Los trabajadores de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) ratificaron su rechazo por «insuficiente» a la propuesta salarial del gobierno de Axel Kicillof y acordaron un paro de actividades con gremios estatales.
Es una decisión importante, toda vez que los judiciales de la provincia están alineados con el líder del Suteba, Roberto Baradel, y forman parte de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
Este lunes se desarrollaron las asambleas en las 20 departamentales, con el objetivo de tratar la ratificación o no del rechazo a la última propuesta salarial realizada por el gobierno, el viernes.
Esas asambleas ratificaron por unanimidad el rechazo a la última oferta salarial, consistente en un 3% de aumento para febrero, «por considerarla insuficiente para superar la inflación en curso de 2026 y recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante 2025».
Luego «se resolvió mandatar a la Comisión Directiva Provincial la realización de un paro total de actividades, reclamando al Poder Ejecutivo una propuesta superadora que contemple la equiparación y la superación de la inflación acumulada.
En el mandato se explicita, además, que dicha medida de fuerza sea evaluada para llevarse adelante conjuntamente con otros gremios del Estado bonaerense y durante la semana próxima».
LPO contó que Baradel no logra contener a las bases docentes luego de que les ofrecieran un aumento en línea con la inflación dibujada de Luis «Toto» Caputo.
Los docentes ya venían acumulando bronca tanto con el gobernador como con la conducción gremial, que aceptó un aumento en 2025 de apenas 25,9% pese a que la inflación oficial fue de 31,5%.
El jueves pasado, el gobierno bonaerense les ofreció a los gremios un aumento del 2% para febrero, pese a que la inflación dibujada de Caputo había dado 2,9%.
Ese índice se publicó en medio de la escandalosa salida de Marco Lavagna, que renunció al Indec porque no lo dejaron publicar el índice con la nueva medición que se estimaba en alrededor del 3,4%.
En tanto, los trabajadores estatales de ATE le pidieron a Kicillof una convocatoria urgente para retomar la negociación salarial tras la última oferta de un 3% rechazada por todos los gremios.
Apremiado por el descontento de las bases, los líderes de ATE debieron endurecer su postura frente a Kicillof y salieron a reclamar un acuerdo que permita recuperar lo perdido durante los últimos meses de 2025.
A través de una carta dirigida al ministro de Trabajo, Walter Correa, el gremio que conduce Claudio Arévalo pidió reabrir la discusión salarial e «iniciar el año sin una pérdida efectiva del poder adquisitivo».
Hayden Davis, el creador de $LIBRA, encaja a la perfección en el arquetipo cryptobro: joven, verborrágico, vendedor antes que técnico, y con esa mezcla de Silicon Valley y chamuyo motivacional que promete “libertad”. En la criptoestafa aparece como la cara visible de una operación que se presentó como oportunidad y terminó en desastre. Si hubiera que buscar un personaje, Davis podría ser el Rasputín de la era blockchain: alguien que viene de un universo religioso y opaco, se presenta como intérprete del “futuro” y se vuelve influyente por proximidad al poder. Esa proximidad fue la que le permitió llevar a cabo la primera cryptoestfa presidencial del mundo.
Performance, agresividad y promesa de ascenso individual: así se arman estas nuevas masculinidades. Desde ahí se vuelve posible pasar del caso $LIBRA a una pregunta de fondo: qué tipo de varón —y qué política— se celebra en el ecosistema libertario.
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Un hombre musculoso, exitoso, siempre ganador: el chad. Ese es el modelo que sobrevuela la manósfera, el submundo digital de donde sale buena parte del vocabulario y las fantasías de los influencers de la extrema derecha. En el ecosistema del presidente Javier Milei, estos perfiles abundan: cuentas de X (ex Twitter) con más de 50.000 seguidores, caracterizadas por un tono agresivo y virulento, que monetizan el odio a través de suscripciones mensuales y buscan la bendición final de Milei en forma de reposteo. Ese léxico —chads, perdedores, dominantes, sometidos— se volvió habitual en la discursividad de las redes de la derecha radical argentina y global.
Originariamente, la manósfera se conformó a través de una serie de intercambios online entre distintos usuarios con una postura que reproduce la filosofía red pill, inspirada en la película Matrix. Su objetivo es ilustrar la toma de conciencia sobre la realidad del sistema: apela a dejar de ser engañado por los avances del feminismo y descubrir la información que ese sistema te oculta.
