Política

  • |

    Hacia la lucidez

     

    En la Argentina retrógrada se agolpan las preguntas sin respuesta: nuestro reino del revés es el imperio de la duda constante.

    Por Jorgelina Áster para NLI

    A medida que el espíritu autocrático se consolida en Argentina, se multiplican los decretos y en el Congreso se aprueban, con aplauso cerrado  de nuestros tribunos de la plebe, leyes antediluvianas, crecen interrogantes que hasta hace no mucho tiempo atrás hubiésemos descartado de plano por ridículos.

    Pero con una década mucho más signada por la infamia que la históricamente llamada infame, con una pandemia -nada aleccionadora por cierto, aunque quién sabe…-  entre medio,  y claros retrocesos civilizatorios, ya no es ridícula ninguna pregunta. En el reino del revés se activan todas las dudas.

    Querer saber, por ejemplo, si la ciudadanía en verdad ansiaba extenderle el certificado de defunción a la democracia e instaurar el vale todo, el sálvese quien pueda, hoy tiene pleno sentido. La vida precaria, la inequidad y la iniquidad en díada, el despojo a cielo abierto de recursos y derechos llevan a preguntarse, incluso, si no estaremos en las fauces de una pesadilla que se estira en la noche.

    ¿La precaria vida material y espiritual que padecemos las personas de a pie proviene del triunfo pírrico de una demostración de desprecio absoluto e irrevocable a las imposturas representativas que antaño sufrimos hasta el hartazgo? ¿Fue intencional entregarle las llaves del reino a la peor caterva, se trató de un escarmiento simbólico pero tan placentero que justificaba la inmolación?

    Aunque parezca mentira, hubo un hombre, un escritor galardonado con el Nobel, que imaginó un brote pandémico, primero, y un brote de lucidez, poco después. El broche de oro del segundo brilló en las urnas: un 83% de votos en blanco. ¿Será el nuestro un estado intermedio entre los efectos psicológicos inconscientes de una pandemia cercana, de evocación reprimida, y un inminente brote de lucidez plena?

    Saramago

    Aunque José Saramago presentó ambas obras como ficciones, usó en el título de las dos novelas la palabra ensayo: Ensayo sobre la ceguera y Ensayo sobre la lucidez. Las concibió, sí, como textos ficcionales, pero daría la impresión de que le resultaron excesivamente verosímiles, mucho más cercanas a la reflexión ensayística que a los placeres estéticos que caracterizan la buena narrativa.

    A medida que lo que aparenta ser una abulia cívica crece en occidente, nunca falta quien nos recuerde la premonitoria imaginación del portugués universal. Suele darse por sentado que la actitud de los votantes de Ensayo sobre la lucidez es digna e implacable, que desespera a los indignos politiqueros por cuestionar su representatividad.

    Sin embargo, tras el cachetazo cívico, no hay beneficios duraderos para la innominada localidad rebelde. La lucidez que representaría el voto, contracara del brote de “ceguera blanca” del “otro ensayo”, finalmente, se convertirá en un boomerang para la ciudadanía: el cuestionado poder político toma revancha con autoritarismo justificado en interpretaciones baladíes del voto en blanco.

    Si pensáramos, entonces, con muchas dudas pero cierta esperanza, que estuviéramos a medio camino pero en marcha hacia la lucidez, deberíamos conformarnos con la promesa de un futuro acto de dignidad que engalanase la ruina por venir, previsiblemente más dura que la actual. Sería quizá bastante para el espíritu, pero poco para el cuerpo. Sería, al menos, algo, podría decirse.

    Pero si, con realismo exacerbado, creyéramos que la necedad convirtió en masoquistas a los electores habilitados, que la frustración orientó su venganza hacia los inocentes y multiplicó el poder de los impostores, que hay un placer morboso en consentir la inequidad programada, ya no nos quedaría siquiera el consuelo de pensar en una lucidez que nos espera a la vuelta de la esquina.

