Por Lu­cía Sa­bi­ni Fra­ga


El diario El País de España publicó el domingo una nota con la información obtenida tras la publicación del “Análisis de la vulnerabilidad financiera de los hogares”, desarrollado por BBVA Research este mes. Los contrastes entré países desarrollados y los llamados “emergentes” y la grave situación argentina.  

En sus primeras páginas, el informe detalla sobre el contexto de la pandemia y sus consecuencias económicas.“Derivado a la crisis sanitaria originada por la pandemia de la COVID-19 son muchos los hogares que han sufrido un shock inesperado en sus ingresos, por cuestiones de salud o por el impacto de la pandemia en la actividad económica, ya sea por la caída de la demanda o por la interrupción en las cadenas de producción globales”.

Publicado en la primera semana de septiembre, ese informe intenta analizar en profundidad algunos aspectos claves sobre la económica familiar. Puntualmente, el concepto que articula el texto refiere a la “vulnerabilidad financiera de los hogares” entendida “en función de la capacidad que tienen los hogares para hacer frente a perturbaciones financieras, dependiendo únicamente de sus propios recursos.” Otro de los términos utilizados es el de “resiliencia financiera”, entendida como su opuesto. Es decir, se puede traducir en “el tiempo que los hogares son capaces de cubrir sus costes de vida en caso de dejar de recibir su principal fuente de ingreso, sin recurrir al crédito ni cambiar de vivienda.”

Como observaciones concluyentes, los autores señalan que: “existe una relación negativa entre vulnerabilidad financiera promedio de los hogares y desarrollo económico del país –medido como nivel de renta per cápita-“, aunque no está determinado únicamente por ello y existen otros factores relevantes.  

Estadísticamente, también señala que las mujeres tienen menores recursos y que “si la persona de referencia en el hogar es una mujer, es más probable que forme parte de un hogar financieramente vulnerable”, ya que en promedio, sólo “aguantan menos de 3 meses con sus propios recursos”. Respecto a la edad, señala que “en buena parte de los países, los grupos etarios que muestran mayor probabilidad de estar en un hogar financieramente vulnerable corresponde a las personas más jóvenes y también para algunas economías, aquellos mayores de 64 años.”

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La situación de América Latina

Para el análisis, se utilizaron –según explica el informe- datos de encuestas de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, EEUU, España, Finlandia, Países Bajos, Paraguay, Perú, Reino Unido, Rusia y Sudáfrica, y Hong Kong. Respecto a las fechas, las mismas fueron realizadas durante el periodo 2016-2017.

Son poco alentadoras las conclusiones a la que arriba el “Análisis de vulnerabilidad financiera de los hogares”, si comparamos los países de la región: mientras que casi el 50% de los hogares de Estados Unidos puede aguantar hasta seis meses, el porcentaje baja al 5,5% en Ecuador y Paraguay; al 7% en Argentina, Perú y Colombia; y al 14% en Brasil o Chile.

Como señala el texto, “al comparar los niveles de resiliencia financiera de los hogares entre países desarrollados, destacan especialmente las diferencias entre EEUU y Canadá,” se observa una brecha superior a los 20 puntos porcentuales.

Respecto a los países de América Latina, tanto Brasil, como Chile y Bolivia “tienen un porcentaje superior al 10% de hogares que aguantan más de 6 meses, y menos de un tercio de los hogares (entre el 23 y el 31%) si se considera el periodo de más de 3 meses”.

Por su parte Argentina, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú “serían los países de la muestra cuyos porcentajes de resiliencia financiera de los hogares son menores, entre un 5 y un 8% (aguantan más de 6 meses), y no superan una quinta parte los hogares los que afirman poder aguantar más de 3 meses.”

Y el dato curioso, es la complicada situación argentina: según el informe, es el máximo exponente de vulnerabilidad financiera de los hogares, “donde más de una cuarta parte no logra aguantar más de una semana sin su principal fuente de ingresos (27,5%).” A este país, le siguen “Ecuador y Rusia, con más del 20% de los hogares en esta situación, y con porcentajes superiores al 18% se sitúan Sudáfrica, Perú, Bolivia y Colombia.”

Por supuesto, el contexto de pandemia y las medidas de aislamiento han profundizado estas desigualdades al máximo. Las económicas más fuertes tiene una capacidad de resistencia distintas que aquellas más débiles o deterioradas: según las conclusiones del informe, mientras “en las economías desarrolladas (Canadá, EEUU, España, Finlandia, Hong Kong, Países Bajos y Reino Unido), en promedio, el 39% de los hogares no cubriría sus costes de vida durante más de 3 meses en caso de perder su principal fuente de ingresos; para las economías emergentes (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Rusia y Sudáfrica), este porcentaje se duplica, el 78% de los hogares en promedio.”

Ante ese escenario (estos indicadores revisten al período de la gestión de Cambiemos en Argentina), el gobierno nacional debió afrontar la decisión de la cuarentena obligatoria, y como contrapartida, invertir desde el Estado en diferentes programas y asistencias, como fue la IFE. Las consecuencias de la crisis económica pandémica (y pre pandémica), todavía no las conocemos realmente. ♣♣♣ 

#PA.

lunes 28 de septiembre de 2020

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