Esta manósfera es producto de la interacción entre los usuarios que son parte y que constantemente alimentan el imaginario de cómo se deben estructurar las relaciones entre los géneros y qué rol deben ocupar las mujeres y los hombres. Por un lado, la manósfera se enoja con la “realidad del sistema y con el feminismo” que hace que los hombres dejen de ser elegidos por las mujeres y por el sistema. Por otro, ensaya un modelo de “hombre ideal”, mucho más recargado, que sí tiene posibilidades de éxito (material y con las minas) porque, claro, estas son lógicas heterosexuales.
Los principales usuarios que participan de estos espacios son los denominados Incels (célibes involuntarios) que se encuentran asociados con la incapacidad del ejercicio de una masculinidad alpha dominante que es la que logra encuentros sexuales con mujeres. Según estos usuarios, esa masculinidad se construye con base en la predominancia de aspectos físicos atractivos, dominantes y seguros (en términos materiales), lo que asegura la posibilidad de estar en el 30% superior que se “queda con las mujeres”, “medidas” en una escala del 0 al 10.
Muchos de estos usuarios se autoperciben “sin chances” para entablar una relación sexoafectiva, y desde la privacidad de sus hogares exultan el odio y el desprecio al sistema que “no les da la chance” de poder relacionarse. Y desde esta misma privacidad, es que maceran un tipo de hombre aspiracional. Un tipo de quijada marcada, el cuerpo bien trabajado, exitoso con las mujeres y el mundo material: Un chad. Se trata de un role model o modelo a seguir que se construye diariamente a cuenta gotas de sangre, sudor y lágrimas. Más sangre y sudor. Los chads no lloran. La sangre, fruto de la pasión por desarrollarse y ser exitoso. El modelo es un hombre de negocios al fiel estilo “Lobo de Wall Street”. El sudor, únicamente del gimnasio. Porque, ya que estamos, no se piensa en el trabajo físico al estilo obrero, eso es de negro. Este sudor tiene que provenir de la dedicación por el cuerpo, no como daño colateral de un trabajo forzoso.
Lo que te hace ser un chad es básicamente ser un hombre con poder, de poder y en el poder (lo que se conoce como “virilidad hegemónica”). Además de tener rasgos físicos hegemónicos y ejercer una dominación a través de los insultos, agravios y la humillación hacia el “otro” inferior a vos.
Para la manosfera, el Presidente tilda casi todas las casillas del chad: poder político, mucho pelo, quijada marcada, ojos color zafiro y una gran altura —aunque sea potenciada por una tarima—. Además, se dedica a humillar a los “kukas tirapiedras” en público, por lo que su séquito de influencers lo lee como un “verdadero chad”. El día que asumió la presidencia fue, para ellos, la coronación oficial.
Chad Milei se volvió real luego de tomar el mando presidencial. Se volvió indistiguible de las fotos generadas por IA. pic.twitter.com/C8Nc7augIr
A Milei le gusta mucho hablar sobre el ano masculino. Adrián Melo indagó en Anfibia sobre esa performatividad hetero-hegemónica que el Presidente encarna en su discursividad al referirse muy detalladamente al asunto y su impulso viril por “cerrárselos a todos”. Y en el contexto de una crisis de la masculinidad, no es de extrañar que sea necesaria esta reafirmación viril.
Esta crisis de la masculinidad se conforma en dos aristas. Por un lado, la crisis material y por otro la crisis de sentido. En el contexto de un neoliberalismo galopante, con la retirada del estado y la intervención pública en la vida privada, las exigencias hacia el individuo (masculino) son extremadamente forzosas. Nicolás Pontaquarto y Ariel Sánchez, del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, hablan de una “autoexclusión” producto de la incapacidad de alcanzar los mandatos que estructuran el género, y que, en esta línea, convierten a los sujetos en sujetos elegibles.
Este fenómeno es nuevo. Se trata de una “autoexclusión” de los que no se consideran elegibles. La hiperconectividad nos muestra todo el tiempo lo que los demás tienen y uno no. Existe una suerte de checklist de las cosas que hay que tener para ser. No se da, entonces, una exclusión causada por un otro (aunque la misma aún esté presente también). Es el mismo sujeto que se baja. La socialización en redes sociales alimenta y recrudece los estándares de elegibilidad y promueve la autoexclusión.
