Pilar Ramírez, la espada de Karina Milei en la Ciudad, filtró un pacto de Santiago Caputo con Horacio Rodríguez Larreta para perjudicar a Jorge Macri.
La jefa del bloque libertario en la Legislatura es la principal crítica del gobierno porteño, aún más que el kirchnerismo al que supo pertenecer años atrás, cuando era gerenta de Aerolíneas Argentinas en la gestión camporista de Mariano Recalde.
Ahora, la referente de Karina filtró una supuesta reunión entre Larreta y Rodrigo Lugones, el socio de Santiago Caputo en la consultora Move y otros menesteres, para cerrar la candidatura del ex jefe de gobierno como legislador. La movida en teoría apuntaría a quitarle votos a la lista de Jorge Macri.
Lugones es, entre los tres principales socios de la consultora Move, quien estuvo más ligado al PRO desde sus inicios.
En el entorno de Larreta desmintieron a LPO las versiones de manera tajante. “Estamos analizando la posibilidad de darle al Ratón Mickey la senaduría; y a Bernardo el del Zorro la vocería”, ironizaron allegados al ex jefe de gobierno, que es el político que más detesta Milei.
En reuniones privadas, Pilar Ramírez, dijo que iban a tratar de dividir al PRO financiando una campaña de Larreta.
El presidente jamás avalaría un apoyo a su enemigo, al que menciona como “El Siniestro”. Por eso el trasfondo de esta maniobra es meterle ruido a Caputo con Milei.
LPO anticipó que la hermana del Presidente puso en observación a Santiago Caputo y su socio Lugones, molesta por lo que intuye es un buen diálogo de los Peaky Blinders con el Grupo Clarín, más allá de algún tuit de ocasión que hagan el asesor y su trolls.
El Centro de Política Exterior Peronista Juan Atilio Bramuglia presentó un duro informe sobre la política exterior de Javier Milei desde que asumió el gobierno.
El titulo del informe se titula “aislamiento y marginalidad” y sostiene que la política exterior del gobierno del Presidente Milei en su primer año de gestión “se ha caracterizado por la destrucción de una tradición diplomática común a todos los partidos políticos argentinos”.
El texto plantea que “más allá de las diferencias entre una visión autonomista y no alineada y otra occidentalista y liberal que caracterizaron a la política exterior en diferentes instancias históricas, la Argentina nunca incurrió en la utilización del agravio hacia otros jefes de Estado, ni en el desdén a las relaciones con nuestros vecinos y a la región latinoamericana en general o en el ataque frontal al multilateralismo y a las Naciones Unidas y la resignación de la soberanía nacional”.
“Nos encontramos frente a una política exterior que no es en realidad tal sino tan solo un conjunto de decisiones arbitrarias y brutales inspiradas en las obsesiones ideológicas del Presidente, que nada tienen que ver con el interés nacional y cuya consecuencia principal es el aislamiento y la marginalidad de la Argentina cuando no el ridículo internacional que avergüenza al país”, agrega.
El Centro peronista recuerda que “ya desde la campaña electoral se avizoraba lo que luego se iba a materializar en el ejercicio del gobierno. Ello se manifestó en su momento con los ataques que el candidato Milei efectuó al Presidente Lula del Brasil, al gobierno chino y al Papa Francisco. Una vez en el gobierno el Presidente volvió a insultar al Presidente Lula (“comunista ladrón”), continuó con el Presidente Petro de Colombia (“asesino comunista”), y con el Presidente Boric de Chile (avaló a su Ministro de Economía que había sostenido que “era un comunista que estaba por hundirá su país” diciendo Milei que “hay que poner en su lugar a los zurdos”). Calificativos del mismo tenor utilizó contra el Presidente López Obrador deMéxico y contra su sucesora Claudia Sheinbaum, así como contra el Presidente de Bolivia Luis Arce”.
