a ser el titulo del cuarto disco».

Estamos re locos con el álbum, Agus trajo los 90′, trajo frescura a la banda, ella también hace arte con stencil y el disco tiene mucho de eso…y lo producimos enteramente nosotros. 

Danilo Miocevic

Por último, y pregunta obligada al menos de mi parte, Danilo nos cuenta sobre la posibilidad de tocar en Regina:

Lo re queremos hacer, Agus que es la porteña es la que más lo impulsa, nosotros también. Pensé en los lugares donde podría tocar, la Hormiga Circular, pensé a qué banda podría invitar…nos gustaría, tenemos que pensar la logística para movernos.

Danilo Miocevic

Podés encontrar la música y los proyectos de Danilo Miocevic en Spotify:

LOS MACHIMBRES


URL https://open.spotify.com/artist/0OjBHP7Sel0PpboWyb3gmt 

BIOMAS


URL: https://open.spotify.com/artist/0xWkyM0RtC4E5W6ogHkMGF

NYLO


URL https://open.spotify.com/artist/6V4I2XY9luMdaMJPHznQYY 
Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    TATUAJES SANADORES EN REGINA

    El tatuador Diego Staropoli, de “Madinga Tattoo Studio”, estará en Villa Regina los días 29 y 30 de enero en el Galpón de las Artes “Benedicta Cipolletti” a partir de las 18hs para reconstruir mamas mediante tatuajes de areola y pezón. Lleva tatuadas 1700 mujeres. El tatuador Diego Staropoli viene a Regina, o mejor dicho…

    Difunde esta nota
  • ¿Por qué funciona el discurso anticomunista?

     

    En la campaña electoral de 2023, los gritos vehementes de Javier Milei denunciando el “zurdaje comunista” generaron incredulidad y hasta risas. ¿A quién le hablaba?, ¿a quién convocaba con ese discurso antiguo? pensamos muchos. Un asombro similar produjeron las declaraciones de Donald Trump, que en 2019 denunció el “Green New Deal” (la propuesta de un nuevo acuerdo ecologista) como “un Caballo de Troya para el socialismo en Estados Unidos”. Más lejano aun pudo parecer el lema “Comunismo o libertad” usado en la campaña electoral de 2021 por Isabel Díaz Ayuso, la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y desde luego, está el caso de Jair Bolsonaro, uno de los pioneros en reavivar la tradición anticomunista. Hasta hace poco tiempo, en su dispersión y heterogeneidad estas menciones podían parecer trasnochadas o anacrónicas, dada la desaparición del horizonte del comunismo soviético. Sin embargo, esos candidatos han llegado al poder. Entonces: ¿trasnochados ellos o ingenuos nosotros?

    Estos líderes forman parte de una lista más larga de quienes, con mayor o menor vehemencia, reclaman contra la conspiración comunista, socialista o colectivista que aqueja al mundo. De la ecología a las políticas de género, de los impuestos al cuidado humanitario de inmigrantes, o la educación sexual, hoy muchas de las causas y valores de la renovación de la cultura democrática de las últimas décadas han sido tachados de comunistas, como un avance totalitario y opresor. En el caso de los sectores ultraliberales, la educación y la salud públicas –y todas las políticas redistributivas o progresivas– son consideradas nuevas formas de comunismo. Así, la gran familia de las nuevas derechas parece estar viviendo otra vez la Guerra Fría, más cerca del delirio paranoide que de algún enfrentamiento real con opciones anticapitalistas.

    ¿Anacrónico?