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Se han conformado espacios de socialización que comprenden a la masculinidad como “en la mira”, repletos de hombres que se sienten atacados por los avances que supusieron las olas feministas. Allí surge la manósfera.
La explosión del caso $Libra, en Argentina, terminó de dar visibilidad a una nueva identidad dentro de la manosfera: los cryptobros. Cuyo origen se puede rastrear luego de la popularización de la cryptomoneda Bitcoin en 2009. Con el desarrollo de la tecnología blockchain y nuevas billeteras digitales, se fueron creando nuevas cryptos y se fue democratizando el acceso a invertir. Lo que antes estaba reservado para un selecto grupo de nerds, se habilitó para el resto, que se agrupó debatiendo sobre las formas de invertir y cómo hacerlo. Al igual que con la manosfera, estos intercambios se dieron en distintos foros de internet como: Reddit, 4chan, Twitter, además de la plataforma de YouTube, que fue un espacio para “educar en inversión”.
El caso $Libra puso en la escena mediática-digital las nuevas herramientas de la economía digital, con sus riesgos, márgenes de error y engaños que se tejen a su alrededor. Los gurúes de las finanzas digitales, mientras se abren una Monster Mango Loco, concentran dentro de sus características las mismas que sostienen el nuevo sistema de mercado financiero e idiosincrático del neoliberalismo: un marcado desprecio a cualquier tipo de intervención estatal en la vida individual, la promoción de cryptoactivos sumamente volátiles, y la tendencia al riesgo, propia del sujeto financiarizado que la extrema derecha propone como salida de la crisis de la masculinidad.
Los cryptobros logran acceder al mundo de las finanzas de Silicon Valley mientras terminan una partida del call of duty y sin la necesidad de levantarse de su silla gamer. Esto, además, se complementa con una ritualización de la vida diaria que es la clave del éxito. Levantarte a las 5 am, leer a las 6 am, mirar el mercado a las 7 am, darte un baño de hielo a las 8 am y salir para el gym a las 9:30.
Desde esta representación es que los influencers digitales arman el modelo de éxito que luego es vendido en sus redes sociales. Autos caros, relojes grandes y vistosos, “mentalidad de tiburón”, perseverancia estoica, programación esquemática de la vida diaria y conocimiento por encima de la media para invertir.
Sin embargo, aún hay una tensión entre estos influencers cryptos y los que son propios del ecosistema del presidente Javier Milei. Estos últimos son críticos de estas comunidades y en sus discursividades se encuentra la conformación de un “otro” al que ellos catalogan de “manijeros” o con poco conocimiento. Aquí marcan la distancia en la calidad de su conocimiento en contraparte a la de estos cryptobros poco serios.
Ese fue el mensaje circulante durante la explosión del caso $Libra, en el que también fue evidente la gimnasia para desligar al presidente Javier Milei de su responsabilidad en la difusión de una criptomoneda que abruptamente perdió su valor dejando a miles de inversores con pérdidas. Se teorizó sobre un hackeo a la cuenta presidencial y cuando el relato fue insostenible, se procedió a separar los tipos de comunidades en “técnicos” de los “manijeros”.
Ningún argentino perdió plata en esto. Solamente un par de chinos garcas con bots y criptobros manijeros estadounidenses empomados por querer guita fácil. Lo tienen que llorar por comprar shitcoins.
Siempre dije: Jamás inviertan en lo que no entienden; si lo haces sos un boludo.
Así como se conformó la “manósfera”, es posible pensar en una “cryptosfera” en la que se aglutina este ideal del éxito masculino. Que se materializa en las nuevas herramientas de la economía digital y las redes sociales. Así la cryptosfera define el éxito y cómo alcanzarlo.
En este contexto, la extrema derecha carga al individuo de toda responsabilidad por su desarrollo personal, pero además le añade ciertos requisitos que debe cumplir para ser un hombre. Estos requisitos son indispensables para su constitución como hombre(s) y refuerzan la avanzada individualista en la sociedad al atomizar al ser humano nuevamente.
La construcción desde los influencers de Javier Milei y del propio presidente como un modelo a seguir que concentra estas características, supone que estos ideales de la masculinidad se potencien desde el sillón de Rivadavia. Tradicionalmente la investidura presidencial fue una referencia de modelo a seguir. En esta línea, la representación de la masculinidad que se imprime desde la figura del Presidente Milei presenta características nuevas, propias del contexto de esta nueva fase del capitalismo. Por primera vez, el presidente no es esposo ni padre. Legitima a la figura del varón roto y solo, a la búsqueda de un nuevo modelo de éxito y desarrollo personal, que ya no están ni en la familia, ni los hijos ni el trabajo. Un individualismo que subsume al sujeto masculino a pensar sólo en él.