El informe continúa que “quizás el enfrentamiento más agudo ocurrió con el Presidente del gobierno español Pedro Sánchez, en el que llegó al extremo de atacar por “corrupta” a la esposa del Presidente, lo que motivó la retirada de la embajadora española en Buenos Aires. Recientemente, durante su visita a los Estados Unidos sostuvo que hubo”fraude” en las últimas elecciones en Brasil y en línea con la posición del Presidente Trump acusó a Sudáfrica de “prácticas discriminatorias” ignorando la historia y la realidad de ese país que tradicionalmente había sido nuestro socio y aliado”.
Más allá de las diferencias entre una visión autonomista y no alineada y otra occidentalista y liberal que caracterizaron a la política exterior en diferentes instancias históricas, la Argentina nunca incurrió en la utilización del agravio hacia otros jefes de Estado, ni en el desdén a las relaciones con nuestros vecinos y a la región latinoamericana en general o en el ataque frontal al multilateralismo y a las Naciones Unidas y la resignación de la soberanía nacional
“Pueden considerarse igualmente agraviantes las conductas desplegadas con Brasil y España cuando viajó a esos países para participar en sendas conferencias de partidos de ultraderecha y en las que se despachó con críticas a las respectivas administraciones, lo que equivale a una injerencia indebida en sus asuntos internos, siendo además completamente sorprendente que en esas ocasiones el Presidente no haya manifestado interés por mantener ningún tipo de diálogo con los gobiernos en cuestión. El 1 de marzo pasado asumió en Uruguay el Presidente Yamandú Orsi de la coalición de centroizquierda, Frente Amplio. Participaron de la ceremonia losPresidentes de Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Colombia, Panamá, Honduras,República Dominicana, Guatemala, el Rey de España y el Presidente deAlemania”, añade.
Centro Peronista Bramuglia.
En esa línea, reprocha que “la Argentina estuvo representada por una delegación de tercera línea lo cual resulta insólito teniendo en cuenta la importancia de los vínculos de nuestro país con el Uruguay y constituye un desaire a este país vecino que no reconoce antecedentes en nuestra historia común.Dentro de este muestrario de desaguisados diplomáticos no puede dejar de mencionarse la ausencia argentina en la ceremonia que tuvo lugar en elVaticano presidida por el Papa Francisco para conmemorar el 40 aniversario del Tratado de Paz y Amistad con Chile de 1984. Este episodio revestía especial relevancia pues nuestros dos países habían estado cerca de un enfrentamiento bélico en 1978 y la mediación vaticana había asegurado una solución pacífica de la controversia. No en vano el Papa Francisco calificó de”desaire” la ausencia argentina y recordó la participación conjunta de las Presidentas Bachelet y Fernández de Kirchner en 2014 en ocasión del 30 aniversario del tratado”.
En otro tramo del informe sostiene que “el Presidente Milei ha expresado su fuerte cuestionamiento al Mercosur del que anunció se retiraría si le impide un acuerdo de libre comercio con EstadosUnidos.Lejos de promover un diálogo profundo con nuestros socios para la actualización del Mercosur, el gobierno amenaza con una salida unilateral delTratado en aras de un acuerdo con Estados Unidos cuyas ventajas no han sido explicadas a la sociedad. Se trata como se sabe de economías que compitenentre sí además de que un alto funcionario del gobierno estadounidense comoel Sr. Claver Carone, responsable de América Latina en el Departamento de Estado, ha manifestado escaso interés, proponiendo en su lugar un tratado de protección de inversiones que se entiende favorece sobre todo a empresas estadounidenses”.
Por último, Bramuglia remarcó que “respecto a las opciones geopolíticas del gobierno del Presidente Milei no se trata ya de un mero alineamiento general con las directrices básicas de los gobiernos de Estados Unidos e Israel sino de la resignación de cualquier posibilidad de acción soberana y la delegación de las decisiones argentinas en otros países que proceden naturalmente en base a su propio interés y sin consultarnos. Algunos hechos simbolizan este espíritu de subordinación”.
