La pelea por la gobernación: Otermín empezó a recorrer la provincia

La pelea por la gobernación: Otermín empezó a recorrer la provincia

 

Federcio Otermín empezó a recorrer la provincia por el extremo sur y se suma a la lista de potenciales candidatos a la gobernación. El joven intendente de Lomas de Zamora fue una pieza clave en la negociación por el PJ bonaerense y facilitó el entendimiento entre Cristina y Máximo Kirchner y Kicillof.

Con la flamante chapa de vicepresidente del PJ bonaerense, Otermín visitó en los últimos días las ciudades de Bahía Blanca y Carmen de Patagones. «Es el inicio de una agenda que incluirá encuentros con los consejos partidarios locales y articulación con las gestiones municipales enfocadas en el desarrollo local», explican en su entorno. 

En Bahía Blanca, a un año de la inundación que golpeó a la ciudad, Otermin se reunió con el intendente Federico Susbielles para analizar las políticas de reconstrucción de la ciudad, abandonada por el presidente Milei que nunca envió la ayuda prometida. Susbielles, sin embargo, evitó chocar con Milei, se supone por la buena imagen del Presidente en esa ciudad del sur bonaerense, pese a que hasta le cobró el uso de puentes de emergencia del Ejército.

Tras recortarle ayuda y cobrarle puentes, ahora Milei le quita el tren a Bahía Blanca

En la reunión con Susbielles, el intendente de Lomas le comentó a su colega que la experiencia bahiense influyó para impulsar en su distrito la creación por ordenanza del Comité Operativo de Emergencias, una herramienta para coordinar respuestas frente a fenómenos climáticos extremos. 

Vinimos desde el sur del conurbano hasta la ciudad más austral de nuestra provincia y como vicepresidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires vamos a recorrer los consejos distritales para debatir con los compañeros y compañeras. Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del peronismo.

«Es necesario contar con mecanismos de prevención y coordinación para responder a eventos que se repiten con mayor frecuencia por el impacto del cambio climático», señaló Otermin, que está casado con la ministra de Ambiente bonaerense, Daniel Villar. 

Federico Otermin con el intedente de Bahía Blanca, Federico Susbielles.

Luego de visitar Bahía, Otermin se fue hasta Carmen de Patagones, la ciudad más antigua y austral de la provincia, prácticamente metida en la Patagonia. Allí, junto al intendente Ricardo Marino y el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Dichiara, participaron de la celebración de la Soberanía Patagónica. 

El evento conmemora la Batalla de Carmen de Patagones, librada el 7 de marzo de 1827, cuando los pobladores y las milicias maragatas derrotaron a la marina imperial brasileña en el Cerro de la Caballada. 

Otermín anunció un proyecto educativo para que estudiantes lomenses conozcan la historia de Patagones y su rol en la defensa de la soberanía nacional. Además, participó de un encuentro en la sede del Partido Justicialista local. 

«Vinimos desde el sur del conurbano hasta la ciudad más austral de nuestra provincia y como vicepresidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires vamos a recorrer los consejos distritales para debatir con los compañeros y compañeras. Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del peronismo», aseguró. 

Otermin se suma asía. una lista corta de posibles candidatos a gobernador por el peronismo que integran Julio Alak y Gabriel Katopodis.

 

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    Qué dicen The Guardian y The Wall Street Journal sobre la reforma laboral de Milei

     

    Medios influyentes como The Guardian y The Wall Street Journal analizaron la reforma laboral impulsada por Milei y marcaron sus posibles efectos: desde una mayor flexibilización del mercado de trabajo hasta el riesgo de pérdida de derechos laborales.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    En las últimas horas, dos de los medios más influyentes del mundo —el británico The Guardian y el estadounidense The Wall Street Journal— pusieron el foco en la reforma laboral impulsada por Milei, dejando en claro que el impacto del nuevo esquema ya trasciende las fronteras argentinas y comienza a ser leído como un cambio estructural del modelo social del país.