    El primer dato a considerar es que el anticomunismo de estos líderes no es una novedad; tiene una larga historia de persecución política y pensamiento conspirativo que atraviesa todo el siglo XX de Occidente y que se remonta incluso a décadas anteriores a la Guerra Fría, al menos hasta la Revolución Rusa de 1917. Lo mismo sucede con la historia de estas derechas: la novedad que representan tiene profundas raíces en la historia del conservadurismo y el nacionalismo de cada país y a escala global (1). Por tanto, el anticomunismo es tan antiguo como la historia de las derechas que hoy tratamos de entender. Pero esto no significa que el fenómeno actual sea la mera continuidad de ese pasado o que pueda pensarse como la simple reverberación del fascismo de entreguerras. Hay en las derechas radicales una novedad indiscutible en la manera en que disputan sus intereses bajo el juego político de la democracia liberal, al mismo tiempo que la socavan por dentro, tal como han señalado agudos observadores (2). ¿Cuál es la novedad de su anticomunismo? ¿Por qué y para qué movilizar imaginarios en apariencia old fashioned, especialmente para las jóvenes generaciones a las que se dirigen?

    Se suele decir que el anticomunismo es un discurso anacrónico, en un mundo donde, desde la caída del Muro de Berlín (1989) y la disolución de la Unión Soviética (1991) el comunismo no existe más como opción política. Por esa razón, el componente antimarxista de las nuevas derechas suele ser relegado como un dato más de una retórica florida. Esta perspectiva tiende a descartar el problema, considerando como una mera estrategia discursiva al elemento ideológico que organizó buena parte del conflicto político del siglo XX. La dificultad reside en entender “comunismo” en términos geopolíticos literales, como si solo se refiriese al mundo soviético, a los partidos comunistas en Occidente o a la defensa de un modelo anticapitalista. Y tal vez ese no sea el ángulo más productivo para pensar el problema. La pregunta es, más bien, otra: ¿qué están diciendo cuando dicen “comunismo”, y qué potencial político tiene hoy volver a movilizar este término?

    Feminismo, género, diversidades sexuales, raciales o religiosas, educación sexual, cambio climático, migraciones, islamismo, redistribución del ingreso, protección de las minorías y de los sectores sociales más vulnerables… La lista de ideas, proyectos o sujetos tachados de “marxismo cultural” o “socialismo” –según las declinaciones de cada profeta– muestran, de una punta a la otra del mapa global, que “comunismo” designa hoy los valores del llamado mundo “progresista” de las últimas décadas (“woke”, en su versión despectiva). En otros términos, el anticomunismo es una declinación a la antigua del actual antiprogresismo, con la diferencia de que hoy la disputa se produce dentro del capitalismo y con variaciones muy relativas. Sin embargo, en esas variaciones relativas, que parecen marginales dentro del capitalismo, se juega la vida de millones de personas. Al apelar a la potencia simbólica del término “marxista” o “comunista”, los líderes de derecha buscan recuperar la fuerza mayor de ese combate en el Occidente liberal (de todas maneras, la evocación no es igual en todos, y de hecho algunos líderes, como Marine Le Pen o Giorgia Meloni, no recurren tanto a la batería discursiva anticomunista). En cualquier caso, todos defienden el mismo sentido antiprogresista que los vehementes antimarxistas Santiago Abascal o Javier Milei.

     

    Antiprogresismo

    El segundo dato clave –ya muy conocido– es que el antiprogresismo es hoy el centro de la batalla cultural de las nuevas derechas globales, que en cada país adquiere sus propios contornos –antiperonista y ultraliberal en Argentina, islamobófico y antimigratorio en Europa o Estados Unidos–. Esa guerra cultural de la “internacional reaccionaria” parte del supuesto de que la izquierda, a pesar de su fracaso en la construcción del socialismo, se impuso en el terreno cultural. La verdadera lucha debería apuntar, para las fuerzas conservadoras, a la hegemonía del progresismo que destruye la sociedad occidental con su pensamiento “políticamente correcto” (3). Por eso mismo, se presentan como la rebelión contra un sistema que suponen conquistado y dominado por el progresismo y la izquierda. Por muy anacrónico que parezca, el anticomunismo es coherente y está en el corazón del proyecto ideológico de las nuevas derechas.