“Una cuestión central para nuestro país es la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas a la que todos los gobernantes argentinos están obligados en virtud de una cláusula constitucional.Nuestra posición y nuestro reclamo se basan en sólidos argumentos jurídicos, y así como aquellos Estados que ven en el derecho internacional y en las relaciones internacionales las herramientas para defender y hacer valer sus derechos, nosotros debemos apelar a los mismos principios. Esa ha sido la histórica postura argentina que nos ha llevado, por ejemplo, al apoyo regional en la Organización de Estados Americanos obtenido gracias a la contundente presentación y labor del entonces canciller Atilio Bramuglia y a la resolución2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU”, concluye.
Reporteros gráficos, periodistas y comunicadores de La Plata realizaron este viernes un ‘camarazo’ para pedir Justicia y repudiar el violento ataque sufrido por el fotógrafo Pablo Grillo el miércoles durante la represión a jubilados frente al Congreso.
El camarazo, del que participó un numero grupo de trabajadores de la región, se planteó como objetivo denunciar la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad durante la marcha de los jubilados el pasado miércoles 12. En ese contexto, el reportero gráfico de 35 años fue golpeado en la cabeza por una cápsula de gas lacrimógeno mientras documentaba la protesta, lo que lo dejó en estado crítico.
María Laura López Silva, integrante del Sindicato de Prensa Bonaerense (SIPREBA), se refirió a los dichos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich que en medio de los incidentes dijo “vamos ganando”, una frase utilizada por la dictadura durante la Guerra del Malvinas.
“Esto no es una guerra -manifestó López Silva- es una manifestación de la gente que está en contra de sus medidas. Ella estuvo en varios gobiernos en los que hubo represión, parece que goza que haya violencia y reprimirla”.
La dirigente del Sipreba insistió que “la violencia genera violencia. Este gobierno se caracteriza por tener una violencia discursiva atroz. En la marcha hubo infiltrados que volvieron a incendiar un patrullero. Nosotros tenemos que tomar resguardos cada vez que vamos a trabajar porque se puede perder la vida”, concluyó.
“Nos pareció importante -agregó- que en la capital de la provincia tomemos conciencia de que tenemos un gobierno que viene atacando constantemente a la prensa. Hay más de 50 trabajadores agredidos en las manifestaciones, lo que atenta contra la democracia y la libertad de expresión”.
La movida se llevó a cabo en la esquina de 7 y 50, epicentros de festejos, cacerolazos y protestas en la capital provincial, y participaron varios reporteros gráficos de La Plata, Berisso y Ensenada. El objetivo fue denunciar la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad durante la marcha de los jubilados.
En ese contexto, el reportero gráfico de 35 años fue golpeado en la cabeza por una cápsula de gas lacrimógeno mientras documentaba la protesta, lo que lo dejó en estado crítico.
Grillo sufrió el impacto del casquillo de gas lacrimógeno mientras trabajaba como fotógrafo independiente en la caótica manifestación que terminó con decenas de heridos.
En los videos que se viralizaron en redes sociales, se ve al fotoperiodista agachado en la calle mientras intenta capturar los momentos del enfrentamiento. Entonces se escucha el sonido del lanzamiento del tubo de gas lacrimógeno, que impacta directamente en su cabeza. Grillo cayó al piso en ese instante. Con su cabeza con una grave herida y sangrando, fue trasladado al Hospital Ramos Mejía.
La Asociación de Reportes Gráficos de la República Argentina (Argra) se manifestó este jueves frente al Congreso para reclamar la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tras la agresión que sufrió el fotoperiodista Pablo Grillo cuando un casquillo de gas lacrimógeno disparado por un policía impactó sobre su cabeza.
El hecho ocurrió ayer por la tarde durante la marcha impulsada por los jubilados, que fueron acompañados por hinchas, barras y militantes de izquierda y que terminó en fuertes enfrentamientos y con más de 120 detenidos.
Los reporteros de Argra se movilizaron junto con el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) a la Plaza de los Dos Congresos, donde también se vio a diputados de izquierda y Unión por la Patria. Allí, levantaron sus cámaras mientras entonaron canciones en contra de la gestión libertaria. “Fuera, fuera, fuera”, cantaron.