    Ambos coinciden en que no se trata de una modificación técnica sino de una transformación profunda en las relaciones laborales, aunque difieren en el enfoque: mientras uno advierte sobre el deterioro de derechos, el otro resalta la flexibilización como una señal pro-mercado.

    Cómo ve The Guardian el nuevo escenario laboral

    El análisis del diario británico se centra en el costo social potencial de la reforma. Desde su mirada, el nuevo esquema abre la puerta a un modelo donde el equilibrio entre capital y trabajo se desplaza de manera significativa hacia el empleador.

    El medio describe el proceso como un intento de rediseñar el sistema laboral argentino reduciendo el peso histórico de la negociación colectiva y la capacidad de intervención sindical. En ese marco, interpreta que la reforma podría traducirse en un escenario de mayor presión sobre los trabajadores, con condiciones laborales más extensas y menor protección frente al despido.

    La lectura es clara: el nuevo marco normativo no solo busca dinamizar la economía sino también modificar la arquitectura de derechos laborales construida durante décadas. En ese sentido, el énfasis está puesto en la posibilidad de que el resultado sea una mayor precarización en nombre de la competitividad.

    La mirada del Wall Street Journal: flexibilización como señal al mercado

    Desde Estados Unidos, el enfoque del Wall Street Journal se mueve en otra dirección. Su cobertura pone el acento en el impacto económico de la reforma, interpretándola como una señal de previsibilidad para inversores y empresas.

    El análisis destaca que el nuevo régimen facilita los despidos, amplía la disponibilidad de jornadas laborales más extensas y reduce el peso de los sindicatos en la negociación estructural del mercado de trabajo. Todo ello aparece enmarcado como parte de un giro hacia políticas más amigables con la inversión privada.

    En esa lectura, la reforma es presentada como una herramienta destinada a reducir el costo laboral y mejorar la competitividad, elementos que —según esta visión— podrían incentivar la creación de empleo en el mediano plazo.

    Un cambio que ya es observado como estructural

    Más allá de las diferencias de enfoque, ambos medios coinciden en un punto central: la reforma laboral impulsada por Milei no es percibida como un ajuste menor sino como una redefinición del modelo laboral argentino.

    En el exterior, el debate ya no gira únicamente en torno a su eficacia económica inmediata, sino a sus consecuencias sociales de largo plazo. La discusión aparece planteada en términos de tensión entre eficiencia y derechos, entre atracción de inversiones y protección del trabajo.

    En definitiva, la cobertura internacional refleja que Argentina vuelve a convertirse en un laboratorio observado desde el mundo: para algunos, una experiencia de modernización del mercado laboral; para otros, el inicio de un ciclo de debilitamiento del entramado social construido alrededor del trabajo.

     

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  • El Gobierno logró aprobar una reforma laboral que debilita el modelo sindical peronista

     

    El gobierno logró la media sanción en general de la reforma laboral, con una amplia mayoría de 42 votos a favor y 30 en contra, que dejó en evidencia la novedosa debilidad del peronismo en el Senado. Para obtener el apoyo mayoritario de los bloques, Patricia Bullrich tuvo que conceder a la CGT el carácter obligatorio de la cuota sindical, bien entrada la tarde del miércoles, pero mantuvo la creación del fondo de indemnizaciones que captura dinero de Ansés, la supresión de la ultraactividad, la negociación por empresas y la derogación de los estatutos. Un golpe importante al modelo sindical argentino.

    Sobre un borrador del proyecto, que recibía sucesivas correcciones en rojo en plena sesión, el oficialismo terminó admitiendo la retención compulsiva de la cuota sindical, un reclamo de la central obrera contra el artículo que establecía que el aporte de los trabajadores fuera voluntario. Ese punto se sumó al sostenimiento del 6 por ciento para las obras sociales, otra demanda de los sindicatos. Ambos ítems son, apenas, la conservación de conquistas de antaño.