    El anticomunismo propone respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social.

    Una mención aparte merece el combate contra el feminismo y la “ideología de género”, combate que va más allá de sus élites dirigentes. ¿Por qué el feminismo y la diversidad sexual están en el centro de la disputa y de la denuncia anticomunista sobre el “marxismo cultural”? En la actual configuración de las democracias liberales, pocas cosas –o casi ninguna– representan una amenaza real al orden social. Sin embargo, el feminismo, en su impugnación antipatriarcal (que incluye el cuestionamiento del orden heterosexual como norma), conserva un poder subversivo y antisistema que no tiene ningún otro factor del progresismo actual (independientemente de las corrientes dentro del feminismo). Así, estas derechas, que se proclaman antisistema, luchan en realidad por la preservación de un orden social blanco, masculino y colonial que sienten socavado. Tal como lo hacía el anticomunismo del pasado, que veía el orden occidental en peligro e imaginaba conspiraciones paranoicas de la Casa Blanca a la Casa Rosada, de los hippies a las guerrillas, de las minifaldas al peronismo. Es aquí, en la lucha por la preservación del sistema, donde la impugnación de “marxista” o “comunista” aplicada al feminismo encuentra todas sus resonancias pasadas.

    Si bien la batalla cultural antiprogresista unifica a las nuevas derechas radicales, sus diferencias no son menores, especialmente en cuestiones como la economía y el nacionalismo. Estas variaciones indican, también, que el florecimiento de fuerzas radicales de derecha debe ser explicado en función de procesos y tradiciones locales –y no meramente como una “ola global”–. Es aquí donde el anticomunismo de Milei adquiere su rasgo distintivo: no se trata de la impugnación de las agendas culturales del progresismo biempensante, sino de la destrucción de todo resabio de políticas orientadas a las grandes mayorías sociales entendidas como formas de estatismo y colectivismo. Se trata de la gestión desnuda en favor de los intereses del tecno-capitalismo concentrado internacional. Con ello, el neoliberalismo argentino –en la versión iracunda de Milei– retoma una larga tradición de nuestras derechas. Basta con evocar la última dictadura para constatar que las derechas fueron tan anticomunistas como neoliberales y autoritarias, y que su principal oponente fueron las políticas estatistas, keynesianas y redistributivas, en general asociadas al peronismo y al kirchnerismo. Desde luego, esto parece dejar a Milei lejos del proteccionismo de Trump, pero muy cerca de la defensa compartida del tecno-capitalismo. En todo caso, el anticomunismo neoliberal de Milei se alinea cómodamente con el de Bolsonaro o José Kast.

    Dentro de estas variaciones nacionales, algunos argumentos de orden geopolítico explican los tópicos anticomunistas de manera más concreta, sin los efectos anacrónicos que parecen tener en boca de líderes como Milei. El caso más claro es Trump y su batalla por la supervivencia del poder imperial estadounidense frente a China. Ello le permite, sin excesivos retorcimientos históricos, identificar su enemigo en el “comunismo oriental”. De la misma manera, su electorado de origen latino vota entusiasta la condena a la “troika de la tiranía”, tal como la llamó su Consejero de Seguridad Nacional en 2018, John Bolton, a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por la misma razón estratégica pero en sentido inverso, en Hungría Viktor Orban dejó de lado su discurso anticomunista –que asociaba la Rusia de hoy con la Unión Soviética– para pasar a una cercanía más pragmática con Vladimir Putin.

    Significante vacío

    Volvamos a nuestras preguntas de partida: ¿por qué y para qué movilizar el imaginario anticomunista? Si, una vez más, dejamos de pensar el comunismo en términos literales, surge un último elemento clave: el potencial político-simbólico del discurso anticomunista en su larga historia. Con mayor o menor pregnancia según los países, “comunista” ha funcionado también como un potente significante vacío negativo, capaz de ser llenado con los más diversos contenidos y sujetos, como un otro absoluto, peligroso y amenazante. Tanto es así que Alice Weidel, la dirigente de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), puede permitirse decir que Adolf Hitler era un “comunista”.