La explosión de las plataformas de streaming trae novedades constantes a los suscriptores. Sin embargo, en la actualidad ya nos faltan dedos para contar la cantidad de marcas de vídeo bajo demanda que han aparecido en nuestros dispositivos, por lo que estar al tanto de todo parece una quimera que del mismo modo, condena al injusto ostracismoa producciones que merecieron en su momento más atención por parte de los espectadores. Ese es precisamente, el caso de la historia deDualidad (Echoes), la miniserie de misterio de Netflix de la que no te podrás separar hasta el último capítulo.
Estrenada en 2022, no es de extrañar que algunos contenidos como este thriller terminen casi en el anonimato mediático. Más aún teniendo en cuenta que la plataforma fundada por Reed Hastings y Marc Randolph cuenta con aproximadamente más de 18.000 títulos en su catálogo audiovisual. Porque Dualidad funciona como ese prototipo algorítmico de la «gran N roja» que tan bien ha funcionado tradicionalmente dentro de sus números, entre visualizaciones y audiencias destinadas a la búsqueda de una viralidad que posicione los proyectos en la primera línea del escaparate que se despliega ante el público cada vez que dichos usuarios abren la aplicación. A través de sus siete capítulos, la creación de Vanessa Gazy (showrunner de Eden) cuenta con la dirección de Brian Yorkey (Por trece razones) y la producción del responsable de Runaways, Quinton Peeples. Pero sobre todo, el encanto y reclamos que puede servir como impulso para los lectores es la presencia de un casting muy reconocido dentro de la meca del cine. Así y sin ser la primera ocasión en la que prescribimos una narración ignorada, hoy pasamos a recomendar el visionado de una ficción en la que tenemos a la actriz Michelle Monaghan por partida doble.
‘Dualidad’ (‘Echoes’): sinopsis y reparto
La sinopsis de esta miniserie de misterio de Netflix es la siguiente: «Gina debe desentrañar el misterio que rodea la desaparición de su hermana gemela, Leni. No obstante, hay algo que el resto de sus seres queridos desconocen. Ambas han intercambiado sus vidas en secreto desde que eran niñas y ahora, viven una doble vida como adultas, teniendo dos hogares, dos maridos y un hijo. Pero cuando Leni desaparece del mapa, los secretos de las hermanas comienzan a revelarse».
La actriz estadounidense encarna el papel de las dos gemelas en un elenco donde Matt Bomer es el principal coprotagonista. Nominada al Globo de Oro, Monaghan ha brillado tanto en la gran pantalla como en el streaming, participando en algunos de los trabajos más llamativos de la escena cinematográfica. Su carrera comenzó con un pequeño papel en la serie Jóvenes rebeldes, pero pronto fue adquiriendo relevancia en el terreno fílmico, participando en cintas como El mito de Bourne o Sr. y Sra. Smith. Aunque su estatus de estrella comenzó gracias a títulos de la talla de Kiss Kiss Bang Bang y Misión Imposible 3. Tras estas, llegaron Adiós pequeña, adiós, Somewhere, Código fuente y MaXXXine, su película más reciente. En el campo de las series, Monaghan ha estado presente en True Detective y actualmente, podemos encontrarla entre el casting de la última temporada de The White Lotus.
La miniserie de misterio de Netflix no es la única colaboración de Bomer con la marca. El estadounidense estuvo en el drama Los chicos de la banda y coprotagonizó junto a Bradley Cooper y Carey Mulligan el biopic sobre Leonard Bernstein, Maestro. Bomer interpreta a Jack Beck, el esposo de Leni, quien aunque aparenta ser un hombre normal, podría esconder secretos oscuros. Karen Robinson (El hijo perfecto), Celia Weston (El bosque), Jonathan Tucker (Sleepers), Daniel Sunjata (El caballero oscuro: La leyenda renace) y Michael O’Neill (Dallas Buyers Club) cierran el casting principal de Dualidad.
¿Mejor miniserie de misterio en Netflix?
La crítica especializada no la recibió especialmente con halagos, pero dentro de la frustración de su quizás excesiva complejidad forzada, Dualidad es una propuesta adictiva dentro de una época en la que la empresa que dirige Ted Sarandos ya no ofrece tantos contenidos originales con tantas subtramas y genuina intriga.
