Política

  • |

    Discapacidad sin respaldo: Milei elimina las compensaciones para pasajes gratuitos y pone en riesgo un derecho básico

     

    El Gobierno de Milei volvió a avanzar sobre uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. A través de la Resolución 28/2026 de la Secretaría de Transporte, publicada este lunes en el Boletín Oficial, la administración libertaria decidió eliminar las compensaciones económicas que el Estado nacional pagaba a las empresas de micros de larga distancia por los pasajes gratuitos destinados a personas con discapacidad, trasplantados y niños con cáncer.

    Aunque el texto intenta aclarar que el derecho al pasaje gratuito “sigue vigente”, la realidad material es otra: el Estado se retira del financiamiento del sistema y deja librado al mercado el sostenimiento de una política social esencial. En términos concretos, las empresas deberán absorber esos costos o trasladarlos de alguna manera. Y la experiencia argentina demuestra qué suele ocurrir cuando el Gobierno abandona este tipo de mecanismos: aparecen trabas, cupos limitados, negativas encubiertas y una creciente vulneración de derechos.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    La resolución deroga el esquema que estaba vigente desde 2018 y que permitía compensar económicamente a las compañías de transporte por los boletos gratuitos entregados bajo el marco de la Ley 22.431 de discapacidad, la Ley 26.928 para personas trasplantadas y la Ley 27.674 de protección integral para niños y adolescentes con cáncer.

    El ajuste llega a quienes más dependen del Estado

    El argumento oficial es el mismo que Milei repite desde que asumió: “desregular”, “achicar el gasto” y dejar que el mercado resuelva lo que antes garantizaba el Estado. Según la resolución, como ahora las empresas tienen “libertad tarifaria” gracias al Decreto 883/2024, ya no corresponde que reciban subsidios compensatorios.

    Detrás de ese lenguaje técnico se esconde una definición política brutal: el Gobierno deja de financiar un derecho social y traslada la carga económica a empresas privadas que históricamente ya buscaron limitar este tipo de prestaciones.

    El problema es evidente. El derecho formal puede seguir escrito en la ley, pero sin financiamiento estatal su cumplimiento queda debilitado. No hace falta demasiada imaginación para prever el escenario que se viene: más dificultades para conseguir pasajes, cupos “agotados”, demoras administrativas interminables y judicialización permanente.

    La medida impacta sobre personas con discapacidad, pacientes trasplantados y chicos con cáncer

    En otras palabras, el derecho seguirá existiendo en los papeles mientras el acceso real se vuelve cada vez más difícil para quienes necesitan viajar por tratamientos médicos, controles de salud o rehabilitación.

    La lógica de Milei: derechos mínimos y Estado ausente

    La resolución es coherente con el modelo ideológico que Milei viene aplicando desde el inicio de su gestión. El Gobierno busca reducir toda intervención estatal incluso en áreas sensibles donde históricamente existió consenso social y protección jurídica reforzada.

    Lo llamativo es que la medida impacta sobre personas con discapacidad, pacientes trasplantados y chicos con cáncer: sectores cuya protección está reconocida no sólo por leyes nacionales sino también por tratados internacionales con jerarquía constitucional.

    Sin embargo, el Gobierno elige mirar exclusivamente la variable fiscal. El texto oficial habla de “internalizar costos” y de “eficiencia económica”, como si el acceso al transporte para personas vulnerables fuera simplemente una distorsión presupuestaria y no una obligación básica de un Estado democrático.

    La decisión también desnuda otra contradicción libertaria. Mientras Milei insiste en atacar supuestos “privilegios” sociales, el Estado sigue destinando enormes recursos a beneficios impositivos para grandes grupos económicos y al pago permanente de deuda financiera. El ajuste, otra vez, cae sobre quienes menos capacidad tienen de defenderse.

    Un escenario de conflicto y posibles demandas judiciales

    Especialistas en discapacidad ya advierten que la eliminación de las compensaciones podría derivar en una ola de conflictos judiciales. Si las empresas comienzan a restringir el acceso efectivo a los pasajes gratuitos, el Estado nacional podría enfrentar denuncias por incumplimiento de obligaciones legales y convencionales.

    Porque el punto central es simple: no alcanza con decir que el derecho existe si al mismo tiempo se desmantelan los mecanismos que permiten ejercerlo.

    La historia reciente argentina muestra que cada vez que el Estado se retira de políticas de protección social, quienes terminan pagando el costo son los sectores más vulnerables. Y esta resolución parece avanzar exactamente en esa dirección.

     

  • |

    El derrumbe libertario ya impacta en las encuestas

     

    El relato triunfalista de la Casa Rosada empezó a chocar contra un dato que preocupa cada vez más al oficialismo: el desgaste social ya se traduce en números concretos. Una nueva encuesta nacional de la consultora CEOP Latam reveló que más del 62% de los argentinos asegura que no votaría una reelección de Milei, mientras que apenas un 29,9% afirma que volvería a acompañarlo en las urnas.

