El estruendo partió la noche de Ezeiza en dos. Spegazzini se quedó sin luz. Los vecinos contaron que las casas temblaron y que por unos segundos no se entendía si había explotado la central térmica o si algo había caído del aire.
La localización es precisa: el área industrial de Spegazzini, a pocos metros del polo químico y del predio donde opera la Central. El sonido, según relataron desde la localidad, rebotó en todo el distrito. «Fue como un trueno encerrado», describió un vecino.
Las primeras versiones se multiplicaron. Los primeros reportes mencionaron la posible caída de una avioneta. Hasta ahora no hay confirmación oficial de víctimas ni detalles sobre el origen de esa versión.
Otra línea de rumores apunta a una fábrica de pinturas ubicada dentro del mismo polo industrial. Según esa hipótesis, un siniestro químico habría desencadenado el estallido que luego se sintió en toda Spegazzini. En foros locales circulan fotos de una columna de humo, pero tampoco hubo parte oficial que ratifique esa explicación.
En el medio de las especulaciones aparece la central térmica. El complejo es operado por el Grupo Albanesi, uno de los jugadores históricos del negocio de generación eléctrica en la Argentina. La planta de Spegazzini aporta al sistema a través de motores de alta eficiencia, y su cercanía con el polo industrial la convierte en un nodo crítico. Por eso, cada ruido en la zona se convierte automáticamente en sospecha.
Albanesi no llega a este episodio en su mejor momento. La empresa atraviesa una crisis financiera profunda. LPO viene detallando la presión de sus vencimientos, la caída de flujo y las dificultades para refinanciar deuda.
Sobre este diagnóstico, un ex funcionario del área energética advirtió «Cuando una empresa que opera plantas críticas trabaja al límite de su caja, cada incidente se vuelve un problema político. Nadie quiere una central sin respaldo financiero».
En Spegazzini la pregunta es simple y brutal: ¿qué explotó? Hasta ahora nadie lo responde con claridad. Ni la versión de la avioneta ni la de la fábrica de pinturas está confirmada. Tampoco hubo comunicación formal sobre posibles fallas en la central. Solo se sabe que el ruido existió, que fue ultra potente y que puso en alerta a todo el distrito.
Al cierre de esta edición, se contabilizaban 21 heridos con quemaduras y los médicos reportan casos de intoxicación por inhalación de tóxicos.
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Avanza la construcción del campo de deportes del Nacional Buenos Aires en Puerto Madero y el complejo podría inaugurase a fin de año o a principios de 2026. Contará con un gimnasio de parqué para deportes como básquet, vóley y handball y una cancha de césped sintético en el techo.
El campo de deportes está ubicado en uno de los barrios más exclusivos de la Ciudad, aunque cuando fue inaugurado en 1915, la zona era poco menos que un páramo. Con la explosión de Puerto Madero, el terreno estuvo varios años en disputa, hasta que en 2018 se le reconoció al secundario que depende de la UBA la propiedad del lugar.
La Corporación Puerto Madero, que tuvo a cargo el desarrollo de la zona desde 1989, fue la encargada de construir el complejo. El masterplan del barrio establecía que el organismo debía destinar 10 mil metros cuadrados a la educación pública.
En 2022 se firmó el convenio que dio inicio a las obras con la presencia de Ricardo Gelpi y Emiliano Yacobitti por la UBA, la rectora Valeria Bergman por el Buenos Aires y las autoridades de la Corporación.
La estrella de la remodelación del campo será el gimnasio techado de 2852 metros cuadrados que incluye un SUM en el primer piso y una cancha de césped sintético en el techo.
El espacio de planta baja tiene 44 por 28 metros y siete metros de altura y la posibilidad de instalar una red para vóley, aros de básquet y arcos de handball . En el mismo nivel se instaló una cafetería, una oficina de administración, un consultorio médico y un atrio central.
Además hay un gimnasio y una zona de escalada deportiva, conectados visualmente con los niveles superiores mediante una colina y una rampa aeróbica.
La entrada del campo de deportes está sobre Avenida de los Italianos y tiene un estacionamiento descubierto de 780 metros cuadrados. El diseño exterior incluye rampas que conectan todos los niveles del complejo.
Endeudadas y sin resto físico, dos compañeras de CABA, una de Chubut y otra de Trenque Lauquen viajamos a Corrientes este fin de semana, rumbo al Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. Fue la segunda reunión presencial del año del equipo de redacción de la Guía para cuidadoras, que se juntó durante meses por Zoom.
