Política

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    Donado, un afrodescendiente imprescindible en la Revolución de Mayo

     

    La Revolución de Mayo suele narrarse a través de una galería de próceres cuyos rostros, biografías y trayectorias fueron moldeados por la historiografía clásica argentina durante más de un siglo. Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Cornelio Saavedra o Juan José Paso forman parte de un panteón cívico construido desde el siglo XIX que privilegió determinadas figuras y determinados relatos. Sin embargo, detrás de aquellos nombres célebres existieron hombres cuya influencia resultó decisiva para el triunfo de la revolución y cuya memoria quedó parcialmente relegada. Uno de ellos fue Agustín Ramón José Donado Bohórquez.

    Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para NLI

    La historia recuerda a Donado como miembro de la Asamblea del Año XIII, colaborador de los revolucionarios de Mayo y administrador de la imprenta que difundió las ideas del nuevo gobierno. Sin embargo, una revisión cuidadosa de la documentación familiar y de los registros sacramentales permite advertir un aspecto prácticamente ausente de la historiografía tradicional: la existencia de una ascendencia materna afrodescendiente que rara vez fue incorporada a los relatos sobre su vida.

    La figura de Donado resulta particularmente valiosa porque permite observar dos fenómenos simultáneos. Por un lado, el papel fundamental que desempeñó en la organización material de la Revolución de Mayo. Por otro, los mecanismos mediante los cuales la historiografía argentina tendió a invisibilizar la presencia afrodescendiente en la formación de las élites políticas rioplatenses.

    Agustín Donado nació en Buenos Aires en 1768, hijo de Miguel Donado y Olivera, identificado en los registros como español, y de Petrona Bohórquez. Diversas partidas bautismales de los hijos del matrimonio conservadas en los registros parroquiales porteños califican a Petrona como «parda libre». La expresión poseía un significado preciso en el lenguaje jurídico y social del siglo XVIII. El término «parda» era utilizado para designar a personas de ascendencia africana mezclada con otros grupos poblacionales, mientras que la condición de «libre» indicaba que no se encontraba sometida a esclavitud.

    Registro de Bautismo del año 1762 correspondiente a Manuel Mariano Joseph, hermano de Agustín Donado, en donde puede leerse claramente «Petrona Bohorques Parda libre»

    La constatación documental de este dato resulta particularmente significativa porque las principales biografías de Donado producidas durante los siglos XIX y XX omitieron sistemáticamente cualquier referencia al origen de su madre. La ausencia no parece casual. Como han señalado numerosos estudios sobre la construcción de la memoria nacional argentina, la historiografía liberal tendió a presentar la Revolución de Mayo como una empresa protagonizada casi exclusivamente por hombres blancos de origen europeo, minimizando la participación de indígenas, afrodescendientes y sectores populares.

    Buenos Aires clandestina

    La Buenos Aires en la que nació Donado distaba mucho de la imagen posterior de una ciudad homogéneamente europea. Durante el siglo XVIII era un puerto periférico del Imperio español cuya economía dependía en gran medida del comercio atlántico y de un intenso tráfico clandestino que burlaba las restricciones impuestas por la Corona. La ciudad constituía además uno de los principales puntos de ingreso de población africana esclavizada hacia el interior sudamericano.

    Numerosos trabajos han demostrado que la presencia africana y afrodescendiente en el Río de la Plata colonial fue mucho más importante de lo que suele reconocerse. A fines del período virreinal, los afroporteños constituían una proporción considerable de la población urbana. Eran artesanos, cargadores, lavanderas, músicos, soldados, pequeños comerciantes y trabajadores especializados. También existían numerosos negros y pardos libres integrados a la vida económica y social de la ciudad.

    Fue en ese contexto donde se desarrolló la familia Donado Bohórquez.

    La imprenta

    La importancia histórica de Agustín Donado no provino inicialmente de la política sino de la imprenta. Para comprender su relevancia es necesario recordar que una imprenta en el Río de la Plata de comienzos del siglo XIX equivalía a un recurso estratégico de enorme valor. Buenos Aires carecía de universidades importantes, poseía escasas instituciones culturales y contaba con una circulación limitada de libros y periódicos. La capacidad de imprimir documentos, proclamas, reglamentos y periódicos constituía una herramienta de poder comparable a la posesión de una infraestructura crítica de comunicación en el mundo contemporáneo.

