La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el concurso de precios 07/2021 destinado a la provisión de materiales para recambio de luminarias a tecnología LED en Plaza de los Próceres, Plaza de los Inmigrantes y Plaza La Estación.
La fecha de apertura de las propuestas será el 10 de agosto a las 11 horas en el Departamento de Compras. Las ofertas se recibirán en sobre cerrado en Mesa de Entradas de la Municipalidad, hasta la fecha y hora de apertura.
Antes de que sea inaugurada la Estación Solar en la Plaza “Primeros Pobladores”, ya se produjeron roturas en las instalaciones. Los botones que proveen de agua, tanto caliente como fría, fueron forzados, por lo que se tuvo que realizar la reparación de los mismos. Pedimos a los ciudadanos que cuiden y respeten los espacios públicos…
Nación analiza terminar la obra del FFCC Belgrano Sur para que llegue hasta la estación Constitución. El proyecto fue interrumpido por Milei en 2024.
El viaducto cuenta con créditos de la CAF y de FONPLATA y tenía un avance de obra cercano al 68% cuando Nación decidió frenarla: solo continuaron los proyectos que tenían más del 80% de ejecución.
Se trata de una obra clave para los 65 mil pasajeros diarios que transporta el Belgrano Sur, que llega desde Merlo y atraviesa La Matanza hasta la terminal Sáenz en Pompeya.
El tren corre elevado en su tramo final y el proyecto de ampliación contemplaba hacer un viaducto de 4 kilómetros para la conexión con el Roca en Constitución. Si se concreta, la obra permitirá eliminar 8 pasos a nivel y abrir 15 calles que se interrumpen por las vías.
El viaducto avanzó, pero se interrumpió en la calle Brandsen y dejó una estructura inutilizable que molesta a los vecinos del barrio. En Twitter lo llaman el «Elefante Blanco del Belgrano Sur».
A pesar de la parálisis, el gobierno nacional nunca rescindió el contrato con la empresa DYCASA, que en los últimos meses pasó a manos de IEB Construcciones.
Además, a principios de 2026, Transporte adjudicó a la empresa PKF Audisur una auditoría externa del ejercicio 2024 del proyecto para unir Sáenz con Constitución, según informó En el Subte. La auditoría es parte del convenio del gobierno con la CAF y FONPLATA.
El viaducto quedó interrumpido a menos de un kilómetro de Constitución y para terminarlo harían falta 50 millones de dólares.
«En Nación están analizando retomar el proyecto, pero hay algunas complejidades que resolver. De todas formas las urgencias de los trenes están en otro lado», confió a LPO un especialista en transporte.
En el marco de las acciones para contribuir a un tránsito ordenado, seguro e inclusivo, la Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina instaló nuevos decrementadores en los semáforos ubicados en las intersecciones de ruta nacional 22 y calles San Martín y España. A ellos se sumaron dos semáforos peatonales…
A partir de hoy, se suman actividades permitidas en 11 ciudades rionegrinas. La medida fue dispuesta por el Gobierno Provincial a través del Ministerio de Salud en base a los parámetros sanitarios y epidemiológicos correspondientes y alcanza a Bariloche, Cipolletti, Catriel, Cinco Saltos, Villa Regina, Barda del Medio, Allen, Mainque, Chichinales, Godoy y Fernández Oro….
El municipio de San Isidro cerró el balance de seguridad de enero con 2.219 operativos que permitieron identificar a más de 23.000 ciudadanos.
En la comuna a cargo de Ramón Lanús informaron que durante los trabajos en calle se detuvieron a 400 delincuentes que fueron capturados «in fraganti» o que tenían causas pendientes.
Se trata de operativos clave. La semana pasada, uno de estos operativos permitió el esclarecimiento de un homicidio por robo en la calle Jacinto Díaz.
El despliegue de enero incluyó patrullajes en móviles y motos, y controles en puestos estáticos. Entre los detenidos, 106 personas fueron capturadas en flagrancia y otras 282 tenían impedimentos legales. En total, se identificaron 23.124 personas y 8.715 vehículos en diversos puntos estratégicos.
Los operativos se ramificaron por las principales arterias y calles internas, cubriendo zonas de alto tránsito y los límites con distritos vecinos. Entre los puntos de mayor vigilancia se destacaron las avenidas Santa Fe, Centenario, Fleming, Del Libertador, Márquez, Andrés Rolón y Unidad Nacional.
Actualmente, el distrito cuenta con 2.646 cámaras de seguridad con IA y tecnología 4k, distribuidas en todas las localidades
También calles claves como Perito Moreno, Thames, Blanco Encalada, Roque Sáenz Peña, General Pueyrredón, Paraná, Tomkinson y Uruguay, además de intervenciones en las arterias paralelas para evitar vías de escape.Todo en coordinación con la Policía Bonaerense.
Los controles cuentan con el apoyo tecnológico del Centro de Operaciones Municipal (COM). Actualmente, el distrito cuenta con 2.646 cámaras de seguridad con IA y tecnología 4k, distribuidas en todas las localidades, que funcionan como el «ojo» preventivo para coordinar las persecuciones y los cierres de zona.
El presidente sigue jugando con el patrimonio histórico nacional.