    Podría esgrimirse, por otro lado,  que la idea de un archipiélago de individualidades que, de acuerdo con la triunfante cháchara economicista, configura el país, también alimenta la ficción mental del ego blindado, invulnerable mientras vele por sí mismo y se libere de empatías, rémoras sentimentales, solidarias y justicieras.

    Todas estas cursilerías desaparecerían cuando al fin volviésemos a la Edad de Piedra: darle el poder a los más retrógrados, entonces, valdría la pena. Los caminos del abstencionismo, en las antípodas del voto en blanco, serían tan efectivos como la transitoria asociación de retrógrados que, mientras haya que tolerar al estado, se encargaría de capturarlo con el mínimo de sufragios.

    Después, cada cual seguiría atendiendo su juego. Al fin y al cabo así, desde la infancia, nos instruyó el sabio Antón, insanamente olvidado. En algún momento ya no habría que compartir nada, solamente una idea: las mejores islas serían las islas perdidas. La privacidad de la caverna estaría cerca, y con la IA allí haríamos la pata ancha.

    Quizá, entre hipótesis, sospechas y conjeturas, nos alcance la nada. Una nada más cercana al tropo de La historia interminable que a las inasibles especulaciones filosóficas. El culto a los Gmork del presente puede estar repleto de espejismos para el ego y exacerbar morbos, pero no deja de ser destructivo. Michael Ende es claro: Gmork representa el poder que fortalece la nada.

    Gmork

    Sin Áuryn ni Falcor, que igual de nada servirían porque nuestro Reino de Fantasía se volatilizó hace más de medio siglo –al tiempo que nuestras porciones en la torta de los ingresos se convertían en migajas-, Gmork es la realidad. Y aunque la nada sea difícil de imaginar, bien podría estar a la vuelta de la esquina en lugar de la lucidez.

    Mientras tanto, en el limbo de las dudas, nos quedan tres lecturas –o relecturas- para matizar la espera de unas respuestas que, seguramente, no nos satisfarán.


     

  • |

    PERVERSO – El gobierno elimina protecciones al aluminio y expone a 2.272 empleos de Aluar: el castigo de Milei al dueño de FATE

     

    La Resolución 172/2026 elimina la protección antidumping al aluminio chino y deja expuestos 2.272 puestos de trabajo de Aluar. Análisis político y comercial del castigo de Milei a la industria nacional y su impacto en el comercio manufacturero.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    La publicación de la Resolución 172/2026 en el Boletín Oficial no es un simple movimiento técnico de comercio exterior. Es una señal política directa. El Gobierno de Milei decidió eliminar la medida antidumping que protegía al aluminio laminado local frente a importaciones chinas, dejando sin efecto el arancel del 28% que regía desde 2020.

    La decisión se conoce apenas días después del conflicto con el grupo empresario dueño de Aluar y de la planta de neumáticos FATE. El mensaje es claro: el que confronta, paga (y Milei está convencido de que cerraron FATE en pleno debate de reforma laboral a propósito). Y en este caso, el costo potencial de esta «venganza personal» que lejos está de ser una medida de gobierno meditada, no lo asume un empresario, sino 2.272 trabajadores argentinos.


    Apertura comercial en aluminio: impacto en el comercio manufacturero

    La Resolución 172/2026 cierra el examen de la medida antidumping sin prorrogarla. En términos prácticos, significa que el aluminio laminado chino podrá ingresar sin el recargo que equilibraba precios frente a prácticas de dumping.

    En el sector comercio e industria esto implica:

    • Mayor presión competitiva para la producción nacional
    • Riesgo de pérdida de participación de mercado interno
    • Desplazamiento de proveedores locales en cadenas de valor

    El aluminio laminado no es un producto marginal. Es insumo clave en envases de alimentos, medicamentos, construcción y múltiples rubros industriales. El golpe no es sólo para una empresa: es para todo el entramado manufacturero.


    Aluar y el empleo industrial en riesgo

    Aluar emplea, según datos oficiales de la propia compañía, 2.272 trabajadores distribuidos en Puerto Madryn (1.561), Abasto (435) y Ciudad de Buenos Aires (276).