    La principal instalación tipográfica de la ciudad era la Imprenta de los Niños Expósitos. Creada a partir de materiales procedentes de antiguas imprentas jesuíticas, fue durante décadas la herramienta fundamental para la difusión de impresos en el Virreinato del Río de la Plata. Por sus prensas circularon periódicos, documentos administrativos, publicaciones religiosas y disposiciones gubernamentales.

    Donado ocupó una posición central dentro de esa estructura. Su cercanía con los sectores revolucionarios le permitió convertirse en uno de los hombres de confianza encargados de garantizar el funcionamiento de la imprenta en los años decisivos de la revolución.

    La importancia de esta tarea suele ser subestimada. En una época en la que la comunicación dependía de documentos impresos distribuidos a caballo o por correo, controlar la imprenta equivalía a controlar la difusión de las decisiones políticas. Sin imprenta no había proclamas. Sin imprenta no había decretos. Sin imprenta no existía la posibilidad de construir legitimidad para un gobierno revolucionario que buscaba reemplazar a las autoridades virreinales.

    Cabildo abierto

    El episodio más conocido de la actuación de Donado ocurrió durante los días previos al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.

    Las invitaciones para participar de aquella reunión debían ser impresas y distribuidas entre los vecinos considerados con derecho a intervenir en el debate sobre el futuro político del virreinato. La tradición historiográfica sostiene que Donado tuvo un papel destacado en la impresión de esas esquelas. Diversos autores han señalado además las sospechas surgidas inmediatamente después de los acontecimientos respecto de la impresión de invitaciones adicionales que habrían favorecido la concurrencia de partidarios de la revolución.

    Aunque los detalles continúan siendo objeto de debate entre los historiadores, existe consenso en que Donado se encontraba en una posición estratégica. Su acceso a la imprenta y a la producción material de las invitaciones lo ubicaba en uno de los puntos neurálgicos de la organización revolucionaria.

    La cuestión no era menor. La Revolución de Mayo no se decidió únicamente mediante grandes discursos. También dependió de quiénes pudieron ingresar al Cabildo y participar de la votación que terminó cuestionando la continuidad del poder virreinal. En ese aspecto, la labor de Donado fue tan silenciosa como decisiva.

    Después de la Revolución

    Tras el triunfo de la revolución, la importancia de la imprenta aumentó todavía más. Las nuevas autoridades comprendieron rápidamente que debían explicar sus decisiones a la población y consolidar su legitimidad política. Desde las prensas vinculadas a la administración revolucionaria comenzaron a circular proclamas, reglamentos y periódicos fundamentales para la construcción del nuevo orden político.

    La Gazeta de Buenos Ayres, impulsada por Mariano Moreno, se convirtió en la principal voz pública de la revolución. Detrás de los textos y las ideas se encontraba el trabajo cotidiano de quienes garantizaban la existencia material de la imprenta. Entre ellos sobresalía Agustín Donado.

    Su trayectoria política continuó durante los años siguientes. Participó de la Asamblea del Año XIII, uno de los cuerpos deliberativos más importantes del período revolucionario, y mantuvo una activa presencia en la vida pública rioplatense. Sin embargo, la memoria histórica terminó privilegiando a figuras más visibles mientras relegaba a quienes habían desempeñado tareas organizativas esenciales.

    Sociedad mestiza y diversa

    La historia de Donado adquiere una dimensión adicional cuando se la observa desde la perspectiva de sus orígenes familiares y una madre identificada como «parda libre», condición omitida en todas sus biografías. El dato obliga a revisar ciertas interpretaciones tradicionales sobre los protagonistas de la Revolución de Mayo. No porque modifique el papel político de Donado, sino porque demuestra hasta qué punto la sociedad rioplatense era más diversa de lo que durante mucho tiempo se enseñó.

    La presencia afrodescendiente no se limitó a los batallones de pardos y morenos ni a los sectores populares. También estuvo presente en familias que alcanzaron posiciones destacadas dentro de la vida económica, cultural y política de Buenos Aires. El caso de Donado constituye un ejemplo particularmente revelador de esa realidad.