Ante este escenario tan hostil en el que nos encontramos, se vuelve indispensable proponer una perspectiva e imaginar qué tipo de masculinidad queremos como sociedad. Además de encontrar la forma que permita la sociedad permita concebir al estado como el verdadero garante de las instancias de desarrollo humano y que de manera igualitaria anule y cancele la carga de ser, alojada en los requisitos para el “éxito” y la “elegibilidad”.
Durante el fin de semana, se disputó en el polideportivo Cumelen un torneo de vóley masculino mayores organizado por la Escuela Municipal de Voley. La competencia contó con la presencia de equipos locales, de Huergo y de Godoy. Las posiciones fueron las siguientes: 1º Karasuno 2º Costa Sur 3º Círculo Italiano 4º Cumelen Sub 20…
El gobierno pagó 132 cursos de inglés a una asociación que controla la mujer de Sturzenegger, 13 veces más cursos que en 2024, cuando el economista aún no era ministro. Además, la entidad mintió al afirmar que brindaba un servicio exclusivo en la Ciudad, ya que otros dos centros de enseñanza de inglés lo ofrecen.
La contratación de Cancillería de cursos de inglés a una asociación que dirige la mujer de Sturzenegger sigue despertando controversias. El ministro ya tiene una denuncia penal en su contra, pero surgieron nuevos elementos que complican al funcionario.
En la plataforma Comprar figuran cinco contrataciones realizadas por Cancillería a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI). Todas fueron realizadas de manera directa y comenzaron en 2018, durante el gobierno de Macri.
Sin embargo, la AACI nunca dejó de dictar sus cursos a Cancillería y 2026 será su octavo año consecutivo. En su propuesta explican que en 2025 solo 10 alumnos tomaron sus cursos y adjudican la baja matrícula a una «reestructuración funcional» de la Cancillería, según publicó la agencia Noticias Argentinas.
En Comprar, la plataforma de contrataciones que utiliza el estado argentino, figuran cinco procesos que incluyen a la AACI, todos vinculados a Cancillería. No hay ninguno que detalle cuánto costó el programa para 2025, el año en que cursaron solo 10 estudiantes por la aludida reestructuración funcional.
A pesar del millonario gasto, el gobierno decidió no convocar a una licitación y adjudicó los cursos por contratación directa bajo el título de Adjudicación Simple por Especialidad que le costó al Estado más de 114 millones de pesos.
La entidad que dirige la esposa de Sturzenegger siempre fue contratada en forma directa, uno de los mecanismos de contratación menos transparentes del Estado.
Es una incógnita que llevó a Cancillería a multiplicar por 13,2 la cantidad de alumnos prevista para 2026.
En la propuesta, la AACI destaca que es el único «centro platino» en la ciudad de Buenos Aires, algo que resulta falso: hay otras dos entidades que ofrecen la misma acreditación y otras dos en la Argentina.
Si se dividen los 114 millones de pesos del costo total del contrato por la cantidad de alumnos prevista, Cancillería pagará casi 864 mil pesos por cursante, aunque no queda claro qué ocurrirá si los inscriptos son menos. En 2024, el Estado pagó un promedio de 400 mil pesos por alumno a la misma asociación.
Para la noche de hoy sábado GastroArte ofrece una nueva propuesta para disfrutar de la buena música y comida local. En este caso, la cita es en Mon Bohemi a partir de las 23 horas con Juani Liberati y Nico Plos y un menú que incluye medallón de roast beef con provoleta fundida, berenjena asada…
El Intendente Marcelo Orazi se reunió en Buenos Aires con el Gerente General del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) Alejandro Hoc con quien analizó el avance de los proyectos presentados por el Municipio ante el organismo nacional. En la oportunidad el Intendente estuvo acompañado del Senador Nacional Alberto Weretilneck y el secretario…
Las ciudades hoy en su diseños urbanísticos también se caracterizan por considerar en circulación interna a todos los actores que se mueven dentro de su ejido. Establece así, prioridades equilibradas y diseños estructurales, haciendo hincapié en considerar hasta el potencial visitante a las localidades y su forma de recorrerla. En esta apreciación, nuestra ciudad tiene…