A pesar de la planificación minuciosa para delegar las tareas de cuidado, cuando el viernes al mediodía nos encontramos en la casa de una de nosotras, seguíamos dejando instrucciones a quienes tomaban la posta: Julieta y yo a nuestras hijas mayores; María repartió entre su marido y su hermana, y Guadalupe contó con su pareja Naty. Ese esfuerzo no sólo era necesario para salir de casa todo un fin de semana, sino también para prevenir o manejar cualquier imprevisto. De diez compañeras de Mamá Cultiva Argentina que teníamos la intención de ir al Encuentro, sólo nosotras cuatro pudimos. El resto no llegó con los costos del viaje ni tenía a quién delegar los cuidados.
Cuando el micro arrancó, nosotras ya estábamos riéndonos de cualquier cosa. Compartimos el viaje con compañeras aborteras, militantes, feministas de distintas colectivas, y junto a la nueva organización política Movida Ciudad, de la que también soy parte.
Aprovechamos las once horas de viaje para leer colectivamente el libro “Contra el autoritarismo de la libertad financiera”, de Verónica Gago y Luci Cavallero. Y también nos reímos de eso:
—¿Todo van a hacer colectivamente? — Y sí.
Leíamos algunos párrafos en voz alta, discutíamos lo escuchado y volvíamos al texto. A las seis horas de viaje, paramos en Gualeguaychú a cenar y nos encontramos con otros siete micros repletos de mujeres con los que veníamos compartiendo la ruta. Hicimos cola para comprar, cola para ir al baño, cola para cargar agua. Hasta para saludarnos y abrazarnos hicimos cola.
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Llegamos a Corrientes a las 9 y media de la mañana y dejamos nuestras cosas en el alojamiento: entre Mamá Cultiva, Movida Ciudad y Ni Una Menos alquilamos unos departamentos con 8 camas cada uno. Éramos unas veinte.
Después nos tomamos un Uber hasta el Anfiteatro Cocomarola, donde estaba empezando el acto de apertura. A todos lados nos movíamos caminando o en Uber, estoy segura de que algún chofer correntino debe haber pagado el total de la tarjeta este mes.
Bajo un sol que ya empezaba a quemar, miles de mujeres y disidencias esperaban estoicas la lectura del documento de la Comisión Organizadora. Al mirar al escenario lo primero que vimos fue la carita de Loan en una bandera que se veía desde cualquier punto del anfiteatro.
En los alrededores se vivían los encuentros y desencuentros propios de estos espacios: algunas compañeras lidiaban con la señal de celular que se perdía, otras comenzaban a montar gazebos en el Parque Camba Cuá y otras se organizaban para ir a los talleres.
Con nuestra Guía en mano, nosotras elegimos tres: el Taller 51: ¿De qué hablamos cuando hablamos de cuidados?, el 52: Ciudades feministas, sociedad del cuidado e interseccionalidad y el 59: Salud mental desde una mirada integral, social y comunitaria. Una de nosotras se quedó en el gazebo de Mamá Cultiva que instalamos en el Parque Camba Cua, repartiendo folletos y contestando preguntas.
Las otras tres nos fuimos a los talleres. A las seis de la tarde nos volveríamos a encontrar, pero teníamos que tomar decisiones, ya que varias actividades ocurrían en simultáneo: algunas irían a la marcha por los Travesticidios, Lesbicidios y Transfemicidios; otras a la presentación de libros como «Estafa de la Feminidad» y «Contra el autoritarismo de la libertad financiera»; y otras se unirían al pañuelazo por el derecho al aborto legal. Tuvimos que elegir una sola actividad. Y esta fue una de las tantas veces que lamentamos que el Encuentro no durara al menos una semana, para poder estar en las actividades que queremos estar y se superponen, y escuchar más a nuestras compañeras y apoyar sus actividades.
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Llevamos nuestra Guía al Encuentro como quien porta un arma de construcción masiva. Estábamos confiadas de que, en ese espacio sagrado, seríamos comprendidas. Un lugar donde todas caemos con nuestras experiencias y nuestras historias de vida a cuestas; donde no hay moldes en los que encajar ni necesidad de fingir ser algo que no somos.
Si bien algunos talleres atraen más gente que otros, la escuela que nos tocó estaba repleta. La convocatoria fue tan grande que el taller “¿De qué hablamos cuando hablamos de cuidados?” tuvo que desdoblarse. Había mujeres de Chaco, Corrientes, Córdoba, Neuquén, y Buenos Aires.