    Tal vez por eso resulte significativo que la condición de Petrona Bohórquez haya desaparecido casi por completo de las biografías posteriores de su hijo. Como ocurrió con muchos otros protagonistas de la historia argentina, la construcción del relato nacional tendió a simplificar orígenes, borrar complejidades y adaptar las trayectorias personales a una imagen idealizada de los próceres.

    Más de dos siglos después, la recuperación de esas huellas documentales permite reconstruir una historia más rica y más cercana a la realidad. Agustín Donado no fue solamente un diputado revolucionario ni únicamente el administrador de una imprenta estratégica. Fue también el descendiente de una sociedad mestiza y diversa que contribuyó decisivamente a la construcción del Río de la Plata revolucionario.

    Reconocer esa complejidad no disminuye su figura. Por el contrario, la vuelve más humana, más interesante y más representativa de la verdadera historia de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo.

     

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    Kicillof denunció que Milei quiere convertir Chapadmalal en un negocio inmobiliario

     

    La decisión del gobierno de Milei de avanzar sobre las históricas unidades turísticas de Chapadmalal volvió a encender un fuerte conflicto político con la provincia de Buenos Aires. Esta vez fue el gobernador Axel Kicillof quien acusó directamente a la administración libertaria de esconder un “negocio inmobiliario” detrás del plan para concesionar el complejo durante las próximas décadas.

    Por Roque Pérez para NLI

    El conflicto gira alrededor de uno de los símbolos más reconocibles del turismo social argentino. Construidos durante el primer peronismo, los hoteles de Chapadmalal fueron pensados para que trabajadores, jubilados, estudiantes y familias de bajos recursos pudieran acceder a vacaciones a precios populares. Hoy, ese modelo histórico aparece amenazado por la intención oficial de entregar la explotación del predio a operadores privados por un plazo de hasta 30 años.

    El choque entre la Provincia y la Casa Rosada

    Desde el gobierno bonaerense aseguran que la administración nacional no busca únicamente reducir gastos del Estado, como sostiene oficialmente, sino avanzar sobre tierras de enorme valor económico. Kicillof sostuvo que detrás de la iniciativa existe un proyecto de carácter inmobiliario que podría modificar definitivamente el destino de uno de los complejos turísticos más emblemáticos del país.

    La Provincia volvió a reclamar formalmente que la gestión de Chapadmalal sea transferida a Buenos Aires para garantizar la continuidad de los programas de turismo social y preservar las fuentes laborales vinculadas al complejo. El planteo no es nuevo, pero cobró fuerza luego de que el Gobierno nacional avanzara con medidas administrativas y cambios en el funcionamiento de las unidades turísticas.

    En la misma línea, el ministro bonaerense de Producción, Augusto Costa, había advertido días atrás que no permitirán que “rematen nuestra historia” ni que un derecho social termine convertido en un negocio para sectores privados. Las declaraciones reflejan una disputa que ya excede el plano administrativo y se transformó en un nuevo capítulo de la confrontación política entre la gestión provincial y la Casa Rosada.

    Lo que está en juego

    La discusión sobre Chapadmalal va mucho más allá de unos hoteles. Para amplios sectores del peronismo, el complejo representa una de las expresiones más concretas del concepto de justicia social impulsado durante los gobiernos de Juan Domingo Perón y Eva Perón. Durante décadas, miles de familias argentinas pudieron conocer el mar gracias a un sistema de turismo accesible financiado por el Estado.

    La administración de Milei, en cambio, sostiene que el esquema actual resulta deficitario y que la participación privada permitiría atraer inversiones y reducir costos de mantenimiento. Sin embargo, las críticas apuntan a que una concesión de semejante magnitud podría terminar restringiendo el acceso popular y transformando un patrimonio histórico en un emprendimiento orientado al mercado.

    Mientras continúan los reclamos por despidos, pases a disponibilidad y la incertidumbre sobre el futuro del predio, la disputa por Chapadmalal comienza a convertirse en un símbolo más amplio del choque entre dos modelos de país: uno que concibe determinados servicios como derechos sociales y otro que busca trasladarlos al ámbito de los negocios privados. Y en ese escenario, la pelea recién empieza.

     

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    Precariedad laboral, corrupción y mitos  

     

    Verdades y fantasías en torno al trabajo precario y la corrupción en obras públicas faraónicas que por más de un siglo atraviesan el imaginario histórico argentino.

    Por Silvina Belén para NLI ·

    Cada vez que la precarización laboral se agiganta, como ahora, asoma un viejo informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la república: el que Bialet Massé le presentó a principios del siglo pasado, en 1904, a Julio A. Roca y Joaquín V. González, presidente y ministro del interior, respectivamente, ese año.

    Del interés por el apabullante informe suele pasarse a exaltar la figura de su autor, prácticamente convertida en mito tras los sucesivos redescubrimientos del texto de la investigación que realizó con tanto celo –un disgusto para los rancios González y Roca, seguramente, que se la habían encomendado- como sacrificios para su osamenta.

    Incluso, a fines de los noventa, un historiador tan poco convencional como Javier Trímboli decidió emprender el mismo camino que casi cien años atrás había recorrido Juan Bialet Massé para realizar su trabajo. Trímboli plasmó su experiencia en el libro Mil novecientos cuatro. Por el camino de Bialet Massé (1999), que publicó Colihue en la colección “Puñaladas, ensayos de punta” que dirigía nada menos que Horacio González.

    El historiador –fallecido tempranamente en 2025- ya en ese momento finisecular olfateaba la defunción de la política que hoy, por desgracia, debemos dar por consumada. Así, en la Presentación de su libro, Javier Trímboli decía que la obra giraría en torno a esa sospecha fúnebre y al homenaje que pretendía rendirle a Bialet Massé como hombre político.

    Se refería, claro, a la faceta de político humanista que el autor del informe había mostrado a sus cincuenta y ocho años, no así a la trayectoria de empresario e inversor que este médico catalán había forjado por décadas codo a codo con la voraz élite cordobesa que reunía a personajes como Miguel Juárez Celman y Félix Funes, amigo de Bialet el primero y socio el segundo.

    Este derrotero tuvo su pico más alto en fama, controversias y mito en torno al Dique San Roque, su construcción, financiamiento, puesta en marcha e intrigas palaciegas, muchas de las que hasta hoy permanecen en una obscuridad histórica teñida de polémicas entre entusiastas y detractores de la obra que dirigió el ingeniero Carlos Cassaffousth, otra figura mitificada por los panegiristas del dique.

    El Horno “La Primera Argentina”

    Quienes hayan visitado San Roque como turistas seguramente habrán escuchado de boca de los guías diferentes versiones de la historia del viejo dique, todas con Bialet y Cassaffousth como héroes trágicos, adelantados a su época, envidiados, víctimas de la injusticia que los empobreció y llevó a prisión con la ayuda del peritaje de un “falso” ingeniero –el villano Federico Stavelius en el relato-.

    De los tres apellidos principales relacionados con la construcción, Funes, Bialet Massé y Cassaffousth –el cuarto sería Dumesnil-, el menos mentado es Funes[i], que eludió la cárcel por fueros parlamentarios. Del legendario empobrecimiento de don Juan, se sabe que duró casi nada: recompró en remate, a precio módico, sus antiguas posesiones, quizá con un “canuto” atesorado.

    El mote de “falso ingeniero” colgado como Sambenito a Stavelius, se sabe que nació del tecnicismo legal que salvó a los encarcelados y motivó la indignada renuncia del gobernador cordobés de turno: Stavelius no había revalidado su legítimo título de ingeniero obtenido en Suecia, su país de origen. No hubo, claro, ni revisión de su peritaje ni mucho menos uno nuevo…

    Se habla aún de la perfidia inglesa que, con malas artes e influencia, hizo caer en desgracia a los constructores por haber usado cales hidráulicas cordobesas y no cemento portland. Pero los préstamos para financiar el costo de la obra vinieron de las islas. Haber impuesto su portland sin necesidad de complejas venganzas, por lógica, hubiese sido muy sencillo para los ingleses.

    Una revisión asequible de la historia del dique es la de Lázaro Llorens, “Viejo Dique San Roque: el monumento a la corrupción de Roca y Juárez Celman”, artículo publicado en 2019. Por el contrario, la más amplia, mistificadora y encendida defensa de la obra y sus responsables en todos los aspectos puede leerse en el libro La historia del Dique San Roque (1985), de Luis Rodolfo Frías –disponible en PDF-, que el autor dedica “A la memoria venerable de mi abuelo materno Senador de la República Don Augusto Manuel Funes.”.

    Los muñones del dique de 1890 todavía pueden verse con aguas bajas del lago San Roque. Se dice que resistieron la dinamita. Para algunos esta imagen es símbolo de calidad indiscutible; para otros, vestigio de corrupción inocultable. A ciento cincuenta metros hay otro paredón, el del dique nuevo, de 1944, hecho a puro portland y con el embudo gigante que le valió el sobrenombre.

    Juan Bialet Massé

    Los biógrafos de Bialet Massé todavía no han logrado reconstruir totalmente su historia de vida ni aclarar cómo fueron sus últimos años en España y los primeros en Argentina, cómo a pesar de haberse cambiado el nombre para entrar al país –presumen los investigadores una interdicción política en la península- logró hacer valer su título de médico y hasta dónde llegó su responsabilidad o participación en los beneficios espurios, incluyendo negocios inmobiliarios relacionados, que los Juárez, Roca y Funes le sacaron a la construcción del dique. Misterios aún sobran.

    Volviendo al  informe, motivo principal de sus cíclicas reapariciones, también hay misterios y un halo de leyenda. El contenido, por supuesto, conserva su valor incuestionable. Sin embargo, el que González y Roca se lo hayan encomendado a un hombre de cincuenta y ocho años, avanzada edad para la época, no deja de llamar la atención. Al respecto, un lapidario crítico como Llorens reflexiona:

    Luego del culebrón del dique San Roque, el médico catalán siguió manteniendo estrechos lazos económicos con el “Zorro” Roca. Así fue que en 1904, durante su segunda presidencia, fue el mismísimo Roca quien contrató a Bialet Massé para que confeccionara su famoso informe “El Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República Argentina”. Informe con el que el constructor del dique fallido, se compró la buena opinión a todo el progresismo local. A pesar de haber vivido siempre comiendo de la mano de la oligarquía más agria de la República Argentina.

    Tal vez Bialet Massé, previendo sospechas como esta, se apresuró a aclararles a los funcionarios que haría el informe ad honorem. Y así fue: en lo formal no hubo honorarios. Sin embargo, la suma que finalmente se le otorgó en concepto de viáticos, gastos de preparación y edición[ii] del informe fue de 25.000 pesos, una friolera para 1904, podría decirse.

    A más de un siglo y con tantos ceros quitados de por medio, solo puede hacerse una comparación apelando al respaldo oro del peso en la época. Gramo más, gramo menos, serían unos once kilos de oro aproximadamente lo que el estado invirtió en gastos para un informe al que ni quienes lo encargaron le dieron importancia ni lo hicieron valer políticamente para legislar[iii] en favor de la mejora de las condiciones de trabajo en el país.

    El esposo catalán de Zulema Laprida, hija del célebre Narciso, falleció en Buenos Aires en 1907 sin apuros económicos. Se llevó a la tumba no pocos secretos y dejó los mitos que se asocian a su apellido: el del hombre que a caballo y bajo la lluvia descubrió el milagro de las piedras calizas cordobesas, y el del mártir del progreso y defensor de la dignidad del trabajador, que le escupió las verdades del sufrimiento obrero en la cara a funcionarios venales de alto rango.

    Si valiese definir sencillamente el mito como unión de ínfima verdad y mucha fantasía, habría que considerar si Juan Bialet Massé forma parte o no de nuestra mitología histórica, de todo aquello que nos gustaría creer sin vacilaciones ni peros.


    [i] Félix Funes, concuñado de Juárez Celman y Julio A. Roca.

    [ii] Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República Argentina, Buenos Aires, Imprenta y Casa Editora de Adolfo Grau, 1904.

    [iii] “Su presentación, en 1904, no fue bien recibida y la Ley Nacional de Trabajo que originara este relevamiento, tampoco llegó a ser sancionada.”: https://proyectobialet.com/bio/.

