Política

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    Mientras Caputo busca acuerdos con el Banco Mundial y el BID Kicillof asegura que es trascendental defender otra mirada sobre la Argentina

     

    Dos proyectos en disputa.

    Por Celina Fraticiangi para NLI

    El Gobierno nacional acelera su estrategia de financiamiento externo mientras desde la oposición se consolida una crítica cada vez más frontal al rumbo económico. En simultáneo, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebra acuerdos con organismos internacionales, el gobernador bonaerense Axel Kicillof advierte que “es trascendental defender otra mirada sobre la Argentina” y denuncia un modelo que no genera producción ni empleo.

    La escena sintetiza dos proyectos en tensión: uno basado en el endeudamiento y la refinanciación financiera; otro que vuelve a poner en el centro la economía real.


    Deuda, organismos internacionales y el regreso al crédito externo

    Caputo cerró una semana de negociaciones en Washington con una batería de anuncios que el oficialismo presenta como un respaldo internacional. Según explicó el propio ministro, los acuerdos con el Banco Mundial y el BID permitirán “refinanciar la deuda a tasas sustancialmente más bajas que las de mercado”, reduciendo el costo financiero del país.

    El esquema incluye una garantía de hasta 2.000 millones de dólares por parte del Banco Mundial para afrontar vencimientos, junto con nuevas líneas del Banco Interamericano de Desarrollo que también apuntan a reemplazar deuda cara por financiamiento más barato.

    Detrás del discurso oficial, el objetivo es claro: conseguir dólares para cumplir con compromisos inmediatos, en un contexto donde el acceso al mercado voluntario de crédito sigue condicionado por el riesgo país y la fragilidad macroeconómica. De hecho, el propio Caputo admitió que la Argentina busca alternativas porque las tasas que obtendría en el mercado siguen siendo elevadas.

    La estrategia no es nueva. Se inscribe en una lógica de administración de la deuda que prioriza el rollover permanente, es decir, tomar nueva deuda para pagar la anterior. Un mecanismo que, históricamente, condicionó la soberanía económica del país.


    Kicillof: “no hay sector de la economía que le vaya bien”

    Desde el otro lado del mostrador, Kicillof expuso una crítica contundente durante su participación en la cumbre progresista internacional realizada en Barcelona. Allí sostuvo que “es trascendental defender otra mirada sobre la Argentina” frente al modelo que impulsa el Gobierno nacional.

    El gobernador fue aún más directo al describir la situación actual: afirmó que Caputo repite argumentos como “un disco rayado” y remarcó que “no hay sector de la economía que le vaya bien”, en referencia a la caída de la actividad, el deterioro del consumo y el freno a la inversión productiva.

    Según Kicillof, el esquema económico vigente está basado en un proceso de “saqueo de los recursos naturales” y negocios financieros, sin impacto positivo en el empleo, la producción o la calidad de vida.

    El planteo no es aislado: forma parte de una construcción política que busca posicionar una alternativa al modelo libertario, con eje en el desarrollo industrial, la inversión pública y la recuperación del mercado interno.


    Dos modelos en disputa

    El contraste es cada vez más nítido. Mientras el oficialismo apuesta a recomponer la confianza de los mercados a través del ajuste fiscal y el financiamiento externo, desde el campo nacional y popular se insiste en que la salida no puede ser más deuda ni más especulación financiera.

    Los acuerdos con organismos multilaterales pueden aliviar tensiones en el corto plazo, pero también consolidan una dependencia estructural que condiciona las decisiones económicas futuras. En paralelo, las críticas de Kicillof reflejan una preocupación creciente: la desconexión entre la macroeconomía celebrada por el Gobierno y la realidad cotidiana de la mayoría de la población.

    En ese cruce se juega algo más profundo que una discusión técnica. Se trata, en definitiva, de dos formas de entender el país: una orientada a los mercados financieros y otra que vuelve a poner en el centro la producción, el trabajo y la soberanía económica.

     

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    Bajo tierra, intactos y olvidados: los barriles de hace 400 años que reaparecieron en Noruega y abrieron una ventana al pasado

     

    Una obra urbana rutinaria terminó en un hallazgo extraordinario: tres barriles de roble perfectamente conservados, enterrados hace cuatro siglos, que permiten reconstruir con precisión cómo se construía y se vivía en la Europa del siglo XVII.

