No es fuerza bruta, es fascismo

No es fuerza bruta, es fascismo

 

Hace más de quince años que vivo en Alemania. Como cualquier migrante tuve mi proceso de adaptación, mi tiempo de nostalgia –o duelo migratorio, como se lo ha bautizado – y mis motivaciones personales y profesionales para sostenerme en tierras extrañas. En ese período que no tiene una duración fija y varía de persona a persona he incorporado costumbres, he entendido reglas no escritas, he sumado palabras a mi vocabulario de las cuales no conozco su traducción al español. En resumen, una parte de mí se ha asimilado por obvias razones que obedecen principalmente al paso del tiempo. 

Entre ese listado de novedades culturales, que podría considerarse infinita, hay una en particular que tanto en Argentina como en otros países no funciona necesariamente de la misma forma. Me refiero al tratamiento del nacionalsocialismo, de sus crímenes, de sus consecuencias y, especialmente, de su transpolación a situaciones actuales. He aprendido que hay que ser extremadamente cuidadoso y sobre todo riguroso antes de establecer algún tipo de paralelismo entre el nazismo y cualquier otro evento, en particular si son contemporáneos.

Este aprendizaje me dotó de cierta susceptibilidad para evaluar cuándo usar ese concepto, susceptibilidad que me era ajena pero que reforcé con el tiempo al profundizar en mis investigaciones sobre la ultraderecha en el mundo. Un ejemplo de esto es mi obsesión por separar a la extrema derecha de la derecha radical cada vez que tengo oportunidad. Señalar que son problemas diferentes y por eso requieren abordajes distintos aunque en el fondo tenga un objetivo muy similar. Lo mismo me sucede con el uso del concepto de fascismo. 

Podría afirmar que casi más de la mitad de los bloqueos que tuve redactando las páginas de Epidemia Ultra (Planeta), esos que sufre todo escritor, se debían a mis dudas sobre si usar o no esos conceptos. Una constante revisión, fundamental.

Las violaciones cometidas por el ICE

Ese marco de pensamiento, esta regla personal que me autoimpuse para el ejercicio de mi profesión quedó a prueba con el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. 

¿Acaso la violencia y discrecionalidad que vemos a diario en el accionar de las operaciones de la U. S. Inmigration and Customs Enforcement de Trump, más conocida como ICE, será el disparador? Sus agentes han llevado el número de personas detenidas arbitrariamente, y sin mayor proceso que la mera sospecha, a niveles históricos. En diciembre de 2025 superaron las 70.000 personas. En lo que va de enero de 2026, informes de prensa calculan un promedio de 824 detenciones diarias. Son incontables los informes y denuncias de organizaciones no gubernamentales, universidades, colegios de abogados. Hasta investigaciones iniciadas por miembros del Congreso de Estados Unidos dan cuenta de flagrantes violaciones cometidas por el ICE. Se ignoran el debido proceso, los estatutos federales relacionados a la detención de menores, varias enmiendas de la Constitución relativas a derechos ciudadanos y distintos tratados internacionales.

Voces oficiales, como la del vicepresidente J.D. Vance, justificaron los actos de este grupo armado: «El precedente aquí es muy simple. Tienes un oficial federal de cumplimiento de la ley realizando acciones federales de cumplimiento de la ley. Ese es un asunto federal. Ese tipo está protegido por inmunidad absoluta. Estaba haciendo su trabajo.» 

La declaración de Vance fue realizada el 8 de enero de 2026, en un intento por legitimar el asesinato de Renee Good en Minneapolis cometido días antes por el agente Jonathan Ross del ICE. Sin embargo, no existe la inmunidad absoluta según los expertos legales. A ese homicidio se le suman otros en enfrentamientos en Chicago y Los Ángeles, y en centros de detención en Texas y New Jersey. 

En los últimos días se han visto redadas puerta a puerta del ICE. Un acto que se acerca más a una estrategia terrorista coordinada por el Estado que a obedecer objetivos de control migratorio y de seguridad. 

Es fascismo

Ante estas acciones resulta imposible no recurrir al término de fascismo. Y en esto no hay intencionalidad política ni militante, sino un intento por conceptualizar el comportamiento de un gobierno que abandona los principios de la democracia liberal y de los Derechos Humanos. Lo hace en pos de luchar contra una supuesta decadencia moral que demanda el renacimiento de una nación a costa de lo que sea y de quien sea. La división va incluso más allá del antagonismo populista y se convierte en la exigencia de la lealtad absoluta o del castigo brutal. El historiador y experto en fascismo Roger Griffin lo definió en algún momento como palingenesia ultranacionalista.

