Por Florencia Guerrero


En medio de otros frentes, como el avance
en la Cámara Alta de la reforma Judicial, el gobierno presentó un proyecto muy
consensuado para que los afortunados de siempre aporten parte de sus millones. ¿Cómo
se logró que sea con todos? Los aguerridos vs. los negociadores, quienes
pagarían y los que quedaron afuera.

Entre los arquetipos de héroe, Robin Hood supo forjar un clásico del folclore inglés en el que el caudillesco arquero mantenía el equilibrio en el universo popular, entre forajido medieval y justiciero, generoso que se esconde en los bosques de Sherwood, donde quita dinero a los ricos para distribuir entre los pobres. Una historia arraigada que llega y se reversiona hasta estos años, con la demostración cabal de que la teoría económica neoclásica del derrame es una falacia.

El goteo no llega, sin ayuda externa, tal vez por eso en
medio de una crisis económica internacional ocasionada por la pandemia de coronavirus
que sacude al mundo, que los que más tienen pongan algo no suena tan ilógico.
Tampoco que sea el Estado el que busque garantizarlo.  

Finalmente, y luego de varios debates anteriores, el
oficialismo presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley bautizada
como Aporte Solidario y Extraordinario, que nació a la luz de los primeros
meses de crisis, precipitada por la COVID-19. Ayer por la mañana desde la
presidencia del bloque oficialista, la orden de Máximo Kirchner se
desparramó entre todas y todos los integrantes: En las próximas dos semanas
tendrán que salir a bancar la parada, con la aspiración de avanzar sobre los
sectores más poderosos del país
.

Después del alboroto que generó la propuesta inicial fogoneada desde abril por la diputada y economista Fernanda Vallejos, el documento se acotó a una porción menor de lo esperado, dirigido específicamente a personas físicas que al 31 de diciembre del año pasado hayan declarado un patrimonio mayor a los $200 millones, y alcanzaría a algo más de 12 mil personas, quedaron afuera las personas jurídicas, es decir las grandes corporaciones empresarias.

Es precisamente ese último punto el que generó cierto
descontento en el ala más dura de la Cámara Baja. Referentes como Itai
Hagman
, el sindicalista Hugo Yasky y la propia Vallejos aspiraban a
avanzar con una propuesta más abarcativa, pero en medio de los embates públicos
con los que ya carga el oficialismo por la media sanción de la Reforma
Judicial, debieron bajar sus expectativas.

El proyecto alcanzaría a algo más de 12 mil personas, quedaron afuera las personas jurídicas, es decir las grandes corporaciones empresarias.

La palabra clave esta semana fue “consenso” y el resultado
de la negociación hacia adentro del conglomerado de Todos, fue que los primeros
en poner la cara para defender la nueva causa del partido gobernante fueron
Máximo Kirchner, Sergio Massa y el propio Carlos Heller, que tuvo
en sus manos la redacción del documento que en una semana se tratará en la
comisión de Presupuesto que preside, y en quince días aspira a tener dictamen.

Fuentes cercanas al banquero confirmaron a #PuenteAereo
que “más allá de las chicanas y de que seguramente la UCR —con un buen número de
representantes dentro de la comisión—, haya garantizado su oposición, estamos
en posición mayoritaria para avanzar este primer nivel”.

***

Del “Impuesto Patria” a la búsqueda de
consenso

“Lo que proponemos lograr equilibrio en una sociedad que se
fue desequilibrando durante los últimos cuatro años, por los beneficios que el
gobierno de (Mauricio) Macri les fue dando a los que más tienen, y que nunca
sirvieron al conjunto de la gente. Es el principio, la plataforma para que
podamos discutir una reforma tributaria que la sociedad argentina necesita”,
dijo el presidente del bloque oficialista, Máximo Kirchner, en relación al
aporte que por única vez podría recaudar unos $300.000 millones. Además, en
cuanto a las críticas que recibió el proyecto, el diputado sentenció: “Esto no
es en contra de nadie en particular, es a favor del conjunto. Es una buena
oportunidad para estar todos juntos en pos de la transformación de la Argentina
que necesitamos para salir adelante”, en lo que consideró “un mensaje claro de
la dirigencia política”.

En las antípodas de la propuesta original, a la que el
sector duro K llamó en abril “Impuesto Patria” y que proponía no solo un
espectro más amplio que incluía a las grandes corporaciones. Con escuetos 9
artículos además establecía que se le aplicaría un gravamen del 1,25% para los
bienes registrados hasta el 31 de marzo en el territorio nacional, y del 1,75%,
para los bienes registrados en el exterior. Esa idea cayó rápidamente, ni
Heller la apoyaba y desde entonces negoció con Máximo para reperfilarla.

