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Concurso de precios 07/2021

La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha el concurso de precios 07/2021 destinado a la provisión de materiales para recambio de luminarias a tecnología LED en Plaza de los Próceres, Plaza de los Inmigrantes y Plaza La Estación.

La fecha de apertura de las propuestas será el 10 de agosto a las 11 horas en el Departamento de Compras. Las ofertas se recibirán en sobre cerrado en Mesa de Entradas de la Municipalidad, hasta la fecha y hora de apertura.

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  • Quirno confirmó que el gobierno de Lula echó al embajador argentino

     

    El canciller Pablo Quirno confirmó que el gobierno de Lula da Silva echó al embajador argentino en Brasil como parte de la decisión de reducir la relación diplomática a nivel de encargado de negocios, el mínimo posible.

    La invitación a irse de Brasil del embajador argentino, Daniel Raimondi, se daba por descontada con el anuncio del martes, pero a nivel diplomático se requiere el retiro de las credenciales o la declaración como persona no grata para expulsar a un diplomático de alto nivel. Evidentemente el gobierno de Lula no quiso escalar a ese punto y le recomendó a Raimondi que vuelva a Buenos Aires.

    «La Cancillería brasileña llamó a nuestro embajador, determinó que la relación es a nivel de encargado de negocios y pidió que nuestro embajador se retire de Brasil. Es una decisión unilateral que lamentamos», dijo Quirno.

    Lula retira a su embajador en Buenos Aires y baja la relación diplomática al mínimo tras los ataques de Milei

    El canciller argentino volvió a culpar a Lula de la escalada diplomática, aunque todo empezó con Milei yendo a San Pablo a insultarlo en un acto de campaña de Bolsonaro. El libertario volvió a atacarlo después en varias entrevistas que dio a medios argentinos.

    «Es lamentable que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando Lula visitó, previo a las elecciones del año pasado, a Cristina Kirchner en la prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ningún tipo de problema, ni ninguna queja de injerencia. Son las reglas del juego», señaló Quirno. 

    Es lamentable que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando Lula visitó, previo a las elecciones del año pasado, a Cristina Kirchner en la prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ningún tipo de problema, ni ninguna queja de injerencia. Son las reglas del juego

     «Lula ha proferido insultos a nuestro presidente, que no han sido contestados», agregó sin especificar cuáles fueron los supuestos insultos.

    Daniel Raimondi. 

    El canciller además acusó a Lula de poner en riesgo vidas de ciudadanos argentinos cuando retiró la representación diplomática en Venezuela, una decisión que en su momento había tomado ante el asedio del régimen de Nicolás Maduro a la embajada argentina. Sin embargo, Brasil tuvo que hacerse cargo de los intereses argentinos en Caracas cuando Milei rompió con el régimen sin medir consecuencias.

    «Nosotros fuimos informados, a cinco días de que Maduro fue retirado del poder, que Brasil dejaba la representación nuestra en Venezuela. Cuando Argentina tenía ciudadanos en riesgo de vida, presos políticos en riesgo de vida», se quejó Quirno, que luego confesó que fue una reacción de Brasil ante otro ataque de Milei. 

    Nosotros fuimos informados, a cinco días de que Maduro fue retirado del poder, que Brasil dejaba la representación nuestra en Venezuela. Cuando Argentina tenía ciudadanos en riesgo de vida, presos políticos en riesgo de vida

    «Eso fue resultado de una foto que reposteó el presidente de Lula con Maduro. Ahí se nos fue informado que por esa razón se retiraba la representación, yo creo que eso es un hecho mucho más grave que cualquier cosa que haya pasado», completó.

    En la embajada argentina en Brasil dicen que Raimondi no fue expulsado porque para eso hay que declararlo persona no grata pero los hechos confirman que la salida fue decisión de Brasil en una crisis inédita en 203 años de historia de las relaciones bilaterales. 

     

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    El día que Argentina fabricó trenes: la historia de los talleres ferroviarios que fueron símbolo de industria y trabajo nacional

     

    Durante gran parte del siglo XX, los ferrocarriles argentinos fueron mucho más que un medio de transporte: fueron una herramienta de integración territorial, desarrollo industrial y movilidad social. En sus grandes talleres se formaron miles de trabajadores especializados y se construyó una capacidad tecnológica propia que permitió reparar, modernizar y hasta fabricar material ferroviario. La historia de esos espacios industriales también refleja el debate sobre el rol del Estado, la producción nacional y el destino de las empresas estratégicas del país.

    Por Redacción de NLI

    Hubo una época en la que los talleres ferroviarios argentinos eran verdaderas ciudades dentro de las ciudades. Lugares donde miles de trabajadores ingresaban cada día para reparar locomotoras, fabricar piezas, mantener vagones y transmitir conocimientos técnicos de generación en generación. No eran solamente instalaciones industriales: eran escuelas de oficios, centros de innovación y motores económicos de comunidades enteras.

