Realización: Ramiro Domínguez Rubio.

A las cuatro y media de la tarde de hoy viernes 4 de septiembre, la persiana negra del espacio cultural MU Trinchera Boutique se levantó lentamente, como si fuera el telón de un teatro que se abriera para dar comienzo a la función. Del lado de afuera, sobre la vereda, una chica sentada en una butaca aguarda la primera canción.  Del lado de adentro, vidrio mediante, la cantante y poeta Susy Shock y dos guitarristas –Caro Bonillo y Andrea Bazán- ya están listas para arrancar con la ceremonia semanal: la  5° Posta Sanitaria Cultural.

“¿Cuál es tu posta?” pregunta Susy. “Esta es la nuestra”, anuncia.

Le pregunta el nombre a la espectadora y le dedica a Leyla su primera ofrenda musical: El Milongón del Guruyú.

El ritual se reiteró. Cada persona se sienta en sillas dispuestas en la la vereda, respetando la distancia social, y escucha las canciones hasta que le llega su turno: en ese momento se sienta frente a la vidriera, como si fuese un recital para ella sola.

Una docena de canciones de diferentes ritmos entonó Susy, abrigada por su chal azul eléctrico. Doce personas se turnaron para sentarse en la butaca y la escucharon con atención y emoción.

El tema de la emoción es una parte notable de cada encuentro, de cada canción. Cantò Susy, frente a una mamá con su bebé en cochecito, una bellísima canción de cuna que dice «esta noche no tengo miedo».

Al terminar cada tema, las manos de la artista y su oyente se unen a través del vidrio. Lxs transeúntxs ocasionales se acercan a escuchar y registrar el momento con sus celulares. Alex, que también se sentó a recibir una canción, le contó a Susy que había ido a la óptica de enfrente y se cruzó al escucharla cantar. 

Lohana, Diana y el cupo

En un costado de la vidriera hay dos cuadritos muy coloridos. Uno dice “No queremos ser más esta humanidad”, una de las tantas frases acuñadas por Susy que se replican por todos lados y otro con puntillas y flores violetas que enmarcan una foto de la activista trans Lohana Berkins. Imprescindible recuerdo de su lucha en este día en el que se conoció que ayer, a última hora, el gobierno estableció por el decreto 721/2020 el cupo laboral trans: el sector público deberá contar un 1% de representación trans, travesti y transgénero.

“¡Aplausos que hay cupo trans!” Se alegraba Susy desde el micrófono. Y recordó especialmente a Lohana y a Diana Sacayán.

Una vez terminado el show, dirá: “Poderoso logro de nuestra comunidad. Está bueno insistir en eso porque tenemos un montón de historia detrás, un montón de ausencias. Siempre se agradecen las decisiones políticas porque tienen que ver con animarse, cuando vos decidís sostener una comunidad puntualmente como  la travesti, después hay que bancársela. Entonces, les pedimos que sean consecuentes con eso, porque nosotras el coraje ya lo tenemos y queremos una ley para que no tenga que ver con una decisión emocional de quien esté de turno. Eso nos parece importante. Pero sí es para festejar. Ayer hablamos un montón juntas en nuestras vías de comunicación y era llanto y alegría. Eso lo re banco, ¿cómo no lo voy a bancar? Pero a estar atentes y pelearla como ley. Es un gesto poderoso que nos sostiene, nos da un abrazo. Lo agradecemos”.

Los 10 pesos más valiosos

Siguió el concierto tan personalizado y tan socializado. Cuando cantó una chacarera,  algunxs de lxs presentes no pudieron evitar levantar los brazos, zapatear y zarandear en la vereda y luego vino Ramita seca, una vidala de la cantante y charanguista Aldana Bello que repite “La tierra es de lxs que luchan”.

El primero en dejar su contribución en la gorra fue un chico que limpia vidrios en esa cuadra de la calle Riobamba al 100. Apenas un automovilista le dio unos billetes, corrió a dejar su aporte de 10 pesos y se quedó escuchando Milonga Queer. Los códigos de la calle.

No faltó la Canción de cuna, que Susy dedicó a “esa niñe diverse que siempre te acompaña” y un tema del cantante brasilero Milton Nascimento que dice “Todx artista debe estar donde el pueblo está”. Y ahí estaba Susy con su voz tranquilizadora: “Nos cuidamos entre nosotres. Confíen”. Se despidió de esta nueva jornada de Posta Cultural con dos nombres resonando en sus labios -Diana y Lohana-  mientras la persiana negra iba bajando con lentitud y después de más de una hora de compartir canciones y alegrías,  terminaba el show y la gente volvía a lo suyo, pero ahora sonriendo.

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