    Pese a esa neutralización parcial que lograron los gremios, la Casa Rosada logró quebrarlos con un articulado que destroza regímenes de licencias y afecta el derecho de huelga a través de la declaración de una serie de actividades como esenciales. En la votación en particular se diluyó el plan de la CGT para desflecar la reforma laboral, tal como anticipó a LPO el líder de la central obrera, Cristian Jerónimo.

    La CGT salvó herramientas que le permiten resguardar cierta defensa corporativa de la organización pero el gobierno se impuso en modificaciones de institutos centrales del modelo sindical peronista, como el derecho a huelga, la ultraactividad y las negociaciones colectivas por rama, retomando para de la senda de reformas de los 90 con Carlos Menem.

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    En la votación no hubo sorpresas y apenas en un puñado de títulos hubo algunas defecciones de los 42 que votaron a favor de la ley en general. El gobierno incluso sumó a los dos santacruceños en la votación del traspaso del fuero laboral a la Ciudad, una iniciativa que abrió una interesante batalla política entre los libertarios, en la que se jugó un primer round por la candidatura a jefe de Gobierno entre patricia Bullrich y Karina Milei, que busca imponer a Manuel Adorni. Villarruel la aprovechó para acercarse a los jueces nacionales. 

    La CGT salvó herramientas que le permiten resguardar cierta defensa corporativa de la organización pero el gobierno se impuso en modificaciones de institutos centrales del modelo sindical peronista, como la ultraactividad, el derecho a huelga y las negociaciones colectivas por rama.

    El gobierno alcanzó la mayoría luego de quitar del proyecto la baja de cuatro puntos de Ganancias, como anticipó LPO, que había enardecido a los gobernadores aliados porque afectaba su ya maltrecha recaudación. Para evitarse sorpresas, Milei ordenó a toda la mesa política del gobierno que se traslade al Congreso hasta que se aprobara la norma. Karina, Santilli, Adorni y los Menem, se recluyeron en el despacho del riojano en Diputados.

    La votación de hecho revela un trabajo político interesante de los libertarios, donde se notó la incorporación de Santilli, que desde que asumió se dedicó a cortejar a los gobernadores. A los 22 senadores libertarios -contando a Luis Juez- el gobierno logró sumar 20 votos más de provincias aliadas, que venían muy enojadas con la Casa Rosada.

    El punto más debatido fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pero el oficialismo únicamente perdió los votos de la salteña Flavia Royón, la cordobesa Alejandra Vigo y el radical Maxi Abad. 

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    Acaso la crítica más contundente partió del peronista puntano Fernando Salino, cuando ya iban casi 12 horas de discusión. El hombre de Alberto Rodríguez Saá avisó sobre la judicialización que se avecina para la ley, toda vez que «a diez minutos de la votación en particular, todavía no se sabe qué texto se va a votar».

    José Mayans y Sergio Uñac.

    José Mayans, a su turno, atribuyó «al grupo de los 44», en referencia a los libertarios y sus aliados en el Senado, «un avasallamiento y una violación del reglamento», reabriendo la puerta de una eventual judicialización tanto por el contenido del proyecto como por la conformación de las comisiones diseñada por Bullrich. 

    «Nos robaron siete senadores», denunció el formoseño y agregó: «acá se hablaba de 28 modificaciones y vinieron con 50 modificaciones a las 7 de la mañana», dijo. 

    Mayans calificó el procedimiento como «una falta de respeto» porque la reforma modifica 41 leyes, que se tomó el trabajo de enumerar al filo de la medianoche. «¿Les parece que podemos tratar todo este paquete, una ensalada de leyes?», se quejó.

    Para el cierre, Bullrich repasó «las frustraciones múltiples» cada vez que se intentó implementar reformas de este tipo en Argentina, una sutil corrección de lo que postuló al inicio de la sesión cuando dijo que esta iniciativa era la primera ley laboral de la democracia. «Nosotros no estamos prometiendo milagros, estamos trayendo soluciones concretas porque Argentina necesita generar trabajo y se genera cuando hay competitividad», argumentó.