    No estamos hablando de un holding financiero: hablamos de una empresa productiva con fuerte arraigo territorial, especialmente en Chubut.

    Eliminar la protección comercial en un contexto de apertura importadora y caída del consumo interno implica:

    • Compresión de márgenes
    • Ajuste en turnos productivos
    • Posible reducción de personal si se profundiza el ingreso masivo de aluminio asiático

    En economías periféricas, la competencia no es simétrica. China produce con escala, subsidios energéticos y políticas industriales activas. Argentina, en cambio, desarma su defensa comercial.


    ¿Decisión técnica o castigo político?

    El contexto político no puede omitirse. El conflicto con el grupo empresario que controla Aluar y FATE escaló públicamente en las últimas semanas. La quita de la protección se interpreta en el sector industrial como una respuesta disciplinadora.

    El Gobierno sostiene que la medida apunta a bajar costos y fomentar competencia. Sin embargo, no hay un plan de reconversión productiva, ni financiamiento industrial compensatorio, ni esquema de transición para empleo.

    La señal que reciben las empresas manufactureras es otra: si el mercado internacional presiona, el Estado no interviene; si hay conflicto político, la protección desaparece.


    Defensa comercial y soberanía productiva

    Las medidas antidumping no son privilegios. Son instrumentos reconocidos por la Organización Mundial del Comercio para evitar competencia desleal.

    Eliminar una protección de este tipo en medio de un escenario de sobreoferta global de aluminio y guerra comercial entre potencias implica:

    • Debilitar la industria nacional.
    • Exponer empleo estratégico.
    • Profundizar la primarización de la economía.

    La pregunta de fondo es política: ¿se gobierna para equilibrar el desarrollo productivo o para disciplinar sectores empresarios? Porque en este caso, el castigo no impacta en balances corporativos solamente, sino en familias trabajadoras concretas.


    Comercio exterior sin red: el costo social

    La apertura comercial puede bajar precios en el corto plazo. Pero cuando se traduce en cierre de líneas productivas, la ecuación cambia:

    • Menos empleo formal.
    • Menos recaudación.
    • Mayor dependencia importadora.

    Si la protección industrial cae sin estrategia, el resultado no es competencia virtuosa, sino sustitución de producción nacional por importaciones.

    Y cuando se reemplaza industria por contenedores, el que pierde no es un empresario: es el trabajador argentino.

     

  • |

    Milei autorizó a buque de la U.S. Navy a relevar datos estratégicos en el Atlántico Sur: impacto político y riesgos para la soberanía

     

    El Gobierno de Milei autorizó al buque oceanográfico R/V Roger Revelle de la U.S. Navy a operar en aguas del Atlántico Sur para “relevar datos estratégicos”. La decisión abre un debate intenso sobre soberanía, geopolítica y alineamientos externos, con efectos potenciales en sectores vulnerables como jubilados, PAMI y el sistema sanitario nacional.

    Por la Redacción de NLI


    Un giro geopolítico con impacto político

    El pasado 23 de febrero de 2026, el Gobierno argentino autorizó al buque oceanográfico R/V Roger Revelle, propiedad de la U.S. Navy, a ingresar y relevar información en aguas bajo jurisdicción nacional en el Atlántico Sur, bajo el argumentado propósito de una campaña científica internacional. Esta autorización, publicada por En Orsai, no sólo tuvo implicancias técnicas, sino que desató un debate político profundo en torno a la soberanía nacional y el alineamiento estratégico con Estados Unidos.

    Según el artículo de En Orsai, la decisión fue tramitada a través de la Cancillería y aprobada por el Consejo Federal Pesquero, con condiciones mínimas de supervisión argentina y obligación de compartir datos antes de su publicación.


