SALTO EN ANCHO

Luego de tomar un curso de encorchado en las tierras del empaque asegurado, las Decisiones se propusieron crear el salto en ancho.

Tomar este curso les implicó tomar apuntes. Por ejemplo: sobre la precisión de un eficaz encorchado. He aquí una inflexión impensada luego de tropezar con la máquina encorchadora. En este plano, un descorchar feliz se sitúa en el punto preciso de una celebración, digamos un cumpleaños, un casamiento, un nuevo año o que Talleres de Córdoba salga campeón apesar de tantos dualismos.

Reuniones, y reuniones después de seis meses de embeberse en las prácticas de poner el corcho en el sitio correcto, o incluso, de sacarlo sin lastimarse un ojo, llevaron a este grupo de Decisiones a crear este juego.

El salto en ancho aparece ante las competiciones hegemónicas del salto en alto o en largo. Cabe resaltar que, el salto en ancho se presupone que inicia y termina con lo bípedo. Pero no, el inicio y el fin son antagónicos u opuestos, dilema que no involucra a lo lúdico de esta actividad emergente.

Hay que soltar las amarras de la conclusión y descentrarse en el proceso de lo ancho. Otro ejemplo, una Decisión se despierta y luego de desesperezarse, realiza un salto en ancho desde la cama al piso, y es justo ahí en donde nadie la aclama como vencedora o perdedora…

La redacción de los postulados del salto en ancho se ha concretado. Uno de ellos expresa con énfasis: el salto en ancho está prohibido en los estadios de la oligarquía olímpica o cualquier otro espacio donde se fomenten los valores romanos del león y el gladiador.

Otro de los postulados dice: el salto en ancho se aleja del totalitarismo de los binomios, por este motivo se declara como un juego que no depende de los miembros o partes del cuerpo utlizados, pudiéndose llevar a cabo en lugares cotidianos o de esparcimiento, o practicarse sin distinción de lugar de nacimiento, edad, sexo, número de documento, rasgos de personalidad o especie animal, e interlocutores que hablen bien o mal de aquelles que participen.

Por otro lado, el salto en ancho no es algo nuevo o viejo, y en eso las Decisiones han sido determinantes. Como así también en la posibilidad de que este juego se transforme en otro sin previo aviso.

Cualquier competencia, cosa que el salto en ancho no es, implica un momento agendado, una premiación, un sistema de reglas y árbitros fiscalizantes, una retribución por lo general monetaria, etc. En el salto en ancho ni siquiera se plantea lo mencionado con anterioridad. En consecuencia, ya podemos apreciar en la calle, o en algún otro lugar: como juegan al salto en ancho algunas de las Decisiones que realizaron el curso de encorchado.

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