    Por Alcides Blanco para NLI

    No es habitual encontrar restos de hace 400 años como unos barriles, que se supone deberían estar casi desintegrados, y además en suelo urbano.
    Gary Chalker

    Lo que empezó como una intervención técnica más en una ciudad de Noruega terminó convirtiéndose en un descubrimiento que fascina a historiadores y arqueólogos por igual. En pleno avance de obras urbanas —vinculadas a infraestructura moderna—, los trabajadores se toparon con algo que parecía menor, pero que rápidamente captó la atención de especialistas: tres barriles de roble enterrados, intactos pese al paso de más de 400 años.

    Lejos de tratarse de simples recipientes abandonados, los barriles revelaron un contenido revelador: materiales de construcción de la época, cuidadosamente preservados por las condiciones del suelo. La combinación de humedad, temperatura estable y aislamiento permitió que la madera no se degradara, generando una especie de cápsula del tiempo que hoy permite observar el pasado con una nitidez poco habitual.

    Un hallazgo que reconstruye la vida cotidiana

    El valor del descubrimiento no reside solo en la antigüedad de los objetos, sino en lo que cuentan. Los barriles, utilizados en el siglo XVII, formaban parte de prácticas habituales en la logística de obra: transporte, almacenamiento y conservación de insumos esenciales. Esto permite entender con mayor precisión cómo se organizaban los trabajos urbanos en aquella Europa preindustrial, en un momento donde las ciudades comenzaban a expandirse con mayor complejidad.

    Los especialistas destacan que este tipo de hallazgos aporta algo que los grandes monumentos no siempre logran: una mirada concreta sobre la vida cotidiana. No se trata de palacios ni de figuras de poder, sino de los materiales, las herramientas y las prácticas de trabajadores anónimos que construyeron las ciudades que hoy conocemos.

    Pero la historia no termina ahí. Debajo de los barriles aparecieron restos aún más antiguos, que se remontan al siglo IX, lo que sugiere que el sitio fue utilizado durante siglos con distintos fines. Este dato amplía el valor del descubrimiento y convierte al lugar en un punto clave para entender la continuidad histórica del asentamiento humano en la zona.

    Cuando el pasado emerge en medio del presente

    Este tipo de hallazgos pone en evidencia una tensión cada vez más frecuente: el avance de las obras modernas sobre territorios cargados de historia. Cada excavación urbana en Europa es, en potencia, una excavación arqueológica. Y en muchos casos, como este, lo que emerge obliga a repensar lo que se creía sabido sobre determinadas épocas.

    En un mundo atravesado por la velocidad y la lógica de lo inmediato, estos barriles enterrados durante siglos funcionan como un recordatorio material: el pasado no está muerto ni enterrado del todo, sino esperando el momento —a veces casual— para volver a la superficie.

    Lo ocurrido en Noruega no es solo una curiosidad arqueológica. Es una escena casi literaria: trabajadores excavando el futuro que, de pronto, tropiezan con el pasado. Y en ese cruce, la historia deja de ser un relato abstracto para transformarse en algo tangible, concreto y profundamente humano.

     

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    Virtualidades argentinas: adornados

     

    La corrupción ornamental es solamente una sensación estética: el adorno a funcionarios está en tu mente.

    Por Alfonsina Madry para NLI

    Algunos quisquillosos afirman que así como existió y existe la corrupción estructural, también existe la ornamental. Es decir: adornar a los funcionarios para que con disimulo tuerzan el brazo en favor de tal o cual interés. O se les dé como adorno una mordida por acelerar o apadrinar lo que por naturaleza burocrática y legal sería lento o inviable.

    Funcionario adornado, entonces, patrimonio abultado y bien ornamentado con inmuebles, rodados y consumos variados. Además, ¡a cuenta del Estado! Todo esto, claro, lo pregona el mal pensado, el comunardo, el woke apestado o el progre izquierdizado.

    Pero en el éter, señor, abundan los bien pensados que hablan de abnegados ministros deslomados. Los progres catequizados por izquierdistas redomados los tildan de trols bien pagados y, para colmo, apoyados por servicios de bots contratados por el ahora cooptado Estado.

    El periodista pautado, por natural mesurado, si le hablan de adornados, da siempre un paso al costado. Pero los babys, desbocados, los revuelcan por el lodo: hablan hasta por los codos -¡y de cualquier modo!- del  deslomado Manolo, mimado pero envidiado. ¡Amalaya con la suerte que les ha tocado a los presuntos adornados!

    “¡Bienhaiga, niña Argentina, todos los adornados que tienes, millares de manolitos viajados y propietarios!” cantan los impenitentes comunistas en streaming y reeles, ofendiendo la memoria de Rosarito Vera. Y hasta se acuerdan de los aspirantes a la primera mansión por la bondad del Nación.

