Por Florencia Guerrero


Esta semana, después de meses de roses,
la viceministra de educación formalizó su renuncia a un cargo en el que cree
que no la dejaron ejercer. El peso del apellido, un enojo en público y la
sucesora del Instituto Patria.

Había sido convocada por el propio presidente, antes
de asumir el 10 de diciembre, por su nombre que linkea al de una ilustre
familia de historiadores y pedagogos, pero además por los años de función
pública que acumuló con suerte dispar en el territorio bonaerense, donde fue Directora
General de Cultura y Educación. Pero enojada y presionada por “la falta de
acción” de la que culpa a sus superiores, esta semana Adriana Puiggrós
renunció al cargo de viceministra de Educación en medio de una crisis general
por la falta de certezas sobre la vuelta al colegio, pero principalmente, con
una interna que nunca pudo salvar con su jefe, Nicolás Trotta.

Aunque desde su círculo juren que no tuvo la
intención de que se filtrara su paso al costado, lo cierto es que la ex vice
llevaba meses de un aislamiento, que le permitió poner en la balanza cuánto
ponía en juego y cuánto recibía, en una cartera que corre a tapar incendios,
que los tiene y son varios.

Mientras Trotta –abogado y exrector en la
Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), bancado por el
líder del PJ porteño Víctor Santa María desde lo más profundo del riñón
Albertista-, se acomodaba en el cargo que le permitió estructurar y nombrar
técnicos y funcionarios, sin consultarle a su segunda. Matías Novoa Haidar,
jefe de gabinete, Pablo Gentili, secretario de Cooperación Educativa y
Acciones Prioritarias y María Cristina Perceval, subsecretaria de
Políticas de Cooperación Internacional, todos y todas le responden al “uno”.
Puiggros empezó a notar que nada de lo que propuso avanzaba de ciertas
secretarías.

Pero el último gran enfrentamiento fue en
público, a fines de junio, durante la reunión que mantuvieron con nueve
ministros de Educación de diferentes provincias para definir el reinicio de las
clases
: Allí, Trotta y Puiggrós mantuvieron una discusión virtual que
terminó por cerrar cualquier camino de retorno en el vínculo laboral.

***

Contrastes

Maestra normal, doctorada en pedagogía con una
prolífica producción bibliográfica sobre temáticas educativas, Puiggrós soñaba
materializar algunos de los postulados de su progenitor, el historiador y
periodista Rodolfo Puiggros, abundante también en ideas sobre la
verdadera justicia social, esa que entiende lo urgente de abajo para arriba.
Esa que le valió ser proscripto, perseguido -incluso durante el peronismo al
que defendió-, razón por la que fue echado del Partido Comunista y murió en el
exilio, siendo una de las voces del “marxismo peronista”.

En su paso por la gestión pública, tanto como
diputada por la Alianza y luego por el Frente para la Victoria, la
exfuncionaria supo alinearse, aunque en esta última etapa se la veía más
molesta por la política encarada desde el Palacio Pizzurno, en la que no tenía
voz ni voto
.

Recién nombrada, en marzo -una semana antes de que estallara
la bomba atómica llamada Covid-19-, en una entrevista afirmó que “evaluar
no es un elemento de la enseñanza” sino “un instrumento de control
y de selección y está pensado desde una lógica empresarial que busca reducir
cantidad de alumnos, de docentes, desde una idea meritocrática
“. Ese
día anticipó que para septiembre se evaluaba terminar con ese mecanismo de
evaluación. La paradoja es que en una semana llega el mes de la primavera y la
que no estará en el ministerio será ella.

En aquella entrevista que concedió a Horacio
Verbitsky
, la exfuncionaria criticó el modelo de evaluaciones
estandarizadas del macrismo, gestión en la que se implementaron a nivel
nacional las pruebas Aprender y los exámenes internacionales PISA. “La
idea es que la evaluación es un elemento posterior del proceso
enseñanza-aprendizaje. Lo que tenemos que hacer ahora es enseñar, dialogar con
los actores, con las provincias, con los docentes. Es la directiva del
ministro”, dijo Puiggrós a quién Trotta llamó después para pedir que no
hiciera más declaraciones. El ministro, además, salió a desmentirla, y
aseguró que ambos mecanismos seguirían en vigencia
.