     

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    El cazador de los arroyos: hallan en Santa Cruz un dinosaurio que obliga a reescribir parte de la historia de los raptores

     

    Un equipo de paleontólogos argentinos y japoneses descubrió en Santa Cruz una nueva especie de dinosaurio carnívoro emparentado con los velociraptores. Bautizado como Kank australis, el animal vivió hace entre 66 y 70 millones de años y presenta características que sugieren una forma de vida muy distinta a la de sus famosos parientes de las películas.

    Por Amparo Lestienne para NLI

    Durante décadas, la imagen popular de los raptores estuvo asociada a cazadores veloces, depredadores terrestres que perseguían presas en grupos y dominaban los ecosistemas del Cretácico. Sin embargo, el hallazgo realizado en la Formación Chorrillo, cerca de El Calafate, aporta una pieza inesperada al rompecabezas de la evolución de estos animales. Los investigadores identificaron una nueva especie que, aunque emparentada con los velociraptores, parece haber desarrollado hábitos muy diferentes.

    Los restos fósiles fueron recuperados en campañas realizadas entre 2018 y 2025 por especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales, la Fundación Félix de Azara y científicos japoneses. El nuevo dinosaurio recibió el nombre de Kank australis. El término «Kank» significa «ñandú anciano» en lengua aonikenk o tehuelche, mientras que «australis» hace referencia a su origen patagónico.

    Un raptor diferente a todos

    A primera vista, Kank australis no era un gigante. Los especialistas estiman que medía entre dos y tres metros de longitud y pesaba alrededor de 27 kilos, es decir, tenía un tamaño comparable al de un ñandú grande. Sin embargo, su anatomía llamó inmediatamente la atención de los paleontólogos.

    A diferencia de los velociraptores clásicos, que poseían dientes afilados como cuchillas para desgarrar carne, este dinosaurio exhibía un hocico alargado y dientes cónicos de aproximadamente un centímetro de largo. Esa combinación anatómica es mucho más común en animales adaptados a capturar peces o pequeñas presas acuáticas que en grandes cazadores terrestres.

    Por eso los investigadores sostienen que probablemente frecuentaba ríos, arroyos y ambientes húmedos de la Patagonia cretácica, donde habría encontrado buena parte de su alimento. El descubrimiento abre una ventana fascinante sobre la diversidad ecológica de los raptores sudamericanos, mucho más amplia de lo que se creía hasta ahora.

    La Patagonia sigue sorprendiendo al mundo

    La provincia de Santa Cruz se ha convertido en una de las regiones más importantes del planeta para estudiar los últimos millones de años de la era de los dinosaurios. Los sedimentos de la Formación Chorrillo ya habían proporcionado numerosos fósiles, pero Kank australis aporta información especialmente valiosa porque pertenece a un grupo prácticamente desconocido en el extremo sur de la Patagonia.

    Federico Agnolín, uno de los paleontólogos que participó en el hallazgo, explicó que no existían registros previos de animales similares en Santa Cruz ni en gran parte de Chubut. En términos científicos, el descubrimiento ayuda a completar un «rompecabezas» evolutivo que tenía enormes vacíos de información.

    La importancia del hallazgo va más allá de sumar un nombre a la lista de dinosaurios argentinos. Cada nueva especie encontrada permite reconstruir con mayor precisión cómo eran los ecosistemas que existían poco antes de la gran extinción ocurrida hace 66 millones de años, cuando el impacto de un asteroide cambió para siempre la historia de la vida en la Tierra.

    Un patrimonio científico que resiste

    El descubrimiento también vuelve a poner en evidencia el enorme valor de la investigación científica argentina. La Patagonia continúa produciendo hallazgos de relevancia mundial gracias al trabajo sostenido de investigadores, museos y universidades que durante años desarrollan campañas de exploración en condiciones climáticas extremas.

    Mientras algunos imaginan a los dinosaurios como criaturas del pasado sin conexión con el presente, cada fósil recuperado aporta información sobre la evolución, los cambios climáticos y la historia biológica del planeta. Kank australis, el pequeño cazador de los arroyos patagónicos, demuestra que todavía quedan muchas páginas por escribir sobre un mundo desaparecido que sigue emergiendo desde las rocas del sur argentino.