    La noción de significante vacío es particularmente útil para entender el peso del anticomunismo en Argentina, donde –salvo algunos momentos– no ha habido fuerzas de izquierda importantes, a diferencia de países como Brasil o Chile, donde el comunismo evoca miedos históricos bien reales. En Argentina “comunista” es, entonces, un sentido a ser llenado, que sirve para polarizar y designar un otro peligroso que pone en riesgo “nuestro” orden social y moral, nuestra comunidad. Es, por ello, un enemigo absoluto que debe ser eliminado (4). En la historia argentina, la denuncia del “peligro rojo” ha servido para generar miedos sociales y justificar la persecución de trabajadores, partidos de izquierda, peronistas y antiperonistas, mujeres, jóvenes, gays o artistas “transgresores”, cuyas prácticas, ideas o deseos parecían hacer tambalear el orden occidental y cristiano. Movilizado con fines instrumentales o con auténtica convicción ideológica, “comunista” o “marxista” ha funcionado en boca de las derechas como designación automática de un culpable de todos los males. Así, el anticomunismo finalmente propone certezas y respuestas fáciles en un mundo atravesado por miedos, incertidumbres y sentimientos de disolución social y amenaza sobre la comunidad de pertenencia. Esta potencia simbólica es la que sigue funcionando en el apelativo “comunista” aplicado en el presente. Por eso mismo, la pandemia de Covid –epítome máximo de la disolución final por venir– fue también un momento de renacimiento del anticomunismo.

    Es entonces este gran poder performativo de la acusación de “comunista”, tan sedimentado históricamente en el mundo occidental, lo que permite que las nuevas derechas –herederas al fin y al cabo de largas tradiciones conservadoras– sigan utilizando el término para arremeter en su batalla cultural. Sin duda, la movilización antiprogresista ha logrado dar una nueva vida al “miedo rojo” para las generaciones desencantadas de nuestro tiempo.

    1. Para el caso argentino, véase: Sergio Morresi y Martín Vicente, “Rayos en un cielo encapotado: la nueva derecha como una constante irregular en Argentina”, en Pablo Semán (coord.), Está entre nosotros, Buenos Aires, Siglo XXI, 2023.
    2. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias, Barcelona, Ariel, 2018; Steven Forti, Democracias en extinción, Barcelona, Akal, 2024.
    3. Pablo Stefanoni, “Las mil mesetas de la reacción: mutaciones de las extremas derechas y guerras culturales del siglo XXI”, en J. A. Sanahuja y Pablo Stefanoni (eds.), Extremas derechas y democracia: perspectivas iberoamericanas, Madrid, Fundación Carolina, 2023.
    4. Ernesto Bohoslavsky y Marina Franco, Fantasmas rojos. El anticomunismo en la Argentina del siglo XX, UNSAM, 2024.

     

    Difunde esta nota
  • Esta noche comienza el Festival de Arte

    El Intendente Marcelo Orazi participó de la conferencia de prensa en la que se brindaron detalles del Festival de Arte enmarcado en el programa ‘Maratón Cultural’ que se realizará durante viernes, sábado y domingo en el Cine Teatro Círculo Italiano. Vale aclarar que el evento no tendrá público pero podrá ser seguido vía streaming en…

    Difunde esta nota
  • |

    KM1120 Blanco Dulce Natural 2022

    Chacra Moschini es un proyecto familiar establecido en Ingeniero Huergo (Río Negro); posee unas 7 hectáreas de vides que se encuentran en expansión y elabora unas 16.000 botellas de vinos. Los primeros viñedos ya cuentan con 23 años de implantación y este blanco nace con el asesoramiento del Lic. Mario Lascano. La variedad Serna fue desarrollada en Argentina…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta