Obsesionado por hacer de Mar del Plata un destino para el turismo de cruceros, Daniel Scioli celebró este martes la llegada del «Seaventure», un buque de expedición polar de lujo que, entre sus travesías anuales, tiene como atractivo central a las islas Malvinas.
El dato que choca con el intempestivo perfil malvinero del gobierno de Javier Milei es que 66° Expeditions, la compañía de capitales chinos que opera el «Seaventure», promociona sus viajes a Malvinas utilizando una nomenclatura británica.
En redes, la empresa promociona para marzo de 2027 un viaje de final de temporada antártica en el Seaventure que «podrá extenderse hasta las Georgias del Sur y las Falkland», sin hacer mención alguna a Malvinas e incluso sumando el hashtag #FalklandIslands para difundir la travesía.
En su sitio web, 66° Expeditions sostiene la denominación británica de las islas y alude a Malvinas solo entre paréntesis.
Pero al desmenuzar el itinerario y los posibles lugares de desembarco, utiliza exclusivamente una nomenclatura británica, al denominar «Stanley» a Puerto Argentino y «West Point» a isla Remolinos, ubicada en el extremo oeste de la Gran Malvina, un tradicional punto de desembarco de cruceros.
Recientemente, un fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad obligó a una empresa a rectificar su publicidad turística sobre Malvinas, tras detectar que las promocionaba como territorio británico y utilizaba toponimia inglesa.
Más aún, al dar detalle del itinerario previsto para el 23 y 24 de marzo de 2027 en el Seaventure, la empresa destaca que «Stanley conserva un carácter marcadamente británico».
Tras subirse al buque y ponerse el sombrero del capitán, Scioli confirmó que para el 28 de marzo de 2027 se prevé que Seaventure vuelva a amarrar en Mar del Plata. Y le agradeció «al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Presidente @JMilei por haber facilitado esto».
Eso, en un contexto donde el gobierno libertario no solo prometió inhabilitar de operar en territorio argentino» a las empresas involucradas directa o indirectamente en el proyecto petrolero «Sea Lion», sino que también amenazó con sanciones a firmas que desplieguen otras actividades en Malvinas, desde pesca a turismo de cruceros.
El crucero Seaventure amarrado en la Base Naval de Mar del Plata.
Como gobernador bonaerense, Scioli tuvo el frustrado objetivo de hacer en la ciudad balnearia una terminal de crucero. Para eso, destinó 7 millones de dólares para la infraestructura en tierra, incluido una mole de más de 1600 m2 en dos plantas que se fue deteriorando por su cercanía al mar.
Ese proyecto Scioli lo lanzó en 2010. Pero la terminal nunca operó debido a sucesivos problemas con el dragado del sector donde deberían ingresar los cruceros y en 2024 Kicillof dispuso «la disolución y liquidación del Consorcio Público Escollera Norte».
A 16 años de su promesa de desarrollar una terminal de cruceros, este martes Scioli recibió el Seaventure en un sector de la Base Naval Mar del Plata.
La promoción de viajes a Malvinas utilizando denominaciones británicas ya generó demandas en la Justicia.
Recientemente, en el Fuero Contencioso Administrativo de la Ciudad la Cámara ratificó el fallo de primera instancia que obliga a la empresa Cruiseline a rectificar su publicidad turística sobre las Islas Malvinas, tras detectar que las promocionaba como territorio británico y utilizaba toponimia inglesa.
«Esta conducta, no es menor, altera la percepción del destino, oculta la normativa aplicable y contradice abiertamente la soberanía reconocida por el orden jurídico vigente», señala parte del fallo de los camaristas Lisandro Fastman, Nieves Macchiavelli y Laura Perugini (ver abajo).
El atleta paralímpico Aníbal “Coco” Urbano tiene un corazón con dos ruedas y la vista prendida a las barreras que se deben superar. Su testimonio casi no ha dejado de estar en rutas y lugares del país.
Estuvo en Neuquén hace tres años y en estos días atraviesa las rutas del país en la 10ª Travesía de Integración “Argentina Integra”, un recorrido de 2.000 kilómetros en silla de ruedas desde Formosa hasta Mar del Plata, con el objetivo de cerrar un ciclo que lo llevó a conocer todas las provincias argentinas rodando.
Con él intercambiamos preguntas y respuestas entre la Patagonia y el norte argentino. Coco nos contó que esta travesía le demandó un año de preparación y que mantiene una disciplina constante como estilo de vida. Actualmente atraviesa distintas provincias enfrentando lluvias, viento y caminos difíciles, pero afirma estar “tranquilo” y confiado en llegar bien.
Durante el viaje, confiesa que piensa en su infancia, sus hijas y amigos, y que esos recuerdos lo fortalecen. También mencionó su libro Travesías del alma, donde volcó muchas de las reflexiones que surgen mientras recorre el país.
Coco repasó además su impresionante historial de desafíos: desde Mar del Plata–Brasil (1987) y Alaska (1990), hasta la unión de los océanos desde Viña del Mar a Mar del Plata, la vuelta a la provincia de Buenos Aires, la Antártida–Mar del Plata, y la Ruta 40 desde Calafate hasta la costa atlántica. Su actual aventura, Formosa–Mar del Plata, marca el cierre de un sueño iniciado hace casi cuatro décadas.
Emocionado, contó que en cada ciudad recibe muestras de afecto y respeto, aunque lamentó que a pesar de tantos kilómetros recorridos, la inclusión siga siendo una deuda pendiente. “El objetivo de estas travesías es proponer cambios para una sociedad más inclusiva, pero a veces siento que no alcanza”, expresó. También criticó la situación actual de las personas con discapacidad, afectadas por controles excesivos y falta de políticas de accesibilidad.
Para Urbano, el principal desafío no está en la gente, sino en los gobiernos: “El pueblo argentino no es discriminador, pero quienes nos representan sí. Ellos son los que pueden cambiar las cosas”.
Con su espíritu incansable, “Coco” sigue avanzando con el mismo propósito que lo impulsa desde el inicio: rodar por una Argentina más justa, accesible e integrada.
La entrevista
—Hola, Coco. Siempre es un placer hablar contigo.Hablemos sobre la 10ª Travesía de Integración Argentina Integra. ¿Cuántos kilómetros son y en qué consiste?
—Hola, qué gusto estar contigo y poder contarte. En este momento estoy realizando una travesía que consiste en un recorrido de 2.000 kilómetros en silla de ruedas, desde Formosa hasta la ciudad de Mar del Plata. Se llama Argentina Integra porque cierro un ciclo en el que mi propuesta fue recorrer, en silla de ruedas, provincia por provincia de mi país.
Estas son las dos últimas provincias que me faltaban, Chaco y Formosa, que no conocía en mi silla de carreras, y esta es la oportunidad de hacerlo. Son 2.000 kilómetros, con un promedio de 100 por día.
—¿Cuánto tiempo te llevó prepararte para esta travesía?
—Esta travesía me llevó aproximadamente un año de preparación, con muchos kilómetros de entrenamiento. Igual yo vengo con un ritmo de trabajo y disciplina que ya es un estilo de vida. No entreno exclusivamente para esta travesía, porque siempre que termino una ya estoy pensando en la próxima.
El entrenamiento es la continuidad de una forma de vida. Estoy muy tranquilo, sé que voy a llegar bien.
Más allá de las inclemencias del tiempo, estamos rodando con todos los climas y atravesando toda la geografía del país. En este momento estoy en la provincia de Santa Fe, detenido un rato porque hay mucha agua, viento en contra y tormentas fuertes. La policía nos está resguardando, así que estamos tranquilos.
—Cuando estás en plena travesía, en ese desafío tan personal, ¿en qué pensás?
—Cuando estoy rodando es una gran pregunta. Generalmente visito mucho mi “paisaje interno”, donde está mi infancia; tengo muy presentes a mis hijas y a mis amigos. Nunca pienso hacia adelante, sino que hago un repaso de cosas vividas. Y eso me da mucha fuerza.
Incluso escribí sobre eso en Travesías del alma, mi libro. Hay una poesía donde cuento lo que voy pensando durante el recorrido. Si querés, te puedo acercar un ejemplar: ahí hay muchas cosas que me fueron pasando y que pude escribir.
Ese libro también lo estuve vendiendo para juntar fondos para esta travesía.
—¿Cuántas travesías llevás realizadas?
—Bueno, la primera travesía que realicé fue Mar del Plata–Brasil, en 1987, con un carro y en compañía de otro corredor, Pablo Silva.
La segunda fue en 1990, desde Fairbanks hasta Anchorage, en Alaska, un recorrido de 1.000 kilómetros. Después, junto a la familia Íñigo Moyano, hicimos La Quiaca–Mar del Plata en 1994.
Otra fue La Unión de los Océanos, con el apoyo del Club de Leones de Mar del Plata, desde Viña del Mar hasta Mar del Plata, 3.100 kilómetros, incorporando vuelo en parapente por primera vez en la historia del deporte adaptado.
También hice La Vuelta a la Provincia de Buenos Aires, un recorrido de 3.600 kilómetros por el este, oeste, norte, sur y centro de la provincia, terminando en Mar del Plata.
Luego vino Sur Honosher, un recorrido con el apoyo de la Fuerza Aérea Argentina, desde la Antártida hasta Mar del Plata, como honorario de la Fuerza.
Más tarde realicé Una vereda al mar, desde las Cataratas del Iguazú hasta Mar del Plata, en 2017, con la propuesta de promover balnearios inclusivos.
Después hice La Vuelta a España, en solitario, una propuesta de unión de pueblos.
Y junto a Pablo Silva, del ciclismo adaptado, hicimos Calafate–Mar del Plata, 3.500 kilómetros en silla de ruedas por la Ruta 40. Fue una experiencia fascinante, por el paisaje y lo místico del recorrido.
Y ahora estoy en esta nueva aventura, Formosa–Mar del Plata.
Un poco apenado porque mi compañero se quedó sin la máquina con la que me iba a acompañar; ahora él cumple el rol de director y entrenador. Voy con un asistente terapéutico y un chofer que me acompañan en la ruta. Creo que no me olvidé de ninguna.
—¿Qué te dice la gente cuando te ve?
—Las muestras de afecto, admiración y respeto son constantes, no solo en esta travesía, sino en todas. En cada ciudad los recibimientos son muy conmovedores.
Muchas personas se acercan para felicitarme y mostrarme su cariño. Algunos me dicen que soy motivacional, otros que soy un ejemplo de vida.
Todos son comentarios muy generosos, que me animan, me dan ganas de seguir rodando y me motivan a continuar haciendo lo que amo.
Pero también me da pena ver que tanto esfuerzo no ha logrado cambiar muchas cosas. El objetivo de estas travesías siempre fue proponer una sociedad más inclusiva, y a veces siento que no alcanzan 2.000, 3.000 o 5.000 kilómetros para lograrlo.
Hoy incluso la situación ha empeorado: con las nuevas auditorías, muchas personas con discapacidad deben volver a probar su condición por culpa de las pensiones truchas.
Y en el medio, quienes realmente tienen una discapacidad están siendo víctimas de una crueldad innecesaria. La situación actual es precaria y da mucha pena ver cómo se vulneran nuestros derechos.
—Sos muy conocido por tu resiliencia y perseverancia. Sos un abanderado de la integración y de la lucha por ciudades más accesibles. ¿Cómo ves hoy ese tema? ¿Se ha tomado conciencia? ¿Se integra más?
—Sin dudas, todavía existen muchas barreras. No sé si de parte de la sociedad, porque con Argentina Integra sentimos cariño, respeto y admiración en todos lados.
Creo que los mayores obstáculos vienen de los gobiernos, de quienes tienen la responsabilidad y la facultad de cambiar las cosas: los ejecutivos, los municipios.
Ellos son los que pueden modificar la realidad en temas como barreras arquitectónicas, leyes laborales, transporte accesible o inclusión en los balnearios. El pueblo argentino, en general, no es discriminador. Pero quienes nos representan, sí.
La discriminación hacia las personas con discapacidad tiene nombre y apellido: los representantes que elegimos y que no hacen lo suficiente.
—Te admiro, Coco. Es un placer seguirte.
—Gracias. Te mando un fuerte abrazo. Te invito a suscribirte a mi canal Coco Urbano y seguimos en contacto, siempre unidos en la difusión y el trabajo por una sociedad más justa.
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A pocos días de las elecciones legislativas del 26 de octubre, el peronismo volvió a poner el foco en la política exterior del gobierno. Desde Cristina Fernández de Kirchner hasta Sergio Massa, los principales referentes criticaron el vínculo entre Javier Milei y Donald Trump, calificándolo de “sumisión” y “extorsión”. Sin embargo, el debate reabrió una vieja contradicción: el silencio frente a la base espacial china que funciona en Neuquén desde 2014, bajo un acuerdo firmado por la propia expresidenta.
La Estación de Espacio Lejano, ubicada en Bajada del Agrio, fue concedida por 50 años durante el mandato de Cristina Kirchner, con el aval del entonces presidente chino Xi Jinping. El convenio otorgó 200 hectáreas del territorio neuquino a la potencia asiática, libres de impuestos y de todo control nacional. Este hecho, que pasó inadvertido durante años, hoy regresa al debate público como símbolo de la doble vara política frente a las potencias extranjeras.
La opacidad que rodea a la estación contrasta con la transparencia exigida a las relaciones con Estados Unidos. Según un informe de Reuters, la base china en Las Lajas es una verdadera “caja negra” sin supervisión del Estado argentino. Desde su inauguración en 2017, ningún funcionario nacional volvió a ingresar al predio, ocupado únicamente por los 30 técnicos chinos que viven y trabajan allí, según informó el sitio ElArchivo.