    Por Roque Pérez para NLI

    El dato golpea en un momento especialmente delicado para el Gobierno, atravesado por la caída del consumo, la recesión prolongada, los conflictos internos en La Libertad Avanza y una creciente pérdida de confianza pública. La encuesta además mostró un escenario que hace apenas meses parecía impensado para el oficialismo: el peronismo vuelve a aparecer competitivo como expresión política y económica frente al experimento libertario.

    El derrumbe de la imagen oficialista

    Según el relevamiento, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece incluso por encima de Milei en intención de voto, con un 30,3%, mientras que el Presidente no logra romper el techo del 30%. Más contundente todavía es el rechazo: seis de cada diez argentinos descartan volver a votar al líder libertario.

    La encuesta también deja otra señal política importante. El modelo económico identificado con el peronismo-kirchnerismo alcanza un 46,5% de adhesión, mientras que el esquema mileista queda varios puntos atrás con 36,3%. En otras palabras: la sociedad empieza a separar el enojo con la “casta” del impacto concreto que las políticas económicas tienen sobre la vida cotidiana.

    No se trata de un fenómeno aislado. Otro informe difundido en las últimas horas por la Universidad Torcuato Di Tella mostró que la confianza en el Gobierno cayó por quinto mes consecutivo y alcanzó uno de los peores registros desde que Milei asumió. El índice retrocedió 18,7% interanual y acumula una caída de casi 20% en lo que va del año.

    Ajuste, recesión y promesas incumplidas

    El corazón del problema parece estar en la economía real. Mientras el Gobierno insiste con mostrar una desaceleración inflacionaria como gran logro político, la situación social sigue deteriorándose. El salario perdió capacidad de compra, el mercado interno continúa deprimido y miles de pequeños comercios, industrias y trabajadores informales sienten el impacto del ajuste.

    La propia encuesta refleja ese malestar: un 60% considera que el país está peor que hace un año y más de la mitad cree que dentro de otro año la situación será todavía peor.

    Ese deterioro erosiona uno de los principales activos que Milei supo construir durante 2024 y parte de 2025: la expectativa. Durante meses, buena parte de la sociedad toleró el ajuste bajo la promesa de una recuperación futura. Pero cuando la mejora no llega al bolsillo, la paciencia social empieza a agotarse.

    Incluso dentro del universo opositor al peronismo aparecen señales de fragmentación. El PRO atraviesa tensiones internas, mientras sectores liberales empiezan a cuestionar el nivel de confrontación permanente impulsado desde la Casa Rosada. El abrazo reciente entre Milei y Jorge Macri durante el Tedeum del 25 de Mayo dejó en evidencia la necesidad oficialista de reconstruir alianzas políticas ante un escenario menos favorable.

    El “fenómeno Milei” ya no parece invencible

    Durante gran parte de 2024 y 2025, el oficialismo logró instalar la idea de que Milei conservaba un núcleo social sólido e inmune al desgaste. Sin embargo, los números empiezan a mostrar otra realidad: la imagen negativa supera el 60% en varios estudios y el rechazo a una eventual reelección se consolida.

    La política argentina tiene una larga historia de gobiernos que parecían invulnerables hasta que el impacto económico llegó a la vida cotidiana. El problema para Milei es que su proyecto depende casi exclusivamente de sostener expectativas positivas mientras aplica un ajuste feroz. Cuando esas expectativas se rompen, el blindaje discursivo pierde eficacia.

    Por ahora, el oficialismo conserva una base intensa de apoyo y una fuerte presencia digital. Pero las encuestas empiezan a mostrar que el rechazo social ya dejó de ser un fenómeno marginal. Y en política argentina, cuando el humor social cambia, suele hacerlo rápido.

     

  • |

    Cómo explicarles a tus hijos qué pasó el 25 de Mayo

     

    A veces los chicos vuelven de la escuela con una escarapela pegada al guardapolvo y una pregunta enorme: “¿Qué pasó el 25 de Mayo?”. Y muchos padres sienten que responder eso no es tan fácil como repetir que “se formó el primer gobierno patrio”. Porque detrás de esa frase hay personas, miedos, discusiones, hambre, peleas de poder y, sobre todo, una idea muy sencilla que puede explicarse a cualquier niño: hubo un momento en que un grupo de personas decidió que quería empezar a gobernarse a sí mismo.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Para entenderlo con chicos pequeños sirve imaginar algo cercano. Supongamos que en una escuela el director desaparece de un día para otro y nadie sabe quién debe tomar las decisiones. Los maestros se reúnen, los padres discuten y algunos alumnos empiezan a preguntar quién manda ahora. Algo parecido ocurrió en 1810, pero en un territorio enorme que todavía no era Argentina.