    Mabel y Raúl, azorados, a San Manuel Bueno, mártir, le rezan esperanzados: “Que la corrupción ornamental sea solo sensación, como fuera la inflación mental en los tiempos de Tetaz. Nunca hubo estructural, ¡que no haya ornamental!”.


     

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    Gustavo Petro vislumbra a Kicillof como el próximo presidente de la Argentina

     

    Así lo afirmó en sus redes sociales.

    Por Roque Pérez para NLI

    El encuentro entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el presidente colombiano Gustavo Petro en España dejó una señal política de alto impacto regional: el mandatario sudamericano no sólo destacó el rol del dirigente argentino, sino que lo proyectó abiertamente como una figura presidencial capaz de revertir la crisis que atraviesa el país.

    La reunión se dio en el marco de la Movilización Progresista Mundial, convocada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, un espacio que reúne a líderes y referentes del campo popular con el objetivo de articular respuestas comunes frente al avance de las derechas en distintos puntos del planeta. Allí, Kicillof participó como uno de los exponentes más relevantes del progresismo argentino.

    Un respaldo explícito desde Colombia

    El gesto más contundente llegó pocas horas después del encuentro, cuando Petro publicó en su cuenta oficial un mensaje que rápidamente generó repercusión política y mediática. En ese posteo, el presidente colombiano afirmó que se reunió con “el alcalde de Buenos Aires @Kicillofok, quien posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso”, y agregó que “la unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo”.

    La referencia no es menor: Petro no sólo valida el liderazgo de Kicillof dentro del espacio opositor, sino que además enmarca la situación argentina en una crisis de magnitud, alineando su diagnóstico con una mirada crítica sobre el rumbo económico y social del gobierno de Milei.

    Kicillof en el tablero internacional

    La presencia del gobernador bonaerense en este tipo de foros internacionales consolida su perfil como dirigente con proyección más allá de las fronteras nacionales. En un contexto donde Milei se alinea con sectores ultraliberales y de derecha a nivel global, Kicillof aparece como una contraparte que articula con líderes que promueven modelos de desarrollo con inclusión social y mayor intervención estatal.

    Durante la Movilización Progresista Mundial, los ejes giraron en torno a la defensa de la democracia, la justicia social y la necesidad de construir alternativas frente al ajuste y la desigualdad. En ese marco, la experiencia de la provincia de Buenos Aires fue presentada como un caso de resistencia a las políticas de recorte impulsadas por el gobierno nacional.

    El respaldo de Petro se suma a una serie de gestos internacionales que posicionan a Kicillof como una figura clave dentro del mapa político regional, en un momento en el que la oposición argentina debate liderazgos y estrategias de cara al futuro.

    La disputa por el liderazgo opositor

    El mensaje del presidente colombiano también impacta en la interna del peronismo y del campo popular, donde la discusión por la conducción política sigue abierta. La mención directa a Kicillof como posible presidente introduce un elemento externo que fortalece su figura en medio de ese debate.

    En paralelo, el llamado a la unidad del progresismo argentino refuerza una idea que viene ganando terreno: sin cohesión interna, no habrá posibilidad de construir una alternativa sólida frente al modelo de Milei. En ese sentido, el gesto de Petro funciona como un llamado de atención, pero también como un espaldarazo.

    En un escenario de crisis económica, deterioro social y tensiones políticas, la proyección internacional de Kicillof y los apoyos que comienza a cosechar no son un dato menor. Por el contrario, empiezan a configurar una narrativa donde su figura trasciende lo local y se inscribe en una disputa más amplia, con impacto regional.

    El tuit de Petro, breve pero contundente, sintetiza esa mirada: Argentina necesita salir del colapso y, para eso, el progresismo debe unirse. Y en ese esquema, Kicillof aparece, cada vez más, como una pieza central.

     

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    Kicillof cruzó a Milei: “Cada fracaso lo disfrazan como una nueva etapa”

     

    Fue en el marco de su visita a España.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a apuntar con dureza contra el rumbo del gobierno nacional y dejó una definición que resume el clima político actual: “en cada fracaso dicen que entramos en una nueva etapa”, en referencia directa a la gestión de Milei.

    La crítica no fue aislada ni casual. Desde España, donde participa de la Movilización Progresista Mundial convocada por el presidente Pedro Sánchez, Kicillof trazó un diagnóstico demoledor sobre el modelo libertario, al que acusó de cambiar de rumbo permanentemente para justificar sus propios errores.

    Un modelo que se contradice

    Durante una entrevista radial, el mandatario bonaerense profundizó su cuestionamiento y aseguró que Milei “cambia de teoría como de campera”, en una frase que apunta a la falta de coherencia del programa económico oficial.