    Nosotros no estamos prometiendo milagros, estamos trayendo soluciones concretas porque Argentina necesita generar trabajo y se genera cuando hay competitividad.

    La exministra reivindicó la eliminación de la ultraactividad y la prelación de la negociación por empresa. «Estamos rompiendo cadenas», se jactó.

    El primero en objetar las pretensiones fundacionales de la senadora fue Mariano Recalde, quien calificó el proyecto como «revanchista» y negó que lo que se discutía fuera inédito. Además, sostuvo que en la Ley Bases «se habilitó la contratación de hasta tres colaboradores sin ningún derecho laboral, pero no se generó trabajo».

    Al respecto, recordó que la jefa del bloque libertario dijo cuando era ministra de Trabajo del gobierno de Fernando de la Rúa que su cartera no era la encargada de crear empleo sino que esa tarea correspondía al Ministerio de Economía. «No crean empleo las normas laborales», advirtió el senador kirchnerista, apuntando al punto más delicado del relato libertario, que ha difundido que con esta nueva norma crecerá el empleo.

    La senadora tucumana Beatriz Avila.

    La radical Mariana Juri, por su parte, opinó que «una sola ley no genera empleo por sí sola, pero sin una buena ley laboral que se adapte a las situaciones actuales, el empleo no llega».

    La catamarqueña Lucía Corpacci se quejó por la forma en que el oficialismo manejó la negociación de la ley. «No se dio ninguna oportunidad para que nuestro bloque pudiera hacer un aporte o algo que cambie al menos un poquito el daño que esta ley hace a los trabajadores», dijo.

    La tucumana Beatriz Ávila, que responde al gobernador Osvaldo Jaldo, alertó que la reforma «no es suficiente», en sintonía con los planteos de sus antecesores en el uso de la palabra, aunque consideró que la ley en discusión «va a ayudar a ordenar y equilibrar las reglas de la economía y del mercado del trabajo».

    La jefa de La Libertad Avanza, que tiene más transferencias que un Corsa, dijo que era la primera vez que se trataba una reforma laboral en Argentina… cuando ella misma era ministra de Trabajo en el 2001.

    Joaquín Benegas Lynch mezcló la apelación a las transformaciones políticas y económicas con el cambio moral. «Esta ley no es una descripción técnica, es un pilar estructural y fundamental para mejorar el ámbito laboral», señaló. Y con la misma profundidad, catalogó al empleador y el empleado como «socios naturales».

    La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti fue la encargada de recordarle a Bullrich los episodios de las coimas en el Senado para aprobar la reforma laboral en el 2000. «Pasaron 25 años de la Ley Banelco y vienen con las mismas ideas y hablan de modernización», se burló.

    «La jefa de La Libertad Avanza, que tiene más transferencias que un Corsa, dijo que era la primera vez que se trataba una reforma laboral en Argentina… cuando ella misma era ministra de Trabajo en el 2001», chicaneó y agregó «la desfachatez de algunos personajes de la política argentina me deja boquiabierta».

    Juliana di Tullio y Anabel Fernández Sagasti.

    Más tarde la jujeña Carolina Moisés barrió con las especulaciones sembradas por el kirchnerismo acerca de la chance que los integrantes del bloque de peronistas disidentes de Convicción Federal votaran a favor de la reforma, junto a los libertarios. Después de asumir que «es una pena que el peronismo, que tuvo al trabajador como columna vertebral del movimiento, no haya podido estar a la altura de las circunstancias», aclaró que «Argentina necesita una reforma laboral, pero no es esta».

    El último orador antes que los presidentes de bloque hicieran los cierres fue Ezequiel Atauche, que cargó enfáticamente contra las organizaciones gremiales. «Los sindicatos son parte de una mafia que apañó el peronismo», dijo. También celebró que la reforma barrió con la ultraactividad y festejó: «Esa realidad se acabó, está extinta. Los argentinos ya no quieren más eso. El camino del verdadero progreso de la Argentina son las empresas».

