Entrega Rosa, nació como el primer servicio de reparto solo por mujeres en esta ciudad de algo más de 600.000 habitantes, para dar trabajo, pues muchas son madres que necesitan ingresos.

Pink Delivery es mucho más que un grupo de mujeres con trajes color rosa que recorren la ciudad boliviana de Cochabamba en bicicleta y en moto, pues este emprendimiento además de dar trabajo también contribuye a la igualdad de género, en este caso a través del servicio de reparto a domicilio.

“Fue mi decisión, ya que trabajar con puros hombres era incómodo para mí”, relató la gerente de esta empresa de mujeres para entregas de productos puerta a puerta, Zulema Claros.

“No queremos quedarnos atrás ni tampoco sobresalir de los hombres, queremos ir de la mano, ir en conjunto”, aseveró sobre esta iniciativa que suma ya a 15 mujeres.

Pink Delivery (Entrega Rosa, en español), nació como el primer servicio de reparto solo por mujeres en esta ciudad de algo más de 600.000 habitantes, para dar trabajo, pues muchas son madres que necesitan ingresos, y al vez contribuir a acabar con estereotipos de oficios solo para hombres.

Con sus trajes rosados de bioseguridad, entre ellas se sienten mejor que si se vieran solas entre un grupo de hombres en este trabajo.

Una de las repartidoras, Shirley Camacho, confesó que muchos clientes las reciben con más confianza que si fueran hombres, porque ven a las mujeres “un poco más responsables”.

“Mejor que ellos los hombres, destacamos más”, sentenció esta madre con un hijo que como otras compañeras con este emprendimiento lleva dinero a su familia y ayuda a su esposo en los ingresos para el hogar.

Otra compañera, Alejandra Camacho, con dos hijos, de 1 y 8 años, destacó la posibilidad que representa esta iniciativa para que pueda trabajar pero con flexibilidad para estar también con su familia el tiempo que necesita.

“Una forma de salir adelante, esta oportunidad que nos da a las mujeres, más que todo para nuestros hijos y la familia”, subrayó.

Algunas como la joven Leidy Camacho además de ayudar a la familia con el dinero que saca en Pink Delivery, pueden seguir estudiando sus carreras universitarias, ahora de forma virtual pues las clases presenciales se suspendieron en el país por la pandemia de la COVID-19.

La cuarentena para evitar contagios del nuevo cornavirus limitó las salidas a la calle y la circulación de vehículos, pero el delivery, como se conoce en Bolivia por la palabra en inglés, tenía mayor flexibilidad de horarios durante los más de cinco meses que duraron las restricciones y se convirtió en una salida para mucha gente sin trabajo.

Pinky Pedidos, el logotipo que lucen en sus grandes mochilas rosas a las espalda, recorre esta ciudad del centro del país ante la mirada de la gente, con el objetivo de ampliarse al resto de Bolivia y a las entregas también en “radio móvil” o auto.

#PA. EFE, Cochabamba (Bolivia).

Sábado 4 de septiembre de 2020.

Deja un comentario