Su colega, Robert Paxton, cuya posición inicial no sentenciaba al primer gobierno de Trump como fascista, cambió de opinión hace tiempo: «La incitación de Trump a la invasión del Capitolio el 6 de enero de 2021 elimina mi objeción a la etiqueta fascista. Su aliento abierto a la violencia cívica para anular una elección cruza una línea roja. La etiqueta ahora parece no solo aceptable sino necesaria».

La autora Siri Hustvedt publicó una columna en el diario El País reclamando la necesidad de abandonar la categoría de “conservador” para referirse al presidente de Estados Unidos. Señaló que estamos ante “un nuevo tipo de fascismo global”. Enzo Traverso ya había escrito sobre posfascismo para referirse a esos fenómenos que reversionan el fascismo clásico pero mantienen sus características principales: nacionalismo radical, rechazo a principios democráticos –pese a haber utilizado esos medios para llegar al poder-, violencia explícita como medio para imponerse y, sobre todo, la construcción del mito del renacimiento tras la decadencia. 

La fase actual de la Epidemia Ultra es fiel exponente de esta situación. Lamentablemente nos toca ser testigos, aunque, como digo en el libro, también nos toca ser los primeros para entenderlo y luego construir una propuesta mejor. Tal vez no la veamos, pero habremos hecho nuestra parte.

La entrada No es fuerza bruta, es fascismo se publicó primero en Revista Anfibia.

 

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • EL EJECUTIVO POR DELANTE DEL DELIBERANTE

    En el día de la fecha el Concejo Deliberante en sesión online aprobó una moción presentada para la concejal Agustina Fernandez (JSRN) para que la ordenanza sobre semáforos sonoros sea votada si o si la semana que viene. Como el reglamento interno dispone, más allá del trato que le dé la comisión de planificación, comisión…

    Difunde esta nota
  • |

    DERECHA FEST: Mientras el país se hunde, Milei recurre a un acto de fe ideológica

     

    En Mar del Plata, Milei volvió a subirse a un escenario militante para repetir un libreto cada vez más gastado: guerra cultural, enemigos internos y autosatisfacción ideológica. Lejos de ofrecer respuestas concretas a una Argentina golpeada por el ajuste, el discurso de anoche en la Derecha Fest confirmó que el Presidente prefiere el aplauso identitario antes que la gestión.

    Por Roque Pérez para NLI

    El mensaje de Milei no tuvo sorpresas. Fue, una vez más, la reafirmación de un relato construido sobre la confrontación permanente. En lugar de hablarle al conjunto de la sociedad, eligió hablarle a los convencidos, reforzando una lógica de “nosotros contra ellos” que ya es marca registrada de su gobierno.

    La escena fue elocuente: un Presidente celebrando su propio rumbo frente a un auditorio afín, mientras afuera crecen la pobreza, la recesión, la destrucción del empleo y la incertidumbre económica. La Derecha Fest funcionó como refugio simbólico para un oficialismo que evita dar explicaciones sobre los efectos reales de su programa.

    La “batalla cultural” como coartada

    El eje central del discurso volvió a ser la llamada “batalla cultural”, presentada como el gran desafío histórico del país. Bajo esa consigna, Milei simplifica la realidad argentina en una lucha moral entre supuestos defensores de la libertad y un enemigo difuso al que llama “la izquierda”, “el estatismo” o “los zurdos”.

    Este recurso no es inocente. Convertir la política en una guerra cultural permite desplazar el debate sobre la gestión concreta. No se habla de salarios pulverizados, de jubilaciones recortadas ni del derrumbe del consumo. Se habla de ideas abstractas, de enemigos ideológicos y de un futuro prometido que nunca llega.

    La Argentina real, la que no entra en los slogans, quedó completamente ausente del escenario marplatense.

    Insultos, amenazas simbólicas y polarización

    Uno de los momentos más celebrados por el público fue la reiteración de frases provocadoras y descalificantes hacia quienes no adhieren al proyecto libertario. Expresiones como que “se viene la noche” para determinados sectores no aportan ninguna solución, pero sí alimentan un clima de hostilidad política y social.

    Desde la investidura presidencial, este tipo de mensajes no solo degradan el debate público, sino que legitiman la intolerancia como forma de acción política. El adversario deja de ser un actor democrático y pasa a ser un enemigo a derrotar culturalmente.

    Mientras tanto, los problemas estructurales siguen sin abordarse.

    Liberalismo declamado, realidad omitida

    Milei volvió a presentar al liberalismo como una verdad revelada, casi religiosa, que no admite matices ni críticas. El mercado aparece como solución mágica, aun cuando los datos muestran una economía paralizada, caída del poder adquisitivo y mayor desigualdad.

    No hubo en el discurso ninguna autocrítica, ni siquiera una mención a los costos sociales del ajuste. Tampoco explicaciones sobre cómo su modelo mejorará la vida de quienes hoy están peor que hace un año. El liberalismo fue invocado como dogma, no como política pública evaluable.