Siete episodios de 45 minutos, en la que en una maratón de cinco horas se resuelve la miniserie de misterio de Netflix que no te puedes perder.
El público podría no estar preparado para el giro autoral con el que The Rock pretende sorprendernos en los próximos años. Porque aunque no terminará de desprenderse de su faceta de figura comercial, regresando a franquicias como Jumanji y Fast & Furious, el mundo del celuloide se quedó sin palabras al conocer la inesperada colaboración de Dwayne Johnson: ser el protagonista de la nueva películadel cineasta Martin Scorsese. Un salto de credibilidad para un actor que posee el cariño de los espectadores, pero que todavía está muy lejos de haber obtenido una validación artística más allá de ser un reclamo promocional increíble para el box office internacional. Ahora, el nominado al premio Razzie se ha pronunciado por primera vez sobre su asociación con el elogiado director italoamericano.
Como ya hemos apuntado, tras años siendo la cara visible de las superproducciones de Hollywood, Johnson termino ganándose rápidamente el estatus de estrella de acción. Donde antes encontramos a referentes del género como Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone, el californiano de origen samoano emergió como el nuevo intérprete hipermusculado de toda una generación y hace bien poco, rompió un hito increíble en la taquilla norteamericana gracias a Vaiana 2: superar en el conjunto y suma de sus películas, la recaudación de 15.000 millones de dólares. Eso sí, el responsable de títulos como Dolor y dinero o la serie Ballers tiene claro que su camino profesional está en un punto en el que debe pasar por las manos de realizadores de renombre. Ahí entra el reciente anuncio entre Dwayne Johnson y Scorsese, pero también su participación en The Smashing Machine, la cinta que dirige Ben Safdie y que está producida bajo el prestigioso sello de A24. Hace algunas horas, el propio ha compartido una publicación en su cuenta de X (red social anteriormente conocida como Twitter), donde hablaba de su presencia en la escena cinematográfica y donde confirmaba la portentosa noticia publicada a finales del pasado mes de febrero.
Dwayne Johnson y Martin Scorsese
En el post de su perfil en la red social propiedad de Elon Musk, Dwayne Johnson subrayó que su asociación con Scorsese será un drama mafioso especialmente cercano para sus orígenes. Basada en hechos reales y todavía sin un título oficial, la idea original fue presentada por el propio actor y Emily Blunt (Jungle Cruise) al director y a Leonardo DiCaprio (El renacido). Los cuatro producirán la historia que se espera que llegue a los cines en 2027.
Johnson escribió lo siguiente en su última comunicación de X: «Agradecido por lo que ha sido la época más creativamente inspiradora de mi carrera. Trabajar en estrecha colaboración con mis amigos y, por supuesto, con el maestro Marty Scorsese. En los años 60,70 y 80, la mafia controlaba Nueva York, Miami, Chicago, Las Vegas y, especialmente, la isla donde crecí: Hawái. Mucho más por venir. Aloha nui loa» («mucho amor» en hawaiano).
¿De qué trata la esperada película?
Descrita como una mezcla entreUno de los nuestros e Infiltrados, la película de Dwayne Johnson y Scorsese contará la historia real de un jefe de la mafia que luchó con fiereza contra facciones rivales para tomar el control del submundo criminal hawaiano. Siendo un capo extremadamente carismático, este mafioso logró crear el imperio criminal más poderoso del estado. Se espera que el actor se ponga en la piel de dicho personaje, aunque todavía no existe una confirmación oficial. Nick Bilton (The Idol) será el encargado de concebir el guion, marcando del mismo modo su primera colaboración con el autor de Toro salvajey Taxi driver.
Mientras la cinta va tomando forma, Johnson seguirá con su apretadísima agenda. El ex luchador mantiene varios proyectos en desarrollo. Desde las secuelas de Jungle Cruise, Fast X: Parte 2 ySan Andreas, hasta la versión real de Vaiana, en la que por primera vez se pondrá en la piel del semidios Maui.