El debate empezó con una catarsis purificadora. Las compañeras se anotaban para hablar y compartir sus emociones: la angustia, el cansancio, la urgencia de ver un cambio, por mínimo que fuera, que aliviara el trajín diario. Como si de golpe cayeran en la «estafa» que significa el rol del cuidado para las mujeres. Muchas sentían la necesidad de poner en palabras lo que angustia de la vida que elegimos, porque lo que más nos angustia es que, tal vez, no la elegimos.
— Si hubiera sabido que iba a terminar criando sola, como todas, no habría elegido ser madre — confesó una de las mujeres.
Las horas en los talleres son cortas. Pasan entre llantos, abrazos, testimonios y confesiones. Hablamos de la crisis de los cuidados y el empobrecimiento intrínseco que acompaña la tarea de cuidar. Cuando mencionamos la existencia de algún proyecto de ley buscando restituir políticas públicas de cuidado, hubo consenso en que una ley, por sí sola, no resolverá la profundidad del problema.
Como un fantasma, apareció la palabra “suicidio” en boca de algunas cuidadoras hartas. Otras no se atrevieron a nombrarla, pero decían que sí con la cabeza. También hubo relatos de mujeres que se sentían invisibles.
— No me ve ni mi propia familia — dijo una de ellas. Nosotras la veíamos perfectamente.
Nosotras habíamos llevado dos ejemplares impresos de la Guía. No pudimos imprimir más por falta de presupuesto y sólo tenemos unos pocos para hacer promoción. También llevamos folletos y los repartimos. Después esperamos nuestro turno para contar de qué se trata.
Nuestra insistencia en que se reconozcan los cuidados busca, en definitiva, que se reconozca una verdad fundamental: los seres humanos somos inherentemente interdependientes. A lo largo de la vida, necesitamos ser cuidados de muy diversas formas y en distintos momentos.
Es precisamente esta interdependencia la que hackea la idea de meritocracia que las ultraderechas fomentan y utilizan para perpetuar estos roles de género desiguales.
Las cuidadoras hacemos un esfuerzo sobrehumano e incluso llegamos a rompernos para sostener la mentira de que el esfuerzo individual y aislado nos va a conceder la libertad. ¿Cómo asumirnos libres si estamos condicionadas por un trabajo no remunerado? ¿Cómo puede sentirse libre una persona que por una condición de salud queda automáticamente condenada al empobrecimiento? ¿Quién es libre endeudándose mes a mes?
Mujeres de distintos lugares, diferentes culturas, clases sociales, edades y territorios, se identificaban unas con otras al hablar de cuidados. En el aula iba creciendo la urgencia, el enojo y el deseo de despertar a otras. Íbamos cumpliendo nuestro objetivo: que cada vez más cuidadoras se reconozcan en la estafa y debatan con otras cómo “sacar a los cuidados del closet». Aparecía a modo de reclamo que los cuidados tienen que ser prioridad en la agenda feminista, porque “ésto sólo podemos cambiarlo nosotras”. Con “esto” nos referíamos al enojo de saber que el mundo vive a costa de nuestros cuerpos. Que reproducimos y sostenemos la vida que será o fue mano de obra de otros, sin más reconocimiento que una palmada en la espalda.
En los otros talleres a los que asistimos, también apareció la palabra suicidio. Y la pregunta: ¿qué pasaría si el tiempo que le dedico al cuidado de otrxs me lo dedicara a mí misma?. Surgió como dañino el imperativo de “fingir demencia y seguir” y la idea de reemplazarlo por tomarse un tiempo para reponerse y seguir. Porque no seguir no es opción.
Una compañera — que, para sorpresa nuestra, ya había leido la Guia— le pidió a todas que por favor se indignen, que no hablen con liviandad, que se permitan el enojo que se necesita para poder cambiar las cosas.
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Después de la intensidad de los talleres, nos reencontramos en el Parque Camba Cuá. Al conversar con compañeras de otros colectivos, se repetía, casi como un mantra, un improvisado «operativo clamor» hacia nosotras mismas. Crecía entre todas la idea de reconocer nuestras victorias, celebrarlas y, desde ahí, flotaba en el aire un pedido amoroso y urgente a las referentes feministas: que den un paso al frente para encabezar el cambio que necesitamos, sabiendo que cuentan con el apoyo incondicional de las bases.
A la tardecita nos reencontramos en el hospedaje para una rutina necesaria: bañarnos, cenar algo y descansar. El viaje había sido demasiado largo, el recorrido por la ciudad de un lado a otro bajo el sol, agotador y la opción más inteligente era descansar.