***

Mutis por el foro

“El ministro Trotta tiene la política de aparecer solo él en los medios, como viceministra Adriana tenía vedada esa posibilidad de hablar”, explicó a #PuenteAereo una fuente cercana a Puiggros, que además aseguró: “Adriana intentó ofrecer opciones para poner en marcha un sistema educativo inclusivo, pero el desacuerdo era permanente y ella no admitió quedarse a mirar”.

Lo cierto es que semanas antes de la formalización
de su renuncia, la funcionaria recibió varias comunicaciones que la pusieron en
alerta. Por un lado, desde los sectores populares le confirmaban la falta de
medidas que extendieran los brazos del Estado hacia los segmentos de bajos
recursos, sin capacidad de conectividad. Donde la preocupación es qué se va a
comer y no la banda ancha. Puiggros sintió como una afrenta que la “solución”
del gobierno nacional a los miles de pibes “desconectados” de las escuelas
públicas fuera la propuesta por Horacio Rodríguez Larreta, con sus
gabinetes cyber.

Una problemática que, más allá del
ombliguismo porteño, afecta al país de punta a punta, con algunos casos
alarmantes
: En Formosa 4 de cada 10 alumnos de las escuelas
primarias (el 37,7 por ciento) no tienen acceso a Internet en sus casas, ni
siquiera a través del celular. Lo mismo pasó en Catamarca donde hay un 35 por
ciento de déficit de conectividad en los hogares. Según el ministerio de
Educación, en San Juan hay un 36,1 por ciento de pibes caídos del sistema, en
Misiones el 35 por ciento
, mientras Santiago del Estero 40,7 por ciento de
alumnos desconectados.

No bastó con que Trotta saliera el lunes pasado a
decir “no estamos de acuerdo con la apertura de escuelas”, en relación con el
proyecto porteño, que podría tener sus réplicas en el resto del país. Varios
gremios, a los que Puiggros conoce ampliamente, ya manifestaron el descontento
e intentan alcanzar los oídos del ministro antes de que sea tarde
.

Esa era la otra de las molestias de la funcionaria,
que terminó oficiando como encargada de suavizar las aguas entre los
secretarios generales ante el reclamo de recomposición salarial, en un año
donde la inflación aumenta al ritmo del virus y le come la billetera a las
bases
, que además vieron sus rutinas de vida trastocadas y deben responder
bajo una modalidad para la que nadie les dio herramientas ni instrucciones
claras.

***

Chau, chau, adiós

Con la Vice, también presentaron sus renuncias el pedagogo
Roberto “Tito” Marengo y el médico Norberto Liwski, ambos
asesores. La primera reacción del gobierno, que no está en posición de recibir
el golpe interno, fue difundir que Puiggros sería reubicada, luego que
permanecerá como asesora: Ninguna de las dos cosas pudo ser confirmada por este
portal, sus allegados aseguraron que aún no hay definiciones y que la doctora
en educación se tomará unas semanas para ver cómo sigue.

Mientras, Trotta analiza a Gabriela Leticia Diker,
cercana al Instituto Patria y actual Secretaria de Evaluación e Información
Educativa, como sucesora en el puesto.

Por lo pronto, el pedido de Alberto Fernández a la ex vice fue mantener las aguas calmas, ya que no pudo evitar la renuncia, por ahora consiguió aquietar los rumores de celos y disputas dentro del ilustre Palacio Pizzurno en el que ya piensan la pospandemia, dibujan en el aíre un proyecto curricular que con viento a favor esperan poner en marcha a partir de marzo del 2021, y se alistan para los últimos meses del año en el que tendrán que verse las caras con los gremios docentes, que cada vez menos consiguen bajar los ánimos entre las bases.    ♣♣♣

#PA,

Sábado 22 de agosto de 2020.

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