Por su parte, desconocemos el orden de ruta que seguirá Scorsese tras las cámaras. En teoría, en 2026 debería estrenar su largometraje biográfico sobre Jesús y en su tintero de producciones, se encuentra igualmente el desarrollo de un biopic sobre Frank Sinatra. No obstante y a sus 82 años, quizás el director tenga que concentrar sus fuerzas en aquellas cintas que sean menos complicadas de producir.
Hay una imagen que insiste y resiste su muerte entre los gases, las balas y los policías desafiando a hinchas y jubilados al grito de “vengan zurdos”: la imagen del igualitarismo. Una idea de Walter Benjamin nos ayuda a ver lo que tenemos ante nosotros. Él decía que las fuerzas productivas históricas habían desplazado la narración –y con ella la memoria y la justicia– del ámbito de la lengua viva comunitaria, dejando ver en ella una nueva belleza. Esa imagen de la belleza que titila en el instante de su desvanecimiento es la que urge ser rescatada. Bajo amenaza de muerte, pero sin querer morir, esa imagen del igualitarismo reclama redención. Un igualitarismo no ingenuo, capaz de combinar reconocimiento de la diferencia e igual redistribución de la riqueza socialmente producida. Su mortificación nos convoca a salvar su valor y belleza de las ficciones que se precipitan sobre sus ruinas.
Ficción 1. En los dos lados hay violencia y vidas en juego
Disfrazada de un igualitarismo ramplón emergen las posiciones ideológicas que, pretendiendo ser neutrales y objetivas, creen justo rechazar la violencia de las fuerzas de seguridad con la misma vehemencia con la que rechazan la de los manifestantes. La intensidad del rechazo hacia la gente que salió a protestar es proporcional a su identificación con los “barras bravas”. Como si no hubiese hiatos entre hincha-barra brava-narco; como si cualquier hincha por ser barra brava perdiera todo derecho a la existencia y dignidad. Lo que ese “igualitarismo ramplón” omite es la operación de la equivalencia más violenta sobre la que se sostiene. Esa que, como enseñaba Marx, hace abstracción de las cualidades singulares, de las posiciones, los atributos y atribuciones de los objetos de la comparación. Aunque parece una obviedad es preciso reiterar que policía (fuerzas de seguridad) y manifestantes no son iguales: los primeros están armados y protegidos de posibles agresiones, son agentes del Estado y la extensión más visible del ejercicio del monopolio de la violencia física (¿legítima?); los manifestantes, en este caso jubilados, hinchas de clubes y militantes, carecen de armamentos y de protección, su arma es el bastón y alguna que otra piedra regada en el camino.
La justificación de la violencia a través de la apelación a la necesidad de restituir un orden se evapora. No había ningún orden bajo amenaza, a no ser que consideremos como afirmamos acá que aquello que amenaza el régimen actual es algún viso de igualitarismo.
Es la emergencia de ese sentido evanescente de igualitarismo que la movilización activa el que se quiso y se quiere mantener a raya.
Es ese sentido el que precisa ser gaseado, sofocado, asfixiado con gases disuasorios, con balas de goma, con ficciones. El “desborde” no puede explicarse luego como reacción a una violencia previa, ni como “exceso”. Antes bien, es la llana implementación planificada de una violencia desigualitaria y deshumanizadora que, arrastrándose de otros períodos, ha penetrado en algunas subjetividades, viene siendo propiciada desde el poder, secundada por decretos, garantizada por el blindaje mediático, la complicidad de sectores políticos, económicos y el trabajo generosamente financiado de la ex SIDE.
Es de esas predisposiciones antiigualitarias, deshumanizadoras y punitivas de las que se nutren las justificaciones estigmatizantes de la violencia contra los militantes.
Como si la asunción de esa máscara convirtiera a quien la porta en alguien no digno de ser llorado. Alguien, luego, merecedor de un proyectil que aniquila. Cuando esos prejuicios y estigmatizaciones se activan crece la legitimidad de la violencia del más fuerte, porque el antiigualitarismo no sólo es despolitizador sino que promueve formas de politización hiperindividualizadas y autoritarias.