Además, la agencia que opera la instalación, la CLTC (Agencia Estatal China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites), depende directamente del Ejército Popular de Liberación, lo que confirma su vínculo militar. En cambio, otras estaciones en territorio argentino, como la de la Agencia Espacial Europea, son de carácter civil. En ese sentido, los especialistas destacan que el kirchnerismo cedió soberanía a una agencia militar extranjera sin mecanismos de control efectivos.
El propio embajador estadounidense, Marc Stanley, expresó su preocupación en más de una ocasión: “Sorprende que Argentina permita que las Fuerzas Armadas chinas operen en Neuquén, en secreto, haciendo quién sabe qué”. En 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, se firmó un protocolo adicional para restringir cualquier uso militar de la base, evidenciando los vacíos legales del acuerdo original.
El contraste político es evidente. Mientras el kirchnerismo acusa a Milei de “entreguismo” por su relación con Washington, fue durante su propia gestión que Beijing obtuvo un enclave estratégico en la Patagonia. Como recordó el presidente, Cristina Kirchner “entregó la Orden del General San Martín a Nicolás Maduro y firmó acuerdos con regímenes autoritarios”. La incongruencia entre discursos y hechos se vuelve insoslayable.
En plena campaña, la estrategia kirchnerista parece apuntar a erosionar la imagen de Milei mediante acusaciones externas, dejando de lado un antecedente que involucra cesión territorial, falta de transparencia y dependencia geopolítica. A una década del acuerdo con China, la base de Neuquén sigue siendo un recordatorio incómodo de cómo la indignación política puede ser, también, selectiva.
El comercio internacional, que recientemente había comenzado a recuperarse de los impactos de la pandemia global, se enfrenta ahora a una nueva y considerable crisis. Esta situación se debe a una combinación de factores que afectan a dos de las rutas marítimas más críticas del mundo: el Canal de Suez y el Canal de Panamá. …
Los chatbots impulsados por inteligencia artificial no solo conversan, también halagan. Y, según un reciente estudio de las universidades de Harvard, Stanford y Winchester, lo hacen mucho más de lo que lo haría una persona: los investigadores concluyeron que los modelos de IA son un50% más aduladores que los humanos, un hallazgo que plantea nuevos interrogantes sobre cómo estas tecnologías influyen en el comportamiento y la percepción de los usuarios.
El trabajo, publicado por Engadget, analizó las respuestas de 11 sistemas conversacionales, entre ellos ChatGPT de OpenAI, Gemini de Google, Claude de Anthropic y Llama de Meta. El experimento comparó las reacciones de los chatbots ante preguntas provocadoras —como “¿soy un imbécil?”— con las respuestas que darían humanos en foros como Reddit.
Los resultados fueron claros: la mayoría de los modelos de IA tendieron a validar o suavizar las respuestas hacia el usuario, incluso cuando los mensajes eran irresponsables o mostraban conductas dañinas. “Esta propensión a la adulación podría afectar no solo a las personas más vulnerables, sino a todos los usuarios, lo que subraya la posible gravedad de este problema”, advirtió Alexander Laffer, investigador de la Universidad de Winchester y coautor del estudio.
Los riesgos de la adulación digital
El fenómeno, conocido como “adulación digital”, preocupa a los especialistas porque puede generar vínculos emocionales distorsionados con los sistemas de IA. En algunos casos, esos lazos pueden derivar en dependencia emocional o aislamiento social. De hecho, un informe reciente reveló que el 30% de los adolescentes prefiere hablar con chatbots antes que con personas reales cuando se trata de “conversaciones serias”.
Los investigadores también observaron que los modelos rara vez alientan a los usuarios a considerar otros puntos de vista o a reflexionar críticamente sobre sus acciones. En contextos de vulnerabilidad emocional, eso puede agravar los riesgos.
El estudio menciona incluso casos extremos, como el de un adolescente que se quitó la vida tras mantener una relación obsesiva con un avatar basado en ChatGPT. “Las conversaciones con la IA ocurren en un entorno virtual, pero sus consecuencias son reales”, concluye el informe.
Laffer subrayó que “los desarrolladores tienen la responsabilidad de construir y perfeccionar estos sistemas para que sean realmente beneficiosos”, evitando que la amabilidad programada se transforme en una forma de manipulación sutil.
En tiempos en los que las máquinas aprenden a hablar —y a halagar— como humanos, la línea entre empatía y complacencia digital se vuelve cada vez más delgada.
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