     

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    El modelo Milei profundiza la precarización: un informe de la UBA revela caída del empleo, derrumbe salarial y avance de la informalidad

     

    Se perdieron 300.000 empleos formales.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    La promesa libertaria de una supuesta “modernización” del mercado laboral empieza a mostrar sus verdaderos efectos sociales. Un informe elaborado por el área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires expuso un escenario alarmante: caída sostenida del empleo formal, destrucción del salario real y crecimiento de la informalidad laboral en toda la Argentina.

    El trabajo, coordinado por los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria, analiza datos oficiales del SIPA, la EPH y el INDEC y desarma uno de los principales relatos del gobierno libertario: que el “ajuste” generaría inversiones y empleo privado. Por el contrario, los números muestran un deterioro persistente del mercado laboral desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

    Caída del empleo y salarios cada vez más bajos

    Según el informe, el empleo asalariado formal acumuló una pérdida cercana a los 300 mil puestos respecto de noviembre de 2023. El fenómeno afecta tanto al sector privado como al público y refleja una economía paralizada, con consumo deprimido y cierre constante de pequeñas y medianas empresas.

    Los datos muestran además que las remuneraciones continúan perdiendo frente a la inflación. El salario mínimo, vital y móvil sufrió un derrumbe histórico de poder adquisitivo durante la gestión libertaria. El propio informe sostiene que el deterioro ya ubica al salario mínimo por debajo de los niveles previos a la crisis de 2001.

    Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, el salario mínimo perdió cerca de un 38% de capacidad de compra. En paralelo, el salario promedio registrado también retrocedió en términos reales, especialmente en el sector público.

    El discurso oficial insiste en mostrar desaceleración inflacionaria como sinónimo de recuperación económica. Sin embargo, el informe de la UBA deja en evidencia que gran parte de esa desaceleración se explica por el desplome del consumo popular, producto directo de salarios pulverizados y destrucción del empleo.

    La Argentina de Milei: cuatro de cada diez trabajadores en la informalidad

    Otro de los puntos más graves del trabajo académico es el crecimiento de la informalidad laboral. El estudio determinó que el 43% de los trabajadores argentinos se desempeña en condiciones informales, es decir, sin cobertura previsional, derechos laborales ni protección social.

    Eso implica que más de cuatro de cada diez personas trabajan “en negro” en un contexto donde además aumentan la pobreza y la vulnerabilidad social. El informe remarca que el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres.

    La situación golpea especialmente a los jóvenes. Entre quienes tienen entre 16 y 24 años, la informalidad alcanza niveles extremos: alrededor de siete de cada diez trabajadores jóvenes están fuera del sistema formal.

    Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, los investigadores advierten que el deterioro atraviesa a casi todas las provincias y ramas de actividad. Comercio, industria y servicios aparecen entre los sectores más afectados por la pérdida de puestos registrados.

    El fracaso del “derrame” libertario

    Mientras Milei insiste con una narrativa de recuperación macroeconómica, los indicadores laborales muestran otra realidad: menos empleo, peores salarios y mayor precarización. La lógica del ajuste permanente y la licuación de ingresos funcionan como mecanismo de transferencia de recursos hacia los sectores concentrados, pero destruyen el mercado interno y profundizan la desigualdad.

    El informe de la UBA también desmiente otra de las promesas libertarias: que la flexibilización laboral mejoraría el empleo. Hasta ahora, lo que se observa es exactamente lo contrario. La pérdida de derechos y el debilitamiento del salario no generaron crecimiento económico ni inversión productiva sostenida. Lo que sí avanzó fue la informalidad y la fragilidad social.

    En términos políticos, el deterioro del empleo empieza a convertirse en uno de los principales puntos débiles del gobierno. La caída del poder adquisitivo ya no afecta solamente a trabajadores informales o sectores vulnerables: también impacta sobre asalariados registrados y capas medias que durante 2024 y parte de 2025 acompañaron electoralmente a Milei esperando una mejora económica que nunca llegó.