    Ciencia o geopolítica disfrazada

    El Gobierno presentó la autorización como un ejercicio de cooperación científica —con estudios sobre clima y monitoreo oceánico— pero la propia plataforma, diseñada para campañas de larga duración y equipada con tecnología avanzada de hidroacústica, tiene aplicaciones duales, incluso en operaciones antisubmarinas y geoestratégicas.

    Este contexto no es ajeno a otros despliegues internacionales en aguas regionales: ejercicios conjuntos como UNITAS y otras maniobras navales en el Atlántico Sur han reforzado la presencia militar extranjera en la región, con participación de fuerzas estadounidenses y de otros países aliados.


    Alineamiento político y riesgos para la soberanía

    La decisión del Gobierno se enmarca en una política exterior definida por una orientación marcadamente pro-estadounidense, con giros significativos respecto a la defensa de la soberanía marítima en áreas tradicionalmente disputadas, como el Atlántico Sur y las Islas Malvinas.

    Críticos de la medida señalan que, más allá de la ciencia, los datos recolectados por instrumentos de alta precisión pueden alimentar capacidades de inteligencia estratégica que exceden los supuestos fines cooperativos, y que el marco legal argentino carece de mecanismos robustos de control de contrainteligencia para proteger información sensible generada en estas campañas.

     

  • |

    El monasterio de Geghard, la joya excavada en la roca que sobrevivió a invasiones y siglos de historia

     

    Historia completa del Monasterio de Geghard en Armenia: origen medieval, arquitectura excavada en la montaña, invasiones, patrimonio de la humanidad y su legado espiritual.

    Por Alcides Blanco para NLI

    En lo profundo del valle del río Azat, rodeado por montañas abruptas y paredes de piedra que parecen cerrarse sobre el visitante, se levanta uno de los complejos monásticos más impactantes del mundo medieval: el Monasterio de Geghard. Parte construido y parte literalmente excavado en la roca, este conjunto armenio no es sólo una obra arquitectónica excepcional, sino también un símbolo de resistencia cultural y espiritual.

    Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Geghard representa una síntesis extraordinaria entre naturaleza, fe y poder político en el Cáucaso medieval. Su historia atraviesa invasiones, saqueos y reconstrucciones que explican por qué aún hoy es uno de los sitios más emblemáticos de Armenia.

    Orígenes medievales y la reliquia que le dio nombre

    El complejo original se remonta al siglo IV, cuando, según la tradición, fue fundado tras la conversión de Armenia al cristianismo bajo el reinado de Tiridates III de Armenia. Sin embargo, la mayor parte de las estructuras actuales datan del siglo XIII.

    El nombre “Geghard” significa “lanza” en armenio y hace referencia a la reliquia que, según la tradición cristiana, fue utilizada para herir a Cristo en la crucifixión. Durante siglos, el monasterio custodió esa pieza sagrada, lo que lo convirtió en un centro de peregrinación de enorme relevancia en el mundo cristiano oriental.

    La posesión de la reliquia no era un dato menor: en la Edad Media, custodiar objetos sagrados otorgaba legitimidad política y prestigio religioso. Geghard fue, en ese sentido, un centro de poder espiritual vinculado a las principales dinastías armenias.

    Arquitectura tallada en la montaña

    Lo que distingue al Monasterio de Geghard no es sólo su antigüedad, sino su arquitectura. Parte del complejo está excavado directamente en la roca del acantilado, con iglesias y cámaras funerarias talladas en la montaña con una precisión asombrosa.

    Las paredes muestran relieves, cruces de piedra —conocidas como khachkars— y grabados que combinan simbolismo cristiano con una estética profundamente local. La acústica natural de las capillas excavadas genera una resonancia única, lo que refuerza la dimensión mística del lugar.

    La iglesia principal, construida en 1215, se integra visualmente con el entorno. Lejos de imponerse sobre el paisaje, parece surgir de él. Esa integración no es casual: en la tradición armenia medieval, el monasterio debía dialogar con la naturaleza como expresión de la creación divina.

    Invasiones, resistencia y continuidad

    A lo largo de los siglos, Armenia fue escenario de conflictos entre imperios: persas, bizantinos, árabes, mongoles y otomanos disputaron el territorio. El Monasterio de Geghard no quedó al margen de esas tensiones.