    Desde fines del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue una de las principales herramientas de construcción del territorio argentino. Permitió conectar regiones alejadas, trasladar producción, acercar pueblos y consolidar un mercado interno. Pero detrás de cada tren circulando existía una enorme estructura humana y tecnológica que muchas veces quedó invisibilizada.

    La historia ferroviaria argentina es también la historia de una disputa sobre el desarrollo nacional: si un país debe limitarse a importar tecnología o si puede construir capacidades propias para producir y mantener sus herramientas estratégicas.

    Los talleres donde se construyó conocimiento argentino

    Los grandes talleres ferroviarios, como los de Tafí Viejo en Tucumán, Remedios de Escalada en Buenos Aires o Pérez en Santa Fe, fueron durante décadas centros industriales de enorme importancia. Allí trabajaban torneros, soldadores, mecánicos, ingenieros y técnicos especializados que dominaban conocimientos complejos vinculados con la industria pesada.

    Muchos de esos trabajadores aprendían el oficio dentro del propio sistema ferroviario. El conocimiento no estaba únicamente en los manuales técnicos, sino también en la experiencia acumulada de generaciones de ferroviarios que transmitían saberes sobre máquinas, materiales y procesos industriales.

    Ese entramado permitió que Argentina desarrollara una cultura ferroviaria propia. El país no solamente operaba trenes construidos en el extranjero, sino que fue creando capacidades para adaptarlos a sus necesidades, repararlos y producir componentes nacionales.

    En una economía donde la industria ocupaba un lugar central, los talleres ferroviarios representaban una pieza clave del modelo de desarrollo.

    El ferrocarril como herramienta de integración nacional

    Durante décadas, el tren fue mucho más que una alternativa de transporte. Para millones de argentinos significó la posibilidad de estudiar, trabajar, comerciar y comunicarse con otras regiones.

    Las líneas ferroviarias conectaron ciudades grandes con pequeños pueblos del interior y permitieron que zonas productivas tuvieran acceso a mercados nacionales e internacionales. La expansión ferroviaria modificó la geografía económica del país y acompañó el crecimiento de numerosas comunidades.

    Con la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, el Estado argentino pasó a administrar una red considerada estratégica para el desarrollo nacional. La medida formó parte de una política más amplia que buscaba que áreas consideradas fundamentales para la economía quedaran bajo control estatal.

    Más allá de las discusiones históricas sobre la gestión ferroviaria, aquel período consolidó la idea de que el transporte no era solamente un negocio, sino también una herramienta de planificación territorial.

    El retroceso industrial y el cierre de capacidades

    A partir de las últimas décadas del siglo XX, los ferrocarriles argentinos atravesaron un proceso de deterioro marcado por cambios económicos, falta de inversiones y transformaciones en el modelo productivo.

    La privatización de los servicios ferroviarios durante la década de 1990 produjo una reducción significativa de la red y tuvo un fuerte impacto sobre los talleres y las comunidades vinculadas al ferrocarril. Muchos espacios industriales cerraron o redujeron drásticamente su actividad, mientras miles de trabajadores especializados perdieron sus puestos.

    El cierre de talleres no significó solamente la pérdida de empleos. También implicó la desaparición de conocimientos técnicos acumulados durante décadas.

    Cuando una sociedad pierde una fábrica, un astillero o un taller ferroviario, no pierde solamente edificios y máquinas: pierde capacidades que luego son muy difíciles de reconstruir.

    La recuperación del debate sobre la industria nacional

    En los últimos años, el sistema ferroviario volvió a ocupar un lugar importante en la discusión pública. La necesidad de mejorar el transporte de cargas, reducir costos logísticos y recuperar conexiones regionales reabrió el debate sobre la importancia de contar con una industria ferroviaria propia.

    Países que hoy son potencias industriales no abandonaron sus sistemas ferroviarios; por el contrario, los transformaron en sectores estratégicos vinculados con tecnología, producción e innovación.

    Argentina posee una tradición técnica que demuestra que puede desarrollar capacidades complejas cuando existe una decisión política orientada a sostenerlas.

    La experiencia de los talleres ferroviarios muestra que la industria nacional no es solamente una cuestión económica: también es una forma de construir autonomía.

    Una historia que todavía espera su próximo capítulo

    Los viejos talleres ferroviarios representan una parte importante de la memoria industrial argentina. Allí quedaron grabadas historias de trabajadores, familias enteras vinculadas al ferrocarril y comunidades que crecieron alrededor de la producción.

    Pero también representan una pregunta hacia el futuro: qué lugar quiere ocupar Argentina en un mundo donde la tecnología y la capacidad industrial vuelven a ser factores decisivos.

    La historia del ferrocarril argentino demuestra que un país puede construir conocimiento, formar trabajadores especializados y desarrollar industrias complejas cuando existe una estrategia de largo plazo. Los trenes no son solamente vías y locomotoras: son una expresión concreta de un modelo de desarrollo y de la capacidad de una sociedad para producir su propio futuro.

     

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