Pero una de nuestras compañeras nos vino a buscar para ir a comer algo abajo del puente donde se celebraba el “Festi Torta”.Y si la idea es desafiar al sistema que nos oprime, explota, invisibiliza y endeuda, lo más apropiado es festejar porque sí. Porque nos vemos, porque insistimos, porque nos declaramos en desobediencia y lo vamos a celebrar.
Cantamos, bailamos, nos festejamos y de pronto el grupo Viva la Pepa, empezó a tocar una versión entre cuartetera y punk de “Volver a los 17”, de Violeta Parra, y nos sumamos a un trencito que desembocó en un pogo. Un pogo de desahogo y afirmación: acá estamos, endeudadas, pero acá, cansadas, pero contra todo pronóstico, cargadas de vida, volviendo a los 17 en un instante fecundo, referenciándonos con nosotras mismas, sintiéndonos profundamente presentes, integrando la idea de que somos nosotras las que vamos a construir la sociedad inclusiva, justa y cuidada que necesitamos. Una idea que se va enredando, enredando como en el muro la hiedra y va brotando, brotando como el musguito en la piedra ay sí, sí, sí.
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El domingo nos despertaron las campanas de una iglesia cercana que sonaron demasiado fuerte para el sueño que teníamos acumulado. Pero sirvió para que una de nosotras iniciara la liturgia del mate, y otra el ciclo de duchas. Mientras nos sumábamos al desayuno, intercambiábamos vivencias de otros talleres y dejábamos nuestros bártulos listos para salir a Buenos Aires al final del día. Siempre organizadísimas: unas aplicando protector solar, otra llevando el repelente, otra cargando el agua.
Volvimos a las mismas aulas del día anterior para debatir y escribir las conclusiones de cada taller. Al mediodía nos reunimos para participar de la Asamblea de Feministas de Abya Yala, donde tiramos del hilo de la memoria ancestral que nos recuerda el respeto por la naturaleza, la Pachamama, el territorio, la vida en comunidad, la reciprocidad y la complementariedad.
Después fuimos en pequeños grupos hacia la rotonda Poncho Verde para la gran marcha de cierre del Encuentro. Llegamos sensibilizadas, fortalecidas y repuestas, alegres y llenas de glitter. Por primera vez nos vemos todas juntas: las que nos cruzamos en la ruta, los talleres, en las plazas, en las calles, ahora formamos un gran hilo que une las luchas y reivindicaciones pasadas y presentes, que tiene voz de mujer joven y exige: «Corrientes, escucha, únete a la lucha».
Se repartieron cancioneros y, entre todas, siguiendo los megáfonos, fuimos hacia el puente cantando. Literalmente hacia el puente, pero también sabiendo que eso somos: puente para otras, puente entre nosotras, que conecta lo que fuimos y lo que queremos ser.
¿Todo van a hacer colectivamente? Y sí.
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El Intendente Marcelo Orazi destacó la importancia de los convenios firmados con la Gobernadora Arabela Carreras, entre ellos el acta compromiso para la construcción de 185 viviendas con una inversión superior a $900.000.000 y el convenio marco para garantizar servicios a 107 lotes en el marco del Programa Suelo Urbano. “Hace muchos años que en…
La Intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, dejará la administración municipal para asumir como diputada provincial por Fuerza Patria y en su lugar, al frente del Ejecutivo quedará Eva Mieri, presidenta del Concejo Deliberante.
Antes de su pase a la Legislatura, Mendoza presentó el Plan Bianual de Gestión 2025-2027 en la Universidad Nacional de Quilmes donde repasó el estado de la actual administración municipal y plantó las directrices y los compromisos que llevará adelante el equipo que la reemplazará en la intendencia en los próximos dos años.
«Como todos y todas saben, en poquitos días, cuando tome licencia de este Municipio, habrá otra mujer y un grupo de personas a cargo de la responsabilidad de gobernar el Municipio de Quilmes de los cuales me siento profundamente orgullosa por la construcción colectiva que hemos logrado durante estos años. El poder entender que acá no valen las individualidades, que si no seguimos consolidando un proyecto de trabajo, un proyecto político colectivo que tenga principalmente en vista la responsabilidad, el compromiso que nos ha asignado la comunidad de Quilmes para seguir trabajando, nada va a tener sentido», señaló Mayra, acompañada por los integrantes del Gabinete Municipal, concejales y el jefe del bloque de Diputados Provinciales de UP, Facundo Tignanelli, entre otras autoridades y vecinos.