    Fue saqueado en distintas oportunidades, pero logró sobrevivir. Parte de su fortaleza radicaba precisamente en su ubicación estratégica y en su integración con la roca, que lo hacía menos vulnerable que otros complejos monásticos más expuestos.

    Durante la dominación extranjera, el monasterio funcionó como centro cultural y espiritual, preservando manuscritos, tradiciones litúrgicas y la identidad cristiana armenia. En un país atravesado por tragedias históricas, como el genocidio armenio de 1915, Geghard se transformó también en un símbolo de continuidad histórica.

    Patrimonio mundial y legado contemporáneo

    Hoy el Monasterio de Geghard es uno de los principales destinos culturales y religiosos de Armenia. Su reconocimiento por la UNESCO no sólo responde a su valor arquitectónico, sino también a su significado histórico como testimonio del cristianismo armenio medieval.

    Más que un sitio turístico, Geghard es un espacio vivo: aún se celebran ceremonias religiosas y continúa siendo un punto de referencia espiritual para la Iglesia Apostólica Armenia.

    En un mundo donde muchos monumentos históricos son reducidos a meros atractivos comerciales, el Monasterio de Geghard conserva una dimensión simbólica profunda. Excavado en la piedra, atravesado por siglos de conflictos y reconstrucciones, representa la capacidad de una cultura para persistir frente a la adversidad.

     

  • |

    Kelly Olmos cantó un himno de la resistencia peronista en plena sesión por la reforma laboral

     

    En medio del debate por la reforma laboral impulsada por Milei, Kelly Olmos entonó un himno histórico de la resistencia peronista en la Cámara de Diputados y desató un fuerte impacto político.

    Por Roque Pérez para NLI

    En una escena que rompió la lógica habitual del recinto, la diputada nacional Kelly Olmos entonó un clásico himno de la resistencia peronista en plena sesión de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, en medio del debate por la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei. El gesto sorprendió tanto a oficialistas como a opositores y volvió a poner en escena la dimensión simbólica del enfrentamiento político actual.

    La intervención ocurrió mientras se discutían modificaciones profundas al régimen laboral argentino, cuestionadas por bloques opositores y centrales sindicales. En ese contexto, Olmos evocó su militancia juvenil y recordó los años de proscripción del peronismo, cuando la identidad política se sostenía también a través de consignas, canciones y símbolos compartidos.

    El gesto político en medio del debate por la reforma laboral

    La reforma laboral que se debate en Diputados propone cambios estructurales en materia de contratación, indemnizaciones y negociación colectiva. Desde el bloque de Unión por la Patria sostienen que el proyecto implica un retroceso en derechos adquiridos y un debilitamiento del poder sindical.

    En ese clima de tensión, la diputada tomó la palabra y, lejos de limitarse a un discurso técnico, eligió un recurso simbólico: comenzó a entonar una canción asociada a la resistencia peronista posterior al derrocamiento de Juan Domingo Perón. La escena generó murmullos, gestos de sorpresa y un fuerte impacto político inmediato.

    El gesto no fue casual. En momentos donde el oficialismo plantea una “modernización” del mercado laboral, la apelación a la memoria histórica del movimiento obrero funciona como una línea de continuidad discursiva: la defensa de los derechos laborales como núcleo identitario del peronismo.

    Resistencia peronista y memoria política

    La llamada resistencia peronista fue el entramado de militantes, organizaciones y expresiones culturales que mantuvieron viva la identidad justicialista durante los años de proscripción. Las canciones y consignas de esa etapa no eran simples manifestaciones artísticas: constituían una forma de resistencia política.

    Al recuperar ese repertorio en pleno siglo XXI y dentro del recinto legislativo, Olmos trasladó esa tradición a la discusión actual. El mensaje implícito fue claro: el debate no es sólo técnico o jurídico, sino histórico e ideológico.