     

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    Según el Colegio de Escribanos se derrumbaron los créditos hipotecarios (salvo para funcionarios de Milei)

     

    El relato libertario sobre el supuesto “regreso del crédito hipotecario” empezó a chocar de frente con la realidad. Según los últimos datos difundidos por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, las escrituras con hipoteca se desplomaron un 48,9% interanual en abril y encendieron una alarma directa sobre la destrucción del acceso a la vivienda para la clase media. Pero el dato adquiere un tono todavía más escandaloso cuando se lo cruza con las denuncias que estallaron semanas atrás sobre créditos millonarios otorgados desde el Banco Nación a funcionarios y dirigentes cercanos al oficialismo.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Mientras millones de argentinos ven cada vez más lejos la posibilidad de comprar una vivienda, sectores vinculados al poder parecían acceder a condiciones privilegiadas. La postal es devastadora para el discurso de Milei: el crédito hipotecario se derrumba para la sociedad, pero no necesariamente para quienes orbitan alrededor del Gobierno.

    Los números difundidos por el Colegio de Escribanos son contundentes. En abril apenas se registraron 609 escrituras formalizadas con hipoteca en la Ciudad de Buenos Aires. El dato implica una caída de casi el 50% respecto del mismo mes del año pasado y muestra que el “boom hipotecario” que promocionaba el oficialismo prácticamente se desinfló en pocos meses. El mercado inmobiliario volvió a frenarse y la financiación desaparece otra vez como herramienta de acceso para los sectores medios.

    La explicación económica es relativamente simple. Los salarios quedaron destruidos frente al ajuste, las cuotas UVA volvieron a generar temor por la inflación acumulada y las condiciones exigidas por los bancos se volvieron prohibitivas. En muchos casos, las familias necesitan ingresos que triplican o cuadruplican el promedio salarial argentino para acceder a una vivienda mínima. El resultado es una exclusión silenciosa pero masiva.

    El escándalo del Banco Nación que dejó expuesta la doble vara

    En ese contexto explotó semanas atrás el escándalo de los créditos del Banco Nación. Las denuncias publicadas por distintos medios revelaron que funcionarios, legisladores y dirigentes vinculados a La Libertad Avanza habrían obtenido préstamos hipotecarios millonarios en condiciones extraordinariamente favorables. La polémica generó indignación porque coincidía exactamente con el momento en que el resto de la población comenzaba a quedar afuera del sistema financiero.

    La contradicción política fue imposible de ocultar. Milei llegó al poder denunciando los privilegios de la “casta”, pero el caso del Banco Nación terminó mostrando a funcionarios y dirigentes oficialistas accediendo a beneficios que para cualquier trabajador promedio son prácticamente inalcanzables. El mensaje que queda flotando es brutal: el mercado no funciona igual para todos.

    Lo más grave es que el derrumbe de los créditos hipotecarios no aparece como un accidente sino como una consecuencia lógica del modelo económico libertario. El Gobierno sostiene tasas altísimas, destruye el poder adquisitivo y profundiza la precarización laboral. En ese escenario, pensar en una hipoteca a 20 o 30 años se vuelve directamente imposible para gran parte de la sociedad.

    El sueño de la casa propia vuelve a convertirse en un privilegio

    Durante décadas, el acceso a la vivienda fue uno de los pilares de la movilidad social argentina. Incluso con crisis recurrentes, existía la expectativa de que una familia trabajadora pudiera aspirar a comprar su casa. Hoy ese horizonte parece romperse nuevamente.

    El desplome registrado por el Colegio de Escribanos revela mucho más que un problema inmobiliario. Expone el agotamiento de un esquema económico que favorece la especulación financiera mientras castiga ingresos y consumo. En paralelo, el escándalo del Banco Nación dejó instalada otra percepción todavía más corrosiva: que el crédito existe, pero para sectores cercanos al poder.

    En otras palabras, el “mercado libre” que prometía Milei empieza a mostrar una dinámica conocida en la Argentina: ajuste para las mayorías y privilegios para minorías bien conectadas. Mientras la clase media vuelve a alejarse del sueño de la casa propia, los funcionarios libertarios quedaron bajo sospecha por haber accedido justamente a aquello que el resto ya no puede alcanzar.