«Vamos seis años de un proyecto de trabajo que debe continuar. Néstor Kirchner planteaba que hacen falta 20 años de gestión, de trabajo, de planificación estratégica de un país, pero por supuesto también de una provincia y de un municipio, porque sabemos que no hay proyecto local ni provincial si no hay un proyecto nacional. Entonces con esa experiencia de gestión, con esa concepción política que nos han dado Néstor y Cristina, y a Néstor y Cristina se la han dado Perón y Eva Perón, es que llevamos adelante nuestra gestión en Quilmes», aseveró la Jefa comunal.
Y enfatizó: «Yo les pido por favor que seamos muy serios y responsables con la tarea de gobernar, que es lo más hermoso que a un militante político le puede pasar. Porque cuando uno gobierna puede tomar decisiones para ir transformando la vida de nuestros vecinos».
Yo les pido por favor que seamos muy serios y responsables con la tarea de gobernar, que es lo más hermoso que a un militante político le puede pasar. Porque cuando uno gobierna puede tomar decisiones para ir transformando la vida de nuestros vecinos
Como parte del Plan Bianual, Mayra anunció la concreción de 1.600 cuadras de pavimento, mejores accesos para Quilmes con la construcción de la nueva bajada de la autopista Buenos Aires-La Plata en Ezpeleta y de la nueva traza del Acceso Sudeste; y obras de renovación y mejora en el 100% de las plazas del distrito.
«Es un día de alegría, de poder compartir lo que con muchísimo esfuerzo hicimos. Hemos atravesado bastantes dificultades, pero de eso se trata asumir una tarea con la responsabilidad de saber que vienen cosas hermosas y la certeza de que nos guía el corazón, de que somos parte de una generación política que no va a aflojar nunca» aseguró Mayra. «No vamos a permitir que la adversidad, que el odio y la crueldad le ganen a las ganas que tenemos de ver a esta Argentina de pie, a este pueblo feliz, a esta provincia de Buenos Aires con dignidad y a este Quilmes transformado de punta a punta como nos merecemos, como soñamos. Para eso siempre van a contar conmigo desde el lugar que me toque» siguió la Intendenta.
Mayra también anunció la construcción de 5 nuevos edificios educativos que se suman a los 5 ya finalizados entre 2023 y 2025; 3 nuevos polideportivos municipales además de los 3 ya construidos; las nuevas comisarías 10ª de Don Bosco y 11ª de La Paz, y el nuevo Centro de la Memoria en Puesto Vasco; además de la contenerización en todo el distrito como parte de la mejora del sistema de recolección de residuos.
Asimismo, Mayra destacó los objetivos ya cumplidos durante el período 2019-2025, como la iluminación LED en el 100% del municipio; las más de 1.100 cuadras de pavimentos ya alcanzadas; el Ecoparque y la triplicación de la flota de camiones de residuos; las obras y nuevo mobiliario en todas las escuelas de Quilmes, la creación del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 83 en Solano; la renovación de la Guardia del hospital Oller de Solano; la colocación de 1.500 cámaras, 1.100 alarmas y la adquisición de más de 300 móviles para reforzar la seguridad en el municipio.
A su vez, recordó las 90 plazas ya renovadas; los 2 Centros de Atención a Mujeres y Diversidades (CAMD) y la Casa de Abrigo Temporal «Taty Almeida»; la nueva Veterinaria Municipal; el Centro Cultural y Bibiloteca de la IAPI, y la Alcaidía Departamental, entre otros.
La Intendenta también reclamó financiamiento al gobierno nacional para terminar la obra de la Estación «Héroes de Malvinas», que está paralizada con un 70% de avance, y que se le asignen los recursos necesarios dentro del Presupuesto 2026 de la Provincia de Buenos Aires al Plan Hídrico de la Cuenca de los Arroyos San Francisco y Las Piedras, que permitiría mitigar el problema de las inundaciones en el distrito: «son obras de una magnitud tal que no podemos terminar solos. Necesitamos que nos acompañen», aseguró.
«Lo que tenemos que hacer es dejar los egos de lado y pensar cómo seguimos solucionando los problemas de la gente, reconstruir un proyecto nacional y pensar en lo colectivo. Nadie puede solo. Esta Intendenta, por más ganas que hubiese tenido, si no hubiera tenido al Gabinete que tenemos todo esto no hubiese sido posible», cerró Mayra.