Por Alcides Blanco para NLI
La trascendida decisión del gobierno de Milei de retirar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional para devolver su custodia al Regimiento de Granaderos a Caballo no es un simple gesto administrativo ni un acto de reparación histórica inocente. Es, ante todo, una operación política sobre los símbolos, una disputa por el sentido de la historia nacional y por quién tiene derecho a representarla.
El sable corvo no es un objeto neutro. Nunca lo fue. Desde que San Martín lo empuñó en las guerras de independencia hasta hoy, su recorrido estuvo atravesado por conflictos, disputas ideológicas y lecturas políticas que reflejan las tensiones profundas de la Argentina.
San Martín, el sable y la soberanía
San Martín adquirió su sable en Londres, en 1811, antes de regresar al Río de la Plata. No era un arma ceremonial, sino un instrumento de guerra: sobrio, eficaz, sin ornamentos. Lo acompañó en el cruce de los Andes, en Chacabuco, Maipú y en la liberación de Chile y Perú. Pero su mayor carga simbólica llegó después de su muerte.
En su testamento, San Martín decidió legar el sable a Juan Manuel de Rosas, agradeciéndole explícitamente la defensa de la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras. Ese gesto no fue casual ni anecdótico: expresa una concepción política clara del Libertador, que entendía la independencia no como un hecho cerrado sino como una lucha permanente contra el imperialismo.
Ese solo dato alcanza para desmontar cualquier intento de convertir a San Martín en una figura vacía, despojada de contenido político.
Tras décadas en manos privadas, el sable fue donado al Estado argentino y, en 1897, pasó al Museo Histórico Nacional, donde se consolidó como patrimonio público, accesible a toda la ciudadanía y contextualizado dentro de un relato histórico integral.
Un objeto siempre disputado
A lo largo del siglo XX, el sable corvo fue desplazado, ocultado, robado y recuperado. Durante la proscripción del peronismo fue sustraído por la Resistencia Peronista como símbolo de soberanía popular; durante la dictadura de Onganía fue retirado del museo y entregado a los Granaderos por decreto; y recién volvió a una lógica plenamente museística en democracia.
Cada traslado respondió a una concepción distinta del pasado: militarización del símbolo, apropiación política, o restitución al ámbito civil. No hay neutralidad posible cuando se trata del principal emblema material del Libertador.
Por qué Cristina llevó el sable al museo en 2015
En 2015, el gobierno de Cristina Kirchner dispuso el traslado del sable corvo nuevamente al Museo Histórico Nacional. La decisión estuvo acompañada de fundamentos claros y explícitos.
El argumento central fue que San Martín pertenece al pueblo argentino, no a una institución en particular. El sable debía estar en un museo público, bajo criterios profesionales de conservación, investigación y exhibición, y no en un ámbito castrense de acceso restringido. La idea fue desmilitarizar el símbolo, sin negar la dimensión militar de San Martín, pero incorporándolo a una lectura más amplia: la de un líder político, americanista y profundamente comprometido con la soberanía.
Cristina también inscribió la decisión en una política de memoria coherente con su gobierno: los símbolos nacionales deben ser civiles, públicos y democráticos, no herramientas de construcción de autoridad ni objetos sacralizados fuera del debate histórico. El Museo Histórico Nacional permitía explicar el sable junto a documentos, contextos y contradicciones, evitando convertirlo en un fetiche.
Fue, además, una definición política clara: la historia como patrimonio colectivo, no como recurso de legitimación del poder de turno.
Milei, los granaderos y la apropiación emocional
La decisión de Milei de revertir ese traslado no puede leerse aisladamente. Forma parte de una estrategia sostenida de construcción simbólica, en la que el presidente busca asociarse personalmente con figuras y cuerpos históricos de alta carga emocional.
No es un dato menor que Milei haya cultivado una relación especial con el Regimiento de Granaderos a Caballo, incluyendo el episodio ampliamente difundido en el que los granaderos le entregaron un regalo por su cumpleaños, provocando una escena de llanto y exaltación emocional cuidadosamente registrada por las cámaras.
Esa escena no fue espontánea ni inocente: construyó una imagen de investidura emocional, de validación histórica, de conexión directa con la épica sanmartiniana. La restitución del sable a los Granaderos profundiza esa narrativa: Milei se coloca simbólicamente bajo la sombra de San Martín, como si la autoridad del Libertador pudiera transferirse por proximidad, por escenografía o por decreto.
Un cierre que incomoda
San Martín nunca buscó el culto personal. Rechazó honores, se exilió, evitó la política facciosa y legó su sable no a un ejército, sino a un dirigente que —según su propio criterio— defendía la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras.
Usar su figura hoy para construir legitimidad personal, mientras se desmantelan políticas públicas, se ajusta al pueblo y se subordina la economía a intereses externos, no es un homenaje: es una contradicción histórica.
El sable corvo no necesita ser “devuelto” a nadie. Pertenece a la historia del pueblo argentino. Cada vez que se lo mueve para reforzar una narrativa de poder, se lo aleja un poco más del sentido profundo que San Martín le dio en vida.
Y la historia, tarde o temprano, suele pasar factura.
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