     

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  • El gobierno doblegó al peronismo y la CGT con una contundente mayoría parlamentaria para aprobar la reforma laboral

     

    El gobierno se alzó este viernes con un triunfo parlamentario contundente al lograr la sanción definitiva de la reforma laboral en el Senado, sin el polémico artículo de las licencias que quitaron los diputados la semana pasada. Con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, los libertarios celebraron en el recinto la victoria que más buscaban en este período de sesiones extraordinarias, para ofrecerle a Javier Milei la aprobación como trofeo de cara a la asamblea legislativa prevista para este domingo.

    Antes de la votación, se produjo una intensa deliberación entre José Mayans, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel, quien quiso someter a la consideración del cuerpo, en base al reglamento, por la afirmativa o la negativa el dictamen que regresó de la Cámara de Diputados. Ese expediente era el de la eliminación del artículo 44, el de las licencias, y resultaba tan incómodo como riesgoso para el peronismo optar por el rechazo de ese proyecto.

    Si el oficialismo y sus aliados tramaran una táctica repentina para votar en contra junto a los opositores, podía caer la modificación de Diputados y quedar en pie la versión que había salido del Senado, más despiadada con los trabajadores por la vulneración de sus derechos de licencias médicas.

    Por eso, hasta la exministra de Seguridad intercedió por Mayans ante la Vicepresidenta, alegando que era injusto que el peronismo tuviera que votar por la negativa al dictamen cuando esa fuerza política se oponía al proyecto en sí. Villarruel, apegada religiosamente al reglamento, adujo que comprendía las «acotaciones» de los senadores pero igual mandó a votar como está previsto.

    El gobierno consiguió la aprobación de la reforma laboral en Diputados y vuelve al Senado para su sanción

    Frente a esa disyuntiva, los 28 peronistas votaron en contra y los dos santacruceños, José María Carambia y Natalia Gadano, se abstuvieron. El exintendente de Las Heras explicó que se abstenían precisamente por esa dificultad interpretativa pero querían dejar sentado para la versión taquigráfica que se oponían a los dos dictámenes.

    El oficialismo, por su lado, obtuvo el respaldo de los aliados y llegó a 42 votos positivos.

    Bartolomé Abdala y Victoria Villarruel.

    Pasadas las 22, Bullrich fue la encargada de ensayar el discurso de cierre en representación de la bancada libertaria, una exposición cargada de críticas al sindicalismo y los dirigentes políticos del peronismo. «En la mayoría del mundo los paros no existen más», aseguró sin precisar fuentes, pero resaltó que en Argentina «van todos los dirigentes políticos a apoyar el paro general».

    La exministra concentró su intervención en una defensa de las empresas y la flexibilidad para que puedan contratar personal. «¿Vamos a seguir con esta misma estructura de poder? ¿Sindicatos ricos y trabajadores pobres?», preguntó, y expresó la voluntad del gobierno: «Queremos cambiar esto, queremos que los trabajadores tengan más libertad y queremos que la lógica de la Argentina no sea la del conflicto permanente».

    ¿Vamos a seguir con esta misma estructura de poder? ¿Sindicatos ricos y trabajadores pobres? Queremos cambiar esto, queremos que los trabajadores tengan más libertad y queremos que la lógica de la Argentina no sea la del conflicto permanente.

    Mayans, en su exposición final, vaticinó que la ley «va derecho a litigio» y calificó la iniciativa como «una ley gorila».

    Atrás había quedado el último intento opositor por desarticular el avance de los libertarios, cuando Mariano Recalde mocionó que el proyecto volviera a comisión. El argumento del senador camporista era que uno de los puntos del Acuerdo UE-Mercosur plantea que ninguna de las partes puede debilitar eslabones de la producción. Sin embargo, la acción de Recalde cayó por 43 votos a 29.

    En los palcos, Diego Santilli siguió las últimas horas del debate para tomar ventajas.

    José Mayans.

     

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