    En aquel tiempo estas tierras pertenecían al Reino de España. No existía la Argentina como país independiente. Desde muy lejos, un rey español decidía qué se hacía, qué se comerciaba y quién tenía autoridad. Ese rey era Fernando VII. Pero en Europa ocurrió algo inesperado: el emperador francés Napoleón invadió España y el rey quedó preso. De pronto apareció una pregunta gigantesca: si el rey ya no podía gobernar, ¿quién debía hacerlo?

    Esa duda abrió una puerta histórica. En Buenos Aires muchos empezaron a pensar que las decisiones no podían seguir dependiendo de funcionarios enviados desde España. Comerciantes, abogados, militares y vecinos importantes discutían si había llegado el momento de que el pueblo tomara parte en el gobierno. No todos querían independencia inmediata. Algunos todavía juraban lealtad al rey cautivo. Pero otros ya imaginaban un camino nuevo.

    Para explicárselo a un chico sirve decirlo así: durante muchos años las reglas venían “de afuera”, y un grupo de personas empezó a preguntarse si no era mejor decidirlas acá.

    La semana que cambió todo

    La famosa “Semana de Mayo” fue, en realidad, una serie de días llenos de tensión. No fue un acto escolar prolijo como suele verse en los dibujos. Llovía, había rumores, discusiones en las calles y mucho nerviosismo. Buenos Aires era una ciudad pequeña, con calles de tierra, faroles y casas bajas, pero durante esos días parecía hervir.

    El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros era la máxima autoridad española en el Río de la Plata. Sin embargo, muchos vecinos ya no confiaban en él. Entonces se convocó a un Cabildo Abierto, una reunión extraordinaria donde algunos representantes debatieron qué hacer. Allí se discutió algo revolucionario para la época: si el poder podía volver al pueblo cuando el rey no estaba.

    El 25 de Mayo de 1810, después de varios días de discusiones y presiones populares, se anunció la formación de la Primera Junta. Era un nuevo gobierno integrado por criollos, es decir, personas nacidas en América y un par de españoles que compartían sus ideas. Entre ellos estaban Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Manuel Belgrano. No era todavía la independencia definitiva —eso llegaría recién en 1816—, pero sí el comienzo de un proceso que cambió la historia.

    A un niño puede explicársele con una imagen simple: fue el momento en que mucha gente dijo “queremos empezar a decidir nuestro propio destino”.

    Los próceres también eran personas

    A veces la historia escolar convierte a los próceres en estatuas sin emociones. Pero eran personas reales. Belgrano no era solamente el que unos años después iba a crear la bandera: era alguien preocupado por la educación y por la pobreza. Moreno escribía textos apasionados y discutía fuerte con quienes pensaban distinto. Saavedra tenía más poder militar y una mirada más moderada. No eran héroes perfectos que siempre coincidían; eran seres humanos tratando de resolver una situación difícil.

    Eso también puede ser importante para contarles a los chicos: la historia no la hacen personajes mágicos sino personas comunes tomando decisiones en momentos complicados.

    Y hay otro dato clave para transmitir. El 25 de Mayo no fue obra de “unos pocos iluminados”. En las calles había vendedores, esclavos africanos, mujeres que repartían cintas, soldados, trabajadores y vecinos atentos a lo que ocurría. Muchas veces la historia oficial dejó afuera a esas personas, pero también formaron parte del nacimiento de la patria.

    Una revolución que todavía genera preguntas

    Más de dos siglos después, el 25 de Mayo sigue siendo una fecha viva porque habla de algo que nunca termina de resolverse: quién tiene el poder y para quién gobierna. La Revolución de Mayo abrió discusiones sobre la libertad, la representación política y la soberanía que todavía atraviesan a la Argentina actual.

    Por eso, quizás la mejor manera de explicárselo a un hijo no sea repetir fechas de memoria sino contarle que hubo hombres y mujeres que empezaron a imaginar un lugar donde las decisiones importantes pudieran tomarse acá y no desde un reino lejano.

    Y tal vez ahí aparezca la idea más profunda de todas: que la patria no nació de un día perfecto ni de un manual escolar, sino de personas que se animaron a preguntarse si podían construir algo distinto.

     

  • | |

    Patagonia en la mira: entre ejercicios militares, incendios sospechosos y la entrega de recursos estratégicos en tiempos de guerra global

    Mientras el Ejército despliega el operativo Kekén en la Patagonia, Argentina enfrenta una tormenta perfecta: alineamiento con EE.UU. e Israel nos pone en el radar de Irán, incendios arrasan bosques sin presupuesto, modifican la Ley de Glaciares y Mekorot avanza sobre el agua.

  • | |

    LOS CONSERVADORES SOLO NECESITAN LÚMPENES

    Las restauraciones conservadoras en Argentina históricamente requirieron gobiernos de derecha o golpes militares para imponer un modelo agroexportador y financiero, a costa del salario popular y la industria nacional. Sin embargo, el ciclo actual prescinde de políticos de carrera, buena retórica y programas republicanos. Basta con una gigantesca inversión en propaganda y campañas en redes…