El documento ingresado ayer en Diputados fija una escala
que comienza con el 2% para quienes tengan un patrimonio entre 200 y 300
millones de pesos, un 2,25% para las fortunas de hasta 400 millones, un 2,75%
para las de hasta 600 millones, un 3% para aquéllos que tengan bienes de hasta
800 millones, un 3,25% para los que lleguen a 1500 millones, y 3,5% para
quienes tienen más de 3000 millones
. Ese capital, según se estipula en el
proyecto será destinado a comprar equipamiento de salud para atender la pandemia,
apoyar a las pequeñas y medianas empresas, urbanizar barrios populares,
invertir en la producción de gas natural —algo que sería gestionado por YPF— y
relanzar el plan PROGRESAR.



Sobre la propuesta, otro que salió a dar explicaciones fue
el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa: “Tenemos que
construir un sistema progresivo, y en este sentido el esfuerzo tiene que tener
relación con el ingreso
”. 

Tal vez, entre los no tan ganadores de todo este lío, la
economista Vallejos sea la más decidida a alinearse. “Veníamos de 4 años de enormes
retrocesos en materia social, laboral, productiva, con saldos dramáticos en
materia de pobreza y desigualdad. En este contexto, los que más tienen pueden
ayudar mucho, con muy poco, tanto en la atención de la emergencia como de cara
a la reconstrucción que deberemos encarar”, dijo la diputada a #PuenteAereo.

Además, confirmó que “algunos de los sectores que concentran
las mayores riquezas del país fueron beneficiados por la especulación
financiera y la fuga de capitales que, además, se financió por medio del
endeudamiento externo, otro problema en el hoy estamos trabajando para alcanzar
una solución sustentable. Durante el mismo periodo, se aumentaron los impuestos
que pesan sobre las mayorías, que son los más regresivos, y se redujeron los
que pagan los más ricos, lo que empeoró la desigualdad y perjudicó doblemente a
los más vulnerables, que no sólo debieron sostener la recaudación, sino que,
frente al desfinanciamiento del Estado que implicaron las reformas regresivas
de Macri, dejaron de acceder a bienes y servicios públicos y perdieron
derechos, mientras avanzaba el desempleo y la pobreza. El aporte extraordinario
permitirá empezar a reparar ese desequilibrio”.

***

Forbes en mano

La revista que marca el estatus de los adinerados nacionales
y no tan populares, servirá para dibujar en las próximas semanas una esquela
para el camino de los millones: Paolo Rocca, según el ranking,
posee una fortuna cercana a los 8.000 millones de dólares, así el dueño de
Techint encabeza no solo el grupo de los Vip, en la que lo sigue Alejandro
Pedro Bulgheroni
y su acaudalada familia, propietarios de Pan American
Energy Group, la petrolera integrada privada más grande del país, cuya fortuna
está valuada en más de 6.200 millones de verdes.

A la lista se sumará Gregorio Pérez Companc, U$S3.000
millones; Alberto Roemmers, U$S2.800 millones; el constructor Jorge
Pérez
, U$S2.600 millones; y el fundador de Mercado Libre Marcos Galperín,
U$S2.500 millones. Las firmas siguen, pero la base está.

Entre los argumentos expuestos en la redacción del proyecto,
el oficialismo consideró que Alemania, España, Reino Unido, Suiza, Italia y
Rusia evalúan iniciativas de aportes similares.

A ellos no les va a cambiar la vida, pero a los que
reciban los beneficios la vida les va a ser un poco mejor
”, declaró Heller,
que en estos meses cumplió un rol de medidor fundamental, bien pragmático,
escuchando los reclamos más acalorados, pero con los pies en la tierra. El
objetivo ahora es lograr zanjar cualquier fisura interna, por menor que
parezca, y avanzar. “Cualquier traspié va a caer muy mal” en La Rosada, dijeron
desde el circulo del redactor del proyecto.

Por eso, las próximas semanas serán cruciales. Después de la fallida expropiación a Vicentín, el gobierno no quiere otro yerro que lo debilite públicamente y el avance de este proyecto, más apretado que el original, parece darle algunas garantías. Aunque sea por única vez, como tanto se empeñan en afirmar, y los bosques de Sherwood queden lejos.   ♣♣♣

#PA.

Sábado 29 de agosto de 2020.

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