    La escena también refleja el nivel de polarización que atraviesa la política argentina. Mientras el oficialismo sostiene que la reforma apunta a generar empleo y flexibilizar estructuras “obsoletas”, la oposición la presenta como un intento de desarticular conquistas laborales consolidadas durante décadas.

    Más que una anécdota parlamentaria

    Lo ocurrido no puede leerse como una simple excentricidad en medio de una sesión extensa. En un Congreso donde los discursos suelen estar medidos al milímetro, cantar un himno de la resistencia es un acto político deliberado.

    La escena deja una postal potente del momento argentino: una discusión estructural sobre el mundo del trabajo atravesada por símbolos, memoria histórica y disputas de sentido. En esa tensión se juega algo más que una ley; se discute qué modelo laboral y qué identidad política prevalecerán en los próximos años.

     

  • |

    Mientras Argentina afronta una crisis laboral sin precedentes Milei viaja a ver a Trump

     

    La Argentina atraviesa una profunda conflictividad social por el empleo y los derechos laborales mientras el presidente realiza un nuevo giro político internacional.

    Por Ignacio Álvarez Aldorta para NLI

    En medio de un contexto crítico para el mercado de trabajo y una fuerte movilización social contra su gobierno, el presidente argentino Javier Milei emprendió un nuevo viaje a Estados Unidos para participar del Consejo de Paz impulsado por Donald Trump, en lo que constituye una nueva muestra de alineamiento político con la Casa Blanca.

    Crisis laboral y tensiones sociales

    Mientras Milei toma un avión rumbo a Washington, Argentina enfrenta una huelga general convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), que paraliza servicios públicos, transporte, bancos y otros sectores en rechazo a la reforma laboral que impulsa el gobierno, la cual propone ampliar la jornada de trabajo, flexibilizar derechos y limitar el derecho a huelga.

    La situación se agrava por el cierre de importantes fábricas, como la histórica planta de neumáticos FATE cuyo cierre dejó sin empleo a cientos de trabajadores, y un clima de alta conflictividad social con marchas y protestas en varios puntos del país.

    Organizaciones sindicales también denuncian que miles de pequeñas y medianas empresas desaparecieron en los últimos años, con una caída significativa del empleo formal registrado, situación que ha generado desesperanza y reclamos crecientes en amplios sectores de la clase trabajadora.

    La gira de Milei y el encuentro con Trump

    En este escenario nacional adverso, Milei partió hacia Estados Unidos para participar de la sesión inaugural del llamado Consejo de Paz, un organismo promovido por Donald Trump con la intención de posicionarse como alternativa a la ONU en la mediación de conflictos internacionales como el de Medio Oriente.

    La comitiva oficial que acompaña al mandatario es reducida e incluye al canciller Pablo Quirno y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El viaje es breve: tras la participación en la reunión en Washington, se espera que el presidente regrese al país en las primeras horas del viernes.

    Desde la Casa Rosada destacan que esta visita busca “consolidar la relación política y comercial” con la administración estadounidense de Trump y asegurar una nueva foto junto al exmandatario republicano, símbolo de apoyo dentro del espacio conservador global al que Milei suele alinearse.

    Críticas en medio de la crisis

    La decisión de viajar en medio de una crisis laboral profunda y una huelga nacional ha generado fuertes cuestionamientos por parte de sindicatos y sectores de la oposición, que consideran una falta de sensibilidad del gobierno ante la situación económica y social que enfrentan millones de argentinos.

    Además, la participación en un foro internacional, mientras las negociaciones sobre la reforma laboral continúan en el Congreso, alimenta el debate interno sobre las prioridades del Ejecutivo en un momento de alta tensión política.

    Con la agenda internacional como centro de su política exterior, Milei no sólo busca fortalecer vínculos con Trump, sino también proyectar un perfil internacional que, según sus voceros, podría traducirse en inversiones y acuerdos estratégicos. Sin embargo, en casa, la sociedad reclama soluciones concretas a una crisis laboral que no da tregua.