    En ese marco, la Derecha Fest operó más como acto de reafirmación emocional que como espacio de rendición de cuentas.

    Un presidente cómodo en el escenario, ausente en la gestión

    El contraste es cada vez más evidente: Milei se muestra cómodo en actos ideológicos, viajes y eventos militantes, pero esquiva el debate serio sobre los resultados de su gobierno. La épica reemplaza a la política, y el show reemplaza a la gestión.

    La Derecha Fest dejó una imagen clara: un Presidente que elige la ovación de su núcleo duro antes que enfrentar la complejidad de un país en crisis. En lugar de construir consensos mínimos para salir adelante, profundiza la división y el enfrentamiento.

    El discurso de Milei en Mar del Plata no fue un mensaje para la Argentina, sino para su tribuna. Un acto de fe ideológica que ignora deliberadamente la realidad social y económica. Mientras el país acumula problemas urgentes, el Presidente insiste en la guerra cultural como cortina de humo. Y así, entre aplausos y consignas, la Argentina sigue esperando respuestas.

     

    Difunde esta nota
  • |

    LUEGO DE MÁS DE UN AÑO SIN DIGESTO, SE FIRMÓ EL CONVENIO PARA ACTUALIZARLO

    EL CONCEJO DELIBERANTE Y LA LEGISLATURA DE RÍO NEGRO FIRMARON CONVENIO PARA MEJORAR LA DIGITALIZACIÓN DEL DIGESTO MUNICIPAL. El convenio fue formalizado ayer entre el Vicegobernador Alejandro Palmieri y el Presidente del Deliberante Local, Edgardo Vega. El encuentro contó con la presencia de los Concejales de diferentes Bloques y los Legisladores del circuito; José Rivas,…

    Difunde esta nota
  • El gobierno afirma que detuvo a un venezolano «terrorista» que se infiltró en el país

     

    Fuerzas federales argentinas detuvieron este viernes en Corrientes a un venezolano que ingresó de manera ilegal al país y registraba antecedentes penales graves. La detención se produjo el 20 de diciembre en el Puerto de Ituzaingó y el procedimiento estuvo a cargo de agentes de la Prefectura Naval Argentina (PFA).

    Según informaron fuentes oficiales, el detenido dijo ser un ex integrante del Ejército de Venezuela y de ese modo justificó las 20 heridas de arma blanca que presenta en todo el cuerpo. También la bala que tiene alojada en el abdomen.

    Su vinculación con el Ejército quedó confirmada cuando las autoridades argentinas solicitaron a Interpol datos de esta persona.

    El mismo argumento utilizó en junio de 2024 cuando las autoridades de los Estados Unidos lo detuvieron. En ese entonces tenía en su poder un arma blanca y relató que había entrado al país a través de México.

    La detención se realizó a partir de un proceso de identificación y seguimiento basado en el cruce de información sensible, análisis de patrones regionales de desplazamiento y verificación de bases internacionales. Esto permitió reconstruir su recorrido clandestino por Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia, antes de arribar a la Argentina. Además, se constató que el sospechoso habría ingresado ilegalmente a los Estados Unidos, país del que fue expulsado en enero de 2025.

    Desde el gobierno aseguran que el detenido contaría con instrucción militar especializada y lo consideran un presunto integrante de la organización criminal y terrorista Tren de Aragua, una banda delictiva a la que Estados Unidos, declaró organización terrorista.

    Además, posee antecedentes por homicidio y registra un pedido de captura en Canadá por delitos de lesiones graves y amenazas.

    Para el gobierno, la detención expone un fenómeno que preocupa a nivel regional: el reordenamiento del poder en Venezuela y el debilitamiento del régimen está generando fracturas internas, desplazamientos y reacciones violentas de actores irregulares que ante la pérdida de control territorial y recursos buscan replegarse o expandirse hacia terceros países.

     

    Difunde esta nota
  • OBJETO DE BELLEZA

    Antes de profundizar sobre los certámenes de belleza es oportuno soslayar su génesis. En el año 1920, el dueño de un hotel en Atlantic City (Estados Unidos) reunió un grupo de hombres empresarios para venderles una idea. “¿Qué tal si hacemos un concurso en el que muchachas vírgenes y bonitas compiten por un premio?” Eso atraería…

    Difunde esta nota
  • El Intendente Orazi se reunió con jefes policiales para tratar el tema de la seguridad en la ciudad

    El Intendente, Marcelo Orazi, luego de acordar algunas cuestiones con la Ministra de Seguridad de Rio Negro, Betiana Minor, reunió a todos los funcionarios policiales de la localidad y la zona, con el objetivo de avanzar en medidas estrictas para trabajar de manera conjunta en la seguridad. Coincidieron en que el camino es trabajar en…

    Difunde esta nota