    El ejemplo que utilizó no es menor: recordó que el propio Milei sostenía que los precios no debían moverse ante shocks externos, pero ahora el Gobierno atribuye la inflación a factores internacionales como conflictos bélicos. Un giro discursivo que expone la fragilidad del relato libertario.

    En ese marco, Kicillof dejó en evidencia una de las principales tensiones del presente económico: la distancia entre lo que el Gobierno prometía y lo que efectivamente está ocurriendo.

    Sin consumo, sin inversión y con salarios planchados

    El gobernador fue más allá del plano discursivo y puso el foco en los efectos concretos del ajuste. Señaló que el modelo actual se caracteriza por la caída del consumo, la retracción de la producción y la ausencia total de inversión pública, un combo que, según su mirada, va a contramano de cualquier estrategia de crecimiento.

    Incluso reveló que en el exterior le consultan cómo puede funcionar una economía en esas condiciones: “cómo puede crecer un país sin consumo, con salarios que no suben y sin obra pública”, sintetizó, dejando al descubierto el desconcierto que genera el experimento libertario.

    La disputa política que se viene

    Las declaraciones de Kicillof no sólo apuntan a marcar errores de gestión: también consolidan su posicionamiento como uno de los principales referentes opositores al gobierno de Milei.

    En un contexto de ajuste, recesión y tensiones internas dentro del oficialismo, el mensaje del gobernador bonaerense busca instalar una idea clara: no hay “nueva etapa”, hay un modelo que no funciona y que intenta reinventarse para sobrevivir políticamente.

    Y en esa disputa, el peronismo empieza a ordenar su discurso alrededor de una crítica que gana fuerza: el problema no es la etapa, es el rumbo.

     

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    Adorni suma otro viaje de lujo: miles de dólares en Bariloche mientras crecen las sospechas judiciales

     

    El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a quedar en el centro de la polémica tras conocerse un nuevo viaje familiar a Bariloche en el que habría gastado más de 6.000 dólares solo en alojamiento en un hotel de lujo, en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que ya lo tiene bajo la lupa.

    Por Roque Pérez para NLI


    Otro capítulo de gastos en dólares

    Según la información difundida por la agencia Noticias Argentinas, el funcionario realizó una escapada junto a su familia durante un fin de semana largo, pocos meses después de asumir funciones, y se hospedó en el exclusivo hotel Llao Llao, uno de los más caros del país.

    El dato más llamativo es que solo el costo de la habitación habría superado los 6.000 dólares, sin incluir pasajes aéreos ni consumos dentro del hotel, que suelen tener valores elevados.

    Este nuevo episodio vuelve a exponer una contradicción cada vez más difícil de sostener: el discurso de austeridad del gobierno de Milei frente a los gastos personales de sus principales funcionarios.


    Lujo en medio del ajuste

    El hotel elegido por Adorni no es un destino cualquiera. Se trata de un símbolo del turismo premium en la Patagonia, frecuentado por empresarios y figuras de alto poder adquisitivo.

    En ese contexto, el viaje generó fuertes cuestionamientos políticos, sobre todo porque ocurre en un escenario económico marcado por el ajuste, la caída del poder adquisitivo y el recorte del gasto público que impulsa Milei.

    La imagen es difícil de disimular: mientras se le exige sacrificio a la población, un funcionario clave del gobierno aparece vinculado a consumos en dólares en uno de los hoteles más exclusivos del país.


    Una causa judicial que se agrava

    El viaje a Bariloche no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de movimientos que ya están siendo investigados por la Justicia en una causa por presunto enriquecimiento ilícito.

    Días atrás, se confirmó que Adorni también viajó a Aruba con su familia en primera clase, con pasajes que costaron unos 5.800 dólares en total, mientras se analizan los gastos de alojamiento en un resort all inclusive.

    En ese marco, el fiscal federal Gerardo Pollicita ordenó levantar el secreto fiscal y bancario del funcionario para rastrear el origen de los fondos utilizados en estos viajes.


    El problema político que crece

    El caso empieza a tener un impacto político más amplio. No solo por el contraste con el relato oficial, sino porque cada nuevo viaje conocido amplía las dudas sobre la consistencia entre los ingresos declarados y el nivel de gastos.

    Además, estas revelaciones contradicen declaraciones previas del propio Adorni, quien había minimizado sus viajes personales, lo que suma un nuevo elemento de desgaste en la escena pública.

    En un gobierno que hizo de la “casta” su principal bandera discursiva, el escándalo golpea en un punto sensible: la credibilidad.