Ficción 2. La represión se soporta porque hay estabilidad económica
Las formas de violencia explícita, obscenas, pornográficas a las que, de tan expuestos, parecemos inmunes, serían toleradas en virtud de la “superación” de una violencia mayor cifrada en el fantasma de la hiperinflación.
Milei nos habría salvado de una catástrofe (creada y anunciada por los propios agoreros) devolviendo el orden, la esperanza y la confianza en los réditos del (auto)sacrificio.
A esa ficción se le ven los hilos cuando se hace la experiencia diaria de ir al supermercado, cuando se elevan las cifras del desempleo, cuando crece la precarización y el pluriempleo, cuando la decisión de tomar una nueva deuda con el FMI reclama violencia sobre la ley y la institucionalidad del Congreso.
La ostentación de la violencia y su implementación sistemática no es tolerada gracias a la tranquilidad ganada por la baja de la inflación por parte de la población; es una violencia demandada socialmente y, en algunos casos, reivindicada en virtud de la insoportable experiencia de inestabilidad y precariedad padecida cotidianamente y sufrida en silencio y aislamiento.
Esa indiferencia al sufrimiento del otro, cuando no demanda de represión, se sostiene en las formas de endeudamientos, en el pánico al despido, en la necesidad de tener más de un empleo, en trabajos mal pagos y no reconocidos. Además incuban el odio y el resentimiento hacia los pocos trabajadores que están relativamente a salvo de todo ello. La justificación de la violencia de “los de arriba” sobre los de “abajo” traduce el deseo alienado de exorcizar la violencia padecida intrer-pares, entre los de “abajo”.
Ese deseo alienado es lo que el igualitarismo gaseado podría horadar, ahuecar, hacer estallar.
El fantasma de un igualitarismo redivivo es lo que en verdad se teme y sobre lo que es preciso dirigir todos los misiles para insuflar oxígeno a ese otro igualitarismo represivo del que somos contemporáneos. Este último se sostiene en la ideología emprendedorista que, negando toda interdependencia, moraliza el fracaso y culpabiliza e hiperresponzabiliza a los sujetos por su suerte.
Ficción 3. Milei no es autoritario porque lo votó la gente
Los fenómenos políticos globales mórbidos, de los que Milei es una muestra singular, asumen caracterizaciones múltiples: populismos de derecha, derecha radical, ultraderecha, derecha ultra neoliberal, posfascismos, populismos reaccionarios, entre otras. Pocos se atreven a afirmar su raíz antidemocráctica y violenta apelando a la sola institución del voto.
Al haber sido electos democráticamente estos gobiernos “posdemocráticos” llevan hasta la extenuación el argumento de la base electoral, omitiendo que no todos sus votantes se expidieron positivamente sobre su propuesta, y que la democracia en términos político-sociales desborda ampliamente su reducción al voto.
Ese reduccionismo confunde al individuo elector con la voluntad de esa figura política elusiva que es el pueblo, como antes lo hacían los estudios de marketing y opinión. Cree así que el individuo-masa como lo llamaba Tronti (epígono de la lógica del link), basta para colmar los atributos de un sistema y una sociedad democrática.
La democracia, no está demás recordarlo, es el gobierno del pueblo para el pueblo, para los desposeídos, los desamparados. La democracia, luego, sin pretensión de producir igualdad no es democracia. La democracia sin representantes de todo los sectores y, sobre todo, de las minorías asediadas, no es democracia; la democracia sin poder judicial que aspire a la neutralidad, ecuanimidad y excelencia no es democracia.
Quizás, lo que aúna a todas esas denominaciones disímiles es su feroz anti-igualitarismo, su desprecio por la justicia social, su fobia al pueblo (como dice mi colega brasileña, Thais Florencio de Aguiar); la obliteración de la idea de igualdad, su afán de venganza de alguna era de igualdad radical que solo existió en sus locas cabezas pero hoy, más que nunca, clama por su realización y espera su redención.